16Jul

La Reserva Estratégica de Petróleo de EEUU cae a su nivel más bajo en casi 40 años. Es el colchón que el país guarda para emergencias, y llega medio vacío justo cuando vuelven los conflictos a Oriente Medio.

Miguel Ángel Valero

Cuando todo el mundo está comprado hasta las cejas, empieza el nerviosismo. Eso es justo lo que asoma en la última encuesta de gestores de Bank of America. El dinero que los grandes fondos guardan sin invertir, su caja, ha caído al 3,6% de lo que gestionan, desde el 4,1%. Muy cerca del mínimo de este siglo. Bank of America tiene una regla sencilla: cuando esa caja baja del 4 por ciento, salta una señal de venta. ¿El motivo? Si los gestores ya han metido casi todo en Bolsa, no les queda pólvora para seguir comprando y empujar los precios. 

La encuesta, hecha entre 181 gestores que mueven 484.000 millones$, muestra además el ánimo más alcista desde febrero: un récord del 54 por ciento no ve recesión. Y el histórico avisa. En las 16 veces anteriores que la caja bajó a este nivel desde 2002, la Bolsa mundial cayó de media un 1% en las dos semanas siguientes. Por tanto es una señal táctica de cautela, no de pánico. Con el optimismo tan disparado y la caja tan vacía, cualquier susto se amplifica. Si vas cargado de renta variable, y sobre todo de tecnológicas de alto vuelo, toca revisar riesgos, no perseguir el último rally.

Mientras, otro dato preocupante: la Reserva Estratégica de Petróleo de EEUU cae a su nivel más bajo en casi 40 años. Es el colchón que el país guarda para emergencias, y llega medio vacío justo cuando vuelven los conflictos a Oriente Medio. Menos margen de maniobra si el crudo se dispara: atención al petróleo y a las energéticas.

Porque las hostilidades continúan en el estrecho de Ormuz, con nuevos ataques por ambas partes y escasa visibilidad sobre el avance de las negociaciones. No obstante, Trump señaló que una ciudadana estadounidense encarcelada por el régimen iraní ha sido liberada, agradeciendo públicamente este gesto. 

El tránsito marítimo se mantiene en torno al 10% del volumen habitual y, aunque no ha regresado a una situación de bloqueo total, sigue estando lejos de una normalización. Las compañías navieras están comenzando a recomendar a sus flotas que eviten la ruta por Omán.

Además,  Trump presiona a las empresas de defensa para disparar la producción de armamento. Las guerras de Ucrania y Oriente Medio han vaciado los almacenes de misiles de EEUU. Y Trump quiere rellenarlos ya. En una cumbre de defensa en Pensilvania, el presidente apretó a los jefes de la industria para acelerar la fabricación de misiles, barcos, helicópteros y drones. El Pentágono está usando contratos a largo plazo para atraer inversión privada, unos 20.000 millones, en armas de alta demanda como los Patriot. Lockheed va a triplicar la producción de interceptores Patriot y se llevó un contrato de sistemas THAAD de hasta 35.000 millones a siete años; RTX se embolsó casi 400 millones en misiles AMRAAM. 

Pero montar fábricas de armas no es abrir un grifo. Los expertos calculan de dos a cuatro años para reponer inventarios. El dinero y los pedidos están; la capacidad, todavía no. Sobre la mesa, además, un presupuesto de defensa de 1,5 billones para 2027, pendiente del Congreso. Viento de cola estructural para el sector de defensa. Lockheed, RTX y General Dynamics tienen cartera de pedidos para años, no para meses. Es de los pocos sectores donde la demanda la garantizan los gobiernos, no el consumidor.

Los resultados de la IA 'pasan' de Ormuz

Todo esto no afecta al inicio de la temporada de resultados, que está siendo muy positivo. En EEUU, los grandes bancos han sorprendido favorablemente, mientras que las empresas que conforman la base de la cadena de valor de los semiconductores también han presentado cifras sólidas. 

ASML anunció en sus resultados una revisión al alza de sus previsiones de ventas para este año, situándolas entre 43.000 millones€ y 45.000 millones, frente a los 39.500 millones que estimaba el consenso de mercado. Además, registró un crecimiento del beneficio del  27 % interanual y mantiene márgenes netos superiores al 30%. 

Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) ha registrado un crecimiento de las ventas del 36 %, márgenes netos del 55 % —los más altos de su historia— y ha señalado que la demanda sigue mostrando fortaleza. Como consecuencia, ha elevado sus previsiones de inversión para este ejercicio hasta los 64.000 millones$, 4.000 millones más de lo previsto a comienzos de año. También incrementará su inversión en EEUU en otros 100.000 millones durante los próximos años.

Aehr Test Systems, una empresa de pequeña capitalización que fabrica equipos para testar chips, se disparó en Bolsa tras presentar una cartera de pedidos récord y prometer que triplicará ingresos montada en la ola de la IA.

3M se alía con Microsoft para meter su tecnología en los centros de datos de IA. Una centenaria de los Post-it y el papel de lija, subida a la ola de la IA. Suena raro, pero tiene toda la lógica. Microsoft Azure será el primer gran proveedor de nube en usar la fibra óptica de 3M, Expanded Beam Optical, resistente al polvo. unos cables especiales que permiten montar los centros de datos de IA más rápido y con menos fallos. A cambio, 3M usará las herramientas de IA de Microsoft para automatizar su propia casa, desde comprobar el crédito de un cliente hasta perseguir facturas atrasadas. Microsoft acelera sus centros de datos y 3M se moderniza por dentro.

La industria de toda la vida, la que fabrica cosas físicas, buscando enchufarse al negocio que más dinero mueve ahora. El mercado aplaudió el movimiento y la acción subió un 2,5% en la apertura. Es otra prueba de que el gasto en infraestructura de IA no afloja, y de que ya no solo llena los bolsillos de Nvidia y los chips. Cada proveedor que entra en la cadena, materiales, fibra, refrigeración, se recalifica y se dispara en Bolsa.

Alibaba sube en Bolsa el 5% tras apuntarse a la fiesta de Apple. Será su socio en el despliegue de Apple Intelligence en China, después de que el servicio superara el gran obstáculo regulatorio en el país.

UBS: los beneficios de las empresas del S&P 500 crecerán el 28%

El ciclo de inversión en IA seguirá desplegándose durante los próximos trimestres, una noticia muy positiva para la inversión en Bolsa. La tensión en Ormuz no debería eclipsar una realidad cada vez más evidente: nos encaminamos hacia otro trimestre de crecimiento de beneficios a doble dígito a ambos lados del Atlántico (+24% en EEUU y +15% en Europa).  Cualquier corrección de mercado motivada por tensiones en Ormuz será una oportunidad dentro de un ciclo de capex que sigue mostrando una notable solidez.

Las acciones estadounidenses avanzaron por segundo día consecutivo el miércoles 15 de julio, después de que el dato del Índice de Precios de Producción de EEUU, más suave de lo esperado, ofreciera un nuevo alivio a los inversores preocupados por la inflación y el endurecimiento de la política de los bancos centrales. Aun así, Irán y EEUU continuaron intercambiando ataques, y se reanudó el bloqueo naval estadounidense a todo el tráfico marítimo iraní hacia y desde sus puertos y zonas costeras.

Para la renta variable, esto significa que, aunque la dinámica geopolítica pueda provocar retrocesos coyunturales, los resultados empresariales deberían seguir siendo el principal motor del rendimiento durante el resto del año. De hecho, con la temporada de resultados del segundo trimestre en EEUU arrancando con sólidas sorpresas positivas, "esperamos otra ronda de resultados fuertes en las próximas semanas. Prevemos que el crecimiento de los beneficios del S&P 500 se acelere hasta alrededor del 28% en el periodo de tres meses, y los 11 sectores del mercado parecen encaminados a reportar un aumento de beneficios. La inversión en infraestructura de IA se mantiene sólida. Las condiciones de negocio en los sectores cíclicos están mejorando. El gasto de los consumidores sigue siendo sólido", explican  en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que el fuerte crecimiento de los beneficios en todos los sectores debería seguir impulsando al alza las acciones estadounidenses durante los próximos seis a doce meses, y esperamos que el S&P 500 alcance los 8.200 puntos para junio del próximo año. Los inversores deberían asegurarse una exposición diversificada a medida que el liderazgo del mercado se amplía, y considerar estrategias de preservación de capital para gestionar los riesgos".

"Los precios del cobre en la LME se han suavizado en las últimas semanas, lo que refleja la incertidumbre en torno a los posibles aranceles de EEUU y el desmonte de operaciones vinculadas a la IA, más que cambios en los fundamentales del mercado físico subyacente. Mantenemos una visión constructiva sobre las perspectivas a largo plazo del cobre y esperamos que los precios coticen por encima de los 15.000 USD por tonelada métrica en los próximos trimestres", apunta Dominic Schnider, responsable global de Divisas y Materias Primas.

"Para los inversores con una perspectiva de más corto plazo, recomendamos revisar su exposición a las terapias genéticas y al Healthtech, y considerar uno de nuestros cinco temas principales, donde vemos oportunidades de entrada atractivas. Aunque nuestra visión a largo plazo para ambos se mantiene sin cambios, actualmente ocupan una posición más baja en nuestro modelo, y vemos mayor valor en nuestros cinco temas principales para los próximos seis a doce meses", añade Alexander Stiehler, responsable de Temas de Inversión a Largo Plazo.

"La economía espacial está lista para despegar, impulsada por una mayor financiación del sector privado, importantes avances en tecnología satelital, una demanda creciente en comunicaciones y seguridad, un sólido crecimiento en aplicaciones e industrias espaciales emergentes y, sobre todo, unos costes de lanzamiento significativamente más bajos", destacan Rolf Ganter, responsable de Renta Variable Europa, Ashim Thakur, analista, y Alexander Stiehler.

05Jul

Los gobiernos se centran cada vez más en gastar de manera más eficaz, acelerar los plazos de entrega y reducir el riesgo de ejecución. Pero esas inversiones se hacen en detrimento del gasto social.

Miguel Ángel Valero

Durante gran parte de las últimas tres décadas, muchos países vivieron bajo una premisa muy sencilla: EEUU actuaba como el gran garante de la seguridad global. Europa podía permitirse reducir sus presupuestos militares, Japón mantenía una postura defensiva muy limitada y numerosos aliados asumían que, en caso de crisis, Washington acudiría al rescate. Ese mundo está desapareciendo.

La edición de este año del Diálogo de Shangri-La, la principal cumbre de seguridad de Asia, ha vuelto a dejarlo muy claro. El mensaje que EEUU está trasladando a sus aliados ya no es el de hace veinte años. Washington sigue comprometido con sus alianzas, pero cada vez insiste más en que los países deben asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, pidió explícitamente a los aliados asiáticos elevar significativamente su gasto militar y desarrollar capacidades propias para hacer frente al creciente poder de China.

Lo interesante es que este fenómeno no se limita a Asia. En Europa estamos observando exactamente la misma tendencia. La OTAN ya ha elevado sus objetivos de gasto hasta niveles que hace apenas unos años parecían impensables. Muchos países europeos están diseñando planes para acercarse al 5% del PIB en inversión relacionada con defensa y seguridad durante la próxima década.

Detrás de este cambio existe una transformación geopolítica mucho más profunda. EEUU sigue siendo la principal potencia militar del planeta, pero cada vez resulta más evidente que no quiere asumir en solitario el coste de garantizar la seguridad de todas las regiones. La estrategia parece orientarse hacia un modelo más descentralizado donde los actores regionales asumen un papel mucho más relevante.

Europa deberá encargarse en mayor medida de contener a Rusia. Japón, Corea del Sur, Australia, India y otros países asiáticos tendrán que asumir una parte creciente del equilibrio estratégico frente a China. Las potencias regionales de Oriente Medio seguirán ganando protagonismo en la gestión de los conflictos de su entorno.

"Estamos pasando de un mundo dominado por un único 'sheriff global' a un sistema donde distintos bloques regionales tendrán que responsabilizarse cada vez más de su propia seguridad. Y cuando una tendencia de este tipo comienza, suele durar muchos años", avisa el analista Pablo Gil en The Trader.

La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, las tensiones en el Indo-Pacífico, el conflicto en Oriente Medio, la competencia tecnológica, la protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad y la creciente rivalidad entre grandes potencias apuntan en la misma dirección: los gobiernos consideran que el entorno internacional será más inestable durante mucho tiempo.

Por eso el rearme probablemente no sea una moda pasajera ni una reacción temporal a una crisis concreta. Puede convertirse en una de las grandes mega tendencias económicas y geopolíticas de las próximas décadas. No hablamos únicamente de más tanques, barcos o aviones. Hablamos de inversiones masivas en IA, satélites, ciberseguridad, semiconductores, sistemas autónomos, defensa espacial, infraestructuras estratégicas y cadenas de suministro críticas.

La consecuencia es que una parte creciente del gasto público mundial podría desplazarse hacia sectores relacionados con la seguridad nacional y la autonomía estratégica en detrimento del gasto social.

"Muchos inversores siguen viendo el aumento del gasto militar como una consecuencia temporal de las guerras actuales. Sin embargo, cada vez parece más evidente que estamos asistiendo a algo mucho más profundo: una reorganización completa del orden internacional. Y cuando cambia la arquitectura de seguridad del mundo, las implicaciones económicas suelen extenderse durante décadas", advierte Pablo Gil.

Banca March: del presupuesto a la ejecución industrial

Tras cuatro años de fuerte revalorización bursátil, la reciente corrección del sector de defensa refleja un cambio de foco por parte del mercado, señala el último House View de Banca March. La pregunta no es si el mundo desarrollado va a gastar más en defensa –algo ya difícilmente reversible–, sino qué parte del compromiso político será capaz de traducirse en contratos, producción, entregas y generación de caja. La tesis ha pasado del “boom” presupuestario a una fase más exigente, la de la ejecución industrial. El punto de partida sigue siendo favorable. La OTAN elevaba en junio de 2025 su marco de referencia hasta el 5% del PIB en 2035, dividido entre un 3,5% de gasto estrictamente militar y un 1,5% adicional ligado a las infraestructuras críticas, resiliencia, ciberseguridad e industria de defensa.

El objetivo confirmaba que la seguridad ha dejado de ser una partida discrecional para convertirse en una prioridad estratégica, siendo en el caso europeo una necesidad de reconstruir capacidades tras décadas de infra inversión, reponer arsenales y reducir su dependencia de EEUU. El camino, sin embargo, no será lineal. 

Para comenzar, el sector afronta ahora un riesgo político mayor por las elecciones de mitad de mandato en EE.UU. Y es que el mercado teme que un vuelco demócrata en el Congreso y Senado bloquee el histórico presupuesto militar de 1,5 billones$ propuesto por Trump para el año fiscal 2027. En el caso europeo, las dificultades están asociadas a una base industrial fragmentada, largos plazos de entrega y elevada injerencia política.

En el frente alemán, el Ministerio de Defensa ha recortado el programa de fragatas F126 al descartar la ejecución de las opciones de compra para las unidades quinta y sexta. Esta decisión estratégica busca liberar y reasignar 2.300 M€ para la compra inmediata de ocho fragatas del modelo MEKO A-200, priorizando plazos de entrega más cortos ante el deterioro de la seguridad en el Mar del Norte. París y Berlín han cancelado, por otra parte, el desarrollo del caza de sexta generación del programa FCAS, un proyecto valorado en 100.000 M€ por disputas irreconciliables de propiedad intelectual entre Dassault Aviation y Airbus, junto con diferencias en capacidades técnicas. 

A ello se suma la realidad fiscal. Son ya varios países europeos, con España, Reino Unido e Italia a la cabeza, los que marcan distancias con el objetivo del 5% de la OTAN, optando por cumplir sus necesidades de defensa con un gasto más gradual y condicionado, inferior a las exigencias de Washington. Esta realidad fiscal, priorizando la deuda y el déficit, sugiere un mayor gasto en defensa, pero menos lineal de lo que descuentan algunos múltiplos.

Pero no debe interpretarse la decisión alemana como una reducción en su ambición por la defensa, sino como un reajuste de prioridades en pos de un mayor rearme. En este sentido, los gobiernos se centran cada vez más en gastar de manera más eficaz, acelerar los plazos de entrega y reducir el riesgo de ejecución. Esta búsqueda de eficiencia se enmarca en un súper ciclo expansivo global donde las carteras de pedidos de los grandes grupos de armamento han crecido más de un 50% en los últimos tres años, impulsando el mercado de defensa hacia una proyección de volumen de negocio global de 2,75 billones$ en 2026. 

Por el lado de las valoraciones, la consolidación de múltiplos PER todavía elevados –24,3x en el caso europeo, pese a las caídas– ha dejado de ser una anomalía técnica para convertirse en una prima de seguridad estructural. De este modo, el mercado valida la visibilidad de los flujos de caja futuros respaldados por pedidos récord y un suelo de gasto militar al alza, abandonando la fase de meras expectativas. 

Este sólido respaldo fundamental viene certificado por un incremento del 46% en el beneficio operativo conjunto del sector y una captación masiva de capital privado que sumó 11.300 millones$ solo en el primer trimestre de 2026. En consecuencia, "mantenemos una visión positiva sobre el sector. La corrección reciente no rompe en nuestra opinión la tendencia estructural, simplemente eleva el listón de ejecución. La industria de la defensa conserva una de las mejores visibilidades de demanda, apoyada por una transformación duradera del gasto público y por la prioridad estratégica de la seguridad. Y la recuperación bursátil dependerá cada vez menos de los presupuestos anunciados y más de la capacidad para absorberlos, ejecutarlos y monetizarlos, aspectos que esperamos mejoren con el tiempo", subraya el House View.

El último movimiento en el sector de Defensa lo protagoniza la empresa alemana Renk, especialista en transmisiones para tanques, que ha pagado 200 millones$ por la británica David Brown Defence. Otro movimiento de consolidación en plena ola de rearme europeo, un sector con viento de cola estructural y múltiplos al alza. Más músculo para pelear los contratos de defensa que llueven en Europa.

02Jul

Construir un ecosistema competitivo fuera de China llevará años, por lo que la oportunidad está en la separación, la producción de imanes y el reciclaje, fundamentales para reducir la dependencia de las importaciones.

Andrew Musgraves, jefe de producto senior de VanEck

Las tierras raras y el cobre ya no son historias de nicho entre las materias primas. Se sitúan en el centro de algunos de los temas estructurales más urgentes del mundo: la infraestructura de la IA, la modernización de la defensa, la expansión de la red eléctrica y la seguridad de las cadenas de suministro.

La reciente evolución de los precios refleja algo más que la volatilidad geopolítica a corto plazo. El cobre ha subido cerca de máximos históricos, mientras que los precios de las tierras raras se mantienen elevados a medida que los controles a la exportación, las preocupaciones por la seguridad nacional y la falta de inversión exponen los límites de las cadenas de suministro actuales. 

En las tierras raras especialmente, el desafío no consiste simplemente en extraer más material. Se trata de construir una cadena de suministro integrada, fuera de China, que pueda abarcar la minería, la separación, la aleación, la producción de imanes y el reciclaje.

Claves

  • Las vulnerabilidades de la cadena de suministro quedan expuestas: Los recientes acontecimientos geopolíticos han vuelto a poner de relieve lo frágiles que pueden ser las cadenas de suministro de materias primas. Aunque los mercados de la energía suelen recibir la mayor atención, el impacto se ha extendido a los metales, los insumos mineros y los materiales críticos. El resultado puede ser una presión continua tanto sobre los volúmenes como sobre los costes de producción, creando un entorno más favorable para determinadas materias primas. 
  • Los precios de las tierras raras reflejan la escasez geopolítica — El neodimio-praseodimio, a menudo utilizado como indicador de referencia para la fijación de precios de las tierras raras, ha experimentado una volatilidad significativa impulsada por los controles a la exportación y las tensiones geopolíticas. China controla la cuota dominante del suministro de tierras raras y ha restringido las exportaciones tanto de materiales de tierras raras como de equipos para la fabricación de imanes. Ante la perspectiva de un escaso alivio a corto plazo, es probable que los precios de las tierras raras se mantengas estables.
  • Las tierras raras tienen un impacto económico desproporcionado — Las tierras raras representan un mercado físico reducido, pero desempeñan un papel esencial en la industria aeroespacial, la defensa, la electrónica, las comunicaciones y el transporte. Sustituirlas es difícil en muchas de estas aplicaciones, especialmente cuando se requieren imanes permanentes de alta resistencia y tolerancia térmica.
  • La defensa y la robótica podrían impulsar la demanda de imanes — Los imanes permanentes varían en fuerza y tolerancia al calor. Las aplicaciones de defensa suelen requerir algunos de los imanes de mayor rendimiento, mientras que la robótica necesita imanes muy potentes a medida que se expande la automatización. En el transporte, la defensa, la robótica y las comunicaciones, la demanda de imanes permanentes podría aumentar de forma significativa en la próxima década.
  • La cadena de suministro fuera de China sigue incompleta — La inversión occidental ha comenzado a fluir hacia la extracción y separación de tierras raras, pero la mayor oportunidad podría encontrarse más abajo en la cadena, en aleaciones, imanes y reciclaje. Una cadena de suministro plenamente integrada "de la mina al imán" requerirá inversiones en varias etapas, muchas de las cuales siguen poco desarrolladas fuera de China.

Por qué el desafío de la cadena de suministro va más allá de la minería

La minería es solo una parte de la cadena de suministro de las tierras raras. Construir un ecosistema competitivo fuera de China también requiere capacidad de separación, aleación, producción de imanes y reciclaje. China domina actualmente varias etapas de la cadena de valor de las tierras raras, desde el suministro de materias primas hasta la separación, la aleación, la producción de imanes y el reciclaje. Los gobiernos occidentales han respondido apoyando la capacidad nacional de extracción y procesamiento, incluidos precios mínimos e inversiones estratégicas. Pero construir una alternativa competitiva probablemente requerirá años. 

La oportunidad podría ser especialmente significativa en las partes posteriores de la cadena. La separación, la producción de imanes y el reciclaje son todos fundamentales para reducir la dependencia de las importaciones. El reciclaje, en particular, sigue infravalorado. China produce una parte significativa de sus imanes permanentes a partir de material reciclado, incluido el reciclaje al final de su vida útil y de los residuos de fabricación. Fuera de China, esta infraestructura sigue mucho menos desarrollada.

La implicación más amplia es que la seguridad del suministro de tierras raras probablemente requerirá un esfuerzo coordinado entre gobiernos, empresas privadas, inversores y usuarios finales. No se trata de un esprint breve para poner en marcha unas pocas minas. Es un desarrollo industrial a largo plazo.

Los principales riesgos de inversión asociados a las acciones de la cadena de suministro de tierras raras incluyen la volatilidad de los precios, los cambios regulatorios y el riesgo de ejecución de los proyectos. Los riesgos específicos para las acciones de procesamiento y reciclaje posteriores de las tierras raras incluyen el riesgo tecnológico, el riesgo de financiación y el riesgo del ciclo de las materias primas.

Suministro de cobre: una restricción estructural, no una escasez temporal

El cobre afronta un desafío diferente pero igualmente importante. A diferencia de las tierras raras, el cobre es un mercado global mucho más amplio y líquido. Pero el crecimiento del suministro sigue siendo difícil. Las restricciones a largo plazo incluyen la disminución de las leyes del mineral, un menor número de descubrimientos importantes, retrasos en los proyectos y una creciente intensidad de capital. Los nuevos proyectos de cobre se están volviendo más costosos, más complejos y más difíciles de desarrollar. Las minas también son cada vez más profundas, lo que puede aumentar los costes operativos, los costes de capital y el riesgo técnico.

Un ejemplo es la creciente complejidad de los proyectos subterráneos profundos. Las minas más profundas suelen requerir más infraestructura, ventilación, energía, refrigeración y manipulación de materiales. Estos requisitos pueden hacer que el suministro futuro sea más costoso y más lento de poner en marcha. Los principales descubrimientos de cobre son cada vez más profundos

La dinámica geopolítica a corto plazo ha añadido una capa adicional. La producción de cobre depende de insumos clave como el ácido sulfúrico, y las interrupciones en la región del estrecho de Ormuz han suscitado preocupación sobre la disponibilidad y los costes. Los precios del ácido sulfúrico han aumentado bruscamente, añadiendo presión sobre los costes de producción y reforzando la idea de que el cobre podría tener un soporte de costes más fuerte que en ciclos anteriores.

Los principales riesgos de la exposición a las acciones del cobre incluyen la inflación de costes, los retrasos en los proyectos y el riesgo geopolítico.

IA, expansión de la red y demanda de metales críticos
La infraestructura de la IA sigue siendo un importante tema de demanda a largo plazo, pero su impacto sobre los metales podría desarrollarse por fases.

La primera fase es la construcción física: hormigón, acero, edificios e infraestructura de apoyo. La segunda fase afecta a la generación, la conectividad, las mejoras de la red y la disponibilidad de energía. Los metales y minerales adquieren cada vez más importancia a medida que los centros de datos pasan de la construcción a la plena integración energética. Las empresas de servicios públicos y los operadores de centros de datos ya están planificando el suministro de energía con años de antelación. Esta planificación tiene implicaciones para el cobre, el uranio, el acero, el aluminio y otros mercados de recursos críticos. 

Aunque puede ser demasiado pronto para señalar el momento exacto en que la escasez de metales podría ralentizar el despliegue de la infraestructura de la IA, la dirección es clara: la IA requerirá más materiales físicos, más energía y cadenas de suministro más resilientes.

Por qué las acciones de materias primas muestran un comportamiento distinto

Las empresas mineras se comportan de forma diferente a la de ciclos anteriores. En lugar de perseguir el crecimiento de los volúmenes a cualquier precio, muchas empresas se centran en la disciplina financiera, la solidez del balance y la rentabilidad para los accionistas. El gasto de capital se ha estabilizado y las empresas extraen cada vez más en busca de beneficio en lugar de simplemente para crecer en producción.

Esto es importante para los inversores. Unos precios más altos de las materias primas, combinados con un gasto disciplinado, pueden mejorar la generación de flujo de caja libre. Muchas empresas del sector de recursos han adoptado esquemas de asignación de capital que reparten el flujo de caja entre la reinversión y la rentabilidad para los accionistas. En algunos casos, esto se ha traducido en atractivas rentabilidades del flujo de caja libre y en el potencial de dividendos o recompras. Las recompras son operaciones en las que una empresa vuelve a comprar sus propias acciones en el mercado, reduciendo el número de éstas en circulación.

Esta disciplina podría ser especialmente importante porque el abanico de oportunidades se ha ampliado. La discusión no se limitó a las tierras raras y el cobre. El oro, el litio, las empresas mineras diversificadas, la energía y otras acciones vinculadas a los recursos también podrían beneficiarse de las restricciones de la oferta, la incertidumbre geopolítica y el crecimiento estructural de la demanda.

Aunque las tierras raras y el cobre fueron el foco principal, el litio también entró en la discusión. El mercado del litio se ha mantenido diverso, pero las condiciones parecen más constructivas que hace unos meses. Parte del exceso de oferta de China se ha reducido, mientras que las revisiones a la baja de la producción en grandes activos como Greenbushes en Australia han contribuido a mejorar el panorama de la oferta. La demanda también se está ampliando más allá de los vehículos eléctricos hacia los paquetes de baterías y otras aplicaciones de almacenamiento. Esto no elimina la volatilidad, pero podría proporcionar un precio mínimo más sólido para algunos productores occidentales de litio.

Para el inversor, la selección es fundamental

Para los inversores, el mensaje central no es simplemente que los precios de las materias primas puedan subir, sino que la selección es cada vez más importante .Las empresas de tierras raras podrían beneficiarse de las prioridades de seguridad nacional y del apoyo gubernamental, pero muchas aún afrontan riesgos financieros, operativos y de ejecución. 

Algunas empresas están pasando de operaciones piloto a la producción comercial, una transición que puede resultar difícil. China sigue siendo, además, una importante fuerza competitiva, con ingresos, flujos de caja y capacidad operativa consolidados. Los productores de cobre y las empresas mineras diversificadas podrían ofrecer un perfil diferente. Muchos disponen de activos operativos, balances más sólidos y un flujo de caja libre más visible. En un entorno en el que las restricciones de la oferta y la inflación de costes respaldan los precios de las materias primas, los productores consolidados podrían estar bien posicionados.

La próxima fase de la historia de los metales críticos podría estar determinada por diversos factores en desarrollo. En primer lugar, el apoyo político a las tierras raras seguirá siendo un factor importante. Los precios mínimos, la inversión pública, los controles a la exportación y las adquisiciones para la defensa podrían influir en el ritmo de desarrollo de la oferta fuera de China. 

En segundo lugar, el suministro de cobre sigue siendo un reto estructural. La disminución de la pureza del mineral, las minas son cada vez más profundas, cada vez hay menos descubrimientos importantes y es más costosa la extracción. Por eso se estima que la oferta nueva podría tener dificultades para seguir el ritmo de la demanda. En tercer lugar, la demanda empujada por la IA y la defensa sigue creciendo. La construcción de centros de datos pivota hacia la generación de energía, la conectividad con la red y la instalación de equipos. Todo esto hace que aumente la demanda por las materias metalúrgicas necesarias para el desarrollo de la IA.

Por último, los inversores deberían observar si la disciplina de capital se mantiene. Si las empresas mineras siguen priorizando la rentabilidad, las acciones del sector de recursos podrían seguir siendo atractivas incluso si los mercados de materias mantienen la volatilidad.

14Jun

Irán y Ucrania lo están demostrando: un país con menor capacidad militar convencional puede frenar durante años a una potencia muy superior apoyándose en tecnología, adaptación y costes extremadamente bajos.

Miguel Ángel Valero

Durante años, los mercados financieros estuvieron dominados por grandes instituciones con acceso exclusivo a herramientas, información y productos que el inversor medio ni siquiera podía utilizar. Pero la tecnología cambió eso. Hoy, cualquier inversor minorista puede acceder desde su móvil a prácticamente los mismos mercados, plataformas y datos que antes estaban reservados a grandes patrimonios o banca privada. Y algo parecido empieza a ocurrir en el terreno militar. 

Durante décadas, el poder de un país se medía casi exclusivamente por su tamaño militar: más soldados, más tanques, más aviones, más portaaviones y más presupuesto. Las grandes potencias tenían una ventaja aplastante porque desarrollar capacidad militar avanzada requería enormes recursos industriales, tecnológicos y financieros.

Pero esa lógica está empezando a cambiar mucho más rápido de lo que imaginamos. La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania ha demostrado algo que hace apenas unos años parecía impensable: un país con menor capacidad militar convencional puede frenar durante años a una potencia muy superior apoyándose en tecnología, adaptación y costes extremadamente bajos.

La guerra se está abaratando. Hoy, un dron relativamente barato puede destruir vehículos blindados valorados en millones de dólares. Un grupo insurgente puede adaptar tecnología comercial y convertirla en una amenaza real para ejércitos mucho más sofisticados. Y sistemas militares diseñados durante décadas para enfrentarse a guerras tradicionales empiezan a mostrar enormes vulnerabilidades frente a soluciones mucho más simples y baratas.Eso cambia completamente la relación entre coste y poder. El caso de Ucrania es probablemente el ejemplo más visible. El uso masivo de drones FPV, inteligencia en tiempo real y capacidad de adaptación constante sobre el terreno ha permitido compensar parte de la enorme diferencia de recursos frente a Rusia. 

El impacto psicológico de drones bombardeando Moscú

Durante más de cuatro años, la guerra entre Rusia y Ucrania tuvo una característica muy clara: mientras las ciudades ucranianas sufrían bombardeos constantes, Moscú vivía el conflicto como algo lejano. La guerra ocurría “allí”, lejos del corazón político y económico del régimen de Vladimir Putin. Pero eso ha cambiado. Ucrania ha comenzado a bombardear Moscú utilizando oleadas masivas de drones capaces de atravesar algunas de las defensas antiaéreas más sofisticadas del planeta. Y lo realmente importante no es solo el daño material. Es el impacto psicológico.

Durante años, Putin consiguió mantener una sensación de normalidad dentro de Rusia. Mientras Kiev sufría ataques casi diarios, millones de rusos seguían haciendo vida prácticamente normal. Moscú se había convertido en una especie de santuario protegido, símbolo de que la guerra estaba bajo control.

Ahora esa sensación empieza a romperse. Las imágenes de drones sobrevolando la capital, explosiones cerca de Moscú y ciudadanos entrando en pánico tienen un enorme valor simbólico. Hasta el punto de que el Kremlin está evitando activar las sirenas antiaéreas para no aumentar el miedo entre la población.

Y aquí aparece uno de los grandes cambios de esta guerra: la saturación de defensas. Ucrania ha entendido que no necesita destruir todo el escudo antiaéreo ruso. Basta con lanzar suficientes drones simultáneamente para que algunos consigan atravesarlo. Esa lógica está cambiando completamente la naturaleza de los conflictos modernos.

Además, la guerra está acelerando brutalmente la innovación militar ucraniana. Uno de los grandes objetivos iniciales de Putin era “desmilitarizar” Ucrania. Sin embargo, cuatro años después, Ucrania se ha convertido en uno de los laboratorios militares más avanzados del mundo en tecnología de drones y guerra asimétrica.Y probablemente eso sea una de las grandes lecciones de esta guerra: sistemas relativamente baratos pueden poner en jaque infraestructuras estratégicas situadas a miles de kilómetros.

Pero quizá el elemento más delicado para el Kremlin siga siendo el psicológico. Por primera vez desde el inicio de la invasión, parte de la población rusa empieza a sentir que la guerra también puede alcanzarles a ellos.

La gran novedad de esta fase de la guerra no es únicamente que Ucrania esté atacando Moscú. La verdadera novedad es que la guerra ha dejado de sentirse lejana para muchos rusos. "Y cuando la sensación de vulnerabilidad llega al corazón mismo del poder, el coste político y psicológico de una guerra puede empezar a cambiar mucho más rápido de lo que parece", subraya el analista Pablo Gil en The Trader.

La innovación hace el tamaño del ejército menos relevante

La innovación está empezando a ser tan importante como el tamaño del ejército. Pero este fenómeno ya no se limita a Europa del Este. En África Occidental estamos viendo cómo grupos insurgentes incorporan drones cada vez más sofisticados utilizando tecnologías relativamente accesibles. Y empresas como Terrahaptix, una startup africana que ha abierto una fábrica en Ghana para producir drones y sistemas antidrones a gran escala, reflejan perfectamente hacia dónde se dirige esta transformación.

La lógica tradicional era que solo las grandes potencias podían desarrollar capacidad militar avanzada. Hoy, actores mucho más pequeños empiezan a tener acceso a herramientas que antes eran prácticamente inaccesibles. El ejemplo de Irán también es enormemente revelador. Sin disponer de la capacidad militar convencional de EEUU o Israel, ha conseguido equilibrar parcialmente esa desventaja mediante el desarrollo de misiles y drones relativamente baratos pero muy efectivos. La tecnología le ha permitido aumentar enormemente su capacidad de disuasión sin necesidad de competir directamente en presupuesto militar. Y esto tiene implicaciones enormes.

Porque el equilibrio global de poder siempre había dependido en gran medida de quién tenía más dinero, más industria y más capacidad de producción militar. Pero cuando tecnologías baratas pueden neutralizar sistemas multimillonarios, la ventaja tradicional de las grandes potencias empieza a reducirse.Además, la producción también se descentraliza. Ya no es necesario depender exclusivamente de gigantescos complejos industriales militares. La fabricación puede acercarse al propio terreno de conflicto, adaptarse rápidamente y evolucionar casi en tiempo real. 

En el fondo, estamos viendo el mismo fenómeno que ha transformado otros sectores de la economía: la tecnología reduce barreras de entrada y redistribuye el poder. Y eso obliga a replantearlo todo. Las estrategias militares, los presupuestos de defensa, la industria armamentística y hasta la propia idea de superioridad militar podrían cambiar profundamente durante la próxima década. Porque quizá la gran ventaja del siglo XXI ya no pertenezca necesariamente a quien tenga más recursos… sino a quien sea capaz de adaptarse más rápido. Y eso hace que el mundo que viene pueda ser mucho más inestable, impredecible y difícil de controlar de lo que hemos conocido hasta ahora.

Al final, la gran paradoja de esta nueva era es que la tecnología que ha democratizado el acceso a la información, a la inversión o a los negocios también está democratizando la capacidad de hacer la guerra. Y eso cambia por completo las reglas del equilibrio global. Durante décadas, las grandes potencias podían mantener una enorme ventaja gracias a su superioridad industrial y presupuestaria. Pero cuando destruir empieza a ser muchísimo más barato que defenderse, el mundo entra en una fase completamente distinta. Una fase donde la adaptación, la innovación y la velocidad pueden ser más importantes que el tamaño o la riqueza. "Y probablemente todavía no somos plenamente conscientes de hasta qué punto eso puede transformar la geopolítica de las próximas décadas", concluye Pablo Gil.

20Mar

Este crecimiento deberá coordinarse con la disponibilidad de mano de obra, lo que impulsará soluciones urbanísticas como vivienda vinculada a parques logísticos o fórmulas de coliving.

Patrizia, gestora internacional especializada en activos inmobiliarios e infraestructuras desde hace más de 40 años, anticipa que el aumento estructural de los presupuestos de defensa en Europa redefinirá el mapa de la inversión logística en el continente, impulsando la demanda de activos logísticos avanzados en torno a polos industriales, energéticos y de transporte.

El compromiso histórico alcanzado por los aliados de la OTAN en la cumbre de La Haya en 2025, que contempla elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB en 2035 con un 1,5% destinado a infraestructuras críticas como energía y logística, será un catalizador clave para este cambio estructural.

Tras el fuerte crecimiento vivido durante la pandemia, la demanda de espacio logístico e industrial en Europa se ha moderado desde 2022 debido a la desaceleración económica, el aumento de costes, el exceso de capacidad en e-commerce y la normalización de inventarios. Sin embargo, el apetito inversor se mantiene sólido: los activos logísticos representaron el 22% del capital invertido en inmobiliario en 2025, frente al 13% en 2018, loque refleja la confianza estructural en el segmento.

Emile Poort, Head of Investment Management Logistics de Patrizia, explicó en su intervención en el MIPIM de Cannes: “los vientos de cola apuntan a un resurgimiento de la industria militar en Europa, lo que impulsará la demanda de activos logísticos ‘smart’ en torno a clusters industriales y de infraestructuras, favoreciendo un nuevo ciclo inversor sostenido”.

El informe identifica los factores que impulsarán esta nueva fase del mercado:

  • Clusters industriales especializados: ubicaciones con fuerte base industrial, talento cualificado y capacidad de I+D, como Múnich, París o Toulouse, así como regiones como el Randstad en Países Bajos o el norte de Italia, concentrarán la demanda.
  • Demanda concentrada en grandes operadores: Un número limitado de grandes compañías, muchas de ellas líderes nacionales o europeos, impulsarán la demanda de espacio logístico, buscando socios inmobiliarios para su expansión. Entre ellas destacan Safran y Thales (Francia), Rheinmetall y Hensoldt (Alemania), BAE Systems (Reino Unido), Leonardo (Italia) o Saab (Suecia).• 
  • Reconversión y desarrollo de activos a medida: Se prevé la reconversión de activos logísticos de tamaño medio (“mid-box”) y el desarrollo de plataformas logísticas a medida, con altas especificaciones técnicas adaptadas a la producción y logística militar. También aumentarán las operaciones de sale & leaseback.
  • Nuevas estructuras de alquiler: se impondrán contratos más largos, con estructuras tipo ‘net lease’, que permitan a los operadores amortizar inversiones en equipamiento industrial.

El desarrollo de infraestructuras de defensa exigirá activos logísticos avanzados, con automatización digital, trazabilidad en tiempo real y operaciones basadas en datos, apoyadas por inteligencia artificial. La seguridad de las cadenas de suministro será clave, con tecnologías como blockchain.

También ganarán relevancia los hubs de última milla para facilitar la distribución rápida de suministros estratégicos y el almacenamiento de reservas.

La transición energética en Europa también está generando demanda de plataformas logísticas próximas a corredores energéticos, como los proyectos de hidrógeno en el norte de Alemania y Países Bajos. 

Este crecimiento deberá coordinarse con la disponibilidad de mano de obra, lo que impulsará soluciones urbanísticas como vivienda vinculada a parques logísticos o fórmulas de coliving.

Si bien el enfoque en defensa y energía dentro del sector será amplio, existen mercados que probablemente se beneficien más de la inversión en el nuevo panorama logístico. Europa del Este y los países fronterizos con la OTAN requerirán activos logísticos cerca de bases militares y corredores de transporte. Un ejemplo del tipo de activos que encajarán con esta demanda son los almacenes inteligentes en Polonia equipados con sensores de Internet de las Cosas (IoT) para el seguimiento del inventario en tiempo real.

La fabricación vinculada a la defensa experimentará un repunte en ciudades con una sólida base industrial, como Múnich, donde su cadena de suministro aeroespacial está respaldada por almacenes habilitados con robótica.

Los corredores energéticos y los puertos serán ubicaciones atractivas desde una perspectiva de seguridad energética. Los hubs estratégicos de gas natural licuado (GNL) y de energías renovables requerirán instalaciones avanzadas de almacenamiento y distribución. Rotterdam encaja en esta categoría, con terminales de GNL en el puerto que ya utilizan programación automatizada y blockchain para flujos energéticos seguros. Además, el crecimiento de estos hubs logísticos requerirá soluciones residenciales asociadas para atraer y retener talento, como el desarrollo de vivienda en torno a parques logísticos o modelos de co-living en entornos urbanos.

17Mar

Entre el primer semestre de 2022 y el mismo periodo de 2025, el múltiplo EV/EBITDA, que relaciona el valor de mercado con los beneficios de las principales empresas europeas de defensa, ha pasado de unas 7 a 17 veces, más que duplicado.

Miguel Ángel Valero

Roland Berger augura una ola de operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) en defensa en España por el crecimiento y consolidación de esta actividad en Europa. Así lo refleja su informe On the offensive: The rise of M&A in European defense, que atribuye el incremento de la actividad de fusiones y adquisiciones al aumento estructural de los presupuestos públicos, la apuesta por la autonomía estratégica europea y la irrupción de nuevas tecnologías, como drones y sistemas autónomos, y afirma que se mantendrá elevada al menos hasta 2030. El informe analiza las dinámicas del mercado de defensa europeo, los motores de crecimiento y las implicaciones para los distintos actores del ecosistema. 

“España cuenta con una base industrial sólida y capacidades tecnológicas diferenciales en los dominios aéreo, terrestre y naval. El aumento estructural del gasto en defensa en Europa abre una ventana histórica para reforzar las capacidades y el posicionamiento de la industria española, pero también exigirá a las empresas ganar escala y competitividad, para lo que las operaciones corporativas son una herramienta clave”, afirma Pol Busquets, socio de Roland Berger en Iberia responsable del sector Industrial y de A&D. 

El estudio muestra que el mercado europeo de defensa (incluyendo sistemas terrestres, aéreos, navales, espaciales y de ciberseguridad, entre otros) está experimentando un crecimiento sin precedentes. El gasto en defensa de los países europeos de la OTAN cerró en una cifra récord cercana a los 470.000 millones€ en 2025 y se espera que mantenga un crecimiento cercano al doble dígito hasta 2030. 

“Este impulso ya se refleja en las valoraciones. Entre el primer semestre de 2022 y el mismo periodo de 2025, el múltiplo EV/EBITDA, que relaciona el valor de mercado con los beneficios de las principales empresas europeas de defensa, ha pasado de unas 7 a 17 veces, más que duplicado. Paralelamente, el número de transacciones en defensa en Europa ha aumentado significativamente desde 2023, alcanzando nuevos máximos en 2025 con cerca de 40 operaciones cerradas en torno a defensa y espacio, manteniéndose en niveles elevados en el medio plazo”, afirma Bieito Ledo, socio de Roland Berger en Iberia responsable de Transaction and Investor Support Services. 

En el caso de España, el compromiso de los países miembros de la OTAN de incrementar su gasto en defensa tendrá implicaciones directas en el tejido industrial, con un incremento de pedidos que obligará a fabricantes y proveedores a ampliar capacidad productiva, reforzar su cadena de suministro y acelerar la incorporación de nuevas tecnologías. Algo que provocará operaciones para ganar escala y capacidades tecnológicas, entrada de nuevos actores en la industria de defensa y mayor protagonismo de startups tecnológicas especializadas en sistemas autónomos, electrónica, inteligencia artificial y ciberseguridad. 

Por otra parte, el estudio destaca que la actividad de M&A en defensa estará impulsada por la combinación de mayor disponibilidad de capital y la necesidad de escalar industrialmente. Fondos públicos y privados, junto con grandes grupos industriales y fondos de inversión, facilitan operaciones estratégicas, mientras que la urgencia de aumentar la producción motiva adquisiciones para ganar capacidad y conocimiento. Además, compañías históricamente ajenas al sector están entrando mediante compras selectivas, ampliando el ecosistema industrial de defensa. 

Otros factores que considera claves son la autonomía estratégica europea y la innovación tecnológica. La apuesta de la UE por fortalecer su base industrial y reducir dependencias externas fomenta transacciones paneuropeas y la creación de campeones regionales, generando oportunidades para empresas españolas. Al mismo tiempo, la irrupción de nuevas tecnologías, como drones, sistemas autónomos y ciberdefensa, convierten a las startups innovadoras en objetivos prioritarios de adquisición. 

“Estamos viendo cómo la innovación tecnológica y la presión por escalar la capacidad de producción cambian las reglas del juego, especialmente dada la velocidad con la que se requiere que la industria se adapte a estos cambios. Las compañías que combinen inversión orgánica con una estrategia activa de M&A para incorporar capacidades críticas, estarán mejor posicionadas para capturar el crecimiento del mercado europeo de defensa”, añade Pol Busquets.

Más allá del contexto geopolítico actual, el informe concluye que la tendencia responde a cambios estructurales: mayores presupuestos sostenidos, redefinición de la política exterior estadounidense, tensiones geoestratégicas globales y un nuevo paradigma tecnológico en defensa.


05Mar

Las infraestructuras de doble uso, definidas como activos, redes e instalaciones que pueden servir tanto para fines militares como civiles, ocupan un lugar central en la estrategia de defensa de la UE.

Miguel Ángel Valero

A medida que el futuro de la seguridad europea evoluciona a partir de las relaciones internacionales existentes, habrá una demanda creciente de movilizar inversiones en el sector de la defensa, incluso para los inversores en infraestructuras. Tanto los compromisos adquiridos por los miembros de la OTAN de destinar el 5% del PIB a la defensa como los esfuerzos de la Unión Europea (UE) por asumir un papel más importante en la defensa de los Estados miembros pueden dar lugar a un aumento de la inversión pública y privada en los sectores de infraestructuras que respaldan los objetivos generales de seguridad. Dado que la dependencia histórica de Europa de EEUU para sus necesidades de defensa está siendo objeto de un mayor escrutinio, la región tiene ahora la tarea de abordar años de inversión estructural insuficiente en el sector de la defensa para desarrollar sus capacidades soberanas.

En junio de 2025, los miembros de la OTAN acordaron aumentar su gasto previsto en defensa hasta el 3,5% del PIB para 2035, así como destinar un 1,5% adicional del PIB a infraestructuras relacionadas con la defensa, la seguridad y la resiliencia. Si bien el gasto adicional en defensa para alcanzar el objetivo del 3,5% puede ofrecer oportunidades directas limitadas a los inversores en infraestructuras, "observamos que el estímulo fiscal que se producirá en múltiples sectores probablemente impulsará el crecimiento económico europeo. En general, esto debería beneficiar a los activos de transporte y energía, ya que las grandes empresas europeas de defensa (junto con su importante base de proveedores) aumentarán la producción de armas y equipos", señala un análisis de DWS.

En cuanto a las oportunidades de inversión en infraestructuras, es el objetivo de gasto en resiliencia del 1,5% el que podría dar lugar a una mayor actividad de transacciones en activos de transporte, energía, digitales e industriales. "Ya hemos visto una serie de proyectos de alto perfil propuestos como potenciales beneficiarios de este capital adicional. Sin embargo, esperamos que, en este sentido, los gobiernos se decanten por aumentar la capacidad y la resiliencia de las infraestructuras existentes, en lugar de por proyectos totalmente nuevos a gran escala, dada la coincidencia con los objetivos de la UE de centrar su infraestructura de defensa en activos de doble uso", añade.

Desde el punto de vista de las infraestructuras privadas, la actividad histórica en el sector de la defensa se ha concentrado en las asociaciones público-privadas (APP), utilizadas para construir instalaciones como cuarteles y hangares para aviones. Además, la variedad de inversores en infraestructuras que participan en el sector también ha sido limitada, restringiéndose en gran medida a aquellos con experiencia en procesos de contratación pública y de defensa. Dadas las restricciones de inversión en el sector de la defensa para muchos inversores, y dado que el sector de la defensa sigue siendo un mercado de contratación difícil y competitivo, "no esperamos que los inversores en infraestructuras se decanten por destinar un capital significativo a activos explícitamente relacionados con la defensa", avisan los expertos de DWS. Sin embargo, se espera que se amplíen los vínculos entre las infraestructuras y los objetivos generales de defensa, lo que debería traer consigo oportunidades para que una selección más amplia de inversores en infraestructuras desempeñe un papel significativo.

Las infraestructuras de doble uso, definidas como activos, redes e instalaciones que pueden servir tanto para fines militares como civiles, ocupan un lugar central en la estrategia de defensa de la UE. Con unas estimaciones de 70.000 millones€ de déficit de financiación para que la UE alcance sus objetivos de preparación y movilidad en materia de defensa, esto abre potencialmente la puerta a que el capital privado mejore y potencie la resiliencia de los activos de infraestructuras estratégicas. 

Para incentivar la inversión en infraestructuras críticas, por parte de los propietarios de activos, con el fin de mejorar la capacidad para satisfacer las necesidades de defensa, el Libro Blanco de la Movilidad de la UE de 2025 sugiere que se debería disponer de una financiación previsible a largo plazo para reducir los costes del capital privado. 

"Aunque todavía se encuentra en una fase inicial, esperamos que esta cofinanciación a largo plazo, junto con otros modelos como las APP, sea la vía principal a través de la cual los inversores en infraestructuras puedan apoyar y beneficiarse de los objetivos de gasto en defensa y de la seguridad general de Europa. Se espera que la financiación pública, junto con el capital privado para la mejora de las infraestructuras, complemente las reformas en ámbitos como las normas transfronterizas y la simplificación de los procesos aduaneros, lo que podría reportar importantes beneficios comerciales a las infraestructuras logísticas existentes", remarcan en DWS.

Europa está entrando en una nueva era en la que la preparación en materia de defensa y la soberanía estratégica se están convirtiendo en los principales motores de las prioridades del continente en materia de infraestructuras. Años de inversión insuficiente, junto con la escalada de las tensiones geopolíticas, han creado una necesidad estructural de mejorar los sistemas de transporte, digitales, energéticos e industriales de Europa. Si bien la fabricación tradicional de material de defensa queda fuera del ámbito de competencia de los inversores en infraestructuras, el ecosistema que la rodea —como los activos de doble uso, los corredores transfronterizos, los sistemas digitales seguros y las infraestructuras energéticas resilientes— ofrece un conjunto de oportunidades con un potencial de expansión considerable. Es fundamental que el impulso político a nivel de la UE, el aumento de los compromisos de gasto nacional y los nuevos instrumentos de financiación proporcionen confianza en las perspectivas de oportunidades de inversión de capital a largo plazo.

04Nov

“Hace un año, prácticamente cualquier valor relacionado con la defensa permitía batir al mercado. Ahora es necesario ser mucho más selectivo", advierte un análisis de DWS.

Miguel Ángel Valero

"Las limitadas capacidades de defensa de Europa podrían mantenerse así durante algún tiempo. No es una constatación tranquilizadora, pero implica que los flujos de capital hacia el sector de defensa podrían prolongarse en el tiempo", avisa un análisis de DWS.

Un incremento de más del 500% en el índice en cinco años. ¿Es posible seguir siendo optimista respecto a las acciones europeas de defensa después de una subida así? Hay explosiones de precios que pueden desinflarse con la misma rapidez. "Pensemos, por ejemplo, en los beneficiarios del periodo de confinamientos por la pandemia", apuntan sus expertos. 

Por otro lado, los valores en auge por la ola de inteligencia artificial (IA) siguen mostrando pocos signos de debilidad, incluso tras tres años, dado que el potencial de la IA se percibe como enorme. "¿Y la defensa europea? Creemos que, mientras los gobiernos sigan convencidos de que la amenaza sobre Europa persistirá, es probable que mantengan su predisposición a invertir en la defensa de la región", añaden.

El estado de las fuerzas armadas europeas puede resumirse, en tono adecuado y conciso, de la siguiente manera: desde la caída del Telón de Acero han transcurrido 30 años de infrainversión. Europa dejó la defensa en manos de los estadounidenses. El ataque a Ucrania y las claras señales procedentes de la Casa Blanca de que Europa debe ser capaz de defenderse por sí misma han cambiado esa situación. La presencia de drones rusos en territorio europeo de la OTAN supone un estímulo adicional. Se ha producido un replanteamiento político de gran calado. Los presupuestos de defensa están aumentando de forma significativa, especialmente en Alemania, el norte y el este de Europa. 

Las dificultades presupuestarias de Francia, España e Italia, por su parte, hacen que los avances sean más lentos. Además, las capacidades de producción militar no pueden desarrollarse de la noche a la mañana.

Por tanto, es posible que a corto plazo surjan ciertas decepciones en el camino hacia una defensa europea más sólida. No obstante, "estamos convencidos de que la modernización de la defensa europea constituye un cambio estructural que podría ofrecer un fuerte viento de cola al sector durante muchos años". 

Los inversores, sin embargo, deberían analizar cuidadosamente qué valores del sector defensa incorporan a sus carteras. Madeleine Ronner, Senior Equity Portfolio Manager en DWS, explica: “Hace un año, prácticamente cualquier valor relacionado con la defensa permitía batir al mercado. Ahora es necesario ser mucho más selectivo. Aun así, incluso las valoraciones de nuestras compañías favoritas resultan bastante exigentes. No obstante, dadas las perspectivas actuales de crecimiento, es posible que estas empresas logren justificar dichas valoraciones con el tiempo”.

El sector de defensa ha mostrado una evolución significativamente superior a la del mercado en general durante los últimos cinco años, consolidando desde 2021 una prima de valoración en constante aumento. Si se mide en función de los beneficios obtenidos en los últimos doce meses, actualmente es el doble de caro que el conjunto del mercado. En su punto máximo, sin embargo, alcanzado en julio de este año, llegó a ser tres veces más caro.

"Consideramos, no obstante, que el atractivo del sector sigue siendo sólido. Podría ofrecer:

  • Ingresos a largo plazo, relativamente predecibles y financiados por los gobiernos.
  • Altas economías de escala derivadas de la expansión de capacidades, con un elevado apalancamiento operativo debido a los costes fijos.
  • Un crecimiento de beneficios potencialmente superior durante varios años. Si se valora el sector en función de los beneficios estimados para los próximos tres a cinco años, su prima de valoración se diluye con rapidez.

Estas previsiones se basan en los siguientes supuestos: el gasto en defensa de Europa aumentará desde el nivel actual del 2% del PIB hasta el 3% en 2030, con la posibilidad de que alcance entre el 3% y el 4% del PIB a medio plazo. Al mismo tiempo, el gasto en equipamiento está disminuyendo en relación con el gasto en personal. Según el International Institute for Strategic Studies (IISS, por sus siglas en inglés), se estima que aproximadamente la mitad de ese gasto beneficiará a los proveedores europeos, que los responsables políticos quieren reforzar.

Como demuestra la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, la tecnología y las tácticas bélicas están evolucionando con rapidez. Esto exige un enfoque selectivo, ya que no todas las compañías están igualmente preparadas para afrontar este desafío. Requiere tener en cuenta toda la cadena de valor y los sectores relacionados, como el aeronáutico y la ciberseguridad. "No obstante, consideramos que el sector de defensa probablemente seguirá mostrando dinamismo, mientras Europa no se sienta segura", concluyen en DWS.