03Sep

Crowstrike refuerza la ciberseguridad. El Pentágono da IA a toda su plantilla. China acelera con Six Networks su pulso con EEUU. Santander y Coursea amplían la formación gratis. Instituto Santalucía crea OrientIA. Y Robeco explica cómo benefiará el agente IA a los analistas.

Miguel Ángel Valero

Anthropic ha lanzado Claude Fable 5.1 y Claude Mythos 5.1, y aviva la guerra por la inteligencia artificial (IA) barata: Las lecturas de caché pasan a 0,25$ por millón de tokens, un 75% menos que antes, y la empresa calcula un ahorro del 25% en cargas de trabajo típicas y de hasta el 45% en las muy agénticas. "No es que el modelo piense más barato, es que recordar cuesta cuatro veces menos", subrayan en Digital Brain. La empresa asegura que los falsos positivos, una de las quejas más recurrentes de los clientes, se reducen un 85%, el 60% en ciberseguridad. Además, Enterprise Frontier Safeguards permite que el cliente almacene sus datos en infraestructura cloud que controla él, porque "Anthropic nunca ha entrenado con datos de empresa sin permiso explícito, y nunca lo hará".

Es la estrategia de Anthropic para ganar peso en el segmento de empresas, ya que Fable 5 apenas tiene una cuota del 11% del gasto corporativo en IA dos meses después de su lanzamiento.

Pero Glean dice a los directores de sistemas que Anthropic les cobra de más. La compañía asegura ante responsables de tecnología que la factura de los clientes de Anthropic puede ir hasta un 80% por encima de lo necesario, y ataca a Claude por coste de tokens y seguridad del dato. 

Crowstrike refuerza la ciberseguridad

Mientras, CrowdStrike ofrece Falcon Guardian, un producto que hace una lista de todos los agentes de IA dentro de una empresa y bloquea los que nadie autorizó. En Fal.Con 2026, su congreso anual en Las Vegas, presentó el producto, dos modelos propios de ciberseguridad en Safe Mind (Red Tempest para el lado ofensivo y Blue Solano para el defensivo), un laboratorio de investigación y una ampliación del acuerdo con OpenAI: Falcon Guardian pasa a vigilar los agentes de Codex en tiempo de ejecución y GPT-5.6 Cyber entra dentro del servicio FAIRR de análisis de riesgo.

Los nuevos modelos de Safe  Mind están entrenados sobre los abiertos Nemotron de Nvidia con CoreWeave como infraestructura. CrowdStrike asegura que genera un 29% más de detección que los modelos frontera de referencia, remediación 6 veces más rápida y 99% de ahorro en el coste de detectar y responder.

George Kurtz, consejero delegado, lo explica en un comunicado: "La IA no ha cambiado el ataque, ha cambiado su velocidad. La gobernanza por sí sola no puede parar a un agente que ya está en marcha".

Por su parte,  OpenAI reanuda el entrenamiento de Astra que había congelado tras la brecha de Hugging Face y clasifica a Astra como su primer modelo de riesgo cibernético crítico. 

Mientras, el Pentágono proporciona su propia versión de ChatGPT y Grok a toda su plantilla, que supone 3 millones de personas. 

GE Appliances mete IA en fábrica y contrata a 600 personas más para una ampliación de su planta que ha requerido una inversión de 180 millones$. Usa IA para cazar errores de producción, prever demanda y repartir el trabajo. Otra evidencia más sobre que automatizar operaciones no implica necesariamente despidos.

Aunque no siempre es así. Uber ha despedido al 10% de su plantilla, 3.300 empleados, el mayor recorte desde mayo de 2020. La estrategia de Dara Khosrowshahi aplana un 20% las capas directivas, deja el teletrabajo en apenas el 1%, y reenfoca el grupo en tres áreas:  transporte compartido, delivery, y robotaxi, su nueva gran apuesta. 

Tesla vendió 86.166 coches fabricados en China en agosto, un 3,6% más interanual pero un 7,9% menos que en julio. La fábrica en Shanghái preocupa por los números: en julio las ventas subían un 38% interanual; en agosto, solo un 3,6%. Su cuota en el eléctrico chino cayó al 6,6% desde el 15 de 2020, y ya exporta más de la mitad de lo que fabrica. Enfrente, BYD vendió 440.293 vehículos. La planta china de Tesla vende cada vez menos dentro y más al extranjero, porque los rivales locales ofrecen coches más baratos y con más extras.

Meta lanza Muse Voice Transcribe y distingue más de 20 voces en directo. Su primer modelo de voz en tiempo real convierte audio en texto separando a más de 20 personas y manejando más de 25 idiomas, incluso si alguien cambia de idioma a media frase. Resuelve el punto débil de las actas de reunión con mucha gente.

Mientras Dell sube un 7% en Bolsa tras elevar su previsión para el año fiscal 2027, apoyada en la demanda voraz de servidores de IA, Credo se desploma el 18% en el Nasdaq:  el fabricante de chips de conectividad dispara ingresos un 114,7% por la IA, firma su mejor trimestre, con 479 millones$ en ventas, 236 millones en beneficio (+114,7%), pero el margen bruto bajó al 68%, frente al 68,3% esperado.

The Trader: China acelera frente a EEUU con Six Networks

Cuando hablamos de la carrera por la IA entre EEUU y China, casi toda la atención se concentra en los mismos nombres: Nvidia, OpenAI, Google, Huawei o DeepSeek. Hablamos de quién tiene los mejores chips, quién desarrolla el modelo más potente o quién consigue entrenarlo con mayor rapidez. Pero China parece estar planteando la batalla desde un ángulo bastante diferente. Pekín acaba de integrar dentro de su nuevo Plan Quinquenal uno de los mayores programas de infraestructuras de su historia. Se llama Six Networks y contempla inversiones superiores a 26 billones de yuanes, unos 3,8 billones$, hasta 2030. 

El objetivo no es simplemente construir más centros de datos. China quiere crear toda la infraestructura física necesaria para que la IA pueda extenderse por el conjunto de su economía. El plan conecta seis grandes redes: electricidad, agua, telecomunicaciones, capacidad de computación, logística e infraestructuras urbanas subterráneas. Por primera vez, China pretende desarrollarlas como partes de un mismo sistema en lugar de tratarlas como proyectos independientes.

"China parece haber entendido que la carrera de la IA no se decidirá exclusivamente por quién tenga el mejor modelo o el semiconductor más avanzado. La IA necesita enormes cantidades de electricidad, centros de datos, agua para refrigerarlos, fibra óptica, redes de telecomunicaciones y una logística capaz de conectar todo el sistema. Por eso Pekín quiere construir centros de supercomputación, grandes centros de datos y hubs específicos para IA conectados mediante redes de altísima velocidad", explica Pablo Gil en The Trader

La idea es especialmente ambiciosa: crear una especie de “red eléctrica de capacidad computacional”, capaz de enviar las cargas de trabajo hacia aquellos centros de datos que tengan capacidad disponible en cada momento. Convertir la potencia de cálculo en un recurso nacional que pueda distribuirse allí donde sea necesario.

La electricidad será otra pieza fundamental. China pretende ampliar sus líneas de transmisión de larga distancia, aumentar enormemente el almacenamiento energético e integrar la producción renovable con los centros de datos. Incluso plantea utilizar IA para gestionar la propia red eléctrica en tiempo real. El consumo eléctrico de los centros de datos chinos ya equivale aproximadamente al doble de la producción anual de la presa de las Tres Gargantas, la mayor central hidroeléctrica del mundo por capacidad instalada. 

La carrera de la IA también es, cada vez más, una carrera por disponer de energía abundante y barata. Aquí aparece una diferencia interesante frente a EEUU. El modelo estadounidense está siendo impulsado principalmente por sus gigantes tecnológicos. Meta, Google, Amazon y otras grandes compañías planean invertir cientos de miles de millones$ en centros de datos y capacidad computacional, mientras OpenAI ha llegado a hablar de inversiones de varios billones en infraestructuras durante los próximos años.

China está adoptando un enfoque mucho más centralizado. No quiere simplemente que varias empresas construyan centros de datos. Quiere diseñar una infraestructura nacional coordinada sobre la que después pueda desplegarse la IA en fábricas, vehículos autónomos, robots, logística y ciudades. EEUU parte con una enorme ventaja en semiconductores avanzados, software y modelos de IA. China intenta compensarla utilizando algunas de sus mayores fortalezas: planificación a largo plazo, capacidad industrial, infraestructura energética y una extraordinaria velocidad para ejecutar grandes proyectos.

Pero el plan también tiene puntos débiles. China atraviesa una desaceleración económica, su crisis inmobiliaria ha reducido drásticamente los ingresos de los gobiernos locales y Pekín intenta al mismo tiempo contener el enorme endeudamiento acumulado durante años. Además, las restricciones estadounidenses continúan limitando su acceso a los semiconductores más avanzados. Puedes construir una enorme red de centros de datos, pero su productividad dependerá en buena medida de los chips que puedas instalar dentro de ellos.

Estamos entrando en una segunda fase de la carrera por la IA. La primera estuvo dominada por los chips y los modelos. La siguiente estará cada vez más condicionada por la infraestructura necesaria para hacer funcionar todo ese ecosistema: electricidad, redes, centros de datos, agua, almacenamiento energético y capacidad computacional. 

China ya ha utilizado antes una estrategia muy parecida y los resultados están ahí. Durante años identificó determinadas tecnologías como estratégicas, movilizó financiación, infraestructuras, ayudas públicas y capacidad industrial y creó enormes mercados domésticos para acelerar su desarrollo. El resultado es que hoy China domina buena parte de la cadena mundial de baterías, vehículos eléctricos, paneles solares y tecnologías vinculadas a las energías renovables. Ahora intenta aplicar esa misma lógica a la IA. EEUU conserva una ventaja importante en semiconductores avanzados, software y modelos, pero China parece haber asumido que quizá no necesite liderar cada una de esas piezas individualmente para convertirse en una potencia dominante en IA. Su apuesta consiste en construir el ecosistema que permita desplegarla más rápido, más barato y a mayor escala que sus competidores. Por eso, la verdadera carrera puede terminar decidiéndose no solo por quién desarrolla la inteligencia artificial más avanzada, sino por quién consigue integrarla antes en sus fábricas, robots, vehículos, redes eléctricas y, en definitiva, en el conjunto de su economía. Y en ese tipo de carrera, China ya ha demostrado que sabe competir.

Santander ofrece 50.000 nuevas plazas de formación gratis en IA

El programa Santander | Skills for Work, impulsado por Banco Santander y Coursera, activa 50.000 nuevas plazas de formación online gratuita para quienes quieran adquirir competencias en IA, análisis de datos, liderazgo, marketing o innovación, entre otras competencias. Estas plazas se suman a las 50.000 asignadas en agosto. La iniciativa está abierta a cualquier persona mayor de 18 años residente en 12 países distintos, sin necesidad de ser cliente del banco ni contar con titulación universitaria y se podrán solicitar en Santander Open Academy.

"En un entorno laboral que evoluciona constantemente, el aprendizaje continuo es clave para que las personaspuedan desarrollar nuevas habilidades y adaptarse a las oportunidades del futuro", afirmó Anthony Salcito, VP y General Manager de Enterprise para Coursera. "Junto a Banco Santander, queremos ampliar el acceso a una formación flexible y de alta calidad que permita a miles de personas adquirir competencias con alta demanda, obtener credenciales reconocidas y fortalecer su empleabilidad, independientemente de su punto de partida", añade.

"Nuestro informe Habilidades del Futuro refleja que el 81 % de las personas siente la necesidad de seguir ampliando sus competencias, pero el coste y la falta de tiempo siguen siendo los principales frenos. Si queremos que el aprendizaje continuo deje de ser una aspiración y se convierta en una realidad, tenemos que eliminar esas barreras y ése es el objetivo de iniciativas como ésta con Coursera", señala Victoria Zuasti, directora global de Programas y Contenidos de Santander Universidades

Instituto Santalucía crea OrientIA

El Instituto Santalucía ha lanzado OrientIA para resolver las inquietudes de los ciudadanos en materia de jubilación y pensiones. A través de la IA y en formato conversacional, Orient IA busca adaptarse a la manera actual que tiene la ciudadanía de consumir información, que prefiere mayor contexto, fiabilidad y respuestas directas en sus búsquedas de información. OrientIA nace con el objetivo de responder a esta tendencia y acercar a la sociedad el conocimiento más experto, riguroso e independiente sobre una de las cuestiones que más condicionan el bienestar futuro de las personas. Este cambio en los hábitos del ciudadano resulta especialmente relevante en ámbitos como la jubilación y las pensiones, donde la información suele ser técnica, dispersa y sujeta a cambios normativos.

La herramienta, disponible de forma gratuita desde la web del Instituto, permite formular preguntas en lenguaje natural y recibir respuestas claras, útiles y contextualizadas sobre jubilación, pensiones, ahorro a largo plazo, previsión social o planificación del futuro. 

A diferencia de otras IA generalistas, OrientIA ha sido concebida para garantizar la máxima solvencia de la información, apoyándose en un conocimiento contrastado y fiable. En este sentido, es una herramienta especializada, construida sobre el conocimiento acumulado por el Instituto durante casi una década a través de informes, estudios, barómetros, contenidos divulgativos, publicaciones de la Pensioteca, y aportaciones del Foro de Expertos. Este conocimiento propio se complementa y contrasta con una selección acotada de fuentes oficiales y organismos de máxima solvencia, que permiten a OrientIA integrar en sus respuestas información normativa, estadística e institucional actualizada. 

Con este lanzamiento, el Instituto da un nuevo paso en su labor divulgativa ofreciendo una experiencia conversacional pensada para ayudar a los ciudadanos a comprender mejor estos conceptos básicos de educación financiera. “OrientIA abre a la ciudadanía un conocimiento único en el mercado, por su credibilidad, independencia y especialización”, afirma José Manuel Jiménez, su director. "La IA nos permite convertir el trabajo experto del Instituto en una experiencia más accesible, directa y útil para cualquier persona que quiera entender mejor su futuro financiero”, añade.

Además, la herramienta ha sido diseñada bajo un prisma de innovación responsable. Su objetivo no es sustituir el asesoramiento profesional ni ofrecer recomendaciones personalizadas de inversión, sino ayudar al usuario a comprender conceptos, identificar factores relevantes y acceder a información fiable sobre cuestiones relacionadas con la jubilación y la previsión social. OrientIA no tiene finalidad comercial ni orienta hacia productos o soluciones concretas. Entre otras cuestiones, la IA puede ayudar a resolver dudas frecuentes sobre los años de cotización necesarios para acceder a determinadas modalidades de jubilación, cómo puede afectar haber trabajado en otro país, qué significa la tasa de reposición, qué elementos influyen en la pensión futura o qué aspectos conviene tener en cuenta para planificar mejor la etapa de retiro.

Desde el punto de vista tecnológico, OrientIA se apoya en una arquitectura de inteligencia artificial generativa con recuperación aumentada de información, lo que permite que las respuestas se construyan a partir de un corpus documental autorizado. Algo que contribuye a reforzar la precisión, reducir riesgos asociados a respuestas no contrastadas y mantener la conversación dentro del ámbito.Asimismo, el sistema incorpora criterios de gobernanza, trazabilidad y mejora continua. A partir de las consultas realizadas, OrientIA permitirá identificar las principales dudas de los ciudadanos, detectar temas que generan mayor incertidumbre y seguir ampliando el conocimiento divulgativo del Instituto en torno a la jubilación, las pensiones y la longevidad.

Robeco: el agente de IA no sustituirá al analista, pero transforma el proceso

La IA agéntica puede transformar el análisis de inversión: no al sustituir a los analistas, sino cambiando la forma en que las ideas de inversión se identifican, ensayan, documentan y cuestionan. La IA agéntica no desplaza al criterio de los analista, sino que les proporciona una herramienta de análisis más poderosa, defiende un informe de Robeco.

El análisis de inversión siempre ha tenido que lidiar con la complejidad. Los mercados generan más datos, más artículos, más información empresarial, más noticias, más conjuntos de datos alternativos y más relatos contrapuestos de las que cualquier equipo por sí solo puede procesar manualmente. El reto actual no consiste simplemente en encontrar información, sino en determinar qué es lo relevante, cuál es su grado de fiabilidad, si aporta algo nuevo y si puede traducirse en una propuesta de análisis o en una perspectiva de inversión.

Es aquí donde la IA agéntica puede empezar a transformar el proceso de análisis. La primera ola de IA generativa ayudó a las personas a trabajar más rápido: resumiendo documentos, redactando textos, programando y respondiendo a preguntas. Es útil, pero en gran medida está orientada a tareas concretas. La IA agéntica va más lejos, ya que admite flujos de trabajo con varias etapas, transfiere el contexto de una etapa a la siguiente, utiliza herramientas, supervisa tareas y genera resultados estructurados para que sean revisados por personas.

Este cambio es importante para el análisis de inversión, ya que constituye una cadena de trabajo: buscar ideas, recopilar datos, comprobar hipótesis, comparar señales, documentar resultados, cuestionar conclusiones y decidir si merece la pena dar continuidad a una idea. Sin embargo, en lugar de automatizar el juicio, el objetivo de la IA agéntica consiste en dotar a los analistas de una herramienta mejorada.

El filtro en el proceso de análisis constituye un punto de partida práctico. Los equipos de inversión se enfrentan a un flujo constante de artículos académicos, análisis de mercado, informes de resultados, declaraciones ante autoridades reguladoras, notas internas y consultas de clientes. Gran parte de la inversión sigue partiendo de este tipo de discurso: flujo de noticias, cambios de política, debates entre analistas, comentarios de directivos y evolución del sentimiento de mercado.  Buena parte de ello puede ser relevante; sin embargo, es imposible leerlo en su totalidad. El tiempo de un analista humano es limitado, y siempre ha sido difícil utilizar esos datos sistemáticamente por su carácter cualitativo, contextual y, a menudo, caótico.

Un flujo de trabajo de análisis agéntico puede contribuir a separar la información relevante del ruido en una fase muy temprana al examinar grandes volúmenes de contenido, identificar lo que merezca un análisis más detallado, extraer las conclusiones clave y señalar de qué manera se solapa una nueva idea con el análisis ya existente. Por ejemplo, un agente encargado de escanear documentos no decide si una idea tiene sitio en una cartera. Ayuda a los analistas a decidir a qué le prestan atención.

De esta manera, la interpretación puede ser más rigurosa y accionable. Al analista le corresponde decidir si esa interpretación tiene relevancia financiera, está descontada en el precio o aporta algo nuevo. Sin embargo, la IA contribuye a detectar pautas en distintas empresas o sectores, así como a comprobar si la idea es válida como señal. Esto resulta especialmente útil para inversores que deseen combinar el análisis por fundamentales con una disciplina sistemática, lo que a menudo se describe como un enfoque 'quantamental'. La oportunidad no consiste en elegir entre juicio humano y análisis sistemático, sino en combinarlos de forma más eficaz: utilizar la IA para procesar la información del mercado a gran escala, al tiempo que los analistas se mantienen como responsables de las preguntas, la interpretación y la decisión de investigar más a fondo.

Una vez estructurada la información del mercado, el siguiente reto consiste en disciplinar el análisis. La IA sirve para discriminar las ideas propuestas, extraer metodologías, identificar los datos necesarios y facilitar el trabajo de replicación. Además, sirve para comparar las distintas opciones de diseño y documentar las ventajas e inconvenientes que conllevan. Esa versatilidad conlleva un riesgo: la IA puede ampliar la búsqueda no solo de ideas prometedoras, sino también de falsos positivos. Un resultado plausible puede parecer convincente antes de analizarlo en mayor profundidad. 

Por lo tanto, el valor de un flujo de trabajo agéntico radica en hacer que el tránsito de la idea al dato contrastado sea más sistemático y fácil de cuestionar, al llevar un registro de qué se ha comprobado y porqué, de las hipótesis relevantes y de las posibles deficiencias, y de por qué se dio continuidad a una línea de investigación, se suspendió o se rechazó. En ese sentido, la IA agéntica puede reforzar la memoria de análisis. Las pruebas fallidas no son una pérdida de tiempo si se lleva un registro adecuado. Forman parte del conocimiento institucional de la gestora, lo que sirve para que los futuros analistas se ahorren llegar al mismo callejón sin salida por una vía ligeramente diferente

La documentación constituye una herramienta muy útil. El análisis de inversión suele depender de que alguien se acuerde de por qué se tomó una decisión: qué conjunto de datos se utilizó, qué hipótesis se descartaron, por qué no se adoptó una señal concreta o por qué se modificó un modelo. Los flujos de trabajo agéntico pueden resultar de ayuda al crear un historial de datos sobre el análisis facilitado por la IA. Dicho historial puede incluir los documentos originales utilizados, los registros horarios de acceso, la versión del modelo o del flujo de trabajo, las herramientas utilizadas, las intervenciones de los analistas, las comprobaciones de estabilidad, los resultados de validación y la persona concreta que revisa. Lejos de ser un mero trámite administrativo, hace posible la revisión del análisis realizado con IA.

Un informe bien redactado generado por IA puede resultar peligroso si es imposible identificar la parte elaborada por el modelo, los cambios introducidos por el analista, las afirmaciones procedentes de fuentes externas y las conclusiones que fueron cuestionadas. Cuanto más se utiliza la IA para el análisis, más importante resulta diferenciar los resultados brutos del modelo de la labor de inversión aprobada por la firma de inversión. En última instancia, la mesa de análisis del futuro podría estar más documentada, no menos. Podría ser más sistemática, no menos. Ser más transparente sobre la incertidumbre y menos segura por defecto.

¿Qué cambiará para los analistas? Si la IA puede recopilar información, resumir artículos, redactar códigos y probar variantes con mayor rapidez, el analista puede dedicar menos tiempo a recopilar datos y más tiempo a evaluarlos. Para ello se requieren habilidades distintas: formular mejores preguntas, reconocerlas pruebas poco sólidas, comprender el origen de los datos, cuestionar los resultados del modelo, detectar problemas de ejecución y saber cuándo no seguir con una idea. Para los analistas más jóvenes, eso puede resultar especialmente importante. La IA puede facilitar el aprendizaje al impulsar el acceso a la información. Pero también puede generar una falsa sensación de control. No es igual comprender un método que leer un resumen. Replicar un resultado no equivale a saber si este tiene cabida en una estrategia real. En la era de la IA agéntica, la cultura de análisis sigue siendo tan relevante como siempre, ya que puede potenciar tanto los buenos hábitos como los malos.

¿Dónde quedan las personas? "Son las personas las que deciden si merece la pena plantear una pregunta. Son las personas las que deciden si un resultado tiene sentido financiero. Son las personas las que deciden si merece la pena seguir analizando una idea, darle prioridad o descartarla. Son las personas lasque deciden si las pruebas tienen peso suficiente para iniciar un proceso de inversión. Por lo tanto, el valor de la IA agéntica en el análisis podría radicar no tanto en sustituir conocimientos especializados como en conectar diferentes formas de conocimiento especializado: el contexto de fondo, las pruebas sistemáticas, la disciplina de datos y el juicio humano", contestan en Robeco.

02Sep

El private equity español mantiene el apetito pese a la inestabilidad geopolítica y global y la volatilidad: ocho de cada diez gestoras españolas esperan aumentar sus inversiones en sectores como tecnología, servicios financieros y energía.

Miguel Ángel Valero

El mercado habla de una estampida de bonos en todo el mundo. El bono japonés a 10 años toca el 3% por primera vez desde 1996, y Francia, Alemania y EEUU rozan máximos de años. Los inversores exigen más por prestar a los Estados y el dinero huye del riesgo. La inflación de la Eurozona supera el 3 por ciento en agosto y el mercado ya da por hecha una subida de tipos del Banco Central Europeo (BCE). Esto supone euro al alza y presión sobre la deuda alemana y periférica, y que la banca gana con márgenes más gordos. 

Las ventas minoristas de Alemania se hunden un 3,4% en julio, cuando se esperaba una subida del 0,4 por ciento. El consumidor alemán, motor de la mayor economía de Europa, se ha encerrado en casa. El comercio minorista firmó su peor mes desde 2021. El batacazo fue general, la gasolina cayó un 9,1% al expirar el descuento del combustible, el comercio no alimentario un 4,8%, y las ventas online un 5,6%. La alimentación aguantó y solo bajó un 0,8 por ciento menos. Si el alemán no gasta, la economía europea se frena. Y deja al BCE en un aprieto, la inflación sigue alta, pero subir tipos hundiría aún más el consumo y no ayudaría a un crecimiento económico que ya es muy flojo.

No van las cosas mejor en EEUU. La industria se enfría en agosto y los precios que pagan las fábricas siguen por las nubes. El ISM manufacturero bajó en agosto a 54,6 desde el 55,6 de julio, aunque sigue por encima de 50, y deja atrás ocho meses al alza. El índice de precios de los insumos se queda clavado en 71,1, por el acero, los aranceles y la factura eléctrica de la inteligencia artificial (IA).  Si los costes no bajan, y la Reserva Federal no baja tipos, el bono renta más y la Bolsa sufre. Esta situación perjudica a los bonos largos y de las tecnológicas, complicando la financiación de la IA, y beneficia al dólar y a la industria con poder para subir precios.

Las únicas noticias positivas del día las proporciona la IA. Tesla entra en mercado alcista: sube más de un 20% desde sus mínimos de julio, justo antes de su evento de robotaxis. El mercado vuelve a comprar la historia de Elon Musk. Y Fervo Energy se dispara en el Nasdaq un 25% tras firmar con Google el mayor acuerdo geotérmico del mundo, 396 megavatios. Cuando la IA pide electricidad, la geotérmica sale de la sombra.

Banca March: los bonos pasan factura a la renta variable

La vuelta de las vacaciones sigue complicándose para los mercados de renta fija. En esta ocasión, el detonante han sido las renovadas tensiones en el estrecho de Ormuz, con ataques iraníes a buques comerciales y la respuesta militar de EEUU, que incluso ha llegado a plantear de forma extraoficial una política de represalia consistente en destruir un barco comercial iraní por cada embarcación afectada por Teherán. Las ventas se concentraron en esta ocasión en las economías con mayor dependencia energética del exterior, principalmente Japón y Europa. 

Destaca especialmente el fuerte repunte del gas europeo, cuyo precio alcanza los 73 €/MWh, máximos de los últimos 3 años, con el foco puesto sobre unos niveles de almacenamiento que se sitúan 14 puntos por debajo de los registrados hace un año. La temporada de inyección de gas concluye en apenas un mes y la necesidad de reconstruir inventarios antes del invierno empieza a ganar urgencia. Además, Rusia ha anunciado que suspenderá el tráfico de trigo por el mar Negro en 2026, añadiendo un nuevo foco de presión sobre la inflación europea. 

Ésta se acelera por el encarecimiento de la energía, pero la tasa subyacente se mantuvo contenida (bajó en una décima su ritmo de crecimiento en agosto hasta el 2,4%). El dato del IPC de agosto mostró un repunte acusado al elevarse el crecimiento de los precios al consumo hasta el 3,3% interanual, un incremento de 0,4 puntos en un mes y situándose en su mayor nivel desde septiembre de 2023. Este comportamiento se explicó íntegramente por el aumento de las presiones inflacionistas por el lado de la energía, que aportaron 0,4 puntos más que el mes previo al registrar un ritmo de crecimiento del +14,3% interanual. Frente a ello, la inflación de los alimentos se mantuvo estable y contenida (+1,2%), y fue especialmente relevante que los precios de los servicios se moderaron (del +3,3% hasta el +3% interanual), lo que sugiere que las presiones energéticas aún no se han contagiado de forma generalizada a otros sectores, una tendencia que reduce los temores a efectos de segunda ronda de la actual crisis energética.

El problema es que el repunte de las rentabilidades empieza a pasar factura a la renta variable. Durante agosto, las Bolsas permanecieron prácticamente inmunes al movimiento al alza de los tipos a largo plazo, apoyadas por el optimismo en torno a los beneficios empresariales. En EEUU, la temporada de resultados ha concluido con un crecimiento del beneficio del 53%, el mayor desde la recuperación posterior a la pandemia. De este modo, el mercado enfrenta dos fuerzas contrapuestas: el impulso de unos beneficios sólidos y el efecto adverso de unos tipos de interés más elevados. 

"Las valoraciones continúan siendo razonables, lo que debería acotar el impacto del aumento de los tipos sobre las Bolsas. El PER estimado a 12 meses de la renta variable global se sitúa en 17 veces beneficios, un nivel muy cercano a su media histórica. Aunque es probable que la volatilidad vuelva a ganar protagonismo en el corto plazo, no esperamos que ello se traduzca en un mercado bajista. De hecho, si el contexto macroeconómico se mantiene estable, estos movimientos podrían ofrecer oportunidades atractivas para aumentar gradualmente la exposición a renta variable", señalan los analistas de Banca March.

Joachim Nagel, miembro del BCE, ha dado prácticamente por segura una nueva subida de los tipos de interés en la reunión de la próxima semana. Nagel señaló que los mercados asignan una probabilidad superior al 95% a este movimiento y afirmó que están “bastante acertados”. No obstante, evitó anticipar nuevas alzas más allá de septiembre, aludiendo al elevado grado de incertidumbre que sigue rodeando la evolución de la inflación, los precios de la energía y los mercados financieros.

El gobernador del Banco de Japón ha insinuado un posible aumento en los costes financieros en la reunión del 18 de septiembre. Kazuo Ueda indicó que las decisiones de política monetaria se adoptarán teniendo en cuenta los riesgos al alza para la inflación, un mensaje que ha reforzado las expectativas del mercado. A ello, se sumaron los comentarios del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien se ha mostrado a favor de un movimiento en esa dirección.

Por otro lado, la Administración Trump está presionando a las refinerías estadounidenses para que aumenten la producción de gasolina y diésel con el objetivo de contener los precios de los combustibles. Tras un encuentro en el que participaron una docena de directivos del sector, el secretario de Energía, Christopher Allen, afirmó que espera una moderación de los precios de la gasolina y el diésel. Los ejecutivos aprovecharon para arremeter contra el programa Renewable Fuel Standard (RFS), que obliga a las refinerías a incorporar etanol, biodiésel y otros combustibles renovables a la gasolina y al diésel. Según el sector, las cuotas récord fijadas por la Administración son difíciles de cumplir y están contribuyendo a elevar los costes de producción. La cuestión de los biocombustibles sigue siendo especialmente sensible para Trump, ya que enfrenta los intereses de dos de sus principales grupos de apoyo: la industria agrícola y el sector petrolero.

En EEUU, tras mostrar una elevada fortaleza en los meses previos, los indicadores apuntan a un ligero menor dinamismo: la confianza de los empresarios se frena (en agosto el ISM manufacturero bajó más de lo esperado al situarse en 54,6, un punto por debajo del mes previo); las vacantes de empleo se moderan (7,27 millones, con una ratio de vacantes por parado que también repuntó hasta situarse en 1,05x desde 1,01x del mes previo, y la tasa de renuncias baja desde el 2% de junio al 1,9% en julio) y retrocede el gasto en construcción (-0,5% en julio desde el crecimiento plano en junio, por la subida de los costes de financiación).

Grant Thornton: el private equity sigue con apetito

El private equity español mantiene el apetito pese a la inestabilidad geopolítica y global y la volatilidad: ocho de cada diez gestoras españolas esperan aumentar sus inversiones en sectores como tecnología, servicios financieros y energía, según el Spain Private Equity Pulse 2026 de Grant Thornton. Sólo un 17,5% asegura que las reducirá, uno de los resultados más bajos entre todos los mercados analizados. Pero incremento de las inversiones será moderado: el 30% aumentará entre un 6 y un 10%, y el 18% apunta a crecimientos de entre el 26 y el 35%, frente al 13% global. 

El principal motor es el mayor número de activos que salen al mercado (42%, frente al 34% global), junto a una mayor certidumbre macroeconómica a nivel nacional. “El private equity español cuenta con capital disponible y condiciones favorables, lo que asegura un nuevo ejercicio con un volumen destacado de operaciones”, explica Jorge Tarancón, Socio de M&A y Transacciones de Grant Thornton España.

América del Norte es el destino prioritario para el 46% de los gestores españoles, seis puntos por encima del global. Europa (34%) y América Latina (34%) completan el podio, con la región latinoamericana por encima de la media global (28%).

Este pulso pone de manifiesto un mejor acceso a fondos por parte de los gestores españoles. En este sentido, España se consolida como uno de los mercados más optimistas en captación de fondos. El 64% de los gestores españoles considera que la captación de fondos es menos compleja que hace un año, frente al 41% global. Entre las razones de esta mejora, los gestores señalan a la creación de nuevas estructuras de inversión (64%) y la ampliación de la base de LP -Limited Partners, los inversores que aportan capital pero no participan en la gestión diaria- (56%). Pero los LP son cada vez más exigentes a la hora de depositar sus fondos. Seis de cada cuatro gestores reconoce que el historial de rentabilidad cada vez es más relevante para estos inversores, además de otros factores como la integración de los criterios ASG (34%).  

“Los inversores quieren ver resultados demostrados, continuidad en los equipos y una narrativa de inversión coherente de principio a fin. Las firmas que han construido ese track record tienen hoy una ventaja competitiva real en los procesos de captación”, afirma Eduard Gellida, Socio de Financial Advisory de Grant Thornton España.

UBS: no será un ciclo continuado de subidas en el BCE

Las Bolsas europeas sufrieron presión a comienzos de septiembre, ya que la subida de los precios de la energía y el repunte de las rentabilidades de los bonos globales reavivaron los temores sobre la inflación y el endurecimiento monetario de los bancos centrales. La inflación de la Eurozona se aceleró hasta el 3,3% en agosto desde el 2,9% de julio, impulsada casi en su totalidad por el encarecimiento de la energía, mientras los mercados descontaban por completo una subida de tipos de 25 puntos básicos por parte del BCE en su reunión de septiembre.

"Sin embargo, no creemos que esto marque la continuación de un ciclo prolongado de subidas de tipos del BCE que ponga en riesgo las perspectivas de la renta variable europea. La inflación subyacente no apunta a una ampliación sostenida de las presiones de precios. Los últimos datos de actividad sugieren que la recuperación industrial de la Eurozona está ganando impulso. La mejora de los beneficios empresariales y las tendencias de inversión estructural deberían respaldar nuevas subidas en la renta variable europea", opinan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos una posición Atractiva en renta variable de la Eurozona pese a la presión a corto plazo derivada de los precios de la energía, las rentabilidades de los bonos y la perspectiva de otra subida de tipos del BCE. La mejora de la actividad, unos beneficios más sólidos y unas valoraciones razonables respaldan nuevas ganancias, mientras que la concentración del repunte inflacionario en la energía desaconseja extrapolar un ciclo de endurecimiento prolongado. También favorecemos los bonos de calidad con vencimientos a corto y medio plazo, donde los inversores pueden asegurar rentabilidades elevadas mientras limitan su exposición a las presiones fiscales y de oferta que afectan al tramo largo de la curva".

"Mantenemos una visión Atractiva sobre la renta variable global y recomendamos posicionarse para el potencial alcista del mercado mediante una exposición diversificada a la renta variable, complementada con una exposición selectiva y diversificada a la IA", aportan Belinda Ulander y Christopher Swann, estrategas. "La demanda y el precio de los tokens son señales clave de la actividad en la economía de la IA. La caída de los precios de los tokens está estimulando un mayor uso, mientras que el consiguiente aumento del consumo está elevando el gasto agregado en tokens, un ejemplo clásico de la paradoja de Jevons. Dicho de otro modo, el volante de inercia de la IA sigue girando a toda velocidad, sin señales de desaceleración", apunta Jason Draho, responsable de Asignación de Activos para América.

01Sep

El acuerdo de EEUU con Venezuela tendrá efectos a largo plazo, pero antes requerirá años de inversiones. Mientras, se dispara el interés de los acuerdos de compra de energía (PPA). Y Defensa se impulsa por el presupuesto récord de Japón.

Miguel Ángel Valero

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian,  se ha reunido con algunos de sus principales socios económicos, como China, Rusia e India, durante la cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghái, evidenciando que Teherán no se encuentra tan aislado como aspira Washington. El encuentro se produce apenas una semana después de que el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, anunciara una nueva batería de medidas económicas contra Irán y sus socios comerciales. La participación de dirigentes como el presidente chino, Xi Jinping; el presidente ruso, Vladímir Putin; y el primer ministro indio, Narendra Modi, entre otros países –representan conjuntamente un 25% del PIB mundial–, pone de manifiesto que los aliados económicos de Irán resisten a la presión estadounidense.

En paralelo, Donald Trump ha tratado de minimizar la relevancia del conflicto al describirlo como una guerra “relativamente pequeña”. Resta importancia a las preocupaciones sobre un posible desgaste de la capacidad militar estadounidense, asegurando que el país dispone de suficientes recursos y municiones para sostener sus operaciones.

En España, desde el 1 de septiembre entra en vigor una modificación de las bonificaciones a los carburantes: el descuento sobre el diésel aumenta de 10 a 20 céntimos/litro, mientras que la ayuda aplicable a la gasolina se reduce de 10 a 5 céntimos/litro. La medida responde a la reanudación de las hostilidades en Oriente Medio, que ha activado la cláusula automática de salvaguarda prevista por el Gobierno para mitigar el impacto del encarecimiento de los combustibles. El precio del diésel registró un aumento superior al 15% durante el mes de julio, umbral que desencadena automáticamente un mayor alivio fiscal de 20 céntimos/litro. Sin embargo, la gasolina se encareció un 7,3% (por debajo del 15%), por lo que la ayuda se reduce a 5 céntimos/litro. Estas bonificaciones permanecerán vigentes, en principio, hasta finales de septiembre.

OBS: el acuerdo de EEUU y Venezuela requerirá años de inversiones

Víctor Ruiz Ezpeleta, ingeniero y profesor de OBS Business School, destaca que EEUU y Venezuela han firmado un acuerdo a largo plazo mediante una entidad mixta que otorga acceso de explotación sobre 17 campos petroleros estratégicos en la Faja del Orinoco por hasta 100 años. El pacto abarca reservas probadas de hasta 65.000 millones de barriles. El objetivo fijado a medio plazo es alcanzar una producción orientada a los 1,5 millones de barriles diarios (mbd) mediante aportación de capital y tecnología estadounidense.

El crudo venezolano, que es del calificado de tipo pesado y extrapesado, es idóneo para el complejo de refinerías del Golfo de México, diseñadas para procesar este tipo de petróleo denso. Las importaciones directas reducen la dependencia de suministros de Oriente Medio y reducen costes logísticos al acortar rutas marítimas. En el mercado doméstico, esto incrementa el margen de refino y aporta estabilidad a los precios de los combustibles para el consumidor final.

Las expectativas a corto plazo en el impacto en los precios globales es moderado debido al deterioro estructural de las infraestructuras de Petróleos de Venezuela, que requerirá años de inversiones para maximizar la extracción. 

A largo plazo, añadir hasta 1,5 mbd a la oferta global aumenta la presión a la baja sobre el precio del barril (Brent y WTI), contrarrestando posibles recortes de la OPEP+ y reduciendo el poder de mercado de otros productores de crudo pesado. Venezuela espera con esta operación actualizar su producción y ayudar a su economía, mientras que EEUU gana peso en el mercado global del petróleo, aumenta sus reservas para autoconsumo y un mayor control de los precios en un mercado tradicionalmente difícil y dominado por los países de la OPEP.

UBS: no altera las perspectivas del mercado petrolero a corto plazo

Donald Trump anunció el viernes 28 de agosto un acuerdo con Venezuela que otorga a empresas estadounidenses un papel destacado en el desarrollo de los yacimientos petrolíferos venezolanos, que cuentan con más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas. El acuerdo llega en un contexto de precios del petróleo elevados y de continuas perturbaciones en torno al Estrecho de Ormuz. Y "es estratégicamente significativo. Sin embargo, es poco probable que altere de forma sustancial las perspectivas del mercado petrolero a corto plazo", precisan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos viendo valor en una exposición amplia a materias primas, tanto como posible fuente de rentabilidad como elemento diversificador de las carteras en periodos de tensión geopolítica e incertidumbre inflacionaria". Y añade: "Dentro de la renta variable estadounidense, mantenemos una visión Neutral sobre el sector energético. Tras un sólido comportamiento en lo que va de año, vinculado al aumento de los precios del crudo y a unos márgenes de refino elevados, esperamos que el sector se comporte de forma más acorde con el mercado en general. Dentro del sector, preferimos una exposición selectiva a los servicios petroleros, que deberían beneficiarse del aumento del gasto internacional durante los próximos años".

IEEFA: Oriente Medio dispara el interés de los acuerdos de compra de energía

Jonathan Bruegel, analista del sector energético para Europa del Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA), recuerda que antes del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero de 2026, el acuerdo europeo de compra de energía (PPA) era un instrumento de sostenibilidad para la mayoría de las empresas. Ahora se ha convertido en una herramienta para protegerse de los altos precios.

Los equipos de compras solían firmar PPA para cumplir con los objetivos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) y satisfacer los requisitos de información sobre emisiones. La dirección toleraba la prima sobre los precios mayoristas de la electricidad como el coste del cumplimiento. El argumento de la seguridad energética existía en teoría, pero rara vez se validaba.

La guerra de Irán de 2026 ha cambiado este panorama más rápidamente que cualquier intervención política implementada en la década anterior. Las empresas que en enero de 2026 debatían si la prima del PPA estaba justificada, ahora se enfrentan a precios de la electricidad para el día siguiente de entre 120 y 150 € por megavatio-hora (MWh) en Alemania e Italia.

El gas determina el precio marginal de la electricidad en países como Alemania e Italia durante una parte sustancial del tiempo. Esto se debe a que las centrales de gas suelen ser la última y más costosa fuente de energía a la que se recurre para satisfacer la demanda. Las continuas interrupciones en el Estrecho de Ormuz han disparado los precios del gas en Europa, incrementando con ellos los precios mayoristas de la electricidad. Esta situación ha puesto de relieve los PPA. Las empresas han acelerado las decisiones sobre los PPA que ya estaban en trámite y, en varios casos, han reactivado acuerdos que se habían estancado a la espera de aprobación.

Los precios actuales de los PPA en Europa se sitúan entre 60 y 85 €/MWh, según la plataforma de precios LevelTen Energy. Esto representa aproximadamente la mitad de los precios del mercado spot de la electricidad (120-150 €/MWh) durante los periodos de crisis, según la Red Europea de Operadores de Sistemas de Transmisión de Electricidad.

Para los fabricantes con alto consumo energético, los operadores de centros de datos y las grandes empresas minoristas, la cuestión ya no es si los PPA justifican el sobreprecio, sino por qué no tienen más. Este debate es muy diferente al que se mantenía en la mayoría de las industrias europeas con alto consumo eléctrico hace 12 meses.

Las condiciones de los acuerdos han cambiado sustancialmente. El cambio de un modelo de contratación de PPA (Acuerdos de Compra de Energía) centrado en la sostenibilidad a uno centrado en la gestión de riesgos genera contratos fundamentalmente diferentes. Los PPA centrados en la sostenibilidad suelen tener plazos largos y precios fijos. El objetivo es lograr una contabilidad de carbono estable y avanzar en los objetivos de sostenibilidad. Asegurar 15 años de suministro de energías renovables permite alcanzar ambos objetivos.

El modelo de contratación centrado en la gestión de riesgos prioriza la protección contra las fluctuaciones de precios en lugar de la certeza de precios a largo plazo. El resultado es un mercado que se inclina hacia contratos de 5 a 10 años con precios mínimos y máximos y cláusulas de indexación, características que, según informa la plataforma de precios Pexapark, se han convertido en estándar en los acuerdos recientes. Éstas eran preferencias minoritarias hasta 2023.

Un precio mínimo de 50-55 €/MWh protege al desarrollador si finaliza la guerra con Irán y bajan los precios del gas. Un precio máximo que limita lo que pagan los compradores a 90-100 €/MWh proporciona certeza presupuestaria. La indexación vinculada a los precios del gas o del mercado del carbono sustituye a los aumentos anuales de precios, lo que refleja un mercado que ahora tiene en cuenta el riesgo de las materias primas.

Varios promotores también están vendiendo entre el 30 % y el 40 % de la producción de sus proyectos en el mercado al contado, en lugar de contratarla en su totalidad. Al hacerlo, apuestan a que el entorno de precios actual se mantendrá y se exponen a la volatilidad de los precios mundiales del gas.

La gestión de riesgos en la contratación pública pone de manifiesto un problema estructural que la contratación en materia de sostenibilidad podría ignorar en gran medida: el desajuste entre el momento en que las energías renovables generan electricidad y el momento en que el mercado fija los precios de esa producción.

Los picos de precios de la electricidad generada con gas suelen producirse en las horas punta de la tarde. Mientras tanto, la creciente generación solar está reduciendo cada vez más los precios de la electricidad al mediodía a cero o incluso menos en mercados como Alemania, España e Italia. Los proyectos solares en mercados con alta producción solar obtienen ingresos inferiores al precio de la electricidad de base cuando su producción alcanza su máximo.

Un contrato de compraventa de energía (PPA, por sus siglas en inglés) para protegerse contra los precios elevados no puede limitarse a suministrar energía cuando es barata y abundante. Debe cubrir las horas en que los precios se disparan. La respuesta es un rápido cambio hacia contratos PPA que suministran energía cuando el riesgo de costes es mayor. Estos contratos presentan estructuras adaptadas, divisiones día/noche, paquetes híbridos de energía solar, eólica y almacenamiento, y productos equivalentes a la carga base con respaldo de almacenamiento. Lo que hace dos años era una estructuración a medida se está convirtiendo en un requisito habitual en las transacciones de mayor envergadura.

Si bien muchos compradores ven ahora los PPA como una forma de protección financiera, la oferta tiene sus reservas. Por lo tanto, una mayor demanda no se ha traducido automáticamente en una ejecución de acuerdos más rápida. Firmar un PPA a 75-85 €/MWh implica que los promotores perderían los 120-150 €/MWh que podrían obtener vendiendo en el mercado spot. Varios promotores en Alemania e Italia prefieren la exposición al mercado spot a asegurar ingresos contractuales a los niveles actuales.

Las entidades financieras que financian proyectos también se están volviendo más estrictas, exigiendo a menudo mayores márgenes de seguridad en los reembolsos de la deuda, precios mínimos garantizados para los PPA y contratos más cortos. Esto crea un desajuste: las entidades financieras exigen la cobertura del PPA durante todo el período del préstamo, de 10 a 15 años, pero el mercado demanda contratos de 5 a 7 años. Esto deja un vacío de refinanciación en la segunda mitad del plazo del préstamo que los promotores deben cubrir con los ingresos proyectados del mercado spot o con capital adicional.

La reforma del diseño del mercado eléctrico de la UE, con sus contratos bidireccionales por diferencia, está llevando a algunos desarrolladores a optar por la certeza de ingresos respaldada por el Estado en lugar de los PPA corporativos, especialmente en países con programas de subastas.

El cambio en la demanda de PPA no depende de que la guerra con Irán persista. Las reservas de gas de la UE estaban al 27,6 % de su capacidad a principios de abril de 2026, muy por debajo del 58,5 % en la misma fecha de 2024. Esto deja a la UE con una escasez estructural de gas y expuesta a la próxima crisis de precios, por lo que el incentivo para cubrirse no se restablecerá cuando termine la guerra con Irán. La exposición estructural de los precios mayoristas de la electricidad al gas permanece inalterada. Un alto el fuego no corrige esa vulnerabilidad.

La memoria institucional de la crisis energética de 2022 ya ha sobrevivido 18 meses de normalización de precios. Los consumidores industriales no olvidarán los precios spot de la electricidad de 120-150 €/MWh que han soportado en 2026, cuando los precios del gas en el Title Transfer Facility —el centro de referencia europeo para el comercio de gas— vuelvan a bajar a 40 €/MWh.

Existe una sólida cartera de proyectos de energías renovables en Europa que pueden satisfacer la demanda de los PPA (Acuerdos de Compra de Energía). El mercado de PPA que surja tras la guerra con Irán será más sofisticado financieramente, estará más diferenciado geográficamente y será más difícil de gestionar que el que existía antes de febrero de 2026. Pero su base de demanda ahora se fundamenta en la seguridad energética, no solo en la sostenibilidad. Esto constituye una base mucho más sólida para los PPA.

Japón bate récord con su presupuesto de Defensa

Por otra parte, el Ministerio de Defensa japonés pide para 2027 un presupuesto récord de 8,9 billones de yenes, unos 56.000 millones$. Mucho de este dinero macaba en manos occidentales. RTX firma 745 millones$ en interceptores SM-3, con 278 millones pagados por Tokio. Lockheed Martin vende el radar SPY-7 y los F-35, y comparte el caza de nueva generación con BAE Systems y Leonardo

Japón lleva décadas comprando armamento estadounidense. Rearmarse rápido es comprar lo que ya funciona, y lo fabrican empresas de EEUU. Por tanto, el rearme asiático es viento de cola para la defensa occidental: RTX, Lockheed, BAE y Leonardo ganan un cliente que sube gasto cada año.

28Aug

El presidente de la Fed debuta en Jackson Hole sin anunciar una subida inmediata de tipos, pero admite que puede estar justificada si el proceso de desinflación no se acelera. Y argumenta que las condiciones financieras actuales no son claramente restrictivas, lo que deja margen para endurecer más la política monetaria.

Miguel Ángel Valero

El déficit comercial de EEUU se eleva a máximos desde marzo de 2025, antes de que Donald Trump proclamara el pomposo Día de la Liberación Arancelaria. En julio de 2026 el saldo negativo de la balanza comercial estadounidense alcanzó los 118.800 millones$, lo que supone un aumento del déficit del 17% frente al mes previo, su peor nivel desde inicios del año pasado y muy por encima de lo esperado. 

Este deterioro de la balanza exterior se explica principalmente por el elevado dinamismo de las importaciones, que crecieron un 3,7% mensual (situándose ahora un +14% por encima del mismo mes del año pasado), un incremento que estuvo liderado por el mayor aumento de las compras al exterior de bienes de capital –esta categoría incluye ordenadores, semiconductores y equipos telecomunicaciones– desde 1993, que aumentaron un 11,3% en el mes. Por el lado de las exportaciones, cayeron un 2,9% mensual, aunque el ritmo de crecimiento interanual sigue siendo elevado (+11,7%). 

El elevado déficit comercial pesará negativamente en el cálculo del PIB de EEUU en el tercer trimestre. La interpretación más favorable a Trump es que el crecimiento de las importaciones se debe a las fuertes inversiones necesarias para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), que se traducen en una mayor actividad económica.

EEUU apoya que Venezuela salga de la OPEP

Por otra parte, Venezuela estudia abandonar la OPEP mientras EEUU ultima su entrada en el sector petrolero del país, mediante un acuerdo que puede incluir el arrendamiento de campos petrolíferos venezolanos durante 100 años. Desde la captura de Nicolás Maduro a comienzos de este año, EEUU ha asumido el control de las ventas de petróleo venezolano y flexibilizado las sanciones para facilitar la actividad de compañías estadounidenses en el país. Como resultado, la producción venezolana ha aumentado unos 300.000 barriles diarios, cerca de un 30% más respecto al millón de 2025. Además, la producción podría seguir creciendo a medida que se cierren nuevos contratos entre el gobierno de Delcy Rodríguez y operadores internacionales.

En paralelo, aumenta el malestar dentro de la OPEP por el movimiento de Venezuela. El cártel, que ya sufrió la salida de Emiratos Árabes Unidos hace apenas cuatro meses, es consciente de que la marcha de Venezuela supondría un nuevo golpe para la cohesión del grupo. La capacidad de influencia de la OPEP sobre el mercado petrolero global se está erosionando progresivamente: la cuota conjunta de producción de los países miembros puede caer desde el 37% en 2025 hasta cerca del 31% tras la salida de Emiratos y Venezuela, incluso asumiendo que ambos países mantuvieran sus niveles actuales de producción. En la práctica, es probable que tanto Emiratos como Venezuela incrementen su bombeo en los próximos años, reduciendo aún más la relevancia efectiva de las cuotas de la organización.

Para Venezuela, abandonar la OPEP eliminaría cualquier posible restricción futura sobre su producción y permitiría maximizar el desarrollo de sus recursos energéticos. Para EEUU, supondría una ventaja adicional: puede impulsar sus planes de expansión en el sector petrolero venezolano sin depender de los compromisos y limitaciones derivados de la pertenencia del país al cártel.

Fed: una subida de tipos está justificada por la inflación

Mientras, en su estreno en Jackson Hole el presidente de la Fed, Kevin Warsh, subrayó que el objetivo de inflación es “firme e invariable” en el 2% aunque reconoce que "los indicadores no me dicen que la inflación subyacente ha mejorado sustancialmente". No anuncia una subida inmediata de tipos, pero admite que puede estar justificada si el proceso de desinflación no se acelera. Y argumenta que las condiciones financieras actuales no son claramente restrictivas, lo que deja margen para endurecer más la política monetaria.

“Es responsabilidad de la Reserva Federal garantizar la estabilidad de precios. No hay excusas”, subraya. "Debemos tener la certeza de que la inflación subyacente se dirige hacia nuestro objetivo, de manera clara y a una velocidad suficiente. De lo contrario, tenemos trabajo por hacer", añade. Los mercados muestran su confianza en que vamos a lograr la estabilidad de precios. Y les puedo asegurar que están en lo cierto”, concluye.

Su discurso se interpreta como un intento de recuperar credibilidad tras dejar a los mercados sin una hoja de ruta clara en julio, pero Warsh evitó dar una trayectoria explícita de tipos ni confirmar movimientos en septiembre.

El dólar se fortaleció y los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron: el rendimiento a 2 años tocó máximos desde julio durante el discurso. Los futuros de tipos asignan mayor probabilidad a una subida antes de finales de año (saltan del 35% del jueves 27 de agosto al 57%), aunque el consenso del mercado sigue sin ver cambios en la reunión de septiembre de la Fed

Era el primer gran examen internacional de su nueva estrategia de comunicación y política monetaria, con la inflación aún lejos del objetivo, costes de financiación elevados y una deuda de EEUU que ha superado los 40 billones$, y una guerra en Oriente Medio enquistada tras seis meses. Los mercados exigían más claridad sobre la senda de tipos, y Warsh abre la puerta a una subida si no se controla la inflación. Aunque Trump insista en bajarlos.

UBS prefiere los bonos con vencimientos de corto a medio plazo

Los tipos de la deuda pública estadounidense a largo plazo se mantienen cerca de sus mínimos recientes, tras retroceder desde los máximos alcanzados la semana pasada. La combinación del plan de recompra de deuda del Tesoro de EEUU y la relajación de las preocupaciones sobre las disrupciones en el suministro de petróleo en Oriente Medio ha contribuido a que los tipos bajen, aunque el dato de inflación subyacente PCE de EEUU, más firme de lo esperado, es un recordatorio de que el camino hacia una menor inflación puede seguir siendo irregular.

La caída de los tipos y de los precios del petróleo ha supuesto un respiro bienvenido para los mercados de renta fija. Pero apenas modifican las fuerzas estructurales que, según UBS, pueden mantener elevado el coste de financiación a largo plazo:

  • La incertidumbre sobre la Fed está elevando las primas de riesgo.
  • La inversión en IA está reconfigurando los mercados de bonos.
  • Las presiones fiscales se están volviendo estructurales.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Interpretamos el repunte de los tipos de la deuda pública a largo plazo no tanto como una señal de alarma para los activos de riesgo, sino más bien como una revalorización en curso de los riesgos estructurales. Seguimos prefiriendo los bonos gubernamentales y corporativos de alta calidad en el segmento de vencimientos de corto a medio plazo, donde una rentabilidad atractiva ofrece un colchón frente a nueva volatilidad, mientras mantenemos la cautela ante una extensión agresiva de duración hacia el largo plazo. También mantenemos una visión constructiva sobre la renta variable, respaldada por una sólida inversión en IA, una ampliación del crecimiento de los beneficios, una actividad económica resiliente y una inflación que se va moderando. Sin embargo, es probable que la próxima fase del rally se amplíe a más empresas, sectores y regiones. Los inversores deberían combinar una asignación diversificada a renta variable global con una exposición específica a IA y tecnología, pero también con oportunidades cíclicas en financieras, industriales, consumo discrecional y salud".

27Aug

Tras las fuertes contrataciones posteriores a la pandemia, la creación de empleo ha ido perdiendo intensidad hasta prácticamente desaparecer. En los últimos tres meses, EEUU solo ha creado una media de 20.000 puestos de trabajo mensuales.

Miguel Ángel Valero

El dato llama la atención y suscita preocupación. Los salarios en EEUU han caído hasta el 43% de la renta nacional, el nivel más bajo desde la Gran Depresión iniciada por el crack de Wall Street en 1929. Está claro que la mayor parte de la renta nacional es cada vez más para el capital y menos para el trabajo. Eso es muy malo para el consumo y, además, supone otra vuelta de tuerca a la desigualdad.

The Trader: EEUU ya no crea empleo, lo destruye

Imagina que cada mes tomas una decisión de inversión basándote en un dato que, unos meses después, descubrimos que estaba equivocado. Y que, además, casi siempre estaba equivocado en la misma dirección.Pues eso es exactamente lo que lleva ocurriendo desde hace tiempo con uno de los indicadores económicos más importantes del mundo: las nóminas no agrícolas de Estados Unidos (Non-Farm Payrolls).Cada primer viernes de mes, millones de inversores esperan ese dato que mueve las bolsas, los bonos, el dólar y las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal.Pero hay un detalle del que casi nadie habla: Los primeros datos casi siempre acaban siendo demasiado optimistas.

Durante meses, la tasa de paro ha transmitido la imagen de un mercado laboral estadounidense sorprendentemente resistente. La economía podía desacelerarse, la inflación seguía presionando y los tipos permanecían elevados, pero el empleo parecía aguantar. El informe de julio pone seriamente en duda esa narrativa. La economía estadounidense destruyó 23.000 puestos de trabajo, cuando el mercado esperaba que se crearan 80.000. Además, las cifras de mayo y junio fueron revisadas a la baja en otros 103.000 empleos: mayo quedó en 63.000 y junio en apenas 20.000.

El gráfico que aporta The Trader es suficientemente expresivo. Tras las fuertes contrataciones posteriores a la pandemia, la creación de empleo ha ido perdiendo intensidad hasta prácticamente desaparecer. En los últimos tres meses, EEUU solo ha creado una media de 20.000 puestos de trabajo mensuales. Es una cifra especialmente débil para una economía cuya población continúa creciendo y que, por tanto, necesita generar nuevos puestos de trabajo simplemente para absorber a quienes se incorporan al mercado laboral.

Sin embargo, la tasa de paro bajó del 4,2% al 4,1%. A primera vista podría parecer una buena noticia, pero ocurrió por el motivo equivocado: 264.000 personas abandonaron la población activa. El paro no cayó porque aumentara el empleo, sino porque muchas personas dejaron de trabajar o de buscar trabajo y, por tanto, dejaron de computar como desempleadas.

La composición del empleo tampoco ofrece una imagen favorable. En julio, el número de trabajadores a tiempo completo descendió en 106.000, mientras que el de trabajadores a tiempo parcial aumentó en 138.000. Además, el empleo a jornada completa ha caído en seis de los últimos siete meses. Aunque no todo el trabajo parcial es involuntario, la tendencia muestra las dificultades que tiene la economía para generar empleo estable.

El resultado es un mercado laboral prácticamente congelado. Las empresas todavía no están acometiendo grandes despidos, pero tampoco están contratando con suficiente intensidad. Quien conserva su puesto puede sentirse relativamente protegido, pero quien lo pierde, termina sus estudios o intenta reincorporarse encuentra cada vez menos oportunidades. Es lo que algunos miembros de la Reserva Federal describen como un mercado de "baja contratación y bajos despidos".

La gran pregunta es qué hará ahora la Reserva Federal. En su última reunión mantuvo los tipos porque la inflación continúa siendo demasiado elevada. Sin embargo, este informe cuestiona seriamente su diagnóstico de que el mercado laboral permanece estable. Estas cifras aumentan la presión para que la Fed recorte los tipos durante los próximos meses, aunque la persistencia de la inflación podría impedirle actuar de inmediato.

El mayor riesgo es que la Fed interprete la caída de la tasa de paro como una señal de fortaleza y se reaccione demasiado tarde. EEUU todavía no está sufriendo una oleada generalizada de despidos, pero prácticamente ha dejado de crear empleo. "Y cuando un mercado laboral aparentemente estable pierde ese frágil equilibrio, el deterioro puede producirse mucho más deprisa de lo que sugiere una tasa de paro del 4,1%", avisa el analista Pablo Gil.

El impacto de las revisiones de las nóminas no agrícolas

Este experto señala otro de los problemas del empleo en EEUU, la constante revisión a la baja en las estadísticas: "Imagina que cada mes tomas una decisión de inversión basándote en un dato que, unos meses después, descubrimos que estaba equivocado. Y que, además, casi siempre estaba equivocado en la misma dirección. Pues eso es exactamente lo que lleva ocurriendo desde hace tiempo con uno de los indicadores económicos más importantes del mundo: las nóminas no agrícolas de Estados Unidos (Non-Farm Payrolls)".

Cada primer viernes de mes, millones de inversores esperan ese dato que mueve las bolsas, los bonos, el dólar y las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal. Pero hay un detalle del que casi nadie habla: Los primeros datos casi siempre acaban siendo demasiado optimistas.

Desde enero de 2025, las cifras de creación de empleo se han revisado a la baja en quince de los últimos 17 meses. En conjunto, las revisiones ya restan cerca de 780.000 empleos respecto a lo que inicialmente creyó el mercado.Y si ampliamos la perspectiva, desde comienzos de 2023 más de tres cuartas partes de las revisiones también han sido negativas.

La pregunta es inevitable: ¿Por qué ocurre siempre en la misma dirección? No significa necesariamente que las cifras estén manipuladas. El Bureau of Labor Statistics publica una primera estimación con información todavía incompleta y la revisa a medida que recibe datos de más empresas. Las revisiones son normales en casi todas las estadísticas económicas. Lo excepcional es que, desde hace casi dos años, prácticamente siempre hayan reducido el número de empleos inicialmente publicado. 

Eso sugiere que los modelos estadísticos utilizados para estimar el empleo podrían estar teniendo dificultades para captar un mercado laboral que ha cambiado profundamente desde la pandemia. Sin embargo, aquí aparece una aparente contradicción. Si realmente se está creando menos empleo del que inicialmente se publica… ¿por qué la tasa de desempleo continúa alrededor del 4,3%?

La respuesta está en que ambos indicadores no miden exactamente lo mismo. Las nóminas no agrícolas proceden de una encuesta realizada a cientos de miles de empresas. La tasa de desempleo, en cambio, se obtiene entrevistando directamente a los hogares. Son dos fotografías diferentes del mismo mercado laboral y, durante un tiempo, pueden ofrecer mensajes distintos.

Además, muchas empresas, tras la escasez de mano de obra posterior a la pandemia, prefieren conservar sus plantillas aunque hayan reducido significativamente las nuevas contrataciones. Por eso el empleo apenas cae, aunque el mercado laboral haya perdido buena parte del dinamismo que tenía hace apenas dos años.

Quizá la lectura más importante no sea que el mercado laboral estadounidense esté mucho peor de lo que indican los titulares, ni tan sólido como sugieren los datos iniciales. "La verdadera enseñanza es otra: los mercados, la Reserva Federal y los inversores toman decisiones basándose en una primera estimación que, desde hace casi dos años, sistemáticamente termina siendo demasiado optimista. En economía, la primera fotografía rara vez es la definitiva. Pero cuando las revisiones apuntan una y otra vez en la misma dirección, dejan de ser un simple ajuste estadístico para convertirse en una señal de que algo está cambiando bajo la superficie", subraya Pablo Gil.

26Aug

La incertidumbre sobre la guerra económica con Irán y el pulso de los aranceles con Canadá se unen a las dudas sobre la deuda y las perspectivas fiscales de EEUU.

Miguel Ángel Valero

El anuncio de Trump sobre el desminado del estrecho de Ormuz se suma a la creciente presión ejercida por el Gobierno estadounidense sobre el régimen iraní. En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha señalado que EEUU no tiene previstas nuevas operaciones militares (reconociendo, implícitamente, el fracaso de éstas tras seis meses de guerra) y que priorizará la presión económica como principal herramienta de actuación.

Por su parte, China asegura que las sanciones impuestas por EEUU a Irán son ilegales. Pekín, principal comprador del petróleo iraní, no tiene intención, al menos por el momento, de reducir voluntariamente sus relaciones comerciales con Teherán.

Donde no hay tregua es en la guerra comercial. Canadá impondrá aranceles de hasta el 50% sobre 700 productos estadounidenses, que representan importaciones valoradas en unos 20.000 millones$ anuales, al tiempo que pondrá en marcha un paquete de apoyo para las empresas canadienses afectadas por la disputa comercial. El ministro de Finanzas canadiense presentó la lista de productos que estarán sujetos a los nuevos gravámenes a partir del 8 de septiembre. Entre ellos, se incluyen aranceles del 50% sobre acero, aluminio, muebles y prendas de vestir, del 25% sobre determinados electrodomésticos y productos alimentarios, y del 15% sobre productos electrónicos y herramientas. Las medidas afectarán a bienes que representan aproximadamente el 4,5% de las importaciones canadienses procedentes de EEUU, una magnitud similar al impacto de los aranceles estadounidenses sobre Canadá, que alcanzan alrededor del 5% de las exportaciones canadienses hacia su principal socio comercial.

Además, Ottawa ha anunciado un paquete de apoyo de 5.500 millones$ destinado a mitigar el impacto de los aranceles sobre empresas y trabajadores. El plan incluye ayudas a pequeñas y medianas compañías, medidas de apoyo a la liquidez y la concesión de préstamos sin intereses. Estas medidas constituyen la respuesta de Canadá a los aranceles del 50% impuestos por EEUU el sábado 22 de agosto. 

Pero Trump amenaza con elevar los aranceles sobre automóviles y componentes canadienses a partir del 1 de enero de 2027.

Mientras, la subida de los costes de financiación y de las gasolinas pesa en los últimos datos de actividad estadounidenses: caen las ventas de viviendas y la confianza de los consumidores retrocede a mínimos del año. Las ventas de viviendas nuevas decepcionaron al caer un 10,5% mensual en julio, descendiendo hasta 607.000 unidades anualizadas, su menor nivel desde enero, y más que revirtiendo la fuerte subida del mes previo (+7,6%), lo que difumina las señales de reactivación de la actividad en el sector que se está viendo impactado por el aumento de los costes de financiación. Con estas cifras, los inventarios de viviendas en venta siguieron incrementándose y ahora representan 9,6 meses de demanda (frente a 8,5 en junio). Por su parte, el precio mediano bajó un 0,9% interanual hasta situarse en 393.800$.

En cuanto a la confianza de los consumidores, el índice de la Conference Board salió peor de lo esperado al retroceder hasta 89,4, su menor nivel desde enero. La nota más negativa vino por el lado de los componentes dado que este descenso estuvo explicado íntegramente por el componente de expectativas que bajó con fuerza hasta 68,2 desde el 74 anterior. Entre otros factores, los consumidores señalaron en la encuesta los altos precios de las gasolinas y el aumento del coste de vida como factores negativos. 

Por otro lado, la sorpresa positiva vino por los indicadores de confianza relativos al mercado laboral, donde los hogares que señalan que existe una abundancia de empleo aumentó en agosto mientras que los que apuntan a que el empleo es cada vez más complejo de conseguir se redujo. Unos datos que apuntan a una estabilización del mercado laboral tras los datos menos positivos vistos en julio.

UBS recomienda oro y materias primas frente al dólar

El interés de los inversores por el desplazamiento a largo plazo respecto al dólar estadounidense, conocido como dedolarización, se ha intensificado recientemente en medio de la renovada preocupación por las perspectivas fiscales de EEUU. 

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "A medida que continúa el desplazamiento a largo plazo respecto al dólar estadounidense, creemos que la exposición al oro, a las materias primas en sentido amplio y a determinadas divisas puede contribuir a sostener la rentabilidad y a gestionar los riesgos de la cartera. Un enfoque de gestión activa de las materias primas también puede ayudar a los inversores a afrontar los cambios en las condiciones de la oferta, los riesgos geopolíticos y los cambios de liderazgo en el mercado".

"Seguimos atentos a una serie de riesgos, pero esperamos que la fortaleza continuada del gasto de capital en IA, la resiliencia de la economía estadounidense, el gasto fiscal sostenido en todo el mundo y la sólida creación de crédito sigan respaldando el crecimiento de los beneficios corporativos y los mercados", añade Dirk Effenberger, Head Investment Risk.

"Los inversores deberían posicionarse para las ganancias de los mercados de renta variable en todas las regiones, sectores y temáticas. Pero quienes sean más conscientes del riesgo también pueden posicionarse para obtener potenciales ganancias en renta variable, gestionando al mismo tiempo el riesgo de pérdidas, mediante estrategias estructuradas", apunta Matthew Carter, Strategist.

25Aug

La cuenta del Tesoro en la Fed asciende a 950.000 millones$, que se destinarían recomprar deuda a largo plazo para bajar el coste de financiación de la deuda de EEUU. Pero el mercado sigue dudando de la utilidad de ese plan de Bessent.

Miguel Ángel Valero

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, pone en marcha el 'Día D económico contra Irán' anunciado por Donald Trump, con sanciones a 60 compañías vinculadas al régimen de los ayatolás. Entre ellas destaca el conglomerado energético y de materias primas Wellbred, lo que incrementa la presión sobre el magnate iraní Hossein Shamkhani, una figura clave en la comercialización de petróleo sujeto a sanciones internacionales.

Esta iniciativa también sitúa el foco sobre las relaciones comerciales con China, principal comprador del crudo iraní, y sobre el delicado equilibrio que deberá mantener la Administración estadounidense entre aumentar la presión sobre Teherán y evitar perturbaciones en las relaciones bilaterales con Pekín.

Este nuevo frente de presión llega en un momento en el que la fragilidad de la economía iraní resulta cada vez más evidente. La depreciación del rial frente al dólar alcanza ya el 55%, con crecientes dificultades de los operadores iraníes para acceder a divisas extranjeras y realizar operaciones comerciales internacionales. A ello se suma el descontento entre empleados públicos y miembros de las Fuerzas Armadas, que continúan sufriendo retrasos en el cobro de sus salarios.

EEUU parece haber sustituido la presión militar por una estrategia de aislamiento económico. Este movimiento confirma que el conflicto se ha enquistado y que una solución definitiva al conflicto en Oriente Medio se aleja en el tiempo, adquiriendo un carácter más prolongado e incierto, lo que podría traer nuevas presiones sobre los precios de la energía.

El férreo control social ejercido por la Guardia Revolucionaria impide protestas internas capaces de desestabilizar al régimen. Además, Irán mantiene su capacidad para exportar parte de su petróleo, sigue contando con China como un socio estratégico, y conserva la carta de la presión militar sobre los países del Golfo, especialmente a través de posibles ataques contra infraestructuras energéticas, como mecanismo de disuasión.

De momento, el brent baja un 2.3% y se sitúa en los 91,3 $/barril. 

El mercado sigue sin creer en el rescate de la deuda de EEUU

Pese a los renovados esfuerzos del Tesoro estadounidense por contener las rentabilidades de largo plazo, apenas logró mínimos avances para la deuda soberana. El mercado sigue digiriendo la posibilidad de que el Tesoro utilice parte de los recursos acumulados en la Treasury General Account (TGA) –la cuenta corriente que mantiene en la Reserva Federal– para financiar recompras de bonos. La rentabilidad del Treasury a 10 años corrigió apenas -4 puntos básicos, hasta el 4,7%.

La cuenta del Tesoro en la Fed asciende a 950.000 millones$, que se destinarían recomprar deuda a largo plazo para bajar el coste de financiación de la deuda de EEUU. "Si el Tesoro compra sus propios bonos, sube su precio y baja su rentabilidad, la que fija hipotecas y créditos. Pero para no vaciar la hucha tendría que emitir más deuda, y con 40 billones encima el mercado duda del parche. Si funciona, alivio para growth, utilities y el bono largo. Si no, se dispara la prima de plazo (el extra por prestar a tan largo)", avisan en Zumitow.

Más aranceles y buques mercante nucleares contra China

Al mismo tiempo, Trump planea imponer aranceles del 7,5% a China por exceso de capacidad manufacturera. La medida formaría parte de la estrategia de la Administración Trump para reconstruir su esquema arancelario tras la anulación por parte de los tribunales de los aranceles específicos sobre países bajo la denominada IEEPA. Antes de la suspensión judicial, China soportaba una carga arancelaria efectiva cercana al 47%, de la que 20 puntos quedaron sin efecto. 

Recientemente, Washington ha impuesto un nuevo arancel del 12,5% sobre las importaciones chinas en el marco de una investigación relacionada con trabajo forzoso. Por tanto, de aprobarse el gravamen planteado del 7,5%, la carga arancelaria volvería prácticamente a los niveles vigentes antes de la decisión judicial.

Esta iniciativa se está llevando a cabo en un momento clave entre ambos países: Trump y Xi Jinping tienen previsto reunirse el 24 de septiembre para abordar la posible extensión de la tregua comercial de un año, cuya expiración está prevista para el 10 de noviembre. Ese acuerdo permitió paliar la escalada arancelaria, cuando el actual mandato de Trump había llegado a incrementar los aranceles sobre China en más de 145 puntos.

Al mismo tiempo, EEUU y la británica Core Power impulsan una flota mercante nuclear para retar a China en construcción naval. Pekín fabrica ya más de la mitad de de los mercantes del mundo. Washington y Core Power firman el marco regulatorio (licencias, seguros, puertos, seguridad) de los barcos nucleares civiles. Core Power ya ha reunido 200 millones$ de Mitsui, Mitsubishi y Sumitomo, sin dinero público, y quiere botar su primer buque en 2028. 

¿Por qué nuclear? Un barco así navega años sin tocar puerto a repostar, como un submarino cargado de contenedores. EEUU no gana a China en precio, así que compite en tecnología. No habrá flota civil hasta los 2030. "Frente industrial y estratégico: viento de cola a largo plazo para astilleros y nuclear de EE.UU. como BWX Technologies. Apuesta a años, no a meses", comentan en Zumitow.

UBS: los mercados elevan la prima de riesgo de EEUU

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo se mantienen elevados pese a la reciente intervención del gobierno de EEUU, mientras los mercados esperan detalles del plan de consolidación fiscal anunciado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent. El repunte reciente en el tramo largo de la curva ha estado impulsado por unos rendimientos reales más altos, en un contexto en el que los mercados están reajustando la prima de riesgo ante el resurgir de las preocupaciones fiscales y de inflación.

"Para los inversores, la pregunta esencial ahora es cómo responder, si es que corresponde hacerlo, ante esta subida de los rendimientos. Nuestro escenario base sigue siendo que los rendimientos deberían bajar a medida que la inflación se modere. Un desenlace macroeconómico tan benigno respaldaría una ampliación continuada del rally bursátil. A más largo plazo, las iniciativas que deriven en represión financiera y en una reducción artificial de los rendimientos también deberían favorecer a la renta variable, mientras que el oro sería otro de los beneficiarios de este escenario. Centrarse en bonos de calidad con vencimientos de corto a medio plazo. Mantenerse invertido a medida que el rally bursátil se amplía. Mantener una asignación estratégica al oro", explican en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "A pesar de la preocupación del mercado por los rendimientos a largo plazo, creemos que los inversores con horizonte de largo plazo deben mantenerse invertidos a través de una cartera ampliamente diversificada. Mantenemos una perspectiva constructiva sobre la renta variable global, favorecemos los bonos de calidad con vencimientos de corto a medio plazo, y consideramos el oro como un diversificador eficaz de la cartera".

"Kevin Warsh se encuentra atrapado en un clásico dilema entre Escila y Caribdis. Si no has visto The Odyssey de Christopher Nolan, véla. Tiene las mejores imágenes para representar el dilema de Warsh. Está intentando conducir la economía por un estrecho muy estrecho, equilibrando un mercado inmobiliario tensionado por un lado frente al auge del gasto de capital impulsado por la tecnología por el otro", apunta Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de Inversiones para América y responsable global de Renta Variable.

23Aug

La naviera china Sea Legend lanzó el primer servicio regular de contenedores programado a lo largo de la Ruta Marítima del Norte de Rusia, navegando desde Ningbo hasta Felixstowe y Rotterdam en unos veinte días, aproximadamente la mitad del tiempo de la ruta habitual a través del Canal de Suez.

Miguel Ángel Valero

China prepara nuevas medidas de apoyo fiscal para la segunda mitad del año. El viceministro de Finanzas, Liao Min, anunció una ampliación de las subvenciones a los préstamos dirigidos a empresas privadas y consumidores. El programa cubrirá un punto del tipo de interés de los créditos elegibles durante un periodo máximo de dos años.

Esta iniciativa forma parte de la estrategia de Pekín para reforzar la demanda interna y sostener el crecimiento económico. La medida llega después de que el PIB creciera un 4,3% interanual en el segundo trimestre, por debajo del objetivo anual del Gobierno, situado entre el +4,5%-5%, aunque el incremento acumulado en lo que va de año se mantiene en el +4,7%.

Por otro lado, el viceministro reiteró la intención de las autoridades de combatir la denominada “deuda oculta” de los gobiernos locales, el endeudamiento asumido fuera de los balances oficiales a través de vehículos de financiación y empresas públicas locales. Además, Pekín quiere reforzar el control sobre los incentivos concedidos por las administraciones locales. En este sentido, ya se ha elaborado una lista de subvenciones y exenciones fiscales que dejarán de estar permitidas, con el objetivo de fortalecer la disciplina fiscal.

China tiene otro problema: los préstamos de sus bancos sufren su mayor caída mensual en al menos 6 años. Cuando el motor del crédito se gripa en la segunda economía del mundo, tiembla la demanda global de todo lo que China compra. Y eso afecta, por ejemplo, a las empresas mineras y a las dedicadas al lujo de todo el mundo, entre otras.

Natixis: China ya tiene su Ruta de la Seda Ártica

Un análisis de Alicia García Herrero, de Natixis CIB, subraya que la Ruta de la Seda Ártica de China es ahora una realidad, y EEUU no puede hacer mucho al respecto. China comenzó a operar una nueva ruta comercial hacia Europa a través del Ártico. La naviera china Sea Legend lanzó el primer servicio regular de contenedores programado a lo largo de la Ruta Marítima del Norte de Rusia, navegando desde Ningbo hasta Felixstowe y Rotterdam en unos veinte días, aproximadamente la mitad del tiempo de la ruta habitual a través del Canal de Suez. 

Lo novedoso no es que un buque chino haya llegado al Ártico (Cosco realizaba travesías ocasionales hace años), sino que el servicio ahora opera con un horario semanal fijo, lo que convierte un experimento en una ruta comercial. Los volúmenes siguen siendo pequeños: siete buques portacontenedores de tamaño modesto en una ruta abierta solo unos cuatro meses al año, insignificante comparado con el Canal de Suez, que todavía transporta cerca de una octava parte del comercio mundial. Pero el tonelaje no es lo importante. Un corredor que se puede programar, presupuestar y repetir se puede integrar en las cadenas de suministro, y su atractivo crece a medida que las alternativas se deterioran: el transporte marítimo a través del Mar Rojo y el Estrecho de Ormuz se ha vuelto más arriesgado y más caro. 

La ruta ártica debe entenderse no como un avance comercial, sino como una estrategia de contención: modesta hoy, pero un indicador de las aspiraciones de China en el futuro. Es importante precisar qué constituye este corredor, ya que la «libertad de navegación» no se aplica a él. La Ruta Marítima del Norte no es una vía marítima internacional abierta. Rusia la controla de principio a fin, emitiendo los permisos y recaudando las tasas a través de su empresa nuclear estatal, Rosatom. 

Washington ha argumentado durante décadas que la extensa reivindicación rusa sobre estas aguas es incompatible con el Derecho del Mar y que deberían ser tratadas como estrechos internacionales. China, al pagar a Rosatom y navegar bajo las condiciones rusas, hace lo contrario: acepta y, por lo tanto, legitima el control ruso. No se trata de navegación por derecho, sino con permiso ruso, que es la clave del asunto. China no es un Estado ártico; en el Consejo Ártico solo ostenta la condición de observador, sin costa ni reivindicación territorial. Su acceso depende enteramente de Rusia y se ha obtenido deliberadamente. 

Al mantener a flote la economía rusa bajo las sanciones occidentales —comprando su crudo, suministrando sus importaciones y ayudando a sostener su guerra en Ucrania— Pekín ha convertido a Moscú en un socio dependiente y ha obtenido el acceso al Ártico como parte del precio. Aislada de los mercados europeos y dependiendo de China como su comprador de último recurso, Rusia ha abierto su vía marítima más estratégica a cambio de derechos de tránsito, construcción naval conjunta, formación de tripulaciones y alineación política. En la relación más amplia, China es el socio principal; en el Ártico, Rusia aún controla la geografía, pero la está vendiendo bajo presión. El acceso de China no fue concedido; fue orquestado. 

EEUU lo ha previsto desde hace tiempo y ha examinado dos maneras de asegurar su propia ruta ártica. Una es el Paso del Noroeste a través del Ártico canadiense, obstaculizado por aguas poco profundas e impredecibles y por una disputa no resuelta en la que Washington trata el paso como un estrecho internacional y Ottawa lo trata como aguas internas. La otra opción, más ambiciosa, es la Ruta Marítima Transpolar, que atraviesa el Ártico central a través de alta mar más allá de la jurisdicción de cualquier país, lo que no requeriría permiso de nadie. El obstáculo, sin embargo, no es el permiso sino la capacidad. Ambas rutas requieren rompehielos pesados, y aquí EEUU está muy rezagado. Rusia opera alrededor de 45, varios de ellos de propulsión nuclear; China ha construido los suyos y está agregando un buque nuclear; EEUU, hasta el verano pasado, tenía un rompehielos pesado operativo y uno mediano. Su respuesta es reveladora: ha firmado un contrato de 6.100 millones$ para que Finlandia construya rompehielos, y varios de los once patrulleros de seguridad ártica planeados se construirán en el extranjero, porque los astilleros estadounidenses no pueden entregarlos a tiempo. 

Éste es el punto más importante, y el Ártico simplemente lo ilustra. El avance de China no es principalmente militar o diplomático. Es una empresa industrial. Su liderazgo en la construcción naval —y en drones, baterías y muchos otros productos que se pueden fabricar a gran escala— es el verdadero terreno de la competencia, y en el que EEUU ha estado perdiendo terreno. La escasez de rompehielos es un síntoma; el problema subyacente es una base industrial que ya no puede construir lo que la estrategia requiere. Washington no puede fabricar ni la dependencia de Rusia respecto a China ni, por el momento, sus propios rompehielos.

The Trader: China usa robots para adelantarse a la falta de trabajadores

China tiene un problema gigantesco que probablemente marcará buena parte de su futuro económico: se está quedando sin trabajadores. Durante décadas, una de las grandes ventajas competitivas del país fue disponer de una enorme población en edad de trabajar. Esa abundancia de mano de obra permitió convertir a China en la fábrica del mundo y fue uno de los motores de su espectacular crecimiento económico.

Pero ese modelo tiene fecha de caducidad. La población china en edad de trabajar llegó a rozar los 1.000 millones de personas y, según las proyecciones de Naciones Unidas, antes de terminar este siglo podría reducirse hasta apenas 300 millones. De confirmarse esas estimaciones, supondrá la desaparición potencial de unos 700 millones de trabajadores. 

Y Pekín parece haber decidido que una parte de la solución tendrá piernas, brazos y aspecto humano. China está construyendo una enorme infraestructura destinada a entrenar robots humanoides para trabajar en fábricas, almacenes, hospitales, comercios e incluso hogares. En Shijingshan, un antiguo distrito industrial de Pekín, funciona ya la que se presenta como la mayor escuela de entrenamiento de robots humanoides del mundo. Allí, cientos de máquinas repiten una y otra vez los movimientos realizados por instructores humanos equipados con sensores y gafas de realidad virtual. Aprenden a coger objetos, doblar ropa, clasificar paquetes, transportar cajas o manipular piezas industriales. Se equivocan, repiten y cada error genera nuevos datos.

Esos millones de datos alimentan posteriormente los modelos de inteligencia artificial (IA) que controlan las máquinas. Es lo que se conoce como “inteligencia encarnada”: unir el cerebro proporcionado por la IA con un cuerpo capaz de actuar físicamente sobre el mundo real. Hasta ahora hemos vivido fundamentalmente la revolución de una IA encerrada dentro de nuestros ordenadores, capaz de escribir, programar, analizar imágenes o mantener conversaciones. Pero cuando esa inteligencia adquiere brazos, piernas, cámaras y sensores, puede empezar a realizar también trabajo físico.

Y esto ya está saliendo de los laboratorios. Algunos de esos robots trabajan en las complejos del fabricante automovilístico FAW Hongqi transportando cajas, clasificando piezas y realizando tareas repetitivas. Según Leju Robotics, alcanzan aproximadamente el 70% de la productividad de un trabajador experimentado. Todavía no pueden sustituir muchos trabajos especializados, pero lo verdaderamente relevante es la velocidad a la que están aprendiendo.

China está creando centros similares en Pekín, Shanghái y Shenzhen y pretende desarrollar incluso una infraestructura común que permita que robots fabricados por distintas compañías compartan datos y aprendan unos de otros. Y aquí aparece un patrón que ya hemos visto anteriormente: la combinación de planificación industrial, financiación pública, subsidios, economías de escala y un enorme mercado doméstico que permitió a China convertirse en una potencia mundial en paneles solares, baterías y vehículos eléctricos. Ahora Pekín intenta repetir la fórmula con los robots humanoides.

Y parte con ventaja. Los fabricantes chinos representaron alrededor del 85% del mercado mundial de robots humanoides en 2025. Morgan Stanley estima que las ventas en China podrían superar las 28.000 unidades este año y que los envíos anuales de robots avanzados chinos podrían superar el millón de unidades en 2030. Además, Pekín ha anunciado un fondo de un billón de yuanes —unos 120.000 millones€— para impulsar durante las próximas dos décadas sectores estratégicos como IA, computación cuántica, biotecnología y robótica.

Pero detrás de toda esta inversión existe una razón mucho más profunda que ganar otra carrera tecnológica. China necesita los robots. La política del hijo único, la caída de la natalidad y el rápido envejecimiento están provocando una transformación demográfica difícil de revertir. Cada vez habrá menos trabajadores sosteniendo una población más envejecida, lo que implica mayor presión sobre el sistema de pensiones y sanitario y, potencialmente, un menor crecimiento económico. La robotización puede convertirse en una de las pocas herramientas capaces de compensar parcialmente ese deterioro.

Aquí aparece una paradoja especialmente interesante. En Occidente solemos analizar la IA y la robótica preguntándonos cuántos empleos destruirán, mientras China empieza a plantearse exactamente la pregunta contraria: ¿qué ocurrirá si dentro de unas décadas no tenemos suficientes trabajadores? El fundador de JD.com, Richard Qiangdong Liu (Liu Qiangdong), ya ha pronosticado que, tarde o temprano, los robots podrían sustituir a sus más de 700.000 repartidores.

Por supuesto, la transición no será sencilla. China también tiene hoy millones de personas que necesitan empleo y una automatización demasiado rápida podría generar importantes tensiones sociales. Pero el problema estructural apunta en la dirección contraria: a largo plazo, China no necesita únicamente robots porque puedan ser más baratos o productivos, sino porque cada vez tendrá menos seres humanos disponibles para trabajar.

Durante décadas, el enorme dividendo demográfico chino ayudó a convertir al país en la fábrica del mundo. Ahora ese dividendo está desapareciendo y Pekín está intentando sustituirlo por algo completamente diferente: un dividendo tecnológico. Si además consigue dominar la fabricación mundial de robots, como anteriormente hizo con los paneles solares, las baterías o los vehículos eléctricos, habrá convertido la solución a uno de sus mayores problemas estructurales en otra gran industria de exportación.

Estamos cometiendo un error al analizar la revolución de la IA y la robótica exclusivamente desde el miedo a la destrucción de empleo. Ese riesgo existe. Habrá profesiones que desaparecerán, otras que cambiarán radicalmente y millones de trabajadores tendrán que adaptarse a una realidad completamente distinta. Pero existe otra cara del problema de la que hablamos mucho menos.

China, Japón, Corea del Sur y buena parte de Europa están entrando en sociedades cada vez más envejecidas, con menor natalidad y una población activa que tenderá a reducirse. Mantener nuestro nivel de vida con menos trabajadores exigirá necesariamente producir mucho más con cada persona empleada. Ahí es donde la IA y la robótica pueden dejar de ser únicamente una amenaza para convertirse en una necesidad.

China parece haberlo entendido antes que muchos otros países. Si consigue desarrollar robots suficientemente útiles, fiables y baratos como para incorporarlos masivamente a la economía real, habrá logrado algo extraordinario: convertir su deterioro demográfico en un dividendo tecnológico y, al mismo tiempo, construir alrededor de él otra industria estratégica de alcance mundial.

"Tal vez dentro de unos años dejemos de preguntarnos cuántos puestos de trabajo van a destruir los robots y empecemos a hacernos una pregunta muy distinta: ¿cómo mantendríamos nuestro nivel de vida sin ellos?", vaticina el analista Pablo Gil en The Trader.

China quiere poner las reglas en la IA

Cuando pensamos en la carrera por la IA solemos imaginar una competición entre empresas como OpenAI, Google, Nvidia o Alibaba. Hablamos de quién desarrolla el modelo más potente, quién construye más centros de datos o quién fabrica los chips más avanzados. Sin embargo, un discurso de Xi Jinping en Shanghái apunta en una dirección mucho más profunda. China ya no parece conformarse con ser una de las grandes potencias en IA. Su objetivo es mucho más ambicioso: quiere convertirse en el país que lidere las reglas bajo las que funcionará esta tecnología durante las próximas décadas. Y esa diferencia es enorme.

Hasta ahora, EEUU ha centrado buena parte de su estrategia en mantener su ventaja tecnológica. Las restricciones a la exportación de semiconductores avanzados y los controles sobre determinadas tecnologías responden a una lógica muy clara: impedir que un rival estratégico alcance el mismo nivel de desarrollo. Xi Jinping, en cambio, proyectó una imagen completamente distinta. Defendió la cooperación internacional, el código abierto, el intercambio de conocimiento y la necesidad de que la inteligencia artificial beneficie a todos los países, especialmente a las economías emergentes. También insistió en que no debe utilizarse la seguridad nacional como excusa para restringir el acceso a esta tecnología.

Sobre el papel, el mensaje resulta difícil de rechazar. ¿Quién podría estar en contra de que la IA sea más accesible, más colaborativa y beneficie al conjunto de la humanidad? Sin embargo, detrás de ese discurso existe una estrategia geopolítica mucho más amplia. China entiende que la IA no será únicamente una revolución tecnológica. Será también una revolución institucional. Y quien consiga definir los estándares, las normas y los organismos internacionales que regulen su desarrollo tendrá una influencia enorme sobre la economía mundial.

En ese contexto debe entenderse la creación en Shanghái de la Organización Mundial para la Cooperación en Inteligencia Artificial (Waico). No se trata simplemente de una nueva institución, sino del intento de construir un espacio internacional desde el que China lidere la cooperación tecnológica con decenas de países, especialmente del denominado Sur Global. La iniciativa viene acompañada de compromisos concretos. Pekín ofrecerá miles de programas de formación en IA para países en desarrollo, impulsará centros internacionales de cooperación y compartirá aplicaciones prácticas de IA en ámbitos como la meteorología. 

La estrategia recuerda a lo que China lleva años haciendo con la Nueva Ruta de la Seda. Primero fueron las infraestructuras. Después la financiación. Más tarde el comercio. Ahora le toca el turno a la IA. Ya no se trata solo de vender tecnología, sino de crear dependencia tecnológica y convertirse en el socio preferente de buena parte del mundo emergente. 

Mientras tanto, EEUU sigue apostando por una estrategia más defensiva para proteger su ventaja competitiva. Y eso plantea una cuestión muy interesante. Porque quizá la carrera de la IAal ya no consista únicamente en quién desarrolla el mejor modelo, sino en quién consigue que el resto del mundo adopte su forma de entenderla. Porque están surgiendo dos modelos distintos. Uno prioriza el control de las tecnologías estratégicas por motivos de seguridad nacional. El otro busca construir una red internacional de cooperación bajo el liderazgo chino utilizando la apertura tecnológica como herramienta de influencia. Ambos persiguen el mismo objetivo: aumentar su poder. Simplemente utilizan caminos diferentes para conseguirlo.

"Muchos inversores siguen analizando la IA únicamente desde el punto de vista empresarial: quién venderá más chips o quién desarrollará el mejor modelo. Pero la historia demuestra que las grandes transformaciones tecnológicas no dependen solo de la innovación. También dependen de quién establece los estándares, las instituciones y las reglas que terminan utilizando los demás. Y esa es precisamente la batalla que Xi Jinping acaba de dejar entrever. Puede que la mayor ventaja competitiva del futuro no sea tener la mejor IA, sino conseguir que el resto del mundo juegue con tus reglas", advierte Pablo Gil.

20Aug

Las recompras de bonos del Tesoro a 10 y a 30 años no solucionan el problema de fondo: EEUU sigue teniendo déficits enormes, una deuda creciente y una necesidad gigantesca de encontrar compradores para financiarla.

Miguel Ángel Valero

El 10 de agosto, Dinero Seguro publicaba este análisis, con el siguiente titular: "EEUU teme un susto con su monumental deuda". Diez días más tarde, y de forma inesperada, el Tesoro estadounidense ponía en marcha medidas para mejorar la liquidez del mercado de deuda pública y tratar de frenar la subida de los costes de financiación de ésta a largo plazo. La reacción inicial del mercado de deuda fue positiva y tras alcanzar máximos desde 2007, las rentabilidades exigidas a los bonos a 10 años y a 30 años de EEUU, se redujo entre seis y nueve puntos básicos (pb), hasta niveles de 4,65% y del 5,19%, respectivamente. El dólar pagó la factura de esas medidas.

Apenas dos semanas después de publicar su habitual calendario trimestral de recompras, el Tesoro confirmó que durante los próximos meses duplicará el límite de estas operaciones sobre la deuda soberana a largo plazo (vencimientos de entre 10 a 30 años). Con este ajuste, el tope máximo por intervención se elevará de los 2.000 millones$ anteriores a un mínimo de 4.000 millones. Este cambio entrará en vigor el 9 de septiembre de 2026 y se mantendrá vigente hasta el 4 de noviembre.

Estas operaciones de recompra son habituales y se concentran en los bonos más antiguos en el mercado, que son notablemente menos líquidos (conocidos como 'off-the-run') y que atascan la capacidad de los balances de los intermediarios financieros. Con estas recompras, el Tesoro norteamericano tratará de liberar espacio para que estas entidades financieras negocien las nuevas emisiones de referencia ('on-the-run') tratando así de reducir la prima de liquidez del sistema.

El incremento de la capacidad y la concentración de las operaciones en los tramos más largos de las curvas es una muestra de la estrategia del Tesoro para tratar de devolver la calma a los mercados de deuda pública. Pero esta medida parece más bien simbólica, ya que el poder de impacto real de estas recompras sobre el total del mercado de deuda pública es muy limitado, cuando el total de la deuda de EEUU ya supera los 40 billones.

La estrategia anunciada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, muestra un papel más activo en los mercados financieros y recuerda medidas ya adoptadas en el pasado, como fue el caso de Janet Yellen en 2023 (fue la primera mujer en ocupar ese cargo, desde el 26 de enero de 2021 hasta el 20 de enero de 2025 bajo la presidencia de Joe Biden; antes fue nominada por el presidente Barack Obama para suceder a Ben Bernanke al frente de la Reserva Federal de 2014 a 2018, pero no fue renovada por Donald Trump en su primera etapa en la Casa Blanca).

Pero la Fed quiere reducir su balance

Estas operaciones previsiblemente elevarán las emisiones de Letras del Tesoro que se utilizarán para recomprar deuda a largo plazo. Sin embargo, no deben confundirse con una expansión cuantitativa (QE), que es responsabilidad de la Reserva Federal. De hecho, este anuncio ocurrió el mismo día en el cual se publicaron las actas de la última reunión de la Fed, y que muestran la creciente división sobre la evolución futura de los tipos oficiales (3 miembros se mostraron favorables a elevarlos en julio). Además, su nuevo responsable, Kevin Warsh, ha defendido públicamente la necesidad de reducir el balance de la Fed y, por tanto, sus intervenciones directas en los mercados de bonos.

Precisamente, las actas de la Fed correspondientes a la reunión de julio presentan un aumento de las preocupaciones por la inflación. Las actas de la reunión, que no modificó los tipos de interés, recoge que "muchos" miembros del FOMC consideraron que sería necesario elevar el precio oficial del dinero si la inflación no remite. 

La posterior moderación de la inflación y el deterioro inesperado del empleo en julio han hecho que los mercados han reducido del 60% al 30% la probabilidad de un incremento de tipos en septiembre.

Por otro lado, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, planteó al Comité la posibilidad de reducir el número de reuniones anuales de política monetaria de ocho a seis, con el objetivo de disponer de dos meses completos de información económica entre cada encuentro. Según recogen las actas, no se adoptó ninguna decisión al respecto.

The Trader: si no funciona, ¿qué hará el Tesoro entonces?

El mercado de bonos estadounidense acaba de recibir un mensaje bastante más importante de lo que podría parecer. Después de varias semanas de fuertes ventas de deuda pública, la rentabilidad del bono estadounidense a 30 años alcanzó el 5,34%, su nivel más alto desde 2007. La reacción ha sido inmediata: Scott Bessent, secretario del Tesoro, ha anunciado que duplicará, como mínimo, las recompras de bonos con vencimientos entre 10 y 30 años, elevando el máximo por operación desde 2.000 hasta al menos 4.000 millones.

"La pregunta surge casi automáticamente: ¿está haciendo el Tesoro estadounidense una especie de QE sin llamarlo QE?", subraya el analista Pablo Gil en The Trader. El Quantitative Easing (QE) o expansión cuantitativa consiste en que la Reserva Federal crea dinero y lo utiliza para comprar grandes cantidades de bonos. Porque cuando aparece un gran comprador de bonos, su precio tiende a subir y su rentabilidad a bajar. De esta forma, la Fed intenta reducir los tipos de interés a largo plazo y abaratar el coste de financiación de la economía de EEUU. Eso puede terminar traduciéndose en hipotecas más baratas, mejores condiciones de financiación para las empresas y, generalmente, mayor apoyo para los mercados financieros. Fue una de las grandes herramientas utilizadas después de la crisis financiera de 2008 y durante la pandemia.

Pero esto no es exactamente lo que está haciendo ahora el Tesoro estadounidense. La diferencia fundamental es muy sencilla: la Reserva Federal puede crear dinero; el Tesoro no. Si el Tesoro recompra 4.000 millones$ de bonos, necesita conseguir esos 4.000 millones de algún sitio. Y una posibilidad es hacerlo emitiendo nueva deuda, probablemente de vencimientos más cortos.

"Imaginemos que el Gobierno tiene 100$ de deuda a largo plazo en circulación. Recompra 10 y, para conseguir el dinero, emite 10$ de deuda a corto plazo. Sigue debiendo 100$, pero ahora hay menos deuda de largo plazo en manos de los inversores", explica.

"Y eso es precisamente lo interesante. Al haber menos bonos largos disponibles, el Tesoro puede ayudar a sostener su precio y contener su rentabilidad. Por eso, aunque técnicamente no sea un QE, el efecto que busca sobre los tipos de interés a largo plazo se parece en cierta medida", resalta.

Además, el momento elegido difícilmente puede considerarse irrelevante. El Tesoro ha aumentado las recompras justo después de que las rentabilidades de los bonos estadounidenses alcanzaran máximos de casi dos décadas, presionadas por el enorme déficit público, el conflicto con Irán y unas necesidades de financiación cada vez mayores tanto del Gobierno como del sector privado.

El mercado captó inmediatamente el mensaje. La rentabilidad del bono a 30 años cayó desde el 5,34% hasta aproximadamente el 5,18%, mientras la del Treasury a 10 años retrocedía hacia el 4,65%. Y esto importa mucho más allá del mercado de bonos. Cuando los tipos a largo plazo superan determinados niveles, aumentan las hipotecas, se encarece el crédito empresarial, se enfría el mercado inmobiliario y las valoraciones bursátiles empiezan a sufrir. También aumenta la factura que tiene que pagar el propio Gobierno para financiar una deuda pública que está a punto de superar los 40 billones$,

Bessent parece estar enviando una señal bastante clara: el Gobierno no quiere que los tipos de interés a largo plazo sigan subiendo sin control. Pero eso no significa que tenga capacidad para impedirlo. Las cantidades anunciadas siguen siendo pequeñas. El Tesoro podría elevar las recompras previstas entre agosto y principios de noviembre desde unos 69.000 millones$ hasta aproximadamente 83.000 millones, frente a un mercado de Treasuries superior a 32 billones. Por tanto, estas operaciones no solucionan el problema de fondo. EEUU sigue teniendo déficits enormes, una deuda creciente y una necesidad gigantesca de encontrar compradores para financiarla.

Los 14.000 millones adicionales de recompras son demasiado pequeños para cambiar por sí solos el mercado mundial de bonos. Lo importante no es el tamaño de la intervención, sino el mensaje que envía. "Hasta ahora, cuando pensábamos en alguien intentando frenar una subida excesiva de los tipos de interés, mirábamos fundamentalmente hacia la Reserva Federal. Bessent está demostrando que el Tesoro también está dispuesto a utilizar sus propias herramientas. Y esto puede tener consecuencias importantes. Porque si esta intervención no funciona y las rentabilidades vuelven a dispararse, la siguiente pregunta será inevitable: ¿qué hará el Tesoro entonces? ¿Aumentará todavía más las recompras? ¿Emitirá menos deuda a largo plazo? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar para contener el coste de financiación de Estados Unidos?", argumenta Pablo Gil.

"No estamos ante un QE. Al menos todavía. Pero estamos empezando a descubrir qué ocurre cuando el mayor deudor del mundo considera que el precio que le exige el mercado por prestarle dinero empieza a ser demasiado alto", concluye este experto.

UBS: señales de incomodidad en las acciones

Aunque la subida de los rendimientos de los bonos globales empieza a estabilizarse, ayudada por la inusual intervención de del Tesoro estadounidense, las acciones han seguido mostrando señales de incomodidad. A primera vista, estos movimientos combinan varios factores que históricamente han sido un desafío para los activos de riesgo: mayores rendimientos de los bonos, mayores precios del petróleo y debilidad en las acciones tecnológicas y vinculadas a la IA que han liderado gran parte del repunte bursátil. "Si bien estos riesgos merecen atención, no creemos que los movimientos recientes del mercado socaven los argumentos de fondo a favor de las acciones: Los fundamentales de la IA se mantienen intactos. El crecimiento de los beneficios sigue siendo el ancla del mercado. El relato de un shock inflacionario todavía no se refleja en los datos", apuntan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Si bien los periodos de volatilidad elevada pueden resultar incómodos, no invalidan necesariamente los argumentos de inversión de fondo. Los inversores deberían seguir centrados en los factores más determinantes para las perspectivas a medio plazo: la solidez de la inversión en IA, la amplitud del crecimiento de los beneficios y la trayectoria de la inflación. En los tres casos, nuestro escenario base sigue siendo constructivo. Seguimos considerando que las acciones son Atractivas y favorecemos un enfoque diversificado que equilibre las asignaciones específicas a oportunidades de crecimiento estructural con otros sectores que puedan beneficiarse de un ciclo de beneficios más amplio".

10Aug

La rentabilidad del bono a diez años ronda el 4,65%, pese a que Donald Trump quiere tipos de interés más bajos a toda costa.

Miguel Ángel Valero

Wall Street lee en los últimos movimientos del secretario del Tesoro, Scott Bessent, que teme un susto en la deuda. El interés de la deuda americana a largo plazo se ha ido a máximos de 19 años, y eso enciende las alarmas. Bessent parece dispuesto a evitar que los bonos estadounidenses monten otro incendio. Tras tocar máximos, el secretario del Tesoro intervino para sostener el yen por primera vez desde 1998, reduciendo el riesgo de que Japón venda 'Treasuries' para conseguir dólares. Además, el Tesoro abrió la puerta a recortar futuras emisiones de deuda a largo plazo. 

Bessent también ha respaldado la estrategia de comunicación del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, después de que sus mensajes sobre la inflación disparasen las rentabilidades de la deuda de EEUU. El Tesoro tiene que pagar más para que los inversores compren su deuda. Éstos están cada día más preocupados por unos déficits anuales que, lejos de disminuir, crecen y ya están en volúmenes cercanos a los 2 billones$, en medio de una inflación persistente y de un petróleo encarecido por la guerra con Irán. La rentabilidad del bono a diez años ronda el 4,65%, pese a que Donald Trump quiere tipos de interés más bajos a toda costa.

The Trader: la Fed reduce su exposición a la deuda de EEUU a largo plazo

Cuando pensamos en la Reserva Federal solemos fijarnos en una única pregunta: ¿va a subir o bajar los tipos de interés? Sin embargo, hay otro movimiento mucho más discreto que está pasando prácticamente desapercibido y que puede decirnos mucho sobre cómo interpreta la Fed los riesgos a los que se enfrenta la economía estadounidense. El gráfico que acompaña este análisis de Pablo Gil en The Trader muestra que, desde finales de 2025, la Reserva Federal ha incrementado en casi 300.000 millones$ sus tenencias de letras del Tesoro, deuda con vencimientos inferiores a un año. Al mismo tiempo, ha seguido dejando vencer parte de los bonos de largo plazo que adquirió durante los programas de expansión monetaria de la última década.

A primera vista podría parecer un simple cambio técnico dentro de su balance. Sin embargo, detrás de esta decisión hay una diferencia fundamental. Los tipos de interés a corto plazo dependen casi por completo de la política monetaria de la Reserva Federal. Si decide subir o bajar el precio oficial del dinero, las rentabilidades de las letras del Tesoro suelen ajustarse de forma muy rápida. En cambio, los bonos con vencimientos a diez, veinte o treinta años obedecen a otra lógica. Ahí pesa mucho más la percepción que tienen los inversores sobre la inflación futura, el crecimiento económico y, sobre todo, la sostenibilidad de las cuentas públicas estadounidenses. Es el mercado quien termina fijando el precio del dinero a largo plazo.

Por eso este cambio en la composición del balance resulta tan interesante. Al aumentar el peso de las letras del Tesoro, la Reserva Federal concentra su cartera en el tramo de la curva donde mantiene un control mucho mayor y reduce su exposición al segmento donde las dudas sobre la credibilidad fiscal de EEUU podrían provocar movimientos mucho más difíciles de contener. No significa necesariamente que la Fed anticipe una crisis de deuda. Tampoco que esté preparando un nuevo programa de compra masiva de activos. Pero sí parece una estrategia que le proporciona mayor flexibilidad en un momento en el que el Tesoro estadounidense necesita emitir cantidades récord de deuda y el mercado exige cada vez más rentabilidad para financiar los plazos largos.

Muchas veces nos obsesionamos con el tamaño del balance de la Reserva Federal y pasamos por alto un detalle igual de importante: su composición. Quizá el verdadero mensaje no sea cuánto está comprando la Fed, sino qué tipo de deuda prefiere mantener. El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, afirmó en su primer discurso que quiere reducir al máximo el uso de las políticas monetarias no convencionales, como el Quantitative Easing (QE), porque considera que distorsionan el precio de los activos financieros. En ese contexto, dejar vencer progresivamente los bonos de largo plazo y sustituirlos por letras del Tesoro podría formar parte de esa nueva estrategia.

Hay, además, otro aspecto especialmente revelador. En los últimos meses la Reserva Federal ha reducido los tipos de interés oficiales, pero esa bajada apenas se ha trasladado a las rentabilidades de la deuda a largo plazo. Y eso es importante porque el bono estadounidense a diez años actúa como referencia para multitud de activos: desde las hipotecas hasta la financiación empresarial o las valoraciones de buena parte de los mercados financieros.

"Quizá ese sea el mensaje más interesante. La Reserva Federal sigue teniendo un enorme poder para influir sobre el dinero a corto plazo, pero el precio del dinero a largo plazo depende cada vez más de lo que decidan los inversores. Si el propio banco central está desplazando su balance hacia el tramo de la curva que mejor controla, la pregunta ya no es únicamente cuándo bajará o subirá los tipos de interés, sino hasta qué punto sigue teniendo capacidad para influir sobre el coste de financiación que realmente condiciona el conjunto de la economía", concluye este experto.

Ebury: los mercados retrasan sus expectativas de subidas de tipos en la Fed

El dólar cerró la semana a la baja frente a todas las principales divisas. Estos datos han dado más argumentos a los 'palomas' de la Reserva Federal y los mercados de tipos de interés han seguido retrasando sus expectativas de subida de tipos en EEUU. El dólar ha perdido terreno frente a todas las principales divisas del mundo, con la notable excepción del yen. Sin embargo, la moneda japonesa se ha apreciado enormemente en las últimas dos semanas debido a la agresiva intervención de Japón y EEUU, por lo que la debilidad mostrada debe ponerse en perspectiva. 

Más allá de los mercados de divisas, los precios de los bonos se han estabilizado y los de las acciones siguen batiendo récords, ya que, por ahora, los inversores optan por ignorar la falta de avances en las negociaciones entre EEUU e Irán, así como los precios obstinadamente altos del petróleo. Todas las miradas están puestas ahora en el informe de inflación de EEUU correspondiente a julio, que se publicará el miércoles 12 de agosto. Hasta ahora, la inflación estadounidense ha mostrado pocos indicios de efectos de segunda ronda. Este informe es uno de los dos que quedan antes de la crucial reunión de la Reserva Federal de septiembre, por lo que otro dato moderado, tal y como esperan los mercados, podría ayudar a sellar la decisión de no modificar los tipos de interés en esa ocasión. También prestaremos atención a una serie de importantes subastas de bonos del Tesoro a lo largo de la semana. El jueves 13 de agosto se publicarán los datos del PIB del Reino Unido correspondientes al segundo trimestre de2026, que también serán un indicador clave, aunque algo obsoleto.

  • EUR: En una semana con pocos datos en general, los datos alemanes empiezan amostrar que la economía por fin se está beneficiando del paquete fiscal de 2025.Los indicadores de alta frecuencia de la zona del euro, como los índices PMI, también se han recuperado, lo que indica que el impulso económico experimentado en el segundo trimestre se está extendiendo al tercero. Los mercados están descontando una probabilidad del 80 % de que se produzca una segunda subida de tipos en la reunión del BCE de septiembre, lo que está contribuyendo a que el euro continúe su repunte frente al dólar.
  • USD: El informe de nóminas no agrícolas publicado el viernes, que resultó más débil de lo esperado, fue una sorpresa negativa, aunque otros indicadores no reflejan un cambió significativo en el mercado laboral estadounidense. La creación de empleo sigue siendo moderada aunque suficiente para absorber la menor oferta de trabajadores. No vemos motivos para modificar nuestras previsiones sobre la economía estadounidense. En cuanto a la Reserva Federal, los últimos datos sobre empleo e inflación reafirman nuestra opinión de que mantendrá los tipos sin cambios en septiembre. La próxima prueba será el informe de inflación de julio, que se publicará el miércoles; no obstante, creemos que se necesitaría una sorpresa al alza significativa —algo poco probable—para inclinar la balanza de los votantes del FOMC hacia una subida de tipos en septiembre.
  • GBP: Los bonos del Estado parecen haberse estabilizado últimamente y se están guiando por el tono ligeramente positivo de los datos económicos procedentes del Reino Unido. Por ahora, se están ignorando los rumores que sugieren que Andy Burnham podría adoptar una postura más flexible respecto a las normas fiscales del Reino Unido y la libra esterlina se suma al buen comportamiento general de los activos británicos. Se espera que las cifras trimestrales del PIB de esta semana muestren una economía impulsada principalmente por el gasto público, mientras que la inversión privada se queda rezagada. Estas no son las mejores condiciones para impulsar el crecimiento futuro, pero, por ahora, los mercados se han contentado con ello.

UBS: la Fed se mantendrá sin cambios este año

Las preocupaciones geopolíticas siguieron siendo un factor clave para el mercado, con el petróleo repuntando ante la persistencia de dudas sobre los avances hacia la resolución del conflicto entre Irán y EEUU. Los datos de empleo mixtos ofrecieron pocos indicios de una presión alcista significativa sobre la inflación, aunque los responsables de la Fed siguen dispuestos a endurecer la política monetaria si la desinflación se estanca. "Sin embargo, aunque los riesgos de un endurecimiento de la política son evidentes, nuestro escenario base es que la Fed se mantendrá sin cambios este año, lo que crea un contexto favorable para la renta fija de calidad. Los datos de empleo, aunque mixtos, no han apuntado a una presión alcista significativa sobre la inflación. La inflación subyacente ha ido evolucionando en la dirección correcta. Los responsables de la Fed están preservando la opción de endurecer la política, en lugar de comprometerse con una subida", explican en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma:"Seguimos favoreciendo asegurar rendimientos atractivos en bonos de calidad con vencimientos cortos y medios. Creemos que las expectativas actuales del mercado sobre subidas de tipos por parte de los bancos centrales siguen siendo demasiado agresivas. Los elevados rendimientos iniciales ofrecen una atractiva fuente de ingresos y un colchón considerable frente a posibles nuevas subidas de tipos antes de que se materialice una pérdida potencial. Los bonos de calidad también pueden ayudar a diversificar las carteras y tienen potencial para comportarse bien si una ralentización de la actividad económica termina llevando al mercado a reducir sus expectativas de un mayor endurecimiento monetario. La inflación, las preocupaciones fiscales y el deterioro del crédito siguen siendo riesgos importantes, lo que refuerza nuestra preferencia por la calidad y por los tramos de vencimiento corto y medio del mercado".

Eastspring: postura favorable a la exposición al riesgo, pero vigilando la geopolítica

Los analistas de la gestora de activos  Eastspring Investments proponen una asignación táctica de activos para los inversores en su informe sobre las perspectivas del tercer trimestre. El 'asset allocation' más ajustado al entorno de mercados actual se caracteriza por una postura táctica favorable a la exposición al riesgo, aunque manteniendo la cautela, y estando vigilantes de las tensiones geopolíticas.

Respecto a la renta variable global, el entorno se mantiene constructivo para esta clase de activo. Especialmente en los mercados fuera de Europa (EEUU y Asia), donde la renta variable de EEUU se ve apoyada por el gasto de los consumidores, el mercado laboral sólido y la inversión de capital en IA, entre otros; mientras que en Asia, el crecimiento del PIB sostiene las ganancias empresariales, y no hay señales de recesión en los mercados laborales, los diferenciales de crédito, y los indicadores adelantados, sino un entorno que pasa de "sin aterrizaje a aterrizaje suave", lo que favorece al riesgo.

En renta fija, los analistas de Eastspring Investments se decantan por los bonos de gobiernos europeos con una visión temporal a 3 meses, en un escenario de equilibrio entre un débil crecimiento y los riesgos de inflación por la subida de precios de energía. Los bonos High Yield de EEUU a 3 meses, apoyados en los sólidos fundamentales crediticios, bajas tasas de default y retornos atractivos (YTW del 7%), pese al ajuste en diferenciales. Los bonos corporativos emergentes denominados en dólares USD son otro activo cuya visión a 3 meses es favorable para Eastspring Investments. Porque les respalda el atractivo carry, los fundamentales sólidos y una demanda de ingresos recurrentes, factores que generan un retorno/riesgo favorable en el corto plazo.

07Aug

Trump impone aranceles del 15% a las importaciones de polisilicio y sus derivados, incluidas las células fotovoltaicas, con entrada en vigor el 4 de diciembre de 2026 y con China como país más afectado. También impone precios mínimos de importación: el país exportador no podrá vender a un precio inferior al fijado.

Miguel Ángel Valero

El volumen de opciones de compra (calls) sobre el S&P 500 se disparó a un récord de 4 millones de contratos el martes 4 de agosto, más del doble que hace unas semanas. El pequeño inversor está apostando fuerte a que la Bolsa solo puede subir. Cuando todos compran calls a la vez, "conviene mirar con la ceja levantada", recomiendan en Zumitow.

Pero de momento los datos avalan esa estrategia. La productividad de EEUU sigue por encima de su media histórica gracias a la inteligencia artificial (IA). La productividad de las empresas subió un 1,4% anual en el segundo trimestre y acumula un 2,2% en el año. La clave está en los costes. El coste laboral por unidad producida sube un 1,3% aunque los sueldos por hora crecen un 2,7. Pero la parte que va a los trabajadores cae al 52,9%, mínimo desde 1947. Porque la empresa produce más con las mismas horas, y eso enfría la inflación sin frenar el crecimiento. Si la máquina rinde más gracias a la IA, al trabajador le toca un trozo menor del pastel. Es el argumento que sostiene la Bolsa: más beneficio, menos presión de precios y vía libre para que la Fed baje tipos.

Que es lo que desea Trump. Mientras, impone aranceles del 15% a las importaciones de polisilicio y sus derivados, incluidas las células fotovoltaicas, con entrada en vigor el 4 de diciembre de 2026 y con China como país más afectado. Además, la medida también impone precios mínimos de importación: el país exportador no podrá vender a un precio inferior al fijado. 

Además, las compañías que presenten planes de relocalización industrial (onshoring) aprobados por la Administración podrán beneficiarse de determinadas exenciones arancelarias, permitiéndoles importar ciertos equipos e insumos necesarios sin pagar los nuevos gravámenes. La Casa Blanca justifica la decisión por motivos de seguridad nacional, argumentando que la dependencia de suministros extranjeros supone un riesgo estratégico. 

En medio de estas maniobras, Elon Musk se monta su propia fábrica de chips. SpaceX y Tesla invertirán 16.800 millones$ en Terafab, un macrocomplejo de semiconductores de IA en el condado de Grimes (Texas). El objetivo es dejar de depender de terceros para los chips que mueven sus coches, sus robots y sus cohetes. Una decisión que perjudica a Nvidia y TSMC, los proveedores de siempre.

Honeywell Aerospace se desploma un 20% en el Nasdaq al recorta su previsión de ventas orgánicas para 2026 al 4-5%, desde el 7-9% anterior. Y tanto beneficios como ingresos del segundo trimestre de la escisión de defensa del grupo se han situado muy por debajo de las previsiones. 

En cambio, Macom Technology sube el 10%: El fabricante de chips gana en el trimestre 1,4$ por acción (se esperaba 1,35)con 342,2 millones en ventas (335,5 millones previstos).

La mala noticia la protagoniza UWM Holdings. El mayor prestamista hipotecario de EEUU se hunde en Bolsa (-33%) tras perder 452 millones en el trimestre y suspender el dividendo por primera vez en su historia. El negocio hipotecario, ahogado por los tipos altos, pasa factura.

Fuera de EEUU, todos siguen pendientes de los primeros pasos de CXMT en Bolsa. El fabricante de memorias DRAM (memoria dinámica de acceso aleatorio), un componente esencial para teléfonos inteligentes, centros de datos y servidores de inteligencia artificial, protagonizó la segunda mayor salida a Bolsa en China al captar 66.600 millones de yuanes (unos 8.650 millones€). Sigue siendo el valor más negociado en las Bolsas de Shanghai y Shenzhen. Su valor de mercado es casi un 40% superior a la de su inmediata seguidora, el Industrial and Commercial Bank of China, pese a que su capital flotante ('free float') es mucho menor.  

Pictet: la renta variable aún tiene recorrido

Arun Sai, estratega de multiactivos en Pictet AM, defiende que la renta variable aún tiene recorrido: "Las acciones siguen siendo nuestra clase de activos preferida. El rally global puede haberse detenido en julio, pero lo vemos como pausa. El crecimiento es resiliente, respaldado por el gasto empresarial relacionado con la IA, beneficios y expansión en Asia emergente. Los indicadores técnicos son favorables, con mayor amplitud de mercado. Las condiciones de liquidez se han endurecido algo, pero están lejos de ser restrictivas. Los flujos inversores apoyan las acciones globales, con 129.000 millones$ invertidos en cuatro semanas". Por su parte, las presiones inflacionarias permanecen contenidas, reduciendo el riesgo de endurecimiento monetario severo que descarrile la expansión.

"Nuestras mayores convicciones están en mercados emergentes sin China, y por sectores, en tecnología, industria y servicios públicos, además de bancos, todos los cuales se benefician del ciclo de la IA. Pero estamos neutrales en bonos -esperamos limitada actividad de los principales bancos centrales - e infra ponderamos la liquidez. Sobre ponderamos oro", añade.

Los indicadores de actividad empresarial están por encima del nivel neutral en economías desarrolladas y Asia emergente. "Esperamos que el flujo volátil de noticias de la guerra en Irán mantenga los precios del petróleo fluctuando, antes de un eventual descenso, lo que ejercerá presión a la baja en el crecimiento global e inflación más alta a corto plazo, pero el impacto global ser menor que en 2022, dada la menor intensidad energética y el aumento de la inversión, especialmente vinculada a IA y la transición verde", argumenta.

De hecho, la inversión no residencial sigue siendo clave en la economía estadounidense, compensando la desaceleración en el aumento de la renta disponible y fundamentales más atenuados del consumo. En Europa, la expansión sigue limitada por el choque energético, aunque los indicadores de confianza empresarial y consumo se han estabilizado y hay mejora gradual en manufactura y servicios. La demanda interna se ha mostrado relativamente resiliente, por el alto ahorro de los hogares y condiciones laborales estables.

El ciclo de la IA, infraestructuras y enorme inversión de los hiperescaladores sigue proporcionando impulso al crecimiento de los beneficios, pero más allá de un puñado de líderes tecnológicos, en una gama amplia de sectores, desde industria a eléctricas e infraestructuras. En seis semanas ha desaparecido en gran parte el posicionamiento extremo que favorecía a las acciones de EEUU frente a no estadounidenses, la tecnología y las mega capitalizaciones. De hecho, en el S&P 500 el segundo trimestre el 85% de empresas que han publicado resultados han superado previsiones. 

Las valoraciones apuntan más allá de las grandes tecnológicas, para una base más estable y posible próxima etapa de repunte bursátil. Que esta ampliación se mantenga requiere crecimiento más fuerte, menor temor de estanflación, un dólar más débil y buenos resultados en una gama más amplia de empresas. Pero hay que ser selectivos, concentrando posiciones en áreas de más convicciones.

"Estamos neutrales respecto a EEUU, donde el 70% del crecimiento de beneficios proviene de mega-capitalizaciones relacionadas con IA, siendo el principal beneficiario, pero con valoraciones poco atractivas, dejando poco margen para decepciones. También estamos neutrales en el resto de los mercados desarrollados, a pesar de valoraciones más atractivas, dado el impulso de beneficios más débil y perspectivas de crecimiento más desiguales", apunta.

En tecnología algunos inversores cuestionan si las previsiones de beneficios pueden mantenerse, dadas las altas expectativas. Pero las empresas continúan ofreciendo mejoras de beneficios, lo que justifica la prima de valoración y la reciente rotación ha sido en el sector tecnológico, no un éxodo masivo.

"También sobre ponderamos industrias y servicios públicos, beneficiadas de la inversión relacionada con IA y gasto en infraestructuras. Las eléctricas están expuestas al aumento de la demanda de energía de los centros de datos y aplicaciones de IA, siendo una fuente de estabilidad. Además, el entorno de tipos de interés más altos más tiempo apoya los bancos, cuando el crecimiento económico resiliente y balances saludables de las empresas limita las posibles pérdidas crediticias. En cambio, infra ponderamos consumo, cuya fortuna depende principalmente del gasto de los hogares y apunta a un crecimiento de beneficios menos convincente", explica.

"Los mercados emergentes, sin China, son nuestra región preferida, por condiciones macroeconómicas, términos de intercambio comercial positivos y menor vulnerabilidad al choque del petróleo, lo que debe respaldar un comportamiento relativo superior de sus bonos y acciones. Las condiciones de liquidez les favorecen, pues esperamos una subida más de tipos del BCE este año, con riesgo de mayor endurecimiento de la Reserva Federal. De momento un tercio de los 30 principales bancos centrales está en modo endurecimiento, la mitad en espera y el resto en modo facilitador", resalta.

Hay cierta corrección en Taiwán y Corea del Sur, reflejo de la pausa en IA y semiconductores tras un periodo excepcional superior, pero "esperamos que los mercados emergentes logren el mayor crecimiento de beneficios este año, más del doble que sus competidores en mercados desarrollados".

El valor ha vuelto a la renta fija, especialmente en los mayores vencimientos, tras el aumento de las rentabilidades. En gran parte se debe a una perspectiva económica más optimista y expectativas de aumento de productividad por la IA, especialmente en EEUU. Ahora bien, aunque los tipos de interés reales a cinco años han subido en EEUU y en Europa, no están ajustados. Un crecimiento más fuerte mantendrá la inflación por encima del objetivo más tiempo y las necesidades de endeudamiento y gasto de capital pueden presionar al alza los tipos de interés, por lo que "estamos neutrales en bonos gubernamentales y crédito".

"Sobre ponderamos oro. Ofrece un perfil riesgo-recompensa más atractivo que los últimos meses. La demanda de los inversores se ha recuperado, con los ETF de oro atrayendo las mayores entradas desde la guerra contra Irán y los bancos centrales de economías emergentes reconstruyendo sus reservas con compras del metal amarillo. Sigue caro respecto a los últimos 20 años, pero puede ser atractivo a medio plazo ante tipos de interés reales menores en EEUU  e incertidumbre geopolítica. Sin embargo, el yen como asignación defensiva se ha debilitado por la mejora de las expectativas de crecimiento y del apetito por el riesgo de los inversores", concluye.

06Aug

Samsung y SK Hynix prueban equipos de la china AMEC para fabricar chips en sus plantas de China. El movimiento de las dos empresas coreanas, que copan cerca del 70% de la memoria mundial, se produce porque EEUU aprieta las restricciones desde 2022 y puede dejar sin servicio sus máquinas occidentales en China.

Miguel Ángel Valero 

Los fondos de salud captaron 2.440 millones$ en julio mientras la tecnología sigue en su montaña rusa bursátil. El dinero está abandonando las tecnológicas de moda y refugiándose en un sector más 'aburrido' pero desde luego muchísimo más barato: la salud, que llevaba años en el olvido. La salud cotiza con descuento. Y hay fusiones en marcha, como la que intentan AstraZeneca y Bristol Myersque pueden animar su cotización. Además, los analistas vaticinan que el sector crecerá a doble dígito el menos hasta 2027.

En este contexto, Eli Lilly se dispara en Bolsa un 5% tras mejoras sus previsiones para final de año, hasta los 87.000 millones$ en ingresos. En el trimestre, las ventas de Mounjaro se dispararon un 91% hasta 9.940 millones, y Zepbound sumó 4.930 millones. Los dos medicamentos ya son el 64,7% de sus ingresos. 

En cambio, Novo Nordisk se hundió un 10% tras decepcionar su ensayo cardiovascular. Lleva meses intentando demostrar que hay vida más allá de Wegovy y Ozempic, y el mercado le dice que todavía no. La diversificación se retrasa y deja a la farmacéutica danesa aún más pegada a la obesidad, justo donde Eli Lilly más aprieta.

La banca también recibe flujos del dinero que ha dejado el sector tecnológico porque lo ve carísimo y con riesgos de burbuja si las empresas  no consiguen rentabilizar las cuantiosas inversiones en centros de datos y en inteligencia artificial (IA). 

JP Morgan Chase quiere pisar el acelerador en el mercado de la vivienda en EEUU. El mayor banco del país por activos destinará más de 750.000 millones$ hasta 2035 para impulsar la construcción, facilitar el acceso a la compra de viviendas y reforzar su iniciativa American Dream, que también incluye más financiación para pequeñas empresas y un mayor acceso a la sanidad. El plan contempla aumentar en más del 40% la concesión de hipotecas para ayudar a 500.000 clientes a comprar una casa. Además, la entidad contribuirá a construir o preservar más de un millón de viviendas asequibles, contratará a 850 nuevos asesores hipotecarios y presidirá el nuevo Housing Advisory Council de la Cámara de Comercio de EEUU. 

El mercado inmobiliario estadounidense sigue atascado por los elevados tipos de interés y la escasez de oferta, que mantiene los precios por las nubes. En este contexto, JPMorgan originó el año pasado 52.800 millones$ en hipotecas, un 30% más que en 2024, y ahora quiere echar más carbón a la locomotora.

Samsung y SK Hynix buscan cómo sortear el veto de EEUU al chip chino

Samsung y SK Hynix prueban equipos de la china AMEC para fabricar chips en sus plantas de China. El movimiento de las dos empresas coreanas, que copan cerca del 70% de la memoria mundial, se produce porque EEUU aprieta las restricciones desde 2022 y puede dejar sin servicio sus máquinas occidentales en China. Sin mantenimiento, esas fábricas se paran. El equipo chino es solo un plan B por si el veto norte. No es un compromiso a gran escala. Pero un pedido serio sería un aval para China y un aviso para ASML, que copa el 90% de la litografía, un mercado de 100.000 millones al año.

Si el plan B de las grandes tecnológicas coreanas sale adelante y Asia se pasa a la memoria china, es una muy mala noticia para los fabricantes occidentales de chip (no solo ASML, también Applied Materials). La guerra de los chips reordena quién vende las máquinas. Y eso sería muy bueno para la Bolsa china.

China toma represalias tras las restricciones anunciadas por EEUU relacionadas con un componente utilizado para la transmisión de datos en los centros de datos. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) es la que ya impuso medidas contra los equipos de compañías como Huawei o Hikvison, además de restricciones sobre drones y routers chinos. Como respuesta, China reforzará los controles sobre las exportaciones de drones hacia EEUU, que pasarán a estar sujetas a una revisión individualizada “caso por caso”. China es el principal fabricante mundial de vehículos aéreos no tripulados. DJI Technologies representó aproximadamente el 70% del mercado estadounidense de drones comerciales el año pasado. Además, el Ministerio de Comercio chino anunció sanciones contra seis entidades estadounidenses, entre ellas la empresa biotecnológica Applied DNA Sciences. 

Mientras, Arista Networks sube un 11% en Bolsa porque el trimestre bate objetivos, revisa al alza las previsiones para el año, y sigue vendiendo la red que conecta los centros de datos de la inteligencia artificial (IA).

El Mundial de fútbol sale muy caro para Nike y Adidas

Tras el Mundial de fútbol de EEUU, México y Canadá, brillantemente ganado por España, viene la resaca. Nike rinde peor que el S&P 500 por el mayor margen en 25 años. Cuando una marca histórica se descuelga tanto del índice, o es una ganga escondida o una señal de que el negocio está tocado. La competencia de New Balance y On y un consumidor que parece más 'tacaño' con las zapatillas premium le pasan factura.

También a Adidas, que ha llegado a bajar el 19% en Bolsa pese a lograr ventas récord trimestrales de 6.700 millones€. El problema es el margen, y un gasto de 924 millones en marketing, 212 millones más que hace un año, que dejan el beneficio operativo en 574 millones cuando el consenso pedía 623 millones.

El acuerdo entre Irán y Omán presiona a EEUU

Por otra parte, Irán y Omán han alcanzado un acuerdo sobre la gestión del estrecho de Ormuz, que otorgaría a Teherán capacidad de supervisión sobre los buques que accedan al Golfo Pérsico, aunque sin facultad para imponer peajes o tasas de tránsito. No obstante, aún queda pendiente de determinar si esto excluye la posibilidad de que puedan establecerse contribuciones 'voluntarias' destinadas a cubrir costes de seguridad, vigilancia o rescate. En cuanto a la ruta, contemplaría un corredor de entrada próximo a las costas iraníes y otro de salida a través de aguas omaníes, con un carácter temporal de entre dos y cuatro meses.

El borrador ya ha sido compartido con Estados Unidos, varios países de la región y las máximas autoridades iraníes, quienes deben dar la aprobación definitiva. Aunque desde Teherán se insiste en que este entendimiento no supone una reapertura inmediata del estrecho, sí constituye un avance relevante y un posible catalizador para que Irán y EEUU avancen en las conversaciones. De hecho, hace apenas dos días Trump mostró su voluntad de alcanzar un entendimiento al afirmar que un acuerdo para reabrir Ormuz se podría materializar próximamente.

Si las negociaciones continúan avanzando, el aspecto verdaderamente relevante para los mercados son las noticias vinculadas a la normalización del tráfico marítimo y de los flujos energéticos, más allá de lo que ocurra con el programa nuclear iraní y otras disposiciones. 

UBS: exposición diversificada en Europa, Asia y renta fija de calidad

Los sólidos resultados empresariales y la reducción de los riesgos geopolíticos llevaron al S&P 500 a un máximo histórico esta semana, impulsando la ganancia acumulada del índice en lo que va de año hasta casi un 13%. "Creemos que las acciones estadounidenses tienen margen para seguir subiendo en un contexto de crecimiento resiliente, una fortaleza generalizada en los beneficios empresariales y una Reserva Federal paciente. Pero unas perspectivas constructivas para los mercados europeos y asiáticos también deberían respaldar nuevas subidas, mientras que los elevados rendimientos de los bonos ofrecen un atractivo ingreso y diversificación para las carteras. Consideramos que la fortaleza actual del mercado supone un momento oportuno para que los inversores aumenten la resiliencia de sus carteras y reequilibren posiciones concentradas hacia una exposición diversificada en Europa, Asia y renta fija de calidad. El impulso de mejora en los beneficios de Europa ofrece oportunidades. El repunte bursátil en Asia tiene margen para ampliarse. Los elevados rendimientos hacen que los bonos de calidad resulten atractivos por su ingreso y diversificación", explican en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Aunque el repunte de las acciones estadounidenses todavía tiene margen para continuar, los inversores con posiciones concentradas deberían aprovechar la fortaleza del mercado para diversificar. Asia, Europa y los bonos de calidad pueden ayudar a ampliar las fuentes de rentabilidad, mejorar los ingresos y aumentar la resiliencia de la cartera".

"Las acciones de semiconductores han seguido registrando pérdidas, lo que ha llevado a algunos de los principales índices a sufrir caídas considerables. Sin embargo, seguimos esperando que los mercados bursátiles avancen al alza durante el resto de este año, a medida que los sólidos beneficios se extiendan más allá de la IA", apunta Matthew Carter, estratega.