27 Aug
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Miguel Ángel Valero

El dato llama la atención y suscita preocupación. Los salarios en EEUU han caído hasta el 43% de la renta nacional, el nivel más bajo desde la Gran Depresión iniciada por el crack de Wall Street en 1929. Está claro que la mayor parte de la renta nacional es cada vez más para el capital y menos para el trabajo. Eso es muy malo para el consumo y, además, supone otra vuelta de tuerca a la desigualdad.

The Trader: EEUU ya no crea empleo, lo destruye

Imagina que cada mes tomas una decisión de inversión basándote en un dato que, unos meses después, descubrimos que estaba equivocado. Y que, además, casi siempre estaba equivocado en la misma dirección.Pues eso es exactamente lo que lleva ocurriendo desde hace tiempo con uno de los indicadores económicos más importantes del mundo: las nóminas no agrícolas de Estados Unidos (Non-Farm Payrolls).Cada primer viernes de mes, millones de inversores esperan ese dato que mueve las bolsas, los bonos, el dólar y las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal.Pero hay un detalle del que casi nadie habla: Los primeros datos casi siempre acaban siendo demasiado optimistas.

Durante meses, la tasa de paro ha transmitido la imagen de un mercado laboral estadounidense sorprendentemente resistente. La economía podía desacelerarse, la inflación seguía presionando y los tipos permanecían elevados, pero el empleo parecía aguantar. El informe de julio pone seriamente en duda esa narrativa. La economía estadounidense destruyó 23.000 puestos de trabajo, cuando el mercado esperaba que se crearan 80.000. Además, las cifras de mayo y junio fueron revisadas a la baja en otros 103.000 empleos: mayo quedó en 63.000 y junio en apenas 20.000.

El gráfico que aporta The Trader es suficientemente expresivo. Tras las fuertes contrataciones posteriores a la pandemia, la creación de empleo ha ido perdiendo intensidad hasta prácticamente desaparecer. En los últimos tres meses, EEUU solo ha creado una media de 20.000 puestos de trabajo mensuales. Es una cifra especialmente débil para una economía cuya población continúa creciendo y que, por tanto, necesita generar nuevos puestos de trabajo simplemente para absorber a quienes se incorporan al mercado laboral.

Sin embargo, la tasa de paro bajó del 4,2% al 4,1%. A primera vista podría parecer una buena noticia, pero ocurrió por el motivo equivocado: 264.000 personas abandonaron la población activa. El paro no cayó porque aumentara el empleo, sino porque muchas personas dejaron de trabajar o de buscar trabajo y, por tanto, dejaron de computar como desempleadas.

La composición del empleo tampoco ofrece una imagen favorable. En julio, el número de trabajadores a tiempo completo descendió en 106.000, mientras que el de trabajadores a tiempo parcial aumentó en 138.000. Además, el empleo a jornada completa ha caído en seis de los últimos siete meses. Aunque no todo el trabajo parcial es involuntario, la tendencia muestra las dificultades que tiene la economía para generar empleo estable.

El resultado es un mercado laboral prácticamente congelado. Las empresas todavía no están acometiendo grandes despidos, pero tampoco están contratando con suficiente intensidad. Quien conserva su puesto puede sentirse relativamente protegido, pero quien lo pierde, termina sus estudios o intenta reincorporarse encuentra cada vez menos oportunidades. Es lo que algunos miembros de la Reserva Federal describen como un mercado de "baja contratación y bajos despidos".

La gran pregunta es qué hará ahora la Reserva Federal. En su última reunión mantuvo los tipos porque la inflación continúa siendo demasiado elevada. Sin embargo, este informe cuestiona seriamente su diagnóstico de que el mercado laboral permanece estable. Estas cifras aumentan la presión para que la Fed recorte los tipos durante los próximos meses, aunque la persistencia de la inflación podría impedirle actuar de inmediato.

El mayor riesgo es que la Fed interprete la caída de la tasa de paro como una señal de fortaleza y se reaccione demasiado tarde. EEUU todavía no está sufriendo una oleada generalizada de despidos, pero prácticamente ha dejado de crear empleo. "Y cuando un mercado laboral aparentemente estable pierde ese frágil equilibrio, el deterioro puede producirse mucho más deprisa de lo que sugiere una tasa de paro del 4,1%", avisa el analista Pablo Gil.

El impacto de las revisiones de las nóminas no agrícolas

Este experto señala otro de los problemas del empleo en EEUU, la constante revisión a la baja en las estadísticas: "Imagina que cada mes tomas una decisión de inversión basándote en un dato que, unos meses después, descubrimos que estaba equivocado. Y que, además, casi siempre estaba equivocado en la misma dirección. Pues eso es exactamente lo que lleva ocurriendo desde hace tiempo con uno de los indicadores económicos más importantes del mundo: las nóminas no agrícolas de Estados Unidos (Non-Farm Payrolls)".

Cada primer viernes de mes, millones de inversores esperan ese dato que mueve las bolsas, los bonos, el dólar y las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal. Pero hay un detalle del que casi nadie habla: Los primeros datos casi siempre acaban siendo demasiado optimistas.

Desde enero de 2025, las cifras de creación de empleo se han revisado a la baja en quince de los últimos 17 meses. En conjunto, las revisiones ya restan cerca de 780.000 empleos respecto a lo que inicialmente creyó el mercado.Y si ampliamos la perspectiva, desde comienzos de 2023 más de tres cuartas partes de las revisiones también han sido negativas.

La pregunta es inevitable: ¿Por qué ocurre siempre en la misma dirección? No significa necesariamente que las cifras estén manipuladas. El Bureau of Labor Statistics publica una primera estimación con información todavía incompleta y la revisa a medida que recibe datos de más empresas. Las revisiones son normales en casi todas las estadísticas económicas. Lo excepcional es que, desde hace casi dos años, prácticamente siempre hayan reducido el número de empleos inicialmente publicado. 

Eso sugiere que los modelos estadísticos utilizados para estimar el empleo podrían estar teniendo dificultades para captar un mercado laboral que ha cambiado profundamente desde la pandemia. Sin embargo, aquí aparece una aparente contradicción. Si realmente se está creando menos empleo del que inicialmente se publica… ¿por qué la tasa de desempleo continúa alrededor del 4,3%?

La respuesta está en que ambos indicadores no miden exactamente lo mismo. Las nóminas no agrícolas proceden de una encuesta realizada a cientos de miles de empresas. La tasa de desempleo, en cambio, se obtiene entrevistando directamente a los hogares. Son dos fotografías diferentes del mismo mercado laboral y, durante un tiempo, pueden ofrecer mensajes distintos.

Además, muchas empresas, tras la escasez de mano de obra posterior a la pandemia, prefieren conservar sus plantillas aunque hayan reducido significativamente las nuevas contrataciones. Por eso el empleo apenas cae, aunque el mercado laboral haya perdido buena parte del dinamismo que tenía hace apenas dos años.

Quizá la lectura más importante no sea que el mercado laboral estadounidense esté mucho peor de lo que indican los titulares, ni tan sólido como sugieren los datos iniciales. "La verdadera enseñanza es otra: los mercados, la Reserva Federal y los inversores toman decisiones basándose en una primera estimación que, desde hace casi dos años, sistemáticamente termina siendo demasiado optimista. En economía, la primera fotografía rara vez es la definitiva. Pero cuando las revisiones apuntan una y otra vez en la misma dirección, dejan de ser un simple ajuste estadístico para convertirse en una señal de que algo está cambiando bajo la superficie", subraya Pablo Gil.

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