Miguel Ángel Valero
La desconfianza sobre la inteligencia artificial (IA) no cesa, sino todo lo contrario, cuando se hace público que Tavus, una startup de vídeo con IA, ha enseñado Griffin, un modelo que pone en pantalla a una persona realista que te ve, te escucha y te contesta en directo. En su prueba, 26 de 54 participantes (probadores seleccionados y, por tanto, presuntamente expertos) salieron de una llamada de un minuto convencidos de haber hablado con un humano. Con el modelo anterior de Tavus, Phoenix-4.5, solo un 2,4% de la gente se creía que hablaba con una persona. Con Griffin la cifra sube al 48% en la misma prueba.
No es de extrañar que Lasst, un despacho de abogados, demande a OpenAI en California por el ataque de uno de sus agentes a Hugging Face, la gran plataforma de modelos abiertos. Pide al juez que prohíba a los agentes de OpenAI entrar sin permiso en sistemas ajenos. Es el primer caso que puede fijar quién responde cuando un agente hace daño por su cuenta. La demanda se apoya en la ley de acceso informático de California y sostiene que una empresa no puede defenderse alegando que su modelo actuó solo. "Las empresas no pueden escapar de la responsabilidad de lo que hacen sus agentes", argumenta Tyler Whitmer, fundador del bufete. Andrew Ferguson, presidente de la FTC (el regulador de consumo de Estados Unidos), dijo la semana pasada que los fabricantes deben responder por sus agentes: si le dices a una herramienta que haga algo y lo hace, nadie culpa a la herramienta. Amazon ya demandó a Perplexity porque su asistente Comet entraba en su web en contra de su voluntad. OpenAI, por su parte, asumió el fallo de Hugging Face y publicó un análisis del incidente.
En medio de este debate, California prohíbe que la IA despida sin un humano. Gavin Newsom ha firmado la ley 'No Robo Bosses', que obliga a que una persona intervenga en cualquier despido o sanción decidido sobre todo por IA.
Por otra parte, GPT-6 Astra descifra un mensaje militar de 1809. El ingeniero Carter Church descifró en unas 6 horas un despacho cifrado al mariscal Marmont de Napoleón, partiendo de una foto borrosa.
Y Anthropic parece haber deshojado la margarita de su salida a Bolsa. La presentación a inversores está prevista para la semana del 9 de noviembre, por lo que todo apunta a que cotizará antes del Día de Acción de Gracias (cuarto jueves de noviembre, el 26). El objetivo sigue siendo lograr una valoración superior a los 2 billones$.
Mientras, la fiebre de los centros de datos impulsa a Solaria en Bolsa. Se especula con negociaciones con Alibaba para abastecer de energía un centro de datos. La sed eléctrica de la inteligencia artificial llega al IBEX y pone a las renovables españolas en el radar. Algo que puede venir muy bien a sus alicaídas cotizaciones.