Miguel Ángel Valero
Arabia Saudí reforma su mercado de derivados buscando atraer liquidez. Y lo hace en medio de la guerra en Oriente Medio. La Saudi Exchange y Muqassa han rebajado los costes de los futuros ligados a las 30 compañías más grandes y negociadas del reino, eliminando durante un año las comisiones de transacción y liquidación y revisando los requisitos de margen.
La estrategia busca atraer inversores y firmas de trading, mejorar la liquidez y facilitar las coberturas. El anuncio sentó de maravilla a Saudi Tadawul Group Holding. Riad lleva tiempo sacando brillo a su plaza financiera. En febrero abrió la negociación directa de acciones a todos los inversores extranjeros, aunque esta medida se vio ensombrecida por los ataques de Israel y de EEUU a Irán, en un conflicto que sigue seis meses después..
Los gestores del fondo Evli Emerging Frontier, Mathias Althoff y Antti Sivonen, de la gestora nórdica Evli, opinan que Egipto ha entrado en una fase de normalización económica, y gracias a ello están surgiendo oportunidades de inversión atractivas. Especialmente en empresas que han sabido superar la fase depresiva anterior, y adaptarse a la nueva etapa: Rameda Pharma, Fawry, eFinance, y Orascom Development. Además del sector bancario en general.
Los gestores de Evli Emerging Frontier también señalan los riesgos que siguen afectando a la economía egipcia, entre los que destacan la inflación, los tipos, la carga fiscal, la lentitud de las desinversiones, y la inestabilidad geopolítica en el mar Rojo, que afecta a los ingresos del Canal de Suez.
Pero en Egipto se ha producido un cambio de narrativa profundo en la economía, pasando de entornos habituales negativos -escasez de divisas, inflación, depreciación de la moneda y dificultades para la importación-, a una fase más optimista de estabilización macroeconómica que facilita decisiones empresariales estratégicas: compras, lanzamiento de productos, financiación, aumento de capacidad...en definitiva, una fase de normalización.
Este cambio no supone que los problemas hayan desaparecido, porque Egipto sigue con una inflación elevada, tipos de interés altos, una pesada carga fiscal y exposición directa a la geopolítica regional, incluida la presión sobre los ingresos del canal de Suez por las perturbaciones en el mar Rojo.
Las empresas que lograron sobrevivir a este escenario negativo previo, presentan estructuras de costes más ajustadas, cadenas de suministro más localizadas, mejor disciplina de precios y, en muchos casos, competidores debilitados.
En Egipto la escasez de moneda fuerte ha dominado el panorama en los últimos años, perjudicando a las importaciones y reduciendo la producción manufacturera. Las empresas con ingresos en dólares tenían ventaja respecto a las que no ingresaban en dólares, pero el régimen cambiario más flexible redujo la prima del mercado negro, reactivó el mercado interbancario, y aportó acceso a divisas extranjeras. Ello redujo significativamente el problema del acceso a monedas fuertes, que para los directivos de las compañías, pasó de ser una emergencia a no ser el foco principal de sus decisiones. Esto supone un cambio de escenario que propicia la selección de las mejores compañías, aquellas que sobrevivieron y se han adaptado a la nueva fase del ciclo.
Los cambios del gobierno en su política económica también han beneficiado al país, porque han reducido la huella del Estado frenando los megaproyectos anteriores que lideraba, y han abierto hueco al sector privado. La alta población, una fuerza laboral joven, un amplio mercado interno y una ubicación privilegiada para el comercio son factores que favorecen el progreso de las empresas privadas, siempre que las condiciones del mercado no estén excesivamente intervenidas por el Estado.
Las empresas egipcias, según los expertos de Evli, viven una fase de mejora de la eficiencia, gracias a la modernización en los procesos aduaneros, en la tributación digital o la factura electrónica. Ello simplifica los trámites y facilita las decisiones de financiación.
Con el entorno inflacionista anterior, los consumidores no podían absorber las subidas de precios, lo que elevaba los costes y afectaba a los márgenes. Ello hizo que la recuperación del poder adquisitivo en Egipto fuese gradual, una vez que la inflación empezó a descender. Una vez que los salarios empezaron a crecer, y la moneda a estabilizarse, los hogares fueron aumentando su nivel de gasto, y las empresas, reforzaron los lanzamientos de producto o las promociones, dando mayor visibilidad a los volúmenes de negocio.
El escenario para las mejores compañías de consumo ha mejorado. Las empresas se enfocan en segmentos con mayor fidelidad a la marca, amplían la distribución, y lanzan nuevos productos para proteger el nivel de precios. Esto supone para las empresas un escenario cada vez más cómodo para mantener la producción y distribución de productos que satisfagan la demanda de los consumidores, lo que posibilita la protección y crecimiento de los márgenes.
Oportunidades de inversión
Sin embargo, los riesgos para la economía egipcia persisten, como indican los gestores de Evli Emerging Frontier. La inflación está por debajo del máximo, aunque es alta; los tipos de interés siguen siendo restrictivos; y la carga fiscal es alta. La agenda de desinversiones ha avanzado más lentamente de lo que querrían los inversores, y la geopolítica regional (el mar Rojo) siguen perjudicando los ingresos en el Canal de Suez, una de las principales fuentes de divisas de Egipto.
La mejoría de Egipto “depende de mantener la flexibilidad cambiaria, conservar la disciplina fiscal, lograr avances reales en la reforma del sector privado y evitar más shocks externos, lo que no está garantizad”, concluyen los gestores de Evli Emerging Frontier.