Kevin Warsh, candidato a presidente de la Reserva Federal, aplicará, si accede al cargo, un “cambio de rumbo”, que incluirá un nuevo “marco” para controlar la inflación y una revisión de la forma en que se comunica la política monetaria. El que puede ser el responsable de la Fed más rico de la historia (se le atribuye un patrimonio familiar de 192 millones$), un abogado de 56 años, explica en la audiencia de confirmación ante la Comisión de Banca del Senado que “el Congreso encomendó a la Fed la misión de garantizar la estabilidad de los precios, sin excusas ni ambigüedades, discusiones ni angustias. La inflación es una elección, y la Fed debe asumir la responsabilidad de ello. La baja inflación es la armadura de la Fed”, insiste.
La Fed lleva más de cinco años sin alcanzar su objetivo del 2%, primero debido al impacto de la pandemia, luego por la influencia de los aranceles de Trump, y ahora por los elevados precios del crudo debido a la guerra en Oriente Medio (iniciada tras loa ataques aéreos de Israel y EEUIU a Irán hace seis semaas, un asunto potencialmente problemático para los legisladores republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Asegura que fue culpa de la Fed el repunte de la inflación tras la pandemia, que sigue afectando todavía a los hogares estadunidenses: “Los errores fatales de política monetaria que se remontan a cuatro o cinco años atrás” son un legado con el que las familias siguen lidiando, y demuestran que se necesita “un cambio de régimen en la conducción de la política monetaria, un marco de inflación nuevo y diferente”.
Este cambio de rumbo que aplicará Warsh si accede al cargo se extenderá a las comunicaciones de la Fed, que “agravaron” el problema, en alusión al uso actual de las proyecciones trimestrales sobre la economía y las tasas de interés.
Cree que los miembros del comité se expresan en exceso y que una deliberación más reservada contribuiría a una toma de decisiones más eficiente, llegando incluso a criticar la actual comunicación orientada al futuro de la política monetaria.
También se le preguntó a Warsh por los comentarios que Trump hizo poco antes del inicio de la audiencia, en los que dijo que se sentiría decepcionado si Warsh no conseguía una rápida aprobación para los recortes del precio del crédito: "Los presidentes suelen estar a favor de bajar las tasas. El presidente Trump lo expresa de forma bastante pública”.“La independencia de la política monetaria es esencial. No creo que la independencia operativa de la política monetaria se vea particularmente amenazada cuando los cargos electos -presidentes, senadores o miembros de la Cámara de Representantes- expresan sus opiniones sobre las tasas de interés”, asegura.
Trump se ha enfrentado repetidas veces con el actual jefe de la Fed, Jerome Powell, en materia de política monetaria, aunque fue quien lo nombró presidente en su primer mandato en la Casa Blanca. Su mandato al frente de la entidad finaliza oficialmente el 15 de mayo, pero es posible que permanezca más tiempo en el cargo si se retrasa la confirmación de Warsh.
El momento en que habrá una recomendación de la comisión o una votación del pleno del Senado es incierto.El senador republicano Thom Tillis, miembro de la comisión, dijo que bloqueará la nominación de Warsh hasta que el Departamento de Justicia retire una investigación sobre Powell, que considera frívola y parte del esfuerzo de Trump por presionar a la Fed para que baje los tipos u obligar a Powell a dimitir.
Aunque la reunión sobre política monetaria de la próxima semana podría ser la última de Powell como presidente de la Fed, el enfrentamiento ha planteado la posibilidad de que permanezca en el cargo incluso después de que su mandato expire formalmente. La fiscal federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, aliada de Trump, no parece dispuesta a abandonar la investigación sobre Powell, y el presidente no parece estar presionándola para que lo haga, a pesar de que esa postura implica tener que convivir con el actual jefe de la entidad durante meses más o desencadenar otra batalla legal al intentar nombrar a un sustituto temporal de entre los otros seis gobernadores de la Fed.
A falta de un sucesor confirmado para el cargo más alto, el banco central ha nombrado en el pasado a su propio presidente “provisional”. El mandato de Powell como gobernador se extiende hasta 2028, lo que significa que podría seguir siendo un responsable clave de la política monetaria incluso si se confirma a Warsh.
La comparecencia de Warsh se tornó rápidamente polémica. No quiso afirmar directamente que Donald Trump haya perdido las elecciones de 2020, lo que, según la senadora demócrata Elizabeth Warren, era una prueba de fuego para su independencia, calificándole de “títere de calcetín".
El bloque republicano le brindó mayoritariamente su apoyo. Incluso el influyente Thom Tillis expresó su respaldo, aunque condicionado al cierre de las investigaciones sobre el actual gobernador de la Reserva Federal.
Durante el interrogatorio, Warsh defendió una menor dependencia del balance como herramienta de política monetaria y señaló que impulsaría una reducción ordenada de éste.
UBS: la Fed bajará tipos
Los mercados esperaban que la audiencia de confirmación de Kevin Warsh en el Senado les diera pistas sobre los próximos pasos de la Fed. "Creemos que la Reserva Federal sigue en camino de reducir aún más los tipos de interés, ya que el enfriamiento de la inflación y la moderación del crecimiento deberían permitir al banco central estadounidense actuar a finales de este año", señalan en UBS.
Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, añade: “Mantenemos la opinión de que la Fed debería recortar los tipos en otros 50 pb hacia finales de este año. Una mayor flexibilización debería respaldar las acciones y los bonos de alta calidad a medio plazo”.