19Jan

El encaprichamiento de Trump con Groenlandia reaviva los temores de una guerra comercial, advierte Ebury. Pictet cree que el Supremo limitará sus aranceles. Coface alerta de más insolvencias empresariales; y Crédito y Caución vaticina un estancamiento de la economía global. El FMI reclama "una solución amistosa".

Miguel Ángel Valero

El Foro de Davos, una de las citas económicas más importantes del mundo, se celebra esta semana bajo el lema 'Un espíritu de diálogo', con 65 jefes de Estado (entre ellos, seis del G7), entre ellos Donald Trump (tiene previsto intervenir el miércoles 21 en la localidad suiza), y medio millar de líderes políticos y empresariales. Justo antes de que empiece, Trump hace saltar por los aires el lema del encuentro.

Trump vuelve a agitar la guerra de los aranceles y anuncia en su red social Truth que impondrá 1 de febrero un arancel adicional del 10% a las importaciones de productos de hasta ocho países europeos que participaron en un ejercicio militar en Groenlandia (Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia). Aranceles que se elevarían al 25% a partir de junio si no se alcanza un acuerdo para la compra completa de la isla por parte de EEUU.

Estas nuevas amenazas arancelarias de Trump, dependiendo de su aplicación,  pueden volver a situar las tasas en niveles por encima del 40%, lo que perjudicaría seriamente las relaciones comerciales con socios históricos. Además, ya están levantando rechazo incluso dentro de EEUU. Shaheen (demócrata) y Tillis (republicano), que son copresidentes del Grupo bipartidista de Observadores de la OTAN en el Senado, avisan que seguir por este camino sería perjudicial para EEUU, sus empresas y aliados, mostrándose contrarios a los argumentos de Trump.

Por su parte, las primeras reacciones europeas han comenzado y se debaten varias respuestas. Entre ellas, la aplicación de aranceles por valor de 93.000 millones€ a las importaciones estadounidenses – medida que se acordó suspender tras el acuerdo comercial con EEUU del pasado verano– si Trump avanza con nuevas tasas. 

Francia y otros países han pedido que en la réplica europea se valore utilizar el instrumento de anti-coerción, una herramienta que necesitaría más tiempo de negociación y una mayoría (tendría que ser aprobada por 15 de los 27 Estados comunitarios y que representen al menos un 65% de la población de la UE).

Ebury: El encaprichamiento con Groenlandia reaviva los temores de una guerra comercial   
El Análisis del Mercado de Divisas de Ebury resalta que "al más puro estilo trumpiano, el presidente de EEUU ha vuelto a sacudir las relaciones comerciales transatlánticas" al amenazar con imponer nuevos aranceles a ocho países europeos que se oponen a la adquisición de Groenlandia. Trump tiene un historial de utilizar estas amenazas arancelarias como táctica de negociación en la escena internacional. Sin embargo, Dinamarca claramente no tiene interés en vender, y tampoco parece que sus homólogos europeos tengan ganas de ceder a las demandas de Trump.

"En esta ocasión, la reacción inicial del mercado de divisas ha sido moderada", apunta. "Generalmente, las amenazas arancelarias de Trump no se han materializado o, como mínimo, se han ido diluyendo poco después. Aunque esperamos que la historia se repita, la imprevisibilidad de la Administración Trump implica que no podamos dar nada por sentado", advierten.

  • EUR: Estamos observando pruebas bastante claras de que el paquete fiscal alemán ya está teniendo el impacto deseado en la actividad económica de la zona euro. La producción industrial de la zona euro sorprendió al alza y creció de forma saludable en noviembre. Por lo tanto, no nos sorprendería ver una sorpresa positiva cuando se publiquen el viernes los PMI de actividad empresarial de enero, aunque las expectativas del consenso ya son bastante optimistas. El euro debería reaccionar positivamente ante cualquier sorpresa en los datos de esta semana, aunque cabe señalar que, por ahora, las preocupaciones geopolíticas relacionadas con Groenlandia y los nuevos aranceles estadounidenses probablemente serán un factor de mayor peso que los datos macroeconómicos. El gran temor es que se ponga en peligro el acuerdo comercial entre EEUU y la UE y desencadenar una guerra comercial total que causaría grandes estragos y perjudicaría el crecimiento mundial. Se dice que Trump siempre se acobarda y, aunque sospechamos que probablemente volverá a hacerlo, creemos que el nerviosismo del mercado aumentará hasta que lo haga.
  • USD: El dólar está mostrándose resiliente ante las preocupaciones por el deterioro institucional en EEUU y las noticias sobre la investigación penal al presidente de la Fed, Jerome Powell, han tenido un impacto limitado en el dólar hasta ahora, probablemente porque los mercados no esperan que el caso avance mucho más. Los sólidos datos macroeconómicos y el buen rendimiento de la renta variable han mantenido hasta ahora el dólar en niveles altos. Las cifras de solicitudes iniciales de subsidio por desempleo de la semana pasada reflejaron una economía con bajos niveles de despidos, a pesar de la reciente caída en la creación de empleo y es probable que la Fed se mantenga a la espera durante un tiempo. El informe de inflación PCE correspondiente a diciembre será una de las claves esta semana. Sin embargo, la incertidumbre sobre la política comercial probablemente será un factor de peso a corto plazo. Los mercados aún no han reaccionado a esta nueva oleada de volatilidad política vendiendo el dólar como hicieron en abril, pero eso podría cambiar en cualquier momento si Trump sigue presionando para llegar a un acuerdo sobre Groenlandia.
  • GBP: Por fin recibimos algunas noticias optimistas sobre el estado de la economía británica la semana pasada, en forma de sorpresas al alza en las últimas cifras mensuales del PIB y la producción industrial. La economía del Reino Unido se mantuvo sorprendentemente bien en noviembre, a pesar de la gran incertidumbre que rodeaba al presupuesto de otoño. Sin embargo, no nos dejamos llevar por el entusiasmo: los datos mensuales del PIB tienden a ser muy volátiles, mientras que la leve contracción de la actividad en octubre sugiere que la economía probablemente creció solo entre un 0,1 % y un 0,2 % en el cuarto trimestre, lo que equivale a un estancamiento en términos prácticos. No obstante, los mercados de swaps han seguido reduciendo sus apuestas a favor de nuevas bajadas de tipos por parte del Banco de Inglaterra (la próxima bajada de 25 pb no se descuenta totalmente hasta junio).Los datos laborales del Reino Unido de esta semana cobran mayor importancia para confirmar la fuerte desaceleración en la creación de empleo observada en los últimos meses. Aparte de la tasa de desempleo oficial, prestaremos especial atención a la variación en el número de empleados asalariados en diciembre. El repunte previsto para la inflación británica el día siguiente debería validar el enfoque cauteloso del Comité de Política Monetaria respecto a una mayor flexibilización monetaria y, de confirmarse, podría suponer un impulso alcista para la libra esterlina.

Pictet: el Supremo de EEUU fallará contra los aranceles de Trump

Los riesgos geopolíticos se intensifican globalmente –con focos en Groenlandia, Irán, Venezuela y Ucrania–, destaca un análisis de Pictet AM. Trump ha anunciado una nueva ronda de subidas arancelarias del 10 % a partir del 1 de febrero a todas las importaciones de ocho países europeos, que se elevarán al 25% hasta que se alcance un acuerdo para la compra de Groenlandia por EEUU. Dado que la UE es una unión aduanera, afecta a los 21 miembros restantes. Con ello el arancel medio ponderado de la UE puede aumentar hasta 25 % a partir del 1 de febrero y 40 % en junio. El impacto puede ser de -2 décimas en el PIB europeo y +2 décimas en la inflación de EEUU.

En respuesta los Estados de la Unión Europea barajan aplicar a EEUU aranceles por valor de 93.000 millones€ o imponer restricciones de acceso al mercado único para las empresas estadounidenses. 

Trump vuelve a utilizar los aranceles como herramienta de negociación. Puede provocar aún mayor gasto en defensa en la UE ante la fragmentación en la OTAN. De hecho EEUU crea un argumento aún más sólido para rearmar Europa.

Además, el Tribunal Supremo de EEUU está a punto de decidir si su aplicación es legal. Trump ha lanzado la idea de hipotecas a 50 años para reactivar la vivienda y cheques de 2.000$ a la mayoría de los estadounidenses, lo que beneficia especialmente a grupos de menores ingresos. La duda es cómo se financiará. Trump pretende que sea con aranceles. Pero el Tribunal Supremo puede declarar nulos la mayor parte respecto a la ley de Poderes Económicos para Emergencias Internacionales. De ser así, limitaría la capacidad del presidente de fijar aranceles arbitrariamente, aunque no determinará si Trump puede imponer aranceles, sino el procedimiento que deberá seguir. Puede hacer uso de otras potestades arancelarias para mantener los ingresos fiscales. El caso es que es probable que el Tribunal Supremo falle en contra de los aranceles de Trump, lo que hará más difícil aumentarlos a la UE, siendo posible cierta desescalada las próximas semanas.

Crédito y Caución: los aranceles estancarán el comercio global

En 2025, la economía mundial ha resistido mejor de lo inicialmente previsto a las tensiones geopolíticas, gracias a un auge sin precedentes de la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA), sobre todo en EEUU. Sin embargo, el impacto de la guerra comercial será especialmente significativo en el comercio global, que se estancará en 2026 después de crecer un 3,5% el pasado año, según recoge un informe de Crédito y Caución.  

Con la aplicación de los nuevos aranceles, las compañías acabarán repercutiendo el coste de los mismos a sus clientes, tanto empresas como consumidores. Esto significa que los precios subirán, lo que limitará la demanda de sus productos. Además, la incertidumbre en torno a la política de EEUU aún es elevada, lo que provocará retrasos en la inversión empresarial y en el gasto de los consumidores. También se espera un aumento del ahorro al percibirse un mayor riesgo sobre los ingresos.

Junto a ello, el comercio global sufrirá ahora las consecuencias de la anticipación de compras que se produjo en 2025 para evitar las nuevas tasas arancelarias. Este hecho motivó un crecimiento de la demanda de espacio de almacenamiento, más pronunciada en las zonas de comercio exterior y los almacenes aduaneros, donde las mercancías están protegidas de los aranceles adicionales después de su almacenamiento. Como las empresas y los hogares no pueden importar lo que ya se ha anticipado anteriormente, se producirá una desaceleración de los pedidos. Estos factores motivarán una desaceleración significativa del comercio global a lo largo de este año, que no volverá a registrar valores positivos hasta 2027, cuando se espera un crecimiento cercano al 2%, todavía por debajo de la evolución del PIB.

En este contexto, se espera que el repunte en la zona euro se sitúe cerca de la media mundial.  El cisne blanco es África, que crecerá gracias a la integración comercial y las inversiones en infraestructuras.

Coface: las multinacionales afrontan más morosidad e insolvencias de empresas

En un contexto de incertidumbre marcado por la desaceleración del crecimiento económico mundial, el aumento de las insolvencias empresariales y un entorno geopolítico complejo, los responsables de las empresas afrontan importantes desafíos para proteger su actividad comercial y sostener sus planes de desarrollo, según el Informe Global de Riesgos de Coface.

Las principales barreras que dificultan a las grandes multinacionales cumplir con sus objetivos de negocio son:

  • la presión sobre las cadenas de suministro (72%), 
  • el acceso limitado al capital (70%) 
  • los retrasos o impagos por parte de los clientes (68% )
  • la alta competencia del mercado (62%), 
  • la rotación de empleados (60%)
  • y los crecientes riesgos medioambientales asociados al cambio climático (59%)

Coface destaca que estos factores no suelen aparecer por separado, sino que se refuerzan mutuamente. Entre las compañías que declaran problemas en la cadena de suministro, el 79% también sufre dificultades para acceder a capital, y el 75 % afirma sufrir retrasos en los pagos . 

En cambio, entre las empresas menos expuestas a interrupciones logísticas, estos porcentajes descienden de forma notable (45% y 4%, respectivamente). En la práctica, esto dibuja un patrón claro: cuando la operativa se tensiona, la financiación y los cobros también se complican.

Los impagos o retrasos en el cobro de facturas, además de ser una de las principales barreras para alcanzar los objetivos de negocio, se han convertido en un freno directo para el crecimiento y la continuidad de muchas entidades. Según los datos de Coface, esta situación afecta de forma tangible a la operativa diaria de las multinacionales: el 63 % de los directivos ve alterado por este motivo su flujo de caja, el 55 % reconoce dedicar demasiado tiempo y recursos a perseguir pagos atrasados y el 53% admite, incluso, haber tenido que aplazar sus propias obligaciones financieras con proveedores por no cobrar a tiempo. 

De hecho, el impacto va más allá de la tesorería. Las multinacionales señalan que los retrasos en los pagos obligan también a reducir inversiones (49%), asumir mayores costes financieros (48%) o tener que recurrir a préstamos (42%). Esta última consecuencia es especialmente frecuente en sectores como transporte e infraestructuras (55%) o en Norteamérica (56%).

Ante este contexto, el informe subraya la importancia de que las empresas refuercen su capacidad de prevención y respuesta apoyándose en servicios de gestión integral del riesgo comercial, como la información comercial, el seguro de Crédito y el recobro de deudas, para anticipar riesgos, proteger la liquidez y tomar decisiones con mayor seguridad.

Para reforzar su resiliencia en un entorno incierto, las multinacionales de todo el mundo están reajustando sus prioridades y endureciendo sus políticas financieras y de crédito. En este sentido, el ‘Informe Global de Riesgos’ muestra que los principales objetivos empresariales pasan ahora mismo por reducir costes y mejorar la eficiencia (40%), fortalecer la disciplina en la gestión del crédito (34%), aumentar su cuota de mercado (32%), mantener la estabilidad y continuidad del negocio (32%) y mitigar el riesgo de impago del comprador (28%).

Se perciben, en este sentido, diferencias claras por regiones. En Norteamérica destaca con más fuerza que el resto el objetivo de aumentar la disciplina y la gobernanza en la gestión del crédito (48%) y, en paralelo, una mayor ambición de crecimiento: expandirse internacionalmente (42%) y a nivel nacional (32%).En EMEA (Europa, Oriente Medio y África), en cambio, estas prioridades aparecen con menor intensidad y de forma más equilibrada (27% en disciplina de crédito, el mismo porcentaje en expansión internacional y 23% en expansión nacional). Por su parte, en APAC (Asia -Pacífico) reforzar la gestión del crédito solo es importante para el 31%, mientras que la expansión, tanto internacional como nacional, queda también en un segundo plano (14% en ambos casos).

El FMI pide una "solución amistosa"

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) coloca a EEUU como economía más dinámica, tras dos años consecutivos de liderazgo de España, al mejorar tres décimas las perspectivas para 2026, hasta el 2,4%. No obstante, su economista jefe, Pierre-Olivier Gourinchas, reclama una “solución amistosa” que mantenga en marcha los flujos comerciales, avisa del “grave riesgo” que supone una escalada entre dos gigantes económicos: “Si entramos en una fase de escalada y políticas de ojo por ojo, el efecto en la economía sería más adverso. Subir los aranceles dañará a todas las partes que las suban y pondrá presión en la actividad global”, porque “una guerra comercial no tiene ganadores”.

De paso, defiende a la Fed del asalto de Trump, aunque sin citarlos: “La independencia de los bancos centrales es primordial para la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico. Desgraciadamente, las amenazas sobre los bancos centrales están aumentando”. Una credibilidad mermada que provoque expectativas de inflación más elevadas puede reducir en tres décimas el crecimiento global este año.

A España le eleva en tres décimas el crecimiento previsto para este año, hasta situarlo en el 2,3% (frente al 2% estimado en octubre) y otras dos décimas el calculado para 2027. El dato resulta una décima más optimista que el vaticinado por el Gobierno a finales de año (2,2%), y consolida a la economía española como la locomotora de la zona euro. Destaca unos niveles “robustos” de consumo e inversión privadas, el aumento de la fuerza laboral gracias a la inmigración y a los servicios relacionados con el turismo. 

Pese a la escalada arancelaria sobre la economía, el FMI mejora en dos décimas la expansión mundial prevista para este año, tras un cierre de 2025 mejor de lo previsto. El crecimiento mundial se situará en el 3,3% para este 2026, frente al 3,1% que se esperaba hace tres meses. Y en el 3,2% para 2027, sin cambios respecto a esos últimos cálculos. El impulso de las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, unidas a unas políticas fiscales y monetarias eminentemente estimulantes del crecimiento, están compensando la disrupción comercial y la incertidumbre.

El PIB global avanzó un 2,4% de forma anualizada en el tercer trimestre del año, gracias a EEUU (+4,3%),  la buena evolución de lasa ventas del sector aeroespacial de Francia, que elevó su crecimiento al 2,2%. Por contra, la debilidad de las exportaciones volvió a condenar a Alemania al estancamiento. España y el Reino Unido se vieron beneficiadas por el aumento de inversiones tecnológicas, si bien no en la misma medida que EEUU.

Para la zona euro, el FMI mantiene el crecimiento previsto del 1,3% este año y sube al 1,4% en 2027, por el plan de recuperación alemán y la aportación de España e Irlanda, pero urge a avanzar hacia un mercado único de verdad. 

China también ha visto revisada al alza su previsión de 2025 en dos décimas, del 4,8% al 5%, gracias a los programas de estímulos, y la de 2026 en tres, hasta el 4,5%.

Las previsiones del FMI se han  hecho con un arancel medio efectivo de EEUU del 18,5%, muy similar al de octubre de 2025, cuando se publicaron las previsiones anteriores (18,3%). La incertidumbre continuará “elevada” este año, pero se verá aliviada por un descenso del 7% en los precios de la energía, la contención de los del petróleo. El FMI insiste en una mayor disciplina fiscal de los países con el fin de prepararse ante cualquier sacudida en los mercados de deuda. 

14Jan

Gobernadores de la Fed subrayan que los tipos de interés se encuentran cerca del nivel neutral, por lo que hay poca necesidad de reducirlos más mientras los precios no se acerquen al objetivo de la Reserva Federal.

Miguel Ángel Valero

Se le amontonan  los problemas a Trump. Por un lado, la inflación mantiene su senda de moderación, lo que resta argumentos en la campaña para bajar los tipos de interés en la que está embarcado el presidente de EEUU. Por otra, el primer banco que presenta resultados de 2025, JP Morgan, que es además el mayor de EEUU por volumen de activos gestionados, sufre una caída del 4,1% en Bolsa tras incrementar el 33% las provisiones por riesgo de crédito, principalmente derivadas de la adquisición del negocio de tarjetas de crédito de Apple —anteriormente gestionado por Goldman Sachs, y ganar el 2% menos aunque los ingresos crezcan el 4%.

Además, su CEO, Jamie Dimon, avisa que la propuesta de Trump para limitar los intereses de las tarjetas de crédito al 10% puede restringir significativamente el acceso de los consumidores a la financiación y perjudicar la economía de EEUU. También alerta que una mayor injerencia en la Reserva Federal puede provocar un repunte de la inflación.

Sobre Groenlandia crecen las discrepancias internas. La portavoz de la Casa Blanca insiste en que el uso de la fuerza militar sigue siendo una opción, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, resta importancia a esa posibilidad y asegura que el objetivo es comprar la isla. 

Trump 'calienta' las negociaciones con Dinamarca y con Groenlandia al asegurar que cualquier opción que no sea la anexión de la isla a EEUU es "inaceptable". Cree que "la OTAN se vuelve mucho más formidable y eficaz con Groenlandia en manos de EEUU”, y en su Truth Social escribe: “OTAN: Dile a Dinamarca que salga de ahí ¡YA!“, porque "EEUU necesita a Groenlandia para su seguridad nacional” y “es fundamental para la Cúpula Dorada que estamos construyendo”, el gran escudo antimisiles que busca proteger a todo el territorio estadounidense desde el espacio a partir de 2028 y que cuenta con una inversión de 175.000 millones$ (más de 150.000 millones€).

Mientras, se confirma que las presiones inflacionistas se moderaron en EEUU Unidos en el tramo final del año pasado. El IPC se mantuvo sin cambios en el +2,7% interanual al tiempo que la tasa subyacente repitió niveles del +2,6%. Tras haber tocado mínimos en abril –cuando el IPC se situó en +2,3% y quedó marcado por la agresiva introducción de aranceles– se inició un repunte sostenido hasta +3% en septiembre y, ahora, con el dato de diciembre, se confirma una relajación al cerrar 2025 en niveles del +2,7%.

Por el lado de los componentes, destaca el freno de los precios de la energía, que avanzaron un +2,3% interanual frente al +4,2% anterior y, con ello, aportaron una décima a la inflación (3 en noviembre). Por su lado, repuntaron cinco décimas los precios de los alimentos al avanzar un +3,1% interanual. En el lado de la tasa subyacente, sin cambios en el ritmo de crecimiento de los precios de los servicios (+3% interanual) y también en los bienes (+1,4%). Este último dato sugiere que el impacto de los aranceles sobre los precios de bienes podría haber alcanzado ya su punto máximo. Mientras tanto, en los servicios, partidas como los alquileres imputados han mostrado estabilidad, pero han repuntado las relacionadas con el ocio (+4% interanual en diciembre vs. +2,4% previo), lo que indicaría una cierta presión al alza en los precios por crecimiento de salarios y sobre todo por una mayor demanda de consumo de servicios y gasto discrecional.

El presidente de la Fed de Richmond, Tom Barkin, aplaude el dato del IPC, pero avisa que la presión inflacionaria persistirá, dado que las empresas continúan trasladando a los consumidores los incrementos de precios derivados de los aranceles. Por su parte, el presidente de la Fed de San Luis, Alberto Musalem, cree que los tipos de interés se encuentran cerca del nivel neutral, por lo que hay poca necesidad de reducirlos más mientras la inflación permanezca elevada, contradiciendo a Trump. Además, los riesgos inflacionarios se están moderando, por lo que reitera su expectativa de que los precios comiencen a converger hacia el objetivo de la Reserva Federal más adelante este año.

Por si no fueran suficientes, China cierra 2025 con superávit comercial récord, pese a los aranceles de Trump. En diciembre las exportaciones avanzaron un 6,6% más que las importaciones (+5,7%). El superávit comercial se elevó hasta los 114.140 millones$ en diciembre, 1,2 billones en todo 2025, apoyado en las mayores exportaciones hacia los países del sudeste asiático (+13%), África (+26%), Latinoamérica (+7%) y Europa (+8%), que más que compensaron la caída del 20% de las ventas a Estados Unidos, que termina el año pasado en su menor peso (11%). 

Columbia Threadneedle

A Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, le llama la atención que los mercados siguen tranquilos pese a un comienzo de año intenso desde el punto de vista geopolítico: Venezuela, Irán y Groenlandia, entre otros focos. Las inversiones de las petroleras estadounidenses tardarán un tiempo considerable en traducirse en un aumento de la oferta procedente de Venezuela. Será necesario un volumen significativo de inversión en capital, lo que  requerirá estabilidad política.

Una intervención de Trump en Irán puede hacer que el sentimiento del mercado se deteriore por las represalias que tomará el régimen de los ayatolás contra Israel y contra las bases de EEUU en la región. 

En cuanto a Groenlandia, debería existir un amplio margen para el compromiso, dado que, aunque se trata de un territorio autónomo, en última instancia forma parte de Dinamarca y, por tanto, de la OTAN. En consecuencia, ya es una región aliada de EEUU, que mantiene una base militar en Groenlandia desde hace más de 70 años. Aunque ahora cuenta con apenas 200 soldados allí, ha llegado a desplegar hasta 10.000, "y podría aumentar fácilmente ese número si realmente le preocupa que China y Rusia ganen mayor influencia en la región ártica", señala.

El experto de esta gestora considera "más preocupante" la imputación penal al presidente de la Fed, Jerome Powell: "Ésta es, probablemente, la amenaza más inmediata para el mercado en términos de sentimiento. En el pasado ya hemos visto que cualquier duda sobre la independencia de la institución es mal recibida por los mercados financieros". "Powell respondió con firmeza y sugirió que el asunto no tiene nada que ver con sobrecostes ni con un posible fraude, sino con mantener la presión para nuevas bajadas de los tipos de interés. Una percepción de falta de independencia de la Fed resulta problemática para los mercados financieros, algo que ya se ha reflejado en el repunte de los precios tanto del oro como de la plata", añade.

"El panorama económico es razonablemente positivo y las expectativas para la próxima temporada de resultados empresariales se mantienen firmes. Los mercados de renta variable han mostrado resiliencia hasta el momento, aunque todavía es pronto. En nuestra opinión, mientras el foco se mantenga en la economía y en los resultados, la situación debería evolucionar de forma favorable. Si, por el contrario, reaparecen las preocupaciones políticas o las dudas sobre la independencia de la Fed, el sentimiento del mercado podría verse desestabilizado. De ser así, es probable que asistamos a un aumento de la volatilidad en los mercados", avisa.

13Jan

La intervención de EEUU puede convertir las próximas elecciones sudamericanas en un referéndum sobre la doctrina Monroe 2.0. La tendencia hacia gobiernos de izquierda está retrocediendo, sustituida por una ideología centrada en la seguridad.

Miguel Ángel Valero

El cambio de régimen en Venezuela provocará una reorganización política en Latinoamérica, y los países se enfrentarán a la disyuntiva de permanecer en el "sur global" o situarse dentro de una renovada esfera comercial y de seguridad estadounidense. Las oportunidades para los inversores en mercados emergentes a largo plazo en este periodo de cambio son "reales e inminentes", asegura un análisis de Robeco.

El impacto geopolítico que se produjo el 3 de enero de 2026, cuando las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses detuvieron a Nicolás Maduro en Caracas, ha alterado el panorama de riesgo político en Sudamérica. "Se trata del cambio más significativo en la dinámica de poder del hemisferio occidental desde el final de la Guerra Fría: el reinicio de la doctrina Monroe para el siglo XXI", insisten los expertos de la gestora holandesa.

Mientras EEUU inicia un período de influencia y control potencial en Venezuela, tres economías influyentes del continente —Perú, Colombia y Brasil— se encaminan hacia elecciones generales que decidirán si Sudamérica se integra en un corredor de seguridad y recursos alineado con EEUU o se retira a un bloque defensivo y multipolar del sur global.

A pesar de que México no celebrará elecciones generales este año, sigue siendo un pilar fundamental en el panorama de la doctrina Monroe 2.0, ya que actúa como principal crítico diplomático y como nodo económico fundamental en el nuevo orden regional. 

El operativo estadounidense de 2026 en Venezuela ha colocado a México en una posición precaria, al tener que equilibrar su compromiso constitucional de no intervención con su profunda integración económica con Estados Unidos.

La intervención en Venezuela puede convertir las próximas elecciones sudamericanas en un referéndum sobre la nueva postura estratégica de EEUU, esa doctrina Monroe 2.0 aplicada por Donald Trump

Las encuestas sugieren que la tendencia hacia gobiernos de izquierda está retrocediendo, sustituida por una marcada división ideológica centrada en la seguridad y la soberanía nacional.

Perú cuenta con más de 1,5 millones de migrantes venezolanos

Perú entra en su ciclo electoral en abril con un panorama fragmentado de más de 35 candidatos registrados. La principal preocupación de los votantes es la delincuencia, lo cual ha popularizado cada vez más las propuestas políticas más duras. El alcalde de Lima, Rafael López Aliaga (Renovación Popular), se ha situado como un líder al estilo del salvadoreño Bukele, abogando por la expansión inmediata de la minería y la purga de la influencia de la izquierda bolivariana. En la actualidad, compite con Keiko Fujimori para conseguir el voto conservador, mientras que el comediante Carlos Álvarez, un recién llegado a la política, lidera varias encuestas con un discurso antisistema.

El país acoge a más de 1,5 millones de migrantes venezolanos. Cualquier estabilización en Caracas que facilite la repatriación podría suponer un alivio fiscal para los servicios sociales de Perú. 

Una victoria de la derecha probablemente aceleraría el desarrollo del centro logístico del puerto de Chancay, a la vez que reforzaría los lazos de seguridad con Washington para contrarrestar la inestabilidad regional. A pesar de los continuos cambios en el poder ejecutivo, Perú sigue siendo uno de los países emergentes favoritos debido a la independencia de su banco central y a sus sólidas reservas de cobre y oro. Perú es la apuesta segura en el escenario actual, ya que, aunque se recrudezca la retórica política, el motor minero no se detendrá.

La hora de la verdad en Colombia

Colombia es el país más directamente afectado por la caída de Maduro. Las próximas elecciones en Colombia son, en el fondo, una elección entre dos opciones en cuanto a la calificación crediticia del país y su relación con EEUU en materia de seguridad. El país celebrará elecciones legislativas y primarias en marzo, con una segunda vuelta en junio. 

La derecha opositora (María Fernanda Cabal y Abelardo de la Espriella) hacen campaña a favor de un realineamiento total con EEUU. Su plataforma propone privatizar partes de Ecopetrol, reactivar los agresivos esfuerzos antinarcóticos y aprovechar la transición de Caracas para desmantelar los refugios que antes utilizaban los disidentes del ELN y las FARC.

Iván Cepeda, a la izquierda, es el posible sucesor del legado de Petro. Su plataforma enfatiza la soberanía medioambiental y ha calificado la incursión estadounidense como una violación del Derecho internacional. 

Una victoria de la oposición en Colombia probablemente generaría un dividendo de seguridad, lo que podría poner fin al conflicto interno de 60 años en Colombia al eliminar la estructura de apoyo bolivariana a los grupos armados. Podría desencadenar una compresión masiva de los spreads de los bonos soberanos y una apreciación de la moneda, ya que señala un retorno a la ortodoxia fiscal y un fortalecimiento de la alianza de seguridad con Estados Unidos.

¿Podrá Lula resistir la marea derechista?

En Brasil, las campañas electorales comienzan oficialmente en agosto, y las elecciones generales se celebrarán en octubre. Brasil es el peso pesado de la región y la popularidad del presidente Lula se ha visto puesta a prueba por su postura contra el unilateralismo estadounidense. Lula se enfrenta al 'efecto Moby Dick': un intento de unir a la nación en torno a la bandera de la soberanía nacional para contrarrestar la influencia estadounidense. El descontento por el deterioro de las condiciones económicas y una profunda crisis de seguridad y ética podrían frenar su intento de lograr un llamamiento creíble a la unidad nacional.

Lula sigue siendo un candidato viable y es probable que utilice la incursión estadounidense para argumentar que solo un Brasil fuerte y unificado puede evitar que la región se convierta en un campo de batalla para las rivalidades entre superpotencias. Su plataforma se basa en la expansión de los BRICS, la industrialización impulsada por el Estado y el uso de la influencia de Brasil para mediar en una transición en Caracas que no esté controlada por EEUU. Considera que el control estadounidense sobre el petróleo venezolano es una amenaza directa a la hegemonía regional de Brasil. 

La oposición de centroderecha de Brasil, liderada actualmente por un conjunto de gobernadores (Tarcísio de Freitas, Romeu Zema y Ronaldo Caiado) y la familia Bolsonaro, propone volver a la disciplina fiscal y fomentar la inversión privada, así como abandonar la retórica antiestadounidense. Su plataforma sugiere reducir los lazos con los BRICS, ratificar plenamente el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur y alinearse con las iniciativas de nearshoring de EEUU para sustituir las cadenas de suministro chinas. Argumentan que alinearse con EEUU en la era posterior a Maduro es la forma más rápida de atraer las inversiones tecnológicas y energéticas necesarias para la modernización industrial de Brasil.

Las elecciones en Brasil determinarán si la séptima economía más grande del mundo sigue siendo líder del sur global o vuelve a girar hacia una arquitectura comercial integrada en Estados Unidos. En este momento, Brasil es un mercado de carry trade para los inversores globales. Por ahora, las altas tasas de interés protegen al real, pero la polarización política en el tercer trimestre de 2026 podría generar volatilidad en el mercado de divisas, ya que los brasileños deben decidir entre un crecimiento impulsado por el Estado y un reajuste del mercado.

El papel de México

La presidenta Claudia Sheinbaum se ha convertido en una voz regional destacada contra la acción de EEUU en Venezuela, rechazando la intervención como una violación de la Carta de las Naciones Unidas y una amenaza para la paz regional. Sheinbaum ha planteado la defensa de la soberanía venezolana como una defensa directa de la soberanía mexicana, rechazando explícitamente tanto la intervención estadounidense en el extranjero como cualquier indicio de acciones similares en su propio país.

Se espera que EEUU utilice la próxima revisión del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) este año para obligar a México a cumplir con el avance de la política estadounidense en la región. A pesar de la retórica política de alto riesgo, el papel de México como centro de recursos y fabricación es más importante que nunca para los intereses de EEUU. México ha consolidado su posición como el mayor socio comercial de EE.UU., liderando de manera efectiva la 'salida de China, a medida que las empresas se trasladan de Asia a suelo norteamericano.

Repercusiones para el sector de los recursos

La destitución de Maduro ha creado un nuevo grupo de ganadores y perdedores en los sectores clave de la región. La perspectiva de que 300.000 millones de barriles de crudo venezolano vuelvan al mercado (bajo la gestión de EEUU) limita los precios del petróleo a largo plazo, aunque la reparación de las infraestructuras llevará años debido a los obstáculos a la inversión y los riesgos de sabotaje. 

El triángulo del litio y el cobre (Argentina, Chile y Perú) se está convirtiendo en una prioridad estratégica para la deslocalización cercana de EEUU, dada su relevancia para las redes energéticas y las baterías eléctricas que impulsan la industria tecnológica y automovilística. Esos países ya están alineados con las políticas estadounidenses y son aquellos con los que podríamos llegar a firmar acuerdos comerciales preferenciales.

Brasil ha consolidado su posición como la principal potencia en recursos del continente. Brasil, que actualmente es el principal productor de petróleo de Latinoamérica, superó los 4 millones de barriles diarios a finales de 2025, con enormes inversiones en exploración que se desplazaron hacia el margen ecuatorial y la cuenca sur. Además de este auge energético, Brasil ha desarrollado nuevas minas de cobre, aluminio y litio, y ahora tiene las segundas reservas de tierras raras más grandes del mundo (como 21 millones de toneladas), solo superadas por China.

Con la matriz energética altamente diversificada de Brasil —más del 88% de su electricidad proviene de fuentes renovables baratas como la solar, la eólica y la hidráulica—, garantizar el acceso a los recursos brasileños se ha convertido en un objetivo estratégico fundamental para las empresas tecnológicas estadounidenses que buscan estabilizar sus cadenas de suministro de tecnología verde y hardware de inteligencia artificial.

Si bien Brasil es líder en tierras raras, los consolidados clústeres industriales de México en los sectores automovilístico y electrónico son esenciales para el corredor de recursos alineado con Estados Unidos. Además, los recursos naturales de México, en particular el petróleo, siguen siendo fundamentales para la seguridad energética de Norteamérica, incluso cuando la región se prepara para el posible regreso al mercado de 300.000 millones de barriles de crudo venezolano.

La influencia de China

Durante la última década, China ha sido el principal prestamista de Sudamérica, mientras que EEUU se ha centrado en México y Asia-Pacífico. China consolidó su influencia en Sudamérica a través de iniciativas masivas respaldadas por el Estado, como la iniciativa de la Franja y la Ruta (One Belt One Road). Entre los ejemplos más destacados se encuentran el megapuerto de Chancay, en Perú, con un coste de 3.500 millones$, diseñado para sortear el Canal de Panamá, y el metro de Bogotá, en Colombia. 

En Brasil, la presencia de China ha evolucionado desde la simple extracción de recursos hasta la fabricación de alta tecnología, con empresas como BYD y Great Wall Motor que se han hecho cargo de antiguas plantas automovilísticas occidentales para crear centros regionales de vehículos eléctricos. Estas inversiones formaban parte de una estrategia a largo plazo para asegurar las cadenas de suministro de soja, cobre y litio, lo que convirtió a Pekín en el principal socio comercial de dos tercios del continente.

La incursión estadounidense en Venezuela en 2026 está desafiando fundamentalmente este dominio, dejando al descubierto los límites del poder económico chino frente a la intervención del poder duro estadounidense. A medida que Washington reafirma la doctrina Monroe, las empresas respaldadas por el Estado chino podrían enfrentarse a controles más estrictos por parte de los países sudamericanos alineados con EEUU, donde sus proyectos de infraestructura a largo plazo —antes considerados intocables— pueden estar sujetos a nuevos controles de seguridad para la inversión extranjera directa china, similares al modelo del Comité de Inversión Extranjera estadounidense (CFIUS).

La pérdida de posición es más evidente en el sector energético, donde China está perdiendo su estatus como principal comprador de petróleo venezolano, lo que obliga a las capitales regionales a elegir entre el crédito chino y la seguridad garantizada por EEUU. Además, los países que mantienen profundos vínculos con China y otros aliados del régimen de Maduro, o que se resisten a las directivas de seguridad de EEUU, podrían enfrentarse a sanciones secundarias o barreras comerciales.

En esta nueva era geopolítica, México sigue siendo un eje de la región productiva de Norteamérica. Si bien las repercusiones políticas inmediatas de la incursión en Venezuela implican retórica soberanista y fricciones con el gobierno de Sheinbaum, la trayectoria a medio plazo de México sigue ligada a un cambio estructural hacia una arquitectura comercial integrada y proestadounidense.

La región andina, junto con México, constituye un destino atractivo para el nearshoring estadounidense. Las empresas estadounidenses que buscan diversificarse y alejarse de las cadenas de suministro asiáticas pueden acceder a una Sudamérica rica en recursos y abierta a los negocios bajo un nuevo paraguas de seguridad.

Posicionarse ante la nueva era

La incursión de EEUU en Venezuela marca, según los expertos de Robeco, el final de una década de estancamiento regional. Si bien las consecuencias inmediatas podrían incluir volatilidad monetaria y debates sobre la soberanía, la trayectoria a medio plazo podría ser un cambio estructural hacia un clima de inversión favorable a EEUU que fomente el crecimiento. Si las próximas elecciones en Colombia, Perú y Brasil confirman este giro hacia la derecha que ya se ha observado en Argentina y Chile, la región podría experimentar un ciclo económico más constructivo en los próximos años.

"Mantenemos una posición estratégica en toda Latinoamérica en todas nuestras estrategias de mercados emergentes, a través de una exposición diversificada a Chile, México, Perú y Brasil. Tenemos posiciones en empresas que pueden verse afectadas por los acontecimientos actuales, entre las que se incluyen activos de infraestructura en México, empresas mineras de cobre, litio y oro en Sudamérica, así como empresas de energía y servicios públicos en Brasil. La región sigue presentando un valor atractivo en comparación con otros mercados emergentes", añade el análisis de Robeco.

10Jan

El World Economic Forum, Cloudera, EcoVadis y Luis Canelo desvelan cómo evolucionará la inteligencia artificial en 2026.

Miguel Ángel Valero

China planea aprobar la importación de chips H200 de Nvidia tan pronto como este trimestre. Sin embargo, restringirá el uso del chip al ejército, agencias gubernamentales sensibles, infraestructura crítica y empresas estatales por motivos de seguridad.

Tras el bloqueo inicial del gobierno estadounidense, Nvidia obtuvo en agosto autorización para vender el chip H20 –menos avanzado que el H200– a China con un recargo del 15%, pero la operación fracasó cuando Pekín instó a sus empresas a evitar proveedores estadounidenses y optar por soluciones locales. 

A principios de diciembre de 2025, EEUU autorizó a Nvidia la venta de la gama de chips H200 en China, imponiendo un arancel del 25% por cada envío y limitando las ventas a clientes previamente aprobados.

Ahora, ambas partes han cedido y, empresas privadas como Alibaba y ByteDance ya han comunicado su interés a Nvidia de adquirir el chip. El H200 de Nvidia es más potente que cualquier chip al que China pueda acceder legalmente, situándose al menos una generación por delante de los diseños de empresas chinas como Huawei, Cambricon Technologies y Moore Threads Technology. Tanto el H20 como el H200 pertenecen a la familia de procesadores Hopper, mientras que la línea más avanzada, Blackwell, se comercializa únicamente en EEUU y pronto será reemplazada por la nueva generación Rubin.

Wold Economic Forum: la IA exige anticipación

Estos movimientos demuestran que la nueva economía no se navega reaccionando, sino anticipándose en un entorno de alta incertidumbre, geopolítica fragmentada y tecnologías que avanzan más rápido que las estructuras de decisión tradicionales. En este contexto, muchas de las premisas que guiaron la estrategia empresarial durante décadas han dejado de ser fiables.

Precisamente, un informe del World Economic Forum pone el foco en dos fuerzas que marcarán los próximos años: la comercialización de la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes, y la fragmentación geoeconómica. Su interacción define no solo los riesgos, sino también las oportunidades. De la combinación entre geopolítica y adopción tecnológica emergen cuatro posibles futuros para la economía global en 2030:

  • 1. Orden digitalizado: Estabilidad geopolítica y rápida adopción tecnológica impulsan el crecimiento, pero aumentan las tensiones internas por disrupciones laborales y riesgos de mal uso de la tecnología.
  • 2. Estabilidad cauta: La normalización geopolítica reduce la volatilidad, pero la tecnología no logra generar el impacto esperado en productividad, salarios y empleo. El crecimiento se mantiene débil.
  • 3. Supervivencia basada en la tecnología: Alta adopción tecnológica en un mundo geopolíticamente volátil. Las empresas se apoyan en la digitalización para compensar disrupciones, generando oportunidades… y nuevos riesgos sistémicos.
  • 4. Esferas geo tecnológicas: Aumento del aislamiento, comercio restringido entre aliados y desilusión tecnológica. Los precios de los activos caen y el crecimiento se estanca, mientras resurgen estrategias de relocalización con escasez de talento.

Navegar la nueva economía exige algo más que capacidad de adaptación. Exige anticipación. La ventaja competitiva no estará en predecir un único futuro, sino en estar preparado para varios. Convertir la incertidumbre en anticipación ya no es una opción: es una capacidad estratégica clave.

El analista Pablo Gil subraya en The Trader que 2025 no ha sido un año más en el ciclo económico. Ha marcado el inicio de una ruptura profunda con el orden geopolítico y económico que ha regido el mundo desde el final de la Guerra Fría. Un punto de inflexión que muchos aún no quieren ver… pero que ya está aquí: "Estamos entrando en un nuevo orden global donde los países ya no cooperan, se protegen. Esto no va de anticipar un colapso ni de caer en el catastrofismo. Va de entender que entramos en una etapa más dura, más competitiva y mucho más incierta, donde lo que funcionaba antes ya no sirve. Ni en política, ni en economía, ni en inversión", subraya.

Cloudera: la IA entra en la Era de la Convergencia

Cloudera, la compañía que impulsa la IA a través de los datos en cualquier entorno, anuncia que la “Era de la Convergencia” será la nueva etapa de la inteligencia artificial tras un 2025 en el que los cambios en el sector tecnológico no han dejado de suceder, marcados por el desarrollo de agentes de IA cada vez más autónomos.

"En 2026, la adopción de la inteligencia artificial seguirá creciendo a un ritmo constante, a pesar de las predicciones de desaceleración del mercado", vaticina Manasi Vartak, Chief AI Officer de Cloudera. “Cuando las empresas superen la fase de experimentación y encuentren el retorno de inversión medible más adecuado para sus proyectos, seguirán demandado tanto IA generativa como IA agéntica", añade.

En este punto, el desafío más importante será conectar los agentes de IA con los datos y el contexto corporativo, un requisito indispensable para que estos sistemas sean verdaderamente útiles. Muchas organizaciones ya han demostrado sus capacidades agénticas, pero ahora deben probar que estos sistemas están listos para la producción, y que pueden superar las barreras relacionadas con el acceso a los datos, la gobernanza, la seguridad y los permisos.

Al mismo tiempo, la definición de 'IA Responsable' seguirá evolucionando. A medida que los sistemas de IA se vuelven cada vez más complejos, la IA Responsable deberá abordar no solo el sesgo y la igualdad de los modelos, sino también la rendición de cuentas de extremo a extremo, abarcando el manejo de datos y el comportamiento del sistema. Las empresas que adopten la IA agéntica deberán implementar marcos de gobernanza más estrictos con nuevas características como registros de agentes, observabilidad y control de versiones de flujos de trabajo agénticos completos.

Aunque los modelos públicos seguirán dominando en 2026, veremos cómo aumenta la adaptación específica a cada empresa.

Se espera que sea el primer año de convergencia real: el inicio de una nueva etapa en la que se difuminan las fronteras entre la nube y los centros de datos. Tras varias décadas en las que primero se priorizaba el control del on-premise y luego la flexibilidad de la nube, ahora entramos en una realidad donde ambos coexisten sin problemas gracias a las plataformas de gestión unificadas. Las cargas de trabajo se ejecutarán donde tenga más sentido, teniendo en cuenta la seguridad, el cumplimiento y la eficiencia, en lugar de priorizar la ubicación.

Para Sergio Gago, CTO global de Cloudera, “la verdadera ventaja competitiva no provendrá de quien tiene un modelo más grande, sino de quien haga un uso más inteligente y eficiente de los recursos. En la Era de la Convergencia, la IA se tiene que gestionar como una parte más de la fuerza laboral. No es necesario elegir bandos (nube versus on-premise o humano versus máquina), sino unificarlos bajo la misma arquitectura compartida, eficiente y de confianza. También se redefinirá el concepto de rendimiento: a medida que las demandas de IA y de capacidad de cómputo se disparan, las empresas posicionarán la eficiencia energética como un KPI principal y no como una consideración secundaria".

"La IA se convertirá en un factor diferencial para el sector retail en 2026. Los expertos estiman que podría generar entre 240.000 millones y 390.000 millones$ en valor para toda la industria. El 91 % afirma estar invirtiendo en IA y los primeros en adoptarla están obteniendo retornos dela inversión seis veces más rápido” afirma Neelabh Pant, directora global de AI for retail enCloudera. Los minoristas que están obteniendo el mayor retorno de su IA son aquellos que toman el control de sus datos y los conectan con todo su negocio. Esto implica vincularlo todo en tiempo real, desde los escaparates y las interacciones con los clientes, hasta los historiales de pedidos y el inventario del almacén, sin importar dónde se guarde esa información.

Cuando los sistemas de datos funcionan conjuntamente, los comercios pueden ver una imagen completa de sus operaciones y clientes. Este enfoque conectado conduce directamente a mejores experiencias para el cliente, como una mayor personalización, compras más fluidas y personalización acorde a las necesidades de los compradores.

A medida que los datos sean más fáciles de usar, Gartner predice que el 75 % de las nuevas conexiones de datos pronto serán creadas por empleados no técnicos, es decir, aquellos fuera de los departamentos de TI e ingeniería. Los minoristas que empoderen a sus equipos con plataformas sencillas y de autoservicio tomarán decisiones más rápidas y colaborarán de forma más efectiva. Aquellos que mantengan los datos encerrados en el departamento de TI corren el riesgo de perder la velocidad y la agilidad necesarias para seguir siendo competitivos.

EcoVadis: convergencia entre sostenibilidad y gestión del riesgo

“Las empresas están entrando en una fase en la que la sostenibilidad y la gestión del riesgo convergen,” señala Enrique Marroquín, VP Service Engagement de EcoVadis, empresa proveedora de calificaciones de sostenibilidad. “En 2026 veremos un uso más amplio de datos primarios, de la inteligencia artificial y de los sistemas integrados que permitirán a las organizaciones responder con mayor eficacia a un entorno regulatorio y tecnológico en rápida transformación”, subraya.

EcoVadis identifica cinco tendencias clave que influirán de forma significativa en las estrategias de sostenibilidad empresarial durante 2026:

  • 1. La IA transforma la gestión ASG. La inteligencia artificial pasará a desempeñar un papel más activo en la supervisión de datos ASG, en los cambios regulatorios y en las señales de riesgo. Las empresas podrán automatizar parte de los informes exigidos por normativas como la CSRD o la CSDDD y gestionar información compleja con mayor rapidez. Para aprovechar este avance será clave contar con marcos de gobernanza que garanticen la calidad, la trazabilidad y la fiabilidad de los sistemas de IA. 
  • 2. Datos reales para medir y reducir emisiones. Cada vez más empresas necesitarán datos precisos y verificados sobre las emisiones de sus productos y proveedores, en lugar de estimaciones generales. Esta información, obtenida directamente de la cadena de valor, empezará a ser un requisito habitual para cumplir con la regulación y tomar decisiones estratégicas. Contar con datos reales permitirá diseñar planes de descarbonización más creíbles y comparar mejor el impacto climático de distintas opciones de compra. 
  • 3. Cumplimiento normativo y nuevas formas de gestionar el riesgo. El aumento de leyes de diligencia debida globales hará que el cumplimiento deje de ser una tarea anual y pase a ser una actividad continua. La resiliencia empresarial se entenderá como la capacidad de anticiparse a riesgos como tensiones geopolíticas, ciberataques o impactos físicos del clima. Para lograrlo, más empresas adoptarán tecnologías como el mapeo avanzado con IA, los gemelos digitales o sistemas de trazabilidad basados en blockchain, que permiten seguir con más detalle lo que ocurre en la cadena de valor y detectar posibles vulnerabilidades con mayor antelación.
  • 4. Más colaboración con la cadena de suministro para impulsar la sostenibilidad. La función de compras se orientará cada vez más a la creación de valor a largo plazo y no solo al ahorro. Más empresas tendrán en cuenta el coste total de propiedad, que incluye riesgos operativos y posibles futuros costes asociados al carbono, lo que hará que las opciones sostenibles resulten más competitivas. Al mismo tiempo, crecerán las iniciativas conjuntas con proveedores en ámbitos como la economía circular, la recuperación de materiales o el desarrollo de productos más sostenibles. Este tipo de colaboración reforzará la innovación y contribuirá a mejorar la competitividad y la resiliencia de las compañías.
  • 5. Un solo sistema para toda la información empresarial. Crecerá la necesidad de reunir en un mismo lugar la información financiera, legal, operativa y ASG que las empresas manejan sobre su cadena de valor. Este modelo evitará inconsistencias entre departamentos y permitirá crear informes más sólidos y trazables. Contar con una única plataforma de datos facilitará el cumplimiento de las nuevas normativas y hará más eficientes los procesos internos. 

“Estas tendencias reflejan la convergencia entre sostenibilidad, gestión del riesgo e innovación tecnológica. Las organizaciones que refuercen su arquitectura de datos, integren métricas verificadas y adopten herramientas de monitorización continua podrán adaptarse con mayor agilidad al nuevo entorno regulatorio y mejorar la resiliencia de su cadena de valor”, insiste Marroquín.

La IA práctica, llega el 'vibe coding'

Hasta ahora, la programación y la automatización de procesos eran terreno exclusivo de informáticos. Sin embargo, 2026 marca un punto de inflexión con la llegada del 'Vibe Coding' (programación por intuición), una tendencia que permite a cualquier persona sin conocimientos técnicos crear sus propias aplicaciones y automatizaciones usando IA y lenguaje natural.  En un contexto donde más del 20% de las empresas españolas ya integran IA, el verdadero reto no es la tecnología, sino la mentalidad. 

"Existe un error de concepto: la gente cree que la IA viene a quitarnos el trabajo. La realidad es que la IA viene a quitarnos la parte robótica del trabajo. Nadie estudió una carrera para pasar 4 horas al día copiando datos de un Excel a un email", explica Luis Canelo, empresario tecnológico y fundador del 'Programa de 0 a la Élite: Automatización con IA'. 

La propuesta de Canelo rompe con la formación tradicional académica. A través de su metodología, enseña tanto a directivos como a empleados a utilizar herramientas visuales como Make y Agentes de IA para delegar tareas repetitivas.  "Cuando entiendes que puedes conectar tu correo, tu calendario y tu CRM sin escribir código, todo cambia. Tareas en las que antes perdías 4 horas diarias ahora se hacen solas sin que tú intervengas", señala Canelo. "Es la era en la que la IA por fin hace el trabajo que deberían hacer los ordenadores (administrativo, repetitivo), liberando a las personas para que hagan el trabajo importante: pensar, crear y vender". 

La diferencia competitiva en 2026 no la marcará solo el título universitario, sino la capacidad de apalancarse en la IA para ser más productivo.  "Hay mucho 'turista de cursos' que se queda en la teoría y cree que por saber usar ChatGPT ya sabe de IA. Nosotros vamos a la práctica radical: enseñamos a construir sistemas que funcionan mientras tú vives", concluye Luis Canelo.

09Jan

El primer año del segundo mandato como presidente de EEUU termina con el peor diciembre para el empleo en una década. En 2025 las empresas crearon 584.000 puestos de trabajo, frente a los más de 2 millones en 2024.

Miguel Ángel Valero

Las elecciones de medio mandato o 'midterms' en EEUU, que se celebran el martes siguiente al primer lunes de noviembre (este año, el 3 de noviembre), renuevan toda la Cámara de Representantes (435 escaños, de los que ahora 220 son republicanos) y 35 escaños del Senado (donde los republicanos suman 53 de 100). Y son clave para que Donald Trump pueda seguir imponiendo su agenda política. Una derrota que suponga perder el actual control de las dos cámaras convertiría al actual presidente de EEUU en un 'pato cojo' y le situaría bajo la amenaza de un 'impeachment' o destitución (se necesita mayoría simple en la Cámara de Representantes y dos tercios en el Senado).

Los republicanos ya piensan en esas elecciones, también Trump, pero con resultados distintos. Por un lado, el Senado aprobó una resolución que prohíbe al presidente nuevas acciones militares en Venezuela sin previa aprobación del Congreso. La votación mostró 52 votos a favor (todos los demócratas más cinco republicanos: Susan Collins, Todd Young, Lisa Murkowski, Rand Paul y Josh Hawley) contra 47. Es el primer revés significativo a la política de Trump tras la polémica operación que capturó a Nicolás Maduro.

La resolución del Senado invoca la Ley de Poderes de Guerra y reafirma el rol constitucional del Congreso en decisiones bélicas.  Trump la calificó de "estupidez" e "inconstitucional", amaga con vetarla, y critica a los republicanos disidentes, afirmando que "ninguno debería ser reelegido jamás" por limitar su autoridad como comandante en jefe y perjudicar la seguridad nacional.

Por otro, la Cámara de Representantes ha aprobado la extensión de los subsidios de atención médica hasta tres años, el principal punto de fricción entre demócratas y republicanos. Estas ayudas, vinculadas a la Ley de Atención Médica Asequible (Affordable Care Act, también conocida como Obamacare) expiraron a finales de 2025. El programa, creado para ofrecer cobertura más asequible a personas con bajos ingresos, beneficia a unos 24 millones de estadounidenses. El vencimiento de los subsidios se convirtió en el eje del debate en el Congreso y desencadenó el cierre gubernamental más prolongado de la historia, después de que los demócratas utilizaran su voto como herramienta de negociación. 

Finalmente, la Cámara aprobó la medida con 230 votos a favor (entre ellos, 17 republicanos) y 196 en contra. Este resultado representa una victoria simbólica para los demócratas, que han logrado presionar a la mayoría republicana en un asunto central en la agenda política. Además, las encuestas muestran que el acceso a la atención médica es una de las principales preocupaciones de los votantes. 

En cualquier caso, la propuesta aprobada por la Cámara de Representantes debe obtener el visto bueno del Senado, cuya mayoría republicana se inclina por una extensión inferior a los 3 años planteados.

Por su parte, la Administración Trump ha ordenado a Fannie Mae y Freddie Mac comprar 200.000 millones$ en bonos hipotecarios, como esfuerzo para reducir los costes de la vivienda. Las dos entidades financieras, patrocinadas por el Gobierno desde la crisis de 2008, se dedican a emitir y gestionar bonos respaldados por hipotecas. Actualmente existen alrededor de 9 billones$ en bonos hipotecarios emitidos por agencias, por lo que la operación representaría poco más del 2% del mercado. Aun así, se estima que esta demanda adicional podría reducir los diferenciales en hasta 0,25 puntos, lo que se traduciría en tipos hipotecarios más bajos para los hogares estadounidenses.

Además, Trump anuncia en Truth Social que aprobará medidas inmediatas para prohibir a grandes inversores institucionales y fondos de inversión comprar viviendas unifamiliares, con el objetivo de facilitar el acceso a éstas y preservar el "sueño americano". La medida busca priorizar a compradores individuales sobre corporaciones, culpando a la inflación previa por el encarecimiento de las viviendas. "Las personas viven en las casas, no las corporaciones", argumenta.

La cotización de gestoras como Blackstone y BlackRock cayeron hasta el 5% tras el anuncio de Trump, reflejando preocupación en el sector inmobiliario. Pero los expertos dudan de su efectividad real para bajar precios, ya que los inversores institucionales representan una porción limitada del mercado inmobiliario residencial, y creen que es un gesto político ante las preocupaciones de los ciudadanos norteamericanos sobre el difícil acceso a una vivienda.

El peor diciembre para el empleo en una década

Mientras, la productividad crece a su mayor ritmo de los últimos dos años: en el tercer trimestre se aceleró el 4,9% trimestral anualizado, por encima del +4,1% anterior. En este contexto, los costes laborales –lo que pagan las empresas a sus empleados por producir cada unidad de producto– ha caído un 1,9% en el trimestre y se revisaron a la baja los datos previos mostrando ahora un retroceso del -2,9%. Es la primera vez desde 2019 que se registran dos trimestres consecutivos de reducción de los costes laborales. 

Diciembre sumó 50.000 nuevos puestos de trabajo, según la Oficina de Estadísticas Laborales, frente a los 70.000 previstos. Es el peor diciembre en una década (excluido el año de la pandemia). El paro baja una décima, hasta el 4,4%, pero ha subido 4 desde enero de 2025.

Las empresas estadounidenses crearon 584.000 puestos de trabajo en 2025, la menor cifra desde 2003, sin contar con el año de la pandemia, y lejos de los más de 2 millones de contrataciones en 2024. Crece el empleo en los servicios de comida y bebida (+27.000), atención médica (+21.000) y servicios sociales y asistencia, pero se destruyen 25.000 en el comercio minorista, básico en la economía de EEUU. Los datos demuestran el impacto de los aranceles en las pymes de EEUU.

El empleo en el gobierno federal se mantuvo prácticamente sin cambios en diciembre. Desde que alcanzó un pico en enero, el empleo en el gobierno federal disminuyó en 277.000 contratos, o un 9,2%, por el plan de recorte de gastos de la Administración, DOGE, que Trump puso en manos de Elon Musk, hasta que ambos chocaron por la reforma fiscal y el fundador de Tesla renunció.

Por su parte, el déficit comercial se sitúa en octubre en los 29.400 millones$, el 39% menos que en septiembre, por el 3,2% menos de importaciones, sobre todo de productos farmacéuticos y de oro. Es el mejor dato desde 2009. Pero tolo lo relacionado con el comercio exterior sigue mostrando una elevada volatilidad, ya que las estadísticas están muy afectadas por el efecto anticipación de las compras ante posibles subidas de los aranceles. En octubre, las compras de productos farmacéuticos fueron las menores desde julio de 2022, por la anticipación de las compras a septiembre debido a la amenaza de subidas de aranceles, que finalmente no se aplicaron.

DWS: las expectativas de inflación se correlacionan con el precio del petróleo

La agitación en Venezuela ofrece un ejemplo de referencia sobre cómo las crisis del petróleo y los metales pueden repercutir en la inflación y los tipos de interés, a medida que la transición energética reescribe las antiguas reglas del mercado. Tras la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sigue habiendo mucha incertidumbre, especialmente en lo que respecta a las materias primas mundiales.

A pesar de que el país cuenta con las mayores reservas demostradas de petróleo crudo del mundo, la producción lleva un cuarto de siglo en declive. Los yacimientos de bauxita, mineral de hierro, níquel y oro también parecen ser considerables, aunque nadie parece saber con certeza cuál es su tamaño exacto. Esto convierte los acontecimientos políticos en Caracas en un interesante caso de estudio para un cambio de régimen “diferente”. A medida que se acelera la transición energética y los metales cobran mayor importancia, los antiguos patrones que vinculan la geopolítica, las expectativas de inflación y los tipos de interés están llamados a cambiar.

El gráfico aportado por DWS ilustra el mecanismo tradicional, que últimamente ha vuelto a acaparar la atención del mercado. Las tasas de inflación de equilibrio son la diferencia entre los rendimientos de los bonos indexados a la inflación y los nominales. Suelen considerarse un indicador de las expectativas de inflación en el mercado de bonos. Curiosamente, estas expectativas de inflación guardan una estrecha correlación con el precio del petróleo, como muestra el gráfico. 

Hay dos razones que explican esta relación estrecha, pero inestable:

  • En primer lugar, los precios del petróleo influyen directamente en la inflación general de los precios al consumo a través de los costes de la energía y el transporte.
  • En segundo lugar, los precios del petróleo transmiten información en tiempo real sobre la demanda de una amplia gama de hogares y empresas.

Por lo tanto, una bajada de los precios del petróleo suele traducirse en una debilidad más generalizada de la demanda agregada, lo que indica un posible descenso del crecimiento y una bajada de los rendimientos.

Según esa lógica, la mera perspectiva de una renovación del suministro puede enfriar los precios del crudo, lo que reduciría la inflación de equilibrio a 10 años en EEUU. No importa que nadie sepa aún quién, a qué coste y en qué plazo podría restaurar el deteriorado sector de los hidrocarburos de Venezuela. Como muestra el gráfico, la sensibilidad no es fija; depende en gran medida de si los inversores esperan que los bancos centrales fijen la inflación. Si es así, los bancos centrales pueden pasar por alto las crisis petroleras, a menos que sean extremas. Por eso. los responsables políticos se centran en la inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos, que son volátiles.

Otras materias primas, y quizá el petróleo en el futuro, muestran un patrón diferente. Los metales industriales se utilizan principalmente como insumos para bienes de capital. A diferencia del petróleo, las crisis de precios de los metales afectan de manera persistente a la inflación subyacente y general, especialmente en las economías expuestas a través de las redes de producción. El encarecimiento de los metales se filtra a través de la maquinaria y la electrónica, lo que hace que la inflación subyacente sea persistente; las crisis del petróleo afectan principalmente a la inflación general. 

La historia demuestra lo complicadas que pueden ser las transiciones. El cambio del aceite de ballena al queroseno y los hidrocarburos en el siglo XIX fue caótico, volátil y llevó décadas. “Las crisis de suministro de metales rara vez se producen al mismo tiempo, y sus efectos sobre la inflación pueden ser menos visibles, pero más persistentes”, argumenta Johannes Müller, director de research de DWS. “Pero cuando se trata de acontecimientos geopolíticos, cada vez más se debe mirar más allá del precio del petróleo a la hora de considerar las implicaciones a largo plazo para la inflación”, resalta.

UBS recomienda bonos de calidad y diversificación

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense bajaron, ya que las ofertas de empleo y los datos de nóminas privadas en EEUU apuntaron a una mejora gradual de las condiciones del mercado laboral, mientras que Trump anunció la compra de 200.000 millones$ en bonos hipotecarios. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se situó en el 4,18%.

Los expertos de UBS creen que otro recorte de tipos de interés por parte de la Reserva Federal este trimestre impulsaría los bonos de calidad, que siguen desempeñando un papel clave en la generación de ingresos de cartera para los inversores: "Esperamos que los bonos de calidad de duración media generen rentabilidades de un solo dígito medio este año". 

Los índices de bonos gubernamentales de alta calidad y duración media han arrojado resultados dispares en las últimas semanas, ya que los inversores equilibran las decisiones de los bancos centrales con la persistente preocupación por la inflación y la sostenibilidad de la deuda pública. Sin embargo, con una combinación de atractivos rendimientos iniciales y la posibilidad de que bajen ante la flexibilización de la Reserva Federal, "esperamos rentabilidades respetables gracias a una combinación de rendimiento y apreciación del capital". 

Los indicadores técnicos se mantienen sólidos a pesar de la emisión récord de bonos. Las ventas globales de bonos tuvieron su inicio de año más activo hasta la fecha, con corporaciones y gobiernos de EEUU, Europa y Asia habiendo obtenido préstamos por unos 245.000 millones$ en diversas divisas hasta el 7 de enero. En EEUU, las empresas con grado de inversión ('investment grade') han recaudado casi 90.000 millones en lo que va de semana, la mayor cantidad desde mayo de 2020. Sin embargo, aunque se espera una mayor emisión de bonos, los ajustados diferenciales de los bonos corporativos sugieren que el apetito de los inversores por el crédito se mantiene.

"Dados los estrechos diferenciales de crédito y la incertidumbre en torno a la deuda pública, creemos que es esencial un enfoque diversificado para la generación de rendimientos. Además de los bonos gubernamentales de alta calidad y los bonos corporativos con grado de inversión, los inversores que buscan ingresos pueden considerar deuda de alto rendimiento y de mercados emergentes para ayudar a mejorar su rendimiento. Asimismo, vemos valor en las estrategias de renta variable, las inversiones estructuradas generadoras de rendimiento y una exposición selectiva al crédito privado", insiste el análisis de UBS.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, señala: “Si bien unos tipos más bajos pueden hacer que las oportunidades de rentas sean cada vez más escasas, creemos que los bonos de calidad seguirán desempeñando un papel importante como fuente de rentabilidad y diversificación, junto con otras estrategias orientadas a mejorar los ingresos”.

Sobre la prohibición a los inversores institucionales de la compra de viviendas unifamiliares, en UBS señalan: "creemos que el impacto de los grandes inversores en la asequibilidad general de la vivienda está sobreestimado". Los datos muestran que las instituciones poseen solo una pequeña parte del mercado (el 0,5% de los aproximadamente 103 millones de viviendas unifamiliares y solo el 3,6% de las viviendas unifamiliares en alquiler). Los principales impulsores de la disminución de la asequibilidad siguen siendo el rápido crecimiento de los precios de la vivienda, el aumento de las tasas hipotecarias y la limitada construcción de viviendas nuevas. "A medida que continúa el debate antes de las elecciones, esperamos más propuestas políticas, pero no anticipamos cambios significativos a corto plazo en la estructura del mercado de alquiler de viviendas unifamiliares", añaden.

08Jan

El mensaje global que se lanza es inquietante: si eres lo suficientemente fuerte, puedes imponer tu ley. Lo más peligroso no es que esto ocurra. Es que empiece a parecernos normal.

Miguel Ángel Valero

Lo de Venezuela no es un cambio de gobierno. Es la confirmación de un cambio de época. La caída de Nicolás Maduro y su sustitución por Delcy Rodríguez (presentada como presidenta “interina”, pero en la práctica como una pieza funcional dentro de una transición teledirigida desde Washington) es el tipo de acontecimiento que obliga a releer el mapa entero. "Porque aquí no estamos ante una presión internacional clásica, ni ante una transición pactada, ni ante un proceso avalado por consensos multilaterales. Estamos ante algo mucho más incómodo: una demostración de fuerza convertida en método", señala el analista Pablo Gil en The Trader.

El relato oficial se apoya en la justicia penal estadounidense y en la figura del narcotraficante perseguido. Pero cuesta creer que ése sea el verdadero motor. No porque el narcotráfico no exista, sino porque el premio es demasiado grande como para reducirlo a una cuestión moral o judicial. Venezuela es el país con más reservas de petróleo del mundo. Y ese dato, por sí solo, explica muchas cosas. Aunque lo realmente revelador es la paradoja: tener petróleo no te convierte en potencia energética si no puedes extraerlo.

La industria petrolera venezolana lleva años destruida desde dentro. Falta de inversión, infraestructuras obsoletas, oleoductos y gasoductos deteriorados, ausencia de seguridad jurídica, fuga de talento y un crudo especialmente complejo: pesado, con alto contenido en azufre y muy caro de refinar. Extraer un barril en Venezuela puede costar hasta diez veces más que en Arabia Saudí. En un entorno de precios relativamente bajos, eso lo cambia todo. Porque la cuestión deja de ser cuántas reservas tienes y pasa a ser cuánto te cuesta convertirlas en dinero. Esto explica también por qué las grandes petroleras internacionales han mostrado históricamente tan poco entusiasmo. Venezuela no es un yacimiento: es un proyecto de reconstrucción industrial, financiera y política. Decenas de miles de millones serían necesarios solo para levantar mínimamente el sector. Y, aun así, Trump no ha optado por influir. Ha optado por mandar. Lo que deja claro que el petróleo no es solo un negocio, sino un instrumento geopolítico.

Para Trump, Venezuela no es solo la caída de una dictadura. Es una pieza del hemisferio occidental, y eso implica una regla no escrita, pero muy clara: esa región es territorio estratégico estadounidense. El mensaje va dirigido directamente a China y a Rusia. La vieja idea de “América para los americanos” regresa sin complejos, sin diplomacia y sin disfraces. Washington no está dispuesto a tolerar potencias rivales, ganando influencia, recursos o posiciones estratégicas en lo que considera su zona de control natural. Por eso no sorprende que, tras la operación, el discurso se haya centrado en el “acceso total” al país y en el control de la transición. No es diplomacia. Es tutela. Un sheriff a distancia con palancas claras: embargo petrolero, sanciones, reconocimiento internacional y la amenaza explícita de derrocar también a la marioneta si no obedece.

Lo verdaderamente importante es lo que este episodio revela sobre el orden mundial. Durante décadas hemos vivido en un sistema imperfecto, a menudo hipócrita, pero con una liturgia clara: resoluciones, marcos legales, negociaciones, organismos multilaterales. Se respetaban las formas, aunque luego se forzaran los contenidos. Ahora ya no.

La operación en Venezuela no se articula bajo el paraguas de Naciones Unidas ni busca un consenso internacional real. Hay hechos consumados. Y eso marca un cambio profundo: el derecho internacional deja de ser un árbitro y pasa a ser un recurso retórico. Se invoca cuando conviene y se ignora cuando estorba.

Y aquí aparece la paradoja más inquietante. Trump no está tan lejos del resto de grandes actores como muchos quieren creer. Vladímir Putin lleva años demostrando en Ucrania que las fronteras se miden en capacidad militar, no en tratados, con los países bálticos siempre en el horizonte. Xi Jinping considera Taiwán una cuestión de tiempo, no de principios. Israel actúa en Gaza bajo su propia lógica de seguridad, asumiendo que la legitimidad se discute después, cuando los hechos ya están sobre la mesa. Conflictos distintos, narrativas diferentes, pero una misma conclusión de fondo: el poder legitima los hechos. El más fuerte decide. Y las normas solo pesan mientras no interfieran con los intereses estratégicos.

Esto nos lleva a un escenario cada vez más evidente: un reparto tácito del mundo. No firmado, no anunciado, pero real. Zonas de influencia, líneas rojas implícitas y una aceptación silenciosa de que cada potencia actúe en su esfera mientras no provoque una escalada incontrolable. No hay un gran acuerdo. Hay miedo a cruzar ciertos límites.

En este contexto, Venezuela es un precedente muy potente. Demuestra que se puede decapitar un liderazgo de forma rápida, venderlo como operación legal interna y asumir que la condena internacional no alterará el resultado. Y cuando algo funciona, se convierte en modelo. Por eso aparecen en el radar otros objetivos como Groenlandia. No es solo la isla. Es la señal. Si el método funciona en Caracas, ¿hasta dónde puede llegar en otros escenarios? Quizá no con tanques, pero sí con presión política, económica y estratégica. El mensaje está lanzado.

Europa, mientras tanto, queda en una posición especialmente delicada. No solo por su falta de cohesión o por una política exterior débil. Hay un problema aún más profundo: no existe una figura que represente a Europa con fuerza y respeto internacional. No hay un liderazgo claro capaz de sentarse de tú a tú con Washington, Moscú o Pekín. En un mundo que vuelve a girar en torno a personalidades fuertes, Europa aparece diluida, fragmentada y reactiva. Y eso tiene un coste. Porque en un orden basado en la fuerza, no basta con tener razón. Hay que tener poder, determinación y liderazgo para defenderla.

"Venezuela no es el origen de este nuevo orden mundial, pero sí una prueba evidente de que ya hemos cruzado el umbral. El sistema basado en reglas compartidas, arbitraje internacional y equilibrios multilaterales se está descomponiendo. En su lugar emerge otro mucho más preocupante, donde la fuerza vuelve a ser el argumento definitivo", subraya este experto.

"Entiendo la emoción de muchos venezolanos al ver caer a quien consideran un tirano. Es imposible no empatizar con un pueblo agotado por décadas de miseria, miedo y exilio. Pero el método importa. Y el mensaje global que se lanza es inquietante: si eres lo suficientemente fuerte, puedes imponer tu ley. Lo más peligroso no es que esto ocurra. Es que empiece a parecernos normal. Que asumamos que la soberanía es flexible, que las fronteras son negociables y que el derecho internacional es solo un decorado útil cuando conviene. Mi sensación es que entramos en una era donde los fuertes marcan el ritmo, los débiles se adaptan y los que dudan quedan fuera de la partida. Y Europa, si no reacciona, corre el riesgo de vivir bajo las reglas que otros están escribiendo. Porque en la geopolítica del siglo XXI, quien no tiene poder para defender su visión del mundo, termina aceptando la visión del mundo de otro", avisa.

Groenlandia tiene una posición estratégica

La insistencia de Donald Trump en hacerse con Groenlandia ya no suena a ocurrencia provocadora ni a titular diseñado para agitar titulares. En su segundo mandato ha pasado de la insinuación a la presión explícita. Y el contexto importa. La reciente intervención de EEUU en Venezuela ha encendido todas las alarmas en Europa, especialmente en Dinamarca, de la que depende este territorio autónomo que insiste en que no está en venta.

Durante años, Copenhague trató el asunto como una excentricidad más de Trump. Hoy ya no. La presión diplomática se ha intensificado, el embajador estadounidense ha sido llamado a consultas en varias ocasiones y, por primera vez, los servicios de inteligencia daneses han llegado a señalar a EEUU como un posible riesgo para su seguridad. Algo impensable hace solo unos años entre aliados históricos.

¿Por qué Groenlandia? La respuesta es menos extravagante de lo que parece. Su posición geográfica es estratégica: controla accesos clave al Atlántico Norte y al Ártico, una región cada vez más relevante por el deshielo, las nuevas rutas comerciales y la competencia directa con China y Rusia. Además, la isla alberga ya la base aérea más septentrional de Estados Unidos y sistemas de radar críticos para la defensa antimisiles y la vigilancia espacial. Desde la óptica de Washington, ampliar el control sobre Groenlandia reforzaría de forma decisiva su presencia militar en una zona que será central en la geopolítica de las próximas décadas.

Trump, como es habitual, mezcla argumentos estratégicos con un discurso simplista. Asegura que Dinamarca no invierte lo suficiente en la protección de la isla y presenta su interés como una cuestión de seguridad nacional. Ya lo intentó en 2019, cuando habló abiertamente de “comprar” Groenlandia como si se tratara de una operación inmobiliaria. Hoy el tono es distinto. Más duro. Más directo. Y acompañado por hechos que demuestran que está dispuesto a ir mucho más lejos de lo que muchos creían.

Pero hay un elemento clave que eleva este conflicto a otra dimensión y que no conviene minimizar. Dinamarca y el resto de la Unión Europea que la respalda son aliados de Estados Unidos dentro de la OTAN. Groenlandia está cubierta por el artículo 5 de defensa colectiva. Cualquier intento de presión extrema (y más aún una acción unilateral) no sería un conflicto externo, sino una fricción directa entre socios militares.

El simple hecho de abrir ese escenario ya es profundamente desestabilizador. Obliga a Europa a plantearse hasta dónde llega la fiabilidad del paraguas estadounidense y rompe uno de los pilares básicos de la Alianza: que las tensiones entre aliados se resuelven internamente y nunca mediante amenazas. En el peor de los casos, una escalada podría provocar una crisis existencial en la OTAN, forzando a los países europeos a posicionarse entre Washington y uno de los suyos.

Y aquí aparece el gran beneficiado colateral: Vladímir Putin. Un bloque occidental dividido, con desconfianza interna y debates sobre garantías de seguridad, es exactamente el escenario que el Kremlin lleva años intentando provocar. No necesita mover ficha. Le basta con observar cómo la cohesión atlántica se erosiona desde dentro. Cada duda europea sobre el compromiso real de EEUU es un punto a favor de Rusia en Ucrania, en el Ártico y en el equilibrio geopolítico global.

Conviene además no analizar este episodio de forma aislada. Groenlandia encaja en una secuencia más amplia. Trump ya tensó la relación con Canadá al insinuar, en tono nada casual, que su integración como el estado 51 de EEUUs sería una salida lógica dada su dependencia económica y de seguridad de Washington. No fue una broma ni una frase suelta, sino un aviso envuelto en ironía. Tras la caída de Maduro, esa misma lógica se ha trasladado a Colombia, Cuba e incluso México, con mensajes directos y sin demasiados matices. No es improvisación. Es una forma muy concreta de ejercer el poder basada en la presión constante, el hecho consumado y la redefinición unilateral de las reglas.

Durante años, muchos interpretaron “America First” como una retirada de EEUU del mundo. Una vuelta al aislacionismo para centrarse en lo doméstico y cumplir con el lema de “Make America Great Again”. Lo que casi nadie anticipó es que, en la visión de Trump, ese repliegue no implicaba menos poder hacia fuera, sino todo lo contrario.

"Groenlandia encaja en una lógica mucho más imperial que aislacionista. No se trata de liderar alianzas ni de sostener el orden internacional, sino de apropiarse (por la vía militar, económica o política) de aquello que se considera estratégico para los intereses de EEUU. Aunque eso implique presionar a aliados, tensar tratados o vaciar de contenido las reglas que han sostenido el equilibrio global durante décadas. Ése es el verdadero cambio de fondo. Y también el riesgo. Porque cuando la primera potencia del mundo deja de actuar como garante del sistema para comportarse como un actor más, pero con una fuerza descomunal, el problema ya no es solo Groenlandia. Es el precedente que se crea para todo lo que venga después", avisa Pablo Gil.

Columbia  Threadneedle: muchas razones para ser optimistas

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, destaca que las acciones de EEUU para destituir al presidente venezolano Maduro fueron algo sorpresivas, a pesar de haber presenciado un aumento de la presencia militar en los últimos meses y ver cómo atacaba presuntos cargamentos de droga. Pocos esperaban la velocidad y el alcance de la medida, pero obviamente las acciones se planificaron con mucho tiempo de antelación. "Lo que vendrá después está por verse", apunta.

Desde el punto de vista de los mercados financieros, todo parece ir bien, con ligeros movimientos marginales en cuanto a la búsqueda de refugios seguros: el dólar, el franco suizo y el oro. El precio del petróleo ha bajado, una tendencia significativa. Venezuela posee el 18 % de las reservas mundiales de petróleo, pero solo representa alrededor del 0,8% del suministro mundial (la mayor parte de sus exportaciones se destina a China), por lo que no se esperan interrupciones significativas. Sin embargo, si se desbloquean las exportaciones y el petróleo venezolano fluye hacia los mercados globales, podría convertirse en una tendencia significativa, aunque llevará tiempo. Es evidente que el presidente Trump desea que las empresas estadounidenses faciliten esta tendencia, pero esto llevará varios años.

Cuando se producen shocks geopolíticos, los mercados tienden a sufrir una caída inicial antes de que los fundamentales se reafirmen rápidamente. "Creo que esta medida, desde la perspectiva de la Administración estadounidense, podría ser beneficiosa: se avecinan elecciones de mitad de mandato, y la bajada de los precios del petróleo y de los tipos de interés será beneficiosa desde el punto de vista electoral", señala.

"Desde una perspectiva geopolítica, los acontecimientos ponen de relieve la creciente polarización entre las superpotencias políticas, cada una de ellas cada vez más dispuesta a tomar medidas que muestran poco respeto por el Derecho internacional o las normas de los últimos 70 años. Se está eludiendo por completo la autoridad de organismos internacionales como Naciones Unidas, y resulta interesante que el gobierno estadounidense haya optado por ignorar también a su propio Congreso. Por ahora, los poderes del Congreso estadounidense siguen limitados, aunque esto bien podría cambiar tras las elecciones de mitad de mandato", advierte.

Los cambios geopolíticos sirven de recordatorio a los líderes europeos de la necesidad de unidad y de aumentar su propio gasto en defensa en un momento en que el antiguo orden mundial de la «Pax Americana» posterior a la Segunda Guerra Mundial está llegando a su fin.

"Creo que debemos ser positivos desde el punto de vista de los mercados y, a pesar de la incertidumbre geopolítica actual, las perspectivas siguen siendo optimistas: el crecimiento global es resiliente y el estímulo fiscal para extender el ciclo en EEUU, Europa y Japón está en marcha o en proceso de implementación. La política monetaria sigue siendo favorable, dado que esperamos más recortes de tipos en EEUU y el Reino Unido en los próximos meses. En Japón, la narrativa se basa en nuevas subidas que se implementarán de forma lenta y constante. En el contexto de un sólido crecimiento de las ganancias, aún vemos muchas preguntas en torno a los aranceles, la inteligencia artificial y las elevadas valoraciones, pero debemos recordar que los fundamentales siguen siendo favorables y que las perspectivas económicas globales para 2026 son relativamente optimistas. En resumen, hay muchas razones para ser optimistas en este momento", concluye este experto.

Trump quiere un 50% más de gasto en Defensa

Por otra parte, Trump ha propuesto un incremento significativo en el gasto de defensa de cara a los presupuestos de 2027. Su planteamiento contempla un aumento del 50% en la partida destinada a defensa, elevándola hasta los 1,5 billones$, lo que supondría el mayor incremento del gasto militar en la historia del país. Con esta subida, el presupuesto militar estadounidense igualaría el gasto total actual de la OTAN, donde EEUU representa aproximadamente dos tercios del desembolso.

No obstante, Trump lanzó críticas hacia los grandes contratistas de defensa americanos, advirtiendo que, para acceder a nuevos contratos, deberán cesar la recompra de acciones, reducir el reparto de dividendos, limitar la remuneración de los altos ejecutivos y redirigir estos recursos hacia el fortalecimiento de capacidades: más fábricas y mayor inversión en investigación y desarrollo. 

Estas exigencias, que han provocado caídas significativas en el sector de defensa de EEUU, con retrocesos en compañías como Lockheed Martin (-4,8%), Northrop (-5,5%) o el grupo RTX (-2,2%), responden al persistente retraso en las entregas que arrastra el sector, así como a la creciente preocupación por no quedar rezagados frente a las nuevas tecnologías bélicas que se están desplegando en conflictos como el de Ucrania, entre ellas vehículos autónomos, drones y sistemas avanzados de defensa.

Más allá de esto, para que la propuesta se materialice, deberá obtener la aprobación del Congreso, donde los demócratas se muestran escépticos, especialmente tras las tensiones generadas por el recorte del gasto en sanidad, uno de los factores que provocó el reciente cierre del Gobierno. Por ello, es posible que el ambicioso plan resulte excesivo y que finalmente se opte por cifras más moderadas como objetivo definitivo.

La reacción del sector ha sido negativa debido a las nuevas restricciones, aunque un nuevo incremento global en el gasto militar podría favorecer a empresas de otras regiones (Indra ha llegado a subir en Bolsa). Pese al buen comportamiento del sector el año pasado (+51%), los analistas siguen considerando que la tendencia alcista en el gasto en defensa se mantendrá en los próximos trimestres, con EEUU también decidido a reforzar sus capacidades militares.

Ebury:“La reacción de los mercados de divisas seguirá siendo moderada”

El año nuevo ha arrancado con gran revuelo tras la impactante captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de las fuerzas estadounidenses. Sin embargo, la reacción inicial de los mercados de divisas ha sido moderada. Las principales divisas están cotizando prácticamente sin cambios con respecto al cierre del viernes, salvo por un modesto repunte del dólar y el franco suizo, que suelen actuar como activos refugios en períodos en los que aumenta la aversión al riesgo. Los precios del petróleo han caído ligeramente ante la expectativa de que el suministro venezolano aumente la oferta global. Si bien la volatilidad de las divisas latinoamericanas podría aumentar estos días, el aislamiento de Venezuela bajo el régimen chavista ha limitado, de forma general, las repercusiones de estos acontecimientos. Por ahora, las divisas y los mercados financieros siguen teniendo como foco principal la política monetaria, la inflación y los datos de crecimiento. "Aunque aún hay mucha incertidumbre sobre lo que le deparará a Venezuela, creemos que la reacción de los mercados seguirá siendo moderada estos días", señalan en Ebury.

  • USD Los datos económicos durante las vacaciones no cambiaron significativamente el panorama de un mercado laboral con bajos niveles de contratación y despidos, y un crecimiento económico estable. Esta semana se publicarán datos de empleo y culminará con el informe de nóminas no agrícolas de diciembre, el viernes. Las predicciones de los economistas sobre esta cifra crítica están inusualmente dispersas, pero la mediana se sitúa en torno a los 60.000 puestos de trabajo netos creados. Se trata de un nivel bastante mediocre pero, de confirmarse, debería ser suficiente para que la Fed se abstenga de recortar los tipos en su reunión de este mes. La incertidumbre en torno a la composición del Comité Federal de Mercado Abierto será clave para los mercados. Trump ya ha declarado que tiene la intención de anunciar un nuevo presidente a finales de este mes, y la pugna parece estar muy reñida entre los dos Kevins: Hassett y Warsh. En cualquier caso, quienquiera que sea el designado, sin duda compartirá el entusiasmo de Trump por bajar los tipos de interés. 
  • EUR El calendario económico e institucional durante las vacaciones fue aún más tranquilo en la zona euro, y la moneda también se movió muy poco. Los mayores cambios se observaron durante la jornada bursátil asiática del lunes, cuando los inversores reaccionaron a las noticias del fin de semana pujando al alza por el dólar, considerado un valor refugio, frente a la mayoría de las divisas. Aunque cabría esperar que el EUR/USD siga bajando si la inquietud geopolítica se intensifica en los próximos días, parece que la volatilidad está bastante controlada por ahora. La inflación general y subyacente se han moderado en diciembre, como hemos podido observar este martes. Por otro lado, las expectativas de crecimiento para 2026 se han revisado al alza en general. El ciclo de recortes de tipos ha terminado, y el BCE podría empezar a plantearse subirlos antes de que termine 2026, lo que debería provocar una apreciación gradual de la moneda única. 
  • GBP La libra esterlina apenas se movió frente a sus homólogas durante las vacaciones de Navidad, ya que se publicaron pocos datos destacables y no se produjeron decisiones ni discursos importantes en materia de política monetaria. Los mercados están descontando poco más de un recorte adicional por parte del Banco de Inglaterra en 2026. Esto implica que la libra podría verse sustancialmente respaldada gracias al amplio diferencial de tipos con respecto al Banco Central Europeo, al menos hasta que este último empiece a plantearse subidas. Cabe reconocer que esto puede suceder antes de que lo haga el Comité de Política Monetaria británico. Sin embargo, seguimos mostrándonos cautelosos con respecto a la libra este año, dado el conjunto de riesgos bajistas que acechan a la economía británica, y prevemos que continúe el crecimiento que hemos observado en 2025. Esto debería ser suficiente para que la libra esterlina le siga el ritmo al euro, a medida que las divisas europeas se fortalecen frente al dólar estadounidense.

Transporte y logística: gran impacto de los aranceles

Por otra parte, el impacto de los aranceles en la actividad comercial está siendo especialmente significativo en el sector del transporte y la logística. Crédito y Caución ha revisado a la baja la previsión de crecimiento de la producción con respecto a las estimaciones realizadas hace un año, que lo situaban en el 3,7%. Sin embargo,  se prevé ahora que el sector finalice 2026 con un repunte del 2,4%. 

Las nuevas tarifas arancelarias están provocando una reacción en cadena en todas las etapas de la economía de bienes, repercutiendo en una menor producción y transporte de materias primas. Las importaciones estadounidenses procedentes de China han disminuido y la demanda mundial de contenedores en 2026 se enfrenta a un futuro incierto. Esto está generando una reducción de los costes de transporte. 

En este contexto, la zona euro es uno de los mercados que cuenta con peores perspectivas de crecimiento ya que se espera que en 2026 este sector experimente un ligero repunte del 0,9%. La desaceleración se debe principalmente a la lentitud que se está produciendo en la recuperación industrial. Aunque el sector demostró cierta resistencia en el primer semestre de 2025 por la anticipación de pedidos ante la amenaza de los aranceles, la llegada de las nuevas tarifas y la creciente competencia china han comenzado a lastrar la producción industrial, el comercio y la inversión. 

Reino Unido es el mercado que presenta mejores previsiones de crecimiento. Sin embargo, la actual escasez de personal obstaculiza la actividad y el crecimiento del sector. Además, en el transporte por carretera, el aumento de los salarios, los gastos de sustitución de vehículos y los precios del combustible están reduciendo los márgenes comerciales, lo que afecta a la salud financiera de las empresas. Además del déficit de mano de obra, el sector se enfrenta a otros retos como la volatilidad del precio del petróleo o los riegos geopolíticos, ya que el subsector marítimo depende en gran medida de la libertad de navegación. Las tensiones crecientes o los conflictos armados podrían provocar también perturbaciones.

Los nuevos estándares de sostenibilidad requieren una inversión significativa, tanto a medio como a largo plazo. Esto creará oportunidades, pero también supone un riesgo para las empresas que no puedan o no quieran.

07Jan

Una onza de plata compra más de un barril de petróleo por primera vez desde 1975, destaca Pictet. Y UBP ve probable que el oro llegue a los 5.000$ la onza.

Miguel Ángel Valero

Comienza la nueva etapa de Venezuela bajo control de EEUU. Donald Trump, a través de su red social Truth, anuncia que "las Autoridades Provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad". Como la industria petrolera venezolana apenas produce un millón de barriles diarios, la cifra anunciada por el presidente de EEUU representa unos 50 días. 

“Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y yo, como Presidente de los EEUU, controlaré ese dinero para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo venezolano y de EEUU”, añade Trump. A los precios actuales del West Texas Intermediate (WTI), supone unos 2.800 millones$.

Sin inversiones que incrementen su capacidad de producción, Venezuela deberá reducir lo que vende a China, a Rusia, y a Cuba, entre otros, para satisfacer la demanda de Trump. Porque la parte que vende a EEUU a través de Chevron se supone intocable. La petrolera de EEUU lleva un siglo haciendo negocios en Venezuela y ya está aumentando significativamente su actividad allí.

La administración Trump ha comunicado a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que su gobierno debe asociarse exclusivamente con EEUU en la producción de petróleo y dar preferencia a este país en la venta de crudo pesado. También exige que reduzca sus vínculos con China, Rusia, Irán y Cuba, lo que tendría un impacto significativo en Pekín, principal destino de las exportaciones venezolanas desde que Washington impuso sanciones al sector petrolero en 2019. El crudo venezolano es particularmente idóneo para las refinerías chinas, que dependen de materias primas pesadas para procesos de conversión. A finales de 2025, más del 80% de las exportaciones venezolanas se dirigían a China, a menudo mediante intermediarios.

Además, Trump convocará, previsiblemente la semana que viene, una reunión con los responsables de Energía de su Administración para diseñar una estrategia que atraiga inversiones de empresas petroleras occidentales en Venezuela. El secretario de Energía, Chris Wright, a quien Trump ha ordenado que ejecute "de inmediato" el plan de envío a EEUU de los 50 millones de barriles de petróleo venezolano, será también el encargado de esa estrategia.

Pictet: efectos positivos para los metales preciosos

Por otra parte, ya llegan los primeros análisis de la situación creada por los ataques de EEUU a Venezuela. César Pérez, director global de inversiones en Pictet WM, estima efectos positivos para los metales preciosos -que ya en 2025 ha subido muy por encima de la renta variable-; aunque relativamente negativos para el precio del petróleo. 

2025 ha sido positivo para la renta variable, con el índice mundial MSCI All Countries habiendo subido el 22,9% en dólares. Peo se ha visto superado por los metales preciosos, favorecidos por los aranceles, las tensiones geopolíticas y las preocupaciones fiscales. Oro, plata y platino han subido el 65, 147 y 125% respectivamente en el año. Actualmente una onza de plata compra más de un barril de petróleo por primera vez desde 1975.

El caso es que el riesgo geopolítico ha aumentado con la situación en Venezuela y los metales preciosos, incluso tras su histórico repunte en 2025, son claros ganadores, pues los inversores los consideran una cobertura vital frente a la volatilidad y la incertidumbre económica.

En cuanto los mercados petroleros globales el impacto depende del grado de implicación de EEUU. Los precios pueden caer si se levantan las sanciones estadounidenses. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, casi el 17%, 304.000 millones de barriles, pero, debido a las sanciones, contribuye con menos del 1% a la producción global. Solo produce 0,96 millones de barriles/día, cuando en 1998 alcanzó casi tres millones/día. Si las compañías petroleras estadounidenses comienzan a reparar la infraestructura la producción petrolera de Venezuela puede aumentar en dos a cinco años. A largo plazo, puede ser positivo para las empresas con activos en el país o que fueron confiscados o alterados.

Unos menores precios del petróleo pueden reducir la rentabilidad de la deuda soberna, si bien el efecto puede ser de corto plazo. En cuanto a renta variable, al posible efecto positivo de una ligera menor rentabilidad a vencimiento de la deuda soberana se opone el aumento del riesgo geopolítico.

UBP: el oro puede llegar a los 5.000$ onza

 Peter Kinsella, jefe global de estrategia de divisas en UBP, destaca que tras los acontecimientos en Venezuela, los precios del oro subieron con fuerza, marcando nuevos máximos por encima de 4.430$ por onza. Se trata de un aumento notable, especialmente si se tiene en cuenta que la semana pasada los precios habían caído a niveles apenas superiores a 4.300. Este repunte es un claro recordatorio de que el oro sigue viéndose favorecido por un telón de fondo de tensiones geopolíticas, y que puede subir en cualquier momento —o cuando menos se espera. 

Algunos inversores podrían considerar que la situación en Venezuela es un hecho aislado, pero es poco probable que así sea. Existen otros regímenes donde las grandes potencias tienen intereses enfrentados (como Cuba e Irán, por ejemplo), lo que implica que el oro seguirá ofreciendo una cobertura excepcional frente a las tensiones geopolíticas actuales y futuras. 

El principal evento para el oro esta semana vendrá desde el lado macroeconómico de EEUU. La publicación de los datos del mercado laboral será crucial, con varias referencias clave: JOLTS, ADP y las nóminas no agrícolas (NFP). El informe JOLTS puede arrojar luz sobre las perspectivas de contratación, en particular sobre las intenciones de las empresas a la hora de contratar. Una caída en la tasa de renuncias (quit rate) sería favorable para el oro, ya que indicaría que los trabajadores estadounidenses están perdiendo confianza y optan por permanecer en sus empleos en lugar de cambiar. 

Cualquier desaceleración en los salarios medios por hora reflejados en el informe NFP también beneficiaría al oro, pues podría empujar a la Reserva Federal a adoptar una postura más acomodaticia a corto plazo. 

La principal advertencia a nuestra visión constructiva sobre el oro se encuentra en su perfil de volatilidad. Las volatilidades implícitas a un mes cotizan actualmente en torno al 21%, un nivel extremadamente elevado tanto en términos absolutos como relativos. En los últimos meses, el oro ha tendido a corregir cuando la volatilidad supera el 20%, ya que los asesores de trading de materias primas (CTA) aprovechan los picos de volatilidad para reducir exposición al contado. 

Tanto el precio al contado como la volatilidad se encuentran en niveles altos, y resulta interesante que la previsión de los analistas para el 4º trimestre de 2026 se sitúe en 4.600$ por onza, "exactamente igual que nuestra propia estimación. Creemos que existen riesgos alcistas más allá de ese nivel, con potencial para alcanzar los 5.000$ por onza", avisa.

Natixis: un rápido repunte de la producción de petróleo es poco realista

El equipo de análisis de Natixis CIB ha realizado el seminario virtual ‘Venezuela, ¿qué vendrá después?’, con Benito Berber, economista jefe para América; Bernard Dahdah, analista de metales y minería; Joel Hancock, analista de energía; y Christopher Hodge, economista jefe para Estados Unidos. Subrayan que, a pesar de poseer las mayores reservas de crudo del mundo, Venezuela está produciendo actualmente muy por debajo de sus máximos históricos. Por eso, las expectativas a corto plazo de un rápido repunte de la producción son poco realistas. Por el contrario, las sanciones, las restricciones logísticas, los límites de almacenamiento y la incertidumbre política apuntan a un mayor riesgo de perturbaciones a corto plazo.

En lo referente a metales y minería, destacaron: “Venezuela cuenta con importantes recursos minerales, entre los que se incluyen mineral de hierro, bauxita, níquel, oro, cobre, zinc y elementos de tierras raras. Sin embargo, es fundamental distinguir entre recursos geológicos y reservas comercialmente viables. La actividad actual está dominada por operaciones artesanales, muchas de ellas asociadas a grupos vinculados al régimen, con una producción de oro estimada entre 50 y 70 toneladas anuales”. 

Una expansión significativa en el sector de los minerales estratégicos requeriría inversiones a gran escala en minería y refinación,  acceso a financiación, un marco jurídico y judicial predecible e infraestructuras de transporte, energía y puertos.

División sobre Groenlandia

En relación con el deseo de Trump por anexionar Groenlandia, existen discrepancias en el seno de su propia Administración respecto a la estrategia a seguir. El secretario de Estado, Marco Rubio, resta importancia a la posibilidad de una acción militar y asegura que el objetivo es comprar la isla a Dinamarca. Por el contrario, la portavoz de la Casa Blanca afirma que el uso de la fuerza militar sigue siendo una opción y subraya que adquirir Groenlandia constituye una prioridad de seguridad nacional. 

Mientras tanto, los líderes europeos emitieron una declaración conjunta advirtiendo que EEUU debe respetar la integridad territorial de Groenlandia y de Dinamarca y recuerda que la región está bajo el paraguas de defensa colectiva de la OTAN.

04Jan

El petróleo está detrás de la ofensiva intervencionista de EEUU en América Latina.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump lleva al máximo la geopolítica de la provocación en Venezuela, como adelantó Dinero Seguro el 27 de diciembre, y reedita con su propio estilo la invasión de Panamá en diciembre de 1989 y que llevó a la detención del general Manuel Antonio Noriega, como publicó Dinero Seguro el 13 de diciembre. 

Con Nicolás Maduro ya en la cárcel en Nueva York, pendiente de ser juzgado por "conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de armas automáticas y artefactos destructivos y conspiración para poseerlas", entre otros cargos, Trump lanza varios mensajes. 

El primero, la vigencia de la doctrina Monroe, que considera el continente poco menos que una filial de EEUU, alegando cuestiones de seguridad nacional, aunque el 'América para los americanos' parece más bien 'América para los EEUU'. 

El 2 de diciembre de 1823, con casi todas las colonias españolas en América Latina independizadas o a punto de lograrlo, el presidente de EEUU, James Monroe, fijaba en el Congreso, en lo que es actualmente el discurso sobre el Estado de la Unión (que no comenzó a hacerse hasta 1850), la doctrina que lleva su apellido y que lleva marcando la estrategia de EEUU en el continente. La Doctrina Monroe sostiene que cualquier intervención en los asuntos políticos en América por parte de potencias extranjeras de otros continentes es un acto potencialmente hostil contra EEUU.

La falta de legitimidad democrática de Maduro, acusado de manipular los resultados de las últimas elecciones, facilita la intervención de EEUU.

EEUU gestionará Venezuela para evitar un peligroso vacío de poder. Pero Trump, fiel a su estilo, no ha entrado en detalles sobre el formato, las personas o el plazo. “Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y sensata", señala.

Pero los precedentes de transiciones tuteladas por EEUU en Irak, Libia o Afganistán por ejemplo, no invitan precisamente al optimismo.

Genera sorpresa que haya descartado desde el primer momento a la líder de la oposición  en Venezuela, la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado: "Va a ser muy complicado para ella ser la líder. No tiene el apoyo suficiente, el respeto dentro del país".

Pese a ello, María Corina Machado asegura en un comunicado que “ha llegado la hora de la libertad” para Venezuela y que “lo que tenía que pasar está pasando”, justificando así la intervención militar de EEUU en su país (que ha provocado más de 40 muertos, entre militares y civiles). “Estamos preparados para tomar el poder”, afirma, en lo que parece un pulso a Trump.

Éste parece contestarla cuando asegura que su secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo una conversación con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, y que estaba "básicamente dispuesta a hacer lo que creamos necesario para hacer a Venezuela grande de nuevo".

El Tribunal Supremo de Venezuela nombró a Delcy Rodríguez presidenta interina tras concluir que el "presidente constitucional fue secuestrado" durante una "agresión militar extranjera", pero no declaró la ausencia permanente de Maduro, lo que habría desencadenado elecciones anticipadas en un plazo de 30 días. Delcy Rodríguez había declarado previamente que Maduro era el "único presidente" del país, pidiendo a EE.UU. que lo liberara.

El segundo, el interés por el petróleo es esencial en la nueva etapa de intervenciones de EEUU en América Latina. Aquí, Trump ha sido meridianamente claro:   “Construimos la industria petrolera venezolana con talento, iniciativa y habilidad estadounidenses, y el régimen socialista nos la robó durante esas administraciones anteriores, y lo hicieron por la fuerza", aludiendo a las  nacionalizaciones de las concesiones petrolíferas realizada por Hugo Chávez, a quien Nicolás Maduro sustituyó en 2013 tras su fallecimiento por cáncer.

Trump anuncia que las petroleras estadounidenses harán inversiones millonarias para resucitar el sector en Venezuela y “comenzar a generar ingresos para el país”.

Las contradicciones de Trump

Las drogas son el enemigo público número uno para EEUU, un argumento fácil de 'vender' a los ciudadanos norteamericanos. Pero también muestran las contradicciones de Trump. EEUU interviene en Venezuela y secuestra a Nicolás Maduro, acusado de narcotráfico y posesión de armas automáticas, entre otros cargos.

Curiosamente, los mismos que hace año y medio llevaron a una condena de 45 años de cárcel a Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras entre 2014 y 2022, por un tribunal de Nueva York. A finales de noviembre de 2025, Trump anunció en su red social Truth el polémico indulto, en medio de las elecciones en Honduras, que ganó, tras un larguísimo recuento, su candidato, Tito Asfura.

La realidad es que Venezuela no juega un papel importante en el tráfico de fentanilo a EEUU, como sí sucede en México o, en menor medida, en Canadá. Venezuela da salida a la cocaína que se fabrica en Colombia, y en menor medida en Perú y Bolivia,  países productores de hoja de coca, materia prima con que se produce la droga. Pero su papel en la producción y el tráfico regional de fentanilo es nulo.

Pero la droga forma parte de la geopolítica de la provocación de Trump, que ya ha avisado al presidente de Colombia, Gustavo Petro, que “vigile su trasero”, en referencia a las “fábricas de cocaína” que funcionan en el país.

31Dec

Con un cambio de presidente en la Reserva Federal previsto para mayo y con Trump presionando abiertamente por un nivel de tipos mucho más bajo, los inversores parecen anticipar que el equilibrio de fuerzas dentro del banco central podría cambiar antes de lo que hoy descuenta el discurso oficial.

Miguel Ángel Valero

El Tesoro estadounidense sorprendió al mercado con la mayor recompra de deuda ('buyback') de su historia: 12.500 millones$ en una sola operación. A primera vista puede parecer una maniobra destinada a reducir la deuda, pero no es eso lo que está ocurriendo. Esta operación forma parte del nuevo programa de 'buybacks' que el Tesoro reactivó este año con un objetivo muy distinto: estabilizar el mercado de bonos más importante del mundo en un momento de tensiones crecientes.

La lógica detrás del movimiento es clara. Muchos bonos antiguos, los denominados 'off-the-run', se negocian con poca liquidez y generan distorsiones en la curva de tipos. Al recomprarlos, el Tesoro intenta 'limpiar' esos tramos del mercado y reemplazarlos posteriormente con emisiones nuevas, más líquidas y fáciles de negociar. No es expansión monetaria, no es QE (Quantitative Easing, expansión cuantitativa, una herramienta no convencional de política monetaria utilizada por bancos centrales para aumentar la oferta de dinero, incrementando el exceso de reservas del sistema bancario mediante la compra de activos financieros en el mercado para reducir los tipos de interés a largo plazo) y no supone una reducción real de deuda: simplemente es una gestión más fina del inventario de bonos del Tesoro.

Pero el mensaje implícito es más relevante que la cifra. En un entorno de déficits gigantescos, un volumen récord de emisiones y un mercado cada vez más sensible a cualquier sobresalto, el Tesoro está actuando para evitar episodios de tensión como los que ya vivimos en 2020 y 2023. Que se haya necesitado la mayor recompra de la historia no es casualidad: refleja el grado de estrés estructural que existe en un mercado que sirve como columna vertebral del sistema financiero global.

El impacto inmediato es técnico: algo más de liquidez, spreads más ajustados y menos ruido en los bonos ilíquidos. Pero el impacto estratégico es político y financiero: el Tesoro reconoce que la arquitectura del mercado necesita apoyo y que la acumulación de deuda está obligando a intervenir más activamente para mantener la estabilidad. Es un recordatorio de que, aunque la narrativa oficial se centra en la normalidad, debajo sigue creciendo las fragilidades que obligan a vigilar cada movimiento.

"En un año en el que los tipos a largo plazo se mantienen altos, los déficits siguen descontrolados y la emisión neta de deuda no deja de crecer, esta operación no cambia la tendencia de fondo, pero nos advierte del estado real del mercado, algo que tiende a pasar desapercibido para el inversor común", advierte el analista Pablo Gil en The Trader

La Fed gana tiempo

Mientras, la Reserva Federal recibe una noticia que llevaba tiempo esperando. La inflación en EEUU sorprendió claramente a la baja y lo hizo de forma contundente. La tasa general cayó en noviembre hasta el 2,6%, cuando el consenso esperaba que se mantuviera en el 3% del mes anterior. Pero el dato más relevante llegó por el lado de la inflación subyacente, que bajó al 2,7% desde el 3% previo, justo cuando los analistas anticipaban incluso un repunte hasta el 3,1%.

Sobre el papel, estos datos son justo lo que la Fed necesitaba. Confirman que el proceso desinflacionista sigue vivo, que no se ha estancado y que, además, avanza más rápido de lo que muchos esperaban. En condiciones normales, cifras así abrirían claramente la puerta a una política monetaria más laxa, reforzando la idea de nuevas bajadas de tipos en los próximos meses.

Sin embargo, la reacción del banco central ha sido mucho más fría de lo que podría pensarse. Y ahí entran en juego las palabras de John Williams, presidente de la Reserva Federal de Nueva York y una de las voces con más peso dentro del FOMC (el Comité que fija los tipos de interés). Williams dejó claro que no ve ninguna urgencia para seguir recortando tipos, pese a las presiones de Donald Trump. Según su visión, las bajadas ya realizadas han colocado a la política monetaria en una posición adecuada y ahora toca observar cómo evoluciona la economía.

El mensaje es claro: la Fed celebra estos datos, pero no quiere precipitarse. El objetivo sigue siendo llevar la inflación al 2%, sí, pero sin provocar un daño innecesario al mercado laboral. Y aunque el empleo empieza a mostrar signos de enfriamiento (más paro y menor creación de puestos de trabajo), desde la Fed insisten en que no hay señales de deterioro brusco.

Este contraste entre unos datos de inflación muy favorables y un discurso prudente por parte de la Fed es clave. Mientras la Fed gana tiempo, gana margen de maniobra y recibe ese balón de oxígeno que necesitaba para justificar una pausa prolongada y mantener los tipos estables, el mercado ha reaccionado justo en sentido contrario. Las Bolsas han celebrado el dato como si las bajadas de tipos fuesen a acelerarse, descontando un escenario mucho más laxo del que hoy sugiere el mensaje de la Reserva Federal. De nuevo, inversores y banco central parecen hablar idiomas distintos: unos anticipan recortes más profundos y rápidos, mientras la Fed insiste en observar, confirmar y no precipitarse hasta tener la certeza de que la desinflación es sostenible y no simplemente coyuntural.

La inflación está haciendo su parte, pero la Fed no tiene prisa. Al menos la Fed actual. Tal vez el mercado no esté mirando solo los datos, sino también el calendario. Con un cambio de presidente en la Reserva Federal previsto para mayo y con Trump presionando abiertamente por un nivel de tipos mucho más bajo, los inversores parecen anticipar que el equilibrio de fuerzas dentro del banco central podría cambiar antes de lo que hoy descuenta el discurso oficial. Por ahora, el mensaje sigue siendo de paciencia y prudencia, pero el mercado ya está empezando a jugar la partida que viene después.



28Dec

Alemania debe cambiar de modelo económico en el peor momento posible: con una industria que pierde competitividad, un Gobierno incapaz de alinearse, una guerra que exige cada vez más recursos, y un socio estadounidense cada vez más reacio.

Miguel Ángel Valero

Alemania ha vivido durante décadas de un modelo que parecía inamovible: energía barata, industria exportadora fuerte, una automoción hegemónica y una disciplina fiscal que se vendía como ejemplo para toda Europa. Aquella combinación ya no existe. Y lo más inquietante es que Alemania debe reinventarse justo cuando su entorno político, económico y geopolítico hace que cualquier error sea más costoso que nunca.

El repunte de la producción industrial es una buena noticia, pero no cambia el diagnóstico: el viejo modelo está agotado. La industria química trabaja al 70% de su capacidad, la manufactura pierde peso y la ventaja competitiva de Alemania se erosiona. El país necesita un giro profundo hacia tecnologías limpias, digitalización y autonomía energética, pero ese giro requiere un consenso político que hoy no existe.

Y mientras Alemania discute consigo misma, dos amenazas externas presionan sin descanso.

La primera es China. Durante años fue un socio estratégico y un mercado clave para los fabricantes alemanes. Hoy se ha convertido en su principal rival sistémico. China exporta coches eléctricos a un ritmo que trastoca todo el equilibrio europeo, ofreciendo precios y volúmenes que la industria alemana no puede igualar sin una transformación acelerada. Los gigantes del automóvil alemán, que durante décadas marcaron el estándar global, se enfrentan ahora a un competidor que domina la cadena tecnológica y que cuenta con un respaldo estatal masivo. Para Alemania, es un choque frontal con su industria más emblemática.

La segunda amenaza es la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania. Berlín ha tenido que abandonar, casi de un día para otro, la comodidad estratégica que sostuvo durante décadas. Requiere miles de millones en defensa, en munición, en apoyo logístico y en un rearme que choca directamente con su tradicional aversión al gasto militar. Alemania tiene que reindustrializarse y rearmarse al mismo tiempo. Y eso es algo que no había tenido que hacer desde la posguerra.

A todo ello se suma un problema silencioso, pero clave: la pérdida de rigor fiscal. Las reglas que durante años definieron el ADN económico alemán se han ido flexibilizando una y otra vez, primero para capear crisis, luego para responder a la pandemia, después para amortiguar la crisis energética. La “Schuldenbremse”, el freno de deuda ha dejado de ser un pilar y ahora es un obstáculo para un Gobierno que necesita gastar, pero que ya no sabe justificar ante sus ciudadanos por qué todo lo que antes era imposible hoy se vuelve urgente.

Alemania debe cambiar de modelo económico en el peor momento posible: con una industria que pierde competitividad, un Gobierno incapaz de alinearse y una guerra que exige cada vez más recursos en un contexto en el que el socio estadounidense, que durante décadas financió buena parte de la seguridad europea, ha decidido que su compromiso tiene límites. 

"Alemania se enfrenta a un dilema histórico: cambiar rápido o perder centralidad. El problema no es solo económico, es estratégico. Sin un nuevo modelo industrial y energético, Alemania dejará de ser el ancla de Europa. Y si Alemania se debilita, el proyecto europeo entra en una fase mucho más incierta", advierte el analista Pablo Gil en The Trader.


27Dec

El presidente de EEUU no busca acuerdos discretos ni equilibrios diplomáticos. Busca tensión, hechos consumados y demostraciones de poder, con confrontación abierta, mensajes directos y desprecio por los mecanismos clásicos de contención diplomática.

Miguel Ángel Valero

Trump termina 2025 de la misma forma que empezó el año, tensionando las relaciones con su principal rival, China. EEUU acaba de aprobar una de las mayores ventas de armas de su historia a Taiwán, por un importe superior a los 11.100 millones$ (9.428 millones€). El paquete incluye sistemas de misiles, artillería avanzada, drones y munición de precisión. Más allá del volumen o del detalle técnico, lo relevante es el mensaje político que encierra esta decisión.

Para China, Taiwán no es una cuestión negociable. Es una línea roja absoluta. Pekín lo ha repetido durante años de forma clara y explícita: cualquier paso que acerque a la isla a una independencia formal obligaría a una respuesta militar. No es retórica. Es doctrina de Estado.

En este contexto, la apuesta de Washington va mucho más allá de reforzar la capacidad defensiva de la isla. EEUU está elevando su nivel de implicación en un conflicto potencial que hasta ahora había gestionado desde la ambigüedad estratégica. Dotar a Taiwán de armamento avanzado no solo refuerza su defensa, también altera el equilibrio psicológico y político en la región.

La reacción china ha sido inmediata y dura, denunciando la violación del principio de “una sola China” y advirtiendo de represalias. Pero lo verdaderamente preocupante no es el cruce de declaraciones, sino la dinámica que se está generando. Cada venta de armas, cada maniobra militar y cada gesto diplomático reduce el margen de error y acerca a las partes a un escenario de confrontación directa.

La relación entre China y EEUU vuelve a tensarse por Taiwán. El Ministerio de Exteriores chino ha impuesto sanciones a 20 empresas (y a diez de sus directivos) estadounidenses del sector de la defensa y diez de sus altos directivos, en represalia por el último paquete de venta de armas a la isla. 

Esta operación, que aún debe completar su tramitación en el Congreso estadounidense, será el mayor acuerdo de suministro militar a Taipéi hasta la fecha.

La Cancillería china detalla en un comunicado que las sanciones, ya en vigor, incluyen la congelación de activos que esas compañías e individuos puedan tener en China, la prohibición de realizar nuevas inversiones en el país, y la restricción a la cooperación de cualquier tipo con organizaciones o particulares chinos. Además, los ejecutivos afectados tendrán vetada la entrada en el país, así como en Hong Kong y Macao.

Entre las empresas sancionadas figuran algunos de los principales pilares del complejo militar-industrial estadounidense, como Northrop Grumman Systems Corporation, uno de los grandes desarrolladores de sistemas de misiles, radares y plataformas aeroespaciales; L3Harris Maritime Services, especializada en sensores, sistemas de comunicación y tecnología naval avanzada (un ámbito estrechamente vinculado a la modernización de las capacidades defensivas de Taiwán frente a China); una filial de Boeing, uno de los mayores grupos aeronáuticos del mundo.

Las sanciones van dirigidas contra compañías y personas que han participado en la entrega de armamento a Taiwán “en los últimos años”, porque esas ventas suponen una “injerencia en los asuntos internos de China” y que “socavan su soberanía e integridad territorial”. 

Además, se trata de una “grave violación” de los marcos en los que se basan las relaciones diplomáticas entre Pekín y Washington.

Taiwán es el lugar en el que se exiliaron las fuerzas nacionalistas tras perder la guerra civil china en 1949. La República Popular la considera una parte inalienable de su territorio y asegura que la reunificación es “inevitable”, no descartando el uso de la fuerza para lograr ese objetivo.

En su comunicado, la Cancillería china subraya que “la cuestión de Taiwán está en el centro de los intereses fundamentales de China y es la primera línea roja que no debe cruzarse”. “Cualquiera que intente traspasarla y provocar se encontrará con la respuesta firme de China, y pagará un alto precio por su ofensa. Ningún país debe subestimar jamás la determinación, voluntad y capacidad del Gobierno y el pueblo chino para salvaguardar su soberanía e integridad territorial”, zanja.

Curiosamente, EEUU no reconoce a Taiwán como Estado soberano, aunque desde 1979 (año en el que reconoció al Gobierno en Pekín como el representante de China) mantiene una estrecha relación de seguridad con Taipéi basada en el Acta de Relaciones con Taiwán, que le obliga a suministrar armas y asistencia defensiva para fortalecer su capacidad de autoprotección.

La Casa Blanca responde que las nuevas ventas contribuirán a salvaguardar “los intereses nacionales, económicos y de seguridad de Estados Unidos” porque respaldan “los esfuerzos del destinatario por modernizar sus fuerzas armadas y mejorar su capacidad defensiva”, y ayudarán a “mantener la estabilidad política, el equilibrio militar y el progreso económico en la región”.

Japón se implica en el pulso entre EEUU y China

El problema es que Taiwán ya no es un pulso exclusivamente entre EEUU y China. Japón se está involucrando cada vez más de forma explícita en el asunto. Las visitas continuas de parlamentarios japoneses a la isla y los mensajes políticos desde Tokio refuerzan la percepción de un alineamiento regional que China interpreta como un cerco estratégico. En Pekín no se lee como diplomacia parlamentaria, sino como una señal de escalada. Y cuando Japón entra en escena, la carga histórica y militar del conflicto se multiplica.

Hasta ahora, el gran choque entre EEUU y China había sido fundamentalmente económico y tecnológico: aranceles, semiconductores, cadenas de suministro. Un conflicto serio, pero contenido. Taiwán introduce una dimensión completamente distinta. Ya no es solo una cuestión de comercio o de poder económico, sino de soberanía, identidad nacional y prestigio geopolítico.

Geopolítica de la provocación

Este patrón de actuación se repite en otros frentes. Es lo que el analista Pablo Gil describe en The Trader como "geopolítica de la provocación". En Europa, con el último movimiento de Donald Trump respecto a Groenlandia. El nombramiento de un enviado especial,  Jeff Landry, gobernador de Luisiana, con el objetivo explícito de allanar una futura anexión ha provocado una reacción airada tanto del Gobierno danés como de las autoridades groenlandesas.

Dinamarca ha calificado el gesto como una provocación inaceptable y un ataque verbal directo a su soberanía. Groenlandia es un territorio autónomo bajo administración danesa, y cualquier intento de apropiación choca frontalmente con el derecho internacional y con los principios que, en teoría, sustentan la relación entre aliados.

Lo relevante no es solo el interés estratégico de Estados Unidos por Groenlandia (minerales, posición geográfica, control del Ártico) sino la forma. Trump no busca acuerdos discretos ni equilibrios diplomáticos. Busca tensión, hechos consumados y demostraciones de poder. Da igual que sea frente a China en Asia, frente a un aliado histórico en Europa, apoyando sin matices a Israel en Oriente Medio o endureciendo la presión política y económica sobre Venezuela, como publicó Dinero Seguro. El patrón es siempre el mismo: confrontación abierta, mensajes directos y desprecio por los mecanismos clásicos de contención diplomática.

"La política exterior de Trump no reduce riesgos, los acumula. Empuja varias líneas rojas a la vez, involucra a más actores y estrecha peligrosamente el margen de error. Pero, más allá de Trump, lo que queda claro es que el mundo ha cambiado. Los equilibrios, las reglas no escritas y los valores que durante décadas sirvieron para contener los conflictos pesan cada vez menos. La geopolítica ya no se rige por consensos, sino por pulsos de poder. Y en ese nuevo escenario, la estabilidad que dábamos por sentada empieza a parecer una excepción, no la norma", avisa Pablo Gil.

17Dec

Para una apreciación rápida del dólar, el mercado de divisas debe volver a confiar en una economía estadounidense más sólida en 2026, mientras se confirma una zona euro aún lastrada por la guerra comercial y la creciente competencia industrial de China.

Miguel Ángel Valero

La publicación de los datos de empleo de EEUU arroja algunas luces, pero también deja zonas grises. Porque la mayor caída en el empleo desde 2020 responde al cierre de Gobierno más prolongado de la historia, un factor coyuntural que oculta la mejora en la creación privada de empleo. En este contexto, el componente cíclico del dólar vuelve a cobrar protagonismo. La recuperación de la divisa estadounidense frente al euro en los últimos meses se ha visto cuestionada por las nuevas dudas sobre el ciclo económico en EEUU –principalmente derivadas de la debilidad en el mercado laboral– y por unas declaraciones restrictivas de Schnabel, miembro del Consejo de Gobierno del BCE, que debilitaron al dólar hasta el punto de tocar niveles de 1,18 intradía.

No obstante, la asimilación de las cifras de empleo impulsó las compras en la segunda mitad de la sesión, provocando un rebote que situó al dólar nuevamente cerca de la barrera de 1,17 Tras este movimiento técnico positivo, quedan por delante numerosos catalizadores que podrían prolongar la apreciación del dólar frente al euro. 

Resulta paradójico que el dólar sea la divisa para la que se anticipan más recortes a 12 meses entre las diez principales monedas desarrolladas, mientras el optimismo sobre la evolución económica estadounidense aumenta de cara al próximo año –las recientes previsiones de la Fed subieron el crecimiento esperado para 2026 en 5 décimas, hasta el 2,3%– y el gráfico de puntos apunta a solo una bajada de tipos en 2026. 

Incluso el incremento de las probabilidades de que Kevin Warsh sea nombrado nuevo presidente de la Fed —candidato más ortodoxo que Hasset y respaldado públicamente por el influyente CEO de JP Morgan, Jamie Dimon— no ha servido como catalizador para mejorar las perspectivas del dólar.

Para una apreciación rápida del dólar, el mercado de divisas debe volver a confiar en una economía estadounidense más sólida en 2026, mientras se confirma una zona euro aún lastrada por la guerra comercial y la creciente competencia industrial de China.

La publicación aplazada de los datos del mercado laboral estadounidense de octubre y noviembre dejó una lectura mixta. Por una parte, la creación de empleo se frenó, pero esto se debió a la destrucción de puestos de trabajo en el sector público mientras que se aceleraron las contrataciones en el sector privado. Por otro lado, la tasa de paro siguió subiendo y alcanzó el 4,6% – su mayor nivel desde 2021 –.

Las cifras muestran una clara pérdida de dinamismo del mercado laboral, pero dada la excepcionalidad del momento –el cierre de Gobierno más largo de la historia de EEUU–, la aceleración en la creación de empleo privado deja un tono positivo de fondo y que aleja temores a un freno brusco del mercado laboral.

Comenzando por los datos de creación de empleo, en octubre las cifras mostraron una destrucción de 105.000 puestos de trabajo, que en parte se revirtió en noviembre con una creación de 64.000 nuevos empleos. Ahora bien, el fuerte retroceso en la contratación en octubre (la mayor desde 2020) se debió a la caída de 157.000 empleos públicos, dado que los trabajadores que participaron en el programa de renuncia liderada por el DOGE de la Administración Trump dejaron de figurar tras septiembre en la serie (el número de empleados federales se rebajó en 162.000 personas). Este peor desempeño de la contratación pública continuó también en noviembre, aunque a menor ritmo (-5.000 empleos). 

Por otro lado, la nota positiva viene por la creación de empleo privado que se ha acelerado: de media en los últimos tres meses se crearon 75.000 nuevos puestos de trabajo, el mayor avance desde mayo. La mayor parte de la contratación privada en noviembre estuvo concentrada en Educación y Sanidad (+65.000 empleos), pero también en la Construcción (+28.000 empleos) que parece haber estado especialmente impulsada por la edificación de nuevos centros de datos, dado que el segmento con mayor dinamismo fue la construcción no-residencial y en particular profesionales especializados.

En cuanto a la tasa de paro, el dato de octubre no se ha podido publicar por el cierre de Gobierno y se ha tenido que alterar las fechas habituales de la encuesta a los hogares y el procedimiento estadístico utilizado para el mes de noviembre, lo que llevó a que la propia agencia recolectora de estadísticas estadounidenses avisara por de un posible aumento del error estándar del dato de ese mes. A pesar de estas dificultades, el dato se ha publicado y mostró un repunte de la tasa de paro en noviembre hasta el 4,56% desde el 4,44% en septiembre (dos meses antes). Esta subida de la tasa de paro se debió en gran medida a un incremento de la fuerza laboral: el nivel de desempleo subió por la reincorporación de población al mercado laboral (explicaron 1,53 puntos de la tasa de paro del mes vs. 1,36 puntos en septiembre) y con ello, se elevó la tasa de participación en la economía que subió una décima hasta 62,5% – siendo especialmente importante el repunte de la población en edad “prime” que se elevó hasta 83,8%, cerca de máximos de los últimos 20 años.

Los datos de consumo también han dejado cifras contrapuestas. Las ventas minoristas agregadas tuvieron un crecimiento nulo en octubre frente al +0,1% de septiembre. Esta desaceleración se debió al peor desempeño de las ventas de automóviles tras el final de los créditos fiscales a las compras de vehículos eléctricos (la partida de autos cayó un 1,6% mensual frente al +0,7% de crecimiento promedio en los tres meses antes). Por ello, mirando solamente el denominado “grupo de control” – que aglutina las partidas de las ventas minoristas más cercanas a las usadas para el cálculo del consumo de bienes en el PIB –registró una aceleración al crecer un 0,8% mensual, más que revirtiendo la caída del mes previo del -0,1%. Un dato que unido a las cifras de ventas del Black Friday apuntan a resiliencia del consumo en la parte final del año.