20Mar

Este crecimiento deberá coordinarse con la disponibilidad de mano de obra, lo que impulsará soluciones urbanísticas como vivienda vinculada a parques logísticos o fórmulas de coliving.

Patrizia, gestora internacional especializada en activos inmobiliarios e infraestructuras desde hace más de 40 años, anticipa que el aumento estructural de los presupuestos de defensa en Europa redefinirá el mapa de la inversión logística en el continente, impulsando la demanda de activos logísticos avanzados en torno a polos industriales, energéticos y de transporte.

El compromiso histórico alcanzado por los aliados de la OTAN en la cumbre de La Haya en 2025, que contempla elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB en 2035 con un 1,5% destinado a infraestructuras críticas como energía y logística, será un catalizador clave para este cambio estructural.

Tras el fuerte crecimiento vivido durante la pandemia, la demanda de espacio logístico e industrial en Europa se ha moderado desde 2022 debido a la desaceleración económica, el aumento de costes, el exceso de capacidad en e-commerce y la normalización de inventarios. Sin embargo, el apetito inversor se mantiene sólido: los activos logísticos representaron el 22% del capital invertido en inmobiliario en 2025, frente al 13% en 2018, loque refleja la confianza estructural en el segmento.

Emile Poort, Head of Investment Management Logistics de Patrizia, explicó en su intervención en el MIPIM de Cannes: “los vientos de cola apuntan a un resurgimiento de la industria militar en Europa, lo que impulsará la demanda de activos logísticos ‘smart’ en torno a clusters industriales y de infraestructuras, favoreciendo un nuevo ciclo inversor sostenido”.

El informe identifica los factores que impulsarán esta nueva fase del mercado:

  • Clusters industriales especializados: ubicaciones con fuerte base industrial, talento cualificado y capacidad de I+D, como Múnich, París o Toulouse, así como regiones como el Randstad en Países Bajos o el norte de Italia, concentrarán la demanda.
  • Demanda concentrada en grandes operadores: Un número limitado de grandes compañías, muchas de ellas líderes nacionales o europeos, impulsarán la demanda de espacio logístico, buscando socios inmobiliarios para su expansión. Entre ellas destacan Safran y Thales (Francia), Rheinmetall y Hensoldt (Alemania), BAE Systems (Reino Unido), Leonardo (Italia) o Saab (Suecia).• 
  • Reconversión y desarrollo de activos a medida: Se prevé la reconversión de activos logísticos de tamaño medio (“mid-box”) y el desarrollo de plataformas logísticas a medida, con altas especificaciones técnicas adaptadas a la producción y logística militar. También aumentarán las operaciones de sale & leaseback.
  • Nuevas estructuras de alquiler: se impondrán contratos más largos, con estructuras tipo ‘net lease’, que permitan a los operadores amortizar inversiones en equipamiento industrial.

El desarrollo de infraestructuras de defensa exigirá activos logísticos avanzados, con automatización digital, trazabilidad en tiempo real y operaciones basadas en datos, apoyadas por inteligencia artificial. La seguridad de las cadenas de suministro será clave, con tecnologías como blockchain.

También ganarán relevancia los hubs de última milla para facilitar la distribución rápida de suministros estratégicos y el almacenamiento de reservas.

La transición energética en Europa también está generando demanda de plataformas logísticas próximas a corredores energéticos, como los proyectos de hidrógeno en el norte de Alemania y Países Bajos. 

Este crecimiento deberá coordinarse con la disponibilidad de mano de obra, lo que impulsará soluciones urbanísticas como vivienda vinculada a parques logísticos o fórmulas de coliving.

Si bien el enfoque en defensa y energía dentro del sector será amplio, existen mercados que probablemente se beneficien más de la inversión en el nuevo panorama logístico. Europa del Este y los países fronterizos con la OTAN requerirán activos logísticos cerca de bases militares y corredores de transporte. Un ejemplo del tipo de activos que encajarán con esta demanda son los almacenes inteligentes en Polonia equipados con sensores de Internet de las Cosas (IoT) para el seguimiento del inventario en tiempo real.

La fabricación vinculada a la defensa experimentará un repunte en ciudades con una sólida base industrial, como Múnich, donde su cadena de suministro aeroespacial está respaldada por almacenes habilitados con robótica.

Los corredores energéticos y los puertos serán ubicaciones atractivas desde una perspectiva de seguridad energética. Los hubs estratégicos de gas natural licuado (GNL) y de energías renovables requerirán instalaciones avanzadas de almacenamiento y distribución. Rotterdam encaja en esta categoría, con terminales de GNL en el puerto que ya utilizan programación automatizada y blockchain para flujos energéticos seguros. Además, el crecimiento de estos hubs logísticos requerirá soluciones residenciales asociadas para atraer y retener talento, como el desarrollo de vivienda en torno a parques logísticos o modelos de co-living en entornos urbanos.

17Mar

Entre el primer semestre de 2022 y el mismo periodo de 2025, el múltiplo EV/EBITDA, que relaciona el valor de mercado con los beneficios de las principales empresas europeas de defensa, ha pasado de unas 7 a 17 veces, más que duplicado.

Miguel Ángel Valero

Roland Berger augura una ola de operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) en defensa en España por el crecimiento y consolidación de esta actividad en Europa. Así lo refleja su informe On the offensive: The rise of M&A in European defense, que atribuye el incremento de la actividad de fusiones y adquisiciones al aumento estructural de los presupuestos públicos, la apuesta por la autonomía estratégica europea y la irrupción de nuevas tecnologías, como drones y sistemas autónomos, y afirma que se mantendrá elevada al menos hasta 2030. El informe analiza las dinámicas del mercado de defensa europeo, los motores de crecimiento y las implicaciones para los distintos actores del ecosistema. 

“España cuenta con una base industrial sólida y capacidades tecnológicas diferenciales en los dominios aéreo, terrestre y naval. El aumento estructural del gasto en defensa en Europa abre una ventana histórica para reforzar las capacidades y el posicionamiento de la industria española, pero también exigirá a las empresas ganar escala y competitividad, para lo que las operaciones corporativas son una herramienta clave”, afirma Pol Busquets, socio de Roland Berger en Iberia responsable del sector Industrial y de A&D. 

El estudio muestra que el mercado europeo de defensa (incluyendo sistemas terrestres, aéreos, navales, espaciales y de ciberseguridad, entre otros) está experimentando un crecimiento sin precedentes. El gasto en defensa de los países europeos de la OTAN cerró en una cifra récord cercana a los 470.000 millones€ en 2025 y se espera que mantenga un crecimiento cercano al doble dígito hasta 2030. 

“Este impulso ya se refleja en las valoraciones. Entre el primer semestre de 2022 y el mismo periodo de 2025, el múltiplo EV/EBITDA, que relaciona el valor de mercado con los beneficios de las principales empresas europeas de defensa, ha pasado de unas 7 a 17 veces, más que duplicado. Paralelamente, el número de transacciones en defensa en Europa ha aumentado significativamente desde 2023, alcanzando nuevos máximos en 2025 con cerca de 40 operaciones cerradas en torno a defensa y espacio, manteniéndose en niveles elevados en el medio plazo”, afirma Bieito Ledo, socio de Roland Berger en Iberia responsable de Transaction and Investor Support Services. 

En el caso de España, el compromiso de los países miembros de la OTAN de incrementar su gasto en defensa tendrá implicaciones directas en el tejido industrial, con un incremento de pedidos que obligará a fabricantes y proveedores a ampliar capacidad productiva, reforzar su cadena de suministro y acelerar la incorporación de nuevas tecnologías. Algo que provocará operaciones para ganar escala y capacidades tecnológicas, entrada de nuevos actores en la industria de defensa y mayor protagonismo de startups tecnológicas especializadas en sistemas autónomos, electrónica, inteligencia artificial y ciberseguridad. 

Por otra parte, el estudio destaca que la actividad de M&A en defensa estará impulsada por la combinación de mayor disponibilidad de capital y la necesidad de escalar industrialmente. Fondos públicos y privados, junto con grandes grupos industriales y fondos de inversión, facilitan operaciones estratégicas, mientras que la urgencia de aumentar la producción motiva adquisiciones para ganar capacidad y conocimiento. Además, compañías históricamente ajenas al sector están entrando mediante compras selectivas, ampliando el ecosistema industrial de defensa. 

Otros factores que considera claves son la autonomía estratégica europea y la innovación tecnológica. La apuesta de la UE por fortalecer su base industrial y reducir dependencias externas fomenta transacciones paneuropeas y la creación de campeones regionales, generando oportunidades para empresas españolas. Al mismo tiempo, la irrupción de nuevas tecnologías, como drones, sistemas autónomos y ciberdefensa, convierten a las startups innovadoras en objetivos prioritarios de adquisición. 

“Estamos viendo cómo la innovación tecnológica y la presión por escalar la capacidad de producción cambian las reglas del juego, especialmente dada la velocidad con la que se requiere que la industria se adapte a estos cambios. Las compañías que combinen inversión orgánica con una estrategia activa de M&A para incorporar capacidades críticas, estarán mejor posicionadas para capturar el crecimiento del mercado europeo de defensa”, añade Pol Busquets.

Más allá del contexto geopolítico actual, el informe concluye que la tendencia responde a cambios estructurales: mayores presupuestos sostenidos, redefinición de la política exterior estadounidense, tensiones geoestratégicas globales y un nuevo paradigma tecnológico en defensa.


05Mar

Las infraestructuras de doble uso, definidas como activos, redes e instalaciones que pueden servir tanto para fines militares como civiles, ocupan un lugar central en la estrategia de defensa de la UE.

Miguel Ángel Valero

A medida que el futuro de la seguridad europea evoluciona a partir de las relaciones internacionales existentes, habrá una demanda creciente de movilizar inversiones en el sector de la defensa, incluso para los inversores en infraestructuras. Tanto los compromisos adquiridos por los miembros de la OTAN de destinar el 5% del PIB a la defensa como los esfuerzos de la Unión Europea (UE) por asumir un papel más importante en la defensa de los Estados miembros pueden dar lugar a un aumento de la inversión pública y privada en los sectores de infraestructuras que respaldan los objetivos generales de seguridad. Dado que la dependencia histórica de Europa de EEUU para sus necesidades de defensa está siendo objeto de un mayor escrutinio, la región tiene ahora la tarea de abordar años de inversión estructural insuficiente en el sector de la defensa para desarrollar sus capacidades soberanas.

En junio de 2025, los miembros de la OTAN acordaron aumentar su gasto previsto en defensa hasta el 3,5% del PIB para 2035, así como destinar un 1,5% adicional del PIB a infraestructuras relacionadas con la defensa, la seguridad y la resiliencia. Si bien el gasto adicional en defensa para alcanzar el objetivo del 3,5% puede ofrecer oportunidades directas limitadas a los inversores en infraestructuras, "observamos que el estímulo fiscal que se producirá en múltiples sectores probablemente impulsará el crecimiento económico europeo. En general, esto debería beneficiar a los activos de transporte y energía, ya que las grandes empresas europeas de defensa (junto con su importante base de proveedores) aumentarán la producción de armas y equipos", señala un análisis de DWS.

En cuanto a las oportunidades de inversión en infraestructuras, es el objetivo de gasto en resiliencia del 1,5% el que podría dar lugar a una mayor actividad de transacciones en activos de transporte, energía, digitales e industriales. "Ya hemos visto una serie de proyectos de alto perfil propuestos como potenciales beneficiarios de este capital adicional. Sin embargo, esperamos que, en este sentido, los gobiernos se decanten por aumentar la capacidad y la resiliencia de las infraestructuras existentes, en lugar de por proyectos totalmente nuevos a gran escala, dada la coincidencia con los objetivos de la UE de centrar su infraestructura de defensa en activos de doble uso", añade.

Desde el punto de vista de las infraestructuras privadas, la actividad histórica en el sector de la defensa se ha concentrado en las asociaciones público-privadas (APP), utilizadas para construir instalaciones como cuarteles y hangares para aviones. Además, la variedad de inversores en infraestructuras que participan en el sector también ha sido limitada, restringiéndose en gran medida a aquellos con experiencia en procesos de contratación pública y de defensa. Dadas las restricciones de inversión en el sector de la defensa para muchos inversores, y dado que el sector de la defensa sigue siendo un mercado de contratación difícil y competitivo, "no esperamos que los inversores en infraestructuras se decanten por destinar un capital significativo a activos explícitamente relacionados con la defensa", avisan los expertos de DWS. Sin embargo, se espera que se amplíen los vínculos entre las infraestructuras y los objetivos generales de defensa, lo que debería traer consigo oportunidades para que una selección más amplia de inversores en infraestructuras desempeñe un papel significativo.

Las infraestructuras de doble uso, definidas como activos, redes e instalaciones que pueden servir tanto para fines militares como civiles, ocupan un lugar central en la estrategia de defensa de la UE. Con unas estimaciones de 70.000 millones€ de déficit de financiación para que la UE alcance sus objetivos de preparación y movilidad en materia de defensa, esto abre potencialmente la puerta a que el capital privado mejore y potencie la resiliencia de los activos de infraestructuras estratégicas. 

Para incentivar la inversión en infraestructuras críticas, por parte de los propietarios de activos, con el fin de mejorar la capacidad para satisfacer las necesidades de defensa, el Libro Blanco de la Movilidad de la UE de 2025 sugiere que se debería disponer de una financiación previsible a largo plazo para reducir los costes del capital privado. 

"Aunque todavía se encuentra en una fase inicial, esperamos que esta cofinanciación a largo plazo, junto con otros modelos como las APP, sea la vía principal a través de la cual los inversores en infraestructuras puedan apoyar y beneficiarse de los objetivos de gasto en defensa y de la seguridad general de Europa. Se espera que la financiación pública, junto con el capital privado para la mejora de las infraestructuras, complemente las reformas en ámbitos como las normas transfronterizas y la simplificación de los procesos aduaneros, lo que podría reportar importantes beneficios comerciales a las infraestructuras logísticas existentes", remarcan en DWS.

Europa está entrando en una nueva era en la que la preparación en materia de defensa y la soberanía estratégica se están convirtiendo en los principales motores de las prioridades del continente en materia de infraestructuras. Años de inversión insuficiente, junto con la escalada de las tensiones geopolíticas, han creado una necesidad estructural de mejorar los sistemas de transporte, digitales, energéticos e industriales de Europa. Si bien la fabricación tradicional de material de defensa queda fuera del ámbito de competencia de los inversores en infraestructuras, el ecosistema que la rodea —como los activos de doble uso, los corredores transfronterizos, los sistemas digitales seguros y las infraestructuras energéticas resilientes— ofrece un conjunto de oportunidades con un potencial de expansión considerable. Es fundamental que el impulso político a nivel de la UE, el aumento de los compromisos de gasto nacional y los nuevos instrumentos de financiación proporcionen confianza en las perspectivas de oportunidades de inversión de capital a largo plazo.

04Nov

“Hace un año, prácticamente cualquier valor relacionado con la defensa permitía batir al mercado. Ahora es necesario ser mucho más selectivo", advierte un análisis de DWS.

Miguel Ángel Valero

"Las limitadas capacidades de defensa de Europa podrían mantenerse así durante algún tiempo. No es una constatación tranquilizadora, pero implica que los flujos de capital hacia el sector de defensa podrían prolongarse en el tiempo", avisa un análisis de DWS.

Un incremento de más del 500% en el índice en cinco años. ¿Es posible seguir siendo optimista respecto a las acciones europeas de defensa después de una subida así? Hay explosiones de precios que pueden desinflarse con la misma rapidez. "Pensemos, por ejemplo, en los beneficiarios del periodo de confinamientos por la pandemia", apuntan sus expertos. 

Por otro lado, los valores en auge por la ola de inteligencia artificial (IA) siguen mostrando pocos signos de debilidad, incluso tras tres años, dado que el potencial de la IA se percibe como enorme. "¿Y la defensa europea? Creemos que, mientras los gobiernos sigan convencidos de que la amenaza sobre Europa persistirá, es probable que mantengan su predisposición a invertir en la defensa de la región", añaden.

El estado de las fuerzas armadas europeas puede resumirse, en tono adecuado y conciso, de la siguiente manera: desde la caída del Telón de Acero han transcurrido 30 años de infrainversión. Europa dejó la defensa en manos de los estadounidenses. El ataque a Ucrania y las claras señales procedentes de la Casa Blanca de que Europa debe ser capaz de defenderse por sí misma han cambiado esa situación. La presencia de drones rusos en territorio europeo de la OTAN supone un estímulo adicional. Se ha producido un replanteamiento político de gran calado. Los presupuestos de defensa están aumentando de forma significativa, especialmente en Alemania, el norte y el este de Europa. 

Las dificultades presupuestarias de Francia, España e Italia, por su parte, hacen que los avances sean más lentos. Además, las capacidades de producción militar no pueden desarrollarse de la noche a la mañana.

Por tanto, es posible que a corto plazo surjan ciertas decepciones en el camino hacia una defensa europea más sólida. No obstante, "estamos convencidos de que la modernización de la defensa europea constituye un cambio estructural que podría ofrecer un fuerte viento de cola al sector durante muchos años". 

Los inversores, sin embargo, deberían analizar cuidadosamente qué valores del sector defensa incorporan a sus carteras. Madeleine Ronner, Senior Equity Portfolio Manager en DWS, explica: “Hace un año, prácticamente cualquier valor relacionado con la defensa permitía batir al mercado. Ahora es necesario ser mucho más selectivo. Aun así, incluso las valoraciones de nuestras compañías favoritas resultan bastante exigentes. No obstante, dadas las perspectivas actuales de crecimiento, es posible que estas empresas logren justificar dichas valoraciones con el tiempo”.

El sector de defensa ha mostrado una evolución significativamente superior a la del mercado en general durante los últimos cinco años, consolidando desde 2021 una prima de valoración en constante aumento. Si se mide en función de los beneficios obtenidos en los últimos doce meses, actualmente es el doble de caro que el conjunto del mercado. En su punto máximo, sin embargo, alcanzado en julio de este año, llegó a ser tres veces más caro.

"Consideramos, no obstante, que el atractivo del sector sigue siendo sólido. Podría ofrecer:

  • Ingresos a largo plazo, relativamente predecibles y financiados por los gobiernos.
  • Altas economías de escala derivadas de la expansión de capacidades, con un elevado apalancamiento operativo debido a los costes fijos.
  • Un crecimiento de beneficios potencialmente superior durante varios años. Si se valora el sector en función de los beneficios estimados para los próximos tres a cinco años, su prima de valoración se diluye con rapidez.

Estas previsiones se basan en los siguientes supuestos: el gasto en defensa de Europa aumentará desde el nivel actual del 2% del PIB hasta el 3% en 2030, con la posibilidad de que alcance entre el 3% y el 4% del PIB a medio plazo. Al mismo tiempo, el gasto en equipamiento está disminuyendo en relación con el gasto en personal. Según el International Institute for Strategic Studies (IISS, por sus siglas en inglés), se estima que aproximadamente la mitad de ese gasto beneficiará a los proveedores europeos, que los responsables políticos quieren reforzar.

Como demuestra la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, la tecnología y las tácticas bélicas están evolucionando con rapidez. Esto exige un enfoque selectivo, ya que no todas las compañías están igualmente preparadas para afrontar este desafío. Requiere tener en cuenta toda la cadena de valor y los sectores relacionados, como el aeronáutico y la ciberseguridad. "No obstante, consideramos que el sector de defensa probablemente seguirá mostrando dinamismo, mientras Europa no se sienta segura", concluyen en DWS.