Miguel Ángel Valero
La volatilidad del precio del oro aumentó en el primer semestre de 2026. En términos intradía, el oro cotizó hasta un máximo de 5.595$ el 29 de enero. El 30 de junio, cotizó en su mínimo del año hasta la fecha de 3.943$, pero logró cerrar justo por encima del umbral de 4.000$, terminando el mes en 4.008,02$ por onza. El oro cayó un 14,14% en junio y acumulaba un descenso del 7,21% en el año. Las acciones de oro quedaron rezagadas con respecto al metal, como era de esperar durante un periodo de caída de los precios de éste. El índice MarketVector Global Gold Miners Index (MVGDX) cayó un 15,54% en junio, y un 12,41% en lo que iba de año.
"Tras alcanzar nuevos máximos históricos de casi 5.600$ por onza a comienzos de enero, los precios del oro se han visto presionados por la fortaleza del dólar estadounidense y por las expectativas de subidas de tipos de interés desde el estallido de la guerra con Irán. La narrativa macroeconómica dominante se retroalimenta: unos precios del petróleo más altos mantienen elevadas las expectativas de inflación, unas expectativas de inflación elevadas mantienen estables las decisiones de la Reserva Federal, unas decisiones estables de la Fed mantienen elevados los rendimientos reales, y unos rendimientos reales elevados respaldan al dólar estadounidense, lo que pesa sobre el oro", explica Imaru Casanova, Portfolio Manager Gold and Precious Metals de VanEck.
Como resultado, muchos analistas de materias primas han reducido sus previsiones para el precio del oro en 2026. Sin embargo, incluso después de esas revisiones a la baja, en la actualidad la estimación media de consenso se sitúa en torno a 4.700$ para 2026 y 2027, y por encima de 4.000$ para 2028 y 2029. Los analistas de Goldman Sachs, Citigroup y Deutsche Bank esperan que el oro se sitúe en 5.000$ o más en 2027.
A finales de junio, el aparente fin del conflicto en Oriente Medio erosionó aún más el atractivo del oro como activo refugio, ya que los mercados se han movido hacia un entorno favorable al riesgo y los mercados bursátiles cotizan cerca de los máximos establecidos recientemente. El oro cotiza ahora en torno a 4.000$ por onza, lo que representa un retroceso aproximado del 25% desde sus máximos de enero. Sin embargo, las acciones de oro siguen siendo una de las clases de activos con mejor comportamiento en el último año, mientras que el oro continúa superando a la mayoría de las clases de activos.
"La volatilidad del precio del oro y su reciente retroceso puede estar minando la confianza de los inversores. Sin embargo, en nuestra opinión, es importante mirar más allá del corto plazo. La fortaleza continuada de los mercados bursátiles refleja un optimismo que podría tambalearse. Las tensiones geopolíticas, los efectos prolongados del conflicto en Oriente Medio y las perspectivas de inflación siguen siendo consideraciones clave en el entorno actual", resalta la experta de VanEck.
"Un entorno prolongado de en el que la Fed se mantenga estable y no efectúe cambios en su política, podría contribuir a unos tipos reales más bajos, o incluso negativos, un contexto que históricamente ha estado entre los más favorables para el oro. En ese escenario, el oro ha desempeñado a menudo un papel destacado como diversificador y posible cobertura para los inversores que buscan protección y diversificación de cartera. Las acciones de oro también pueden desempeñar un papel en una asignación diversificada", argumenta.
Sin embargo, no hay garantía de que este contexto vaya a persistir: los tipos reales podrían subir, el oro no genera rendimiento y puede experimentar caídas de precio bruscas o prolongadas, y puede no actuar como una cobertura o diversificador eficaz en un periodo determinado. Incluso las subidas de tipos de la Fed no siempre han sido negativas para el oro. Según datos del World Gold Council que abarcan 44 subidas de tipos de la Fed desde marzo de 1997 hasta julio de 2023, el oro sorprendió positivamente en los días de subida en más del 50% de los casos. "Esto refleja únicamente resultados históricos durante un periodo concreto; las rentabilidades pasadas no son un indicador fiable de resultados futuros, y el oro puede reaccionar de forma distinta ante futuros cambios en los tipos de interés", avisa Imaru Casanova.
Los bancos centrales seguirán alimentando sus reservas con oro
Las estadísticas de oro de los bancos centrales correspondientes a mayo, publicadas también por el World Gold Council, muestran que éstos siguen comprometidos con el oro, con compras netas mensuales cercanas a niveles récord. Un 89% de los responsables de bancos centrales encuestados esperan que las reservas mundiales de oro aumenten en los próximos 12 meses.
Las fuertes compras de los bancos centrales, diversificadas por regiones, y la resiliente demanda de inversión procedente de Asia siguen apuntalando la demanda de oro en los niveles actuales. El regreso de la participación de los inversores occidentales, como ya ocurrió en 2025, podría proporcionar apoyo adicional y contribuir a nuevas subidas en el mercado del oro. Sin embargo, estas dinámicas de demanda no están garantizadas, y las compras de los bancos centrales y la demanda de inversión podrían ralentizarse o invertirse. Históricamente, el oro ha tenido un buen comportamiento durante periodos en los que la actividad de los bancos centrales y la inversión representan más del 30% de la demanda total.
Oportunidad para las acciones de oro
Históricamente, las acciones de oro han superado al propio metal en entornos de subida del precio del oro. En el entorno actual, el precio del oro ha demostrado que puede favorecer unos sólidos fundamentales empresariales. Los resultados del primer trimestre de 2026 reflejan un flujo de caja récord. El oro ha cotizado a un precio medio de aproximadamente 4.700$ por onza en lo que va de 2026. Los márgenes siguen siendo muy sólidos incluso con el oro a 4.000$ ya que se estima que los costes totales de producción del sector se situen por debajo de 2.000$ por onza de media en 2026.
Esto da a las empresas capacidad para financiar el crecimiento, pagar dividendos y recomprar acciones. Las acciones de oro siguen cotizando con valoraciones que permanecen bajas en relación con los niveles históricos, mientras que el sector parece gozar de una sólida salud financiera y operativa según estándares históricos.
Los precios actuales de la renta variable parecen reflejar supuestos más conservadores que los implícitos en los precios predominantes del oro. La renta variable del oro también conlleva riesgos adicionales a los del metal, incluidos riesgos operativos, de costes, de financiación, jurisdiccionales y específicos de cada empresa. Históricamente ha sido más volátil que el oro: como se vio en el primer semestre de 2026, las acciones de oro pueden caer con más fuerza que el metal cuando bajan los precios. Si los inversores rotan capital fuera de sectores con valoraciones mucho más elevadas, especialmente en un contexto de mayor riesgo de corrección, las acciones de oro podrían beneficiarse.

UBS: 5.000$ onza la primera mitad de 2027
El oro superó los 4.250$ onza por primera vez desde junio, rompiendo así su reciente rango de negociación de entre 4.000 y 4.100. Los riesgos a corto plazo persisten, especialmente si los datos de EE. UU. se mantienen sólidos, si los precios del petróleo siguen alimentando las preocupaciones sobre la inflación, o si el mercado continúa descontando una trayectoria de tipos más hawkish por parte de la Reserva Federal.
Sin embargo, aunque el contexto inmediato pueda seguir siendo volátil, la tesis a medio y largo plazo para el oro sigue respaldada por varios motores duraderos. "Esperamos que el precio del oro se acerque a los 5.000 USD/oz en la primera mitad de 2027. Unos tipos reales más bajos deberían, con el tiempo, reactivar la demanda de inversión. Un dólar más débil y los flujos de diversificación siguen siendo respaldos sólidos a medio plazo. Las compras de los bancos centrales proporcionan un suelo duradero para el mercado", argumentan en UBS.
Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que los inversores deberían separar el riesgo de negociación a corto plazo de la tesis de inversión a más largo plazo. De hecho, los periodos de debilidad hacia los 4.000$ o por debajo podrían acabar siendo oportunidades para construir una exposición estratégica. Para los inversores con afinidad por los activos reales, seguimos considerando adecuada una asignación al oro de un dígito medio dentro de una cartera bien diversificada. Los inversores también pueden considerar una exposición amplia a materias primas para lograr una mejor diversificación de cartera".