11Aug

Meta vuelve a apostar por una IA más abierta, elevando la presión sobre OpenAI y Anthropic. Muse Glimmer es un modelo de IA de 30.000 millones de parámetros cuyos pesos estarán disponibles gratuitamente para desarrolladores y que, por su menor tamaño, pueden ejecutarse con una sola GPU. Esto significa que funcionará en un portátil normal, sin centros de datos gigantes. Es un movimiento que supone la vuelta a la estrategia de modelos abiertos que históricamente había diferenciado a Meta.

Miguel Ángel Valero

Desde luego, la inteligencia artificial (IA) no se ha ido de vacaciones. En plena canícula de agosto, llega la alianza de Nvidia con seis grandes firmas de Wall Street –Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR– para crear plataformas de financiación que pretenden movilizar más de 500.000 millones$ de capital de terceros, destinado al desarrollo de centro de datos e infraestructura de IA. Nvidia podría respaldar hasta 125.000 millones, el 25% de las operaciones. 

La iniciativa supone abrir el ciclo inversor de la IA al capital privado e institucional, reduciendo la dependencia de los balances de las grandes tecnológicas ante unas necesidades de financiación cada vez mayores.

Aunque la interpretación de la iniciativa es positiva, también es lógico cuestionarse tanto el conflicto de interés como la creciente interdependencia financiera que supone: Nvidia participa en la financiación de una infraestructura que terminará utilizando sus propios chips.

En esta carrera, nadie toma descanso. Porque Meta vuelve a apostar por una IA más abierta, elevando la presión sobre OpenAI y Anthropic. Mark Zuckerberg lanza Muse Glimmer, un modelo de IA de 30.000 millones de parámetros cuyos pesos estarán disponibles gratuitamente para desarrolladores y que, por su menor tamaño, pueden ejecutarse con una sola GPU. Esto significa que funcionará en un portátil normal, sin centros de datos gigantes. Zuckerberg redobla su apuesta por el 'open-weight', cuya familia Llama supera ya los 1.000 millones de descargas, y aprieta a la IA cerrada de OpenAI y Anthropic. Es un movimiento que supone la vuelta a la estrategia de modelos abiertos que históricamente había diferenciado a Meta, después de que la compañía se mostrara más cautelosa, recientemente, por motivos de seguridad.

Mientras, Intel coloca 15.000 millones$ en acciones nuevas para pagar su empujón en IA. El rally de la reestructuración le da el momento perfecto para pedir dinero al mercado, pero el truco tiene letra pequeña: emitir tanto papel diluye a los accionistas de siempre.

Más presión sobre China

El republicano John Moolenaar presiona al Departamento de Comercio para cerrar el grifo de chips avanzados a firmas chinas sancionadas. El jefe del comité sobre China en el Congreso ha pedido al Departamento de Comercio que aplique la regla de enero de 2025. La regla obliga a fábricas como TSMC a mirar con lupa los pedidos de chips avanzados que puedan acabar en tapaderas de firmas chinas sancionadas. Y llega cuando Nvidia y AMD acaban de ceder al Gobierno el 15% de sus ventas en China. 

La Casa Blanca dejó volver a vender para rascar ese 15% , pero si Comercio aplica la letra pequeña, muchos chips no saldrían. Por eso cada carta mueve a Nvidia y TSMC. "Si llevas Nvidia o TSMC, esto marca cuánta caja china se les permite: cuanto más dura Washington, menos venden allí. Beneficia a la memoria de Micron", avisan en Zumitow.

Coface: nuevos aranceles en el horizonte de Trump

EEUU ha sustituido los aranceles temporales por otros de entre el 10% y el 12,5% dirigidos a 60 países, que representan el 99% de sus importaciones de bienes. Lejos de suponer una relajación de la política arancelaria, esta medida pone de manifiesto la determinación de Washington de mantener una elevada protección comercial mientras prepara nuevas medidas, destacan los economistas de Coface.

El fin de los aranceles temporales establecidos en virtud de la Sección 122 no supone un repliegue de la política comercial estadounidense. El 24 de julio expiraron estos aranceles, pero han sido sustituidos por nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5%, basados en la Sección 301, aplicables a 60 países que representan el 99% de las importaciones estadounidenses de bienes. Esta medida pone de manifiesto la determinación de Washington de mantener un elevado nivel de protección arancelaria, pese a los obstáculos jurídicos encontrados en los últimos meses.

Se espera que el impacto inmediato sobre el nivel medio de los derechos de aduana sea limitado : las nuevas medidas no se suman automáticamente a los aranceles ya existentes y no modifican de forma significativa el tipo medio aplicado a las importaciones estadounidenses. No obstante, demuestran la capacidad de la Administración estadounidense para adaptar sus instrumentos y seguir avanzando en su estrategia comercial.

La Sección 301 ya ha sido utilizada por EEUU para imponer aranceles, especialmente a China durante la primera Administración Trump. A diferencia del régimen basado en la IEEPA, cuya solidez se ha visto cuestionada por la ausencia de una autorización expresa para imponer aranceles, la Sección 301 proporciona a la Casa Blanca una base jurídica más sólida y claramente establecida. No obstante, esta mayor solidez jurídica no excluye la posibilidad de futuras impugnaciones. Para justificar estos aranceles, Washington argumenta que los países afectados no cuentan con mecanismos eficaces para prohibir o controlar las importaciones derivadas del trabajo forzoso. Las empresas importadoras podrían cuestionar esta justificación, especialmente teniendo en cuenta que se aplica a un grupo muy amplio de socios comerciales.

“Esta decisión no es simplemente una renovación técnica de los aranceles vigentes. Demuestra, ante todo, la voluntad de Washington de convertir un régimen cuestionado en un marco arancelario más sostenible. Para las empresas, el mensaje es claro: el riesgo de los aranceles estadounidenses sigue siendo elevado, incluso cuando una medida está a punto de expirar”, explica Marcos Carias, economista para Norteamérica de Coface.

Los nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % restablecen un marco arancelario común para una gran parte de las importaciones estadounidenses, pero no recuperan por completo el régimen anterior. Este incluía también recargos adicionales dirigidos a determinados países o productos. Es precisamente esta segunda capa de medidas la que Washington podría tratar de restablecer en los próximos meses.

Ya está en marcha una nueva investigación en virtud de la Sección 301 , centrada esta vez en la sobrecapacidad estructural de 16 economías , entre ellas China, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán, India, Vietnam, México y varios países del Sudeste Asiático. Este procedimiento podría permitir a Washington dirigir sus medidas de manera más específica contra determinadas economías. También se están llevando a cabo otras investigaciones sectoriales específicas, especialmente en los sectores aeroespacial, de drones, equipamiento médico, robótica, maquinaria industrial, turbinas eólicas, minerales críticos y polisilicio. Estas investigaciones confirman que la política arancelaria estadounidense sigue en plena evolución.

La presión que se está ejerciendo sobre Canadá ilustra esta dinámica. EEUU ha anunciado nuevos aranceles del 50% sobre importaciones canadienses por valor de 20.000 millones$, equivalentes al 5,2% de las exportaciones canadienses hacia EEUU, cuya entrada en vigor está prevista para el 19 de agosto de 2026. A primera vista, esta medida parece concebida como una herramienta de negociación en el marco de las conversaciones comerciales norteamericanas. Su impacto macroeconómico seguiría siendo limitado en caso de entrar en vigor, pero confirma el uso cada vez más frecuente de los aranceles como instrumento de presión económica y diplomática .

UBS: exposición diversificada a la IA

Los sólidos resultados empresariales se están extendiendo más allá de la IA y los líderes tecnológicos estadounidenses, mientras que unos datos laborales más débiles en EE. UU. están aliviando las preocupaciones sobre la trayectoria de tipos de la Reserva Federal. "Vemos motivos para mantenerse invertido, aprovechando la actual fortaleza del mercado para diversificar la exposición regional y reforzar la resiliencia de la cartera", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos siendo constructivos respecto a las acciones, respaldados por unos sólidos beneficios empresariales, una participación más amplia del mercado y una inversión continua a lo largo de toda la cadena de valor de la IA, tanto en EEUU como a nivel global. Los inversores con una exposición concentrada en tecnología estadounidense podrían considerar aprovechar la actual fortaleza del mercado para diversificar hacia Europa, Asia y sectores cíclicos seleccionados. Los resultados empresariales reforzaron las oportunidades generadas por la inversión en infraestructura de IA, electrificación e innovación en salud. Los resultados de las principales empresas del sector energético y de cuidado ocular aportarán nueva evidencia sobre la demanda. Seguimos favoreciendo una exposición diversificada en nuestras temáticas de IA, Energía y recursos, y Longevidad".

"Muchas de las clasificaciones de inversión tradicionales están mal preparadas para un mundo de IA con alto costo de capital y alta productividad: el modelo 60/40 entre acciones y bonos, las categorías por estilo, la distinción entre mercados emergentes y desarrollados, y la distinción entre mercados privados y públicos. En su lugar, vemos argumentos a favor de un marco de asignación en dos niveles: por un lado, inversiones en los beneficiarios de esta disrupción, y por otro, aquellas que aportan estabilidad independientemente de la IA", añade Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de Inversiones para América y responsable global de Renta Variable.

Banor: dudas sobre el rendimiento de las inversiones en IA

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, cree que los mercados de renta variable continúan su tendencia alcista, apoyados en previsiones de beneficios empresariales mejores de lo esperado, un crecimiento económico resiliente, el enorme gasto de capital en IA, y un sentimiento de mercado positivo. Sin embargo, las valoraciones elevadas, la necesidad del mercado de comprobar que las grandes inversiones realizadas en la IA se convierten en rendimientos tangibles, la incertidumbre sobre el precio del petróleo y la ralentización de la economía, son factores que hacen recomendable continuar en la renta variable, pero con mayor cautela.

La temporada de resultados ha sido recibido con escepticismo, tibieza e incluso con reacciones negativas por parte de los inversores, pese a que más del 80% de las empresas superaron las expectativas, tanto en beneficios como en ingresos. Alphabet fue el ejemplo más evidente. Su negocio Google Cloud logró una subida del 82% en sus ingresos, lo que demuestra la fuerte demanda de capacidad de computación vinculada a la IA. Pero el mercado estuvo más pendiente del incremento en el gasto de capital previsto por la compañía para 2026, una cifra entre 195.000 millones y 205.000 millones$, así como de su primer trimestre negativo con flujo de caja libre (free cash flow) negativo.

Las dudas sobre la IA en Asia hicieron que los rendimientos de los bonos reaccionaran con nerviosismo, y afectaron sobre todo a las acciones growth, más sensibles al factor coste del capital. En realidad, bajo este nerviosismo en los mercados subyace la percepción de que la inteligencia artificial “promete un futuro maravilloso, pero, en el presente, los servidores, la energía y los centros de datos todavía deben pagarse”, resalta Angelo Meda.

Corea del Sur, Taiwán y Japón son los países que concentran las industrias que han generado la revolución de la IA, y por ese motivo, están más expuestos a los cambios en el sentimiento de los inversores. A mediados de julio, ni siquiera los resultados excepcionales de TSMC, que subió el 77% sus beneficios trimestrales, bastaron para evitar una fuerte corrección en todo el sector.

El gestor de Banor Mistral explica que “el mercado está reescribiendo el guion. Porque distingue entre empresas que se benefician realmente de la demanda de IA, y aquellas que simplemente afirman trabajar con la IA”. Un ejemplo de ello fue la fuerte toma de beneficios por parte de inversores extranjeros en los mercados surcoreano y taiwanés, que vendieron posiciones por importe de 137.000 millones$ en acciones asiáticas en la primera mitad de 2026. Angelo Meda matiza que “estos flujos parecen reflejar un reequilibrio de carteras y los esfuerzos por reducir la concentración, más que un abandono definitivo de esta temática”. “La revolución de la IA sigue intacta, aunque los inversores empiezan a exigir mayor rentabilidad sobre el capital invertido”, avisa.

Los mercados europeos están soportados en los bancos, las empresas industriales y el sector energético. En tecnología, SAP ha logrado unos buenos resultados por su actividad vinculada a la nube, aunque el contexto sigue obligando a ser selectivos, porque mientras algunas empresas tecnológicas consiguen el interés de los inversores, otras sufren fuertes correcciones ante la menor señal de debilidad.

05Aug

La actividad manufacturera en EEUU creció en julio al mayor ritmo en más de cuatro años, el gasto de capital ajeno a la inteligencia artificial aumenta un 10% y también acelera el crédito comercial e industrial.

Miguel Ángel Valero

WellsFargo asegura que la inversión en inteligencia artificial (IA) ha empezado a llegar al resto de la economía. La fiebre de la IA ya salpica a la 'vieja economía', y las industriales se frotan las manos gracias a la explosión de los centros de datos. Su estratega Ohsung Kwon destaca que las empresas de bienes de equipo, las que fabrican la maquinaria y las herramientas para levantarlos, son ahora las grandes beneficiadas, cada vez más ligadas al tirón de los semiconductores. Las señales se acumulan, la actividad manufacturera creció en julio al mayor ritmo en más de cuatro años, el gasto de capital ajeno a la IA aumenta un 10%  y también acelera el crédito comercial e industrial. 

Mientras tanto, las acciones industriales suben un 20% en 2026, solo por detrás de la energía y la tecnología. Kwon calcula que ya se construyen unos 40 megacentros y hay más de 100 previstos, sobre todo en Texas, Georgia, Virginia y Pensilvania. El gran riesgo es el rechazo político y vecinal por el consumo de energía y agua. Pero esta oleada de gasto en infraestructura beneficia a las empresas de materiales y similares.

Por otra parte, la geopolítica sigue complicando la vida a la IA. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EEUU prepara el veto a los transceptores ópticos chinos. Un transceptor óptico es la pieza que convierte los datos en luz para moverlos entre servidores. Se trata de dispositivos esenciales para la transmisión de datos a alta velocidad a través de cables de fibra óptica dentro de los centros de datos. Si echan al proveedor barato, las grandes 'nubes' tendrán que comprarle al americano aunque cueste más, y por eso el mercado paga hoy la cuota de mañana. El veto de la FCC beneficia a Applied Optoelectronics, Coherent, Lumentum y Fabrinet

La FCC quiere sacar la norma este año, alegando posibles riesgos para la seguridad nacional, como el robo de datos, la introducción de software malicioso o la interrupción de servicios críticos. Pekín ya ha avisado de que responderá, porque el principal perjudicado será Zhongji Innolight, uno de los mayores fabricantes mundiales, con una cuota del 27% del mercado global de transceptores para centros de datos.

La FCC ya ha adoptado medidas similares contra otros productos tecnológicos chinos. A través de su lista restringida (Covered List), anunció restricciones sobre drones y routers chinos en diciembre de 2025 y en marzo de 2026, respectivamente.

Unitree, el fabricante chino de robots humanoides, valdrá más de 50.000 millones de yuanes (7.400 millones$) tras su salida a Bolsa, unos 7.400 millones de dólares, según los cálculos de su colocador Citic. Será la primera gran cotizada pura de robótica humanoide del mundo. Marca precio de referencia para el sector entero y aprieta a los fabricantes occidentales de automatización.

La ola de la IA beneficia a Caterpillar, que gana 8,17$ por acción cuando el consenso esperaba 6,2, factura 20.540 millones y deja la cartera de pedidos en 72.100 millones. Su negocio del sector de construcción sube un 35% y en Norteamérica, un 50%. Los centros de datos también compran excavadoras y generadores.

SpaceX batió las expectativas del mercado al registrar un crecimiento interanual del 92% en los ingresos (7.800 millones$), impulsado por el fuerte crecimiento de usuarios de Starlink –ya son 12 millones de suscriptores– y la división de IA –xAI, Grok y centros de datos–, que facturaba 2.561 millones. Lograba además reducir las pérdidas operativas a -143 millones, y las netas hasta los -541 millones (-1.000 millones en el año precedente. Pese a estas cifras prometedores, la ingente inversión prevista (el gasto de capital superó los 18.000 millones) y el -22% observado en el ingreso medio por suscriptor de Starlink provoca caídas del 6% del valor en Bolsa de la compañía fundada por Elon Musk.

Spotify tampoco no convence con sus resultados a pesar de la inversión en marketing e IA. Llamada de atención para el mundo del streaming. Pisa el freno con los usuarios, pero sigue apostando fuerte por la IA. La plataforma prevé alcanzar 788 millones de usuarios mensuales en el próximo trimestre, por debajo de los 793 millones que esperaba el mercado. En el segundo trimestre sumó 7 millones de suscriptores de pago y ya alcanza los 300 millones. Ingresó 4.800 millones€ y ganó 545 millones, por debajo de las previsiones de 587 millones. Los gastos operativos crecieron hasta 941 millones, un 19% más. El codirector ejecutivo Gustav Söderström aseguró que el aumento del gasto responde a inversiones temporales en marketing e IA y recordó que la plantilla no ha crecido en tres años, mientras los ingresos van camino de duplicarse. El margen bruto ya alcanza el 33%, frente al 25 por ciento de 2023. Los inversores buscan el próximo motor de crecimiento de Spotify. La compañía prepara suscripciones más caras con ventajas como acceso anticipado a conciertos, herramientas de remezcla con IA y pódcast generados por IA

NRG Energy cae un 15% en Bolsa al ganar 1,49$ por acción cuando se esperaban 1,69. En una eléctrica que cotiza por la historia de los centros de datos, fallar duele doble.️ 

Amazon también es noticia porque su presidente, Jeff Bezos, ha vendido 15 millones de acciones justo después de que el valor en Bolsa de la empresa superaba los 3 billones$. Ha obtenido unos 4.100 millones.

Dos indicadores preocupantes en EEUU

McDonald's crece solo un 0,8% en comparables en EEU, por debajo del 1,06 esperado y lejos del 2,5 de hace un año. Bate beneficio con 3,38$ por acción frente a 3,32, pero falla en ingresos con 7.100 millones. El menú barato ya no llena el local.

El precio de la madera cierra en negativo ocho sesiones seguidas, su peor racha en doce meses. Es el indicador adelantado más barato del residencial americano: si nadie compra tablones, no se están abriendo obras nuevas. Con el tipo hipotecario a 30 años en máximos de más de un año, encaja demasiado bien.

UBS: exposición diversificada a toda la cadena de valor de la IA
El repunte del sentimiento hacia el trade de la IA, los sólidos resultados empresariales y señales de avance diplomático en el conflicto entre EE. UU. e Irán impulsaron a las acciones al alza. La continua inversión en IA, la ampliación del crecimiento de los beneficios y una Fed paciente "respaldan nuestra visión constructiva sobre las acciones". Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Los sólidos resultados empresariales y una actividad económica decente respaldan nuestra expectativa de subidas en los índices bursátiles. Sin embargo, las amplias diferencias de rendimiento entre acciones individuales implican que los resultados de las carteras dependen, más que nunca, de qué activos se posean. Para gestionar los riesgos, los inversores deberían asegurarse de que su asignación principal en acciones esté ampliamente diversificada entre nuestras regiones, sectores y motores de rentabilidad preferidos, y pueden aprovechar los periodos de fortaleza del mercado para reequilibrar posiciones concentradas hacia esas exposiciones diversificadas". "Seguimos siendo constructivos respecto a la IA, pero creemos que la clave está en una exposición diversificada a lo largo de toda la cadena de valor. La reciente divergencia entre las empresas relacionadas con la IA subraya la creciente atención de los inversores hacia si el gasto de capital se está traduciendo en ingresos", añade.

"Mantenemos una visión constructiva sobre el sector tecnológico chino, con especial atención en semicap e internet. Más allá de la tecnología, también vemos oportunidades en equipos de generación eléctrica, salud y sectores defensivos de alto dividendo, como bancos, aseguradoras, utilities y consumo básico", apunta Yifan Hu, directora de Inversiones para la Gran China.

Banor: el capital no es gratis, tampoco para los campeones de la IA
Los analistas de Banor opinan que los bonos emitidos por los bancos se han convertido en la mejor oportunidad para los inversores en activos de Crédito (deuda emitida por las compañías). El entorno actual favorece a los bonos bancarios. El mercado cree que el equilibrio en los tipos de interés reales es más alto, gracias a la mayor resiliencia de lo previsto en la economía, apoyada en un mercado laboral y un crecimiento sólidos, y en una demanda de capital que sigue elevada.

Esta situación no afecta todavía a los diferenciales de crédito, que se mantienen estables, según los analistas de Banor. Sin embargo, el enorme gasto de capital que llevan a cabo las grandes empresas de la IA (hyperscalers) hace que esos diferenciales ya están recogiendo, además de buena calidad en las emisiones, unas necesidades de financiación futuras cada vez mayores. Ello obliga al inversor a ser cada vez más cauto con las emisiones de bonos de los “hyperscalers”. Y supone que los bonos emitidos por los bancos, se pueden convertir en la mejor oportunidad en el segmento del Crédito, porque su oferta es ahora más reducida (las emisiones netas se acercan a cero) y porque presentan una alta calidad por fundamentales.

Según los analistas de Banor, los mercados de bonos están fijando su atención no sólo en la resiliencia del consumo, sino también en el creciente ciclo de inversión en infraestructura física de la IA: centros de datos, chips, redes de fibra, generación eléctrica, sistemas de refrigeración, transformadores, terrenos y redes eléctricas. S&P Global estima que la inversión en centros de datos y alta tecnología añadió al PIB de EEUU medio punto porcentual en el segundo trimestre de 2025 respecto a un nivel gasto normal. La economía norteamericana estaría mucho más enfriada sin la aportación del gasto en IA. Según Goldman Sachs, el capex estimado para 2026 relacionado   con IA asciende a 765.000 millones$, y de 1,6 billones en 2031. McKinsey estima  6,7 billones$ de inversión acumulada en centros de datos para 2030. Morgan Stanley vaticina un gasto en construcción de centros de datos de 2,9 billones$ hasta 2028.Pero, como señalan los analistas de Banor,  “no todo este gasto se financiará mediante bonos Investment Grade, y no todo pasará por los mercados públicos”. En todo caso, “se trata de uno de los ciclos de inversión mayores de nuestra era”. 

Y ello porque las grandes compañías tecnológicas USA financiaron su crecimiento durante años, emitiendo deuda sólo de forma ocasional. En la actualidad, se financian a través de emisiones de deuda de modo habitual. En 2025, cinco hyperscalers (grandes empresas de computación en la nube que administran centros de datos gigantescos) -Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle- emitieron 121.000 millones$ en bonos corporativos, frente a una media anual de 28.000 millones los cinco años anteriores. La magnitud de la emisión de bonos tecnológicos en EEUU es tal que UBS calcula en 360.000 millones$ en 2026 las emisiones Investment Grade, casi una quinta parte de todo el mercado en este segmento crediticio. Los expertos de Banor creen que este factor “ya forma parte del entorno macroeconómico”.

Los expertos de Banor creen que esta situación también afecta a los diferenciales de Crédito en Estados Unidos, pese a que los diferenciales en el mercado de bonos corporativos se mantienen en 75 pb aproximadamente. Lo que el mercado está transmitiendo es, según Banor, que “el capital ya no es gratuito, ni siquiera para los campeones de la IA, y las necesidades futuras de financiación deben incorporarse a los precios”.

Los analistas de Banor explican que el entorno actual del mercado de Crédito exige prudencia respecto a los emisores del sector industrial más expuestos a la ola de gasto de capital en IA. Sin embargo, los bonos bancarios presentan el mayor atractivo de los últimos quince años. Los niveles de capital “han mejorado y el equilibrio entre oferta y demanda parece más favorable”, afirman. Y es probable que la emisión neta del sector bancario se mantenga cerca de cero, o incluso caiga levemente, lo que refuerza el atractivo de los bonos bancarios, tanto por su escasez como por sus fundamentales más sólidos.

23Jul

El nivel de gasto de capital actual es siete veces superior al registrado por el sector TMT entre 1999–2000. Sólo en 2026, las inversiones relacionadas con la IA podrían llegar a 800.000 millones$. Una cifra que plantea dudas sobre la sostenibilidad financiera en el largo plazo de este ciclo de inversión.

Miguel Ángel Valero

Alphabet y Tesla no son solo la cara y la cruz del actual momento de la inteligencia artificial (IA), tras presentar resultados. Constituyen también la mejor evidencia de la creciente desconfianza de los inversores sobre la capacidad de transformar en beneficios las enormes inversiones realizadas y comprometidas.

Alphabet volvió a sorprender al mercado, aunque con preocupantes sombras. El propietario de Google registró un crecimiento del 27% interanual en sus ingresos, hasta 104.000 millones$, y multiplicó por cuatro su beneficio hasta 112.000 millones. Excluyendo las plusvalías derivadas de sus inversiones en compañías vinculadas a la IA, como SpaceX y Anthropic, el beneficio alcanzó los 42.000 millones, lo que supone un crecimiento del 22%.

Aunque los servicios de Google siguen representando cerca del 80% de las ventas, toda la atención se concentra en el negocio de computación en la nube, Google Cloud. Los ingresos de esta división crecieron un 82% interanual hasta 24.768 millones, superando ampliamente las estimaciones del consenso. Al mismo tiempo, la cartera de pedidos de servicios cloud aumentó hasta 514.000 millones, frente a los aproximadamente 460.000 millones del trimestre anterior, reforzando las señales de una demanda sostenida de capacidad computacional asociada al desarrollo de la IA.

Al mercado le preocupa el capex: Alphabet elevó sus planes de gasto en centros de datos para 2026 hasta 200.000 millones$, un 5% por encima de la estimación previa, reabriendo el debate sobre la rentabilidad futura del esfuerzo inversor requerido por esta transformación tecnológica. 

Los resultados de Alphabet indican que la IA sigue funcionando como un potente motor de crecimiento, pero ya no todos sus negocios avanzan al mismo ritmo, lo que dispara las dudas de los inversores. Frente a la espectacular evolución de Cloud, el negocio de búsquedas, históricamente el más rentable del grupo, se situó por debajo de las expectativas al ingresar 63.270 millones cuando el consenso esperaba 63.280 millones.

En el segundo trimestre el beneficio ascendió a los 112.107 millones, el 298% más, lo que amplía el semestral un 178%, hasta 174.685 millones. El beneficio por acción alcanza los 9,11$ y supera las expectativas. 

En Alphabet destacan el fuerte avance de la 'nube' por el auge de la IA y que sus inversiones están “redefiniendo qué es posible en cada parte de nuestro negocio”. Pero los analistas no colocan el foco en el crecimiento, sino en cómo pueden seguir logrando retornos de unas inversiones que no parecen tener fin, ya que para 2027 se esperan 262.000 millones, tres veces más que en 2025. El resultado es que  las acciones cayeron más del 3% (llegaron a hacerlo un 4%), desde los máximos de mayo, Alphabet cae un 15%, aunque todavía acumula una revalorización del 9% en Bolsa (vale más de 4 billones$).

Tesla defrauda

Por su parte, Tesla defraudó al mercado, que le castiga con una caída del 2,5%. Ganó 0,32$ por acción, el 3% menos y lejos de los 0,51$ esperados, y, aunque el flujo de caja operativo aumentó un 85%, hasta los 4.697 millones, registra un flujo de caja libre negativo de 1.100 millones por unas inversiones de capital de 5.789 millones. El beneficio neto atribuible en el segundo trimestre es de 1.114 millones (-5%); el resultado bruto de explotación (Ebitda), 3.273 millones (-4%), el beneficio operativo descendió un 57%, hasta los 398 millones, y el margen operativo pasa en un año del 4,1% al 1,4%. 

No convencen las excusas de la empresa de Elon Musk, que echa la culpa de la caída de la rentabilidad al incremento de los gastos operativos, especialmente por las inversiones en IA y en I+D, así como a una reducción del precio medio de venta de los vehículos y a menores ingresos procedentes de créditos regulatorios.

Tesla cierra el primer semestre de 2026 con unos ingresos de 28.236 millones$ (+26%) gracias al aumento de las entregas de vehículos, el crecimiento de los negocios de almacenamiento energético y servicios, y las mayores suscripciones a su sistema de conducción asistida FSD (+56%, 1,48 millones, lo que supone el 55% de los nuevos vehículos entregados en EEUU).

Obviamente, Tesla destaca lo positivo: récord de entregas de vehículos, 480.126 en el segundo trimestre (+25%); máximo histórico de producción, con 451.758 unidades fabricadas; un 41% más de capacidad de almacenamiento energético; incremento del 18% en estaciones de carga. La división de Servicios registró un beneficio bruto de 648 millones y un margen del 14%.

Tesla ya produce el Cybercab en su planta de Texas, ha comenzado las pruebas de conducción del vehículo autónomo en vías pública, amplió el servicio Robotaxi sin supervisión en varias ciudades de Texas y Florida y continúa preparando su expansión a nuevas áreas metropolitanas de EEUU. Sigue desarrollando su robot humanoide Optimus. Tras desmantelar las líneas de producción de los modelos S y X en Fremont, la empresa está instalando las primeras líneas de fabricación del robot, cuya producción está prevista para este año con fines iniciales de entrenamiento y desarrollo.

De cara a los próximos trimestres, Tesla aseguró que mantiene su estrategia de maximizar la utilización de la capacidad de sus fábricas y continuar invirtiendo en IA, software, robótica y fabricación. El Tesla Semi y la nueva generación de Megapack mantienen su calendario de producción para este año, y las nuevas líneas de producción de Optimus continúan su instalación. A largo plazo, los beneficios procedentes del software, la IA y la flota autónoma complementarán progresivamente los ingresos derivados de la venta de vehículos. 

AMD, Super Micro Computer y Dell se suben a la ola de la IA

AMD invertirá hasta $5.000 millones en Anthropic, la dueña de Claude, y a cambio le venderá decenas de miles de millones en servidores. Anthropic desplegará hasta 2 gigavatios de los nuevos chips Instinct MI450 desde el primer semestre de 2027. Est supone un golpe directo al pretendido dominio de Nvidia en los data centers.

Super Micro Computer termina su cuarto trimestre fiscal con una rentabilidad mucho mejor de lo esperado, aunque los ingresos se quedan peligrosamente en la parte baja de su guía de objetivos. Pero el mercado premia el margen y se olvida de los ingresos. Su subida en Bolsa beneficia, curiosamente, a su competido Dell Technologies (+10%), ya que arrastra a todo el sector de servidores y le aúpa a la ola de la IA.

"Una vez más, las compañías se encargan de recordar al mercado dónde está el verdadero motor de las Bolsas. Desde nuestra perspectiva, esta primera batería de resultados vuelve a reforzar la idea de que el ciclo de inversión en inteligencia artificial se mantiene fuerte. En este contexto, consideramos oportuno mantener la exposición a mercado, con especial preferencia por aquellos segmentos que se benefician de esta tendencia estructural más allá de los propios hiperescaladores, aprovechando eventuales correcciones para incrementar posiciones", señalan los analistas de Banca March.

UBS recomienda acciones europeas y de emergentes

"Hemos elevado la calificación de las acciones europeas y de la Eurozona a Atractiva, ya que esperamos que la región deje atrás tres años de estancamiento en los beneficios. En nuestra opinión, la mejora del impulso cíclico y la moderación de la inflación están creando un contexto más favorable para los beneficios empresariales y para una participación más amplia del mercado", explican en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Más allá de la inversión indexada convencional, seguimos viendo oportunidades en nuestra selección de valores de líderes europeos, en vehículos que ofrecen una exposición más granular a los sectores preferidos de CIO, en enfoques de fondos diversificados y en estrategias estructuradas".

"Los inversores deberían centrarse en mantener una exposición geográfica equilibrada dentro del universo de los mercados emergentes. El contexto macroeconómico es sólido. La actividad manufacturera se mantiene saludable, los precios de las materias primas están elevados y el crecimiento de los beneficios es sólido. Y pese al buen desempeño, las valoraciones de las acciones de mercados emergentes en realidad han bajado en lo que va de año", apunta Maximilian Kunkel, director de Inversiones para CEEMEA.

"En el entorno actual, creemos que la exposición al sector energético puede ayudar a amortiguar nuevas interrupciones en el suministro, los riesgos relacionados con El Niño deberían respaldar a las materias primas agrícolas, y el auge de la IA junto con la tendencia de electrificación siguen siendo factores positivos para los metales industriales. El oro, por su parte, debería mantenerse respaldado por la demanda de los bancos centrales, la continua diversificación fuera del dólar estadounidense y las preocupaciones sobre la deuda global a largo plazo", señalan Giovanni Staunovo, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de Divisas y Materias Primas.

Banor: las valoraciones tan altas sufrirán severas correcciones

En este contexto, los analistas de Banor destacan que las valoraciones en la Bolsa de EEUU continúan extremadamente altas. El Warren Buffett Ratio, un indicador que muestra la relación entre la capitalización total del mercado bursátil y el PIB, y otros indicadores como la relación entre la capitalización de mercado y agregados monetarios como M2, muestran que las valoraciones se acercan o superan sus máximos históricos. Por tanto, el mercado descuenta que los crecimientos de los beneficios empresariales serán muy altos, y que también lo es la capacidad de las empresas para monetizar las nuevas tendencias tecnológicas.

El sólido crecimiento de los beneficios sigue siendo el principal soporte de las Bolsas, y los tipos de interés continúan en niveles normales. Mientras esto siga así, el repunte de las Bolsas seguirá, aunque “la calidad del avance parece menos robusta de lo que sugieren los índices principales”, según los analistas de Banor.

Un grupo pequeño de sectores y temáticas han sido las que han mantenido el rally de la Bolsa. El índice de referencia de los semiconductores ha subido casi un 100% en 2026; las empresas vinculadas directa o indirectamente a las infraestructuras de IA, como incluidos fabricantes de DRAM, proveedores de neo-nube (nuevas plataformas de computación en la nube especializadas en IA), suministradores de hardware, centros de datos y otros que se benefician del gasto de capital relacionado con la IA, han tenido un comportamiento en Bolsa muy sólido.

Los analistas de Banor afirman que el nivel de gasto de capital actual es aproximadamente siete veces superior al registrado por el sector Tecnología, Medios y Telecomunicaciones (TMT) entre 1999–2000. Sólo en 2026, las inversiones relacionadas con la IA podrían llegar a 800.000 millones$. Una cifra que “refleja la importancia de la transformación en marcha, y plantea dudas sobre la sostenibilidad financiera en el largo plazo de este ciclo de inversión”.

Pero el enorme gasto de capital podría absorber toda o casi toda la liquidez generada por las siete grandes cotizadas tecnológicas de EEUU. Ello supondría una menor capacidad por parte de los 7 Magníficos para apoyar al mercado con recompras de acciones, hasta ahora uno de los instrumentos que más han apoyado a las Bolsas. El mercado descuenta tanto un crecimiento muy potente impulsado por la IA, como la capacidad de convertir estas inversiones en ganancias rápidas y elevadas. Si el efecto FOMO (miedo a quedarse fuera) sobre las acciones de la IA se disipa, los segmentos con valoraciones más altas podrían estar expuestos a fuertes correcciones.  

Los analistas de Banor afirman que la relación inversa actual entre acciones cíclicas y defensivas, que ha subido hasta máximos históricos, es una señal de que en el mercado existe un mayor apetito por el riesgo. Lo que deja entrever que los inversores descuentan perspectivas muy favorables para el crecimiento económico y los beneficios empresariales, y también que penalizan las acciones defensivas. Niveles tan elevados en el diferente comportamiento de acciones cíclicas y defensivas, han sido señales de ciclos de mercado en fase muy avanzada, con márgenes de seguridad decrecientes.   

Por ello, los analistas de Banor creen que si el rally de la IA se ralentiza, el coste del capital aumenta, o los beneficios empresariales decepcionan, podría haber una fuerte rotación de acciones cíclicas a defensivas. 

Y además, las Bolsas fuera de EEUU presentan una brecha de valoración muy elevada, lo que podría impulsar los flujos desde ese mercado hasta Europa o China, que se han quedado rezagadas y presentan múltiplos muy baratos y atractivos. Las condiciones en la segunda mitad del año pueden favorecer a las bolsas europeas. Y ello porque la inflación parece algo más controlada, aunque habrá que comprobar qué empresas logran buenos beneficios.  En Europa, ha habido menos revisiones al alza en los beneficios que en EEUU, pero se han ampliado hacia más sectores. Los sectores industrial, tecnológico y financiero podrían ofrecer oportunidades atractivas, aunque con un enfoque selectivo, teniendo en cuenta el atractivo de cada acción por valoraciones, si su precio refleja o no el potencial. 

Otro punto clave para invertir en Bolsas europeas será el entorno geopolítico, que continuará inestable y seguirá generando oportunidades por la mayor volatilidad. Por ello, los analistas de Banor creen que para aprovechar las oportunidades del mercado europeo, los inversores tendrán que  diversificar, buscando valores sólidos y equilibrio en las carteras, con vistas a posibles movimientos inesperados en el entorno que pudieran producirse. 

Entre las Bolsas europeas destaca el comportamiento alcista del mercado italiano en 2026, que tiene mucha relación con su composición por sectores. Este repunte ha sido impulsado por el sector financiero gracias a la consolidación bancaria, y por empresas vinculadas a los centros de datos y los semiconductores (como STMicroelectronicsPrysmian). Sin embargo, el sector industrial y las pequeñas y medianas empresas (pymes) se han mantenido estables o han registrado leves caídas. El FTSE MIB, principal índice de la bolsa italiana, ha superado ampliamente al índice STAR (pequeñas y medianas empresas).  Y ello porque en Italia ha sucedido lo que en otras partes del mundo, los flujos de inversión se han dirigido hacia empresas de gran capitalización y hacia una serie de temáticas concretas, dando lugar a una concentración en los retornos cada vez mayor. 

Para la segunda mitad de 2026, desde Banor opinan que es más difícil que las tendencias actuales continúen en la Bolsa italiana, porque este mercado podría enfocarse hacia los valores que se han quedado rezagados, y por ello recomiendan una mayor diversificación.  Una diversificación que podría crear oportunidades en empresas industriales y valores de menor capitalización para reducir la brecha de retornos respecto a los líderes, y configurar un entorno de mercado más saludable y equilibrado, menos dependiente de un reducido número de empresas y sectores.

Por su parte, la Bolsa china sólo representa el 4 % del índice MSCI All Country World, muy alejado del tamaño real de la economía china, cuyo peso sobre el PIB mundial es de aproximadamente el 18 %, y cuyo sector industrial es cada vez de mayor calidad.  En China hay cada vez un mayor número de empresas competitivas, algunas líderes mundiales en sus respectivos sectores, que cotizan a valoraciones más de un 50% inferiores a las compañías comparables en EEUU. Los sectores donde China ha desarrollado ventajas competitivas estructurales son los de mayor potencial: vehículos eléctricos, paneles solares, componentes de automoción, robótica e IA. En un entorno probable de mayor rotación de flujos desde EEUU, el descuento en valoración podría impulsar a la renta variable china, opinan los analistas de Banor.

14Jul

La banca de EEUU acumula la mayor posición corta neta en bonos corporativos jamás registrada, por encima de 4.000 millones$.

Miguel Ángel Valero

Dos datos a vigilar. La banca de EEUU acumula la mayor posición corta neta en bonos corporativos jamás registrada, por encima de 4.000 millones$. La interpretación de Zumitow es que están apostando dinero a que el crédito lo va a pasar mal y que cuando quien mueve el dinero se cubre así, hay que estar atentos.

El otro dato no es menos inquietante. Los inversores minoristas compran acciones al ritmo más lento en más de seis años, justo con la Bolsa pegada a máximos. El dinero de los particulares ha sido una de las gasolinas del rally de ésta. Cuando el inversor de a pie compra a saco, la Bolsa vuela. Pues el minorista acaba de levantar el pie del acelerador. El ritmo de compras minoristas cae a mínimos de más de seis años, el nivel más bajo desde el covid. Las acciones individuales sufren mucho mas que los ETF.

El ahorrador de EEUU ve la Bolsa cara, o está nervioso, y prefiere quedarse quieto. I todo al mismo tiempo. Menos manos comprando es menos empuje por debajo del precio. Si los grandes inversores tampoco tiran, al mercado le queda menos combustible para seguir subiendo. No es una señal de venta, pero sí un aviso de que la fiesta pierde bailarines, de que hay que extremar cautela con las inversiones más especulativas, y de que, sin flujo retail por debajo, las caídas de la Bolsa pueden ser más traumáticas.

Otro TACO de Trump en Ormuz

Trump no ayuda a recuperar la confianza en la Bolsa. Su penúltimo arrebato en el estrecho de Ormuz ha dejado en suspenso el Memorándum de Entendimiento, reactivando las hostilidades en la zona y restableciendo el bloqueo a buques iraníes. Además, en esta ocasión, el presidente estadounidense exige un 20% de la mercancía como compensación por protección, lo que equivale a unos 30 millones$ por travesía, frente a los aproximadamente 2 millones que demanda Irán. En este contexto, Abbas Araghchi –ministro de Exteriores y negociador del régimen iraní– ha señalado que la decisión del mandatario estadounidense resulta coherente, ya que los servicios de seguridad deben ser remunerados, utilizando este sorprendente posicionamiento para legitimar la práctica coercitiva aplicada por Irán en el estrecho. No obstante, ante la ausencia de mecanismos operativos para implementar este nuevo peaje, los buques que han transitado por la zona han reaccionado con escepticismo y, hasta el momento, no se ha materializado ningún cobro; todo queda, por ahora, en intenciones. Horas después, nuevo TACO de Trump, que daba marcha atrás al cobro de peaje en Ormuz.

Por otro lado, las tensiones regionales han vuelto a intensificarse, con ataques iraníes a bases estadounidenses en varios países del Golfo. EEUU ha reanudado los bombardeos, aunque de forma más contenida que en los ataques de marzo y abril, centrados principalmente en capacidades militares iraníes vinculadas al control del estrecho de Ormuz, evitando extender las operaciones al resto del territorio.

La reactivación del bloqueo vuelve a ejercer presión sobre el único factor que había logrado moderar al ala dura del régimen iraní Aunque Irán consiguió exportar 57 millones de barriles desde el inicio de la tregua, la interrupción de su capacidad petrolera amenaza con agravarse de nuevo, dañando una economía ya debilitada. Fue el presidente Pezeshkian quien trasladó al líder supremo el impacto negativo del bloqueo, logrando persuadir a los sectores más rígidos para aceptar el alto el fuego en junio, siempre condicionado al mantenimiento de sus aspiraciones de control sobre el estrecho. Sin embargo, alternativas como el desvío por Omán, así como los ataques a cargueros comerciales, han actuado como detonantes de este nuevo episodio de tensión.

El alto el fuego formaba parte de una fase de negociación en curso, pero la confianza se ha deteriorado más de lo previsto. Llevamos cuatro días con una paralización severa del tráfico registrado por transpondedores –4 buques ayer–, y la recuperación se frena. En Banca March mantienen "un sesgo relativamente optimista, considerando que esta nueva escalada no es sostenible y responde, una vez más, a la estrategia de tensar, negociar y desescalar a la que nos tiene acostumbrado la Administración estadounidense".

Mientras, DP World, el principal operador portuario de Dubai, estudia la construcción de un nuevo puerto en la costa oriental de Emiratos Árabes Unidos, en el golfo de Omán, con el objetivo de reducir la dependencia logística del estrecho de Ormuz. El proyecto contempla desarrollar una infraestructura en el emirato de Fujairah conectada por vía terrestre con Jebel Ali, el principal puerto de Dubai, permitiendo desviar parte del tráfico marítimo en caso de interrupciones en Ormuz.  

La iniciativa pone de manifiesto cómo la creciente incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz está empezando a traducirse en decisiones estratégicas de inversión en infraestructuras. Más allá del impacto inmediato sobre los precios del crudo y los mercados financieros, las empresas logísticas y los operadores portuarios dan señales de adaptación de sus redes para mitigar el riesgo de interrupciones. En el caso de DP World, aunque Jebel Ali seguirá siendo su principal puerto logístico, el nuevo puerto reforzaría la capacidad de Emiratos Árabes Unidos para mantener el flujo comercial y reducir su exposición a posibles cierres o restricciones en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. 

Fed: Warsh declara la guerra a la persistente inflación

El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, comparece ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes y asegura que no tolerará una inflación persistente tras cinco años en los que los precios han crecido por encima de su objetivo del 2%: “Los miembros de nuestro comité no toleran una inflación persistentemente elevada. Y compartimos un firme compromiso con el restablecimiento de la estabilidad de precios. Queremos que el cambio de precios, el aumento de la inflación, sea más limitado”.

“Los 63 meses de inflación por encima del objetivo han sido una carga injusta. Ha sido un impuesto para el pueblo y las empresas estadounidenses. Planeamos eliminar ese impuesto. Eso significa que necesitamos un cambio de régimen en la política y una nueva consideración de las prácticas, algunas de las cuales han funcionado y otras no”, argumenta.

Para Warsh, EEUU se encuentra “en un punto clave de la historia”, y en este contexto “el objetivo número uno de la Fed es acertar con la política monetaria. Si acertamos con las políticas, y lo haremos, el repunte inflacionario de los últimos cinco años será cosa del pasado”. "La Reserva Federal puede y va a ofrecer estabilidad de precios. Contamos con las herramientas, tanto los tipos de interés como la política de balance, que pueden ayudarnos a lograr ese objetivo. Así que es una cuestión de compromiso, responsabilidad, herramientas”, añade.

Palabras que han hecho que el mercado anticipe una subida de tipos de interés antes de que termine el año, como mínimo, pese al buen dato de la inflación en junio (3,5%, 7 décimas menos, el primer descenso mensual desde 2020).

Oliver Wyman: Europa pierde impulso frente a Estados Unidos y China

Claro que en Europa tampoco están para tirar cohetes. El 39% de los líderes europeos del sector de bienes industriales no prevé un crecimiento del sector para el año en curso y un 10% considera que experimentará un estancamiento o incluso pérdidas de ingresos, según el informe The State of the Industrial Goods Sector, elaborado por Oliver Wyman.

El estudio alerta de un clima empresarial complicado en Europa, impulsado principalmente por la creciente incertidumbre geopolítica. Los ejecutivos han valorado la situación actual del entorno empresarial con una media de 5,4 sobre 10, frente al 6,5 del año anterior, siendo los directivos alemanes los más pesimistas, con una puntuación media de 5.

El análisis de Oliver Wyman muestra que las empresas registraron un crecimiento mucho más moderado de su valor de mercado en 2024, con un aumento de tan solo el 4%, muy por debajo de la media de los últimos diez años, situada en torno al 11%. Por el contrario, el índice MSCI Europe creció un 5%, mientras que el sector norteamericano de bienes industriales registró un aumento del 16% en capitalización bursátil, cuatro veces superior al de las empresas europeas. Las compañías chinas también superaron a Europa, con un incremento del 17%. En términos de crecimiento de ingresos, los fabricantes europeos se quedaron por detrás de sus homólogos norteamericanos y chinos, logrando un crecimiento del 2% frente al 6% y el 7%, respectivamente.

Los problemas geopolíticos siguen siendo el principal riesgo empresarial para los responsables europeos del sector de bienes industriales: un 83% lo considera ahora una amenaza, frente al 68% del año pasado. Otras preocupaciones incluyen la debilidad de la demanda o la recesión (63%) y el aumento de costes (58%). Las empresas europeas son especialmente vulnerables a los aranceles y las restricciones a la exportación, dado que generan el 63% de sus ingresos en mercados internacionales. Ante este escenario, el 33% de las empresas europeas planea otorgar mayor autonomía a sus organizaciones regionales, especialmente en la regionalización de ventas, servicios, producción (46%) y desarrollo (22%).

"El sector europeo de bienes industriales afronta otro año complicado debido a la incertidumbre derivada de las políticas comerciales y arancelarias, lo que lleva a los clientes a retrasar sus inversiones. A pesar de estos retos, se espera que la electrificación y la inteligencia artificial impulsen el crecimiento de los fabricantes de equipos en 2025, mientras que el interés por el sector de defensa también va en aumento", afirma Wolfgang Krenz, socio y responsable de Bienes Industriales en Oliver Wyman.

"Los fabricantes europeos de bienes industriales han logrado mantener, de media, sus márgenes EBIT a pesar de los desafíos del año pasado, lo que refleja una sólida gestión de costes y eficiencia operativa. Sin embargo, el retraso en el crecimiento del valor de mercado indica que el mercado sigue infravalorando al sector. Muchas empresas planean regionalizarse para acceder a mercados con mayor potencial de crecimiento como India y mejorar su resiliencia geopolítica, lo que tendrá un impacto sobre toda la cadena de valor. Reforzar la resiliencia financiera a través del capital y la liquidez también resulta clave, ya que pueden surgir nuevas tensiones geopolíticas y comerciales"añade Daniel Kronenwett, socio de Bienes Industriales en Oliver Wyman.

UBS: "mantener una cartera diversificada es fundamental"

Las tensiones entre Irán y EEUU se intensificaron aún más, con el ejército estadounidense llevando a cabo una tercera noche consecutiva de ataques. Las continuas hostilidades ponen de manifiesto la dificultad de alcanzar un acuerdo duradero entre Washington y Teherán y siembran dudas sobre el futuro del acuerdo de paz provisional firmado el mes pasado, cuyo objetivo era reabrir el estrecho y poner fin al conflicto en un plazo de 60 días. 

"Aun así, creemos que ambas partes siguen teniendo incentivos para evitar un retorno a una guerra a gran escala y esperamos que el sólido crecimiento de los beneficios empresariales y un contexto económico resiliente sigan respaldando a los mercados. Nuestra visión sigue siendo que la renta variable global tiene margen para seguir subiendo y esperamos que las rentabilidades de los bonos disminuyan a medida que los mercados reduzcan sus expectativas de un mayor endurecimiento de la política monetaria por parte de los bancos centrales. Para los inversores, mantener una cartera diversificada sigue siendo fundamental, y vemos formas adicionales de reforzar su resiliencia: considerar aumentar la exposición a una cesta amplia de materias primas, utilizar estrategias de preservación de capital para adoptar un posicionamiento más defensivo, incluir una asignación a inversiones alternativas, como los hedge funds", explican en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Aunque los riesgos geopolíticos pueden seguir pesando sobre el sentimiento de mercado, creemos que una exposición amplia a materias primas, las estrategias de preservación de capital y determinados hedge funds pueden ayudar a que las carteras diversificadas resistan mejor la volatilidad a corto plazo". "La renta variable global continúa cerca de máximos históricos, aunque el comportamiento entre regiones divergió de forma significativa la semana pasada. El inicio de la temporada de resultados en Estados Unidos, junto con las principales publicaciones del sector de los semiconductores, pondrá a prueba si el crecimiento de los beneficios puede sostener un repunte más amplio del mercado. Seguimos manteniendo una visión positiva sobre la renta variable y recomendamos una exposición diversificada entre regiones y sectores.", añade.

"Aunque esperamos que el crecimiento de los beneficios empresariales continúe siendo sólido durante el segundo semestre de 2026 y a lo largo de 2027, los inversores deben tener en cuenta que tanto éstos como la inversión en IA (capex) probablemente comenzarán a moderarse", avisa David Lefkowitz, Head of US Equities.

Banor prefiere empresas no endeudadas

Poe su parte, los analistas de Banor creen que en el segundo semestre de 2026 la economía continuará creciendo a buen ritmo y favorecerá la tendencia alcistas de las bolsas. Sin embargo, irán apareciendo crecientes señales de desequilibrio por la combinación de factores como los sólidos fundamentales de las empresas, las valoraciones elevadas, y la mayor absorción de liquidez. 

En este escenario esperado para la segunda mitad del año, Banor prefiere acciones de compañías con sólidos fundamentales no endeudadas, y una mayor diversificación geográfica para aprovechar la posible rotación fuera del mercado USA. Como sector con mayor potencial, opta por el sector Defensa en Europa. En renta fija, bonos del sector bancario de alta calidad, porque se espera un aumento del coste de capital para las empresas que favorece a los emisores del sector financiero, mientras que perjudica a emisores del sector industrial. 

10Jun

La próxima fase del ciclo de inversión en inteligencia artificial puede favorecer cada vez más a las compañías que utilizan la IA para mejorar la productividad, automatizar flujos de trabajo y reforzar la toma de decisiones en la economía real.

Miguel Ángel Valero

Europa puede convertirse en una de las principales beneficiarias de la próxima etapa de la revolución de la inteligencia artificial (IA), pese a la extendida percepción de que carece de una exposición significativa a esta tecnología, según Marcel Stötzel, gestor de fondos del equipo de renta variable europea de Fidelity International. Mientras que hasta ahora los inversores se han centrado en los desarrolladores de modelos de IA y en los proveedores de infraestructuras, este experto cree que la próxima fase del ciclo de inversión en IA podría favorecer cada vez más a las compañías que utilizan la IA para mejorar la productividad, automatizar flujos de trabajo y reforzar la toma de decisiones en la economía real.

Este cambio podría beneficiar especialmente a Europa, donde los mercados bursátiles tienen una mayor exposición a sectores como el financiero, el industrial, el sanitario, la energía y las infraestructuras que muchos otros mercados desarrollados. Según el análisis de Fidelity, alrededor del 20% de las compañías del índice MSCI Europe ya tienen exposición directa en ingresos a actividades relacionadas con la IA.

“El último ciclo tecnológico estuvo liderado por el consumidor. El streaming, las redes sociales, los smartphones y los vehículos eléctricos transformaron la vida cotidiana, creando un enorme valor para las compañías que captaron usuarios, atención e interacción a gran escala. La IA está creando una arquitectura económica diferente. Aunque las aplicaciones orientadas al consumidor acaparan casi todos los titulares, la mayor oportunidad a largo plazo podría estar en la adopción empresarial", argumenta.

“Hasta ahora, los inversores han recompensado de forma abrumadora a los proveedores de infraestructuras de IA y a los desarrolladores de modelos, haciendo que sus cotizaciones suban con fuerza a medida que los mercados descuentan una aceleración de la demanda y un potencial creciente de beneficios. En cambio, los beneficiarios empresariales han despertado mucho menos entusiasmo, lo que genera una incoherencia en la narrativa más amplia sobre la IA", subraya.

“Muchas de las aplicaciones de IA más importantes todavía están en su infancia y aún no han tenido un impacto significativo en los beneficios. La mayoría de las soluciones de IA agéntica de nivel empresarial —sistemas capaces de automatizar flujos de trabajo completos en lugar delimitarse a ayudar con tareas— existen desde hace menos de seis meses. Por tanto, es demasiado pronto para que los beneficios a gran escala se reflejen claramente en las cifras publicadas. Ya hay señales tangibles de dónde la IA podría impulsar cambios significativos", apunta. 

Los bancos hablan cada vez más de la capacidad de la IA para automatizar la atención al cliente, el cumplimiento normativo y las operaciones internas. Las aseguradoras están utilizando la IA para mejorar la tarificación y la evaluación del riesgo, mientras que las herramientas de predicción meteorológica basadas en IA ya están ayudando a las aseguradoras agrícolas y a los agricultores a tomar mejores decisiones, con implicaciones claras para los reaseguradores. En todos los servicios profesionales, la IA tiene el potencial de aumentar de forma material la cantidad de trabajo que puede completarse con las plantillas existentes.

"La cuestión clave ya no parece ser si existen casos de uso viables para la IA agéntica, sino con qué rapidez pueden desplegarse estas soluciones a escala en las organizaciones", recalca.

"Europa está construida para un mundo de IA liderado por las empresas“, reitera. Este giro hacia los beneficiarios empresariales e industriales es importante para Europa. Existe una percepción común de que Europa carece de una exposición significativa a la IA porque no cuenta con la misma concentración de grandes compañías tecnológicas que EEUU o algunas partes de Asia. Sin embargo, esta visión malinterpreta dónde están surgiendo cada vez más las oportunidades de la IA. 

Los mercados bursátiles europeos son estructuralmente distintos de los de EEUU. Están menos dominados por plataformas de internet orientadas al consumidor y mucho más expuestos a sectores que probablemente se beneficien de la adopción empresarial de la IA, como los servicios financieros, la energía y las infraestructuras eléctricas, las farmacéuticas, la automatización industrial y la ingeniería. En muchos sentidos, la composición del mercado europeo está alineada de forma natural con un ciclo de IA más impulsado por las empresas.”

Europa también cuenta con una sólida base industrial que resulta crítica para ampliar a escala la infraestructura de IA a nivel global. Las compañías europeas son líderes mundiales en equipos de fabricación de semiconductores, sistemas eléctricos, gestión de energía, tecnologías de refrigeración, soluciones térmicas, automatización industrial e ingeniería de precisión. Estas empresas forman parte de la capa habilitadora de la IA, al suministrar la infraestructura física necesaria para respaldar sistemas cada vez más intensivos en capacidad de cálculo.

“La energía es un área clave de exposición. La IA es muy intensiva en consumo energético, lo que sitúa la generación de electricidad, la inversión en redes y la eficiencia energética en el centro de la tesis de inversión. Por ello, los proveedores europeos en estas áreas pueden beneficiarse directamente del aumento del despliegue de la IA y de la demanda de centros de datos", razona el experto de Fidelity.

Sin embargo, la oportunidad más infravalorada podría no estar en los facilitadores, sino en los propios usuarios empresariales de Europa. A medida que la adopción de la IA se amplíe en todos los sectores, los bancos, las aseguradoras, las compañías industriales y las empresas sanitarias europeas podrían convertirse en algunos de los mayores beneficiarios a largo plazo de las ganancias de productividad impulsadas por la IA.

Muchas empresas aún no han visto reflejado su potencial ligado a la IA en las cotizaciones, una desconexión que difícilmente persistirá indefinidamente. Históricamente, los mercados tienden a recompensar primero a los proveedores de infraestructuras al inicio de un ciclo tecnológico, porque el gasto de capital se hace visible de inmediato en los ingresos y en los beneficios. Los beneficios de productividad para los usuarios finales suelen surgir más tarde, una vez que la adopción se generaliza y las mejoras operativas empiezan a trasladarse a los resultados financieros. Ese patrón parece estar repitiéndose.

”Europa podría ser el beneficiario ignorado de la IA empresarial“, enfatiza este experto. La estructura del mercado europeo, con un gran peso de las empresas, implica que está mucho más expuesto a la IA de lo que sugiere la visión convencional. El mercado ya ha recompensado a los constructores de la IA. La siguiente cuestión es si está empezando a infravalorar a los beneficiarios a largo plazo que, en última instancia, la utilizarán con mayor eficacia. Aunque los consumidores seguirán beneficiándose, las ganancias económicas potencialmente mayores y más duraderas podrían recaer en las empresas, a través de mejoras de productividad ,automatización de flujos de trabajo y una mejor toma de decisiones. "Europa podría ser una de las vías más pasadas por alto para obtener exposición a esa oportunidad de la IA", concluye.

Lefebvre: cómo integrar la IA en los procesos y decisiones del sector legal

Lefebvre, compañía de contenido jurídico y soluciones tecnológicas para el sector legal, ha celebrado la 3ª edición del Congreso IA Derecho y EmpresaDel impacto a la acción: la nueva práctica jurídica”, colocando el foco en la gestión del riesgo, el cumplimiento normativo, la automatización de procesos, los nuevos modelos de Legal Operations y la evolución de los perfiles profesionales en el entorno legal. José Ángel Sandín, CEO de Lefebvre, asegura que  "hemos sido pioneros a la hora de abrir los ojos” a muchos profesionales sobre el potencial de la IA generativa. “Hoy el debate ya no es qué puede hacer esta tecnología por nosotros, sino cómo integrarla con garantías en nuestros procesos y decisiones”. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, subraya el potencial transformador de la IA y defiende la necesidad de afrontar esta revolución tecnológica con las personas en el centro, combinando innovación, empresa y seguridad jurídica.

Xavier Marcet, vicepresidente del Grupo Marlex y experto en innovación, estrategia y management humanista, resalta el impacto de la IA en los modelos de liderazgo y gestión empresarial: “la verdadera estrategia son las personas. El producto tiene que estar bien, pero el impacto que consigues está en el know who, en quién hace las cosas”.

Rodrigo González, socio de DeloitteLegal; Estíbaliz Medina, responsable de Legal Tech & Ops and Corporate JV de Moeve, y J. Heraclio Peña Pérez, director de Asesoría Jurídica del Banco Santander, exploraron cuestiones relacionadas con el cumplimiento normativo, la protección de datos, la responsabilidad derivada de decisiones automatizadas o la trazabilidad de los resultados generados por sistemas de IA. Gónzalez reconoce que los proyectos de gobernanza de IA son cada vez más complejos “porque la regulación sigue evolucionando y muchos conceptos requieren interpretación práctica”.

Posteriormente, José Ángel Sandín; Francisca Hernádez Amezcua, Public Law& Litigation de Masorange; y Gonzalo F. Gállego, socio y responsable del Área de Protección de Datos, IA y Derecho Digital de Hogan Lovells, debatieron sobre la integración de la IA jurídica especializada en los despachos para minimizar riesgos y mejorar la fiabilidad de los resultados generados por esta herramienta. 

Sandín presentó las tres novedades de GenIA-L: el Agente Memento, el Razonamiento Lefebvre y el lanzamiento de la app móvil. “Estas novedades solo tienen utilidad si se ponen al servicio de los profesionales, para que puedan ser más eficientes y tomar las decisiones acertadas”.

María de la O Martínez, directora de Estrategia e Innovación de Lefebvre; Laura Paz, directora de Legal Operations de BDO Abogados; Óscar Peco,responsable de la Unidad de Comunicaciones Judiciales y Administrativas de Santander España, y Rocío Catalá, Head of Legal Operations de ECIJA, evaluaron cómo la IA y la automatización están impulsando nuevos modelos de colaboración y transformación cultural dentro de los departamentos jurídicos. Martínez, subrayó que “la función legales cada día más compleja. Por eso es importante entender cómo las Legal Ops ayudan a que todo funcione correctamente: conocimiento jurídico, tecnología, procesos, datos, IA y criterio profesional”.

Noemí Brito, socia responsable del área de Nuevas Tecnologías de KPMG Abogados, y Guillermo Zulueta, director de la Asesoría Jurídica de Bimba y Lola, se centran en el impacto de los agentes de IA en las organizaciones y en cómo los sistemas autónomos están transformando la estructura de los departamentos jurídicos.

La novedad de este año es la celebración de cuatro talleres prácticos orientados a aterrizar el uso real de la IA en despachos y organizaciones. Entre los focos principales destacan: la IA aplicada y los casos de uso; los ecosistemas necesarios para que pymes y despachos puedan aplicar correctamente estas herramientas tecnológicas; vibecoding y automatización, y el impacto de la IA en el talento junior y las nuevas competencias que demandará el sector jurídico en este sentido

UBS: incertidumbre sobre la capacidad de monetizar la IA

Un repunte de la renta variable perdió impulso el martes, ya que se reanudaron las ventas de acciones tecnológicas y se desvaneció el optimismo sobre un acuerdo inminente entre EEUU e Irán. El S&P 500 cayó un 0,3%, borrando el rebote del 0,3% registrado el lunes tras la caída del 2,6% del viernes. Al igual que ocurrió al final de la semana pasada, el sector tecnológico lideró los descensos. El Índice de Semiconductores de Filadelfia, que sigue la evolución de las mayores empresas del sector a nivel mundial, retrocedió un 8%, prolongando un reciente periodo de elevada volatilidad, que incluyó un rebote del 5,6% el lunes después de desplomarse un 10,3% el viernes. El sector tecnológico está sufriendo la presión de una combinación de factores: unas expectativas de tipos de interés más elevados, que reducen el valor actual de los beneficios futuros, y la preocupación por unas valoraciones exigentes y las incertidumbres sobre la capacidad de monetizar la IA.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que el entorno actual refuerza la importancia de la diversificación, la generación de ingresos y la gestión del riesgo, mientras los mercados afrontan una volatilidad elevada impulsada tanto por factores macroeconómicos como específicos de determinados sectores". "Recomendamos ampliar la exposición a los mercados, incluyendo nuestras preferencias como Japón, los mercados emergentes, China, la atención sanitaria global, Suiza y el consumo discrecional europeo. También apostamos por diversificar a lo largo de toda la cadena de valor de la IA, incorporando áreas como la industria global y los sectores de energía y recursos".

Banor: nadie tiene prisa por salir de la fiesta

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea de Banor SICAV, cree que las Bolsas continuarán su tendencia alcista apoyada en los buenos resultados empresariales, pese a su larga duración y a las presiones inflacionistas derivadas de la inestabilidad geopolítica. Y ello por tres motivos: la pujanza de la IA, la abundante liquidez, y la política acomodaticia que sigue favoreciendo el crecimiento por parte de los bancos centrales. Y a pesar de las valoraciones elevadas, unas expectativas del mercado muy ambiciosas, y el hecho de que los mercados parecen haber descontado ya todas las buenas noticias posibles.

Las Bolsas cerraron mayo con ocho días seguidos de subidas, y en la primera semana de junio continúa esta tendencia al alza. Angelo Meda cree que estas subidas no han terminado, pese a lo que esperan muchos inversores, y que el mercado les ha respondido “todavía no”.

Por sectores, la tecnología continúa siendo el principal soporte de las subidas, apoyado en la IA, que lleva a los índices a situarse cerca de máximos históricos. El Nasdaq como el más alcista, seguido de cerca por el S&P 500. Ambos índices, suben gracias al crecimiento de beneficios que hasta el momento, alimenta el apetito inversor.  Pero el mercado, según el gestor de Banor Mistral, continúa preguntándose cuánto tiempo va a durar este rally bursátil. Y la respuesta,  parece ser “más de lo que pensamos”.

Angelo Meda destaca que se ha producido un cambio en el lenguaje utilizado por las compañías tecnológicas en la información trimestral sobre resultados. De términos como nube, digital o metaverso, se ha pasado al predominio del término “inteligencia artificial”. 

El mercado observa con atención a las empresas que, aunque sea de forma tangencial, producen chips, centros de datos, software o infraestructuras digitales. Si estas compañías presentan resultados mejores de lo esperado, el mercado interpreta que el ciclo de inversión vinculado a la IA todavía está en sus primeras etapas.

“El mercado aún no ha agotado su energía. Porque la IA sigue siendo su principal combustible, la liquidez continúa siendo abundante, y los bancos centrales, aunque prudentes, no parecen inclinados a obstaculizar el crecimiento”, insiste. "Los mercados siguen viendo el vaso medio lleno, quizá incluso más que medio lleno. Por ahora, nadie parece tener especial prisa por recordar dónde está la salida de la fiesta”, concluye.

Otros datos

  • El pasado viernes 5 de junio se negoció un volumen récord de opciones put sobre índices bursátiles. Esto indica que muchos inversores buscaron protegerse ante posibles caídas del mercado o apostar por ellas. Suele reflejar miedo e incertidumbre, aunque a veces precede a rebotes bursátiles.
  • Caterpillar y Hochtief, empresas "de toda la vida" de maquinaria e ingeniería, se han convertido en beneficiarias directas del boom de los centros de datos de IA. El boom de los data centers no es solo chips y fibra óptica. Es cemento, acero, generadores diésel, maquinaria de excavación, estructuras metálicas. Cada data center de gran escala que Microsoft, Google, o Amazon construye necesita años de obra civil, enormes cantidades de materiales y flotas de maquinaria pesada. Caterpillar lleva trimestres reportando un incremento inesperado en la demanda de equipos de construcción para infraestructura tecnológica. Nucor  y otros proveedores de materiales industriales también están en el radar. "Si crees que el boom IA dura pero no quieres pagar 40 veces beneficios por Nvidia, Caterpillar cotiza a 17 veces y tiene exposición directa. Nucor para acero, Eaton  para electricidad. El argumento 'industrial picks and shovels' tiene recorrido si el capex de Big Tech sigue en los niveles actuales", destacan en Zumitow.
  • La venta masiva de semis arrastra a los proveedores de infraestructura de IA. Coherent cae un 13% y Lumentum otro 10%. Cuando Nvidia se resfría, todos los que le venden fibra óptica estornudan.
26May

Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ha señalado la necesidad de subir los tipos de interés en la reunión del 11 de junio, incluso en el caso de que el conflicto en Oriente Medio finalizara ya.

Miguel Ángel Valero

Durante el fin de semana se produjo un acercamiento de posturas entre EEUU e Irán, hasta el punto de que se llegó a anunciar la inminencia de un acuerdo. Sin embargo, dos días después persisten reticencias en torno a varios aspectos. Los principales desacuerdos se centran, por un lado, en el programa nuclear iraní y, por otro, en la apertura del estrecho, condicionada al establecimiento de un peaje por parte de Irán.En este contexto, el secretario de Estado, Marco Rubio, durante su visita a la India, ha vuelto a transmitir un mensaje de optimismo, señalando que las últimas rondas de negociación han permitido avances significativos. En paralelo, Donald Trump ha convocado a los países del golfo Pérsico para sumarse a los Acuerdos de Abraham, reforzando así el marco diplomático regional. 

No obstante, esta madrugada Estados Unidos ha llevado a cabo ataques sobre varios buques iraníes que intentaban minar algunos tramos del estrecho, así como contra instalaciones de misiles en territorio iraní. El mando central estadounidense ha calificado estas acciones como estrictamente defensivas y, por el momento, no se ha registrado una respuesta por parte de Irán. Los negociadores confían en que esta dinámica favorable hacia un acuerdo no se diluya. Trump podría presentar el desenlace como una victoria política, especialmente si más países se adhieren al marco del acuerdo. Sin embargo, el resultado final del conflicto podría implicar concesiones relevantes, como un mayor control iraní del estrecho y el levantamiento de las sanciones.

En este contexto, Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ha señalado la necesidad de subir los tipos de interés en la reunión del 11 de junio, incluso en el caso de que el conflicto en Oriente Medio finalizara ya. Schnabel justifica esta postura por el daño ya causado sobre la infraestructura energética y las cadenas de suministro globales, cuyos efectos previsiblemente se prolongarán en el tiempo. No obstante, también advierte que el BCE no debería comprometerse a otra subida más allá de la reunión del 11 de junio.Será especialmente relevante conocer las nuevas previsiones macroeconómicas del BCE, que presentarán más información sobre el impacto del conflicto. Los mercados de swaps descuentan actualmente dos subidas de tipos: una primera en junio, a la que asignan una probabilidad del 89%, y una segunda en octubre, con un 54%.

UBS también espera dos subidas de tipos

Los responsables del BCE siguen señalando que el aumento de los precios de la energía podría requerir una política monetaria más restrictiva, pese al renovado optimismo sobre un posible acuerdo en Oriente Medio. El tono más agresivo adoptado por los bancos centrales de todo el mundo también lleva a UBS a prever un endurecimiento adicional de la política monetaria, incluido por parte del BCE, donde "ahora esperamos dos subidas de tipos, además de revisar al alza nuestra previsión para la rentabilidad de los bonos alemanes a 10 años (bunds)".

No obstante, "aunque esperamos un mayor endurecimiento por parte del BCE, seguimos creyendo que los mercados han exagerado en sus expectativas sobre el alcance de las subidas de tipos y que es probable que las rentabilidades cierren el año en niveles más bajos".

Es probable que los responsables de política monetaria equilibren las preocupaciones por la inflación con el impacto negativo que los mayores precios de la energía tienen sobre el crecimiento económico. Las expectativas de inflación parecen seguir ancladas, lo que reduce la necesidad de un endurecimiento monetario más agresivo. Una solución diplomática en Oriente Medio aliviaría gradualmente las presiones energéticas y reduciría la necesidad de mantener una política monetaria restrictiva.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos siendo positivos con la renta fija de calidad y continuamos viendo el reciente aumento de las rentabilidades como una oportunidad para asegurar ingresos atractivos, especialmente en bonos de corta y media duración. Aunque los tipos de interés podrían seguir siendo volátiles a corto plazo mientras los bancos centrales responden a los riesgos inflacionarios, creemos que los mercados están sobreestimando hasta dónde llegará el endurecimiento monetario y subestimando el impacto de una desaceleración del crecimiento del PIB. En este entorno, la selectividad sigue siendo clave, pero los niveles actuales de rentabilidad ofrecen un valor muy atractivo para los inversores que buscan ingresos y potencial de revalorización del capital”.

  • Reino Unido: “La reciente retórica en torno al Brexit hace poco por cambiar las perspectivas subyacentes para la economía y los activos del Reino Unido. Es más probable que la volatilidad a corto plazo venga impulsada por otros factores, especialmente la trayectoria fiscal interna y acontecimientos externos como las tensiones en Oriente Medio. Por ello, nuestro mensaje sigue siendo el mismo: las carteras deben permanecer bien diversificadas y posicionadas para asegurar rentabilidades atractivas en bonos de calidad”, señala Maelle Quillevere, economista de UBS Global Wealth Management.
  • Oro: “Hemos reducido nuestra previsión para el precio del oro, ya que el aumento de las rentabilidades de los bonos, un dólar estadounidense más fuerte y una menor demanda de ETF de oro en el segundo trimestre están presionando al metal, reforzando un entorno más desafiante para los precios del lingote a corto plazo”, explica Dominic Schnider, responsable global de divisas y materias primas.
  • Plata: “Ahora mantenemos una visión estable de 80$ por onza para todos los horizontes de previsión. Aunque la demanda de inversión debería ayudar a compensar la débil demanda industrial y el aumento de la oferta minera, las perspectivas generales para la plata siguen siendo moderadas. Dado el poco atractivo de las perspectivas de rentabilidad, evitamos posiciones largas directas. En su lugar, seguimos favoreciendo estrategias que venden riesgo bajista de precio a cambio de una mayor rentabilidad”, añade Dominic Schnider
  • Cobre: “Reiteramos nuestra estimación de déficit de mercado de 520.000 toneladas métricas para 2026. En este contexto, preferimos mantener una posición larga en cobre y buscaríamos aumentar exposición en retrocesos de precio”, apunta Schnider.
  • Paladio: "Volvió a registrar déficit de oferta en 2025 por 14º año consecutivo. Creemos que el metal pasará a una situación de superávit este año”, apuntan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, estrategas
  • EURUSD: “Esperamos que el conflicto termine y que los precios de la energía se normalicen en la segunda mitad del año, reactivando los factores negativos para el USD a medida que la Fed adopte un tono más acomodaticio, mientras que el apoyo fiscal europeo y las subidas de tipos del BCE probablemente respalden al euro”, opinan Constantin Bolz, estratega, y Dominic Schnider
  • GBPUSD: "Aunque podría mantenerse débil a corto plazo debido al ruido político en Reino Unido y a los elevados precios del petróleo, esperamos una recuperación a medida que disminuya la incertidumbre, los precios del petróleo se normalicen y unos datos económicos sólidos respalden a la libra”, añaden.
  • EURSEK: “A pesar de los obstáculos a corto plazo derivados de los altos precios de la energía, las perspectivas a medio plazo para la corona sueca son constructivas, respaldadas por un sentimiento de riesgo resiliente y unas sólidas perspectivas de crecimiento interno. Seguimos esperando una caída del EURSEK, aunque a un ritmo más lento”, vaticinan Clémence Dumoncel y Constantin Bolz
  • EURNOK: “La corona noruega se ha apreciado significativamente este año, respaldada por los mayores precios del petróleo, el apetito por el riesgo y la reanudación de las subidas de tipos por parte del Norges Bank. Reconocemos que el Norges Bank necesita seguir elevando los tipos este año, dadas las crecientes presiones alcistas sobre la inflación en la economía doméstica y la orientación del banco central”, remarcan.
  • USDJPY: “Los elevados precios del petróleo siguen siendo un importante factor negativo para el yen, dado el gran déficit comercial energético de Japón. La reducción de los diferenciales de tipos entre EEUU y Japón volverá a convertirse en el principal motor del USDJPY durante los próximos 12 meses, basándonos en nuestras expectativas de que la Fed recorte tipos en 50 pb mientras el BoJ los sube en 75 pb”, creen Teck Leng Tan, estratega, y Dominic Schnider
  • ¿Tiene valor la riqueza?: “El aumento del valor de los activos puede reducir el incentivo de los consumidores para ahorrar, lo que se traduce en una menor tasa mensual de ahorro o en una reducción del volumen de ahorros acumulados. Un menor ahorro libera efectivo para un mayor consumo. Este efecto riqueza, muy común, tiene un límite natural. Si el efectivo ahorrado se agota, el consumo se detiene, independientemente de cuánto suban los precios de los activos”, subraya Paul Donovan, economista jefe.

Ebury: “Mercados muestran cautelosamente optimistas"

La semana pasada, las divisas del G10 se movieron en rangos muy estrechos y cerraron cerca de los niveles de apertura. Los precios del petróleo sí reaccionaron con más contundencia, registrando una caída significativa que ha impulsado a las monedas de los países emergentes importadores de crudo, como Sudáfrica y varias economías de la cuenca del Pacífico. Mientras tanto, las Bolsas estadounidenses continúan marcando máximos históricos y las del resto del mundo se quedan rezagadas. Ni siquiera los recientes ataques contra Irán han logrado frenar el apetito al riesgo. 

Esta semana la agenda económica está poco cargada, aunque destacan dos referencias de inflación: la del PCE en Estados Unidos y las encuestas de expectativas inflacionarias del BCE, que se publicarán el miércoles y el viernes respectivamente. Ante la escasez de noticias económicas, las negociaciones entre Washington y Teherán acapararán casi toda la atención. "Vigilaremos si el euro acaba reaccionando más intensamente de lo que lo ha hecho hasta ahora ante las posibles noticias sobre un acuerdo de paz", señalan en Ebury.

  • EUR: La preocupación por una posible estanflación en la eurozona se intensificó la semana pasada. Los PMI de mayo mostraron un nuevo y pronunciado deterioro, adentrándose más profundamente en territorio contractivo. En el mejor de los casos, se perfila otro trimestre de estancamiento. En el peor, una contracción, que parece cada vez más posible. Mantenemos la previsión de dos subidas de tipos por parte del BCE en 2026, pero el panorama más allá de la reunión de junio sigue siendo incierto, ya que aún es pronto para evaluar hasta qué punto el repunte de los precios energéticos se está transmitiendo al resto de la economía. Por otro lado, el diferencial de las expectativas de tipos entre Estados Unidos y la eurozona ha dejado de estrecharse y vuelve a inclinarse a favor del dólar, lo que ayuda a explicar la dificultad del euro para repuntar con más fuerza recientemente.
  • USD: A diferencia de la debilidad observada en Europa, la economía estadounidense parece relativamente inmune al encarecimiento del petróleo y sigue mostrando solidez. En mayo, los PMI se mantuvieron en niveles expansivos y los datos de alta frecuencia del mercado laboral —especialmente las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo— continúan reflejando cierta resiliencia. No obstante, las expectativas de inflación están claramente subiendo y es probable que, con el tiempo, terminen pasando factura al mercado laboral. Esto complicará seriamente la misión de Kevin Warsh de impulsar recortes de tipos en el FOMC. Los mercados ya descuentan que una subida de tipos es más probable que una bajada. La fortaleza económica y la mayor probabilidad de un endurecimiento monetario están limitando las caídas que cabría esperar del dólar ante la distensión en la guerra de Irán.
  • GBP: La libra esterlina ha resistido con solvencia los resultados de las elecciones locales británicas de mayo. En gran medida porque el fuerte revés del Partido Laborista ya estaba ampliamente descontado. Los inversores apuestan a que esta derrota no pondrá fin al mandato de Keir Starmer, aunque la presión sobre el primer ministro se intensificará en los próximos días, con varios diputados laboristas reclamando ya abiertamente su dimisión. Ningún rival de peso de su ala izquierda ha presentado formalmente su candidatura, aunque circulan rumores de que figuras como RaynerStreeting estarían valorando sus opciones. Lo que más preocupa a los mercados es un desplazamiento más a la izquierda del Gobierno actual, que podría traducirse en subidas de impuestos, mayor emisión de deuda y una prima de riesgo fiscal más elevada sobre los activos británicos. Mientras tanto, los datos macroeconómicos han sorprendido al alza en general, aunque algunos economistas cuestionan si parte de esta fortaleza se debe a distorsiones estadísticas pos-COVID. Por ello, el dato mensual del PIB de marzo, que se publicará esta semana, adquirirá especial relevancia

Banor recomienda invertir en empresas europeas con elevados dividendos

Gianmarco Rania, gestor del fondo Banor SICAV European Dividend Plus, sugiere, dado el entorno actual de mercados más incierto y con mayor volatilidad, invertir en empresas europeas con elevados dividendos. Compañías de calidad, que cotizan en el Eurostoxx 600, con balances sólidos y buenos fundamentales. Estas compañías aportan una rentabilidad por dividendo media en el entorno del 4%-5,5% anual, muy superior al 2% de las del S&P 500, y son una opción interesante para inversores que buscan generar ingresos en el largo plazo.

Además, como vía para obtener un retorno extra y proteger la cartera de posibles caídas, Gianmarco Rania aplica una estrategia activa de venta de opciones call cubiertas sobre una parte de la cartera.

13May

El mercado parece haber alcanzado un nuevo equilibrio, una opinión respaldada por las primas de riesgo de inflación a largo plazo estables, a pesar del reciente repunte de los precios de la energía.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump está en China. en el primer viaje de un mandatario estadounidense en casi una década, desde la visita del propio Trump en 2017. Este desplazamiento de tres días servirá, sobre todo, como ejercicio de marketing político para un presidente desgastado en el frente interno. El primer encuentro cara a cara tendrá lugar el jueves 14 de mayo, mientras que el viernes 15 ambos líderes compartirán una comida conjunta.

EEUU acude con una amplia comitiva de empresarios, interesados también en cerrar nuevos acuerdos comerciales. Paralelamente, la delegación estadounidense buscará que Pekín incremente la presión sobre Irán, uno de sus principales proveedores energéticos. A cambio, China intentará negociar la eliminación de las sanciones impuestas por Washington a varias de sus compañías petroleras por la compra de crudo iraní. 

Trump, además, se ha comprometido a poner sobre la mesa la situación de Taiwán, especialmente tras la reciente venta de armamento a la isla 'rebelde' por valor de unos 11.000 millones$. 

Mientras tanto, al otro lado del continente, el estrecho de Ormuz continúa sometido a un doble bloqueo, y comienzan a aparecer las primeras evidencias de que la capacidad de almacenamiento iraní está alcanzando sus límites. Imágenes satelitales muestran que la isla de Jark, principal centro de exportación de crudo iraní y con una capacidad de almacenaje de unos 35 millones de barriles, no ha recibido ningún buque durante tres días consecutivos, algo inédito desde el inicio del conflicto. Esto podría indicar una saturación de las instalaciones o problemas en la infraestructura de carga, especialmente después de que el pasado 6 de mayo se informara de una posible fuga de petróleo. Las mismas imágenes sugieren, además, que el almacenamiento visible se encuentra prácticamente lleno. Se trata de las primeras señales tangibles del impacto del bloqueo sobre las exportaciones de crudo iraní.

No obstante, las informaciones internas más recientes no apuntan a una moderación de la postura iraní. Se ha comunicado el nombramiento de Mehdi Khamoushi como jefe del equipo asesor del líder supremo, una figura estrechamente vinculada a la Guardia Revolucionaria que ocupa un puesto de elevado peso político. Kuwait ha denunciado que seis miembros de la Guardia Revolucionaria se han intentado infiltrar en la isla kuwaití de Bubiyan, y se han registrado ejercicios militares en las proximidades de Teherán, lo que podría indicar que Irán está preparando una reactivación de las hostilidades.

Reino Unido y Francia han anunciado su compromiso para salvaguardar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, condicionado a la consecución de un alto el fuego “estable”. Este anuncio se produjo en la cumbre de ministros de Defensa de 44 países, aunque no se han concretado qué socios participarán finalmente en la operación.

HelpMyCash: ¿vuelve la guerra por el ahorro?

Durante años, el dinero de millones de españoles ha permanecido inmóvil. Quieto en cuentas corrientes que no pagan intereses, atrapado en depósitos que apenas compensan la inflación y protegido bajo una idea profundamente arraigada en el país: más vale no arriesgar. Pero algo empieza a moverse en los escaparates bancarios. Y lo hace deprisa. “En apenas cuatro días, cuatro entidades financieras han elevado la remuneración de sus cuentas y depósitos hasta rozar —o alcanzar directamente— el 3% TAE”, explica Andrea Morales, experta del comparador HelpMyCash

Un movimiento inusual que ha devuelto al mercado una pregunta que parecía enterrada desde las últimas subidas de tipos del BCE: ¿vuelve la guerra por el ahorro? La escena recuerda, aunque todavía de forma más tímida, a la batalla comercial que vivió el mercado hipotecario el año pasado. Entonces, los bancos competían por captar a los clientes con mejores perfiles. Ahora el objetivo es otro: atraer liquidez. Captar ahorro. Conseguir clientes con dinero en cuenta a los que después poder vender otros productos financieros.

“Estamos ante el inicio de una nueva guerra de rentabilidad sin riesgo. Los bancos buscan nuevos clientes con pasivo, vinculables. Y para atraerlos están utilizando el gancho más efectivo para el ahorrador conservador: pagar más por su dinero”, añade.

La señal más visible llegó de la mano de Trade Republic, el neobanco alemán que el 12 de mayo elevó del 2% al 3,04%TAE la remuneración de su cuenta para nuevos clientes. No fue un movimiento aislado. Las subidas arrancaron el viernes de la semana pasada con la entidad lituana SME Bank, que llegó al 2,96%TAE; a inicios de esta semana el letón BluOr Bank subió al 3%TAE y solo un día después Mano Bank subió su plazo fijo a 12 meses al 3,05% TAE. 

“En HelpMyCash llevamos la cuenta y desde finales de abril, al menos ocho bancos han revisado al alza sus productos de ahorro”, detalla Morales. El dato tiene relevancia porque llega en un momento inesperado. El BCE dejó los tipos de interés en el 2% en su reunión del pasado 30 de abril, lo que en teoría reducía los incentivos delas entidades para seguir mejorando sus ofertas. Sin embargo, los neobancos y varias entidades europeas han decidido ir en dirección contraria. Y eso ha cambiado el tablero. La rentabilidad media de los mejores depósitos a un año vuelve a superar ya el 2,5%, después de meses estancada en torno al 2%. Puede parecer un movimiento pequeño, pero psicológicamente supone una frontera importante en un país donde la mayoría del ahorro sigue atrapado en productos que apenas generan rendimiento.

Porque España sigue siendo, por encima de todo, un país de ahorradores conservadores. Los hogares acumulan más de 1,1 billones€ entre cuentas corrientes y depósitos que prácticamente no dan nada, según los últimos datos del Banco de España. La remuneración media de los depósitos a la vista apenas alcanza el 0,26%, y a plazo ofrecen de media un 1,86%. Todo ello con una inflación que en abril se situó en el 3,2%, según el indicador adelantado del INE.

La consecuencia es sencilla, aunque muchas veces invisible para el ahorrador. El dinero no desaparece de la cuenta, pero pierde valor cada día. Un hogar que mantenga 50.000€ inmovilizados en una cuenta sin remuneración pierde alrededor de 1.500 de poder adquisitivo al año con una inflación del 3%. “No es que el ahorrador español quiera perder dinero. El problema es que muchas veces no es consciente de que lo está perdiendo”, señala Morales.

Esa preferencia por la seguridad explica también la enorme distancia entre el dinero depositado en cuentas y el invertido en productos financieros. Mientras los depósitos a la vista —este concepto comprende plazos fijos y cuentas bancarias— superan el billón€, el patrimonio en fondos de inversión ronda los 500.000 millones, según Inverco. Menos de la mitad. Y buena parte de ese crecimiento se explica por las fuertes subidas bursátiles de los últimos años.

Una batalla que aún no han liderado los grandes bancos. El resultado es un mercado profundamente desequilibrado. Los grandes bancos españoles—Santander, BBVA o CaixaBank— apenas necesitan captar liquidez porque ya cuentan con exceso de depósitos. Por eso no ofrecen remuneración salvo campañas concretas en las que ofrecen dinero a cambio de mayor vinculación. Son, sobre todo, los neobancos y las entidades europeas quienes están agitando el mercado. Ahí aparecen nombres como Trade Republic, Bankinter, Banca March, Deutsche Bank, EBN Banco, Wizink Arquia. Algunas entidades ofrecen cuentas remuneradas con liquidez inmediata; otras apuestan por depósitos a plazo fijo que exigen inmovilizar el dinero durante varios meses a cambio de asegurar un interés mayor.

Bankinter mantiene una cuenta remunerada que alcanza el 2,5% hasta 100.000€. Deutsche Bank, por su parte, arranca con su depósito a 12 meses a 2,25%TAE y bonifica progresivamente la rentabilidad si el cliente domicilia nómina o utiliza la tarjeta. Son fórmulas distintas para un mismo objetivo: atraer ahorro en un momento en el que el cliente empieza, por fin, a mirar cuánto le paga realmente su banco.

La cuestión es si este movimiento acabará convirtiéndose en una guerra abierta como la vivida entre 2022 y 2023, cuando las subidas constantes de tipos del BCE obligaban a las entidades a competir agresivamente por el pasivo. De momento, el fenómeno sigue siendo parcial y protagonizado sobre todo por actores digitales y bancos extranjeros. Pero la tendencia parece clara. Para el ahorrador, el mensaje también lo es. “Por primera vez en muchos meses vuelven a existir opciones conservadoras capaces, al menos parcialmente, de acercarse a la inflación y reducir la pérdida de poder adquisitivo. No se trata de construir grandes patrimonios ni de duplicar el capital. Para eso sigue siendo necesario asumir riesgo e invertir. Pero sí de evitar que el dinero permanezca completamente dormido”, puntualiza Morales.

Crédito y Caución: el bloqueo de Ormuz daña a la industria química

El cierre del estrecho de Ormuz y los elevados precios de la energía están teniendo un gran impacto en la industria química. La región del Golfo suministra aproximadamente la mitad de las exportaciones mundiales de etilenglicol y casi el 40% del metanol, ambos esenciales para los plásticos y los productos químicos industriales. Además, una amplia gama de bienes industriales requiere de productos químicos para su fabricación por lo que el aumento de los precios del petróleo y el gas repercuten en los costes de fabricación, los precios al productor y, en última instancia, la inflación al consumo. 

Crédito y Caución trabaja en dos escenarios, en función de la duración del conflicto. En el escenario base, que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz en mayo, la producción mundial aumentaría apenas un 0,6% en 2026. Pero en el escenario pesimista, con el cierre del estrecho hasta septiembre, se reduciría un 1,7%. 

A la guerra del Golfo se suma la continua incertidumbre en materia de política comercial. Aunque los aranceles impuestos por EEUU en 2025 están paralizados por el Tribunal Supremo, las empresas químicas se enfrentan a una renovada incertidumbre en torno a los regímenes arancelarios y a los riesgos legales. 

En Europa, el informe de Crédito y Caución prevé una caída de la producción del 2,2%. El repetido repunte de los precios del gas en Europa está agravando los problemas de competitividad, especialmente en relación con China y EEUU. Por una parte, los productores chinos dependen cada vez más de materias primas basadas en el carbón. Por otra parte, en Estados Unidos el incremento de los precios del gas ha sido más moderado, lo que beneficia a los competidores estadounidenses. 

Además de estos factores perturbadores, las empresas químicas europeas se enfrentan a una presión creciente para invertir en automatización, transformación y digitalización. Las pymes sin cobertura energética y sin capacidad de inversión para la descarbonización corren un riesgo especial. Por todo ello, la Unión Europea está perdiendo cuota de mercado mundial de productos químicos en los últimos años. Mientras en 2014 contaba con una cuota cercana al 20%, en 2024 había descendido al 14%. En este contexto, Crédito y Caución ha rebajado la perspectiva de rendimiento empresarial y riesgo crediticio para la industria química en Bélgica, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido. 

Otro importante reto para el sector es el posible desvío de mercancías chinas, que inicialmente iban destinadas a EEUU hacia otros mercados, en particular Europa. Este cambio podría suponer una acumulación de stock de productos chinos a menor coste impactando en la demanda de productos europeos, lo que reduciría la producción interna y, por extensión, de los productos químicos utilizados en su fabricación. 

En conclusión, la industria química se enfrenta a retos derivados del cierre del estrecho de Ormuz y la volatilidad de los precios de la energía. Junto a ello, las interrupciones en la cadena de suministro causadas por tensiones geopolíticas, el aumento del proteccionismo, desastres naturales o problemas logísticos suponen riesgos que supondrán un lastre para el crecimiento de la producción en 2026.

Coface: más insolvencias de empresas en EEUU

Desde que Donald Trump inició la guerra comercial en 2025, el debate sobre quién asume realmente el coste final de los aranceles sigue abierto. El presidente estadounidense afirma que son las empresas extranjeras las que, para preservar su acceso al mercado estadounidense, bajarían sus precios y, por lo tanto, absorberían la mayor parte del impacto. Sin embargo, tarde o temprano, es el consumidor quien lo termina pagando en forma de mayor inflación, según indican los economistas de Coface en un nuevo análisis sobre el coste arancelario y la resiliencia del comercio global, tras un año de la imposición de los aranceles de Trump.

Salvo algunas excepciones, los márgenes de los exportadores extranjeros se han mantenido prácticamente intactos y no se observa una tendencia generalizada de las empresas extranjeras a bajar sus precios para preservar su cuota de mercado en EEUU. 

Además, si bien se observa un aumento de la inflación al consumidor, por el momento es significativamente más moderada de lo estimado. De hecho, 2025 finalizó con una tasa de inflación anual promedio del 2,8 %, manteniéndose muy por debajo del 3,5-4% previsto, con aranceles promedio de alrededor del 15 %. Aunque es cierto que, de no haber existido una guerra comercial, lo más probable es que la tasa hubiera sido del 2%, estas cifras, por el momento, no sugieren un alto grado de repercusión de los costes en el consumidor. 

En conjunto, estas dos observaciones indican que, en esta etapa, son las empresas estadounidenses las que están absorbiendo la mayor parte de los costes. Asimismo, existen otros datos corroboran esta evaluación. Tal es el caso del índice de precios de importación, que aumentó un 0,7% en 2025 (una tasa muy cercana a su incremento anual promedio del 0,5% desde 2010). A pesar de esto, algunas categorías de productos registraron excepcionalmente caídas de precios significativas, en particular, bebidas alcohólicas, madera, cosméticos, acero y textiles.

Se ha producido un fuerte aumento en los costes de los insumos entre las empresas más expuestas a aranceles. Para finales de 2025, la inflación de los insumos se sitúa en el 20% en la industria metalúrgica, el 9% en electrodomésticos, el 8% en el sector automotriz, el 6% en maquinaria industrial y textiles, y el 5% en electrónica. En la mayoría de estos sectores, los márgenes brutos se encuentran estancados o, incluso, se contraen.

A primera vista, estos hallazgos pueden parecer contradictorios dada la resiliencia mostrada por la economía estadounidense. Sin embargo, aunque el PIB está creciendo, esto no significa que todas las empresas estén prosperando.  El aumento de las insolvencias lo confirma. La guerra comercial ha coincidido con un rápido incremento en las solicitudes de quiebra: actualmente, se sitúa un 15% por encima de la media de 2019, y esto se ha mantenido durante tres trimestres consecutivos por primera vez desde la pandemia. A pesar de que la mayoría de las empresas aún logran resistir este entorno adverso recurriendo a sus reservas de efectivo o compensando el impacto mediante mejoras en la productividad, un número creciente de ellas se encuentra en una posición vulnerable. 

También parece que los consumidores estadounidenses están ahora menos dispuestos a aceptar nuevas subidas de precios significativas tras el repunte inflacionario que siguió a la pandemia de la COVID-19. La sensación de que el coste de la vida se ha vuelto inaceptablemente alto está dando lugar a un discurso sobre una "crisis de asequibilidad" que podría costarles caro a los republicanos en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

La ofensiva arancelaria estadounidense ha provocado una importante turbulencia en el comercio mundial. Inicialmente, avivó la volatilidad en el flujo de mercancías: las importaciones estadounidenses aumentaron un 25 % en volumen en el primer trimestre de 2025, en comparación con el mismo período de 2024, ya que las empresas anticiparon la entrada en vigor de los aranceles. En abril, el anuncio de una tregua de 90 días desencadenó una nueva oleada de compras. Este repunte de la actividad afectó negativamente a las importaciones estadounidenses, lo que provocó un descenso en la segunda mitad del año. Finalmente, EEUU mantuvo un fuerte dinamismo en sus importaciones durante 2025.  Los precios subieron un 4,2 % durante el año, lo que supone una desaceleración moderada en comparación con el crecimiento del 5,2 % registrado en 2024. Este impulso contribuyó a la persistencia del déficit comercial estadounidense, a pesar de que reducirlo era uno de los objetivos declarados de la administración estadounidense a través de su política arancelaria.

Esta inestabilidad ha repercutido en el coste del transporte marítimo. Las tarifas de flete no se vieron afectadas en el primer trimestre, ya que las navieras habían previsto un aumento de mercancías antes de la imposición de aranceles. Sin embargo, no se había previsto la segunda oleada de demanda. Mientras tanto, las empresas habían reducido la capacidad en las rutas transpacíficas, anticipando una desaceleración sostenida. El resultado: las tarifas de flete de contenedores se dispararon un 70% en cuatro semanas desde principios de mayo, con un aumento espectacular de casi el 120 % en la ruta Shanghái-Los Ángeles.

También han propiciado una reconfiguración del comercio mundial, o más bien, la aceleración de este fenómeno. Y es que, los aranceles han vuelto a poner de relieve la importancia de los países 'puente', un concepto que surgió en el contexto de la guerra comercial entre China y EEUU que comenzó en 2018. Estos países actúan como nexos comerciales entre Estados Unidos y China, principal objetivo de la ofensiva arancelaria. No obstante, a diferencia de años anteriores, la elección de estos países puente también ha estado condicionada por la dinámica arancelaria relativa. En consecuencia, los países que ya actuaban como puente han visto cómo su papel adquiría una nueva dimensión, beneficiándose de aranceles más favorables que los aplicados a China. 

Vietnam es el ejemplo más llamativo. Entre 2017 y 2024, la participación de este país en las importaciones estadounidenses aumentó en un promedio de 0,3 puntos anuales, pasando del 2 % al 4,2 %. Solo en 2025, el aumento fue de 1,5 puntos, una aceleración de cinco veces más que en años anteriores. Las importaciones estadounidenses procedentes de Vietnam se dispararon un 42% en valor, lo que representa el 44% de la disminución de las importaciones procedentes de China. Al mismo tiempo, las exportaciones chinas a Vietnam aumentaron en una cantidad similar, lo que sugiere su papel como centro de intermediación. 

Si bien el aumento de las importaciones estadounidenses procedentes de Tailandia fue la mitad en valor, coincidió con el incremento de las exportaciones chinas a ese país. En cuanto a México, a menudo citado como país de conexión, el caso es más ambiguo: sus exportaciones a su vecino estadounidense aumentaron en 2025. Sin embargo, este incremento es cuatro veces mayor que el de las exportaciones chinas a México, lo que pone en perspectiva su papel como intermediario.

De los 272.000 millones$ recaudados en aranceles desde marzo de 2025, cerca de 166.000 millones —recaudados en virtud de la IEEPA— podrían ser reembolsados a las empresas estadounidenses que los pagaron.

En este contexto, se desprenden tres lecciones principales:

  • En primer lugar, la administración estadounidense sigue decidida a defender un régimen arancelario agresivo. Por lo tanto, una rápida flexibilización de las restricciones destinadas a amortiguar el posible impacto de la inflación energética tras la crisis del estrecho de Ormuz representaría un giro radical e incompatible con la línea política declarada. La hipótesis de que Trump “siempre se acobarde” parece, por consiguiente, muy improbable en este sentido.
  • En segundo lugar, al basarse en argumentos legales endebles, la administración Trump contribuye a aumentar la incertidumbre en torno al comercio. Si incluso los aranceles vigentes desde hace casi un año pueden revocarse, ¿cuándo podrán los agentes económicos considerar estable el régimen arancelario? Además, los nuevos aranceles anunciados tras la decisión de la Corte Suprema son, en sí mismos, impugnables legalmente, lo que alimenta aún más la incertidumbre.
  • En tercer lugar, no hay garantía de que las empresas sigan absorbiendo los costes indefinidamente sin trasladar una proporción cada vez mayor a los consumidores. La capacidad de reducir márgenes o depender de aumentos de productividad tiene sus límites. Tras la fase inicial de aranceles de 2025, la guerra comercial podría entrar ahora en una fase de "maratón": más lenta, más prolongada y potencialmente más inflacionaria.

Swisscanto: puede exigirse una prima de riesgo al bono de EEUU

Thomas Kirchmair, Senior Portfolio manager Global Fixed Income de Zürcher Kantonalbank / Swisscanto, comenta: "Hace solo unas semanas, el mercado anticipaba en gran medida que los principales bancos centrales relajarían sus tipos de interés de referencia o, al menos, los mantendrían estables. La Reserva Federal ya había bajado los tipos tres veces en 2025, y los inversores descontaban nuevas bajadas para 2026. Mientras tanto, la tasa de inflación estadounidense parecía acercarse gradualmente al objetivo del 2%. Se observaron tendencias similares en el BCE y el Banco de Inglaterra.  Pero entonces, el 28 de febrero, estalló el conflicto con Irán, lo que trastocó el panorama mundial de los tipos de interés en muy poco tiempo".

Desde entonces, la fuerte subida de los precios de la energía provocada por el conflicto armado en Oriente Próximo ha reavivado los temores inflacionistas y ha modificado radicalmente las expectativas del mercado. La esperanza de una bajada de los tipos ha dado paso a la preocupación de que los bancos centrales se vean obligados a aplicar una política monetaria más restrictiva, con el fin de contener la inflación impulsada por los precios de la energía. La reacción de los inversores fue clara: en el mercado de bonos se produjo lo que se conoce como 'bear flattening'. Esto significa que los rendimientos aumentan en todos los plazos, pero especialmente en el extremo corto de la curva de tipos. Los bonos del Estado británico (los Gilts) fueron los más afectados por esta evolución. Pero también en EEUU y en la zona del euro los costes de refinanciación aumentaron considerablemente. Para EEUU, esta evolución llega en un momento de lo más inoportuno. El 17 de marzo de 2026, la deuda bruta del país superó por primera vez la barrera de los 39 billones$. El aumento de los tipos de interés intensifica la presión sobre una situación presupuestaria ya de por sí tensa, ya que una parte cada vez mayor del presupuesto debe destinarse al servicio de la deuda. En este contexto, resurge una y otra vez el debate sobre la condición de los bonos del Estado estadounidense, los Treasuries, como valor refugio.

Si bien el elevado endeudamiento de EEUU constituye un problema estructural, no debe sobrevalorarse, no desempeña un papel significativo en las decisiones a corto plazo sobre los tipos de interés del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Sin embargo, podría ser necesaria una prima de riesgo más elevada para los bonos estadounidenses, lo que a largo plazo se reflejaría sobre todo en el extremo largo de la curva de tipos.

La valoración actual de las subidas de tipos nos sugiere que el mercado podría haber alcanzado un nuevo equilibrio, una opinión respaldada por las primas de riesgo de inflación a largo plazo estables, a pesar del reciente repunte de los precios de la energía.   

Los bonos en USD a corto plazo siguen ofreciendo oportunidades de inversión interesantes. Los bonos del Tesoro, por su parte, se encuentran entre los activos más líquidos del universo de la renta fija, y esta liquidez puede resultar muy valiosa, especialmente en un entorno volátil. Permite actuar con rapidez cuando surgen oportunidades. Además, el nivel actual de los tipos de interés, especialmente en el extremo corto de la curva, es atractivo. "Vemos aquí potencial para beneficiarnos del aumento de los rendimientos corrientes", señala.

Es probable que los bonos europeos también alcancen sus máximos de rendimiento, a pesar de que el BCE mantendrá una postura cautelosa durante más tiempo debido al efecto retardado de la crisis energética en las cifras de inflación. En el caso de los bonos periféricos, "volvemos a ver algo más de valor, aunque en euros nos mantendríamos cerca de la duración del índice de referencia. Además, hemos abierto posiciones más pequeñas en CHF y CAD, que representan una beta más baja. En Europa, por el contrario, estamos reduciendo lentamente las posiciones en bonos indexados a la inflación, los llamados 'linkers'. Al mismo tiempo, seguimos aumentando las posiciones en linkers a más largo plazo en EEUU", explica.

Si, en este contexto, la Fed prestara mayor atención al mercado laboral, las expectativas de inflación a largo plazo en EEUU también podrían aumentar. Los linkers reflejan las expectativas de inflación y no la inflación actual, un aspecto que hace que la Fed parezca menos restrictiva que el BCE. 

Incluir bonos de mercados emergentes en las carteras también puede resultar interesante para los inversores con mayor apetito de riesgo. Los rendimientos reales, por lo general más elevados, y la estabilidad de las divisas deberían permitirles obtener un rendimiento superior al de los mercados desarrollados. Sin embargo, sigue existiendo cierta reserva: "nuestra estrategia se basa en la hipótesis de que los mercados de materias primas se estabilizarán en las próximas semanas y alcanzarán una 'nueva normalidad'. No obstante, si el conflicto se intensificara de nuevo y los precios de las materias primas provocaran también efectos de segunda ronda, reevaluaremos la situación rápidamente".

UBS: los bonos de calidad ofrecen una atractiva relación riesgo-recompensa

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron tras la publicación del índice de precios al consumo (IPC) de abril en EE. UU., y el rendimiento del bono a 10 años cerró en el 4,46 %, su nivel más alto en 10 meses. Los rendimientos de los bonos gubernamentales de referencia denominados en euros también aumentaron, con el rendimiento del bund alemán a 30 años situándose en su nivel más alto desde 2011 en medio del continuo cierre del estrecho de Ormuz. "Sin embargo, seguimos creyendo que el umbral para una subida de tipos por parte de la Fed continúa siendo elevado, y esperamos que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense caigan en los próximos meses a medida que la inflación en EEUU se modere y los inversores reajusten sus expectativas sobre la política monetaria de la Fed. Los rendimientos de los bonos gubernamentales de referencia en euros también deberían alejarse de sus recientes máximos debido a las preocupaciones sobre el crecimiento económico", apuntan en UBS. El BCE sigue atento a los riesgos para el crecimiento. La inflación en EE. UU. debería moderarse en los próximos meses. Los signos de debilidad en el mercado laboral estadounidense también deberían respaldar el argumento a favor de una mayor flexibilización monetaria.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos pensando que la valoración actual de los mercados de tipos es demasiado agresiva en términos de expectativas de endurecimiento monetario. Esto significa que los bonos de calidad ofrecen una atractiva relación riesgo-recompensa en el entorno actual, ya que los rendimientos deberían caer tanto si los inversores reducen sus expectativas de subidas de tipos como si los riesgos de recesión y los recortes de tipos pasan a ocupar el centro de atención. Favorecemos los bonos de calidad con vencimientos cortos y medios, así como una exposición selectiva a segmentos de mayor beta, como mercados emergentes, high yield o deuda subordinada”.

Banor: las grandes tecnológicas dejan las recompras de acciones

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, cree que el hecho de que grandes tecnológicas como Alphabet o Meta hayan dejado de recomprar acciones durante el primer trimestre de 2026 es una señal de que el “motor” de la renta variable global está empezando a desinflarse. Hasta la fecha, los mecanismos que han impulsado a la renta variable han sido el crecimiento de los beneficios, los dividendos y las recompras. Pero éstas dejan de ser uno de los impulsores de la renta variable, porque se están desinflando, e incluso desapareciendo, en algunas compañías muy relevantes en los índices. 

La ausencia de recompras de acciones significa que no hay exceso de caja disponible para devolver a los accionistas y, como la compañía no quiere aumentar su deuda bruta, se ve obligada a recortar de la forma más sencilla el gasto discrecional: eliminando las recompras de acciones. 

Todo esto significa que los inversores necesitarán evaluar la rentabilidad sobre el capital de las inversiones realizadas por estas compañías, y comprobar si otros sectores van sustituyendo a las grandes tecnológicas como impulsores de los mercados globales de renta variable.

29Apr

Las gestoras coinciden en que el crecimiento de los beneficios empresariales es mucho más fuerte que las tensiones geopolíticas.

Miguel Ángel Valero

Aunque las cifras generales de insolvencias empresariales en Europa Central y Oriental se estabilizaron en su conjunto en2025, el último estudio de Coface revela una realidad mucho más fragmentada, con marcadas divergencias entrepaíses y sectores, cada vez más condicionadas por unas condiciones macroeconómicas divergentes. Los procedimientos de insolvencia aumentaron solo un 0,26%en 2025, hasta 46.161. La inflación se moderó, los tipos de interés comenzaron a bajar, los mercados energéticos mejoraron y las presiones salariales se atenuaron, lo que supuso un alivio parcial para los márgenes de las empresas. 

Sin embargo, estas mejoras no se tradujeron en una recuperación uniforme para las empresas de toda la región .“Las cifras generales sugieren una estabilización, pero la realidad subyacente es mucho más compleja”, afirma Mateusz Dadej, economista regional de Coface. “La brecha entre países se está ampliando y la dinámica de la insolvencia está cada vez más determinada por factores nacionales, como los marcos normativos, la política fiscal y la exposición a la demanda externa”.

En este sentido, Coface vaticina que las insolvencias empresariales aumenten en toda Europa Central y Oriental en 2026, ya que las renovadas presiones sobre los costes, las dependencias externas y la incertidumbre en materia de política económica pondrán a prueba la resiliencia de las empresas en toda la región. 

En 2025 surgieron tres patrones distintos en toda la región. Las tendencias de insolvencia divergieron marcadamente en Europa Central y Oriental, con algunas economías registrando descensos de dos dígitos, mientras que otras mostraban aumentos igualmente pronunciados. Polonia registró el mayor incremento, con un aumento de las insolvencias del 17,8 %, lo que refleja en gran medida el uso cada vez más extendido de los procedimientos de reestructuración, más que un deterioro repentino de la actividad empresarial. Eslovenia (+12,9%), Serbia (+9,6%), la República Checa (+8,7%) y Rumanía (+3,8%) también registraron un aumento de los niveles de insolvencia, impulsado por una combinación de endurecimiento fiscal, incertidumbre política, débil demanda externa y empeoramiento de los hábitos de pago.

Por el contrario, Croacia (-18,6 %), Eslovaquia (-14,5 %), Lituania (-13 %), Letonia (-7,4 %), Hungría (-6,6 %) y Bulgaria (-6,2 %) registraron descensos notables, lo que indica una normalización gradual tras los picos anteriores vinculados a la crisis energética, los cambios normativos y la retirada de las medidas excepcionales de la era de la pandemia. Estonia (+1,1 %) se mantuvo en general estable, lo que ilustra cómo la aparente resiliencia nacional puede seguir ocultando presiones sectoriales específicas.

Desde una perspectiva sectorial, los patrones de insolvencia fueron más homogéneos en toda la región. Los mayores aumentos en las quiebras empresariales se observaron en la industria manufacturera, la construcción y el transporte , lo que refleja su sensibilidad a las condiciones de financiación y a las fluctuaciones de la demanda externa. Aunque la bajada de los tipos de interés y la moderación de la inflación proporcionaron cierto alivio, el menor poder de fijación de precios y el impacto retardado de las anteriores crisis de costes continuaron ejerciendo presión sobre la liquidez , especialmente para las empresas más pequeñas .

La volatilidad energética reconfigura el entorno de riesgo

Es poco probable que cualquier estabilización aparente se mantenga en 2026. Coface vaticina que los riesgos de insolvencia en Europa Central y Oriental se intensifiquen en 2026, a medida que una nueva crisis energética afecte tanto a los hogares como a las empresas. El fuerte repunte de los precios del petróleo y el gas ya se está traduciendo en un aumento de los costes de los insumos, lo que reduce los márgenes y obliga a las empresas a absorber o repercutir el incremento de los gastos en un entorno en el que la demanda sigue siendo frágil.

Como importadora neta de materias primas energéticas, la región sigue estando especialmente expuesta. Las medidas de mitigación, como los límites máximos al precio del combustible o las reducciones fiscales, pueden suponer un alivio a corto plazo para los presupuestos familiares. Sin embargo, conllevan una mayor presión fiscal y riesgos potenciales para la seguridad del suministro. 

Al mismo tiempo, el aumento de las insolvencias en Alemania, el socio comercial más importante de la región de Europa Central y Oriental, incrementa el peligro de que se produzcan efectos de contagio a través de los vínculos comerciales y de la cadena de suministro. “Se vislumbran factores favorables en el horizonte, como una absorción acelerada de los fondos de la UE y una mayor demanda externa a finales de 2026. Sin embargo, es poco probable que estos aspectos positivos compensen por completo la volatilidad energética y los riesgos externos. A medida que el entorno operativo vuelve a ser más di fícil, las empresas deben centrarse en la gestión de la liquidez, el control de costes y el riesgo de contraparte”, destaca Jarosław Jaworski, director general regional de Coface para Europa Central y Oriental. 

Crisis en la OPEP

Por otra parte, Emiratos Árabes Unidos (EAU) han decidido abandonar la OPEP con el objetivo de poder responder con mayor flexibilidad al previsible repunte de la demanda de petróleo una vez se estabilice la situación tras la guerra en Oriente Medio, sin verse limitados por las cuotas de producción del grupo. La decisión supone la culminación de años de tensiones con Arabia Saudí. Ambos países han chocado en varias reuniones de la OPEP+: mientras Abu Dabi ampliaba su capacidad productiva mediante inversiones de más de 150.000 millones$, Riad defendía una política de restricción de la oferta.

Aunque la salida ya se había planteado en el pasado por el malestar de los EAU con las limitaciones impuestas por la organización, el conflicto ha actuado como catalizador final al reforzar los incentivos para aumentar la producción cuando la situación se normalice.

Miembro del cártel desde hace seis décadas, los EAU son el tercer mayor productor de la OPEP y aportan alrededor del 12% del suministro del grupo. Antes del conflicto bombeaban cerca de 3,4 mbd, pero cuentan con capacidad para elevar la producción hasta unos 5 mbd de crudo y líquidos. Para la OPEP y sus socios, la salida emiratí supone un nuevo golpe a su capacidad de gestionar los precios del petróleo mediante el control de la oferta, en un contexto en el que su influencia ya se ha visto mermada por el auge de la producción de EEUU por la retirada progresiva de miembros más pequeños: Angola, a finales de 2023; Ecuador, en 2020;  y Catar lo hizo en 2018 para centrarse en el desarrollo de su sector de gas natural.

Mientras, en EEUU, la confianza del consumidor de la Conference Board sorprendió al superar las expectativas a su nivel más elevado en los últimos diez meses a pesar de la guerra en Oriente Medio. Esta mejora puede reflejar que los hogares estadounidenses anticipan un posible alto el fuego en la región y perciben señales de estabilización en el mercado laboral. El indicador general aumentó en abril a 92,8 desde el 92,2 anterior y por encima del 89 esperado. Por componentes, el subíndice de expectativas de los próximos 6 meses repuntó (72,2 vs 71 anterior), mientras que el subíndice de condiciones actuales descendió ligeramente (123,8 vs 124,1). No obstante, el sentimiento subyacente sigue moderado: la confianza presenta tendencia a la baja desde la recuperación posterior al covid y muchos consumidores continúan preocupados por sus perspectivas laborales y el aumento de los precios. 

Esta lectura contrasta con la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, publicada la semana pasada, que cayó a un mínimo histórico. La divergencia se explica, en parte, por el distinto enfoque de ambos indicadores: el índice del Conference Board se centra principalmente en las condiciones del mercado laboral, mientras que el de la Universidad de Michigan pone mayor énfasis en las finanzas personales y el coste de la vida.

UBS: rendimientos atractivos

Para UBS, los rendimientos actuales son atractivos para los inversores que buscan diversificar sus carteras y aumentar sus ingresos, y ofrecen una oportunidad para aumentar la exposición a bonos de calidad. Una exposición diversificada a renta fija puede proporcionar fuentes adicionales de rentabilidad. Algunos mercados bursátiles y estructuras de renta variable son una alternativa para generar ingresos.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Si bien mantenemos una visión positiva sobre la renta variable global, vemos una serie de estrategias que los inversores pueden considerar para mejorar los ingresos y la resiliencia de sus carteras en un entorno de mercado incierto”. “Los precios más altos de la energía son un riesgo, pero en ausencia de un shock prolongado, creemos que el entorno para la economía y los beneficios empresariales sigue siendo sólido, lo que respalda a la renta variable”, argumenta.

“La tecnología y la IA son ahora motores clave del crecimiento de beneficios en los mercados emergentes, mientras que las materias primas siguen siendo un importante factor macroeconómico. El impacto de los precios de las materias primas es desigual, lo que pone de relieve la necesidad de una exposición selectiva”, apuntan Laura Smith, analista, y Maximilian Kunkel, estratega.

“El Banco de Japón mantuvo su tipo sin cambios, pero tres votos disidentes y una revisión al alza de las previsiones de inflación señalaron una subida anticipada. Ahora prevemos la próxima subida en junio, aunque seguimos estimando el tipo terminal en el 1,5%”, explican Kazumasa Ishii, estratega, y Daiju Aoki, director de inversiones en Japón. “La probabilidad de una recuperación significativa del yen (por debajo de 150 frente al USD) parece limitada por unos precios del petróleo elevados durante más tiempo, que presionan la balanza de pagos de Japón, y por un enfoque prudente del Banco de Japón ante las preocupaciones sobre la deuda fiscal interna”, precisan Teck Leng Tan, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de divisas y materias primas.

“Las acciones tienden a moverse con las expectativas de beneficios, y la reciente fortaleza del crecimiento de beneficios, tanto real como esperado, ha sido un factor clave de apoyo para el mercado bursátil. Creemos que el crecimiento de beneficios seguirá siendo sólido, aunque no tan robusto como en las tendencias recientes”, insiste David Lefkowitz, responsable de renta variable estadounidense

UBP: mercados resistentes, bancos centrales cautelosos 

La última Perspectiva Semanal de UBP: mercados resistentes, bancos centrales cautelosos subraya que los mercados mundiales se mueven en un delicado equilibrio entre un crecimiento resistente, tensiones geopolíticas persistentes y bancos centrales cautelosos. Los activos de riesgo siguen respaldados por unos sólidos resultados empresariales y el optimismo en torno a la tecnología y la inteligencia artificial, mientras que los mercados de renta fija y divisas reflejan un reajuste prudente de las expectativas de tipos de interés y una demanda sostenida de activos refugio, como el oro.

Banor: las correcciones en Bolsa generan oportunidades

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea de Banor SICAV, afirma que las correcciones en las Bolsas suelen generar oportunidades, algo habitual. En el escenario actual, el principal motivo del buen comportamiento bursátil es el crecimiento de los beneficios empresariales, mucho más fuerte que las tensiones geopolíticas. De hecho, Meda, ni los aranceles implementados en abril de 2025, ni la guerra por la invasión rusa de Ucrania, ni los acontecimientos en Venezuela, ni las tensiones en Irán han afectado a los beneficios de las empresas. Beneficios mejores de lo esperado, que crecen a doble dígito pese a la incertidumbre económica, la fragmentación global y los conflictos geopolíticos persistentes. 

08Apr

Discrepancias entre los analistas si se aleja o no el riesgo agudo de escalada, a la espera de las negociaciones directas entre Irán y EEUU el viernes. En cualquier caso, pasará tiempo hasta que se recobre la normalidad en el estrecho de Ormuz.

Miguel Ángel Valero

Trump lo vuelve a hacer. Cuando faltaba poco más de una hora para el inicio del supuesto “apocalipsis” en Irán, se alcanzó un acuerdo de alto el fuego de dos semanas con el país de los ayatolás. Más allá del ya habitual giro de guion del presidente estadounidense, el verdadero motivo de optimismo radica en que la aparente inmutabilidad de Teherán comienza a resquebrajarse y se muestra dispuesto a garantizar el paso seguro por el estrecho de Ormuz, algo que apenas unas horas antes parecía impensable.

Los dos países continuarán las negociaciones basándose en una lista de 10 puntos presentados por el régimen iraní, al tiempo que se reestablece el paso por el estrecho de Ormuz. Este giro se produce después de que, en fases previas, ambos países plantearan sus propias condiciones:  EEUU había propuesto 15 puntos, centrados en el desmantelamiento del programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho. Por su parte, Irán había presentado inicialmente 5 puntos, entre los que destacaba el reconocimiento de su soberanía sobre el Estrecho. La nueva propuesta de diez puntos representa en realidad una ampliación del plan iraní original, incorporando algunos elementos adicionales. Entre las principales novedades figuran la aceptación del enriquecimiento del programa nuclear iraní –con fines civiles– y la exigencia de un cese de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano. El presidente Donald Trump calificó estos principios como “una base viable sobre la que negociar”. 

Por su parte, el primer ministro de Israel ha respaldado la suspensión de los ataques contra Irán durante un período de dos semanas, aunque no contra el Líbano.

En lo relativo al estrecho de Ormuz, se aplicará un peaje de 2 millones$ por buque, una práctica que ya se venía realizando de forma extraoficial con las escasas embarcaciones que habían logrado cruzar la zona. Estos ingresos se destinarían a financiar la reconstrucción.

El éxito de las conversaciones se explica en gran medida por la intervención de terceros países. China ha desempeñado un papel relevante para facilitar que Irán aceptara la tregua, y Pakistán ha actuado como mediador clave entre las partes. En el anuncio del alto el fuego, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, invitó a delegaciones de EEUU y de Irán a reunirse el viernes 10 de abril en Islamabad con el objetivo de negociar un cese definitivo de las hostilidades.

Con esta escenificación y salvo sorpresa mayúscula, queda atrás el momento de máxima tensión de este conflicto, dando paso a una fase de progresiva normalización. En este contexto, Karoline Leavit, portavoz de la Casa Blanca, fue la encargada de presentar en EEUU una narrativa de victoria, afirmando que se habían “alcanzado y superado los principales objetivos militares en 38 días”. Desde el lado iraní, el alto el fuego se presenta igualmente como una victoria histórica frente al enemigo estadounidense, al haberle obligado a sentarse en la mesa de negociación.

La reacción de los mercados ha sido inmediata. El precio del petróleo caía de nuevo por debajo de los 100 $/barril, lo que impulsaba los precios de los bonos –reduciendo la rentabilidad exigida del Bund por debajo del 3%–. Por su lado, las Bolsas europeas apuntan a su mejor sesión desde abril de 2025 mientras los futuros estadounidenses también muestran fuertes repuntes.   

El conflicto entra ahora en una clara fase de desescalada. A partir de aquí, será clave monitorizar la situación en el paso por el estrecho —sea o no de pago— y el ritmo de normalización de los flujos de petróleo y gas. No obstante, parte del encarecimiento energético seguirá presente en las cifras de inflación durante los próximos trimestres, lo que podría generar episodios de volatilidad en un contexto marcado, además, por la llegada de un nuevo gobernador a la Reserva Federal. Todo ello en medio de unas negociaciones entre EEUU e Irán que previsiblemente seguirán tensando a los mercados en las próximas semanas, aunque en un escenario que lo peor del conflicto queda atrás.

Swisscanto: se aleja el riesgo agudo de escalada

El acuerdo sobre un alto el fuego a corto plazo ha desactivado temporalmente el riesgo agudo de escalada en Oriente Medio. El transporte marítimo a través del estratégicamente importante estrecho de Ormuz se ha reanudado, lo que ha provocado que los precios del petróleo caigan por debajo de los 96$ por barril (WTI). Sin embargo, los precios siguen por encima de los niveles previos a la crisis, ya que los conflictos subyacentes siguen sin resolverse. En las negociaciones para una solución a largo plazo, el plan iraní de 10 puntos, que incluye un mayor control del tráfico marítimo y el levantamiento de sanciones, desempeñará un papel central. Queda por ver si se puede alcanzar un acuerdo sostenible. 

Varios índices clave de futuros han superado hoy sus medias móviles de 200 días y sugieren que los mercados esperan una mayor estabilización, aunque persiste la incertidumbre en torno al conflicto.

"Gracias a las compras de acciones del 27 de marzo, entramos en abril con una sobre ponderación del 3% en renta variable que ahora está empezando a dar sus frutos. Incluso las acciones de materiales básicos, que inicialmente fueron fuertemente penalizadas, se han recuperado significativamente y se encuentran entre las ganadoras de las últimas semanas. Un factor clave ha sido la fuerte recuperación del precio del oro desde 4.100$ hasta 4.800; mantener la posición sobre ponderada aquí también ha demostrado ser beneficioso. El aumento de la duración a finales de marzo y la reducción de la posición en dólares estadounidenses también han sido buenas decisiones hasta ahora", explican en Swisscanto

"Como resultado, pudimos recuperar una parte significativa del bajo rendimiento de marzo en la primera semana de abril y ahora estamos aproximadamente de nuevo en línea con el índice de referencia en lo que va de año. Actualmente, no son necesarios ajustes en la cartera; estamos bien posicionados para un escenario de desescalada. Además, es probable que los indicadores fundamentales vuelvan a ocupar el centro de atención. El viernes se espera que los datos de inflación de EEUU aumenten, pero anticipamos solo un incremento moderado del +0,2% intermensual en la inflación subyacente. La próxima semana comenzará la temporada de resultados del primer trimestre, con un aumento de beneficios muy sólido esperado en EEUU de alrededor del 17% en comparación con el año anterior", añaden.

Fidelity: el riesgo de escalada sigue siendo elevado

"El riesgo de una escalada brusca sigue siendo elevado, incluso tras el alto el fuego de dos semanas. Nuestro escenario central sigue siendo que el resultado final más probable será una resolución desordenada, con riesgos de cola que permanecen elevados durante esta fase del conflicto"!, opinan en cambio en Fidelity.

El despliegue de marines estadounidenses en la región mantiene abierta la posibilidad de una mayor escalada, como elemento de presión para lograr una resolución. "Nuestra visión sigue siendo que escalada (pese al alto el fuego) y resolución no son mutuamente excluyentes. Vemos una vía en la que una escalada adicional se utilice para forzar un desenlace, aunque este sea desordenado e incompleto. Los riesgos de cola siguen presentes, ya que estas escaladas conllevan claros riesgos de errores de cálculo", explican. 

El Estrecho de Ormuz ha registrado cierta mejora de los flujos en los días anteriores al alto el fuego, incluida la primera salida del estrecho de un buque propiedad de una gran empresa europea el pasado viernes. No obstante, el nivel de actividad sigue siendo sustancialmente inferior al de antes del conflicto. Además, estos movimientos siguen siendo en gran medida salidas unidireccionales desde Ormuz. Los flujos de entrada continúan dominados por la denominada “flota oscura”. 

Es probable que, tras cualquier resolución de este conflicto, el Estrecho siga siendo en gran medida un espacio disputado, con cualquier reapertura sujeta a los términos de Irán. Es poco probable que Irán renuncie a la influencia que ha ganado, dado el deterioro de su capacidad militar. Irán ha elaborado un protocolo junto con Omán para supervisar el tráfico a través del Estrecho, con un marco para el cobro de peajes a los buques en tránsito. Incluso en el caso de una resolución, es probable que los precios de las materias primas energéticas sigan incorporando una prima de riesgo geopolítico.

Teniendo en cuenta los daños en infraestructuras en toda la región del Golfo, el escenario del “día después” difícilmente supondrá un retorno a la normalidad previa a la guerra. A medida que se prolonga el conflicto, la transmisión macroeconómica también está desplazándose de forma incremental hacia dinámicas más tangibles de restricciones de oferta. Las disrupciones en el transporte marítimo, los seguros y las rutas están afectando cada vez más a la disponibilidad física, y no solo a las expectativas de precios. El Estrecho ha pasado de ser un factor de riesgo a una restricción estructural, y los mercados energéticos reaccionan cada vez más a las disrupciones físicas junto con la señalización geopolítica. Además, es probable que esta disrupción se deje sentir más allá de los mercados energéticos, ya que también se ven afectadas las cadenas de suministro de bienes no energéticos. Aproximadamente un tercio de los envíos de fertilizantes pasa por el Estrecho de Ormuz, y esta disrupción se produce con el inicio de la temporada de siembra en el hemisferio norte. Este shock se dejará sentir en los mercados alimentarios, sin una solución inmediata incluso si se reanudan los flujos por Ormuz estos días. Otros subproductos importantes, como el helio, son insumos clave para la cadena de suministro de semiconductores. Una disrupción prolongada podría provocar impactos más amplios en la cadena de suministro global, más allá del petróleo y el gas. 

En lo que respecta a la transmisión económica más amplia, Asia sigue estando en el epicentro, seguida de Europa, mientras que EEUU se encuentra más aislado de los efectos económicos inmediatos. Las respuestas políticas por parte de las economías asiáticas afectadas también se están intensificando. Algunos gobiernos asiáticos han comenzado a desplegar más medidas fiscales para mitigar el impacto, como la puesta en marcha de presupuestos fiscales suplementarios (Corea), el uso de fondos fiscales adicionales para mantener subvenciones a los combustibles (Filipinas, Malasia) y el establecimiento de comités formales de gestión de crisis más allá de medidas a corto plazo (Singapur, Corea, Malasia y Filipinas). En Europa, las respuestas políticas hasta la fecha se han concentrado principalmente en el coste de la vida, con gobiernos promoviendo medidas para proteger a los consumidores frente a los efectos de los precios. A su vez, los bancos centrales han adoptado un tono más restrictivo, con las lecciones de 2022 muy presentes. 

El papel de los actores externos en la resolución del conflicto sigue siendo determinante. China continúa siendo clave por su exposición a los flujos energéticos del Golfo, lo que pone de manifiesto la interacción de dinámicas de poder internacionales en esta situación. La elevada exposición de China a una recesión global, a pesar de sus colchones energéticos, le incentiva a mediar una solución. Esto se ha ilustrado aún más con su propuesta, junto con Pakistán, del plan de paz presentada a finales de la semana pasada, lo que subraya la naturaleza multiagente de este conflicto. 

"Nuestra visión sigue siendo que el resultado más probable es una resolución desordenada, con primas de riesgo geopolítico que probablemente se mantendrán en los días posteriores a la guerra. Los riesgos de cola siguen siendo elevados, con el riesgo activo de encontrarnos en una situación en la que las partes continúen teniendo incentivos para escalar de nuevo con el objetivo de desescalar, lo que conlleva claros riesgos asimétricos. Aunque probablemente estemos más cerca del final que del inicio de este conflicto, persiste una elevada incertidumbre", insisten en Fidelity. Mientras tanto, el estrés de mercado sigue siendo claramente visible en algunos canales. 

Pese a la bajada del precio del Brent el 8 de abril, es poco probable que los mercados energéticos vuelvan rápidamente a niveles de precios previos al conflicto, ya que probablemente se mantengan primas geopolíticas permanentes. "Trabajamos sobre el supuesto de que el Brent cotizará en torno a los 85$ durante el resto del año, tras cualquier resolución", precisan. 

Además, los riesgos para las cadenas de suministro más allá de los mercados energéticos implican que este shock no desaparecerá de forma inmediata. Este impacto se sentirá con mayor intensidad en Asia, debido a la exposición directa al Estrecho, seguida de Europa. A pesar de estar relativamente aislado del impacto directo de este conflicto, EEUU también sufrirá las consecuencias del shock macroeconómico global y de unos precios energéticos globales más elevados.

En lo que respecta a los bancos centrales, "nuestra visión es que, incluso en caso de una resolución a corto plazo, la Reserva Federal sigue siendo probable que recorte tipos, el Banco Central Europeo podría subirlos, mientras que el Banco de Inglaterra se mantendría en pausa, equilibrando un mercado laboral débil y una inflación persistente. Creemos que el Banco de Japón subirá tipos en dos ocasiones, con un claro margen para adoptar un sesgo más restrictivo incluso en el caso de una resolución a corto plazo".

UBS recomienda mantenerse activos en los mercados

El UBS CIO Daily destaca que los riesgos derivados del conflicto en Oriente Medio siguen presentes a pesar del alto el fuego temporal, y "recientemente hemos reducido nuestro objetivo de cierre de año para el S&P 500 y adoptado una postura más cautelosa en los mercados con alta sensibilidad a las interrupciones energéticas. Sin embargo, los recientes desarrollos positivos en el ámbito corporativo y económico también subrayan por qué los inversores deberían mantenerse activos en los mercados. El crecimiento de los beneficios empresariales debería mantenerse sólido. La política de la Reserva Federal sigue siendo favorable. El aumento de la adopción de la IA continúa siendo clave en el rendimiento de las acciones".

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos manteniendo la opinión de que los inversores deberían permanecer en el mercado a pesar de la incertidumbre a corto plazo. Los inversores pueden mejorar la resiliencia de sus carteras diversificando más allá de las clases de activos tradicionales, sustituyendo parte de la exposición directa a renta variable por estrategias de preservación de capital y añadiendo exposición al oro y a materias primas amplias como cobertura”.

Ebury: los inversores se mantendrán prudentes

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, cree que los inversores se mantendrán prudentes hasta que no se dilucide por completo si estamos ante un alto el fuego temporal o definitivo entre EEUU e Irán. “Sospechamos que los participantes del mercado no se comprometerán plenamente con el riesgo en el trading, ni los futuros del petróleo ni el dólar volverán a los niveles previos a la guerra hasta que se cierre un acuerdo definitivo. Tal y como están las cosas, esto sigue siendo solo una pausa temporal en la guerra y, a pesar del alto el fuego, el dólar sigue cotizando alrededor de un 1% más alto que antes del conflicto”, explica Matthew Ryan, jefe de Estrategia de Mercado.

La volatilidad se mantendrá alta en los próximos días, mientras los inversores analizan tanto los detalles de las negociaciones como los datos de tráfico marítimo. “Si las negociaciones flaquean o la actividad en el Estrecho de Ormuz sigue siendo moderada, los precios del petróleo y del dólar podrían cambiar de rumbo bastante rápido”, avisa. Sin embargo, si se reciben noticias de una desescalada total y un alto el fuego a largo plazo en las próximas semanas, “el dólar volverá bastante rápido a los niveles previos a la guerra”. 

El alto el fuego de última hora detendrá los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán y los contraataques iraníes durante un período de dos semanas, bajo la condición principal de que Irán proporcione un paso completo y seguro para los buques a través del estrecho de Ormuz. Las negociaciones para un acuerdo de paz completo comenzarán el viernes en Pakistán, con Trump presentando un conjunto de 10 propuestas de Irán para las conversaciones, que incluyen el levantamiento de las sanciones estadounidenses y la retención del control iraní sobre el estrecho de Ormuz. Los activos de riesgo se han recuperado bruscamente tras la noticia, ya que, aunque los mercados no necesariamente esperaban el peor escenario, tampoco anticipaban un alto el fuego inmediato. Los futuros del petróleo han retrocedido y, en el mercado de divisas, el índice del dólar estadounidense ha caído alrededor de un 1%, con el EUR/USD regresando por encima del nivel de 1.17 por primera vez desde el inicio de la guerra. Los mercados han respirado aliviados tras la noticia, con los inversores agradecidos de que se haya evitado el peor escenario y alentados por la promesa de que el suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz pronto se reanudará. 

Ahora la atención se centra en las próximas negociaciones críticas entre EEUU e Irán. La pregunta clave será si estas conversaciones lograrán una paz duradera o si el alto el fuego del martes solo ha pospuesto el problema.

La incertidumbre también persiste en cuanto al flujo de buques a través de Ormuz, dado que las primas de seguro siguen siendo extremadamente altas, el riesgo elevado de nuevos ataques y los problemas logísticos involucrados en la removilización de los petroleros. Aunque Irán ha prometido coordinar el paso seguro a través del estrecho, los detalles son escasos y los temores sobre ataques anteriores, la presencia de minas y el bloqueo de GPS hacen que muchos propietarios de barcos puedan no estar dispuestos a reanudar los flujos hasta que se pueda garantizar la seguridad de sus tripulaciones. La conclusión aquí es que, si bien el tráfico debería comenzar a reanudarse en los próximos días, probablemente veremos un aumento muy gradual en la actividad en lugar de una reanudación completa de las operaciones de los petroleros. Esto podría mantener elevados los futuros del petróleo, lo que podría mantener una demanda de las monedas de países importadores de petróleo (por ejemplo, USD, CAD, NOK, etc.). 

"Esperamos que la volatilidad siga siendo alta en los próximos días, mientras los inversores analizan tanto los detalles de las negociaciones como los datos de tráfico de buques", señala. "Por ahora adoptamos una visión optimista de que este es el comienzo de una desescalada más permanente", resalta.

Aunque puede ser difícil para Trump presentar este episodio como un "éxito", en este caso, el control de daños probablemente sea una medida más sabia que un espectáculo de victoria.

El futuro podría depender de dos factores principales: 

  • la magnitud de la "prima de riesgo Trump" que los inversores atribuyen al dólar tras otro movimiento político errático;
  • y las expectativas sobre los diferenciales de tasas de interés. Los mercados están volviendo a prever un recorte de tasas de la Reserva Federal para fin de año, mientras que aún se esperan 50 puntos básicos de aumentos en la zona euro. Si vemos un mayor riesgo de presiones inflacionarias persistentes en Europa que en Estados Unidos, eso podría afectar al dólar, ya que los mercados refuerzan las expectativas de una divergencia en las tasas de política de la Fed y el BCE. 

Banor aconseja esperar a los resultados empresariales del primer trimestre

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea de Banor SICAV, cree que las expectativas de inflación a largo plazo que el mercado ha descontado en marzo, un mes con alta volatilidad y caídas de doble dígito en varios índices bursátiles, no se sostienen. Por ello, es conveniente que los inversores no deshagan posiciones hasta conocer los resultados del primer trimestre, que se han revisado al alza tanto para las empresas que cotizan en EEUU como en las europeas, gracias al impulso del sector energético, que beneficia a otros sectores y compensa el impacto en el consumo de la subida del petróleo.

Marzo ha sido inestable en los mercados de renta variable. Las causas no se explican sólo por la guerra en Irán, pese a que no saber hasta cuándo durará el conflicto alimenta la incertidumbre y la volatilidad. El principal motivo es el alto nivel de liquidez en el sistema financiero. Cientos, si no miles de millones de dólares están fluyendo con mucha rapidez entre diferentes mercados, amplificando las oscilaciones en precios, y provocando en ocasiones situaciones difíciles de justificar por fundamentales.

Angelo Meda indica que es necesario distinguir entre cambios estructurales y temporales para identificar el nivel real de riesgo. Al parecer, el mercado ha interpretado como estructurales lo que en realidad eran circunstancias temporales, aumentando la percepción de riesgo. Así, las preocupaciones por la inflación que refleja el mercado, parecen infundadas. La subida de los precios de la energía y del transporte afectará a los bienes intermedios y a los precios finales al consumidor, con lo cual, la inflación estimada en los próximos dos años por el mercado subirá 1,5 puntos porcentuales por año, algo razonable.

En el largo plazo las perspectivas del mercado no son tan razonables. La inflación provocada por shocks externos —como picos del petróleo o cuellos de botella en las cadenas de suministro— ha sido siempre de corta duración, por lo tanto temporal, no estructural.  La estanflación de los años 70 sólo tiene un rasgo similar a la crisis actual: la subida del precio del petróleo, al igual que sucedió en 1973 por la Guerra de Yom Kipur y en 1979 por la Revolución iraní. Pero los temores de una inflación descontrolada no se sostienen, porque no está sucediendo lo que pasó en las otras crisis: ni la espiral precios-salarios, ni una política monetaria ultraexpansiva, ni la devaluación del dólar tras Bretton Woods.

Pese a que los riesgos descontados por el mercado no son tales, no pueden descartarse algunos factores a vigilar; riesgos como la menor independencia de los bancos centrales (cuando Kevin Warsh sea confirmado como el nuevo presidente de la Fed, el mercado valorará su independencia), y un dólar estructuralmente más débil por la financiación de los déficits y por los salarios más altos que sostienen a los hogares de menores ingresos. Aunque estos factores no parecen lo suficientemente potentes como para mover las expectativas de inflación de largo plazo, o para movilizar a los bancos centrales para que lleven a cabo subidas de tipos relevantes. 

“Si se confirman mejoras de productividad derivadas de un uso más amplio de herramientas tecnológicas y de la inteligencia artificial, no vemos razón para volver al famoso corredor del 2%, que los banqueros centrales consideran el nivel 'natural' para 'lubricar el sistema' y asegurar una transmisión monetaria fluida y la eficacia de las políticas de estabilidad de precios”, explica.

Pese a la alta volatilidad en los mercados en marzo, las estimaciones de crecimiento de los beneficios empresariales no se han revisado a la baja, sino más bien al alza, gracias al sector energético, lo que debería compensar el impacto sobre el consumo. La estimación para el S&P 500 es de subida del 16% respecto a 2025, desde 315 a 323$ por acción. En Europa, la subida esperada es del 10%, más de 3% por encima de lo estimado a principios de año, gracias a que un dólar más fuerte es beneficioso para muchos sectores.

Por tanto, las previsiones de resultados empresariales para 2026 no debe ser el principal indicador a seguir, dada la poca visibilidad que las empresas pueden dar acerca de sus ingresos futuros. Las claves que habrá que tener en cuenta para anticipar el comportamiento de los resultados empresariales este año son las intenciones de inversión de las grandes compañías tecnológicas. Estas empresas han respaldado muchos sectores, manteniendo a la  producción industrial en terreno positivo. Si la inversión se desacelera, se podría debilitar el relato sobre IA y la productividad que ha sostenido al mercado.. Y también las expectativas de costes para los próximos trimestres. Las empresas pueden tener un mayor control sobre esta variable, gracias a su experiencia tras la crisis energética derivada de la invasión de Ucrania y al foco en los márgenes —especialmente en industriales— tras el estancamiento de ingresos que ya dura más de un año.

“Si estos dos elementos se mantienen, el mercado podría sentirse más cómodo con el panorama de beneficios empresariales, aunque aplique un múltiplo de valoración más bajo que en el pasado, a causa de los riesgos latentes y explícitos”, señala este experto, que recomienda esperar a la publicación de los resultados del primer trimestre 2026 para tener una orientación más realista de lo que puede suceder en las Bolsas. 

24Mar

La popularidad del presidente de EEUU ha disminuido desde el estallido del conflicto, con una mayoría de votantes republicanos no afines al movimiento MAGA –un 52%– posicionándose en contra de la guerra.

Miguel Ángel Valero

Con el conflicto iniciado por los ataques de Israel y EEUU a Irán camino de su primer mes, la triple presión sobre Trump —política, financiera y de popularidad— se hizo notar.. Por un lado, el proceso de aprobación de la ampliación del presupuesto de defensa en 200.000 millones$ implica un desgaste significativo del capital político dentro del Partido Republicano, especialmente entre los senadores más distanciados de la órbita MAGA (Make America Great Again), la que llevó a Trump de nuevo a la Casa Blanca.

Los mercados también reflejaron este clima de incertidumbre, con fuertes retrocesos en la mayoría de las Bolsas globales. Y si hay algo que hace temblar a Trump son las caídas (prácticamente todos sus anuncios se hacen con los mercado financieros y bursátiles cerrados).

Varias encuestas indican que la popularidad del presidente ha disminuido desde el estallido del conflicto, con una mayoría de votantes republicanos no afines al movimiento MAGA –un 52%– posicionándose en contra de la guerra.

Ante esta acumulación de presiones, Trump lanzó un mensaje en su red social que constituye la primera señal palpable de que la Casa Blanca empieza a contemplar una salida al conflicto. Afirmó que durante el fin de semana se habían producido conversaciones “muy productivas” con representantes iraníes, centradas en poner fin a las hostilidades. Además, anunció que el ultimátum por el cual EEUU no atacaría infraestructuras civiles de producción energética se alargaba durante cinco días.

El anuncio provocó un giro abrupto en los mercados, que dejaron atrás los números rojos y celebraron la posibilidad de un desenlace negociado. No obstante, la continuidad de los ataques iraníes e israelíes a lo largo de la jornada alimenta las dudas sobre la duración de este primer intento de desescalada. A ello se suma que tanto medios iraníes como Mohammad-Bagher Ghalibaf, portavoz del Parlamento iraní, negaron la existencia de cualquier negociación con EEUU. 

Otro factor adverso es que Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han comenzado a dar los primeros pasos para una potencial ofensiva contra Irán. El ministro saudí de Exteriores, Faisal Bin Farhan, advirtió que “la paciencia de Arabia Saudí con los ataques iraníes no es ilimitada”.

En este contexto, el volátil temperamento de Trump se enfrenta a la firmeza iraní y a una contienda que empieza a incomodar seriamente a Washington. Aunque las señales son contradictorias, resulta positivo para los mercados constatar que la Administración Trump muestra una sensibilidad creciente ante las presiones y que los incentivos para un fin rápido del conflicto que no solo están del lado estadounidense: el debilitado régimen iraní también busca sobrevivir a la mayor amenaza existencial desde su fundación.

Persisten numerosas incógnitas, pero los mensajes de Trump constituyen el primer rayo de esperanza en una confrontación que parecía estancada. Como se comprobó durante la jornada, los mercados necesitan muy poca luz para descontar escenarios más constructivos: cualquier noticia de avance hacia un acuerdo se reflejará de manera rápida e intensa en el precio de los activos.

Nordea: se dispara la inversión en seguridad energética

Hilde Jenssen, cogestora de la cartera de la estrategia Empower Europe de Nordea AM, destaca que la guerra en Irán está provocando turbulencias en los mercados energéticos mundiales, y compara la situación creada con la generada por la invasión de Ucrania por Rusia en 2022.

Existen similitudes evidentes: ambos episodios actúan como catalizadores del gasto en seguridad energética, lo que empuja a gobiernos y empresas a acelerar la inversión en la resiliencia del suministro, las infraestructuras y la diversificación. En 2022, la crisis entre Rusia y Ucrania fue una crisis de suministro aguda y centrada en Europa —especialmente en el gas— que trajo consigo respuestas políticas de emergencia, picos de precios y oportunidades de ciclo corto vinculadas a la escasez y la sustitución. 

La actual alteración provocada por Oriente Medio tiene un carácter diferente. No se trata tanto de una escasez física inmediata como de una prima de riesgo geopolítico persistente, con unos mercados cada vez más centrados en el petróleo, las rutas marítimas y la inestabilidad regional. En consecuencia, las respuestas políticas son menos reactivas y más estratégicas, lo que refuerza los compromisos de inversión a varios años en ámbitos como las redes eléctricas, el GNL, el almacenamiento, la eficiencia y los sistemas energéticos de origen nacional. 

Esto traslada la oportunidad de inversión de las operaciones volátiles y tácticas hacia empresas con perspectivas de crecimiento a largo plazo, flujos de caja regulados o contratados y una alineación estructural con los objetivos de seguridad energética y descarbonización, lo que sugiere que los efectos a largo plazo sobre la asignación de capital serán más profundos y duraderos que la crisis de 2022. 

Europa sigue siendo estructuralmente vulnerable al suministro de gas procedente de Oriente Medio, y el conflicto actual pone de manifiesto cómo las tensiones geopolíticas siguen influyendo en la formación de los precios y en la seguridad del suministro a largo plazo. Sin embargo, esa vulnerabilidad es precisamente la razón por la que este conflicto está reforzando —en lugar de frenar— la inversión en seguridad energética nacional en toda Europa y en los mercados aliados.

El programa europeo REPowerEU, dotado con 300.000 millones€, constituye el eje central de una respuesta plurianual centrada en reducir la dependencia de las importaciones mediante la modernización de la red eléctrica, la expansión acelerada de las energías renovables, el almacenamiento de energía, la mejora de la eficiencia energética en los edificios y un mejor acceso a las materias primas esenciales. Se observan dinámicas similares en el Reino Unido y en algunas zonas de Asia, mientras que EEUU se beneficia de su papel como proveedor de bienes de capital y exportador de energía. 

En ese sentido,   en Nordea creen que el mayor potencial reside en la infraestructura de la red eléctrica y el transporte de energía, más que en la exploración en las fases iniciales o en inversiones de ciclo corto en combustibles fósiles. Esto implica modernizar las redes obsoletas, ampliar los interconectores e instalar cables, transformadores y sistemas de control digital avanzados para hacer frente al aumento de la demanda de electricidad procedente de las energías renovables, la industria, los centros de datos y el transporte.

"Además, nos mostramos optimistas respecto a los temas relacionados con la electrificación en las fases posteriores del proceso, como la eficiencia energética en los edificios, las bombas de calor, el almacenamiento y las tecnologías de gestión de la energía. Esto reducirá la dependencia del gas y mejorará la resiliencia del sistema. Las energías renovables y la generación de energía limpia siguen siendo importantes, pero sin la capacidad y la flexibilidad de la red eléctrica no pueden ampliarse; en consecuencia, el capital se está dirigiendo cada vez más hacia las redes reguladas, los proveedores de equipos y las cadenas de suministro industriales que sustentan la electrificación.Con el respaldo de REPowerEU y de los programas nacionales, esta oportunidad de inversión a largo plazo se centra en flujos de caja predecibles, altas barreras de entrada y una reconfiguración profunda de la infraestructura energética de Europa, y no en una exposición cíclica a los precios de las materias primas", explica. 

Banor descarta subidas de tipos

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea de Banor SICAV, cree que las subidas del precio del petróleo y el gas provocadas por la guerra en Irán, impulsan la inflación en el corto plazo y aumentan los niveles de riesgo en los mercados, pero esta situación no durará en el medio plazo, por lo que los bancos centrales no subirán tipos.

Y ello porque el aumento de la producción de petróleo y gas por parte de otros países hará que el precio se reequilibre por sí sólo dentro de unos meses. Por lo que no se producirá un riesgo de escasez de crudo que dispare los precios, ya que el mercado físico es menos volátil que el financiero, y cuando hay riesgos de escasez como actualmente, históricamente finalizan en un plazo máximo de dos meses. No se esperan cambios en la política monetaria

La subida del petróleo provoca el alza de la inflación, y obliga al BCE y a la Fed a reconsiderar su política monetaria. Las expectativas de tipos ya lo reflejan: en Europa, en una semana el mercado pasó de descontar una bajada a una subida en junio. En EEUU, el mercado espera menos recortes en 2026. 

Meda cree que los bancos centrales no cambiarán su política monetaria, aun teniendo en cuenta el repunte de la inflación. Porque es un shock externo que no justifica un frenazo de la economía. 

Además, lo más probable es que el precio del petróleo se reequilibre por sí solo, sin que haga falta intervenir para preservar la demanda, según Banor SICAV.

Durante más de 20 años, el precio del petróleo ha vivido oscilaciones extremas, desde 140$ por barril en 2008 hasta precios negativos en 2020. El mercado físico es menos volátil que el financiero, ya que en éste el volumen negociado es más de 100 veces el volumen de crudo que se consume al día.

Según Angelo Meda, es importante fijarse en dos factores diferentes que tienen relación con la subida del crudo:

  • La producción de petróleo de Irán y del Golfo.
  • Un bloqueo del Estrecho de Ormuz.

La caída de la producción iraní puede compensarse con un mayor suministro de la OPEP, Estados Unidos y, en próximos meses, Venezuela, lo que elimina el riesgo real de escasez. El 20% del petróleo mundial se transporta por el Estrecho de Ormuz, que abastece principalmente a Asia. Por ello, cualquier subida brusca del precio provocada por el bloqueo de Ormuz, afectaría a los precios a corto plazo. Los futuros del petróleo se negocian en múltiples vencimientos, y la curva refleja esta estructura.

Los operadores del mercado físico suelen fijarse en un indicador clave, el diferencial entre el precio a corto plazo (vencimiento de un mes) y el medio plazo (3–6 meses). El diferencial actual entre el precio a 1 y 6 meses se ha disparado, dadas las expectativas de que haya escasez física de crudo en los inventarios.

Cuando se produce este riesgo, crece la demanda para entrega inmediata de crudo, y sube el precio, tal y como ocurrió en 2022 cuando Rusia invadió Ucrania. En situaciones de exceso de oferta, por ejemplo en 2020 con el Covid, la caída de la demanda en 2010 o el exceso de producción de la OPEP en 2015, el diferencial debería recoger sólo el coste de almacenamiento, que oscila entre 2-4$.

En la crisis actual, el diferencial ha subido a 16,4$, nivel parecido a cuando estalló la guerra en Ucrania. Todo ello significa, según el gestor de Banor Mistral, que el mercado descuenta tensiones en el mercado físico debido a la guerra en Irán, que suelen desaparecer entre un mínimo de dos semanas y un máximo de dos meses. Entorno que se reflejará en la inflación, que posiblemente repunte de forma temporal unos meses.

Por otra parte, la economía es cada vez menos intensiva en el uso de energía. Se basa más en servicios, y producir una unidad de PIB requiere hoy la mitad de la energía que en los años 60.

Se pueden observar similitudes entre la evolución de la inflación de 1966–1979 y la de los últimos 12 años, según Angelo Meda:

  • Un ciclo estable antes del embargo petrolero de 1973 (Guerra del Yom Kippur, cierre del Canal de Suez).
  • Un fuerte repunte, seguido de una caída.
  • Un segundo shock provocado por la Revolución iraní de 1978–79.

Este precedente hace pensar en un repunte de la inflación, aunque no tanto como en 1979–80, pero sí lo suficientemente alto como para forzar un cambio en la política monetaria.

En los últimos 50 años, el gas y la electricidad han cambiado su peso en el mix energético global hasta el 25%-28% global frente al 56% en los años 70. Después de las crisis del petróleo, la energía hidroeléctrica y nuclear han incrementado su peso de forma significativa, y los avances tecnológicos en extracción han propiciado un mayor uso del gas natural durante la extracción de petróleo  (antes se quemaba).
Por otra parte, como señala el gestor de Banor Mistral, los precios del gas determinan el precio marginal de la electricidad en Europa tras la liberalización. Así, el gas ha subido, pero lejos de lo que subió al comenzar la guerra en Ucrania. Por lo que puede ser relevante seguir la evolución del precio del gas, más que la del petróleo.

Sin embargo, los niveles de almacenamiento son bajos, cercanos a los de  2022, cuando un invierno algo más frío, y condiciones de suministro estables, disminuyeron el apetito por almacenar gas antes de la segunda mitad del año. 

Las empresas siguen siendo optimistas sobre la capacidad de suministro de gas, y se espera que las exportaciones de Qatar y otros grandes productores se retomen pronto. En todo caso, si se produce una carrera por asegurar Gas Natural Licuado (GNL) por parte de EEUU, los precios del gas podrían llegar a niveles perjudiciales para la economía. 

El experto de Banor SICAV opina, desde una perspectiva más general, que el impacto en la inflación es limitado, y se dará en el corto plazo. La reciente subida de los tipos no parece que se justifique, porque es difícil pensar que la inflación se mantendrá por encima del 2% hasta el punto de obligar al BCE a intervenir.

Lo que ha sucedido en los mercados en las últimas semanas, responde a un ajuste habitual tras un rally, causado por un sentimiento excesivamente optimista. En épocas de guerra, históricamente las Bolsas suelen caer un 6–8%, el petróleo sube, el dólar se fortalece, y los bonos, el oro y otras divisas se comportan de forma mixta.
La destitución de Maduro en enero y el conflicto en Irán, pueden provocar un aumento de la producción de petróleo en la segunda mitad del año, lo que facilitaría una inflación más baja, y recortes de tipos que se producirían en las elecciones mid term de noviembre en Estados Unidos,

La clave será la duración de la guerra entre Irán e Israel/Golfo, ya que los mercados han descontado un escenario muy improbable. Los episodios de inestabilidad geopolítica, como el actual, suelen aumentar los niveles de riesgo, aunque también crean atractivas oportunidades de inversión para inversores expertos, concluye Angelo Meda. 

UBS: aprovechar el rebote para diversificar y cubrir riesgos

El UBS CIO Daily señala que los mercados bursátiles y de bonos de EEUU repuntaron, y los precios del petróleo cayeron  después de que el presidente Donald Trump anunciara un aplazamiento de cinco días de la acción militar previamente amenazada contra la infraestructura energética iraní, citando avances en las conversaciones. Y recomienda aprovechar el rebote del mercado para diversificar y cubrir riesgos, además de oro.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Si bien mantenemos una postura Atractiva sobre la renta variable en general y creemos que los inversores deberían conservar una exposición estratégica a esta clase de activo, rebajamos la recomendación de la renta variable europea, de la eurozona y de la India a Neutral. Al mismo tiempo, mejoramos la recomendación de la renta variable suiza y del sector sanitario europeo a Atractiva”.

Reino Unido: “Seguimos considerando un escenario de estanflación (un período prolongado de inflación alta y creciente acompañado de apenas crecimiento) como un escenario adverso, y no como nuestro caso base”, apunta Maelle Quillevere, Economista.

“Para quienes prefieren el oro, sugerimos asignar una pequeña parte —en torno a un dígito medio— del total de los activos para ayudar a diversificar las carteras y ofrecer cierta protección frente a shocks macroeconómicos”, aconsejan Wayne Gordon, Estratega, y Dominic Schnider, Responsable Global de FX y Materias Primas.

“Los mayores precios globales de la energía han respaldado el tipo de cambio USDJPY, ya que EEUU es un exportador neto de energía, mientras que Japón es un importador neto significativo”, resaltan Teck Leng Tan, Estratega, y Dominic Schnider, Responsable Global de FX y Materias Primas.

10Mar

La creciente autosuficiencia energética de EEUU gracias a la revolución del petróleo de esquisto redujo drásticamente su dependencia del crudo del Golfo y neutralizó la capacidad de Irán de usar el petróleo como arma.

Miguel Ángel Valero

¿Por qué ha tardado 46 años EEUU en atacar Irán? Keenan Yoho, Senior Advisor de Banor, cree que han desaparecido las limitaciones que han frenado la entrada en conflicto de EEUU contra Irán, desde que la revolución islámica triunfó con la toma de rehenes de la embajada USA, que duró 444 días, por la conjunción de tres hechos:

  • El final de la guerra fría.
  • La creciente autosuficiencia energética de EEUU gracias a la revolución del petróleo de esquisto, que redujo drásticamente su dependencia del crudo del Golfo y neutralizó la capacidad de Irán de usar el petróleo como arma.
  • Los grandes avances militares de Estados Unidos en armamento, tecnología, estructura, planificación, y sobre todo eficacia.

El 28 de febrero de 2026, bombardeos estadounidenses e israelíes mataron al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí. Con él desapareció la última figura de la generación islámica revolucionaria que llegó al poder en 1979. 

"La pregunta no es tanto por qué ocurrió esto, sino por qué tardó tanto en suceder", subraya este experto. La respuesta comienza en 1979. En noviembre de ese año, estudiantes iraníes asaltaron la embajada de EEUU en Teherán y mantuvieron como rehenes a cincuenta y dos diplomáticos durante 444 días. El presidente estadounidense Jimmy Carter intentó responder con la Operación Eagle Claw, una misión de rescate en helicóptero que terminó en catástrofe en el desierto iraní: ocho estadounidenses murieron y los restos quedaron ardiendo en la arena. Irán había impartido su primera lección a EEUU: podía golpear, absorber la respuesta y esperar a que Washington se desgastara.

Durante más de cuatro décadas, dos limitaciones hicieron que la represalia estadounidense contra Irán fuese más costosa que la contención. La primera fue la Guerra Fría, que tenía reglas no escritas: moderación mutua, sólo conflictos indirectos, y ninguna invasión directa de Estados soberanos fuera de las esferas de influencia reconocidas. 

El principio clave era no emprender nunca una acción que dejara a un adversario con armas nucleares sin otra opción que responder. Estos principios ya estaban bajo presión cuando la Unión Soviética invadió Afganistán en diciembre de 1979, desplegando fuerzas acorazadas en la frontera oriental de Irán. La invasión se produjo dentro de la esfera de influencia reconocida de Moscú y no rompió las reglas de la Guerra Fría, sino que demostró su fuerza vinculante. Como resultado, EEUU se encontró gestionando simultáneamente una crisis de rehenes en Teherán y observando el oportunismo soviético, mientras las fuerzas se posicionaban desde donde podían amenazar las rutas petroleras del Golfo, sin que EEUU tuviera libertad para actuar en la región.

La segunda limitación fue el arma del petróleo. Una quinta parte del suministro mundial de petróleo pasa por el estrecho de Ormuz. Golpear a Irán en 1979 —o en cualquier momento posterior— implicaba el riesgo de cerrar el Estrecho, desencadenando choques de precios y dañando economías aliadas que dependían del petróleo del Golfo mucho más que EEUU.

Juntas, estas dos limitaciones crearon un escudo estructural para Irán y una jaula estratégica para EEUU. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica entendió esto perfectamente, y construyó su red de milicias aliadas, como Hezbolá, Hamás, los hutíes y grupos chiíes armados en Irak y Siria.

Beirut confirmó aún más los límites del modelo estadounidense. El 23 de octubre de 1983, un atacante suicida de Hezbolá, actuando bajo órdenes directas de Irán, destruyó el cuartel de los Marines estadounidenses, matando a 241 estadounidenses: el día más mortífero para el Cuerpo de Marines desde la batalla de Iwo Jima en la Segunda Guerra Mundial. El presidente Reagan reconoció la mano de Irán en la operación y se retiró del Líbano sin una respuesta militar. La Guardia Revoluciobaria extrajo la conclusión que marcaría su estrategia durante las siguientes cuatro décadas: la guerra por intermediarios funciona, y la combinación de la jaula de la Guerra Fría y el arma del petróleo proporcionaba un escudo estructural para Irán.

Lo que hacía a Irán categóricamente más peligroso que cualquier adversario de la Guerra Fría no era su geografía, sino su ideología islámica radical. Las reglas de la Guerra Fría funcionaban, porque ambas partes compartían una suposición: la supervivencia. Todo adversario al que EEUU se había enfrentado desde 1945, había sido disuadido sobre esta base: la URSS en Cuba, China en Corea y Rusia en Ucrania. 

Ningún soldado soviético eligió jamás la muerte como misión contra civiles estadounidenses. La ideología islámica radical elimina esta suposición. Es maximalista, nihilista y suicida de formas que ningún otro adversario de Estados Unidos ha encarnado en la práctica. Para los estadounidenses, el 11-S  es la prueba empírica: 19 hombres murieron voluntariamente para matar a 3.000 personas. Esto no fue una táctica: fue una teología. Aunque Irán no pilotó los aviones, construyó la arquitectura ideológica y operativa que justificó los ataques suicidas mediante una doctrina del martirio propagada a través de milicias aliadas.  El marco de la Guerra Fría no tenía respuesta para un adversario que eliminaba la supervivencia de la ecuación.

La protección de Irán siempre ha sido una combinación de reglas geopolíticas, palancas económicas y límites militares estadounidenses. Para febrero de 2026, los tres factores se habían derrumbado de forma secuencial. La Guerra Fría terminó en 1991. La revolución del petróleo de esquisto convirtió a EEUU en el mayor productor mundial de petróleo, rompiendo el vínculo entre la estabilidad del Golfo y la seguridad económica estadounidense. 

El control estadounidense de los recursos energéticos venezolanos reforzó aún más esta posición, colocando las mayores reservas de petróleo del mundo bajo control estadounidense. 

El orden basado en reglas colapsó bajo el peso de sus propios ultimátums no aplicados

En 2012, el presidente Obama trazó una línea roja en Siria sobre el uso de armas químicas, pero en 2013 no intervino cuando Asad utilizó gas sarín contra civiles. El presidente ruso Vladímir Putin tomó nota y, un año después, invadió Ucrania, convencido de que EEUU consideraba ahora opcionales sus compromisos. La norma fundacional del orden de posguerra se rompió y nunca fue reconstruida.

Lo que cambió para EEUU no fue sólo la neutralización del arma del petróleo, sino también su capacidad militar, que se había transformado por completo. La distancia entre Eagle Claw en 1979 y la Operación Epic Fury en 2026 no es simplemente de 46 años. Es la distancia entre un país incapaz de rescatar a sus diplomáticos un jueves y otro capaz de eliminar a un líder supremo un sábado. El sistema de caza humana que localizó y mató a Osama bin Laden eliminó al líder del ISIS al Bagdadi y neutralizó al comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Republicana, Qassem Soleimani, en el aeropuerto de Bagdad en 2020, representa la culminación de décadas de desarrollo en armas, tecnologías de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y toma de decisiones industrializada. Soleimani demostró que cualquier barrera psicológica para que Estados Unidos atacara a líderes iraníes había sido superada seis años antes del 28 de febrero de 2026.

El imperio regional revolucionario de Irán —construido durante cuatro décadas mediante sangrientas guerras por intermediarios, capacidades misilísticas y un programa nuclear— descansaba sobre la suposición de que las limitaciones estadounidenses eran características permanentes del paisaje estratégico.  Sin embargo, esas limitaciones eran el producto de un momento histórico específico: la Guerra Fría, la vulnerabilidad petrolera estadounidense, los límites de la tecnología militar de precisión y un orden basado en reglas cuyo garante aún estaba dispuesto a atarse a sus propios procedimientos. Cada una de estas condiciones ha desaparecido ahora. El régimen iraní apostó su supervivencia a la idea de una debilidad estadounidense permanente… y perdió.

26Feb

Las compañías de software afectadas por la desintermediación provocada por la inteligencia artificial y que están siendo castigadas en los mercados de una forma que puede ser duradera, pueden ser oportunidades para el inversor.

Miguel Ángel Valero

Los resultados de Nvidia han sido positivos. La compañía ha logrado mantener sus márgenes en niveles sólidos –55% de margen neto– y los beneficios continúan mostrando fortaleza –alcanzando los 120.000 millones–, superando las estimaciones del mercado. Aunque es cierto que gran parte de la sorpresa provino de un segmento específico dentro del negocio de centros de datos, las cifras siguen reflejando que la inversión en inteligencia artificial (IA) permanece robusta. 

Sin embargo, el equipo directivo de la empresa no logró entusiasmar a los inversores, ya que las previsiones de crecimiento de ventas para el próximo año se mantuvieron sin cambios respecto al trimestre previo. Y surgen preocupaciones sobre el abastecimiento de chips de memoria –necesario en el proceso de fabricación– que podrían desgastar los márgenes del año que viene. 

Nvidia cierra así un ejercicio fiscal extraordinario, situándose como la segunda empresa que más flujo de caja libre generó en 2025 dentro del S&P 500 —aproximadamente 96.000 millones— solo por detrás de Apple. No obstante, persisten los temores sobre una posible sobreinversión, que no se han disipado pese a los excelentes resultados.

Thomas Monteiro, analista senior en Investing.com, opina que los resultados de Nvidia suponen "un fuerte rechazo a la narrativa de que el crecimiento de la IA hiperescalable podría empezar a desvanecerse en 2027". Y lo explica: "si la preocupación era que las cargas de trabajo de IA pudieran fragmentarse y la competencia pudiera ganar cuota de mercado, la respuesta de Nvidia llegó a través de la integración: silicio, NVLink, redes y sistemas completos que trabajan juntos para ofrecer una plataforma aún más robusta. Ese nivel de integración vertical sigue siendo difícil de replicar y ayuda a mantener una ventaja tecnológica significativa".

"Si observamos un mundo en el que los hiperescaladores siguen realizando enormes inversiones en infraestructura de IA, el margen bruto de aproximadamente el 75% sigue siendo, sin duda, el dato más importante. En un trimestre en el que la competencia y las limitaciones de suministro ocuparon un lugar destacado, Nvidia mantuvo su poder de fijación de precios al tiempo que se expandía. Esto sugiere que la demanda sigue estando limitada por el suministro y no por los precios. El aumento de aproximadamente el 75% en los ingresos de los centros de datos refuerza aún más la idea de que el despliegue de la infraestructura de IA de los hiperescaladores sigue firmemente en modo de expansión. Lo más importante es que las previsiones apuntan a una expansión continua de la capacidad, en lugar de a una digestión. La perspectiva de aproximadamente 78.000 millones$, incluso suponiendo que no haya una contribución incremental de los centros de datos de China, respalda la visibilidad de la demanda sostenida de infraestructura de IA y sugiere que los hiperescaladores y las empresas siguen en modo de despliegue activo de soluciones de IA integradas". remarca.

Por otro lado, y algo eclipsados por Nvidia, también se publicaron los resultados de Salesforce —empresa de software orientado al desarrollo comercial—, en los que se aprecia cierta desaceleración en el crecimiento de ventas de su herramienta principal y un avance más notable en su solución de agente de IA para ventas, incrementando la sospecha de canibalización de ingresos. Las previsiones continúan siendo relativamente optimistas —entre un 10% y un 11 % de incremento en ingresos—, pero no representan cifras especialmente llamativas, ni bastan para disipar las preocupaciones sobre el impacto de la IA en el modelo de negocio de la compañía.

Los resultados de Nvidia y de Salesforce aportan cierto respiro al sector tecnológico, pero siguen sin ser suficientes para impulsar una recuperación rápida. Las dudas difícilmente se disiparán únicamente con buenos datos presentes: el mercado exige más, y la narrativa en torno al supuesto apocalipsis que traerá la IA continúa muy presente.

No obstante, resulta especialmente llamativo que los inversores teman una sobreinversión en capacidad computacional y, a la vez, asuman que la expansión de la IA será tan acelerada como para capturar el valor añadido de sectores completos de la economía. Ambas ideas no encajan y difícilmente pueden coexistir: si las soluciones de IA avanzan con tanta rapidez y logran ganar tanto terreno, la inversión actual estaría justificada. Y, por el contrario, si los resultados son más moderados de lo esperado, los temores sobre una disrupción inmediata tampoco tendrían demasiada base. 

La conclusión es que nos encontramos en una fase compleja que requiere mayor prudencia en la selección de compañías y una diversificación más amplia, y que ésta es la mejor manera de beneficiarse de una ola cuyo destino final todavía es incierto.

UBS: la volatilidad a corto plazo persistirá

Por su parte, el UBS CIO Daily destaca que el rally de las tecnológicas estadounidenses se prolongó, con el Nasdaq subiendo un 1,3% en un contexto de mejora del sentimiento inversor, después de que los últimos lanzamientos de herramientas de IA por parte de Anthropic se interpretaran como una vía para construir alianzas, más que para desplazar negocios existentes: "Esperamos que la volatilidad a corto plazo persista mientras los inversores siguen evaluando los efectos disruptivos de la IA. Subrayamos la importancia de ampliar la exposición a la IA para captar todo el abanico de oportunidades que ofrece esta tecnología:

  • Diversificar más allá de la tecnología estadounidense en posiciones con sobre ponderación frente al índice.
  • Considerar oportunidades en el sector tecnológico chino.
  • Posicionarse en las cadenas de suministro en Asia y Europa.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, recomienda "diversificar la exposición a la IA por sectores y geografías a medida que el entorno sigue evolucionando en un contexto de rápido desarrollo».

Banor: oportunidades para el inversor en la desintermediación de la IA

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea integrado en Banor Sicav, cree que las compañías del sector del software que se están viendo afectadas por la desintermediación provocada por la IA, y que están siendo castigadas en los mercados de una forma que puede ser duradera, pueden ser oportunidades para el inversor, siempre aplicando el enfoque adecuado.

"Un enfoque que consiste en analizar si estas compañías han adaptado sus modelos de negocio de forma rápida al impacto de esta desintermediación provocada por la IA. Y si lo han hecho, tanto transformando sus modelos como conservándolos, sin límites de financiación derivados de cargas de deuda. Si han tenido la flexibilidad financiera suficiente para invertir en la adaptación necesaria de sus estrategias de crecimiento a la transición tecnológica actual", explica. 

Según este experto, los mercados viven una fase parecida a una carrera de biatlón. En la primera fase, las Bolsas suben constantemente, al igual que los esquiadores que suben rampas en la carrera de esquí de fondo al principio del biatlón. Una subida que está impulsada por el crecimiento de los beneficios y por el apoyo fiscal, especialmente en regiones tradicionalmente menos propicias al endeudamiento público, como Europa y Japón. Así, en los últimos 20 años, las Bolsas han subido de forma continuada, con la excepción de algunos episodios como el Covid, el alza de los tipos de interés, o el “Día de la Liberación Arancelaria decretado por Trump en EEUU, porque la tendencia subyacente del crecimiento económico es sólida, acreditada por el PIB de EEUU, cuyo crecimiento en los últimos años ha sido entre +2,2 % y +2,9 %, con escasas fluctuaciones.

Tras una primera fase de práctica de esquí de fondo subiendo cuestas prolongadas, en el biatlón los esquiadores, después, disparan a cinco dianas. Para los mercados, estos 'blancos de tiro' son las empresas potencialmente expuestas al riesgo de desintermediación por la IA, como las compañías de software.

Por ejemplo, un ETF de software en EEUU ha caído desde principios de año más allá del 27%. Angelo Meda explica que en realidad, el mercado ha castigado a cinco “blancos para disparar”, o sectores especialmente afectados por la desintermediación:

  • Empresas de Software: la IA puede desarrollar rápidamente líneas de código que antes requerían miles de horas de trabajo.
  • Empresas de servicios de TI. Las que ofrecen consultoría para la implementación de soluciones informáticas.
  • Gestoras de activos. Los algoritmos podrían llegar a automatizar el trabajo de los asesores financieros.
  • Empresas de análisis de datos, como FactSet y la Bolsa de Londres, cuyos servicios podrían ser replicados por la IA a costes significativamente menores.
  • Portales verticales de internet, como los sitios de anuncios de coches y viviendas, porque se cree que ChatGPT o Gemini podrían proporcionar directamente a los usuarios las respuestas que buscan.

Al igual que sucede en el biatlón, comenta el gestor de Banor Mistral, la penalización para las empresas que son 'blancos de tiro' preferidos para el mercado, puede ser duradera. Y ello porque en ocasiones, aunque las empresas inviertan en IA, recompren acciones, muestren crecimiento de beneficios o aumenten los dividendos, no es suficiente para que el mercado levante su castigo.

Angelo Meda explica que se está viviendo una transición tecnológica, tal y como sucedió con el boom de internet, el comercio electrónico y la computación en la nube. Y las empresas castigadas por el mercado, pueden serlo durante años. Por ejemplo, fue el caso del diario The New York Times (NYT). La empresa se vio castigada por el boom de internet, que fue sustituyendo los periódicos en papel por diarios online. NYT perdió el 60% de su valor entre 2004 y 2007, años favorables para la Bolsa, pese a que sus beneficios seguían siendo estables.  El mercado estaba dispuesto a pagar cada vez menos por dichos beneficios, y como consecuencia de ello el múltiplo precio/beneficios se redujo de 20x a 10x como nivel más bajo.

La competencia de los diarios online afectó al negocio de muchas editoriales, que quebraron. Sin embargo, las que supieron aprovechar el contenido y la tecnología se recuperaron, que es lo que sucedió con The New York Times, cuya acción pasó de 10$ en 2017 a los 72 actuales.

El gestor de Banor Mistral señala que es necesario que los inversores cambien su visión sobre las compañías de estos sectores, aplicando un nuevo enfoque, que consiste en no comprar para esperar rebotes rápidos en la acción, aunque los directivos de las empresas tranquilicen al mercado o los beneficios se mantengan estables o incluso crezcan. Lo que sugiere es que el inversor analice cada acción y cada sector, poniendo el foco en aspectos como la rapidez con la que puede llegar el impacto de la nueva tecnología a la compañía, el modo en el que las empresas responden a este reto y, sobre todo, si la compañía cuenta con la flexibilidad financiera necesaria para invertir, sin estar limitada por cargas de deuda que puedan reducir su margen de maniobra.

En la fase de transición tecnológica actual y su reflejo en los mercados, en la que se penalizan determinadas acciones aunque ello no se justifique por sus beneficios, es necesario mantener la cabeza fría, y evitar lanzarse precipitadamente a comprar dichas acciones, aunque hayan caído -10 % o -20 %. El mercado puede comportarse de modo irracional un largo tiempo, pero si una empresa no tiene restricciones financieras, esto significa que está aprovechando las oportunidades que surgen, y que ha logrado superar el impacto disruptivo de las nuevas tecnologías. 

Ya sea con su estrategia actual o bien transformándola, si la empresa logra adaptase al nuevo entorno, el mercado le recompensará con una medalla “que puede valer más que la de oro”, concluye Angelo Meda.

Trump elevará los aranceles al 15% pero mantendrá los acuerdos

Mientras tanto, EEUU pretende elevar el arancel global del 10% al 15% y, al mismo tiempo, preservar la continuidad con los países que firmaron acuerdos comerciales y reestablecer los gravámenes sobre China –gran beneficiada por la anulación los aranceles IEEPA por el Tribunal Supremo– a los niveles anteriores al fallo. 

El representante comercial de EEUU, Jamieson Greer, explica que la aplicación del nuevo mecanismo tras la invalidación judicial de los aranceles recíprocos no supondrá un aumento acumulado de la carga arancelaria para aquellos socios con los que ya existen pactos comerciales. Admite que podrían pasar “un par de meses” antes de que la Administración restablezca por completo el régimen arancelario de forma compatible con los acuerdos vigentes. 

Trump ha recurrido a la Sección 122 de la Ley de Comercio, que le permite aplicar el nuevo gravamen durante un máximo de 150 días sin aprobación del Congreso. Durante ese periodo, la Administración abrirá nuevas investigaciones que permitirían sustituir el gravamen global por aranceles permanentes dirigidos a países o industrias específicas. 

En paralelo, Greer señaló que EE UU pretende mantener los aranceles a los bienes chinos en un rango entre el 35% y el 50%. China soportaba una tasa del 47% y, con el actual 10% global, se encuentra en un 30%: “Esperamos que ese nivel se mantenga. No tenemos intención de escalar más allá de eso”. Está previsto que Trump se reúna con Xi Jinping en China a finales de marzo para negociar una extensión de la tregua arancelaria entre ambos países. 

Irán: sanciones sin romper las negociaciones

Por otro lado, EEUU ha impuesto nuevas sanciones contra más de 30 individuos y entidades vinculadas a Irán, alegando que facilitan la venta ilegal de petróleo y el comercio de armas del régimen de los ayatolás. Según el Departamento del Tesoro, las medidas afectan a actores repartidos por distintos países de Oriente Medio —incluidos Irán, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos— que, según Washington, contribuyen a sostener las redes financieras y logísticas de Teherán. 

Pese al nuevo paquete de sanciones, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán siguen abiertas, y la próxima ronda de negociaciones está prevista para hoy jueves en Ginebra, en un intento de reconducir las conversaciones sobre el programa nuclear iraní.