Miguel Ángel Valero
Más del 24% de la población en España vincula la inteligencia artificial (IA) con el concepto de amenaza. Y más del 23% lo hace con el de paro. Una percepción negativa a nivel laboral que cada vez más se traslada a las plantillas de las empresas. “Es una realidad que hay que afrontar cuanto antes. Es un tema tabú que debe tratarse internamente para que no influya en la productividad”, explica Lourdes Carmona, comandante de vuelo española con más de 30 años de experiencia, instructora en una escuela de vuelo, certificada como entrenadora de potencial humano en la metodología de Jack Canfield, colaborando con la Universidad Miguel Hernández, con Airpull Aviation Academy, con EDEM, entre otras instituciones.
Ofrece cinco claves para que la IA no se convierta en un foco de conflicto en las empresas: “La IA ya está presente. Y convive con los trabajadores. Pero es evidente que algunos la temen porque puede quitarles el trabajo y otros reniegan de ella justo por eso”.
Lourdes Carmona explica que es necesario que las empresa abran cuanto antes el debate y que determinen para que van a usar la IA y cómo va a convivir con su plantilla. Sobre todo para frenar los datos de percepción que hay en España. “El INE ya ha recogido esa preocupación y la sensación es que puede ir a más”, destaca.
Las diferentes claves que resume la experta son:
Los fondos sostenibles europeos declinan entrar en SpaceX
Las normas ESG de la UE (SFDR) dividen a los gestores de activos europeos con 6,8 billones de euros bajo gestión sobre si SpaceX (ticker previsto: SPCX) puede entrar en sus fondos antes de su debut en el Nasdaq. Una parte enorme del dinero europeo no puede o no quiere entrar en el proceso de IPO de SpaceX. El culpable es el SFDR, el reglamento europeo de divulgación de finanzas sostenibles. Los fondos Artículo 8 (verde claro) y Artículo 9 (verde oscuro) tienen que justificar que sus inversiones cumplen criterios de sostenibilidad y gobernanza.SpaceX tiene tres problemas en esas casillas. Primero, lazos con el sector militar, que descarta de plano a los fondos más sostenibles. Segundo, una estructura de doble clase de acciones con Elon Musk controlando más del 80 por ciento de los votos siendo a la vez CEO, CTO y chairman. Tercero, el domicilio en Texas, que da menos protección a los accionistas minoritarios que Delaware. Erste Asset Management, uno de los mayores gestores de Europa Central, clasifica SpaceX solo como válida para fondos Artículo 6, los de mínimos. Por ejemplo, el fondo de pensiones danés Akademikerpension (25.000 millones de dólares gestionados) la ha metido directamente en su lista de exclusión. Esto podría convertirse en una buena señal para los mercados locales porque toda esa liquidez no se va a la aspiradora de Musk. Los que quieran exposición tendrán que buscar vías alternativas: fondos Artículo 6, ETFs de defensa y aeroespacial que la añadan al índice, o acceso a través de Scottish Mortgage Investment Trust (LON:SMT), que ya tiene un 21 por ciento de su cartera en SpaceX privada.
Siguen las inversiones en IA
Mientrras, SpaceX se estrena en Bolsa a 150$ por acción, con una subida del 11%, que ha llegado a situarse en el 20%. La valoración de la empresa especializada en lanzar cohetes al espacio oscila ya entre los dos billones$ y los 2,2 billones. Según esta última cifra, es la sexta empresa más valiosa del mundo, solo por detrás de Nvidia, Alphabet, Apple, Microsoft y Amazon.
La demanda de títulos de SpaceX ha superado los 350.000 millones$, más de cuatro veces lo ofertado. Fondos y bancos de inversión se han quedado con algo más del 70%. El tramo minorista estadounidense, al que la empresa destinó 15.000 millones$ (el 20% de la operación) recibió peticiones por 100.000 millones, muy por encima de las previsiones iniciales.
“SpaceX trata de sacar la ficción de la ciencia ficción y crear un futuro emocionante”, asegura Elon Musk, que se convierte en el primer billonario de la historia. De paso, ha hecho millonarios a 4.000 empleados que habían recibido títulos de la empresa.