Miguel Ángel Valero
Las Bolsas se recuperan impulsadas por el giro de la Fed, lo que contribuye a suavizar el discurso escéptico en torno a la inteligencia artificial (IA). Este repunte ha beneficiado especialmente al sector tecnológico, el más castigado en sesiones anteriores, con avances del 2,6% para el Nasdaq, que reduce la caída acumulada desde máximos desde el -8% hasta el -4,5%.
La atención, no obstante, sigue centrada en el segmento de semiconductores, donde Nvidia vuelve a ser protagonista. En esta ocasión, se han filtrado conversaciones entre Meta y Alphabet en las que la compañía de redes sociales muestra interés por adquirir chips de la matriz de Google para sus centros de datos a partir de 2027. Junto con los de AMD, los procesadores de Alphabet son de los pocos que logran mantenerse en el mercado frente al amplio dominio de las soluciones de Nvidia.
Los TPU (Tensor Processing Unit) fueron desarrollados por Alphabet hace una década como un intento de mejorar la escalabilidad de su buscador, optimizando su operativa. Además, recientemente se ha confirmado que Anthropic también utilizará estos chips a través de Google Cloud.
Aunque por ahora no representan una alternativa real, la fuerte dependencia de los grandes desarrolladores de IA respecto a una sola empresa genera incomodidad, lo que impulsa la búsqueda de nuevas soluciones. Sin embargo, resulta complejo rivalizar con el estándar actual de las GPU de Nvidia, que no solo ofrecen soluciones más potentes y versátiles, sino que cuentan con una ventaja adicional: su lenguaje de programación propio, CUDA, que dispone de una amplia variedad de recursos que facilitan el trabajo de los desarrolladores. En consecuencia, la competencia se intensifica, paradójicamente, con uno de los principales clientes de Nvidia ofreciendo nuevas opciones, a lo que se suma su tradicional rival AMD y, más recientemente, Qualcomm, el gigante de los chips para dispositivos móviles. No obstante, todas estas iniciativas se encuentran aún lejos de amenazar seriamente el monopolio de Nvidia.
La UE no cambia la legislación digital por menos aranceles
En medio del protagonismo de la IA, la Unión Europea rechaza flexibilizar la legislación digital a cambio de la propuesta de EEUU de recortar los aranceles al acero y aluminio. Actualmente, las exportaciones europeas a territorio estadounidense soportan un gravamen del 50%. El secretario de Comercio estadounidense, Lutnick, aseguró que consideraría rebajarlo si la UE resolvía los casos legales pendientes contra gigantes tecnológicos como Google, Microsoft y Amazon.
EEUU ha reiterado en numerosas ocasiones su oposición al marco regulatorio digital de la UE, en particular a la Ley de Mercados Digitales, que busca garantizar la competencia justa y frenar las prácticas desleales de las grandes plataformas, y a la Ley de Servicios Digitales, destinada a asegurar un entorno seguro del contenido online. Sin embargo, la vicepresidenta de la Comisión Europea fue tajante: “La normativa digital europea no está sujeta a negociación”.
Martín Piqueras, profesor de OBS Business School, señala que la regulación tecnológica de la inteligencia artificial en Europa fue una de las primeras legislaciones puestas en marcha en todo el mundo. Después de un tiempo diseñando cómo se podría llevar a cabo se produjo la explosión de la IA generativa, lo que obligó a ponerla en marcha de forma acelerada y en tiempo récord. Se trataba de una legislación encaminada a proteger los derechos de los usuarios, igualdad de acceso a estas nuevas herramientas, a determinados servicios públicos, etc, y que trataba de evitar un uso incontrolado. Por ejemplo, que una tecnología pudiese decidir sobre la salud de una persona.
Esta introducción tan rápida de la regulación ponía a la Comunidad Europea en una aparente ventaja, sin embargo, también ha producido una desventaja: el bloqueo que toda regulación supone a la innovación y el análisis de otros casos de uso de inteligencia artificial más innovadores y rompedores. De alguna forma, la normativa restringe estas capacidades por las fuertes multas que impone a las organizaciones que incumplen unos estrictos requerimientos. Y ello sin duda tiene efectos negativos en la economía europea y en la capacidad de inversión encaminada a innovar. Es un límite al progreso digital.
Ahora, la Comunidad Europea ha tomado una decisión acertada: postergar la aplicación de esas multas y esos planes regulatorios dado que resulta muy difícil ejecutarlos sin disponer de unos estándares bien definidos que permitan gobernar los usos indebidos de esta tecnología, pero que permitan a la vez innovar sin bloquear la investigación de las organizaciones. Esta pausa para afinar más la regulación pretende proteger el espíritu de la Unión Europea y será buena para la sociedad en general y para las empresas, porque evitará poner en peligro la capacidad económica y de innovación que sin duda estas tecnologías van a atraer a todo el tejido industrial.
Ofi Invest: la IA seguirá siendo un impulso clave en 2026
La gestora francesa Ofi Invest AM cree que las buenas perspectivas de crecimiento de los resultados empresariales en 2025 (cerca del 12%) y en 2026 (casi +14%), seguirán sosteniendo a los mercados de renta variable, especialmente en EEUU y en Europa, a pesar de las altas valoraciones. La IA seguirá siendo en 2026 un impulso clave para las tecnológicas de EEUU, aunque no se pueden descartar algunas decepciones.
En renta variable de otras zonas geográficas, la gestora francesa es más positiva. En Japón, porque la nueva primera ministra llevará a cabo un programa económico que beneficiará a las empresas japonesas. Y también en emergentes, sobre todo en China, mercado en el que algunas compañías despuntan como líderes en sus sectores frente a las norteamericanas.
En renta fija, Ofi Invest AM mantiene su visión en líneas generales. La bajada de tipos de interés de la Fed, y el mantenimiento sin cambios de los tipos BCE provocaron una ligera bajada de rendimientos en los bonos soberanos, lo que lleva a la gestora a alargar duraciones tácticamente con el objetivo en retornos del 4,20%-4,25% para el bono EEUU a 10 años. En bonos corporativos, tanto Investment Grade como High Yield, no varia su postura, aunque sigue avisando del riesgo en las emisiones con menor calificación crediticia.
Según Eric Turjeman, Co-CIO Mutual Funds de Ofi Invest AM, la temporada de resultados empresariales actual es de las mejores en los últimos cuatro años. En el primer trimestre “real” tras los aranceles impuestos por Trump, los analistas dudaban tanto de la capacidad de mantener márgenes de las empresas,, como del apetito de los consumidores en un entorno más incierto.
Sin embargo, pese a que el consenso de analistas era conservador, el 63% de las empresas superaron las previsiones, y se revisaron al alza las previsiones de beneficios este año. Desde Ofi Invest AM esperan una subida de beneficios empresariales de casi el 12% en 2025, y casi el 14% en 2026.
Dado que no se esperan bajadas de tipos en los próximos meses, y que todavía queda parte del proyecto “One Big Beautiful Bill”, por desplegar (un proyecto del gobierno que contempla la amortización acelerada de inversiones en EEUU y desgravaciones fiscales para los hogares), es probable que la economía norteamericana continúe yendo muy bien a lo largo del tiempo, en opinión de Turjeman.
La IA continúa atrayendo el interés de inversores y empresas con cifras vertiginosas. Se prevén inversiones de casi 500.000 millones$ en IA en los próximos 12 meses en EEUU, superando en 60.000 millones la cifra prevista al inicio del trimestre. Algunos hyperscalers (empresas que ofrecen servicios de computación en la nube a gran escala, a través de centros de datos masivos diseñados para la escalabilidad, como Microsoft), piensan que la capacidad disponible tiene dificultades para seguir el ritmo de la demanda, lo que justifica estas nuevas inversiones. Los mercados son más escépticos, como se vio cuando Meta anunció que subía su gasto en IA. Pese a ello, las acciones de empresas vinculadas a la IA han subido casi el 25%, desde septiembre, mientras que el S&P 500 equiponderado se ha mantenido estable.
Las compañías de Estados Unidos ligadas al consumo, por el contrario, han presentado numerosas revisiones a la baja de sus beneficios, sobre todo las compañías tradicionalmente expuestas al segmento de hogares de ingresos medios. La propensión de los hogares con rentas más altas a gastar más, sigue muy vinculada a la valoración de los activos financieros, que se encuentran en máximos, según Turjeman. Pero la inflación causada por los aranceles está empeorando la vida a cada vez más personas, y las empresas que presentan peores perspectivas de beneficios sufren fuertes correcciones en la Bolsa.
En Europa, el crecimiento estimado de los beneficios está en torno al 2%. Comparado con las empresas de EEUU parece muy inferior, pero la realidad es que el tipo de cambio ha afectado de lleno este año a las empresas europeas. Si se hubieran recalculado en función del tipo de cambio euro/dólar, los beneficios de las empresas europeas habrían aumentado cerca del 7%.Y las perspectivas a futuro son favorables, teniendo en cuenta los planes de estímulo previstos para la zona Euro.
Las Bolsas en casi todo el mundo continúan cerca de sus niveles máximos. Los inversores, escarmentados por su cautela excesiva, han decidido dejar de descontar la prima de riesgo, a pesar de lo cual, no es realista pensar que los riesgos han desaparecido. Con la ratio precio/beneficio a futuro en EEUU en 25x, y 17x en Europa, si las valoraciones en 2026 no fueran acordes con los rendimientos históricos, habría motivos para preocuparse, indican desde Ofi Invest AM. Porque los beneficios empresariales aumentarán considerablemente el próximo año.
Este optimismo se verá justificado, o no, a medida que transcurra el tiempo. La inteligencia artificial continuará de moda entre los inversores aunque habrá que estar atentos.
DWS recomienda diversificación
Existen numerosos motivos para prestar una mayor atención a la diversificación en la asignación de activos —y para redefinirla—. Aunque el entorno actual del mercado parece constructivo, el aumento de los riesgos hace que sea importante planificar distintos escenarios e identificar oportunidades de diversificación que pueden depender de la trayectoria del mercado, más que ser universales.
En términos generales, los mercados de capitales se perciben relativamente estables: el escenario ‘Goldilocks’ sigue vigente. Y existen múltiples indicios de que este entorno podría prolongarse de cara al nuevo año. La mayoría de los bancos centrales siguen mostrando su apoyo y la economía mundial da señales de aceleración. En este contexto, los activos de riesgo podrían volver a beneficiarse.
Sin embargo, a pesar de las perspectivas positivas actuales, el entorno no está exento de riesgos. Una segunda ola de inflación o una recesión mundial provocada por los aranceles siguen siendo riesgos potenciales. En el caso de la renta variable, las valoraciones en determinados segmentos parecen elevadas, pero según DWS aún no son irracionales.
Siempre que los beneficios y la inversión sigan siendo un soporte, y que los impulsores estructurales —como la IA— permanezcan intactos, aún podría haber margen para nuevas subidas, incluso si los riesgos extremos van en aumento. Las incertidumbres sobre la política arancelaria de EEUU, la independencia de la Reserva Federal y la inestabilidad política en Europa podrían desencadenar episodios de volatilidad. La compensación por riesgo parece baja para los bonos corporativos, mientras que los riesgos de valoración y liquidez podrían hacerse más visibles en los mercados privados.