Miguel Ángel Valero
Airbus, Leonardo, y Thales reclaman a la Comisión Europea luz verde para fusionar sus divisiones espaciales en el proyecto Bromo y plantar cara al SpaceX de Elon Musk. Las grandes empresas europeas del espacio están harta de ver cómo SpaceX se queda con el cielo. Y han decidido responder juntando a sus tres pesos pesados.
Los tres grupos han presentado a la Unión Europea el proyecto Bromo, que integra sus negocios espaciales en una sola empresa, que tendrá unos 6.500 millones€ de facturación y 25.000 empleados. Airbus controlará el 35%, y Leonardo y Thales, el 32,5% cada uno.
El objetivo es ganar tamaño para competir en costes con los cohetes reutilizables de Elon Musk. El problema es que juntar a los tres grandes deja el mercado europeo con muchísima menos competencia.
La alemana OHB y la española Indra protestan por el proyecto Bromo: OHB amenaza con ir a los tribunales y ha lanzado una ampliación de capital de 510 millones€ como respuesta.
Ahora, la Comisión Europea deberá decidir entre el tamaño o el respeto a la libre competencia. Está en juego la creación de un campeón europeo del espacio.
Si sale adelante, nace un gigante espacial europeo con más músculo para ganar contratos. El inversor deberá estar atento a la evolución de Airbus, Leonardo y Thales, los potenciales ganadores de la operación, pero también a la de los rivales que pierden, OHB e Indra.
Lo que es evidente es que el proyecto Bromo mide el apetito y la voluntad real de Bruselas por crear campeones industriales.
UniCredit aguanta el pulso al Gobierno alemán
Al margen del espacio, otra operación, ésta en el sector financiero, puede suponer el inicio de una nueva fase de fusiones y adquisiciones en la banca europea. El italiano UniCredit apura su asalto al Commerzbank alemán.
Ya ha expirado el plazo ampliado para que los accionistas del Commerzbank se adhieran a la oferta presentada por UniCredit, un paso más (posiblemente, el definitivo) en el intento del banco italiano de forzar una fusión transfronteriza que no convence nada al Gobierno alemán mira con recelo. El Banco Central Europeo (BCE) promueve estas operaciones para crear campeones bancarios en el Viejo Continente capaces de competir con los grandes de EEUU, pero al mismo tiempo hace equilibrios para no enfrentarse a su principal 'accionista', Alemania.