Miguel Ángel Valero
El rebalanceo del Nasdaq 100 del 21 de septiembre dobla el peso de SpaceX y fuerza compras multimillonarias por parte de los fondos de inversión que se manejan exclusivamente por los índices. La empresa de Elon Musk va a pesar mucho más en el Nasdaq 100: su peso salta del 1,28% al 2,82%. La compañía vale más de 2 billones$2, y era sexta del índice, pero solo iba 19ª por peso porque muchas acciones estaban bloqueadas. Al vencer esos bloqueos, el capital que cotiza libre crece y el peso sube. JP Morgan calcula 15.500 millones en compras de las acciones.
¿Y por qué compra un fondo indexado? Porque copia el índice a rajatabla: si SpaceX pesa más, compra sí o sí, sin mirar precio. En noviembre de 2026 se sueltan otros 1.300 millones de acciones, lo que puede hundir la cotización de la empresa de SpaceX.
Antes, Elon Musk se había convertido en la primera persona en alcanzar una fortuna superior a un billón$, impulsado principalmente por la extraordinaria revalorización de sus participaciones en empresas como SpaceX, Tesla, xAI y otras compañías de su ecosistema empresarial.
Más allá de la cifra, que resulta difícil incluso de imaginar, la noticia refleja una transformación profunda de la economía mundial. Durante gran parte del siglo XX, las mayores fortunas estuvieron ligadas a sectores como el petróleo, la industria, las finanzas o el comercio. Si en su época la fortuna de Rockefeller se estimaba equivalente al 1,5% del PIB de EEUU, la de Musk podría hoy acercarse a representar el 3% del conjunto de todos los bienes servicios que produce la economía americana. Impresionante.
Está claro que hoy, las grandes concentraciones de riqueza nacen cada vez más de la tecnología, los datos, la inteligencia artificial (IA) y la capacidad de escalar modelos de negocio a nivel global.
Las acciones de SpaceX subieron un 20% en su debut bursátil, elevando la fortuna de Elon Musk hasta aproximadamente 1,2 billones$. Su patrimonio se compone principalmente de sus participaciones en SpaceX, Tesla, Neuralink y The Boring Company.
Desde que superó a Jeff Bezos como la persona más rica del mundo en 2021, su riqueza se ha multiplicado por más de cinco gracias al crecimiento de sus empresas, la compra de Twitter (ahora, X), la creación de una compañía de IA y la integración de estos negocios en un gran conglomerado tecnológico que posteriormente salió a Bolsa.
Durante este período también se involucró activamente en política, apoyando económicamente la campaña de Donald Trump y actuando como asesor presidencial, aunque luego se distanciaran porque en un corral solo cabe un gallo.
Lo verdaderamente interesante no es cuánto dinero tiene Musk, sino cómo se ha generado esa riqueza. La inmensa mayoría de su patrimonio no procede de salarios ni de dividendos. Proviene de la propiedad de empresas capaces de multiplicar su valor de manera exponencial. Es un ejemplo extremo de una realidad que los inversores conocen bien: las mayores fortunas no suelen construirse trabajando por dinero, sino poseyendo activos que aumentan su valor con el tiempo.
Este fenómeno también pone de manifiesto otra característica de la economía actual: la creciente concentración de valor en un reducido número de compañías tecnológicas. Mientras millones de empresas compiten en mercados locales o regionales, unas pocas organizaciones son capaces de operar simultáneamente en todo el planeta y capturar una parte cada vez mayor de la creación de riqueza global.
La pregunta que surge es inevitable: ¿veremos más personas superar la barrera del billón$ en los próximos años? Si la IA, la robótica, la computación avanzada y la exploración espacial continúan desarrollándose al ritmo actual, es perfectamente posible que esta cifra deje de ser una excepción histórica y se convierta en un nuevo hito para los grandes emprendedores tecnológicos del siglo XXI.
OpenAI retrasa su salida a Bolsa hasta 2027
OpenAI no saldrá a Bolsa este año, sino como pronto en 2027. Su consejero delegado, Sam Altman, echa mano de las preocupaciones en materia de seguridad relacionadas con la IA, pero ya en agosto la directora financiera del grupo propietario de ChatGPT, Sarah Friar, confirmaba las especulaciones que circulaban desde junio, argumentando precisamente la amenaza de una IA descontrolada. Ahora queda en el aire que OpenAI hubiera superado el billón$ en capitalización bursátil, aunque muy lejos de los 2 billones de SpaceX, de Elon Musk.
El CEO de OpenAI explica que no tiene ninguna urgencia de cotizar en Bolsa porque a comienzos de año captó más de 100.000 millones$ en una ronda de financiación. Pero su decisión presiona a su gran rival en la pugna por el liderazgo de la IA, Anthropic, que también había iniciado los trámites para salir a Bolsa y acercarse a los 2 billones de valoración de SpaecX. De momento, Anthropic no ha variado sus planes bursátiles.
En medio de esta situación, Colgate-Palmolive tantea, de la mano de Goldman Sachs, la venta de marcas como Softsoap, Irish Spring y Speed Stick, que pueden aportar más de 1.000 millones$. Su unidad de cuidado personal factura unos 3.500 millones, el 17% de las ventas.
Apollo negocia comprar la unidad de ortopedia de Johnson & Johnson en una operación valorada en unos 20.000 millones$ y facilitar que el grupo se centre en el negocio farmacéutico y en la tecnología médica de mayor margen. El private equity vuelve a los grandes operaciones, pese a los tipos altos, que encarecen notablemente la financiación.
De Campbell's a Conagra, la industria alimentaria avisa de nuevas subidas de precios, mientras grandes cargamentos de café amenazan con mover el mercado de las materias primas. Inflación persistente justo donde más escuece al consumidor, el supermercado. Malas noticias para el consumo.