Miguel Ángel Valero
La ansiada simplificación de la regulación que afecta a los bancos en Europa parece que empieza a hacerse realidad. El Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés) diluye los requisitos de capital para el trading de los grandes bancos mientras la Unión Europea (UE) también mueve ficha, a través del Banco Central Europeo (BCE), para eliminar barreras entre filiales bancarias.
En el mundo que sobrevivió a la Gran Crisis Financiera Internacional de 2008 las reglas de capital eran el techo de cristal del trading bancario. Pero el BoE ya ha relajado esos requisitos de capital para el trading de los bancos de inversión. La decisión beneficia sobre todo a Barclays y HSBC, pero también a Santander UK.
Más margen para el trading implica mayor potencial de ingresos por mercados, más capacidad para recompras y dividendos. El sector bancario europeo ya lleva meses siendo el sector favorito de los gestores value. Esto eleva el atractivo de la banca.
Además, el BoE lanza la primera prueba de resistencia (stress-test) sobre el mercado de crédito privado.
Al mismo tiempo, el BCE estudia eliminar las barreras al flujo de capital entre filiales bancarias de la Eurozona. Una medida que, si se hace realidad, tiene unos claros beneficiarios: Santander, Deutsche Bank, y BBVA, entre otros.
Son dos señales simultáneas en la misma dirección: menos restricciones regulatorias para el trading entre bancos de inversión en el Reino Unido y para la circulación de capital dentro de los grandes grupos bancarios europeos.
"Orientación más sencilla, supervisión más eficaz"
Es lo que anuncia en el Blog del BCE Frank Elderson, miembro del Comité Ejecutivo del BCE y vicepresidente del Consejo de Supervisión (en la fotografía). La supervisión bancaria europea ha revisado más de 130 publicaciones para hacerlas más concisas y accesibles. Alrededor de 40 se retirarán de la circulación, otras se han revisado de forma específica y varias están siendo sometidas a una revisión más exhaustiva, incluida la guía sobre gobernanza y cultura de riesgos. "hemos desarrollado iniciativas concretas, como parte de nuestro programa de cultura de supervisión, sobre el uso de guías en el diálogo de supervisión", explica.
El marco prudencial establece los requisitos legales que los bancos deben cumplir. Dentro de este marco, los bancos siguen siendo responsables de implementar mecanismos de gobernanza, gestión de riesgos y control adecuados a su tamaño, modelo de negocio y perfil de riesgo. Es precisamente aquí donde la orientación de supervisión aporta valor. La supervisión bancaria europea tiene una perspectiva que ningún banco individual puede tener. "En los diversos modelos de negocio, estructuras y perfiles de riesgo de los bancos, observamos dónde se acumulan los riesgos, dónde surgen debilidades recurrentes y dónde ciertos enfoques parecen funcionar bien. Al compartir estos conocimientos a través de guías, metodologías, cartas e informes, garantizamos la coherencia en nuestro enfoque de supervisión, ayudamos a los bancos a comprender los aspectos que examinarán los supervisores y ponemos de relieve las buenas prácticas observadas en todo el sector. Por ello, la guía de supervisión es fundamental para una supervisión transparente y eficaz", argumenta Elderson.
"¿Por qué revisamos nuestra guía de supervisión? Desde el inicio de la supervisión bancaria europea, se ha acumulado un considerable volumen de guías de supervisión, cartas dirigidas a los directores ejecutivos y otras publicaciones. Estos documentos se publicaron con razón —a menudo a petición de los bancos— para mejorar la transparencia y la coherencia en la aplicación del marco prudencial. Como parte de nuestra agenda de reforma de la 'Supervisión de siguiente nivel', hemos realizado una revisión exhaustiva de estas publicaciones y hemos llegado a la conclusión de que es hora de depurarlas, simplificarlas y optimizarlas", explica.
"Nuestro objetivo es sencillo: garantizar que nuestra guía de supervisión siga siendo clara, coherente y adecuada en un entorno de riesgo cada vez más complejo. Para ello, nos hemos planteado varias preguntas fundamentales. ¿Cómo podemos simplificar nuestra guía? ¿Están algunas publicaciones desactualizadas? ¿Podemos aclarar que las expectativas de supervisión no son jurídicamente vinculantes? Y, lo que es más importante, ¿cómo podemos fomentar un enfoque totalmente coherente con el carácter no vinculante de las expectativas de supervisión en las interacciones diarias?", añade.
"Hemos revisado alrededor de 130 publicaciones de supervisión, incluyendo guías, informes, cartas y metodologías que comunican las expectativas de supervisión y las buenas prácticas. La guía de supervisión garantiza un enfoque coherente, ayuda a los bancos a comprender cómo realizamos nuestras tareas de supervisión y explica cómo el BCE pretende aplicar el marco prudencial. Sin embargo, la guía de supervisión no crea nuevos requisitos legales más allá del marco prudencial aplicable. Las obligaciones vinculantes provienen únicamente de reglamentos o directivas europeas directamente aplicables, transpuestas al derecho nacional", precisa.
"Hemos evaluado la relevancia, utilidad y claridad de cada publicación, lo que ha dado como resultado un conjunto de documentos de orientación supervisora más conciso y coherente", destaca. En la práctica, se han identificado alrededor de 40 documentos como obsoletos, sustituidos o que ya no son relevantes. Éstos se retirarán de la circulación, pero seguirán estando disponibles en el sitio web de Supervisión Bancaria del BCE por motivos de transparencia y archivo, garantizando así que los supervisores y los bancos puedan acceder a material actualizado y pertinente.
También "hemos clarificado la tipología de las publicaciones supervisoras, considerando sus objetivos principales. Al distinguir con mayor claridad entre guías, informes, cartas y metodologías, buscamos mejorar la coherencia en la presentación, comprensión y uso de estas herramientas. De cara al futuro, trabajaremos para crear una guía única que consolide las publicaciones supervisoras por área temática".
El análisis también identificó varias publicaciones que requieren actualizaciones específicas para aclarar aspectos concretos o reflejar novedades regulatorias recientes. Así, las expectativas de supervisión sobre el colchón de gestión se han aclarado en la Guía del proceso interno de evaluación de la suficiencia de capital (ICAAP). La Guía ICAAP revisada, que se publicará próximamente, deja muy claro que el colchón de gestión refleja la planificación de capital prospectiva de los bancos por encima del requisito mínimo y que no constituye un requisito de capital adicional. No es un complemento de supervisión.
Mientras tanto, algunas guías requieren revisiones más exhaustivas para reflejar plenamente las próximas novedades legislativas y los comentarios recibidos de las partes interesada.
