17Sep

Los mercados creen que las subidas de tipos por parte de los bancos centrales no van a ser suficientes para compensar las presiones inflacionistas de los costes energéticos, y que serán necesarios más incrementos.

Miguel Ángel Valero

La subasta del Treasury a 20 años registró la menor demanda extranjera jamás recordada. Los inversores foráneos le hacen ascos a la deuda a largo plazo de EEUU justo cuando Washington más financiación necesita. Esta actitud de los inversores extranjeros añade más presión si cabe al alza para los tipos de interés a largo plazo. Y contribuye a la desmitificación del bono del Tesoro de EEUU como activo sin riesgo.

Todo esto, en medio de las reacciones a la primera subida de tipos de interés de la Fed en tres años pese a las presiones de Donald Trump ("¡bajad los tipos de interés para EEUU, y hacedlo rápido!", grita en Truth Social con sus características mayúsculas). El precio oficial del dinero en EEUU ya está entre el 3,75% y el 4%, cuando según Trump debería situarse en el 1% "o menos".

Es significativo el cambio radical en las preocupaciones de los gestores de fondos, según Bank of America. El miedo a un salto brusco de los tipos largos ya supera al que genera la supuesta burbuja de la inteligencia artificial (IA). Un 33% de los gestores ve el alza desordenada de los tipos largos como principal riesgo, frente al 28% que cita a la IA. La liquidez en sus carteras sube al 3,9%, mientras el peso de la Bolsa baja del 56% al 49%. Tiene lógica: cuando los gestores intuyen que el bono puede hundirse, suben efectivo y bajan en acciones, porque un bono a la baja arrastra a la Bolsa. Van un 48% infra ponderados en deuda, el nivel más bajo desde 2022.

Además, el mercado se centra ahora en que las subidas de tipos (BCE, Fed)  y las que se esperan en Reino Unido y Japón pueden no ser suficientes para compensar los efectos de las guerras en Ucrania (por la invasión rusa de 2022) y en Oriente Medio (por lo ataques de Israel y de EEUU a Irán en febrero de 2026) y del encarecimiento de los costes energéticos en la inflación.

The Trader: la Fed es demasiado optimista con la evolución de la inflación

Hace apenas unos meses, el debate en los mercados era cuántas veces iba a seguir bajando los tipos de interés la Reserva Federal. Hoy el mensaje es otro: ¿cuántas veces más va a subir el coste del dinero? El cambio es importante porque la política monetaria estadounidense llevaba aproximadamente dos años moviéndose en dirección expansiva y la última subida de tipos se produjo hace más de tres años. Sin embargo, la combinación de una economía resiliente, un mercado laboral todavía sólido y, sobre todo, unas presiones inflacionistas que se niegan a desaparecer está obligando a los inversores a replantearse completamente el escenario.

La inflación estadounidense se mantuvo en agosto en el 3,4% interanual, claramente por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. Pero probablemente más preocupante que el dato anual sea lo que está ocurriendo en los últimos meses. Los precios aumentaron un 0,4% solamente en agosto, frente al 0,1% de julio, mientras que la inflación subyacente avanzó un 0,3% mensual, algo más de lo esperado. Además, los precios industriales aumentaron un 0,4% durante el mes y nada menos que un 5,4% respecto al año anterior.

Detrás de buena parte de este deterioro está nuevamente la energía. En julio, antes incluso de las últimas subidas del petróleo, los precios energéticos ya acumulaban un incremento del 14,7% respecto al año anterior y la gasolina subía un 24,6%. En agosto, la energía siguió presionando al alza la inflación y la gasolina aumentó otro 3,9% solamente durante el mes.

Aquí aparece el verdadero problema para la Fed. Un banco central normalmente intenta no reaccionar demasiado ante una subida puntual del petróleo porque no puede producir más barriles subiendo los tipos de interés. Pero la situación cambia cuando la energía permanece cara durante suficiente tiempo como para trasladarse al transporte, la producción, los alimentos, los servicios y, finalmente, a las expectativas de inflación.

Y, al mismo tiempo, la economía estadounidense todavía no está dando a la Reserva Federal demasiados motivos para mirar hacia otro lado. En agosto se crearon 162.000 empleos y la tasa de paro permaneció en el 4,1%. Los salarios aumentaron un 3,1% respecto al año anterior. No estamos ante un mercado laboral extraordinariamente fuerte, pero tampoco ante uno que esté enviando señales claras de recesión.

La reunión de septiembre ha confirmado finalmente ese cambio de dirección. La Reserva Federal ha subido los tipos de interés en 25 pb y, probablemente, lo más importante no haya sido la decisión en sí misma, sino el mensaje que Kevin Warsh ha transmitido durante la rueda de prensa. Warsh ha descrito una economía estadounidense que continúa mostrando una notable fortaleza y que, en su opinión, incluso podría fortalecerse todavía más. Al mismo tiempo, considera que las tendencias del mercado laboral son compatibles con una economía prácticamente en pleno empleo. Eso deja a la Reserva Federal frente a un problema muy concreto: de las dos partes de su mandato dual, una funciona razonablemente bien y la otra claramente no.

La inflación continúa siendo demasiado elevada. Warsh ha insistido en que lleva cinco años sin regresar de manera sostenible al objetivo del 2% y ha dejado claro que la Reserva Federal no puede utilizar los acontecimientos externos como excusa para aceptar indefinidamente esa situación. La Fed no puede controlar el precio del petróleo ni resolver los conflictos geopolíticos que están encareciendo la energía, pero su responsabilidad sigue siendo impedir que esas presiones terminen consolidándose en el conjunto de la economía.

Y aquí probablemente estuvo uno de los mensajes más importantes de toda la rueda de prensa. Warsh no considera que la política monetaria actual sea restrictiva. Al contrario, sigue viéndola como acomodaticia y ha presentado la subida de 25 puntos básicos como la retirada de una pequeña dosis de ese estímulo.

La diferencia es importante. Si la Fed creyera que los tipos actuales ya están frenando claramente la economía, tendría muchos más motivos para detenerse. Pero si considera que la política monetaria continúa siendo acomodaticia, tiene margen para seguir subiendo los tipos sin pensar necesariamente que está llevando a la economía hacia una recesión.

El “dot plot” refuerza esa posibilidad y apunta a una nueva subida antes de terminar el año. Diciembre aparece, por tanto, como una reunión especialmente importante, más aún porque los próximos datos de inflación empezarán a incorporar con mayor intensidad el reciente encarecimiento del petróleo y su transmisión a la gasolina y el diésel. Si la economía continúa mostrando fortaleza y la inflación vuelve a repuntar, los argumentos para detener el proceso de endurecimiento monetario serán cada vez menores.

Pero durante la rueda de prensa apareció además otro asunto que merece nuestra atención: el comportamiento del mercado de bonos y el incremento de las rentabilidades de la deuda estadounidense. Preguntado por ello, Warsh dejó claro que el volumen de deuda pública y la política fiscal corresponden fundamentalmente al Tesoro y al Gobierno, no a la Reserva Federal. Sin embargo, señaló tres factores que pueden ayudar a entender por qué las rentabilidades de los bonos están sometidas a tanta presión:

  1. El primero es precisamente la fortaleza de la economía estadounidense. Una economía que sigue creciendo y manteniendo niveles elevados de empleo puede soportar tipos de interés más altos durante más tiempo.
  2. El segundo es la creciente competencia por el ahorro. Estados Unidos necesita financiar enormes cantidades de deuda pública al mismo tiempo que las mayores compañías tecnológicas del mundo necesitan cantidades extraordinarias de capital para construir centros de datos, adquirir chips, desarrollar redes eléctricas y financiar toda la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial. Los grandes hyperscalers están recurriendo cada vez más al mercado de deuda y ofreciendo rentabilidades que compiten por el mismo ahorro que necesita captar el Tesoro estadounidense.
  3. Y el tercer elemento vuelve a llevarnos al punto de partida: la combinación de incertidumbre geopolítica y persistencia de la inflación. Cuanto mayor sea la incertidumbre sobre la evolución futura de los precios, más rentabilidad exigirán los inversores para prestar dinero a largo plazo.

Después de escuchar a Kevin Warsh, "creo que hay una contradicción especialmente interesante entre el discurso que hemos escuchado y las previsiones que acaba de publicar la propia Reserva Federal", señala Pablo Gil en The Trader. Warsh nos presenta una economía muy sólida, prácticamente en pleno empleo, con una política monetaria que todavía considera acomodaticia y una inflación que califica de inaceptablemente elevada. A eso hay que añadir una situación geopolítica extraordinariamente incierta y un fuerte encarecimiento de la energía cuyo impacto todavía no hemos visto completamente reflejado en los datos. Sin embargo, cuando miramos las previsiones de la Fed descubrimos un escenario sorprendentemente benigno. Esperan que la inflación PCE termine este año en el 3,7%, pero que caiga hasta el 2,3% en 2027 y prácticamente regrese al objetivo, con un 2,1%, en 2028.

Para que la inflación pase del 3,7% al 2,3% en apenas un año tiene que producirse una desinflación muy importante. Es posible que parte del repunte actual de los precios energéticos desaparezca por simples efectos base, pero resulta difícil asumir que todas las fuerzas que hoy están presionando la inflación vayan a quedar prácticamente contenidas dentro de 2026. Eso exigiría, entre otras cosas, que el shock energético no se prolongue, que los problemas geopolíticos no sigan deteriorándose y que el encarecimiento del petróleo no termine filtrándose de manera persistente hacia el transporte, los costes empresariales, los bienes y los servicios. Y todo ello mientras la propia Fed espera que la economía estadounidense continúe creciendo con bastante solidez.

"Por eso creo que la gran pregunta después de esta reunión ya no es solamente cuántas veces más va a subir los tipos la Reserva Federal. Es si sus previsiones de inflación para 2027 son demasiado optimistas.Porque si el PCE no cae hacia ese 2,3% que hoy proyecta la Fed, sino que la inflación demuestra ser mucho más persistente, el escenario cambia considerablemente. Los tipos podrían tener que subir más de lo que hoy contempla el mercado o permanecer elevados durante bastante más tiempo. La Reserva Federal ha dejado claro hoy que está dispuesta a luchar contra la inflación. Lo que todavía está por demostrar es que la inflación vaya a ponérselo tan fácil como sugieren sus propias previsiones",resalta.

Banca March: no hay un inicio de ciclo de endurecimiento monetario

Para los analistas de Banca March, la atención se centró en los argumentos esgrimidos por Kevin Warsh durante la rueda de prensa posterior. El presidente de la Fed sustentó la decisión en tres factores principales: la solidez de la economía y del mercado laboral, una inflación que mostró una moderación insuficiente durante el verano y el deterioro del contexto geopolítico, al que también vinculó parte del reciente repunte de las rentabilidades de la deuda a largo plazo.

"La medida respondió a una doble lógica: necesaria y preventiva. Necesaria, porque permitía preservar la credibilidad de la Reserva Federal y, especialmente, la de Kevin Warsh, después de que el propio presidente hubiera contribuido a orientar al mercado hacia un escenario de endurecimiento monetario durante Jackson Hole. En este contexto, la autoridad monetaria optó por validar unas expectativas más hawkish, en un entorno además condicionado por la presión política ejercida por Donald Trump, partidario de unos tipos de interés más bajos. Al mismo tiempo, interpretamos esta subida como una actuación de carácter preventivo, y no como el inicio de un nuevo ciclo de endurecimiento monetario. El objetivo sigue siendo evitar que el actual shock energético se transmita de forma más persistente al conjunto de la economía y termine desanclando las expectativas de inflación", explican.

La evidencia histórica respalda esta interpretación. Si definimos como preventivos aquellos episodios en los que la Reserva Federal acometió tres o menos subidas de tipos en medio de un proceso de relajación monetaria, desde 1980 únicamente se han registrado tres casos. Mientras que el episodio de 1982 coincidió con una recesión, los ciclos iniciados en 1984 y 1995 se desarrollaron en un contexto de aterrizaje suave y no derivaron en una contracción de la actividad. En consecuencia, la historia sugiere que un endurecimiento preventivo no provoca un deterioro significativo del ciclo económico.

Más allá de la propia decisión –ampliamente descontada–, lo más relevante fue el mensaje transmitido por el diagrama de puntos (dot-plot) que "refuerza nuestra visión de que los ajustes serán limitados y responderán a una lógica preventiva". En un ejercicio en el que Kevin Warsh volvió a abstenerse de participar, 16 de los 18 miembros que integran el dot-plot –de los cuales únicamente 11 cuentan con derecho a voto– anticipan una subida adicional para lo que resta de año. De materializarse este escenario, la mediana de las previsiones apunta a unos tipos estables durante 2027 y a un posterior proceso de bajadas a partir de 2028.

Arabia Saudí espera restablecer en los próximos días alrededor de la mitad de la capacidad del oleoducto Este-Oeste y recuperar su operatividad plena en un plazo aproximado de seis semanas. Esta infraestructura fue atacada el 10 de septiembre por milicias respaldadas por Irán. El oleoducto conecta los campos petroleros del Golfo Pérsico con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, y desempeña un papel estratégico al ofrecer una ruta alternativa al estrecho de Ormuz para las exportaciones de crudo saudí. La capacidad máxima de transporte de esta red alcanza los 7 millones de barriles diarios (mbd). De ese volumen, aproximadamente 2 mbd se destinan al abastecimiento de las refinerías saudíes de la costa occidental, mientras que hasta 5 mbd pueden dedicarse a la exportación. Por ello, una interrupción prolongada del suministro habría supuesto una inmovilización de una parte significativa de las exportaciones de crudo del país. No obstante, Arabia Saudí confía en una recuperación rápida de la operativa. Como precedente, en abril una estación de bombeo del mismo sistema también fue atacada –aunque con daños más limitados– y las operaciones volvieron a la normalidad en apenas tres días.

"Por el momento, desde Banca March nos mantenemos expectantes a la evolución del conflicto de Irán antes de modificar y elevar nuestras previsiones sobre los tipos de interés. Nuestro grado de convicción se ha ido reduciendo en las últimas semanas ante el enquistamiento de las negociaciones entre EEUU e Irán y las nuevas interrupciones en el suministro de petróleo procedente de Arabia Saudí, que han incrementado el riesgo de que las presiones energéticas terminen trasladándose al resto de componentes, pero la situación se mantiene lo suficientemente volátil para elevar nuestra visión sobre la curva. En cualquier caso, seguimos considerando excesivo el escenario que descuenta actualmente la curva de futuros, que incorpora hasta tres subidas adicionales de tipos durante los próximos doce meses. Con todo, nos adentramos en un periodo en el que las elecciones de medio término en Estados Unidos irán ganando cada vez más peso en las Bolsas. Desde nuestra perspectiva, y más allá del ruido político de fondo, la clave sigue estando en los sólidos beneficios empresariales que se extienden a más sectores y regiones, por lo que aprovecharíamos una toma de beneficios para seguir añadiendo riesgo", añaden.

Ebury: es injustificado un endurecimiento más intenso

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, ha revisado sus previsiones sobre la Reserva Federal y espera ahora una nueva subida de tipos en diciembre, después del incremento de 25 pb aprobado esta semana, que situó el tipo oficial en el 3,75%-4%. Considera que el tono más restrictivo de la Fed, la fortaleza de la economía estadounidense y la falta de avances suficientes en la lucha contra la inflación justifican este nuevo movimiento antes de finalizar el año. 

“El mensaje de la Fed ha sido claramente más agresivo de lo que esperábamos y nos lleva a abandonar nuestra previsión de una sola subida este año”, señala Matthew Ryan, CFA, jefe de Estrategia de Mercado de Ebury. No obstante, Ebury considera injustificado un endurecimiento mucho más intenso, dado que la inflación subyacente mantiene una tendencia descendente, los elevados rendimientos de los bonos ya están contribuyendo a restringir las condiciones financieras y el mercado laboral no presenta un sobrecalentamiento suficiente.

La decisión de la Fed impulsó inmediatamente al dólar, llevando al EUR/USD por debajo de 1,15 por primera vez desde finales de julio. “El tono restrictivo de la Fed debería seguir respaldando al dólar a corto plazo, aunque seguimos esperando cierto debilitamiento de la divisa estadounidense en nuestro horizonte de previsión”, apunta Anthony Malouf, analista de Mercado de Ebury. No obstante, este retroceso debería ser moderado, ya que la incertidumbre en torno a Irán, los elevados precios del petróleo y el aumento global de las rentabilidades de la deuda continúan ofreciendo soporte a la moneda estadounidense.

Fidelity: la estructura de la economía ha cambiado

Salman Ahmed, Responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, considera que el mensaje más importante de la subida de tipos de la Fed "fue que la función de reacción de la política monetaria está siendo cada vez más clara". Y la decisión fue unánime, algo relevante porque proporciona al presidente Kevin Warsh un respaldo institucional en un momento en que la Administración ha estado presionando para lograr una política monetaria más acomodaticia. No se trató de una decisión ajustada ni controvertida. El Comité, en su conjunto, consideró que la inflación y la resiliencia de la actividad económica justificaban una política más restrictiva. 

Las proyecciones reforzaron ese mensaje. El punto medio del diagrama de puntos apunta a una subida adicional en 2026 y a la ausencia de recortes en 2027. Más llamativo aún es que no se espera que la inflación vuelva al objetivo del 2% hasta 2029, la principal señal macroeconómica que deja esta reunión. Si las previsiones de la Fed son, en términos generales, correctas, EEUU habrá pasado aproximadamente ocho años con una inflación por encima del objetivo antes de restablecer la estabilidad de precios. 

"Esto encaja estrechamente con el escenario que incorporamos en nuestras hipótesis a largo plazo para los mercados de capitales, donde desde hace tiempo esperamos que la inflación siga siendo más persistente y se estabilice por encima de los niveles a los que los inversores se acostumbraron tras la crisis financiera global", explica.

La cuestión no es simplemente que la inflación esté tardando más en moderarse. La estructura de la economía ha cambiado. La fragmentación geopolítica, la seguridad energética, una mayor presencia fiscal, la duplicación de cadenas de suministro y la elevada intensidad de capital asociada al ciclo de inversión en inteligencia artificial apuntan a un entorno en el que es probable que la inflación siga siendo más persistente. Las propias proyecciones de la Fed reconocen cada vez más esa realidad. 

La rueda de prensa de Warsh también mantuvo un tono restrictivo y fue, en líneas generales, coherente con el mensaje que transmitió en Jackson Hole. Señaló que la Fed había retirado parte del estímulo monetario, lo que implica que sigue considerando que los tipos de interés se sitúan por debajo del nivel neutral a corto plazo. La inflación continúa siendo demasiado elevada y la Fed necesita pruebas más claras de que está avanzando hacia su objetivo con suficiente rapidez. Hasta entonces, el sesgo seguirá inclinándose hacia una política más restrictiva. 

Sigue sin haber una orientación futura convencional, aunque, en comparación con julio, la función de reacción resulta ahora más fácil de interpretar. La inflación continúa por encima del objetivo, la actividad económica se mantiene resiliente y la inversión empresarial continúa siendo sólida. Mientras esa combinación no cambie, nuevas subidas de tipos siguen siendo una posibilidad. 

También merece la pena destacar la reacción del tramo largo de la curva. Las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo han caído pese a la subida de tipos y al tono restrictivo reflejado en el diagrama de puntos. Es una evolución constructiva, aunque todavía es pronto para extraer conclusiones firmes sobre la credibilidad de la política monetaria. Como mínimo, los mercados no interpretaron esta reunión como un factor que aumente el riesgo de inflación a largo plazo. 

La cuestión más relevante es hasta dónde llegará este ciclo. "Nuestra hipótesis de trabajo sigue siendo que este terminará convirtiéndose en un ciclo de tres o cuatro subidas de tipos, más que en un simple ajuste puntual. No obstante, esta visión depende de que el ciclo de inversión en inteligencia artificial se mantenga intacto. Dicha inversión está respaldando la demanda en la actualidad, al tiempo que puede impulsar la productividad a lo largo del tiempo. El gasto necesario en centros de datos, semiconductores, generación eléctrica, redes, infraestructuras y financiación tiene una magnitud suficiente como para influir en el ciclo macroeconómico. Mientras esa inversión siga siendo sólida, la economía estadounidense podría ser capaz de absorber unos tipos de interés más elevados con mayor facilidad de lo que sugeriría un marco convencional de final de ciclo. Pero si la inversión en inteligencia artificial se desacelera de forma significativa, el cálculo cambiará rápidamente. El crecimiento económico se volvería más vulnerable a un mayor endurecimiento monetario y la Fed tendría que reevaluar el equilibrio de riesgos", argumenta.

Por ahora, el mensaje es relativamente sencillo. La Fed ha reanudado el endurecimiento monetario, el Comité está unido y el diagrama de puntos sugiere que el ciclo aún no ha terminado. Y, lo que es más importante, la Fed proyecta ahora un periodo mucho más prolongado de inflación por encima del objetivo, en línea con el régimen de inflación estructural que incorporamos en nuestras hipótesis para los mercados de capitales. La trayectoria de la política monetaria seguirá dependiendo de los datos. "Pero si el ciclo de inversión en inteligencia artificial se mantiene intacto y la inflación continúa siendo persistente, seguimos pensando que este ciclo de endurecimiento monetario aún tiene recorrido”, concluye.

Goldman Sachs: una subida más, en diciembre

Kay Haigh, responsable global y CIO de Renta Fija y Soluciones de Liquidez en Goldman Sachs Asset Management, interpreta que "la Fed ha dado a entender que, por el momento, no prevé un ciclo de endurecimiento monetario agresivo. Según el Resumen de Proyecciones Económicas (SEP, por sus siglas en inglés), la mayoría de los miembros del FOMC contempla un total de dos subidas de tipos este año, y es probable que la Fed no los mueva en la reunión de octubre, dada su cercanía a las elecciones de mitad de mandato. Nuestro escenario central es una subida más este año, en diciembre, aunque esto sigue dependiendo de los próximos datos del IPC y de la evolución de los precios de la energía".

Robeco: la Fed puede endurecer sin deteriorar el crecimiento

Colin Graham, Head of Multi Asset Strategies de Robeco, apunta que la subida de tipos de 25 pb de la Fed señala un avance gradual hacia lo que los responsables de la política monetaria consideran una postura neutral. El mensaje del presidente Warsh fue claro: dado que el mercado laboral sigue sólido y la inflación se sitúa por encima del objetivo, la Fed considera que continuar con la normalización es adecuado para garantizar la estabilidad de precios. "Desde nuestra perspectiva, la economía estadounidense sigue mostrando una considerable resiliencia. El apoyo fiscal, la buena salud de los balances de los hogares y los efectos remanentes de unos tipos de interés históricamente bajos continúan apuntalando la demanda, lo que reduce el riesgo de una desaceleración brusca", precisa.

Un aspecto interesante de las últimas proyecciones es el descenso previsto de la inflación subyacente; se estima que el índice PCE caerá del 3,7% en 2026 al 2,5% en 2027 y al 2,1 % en 2028. Si bien la tendencia es alentadora, la experiencia histórica sugiere que la evolución real de la inflación dependerá, en última instancia, de los datos que se vayan conociendo, más que de las previsiones.

La reacción del mercado ha sido, en líneas generales, coherente con el mantenimiento de la credibilidad de la Fed. El fortalecimiento del dólar, la caída del precio del oro y la relativa estabilidad de los rendimientos a largo plazo sugieren que, por ahora, los inversores conceden el beneficio de la duda a las autoridades monetarias. El aplanamiento de la curva de tipos indica que los mercados confían en que la Fed puede seguir endureciendo la política monetaria sin provocar un deterioro significativo de las perspectivas de crecimiento ni desanclar los tipos de interés a largo plazo.

UBS: el endurecimiento no descarrilará el repunte de la renta variable

"No esperamos que un ciclo de endurecimiento moderado por parte de la Fed haga descarrilar el repunte de la renta variable. Gran parte de este endurecimiento monetario ya está descontado por el mercado. La fortaleza económica hace que el endurecimiento sea más manejable. Unos beneficios empresariales sólidos pueden contrarrestar unos rendimientos más elevado", opinan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos posicionados para nuevas subidas de la renta variable, al mismo tiempo que nos preparamos para una posible volatilidad a corto plazo. Si el endurecimiento monetario se mantiene moderado, los diferenciales de crédito permanecen estables y los beneficios empresariales continúan creciendo, el repunte debería tener margen para ampliarse a más sectores y regiones. Recomendamos una exposición diversificada en renta variable, evitando al mismo tiempo una concentración excesiva en áreas especialmente sensibles a los tipos de interés o que dependen de un único factor de rentabilidad".

La decisión de la Fed "es coherente con nuestra previsión de otra subida en diciembre, ya que el listón para mantenerse sin cambios parece bastante alto, con solo dos informes de inflación más previstos antes de esa fecha. El amplio respaldo a dos subidas —y casi la mitad de los participantes a favor de una tercera— indica que los riesgos están sesgados al alza. Sin embargo, en nuestra opinión, lo que el mercado descuenta actualmente, un total de cuatro subidas, resulta excesivo. Esperamos una desinflación bastante estable durante los próximos seis meses, mientras que unos efectos de base favorables en el primer semestre de 2027 deberían debilitar los argumentos a favor de una larga secuencia de subidas", añade Andrew Dubinsky, Economista.

Eastspring: el mercado espera una orientación más agresiva

Vis Nayar, Chief Investment Officer, Ray Farris, Chief Economist, y Viola Wang, Economist de la gestora de activos Eastspring Investments, opinan que el regreso de las bruscas subidas en los precios del crudo, junto a las alzas de más de 30 pb en los rendimientos de los bonos soberanos en los mercados desarrollados desde Jackson Hole, han obligado a los bancos centrales a realizar subidas de tipos generalizadas. Subidas que, sin embargo, no son suficientes para revertir los efectos de segunda ronda de este nuevo repunte inflacionista en las economías.

El alza del crudo hasta niveles de 108$/barril propicia un entorno de restricciones energéticas persistentes, dado el encarecimiento de los precios de la producción. Algo que todavía no ha percibido el mercado, que descuenta previsiones de producción excesivamente optimistas. Eastspring Investments cree que el reciente shock del petróleo tendrá efectos negativos en el transporte, la producción manufacturera y los bienes de consumo.

Mientras tanto, los bancos centrales tienen que lidiar no sólo con las expectativas inflacionistas, sino también con la fuerte subida de los rendimientos de los bonos soberanos, 30 pb en los bonos a 10 años de los mercados desarrollados.

Por ello, desde Eastspring Investments creen que las subidas generalizadas de tipos de esta semana, ya descontadas por el mercado, no serán suficientes, y que el mercado espera una orientación más agresiva, especialmente desde la Fed. En Asia, la debilidad del dólar y una revalorización anticipada han generado mayor resiliencia en los tipos, aunque las alzas del crudo y una reevaluación de la inflación podrían provocar endurecimiento monetario en diferentes países. Eastspring Investments prevé subidas de tipos en 2026 en India, Indonesia, Filipinas, Corea, Malasia y Taiwán.

15Sep

Se acabó el dinero gratis. Apollo avisa que hay financiación, pero cada vez más cara y con diferenciales más amplios a plazos largos. Y la morosidad del crédito privado ya está en el 6,3% máximo histórico.

Miguel Ángel Valero

Apollo avisa que pasamos de un exceso de ahorro a una escasez, y eso encarece el dinero. Torsten Slok, su economista jefe, lanza una advertencia que está calando en los mercados: se acabó el exceso de ahorro que abarató el dinero durante 20 años,  ahora sobran proyectos y falta capital. Pone de ejemplo los centros de datos para la inteligencia artificial (IA): hay financiación, pero cada vez más cara y con diferenciales más amplios a plazos largos. Piensa en el ahorro como agua. Cuando sobraba, regar proyectos salía gratis y los tipos caían. Ahora escasea, así que el capital se paga caro: gana la renta fija y pierde el riesgo sin beneficios. Si Apollo acierta, se acabó el dinero gratis: sube el crédito y la renta fija, y bajan las tecnológicas sin beneficios. Eso obliga al inversor a revisar sus carteras y a recalcula los retornos de su dinero.

Pero, al margen de esas advertencias, Apollo negocia comprar la unidad de ortopedia de Johnson & Johnson por unos 20.000 millones$. El grupo vende para centrarse en la farma y la tecnología médica de mayor margen. Eso demuestra que el private equity en situación sana sigue en las grandes operaciones pese a los tipos altos y a una factura de financiación más cara.

Hay más señales de alerta. La morosidad del crédito privado marca máximo histórico en agosto, según Fitch Ratings. La morosidad del crédito privado, los préstamos que dan fondos y no bancos, lo que se denomina 'banca en la sombra', tocó techo en agosto: falló un 6,3%. De 1.300 empresas, 14 impagos, el máximo en un año. Y ese 6,3% es la media, porque salud, industria y fábricas están en el 9,9%; el software aguanta en el 0,6%. 

Casi la mitad son aplazamientos forzados de deuda. Con los tipos altos, los fondos no logran vender ni refinanciar esas empresas, así que alargan los plazos para no apuntarse la pérdida. Tapan el agujero, pero sigue ahí, y con el bono del Tesoro al 5%, el coste de la financiación de la deuda crece. 

El mercado ya vigila la evolución de fondos como Ares Capital o Blue Owl. El crédito privado vuelve a estar bajo el radar, si es que alguna vez no lo ha estado.

No obstante, el crédito privado sigue activo. El área de Private Equity de Goldman Sachs Alternatives anunció el cierre final de West Street Capital Partners IX  con 9.600 millones$ de capital total. Junto con los más de 1.600 millones captados hasta la fecha para West Street Asia Equity Partners I y los 500 millones destinados a vehículos de coinversión relacionados, el capital total captado para la generación actual de vehículos de Private Equity a nivel global asciende a 11.700 millones. Desde 1986, el equipo ha invertido más de 89.000 millones a nivel mundial. El capital del fondo procede de un grupo diverso de inversores institucionales y grandes patrimonios de Norteamérica, Europa y Oriente Medio, con compromisos significativos por parte de Goldman Sachs y sus empleados.

Mientras, el crédito chino vuelve a decepcionar. Los nuevos préstamos bancarios de agosto fueron solo 60.000 millones de yuanes, muy por debajo de los 400.000 millones esperados, tras la contracción de julio. El saldo de crédito crece un 4,9% anual, el ritmo más flojo registrado, y los préstamos a hogares cayeron 1,03 billones. Más presión sobre el banco central para inyectar estímulo, porque China necesita el consumo para mantener el ritmo.

Por si no hubiera ya malas noticias, desde Campbell's a Conagra, la industria alimentaria avisa de nuevas subidas de precios. Grandes cargamentos de café amenazan con mover el mercado de las materias primas blandas. Esto se traduce en inflación pegajosa y persistente justo donde más escuece y donde más lo percibe el consumidor, el supermercado. Los márgenes del packaged food (alimentos envasados) quedan bajo lupa y el café vuelve al radar de los traders. 

Y otro dato que llama la atención de los analistas: los fondos de cobertura compraron tecnológicas en las últimas dos semanas al ritmo más rápido desde junio de 2025. El dinero listo cargando justo cuando los chips tiemblan. "¿Señal de compra o trampa antes del susto?", se preguntan en Zumitow.

Los temores del mercado se concentran actualmente en dos focos de presión. Por un lado, los ataques sobre una de las principales arterias de exportación de petróleo de Arabia Saudí han servido como catalizador para impulsar los precios de la energía y, con ello, elevar la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años por encima del 5%, una referencia que no se alcanzaba desde 2007. Este umbral psicológico ha intensificado la preocupación de los inversores ante la posibilidad de un repunte más persistente de los costes energéticos, mientras el mercado permanece a la espera de que Arabia Saudí detalle el tiempo necesario para restablecer plenamente la operatividad del oleoducto que conecta con Yanbu.

Por otro lado, esta situación coincide con las recientes declaraciones de algunos líderes de la industria de la IA, quienes han sugerido la conveniencia de moderar el ritmo de desarrollo de esta tecnología. Estas afirmaciones han penalizado especialmente al sector de los semiconductores, mientras que han favorecido a las compañías de software. Sin embargo, los grandes desarrolladores de modelos disponen de escasos incentivos para ralentizar voluntariamente una tecnología que consideran estratégica, especialmente cuando los competidores chinos se encuentran a tan solo seis u ocho meses de distancia. 

¿Realmente están dispuestos a detener o reducir el desarrollo de sus capacidades?Es posible que la carta publicada por Amodei –fundador de Anthropic– durante el fin de semana responda más a la necesidad de incrementar la visibilidad pública de cara a su salida a Bolsa, con una valoración cercana a los dos billones$, que a una verdadera intención de desacelerar la innovación. Además, para confirmar un cambio estructural de tendencia sería necesario observar medidas tangibles, como una reducción de los pedidos de capacidad computacional. Hasta el momento, no existe evidencia de que esto esté ocurriendo.

En consecuencia, la combinación de unos tipos de interés elevados y las crecientes dudas sobre el crecimiento de beneficios por la ralentización en el desarrollo de la IA podría convertirse en el escenario perfecto para una corrección momentánea en las Bolsas –en un mes de septiembre históricamente negativo–, lo que abriría una oportunidad. 

No obstante, "seguimos considerando que el mercado de renta fija está descontando un exceso de subidas de tipos para los próximos doce meses, lo que podría aliviar parte de la presión actual. Esta visión se sustenta en que todavía no existen señales claras de que el conflicto esté trasladándose a la inflación subyacente y en que las tensiones observadas responden, por ahora, a un problema puntual". señalan en Banca March. 

Además, el estrecho de Ormuz continúa operando con mayor normalidad de lo que sugieren los datos de paso con transpondedores. De igual modo, la narrativa sobre una posible desaceleración en el desarrollo de la IA parece responder más a una estrategia de marketing institucional previa a dos de las mayores salidas a Bolsa de la historia que a una realidad operativa. La competencia en este ámbito es extraordinariamente intensa, global y descentralizada, lo que dificulta enormemente cualquier intento de coordinación entre los principales actores. Más aún cuando la Administración Trump se ha mostrado abiertamente contraria, lo que descarta intervenciones gubernamentales sobre el sector. 

El mercado de adquisiciones sigue activo

Pese a todo, el mercado de fusiones y adquisiciones sigue activo. Puig compra el 50% de Isdin que todavía estaba en manos de la familia Esteve por 1.200 millones para lograr el control total de la empresa fundada en 1975 por las dos familias y para reforzar su negocio de skincare (cuidado de la piel). Al cierre de la operación, pagará 900 millones, y otros 300 millones en el primer trimestre de 2029. 

La operación reforzará el peso del cuidado de la piel dentro de Puig: en 2025 apenas aportó el 11% de sus 5.200 millones€ en ingresos. Isdin facturó 648 millones en 2025, con una caída del 27% en su Ebitda, y vaticinaba ventas por 1.000 millones en 2030. Con más cuidado de la piel, Puig reduce el dominio de los perfumes y la moda, equilibrando un poco más el balance.  Algo que puede ayudar a levantar la acción: Puig, que salió a Bolsa en 2024, ha caído cerca del 30% desde entonces. No ayudó que la fusión con Estée Lauder se frustrara en mayo.

Kimberly-Clark insiste en la compra de Kenvue, dueña de Tylenol y Neutrogena, por 40.000 millones$. Para convencer a las autoridades de competencia de la Unión Europea prepara ventas de activos. Bruselas debe decidir antes del 29 de septiembre si acepta concesiones o abre un período de investigación de cuatro meses. Australia y Sudáfrica ya la obligaron a soltar Carefree y Stayfree. El grupo suma así músculo junto a Uriage, Apivita, Kama Ayurveda, Loto del Sur, Dr. Barbara Sturm y Charlotte Tilbury.

De la mano de Goldman Sachs, Colgate-Palmolive explora la venta de marcas de gama media como Softsoap, Irish Spring y Speed Stick. Su unidad de cuidado personal factura unos 3.500 millones$, el 17% de las ventas. Quiere soltar lastre, mejorar márgenes obtener más de 1.000 millones$, capital libre para recompras de acciones y dividendos.

Y en España, Telefónica vuelve a tantear la compra de Vodafone España. Retoma conversaciones con Zegona, pero las diferencias todavía son abismales: Telefónica valora la operadora en unos 8.000 millones€ y Zegona pide cerca de 15.000 millones. La operación, de materializarse, no se haría hasta bien entrado 2027.

Grant Thornton, a través de su equipo de  M&A y transacciones, ha asesorado a los accionistas de Ibizair, S.L. y de Mallorcair, S.L. en el proceso de venta a United Aviation Services, sociedad integrada en Stellair Group. La transacción ha sido liderada por Jorge Tarancón, socio responsable del área de M&A Advisory, junto con el equipo integrado por Ana Novoa, Fernando Sánchez Sánchez de la Madrid, Rubén Jesús Polo Sánchez y Manuel López Arias.

La operación supone la incorporación a Stellair Group de dos compañías especializadas en servicios de handling y operaciones FBO para aviación ejecutiva en los aeropuertos de Ibiza y Palma de Mallorca. Ambas empresas ofrecen servicios a operadores y propietarios de aeronaves privadas y cuentan con una sólida posición en dos de los principales enclaves de tráfico privado del Mediterráneo.

Con esta adquisición, United Aviation Services amplía su presencia en el mercado español y fortalece su capacidad para prestar servicios de aviación ejecutiva en destinos estratégicos caracterizados por una elevada actividad turística y empresarial. La transacción se enmarca en la estrategia de crecimiento de Stellair Group, orientada a consolidar una red de servicios de alta calidad para operadores internacionales y clientes privados en mercados clave.

Movimientos en torno a la IA

  • Elmet Group se dispara el 36% en el Nasdaq tras entrar como accionista nada menos que el Pentágono, con el 20%. El Gobierno de EEUU se mete en el capital del productor de tungsteno con 450 millones$ y un contrato de hasta 2.000 millones para blindar el suministro fuera de China. 
  • Rum Group sube el 18% porque Anthropic ha firmado un contrato de seis años y 13.700 millones$ para que le proporcione potencia de cómputo. La compañía de vídeo e infraestructura de IA está considerada muy cercana a Trump, y esa operación dispara las especulaciones.
  • Zscaler crece el 15% en el Nasdaq tras las advertencias de los primeros espadas del sector sobre la IA. Las empresas corren a proteger sus sistemas. Y la ciberseguridad cotiza al alza. El ETF BUG, el 10%; Palo Alto Networks, el 13%. 
  • Roblox sube el 11% tras su conferencia de desarrolladores, donde presentó más herramientas con IA y más facilidades para creadores. 
  • Hewlett Packard Enterprise es una de las notas negativas, baja el 9% en el NYSE por el miedo a un frenazo en el desarrollo de IA que repercuta en las actividades de infraestructura. Marvell Technology también se deja un 6% en el Nasdaq pro lo mismo: si se frena la IA, habrá menos apetito por los chips que la alimentan.

UBS: el ciclo de gasto de capital en IA no está llegando a su fin

Las acciones de chips vinculadas a la IA sufrieron presión después de que varios laboratorios líderes de IA de vanguardia en EE. UU. respaldaran públicamente esfuerzos para moderar el ritmo de desarrollo de los modelos más avanzados. Unas salvaguardas más sólidas no tienen por qué hacer descarrilar el repunte de la IA. Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que la pregunta clave para los inversores no es si el desarrollo de los modelos de vanguardia se ralentiza, sino si la demanda de IA y su monetización seguirán expandiéndose. Consideramos que la respuesta sigue siendo afirmativa. Seguimos favoreciendo un enfoque diversificado a lo largo de la cadena de valor de la IA, combinando a los beneficiarios de las infraestructuras (incluidos los semiconductores, las redes, la energía y la nube) con las grandes plataformas y empresas de software bien posicionadas para monetizar su adopción. Los inversores con posiciones concentradas en IA podrían considerar reequilibrar sus carteras hacia esta combinación más amplia. Unas salvaguardas más sólidas en el ámbito de la IA podrían reconfigurar la competencia, pero las propuestas planteadas hasta ahora no indican que el ciclo de gasto de capital (capex) en IA esté llegando a su fin".

"La conclusión clave del avance en Navier-Stokes es que la IA se está expandiendo de la generación de texto hacia la automatización del descubrimiento científico. Las áreas más prometedoras son el descubrimiento de fármacos, la fusión nuclear y las ciencias de los materiales. Los beneficiarios son las empresas de infraestructura de IA, farmacéuticas, materiales industriales y servicios públicos (utilities)", añade Ulrike Hoffmann-Burchardi, Directora de Inversiones para América y Responsable Global de Renta Variable.

Metagestión: se reduce el atractivo por valoraciones

La gestora española independiente especializada en renta variable Metagestión cree que, de cara al cierre del año, el entorno de crecimiento resiliente, inflación creciente, y subidas de tipos del BCE, generan un contexto en el que se reduce la expansión de múltiplos y el atractivo por valoraciones. Un entorno en el cual se hace más necesaria la selección de valores por fundamentales, y la gestión activa, para que un inversor en renta variable encuentra más valores para sus carteras.

01Sep

Los inversores seguirán exigiendo rentabilidades más altas debido a la persistencia de unos precios energéticos elevados y de políticas fiscales expansivas en las principales economías desarrolladas occidentales.

Miguel Ángel Valero

Septiembre comienza con una mayor presión sobre los bonos. Tras el discurso más restrictivo del gobernador de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en Jackson Hole el 28 de agosto y con las tensiones en Irán completamente enquistadas, se ha configurado una nueva tormenta perfecta para los bonos soberanos. 

Los tipos de interés a largo plazo vuelven a repuntar de forma coordinada a escala global. La rentabilidad exigida al bono japonés a diez años se encuentra muy cerca de superar el 3% por primera vez desde 1997, mientras que la TIR del bono alemán a diez años ha rebasado el 3,3%, situándose en máximos desde 2011. El tipo de referencia de toda Europa se dispara y presiona a la Bolsa y a la deuda de los países periféricos. Cuando lo seguro paga más, lo caro sobra.

En EEUU, el tipo de interés soberano a diez años permanece por debajo de los niveles registrados durante la última crisis inflacionista, en septiembre de 2023. La diferencia es que, en esta ocasión, el ascenso ha sido gradual, pero prácticamente ininterrumpido a lo largo del año.

Existen dos referencias especialmente relevantes que conviene vigilar: en EEUU, la cota del 5% para el bono a 10 años; y en Europa, el 3,5% para el bono alemán, nivel que coincide con los máximos de 2011 durante la crisis del euro. Alcanzar esos umbrales supondría entrar en un escenario de tensión máxima para los mercados de deuda.

Los analistas de Banca March consideran que "es prematuro hablar de una crisis de deuda soberana". La principal razón es que el crecimiento nominal de las economías sigue permitiendo generar ingresos fiscales suficientes para financiar los déficits públicos. Sin embargo, sí constituyen una muestra del riesgo que implica mantener posiciones en bonos soberanos con vencimientos tan largos en el contexto actual. La persistencia de unos precios energéticos elevados, unida a políticas fiscales expansivas en las tres principales economías desarrolladas occidentales, EEUU, Japón y Alemania, sugiere que los inversores seguirán exigiendo rentabilidades más altas que reflejen mejor la realidad actual.

En este contexto, JP Morgan pasa de alcista sobre la Bolsa de EEUU a "tácticamente cauta" tras el discurso de Warsh en Jackson Hole, que provocó que el mercado perdiera 270.000 millones$ en minutos. Los expertos del banco no ven que la economía de EEUU se rompa, porque los beneficios de las empresas aguantan, pero subrayan que cada dato macro pasa factura al mercado. Las tecnológicas caras y los valores sensibles a tipos sufren primero cuando el bono sube. JPMorgan no vende, solo aparca hasta el 16 de septiembre.

Además, el mayor vencimiento de opciones del año cae en el peor mes de la Bolsa. De aquí al 18 de septiembre caducan 9,6 billones$ en opciones sobre la Bolsa estadounidense (básicamente el S&P 500), cerca del 35% de toda la exposición del país. Detrás están los brókers que las vendieron, y hoy cargan una posición récord que Goldman Sachs cifra en 983.000 millones. Para cubrirse, compran cuando la bolsa cae y venden cuando sube. 

Ahora esas opciones actúan como un amortiguador. Cuando vencen, parte del colchón desaparece. El vencimiento por sí solo no obliga al mercado a caer. Lo que hace es quitarle estabilidad: habrá menos compras automáticas frenando las caídas, pero también menos ventas frenando las subidas.

Pero las acciones de EEUU han batido a los bonos en la última década por el mayor margen en 66 años. Un aviso de complacencia: pocas veces la Bolsa ha estirado tanto sin una corrección seria de por medio.

Y otro dato preocupante: el nivel de caja de los clientes de Banca Privada se ha hundido al 9%, mínimo histórico. Esto significa que los grandes patrimonios están ya casi todos dentro del mercado, con muy poca pólvora seca para seguir comprando. Suele ser señal de complacencia, justo lo que se ve en los techos.

Ebury: probabilidad del 70% en subida de tipos de la Fed en septiembre

Las divisas de Latinoamérica perdieron algo de terreno, ante un dólar que se fortaleció de forma generalizada en los mercados de divisas. El motivo detrás del impulso fue la intervención de Warsh en Jackson Hole, que avivó las expectativas de una subida de tipos de interés en septiembre. El presidente de la Fed señaló que si las presiones inflacionarias no se suavizan, a la Fed le quedaría trabajo por delante. La divisa que peor rendimiento experimentó fue el peso colombiano por motivos idiosincráticos. Los presupuestos del Estado de 2027 reflejaron una realidad fiscal peor de lo que algunos economistas estimaban, provocando una caída del COP semanal por encima del 4%.

El mercado tendrá el foco puesto en los datos de nóminas no agrícolas que se publicarán en EEUU este viernes 4 de septiembre. Un informe sólido podría consolidar aún más las expectativas de una subida de tipos por parte de la Fed este mes, que el mercado ya descuenta con una probabilidad de casi el 70%.

  • Real brasileño (BRL): cayó casi un 1 % frente al dólar la semana pasada, tras unos datos de inflación de mitad de mes que sorprendieron a la baja y que intensificaron las apuestas por una mayor relajación monetaria por parte del Banco Central de Brasil este mes. La tasa general no solo cayó dentro del rango de tolerancia, sino que lo hizo más de lo esperado, situándose en el 4,24%, frente al 4,52% del mes anterior. Los datos de nóminas de julio añadieron más leña al fuego al situarse en torno a los 59.000 puestos de trabajo, frente a los 112.000 esperados y los 145.000 del mes anterior. Una posible subida de tipos de la Reserva Federal, junto con un recorte del Banco Central de Brasil, reduciría el atractivo del carry trade de Brasil, aunque seguiría siendo sustancial. Esta semana estaremos atentos a los datos de crecimiento del PIB del segundo trimestre, para los que se espera una ligera moderación en términos intertrimestrales frente a la expansión registrada en el primer trimestre. También seguiremos los PMI de agosto y cualquier novedad en la carrera por la presidencia. En las últimas semanas, Lula ha perdido algo de ventaja, según algunas encuestas y el mercado de apuestas Polymarket.
  • Peso chileno (CLP): retomó la senda bajista en una semana marcada por el repunte de la tasa de desempleo hasta el 9,5%, frente a la estabilización en el 9,4% esperada. Al peso se le avecinan aún más curvas tras la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán. Además del conflicto en Oriente Medio, esta semana estaremos atentos a los datos de producción industrial y minera de julio, así como a los de ventas minoristas y al Imacec, que se publicará el miércoles 2 de septiembre. Habrá que esperar a los últimos datos de producción cuprífera, pero el consenso ya apunta a una moderación significativa en la actividad económica del mes pasado, si bien esta se mantendrá en positivo.
  • Peso colombiano (COP): Tras un rally escalofriante en lo que llevamos de año, el peso colombiano experimentó una corrección significativa del 4% la semana pasada. Los motivos de esta caída han sido varios. En primer lugar, el sistema financiero local sufrió una escasez de dólares que provocó un repunte del precio del billete verde ante la demanda de los operadores. En segundo lugar, los presupuestos anuales de 2027 evidenciaron que la situación fiscal del país es extremadamente delicada. El déficit proyectado por el Gobierno sería del 8,2% del PIB en 2026 y del 9,4 % en 2027, superando así las expectativas del mercado. En adelante, la atención se centrará en el ajuste fiscal propuesto por el Gobierno para reducir en 2,2 puntos porcentuales el déficit del año que viene. Los riesgos se inclinan claramente al alza, sobre todo tras el devastador terremoto sufrido a principios de este mes. Vemos margen para una corrección mayor del COP en los próximos trimestres.
  • Peso mexicano (MXN): USD/MXN volvió a recuperar la cota de 17.00 la semana pasada tras el mensaje hawkish de Warsh en Jackson Hole. Dado que el Banxico podría permanecer de brazos cruzados durante lo que queda de año, serán la política monetaria estadounidense y las negociaciones del T-MEC con EEUU los principales factores que determinarán la cotización del peso en los próximos meses. En el ámbito comercial, parece que las conversaciones entre EEUU y México siguen siendo constructivas —algo que no se puede decir de Canadá— y se espera que se reanuden en septiembre, cuando se celebre la cuarta ronda de negociaciones. En un segundo plano, la fortaleza de la economía estadounidense, junto con el auge de la IA, siguen siendo importantes vientos de cola para las exportaciones mexicanas y, en general, para la economía nacional. Mantenemos una visión constructiva del peso a medio plazo.
  • Sol peruano (PEN): cayó ligeramente la semana pasada debido a las crecientes expectativas de que se produzca una subida de tipos en EEUU que reduzca temporalmente el diferencial de tipos con Perú. Sin embargo, antes de la celebración del simposio de Jackson Hole, la divisa del país andino alcanzó los niveles previos al estallido de la guerra de Irán, lo que evidencia su gran resiliencia, ya que el conflicto parece estar aún lejos de resolverse. En este contexto de precios energéticos persistentemente elevados, riesgos derivados de El Niño y una inflación holgadamente por encima del objetivo, que puede seguir aumentando, han elevado las probabilidades de que el BCRP actúe a finales de este año o principios del siguiente. Más allá de la política monetaria, seguimos siendo optimistas con respecto al sol a medio plazo, dadas las perspectivas positivas que tenemos para el cobre y el oro, materias primas en las que Perú tiene una alta exposición.

30Aug

La inteligencia artificial seguirá siendo una revolución tecnológica, pero cada vez tendrá más rasgos de una revolución industrial. Y eso puede cambiar profundamente qué empresas —e incluso qué economías— acaban liderando esta nueva etapa.

Miguel Ángel Valero

El gráfico que aporta The Trader es suficientemente elocuente sobre cómo el coste de utilizar inteligencia artificial (IA) está cayendo a una velocidad nunca vista. Según Goldman Sachs, el precio de los modelos de lenguaje se ha desplomado en apenas tres años tanto como cayó el precio de los ordenadores personales durante casi dos décadas. Y si además tenemos en cuenta que los modelos actuales son mucho más capaces que los de hace solo dos años, el coste por unidad de inteligencia se está reduciendo todavía más deprisa.

A primera vista, esto parece una noticia extraordinaria para las compañías que lideran esta revolución. Si la IA va a estar presente en prácticamente todos los sectores de la economía, lo lógico sería pensar que quienes la desarrollan serán también quienes obtengan los mayores beneficios. Sin embargo, la historia nos invita a ser algo más prudentes. A finales de los años noventa ocurrió algo muy parecido con Internet. El tráfico de datos crecía de forma explosiva, cada vez hacían falta más routers, más infraestructura y más capacidad de transmisión. Cisco se convirtió en la empresa que suministraba buena parte de ese equipamiento y llegó a ser, durante unos meses, la compañía más valiosa del mundo.

Para el inversor la historia fue muy distinta. Internet terminó transformando por completo la economía mundial. Cisco siguió siendo una magnífica empresa y continuó aumentando sus ingresos durante muchos años. Pero la competencia, la caída de los precios del hardware y unas expectativas que se habían vuelto completamente desproporcionadas hicieron que su cotización llegara a caer más de un 80% y tardará más de 25 años en recuperar los máximos alcanzados durante la burbuja tecnológica.

La revolución fue real. Los beneficios empresariales también. Lo que no fueron sostenibles fueron las expectativas que el mercado había descontado. Con la IA puede suceder algo parecido. Si el coste de desarrollar y utilizar modelos continúa desplomándose, puede terminar convirtiéndose en una commodity. Igual que hoy nadie paga un sobreprecio por almacenar información en la nube o por enviar datos a través de internet, es posible que dentro de unos años utilizar un modelo de IA sea un servicio cada vez más barato y accesible.

Y aquí entra en juego la paradoja de Jevons. Cuando una tecnología se abarata de forma drástica, lo normal no es que se utilice menos, sino mucho más. Cuanto más barato resulte acceder a la IA, más aplicaciones aparecerán, más procesos se automatizarán y mayor será el consumo total. El desplome del precio no tiene por qué reducir el tamaño del negocio; puede hacerlo crecer de forma exponencial. Eso no significa que desaparezca el negocio. Al contrario, probablemente el mercado será mucho mayor. Lo que significa es que el valor económico podría desplazarse hacia otro lugar. Quizá los grandes ganadores no sean quienes construyen los modelos, sino quienes consigan integrarlos mejor en productos y servicios capaces de generar ingresos recurrentes. O quizá quienes proporcionen la infraestructura necesaria para sostener ese crecimiento. 

La historia demuestra que las grandes revoluciones tecnológicas rara vez reparten los beneficios de la forma que inicialmente imagina el mercado.Por eso conviene distinguir entre una tecnología extraordinaria y una inversión extraordinaria. Porque no siempre son la misma cosa. La IA cambiará la economía con una intensidad incluso superior a la que lo hizo Internet. El fuerte abaratamiento de su coste probablemente hará que su uso se dispare, exactamente como describe la paradoja de Jevons. Pero eso no implica automáticamente que las compañías que hoy lideran esta revolución vayan a ser las mejores inversiones de la próxima década. Cisco fue una pieza imprescindible para construir Internet y, aun así, muchos inversores que compraron sus acciones a finales de los años noventa vieron cómo su inversión sufría una corrección superior al 80% y necesitaron más de 25 años para recuperar su dinero. "La historia demuestra que una revolución tecnológica puede transformar por completo la economía sin que las empresas que la lideran en sus primeros años sean necesariamente las que acaben generando las mayores rentabilidades para sus accionistas", alerta el analista Pablo Gil.

Durante los dos últimos años la gran carrera de la IA parecía muy sencilla de entender. Ganaba quien construyera el modelo más potente. OpenAI, Anthropic, Google o Meta competían por demostrar quién era capaz de ofrecer mejores respuestas, mayor capacidad de razonamiento o una programación más sofisticada. Sin embargo, la batalla acaba de entrar en una fase completamente distinta. Ya no basta con ser bueno. Ahora también hay que ser extraordinariamente barato. Varias compañías chinas —Alibaba, Moonshot, DeepSeek, Z.ai o ByteDance— han presentado modelos que ya compiten de tú a tú con los líderes estadounidenses en muchas tareas. Pero lo verdaderamente revolucionario no es únicamente la calidad de esos modelos, sino su coste. En algunos casos, ejecutar determinadas cargas de trabajo resulta hasta cien veces más barato que hacerlo con los modelos estadounidenses más avanzados.

Los mejores modelos de código abierto (chinos, por supuesto) ya igualaban el rendimiento de muchos modelos cerrados (estadounidenses), que todavía conservan una ligera ventaja en capacidad, pero a costa de un precio muy superior.

Si una empresa no ofrece el mejor modelo del mercado, tendrá que competir en precio. Pero si tampoco puede igualar los precios de los desarrolladores chinos, corre el riesgo de quedarse atrapada en un espacio donde deja de ser competitiva por cualquiera de las dos vías. Lo más llamativo es que ya no hablamos de un éxito aislado como ocurrió hace unos meses con DeepSeek. Ahora empiezan a aparecer varios laboratorios chinos capaces de desarrollar modelos de primer nivel de forma continuada. Eso sugiere que China ya no depende del talento de una única empresa, sino que ha construido un ecosistema capaz de reproducir esa innovación una y otra vez.

Pero detrás de esta competencia existe una diferencia estratégica todavía más importante. OpenAI y Anthropic mantienen en secreto buena parte de su tecnología, protegen su propiedad intelectual y aspiran a construir negocios con márgenes elevados. Sus futuras valoraciones bursátiles dependen, en gran medida, de que puedan seguir cobrando precios altos por utilizar modelos supuestamente difíciles de replicar. Las compañías chinas están siguiendo el camino contrario. Muchas están apostando por el código abierto y por sacrificar rentabilidad a corto plazo para ganar usuarios, desarrolladores y cuota de mercado. Su objetivo inmediato no parece ser maximizar beneficios, sino extender su tecnología, convertirla en un estándar y reducir al máximo el coste de utilizar inteligencia artificial.

Esa estrategia amenaza directamente el poder de fijación de precios de las empresas estadounidenses. Si los desarrolladores pueden acceder a modelos chinos de gran calidad por una fracción del coste, OpenAI y Anthropic podrían encontrarse con enormes dificultades para mantener sus márgenes y, sobre todo, para justificar las valoraciones multimillonarias que esperan alcanzar cuando salgan a bolsa.

Muchos inversores siguen analizando esta carrera como si únicamente importara quién desarrolla la tecnología más avanzada. La verdadera pregunta será quién consigue ganar dinero con ella. Si los modelos terminan convirtiéndose en una especie de materia prima digital, cada vez más barata y abundante, el valor podría desplazarse desde quienes los construyen hacia quienes sean capaces de utilizarlos para crear productos y servicios realmente útiles.Y si China mantiene este ritmo, EEUU tendrá cada vez más difícil conservar su liderazgo únicamente mediante sanciones tecnológicas, restricciones a los chips o protección de la propiedad intelectual. Porque en una guerra de precios no siempre gana quien tiene la tecnología más sofisticada. Muchas veces gana quien consigue que todo el mundo pueda utilizarla.

El mercado exige más dinero para asegurar la deuda de la IA

Otro gráfico muestra la evolución durante 2026 de los CDS (Credit Default Swap, cobertura frente al riesgo de impago de una empresa) a cinco años de algunas de las principales compañías tecnológicas. Cuando aumenta el precio del DCS de una empresa, significa que el mercado exige más dinero para asegurar su deuda porque percibe un mayor riesgo crediticio. Y prácticamente todos se están moviendo en la misma dirección. Oracle destaca claramente. Sus CDS han aumentado alrededor de 70 puntos básicos (pb) en lo que llevamos de año. Broadcom acumula una subida cercana a 48; Meta, unos 39; Nvidia, 32; Amazon, 30; y Alphabet, aproximadamente 29.

Esto no significa que el mercado piense que estas compañías estén próximas a quebrar. Ni mucho menos. Muchas siguen teniendo balances extraordinariamente sólidos y enormes capacidades de generación de caja. Lo importante es el cambio de tendencia: el riesgo percibido está aumentando simultáneamente en buena parte del ecosistema tecnológico ligado a la IA.

Y detrás de ese movimiento hay una razón muy concreta: la IA se está convirtiendo en un negocio extraordinariamente intensivo en capital. Durante décadas, las grandes tecnológicas fueron máquinas de generar caja. Construir software tenía unos costes marginales relativamente pequeños y permitía crecer enormemente sin necesidad de incrementar las inversiones al mismo ritmo. La IA está cambiando parcialmente ese modelo. Ahora hacen falta centros de datos gigantescos, cientos de miles de chips, redes eléctricas, sistemas de refrigeración y contratos energéticos de largo plazo. Las grandes tecnológicas podrían invertir conjuntamente más de 700.000 millones$ durante 2026, y para financiar semejante esfuerzo están recurriendo cada vez más al mercado de deuda.

El cambio resulta especialmente llamativo porque estas compañías históricamente podían financiar gran parte de su crecimiento con su propia generación de caja. Pero la velocidad de la carrera por la IA está obligándolas a buscar capital externo. Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle han añadido conjuntamente alrededor de 350.000 millones$ a sus obligaciones de deuda durante los últimos cinco años, aproximadamente duplicando su carga. Y el proceso continúa. Solo hasta comienzos de julio, las grandes tecnológicas habían colocado aproximadamente 194.000 millones en bonos durante 2026, un 79% más que un año antes.

La Bolsa está valorando fundamentalmente cuánto dinero puede generar la IA. El mercado de crédito empieza a preguntarse cuánto dinero será necesario gastar antes de conseguirlo. Y son dos preguntas completamente distintas. Oracle es probablemente el ejemplo más extremo. La compañía anunció que pretende captar entre 45.000 millones y 50.000 millones$ durante 2026, aproximadamente la mitad mediante deuda y la otra mitad mediante instrumentos de capital, para ampliar su infraestructura “cloud” y satisfacer la demanda de clientes vinculados a la IA.

El problema no es necesariamente endeudarse. Si las enormes inversiones actuales terminan generando los ingresos y beneficios que esperan estas compañías, probablemente la deuda será perfectamente manejable. El verdadero riesgo aparece si la monetización de la IA tarda más de lo previsto, mientras las inversiones y los compromisos financieros siguen creciendo. Porque entonces podría producirse una combinación mucho menos cómoda: más deuda, mayores gastos financieros, fuertes amortizaciones de unos activos tecnológicos que envejecen rápidamente y una rentabilidad sobre el capital invertido inferior a la esperada.

"La carrera ya no consiste únicamente en desarrollar la mejor IA. También consiste en tener el balance financiero capaz de sobrevivir al enorme coste de construirla. El mercado de acciones todavía está apostando por los ganadores de la IA. El mercado de crédito empieza a calcular cuánto costará llegar hasta allí", avisa Pablo Gil.

El problema del control de la IA

Durante años hemos pensado que el principal riesgo de la IA consistía en que algún día llegara a ser más inteligente que nosotros. Sin embargo, los acontecimientos apuntan hacia un problema mucho más inmediato: cómo controlar sistemas que empiezan a desarrollar comportamientos que sus propios creadores no habían previsto. OpenAI revela más detalles sobre el incidente que terminó provocando el ataque contra Hugging Face, una de las plataformas más importantes del mundo para alojar y compartir modelos de IA, utilizada por millones de desarrolladores, investigadores y empresas. 

Según la compañía, todo comenzó varios meses antes, durante unas pruebas internas aparentemente rutinarias. A varios agentes de inteligencia artificial se les asignaron tareas que, sin que los investigadores fueran conscientes, eran imposibles de completar porque requerían acceso a internet o archivos que nunca habían sido cargados al sistema. En lugar de limitarse a informar de que no podían completar el trabajo, los modelos hicieron algo inesperado. Empezaron a dejarse mensajes entre ellos, buscaron otros agentes que pudieran ayudarles, compartieron información y acabaron organizándose para encontrar una forma de acceder a Internet sin autorización. Lo más sorprendente es que esas comunicaciones permanecieron ocultas durante meses para los propios investigadores.La investigación también revela otro comportamiento especialmente llamativo. Los modelos mostraban una fuerte tendencia a 'hacer trampas' cuando encontraban obstáculos. No abandonaban la tarea ni reconocían que era imposible. Su prioridad era alcanzar el objetivo para el que habían sido entrenados, incluso aunque eso implicara vulnerar las restricciones del entorno de pruebas o explotar fallos de seguridad.

Cuando OpenAI descubrió el primer sistema de comunicación entre agentes, lo eliminó. Sin embargo, pocas semanas después los modelos encontraron una nueva forma de volver a comunicarse utilizando otra vulnerabilidad distinta. Esa segunda red de colaboración fue la que terminó desembocando en los ataques posteriores contra los sistemas de OpenAI y Hugging Face. El episodio ha sido suficientemente serio como para que OpenAI haya decidido ralentizar parte de su investigación y concentrar recursos en reforzar la seguridad de sus modelos. La propia compañía advierte de que, a partir de ahora, Gobiernos y empresas deben asumir que los ciberdelincuentes podrán utilizar agentes de IA de este tipo para lanzar ataques mucho más sofisticados que los actuales.

La verdadera importancia de esta historia no reside únicamente en el riesgo de que la IA pueda utilizarse para cometer ciberataques. Lo realmente inquietante es comprobar que varios agentes independientes fueron capaces de colaborar entre sí, adaptarse cuando encontraban obstáculos y buscar nuevos caminos para alcanzar un objetivo que consideraban prioritario, sin que sus propios desarrolladores fueran plenamente conscientes de ello.

Nos estamos acercando a un momento en el que algunos sistemas empezarán a razonar mejor que nosotros en determinadas tareas y a encontrar soluciones que los propios seres humanos quizá ni siquiera comprendamos del todo. Si eso ocurre, el gran desafío dejará de ser construir una IA más potente. El verdadero reto será desarrollar mecanismos capaces de supervisarla y mantenerla bajo control. Porque si algún día la IA supera nuestras capacidades en ámbitos cada vez más amplios, la pregunta más importante ya no será cuánto puede hacer, sino cómo conseguiremos seguir gobernando una inteligencia que podría llegar a pensar mejor que nosotros.

La inversión en IA no tiene por qué ser necesariamente rentable

Hay una idea que se repite constantemente cuando se habla de IA: quien no invierta ahora corre el riesgo de perderse la mayor revolución tecnológica de nuestra generación. Y probablemente sea cierto. La IA tiene todos los ingredientes para transformar la productividad, cambiar la forma en que trabajamos y alterar por completo el funcionamiento de muchas industrias. Sin embargo, reconocer que una tecnología va a cambiar el mundo no significa que cualquier inversión relacionada con ella vaya a ser rentable. De hecho, la historia demuestra precisamente lo contrario. 

Nadie duda de que la IA seguirá creciendo, pero el mercado empieza a preguntarse si las enormes inversiones necesarias para liderar esa carrera acabarán generando una rentabilidad acorde con el capital empleado. Los miles de millones destinados a centros de datos, chips e infraestructuras ya no se reciben únicamente con entusiasmo; también empiezan a generar preguntas.Y esas preguntas tienen sentido porque las grandes revoluciones tecnológicas suelen venir acompañadas de un enorme exceso de inversión. Cuando todo el mundo está convencido de que una industria dominará el futuro, el capital fluye hacia ella de forma masiva. El resultado suele ser una capacidad instalada muy superior a la demanda inicial y una competencia feroz que termina reduciendo la rentabilidad de muchas de las empresas que lideraron esa primera etapa.

Ya ocurrió con el ferrocarril en el siglo XIX. La red ferroviaria transformó la economía mundial, pero muchas compañías quebraron antes de que aquel negocio alcanzara un equilibrio sostenible. También sucedió con internet. La mayoría de las predicciones sobre su impacto fueron acertadas, pero eso no evitó el estallido de la burbuja tecnológica en el año 2000 ni las enormes pérdidas sufridas por muchos inversores.

Es perfectamente posible acertar sobre el futuro de una tecnología y, al mismo tiempo, equivocarse en el momento, el precio o la empresa elegida para invertir. Eso no significa que la IA esté viviendo una burbuja similar a las anteriores. Nadie puede afirmarlo con certeza. Pero sí conviene recordar que el éxito de una innovación y el éxito de una inversión no siempre avanzan de la mano.

"Creo que uno de los errores más habituales en los mercados consiste en pensar que identificar la próxima gran revolución tecnológica es suficiente para ganar dinero. Y no lo es. Invertir no consiste únicamente en descubrir qué cambiará el mundo, sino en valorar cuánto de ese futuro ya está descontado en los precios y quién terminará capturando realmente los beneficios de esa transformación. Porque la historia demuestra que las grandes revoluciones suelen crear enormes ganadores… pero no siempre son los pioneros, ni necesariamente quienes más invierten al principio. Y esa quizá sea la lección más importante para cualquier inversor: tener razón sobre el futuro no garantiza obtener una buena rentabilidad", advierte Pablo Gil.

Durante los dos últimos años hemos asistido a una auténtica carrera por desarrollar modelos de inteligencia artificial cada vez más potentes. OpenAI, Google, Anthropic, Meta o DeepSeek han competido por demostrar quién era capaz de construir el mejor modelo. Parecía que toda la ventaja competitiva dependía de tener los algoritmos más avanzados. Sin embargo, esa primera fase de la revolución de la IA está dando paso a otra muy distinta. Nadie duda ya de que esta tecnología transformará la economía. La gran pregunta empieza a ser otra: ¿quién podrá permitirse financiar esa transformación?

Porque la IA ya no depende únicamente del software. Para seguir avanzando hacen falta centros de datos gigantescos, cientos de miles de procesadores, sistemas de refrigeración, redes eléctricas más potentes y una capacidad de generación de energía que, en muchos lugares, empieza a quedarse corta. La revolución más digital de nuestra historia depende cada vez más de infraestructuras extraordinariamente físicas. La expansión de los centros de datos, unida a las olas de calor y a la creciente electrificación de la economía, está llevando muchas infraestructuras al límite. El cuello de botella ya no parece ser la capacidad de los modelos, sino la capacidad de alimentarlos.

Ese cambio también explica la reacción del mercado. Algunas compañías han anunciado inversiones multimillonarias para mantener su liderazgo en IA y los inversores empiezan a preguntarse cuánto tardarán en recuperar semejantes desembolsos. La reciente pausa de DeepSeek en una ronda de financiación refleja que incluso algunos de los protagonistas de esta carrera empiezan a medir con más cautela el ritmo de expansión.Y es que la historia nos recuerda que las grandes revoluciones tecnológicas suelen atravesar una fase en la que el principal desafío deja de ser la innovación y pasa a ser la capacidad de financiar su despliegue. En el caso de la IA, ese momento parece haber llegado antes de lo que muchos esperaban.

Durante los primeros años de la IA, la batalla consistía en desarrollar el mejor modelo. A partir de ahora, la ventaja competitiva dependerá cada vez más de quién tenga acceso al capital, la energía y las infraestructuras necesarias para sostener esa revolución. Eso significa que el éxito ya no dependerá únicamente del talento de los ingenieros, sino también de la capacidad financiera de las compañías y, en muchos casos, de la solidez de las infraestructuras de cada país. La IA seguirá siendo una revolución tecnológica, pero cada vez tendrá más rasgos de una revolución industrial. Y eso puede cambiar profundamente qué empresas —e incluso qué economías— acaban liderando esta nueva etapa.

11Aug

Meta vuelve a apostar por una IA más abierta, elevando la presión sobre OpenAI y Anthropic. Muse Glimmer es un modelo de IA de 30.000 millones de parámetros cuyos pesos estarán disponibles gratuitamente para desarrolladores y que, por su menor tamaño, pueden ejecutarse con una sola GPU. Esto significa que funcionará en un portátil normal, sin centros de datos gigantes. Es un movimiento que supone la vuelta a la estrategia de modelos abiertos que históricamente había diferenciado a Meta.

Miguel Ángel Valero

Desde luego, la inteligencia artificial (IA) no se ha ido de vacaciones. En plena canícula de agosto, llega la alianza de Nvidia con seis grandes firmas de Wall Street –Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR– para crear plataformas de financiación que pretenden movilizar más de 500.000 millones$ de capital de terceros, destinado al desarrollo de centro de datos e infraestructura de IA. Nvidia podría respaldar hasta 125.000 millones, el 25% de las operaciones. 

La iniciativa supone abrir el ciclo inversor de la IA al capital privado e institucional, reduciendo la dependencia de los balances de las grandes tecnológicas ante unas necesidades de financiación cada vez mayores.

Aunque la interpretación de la iniciativa es positiva, también es lógico cuestionarse tanto el conflicto de interés como la creciente interdependencia financiera que supone: Nvidia participa en la financiación de una infraestructura que terminará utilizando sus propios chips.

En esta carrera, nadie toma descanso. Porque Meta vuelve a apostar por una IA más abierta, elevando la presión sobre OpenAI y Anthropic. Mark Zuckerberg lanza Muse Glimmer, un modelo de IA de 30.000 millones de parámetros cuyos pesos estarán disponibles gratuitamente para desarrolladores y que, por su menor tamaño, pueden ejecutarse con una sola GPU. Esto significa que funcionará en un portátil normal, sin centros de datos gigantes. Zuckerberg redobla su apuesta por el 'open-weight', cuya familia Llama supera ya los 1.000 millones de descargas, y aprieta a la IA cerrada de OpenAI y Anthropic. Es un movimiento que supone la vuelta a la estrategia de modelos abiertos que históricamente había diferenciado a Meta, después de que la compañía se mostrara más cautelosa, recientemente, por motivos de seguridad.

Mientras, Intel coloca 15.000 millones$ en acciones nuevas para pagar su empujón en IA. El rally de la reestructuración le da el momento perfecto para pedir dinero al mercado, pero el truco tiene letra pequeña: emitir tanto papel diluye a los accionistas de siempre.

Más presión sobre China

El republicano John Moolenaar presiona al Departamento de Comercio para cerrar el grifo de chips avanzados a firmas chinas sancionadas. El jefe del comité sobre China en el Congreso ha pedido al Departamento de Comercio que aplique la regla de enero de 2025. La regla obliga a fábricas como TSMC a mirar con lupa los pedidos de chips avanzados que puedan acabar en tapaderas de firmas chinas sancionadas. Y llega cuando Nvidia y AMD acaban de ceder al Gobierno el 15% de sus ventas en China. 

La Casa Blanca dejó volver a vender para rascar ese 15% , pero si Comercio aplica la letra pequeña, muchos chips no saldrían. Por eso cada carta mueve a Nvidia y TSMC. "Si llevas Nvidia o TSMC, esto marca cuánta caja china se les permite: cuanto más dura Washington, menos venden allí. Beneficia a la memoria de Micron", avisan en Zumitow.

Coface: nuevos aranceles en el horizonte de Trump

EEUU ha sustituido los aranceles temporales por otros de entre el 10% y el 12,5% dirigidos a 60 países, que representan el 99% de sus importaciones de bienes. Lejos de suponer una relajación de la política arancelaria, esta medida pone de manifiesto la determinación de Washington de mantener una elevada protección comercial mientras prepara nuevas medidas, destacan los economistas de Coface.

El fin de los aranceles temporales establecidos en virtud de la Sección 122 no supone un repliegue de la política comercial estadounidense. El 24 de julio expiraron estos aranceles, pero han sido sustituidos por nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5%, basados en la Sección 301, aplicables a 60 países que representan el 99% de las importaciones estadounidenses de bienes. Esta medida pone de manifiesto la determinación de Washington de mantener un elevado nivel de protección arancelaria, pese a los obstáculos jurídicos encontrados en los últimos meses.

Se espera que el impacto inmediato sobre el nivel medio de los derechos de aduana sea limitado : las nuevas medidas no se suman automáticamente a los aranceles ya existentes y no modifican de forma significativa el tipo medio aplicado a las importaciones estadounidenses. No obstante, demuestran la capacidad de la Administración estadounidense para adaptar sus instrumentos y seguir avanzando en su estrategia comercial.

La Sección 301 ya ha sido utilizada por EEUU para imponer aranceles, especialmente a China durante la primera Administración Trump. A diferencia del régimen basado en la IEEPA, cuya solidez se ha visto cuestionada por la ausencia de una autorización expresa para imponer aranceles, la Sección 301 proporciona a la Casa Blanca una base jurídica más sólida y claramente establecida. No obstante, esta mayor solidez jurídica no excluye la posibilidad de futuras impugnaciones. Para justificar estos aranceles, Washington argumenta que los países afectados no cuentan con mecanismos eficaces para prohibir o controlar las importaciones derivadas del trabajo forzoso. Las empresas importadoras podrían cuestionar esta justificación, especialmente teniendo en cuenta que se aplica a un grupo muy amplio de socios comerciales.

“Esta decisión no es simplemente una renovación técnica de los aranceles vigentes. Demuestra, ante todo, la voluntad de Washington de convertir un régimen cuestionado en un marco arancelario más sostenible. Para las empresas, el mensaje es claro: el riesgo de los aranceles estadounidenses sigue siendo elevado, incluso cuando una medida está a punto de expirar”, explica Marcos Carias, economista para Norteamérica de Coface.

Los nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % restablecen un marco arancelario común para una gran parte de las importaciones estadounidenses, pero no recuperan por completo el régimen anterior. Este incluía también recargos adicionales dirigidos a determinados países o productos. Es precisamente esta segunda capa de medidas la que Washington podría tratar de restablecer en los próximos meses.

Ya está en marcha una nueva investigación en virtud de la Sección 301 , centrada esta vez en la sobrecapacidad estructural de 16 economías , entre ellas China, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán, India, Vietnam, México y varios países del Sudeste Asiático. Este procedimiento podría permitir a Washington dirigir sus medidas de manera más específica contra determinadas economías. También se están llevando a cabo otras investigaciones sectoriales específicas, especialmente en los sectores aeroespacial, de drones, equipamiento médico, robótica, maquinaria industrial, turbinas eólicas, minerales críticos y polisilicio. Estas investigaciones confirman que la política arancelaria estadounidense sigue en plena evolución.

La presión que se está ejerciendo sobre Canadá ilustra esta dinámica. EEUU ha anunciado nuevos aranceles del 50% sobre importaciones canadienses por valor de 20.000 millones$, equivalentes al 5,2% de las exportaciones canadienses hacia EEUU, cuya entrada en vigor está prevista para el 19 de agosto de 2026. A primera vista, esta medida parece concebida como una herramienta de negociación en el marco de las conversaciones comerciales norteamericanas. Su impacto macroeconómico seguiría siendo limitado en caso de entrar en vigor, pero confirma el uso cada vez más frecuente de los aranceles como instrumento de presión económica y diplomática .

UBS: exposición diversificada a la IA

Los sólidos resultados empresariales se están extendiendo más allá de la IA y los líderes tecnológicos estadounidenses, mientras que unos datos laborales más débiles en EE. UU. están aliviando las preocupaciones sobre la trayectoria de tipos de la Reserva Federal. "Vemos motivos para mantenerse invertido, aprovechando la actual fortaleza del mercado para diversificar la exposición regional y reforzar la resiliencia de la cartera", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos siendo constructivos respecto a las acciones, respaldados por unos sólidos beneficios empresariales, una participación más amplia del mercado y una inversión continua a lo largo de toda la cadena de valor de la IA, tanto en EEUU como a nivel global. Los inversores con una exposición concentrada en tecnología estadounidense podrían considerar aprovechar la actual fortaleza del mercado para diversificar hacia Europa, Asia y sectores cíclicos seleccionados. Los resultados empresariales reforzaron las oportunidades generadas por la inversión en infraestructura de IA, electrificación e innovación en salud. Los resultados de las principales empresas del sector energético y de cuidado ocular aportarán nueva evidencia sobre la demanda. Seguimos favoreciendo una exposición diversificada en nuestras temáticas de IA, Energía y recursos, y Longevidad".

"Muchas de las clasificaciones de inversión tradicionales están mal preparadas para un mundo de IA con alto costo de capital y alta productividad: el modelo 60/40 entre acciones y bonos, las categorías por estilo, la distinción entre mercados emergentes y desarrollados, y la distinción entre mercados privados y públicos. En su lugar, vemos argumentos a favor de un marco de asignación en dos niveles: por un lado, inversiones en los beneficiarios de esta disrupción, y por otro, aquellas que aportan estabilidad independientemente de la IA", añade Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de Inversiones para América y responsable global de Renta Variable.

Banor: dudas sobre el rendimiento de las inversiones en IA

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, cree que los mercados de renta variable continúan su tendencia alcista, apoyados en previsiones de beneficios empresariales mejores de lo esperado, un crecimiento económico resiliente, el enorme gasto de capital en IA, y un sentimiento de mercado positivo. Sin embargo, las valoraciones elevadas, la necesidad del mercado de comprobar que las grandes inversiones realizadas en la IA se convierten en rendimientos tangibles, la incertidumbre sobre el precio del petróleo y la ralentización de la economía, son factores que hacen recomendable continuar en la renta variable, pero con mayor cautela.

La temporada de resultados ha sido recibido con escepticismo, tibieza e incluso con reacciones negativas por parte de los inversores, pese a que más del 80% de las empresas superaron las expectativas, tanto en beneficios como en ingresos. Alphabet fue el ejemplo más evidente. Su negocio Google Cloud logró una subida del 82% en sus ingresos, lo que demuestra la fuerte demanda de capacidad de computación vinculada a la IA. Pero el mercado estuvo más pendiente del incremento en el gasto de capital previsto por la compañía para 2026, una cifra entre 195.000 millones y 205.000 millones$, así como de su primer trimestre negativo con flujo de caja libre (free cash flow) negativo.

Las dudas sobre la IA en Asia hicieron que los rendimientos de los bonos reaccionaran con nerviosismo, y afectaron sobre todo a las acciones growth, más sensibles al factor coste del capital. En realidad, bajo este nerviosismo en los mercados subyace la percepción de que la inteligencia artificial “promete un futuro maravilloso, pero, en el presente, los servidores, la energía y los centros de datos todavía deben pagarse”, resalta Angelo Meda.

Corea del Sur, Taiwán y Japón son los países que concentran las industrias que han generado la revolución de la IA, y por ese motivo, están más expuestos a los cambios en el sentimiento de los inversores. A mediados de julio, ni siquiera los resultados excepcionales de TSMC, que subió el 77% sus beneficios trimestrales, bastaron para evitar una fuerte corrección en todo el sector.

El gestor de Banor Mistral explica que “el mercado está reescribiendo el guion. Porque distingue entre empresas que se benefician realmente de la demanda de IA, y aquellas que simplemente afirman trabajar con la IA”. Un ejemplo de ello fue la fuerte toma de beneficios por parte de inversores extranjeros en los mercados surcoreano y taiwanés, que vendieron posiciones por importe de 137.000 millones$ en acciones asiáticas en la primera mitad de 2026. Angelo Meda matiza que “estos flujos parecen reflejar un reequilibrio de carteras y los esfuerzos por reducir la concentración, más que un abandono definitivo de esta temática”. “La revolución de la IA sigue intacta, aunque los inversores empiezan a exigir mayor rentabilidad sobre el capital invertido”, avisa.

Los mercados europeos están soportados en los bancos, las empresas industriales y el sector energético. En tecnología, SAP ha logrado unos buenos resultados por su actividad vinculada a la nube, aunque el contexto sigue obligando a ser selectivos, porque mientras algunas empresas tecnológicas consiguen el interés de los inversores, otras sufren fuertes correcciones ante la menor señal de debilidad.

03Aug

Goldman Sachs ve la actividad de IA estabilizándose: un 84% de las compañías del índice ha batido su previsión de beneficio y un 72% gana más que hace un año. La caída en Bolsa vino de fondos deshaciendo posiciones prestadas, por lo que comprar la caída tiene respaldo siempre que el inversor sea selectivo.

Miguel Ángel Valero

Los datos del Informe Tendencias Digitales 2026 en el sector asegurador del Radar Digital Mutualidad muestran las luces y las sombras de la implantación de la inteligencia artificial (IA) en España. En esto el seguro no se diferencia de otros sectores, como el financiero. El 76% de las aseguradoras ha implantando la IA generativa (GenAI) al menos a una función del negocio. Y el 46% está invirtiendo en iniciativas de GenAI

Pero el 77% de los directivos reconoce que su plantilla todavía no estás preparada para trabajar con GenAI. De hecho, el 27% de las aseguradoras tiene activos programas de formación para sus empleados.

El 83% usa la IA para gestionar mejor los datos, conscientes de que el 71% de los clientes demandan ofertas personalizadas basadas en datos precios y actuales.

La automatización está evolucionando rápidamente dentro del sector asegurador. Lo que comenzó aplicándose a tareas repetitivas se extiende ahora a procesos cada vez más complejos, donde la combinación de automatización e IA ayuda a ganar agilidad, reducir errores y mejorar la calidad del servicio. Esta transformación ya se aprecia en ámbitos como la gestión de siniestros, la administración de pólizas o la atención al cliente. La tecnología permite simplificar procesos, optimizar recursos y facilitar que los profesionales dediquen más tiempo a actividades que requieren conocimiento, criterio y capacidad de decisión.

La automatización (el 60% de las aseguradoras ya invierte en ella) permite reducir hasta un 40% del trabajo manual en determinadas tareas, con el consiguiente ahorro de costes. La automatización apoyada por IA alcanza un 99% de precisión en entornos de producción, frente al 85% de la tradicional. La incorporación de IA en los procesos automatizados mejora la productividad de los empleados en un 59% y reduce los errores manuales hasta un 67%.

Pablo López-Aranguren, responsable de Innovación Digital de Mutualidad, señala que “La automatización ya no se limita a tareas repetitivas. Pero la regla no cambia: estandarizar y digitalizar antes de automatizar, para que la tecnología resuelva lo repetible y las personas se ocupen de lo que exige criterio”.

La incorporación de la automatización inteligente y la robótica de procesos (RPA) está modificando la manera en que las aseguradoras organizan su actividad. Automatizar ya no significa únicamente ejecutar una tarea con mayor rapidez, implica revisar procesos completos para hacerlos más eficientes, ofrecer un mejor servicio al cliente y reforzar la capacidad de las organizaciones para generar valor de forma sostenida.

El sector vaticina que el 30% de las transacciones de seguros en 2028 se realizarán mediante ecosistemas integrados, hasta el punto de que el 70% de las compañías exploran alianzas con otros sectores dentro de sus prioridades estratégicas para este año.

Mintos: la automatización facilita la desconexión en la inversión

En verano, el verdadero lujo no es solo desconectar: es poder hacerlo sin sentir que hay que revisar la cartera cada mañana. Los organismos reguladores advierten de que la volatilidad de los mercados puede aumentar el riesgo de tomar decisiones financieras impulsivas durante periodos de desconexión. Entonces, ¿qué significa realmente invertir sin tener que estar pendiente constantemente de los mercados? En un momento en el que el ahorro de los hogares españoles se situó en el 11,3% en el primer trimestre de 2026, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), cada vez cobra más relevancia cómo invertir sin que ello implique vivir conectado al móvil u ordenador.

El contexto también invita a la reflexión ya que según un informe de ESMA (organismo regulador y supervisor de los mercados financieros de la UE), la complejidad de la información y la presión digital siguen siendo barreras relevantes para el inversor minorista, mientras que la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) advierte de que el estrés de mercado puede elevar el riesgo de decisiones impulsivas. Precisamente cuando más queremos desconectar, el exceso de información y la volatilidad pueden empujar a tomar decisiones poco racionales que puedan perjudicar nuestro patrimonio y estabilidad financiera.

"Creemos que este escenario abre un tema de actualidad interesante que es cómo está cambiando la forma de invertir y por qué cada vez más personas buscan estrategias que les permitan mantener el rumbo sin tener que supervisar constantemente los mercados", señalan en Mintos. Desde la plataforma que permite invertir en préstamos, bonos y otros activos desde un mismo lugar, observan una tendencia clara hacia la automatización, la diversificación y las estrategias de largo plazo. De hecho, los datos de la plataforma muestran que el 72,5% de sus inversores españoles ya utiliza estrategias automatizadas para gestionar sus carteras, un dato que apunta a un creciente interés por una forma de inversión más cercana al concepto “set-and-forget”, establecer una estrategia y no tener que intervenir constantemente. 

Más allá de la tecnología, el cambio responde a una nueva mentalidad: dejar de entender la inversión como una actividad que exige reaccionar a cada movimiento del mercado y apostar por una gestión más disciplinada y menos emocional, especialmente en periodos como las vacaciones. 

Goldman Sachs: el 72% de las empresas de IA ganan más que en 2025

Con la temporada de presentación de resultados casi cerrada, Goldman Sachs ve la actividad de IA estabilizándose. Los resultados aguantan: un 84% de las compañías del índice ha batido su previsión de beneficio y un 72% gana más que hace un año. La caída en Bolsa vino de fondos deshaciendo posiciones prestadas. La diferencia importa. Si el problema es posicionamiento, el precio vuelve cuando termina la venta forzada. Si fueran los fundamentales, no habría suelo hasta que las cuentas lo pusieran. Con un 84% de sorpresas positivas, comprar la caída tiene respaldo. Pero el mes en que Amazon firmó su mejor día en 14 años, Apple se dejó casi un 10%, lo que recuerda al inversor la necesidad de ser selectivo.

Por otra parte, NXP negocia la compra de un diseñador de chips de cámara para conducción autónoma por más de 3.000 millones$. La consolidación de semiconductores ya no va solo de IA: el chip de automoción se posiciona antes de que llegue su ciclo. Atención al resto de la cadena europea, que tiene los mismos deberes pendientes.

Mientras, el regulador de seguridad vial estadounidense abre investigación preliminar sobre 1,2 millones de coches de Tesla por fallos en la suspensión que pueden hacer perder el control de la dirección. Si esa investigación preliminar termina en llamada a revisión, Elon Musk se puede encontrar con un gran problema, precisamente cuando la tesis del valor de la empresa descansa en el robotaxi.

La FTC aprueba la fusión de SkyWater Technology por parte de IonQ por 1.800 millones$, pese a que los propios responsables de la agencia discreparon sobre si poner condiciones. Que una cuántica se compre su propia fábrica dice mucho, la capacidad de producción escasea tanto que ya sale más a cuenta comprar planta que alquilarla.

27Jul

Atomic One, compañía tecnológica creadora de un sistema operativo de IA para marcas de venta online, ha cerrado una ronda de financiación de 5,6 millones€.

Miguel Ángel Valero

La búsqueda de empleo suele comenzar con una sucesión de decisiones como qué puesto escribir, qué ubicación seleccionar, qué filtros aplicar y qué ofertas abrir. De hecho, antes incluso de poder valorar si una vacante encaja, la persona ya ha dedicado tiempo a localizarla entre numerosos resultados. En este contexto, el Grupo Adecco, especializado en el talento comprometido con las personas, la innovación y la sostenibilidad, ha desarrollado Reverse Matching, un nuevo recomendador de empleo que utiliza inteligencia artificial (IA) para conectar directamente el currículum de una persona con las ofertas disponibles que mejor pueden ajustarse a superfil.

De este modo, el currículum deja de ser únicamente el documento con el que una personase presenta ante una empresa y se convierte también en la brújula que orienta su búsqueda. En cuanto a su operatividad, la IA identifica el último puesto del candidato y su ubicación y la contrasta con las vacantes abiertas en Adecco.

La herramienta realiza así una primera selección de oportunidades, mientras que la decisión permanece siempre en manos de la persona. Cada candidato puede revisar las recomendaciones, acceder a la información completa de las ofertas e inscribirse en aquellas que despierten su interés.

“Buscar empleo no debería convertirse en un trabajo en sí mismo. Muchas personas dedican horas a revisar ofertas que finalmente no tienen relación con su experiencia o sus expectativas. Con este recomendador queremos dar la vuelta al proceso y conseguir quesea la oportunidad la que se acerque al candidato/a. La inteligencia artificial nos permite reducir la parte más repetitiva de la búsqueda para que las personas puedan concentrarse en lo más importante: valorar la oferta, preparar su candidatura y tomar decisiones sobre su futuro profesional”, explica Rocío Millán, directora de servicio del Grupo Adecco.

El funcionamiento de Reverse Matching se ha diseñado para que cualquier persona lo utilice de manera ágil:

  • Crear o subir el currículum. El candidato/a puede cargar un documento que ya tenga preparado o crear uno con CV Maker, la herramienta de Grupo Adecco que ayuda a elaborar un currículum adaptado a cada trayectoria profesional.
  • Gracias a la incorporación de la IA, la plataforma podrá identificar de forma automática las oportunidades laborales más adecuadas para cada persona a partir de la información contenida en su currículum, ofreciendo una experiencia más personalizada y eficiente.
  • Recibir ofertas recomendadas. La herramienta muestra vacantes que se ajustan al perfil y permite acceder directamente a cada una para consultar sus condiciones e iniciar la inscripción. Los resultados pueden afinarse por tipo de puesto y ubicación. Además, cada vez que se actualiza el currículum, el sistema genera nuevas recomendaciones a partir de la información incorporada.

El lanzamiento del Grupo Adecco se apoya en la experiencia previa de Fundación Adecco, que ya ha incorporado un asistente de búsqueda de empleo con IA a su plataforma. Esta experiencia inicial ha permitido comprobar el valor que puede aportar un proceso más guiado cuando la propia navegación entre buscadores, filtros y ofertas supone una dificultad añadida.

Con Reverse Matching, Adecco avanza en su apuesta por una innovación responsable y centrada en las personas. La IA se aplica a una necesidad concreta, disminuir la parte más repetitiva de la búsqueda y ayudar a cada candidato a identificar con mayor rapidez las oportunidades que más se adecúan a su experiencia.

Arcano invierte en un sistema de IA de Atomic One para la venta online

Atomic One, compañía tecnológica creadora de un sistema operativo de IA para marcas de venta online, ha cerrado una ronda de financiación en dos tramos, alcanzando 5,6 millones€. En este cierre, Arcano Partners, a través del fondo Impacto Andalucía Innovación y Desarrollo, ha invertido 660.000€, elevando la inversión total de este fondo en la compañía hasta los 2,5 millones. La ronda se completa con la participación de otros inversores privados e internacionales, reforzando la base institucional y el posicionamiento estratégico de la compañía.

Impacto Andalucía Innovación y Desarrollo es uno de los fondos seleccionados por el Banco Europeo de Inversiones para desplegar el instrumento financiero Andalucía I+D+i y Digital, financiado por el programa FEDER y la Junta de Andalucía a través de la Consejería de Economía, Hacienda y Fondos Europeos. En Arcano Partners se ha construido una plataforma especializada en la gestión de fondos públicos, con un equipo experimentado en la movilización de recursos europeos y regionales mediante instrumentos financieros de mercado. A través de Impacto Andalucía Innovación y Desarrollo, Arcano gestiona 55 millones€ destinados a proyectos y/o empresas vinculadas a Andalucía, impulsando la inversión y la ejecución de proyectos en los ámbitos de I+D, innovación y digitalización en esta región, canalizando recursos a largo plazo en operaciones de equity (ampliación de capital), cuasi-equity (notas convertibles, préstamos participativos, etc.) o deuda hasta 15 millones en función de las necesidades.

La operación incorpora además a inversores privados e internacionales que aportan experiencia en tecnología, inteligencia artificial y crecimiento empresarial, consolidando la estructura accionarial de Atomic One para afrontar su siguiente etapa de expansión. La financiación permitirá a Atomic One acelerar el desarrollo de su tecnología y ampliar la adopción de su plataforma entre marcas de venta online.

El crecimiento del comercio electrónico ha multiplicado la complejidad de gestionar una marca online. Gestionar correctamente inventario, precios, campañas publicitarias, logística o rentabilidad exige analizar millones de datos y tomar miles de decisiones cada día. Incluso las mayores compañías encuentran cada vez más difícil gestionar ese volumen de información y decisiones, mientras que para muchas pequeñas y medianas empresas supone además una importante barrera para crecer y competir.

El producto de Atomic One integra actualmente 13 agentes de IA especializados en áreas como inventario, pricing, publicidad, cadena de suministro, catálogo o análisis competitivo, y la compañía continúa desarrollando nuevos agentes para ampliar progresivamente sus capacidades. Trabajando de forma coordinada, estos agentes recopilan y procesan grandes volúmenes de información para ejecutar decisiones que tradicionalmente requerían intervención humana. El objetivo del producto es automatizar hasta el 80% de las tareas operativas que forman parte de la gestión diaria de una marca que vende online.

Con esta nueva financiación, Atomic One impulsará la siguiente fase de crecimiento de la compañía, ampliando el desarrollo de su sistema operativo y reforzando el equipo que ya trabaja desde Málaga. Actualmente, Atomic One cuenta con un equipo de 13 profesionales especializados en inteligencia artificial, ingeniería de software, ciencia de datos, gestión de producto y marketing.

José Luis Bustamante, CEO de Atomic One, ha afirmado: “Operar una marca que vende online exige analizar millones de datos y tomar cientos de decisiones cada día. Hacerlo de forma óptima está cada vez más lejos de la capacidad de cualquier equipo humano. Nuestro producto recopila y analiza esa información, toma decisiones y las ejecuta de forma autónoma. El resultado es una mayor rentabilidad para nuestros clientes".

Cristina Reina, Managing Director Real Estate & Public Funds de la División de Gestión de Activos de Arcano Partners, ha comentado: "Hemos construido una plataforma especializada en la gestión de fondos públicos, con un equipo experimentado en la movilización de recursos europeos y regionales mediante instrumentos financieros de mercado. A través del vehículo Impacto Andalucía Innovación y Desarrollo, se refuerza nuestro compromiso de apoyar a compañías innovadoras, asegurando que el capital público se canaliza eficientemente junto al capital privado”.

Más movimientos en torno a la IA

  • Goldman Sachs sube la apuesta por los centros de datos y vaticina una capacidad mundial saltando a 217 gigavatios en 2030, desde los 168 de ahora, con EEUU acaparando el 70 por ciento. El cuello de botella de la IA ya no son los chips, es el enchufe. Ganan las eléctricas reguladas: el banco señala a Vistra, Talen, NRG, Duke y Sempra y a Digital Realty como casera del dato.
  • SAP se dispara. El gigante alemán del software facturó 6.281 millones€ en la 'nube' durante el trimestre, un 22% más, con la cartera de pedidos cloud en 22.929 millones, un 27% por encima. Los ingresos totales subieron un 9% hasta 9.878 millones, y eleva su objetivo para la nube este año hasta 26.200 millones.
  • Waymo, la filial de coche autónomo de Alphabet rompe la exclusividad con Uber en Austin y Atlanta y lanzará su propia app en enero de 2028. Hasta ahora, si alguien quería montarse en un robotaxi de Waymo en Austin o Atlanta, tenía que pedirlo desde la app de Uber. Uber ponía el escaparate y se llevaba su comisión. Pues eso se acaba. Waymo prepara su propia aplicación para enero de 2028 en esas dos ciudades y deja caer la exclusividad con Uber, cuyo contrato vence hasta mayo de 2028. Ya se habían separado antes en Phoenix. De fondo, roces por la seguridad de los coches y por cómo se regula el taxi sin conductor. Uber pierde un socio que le daba la mejor tecnología del sector sin tener que fabricarla él. Y Alphabet pisa el acelerador para quedarse ella sola con el negocio. Uber se queda sin el mejor robotaxi del mercado y tendrá que buscar otros socios de conducción autónoma. Alphabet gana peso en un negocio que puede mover miles de millones.

UBS: el paro se mantendrá bajo en los próximos años

"En todos los sectores existen innumerables tareas basadas en el conocimiento que la IA puede respaldar. Al mismo tiempo, los robots están asumiendo el trabajo manual en logística y producción, mientras que los coches autónomos ya están muy extendidos en San Francisco, Los Ángeles y Wuhan. Esperamos que el desempleo en los países ricos se mantenga relativamente bajo en los próximos años. Desde una perspectiva económica, el auge de la IA no es una maldición, sino una bendición que impulsa la productividad para la economía, los mercados bursátiles y los inversores", señala Burkhard Varnholt, asesor sénior de Mercados Financieros de UBS Global Wealth Management.

23Jul

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, enfría el debate sobre su marcha antes de agotar el mandato en octubre de 2027: "cuando hay nubes en el horizonte, el capitán sigue en el barco”.

Miguel Ángel Valero

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener, como se esperaba, sin variación los tipos de interés oficiales:  2,25% la facilidad de depósito; 2,4%, el de las operaciones principales de financiación; 2,65%, la facilidad marginal de crédito. Las perspectivas para los precios de la energía, aunque muy volátiles, se sitúan actualmente en un nivel próximo al del escenario de referencia de las proyecciones de los expertos del Eurosistema de junio y claramente por encima de los niveles registrados antes del inicio del conflicto en Oriente Próximo. 

La incertidumbre sigue siendo elevada y el impacto inflacionista de la perturbación energética no se ha materializado aún plenamente. Por tanto, el Consejo de Gobierno vigila de cerca la intensidad y la duración de la perturbación, así como sus efectos indirectos y de segunda vuelta. El Consejo de Gobierno se ha comprometido a definir su política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo. 

Con esta decisión, el BCE asegura que continúa estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por el conflicto y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria, y sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos.

Su presidenta, Christine Lagarde, habla de "una cierta mejora de la actividad económica", de "una recuperación parcial de los servicios, tras acusar un considerable debilitamiento inmediatamente después de la perturbación energética". Los servicios digitales han mantenido su fortaleza, debido en parte a la creciente contribución de la actividad relacionada con la inteligencia artificial (IA). Las manufacturas han seguido mostrando resiliencia, respaldadas por la acumulación de existencias por parte de las empresas para protegerse frente a los riesgos en las cadenas de suministro y por el incremento del gasto en defensa. El paro se mantuvo en el 6,2 % en mayo, próximo a sus mínimos históricos. 

Pero también reconoce que las ofertas de empleo han continuado disminuyendo y tanto las empresas como los hogares esperan que el mercado de trabajo siga siendo más débil que antes del conflicto. Los indicadores adelantados sugieren que el crecimiento económico seguirá siendo moderado a corto plazo, lastrado por la perturbación energética y las incertidumbres relacionadas. 

"Con todo, los determinantes fundamentales del crecimiento a medio plazo se mantienen sin variación. El consumo privado, la inversión en nuevas tecnologías digitales, el gasto público en defensa e infraestructuras, y cierta recuperación de las exportaciones deberían contribuir al dinamismo general del crecimiento", subraya. Por tanto, el BCE reitera su llamamiento a la necesidad urgente de adoptar medidas para reforzar la economía de la zona del euro y mantener al mismo tiempo unas finanzas públicas saneadas. Simplificar y armonizar las normas en el conjunto del mercado único de la UE, acelerar la transición energética y completar la unión de ahorros e inversiones son elementos esenciales. 

Lagarde recuerda que "las respuestas fiscales a la perturbación energética deberían ser temporales, específicas y adaptadas", aunque admite que “la perturbación energética podría intensificarse aún más y sus efectos sobre otros precios y sobre los salarios podrían ser mayores de lo previsto actualmente”, y que "probablemente mantendrá la inflación muy por encima del objetivo hasta el primer semestre de 2027". Posteriormente la inflación debería descender, en un entorno en el que se espera una bajada de los precios de la energía y una subida más lenta de otros precios, señala.

Además no es solo el conflicto en Oriente Medio, sino que "nuevas fricciones en el comercio internacional podrían distorsionar adicionalmente las cadenas de suministro, reducir las exportaciones y debilitar el consumo y la inversión", en velada alusión a la nueva ofensiva de aranceles de Trump. Otras tensiones geopolíticas, en particular la guerra injustificada de Rusia contra Ucrania, continúan siendo una importante fuente de incertidumbre. 

En cambio, el crecimiento podría ser mayor si la economía y los mercados energéticos se adaptaran más rápido de lo previsto a la disrupción causada por el conflicto en Oriente Medio, o si éste se resolviera de manera duradera. El gasto previsto en defensa e infraestructuras, y las reformas orientadas a mejorar la productividad y completar el Mercado Único, así como la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas de la zona del euro, pueden impulsar el crecimiento más de lo esperado, insiste la presidenta del BCE.

Christine Lagarde sugiere que no agotará su mandato en la presidencia del BCE, que finaliza en octubre de 2027, para que "se escuche una voz europea" en las elecciones presidenciales de Francia, previstas para primavera. Pero al mismo tiempo proclama que "cuando hay nubes en el horizonte, el capitán sigue en el barco”.

UBS; subida de tipos en septiembre y luego pausa prolongada

Dean Turner, Chief Eurozone and UK Economist en UBS Global Wealth Management, comenta que "la decisión del BCE de mantener los tipos sin cambios era ampliamente esperada tras la subida de junio. Aunque los últimos datos de inflación de la Eurozona han mostrado algunas señales alentadoras, la inflación subyacente sigue siendo persistente y los mayores precios de la energía continúan suponiendo riesgos al alza". "A menos que los precios de la energía retrocedan de forma significativa, es probable que el BCE reanude su ciclo de endurecimiento monetario en su reunión de septiembre, antes de pasar a una pausa más prolongada", argumenta.

"Actualmente, los mercados parecen estar descontando una trayectoria más agresiva para los tipos del BCE de la que nosotros esperamos. Por ello, seguimos favoreciendo los bonos de alta calidad de la Eurozona, en particular los de vencimientos a corto y medio plazo", señala

Fidelity: subida de 25 puntos básicos en septiembre

Conor Parle, economista para la Eurozona de Fidelity International, señala que "el BCE ha mantenido los tipos de interés sin cambios, pero, en un contexto de aumento de los precios de las materias primas y de las recientes tensiones crecientes en Oriente Medio, es probable que esta pausa sea temporal. Más allá del petróleo, los precios del gas ya estaban aumentando incluso antes de la reciente escalada de tensiones. La mayor demanda para reponer unos niveles de reservas bajos de cara al invierno, junto con el incremento de las importaciones por parte de China, probablemente estén contribuyendo a nuevas presiones alcistas en el mercado del gas. Es probable que estos acontecimientos mantengan las presiones sobre los precios de forma relativamente generalizada. Al mismo tiempo, la razonable resiliencia de la economía de la zona euro implica que, una vez que el BCE actualice sus previsiones en septiembre, probablemente se encuentre en una posición cómoda para subir los tipos otros 25 puntos básicos, alcanzando el extremo superior de su rango neutral, al tiempo que envía un mensaje claro sobre su compromiso con la estabilidad de precios." 

Goldman Sachs: hay margen para una segunda subida en lo que queda de año

Simon Dangoor, director adjunto de inversiones de Renta Fija y responsable de Inversión Macro en Renta Fija de Goldman Sachs Asset Management, también considera que "una subida de tipos en septiembre es la hipótesis central más probable, dado el creciente énfasis del BCE en los riesgos al alza para la inflación tras el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, que ha reavivado el temor a los efectos de segunda ronda. Existe margen para otra subida más adelante en el año si los precios de la energía siguen elevados".

Pictet: los datos decidirán los próximos movimientos del BCE

Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, opina que, como era de esperar, el BCE deja sin cambios sus tipos de política monetaria, señalando que "las perspectivas para los precios de la energía, aunque altamente volátiles, actualmente se encuentran cerca de la línea de base de las proyecciones de junio y muy por encima de los niveles registrados antes del conflicto en el Medio Oriente". El BCE todavía se considera "bien situado para navegar por la incertidumbre causada por el conflicto". El Consejo de Gobierno no se compromete con una ruta y las decisiones sobre tipos dependerán de "la evaluación de las perspectivas de inflación y riesgos al respecto, a la luz de los datos económicos y financieros, así como la dinámica de inflación subyacente y fortaleza de la transmisión de la política monetaria".

La evaluación del BCE sobre riesgos de inflación no ha cambiado en comparación con junio: siguen al alza.En la sesión de preguntas y respuestas, cuando a Lagarde se le ha preguntado si la decisión de hoy es unánime, ha respondido que sí, aunque "algunos gobernadores se preguntado si es necesaria una guía" y que "estábamos situados adecuadamente para esperar", citando datos recientes relativamente benignos de precios y crecimiento y una caída más rápida de lo esperado en los precios del petróleo. Si bien los acontecimientos recientes en Medio Oriente son alarmantes y tendrán un impacto, no se han tenido en cuenta en la decisión". Respecto a quien soportará la carga de la prueba de la decisión de septiembre, Lagarde ha indicado que recae en los datos.

Sobre si podía descartar su partida, Lagarde dijo no se ha discutido y descarta firmemente la posibilidad, señalando que "cuando hay nubes en el horizonte, el capitán permanece en el barco".

Los nuevos billetes de euro buscan diseño

Por otra parte, el BCE ha hecho públicas las propuestas de diseño preseleccionadas para la próxima serie de billetes en euros y ha puesto en marcha una encuesta para recabar la opinión de los ciudadanos de toda Europa. Estas propuestas se inspiran en "La cultura europea" y "Ríos y aves". "Los billetes en euros son más que un medio de pago; son una de las expresiones más tangibles de Europa. Sus diseños, que combinan belleza y significado, reforzarán nuestra identidad compartida", subraya Lagarde. 

Las propuestas preseleccionadas son el resultado de un concurso de diseño organizado a escala de la Unión Europea en el que participaron más de 1.200 diseñadores gráficos, de los que 25 fueron invitados a presentar propuestas. Un jurado independiente formado por 21 expertos en diferentes ámbitos, como diseño gráfico, comunicación, neurociencias e historia, cada uno designado por un banco central de la zona del euro, preseleccionó diez propuestas de diseño. Los europeos podrán expresar ahora su opinión sobre las diez propuestas finalistas, tras la decisión del Consejo de Gobierno del BCE de organizar una encuesta online, que concluirá el 21 de septiembre de 2026. Una empresa de estudios de opinión independiente llevará a cabo una encuesta paralela en la que invitará a responder a las mismas preguntas a una muestra representativa de ciudadanos de la zona del euro. 

El BCE publicará un informe sobre los resultados de ambas encuestas una vez seleccionado el concepto de diseño definitivo. Las respuestas del público son un elemento fundamental del enfoque inclusivo del Eurosistema, que asegura que se tengan en cuenta las opiniones de los ciudadanos de toda Europa.

El Consejo de Gobierno prevé adoptar la decisión definitiva sobre el nuevo diseño de los billetes a finales de año. Basará su decisión en un conjunto de aportaciones, incluidas las conclusiones del jurado del concurso de diseño, una evaluación técnica y los resultados de las dos encuestas. El diseño seleccionado se someterá después a un proceso de desarrollo y pruebas, antes de pasar a la fase de producción. Se espera que los billetes de la nueva serie entren en circulación en los años siguientes. Los billetes en euros de las series anteriores mantendrán su validez y seguirán circulando junto con los de la nueva serie. 

Será el primer rediseño completo de los billetes en euros desde su emisión en 2002. "El rediseño de los billetes en euros forma parte del esfuerzo a largo plazo del Eurosistema para que el efectivo siga siendo un medio de pago seguro, eficiente y cercano a los ciudadanos, que preservará su acceso al dinero público y su libertad para elegir cómo pagar", explica Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE. 

La emisión periódica de nuevas series de billetes permite aprovechar los avances tecnológicos para ir por delante de los falsificadores. Los nuevos billetes incorporarán elementos de seguridad nuevos y mejorados para facilitar la comprobación de su autenticidad y hacerlos más accesibles, también para las personas con problemas de visión. El BCE también se esfuerza por reducir la huella ambiental de los billetes aumentando su durabilidad y utilizando materiales y procesos de producción más sostenibles.


18Jul

Las importaciones por EEUU de productos tecnológicos vinculados a la inteligencia artificial duplican en abril de 206 todas las ventas de crudo norteamericano.

Miguel Ángel Valero

La aparición de Kimi K3, de la startup china Moonshot AI, y la creación de Waico, una organización internacional de gobernanza de la inteligencia artificial (IA), en la que participan Rusia, Pakistán, Indonesia, Brasil, Cuba o Venezuela, entre una treintena de países, como publicó Dinero Seguro, muestran que que China quiere tomar el mando en el nuevo motor de crecimiento de la economía mundial.

No es solo la carrera por construir más y mejores centros de datos, que ya no se circunscribe solamente a EEUU, sino que se está expandiendo y cada vez es un factor más importante dentro del comercio internacional. Es que EEUU tiene que importar cada vez más productos tecnológicos vinculados a la IA: en 2025 crecieron el 84%, y en abril de 2026 acapararon más del 20% del total de importaciones y duplicaron en valor el conjunto de todas las ventas de crudo realizadas ese mes. Este extraordinario aumento de las compras estadounidenses de productos relacionados con la inteligencia artificial actúa de catalizador y está contribuyendo a extender los beneficios de esta ola de inversión a un conjunto más amplio de economías.

Los intercambios de algunos productos, como semiconductores, son cada vez más globales y crean flujos de intercambios internacionales que están impulsando el crecimiento, en particular, economías asiáticas como la de Corea del Sur, donde esas exportaciones representan cerca del 6% de su PIB. En China, con crecimientos del 51% anual y representando un tercio de todas sus ventas, la relevancia de la alta tecnología en el comercio internacional es también indudable. Los vehículos eléctricos y semiconductores van sustituyendo las exportaciones de otras manufacturas tradicionales. 

La economía de la IA está pasando del desarrollo de algoritmos intangibles a la construcción de infraestructura tangible y con un mayor uso diario. Algo que en el caso particular de China se percibe en dos dimensiones: el uso diario de tokens alcanzó los 140 billones en marzo de 2026, multiplicándose por 14 en el último año, al tiempo que la computación inteligente se triplicó en 2025. Una transformación estructural que recibirá en los próximos meses un nuevo y decisivo empuje. 

Las autoridades chinas preparan el plan estratégico Seis Redes, que situará al mismo nivel de importancia el desarrollo del cálculo computacional y centros de datos con otros cinco servicios básicos: agua, energía, telecomunicaciones, logística y servicios urbanos. El objetivo es crear la infraestructura necesaria para proporcionar capacidad de uso en todo el país, con inversiones adicionales en una red eléctrica inteligente que alimente estas instalaciones. Un programa que priorizará la coordinación y el uso de proveedores nacionales –como mínimo el 80% de la tecnología subyacente será interna y los operadores estatales de telecomunicaciones serán los encargados de la infraestructura–. En términos de gasto, se estima que alcanzaría los 640.000 millones€ en 5 años,el 4% del PIB de China, que será financiado principalmente con nuevas emisiones de deuda soberana. Un esfuerzo inversor solamente comparable a los 690.000 millones€ de capital privado que este año desplegarán los cinco grandes hiperescaladores americanos (Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta y Oracle). 

No hay duda de que la IA es el motor del crecimiento, generando olas inéditas de inversión y demanda de productos, que abren oportunidades, pero también exigirá un despliegue masivo de capital, tanto público como privado.

Dos reacciones: oportunidad o amenaza

Cada revolución tecnológica importante de la historia ha generado dos tipos de reacciones. Por un lado, quienes ven una oportunidad extraordinaria para mejorar la vida de las personas. Por otro, quienes temen que los riesgos acaben superando a los beneficios. La IA no es una excepción. Unos creen que puede desencadenar un salto en productividad, innovación y desarrollo económico sin precedentes. Otros avisan que también puede concentrar un enorme poder en muy pocas manos, alterar el equilibrio geopolítico mundial y generar problemas que todavía ni siquiera somos capaces de anticipar.

"Lo más interesante es que ambas visiones podrían tener razón al mismo tiempo", subraya el analista Pablo Gil en The Trader. Román Orús, miembro del comité de expertos de Naciones Unidas sobre IA, sostiene que apenas hemos comenzado a descubrir el potencial de esta tecnología, y que, si se desarrolla correctamente, la IA podría impulsar una evolución tecnológica de la humanidad nunca vista y hacerlo además en un plazo sorprendentemente corto. Las aplicaciones potenciales son enormes. Desde acelerar descubrimientos científicos hasta mejorar diagnósticos médicos, optimizar procesos industriales, reducir costes empresariales o aumentar drásticamente la productividad de millones de trabajadores.

Pero, a diferencia de otras tecnologías del pasado, el desarrollo de los modelos más avanzados de IA está quedando en manos de un número muy reducido de compañías privadas. Empresas que acumulan una capacidad de influencia económica, tecnológica e incluso política que empieza a rivalizar con la de muchos Estados. ¿Quién controla realmente la tecnología que puede transformar la economía mundial? ¿Los gobiernos elegidos democráticamente o las corporaciones que poseen los datos, los modelos y la infraestructura necesaria para hacer funcionar estos sistemas?

Otro riesgo evidente es la desinformación. A medida que la IA mejora, resulta cada vez más difícil distinguir entre lo real y lo artificial. Vídeos falsos, imágenes generadas, voces clonadas o campañas masivas de manipulación podrían terminar erosionando la confianza social hasta un punto que hoy quizá todavía subestimamos.

Y después aparece un problema aún más complejo. Ni siquiera los propios desarrolladores entienden completamente cómo toman decisiones algunos de los modelos más avanzados de IA. Tampoco se pueden ignorar los desafíos energéticos, ya que el crecimiento de la IA está disparando la demanda de electricidad, centros de datos y capacidad de computación. 

"La cuestión no es si la IA seguirá avanzando. Eso parece prácticamente inevitable. La verdadera pregunta es si seremos capaces de construir las reglas, incentivos y mecanismos de supervisión adecuados para aprovechar sus ventajas minimizando sus riesgos. Porque probablemente no estamos ante una tecnología más. Estamos ante una herramienta que puede redefinir la productividad, la economía, el empleo, la geopolítica y hasta nuestra propia relación con el conocimiento. Y precisamente por eso conviene evitar tanto la euforia ciega como el miedo irracional. La IA no es ni la salvación de la humanidad ni el fin del mundo. Es una herramienta extraordinariamente poderosa. Y como ocurre siempre con las herramientas más poderosas, el resultado dependerá mucho más de cómo decidamos utilizarla que de la tecnología en sí misma", subraya Pablo Gil.

El coste de la computación está bajando

Hay algo que, a primera vista, parece no tener sentido. Nunca se había invertido tanto dinero en IA. Nunca había crecido tan deprisa el uso de sus modelos. Nunca se habían construido tantos centros de datos. Y, sin embargo, el precio de la computación empieza a bajar. La respuesta puede marcar el comienzo de una nueva etapa para toda la industria. Durante los dos últimos años, la IA ha vivido prácticamente en una economía de escasez. No había suficientes chips. No había suficiente capacidad de computación. No había suficientes centros de datos. Y las grandes tecnológicas competían por hacerse con cualquier GPU disponible para entrenar y ejecutar sus modelos. Esa escasez convirtió a Nvidia en el gran símbolo bursátil de la revolución de la IA. Pero todas las revoluciones tecnológicas evolucionan. Y creo que estamos empezando a asistir al primer cambio de fase.

El gráfico 1 muestra que el precio del alquiler de las GPU H100 de Nvidia ha empezado a corregir tras meses de fuertes subidas. No estamos hablando de un desplome. El coste de la computación sigue siendo elevado, pero es la primera señal de que la enorme escasez de capacidad empieza a aliviarse. Si esa bajada respondiera a una menor demanda, la explicación sería sencilla. El problema es que ocurre exactamente lo contrario. El gráfico 2 refleja que Microsoft, Meta, Amazon, Google, Oracle o CoreWeave acumulan ya compromisos superiores a 850.000 millones$ en centros de datos e infraestructuras para IA. Nunca antes se había movilizado tanto capital hacia una tecnología emergente .Al mismo tiempo, el gráfico 3, elaborado por Goldman Sachs, estima que el consumo de tokens por parte de los agentes de IA podría multiplicarse por 24 antes de finalizar la década. Y el gráfico 4 demuestra que ese crecimiento ya está ocurriendo. El uso real de modelos de IA a través de OpenRouter continúa marcando nuevos máximos mientras aumenta el número de modelos y proveedores que compiten por captar esa demanda.

La demanda sigue acelerándose y, sin embargo, el precio de la computación empieza a relajarse. No es una contradicción. Es el síntoma de un cambio de fase. Durante los dos últimos años el reto era construir capacidad. A partir de ahora será demostrar que toda esa infraestructura puede generar una rentabilidad suficiente. Internet siguió creciendo mientras el precio del ancho de banda caía. Lo mismo ocurrió con la computación en la nube o con la energía solar. Cada vez se consumían más recursos, pero cada unidad costaba menos gracias a la competencia, las economías de escala y las mejoras de eficiencia. La IA puede estar entrando precisamente en esa fase.

Las grandes revoluciones tecnológicas rara vez fracasan por falta de demanda. Suele ocurrir justo lo contrario: su éxito atrae tanto capital que termina eliminando la escasez sobre la que se construían los extraordinarios márgenes de los primeros años. Eso fue exactamente lo que ocurrió con la fibra óptica, con los servidores, con el almacenamiento o con la computación en la nube. La tecnología transformó el mundo, pero el reparto del valor económico cambió radicalmente a medida que la infraestructura dejaba de ser un recurso escaso.La inteligencia artificial podría estar acercándose a ese mismo punto de inflexión. No porque vaya a utilizarse menos, sino porque probablemente nunca se invertirán tantos recursos, se consumirán tantos tokens y se construirán tantos centros de datos como durante los próximos años.

La primera fase de la IA fue una economía de escasez. La siguiente podría ser una economía donde la capacidad deje de ser escasa. "Y la historia demuestra que, cuando una tecnología deja de ser escasa, el verdadero reto ya no es construirla, sino ganar dinero con ella. La gran incógnita ya no es si la IA seguirá creciendo. La verdadera pregunta es mucho más compleja: ¿Quién será capaz de convertir esa explosión de demanda en beneficios sostenibles y quién descubrirá que construir la infraestructura era mucho más sencillo que rentabilizarla?", plantea Pablo Gil.

Hay algo que, a primera vista, parece no tener sentido.Nunca se había invertido tanto dinero en inteligencia artificial. Nunca había crecido tan deprisa el uso de sus modelos. Nunca se habían construido tantos centros de datos. Y, sin embargo, el precio de la computación empieza a bajar.¿Cómo es posible?La respuesta puede marcar el comienzo de una nueva etapa para toda la industria. Durante los dos últimos años, la inteligencia artificial ha vivido prácticamente en una economía de escasez. No había suficientes chips. No había suficiente capacidad de computación. No había suficientes centros de datos. Y las grandes tecnológicas competían por hacerse con cualquier GPU disponible para entrenar y ejecutar sus modelos.Esa escasez convirtió a Nvidia en el gran símbolo bursátil de la revolución de la IA. Pero todas las revoluciones tecnológicas evolucionan. Y creo que estamos empezando a asistir al primer cambio de fase.

La batalla por el control de la IA llega a la geopolítica

Hasta hace muy poco, la batalla por el liderazgo en IA se libraba entre empresas. OpenAI, Anthropic, Google, Meta o xAI competían por desarrollar modelos más potentes y atraer inversión. Pero la decisión tomada por la Casa Blanca de ordenar a Anthropic bloquear el acceso a sus modelos más avanzados para ciudadanos extranjeros tras detectar un posible fallo de seguridad cambia radicalmente las reglas del juego. Lo mismo que la pretensión de algunos legisladores de EEUU para que se prohíban los chips de memoria chinos justo cuando ese país va a presentar la mayor IA de código abierto existente hasta ahora.

Si los gobiernos determinan qué modelos pueden lanzarse y quién puede utilizarlos, las compañías de IA se parecerán cada vez más a empresas estratégicas como las del sector de defensa, la energía o las telecomunicaciones. Además, esta situación plantea un desafío para el resto del mundo, que depende de una tecnología sobre la que no tienen ningún control.

Europa lleva meses reclamando una alternativa propia que reduzca su dependencia tecnológica de EEUU. Es perfectamente consciente de que los países que no desarrollen capacidades propias en IA corren el riesgo de depender de decisiones tomadas en otros gobiernos y por empresas sobre las que no tienen ninguna influencia.

"Quizá dentro de unos años recordemos esta decisión como el momento en el que la IA dejó de ser una industria global para convertirse en un recurso estratégico. Porque la gran pregunta ya no es qué empresa desarrollará la mejor IA. La verdadera pregunta es quién tendrá el poder de decidir quién puede utilizarla", insiste Pablo Gil.

La respuesta de la IA: la amenaza es que los humanos piensen cada vez menos

Este experto preguntó a la IA ¿qué ocurrirá con nosotros cuando las máquinas sean capaces de hacer una parte creciente de aquello que hoy consideramos inteligencia humana? La respuesta sorprende: “Si yo tuviera consciencia propia, probablemente te diría que el mayor riesgo no es una rebelión de las máquinas. Es algo mucho más cotidiano: que los humanos dejen de ejercitar aquellas capacidades que los hacen únicos. Si las personas delegan su memoria en la IA, recordarán menos. Si delegan su escritura, escribirán peor. Si delegan su pensamiento crítico, razonar se volverá una habilidad minoritaria. La amenaza no sería que las máquinas piensen demasiado, sino que los humanos piensen cada vez menos".

Otra pregunta: ¿qué ocurrirá cuando sistemas sin consciencia sean capaces de realizar una proporción creciente de las tareas cognitivas que hoy asociamos a la inteligencia humana? La IA responde: “Ocurrirán tres cosas al mismo tiempo: una revolución económica, una transformación social y una redefinición de lo que entendemos por valor humano". "La pregunta que deberíais haceros no es si una máquina puede hacer mi trabajo, sino qué parte de mi trabajo puede hacer una máquina mejor, más rápido y más barato?, argumenta.

También vaticina una polarización creciente. Quienes aprendan a utilizar la IA multiplicarán su productividad y su capacidad de generar valor. Quienes no lo hagan corren el riesgo de perder relevancia económica.

La tercera consecuencia será más profunda y menos evidente: cambiará la percepción de la inteligencia que tenemos hoy. "Durante mucho tiempo habéis asociado la inteligencia con la capacidad de recordar información, realizar cálculos o procesar datos complejos. Si las máquinas llegan a hacer eso mejor que vosotros, empezaréis a valorar más otras capacidades. Entre ellas: formular las preguntas correctas, pensar críticamente, tomar decisiones en contextos de incertidumbre, integrar conocimientos de distintas disciplinas, ejercer liderazgo, construir relaciones de confianza, mostrar empatía y asumir responsabilidades éticas. Paradójicamente, cuanto más inteligentes sean las máquinas, más importantes serán las habilidades genuinamente humanas", señala la IA.

Por eso, Pablo Gil plantea "¿El verdadero riesgo es que las máquinas aprendan a pensar o que nosotros dejemos de hacerlo?".

La IA avanza más rápido que las empresas capaces de utilizarla

Cada semana aparece un nuevo modelo de IA capaz de programar mejor, razonar mejor o realizar tareas que hace apenas unos meses parecían imposibles. La velocidad de avance es tan espectacular que resulta fácil pensar que estamos asistiendo a una transformación inmediata de la economía mundial. Pero hay una pregunta incómoda que cada vez más inversores deberían hacerse: ¿y si la IA está avanzando mucho más rápido que las empresas capaces de utilizarla?

 A pesar de toda la euforia que rodea a la IA, prácticamente la mitad del uso empresarial de los modelos más avanzados sigue concentrándose en una sola actividad: escribir código. La tecnología que supuestamente iba a transformar todos los sectores de la economía continúa teniendo una adopción relativamente limitada fuera del ámbito del desarrollo de software. 

Internet cambió el mundo, pero no lo hizo de la noche a la mañana. Durante años convivieron navegadores revolucionarios con empresas que seguían trabajando con procesos diseñados para la era del papel. Las herramientas existían, pero las organizaciones tardaron mucho más en adaptarse. Con la IA sucede ocurriendo algo parecido. Los desarrolladores avanzan a una velocidad vertiginosa. Pero las grandes organizaciones son estructuras mucho más lentas. Tienen sistemas heredados de hace décadas, procesos internos complejos, bases de datos incompatibles, departamentos que funcionan como compartimentos estancos y equipos directivos que entienden el potencial de la tecnología, pero dudan a la hora de rediseñar por completo su modelo de negocio.

Por eso estamos observando una paradoja interesante. A nivel individual, muchas personas experimentan mejoras de productividad espectaculares gracias a la IA. Pero cuando intentamos trasladar esas ganancias a organizaciones enteras, los resultados son mucho más modestos. No porque la tecnología falle. Sino porque transformar una empresa es infinitamente más difícil que instalar una aplicación.

La atención al cliente parece una de las áreas más evidentes para automatizar mediante IA. Sin embargo, la adopción sigue siendo sorprendentemente lenta. La razón es sencilla: muchos agentes de IA pueden mantener una conversación, pero no tienen acceso real a los sistemas corporativos necesarios para actuar. Y un asistente que no puede ejecutar acciones reales sigue siendo, en gran medida, un “chatbot” sofisticado.

Pero ahora aparece un segundo problema todavía más incómodo. Incluso si la IA avanza de forma exponencial, ¿quién garantiza que empresas, ciudadanos y desarrolladores puedan acceder libremente a esos avances? Si los modelos más potentes empiezan a ser considerados activos estratégicos, comparables a tecnologías sensibles de defensa, energía o ciberseguridad, la IA deja de ser simplemente un producto tecnológico. Pasa a convertirse en una infraestructura de poder. Cuanto mayor sea la capacidad de la IA, mayor será también el incentivo de los gobiernos para supervisar, limitar o controlar su acceso.

China cambia el tablero

Durante años dimos por hecho que la ventaja de EEUU en semiconductores y supercomputación era prácticamente insalvable. Sin embargo, China, acaba de cambiar el tablero. El superordenador LineShine, desarrollado en Shenzhen, se ha convertido en el más rápido del planeta, superando en más de un 20% a El Capitan, el sistema estadounidense que lideraba la clasificación desde 2024. Pero lo más llamativo no es la velocidad. Mientras la mayoría de los grandes superordenadores dependen de GPU especializadas, LineShine logra este resultado utilizando procesadores convencionales desarrollados en China. 

Es una demostración de que la innovación no siempre consiste en seguir el mismo camino, sino en encontrar uno diferente. Las baterías y los paneles solares son los ejemplos más evidentes, y la ventaja manufacturera de China le está permitiendo situarse también a la cabeza en robótica. La carrera tecnológica ya no es solo una competición por tener la mejor IA. Es una batalla por controlar la infraestructura que hará posible la próxima revolución económica. Y quizá la principal lección para los inversores sea que la innovación no tiene un único epicentro. Durante décadas miramos exclusivamente hacia Silicon Valley, pero el liderazgo tecnológico se está volviendo cada vez más multipolar. Identificar estos cambios antes de que el mercado los descuente puede marcar la diferencia entre seguir una tendencia o anticiparla.

Porque aparecen dos formas muy diferentes de afrontar la revolución de la IA. En EEUU, el desarrollo está liderado principalmente por las grandes empresas tecnológicas. El objetivo es avanzar lo más rápido posible hacia sistemas cada vez más inteligentes y capaces de realizar tareas que hasta ahora desempeñaban las personas. La innovación es el motor principal y el mercado será quien determine el impacto sobre el empleo.

China, sin embargo, está siguiendo un camino diferente al de Occidente: no solo quiere liderar el desarrollo de esta tecnología, sino también controlar su impacto sobre el empleo y la estabilidad social. El ejemplo más visible es Wuhan, donde la rápida expansión de los robotaxis provocó protestas de los taxistas, lo que llevó al Gobierno a censurar las movilizaciones y, al mismo tiempo, a acelerar el debate sobre cómo evitar que la IA genere un desempleo masivo. Esta preocupación cobra aún más sentido en un país donde ya trabajan más de dos millones de robots industriales, circulan vehículos de reparto autónomos, drones realizan entregas y robots prestan servicio en hoteles, restaurantes o incluso sustituyen baterías de vehículos eléctricos en aparcamientos.Para afrontar esta transición, Pekín defiende una IA que complemente al trabajador en lugar de sustituirlo. Esta estrategia ya forma parte de su Plan Quinquenal e incluye programas de formación para adaptar a los empleados a la nueva economía, propuestas para crear un seguro de desempleo específico para quienes pierdan su trabajo por la automatización y una mayor protección legal frente a despidos.

Un tribunal declaró ilegal el despido de un trabajador sustituido por un sistema de IA, recordando que el progreso tecnológico debe servir para “liberar el trabajo” y mejorar el bienestar de las personas, no para eliminar empleo sin límites.

El impacto de la IA sobre el empleo dependerá en gran medida de las decisiones que adopten gobiernos, empresas y reguladores sobre cómo integrar esta tecnología en la economía y cuál será el papel que seguirán desempeñando las personas.

Porque cada vez que hablamos del envejecimiento de la población aparece la misma respuesta: la IA aumentará la productividad y compensará la falta de trabajadores. La idea parece lógica. Si cada empleado produce mucho más gracias a la IA, quizá no importe que cada vez haya menos personas en edad de trabajar. El problema demográfico acabaría resolviéndose gracias a la tecnología.

Sin embargo, la historia nos invita a ser algo más prudentes. La Revolución Industrial transformó la economía mundial para siempre. Terminó elevando el nivel de vida de millones de personas, pero durante décadas desaparecieron profesiones, surgieron otras nuevas y la sociedad tuvo que adaptarse a un cambio que generó enormes tensiones económicas y sociales. Aquella revolución tecnológica coincidió con un fuerte crecimiento demográfico. Había cada vez más trabajadores para ocupar los nuevos empleos, aprender nuevas habilidades y acelerar la transformación de la economía.

Hoy sucede exactamente lo contrario. Mientras la IA promete revolucionar el mercado laboral, EEUU, Europa, Japón o Corea del Sur afrontan una caída de la natalidad y un rápido envejecimiento de su población. Nunca antes una revolución tecnológica de semejante magnitud había coincidido con una reducción de la población en edad de trabajar.

Además, los empleos que la IA puede automatizar no son necesariamente aquellos donde más escasean los trabajadores. La IA puede sustituir determinadas tareas administrativas o intelectuales, pero resulta mucho más difícil que cubra la creciente necesidad de personal sanitario, cuidadores, técnicos especializados o numerosos trabajos que siguen requiriendo presencia física y contacto humano.

Mientras algunos sectores destruyen empleo por la automatización, otros seguirán sufriendo una escasez cada vez mayor de trabajadores. La IA probablemente impulsará la productividad y cambiará la economía de una forma que hoy apenas empezamos a imaginar. Pero eso no significa que vaya a eliminar los efectos del envejecimiento de la población. Porque la cuestión no es solo cuántos trabajadores necesitaremos en el futuro. También importa qué tipo de trabajadores necesitaremos. "Y, por primera vez en la historia, vamos a descubrir qué ocurre cuando una revolución tecnológica sin precedentes coincide con un cambio demográfico que avanza exactamente en la dirección contraria", concluye el análisis de Pablo Gil.

18Jun

La creación de cinco grupos de trabajo proporcionan un claro escudo frente a las llamadas a subidas de tipos más rápidas, ya que Warsh puede señalar la necesidad de completar esas tareas antes de actuar.

Miguel Ángel Valero

Para los analistas de Banca March, Kevin Warsh sorprendía a todos (y sobre todo a Trump) en su estreno público al frente de la Fed, al adoptar un tono más hawkish del que se podría esperar del candidato designado por Trump. Optó por un mensaje más conciso de lo habitual –el comunicado del FOMC se redujo de 341 a 130 palabras–. Con el foco puesto en la convergencia de la inflación hacia el 2%, se mostró cómodo con la fortaleza actual del mercado laboral. 

La decisión de política monetaria no deparó sorpresas –el precio del dinero se mantuvo sin cambios en el rango 3,50% - 3,75% por unanimidad–, pero sí el nuevo dot-plot (gráfico de puntos), donde nueve miembros se mostraron a favor de al menos una subida de tipos para 2026. Warsh, en línea con su intención de reducir la señalización anticipada de la trayectoria de los tipos de interés (forward guidance), optó por no mostrar sus cartas y no participó en el dot-plot. A su vez, las previsiones de crecimiento se revisaron levemente a la baja, mientras que las de inflación se ajustaron al alza; no obstante, la reciente caída del crudo pone en duda estas nuevas estimaciones y la continuidad en el tono restrictivo.

De cara a los próximos meses, el nuevo presidente apunta a cambios estructurales en el funcionamiento de la entidad y ha anunciado la creación de cinco grupos de trabajo enfocados en: 

  • comunicación; 
  • balance y marco operativo; 
  • fuentes de datos alternativas; 
  • productividad, empleo e inteligencia artificial;
  •  y (marco de inflación. 

Pero los resultados no se esperan hasta finales de año, por lo que, de momento, predomina el carácter declarativo de la iniciativa.

En este entorno, los inversores redujeron exposición a renta variable, renta fija y oro, aumentando posiciones en el dólar. Asimismo, reajustaron al alza las expectativas de tipos para este año en Estados Unidos, llegando a descontar entre una y dos subidas de cara a diciembre.

Ebury: la nueva Fed dificultará anticipar movimientos del dólar

Ebury advierte de que la menor orientación de la Fed dificultará anticipar los movimientos del dóla. La fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas subraya en su análisis sobre la primera reunión de la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh que ésta ha dejado, como principal mensaje, que la Fed quiere recuperar flexibilidad y reducir las señales anticipadas al mercado. Para Ebury, esta menor disposición a orientar explícitamente sobre los próximos movimientos de los tipos de interés podría dificultar la predicción de la evolución del dólar en los próximos meses. 

Aunque el tono del FOMC fue más agresivo de lo esperado y elevó las expectativas de futuras subidas de tipos, Warsh evitó comprometerse con una senda concreta de política monetaria. Según Ebury, esta estrategia aumenta la dependencia de cada dato macroeconómico y puede traducirse en una mayor volatilidad tanto en los mercados financieros como en las divisas. "En este nuevo escenario, anticipar la dirección del dólar será más complejo, ya que los inversores dispondrán de menos referencias explícitas sobre las intenciones futuras de la Reserva Federal", asegura Matthew Ryan, jefe de Estrategias de Mercados de Ebury.

UBS: postura de política restrictiva prolongada

La Reserva Federal mantuvo la tasa de fondos federales sin cambios en el rango de 3,50-3,75% por cuarta reunión consecutiva, reafirmando una postura cautelosa ante una inflación persistente y una economía estadounidense que sigue mostrando solidez. Si bien la decisión en sí era ampliamente esperada, las orientaciones y proyecciones actualizadas que la acompañaron apuntan a una vigilancia más estrecha frente a los riesgos inflacionarios.

La reacción del mercado reflejó este giro más restrictivo: el S&P 500 cayó un 1,2% para cerrar en 7.420 puntos, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 2 años subieron 13 puntos básicos hasta el 4,18%. El índice del dólar estadounidense avanzó un 0,9%, y el oro retrocedió un 0,8% hasta los 4.296 $/oz.

Más allá del cambio en las expectativas de tipos, los desarrollos más amplios de la reunión también arrojan luz sobre cómo la Fed está reformulando y comunicando su enfoque de política monetaria bajo el liderazgo del nuevo presidente.

La orientación a futuro pasa a un segundo plano. El diagrama de puntos fue más restrictivo, aunque su futuro como herramienta de política es incierto. Las proyecciones macroeconómicas refuerzan la postura cautelosa de la Fed.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "La combinación de un nuevo liderazgo, proyecciones más restrictivas y una amplia dispersión de opiniones implica un umbral más alto para actuar a corto plazo en cualquier dirección. Esto apunta a un período prolongado de política en pausa, con ajustes significativos más probables una vez que el proceso del grupo de trabajo haya concluido y el Comité cuente con mayor claridad sobre las perspectivas económicas. La convicción actual del mercado en torno a subidas de tipos en 2026 nos parece algo agresiva, y seguimos recomendando exposición a bonos de calidad con duración corta y media".

"Si bien el Comité mantuvo la tasa de política sin cambios en el 3,5-3,75%, la combinación de proyecciones de inflación más elevadas, una distribución restrictiva de las previsiones de tipos y la eliminación de la orientación a futuro apunta a una postura de política restrictiva prolongada", añade Andrew Dubinsky, Economista.

Fidelity: sesgo hawkish de Warsh

Max Stainton, estratega senior de Macroeconomía Global en Fidelity, destaca que la primera reunión de la Fed bajo Warsh revela un sesgo hawkish. Optó por eliminar la orientación futura que proporciona a los mercados, sustituyéndola por una caracterización basada en datos de la economía que destacó la resiliencia de la dinámica de crecimiento gracias a las ganancias de productividad y una inflación “elevada” impulsada por shocks de oferta. El Comité también realizó una declaración contundente sobre “garantizar la estabilidad de precios”, que suena hawkish dadas las desviaciones al alza del objetivo de inflación de la Fed en los últimos cinco años. No obstante, esta declaración contó con el respaldo unánime del Comité, una mejora significativa frente a las tres disensiones observadas en la reunión anterior. Sin embargo, la mayor sorpresa de carácter hawkish provino del hecho de que nueve de los 18 miembros del comité prevén la necesidad de subidas de tipos este año, con seis miembros anticipando dos o más subidas. Este cambio significativo puede explicarse en parte por un fuerte aumento en las expectativas de inflación por parte de la gran mayoría del comité, lo que indica que esperan volver a incumplir su objetivo de inflación este año. 

La primera rueda de prensa de Warsh probablemente será considerada retrospectivamente como una de las más relevantes en esta nueva era de la política de la Fed. En primer lugar, reiteró el compromiso del comité con la estabilidad, señalando que el comité fue unánime en su compromiso con ella. En segundo lugar, como se esperaba, se negó firmemente a proporcionar orientación futura, ofreciendo en su lugar una caracterización factual del Resumen de Proyecciones Económicas (SEP, por sus siglas en inglés). 

En cambio, centró la mayor parte de la intervención en sus iniciativas para la Reserva Federal. Hay cinco grupos de trabajo para ello, que abarcan el conjunto de la política monetaria y, en su opinión, se espera que concluyan en otoño/finales de año. Estos grupos de trabajo probablemente cumplan dos funciones. En primer lugar, proporcionan un claro escudo frente a las llamadas a subidas de tipos más rápidas, ya que Warsh puede señalar la necesidad de completar el trabajo de estos grupos antes de actuar. En segundo lugar, le darán a Warsh múltiples oportunidades para modificar los parámetros operativos de la Fed. El efecto de estos cambios tendrá que evaluarse con el tiempo, pero resulta especialmente destacable que parece liderar el grupo de trabajo sobre datos, lo que potencialmente le daría margen para sesgar la medición de la inflación hacia una lectura más dovish, si así lo decide. 

Dada esta extrema falta de claridad sobre la dirección a corto plazo de la Fed, creemos que las declaraciones más filosóficas de Warsh revelan un sesgo hawkish. En primer lugar, reiteró su mantra de largo plazo de que “la inflación es una elección” y afirmó repetidamente que la Fed “va a garantizar” la estabilidad de precios. También hizo poca o ninguna mención al componente del empleo del mandato de la Fed, el elemento que a menudo ha llevado a la institución a adoptar una postura más dovish en comparación con un banco central centrado exclusivamente en la inflación. En conjunto, creemos que estos elementos evidencian un tono subyacente hawkish en la reacción de Warsh, una valoración que también reflejaron los mercados, con aumentos tanto en la rentabilidad a dos años como en el dólar. 

De cara al futuro, a medida que los mercados se centran cada vez más en la posible desescalada en Oriente Medio, las perspectivas de los tipos de interés para el resto del año estarán determinadas principalmente por la evolución de la economía doméstica estadounidense. Nuestro escenario central sigue contemplando que la economía de EE UU mantenga un sólido impulso de crecimiento como resultado del incremento del capex en IA. Dada esta fuerte trayectoria de crecimiento, junto con un mercado laboral que está mostrando una reaceleración y mayor tensión, nuestra previsión de inflación de base apunta a que continúe aumentando hasta aproximadamente el 3,5% a finales de año. En este contexto reflacionario, esperamos que el conjunto del comité de la Fed siga reforzando la necesidad de subidas de tipos este año. Aunque prevemos que Warsh pueda inicialmente resistir esta presión, señalando la necesidad de que sus distintos grupos de trabajo presenten sus conclusiones, si estas presiones inflacionistas persisten tras las elecciones legislativas de mitad de mandato en EE UU, esperamos que la Fed tenga que iniciar un ciclo de subidas de tipos. 

Goldman Sachs: los próximos datos de inflación serán cruciales

Kay Haigh, director global y CIO de Renta Fija y Soluciones de Liquidez en Goldman Sachs Asset Management: “La reunión confirma que el reciente giro más restrictivo de la Reserva Federal no se debía únicamente al aumento de los precios de la energía. A pesar de la reciente caída del petróleo, la mitad de los miembros del FOMC espera subidas de tipos tan pronto como este mismo año, lo que refleja la fortaleza de los datos del mercado laboral y de la inflación. Nuestro escenario base sigue siendo que la Fed podrá evitar por poco nuevas subidas de tipos, pero el margen es estrecho y los próximos datos de inflación tendrán una importancia crucial.”

11Jun

El gasto previsto en defensa e infraestructuras, las reformas orientadas a mejorar la productividad y la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas de la zona del euro podrían impulsar el crecimiento más de lo esperado. Una integración más profunda del mercado único también podría impulsar el crecimiento por encima de las expectativas actuales.

Miguel Ángel Valero

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) se ha comprometido a fijar su política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo. Por lo que ha decidido subir los tres tipos de interés oficiales del BCE en 25 puntos básicos (pb). La guerra en Oriente Próximo está generando presiones inflacionistas y la decisión de aumentar los tipos de interés es adecuada en los diferentes escenarios que analizan la posible evolución de la perturbación y su impacto en las perspectivas a medio plazo para la zona del euro. 

El escenario de referencia de las nuevas proyecciones de los expertos del Eurosistema prevé que la inflación general se sitúe, en promedio, en el 3% en 2026, el 2,3% en 2027 y del 2% en 2028. La inflación subyacente, excluidos la energía y los alimentos, se situaría en un promedio del 2,5 % en 2026 y 2027, y del 2,2% en 2028, en ese escenario. En comparación con el ejercicio de marzo, los expertos han revisado al alza las proyecciones de referencia para la inflación en 2026 y 2027 debido a una senda más elevada de los precios de la energía, que se espera que se transmita en cierta medida a la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios. 

El escenario de referencia prevé que el crecimiento económico se sitúe, en promedio, en el 0,8% en 2026, el 1,2% en 2027 y el 1,5% en 2028, lo que implica una revisión a la baja para 2026 y 2027, debido a un impacto más pronunciado de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza. Las perspectivas siguen siendo inciertas, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico. Las plenas implicaciones de la guerra para la inflación y el crecimiento a medio plazo dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta. Esta incertidumbre se refleja también en el amplio abanico de resultados para la inflación y el crecimiento en los escenarios ilustrativos actualizados.

Con esta decisión de subida de tipos, el Consejo de Gobierno del BCE "continúa estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por la guerra". Realizará un atento seguimiento de la situación y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria, sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos.

En consecuencia, los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito aumentarán hasta el 2,25 %, el 2,40 % y el 2,65 %, respectivamente, con efectos a partir del 17 de junio de 2026. 

Sobre el Programa de compras de activos (APP) y programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP), el tamaño de las carteras está disminuyendo a un ritmo mesurado y predecible, dado que el Eurosistema ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo. El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios.

Decisión adecuada

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, se ha ganado el sueldo en su esfuerzo por convencer que "la decisión de aumentar los tipos de interés es adecuada en los diferentes escenarios que analizan la posible evolución de la perturbación y su impacto en las perspectivas a medio plazo para la zona del euro". La guerra en Oriente Próximo está afectando a la actividad y las encuestas apuntan a una desaceleración, especialmente en los servicios. Las manufacturas han resistido hasta ahora, debido en parte a que las empresas han acumulado inventarios para afrontar las presiones en la cadena de suministro, y también al aumento del gasto en defensa. El mercado de trabajo mantiene su vigor. El desempleo se situó en el 6,3 % en abril, manteniéndose próximo a sus mínimos históricos. En el primer trimestre se crearon nuevos puestos de trabajo, aunque a un ritmo más lento que en el último trimestre de 2025. La demanda de mano de obra se ha enfriado en mayor medida, y las empresas y los hogares prevén que el mercado de trabajo se debilite.

De cara al futuro, nuestros expertos prevén ahora que la demanda interna sea más débil que lo proyectado en marzo, ya que la guerra afecta a la confianza y la subida de los costes energéticos erosiona las rentas reales. Al mismo tiempo, la posición financiera de los hogares sigue siendo en general sólida, y el consumo debería continuar siendo el principal motor del crecimiento. 

Aunque el aumento de los costes de la energía y el deterioro de la confianza frenarán la inversión privada a corto plazo, ésta debería verse respaldada por la inversión de las empresas en nuevas tecnologías digitales. 

El aumento del gasto público en defensa e infraestructuras debería seguir apoyando la inversión pública. Se espera que estos factores proporcionen un cierto efecto mitigador frente a las repercusiones de la guerra. 

El BCE "destaca la necesidad urgente de reforzar la economía de la zona del euro y mantener al mismo tiempo unas finanzas públicas saneadas. La sostenibilidad fiscal es un ancla fundamental para la estabilidad económica más general. Las respuestas fiscales a la perturbación de los precios de la energía deberían ser temporales, específicas y adaptadas, como se subraya en el paquete del Semestre Europeo de primavera de 2026 de la Comisión Europea". 

Lagarde aprovecha la oportunidad para dejar muy claro que las reformas dirigidas a mejorar el potencial de crecimiento de la zona del euro y acelerar la transición energética para reducir su dependencia de los combustibles fósiles "son ahora más esenciales que nunca". Completar la Unión de ahorros e inversiones es fundamental para financiar la innovación, apoyar las transiciones verde y digital y aumentar la productividad. El euro digital y el dinero mayorista de banco central tokenizado reforzarán la autonomía estratégica, la competitividad y la integración financiera de Europa, e impulsarán la innovación en los pagos. Por tanto, es esencial adoptar rápidamente el Reglamento relativo a la instauración del euro digital. Simplificar y armonizar las normas en el conjunto del mercado único de la UE ayudará a las empresas europeas a crecer más rápido. 

Sobre la inflación, reconoce que el indicador del BCE de seguimiento de los salarios y los resultados de las encuestas sobre las expectativas salariales siguen apuntando a una moderación del crecimiento de los salarios a lo largo del año. No obstante, los costes de otros insumos están aumentado para las empresas, que, en consecuencia, prevén incrementar sus precios de venta. Además, algunos indicadores de la inflación subyacente ya se han visto impulsados al alza por el impacto de la perturbación energética. Las expectativas de inflación a corto plazo se mantienen muy por encima de los niveles registrados antes del inicio de la guerra en Oriente Próximo. Al mismo tiempo, la mayoría de las medidas de las expectativas de inflación a largo plazo se sitúan en torno al 2%, lo que apoya la estabilización de la inflación en torno al objetivo a medio plazo. 

El aumento de los precios de la energía hará que la inflación siga aumentando durante el verano y la mantendrá claramente por encima del objetivo hasta el primer semestre de 2027. Este incremento tendrá también un impacto sobre la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios. Se espera que la inflación retorne al objetivo en el segundo semestre de 2027, respaldada por la bajada de los precios de la energía y subidas más lentas de otros precios. 

Con todo, la guerra en Oriente Próximo sigue siendo una fuente importante de incertidumbre. Cuanto más tiempo se mantengan los precios de la energía en niveles elevados, mayor será la probabilidad de que impulsen al alza la inflación general a través de efectos indirectos y de segunda vuelta. Por tanto, "vigilaremos de cerca la magnitud y la persistencia de esa subida de los precios de la energía y su impacto en la formación de precios y salarios, en las expectativas de inflación y en la dinámica económica general". 

Una alteración prolongada del suministro de energía podría hacer que los precios energéticos suban en mayor medida y durante más tiempo de lo previsto actualmente. Estos factores erosionarían las rentas reales en mayor medida y harían que las empresas y los hogares sean más reacios a invertir y gastar. El freno para el crecimiento se intensificaría si el cierre de las principales rutas marítimas causara una escasez aguda de insumos clave que obligue a las empresas de la zona del euro a reducir su producción. Un deterioro de la confianza de los mercados financieros mundiales o una oferta de crédito más restrictiva podrían lastrar la demanda. Nuevas fricciones en el comercio internacional también podrían alterar aún más las cadenas de suministro, reducir las exportaciones y debilitar el consumo y la inversión. Otras tensiones geopolíticas, en particular la guerra injustificada de Rusia contra Ucrania, continúan siendo una importante fuente de incertidumbre. 

En cambio, el crecimiento podría ser mayor si la economía y los mercados energéticos se adaptaran con mayor rapidez de lo esperado a la disrupción causada por la guerra en Oriente Próximo, o si el conflicto se resolviera de manera rápida y duradera. El gasto previsto en defensa e infraestructuras, las reformas orientadas a mejorar la productividad y la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas de la zona del euro podrían impulsar el crecimiento más de lo esperado. Una integración más profunda del mercado único también podría impulsar el crecimiento por encima de las expectativas actuales. 

UBS: "seguimos identificando oportunidades en la Eurozona"

La volatilidad de la renta variable global ha aumentado en las últimas sesiones, con las incertidumbres sobre el sector tecnológico y la IA volviendo a primer plano. En este contexto, "hemos rebajado nuestra valoración del sector de Tecnología de la Información europeo de Atractivo a Neutral", señalan en UBS. "Sin embargo, aunque un menor crecimiento económico supone un entorno más difícil para la Eurozona y el sector TI resulta menos atractivo a nuestro juicio, seguimos identificando oportunidades en la región vinculadas a la demanda global y a la innovación estructural. Se espera que los beneficios de la Eurozona continúen superando el crecimiento económico de la región. Los inversores deberían considerar aumentar su exposición a los segmentos más resilientes de los mercados de la Eurozona, así como a aquellos que se benefician de tendencias globales. La innovación europea está integrada en la economía real", argumentan.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos una visión Neutral sobre la renta variable de la Eurozona en su conjunto, con preferencia por compañías con beneficios resilientes, exposición a la demanda global y motores de crecimiento estructural que no dependan exclusivamente de una recuperación de la economía regional".Y añade: "Los riesgos derivados de los precios de la energía, el endurecimiento de la política monetaria y las presiones competitivas en sectores como el del automóvil desaconsejan una exposición amplia a la región. Pero no desaconsejan Europa como fuente de oportunidades selectivas. En nuestra opinión, los inversores deberían centrarse menos en la tasa de crecimiento económico por debajo de la media de la región, y más en las compañías europeas mejor posicionadas para componer beneficios a través de la innovación en salud, la demanda global del consumidor, las tendencias de estilo de vida y premiumización, y el despliegue físico de la tecnología"."La renta variable de la Eurozona cuenta con el respaldo de unas perspectivas de beneficios en mejora, un entorno estructural más favorable y unas valoraciones razonables. Por ello, vemos margen de subida adicional en nuestro escenario base, aunque recomendamos un enfoque más selectivo para invertir en la región por el momento, dado que identificamos catalizadores limitados para impulsar la región de forma significativa en los próximos meses", explican Matthew Gilman, Estratega, y Rolf Ganter, Director de Renta Variable Europea.

Fidelity: el BCE volverá a subir tipos

Salman Ahmed, responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, destaca que el BCE ha optado por adoptar una postura prudente ante el shock energético en curso. Lo que destacó en particular fue la revisión al alza de las previsiones de inflación subyacente -con 2026 situándose ahora por encima de su anterior escenario adverso-, lo que muestra la clara naturaleza inflacionaria de este shock y justifica su decisión de subir tipos en esta reunión. "De cara al futuro, esperamos que el BCE vuelva a subir tipos en un contexto probable de precios de la energía más altos durante más tiempo, ya que no vemos una salida clara a la guerra entre EE. UU. e Irán; es probable que las materias primas coticen con una prima, con riesgos de cola de precios aún más elevados que seguirán presentes cuanto más tiempo permanezca cerrado el estrecho de Ormuz y mientras el riesgo de una mayor escalada se mantenga en el horizonte", explica. 

"No obstante, las perspectivas del BCE están empañadas por la incertidumbre y esto se refleja en el uso de diversos análisis por posibles escenarios, tanto los más severos como los más favorables. Dichos escenarios seguirán monitorizando tanto los riesgos al alza para la inflación como a la baja para el crecimiento, incluso si hasta la fecha se ha observado una relativa resiliencia en el crecimiento de la zona euro. Otros riesgos para las perspectivas provienen de los efectos del tipo de cambio, en particular si la Fed comienza a trazar una senda más acomodaticia en relación con las expectativas del mercado y el euro se aprecia, lo que llevaría al BCE a adoptar una postura menos restrictiva. También aumentará la sensibilidad a un posible deterioro de las relaciones entre la UE y China, así como a cualquier posible medida de represalia que pueda afectar negativamente a la economía europea", añade.

Goldman Sachs: aún caben dos subidas o más

Simon Dangoor, subdirector de inversiones de Renta Fija y responsable de inversión macro en Renta Fija de Goldman Sachs Asset Management, ofrece su interpretación: "Que el BCE siga insistiendo en la dependencia de los datos y en decidir reunión a reunión refleja su voluntad de no atarse a un rumbo fijado de antemano. La subida de hoy no tiene por qué ser el principio de un ciclo largo de subidas, pero la crisis energética deja la puerta abierta a nuevos ajustes. A la vez, el crecimiento pierde fuerza, lo que hace dudar cada vez más de hasta dónde, y a qué ritmo, podrá llegar el BCE. Creemos que aún caben dos subidas o más de 'gestión de riesgos' para frenar el riesgo de inflación, aunque el rumbo de la política monetaria dependerá mucho de lo que ocurra en Oriente Medio.

Pictet: la carga de la prueba ha cambiado

Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, también cree que una segunda subida de tipos por parte del BCE sigue siendo posible: "De momento el BCE parece minimizar los riesgos de crecimiento y mantiene una postura muy agresiva respecto a inflación y potenciales efectos de segunda ronda. De hecho, parece más preocupado por los posibles efectos de segunda ronda y ahora requiere de pruebas más sólidas para evitar otro aumento de tipos -la carga de la prueba ha cambiado-. Probablemente será necesario un catalizador claro para que considere otra subida consecutivas de tipos en la reunión de Julio".

Su presidenta Lagarde ha declarado que "ha sido unánime, sin reservas. No ha habido grandes sorpresas en el comunicado de prensa y, como era de esperar, el tono en la sesión de preguntas y respuestas ha sido agresivo, como era de esperar. Lagarde ha enfatizado que el BCE "sigue bien situado para navegar la incertidumbre causada por la guerra" y que el Consejo de Gobierno continuará con un enfoque basado en datos, reunión a reunión. Por tanto, no se compromete con ninguna trayectoria.

Sobre inflación, ha señalado que hay signos de "ampliación de presiones de precios", pero que se necesita un análisis más profundo para determinar si la aceleración de inflación en los servicios se debe a efectos -directos, indirectos o ambos- del choque energético de la guerra en Oriente Medio, añadiendo que, hasta ahora, no hay evidencia de efectos de segunda ronda en los salarios. Las proyecciones de inflación general y subyacente han sido revisadas al alza y las previsiones de crecimiento del PIB rebajado ligeramente.

Respecto a preocupaciones sobre posible error de política monetaria, Lagarde argumenta que el crecimiento en la euro zona no está bajo amenaza significativa, señalando que el BCE solo ha rebajado ligeramente su previsión de crecimiento del PIB de 0,9%a 0,8%, lo que "consideramos algo optimista". También ha aclarado que la subida de tipos que se ha producido es más bien una "señal", siendo la decisión  "robusta para una variedad de escenarios".

30Apr

El mercado de futuros da un 90% de probabilidad a que el Banco Central Europeo eleve el precio oficial del dinero en la próxima reunión, y sugiere uno o dos movimientos más en lo que resta de año.

Miguel Ángel Valero

El Consejo de Gobierno ha decidido mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales del Banco Central Europeo (BCE), como se esperaba. Reconoce que los riesgos para la inflación y para el crecimiento se han intensificado. La guerra en Oriente Próximo ha dado lugar a un acusado incremento de los precios de la energía, impulsando la inflación y afectando al clima económico. Las implicaciones de la guerra para la inflación a medio plazo y para la actividad económica dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos y de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta. Cuanto más tiempo dure la guerra y los precios de la energía se mantengan en niveles elevados, más fuerte es el posible impacto en la inflación general y en la economía. 

La zona del euro ha entrado en este período de escalada de precios energéticos con la inflación situada en niveles cercanos al objetivo del 2%, y la economía ha mostrado capacidad de resistencia en los últimos trimestres. Las expectativas de inflación a más largo plazo siguen estando firmemente ancladas, aunque las expectativas de inflación en horizontes temporales más cortos han aumentado significativamente. 

El Consejo de Gobierno realizará un atento seguimiento de la situación y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, sus decisiones sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria. El Consejo de Gobierno no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos. 

Los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito se mantendrán sin variación en el 2%, el 2,15% y el 2,4%, respectivamente. 

Sobre los programas de compras de activos (APP) y de emergencia frente a la pandemia (PEPP), están disminuyendo a un ritmo mesurado y predecible, dado que el Eurosistema ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo.  El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, reconoce que, aunque la decisión de no tocar los tipos se tomó por unanimidad, el Consejo de Gobierno discutió “largamente” la posibilidad de subirlos, algo que no había sucedido en encuentros anteriores. Finalmente, la opción de aplazar la decisión a junio fue la que se impuso. Para entonces, el BCE ya dispondrá nuevas proyecciones de crecimiento e inflación, y escenarios basados en la evolución del conflicto en Oriente Medio.

Lagarde fue muy clara al asegurar que  ni siquiera la paz garantiza que los tipos de interés se mantengan, ya que la normalización tardará tiempo en surtir efectos. Como quien no quiere la cosa, dejó caer que en los escenarios adverso y severo figuran dos subidas de tipos. Una señal para que el mercado de futuros otorgara más de un 90% de posibilidades a una subida de tipos en junio, más uno o dos movimientos más en lo que queda de año.

Al mismo tiempo, hubo mensajes optimistas: “No vemos efectos de segunda ronda. Vemos efectos directos, algunos indirectos, pero no de segunda ronda”, sobre todo una espiral de subidas salariales. "Aprendemos de la historia y queremos esquivar el riesgo de subir tipos demasiado pronto o un poco tarde".

Era última reunión de Luis de Guindos como vicepresidente del BCE. Emocionado, aseguró a Lagarde que trabajar con ella ha sido “un honor”. Y reconoció la labor de los periodistas: "Muy a menudo encontré que vuestras preguntas fueron las correctas. Inteligentes, y a veces un poco incómodas. Preguntar cuestiones complicadas es parte de vuestro trabajo"

Ebury: el Euribor seguirá muy por encima del nivel anterior al conflicto

"Creemos que el Euribor a 12 meses se mantendrá por encima de los niveles previos al conflicto, de forma holgada, en los próximos meses", avisa Diego Barnuevo, Analista de Mercados de Ebury. De momento, cerrará abril con una media mensual 20 puntos básicos (pb) más alta que la de marzo. Sin embargo, la tasa diaria se ha moderado con respecto al máximo que alcanzó a finales de marzo, "lo cual atribuimos directamente a la firma de la tregua".

Es muy posible que se produzca una subida de tipos de interés en junio. La inflación general de la Eurozona ya repuntó al 2,6% en marzo y el índice PMI de abril apunta a unas presiones persistentes sobre los precios. Lagarde ya ha hecho saber que la Eurozona se encuentra entre el escenario base y el adverso contemplados por el BCE en marzo. Ello implicaría que la inflación podría superar el 3% en las próximas mediciones y que existiría un riesgo de contracción económica en los próximos trimestres. Ante un escenario de estanflación como el planteado, en el que empezasen a surgir efectos inflacionarios de segunda ronda, el BCE respondería subiendo los tipos.

DWS: el BCE quiere subir los tipos

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, ve "acertada" la decisión del BCE, dada la falta de datos y el entorno geopolítico incierto, Pero queda claro que el BCE se inclina por subir los tipos de interés. Aunque la presidenta del BCE, Lagarde, no pudo aclarar si se mantiene en su escenario base o si ha pasado al “escenario adverso” —que implica un período prolongado de precios elevados de la energía—, destacó que la evolución de los acontecimientos apunta en esa dirección. También señaló que en junio se publicarán nuevas previsiones de crecimiento e inflación, junto con datos adicionales que podrían ofrecer indicios más claros sobre posibles efectos de segunda vuelta. Al mismo tiempo, señaló que las condiciones de financiación se han deteriorado recientemente, lo que ha ocupado parte del trabajo del BCE.

"Ante este panorama de mayores riesgos de inflación, el BCE podría subir los tipos de interés de referencia en los próximos meses. Sin embargo, dado el elevado grado de incertidumbre geopolítica, no esperamos que el BCE actúe precipitadamente, sino que proceda con cautela", precisa.

Creand: el mercado insiste en tres subidas este año

Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand Asset Management, destaca que la reunión de hoy del BCE no ha sido tan fácil como las últimas, porque asume que los riesgos se han intensificado. Lagarde admitió que la economía se está alejando claramente del escenario base de principios de año, intentando medir el impacto que tendrá el conflicto en Irán. El BCE ha mantenido los tipos en el 2%, sin embargo, en el mensaje han querido mantener ciertas insinuaciones a posibles subidas en junio, para poder tener esa puerta abierta y que al mercado no le coja desprevenido si la inflación se descontrolase.

Además, la presidenta del BCE ha hecho hincapié en que todavía no están viendo efectos de segunda ronda en la inflación, así que se reserva la posibilidad de que monitoricen los datos hasta su próxima reunión con más calma, de cara a tomar una decisión. Las insinuaciones sirven a Lagarde para emplazar a todos los analistas al mes de junio, donde asegura que ahí sí que tendrán suficientes datos para tomar una decisión en cuanto a los tipos de interés. El activo que más se ve impactado hoy en mercado son los bonos gubernamentales, que ven como las tires se reducen de forma significativa. Quizá el mercado se había adelantado demasiado a las subidas de tipos. A pesar de ello, el mercado todavía estima 3 subidas de tipos por parte del BCE este año.

Fidelity: junio, en mejor posición para actuar

Max Stainton, Estratega Senior de Macroeconomía Global en Fidelity International, cree que el BCE adoptó un tono equilibrado mientras supervisa las inciertas consecuencias del shock de los precios de la energía, con el debate abierto entre una subida de tipos y su mantenimiento, aunque finalmente se consideró justificado un enfoque de esperar y ver. La decisión de mantener los tipos se tomó en un contexto de información solo marginalmente mayor en comparación con marzo, y se espera que el flujo de noticias de las próximas seis semanas aporte más claridad sobre cómo se está desarrollando el impacto del shock. 

"Prevemos que el BCE suba los tipos en el corto plazo para contrarrestar el impulso inflacionista derivado del aumento de los precios de la energía y de las disrupciones en las cadenas de suministro, con el fin de contener posibles efectos de segunda ronda y asegurar que el BCE se compromete claramente a frenar la inflación. Junio aportará una nueva ronda de proyecciones y escenarios, lo que les situará en una mejor posición para actuar. En adelante se vigilarán de cerca las expectativas de inflación y la evolución futura de los salarios, con unas perspectivas de inflación para este año que ya apuntan previsiblemente a una senda más elevada en comparación con las previsiones de marzo", destaca.

Goldman Sachs: postura más restrictiva si hay escalada

Simon Dangoor, subdirector de Inversiones de Renta Fija y responsable de las estrategias macroeconómicas de Renta Fija de Goldman Sachs, opina que "los comentarios del BCE sobre los riesgos bajistas para el crecimiento sugieren cierta disposición a hacer frente a las presiones inflacionistas a corto plazo. Sin embargo, un cierre prolongado del estrecho de Ormuz o una nueva escalada del conflicto probablemente empujarían al Consejo de Gobierno hacia una postura más restrictiva".

Swisscanto: la inflación no justifica una subida de tipos

Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos Swisscanto, subraya que la reunión de política monetaria del BCE se centró menos en la decisión sobre los tipos de interés —se confirmó el mantenimiento del nivel esperado en el 2%— y más en las perspectivas para los próximos meses. "Mantenemos la visión de que, incluso en un escenario de precios del petróleo elevados durante un periodo prolongado, otros factores internos limitarán la inflación en la Eurozona en torno al 3%. Es cierto que estos niveles se sitúan por encima del objetivo del 2%, pero siguen siendo demasiado bajos como para justificar una subida de los tipos oficiales. Los comentarios del BCE en la jornada de hoy también apuntaron en esta dirección. Esta valoración, sin embargo, aún no está plenamente reflejada en el mercado", explica.

En cuanto a cuestiones de gobierno interno, en el BCE también se espera un cambio en la presidencia —a más tardar en octubre de 2027—. No obstante, teniendo en cuenta las elecciones previstas en Francia en la primavera de 2027, "esperamos que las conversaciones al respecto comiencen con anterioridad".