30Apr

El mercado de futuros da un 90% de probabilidad a que el Banco Central Europeo eleve el precio oficial del dinero en la próxima reunión, y sugiere uno o dos movimientos más en lo que resta de año.

Miguel Ángel Valero

El Consejo de Gobierno ha decidido mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales del Banco Central Europeo (BCE), como se esperaba. Reconoce que los riesgos para la inflación y para el crecimiento se han intensificado. La guerra en Oriente Próximo ha dado lugar a un acusado incremento de los precios de la energía, impulsando la inflación y afectando al clima económico. Las implicaciones de la guerra para la inflación a medio plazo y para la actividad económica dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos y de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta. Cuanto más tiempo dure la guerra y los precios de la energía se mantengan en niveles elevados, más fuerte es el posible impacto en la inflación general y en la economía. 

La zona del euro ha entrado en este período de escalada de precios energéticos con la inflación situada en niveles cercanos al objetivo del 2%, y la economía ha mostrado capacidad de resistencia en los últimos trimestres. Las expectativas de inflación a más largo plazo siguen estando firmemente ancladas, aunque las expectativas de inflación en horizontes temporales más cortos han aumentado significativamente. 

El Consejo de Gobierno realizará un atento seguimiento de la situación y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, sus decisiones sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria. El Consejo de Gobierno no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos. 

Los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito se mantendrán sin variación en el 2%, el 2,15% y el 2,4%, respectivamente. 

Sobre los programas de compras de activos (APP) y de emergencia frente a la pandemia (PEPP), están disminuyendo a un ritmo mesurado y predecible, dado que el Eurosistema ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo.  El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, reconoce que, aunque la decisión de no tocar los tipos se tomó por unanimidad, el Consejo de Gobierno discutió “largamente” la posibilidad de subirlos, algo que no había sucedido en encuentros anteriores. Finalmente, la opción de aplazar la decisión a junio fue la que se impuso. Para entonces, el BCE ya dispondrá nuevas proyecciones de crecimiento e inflación, y escenarios basados en la evolución del conflicto en Oriente Medio.

Lagarde fue muy clara al asegurar que  ni siquiera la paz garantiza que los tipos de interés se mantengan, ya que la normalización tardará tiempo en surtir efectos. Como quien no quiere la cosa, dejó caer que en los escenarios adverso y severo figuran dos subidas de tipos. Una señal para que el mercado de futuros otorgara más de un 90% de posibilidades a una subida de tipos en junio, más uno o dos movimientos más en lo que queda de año.

Al mismo tiempo, hubo mensajes optimistas: “No vemos efectos de segunda ronda. Vemos efectos directos, algunos indirectos, pero no de segunda ronda”, sobre todo una espiral de subidas salariales. "Aprendemos de la historia y queremos esquivar el riesgo de subir tipos demasiado pronto o un poco tarde".

Era última reunión de Luis de Guindos como vicepresidente del BCE. Emocionado, aseguró a Lagarde que trabajar con ella ha sido “un honor”. Y reconoció la labor de los periodistas: "Muy a menudo encontré que vuestras preguntas fueron las correctas. Inteligentes, y a veces un poco incómodas. Preguntar cuestiones complicadas es parte de vuestro trabajo"

Ebury: el Euribor seguirá muy por encima del nivel anterior al conflicto

"Creemos que el Euribor a 12 meses se mantendrá por encima de los niveles previos al conflicto, de forma holgada, en los próximos meses", avisa Diego Barnuevo, Analista de Mercados de Ebury. De momento, cerrará abril con una media mensual 20 puntos básicos (pb) más alta que la de marzo. Sin embargo, la tasa diaria se ha moderado con respecto al máximo que alcanzó a finales de marzo, "lo cual atribuimos directamente a la firma de la tregua".

Es muy posible que se produzca una subida de tipos de interés en junio. La inflación general de la Eurozona ya repuntó al 2,6% en marzo y el índice PMI de abril apunta a unas presiones persistentes sobre los precios. Lagarde ya ha hecho saber que la Eurozona se encuentra entre el escenario base y el adverso contemplados por el BCE en marzo. Ello implicaría que la inflación podría superar el 3% en las próximas mediciones y que existiría un riesgo de contracción económica en los próximos trimestres. Ante un escenario de estanflación como el planteado, en el que empezasen a surgir efectos inflacionarios de segunda ronda, el BCE respondería subiendo los tipos.

DWS: el BCE quiere subir los tipos

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, ve "acertada" la decisión del BCE, dada la falta de datos y el entorno geopolítico incierto, Pero queda claro que el BCE se inclina por subir los tipos de interés. Aunque la presidenta del BCE, Lagarde, no pudo aclarar si se mantiene en su escenario base o si ha pasado al “escenario adverso” —que implica un período prolongado de precios elevados de la energía—, destacó que la evolución de los acontecimientos apunta en esa dirección. También señaló que en junio se publicarán nuevas previsiones de crecimiento e inflación, junto con datos adicionales que podrían ofrecer indicios más claros sobre posibles efectos de segunda vuelta. Al mismo tiempo, señaló que las condiciones de financiación se han deteriorado recientemente, lo que ha ocupado parte del trabajo del BCE.

"Ante este panorama de mayores riesgos de inflación, el BCE podría subir los tipos de interés de referencia en los próximos meses. Sin embargo, dado el elevado grado de incertidumbre geopolítica, no esperamos que el BCE actúe precipitadamente, sino que proceda con cautela", precisa.

Creand: el mercado insiste en tres subidas este año

Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand Asset Management, destaca que la reunión de hoy del BCE no ha sido tan fácil como las últimas, porque asume que los riesgos se han intensificado. Lagarde admitió que la economía se está alejando claramente del escenario base de principios de año, intentando medir el impacto que tendrá el conflicto en Irán. El BCE ha mantenido los tipos en el 2%, sin embargo, en el mensaje han querido mantener ciertas insinuaciones a posibles subidas en junio, para poder tener esa puerta abierta y que al mercado no le coja desprevenido si la inflación se descontrolase.

Además, la presidenta del BCE ha hecho hincapié en que todavía no están viendo efectos de segunda ronda en la inflación, así que se reserva la posibilidad de que monitoricen los datos hasta su próxima reunión con más calma, de cara a tomar una decisión. Las insinuaciones sirven a Lagarde para emplazar a todos los analistas al mes de junio, donde asegura que ahí sí que tendrán suficientes datos para tomar una decisión en cuanto a los tipos de interés. El activo que más se ve impactado hoy en mercado son los bonos gubernamentales, que ven como las tires se reducen de forma significativa. Quizá el mercado se había adelantado demasiado a las subidas de tipos. A pesar de ello, el mercado todavía estima 3 subidas de tipos por parte del BCE este año.

Fidelity: junio, en mejor posición para actuar

Max Stainton, Estratega Senior de Macroeconomía Global en Fidelity International, cree que el BCE adoptó un tono equilibrado mientras supervisa las inciertas consecuencias del shock de los precios de la energía, con el debate abierto entre una subida de tipos y su mantenimiento, aunque finalmente se consideró justificado un enfoque de esperar y ver. La decisión de mantener los tipos se tomó en un contexto de información solo marginalmente mayor en comparación con marzo, y se espera que el flujo de noticias de las próximas seis semanas aporte más claridad sobre cómo se está desarrollando el impacto del shock. 

"Prevemos que el BCE suba los tipos en el corto plazo para contrarrestar el impulso inflacionista derivado del aumento de los precios de la energía y de las disrupciones en las cadenas de suministro, con el fin de contener posibles efectos de segunda ronda y asegurar que el BCE se compromete claramente a frenar la inflación. Junio aportará una nueva ronda de proyecciones y escenarios, lo que les situará en una mejor posición para actuar. En adelante se vigilarán de cerca las expectativas de inflación y la evolución futura de los salarios, con unas perspectivas de inflación para este año que ya apuntan previsiblemente a una senda más elevada en comparación con las previsiones de marzo", destaca.

Goldman Sachs: postura más restrictiva si hay escalada

Simon Dangoor, subdirector de Inversiones de Renta Fija y responsable de las estrategias macroeconómicas de Renta Fija de Goldman Sachs, opina que "los comentarios del BCE sobre los riesgos bajistas para el crecimiento sugieren cierta disposición a hacer frente a las presiones inflacionistas a corto plazo. Sin embargo, un cierre prolongado del estrecho de Ormuz o una nueva escalada del conflicto probablemente empujarían al Consejo de Gobierno hacia una postura más restrictiva".

Swisscanto: la inflación no justifica una subida de tipos

Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos Swisscanto, subraya que la reunión de política monetaria del BCE se centró menos en la decisión sobre los tipos de interés —se confirmó el mantenimiento del nivel esperado en el 2%— y más en las perspectivas para los próximos meses. "Mantenemos la visión de que, incluso en un escenario de precios del petróleo elevados durante un periodo prolongado, otros factores internos limitarán la inflación en la Eurozona en torno al 3%. Es cierto que estos niveles se sitúan por encima del objetivo del 2%, pero siguen siendo demasiado bajos como para justificar una subida de los tipos oficiales. Los comentarios del BCE en la jornada de hoy también apuntaron en esta dirección. Esta valoración, sin embargo, aún no está plenamente reflejada en el mercado", explica.

En cuanto a cuestiones de gobierno interno, en el BCE también se espera un cambio en la presidencia —a más tardar en octubre de 2027—. No obstante, teniendo en cuenta las elecciones previstas en Francia en la primavera de 2027, "esperamos que las conversaciones al respecto comiencen con anterioridad".

30Apr

En los mercados va ganando adeptos la tesis de que la Reserva Federal no va a hacer ningún movimiento hasta comprobar que el shock energético no se traduce en una espiral inflacionista, por mucho que presione Trump para que se reduzcan los tipos.

Miguel Ángel Valero

"Hay semanas en las que los bancos centrales tienen margen para decidir… y hay semanas, como ésta, en las que simplemente reaccionan a un entorno que se les escapa de las manos", reflexiona en The Trader el analista Pablo Gil. La extensión del conflicto en Oriente Próximo ha vuelto a tensionar una variable que ya estaba bajo vigilancia: la inflación. No tanto por lo que ya ha pasado, sino por lo que puede pasar si la situación se alarga. Energía más cara, costes de producción al alza y, en consecuencia, una presión inflacionista que vuelve a aparecer cuando todavía no estaba completamente controlada.

"Ése es el verdadero problema. Porque los bancos centrales venían preparando el terreno para empezar a relajar su política monetaria… y ahora se encuentran con que el contexto les obliga, como mínimo, a esperar", subraya.

En el caso de EEUU, la fotografía es especialmente incómoda. Los últimos datos de empleo no muestran un colapso del mercado laboral, ni mucho menos. Pero sí dejan entrever algo que empieza a preocupar: menor dinamismo, menos creación de empleo y cierta pérdida de inercia. No es una economía que se esté frenando en seco, pero tampoco está acelerando. Y, sin embargo, el consumo sigue aguantando. La actividad económica continúa mostrando una resistencia notable. Esa combinación (enfriamiento moderado del empleo, pero crecimiento aún sólido) es precisamente la que deja a la Fed en una posición muy incómoda. Porque con ese escenario, justificar una bajada de tipos se vuelve extremadamente complicado.

Si recortan demasiado pronto, corren el riesgo de reavivar la inflación justo cuando el conflicto geopolítico puede amplificarla. Si esperan demasiado, podrían terminar frenando una economía que ya empieza a mostrar signos de fatiga. Es el típico equilibrio imposible en el que cualquier decisión tiene costes. De ahí que el escenario más probable ahora mismo sea el de inacción. No solo por parte de la Fed, sino también del resto de grandes bancos centrales. Esperar, observar y ganar tiempo.

Pero hay un elemento adicional que introduce todavía más incertidumbre en el análisis. Y no tiene que ver ni con la inflación ni con el crecimiento, sino con algo mucho más técnico… pero igual de importante: la liquidez del sistema. 

En las últimas semanas, la Fed ha vuelto a expandir ligeramente su balance. No lo hace como en los programas de estímulo masivo del pasado, sino bajo un argumento mucho más técnico: asegurar que el sistema financiero dispone de suficientes reservas y evitar tensiones en el mercado monetario. Sobre el papel, esto no es política expansiva. No es un intento de estimular la economía. Es, simplemente, una medida preventiva. Pero en la práctica, el efecto es muy parecido. Porque mientras la Fed mantiene los tipos en niveles elevados para contener la inflación, al mismo tiempo está inyectando liquidez para evitar que el sistema se tensione. Endurece por un lado… y suaviza por otro. Y eso no solo introduce una contradicción técnica, sino también un problema de comunicación: ¿está realmente restringiendo las condiciones financieras… o simplemente intentando ganar tiempo?

Porque al final, los mercados no reaccionan solo a los tipos de interés… reaccionan a la liquidez. Y la liquidez sigue siendo el combustible de los activos.

Con la Bolsa en máximos históricos, los spreads de crédito en niveles muy bajos y unas condiciones financieras que siguen siendo favorables, este tipo de movimientos pueden ser interpretados por el mercado como una señal implícita de apoyo. Como si, en el fondo, la Fed siguiera actuando como red de seguridad.

Y en un contexto donde la política monetaria empieza a mostrar esas contradicciones internas, hay otro factor que puede cambiar las reglas del juego en los próximos meses. El mandato de Jerome Powell está llegando a su fin, y todo apunta a que será sustituido por Kevin Warsh, un perfil mucho menos continuista y más crítico con la política monetaria reciente.

Y aquí es donde el análisis se vuelve especialmente interesante. Porque el problema ya no es lo que está pasando hoy, sino lo que puede pasar mañana. La economía aguanta… pero si empieza a deteriorarse, la presión para bajar tipos llegará en el peor momento posible: con una inflación todavía incierta y condicionada por factores externos como la energía. Y, además, con una nueva dirección al frente de la Fed que podría tener una visión distinta… y con una presión política que no va a desaparecer, especialmente desde figuras como Donald Trump.

La independencia de los bancos centrales siempre ha sido un pilar fundamental del sistema. Pero en un entorno como el actual (con tensiones geopolíticas, inflación incierta, liquidez en juego y presión política) esa independencia empieza a ponerse a prueba de verdad.

Lo importante no es si bajan o no los tipos ahora a corto plazo, sino entender que el margen de maniobra se está estrechando. Cuando Powell sea sustituido por Warsh ya no solo estaremos analizando datos económicos. Estaremos analizando credibilidad en la toma de decisiones, porque en un entorno donde la inflación puede volver a sorprender al alza, donde la geopolítica introduce shocks imprevisibles, donde la liquidez empieza a jugar un papel silencioso pero decisivo y donde la presión política es cada vez más visible, la credibilidad lo es todo.

"Si el mercado percibe que los bancos centrales actúan tarde, reaccionan mal o ceden a presiones externas, el problema ya no será solo la inflación… será la pérdida de confianza. Y cuando un banco central pierde credibilidad, deja de marcar el rumbo… y pasa a ir detrás de los acontecimientos", advierte Pablo Gil.

Banca March: Warsh se encuentra un Comité reacio a bajar tipos

La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios en el rango del 3,5%–3,75%, aunque la decisión puso de manifiesto un inusual grado de discrepancia interna. La votación se saldó con un 8–4, lo que supone la primera vez en más de tres décadas que cuatro miembros del Comité discrepan. Ocho gobernadores respaldaron no solo el mantenimiento de los tipos, sino también un comunicado con un sesgo abierto a recortes como posible próximo movimiento. Por su parte, tres miembros también votaron a favor de mantener los tipos, pero mostraron su desacuerdo con el lenguaje, al preferir un tono más restrictivo que no apuntara explícitamente a futuras bajadas. El cuarto voto disidente fue el de Stephen Miran, que se pronunció directamente a favor de un recorte de tipos. Este caso debe interpretarse por separado, ya que Miran –designado por Trump– ha apoyado al menos un recorte en todas las reuniones desde su incorporación en septiembre. 

En este contexto, la división interna resulta menos alarmante de lo que sugiere el resultado numérico, dado que la discrepancia no se centró tanto en la decisión sobre los tipos en sí, sino en el lenguaje del comunicado, aunque sí pone de relieve una Fed cada vez más divididaSí se produjo un cambio en la redacción: donde antes se señalaba que la inflación estaba “algo elevada”, ahora se afirma directamente que está “elevada”, eliminando el matiz y enviando un mensaje más contundente. Por lo demás, apenas hubo modificaciones: el desempleo volvió a describirse como “prácticamente sin cambios” y la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo “sólido”.

Retomando las discrepancias, este entorno complica el escenario para Kevin Warsh, el candidato de Trump a presidir la Fed, quien podría ser potencialmente más favorable a recortar los tipos, pero se encontraría con un comité menos dispuesto a respaldar una relajación inmediata de la política monetaria. En este sentido, el Comité Bancario del Senado votó a favor de elevar su nominación al pleno del Senado. Por su parte, Jerome Powell, actual presidente de la Reserva Federal, permanecerá en el cargo hasta el 15 de mayo y anunció su intención de seguir como miembro de la Junta de Gobernadores una vez que la investigación en su contra quede, según sus palabras, “verdaderamente cerrada con transparencia”.

Diaphanum: el margen de error es mínimo

Carlos de Campo, analista de Inversiones de Diaphanum, resalta que la reunión de la Fed evidenció una división interna creciente sobre cómo actuar en un entorno de mayor inflación de oferta como el actual. Aunque hubo consenso sobre mantener los tipos estables, tres miembros se mostraron contrarios a plantear recortes de tipos, lo que el mercado interpretó como un mensaje más hawkish. De hecho, la curva de tipos se aplanó y se evaporó la ya baja probabilidad que venía descontando el consenso sobre un posible movimiento a finales de 2026.  Tras varios años sin lograr anclar la inflación a su objetivo del 2%, el margen de error de la Fed es mínimo. 

No obstante, es previsible que el Comité actúe con prudencia ya que el actual choque energético, derivado del conflicto en Oriente Medio, debería ser transitorio y el elevado precio del crudo ya ejerce un efecto contractivo sobre la demanda. Por tanto, la estrategia actual es clara: ganar tiempo para evaluar si estas presiones se filtran a la inflación subyacente. Ante el inminente relevo en la presidencia de la Fed, la institución afronta el desafío crítico de salvaguardar su credibilidad y proteger el valor del dinero frente a las tentaciones políticas de corto plazo. La evidencia histórica y académica demuestra que existe una correlación negativa entre inflación e independencia a largo plazo, por lo que los próximos meses estarán marcados por un intenso debate sobre la autonomía del Comité frente a posibles interferencias del poder político.

DWS: no se reduce la incertidumbre del mercado

La reunión del FOMC de abril fue bastante histórica para Christian Scherrmann, Economista para EEUU de DWS. No solo fue la última reunión con Jerome Powell como presidente de la Fed, sino que también fue la primera vez desde octubre de 1992 en la que cuatro miembros con derecho a voto disentían. Stephen Miran votó en contra de mantener los tipos sin cambios, favoreciendo en su lugar un recorte de 25 pb. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan votaron por mantener los tipos en el rango del 3,5 %-3,75 %; sin embargo, se opusieron al lenguaje del comunicado. No respaldaron mantener un sesgo acomodaticio y, por lo tanto, preferían una postura más equilibrada sobre las perspectivas de la política monetaria.

Teniendo en cuenta los recientes comentarios del próximo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien dijo que prefiere “una buena pelea familiar” en lugar de un consenso previo del comité, este movimiento puede simbolizar una bienvenida tibia. Sugiere que alcanzar consensos es un arte que merece ser dominado, más que una señal de complacencia. Como mínimo, indica que existen diferentes opiniones, incluso matices, entre los participantes actuales del FOMC que pueden expresarse. 

En cuanto al doble mandato, el comunicado reconoció los riesgos al alza para la inflación y el bajo crecimiento del empleo. Aunque Warsh parece probable que coincida con la primera observación sobre la inflación, se mantuvo en silencio respecto a la importancia del máximo empleo. En conjunto, esto debería limitar su sesgo acomodaticio si se toma al pie de la letra.

Se hizo más historia durante la rueda de prensa. Al anunciar el fin de su presidencia, Powell dijo que permanecería en la Junta de Gobernadores. Aunque llevaba tiempo planeando retirarse, las garantías respecto a la suspensión de acciones legales contra él aparentemente no cumplieron sus estándares. Como gobernador regular, planea mantener un perfil bajo y espera que, según la tradición, Kevin Warsh sea elegido como el próximo presidente del FOMC. 

En cuanto a la inflación, Powell afirmó que los principales efectos de los precios del petróleo probablemente se verán en tres o cuatro meses, mientras que todavía esperan que los efectos de los aranceles se desvanezcan en uno o dos trimestres. Añadió que, dado que el principal riesgo al alza proviene de los precios de la energía, resulta razonable debatir un cambio hacia una postura más neutral. Este fue un claro sesgo acomodaticio, que aparentemente no fue compartido por todos los participantes. También insinuó que los miembros sin derecho a voto expresaron su deseo de eliminar el sesgo acomodaticio. Sin embargo, como presidente saliente, sus opiniones ahora tienen menos peso. Por lo tanto, un FOMC globalmente menos acomodaticio otorga a la reunión de abril un sesgo claramente neutral, si no ligeramente restrictivo.

Por ahora, sin embargo, todos los miembros con derecho a voto, excepto Miran, apoyan mantener los tipos sin cambios, y nadie ha expresado el deseo de subirlos. No obstante, esto no reduce la incertidumbre a la que se enfrentan los mercados. Pueden ocurrir muchas cosas en los dos meses previos a la próxima rueda de prensa, y es probable que para entonces la inflación sea más alta. Kevin Warsh ya apuntaba a medidas de inflación que excluyen movimientos volátiles. Esto debería situarlo en el campo neutral, de “esperar y ver”, cuando se trate de inflación impulsada por los precios de la energía. Dada su preferencia por una menor orientación futura y comunicación por parte de la Fed, confirmar dicha evaluación probablemente será más difícil.

UBS: riesgo de una pausa más prolongada

“Seguimos esperando que el ciclo de bajadas se retome a medida que tanto la inflación subyacente como la general se moderen más adelante en 2026, aunque con riesgo de una pausa más prolongada”, señala Andrew Dubinsky, Economist de UBS Global Wealth Management.

Fidelity: riesgo de no hacer nada

Max Stainton, estratega senior de macroeconomía global en Fidelity International, insiste en que la Fed mantuvo los tipos de interés sin cambios, tal y como se esperaba. En el comunicado mantuvo, sin sorpresas, la opinión de que los riesgos geopolíticos añaden una mayor capa de incertidumbre a ambos lados de su mandato. También elevó su valoración de la inflación, si bien matizó que ello se debía principalmente al aumento de los precios de la energía. Este movimiento, combinado con el hecho de que tres miembros del comité votaran en contra del comunicado por mantener una orientación futura con sesgo hacia la relajación, otorgó al tono del mensaje un cariz claramente hawkish y, en cierta medida, sin precedentes. 

En la última rueda de prensa de Powell como presidente de la Fed, quedó claro que adoptó un enfoque de orientación futura más basado en el Comité. Reiteró que la “mayoría” del comité no veía probable una subida de tipos y que el comité seguía estando, en gran medida, en modo de espera para evaluar cómo se desarrollan las perturbaciones en curso. 

De hecho, el principal elemento destacado de la rueda de prensa no provino del debate sobre las perspectivas de los tipos, que en general siguieron empañadas por la incertidumbre, sino de la revelación de Powell de que permanecerá como gobernador de la Fed una vez finalice su mandato como presidente, argumentando que las actuales acciones legales contra la Fed no tienen precedentes y, por tanto, requieren una acción igualmente sin precedentes por su parte. Aunque esto no fue una gran sorpresa, dadas las anteriores declaraciones de Powell en las que señalaba que podría seguir como gobernador para proteger la integridad institucional de la Reserva Federal, este movimiento añadirá una mayor incertidumbre a las perspectivas de los tipos de interés en el futuro. 

De cara al futuro, la trayectoria de los tipos durante el resto del año estará cada vez más condicionada por la duración del conflicto en Oriente Medio. "Nuestro escenario central sigue siendo más dovish que el implícito en los precios de mercado, ya que esperamos que el próximo presidente, Warsh, y el conjunto del comité quieran contrarrestar el impacto negativo sobre el crecimiento derivado del shock energético con al menos un recorte antes de final de año. No obstante, a medida que aumentan los riesgos de que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado durante más tiempo, existen riesgos claros de que el shock de los precios de la energía se extienda y se convierta en un shock inflacionista de mayor alcance para el conjunto de la economía. Seguimos esperando un recorte este año, pero los riesgos están claramente sesgados hacia la opción de ‘no hacer nada’ durante el resto del ejercicio", explica.

Goldman Sachs: la Fed puede mantener una política monetaria restrictiva

Kay Haigh, co-director global de Soluciones de Renta Fija y Liquidez en Goldman Sachs Asset Management, señala que "la última orientación de la Fed indica que se encuentra en una posición estable en cuanto a la dirección de su política monetaria, aunque algunos miembros abogaron por un lenguaje más equilibrado que contemplara riesgos en ambas direcciones. Si bien los riesgos al alza para la inflación han aumentado, la Fed mantiene la vista puesta en la posible debilidad del crecimiento y del mercado laboral. Este equilibrio podría llevar a que los tipos se redujeran hasta niveles neutrales más adelante en el año; no obstante, el FOMC será sensible a una nueva escalada en Irán y a la subida de los precios de la energía, y podría mantener una política restrictiva en ese escenario."

19Mar

En el peor escenario el IPC se disparará un 4,4% en 2026, con un avance del PIB de únicamente cuatro décimas, el petróleo a 145$, un megavatio hora de gas a 106€, un 60% del tránsito de energía bloqueado, daños significativos a infraestructuras energéticas, y un restablecimiento de la normalidad ya en 2027.

Miguel Ángel Valero

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales (2% el aplicable a la facilidad de depósito, 2,15% a las operaciones principales de financiación y 2,4%a la facilidad marginal de crédito) y tiene la "determinación" de asegurar que la inflación se estabilice en el objetivo del 2% a medio plazo. "La guerra en Oriente Medio ha creado riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico, que hacen que las perspectivas sean mucho más inciertas. La guerra tendrá un impacto importante en la inflación a corto plazo debido al encarecimiento de los precios de la energía. Sus implicaciones a medio plazo dependerán tanto de la intensidad y la duración del conflicto, como del modo en que los precios de la energía afecten a los precios de consumo y a la economía", argumenta. 

Estima que la inflación general se situará, en promedio, en el 2,6% en 2026, el 2% en 2027 y el 2,1 % en 2028. La inflación se ha revisado al alza en comparación con las proyecciones de diciembre, especialmente para 2026, debido a la subida de los precios de la energía como consecuencia de la guerra. La inflación subyacente, excluidos la energía y los alimentos, se situará, en promedio, en el en el 2,3% en 2026, el 2,2% en 2027 y el 2,1% en 2028. Esta senda también es más elevada que la de las proyecciones de diciembre y refleja principalmente la transmisión de la subida de los precios energéticos a la inflación.

El crecimiento económico se situará, en promedio, en el 0,9% en 2026, el 1,3% en 2027 y el 1,4 % en 2028, lo que implica una revisión a la baja, sobre todo para 2026, debido a los efectos de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza en todo el mundo. Al mismo tiempo, el bajo nivel de desempleo, la solidez de los balances del sector privado y el gasto público en defensa e infraestructuras deberían seguir respaldando el crecimiento.

Diferentes escenarios sobre la guerra de Oriente Medio

El BCE reconoce que una alteración prolongada del suministro de petróleo y gas elevaría la inflación por encima, y reduciría el crecimiento por debajo, de las proyecciones del escenario de referencia. Las implicaciones para la inflación a medio plazo dependen esencialmente de la magnitud de los efectos indirectos y de segunda ronda de una perturbación energética más intensa y más persistente.

En el escenario adverso, eleva al 3,5% la inflación para 2026, y deja en solo seis décimas el crecimiento. Esta hipótesis asume un barril de petróleo en 119$ (prácticamente el nivel actual) y un megavatio hora de gas a 87€ (ahora está en 60), una interrupción del 40% de los flujos de petróleo y gas natural que transitan por el estrecho de Ormuz en el segundo trimestre, pero una normalización a partir del tercero.

En el escenario severo, el peor, el IPC se disparará un 4,4% en 2026, con un avance del PIB de únicamente cuatro décimas, con el petróleo a 145$, un megavatio hora de gas a 106€, un 60% del tránsito de energía bloqueado, daños significativos a infraestructuras energéticas, y un restablecimiento de la normalidad ya en 2027.

Además, el BCE constata que las carteras del APP y del PEPP está disminuyendo a un ritmo mesurado y predecible, dado que el Eurosistema ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo. El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2 % a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios.

Creand: mensaje muy diferente de Lagarde

Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand Asset Management, destaca que el BCE ha mantenido los tipos en el 2% pero que "el mensaje ha sido muy diferente de las últimas reuniones". Lagarde ha reconocido que el conflicto en Irán tiene un impacto muy significativo sobre la inflación en el corto plazo, al incrementarse los precios de la energía. El mercado, rabiosamente, ha hecho que el Bund alemán tocase el nivel del 3%, un nivel psicológico para la estabilidad del mercado.

Además, la presidenta del BCE ha admitido que al igual que el riesgo es una inflación al alza, hay mucho riesgo de que el crecimiento económico sea hacia la baja. De hecho, han revisado a la baja el crecimiento económico para la Eurozona para este 2026, dejándolo por debajo del 1%. Algo que contrasta con sus estimaciones del pasado diciembre, donde el crecimiento estimado era superior al 1%. Y han revisado al alza la inflación para este año, creen que será del 2,6%, muy diferente a las estimaciones anteriores donde estaban por debajo del 2%.

Aunque Lagarde ha dicho que la situación actual no tiene nada que ver con la del año 2022, porque por entonces la inflación ya estaba excediendo el objetivo del 2%, de repente, el consenso estima que el BCE llegará incluso a subir los tipos de interés este año más de dos veces, algo difícil de creer hace apenas tres semanas. Esto sucede porque Lagarde ha querido curarse en salud y ha explicado que están preparados para actuar contra la inflación al alza.

Goldman Sachs: el próximo movimiento es una subida de tipos

Simon Dangoor, subdirector de inversiones de Renta Fija y responsable de estrategias macro de Renta Fija en Goldman Sachs Asset Management, recalca:"El próximo movimiento del BCE será probablemente una subida de tipos, dado el impacto del precio de la energía, aunque un endurecimiento a corto plazo parece poco probable a menos que este se prolongue en el tiempo. El Consejo de Gobierno es claramente consciente de los riesgos de que la inflación supere las previsiones, pero lo más probable es que prefiera evaluar los posibles efectos de segunda ronda antes de tomar ninguna decisión. Una subida podría producirse, por tanto, en la segunda mitad de 2026; no obstante, el BCE está dispuesto a actuar antes si la situación lo requiere".

Swisscanto: expectativas excesivas de subidas de 50 pb 

Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos Swisscanto, cree que el BCE no se deja tentar por el repunte de los precios de la energía observado en marzo para subir los tipos de interés. El tipo de interés oficial se mantiene en el 2%. De este modo, se alinea con otros bancos centrales: "Consideramos excesivas las anteriores expectativas de subidas de tipos de alrededor de 50 pb por parte del BCE en 2026".

Estas expectativas establecen un paralelismo entre el shock actual y el de 2022; sin embargo, en aquel momento la política fiscal y monetaria era excepcionalmente expansiva en respuesta a la pandemia, y existían importantes cuellos de botella en las cadenas de suministro. Actualmente, la política monetaria en Europa es neutral y compatible con una inflación del 2%, junto con una ligera aceleración de la actividad económica. 

"No esperamos ningún cambio de rumbo a lo largo del año. Con el EUR/USD en niveles actuales de 1,15, el tipo de cambio no se aleja de su media de los últimos 10 años y, por tanto, no constituye un factor relevante para el BCE", añade.

"Desde la perspectiva de una cartera equilibrada, el diferencial de rentabilidad de 100 pb entre el tramo largo (3%) y el tramo corto (2%) de la curva de tipos resulta atractivo, ya que ni siquiera durante el repunte de la inflación por encima del 10 % a finales de 2022 se superó este umbral", zanja.

DWS: el BCE se apunta a "esperar y ver"

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, apunta que no existe en el BCE un  compromiso previo con una trayectoria específica de tipos, y que ya ha incorporado los efectos iniciales del aumento de los precios de la energía en sus proyecciones de crecimiento e inflación. Como resultado, las perspectivas de inflación a corto y medio plazo han empeorado significativamente y las previsiones de inflación subyacente también han sido revisadas al alza. 

Se espera que el impacto económico negativo sobre el crecimiento del PIB se concentre principalmente en 2026. En este contexto, la evaluación de riesgos del BCE ha cambiado: los riesgos de una inflación más alta superan actualmente, con un margen considerable, los riesgos a la baja para la economía. Dado el alto nivel de incertidumbre en torno al impacto de la guerra, la dependencia de los datos sigue siendo clave. En este sentido, la presidenta del BCE, Lagarde, destacó varios indicadores —como los precios de las materias primas, las expectativas de precios de las empresas y la evolución de los salarios— que se están vigilando de cerca.

Los mercados ya están descontando subidas de tipos del BCE en los próximos meses. Que el BCE pueda ignorar el “shock de precios energéticos” o tenga que reaccionar ante el aumento de las expectativas de inflación dependerá de la magnitud y la persistencia de dicho shock, así como del riesgo de efectos de segunda ronda. Por ahora, es probable que la mejor opción siga siendo una estrategia de esperar y ver.
  

18Mar

Aunque el mandato de Powell como presidente termine oficialmente el 15 de mayo, su cargo como miembro de la Reserva Federal concluye en 2028. Muchos quieren que se mantenga en el organismo creando un bloque de oposición a los ataques de Trump a su independencia.

Miguel Ángel Valero

Esperar y ver. Jerome Powell, en la primera reunión del FOMC desde que los tribunales desestimaron las demandas del Departamento de Justicia sobre supuestas irregularidades en la reforma del edificio de la Fed, mantiene su independencia. La Reserva Federal mantiene sin cambios y por segunda reunión consecutiva este año, los tipos de interés en una horquilla de entre el 3,75% y el 3,5%.

La decisión, de 11 contra uno, solo contó con el voto en contra de Stephen Miran, el exasesor económico de Trump en la Casa Blanca, que apostó por una bajada de los tipos de un cuarto de punto. Los otros 'trumpistas' en el Comité, Christopher Waller (nombrado por el actual presidente de EEUU en su anterior mandato); y Michelle Bowman, (designada en 2025), guardaron un estruendoso silencio.

“Las implicaciones de los acontecimientos en Oriente Medio para la economía estadounidense son inciertas. El Comité está atento a los riesgos que conlleva su doble mandato”, argumenta la Fed, que también ha divulgado sus nuevas perspectivas: la inflación crecerá hasta el 2,7%, tres décimas más de lo previsto en su último informe de diciembre de 2025; el PIB mejora una décima respecto a los anteriores augurios,  hasta el 2,4%; y el paro sigue en el 4,4%.

“A corto plazo, los precios más altos impulsarán la inflación general. Es demasiado pronto para conocer el alcance y la duración de los posibles efectos en la economía. Continuaremos monitoreando los riesgos para ambas partes del mandato”, secunda Powell.

El gráfico de puntos evidencia que se ensancha la brecha entre los que creen que, en medio de una guerra sin final claro, no se pueden bajar los tipos e incluso plantean que a lo mejor hay que subirlos, y los que, siguiendo la doctrina de Trump, quieren el precio oficial del dinero lo más reducido posible. De los 19 participantes del FOMC (17 no tienen derecho a voto, pero sí voz), siete esperan que los tipos se mantengan sin cambios hasta final de año, uno más que en diciembre. 

"Hubo un movimiento significativo hacia una menor cantidad de recortes por parte de los funcionarios. Así que cuatro o cinco personas pasaron de dos a uno”, explica Powell.

“No queremos reaccionar de forma exagerada. Queremos tomar la mejor decisión posible basándonos en los hechos. No creo que dejemos que influya en nuestra toma de decisiones más de lo apropiado. Pensamos que hemos tenido el impacto arancelario, la pandemia, y ahora tenemos un impacto energético de cierta magnitud y duración. No sabemos realmente cuál será. Es una de esas cosas en las que se repite un conjunto de eventos. Nos preocupa que ese tipo de cosas puedan causar problemas con las expectativas de inflación”, insiste el presidente de la Fed.

Powell recuerda que su mandato termina el 15 de mayo. Pero deja muy claro que seguirá "hasta que mi sucesor logre la nominación, es lo que hemos hecho en otras ocasiones”. De esta forma, evidencia que Kevin Warsh, logré el aval del Senado, porque un grupo de senadores republicanos ha advertido que rechazará la nominación si la Casa Blanca mantiene su campaña de acoso contra Powell. 

Además, y sin que nadie le preguntara, asegura que aún no ha tomado una decisión sobre su continuidad en la Fed. Aunque su mandato como presidente termine oficialmente el 15 de mayo, su cargo como miembro de la Reserva Federal concluye en 2028. Muchos quieren que se mantenga en el organismo creando un bloque de oposición a los ataques de Trump a su independencia.

De momento, la curva de futuros se ha ajustado, retrasando uno de los recortes de tipos previstos este año a 2027.

Mediolanum: los tipos estarán en el 3% a final de año

Daniel Loughney, Director de Renta Fija de MIFL (Mediolaum International Funds),ve probable que la incertidumbre en torno a la guerra con Irán mantenga a la Fed sin cambios en los próximos meses. De haber descontado cerca de tres recortes de tipos de 25 puntos básicos (pb) en 2026 justo antes del ataque a Irán, el mercado ahora solo espera un recorte. "En última instancia, esperamos que el impacto de la guerra se note más en el crecimiento que en la inflación. A medida que esta realidad se vaya haciendo evidente a lo largo del año, esperamos que la Fed recorte los tipos hasta situarlos en torno al 3% a finales de año".

Swisscanto: bajadas en septiembre y en diciembre

Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos de Swisscanto, aporta su visión: "Como se esperaba, la Fed ha mantenido sin cambios su tipo de interés clave en el 3,75%. La votación fue muy clara, con 11:1, donde Stephen Miran fue, no sorprendentemente, el único disidente. Es muy probable que esto se mantenga durante toda la primera mitad del año. Dado que los temores de inflación han aumentado bruscamente debido a la crisis de Irán, el mercado ahora descuenta el próximo recorte de tipos solo para abril de 2027. La propia Fed proyecta un recorte este año y otro en 2027. Nosotros lo vemos de forma algo diferente y esperamos bajadas adicionales tanto en septiembre como en diciembre, principalmente debido al debilitamiento del mercado laboral. Aunque es probable que la inflación aumente en torno a 60 pb debido al mayor precio del petróleo, debería volver a descender a lo largo del año a medida que la situación se relaje".

Fidelity: uno o dos recortes

Max Stainton, Estratega Senior de Macroeconomía Global en Fidelity International,  destaca que el Comité dejó claro que los riesgos geopolíticos añaden un mayor nivel de incertidumbre a ambos lados de su mandato, pero fuera de eso hubo pocos cambios en una declaración muy basada en el consenso. De hecho, la jornada estuvo marcada por pocos movimientos, con un ligero aumento de 20 pb en las expectativas de inflación subyacente que no se trasladó al lado de los tipos de interés, lo que resultó en un sesgo moderadamente dovish. Sin embargo, el paso a un único voto disidente en sentido dovish, frente a los dos o tres que se esperaban, añadió un matiz ligeramente más hawkish. En conjunto, la sensación es la de un Comité condicionado por la incertidumbre, a la espera de cómo evolucionen los acontecimientos en Oriente Próximo. 

En la rueda de prensa, el presidente Powell trató de ofrecer unas orientaciones prudentes y calmadas, subrayando la necesidad de no sobrerreaccionar a los acontecimientos actuales y recordando que “es pronto para saber cómo afectarán a los datos”, insistiendo en que la incertidumbre es excepcionalmente elevada. También puso el acento en mantener la credibilidad en el control de la inflación, especialmente desde la óptica de las expectativas. Powell dejó claro que el Comité se siente cómodo adoptando un enfoque de esperar y ver mientras se desarrolla el impacto del conflicto, y destacó la necesidad de que la inflación de bienes se modere de forma significativa a lo largo del año. Fue explícito al señalar que cualquier sesgo hacia futuros recortes sigue siendo condicional a que ese progreso se materialice. 

De cara al resto del año, la evolución de los tipos estará inevitablemente dominada por lo que ocurra en Oriente Próximo. "En nuestro escenario central, con unos precios del petróleo elevados, pero moviéndose en un rango de 90‑110$ por barril, esperaríamos que la Reserva Federal mantuviera los tipos sin cambios durante más tiempo, elevando el listón para recortes en el corto plazo. No creemos que este entorno, por sí solo, sea suficiente para justificar un nuevo ciclo de subidas, ya que el impacto sobre el crecimiento debería ser manejable y el shock tendría un efecto puntual sobre los precios, más que un impulso inflacionista generalizado. Por el contrario, un escenario de riesgo al alza con el petróleo por encima de 120$ por barril —un riesgo de cola significativo cuya probabilidad está aumentando— generaría un contexto de política monetaria mucho más complejo. Un repunte sostenido del crudo reforzaría una postura de tipos altos durante más tiempo, especialmente si los precios del transporte y de los bienes en general comenzaran a repuntar junto con el encarecimiento del combustible. Sin embargo, también cabría esperar que la trayectoria de política monetaria a medio plazo fuera menos lineal, ya que un shock energético más profundo incrementaría el riesgo de destrucción de demanda y recesión hacia finales de año. En conjunto, si se cumple nuestro escenario central, aún preveríamos entre uno y dos recortes por parte de la Fed este año. Pero conviene señalar que la situación en Oriente Medio está evolucionando muy rápido, y los indicios de escalada tras el ataque de ayer a infraestructuras energéticas iraníes, de prolongarse, prácticamente eliminarían la posibilidad de recortes en 2026", explica.

Robeco: dos recortes, ya con Warsh de presidente

Martin van Vliet, del equipo Global Macro de Robeco, resalta que el gobernador Stephan Miran volvió a discrepar, favoreciendo un recorte de 25 pb, y que, a diferencia de enero, no contó con el apoyo de la gobernadora Waller. La caracterización de las condiciones económicas y del mercado laboral de EE. UU. se mantuvo prácticamente sin cambios con respecto a enero. También se conservó la orientación neutral sobre los futuros ajustes de política. Sin embargo, la declaración reconoció explícitamente que "las implicaciones de los acontecimientos en Oriente Medio para la economía estadounidense son inciertas".

La trayectoria media en el Resumen de Proyecciones Económicas actualizado sigue implicando un recorte adicional de 25 pb en las tasas tanto en 2026 como en 2027, sin cambios desde diciembre. Las previsiones de inflación se revisaron al alza, particularmente para 2026 y 2027, junto con un crecimiento del PIB real algo más fuerte en 2027-2028 y a largo plazo (2% frente al 1,8% anterior), lo que podría reflejar las ganancias de productividad relacionadas con la IA . Esta revisión al alza ayuda a explicar por qué la tendencia central para la tasa de política neutral a largo plazo aumentó ligeramente a 2,9%-3,6% (desde 2,8%-3,6%).

Ninguno de los 19 participantes del FOMC proyectó una subida de tipos este año, y solo uno lo hizo para 2027. En este contexto, sorprendió un poco que el presidente Powell enfatizara en la conferencia de prensa que "surgió la posibilidad de que el próximo paso pudiera ser una subida".

Powell advirtió que, si bien es demasiado pronto para evaluar la magnitud y la duración del impacto económico de la guerra en Irán, el aumento de los precios de la energía impulsará la inflación general a corto plazo, y que, a falta de un mayor control de la inflación, no sería apropiado recortar las tasas de interés. Señaló que la inversión en IA probablemente ha elevado la tasa neutral a corto plazo y que las tasas de interés oficiales se encuentran ahora en el límite entre restrictivas y no restrictivas. 

El discurso contundente de Powell sobre los riesgos de inflación no fue bien recibido en los mercados. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense aumentaron notablemente, especialmente en los vencimientos a corto plazo. Mientras tanto, el dólar se apreció, mientras que los mercados bursátiles continuaron su caída. Durante la conferencia de prensa, los precios del petróleo y el gas subieron bruscamente tras conocerse la noticia de que Irán había atacado una importante planta de GNL en Qatar.

"A pesar de la orientación neutral a corto plazo y el reconocimiento de los riesgos de inflación al alza, mantenemos un sesgo expansivo en nuestro escenario central. Bajo este escenario base, esperamos que la Reserva Federal, bajo la presidencia de Kevin Warsh, realice dos recortes de tasas de 25 pb en la segunda mitad de este año. Este escenario se basa en un fuerte retroceso de los precios del petróleo en los próximos dos o tres meses y en los continuos riesgos al alza del desempleo en EEUU", explica. Actualmente, los mercados solo prevén una flexibilización de alrededor de 15 pb para fin de año, con la tasa de política monetaria efectiva alcanzando su punto más bajo en 2027 en aproximadamente 3,35%, lo que se sitúa en la mitad superior del rango de tasas neutrales a largo plazo del FOMC.

Antes de la reunión, las carteras se encontraban cerca de la neutralidad en cuanto a la duración total de los bonos estadounidenses, manteniendo una sobre ponderación en bonos del Tesoro a 2-5 años en relación con los vencimientos a 7-10 años. "Esto refleja nuestra opinión de que las primas de riesgo de inflación y de plazo real en el extremo largo siguen estando demasiado comprimidas, especialmente dada la presión política continua sobre la Reserva Federal y un panorama fiscal aún complejo . Sin embargo, dado que las curvas de rendimiento suelen aplanarse durante las crisis prolongadas del petróleo, hemos reducido nuestro sesgo de empinamiento añadiendo posiciones de aplanamiento en los tramos más largos de la curva. Tenemos la intención de reconstruir la exposición a empinamiento en los bonos estadounidenses una vez que surjan indicios de una caída sostenida de los precios del petróleo", añade.

Goldman Sachs: dos recortes, en función de la duración del conflicto

Lindsay Rosner, directora de inversión en renta fija multisectorial de Goldman Sachs Asset Management, cree que “la Fed mantendrá su actitud de cautela por el momento, a la espera de que se aclare la situación en Oriente Medio. A pesar de unas previsiones de inflación más elevadas, el FOMC mantiene un sesgo acomodaticio, con una mayoría ajustada del comité que espera reanudar los recortes este año. Seguimos viendo margen para dos recortes de ‘normalización’ en 2026, aunque su calendario dependerá de cuánto se prolongue el conflicto.”

UBS: la trayectoria a medio plazo apunta a tipos más bajos

El UBS CIO Daily señala que la Fed mantiene los tipos sin cambios y conserva un sesgo hacia la flexibilización, subrayando que el avance en la inflación de bienes en EEUU sigue siendo el factor clave para permitir nuevas bajadas de tipos: "Creemos que la trayectoria de la política monetaria a medio plazo sigue apuntando hacia tipos más bajos. La inflación subyacente aún probablemente se moderará a medida que avance el año. Un mercado laboral débil también debería mantener sobre la mesa las bajadas de tipos. El perfil de los miembros de la Reserva Federal apunta a un giro más conciliador".

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma:
“A pesar de los riesgos a corto plazo que reducen la probabilidad de una flexibilización inminente, creemos que la trayectoria de la política monetaria a medio plazo sigue apuntando hacia tipos más bajos. Seguimos recomendando mantener una cartera diversificada que incluya asignaciones a bonos de calidad y oro en el contexto actual”.

Creand: menos margen de Warsh para forzar bajadas de tipos

David Macià, director de Inversiones y Estrategia de Mercados de Creand Asset Management en Andorra, destaca que la Fed fue muy clara: no tienen ninguna visibilidad, y deberá ir sobre la marcha. La postura de “esperar y ver” es completamente razonable, y es la que siguen todos los bancos centrales. Es un “shock de oferta”, no de demanda. El precio del crudo sube no porque la economía se esté recalentando, sino porque falta petróleo. Las subidas de precio destruyen demanda, y son recesivas, en última instancia. Subir tipos significaría añadir leña al fuego. No hay fisuras: la decisión se tomó por unanimidad (ignorando a Stephen Miran, que disiente desde que llegó el pasado agosto, y al que se presume cero independencia/obediencia absoluta a los deseos de la casa blanca).

Tocaba “dot plot”, donde se observa una compresión de las opiniones de los miembros del FOMC. Powell avisó que tenían menos valor que otras veces, dada la incertidumbre arrojada por el conflicto. Pero de algo sí sirven. Nadie calcula subir tipos este año, y se esperan menos recortes.  De momento pues el impacto no es que vayan a revertir las bajadas de tipos, si no que estas se posponen en el tiempo.

Powell dijo que permanecerá en el cargo si Kevin Warsh no ha sido confirmado para cuando termine su mandato. Más importante que eso, dijo que seguirá en el consejo del FOMC mínimo mientras el gobierno siga insistiendo en enjuiciarlo – algo que un primer juez ya ha dictado que carece de fundamento alguno. Cuando eso termine, decidirá si seguirá más tiempo (no tiene por qué abandonar su silla hasta el 2028). Lo anterior garantiza la independencia del banco central, a la vez que reduce la capacidad de Warsh de forzar bajadas de tipos inminentes. 

DWS se pregunta si habrá cambio de régimen en la Fed

Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, resalta que "la confianza se enfrenta a la incertidumbre", La Fed espera que el aumento de los precios del petróleo afecte principalmente a la inflación general, aunque también influya ligeramente en la inflación subyacente, si bien solo a partir de 2026. El presidente de la Fed, Powell, aclaró posteriormente que los efectos de los aranceles también habían contribuido a esos cambios. Se espera que el crecimiento sea ligeramente más sólido en 2026, lo cual es notable dado el impacto potencial del aumento de los precios del petróleo y las revisiones a la baja del impulso económico en 2025. El gráfico de puntos sigue indicando una bajada de tipos en 2026 a pesar de la mayor inflación y el crecimiento más fuerte.

En la rueda de prensa, el presidente de la Fed, Powell, se ciñó en gran medida a la respuesta típica de un banco central ante una crisis energética. Destacó que las expectativas de inflación siguen pareciendo bien ancladas y señaló que la Fed tiene la intención de ignorar el aumento de los precios de la energía. La atención se centrará en las presiones sobre los precios relacionadas con los aranceles, especialmente en la inflación de los bienes. Aunque reconoció que es probable que la inflación aumente a corto plazo, se mostró optimista respecto a que los efectos de los aranceles comenzarían a disiparse a mediados de 2026. Otros comentarios sugieren que ésta sigue siendo la condición clave para las bajadas de tipos, y que serán los mercados laborales los que determinen el alcance final de la flexibilización. 

Sobre la cuestión de la neutralidad, Powell reiteró que los tipos se encuentran actualmente en el extremo superior del rango neutral. También se expresó con sorprendente franqueza sobre la sucesión, afirmando que seguiría siendo presidente “provisional” si aún no se hubiera confirmado un sucesor y que permanecería en la Junta hasta que concluyeran las investigaciones del Departamento de Justicia.

El principio rector de la política monetaria sigue siendo la evolución de las expectativas de inflación y los factores que podrían alterar su trayectoria. En estos momentos, los responsables de los bancos centrales parecen bastante seguros al respecto. La combinación de una inflación persistente impulsada por los aranceles y los efectos inminentes del aumento de los precios de la energía hace que esta sea una postura audaz, que tal vez recuerde episodios pasados de complacencia. Como ha demostrado la historia, la credibilidad del banco central es un elemento crucial para anclar las expectativas de inflación. Esto podría explicar la sorprendente declaración de Powell, llena de confianza, en la que afirma que tiene la intención de permanecer en el cargo durante algún tiempo. 

"Por ahora, mantenemos nuestra opinión de que la Fed acabará recortando los tipos aún más hacia niveles neutrales, aunque es probable que los mercados tengan que esperar algún tiempo para que esto suceda", señala.

En un informe realizado antes de esta reunión, DWS se pregunta si habrá un "cambio de régimen" en la Fed: "El candidato a presidente, Kevin Warsh, ha planteado repetidamente esa posibilidad. Pero suponiendo que Warsh sea nombrado finalmente, lo que les importa a los inversores no es tanto el eslogan como la dinámica del balance".

El gráfico compara las reservas de bonos del Tesoro estadounidense de la Fed como porcentaje del mercado total con el índice de precios al consumo (IPC) de EEUU. Los grandes aumentos en la huella de la Fed tendieron a coincidir con períodos en los que la inflación se convirtió, a posteriori, en un problema mayor, sobre todo en la década de 1970 y de nuevo tras la pandemia. Eso no significa que el balance 'provoque' cada repunte, pero es una herramienta que puede amplificar lo que la política fiscal y las perturbaciones de la oferta ya han puesto en marcha.

Por ese motivo, los mercados prestan atención al candidato a presidente de la Fed, Kevin Warsh, crítico desde hace tiempo de la flexibilización cuantitativa (QE) y la expansión del balance más allá de lo necesario para superar una crisis financiera. Sin embargo, como advierte Christian Scherrmann, economista jefe para EEUU de DWS, las declaraciones pasadas no justifican sacar conclusiones precipitadas sobre los cambios de política que se avecinan. En parte, esto refleja los cambios en la estructura financiera de la economía estadounidense en las últimas décadas.

Las compras de bonos a gran escala durante crisis anteriores significaron que la Fed compró bonos del Estado, así como otros valores, y amplió su balance mediante compras en el mercado. El resultado es un aumento de las reservas bancarias en el sistema. Al retirar bonos de las carteras privadas, la Fed puede hacer bajar los rendimientos a largo plazo. Esto podría flexibilizar las condiciones de los préstamos más allá del tipo de interés oficial, lo que favorecería los préstamos, los precios de los activos y el gasto. Si la demanda en toda la economía ya es fuerte y la oferta es limitada, es más probable que esa demanda adicional eleve los precios que la producción.

Actualmente, la Fed posee alrededor de 4,29 billones$ en bonos del Tesoro, lo que supone aproximadamente el 14% de la deuda negociable, y la inflación del IPC general es del 2,4% interanual. “Con Warsh al frente, es muy posible que veamos una Fed más centrada, que dependa menos, por ejemplo, de las orientaciones prospectivas”, argumenta Christian Scherrmann. “Pero es probable que cualquier cambio sea gradual, más que revolucionario”. 

"Creemos que, en los próximos meses, la Fed probablemente mantendrá una actitud de espera hasta que la inflación haya digerido por completo el impacto de los aranceles. A más largo plazo, esperamos que siga siendo tan cautelosa como lo permitan las circunstancias con su balance, precisamente porque el uso de esta herramienta puede tener consecuencias importantes, a menudo de forma impredecible y con un retraso difícil de determinar", finaliza el análisis de DWS.


Olli Rehn, gobernador del Banco Central de Finlandia; Martis Kazars, del de Letonia; Boris Vujcic, del de Croacia; y Mario Centeno, del Banco de Portugal, candidatos a sustituir a Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo. Y en 2027 cesan Christine Lagarde, Isabel Schnabel y Phillip Lane.



Miguel Ángel Valero

Como se esperaba, el Consejo de Gobierno ha decidido, por unanimidad, mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales del Banco Central Europeo (BCE). Revisa al alza las previsiones de inflación: 2,1% en 2025, el 1,9% en 2026 (ya con Bulgaria en la zona del euro), el 1,8 % en 2027 y el 2% en 2028. La subyacente (sin energía ni alimentos): 2,4% en 2025, el 2,2% en 2026, el 1,9% en 2027 y el 2% en 2028. 

La inflación se ha revisado al alza para 2026, debido principalmente a que se espera que los servicios descienda más lentamente porque los salarios crecerán más. Y se estabilizará en el 2%, el objetivo del BCE, a medio plazo.

El crecimiento de la economía será más vigoroso que el previsto en las proyecciones de septiembre, impulsado especialmente por la demanda interna. El crecimiento se ha revisado al alza hasta el 1,4% en 2025, el 1,2% en 2026 y el 1,4% en 2027 y también 1,4% en 2028. 

El Consejo de Gobierno del BCE aplicará un enfoque dependiente de los datos económicos y financieros, la inflación subyacente y  la intensidad de la transmisión de la política monetaria, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, en función de las perspectivas de inflación y de los riesgos. Y no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos.

Su presidenta, Christine Lagarde, destaca un comportamiento mejor del esperado de la industria química y farmacéutica europea, sobre todo las empresas que comercializan medicamentos para adelgazar. Cree que la amenaza proteccionista de los aranceles de EEUU se ha suavizado. Resalta el aumento de la inversión, no solo por parte del sector público y de grandes empresas privadas, sino también de firmas pequeñas y medianas, apoyadas por el auge de la inteligencia artificial.

“El crecimiento de la inversión debería estar impulsado por una reducción de la incertidumbre, un mayor gasto en defensa e infraestructura, unos beneficios más sólidos y la mejora de la demanda ligada a una recuperación cíclica”, afirma la presidenta del BCE, que reconoce que las exportaciones contribuirán negativamente al PIB tanto en 2025 como en 2026.

Como el BCE estima que durante tres años la inflación no va a inquietar, lo lógico es esperar una fase de estabilidad en los tipos. Pero Lagarde se cura en salud: “Algo que no ha cambiado es la incertidumbre. Y no es una posición cómoda. Estamos atentos a la incertidumbre relacionada con la geopolítica, a los movimientos comerciales de países con sobrecapacidad, y a las fronteras de Europa. A todo el mundo le gustaría una orientación futura, pero con el grado de incertidumbre actual no podemos ofrecerla".

Reacciones de los analistas

Miguel Ángel Rico, director de Inversiones de Creand AM: "Reunión cómoda para el BCE. Los tipos de interés se mantienen en el 2% y Lagarde ha señalado que ni siquiera se ha discutido la posibilidad de subirlos o bajarlos. Además, tiene mayor relevancia la revisión al alza del crecimiento económico que la ligera revisión también al alza de la inflación, lo que facilita aún más la tarea del organismo. Con la tranquilidad de proyectar una inflación plenamente controlada y que regresará al objetivo del 2% en 2028, la presidenta del BCE ha querido disipar las especulaciones sobre si el próximo movimiento de los tipos será al alza o a la baja, subrayando que todas las opciones siguen sobre la mesa. De este modo, el mercado ha interpretado el mensaje como una señal de que no habrá cambios en los tipos de interés a lo largo de 2026, por lo que tiene sentido que se descuente un mantenimiento del nivel del 2% durante el próximo año.Apenas se han producido movimientos destacables en los activos financieros, ya que esta reunión se percibía como un trámite".

Dave Chappell, Senior Fund Manager, Fixed Income de Columbia Threadneedle Investments: "La decisión y la conferencia de prensa del BCE en diciembre se preveían sin grandes sorpresas. Aunque la mejora en las previsiones de crecimiento era ampliamente esperada por la mayoría, el repunte de la inflación subyacente por encima o en torno al objetivo hasta 2028 se debió a la suposición de que la inflación en los servicios se mantendría algo elevada durante más tiempo. Fuera de eso, la presidenta Lagarde se ciñó a los temas esperados: sin una senda definida para la política, decisión reunión por reunión y dependiente de los datos. La reacción en los mercados confirmó que, por ahora, el BCE sigue en una posición cómoda, con capacidad para observar los acontecimientos desde la barrera".

Simon Dangoor, subdirector de inversiones (CIO) de renta fija y director de estrategias macroeconómicas de renta fija, Goldman Sachs Asset Management: El crecimiento resiliente, junto con la previsión de que la inflación se mantenga por debajo del objetivo, sugiere que el BCE mantendrá los tipos sin cambios en el futuro inmediato. Aunque existe cierto margen para una mayor flexibilización el próximo año si la inflación cae muy por debajo del 2 %, esa probabilidad se ha reducido. Por el contrario, la posibilidad de una subida de tipos en 2026 nos parece muy baja, dado el contexto de inflación moderada, a pesar de la reciente retórica agresiva de algunos miembros del comité".

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS: "Como era de esperar, el BCE ha mantenido sin cambios el tipo de depósito en el 2%. La atención se ha centrado en las previsiones actualizadas de crecimiento e inflación, que, por primera vez, se extienden hasta 2028. En general, el BCE mantiene abiertas todas las opciones. La política monetaria está bien situada en los niveles actuales, pero no es estática. A pesar de la mejora de las perspectivas de crecimiento, los riesgos para la economía no se consideraron sesgados al alza, sino que el equilibrio de los argumentos se presentó como bastante equilibrado. Lo mismo se aplica a la inflación, lo que refleja la continua alta incertidumbre".

El cambio más notable se produjo en el ámbito del crecimiento: las previsiones del BCE sobre el PIB son 0,5 puntos porcentuales más altas en términos acumulativos hasta 2027 que en septiembre, lo que refleja en gran medida el fortalecimiento de la demanda interna. Por el contrario, las previsiones de inflación parecen haberse ajustado solo marginalmente. Se sigue esperando que la inflación se sitúe en torno al objetivo del BCE durante el periodo 2025-2028. El BCE expresó una preocupación ligeramente mayor por la persistente inflación de los servicios, que ha sido superior a lo previsto, en parte debido al mayor crecimiento de los salarios. En este contexto, el BCE sigue dependiendo de los datos y no se ha comprometido previamente con una trayectoria concreta de los tipos. 

"El tono de la rueda de prensa fue notablemente más equilibrado que en octubre. Según las previsiones actuales, no prevemos que sea necesario adoptar medidas de política monetaria. Esperamos que los tipos de interés oficiales se mantengan sin cambios a lo largo de 2026", concluye esta experta.

El proceso de sustitución de Luis de Guindos ya ha comenzado

Más allá de la política monetaria, el gran debate es la sustitución de Luis de Guindos como miembro del Comité Ejecutivo del BCE. Su mandato concluye en mayo de 2026 y no es renovable, y el proceso para elegir sucesor ya ha comenzado en el seno del Eurogrupo, compuesto por los ministros de Finanzas de la Eurozona.

Los candidatos deben superar varias etapas: primero, la evaluación del Eurogrupo; posteriormente, el Consejo Europeo decidirá el candidato final, que deberá ser refrendado por el Parlamento Europeo y el Consejo de Gobierno del BCE.

Actualmente, la lista de aspirantes incluye a Olli Rehn, gobernador del Banco Central de Finlandia y tres veces comisario europeo; Martis Kazars, responsable del Banco Central de Letonia; Boris Vujcic, del Banco Central de Croacia; y Mario Centeno, exministro de Finanzas y actual gobernador del Banco de Portugal. También suena la subgobernadora del Banco de Grecia, Christina Papaconstantinou.

El Gobierno español parece que no dará la batalla por este puesto, sobre todo tras no lograr suficientes apoyos para que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, presida el Eurogrupo, que ha sido para el griego Kyriakos Pierrakakis. Cuenta con Nadia Calviño en el Banco Europeo de Inversiones, pero en enero pierde la presidencia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), tras la renuncia voluntaria de José Manuel Campa.

Bazas tiene para ganar (o recuperar) peso en Europea. Rodrigo Buenaventura, expresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), es uno de los candidatos oficiosos para sustituir a Verena Ross al frente de  la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), a partir de octubre de 2026.

No obstante, 2027 será el verdadero año de renovación, ya que expiran los mandatos de tres miembros del Consejo Ejecutivo del BCE: en mayo, el economista jefe, el irlandés Philip Lane; la presidenta, Christine Lagarde, el 31 de octubre, y a finales de año, la responsable de Mercados, la alemana Isabel Schnabel. Continúan en sus puestos del Comité Ejecutivo, el italiano Piero Cipollone y el holandés Frank Elderson.

En ese contexto, en la comparecencia de la presidenta del BCE tras el Consejo de Gobierno se recordaron sus 'piropos' al gobernador del Banco Central de Holanda entre 2011 y junio de 2025, Klaas Knot. Lagarde fue ágil: “No tengo ningún candidato favorito. No dije que Knot fuera un buen candidato. Hay muchos buenos candidatos. Y habrá más en el futuro. Veo muy satisfactorio que tanta gente quiera mi trabajo. Es un gran trabajo. Sientes que importas y tienes impacto en la vida de la gente”.

Alemania jugará fuerte por ocupar, por vez primera, la presidencia del BCE y se manejan tres nombres: el gobernador del Bundesbank, Joachim Nagel; la propia Isabel Schnabel ("si me lo pidieran, estaría preparada", aseguró en una entrevista), y Jörg Kukies, exministro del gobierno de Scholz. El problema es que ya tiene la presidencia de la Comisión Europea (Ursula von der Leyen) y de la supervisión bancaria (Claudia Buch).

Italia sueña con su gobernador, Fabio Panetta; Francia, con Francois Villeroy, aunque el gobernador del banco central sufre el estigma de haber perdido el pulso para suceder a Mario Draghi al frente del BCE. 

“Presentaremos candidatura. Cuando lo hagamos será potente, competente, vamos a empujar para que España siga presente en el consejo. España es una cantera enorme de candidatos y candidatas para estos grandes puestos a nivel europeo”, aseguraba el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, al llegar a la reunión del Eurogrupo en Bruselas, que ponía precisamente en marcha el proceso para reemplazar a Luis de Guindos. Aquí tiene al gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, y a Nadia Calviño, que perdió por un voto la presidencia del Eurogrupo cuando era vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Economía.

En Europa gusta mucho el exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, director general desde julio del  Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés). “No puede ser mejor”, admite Cuerpo, que sin embargo habla de más candidatos. 

En las quinielas para sustituir a Lane, Campa (aunque puede jugar en su contra su marcha antes de tiempo de la presidencia de la EBA), Óscar Arce (exdirector general del Banco de España y actual director general de Economía del BCE, también muy bien visto en Europa), y Ángel Ubide (director general y jefe de Estudios Económicos de Renta Fija Global y Macroeconomía en Citadel desde 2018, comenzó su carrera como economista en el Fondo Monetario Internacional y ha trabajado en Goldman Sachs, D.E. Shaw, Tudor Investment Corporation, entre otras entidades).

La lista de españoles con cargos influyentes fuera se verá reducida tras la marcha de José Manuel Campa y de Luis de Guindos. A los ya citados hay que añadir a Fernando Restoy, que preside desde 2017 el Instituto de Estabilidad Financiera,  adscrito al Banco de Pagos Internacionales, después de su paso como subgobernador del Banco de España entre 2012 y 2016, tras ser vicepresidente de la CNMV entre 2008 y 2012. Desde abril de 2025, Miguel Carcaño Saenz De Cenzano ocupa la vicepresidente de la Junta Única de Resolución (JUR).

21Nov

Las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones en IA, el freno a la bajada de tipos de la Fed, el impacto del cierre más largo de la historia de EEUU se unen al futuro mejor comportamiento de otros mercados bursátiles.

Miguel Ángel Valero

La volatilidad irrumpe con fuerza en Wall Street tras siete meses de avances bursátiles ininterrumpidos. Los inversores tienen muchas dudas sobre la sostenibilidad de la inversión en tecnologías de la información y, sobre todo, en la inteligencia artificial (IA). 

Al goteo de comentarios de inversores institucionales se han sucedido ventas de paquetes de acciones, que han traído consigo caídas recientes desde máximos históricos en la gran tecnología (-25% en el caso más extremo de Meta). 

Los inversores se preguntan hasta qué punto la IA será tan rentable como descuenta el mercado advirtiendo que las apuestas actuales podrían tardar años en traducirse en ganancias tangibles.

Más allá de las correcciones en la cotización de Nvidia, y de otras tecnológicas, sus resultados son buenos. El ciclo de inversión actual es un proceso de construcción de un sector de infraestructuras, que escala rápidamente, con retornos crecientes y buena demanda duradera. "Nos encontraríamos así en la fase inicial de importantes inversiones, que con el tiempo tendrá su reflejo en resultados, y que el riesgo latente no recae tanto en el sector tecnológico en su conjunto, sino más bien en compañías específicas que han asumido compromisos de gasto agresivos sin una monetización clara en el corto plazo. El mensaje es que, en conjunto el cambio de paradigma asociado a la IA está para quedarse", señalan los analistas de Banca March.  

30% de probabilidad de bajada de tipos en diciembre

Por otro lado, el brusco giro en el sentimiento del mercado en torno a la próxima decisión en tipos de la Fed en diciembre, en donde se ha pasado de un casi seguro recorte al extremo contrario, otorgándose ahora una probabilidad del 30% a una bajada.

La cautela vuelve a hacerse presente entre los oficiales de la Reserva Federal de cara a la reunión del 10 de diciembre. Por un lado, el gobernador Michael Barr exigía prudencia para no comprometer la estabilidad de precios con una inflación que permanece muy alejada de los objetivos del banco central. Siguiendo esta misma línea, la presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Beth Hammack, subrayó que reducir los tipos de interés demasiado pronto podría prolongar la inflación y aumentar los riesgos financieros. Y que, aunque la demanda se está debilitando, una política más flexible podría fomentar los préstamos de mayor riesgo.

En el extremo contrario, el gobernador más afín a Trump, Stephen Miran, considera que la política monetaria continúa siendo demasiado restrictiva y aboga por mover los tipos hacia niveles más “neutros”. 

Con todo esto, la postura del comité sigue mostrando divisiones significativas. A esto se suma que los datos clave para evaluar la economía estarán incompletos. Por un lado, las cifras de empleo de octubre y noviembre se conocerán después de la reunión, por lo que la Fed solo dispondrá del informe de septiembre al momento de decidir. En paralelo, las lecturas de inflación de octubre y noviembre permanecen inciertas, con una alta probabilidad de que las de octubre nunca se difundan.

Pero lo importante para las Bolsas es el crecimiento de los beneficios y no que los tipos bajen. En este sentido, los beneficios siguen mostrándose resilientes y con márgenes en máximos, y para muestra los resultados de la cadena de hipermercados Walmart (+6,4%), premiada por el mercado tras presentar resultados por encima de lo esperado y anunciar su salto al Nasdaq. 

"Las políticas monetarias previsibles, ejecutadas de manera lenta y ordenada, suelen ser sinónimo de éxito", recuerdan en Banca March.

La resaca del cierre de Gobierno más prolongado de la historia

Además, una vez reabierto el Gobierno federal estadounidense tras el cierre más prolongado de la historia (el segundo se produjo en el primer mandato de Donald Trump), están las dificultades del mercado para poder leer el pulso de la economía, ante la falta de numerosos datos de octubre, que finalmente no se publicarán, y la sensación de 'contaminación' de las próximas series de actividad, que hacen que la situación de incertidumbre asociada a la macro se prolongue en el tiempo.

La incertidumbre asociada a los datos de coyuntura es un hecho, pero el cierre gubernamental ya ha concluido y, si no hay nuevos cierres a finales de enero, su impacto debería ser acotado, aunque pendiente de ser tasado. La expectativa queda por tanto asociada, en las próximas semanas, a datos de actividad 'contaminados' y más bien negativos, pero con visos de recuperación a comienzos de 2026. 

En el caso del empleo, tras conocer los datos de septiembre, las sensaciones fueron francamente positivas con una generación de casi 120.000 empleos en el mes, por encima de la media, disipando al menos hasta esa fecha la creación de empleo.

Es cierto que las cifras de empleo de septiembre no permiten despejar dudas sobre la situación actual: son datos atrasados y previos al cierre del Gobierno, que además han mostrado tendencias contrapuestas, dado que el empleo se aceleró, pero la tasa de paro también repunta en el mes. 

La creación de puestos de trabajo sorprendió positivamente al elevarse hasta 119.000, el mejor dato desde abril. Sin embargo, se revisaron a la baja las cifras de los meses previos y con ello agosto fue el segundo mes de destrucción de empleo del año con -4.000 personas (junio fue el otro mes del año con pérdidas de empleo, -13.000).

Educación y cuidados de la salud encabezan las contrataciones al elevarse en 59.000 personas, pero lo más destacado fue que dos sectores tan cíclicos como ocio y hostelería y la construcción aportaron al empleo, +47.000 y +19.000, respectivamente. 

En términos de salarios, se incrementaron en el mes un 0,2% mensual, lo que deja el ritmo de crecimiento interanual en el +3,8% con una la duración media de la semana laboral que se mantuvo en 34,2 horas. Unos niveles sostenidos de crecimiento de los ingresos.

En la encuesta de empleo de los hogares, sorprendió negativamente el aumento de la tasa de paro, que en septiembre se elevó hasta el 4,4%, su mayor nivel desde octubre de 2021. Sin embargo, este aumento se explicó principalmente por un aumento de la tasa de participación en la economía y no tanto por el incremento del desempleo. 

La población en edad de trabajar en la economía se elevó en 225.000 personas. Con esto, dada la positiva subida de la tasa de participación hasta 62,4% (una décima más que en el mes previo), la fuerza laboral se vio incrementada en 470.000 personas. Este mayor número de personas en el mercado laboral llevó a que el número total de desempleados subieran en 219.000 nuevas personas, pero subieron más las nuevas personas empleadas al elevarse en 251.000 en el mes.

Las estadísticas oficiales también actualizaron datos aplazados sobre las peticiones de subsidio de desempleo que, mirando las relativas a la última semana (15 de noviembre), mostró una reducción de las nuevas peticiones de subsidio por desempleo semanales hasta 220.000 (vs. 228.000 previas), situándose así en niveles históricamente bajos y mostrando que los despidos siguen contenidos.

Las ventas de viviendas de segunda mano subieron un +1,2% mensual hasta 4,1 millones de unidades anualizadas, dando señales de aceleración en octubre. 

La advertencia de Goldman Sachs

Goldman Sachs ha lanzado una advertencia que rompe con la complacencia del mercado. Según su estratega jefe, Peter Oppenheimer, el S&P 500 solo ofrecerá un retorno medio anual del 6,5% durante la próxima década. Una cifra modesta para quien se acostumbró a ver subidas de doble dígito en la era de los tipos bajos y la liquidez infinita.

El mensaje de fondo es claro: EEUU ha disfrutado de un ciclo de rentabilidades extraordinarias, impulsado por la revolución tecnológica, el abaratamiento del dinero y la expansión de los múltiplos bursátiles. Pero ese viento de cola se ha agotado. Las valoraciones están en niveles históricamente altos, los márgenes empresariales tocan techo y las condiciones financieras ya no son tan favorables.

En su análisis, sin embargo, resalta que otras regiones empiezan a ofrecer mejores perspectivas. Goldman estima que los mercados emergentes podrían rendir un 10,9% anual, Asia (sin Japón) un 10,3%, Japón un 8,2% y Europa un 7,1%. El liderazgo bursátil podría desplazarse hacia fuera de EEUU por primera vez en mucho tiempo, concretamente desde el año 2010. 

Es lo que denominan “una normalización” tras un ciclo excepcionalmente largo. Durante más de una década, bastaba con comprar el S&P 500 y esperar. Hoy, en cambio, el riesgo de concentración es evidente: siete grandes tecnológicas explican casi todo el rendimiento del índice, y su capacidad de seguir tirando del mercado dependerá de que mantengan beneficios y crecimientos difíciles de sostener a largo plazo.

Goldman no habla de desastre, sino de realismo. Un 6,5% anual es razonable en un entorno de mayor madurez económica, pero obliga a repensar estrategias. Ya no vale con depender de un solo país ni de un puñado de compañías. La diversificación será la principal fuente de rentabilidad y no solo de protección.

"Durante años, el mundo ha girado en torno al mercado americano. Quizá la próxima década nos recuerde que la rentabilidad también se encuentra fuera del radar de Wall Street. Y que mirar más lejos, una vez más, puede ser la clave para no quedarse atrás", apunta el analista Pablo Gil en The Trader.

Columbia Threadneedle: el impacto de la desregulación financiera

El análisis de Columbia Threadneedle Investments El resurgimiento de la desregulación financiera: implicaciones para los mercados y los inversores”, destaca que se están relajando los requisitos de capital y reconfigurando el comportamiento de las entidades, especialmente en EEUU, pero con efectos que alcanzan también a otros mercados.

El análisis aborda cómo la relajación del marco regulatorio afecta al sector financiero desde múltiples ángulos: examina su impacto en la consolidación bancaria y en el comportamiento de las entidades en un contexto de mayores márgenes de maniobra; analiza las implicaciones para la estabilidad y el funcionamiento del mercado de deuda pública estadounidense; evalúa cómo estos cambios interactúan con el rápido crecimiento del crédito privado y los posibles desplazamientos entre banca tradicional y financiadores no bancarios; y compara la postura más cauta que mantienen Reino Unido y Europa frente al giro más decidido de EEUU.

También expone las repercusiones para distintas clases de activos - renta variable y crédito bancario, deuda soberana y estrategias de crédito privado - en un escenario en el que la desregulación abre nuevas oportunidades, pero al mismo tiempo recupera riesgos que han marcado ciclos anteriores.

Mientras acelera con el euro digital y pide reformas estructurales a los Estados de la UE, el Banco Central Europeo no tocará tampoco los tipos en diciembre ni a principios de 2026.

Miguel Ángel Valero

Sin novedad en el frente del Banco Central Europeo (BCE). Como se esperaba,  El Consejo de Gobierno, reunido en Florencia (Italia), ha decidido mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales: 2% en facilidad de depósito, 2,15% en las operaciones principales de financiación, 2,4% en la facilidad marginal de crédito. La inflación continúa en niveles próximos al objetivo del 2 % a medio plazo y la evaluación por el Consejo de Gobierno de las perspectivas de inflación prácticamente no ha variado. La economía ha seguido creciendo pese al difícil entorno internacional. El vigor del mercado de trabajo, la solidez de los balances del sector privado y las anteriores reducciones de los tipos de interés aprobadas por el Consejo de Gobierno continúan siendo factores que contribuyen de forma importante a la resiliencia. 

No obstante, las perspectivas son aún inciertas, debido especialmente a los actuales conflictos comerciales internacionales y a las tensiones geopolíticas. El Consejo de Gobierno tiene la determinación de asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2 % a medio plazo y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria. El Consejo de Gobierno no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos. 

El entorno internacional, un lastre

La presidenta Lagarde destaca que la economía creció un 0,2% en el tercer trimestre del año. El sector servicios continuó creciendo, impulsado por la solidez del turismo y, especialmente, por un repunte de los servicios digitales. Muchas empresas han acelerado sus esfuerzos por modernizar sus infraestructuras informáticas e integrar la inteligencia artificial en sus operaciones. 

Al mismo tiempo, las manufacturas se han visto frenadas por las subidas arancelarias, por la incertidumbre todavía elevada y por el fortalecimiento del euro. La divergencia entre la demanda interna y externa probablemente persistirá a corto plazo. La economía debería beneficiarse de un aumento del gasto en consumo a medida que suben los salarios reales. El desempleo, que se situó en el 6,3% en septiembre, se mantiene próximo a su mínimo histórico, pese al enfriamiento de la demanda de mano de obra. Los hogares continúan ahorrando una proporción inusualmente elevada de sus ingresos, lo que debería darles mayor margen para gastar más en el futuro. El considerable gasto público en infraestructuras y defensa, junto con nuestros anteriores recortes de los tipos de interés, deberían respaldar la inversión. 

En cambio, es probable que el entorno internacional siga siendo un lastre. Las exportaciones de bienes descendieron entre marzo y agosto, lo que revirtió el anterior adelanto de los intercambios comerciales en previsión de las recientes subidas arancelarias. Los últimos pedidos exteriores de manufacturas apuntan a nuevos descensos. "El impacto completo de las subidas arancelarias en las exportaciones de la zona del euro y en la inversión en manufacturas solo será visible con el tiempo", avisa la presidenta del BCE. 

Reformas estructurales

Por eso, el Consejo de Gobierno destaca la necesidad urgente de fortalecer la zona del euro y su economía en el entorno geopolítico actual y celebramos que los líderes de la UE hayan reafirmado esa ambición en la Cumbre del Euro de la semana pasada. Las políticas fiscales y estructurales deberían impulsar la productividad, la competitividad y la resiliencia. Es esencial implementar con rapidez el plan de acción para la competitividad presentado por la Comisión Europea. Los Gobiernos deberían priorizar reformas estructurales e inversiones estratégicas que promuevan el crecimiento, asegurando al mismo tiempo la sostenibilidad de las finanzas públicas. 

También es fundamental promover una mayor integración de los mercados de capitales, completando para ello la unión de ahorros e inversiones y la unión bancaria con un calendario ambicioso, y adoptar rápidamente el reglamento relativo a la instauración de un euro digital. 

Euro digital

En este sentido, el BCE ha decidido pasar a la siguiente fase del proyecto del euro digital. Esta decisión se ha adoptado tras la conclusión satisfactoria de la fase de preparación, iniciada por el Eurosistema en noviembre de 2023, que sentó las bases para la emisión de un euro digital. 

La decisión del Consejo de Gobierno se alinea con la solicitud de los líderes europeos de acelerar el progreso hacia el euro digital, como se afirmó en la Cumbre del Euro de octubre de 2025. 

Un euro digital preservará la libertad de elección y la privacidad de los europeos y protegerá la soberanía monetaria y la seguridad económica de Europa. También promoverá la innovación en los pagos y contribuirá a que los pagos europeos sean competitivos, resilientes e inclusivos. El Eurosistema llevará a cabo sus preparativos con flexibilidad, atendiendo los llamamientos de los líderes de la zona del euro para que esté listo cuanto antes para la posible emisión del euro digital.

Un ejercicio piloto y operaciones iniciales podrían realizarse desde mediados de 2027. El Eurosistema en su conjunto debería estar preparado para una posible primera emisión del euro digital en 2029.

"El euro, nuestra moneda común, es un símbolo de la confianza en la unidad europea", proclama Christine Lagarde. 

The Trader: fase de transición para Europa

El analista Pablo Gil destaca en The Trader que la actividad privada en la Eurozona ha alcanzado su nivel más alto desde mediados de 2024, impulsada por la mejora en Alemania. Sin embargo, la fragilidad del sector manufacturero y la caída de la confianza del consumidor siguen siendo obstáculos para una recuperación sólida. Mientras tanto, el mayor riesgo a corto plazo se encuentra en Francia, que intenta contener su déficit y su crisis política interna, y en el retraso del estímulo fiscal alemán, que aún tardará en tener efectos visibles sobre la actividad. En el frente de los precios, la tendencia apunta a una estabilización, con algunos temores de que la inflación termine situándose por debajo del objetivo del 2% en los próximos años. Si eso ocurre, el BCE podría verse obligado a reconsiderar su política actual y plantearse nuevas bajadas de tipos. 

Europa encara así una fase de transición: con la inflación controlada, pero con un crecimiento muy débil, y con un entorno global marcado por el proteccionismo y la incertidumbre política. Los próximos datos marcarán si la región consigue resistir el impacto de los aranceles y mantener la estabilidad, o si el enfriamiento económico amenaza con convertirse en una nueva recesión económica.

HelpMyCash: El Euribor se estabilizará en el 2,1-2,2%

El Euribor a un año, que es el índice usado para calcular elinterés de las hipotecas a tipo variable, cerrará octubre con un valor medio de alrededor del 2,187% y registrará su tercer incremento consecutivo. De este modo, se confirma el fin de la tendencia a la baja que esta referencia había mantenido entre finales de 2023 y mediados de 2025. Según el analista hipotecario del comparador financiero, Miquel Riera, “las cuotas subirán un poco para aquellas personas cuyo interés se revise de manera semestral”. Esto no ocurría desde noviembre de 2023.

Como el Euribor de octubre de 2025 será superior al registrado hace un semestre (2,143%), el interés de los préstamos que se actualicen semestralmente con este valor se incrementará, lo que encarecerá el importe de las cuotas mensuales Una persona que tiene una hipoteca variable media de 150.000€ con un plazo de devolución de 25 años y un interés de Euribor más 1%, si se revisa semestralmente con el valor de octubre del índice de referencia, sus cuotas subirán de los 722,5€ a el próximo semestre.

En cambio, en las hipotecas que se revisan anualmente, como el Euribor de hace un año fue superior (2,691%), sus cuotas bajarán de los 766 a los 726€ , así que se ahorrará unos 40 al mes, que son unos 480 al año

El cambio de tendencia del Euribor no es casual. Según el analista de HelpMyCash, Miquel Riera, "cuando la previsión es que el BCE baje sus tipos, el Euribor desciende en los meses posteriores al recorte, que es lo que ha ido ocurriendo entre finales de 2023 y mediados de 2025”. Pero los pronósticos han cambiado: con la inflación de la Eurozona bajo control, alrededor del 2%, el consenso actual del mercado es que el BCE no volverá a tocar sus intereses en lo que queda de año. En consecuencia, la previsión del comparador HelpMyCash es que el Euríbor, tras su última corrección al alza para adaptarse a las nuevas circunstancias, tenderá a estabilizarse y acabará el año con un valor de entre el 2,1% y el 2,2%. 

Para los hipotecados a tipo variable que tengan su revisión próximamente, eso supondrá ligeros incrementos de cuota si su interés se actualiza semestralmente y rebajas de mensualidad si su tipo se revisa una vez al año.

Si el hipotecado prefiere pagar una cuota estable, tiene la opción de convertir su interés en fijo mediante un pacto con su propio banco (novación), el traslado a otra entidad (subrogación de acreedor) o la contratación de un préstamo hipotecario nuevo para cancelar el suyo. El proceso es parecido al de contratar una hipoteca nueva, pero sin tener que preocuparse por el vencimiento de un potencial contrato de arras: se puede hablar con varios bancos directamente o dejarlo todo en manos de un bróker para que se encargue de las negociaciones. El coste de pasar una hipoteca variable a fija suele ser de unos pocos cientos de euros.

Desde HelpMyCash afirman que éste puede ser un buen momento para llevar a cabo este cambio, dado que varios bancos ofrecen intereses fijos de alrededor del 2%. Eso sí, cuanto antes se produzca la conversión, mejor, dado que algunas entidades han empezado a subir sus tipos y es muy probable que otras tantas sigan el mismo ejemplo en los próximos meses. 

Ebury: el BCE no tocará tipos en diciembre

El Euribor a 12 meses está encaminado a cerrar un nuevo mes al alza, con una media provisional del 2,187% a fecha de 29 de octubre, frente al 2,172% registrado el mes anterior. Se trataría del tercer mes consecutivo de subidas intermensuales. Esta subida se produce en un mes en el que la inflación general ha repuntado al 2,2% y la subyacente al 2,4%, lo cual debería respaldar aún más el final de ciclo del BCE. A pesar de dichos repuntes, el BCE parece confiar en que la inflación se mantendrá en torno al nivel objetivo en el medio plazo, tal y como ha dado a entender en sus últimas reuniones. 

En este sentido, la disminución de las presiones salariales en la Eurozona y el fortalecimiento del euro deberían ejercer una presión bajista sobre la inflación y asegurar que permanezca contenida.

Por otro lado, el índice PMI de actividad empresarial de la Eurozona ha repuntado este mes a su nivel más alto desde mayo de 2024, alcanzando el nivel de 52.2. "Hemos continuado observando la creciente divergencia entre el rendimiento económico alemán y el francés. Mientras que en Alemania podríamos estar observando los primeros brotes verdes irrigados por la mayor inversión en infraestructura y defensa, en Francia, la incertidumbre política continúa lastrando la actividad económica y paralizando la toma de decisiones de los agentes económicos", señala Diego Barnuevo, analista de Ebury.

"Creemos, al igual que el consenso del mercado" que el BCE mantendrá los tipos también en la reunión de diciembre. En cuanto a la senda de tipos en 2026, el mercado de swaps está descontando un recorte con una probabilidad de en torno el 50%. "Cualquier debate al respecto resulta prematuro, por lo tanto, en los próximos meses podremos esperar un Euribor a 12 meses en torno a los niveles actuales de 2,1%-2,2%", concluye.

Goldman Sachs: la posibilidad de un recorte está subvalorada

Simon Dangoor, responsable de Fixed Income Macro strategies de Goldman Sachs Asset Management: "Creemos que la posibilidad de un recorte en diciembre o en la primera mitad de 2026 está subvalorada, aunque nuestra hipótesis base sigue siendo que el BCE mantendrá los tipos sin cambios en el futuro inmediato. Las lecturas de datos siguen siendo mixtas, mientras que la posible lentitud en la implementación de la expansión fiscal de Alemania podría reducir las perspectivas de crecimiento y moderar a algunos de los halcones del comité. La reunión de diciembre trae consigo las proyecciones económicas para 2028; si muestran que la inflación se sitúa por debajo del objetivo durante tres años consecutivos, los 'palomas' presionarán para que se produzca un recorte cuanto antes".

Creand: "el BCE está muy cómodo"

Los tipos se quedan en el 2%. "El BCE está muy cómodo con el nivel de tipos que hay en este momento. Por muchas preguntas que le hicieran a Lagarde en la rueda de prensa, el crecimiento económico y el nivel de inflación actual no le inquietan. Debe de haber sido la reunión más cómoda que se recuerda en mucho tiempo. El BCE vive tranquilo en el escenario “Goldilocks”, con la inflación totalmente controlada. Económicamente, la debilidad transitoria derivada de los aranceles estadounidenses se verá compensada por el estímulo fiscal alemán. De hecho, Lagarde reconoce que se han mitigado ciertos riesgos a la baja para el crecimiento y hace mención al acuerdo que hubo en verano entre EU y Estados Unidos en materia arancelaria", comenta Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand Asset Management.

La apreciación del dólar frente al euro es el movimiento más destacable de los activos financieros, después de la reunión del BCE, pero tampoco es un movimiento muy destacable, ya que se esperaba que esta reunión fuese de puro trámite.

DWS: "Todo sigue igual"

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, tras la reunión del BCE: Todo sigue igual. En la reunión de hoy, el BCE mantuvo sin cambios el tipo de depósito en el 2%. El banco central sigue siendo dependiente de los datos, y las decisiones se toman reunión a reunión, sin ningún compromiso previo con una senda concreta de política monetaria. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, reiteró que el BCE “está en una buena posición”. En conjunto, da la impresión de que el BCE se siente cómodo con el nivel actual de los tipos de interés.

Por un lado, los riesgos para el crecimiento económico se han reducido, por ejemplo, gracias al acuerdo alcanzado hoy en la disputa comercial entre Estados Unidos y China. Lagarde también destacó la resiliencia de la economía europea. A pesar de los vientos en contra en materia de política comercial, el PIB creció un 0,2% en el tercer trimestre de 2025 con respecto al trimestre anterior.

Por otro lado, la transmisión de la política monetaria está siendo eficaz. En cuanto a los riesgos inflacionistas, Lagarde subrayó la posibilidad de tensiones en el suministro debido a la escasez de tierras 'raras', lo que podría provocar un repunte de la tasa de inflación. En general, la declaración sugiere que el umbral para posibles recortes de tipos ha vuelto a aumentar.

30Oct

Pese a la división dentro de la Reserva Federal, finalmente pondrá fin a su proceso de reducción de balance a partir del 1 de diciembre.

Miguel Ángel Valero

La división existente en la Reserva Federal tras los asaltos de Trump, como publicó Dinero Seguro, provoca que su presidente, Jerome Powell, extreme la cautela y avise que la la bajada de tipos que prácticamente todo el mundo espera para diciembre no está garantizada. Además, la escasez de datos por el cierre de la Administración en EEUU (camino de su segundo mes) incrementa la incertidumbre sobre la evolución del empleo, que preocupa más que la inflación.

Pese a esa división dentro de la Fed, finalmente pondrá fin a su proceso de reducción de balance a partir del 1 de diciembre. Hasta ahora, se permitía el vencimiento de 40.000 millones$ mensuales —35.000 millones en MBS (bonos hipotecarios) y 5.000 millones en bonos del Tesoro—. En el nuevo esquema, todo lo que vence se renueva, aunque se mantiene el proceso de salida de los bonos hipotecarios. Para ello, se seguirán dejando vencer 35.000 millones de dólares en MBS, pero los fondos de las renovaciones se canalizarán hacia bonos del Tesoro. Por tanto, a partir de diciembre, el principal banco central del mundo adoptará una política neutral en cuanto a balance, algo que no ocurría desde finales de 2017.

Ebury: "la trayectoria ya no es tan previsible"

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, explica que “los mercados acudieron a la reunión de la Fed esperando un discurso repetitivo y relativamente dovish, pero un par de sorpresas hawkish tomaron por sorpresa a los inversores. En primer lugar, llamó la atención el voto particular del presidente de la Fed de Kansas, Schmid, que se pronunció a favor de mantener los tipos intactos, lo que puso de relieve la considerable discrepancia que existe entre los miembros del comité, algo que posteriormente subrayó Powell". 

En un contexto en el que la economía envía señales contradictorias, los datos son escasos y el entorno es incierto, la unanimidad en las votaciones del comité parece ser cosa del pasado.

El recorte de 25 puntos básicos (pb) de la Fed en diciembre se daba por hecho. Sin embargo, el comentario que realizó el presidente Powell de que no nada garantiza que se produzca otra bajada en diciembre causó un gran revuelo y provocó que el EUR/USD cayera por debajo de la cota de 1,16. Aunque los mercados siguen inclinándose por otro recorte antes de que acabe el año, ahora ya no parece tan evidente que se vaya a producir. La trayectoria de los tipos de interés ya no parece tan predecible como antes de la reunión. 

"Seguimos apostando firmemente por un recorte en diciembre, a menos que los datos que se publiquen en el ínterin aconsejen lo contrario, suponiendo que para entonces dispongamos de algunos”, señala.

Fidelity: recorte adicional antes de fin de año

Max Stainton, Estratega Senior de Macroeconomía Global en Fidelity International:  la Fed  ha recortado tipos en 25 pb, como se esperaba, situando el rango objetivo de los fondos federales en el 3,75%-4%. El comunicado que acompaña la decisión reitera la preocupación por la evolución del mercado laboral, señalando que “los riesgos para el empleo han aumentado en los últimos meses”, mientras que mantiene un lenguaje más moderado respecto a la inflación, calificándola únicamente como “ligeramente elevada”. 

Esta orientación acomodaticia (o dovish) se ha visto reforzada por el anuncio de un fin anticipado del endurecimiento cuantitativo (Quantitative Tightening o QT, en inglés), que ahora está previsto para el 1 de diciembre. Aunque la mayoría de los analistas esperaban este anuncio en la reunión del FOMC de diciembre, las recientes tensiones en los mercados de financiación parecen haber inquietado al Comité ante la posibilidad de una mayor volatilidad en los tipos de interés, provocada por una ligera escasez de reservas. 

En conjunto, esto sigue evidenciando el giro de la Fed hacia una mayor atención a la evolución del empleo. Sin embargo, en la rueda de prensa, el presidente Jerome Powell ha matizado parte de este mensaje dovish, afirmando que un recorte de tipos en diciembre está “lejos de ser una conclusión inevitable”, lo que ha sacudido a los mercados, que ya descontaban plenamente una nueva bajada. Powell también ha destacado las dos disensiones en la decisión —en ambos sentidos— como prueba de que el Comité “no sigue un rumbo preestablecido”. 

Ha reforzado este tono más agresivo (o hawkish) al sugerir que la incertidumbre de los datos, derivada del cierre parcial del gobierno, podría justificar ser cautelosos respecto a un recorte en diciembre. 

De cara al futuro, a pesar de la insistencia de Powell en que la falta de datos podría traducirse en prudencia ante nuevos recortes, "esperamos que esta escasez de información se traduzca en una postura más dovish. La menor disponibilidad de datos no solo oculta los efectos de los despidos previos realizados por el DOGE, sino que también empezará a generar impactos negativos en el crecimiento a medida que se prolongue. Por ello, prevemos un recorte adicional antes de fin de año, en línea con esta dinámica y con la preferencia revelada por una postura más acomodaticia, evidenciada en el fin anticipado del QT".

Goldman Sachs: el fin del QT no dice mucho sobre la trayectoria de los tipos

Alexandra Wilson-Elizondo, Global Co-CIO de Multi-Asset Solutions en Goldman Sachs Asset Management:"Powell ha hecho énfasis en la dependencia de los datos en 12 discursos únicos en 2025. Poner la política en piloto automático, siguiendo la trayectoria marcada por el “dot plot” (gráfico de proyecciones), a menos que nuevos datos fiables cambien el panorama. Una única publicación de inflación moderada, unas expectativas bien ancladas y señales anecdóticas de enfriamiento respaldan una postura cautelosa hacia la bajada de tipos. Si las condiciones se mantienen, es probable otro recorte de 25 pb en la reunión de diciembre. El fin del ajuste cuantitativo afecta principalmente a la estructura de reservas y al funcionamiento del mercado monetario, y no dice mucho sobre la trayectoria futura de los tipos de interés oficiales. El rango objetivo de los fondos federales sigue siendo la herramienta principal para ajustar las condiciones financieras".

Creand: Powell reafirma la independencia de la Fed

David Macià Pérez, Director de Inversiones y Estrategia de Mercados de Creand Asset Management en Andorra: la Fed rebajó los tipos de interés en un cuarto de punto, a la vez que anunció el fin del Quantitative Tightening (QT). Nada de lo anterior tuvo mucho impacto en los mercados, ya que era exactamente lo que se anticipaba que iba a pasar. Dos votos disidentes, uno que pensaba que el recorte de tipos no era oportuno, y el de Stephen Miran, que hubiera querido una bajada de medio punto. Tampoco lo anterior tiene mayor importancia, sobre todo el de este último, porque compagina cargo con otro en la Casa Blanca.

Lo único que sí tuvo incidencia en los mercados fue cuando Powell señaló en la rueda de prensa que el recorte que los inversores dan sentado para la reunión de diciembre no era para nada algo seguro. Tal vez fuera por la falta de visibilidad, ante la ausencia de datos macro – el gobierno americano sigue cerrado y la mayoría no se calculan. O por tratar de reafirmar la independencia del organismo, ante las presiones de Trump. Es buena noticia que los candidatos a sustituir a Powell, al que le queden 6 meses en el cargo, no se alineasen con Miran.

DWS: las expectativas de recortes son demasiado optimistas

Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU: como se esperaba, la Fed redujo las tasas de interés en 25 pb en la reunión de octubre del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés). También se decidió detener la reducción de sus tenencias de valores en diciembre, para equilibrar mejor su cartera. La única sorpresa fue que hubo dos disidentes, en lugar de uno. Se esperaba que Stephen Miran votara a favor de un recorte de 50 pb. Sin embargo, Jeffrey Schmid adoptó una postura agresiva y votó en contra de cualquier cambio. Esto refuerza la idea de que los banqueros centrales están cada vez menos de acuerdo sobre cómo debería evolucionar la política monetaria. Esta idea ya estaba implícita en el gráfico de puntos casi dividido y en los diversos comentarios de la Fed, pero la disidencia agresiva le da más peso.

Esa erosión continua del consenso entre los miembros del FOMC probablemente se deba, en buena parte, al cierre del gobierno, que limita la disponibilidad de datos económicos, especialmente los relacionados con la inflación. La declaración refleja esto, ya que la mayoría de las referencias a datos son retrospectivas. 

"Si bien estamos de acuerdo en que los datos disponibles respaldan la opinión de que los mercados laborales y la inflación no han mejorado repentinamente, de acuerdo con el doble mandato de la Reserva Federal, el riesgo de sorpresas en ambos frentes ya ha aumentado. Además, basándose en un ligero cambio en el lenguaje, la Reserva Federal probablemente espera un crecimiento ligeramente mayor, lo que podría impactar positivamente en el empleo. Sin embargo, esto es difícil de conciliar con el impacto negativo que probablemente tendrá el cierre del gobierno sobre el crecimiento y la contratación en el corto plazo", apunta este experto.

Durante la conferencia de prensa, el presidente de la Fed, Powell, reconoció las diferentes opiniones entre los miembros del FOMC. Mencionó que ha habido intensas discusiones sobre cómo proceder en diciembre y agregó que no se ha tomado una decisión, "ni mucho menos". Una vez más, el recorte se enmarcó como una decisión de gestión de riesgos, dado que pueden ser más profundos los asociados a los mercados laborales frente a los de la inflación, lo que podría cambiar de cara al futuro. Esto es un claro recordatorio a los mercados de que la Reserva Federal no sigue un rumbo preestablecido.

"En general, el resultado está en línea con nuestras expectativas. Mantenemos nuestro pronóstico de una Reserva Federal que recortará las tasas a un nivel neutral, alrededor del 3%, dentro de los próximos doce meses. Sin embargo, el momento de los recortes sigue siendo incierto y las expectativas de recortes consecutivos de las tasas por parte de la Fed probablemente sean demasiado optimistas, dadas las incertidumbres prevalecientes", concluye.