03 Mar
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El Global Investment Returns Yearbook 2026, realizado por UBS en colaboración con Paul Marsh y Mike Staunton (London Business School) y Elroy Dimson (Universidad de Cambridge), se basa en más de 125 años de datos históricos, proporciona una referencia fundamental para comprender la evolución a largo plazo de los mercados financieros mundiales.

Éstos han experimentado una profunda transformación desde 1900. A comienzos del siglo XX, el mercado bursátil global presentaba una distribución relativamente equilibrada; hoy, en cambio, EEUU domina la capitalización bursátil mundial, representando el 62% del valor total del mercado de acciones. Esto refleja sólidas rentabilidades bursátiles a largo plazo y una emisión sostenida de acciones, incluso cuando la participación de EEUU en el PIB mundial ha disminuido desde los máximos de mediados de siglo.

Las nuevas tecnologías no siempre generan burbujas, ni éstas implican necesariamente rentabilidades débiles a largo plazo. Las compañías ferroviarias, que dominaban el mercado en 1900 y hoy representan menos del 1% del mercado estadounidense, lograron aun así superar al conjunto del mercado a lo largo del tiempo. De forma similar, las empresas tecnológicas —a pesar del estallido de la burbuja puntocom— han registrado durante varias décadas rendimientos superiores a los del mercado estadounidense en su conjunto.

Las acciones son el activo líquido con mejor desempeño. Desde 1900, las acciones han superado a los bonos, las letras del Tesoro y la inflación en todos los países con historiales continuos de inversión. Una inversión inicial de 1$ en acciones en 1900 habría alcanzado 124.854$ en términos nominales a finales de 2025, frente a 284$ en bonos a largo plazo y 69$ en letras del Tesoro.

Los mercados desarrollados han obtenido mejores resultados a largo plazo. Desde 1900, han registrado mayores rendimientos anuales de las acciones (8,5%) que los mercados emergentes (6,9%). No obstante, en periodos más recientes, los mercados emergentes han superado a los desarrollados, con una rentabilidad anual del 10,9% entre 1960 y 2025, frente al 9,6% de los mercados desarrollados.

La inflación tiene un impacto clave en los rendimientos a largo plazo. Aunque la inflación en EEUU ha sido relativamente baja en comparación con los estándares mundiales —con un promedio del 2,9% anual desde 1900—, su efecto acumulado es muy significativo: 1$ de 1900 equivale hoy aproximadamente a 38. Por eso, al comparar rendimientos a lo largo del tiempo o entre países, el enfoque debe centrarse en los rendimientos reales ajustados por inflación. En este sentido, los rendimientos reales de las acciones han superado ampliamente a la inflación.

El papel del oro como cobertura frente a la inflación es matizado. El oro registró rendimientos negativos en 13 de los 28 años en los que la inflación superó el 3%. Sin embargo, a muy largo plazo ha preservado el poder adquisitivo: el precio real del oro en $ ha aumentado 5,2 veces desde 1900, lo que equivale a una rentabilidad real anualizada del 1,3%. En determinados periodos, el oro también ha sido eficaz como cobertura del mercado de valores.

Los riesgos económicos han superado históricamente a los riesgos geopolíticos. Si bien los acontecimientos geopolíticos extremos han coincidido con algunos de los peores resultados de mercado desde 1900, la mayoría de las grandes caídas bursátiles en tiempos de paz fueron provocadas por factores económicos y no geopolíticos. Los inversores deberían, por tanto, mirar más allá del ruido geopolítico a corto plazo.

Nuevos análisis sobre la cobertura de divisas muestran los beneficios de reducir la volatilidad. En promedio, el riesgo cambiario añadió alrededor de seis puntos al riesgo total, tanto de las carteras de renta variable como de renta fija, aunque proporcionalmente afecta más al riesgo de las carteras de bonos. Esto puede explicar la mayor prevalencia de la cobertura en las carteras de renta fija.

La diversificación es cada vez más compleja, pero sigue funcionando. La concentración del mercado y el aumento de las correlaciones han incrementado la dificultad de diversificar. No obstante, la evidencia histórica muestra que la diversificación global y las carteras equilibradas de acciones y bonos han seguido reduciendo el riesgo y las caídas.

Dan Dowd, responsable de Investigación Global de UBS Investment Bank, asegura que “la edición 2026 del 'Global Investment Returns Yearbook' refuerza el valor de utilizar la historia para comprender las dinámicas actuales del mercado. Con 126 años de datos, proporciona un marco poderoso para entender cómo la asignación de activos, la diversificación y los principios duraderos de riesgo y rentabilidad configuran los resultados de inversión a largo plazo. Esta perspectiva histórica es especialmente importante en un momento en que la concentración del mercado, el cambio tecnológico y la incertidumbre geopolítica son elevados”.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, señala: “El 'Global Investment Returns Yearbook' nos recuerda que, aunque los mercados y las tecnologías evolucionan, los principios fundamentales de una inversión exitosa perduran. La historia sigue demostrando la importancia de la diversificación, una asignación de activos disciplinada y el mantenimiento de una perspectiva a largo plazo”.

Paul Marshañade: “En periodos de incertidumbre económica y geopolítica, puede resultar fácil perder la perspectiva del horizonte de inversión a largo plazo. El Yearbook, con su base de datos que abarca 126 años, proporciona una rica fuente de información y experiencia para ayudar a los lectores a filtrar el ruido a corto plazo y aprender del pasado para invertir mejor en el futuro”.

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