04 Sep
04Sep

Miguel Ángel Valero

Christopher Waller, gobernador de la Reserva Federal, pone en evidencia la gran brecha existente en el Comité que fija los tipos de interés en EEUU. Contrarrestó el tono hawkish mostrado por su presidente, Kevin Warsh en Jackson Hole, impulsando compras generalizadas de bonos, animadas también por las elevadas rentabilidades. Defiende que, si los datos de inflación subyacente permanecen estables en agosto, no apoyará subidas de tipos en la reunión del 11 de septiembre. Si el FOMC hace caso a Waller los tipos de la Fed se mantendrán entre el 3,5% y el 3,75%.

Algunos expertos destacan que el desplome de la deuda en EEUU no es solo culpa de la inflación, sino también del r-star, el tipo neutral, que sube y tira de los rendimientos. La caída de los bonos tiene un culpable poco conocido y que merece la pena seguir. La Fed de Nueva York lo ve en el 1,65%, frente al 1,36% de inicios de 2025. El repunte presiona toda la curva, del bono a 2 años al de 30 años. Detrás, tres fuerzas: la deuda, el gasto récord en inteligencia artificial (IA) y las necesidades de EE.UU. Tanta demanda encarece el dinero. El r-star es la velocidad de crucero de la economía. Si el mercado cree que ha subido, da por hecho tipos altos. Y como el bono viejo paga poco, vale menos. Por eso se vende.  Es la tesis de "tipos altos para rato", lo que es negativo para el bono soberano a largo plazo y para las tecnológicas que apelan a ese mercado para financiarse.

UBS: las subidas de tipos no deben cambiar las perspectivas de inversión

El crecimiento económico se ha mantenido resiliente, los beneficios son sólidos y la inversión relacionada con la IA sigue respaldando la actividad. En este contexto, ha aumentado la posibilidad de subidas de tipos, alimentada por comentarios de responsables de la Fed que sugieren que la inflación podría no estar bajando con suficiente rapidez. Pero los inversores no deberían confundir un posible cambio en la política de la Fed con un cambio en las perspectivas de inversión. Si los tipos suben mientras el crecimiento económico, el empleo y los beneficios se mantienen fuertes, muchas de las fuerzas que sostienen las carteras podrían seguir intactas. "Mantenemos una visión constructiva sobre los mercados bursátiles globales", insisten en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos posicionándonos para el potencial alcista de la renta variable y continuamos apostando por la IA, la energía y los recursos, y la longevidad, sectores que consideramos bien situados para beneficiarse de una mayor inversión, mejoras de productividad y crecimiento estructural".

"Las perturbaciones geopolíticas, los mercados bursátiles en máximos históricos y unos comentarios de mercado cargados de nerviosismo están llevando a muchos inversores a mantener grandes saldos de efectivo. Pero esperar no es una estrategia libre de riesgo. Quienes buscan preservar y hacer crecer su patrimonio a largo plazo deberían invertir el exceso de liquidez con un plan a largo plazo en mente", señala Daniel Kalt, Chief Economist Switzerland,.

"Pese a que esperamos que los tipos del BCE se mantengan sin cambios tras septiembre, seguimos favoreciendo un euro estable o más fuerte. Esta visión se sustenta en la mejora de los datos económicos, que debería recibir un mayor respaldo por la relajación fiscal en los próximos trimestres", apuntan Teck Leng Tan y Constantin Bolz, Strategists.

Ebury: la Fed no variará los tipos este año

Septiembre se presenta como un mes decisivo para los principales mercados de divisas. Las decisiones de los bancos centrales, el repunte de las rentabilidades de la deuda soberana y la evolución del conflicto con Irán marcarán el comportamiento de las monedas en la recta final de 2026. En este escenario, Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, prevé un dólar con margen para recuperar terreno a corto plazo, pero con sesgo bajista hasta final de año; un euro moderadamente alcista y una libra cuyo reciente rally parece difícil de sostener. 

  • Dólar: apoyo a corto plazo, debilidad después. Para los analistas de Ebury, el dólar puede encontrar cierto apoyo durante las próximas semanas en el aumento de las rentabilidades de la deuda estadounidense, la persistencia de las tensiones geopolíticas y el tono más agresivo adoptado por la Reserva Federal. A su juicio, un aumento de la aversión al riesgo también favorecería los flujos hacia la moneda estadounidense como activo refugio. No obstante, consideran que estos factores difícilmente sostendrán al dólar hasta final de año. Creen que, aunque la economía estadounidense continúa mostrando una notable resistencia, el mercado laboral pierde dinamismo y la inflación no parece justificar un endurecimiento significativo de la política monetaria. Frente a los aproximadamente 40 puntos básicos (pb) de subidas que descuenta el mercado para 2026, Ebury espera que la Fed mantenga los tipos sin cambios durante el resto del año, aunque no descarta completamente una subida preventiva. Una moderación de estas expectativas y de la prima de riesgo geopolítico dejaría al dólar más expuesto a nuevas caídas. La previsión de Ebury sitúa el EUR/USD en 1,16 al cierre de 2026. 
  • Euro: septiembre puede proporcionar un nuevo impulso. Las perspectivas son más favorables para el euro. La economía de la zona euro ha resistido mejor de lo esperado el encarecimiento de la energía y la inflación subyacente permanece próxima al objetivo del BCE. Ebury considera prácticamente segura una subida de 25 puntos básicos en septiembre, que reduciría el diferencial de tipos con Estados Unidos y proporcionaría apoyo a la moneda única. Sin embargo, no espera que este movimiento dé paso a un verdadero ciclo de endurecimiento monetario, sino que lo interpreta como una subida preventiva tras la cual los tipos permanecerían estables. De cara a final de año, el estímulo fiscal alemán y el incremento del gasto en defensa también deberían respaldar la actividad. Para Ebury, el principal riesgo para el euro es la energía. Unos precios del gas persistentemente elevados podrían debilitar el crecimiento y limitar la apreciación. Pese a ello, la fintech mantiene un sesgo moderadamente alcista para el euro. 
  • Libra: el rally puede haber ido demasiado lejos. La libra llega a septiembre después de haber sido la moneda con mejor comportamiento del G10 durante los últimos tres meses. No obstante, Ebury considera que buena parte de su recorrido alcista podría haberse agotado. La economía británica resistió bien durante la primera mitad del año, aunque se espera una desaceleración durante el segundo semestre por el enfriamiento del mercado laboral, los elevados costes energéticos y el aumento de las rentabilidades de la deuda pública. A ello se añade el riesgo de que el Presupuesto de Otoño vuelva a despertar las dudas sobre el endeudamiento y la sostenibilidad de las finanzas públicas británicas. Ebury tampoco comparte las expectativas de una subida de tipos del Banco de Inglaterra antes de final de año y espera que permanezcan sin cambios hasta que comiencen los recortes en 2027. En consecuencia, ve limitado el margen para nuevas ganancias de la libra y sitúa el GBP/USD en 1,34 y el GBP/EUR en 1,16 al cierre de 2026. El principal factor capaz de alterar las previsiones para estas monedas sería para Ebury la evolución del conflicto con Irán. A su juicio, una desescalada reduciría la prima de riesgo energético y los flujos hacia activos refugio. Este escenario favorecería especialmente al euro y retiraría al dólar uno de los soportes que ha mantenido durante buena parte del año.
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