07Apr

Las economías más ricas y las más orientadas a los servicios cognitivos son las más expuestas a la automatización, mientras que los países en los que el empleo sigue estando más orientado al comercio, servicios personales, construcción, o transporte muestran una exposición más moderada.

Miguel Ángel Valero

Más de tres años después del lanzamiento de ChatGPT, el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el empleo sigue siendo, en gran medida, invisible en las estadísticas agregadas. Sin embargo, está empezando a manifestarse de forma marginal en determinados segmentos del mercado laboral, especialmente en puestos de nivel inicial dentro de los sectores más vulnerables. En este contexto, España presenta una exposición a la automatización impulsada por la IA ligeramente inferior a la media europea.

En el escenario Special Agent, un 15,2% del contenido de las tareas en la población activa española se encuentra en riesgo, situando al país dentro de un grupo de economías del sur de Europa —junto a Portugal e Italia y, de forma más difusa, Grecia, Bulgaria, Rumanía y Turquía— con niveles de exposición moderados, según el estudio ‘La próxima frontera de la automatización: un mapa de escenarios sobre la exposición laboral a la IA’, elaborado por Coface y el Observatorio de Empleos Amenazados y Emergentes (OEM), con el objetivo de analizar a nivel internacional qué tareas y profesiones están más expuestas a la automatización por IA y anticipar su impacto en el mercado laboral.

Y es que, al ofrecer un análisis único de la exposición a la automatización impulsada por la IA de las tareas que componen las diferentes profesiones, este análisis pone en relieve un cambio en la frontera de la automatización: con la IA, son ahora las tareas cognitivas, complejas y cualificadas las que parecen estar cada vez más en peligro, lo que plantea un riesgo de trastorno en la estructura del empleo.

De esta forma, la posición de España en el mapa global refleja tanto la estructura económica como la del empleo del país, donde sectores como el comercio minorista, el transporte, los servicios de alojamiento y restauración, la construcción y el sector inmobiliario desempeñan un papel más importante que en la media europea. Por el contrario, la industria manufacturera, la información y comunicación, los servicios profesionales y científicos, y el amplio bloque de los servicios públicos tienen una presencia relativamente menor. 

Como consecuencia, el empleo está menos concentrado en ocupaciones corporativas y digitales altamente expuestas —más predominantes en el noroeste de Europa— y más orientado hacia funciones de atención al cliente y administrativas propias de la economía de servicios. En esta configuración, la exposición a la IA se ve impulsada principalmente por profesionales de ventas y atención al cliente, empleados administrativos generales, y puestos empresariales y administrativos, así como determinadas ocupaciones de ingeniería y técnicas aplicadas; mientras que el menor peso de los segmentos corporativos de gama alta y con un uso intensivo de las TIC actúa como factor moderador de la exposición global.

El estudio destaca una ruptura importante con las oleadas de automatización anteriores: la IA no representa una continuación de tecnologías como la robótica o el software, sino que desplaza el foco hacia tareas cognitivas que son complejas y no repetitivas. Su impacto es muy variado: se percibe primero a nivel de tarea, antes de tener un impacto desigual en las profesiones, los grupos profesionales y, más allá de eso, en los sectores en los que se concentran.

En el escenario principal estudiado, relativo al despliegue de la IA basada en agentes, aproximadamente una de cada ocho profesiones a nivel mundial supera el umbral del 30% de tareas automatizables, lo que el estudio identifica como un umbral para una profunda transformación de la profesión, allanando el camino para una redistribución potencialmente significativa del personal, sin que ello signifique necesariamente su desaparición. Las profesiones más expuestas se concentran en campos altamente cognitivos y con un uso intensivo de la información: ingeniería, TI, funciones administrativas, finanzas, derecho y ciertas profesiones creativas y analíticas.

Por el contrario, las ocupaciones menos vulnerables siguen siendo en gran medida manuales o implican interacciones humanas difíciles de estandarizar: la industria manufacturera, la construcción, el mantenimiento, el transporte, la restauración, la limpieza y determinadas actividades de cuidados y asistencia.

El estudio también mide el contenido real del trabajo en riesgo en cada mercado laboral examinado, comparando la proporción de tareas automatizables en cada una de las 923 ocupaciones con su volumen de empleo. Al agruparlas en ocho categorías amplias, identifica los grupos ocupacionales con mayor riesgo.

Las conclusiones son claras: más de una cuarta parte del contenido del trabajo podría automatizarse en los sectores de gestión y administración, profesiones creativas, derecho y finanzas, así como en ingeniería y tecnologías de la información. Por el contrario, los servicios presenciales y las ocupaciones técnicas, artesanales y de producción industrial se mantienen por debajo del umbral del 10 %. Los empleos en el ámbito de los cuidados, la educación, las ventas y, en términos más generales, las profesiones de cara al público ocupan una posición intermedia: algunas de sus tareas están en riesgo, pero su dimensión humana sigue actuando como factor protector.

El estudio destaca que la exposición de los países a la automatización impulsada por la IA varía significativamente, oscilando entre alrededor del 12% del contenido laboral expuesto a la automatización (definido como la proporción de tareas automatizables en relación con el empleo total) en Turquía y casi el 20% en el Reino Unido. Estas diferencias se explican en gran medida por la estructura de las economías, que determina en gran parte la estructura del empleo y, en consecuencia, la proporción de tareas que pueden automatizarse potencialmente.

Las economías más ricas y las más orientadas a los servicios cognitivos parecen, por tanto, ser las más expuestas a la automatización. Además del Reino Unido, los Países Bajos, Irlanda y Luxemburgo presentan una mayor concentración de ocupaciones intensivas en información, mientras que los países en los que el empleo sigue estando más orientado al comercio, los servicios personales, la construcción, el transporte u otras actividades más intensivas físicamente muestran una exposición más moderada. El estudio identifica cinco grupos de países con perfiles similares.

Dado que afecta a profesiones cualificadas y bien remuneradas, la implantación de la IA podría acabar alterando los equilibrios económicos y sociales. Al automatizar algunas de las tareas que se realizan en las profesiones más cualificadas, podría desplazar de manera notable una parte significativa del valor añadido del trabajo hacia el capital. Para los países cuyos sistemas fiscales dependen en gran medida de la tributación directa o indirecta del trabajo, esta evolución plantearía un doble desafío presupuestario, al reducir los ingresos fiscales (cotizaciones a la seguridad social, impuesto sobre la renta, IVA, etc.) y, al mismo tiempo, aumentar el gasto público (seguro de paro, formación).

El estudio también nos invita a considerar de manera más amplia el valor de la educación y las titulaciones que se otorgan actualmente al final de diversos itinerarios educativos. Si algunas de las tareas para las que preparan los estudios de larga duración se vuelven más fácilmente automatizables, el vínculo entre el nivel educativo, la remuneración y la seguridad laboral podría debilitarse. Sin llegar (todavía) a la conclusión de que la educación superior ya no es necesaria, estos hallazgos sugieren que los empleadores podrían dar menos importancia a las titulaciones por sí solas y centrarse, en cambio, en habilidades que sigan siendo complementarias a la IA, como el criterio, la adaptabilidad o la capacidad de supervisar su uso.

El auge de la IA podría dar lugar a nuevas vulnerabilidades geopolíticas, logísticas y operativas debido a la concentración de sus activos más críticos (semiconductores, modelos de lenguaje, centros de datos) en un número limitado de empresas y países que controlan las tecnologías.

Aunque la trayectoria exacta de estas transformaciones sigue siendo incierta, y la transición de la exposición técnica de las tareas a sus efectos netos sobre el empleo no es automática, hay un punto que destaca claramente: la IA no se está implementando en los márgenes del trabajo, sino en una parte de sus funciones cognitivas, no rutinarias y cualificadas, percibidas desde hace tiempo como las más seguras. Dado que estas funciones forman parte de ocupaciones que desempeñan un papel fundamental en la generación de ingresos, valor añadido y recaudación fiscal, parece poco probable que tal transformación pueda tener lugar sin remodelar, en mayor o menor medida, la naturaleza de los puestos de trabajo y los equilibrios que los sustentan.

Claves para gobernar la IA 

Por su parte, Millán Berzosa, autor de Gobernar con lo que viene. Tecnología y liderazgo estratégico para CEOs y consejeros (LID Editorial), comenta que "si hablamos de inteligencia artificial, esta puede llevarnos rápido a muchos lugares, pero difícilmente lo hará en la dirección correcta y al destino deseado sin orden práctico y la guía adecuada de las instancias de decisión. Es por ello que, para gobernar con lo que viene, debemos entender qué tecnologías importan, liderar para propiciar un cambio real y positivo, tener  criterio anticipativo, idear para construir el mejor futuro posible y ampliar nuestra mirada":

  • 1. Entender qué tecnologías importan y por qué. Hay que poner orden en todo: desde los agentes, los sistemas multiagente, o los retos de los entornos de pruebas, a las implicaciones para los equipos y la cultura corporativa. Los líderes tienen el reto de conectar la realidad con el valor que tiene la tecnología, y poner el énfasis en tomar decisiones informadas, sin dejarse arrastrar solo por los elementos de novedad.
  • 2. Qué cambio queremos liderar. Es momento de aprovechar herramientas con enorme capacidad de procesamiento para aligerar tareas y ganar en eficiencia en términos de tiempo, capacidades y optimización del talento. Pero a la vez, en estos tiempos de aceleración y de estrés por no quedarse atrás, evitar sucumbir al FOMO (Fear of Missing Out, miedo a quedarse fuera) y acabar en una suerte de seguidismo irreflexivo, ante sistemas que muchas veces predicen un conjunto de variables típicas y lo hacen con un resultado que tienen toda la apariencia de ser verosímil, pero que sin buenas riendas pueden tumbar nuestros objetivos por las imprecisiones.
  • 3. Qué riesgos deben ser anticipados. Para establecer un marco claro, lo primero es empezar por visualizar qué operaciones y decisiones se están ya produciendo de una manera en la que la clave está en los automatismos. Deberemos observar y brindar la asistencia adecuada a quienes validan los diferentes modelos, con énfasis en si hay trazabilidad clara de todos los procesos, revisiones significativas e, incluso, margen para el sentido común, algo tan humano como necesario.
  • 4. Qué sistemas conviene robustecer. Implementar un sistema de inteligencia artificial no debe ser una cuestión de todo o nada, y es importante entender qué sistema, o mejor, qué sistemas, son los más convenientes para nuestra empresa y para nuestros equipos, sin monodependencia en lo posible de un único proveedor y con los niveles de supervisión deseables. La inteligencia artificial puede ayudar en multitud de operaciones, desde apoyo en el filtrado de solicitudes para una posición a reducir tiempo en gestión de grandes cantidades de información, pero es importante entender cómo funciona y tener un cierto conocimiento de las potenciales aristas desde todos los puntos de vista, desde nuestros valores a la propia regulación que resulte de aplicación.
  • 5. Qué decisiones requieren una mirada más profunda. En inteligencia artificial se liga al concepto de deep learning o aprendizaje profundo, con sistemas basados en modelos complejos y que, al ser difíciles de interpretar, acaban en lo que popularmente se conoce como caja negra, con el reto de trazabilidad en las variables empleadas. Cada palabra, cada símbolo, cada elemento ligado a conocimiento, es convertido a una unidad digital o token, como ficha que concede acceso o permiso a diferentes tipos de recursos. Los modelos de inteligencia artificial traducen ese lenguaje de unidades de significado, de tokens, gracias a diferentes modelos aplicados y que anticipan qué elemento tiene sentido que venga de seguido, basándose en cómo se aglutinan de manera típica. Desde la base, de lo general a lo particular, los procesos de inteligencia artificial están diseñados para, ante una misma pregunta, generar respuestas diferentes pero plausibles. Para mantener las riendas, conviene remarcar el valor único del criterio humano en las decisiones más sensibles.
30Mar

La perspectiva de un conflicto prolongado e incierto ha provocado fuertes caídas en acciones, bonos y la mayoría de las divisas, con la única excepción del dólar. La presión vendedora se acelera, mientras los precios de la energía se disparan y arrastran al alza al resto de las materias primas

Miguel Ángel Valero

La guerra de Oriente Medio entra en su segundo mes sin que se vea la luz al final del túnel, aunque los mercados parecen aferrarse a la convicción de que, más allá de la retórica, ninguna de las partes parece dispuesta a cruzar líneas irreversibles. El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, asegura en la reunión de ministros de Exteriores del G‑7 que el conflicto está planificado para unas seis semanas y sin tropas sobre el terreno.

Mientras Trump opta por ganar tiempo, ampliando los plazos y posponiendo decisiones críticas, sugiere “controlar” los recursos petroleros iraníes, planteando incluso la posibilidad de tomar el enclave estratégico de la isla de Jarg, principal terminal de exportación de crudo de Irán, y amenaza de nuevo con atacar las centrales eléctricas del país de los ayatolás.

Los hutíes se suman al conflicto enviando misiles a Israel, lo que pone en riesgo el acceso al mar Rojo, por el estrecho de Bab el-Mandeb, y compromete un punto de desahogo clave para el crudo saudí, como es el puerto de Yanbu. 

Emiratos Árabes Unidos propone la creación de una coalición internacional para asegurar la libertad de navegación en el estrecho.

Con el tráfico marítimo bloqueado se acelera la presión para lograr una solución tanto para EEUU como para las demás potencias mundiales porque difícilmente se conseguirán rutas alternativas para el 20% de la producción global de crudo y del comercio global de gas natural licuado (GNL) que pasa habitualmente por el estrecho. Además, por Ormuz no solo sale petróleo: más de una cuarta parte de las importaciones globales de dos fertilizantes clave –urea y fosfato diamónico– proceden de países del Golfo, a lo que se une el 48% del azufre –otro componente clave para la industria de fertilizantes–. De esta región proviene el 9% de la producción mundial de aluminio.

Todo ello, tensiona las cadenas de producción globales y esta semana se empezará a reflejar en los datos macroeconómicos: habrá un repunte de la inflación y un freno en la confianza de los empresarios.

Coface: máximo histórico de la gasolina en EEUU

Precisamente, un análisis de Coface subraya que,  un mes después del inicio de la ofensiva israelí-estadounidense contra Irán, las interrupciones en el suministro de materias primas a través del estrecho de Ormuz siguen alimentando la volatilidad de los precios. El petróleo y el gas, los fertilizantes, los derivados petroquímicos y el aluminio se ven especialmente afectados.“La actual escalada en Oriente Medio está afectando duramente a los mercados de materias primas. El hecho de que el conflicto llegue o no a un punto muerto determinará el alcance del impacto actual en la parte descendente de la cadena de valor” , afirma Simon Lacoume, economista sectorial de Coface.

Los ataques al complejo gasístico de RasLaffan, en Catar, han provocado una nueva subida del precio de las materias primas energéticas. El crudo Brent, que alcanzó un máximo de 119$ a mediados de marzo, subió un 50% en un mes. Sin embargo, los expertos de la compañía de gestión integral del riesgo comercial destacan que esta subida no es uniforme: el crudo DME de Omán ha superado los 160$ por barril, mientras que el WTI estadounidense ronda los 100$ por barril, lo que refleja un impacto muy desigual en los precios según la región y el producto.

A medida que el conflicto se prolonga, esta subida ya está empezando a extenderse a lo largo de la cadena de valor. En EEUU, los precios minoristas de la gasolina normal han alcanzado un máximo histórico (3,96$ por galón, un 35% más que el mes anterior). En Asia, los precios del gasóleo (Singapur) casi se han triplicado desde el inicio del conflicto, hasta los 256 dólares por barril ; los precios mundiales del combustible para aviones se han duplicado, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

La subida también es evidente en el gas natural. En Europa, los contratos de futuribles de gas (el índice TTF holandés) se han disparado un 85% en un mes, hasta los 55€/MWh ; mientras que el índice de referencia asiático (LNG Japan/Korea Marker ) se ha duplicado durante el mismo periodo, lo que refleja la persistente vulnerabilidad de los mercados importadores. En comparación, el mercado estadounidense parece menos expuesto a las interrupciones del suministro. No obstante, el Henry Hub estadounidense se encuentra bajo una fuerte presión alcista (+36% intermensual), una señal de que las tensiones energéticas ya se han extendido a nivel mundial. 

Consecuencia: los precios de muchos compuestos petroquímicos están aumentando exponencialmente Los países del Golfo son los principales proveedores asiáticos de productos petroquímicos, que son esenciales para toda la industria del plástico. Una tonelada de nafta ha alcanzado los 1.000$ en Singapur, lo que supone un aumento de más del 60% desde el inicio del conflicto. La combinación de las tensiones en el estrecho de Ormuz y las existencias asiáticas históricamente bajas (de 2 a 3 semanas) ya ha disparado los precios de los polímeros (polipropileno, polietileno, poliestireno, PVC). Esto plantea ahora un riesgo de contagio a toda la cadena de valor.

Esta tendencia también está afectando al azufre , un insumo clave para el proceso de lixiviación de los minerales de cobre y níquel. El aumento del 25% en su precio en un solo mes está poniendo en riesgo a los principales productores mineros altamente dependientes, como Chile, la República Democrática del Congo e Indonesia.

Gracias al abaratamiento de los suministros energéticos nacionales, los países del Golfo ocupan una posición central en estos mercados , representando casi el 19% de las exportaciones mundiales de fertilizantes nitrogenados y el 36% del volumen mundial de urea, mientras que Arabia Saudí es el cuarto mayor exportador de fosfatos. Sin embargo, el gas natural representa hasta el 80% de los costes de producción de los fertilizantes nitrogenados . Por lo tanto, el aumento de los precios del gas provoca, automáticamente, un incremento de los precios de los fertilizantes: una tonelada de urea granulada (FOB Oriente Medio) ha subido un 37%, hasta los 665$, desde el inicio del conflicto. No obstante, el impacto sigue siendo limitado. Por el momento, solo los productores de cereales estadounidenses parecen verse afectados; pero, si las perturbaciones persistieran, Brasil, la India o, incluso, Europa estarían más expuestos.

Los efectos negativos podrían incluso extenderse más allá de los flujos directos de fertilizantes —la India, Brasil o EEUU, para los que los países del Golfo representan el 63%, el 24% y el 21% de las importaciones de fertilizantes nitrogenados, respectivamente — y afectar a terceros países como Marruecos, el principal productor mundial de roca fosfórica, que depende en gran medida del azufre exportado por los países del Golfo.

Con el estrecho de Ormuz bloqueado, los países del Golfo —que representan el 8% de la producción mundial de aluminio— no pueden exportar su producción nacional ni importar las materias primas (bauxita y alúmina) que necesitan sus fundiciones. El lunes 16 de marzo, Aluminum Bahrain (Alba) —que produce el 25 % del aluminio de la región — anunció la suspensión del 19% de su producción, lo que representa el 5% de la producción de aluminio de la región. Lejos de la agitación en Oriente Medio, Mosal ha anunciado la suspensión d e sus operaciones en Mozambique, alegando unos costes energéticos excesivos.

En este contexto de deterioro, los precios del aluminio siguen, por tanto, una tendencia al alza (+11,5% intermensual) , alcanzando un máximo de 3.500$/tonelada tras casi una subida del 25% durante el último año. 

Franklin Templeton destaca la solidez del crecimiento económico mundial

Sonal Desai, CIO de Renta Fija de Franklin Templeton, destaca la solidez del crecimiento en las principales economías, a pesar de que el contexto geopolítico y el encarecimiento de la energía estén elevando los riesgos de inflación. Y señala que la política monetaria sigue siendo el principal factor de ajuste, con posibles divergencias entre los bancos centrales.

El crecimiento de EEUU ha demostrado ser sorprendentemente resiliente a pesar de una constante sucesión de narrativas bajistas. Aunque el aumento de los costes energéticos vinculado a la escalada de tensiones en Oriente Medio, de mantenerse, probablemente presione el consumo, el inminente estímulo fiscal debería compensar parcialmente ese impacto negativo. Mientras tanto, el ciclo de inversión en capital (capex) impulsado por la inteligencia artificial (IA) se mantiene intacto. 

"Nuestra previsión, superior al consenso, de un crecimiento del producto interior bruto (PIB) estadounidense del 3% para 2026 presenta ahora ciertos riesgos a la baja. Aunque el riesgo de recesión ya no es irrelevante, sigue siendo un riesgo de cola. El escenario más probable es un crecimiento más lento, no una contracción, con la expansión estructural aún intacta. Esperamos que la Reserva Federal mantenga su postura sin cambios hasta el final del mandato de su presidente, Jerome Powell, y posiblemente durante todo el año, dado el aumento de los riesgos al alza para la inflación", explica. Si la inflación se extiende más allá de la energía y se vuelve persistente, la Fed podría verse obligada a mantener los tipos de interés elevados durante más tiempo o incluso considerar nuevas subidas.

El conflicto en Oriente Medio ha reintroducido un shock energético en las perspectivas macroeconómicas de la Eurozona, elevando los riesgos inflacionistas y debilitando el perfil de crecimiento a corto plazo, pero creemos que el contexto actual es sustancialmente diferente y será menos severo que en 2022. El shock de oferta no coincide con las dinámicas de reapertura tras la pandemia, y la posición energética de Europa es más sólida: el suministro de gas se ha diversificado, las importaciones de gas natural licuado (GNL) han aumentado y la contribución de las energías renovables ha crecido, por lo que el riesgo de escasez es considerablemente menor. La inflación se manifestará primero a través de la energía, elevando la inflación general hasta alrededor del 3% en un plazo de tres meses, mientras que el crecimiento apunta a una recuperación más lenta en lugar de una recesión. El Banco Central Europeo (BCE) está evaluando distintos escenarios y podría ajustar su política, mientras que el euro afronta presiones moderadas, pero se mantiene resiliente.

Los últimos datos de Japón apuntan a una senda de crecimiento “lenta pero constante”, con una mayor relevancia de la demanda interna y de la política económica. El PIB del cuarto trimestre de 2025 fue revisado al alza, situándose por encima de su potencial, impulsado íntegramente por una sólida demanda interna. El impulso a comienzos de 2026 parece más firme, a medida que se recuperan los ingresos reales, mejora la confianza empresarial y repuntan las exportaciones, especialmente hacia EEUU y China, de cara al Año Nuevo Lunar. La política fiscal es clave en las perspectivas, con posibles recortes de impuestos y la continuidad de la inversión respaldando el crecimiento hasta 2027. La inflación se modera a corto plazo debido a medidas políticas, pero las subidas salariales deberían mantener las presiones subyacentes sobre los precios. Se espera que el Banco de Japón continúe con subidas graduales de los tipos de interés, mientras que los mercados de bonos siguen siendo volátiles.

Ebury: más inflación y menos crecimiento

Nos adentramos en el segundo mes de la guerra y no observamos signos claros de que se vaya a producir una tregua ni de que se vaya a reabrir el estrecho de Ormuz. La perspectiva de un conflicto prolongado e incierto ha provocado fuertes caídas en acciones, bonos y la mayoría de las divisas, con la única excepción del dólar. La presión vendedora se acelera, mientras los precios de la energía se disparan y arrastran al alza al resto de las materias primas, que se convierten en el único activo que se está beneficiando de la situación. 

Los primeros datos macroeconómicos ya reflejan el impacto del conflicto: mayor inflación y menor crecimiento. El factor dominante en los mercados sigue siendo, sin duda, la evolución de la guerra. Las declaraciones erráticas de Trump, que recuerdan a aquellas que pronunció en los días previos y posteriores al  “día de la liberación”, tienen cada vez menos influencia en las fluctuaciones diarias de los precios. Aunque sigue siendo prácticamente imposible anticipar el curso del conflicto, esta semana llegarán datos macroeconómicos relevantes que ayudarán a calibrar su impacto real en las principales economías. Destacan, entre otros, los indicadores laborales de marzo en Estados Unidos (culminando con el informe de nóminas no agrícolas del viernes), la encuesta ISM empresarial del miércoles y el dato preliminar de inflación de marzo en la zona euro, que se publicará el martes.

  • EUR: El euro se depreció la semana pasada a medida que el optimismo sobre una posible desescalada se desvanecía, aunque se mantiene dentro del amplio rango en el que viene cotizando desde el verano pasado. Los PMI mostraron una caída notable, pero, al igual que en Reino Unido, siguen apuntando a un crecimiento modesto incluso después de que las empresas hayan empezado a considerar las posibles ramificaciones económicas del conflicto. A primera vista, el sector manufacturero vuelve a mostrar resiliencia, aunque consideramos que esta será efímera , ya que parece deberse a que las empresas se apresuran a acumular existencias ante las subidas de precios previstas, y no a una auténtica expansión impulsada por la demanda. Las señales del BCE indican que el banco central no dudará en subir los tipos de interés como respuesta a las presiones inflacionistas derivadas del encarecimiento de la energía. Esta postura restrictiva está ayudando al euro a recuperarse de los mínimos recientes.  Sin embargo, las recientes declaraciones de algunos miembros del Consejo de Gobierno no han dado precisamente luz verde a una subida en abril, y tanto el momento como el alcance de cualquier endurecimiento de la política monetaria siguen siendo una incógnita. El dato preliminar de inflación de esta semana será, por ello, uno de los más importantes de los últimos meses.
  • USD: La revolución del esquisto, que convirtió a EEUU en exportador neto de energía y puso fin a su dependencia de las importaciones, ha blindado al país frente a la subida de los precios del petróleo y el gas. Esto explica el fortalecimiento generalizado del dólar frente a las principales divisas. Seguimos apostando por una subida del dólar mientras la guerra continúe sin que se vislumbre un final claro. Un pequeño consuelo es que Trump, al menos, parece estar buscando una 'vía de salida' relativamente rápida de la guerra. Queda por ver si será capaz de orquestar una desescalada controlada y que pueda presentar razonablemente como una 'victoria'. El principal lastre para la moneda estadounidense en estos momentos es la postura relativamente moderada de la Reserva Federal, que parece más reticente que sus homólogos del G-10 a responder con subidas de tipos al repunte energético. Los datos de empleo de esta semana pondrán a prueba esta visión: si, como se espera, muestran una resiliencia notable pese a la guerra, es probable que aumente la presión sobre más miembros del FOMC para endurecer la política monetaria.
  • GBP: La libra esterlina comienza a acusar el impacto de la guerra. La semana pasada se depreció tanto frente al dólar como frente al euro. Hasta el momento, el principal indicador disponible sobre el efecto del conflicto en la economía británica es el PMI de la semana pasada. Aunque empeoró respecto a febrero, no resultó catastrófico: la economía sigue en expansión y el sector manufacturero registró un sorprendente repunte, aunque este último se debió en parte a la acumulación de existencias ante las posibles interrupciones en el suministro que se avecinan. Mientras tanto, la intensa ola de ventas de bonos soberanos a nivel global está golpeando con especial dureza al mercado británico de deuda pública. El rendimiento del gilts a 10 años alcanzó la semana pasada su nivel más alto desde 2008. Los temores inflacionistas están plenamente justificados: el Banco de Inglaterra prevé que la inflación al consumo alcance un pico de entre el 3,5 % y el 4 % a finales de año, impulsada por el repunte de los costes energéticos. Esta trayectoria prácticamente descarta nuevas bajadas de tipos en el corto plazo. Sin embargo, no creemos que justifique un endurecimiento agresivo de la política monetaria, teniendo en cuenta la debilidad del mercado laboral británico. Por ello, las tres subidas de tipos que el mercado descuenta para el Banco de Inglaterra en 2026 nos siguen pareciendo excesivas.

UBP: semana clave para el dólar

El Forex Outlook de UBP cree que se avecina una semana clave para el dólar  con la publicación de los datos del mercado laboral de EEUU: "Sin embargo, no anticipamos un impacto significativo en divisas dado el foco en los acontecimientos en Oriente Medio". La publicación de los datos preliminares del índice de precios al consumo (IPC) de la Eurozona de marzo debería ofrecer una indicación de las próximas presiones inflacionarias, aunque es poco probable que el euro se beneficie de una cifra de inflación superior a lo esperado. El dólar/ yen japonés vuelve a estar en el centro de atención, con el Banco de Japón afrontando decisiones difíciles. 

UBS: aumenta la vulnerabilidad de las carteras

El UBS CIO Daily subraya que las acciones globales cayeron por cuarta semana consecutiva y los precios del petróleo tendieron al alza, a medida que los inversores comenzaron cada vez más a valorar la posibilidad de un conflicto más prolongado y de interrupciones en el suministro energético. Estas preocupaciones están aumentando la vulnerabilidad de las carteras de renta variable y renta fija, ya que las elevadas correlaciones están erosionando los beneficios tradicionales de la diversificación.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Los inversores no deberían intentar ‘operar’ con eventos geopolíticos, sino más bien mantenerse invertidos mientras toman medidas para reducir progresivamente el riesgo de sus carteras cuanto más tiempo se mantengan altos los precios del petróleo. Nuestro objetivo no es la perfección, sino la gestión del riesgo y la mitigación de pérdidas”.

Evli: no cambia la rotación desde EEUU a Europa

Por su parte, la gestora nórdica Evli opina que la guerra en Irán no ha cambiado la tendencia actual de rotación en renta variable desde valores growth en Estados Unidos, hacia acciones value en Europa y en otras regiones. Cree que los efectos del conflicto en Irán en los mercados y la economía serán transitorios, mientras que la rotación es estructural y durará varios años, porque se apoya en las valoraciones, el estímulo fiscal, y la mejora de beneficios empresariales. El conflicto en Irán podría crear nuevas oportunidades en las temáticas ya favorecidas por el ciclo, como Europa y Defensa europea, sectores manufacturero e industrial, y la electrificación derivada de la transición energética y la demanda de infraestructuras para la IA. 

En febrero, la rotación en renta variable continuó, con flujos desplazándose desde valores growth caros, hacia opciones value más baratas. Geográficamente, desde EEUU a Europa, Japón y los Mercados Emergentes, y por sectores, desde tecnología hacia industriales y materiales. Sin embargo, todo se vio interrumpido cuando EEUU e Israel atacaron Irán, desencadenando una oleada de aversión al riesgo que provocó recogida de beneficios y pérdida de parte de las ganancias por la rotación.

La temática IA se volvió más compleja. El mercado espera que nuevas herramientas de IA sustituyan a las tradicionales, lo que perjudicaría a empresas de software y servicios, Por su parte, los grandes proveedores de infraestructura (“hiperscalers”) siguieron su tendencia bajista, por el temor a un exceso de inversión y a cuellos de botella relacionados con el suministro energético y los chips de memoria. 

En el plano macroeconómico, los estímulos fiscales de Alemania, Estados Unidos y Japón continúan impulsando la disposición de las empresas a invertir, y apoyan los sectores cíclicos en todas las regiones. Los sectores manufacturero e industrial siguen beneficiándose del gasto en capital fuera del sector tecnológico.

Con la liquidez obtenida, los gestores incrementan las posiciones en acciones que todavía están lejos de su valoración histórica, o bien sus precios continúan a la baja. Y este proceso se repite continuamente, desde el lanzamiento del fondo en 2007.

Según los expertos de Evli, el escenario de rotación desde valores growth USA hacia value en Europa y otras regiones no cambia, pese a la guerra en Irán. Porque la rotación sigue respaldada por factores estructurales, como las valoraciones, el estímulo fiscal y la mejora en beneficios empresariales. Dado que la situación de guerra será temporal y la rotación se apoya en factores sólidos, los expertos de Evli confirman que el estilo value y las temáticas de inversión fuera de Estados Unidos siguen siendo atractivos, no así el estilo growth en USA y las estrategias en IA.

Temáticas con potencial:

  • Europa: El cierre de la brecha de valoración con EEUU sigue favoreciendo los mercados europeos frente al resto. La expansión fiscal de Alemania beneficia a sectores industriales, materiales y financieros, reforzando una rotación que según Evli es estructural y durará varios años. 
  • Defensa europea y reconstrucción de Ucrania: Los presupuestos europeos de Defensa siguen creciendo con apoyo de la OTAN, mientras que las empresas europeas se van posicionando en la futura reconstrucción de Ucrania. Ambos factores son estructurales y refuerzan estas temáticas, aportándoles visibilidad durante años. Temáticas que combinan valor, crecimiento e impulso geopolítico. 
  • Manufactura y recursos: El estímulo fiscal en Alemania, Japón y EEUU se materializa en la inversión en empresas industriales y productores de recursos, soportando la rotación en una tendencia cíclica que la consolida.
  • Electrificación: Tres tendencias macro de fondo sostienen el atractivo de invertir en electrificación: la transición energética, el despliegue de infraestructura de IA (que exige enormes cantidades de energía) y el resurgimiento del sector manufacturero. Además, según Evli, es una temática que permite invertir en IA en aquello que la impulsa, (infraestructura eléctrica y de redes), evitando los riesgos de los hiperscalers y los fabricantes de software. Por último la creciente demanda energética global, favorece esta temática.
25Mar

El prácticamente mes de conflicto ya se está percibiendo en la industria petroquímica mundial, especialmente en Asia, y amenaza con provocar una crisis en el sector agroalimentario europeo más grave que la generada por la pandemia o por la invasión rusa de Ucrania.

Miguel Ángel Valero

Los efectos negativos de prácticamente un mes de conflicto en Oriente Próximo sobre la economía mundial comienzan a reflejarse en la confianza de los empresarios, que en marzo cayó a ambos lados del Atlántico. Los indicadores adelantados más relevantes decepcionaron tanto en EEUU como en la zona euro, al caer el PMI compuesto en ambas economías lo que apunta a un menor dinamismo de la actividad en los próximos meses.

En la Eurozona, el deterioro de la confianza es mayor dado que se partía de un punto también más bajo. En marzo la confianza de los gestores de compras de las empresas europeas bajó hasta 50,5 desde el 51,9 previo, situándose en su menor nivel desde mayo del año pasado. Por sectores, este retroceso se concentró en los servicios que cayó hasta 50,1 desde el 51,9 previo, mientras que repuntó la confianza en el sector industrial al elevarse hasta 51,4 desde el 50,8 previo. Sin embargo, esta mejora de la confianza industrial tendrá poco margen de continuar dado que probablemente refleja un anticipo de las compras tratando de evitar posibles problemas de suministros futuros. Un factor clave de los datos de marzo fue una marcada aceleración de los costes de los insumos que según señalaron los empresarios estarían subiendo al ritmo más rápido desde febrero de 2023.

En EEUU, la lectura fue similar, aunque la confianza se mantiene en niveles más altos: el PMI compuesto bajó hasta 51,4 desde el 51,9 previo, manteniéndose así cómodamente en terreno de expansión. Por sectores, al igual que en la zona euro, se apreció un mayor deterioro de la confianza de los servicios (51,1 vs. 51,7 previo) mientras que repuntó la confianza en la industria (52,4 vs. 51,6 anterior).

Un mes sin atisbar el final

Una oportuna filtración asegura que EEUU ha enviado un plan de 15 puntos a Irán a través de Pakistán, que ejerce como mediador, lo que supone un paso adicional en la búsqueda de una desescalada. Aunque los detalles no se han hecho públicos, previsiblemente incluirá limitaciones al enriquecimiento de uranio, incluso para usos civiles. Las autoridades iraníes continúan negando estar inmersas en conversaciones con Washington. Sin embargo, Teherán ha emitido un comunicado indicando que permitirá el tránsito por Ormuz a embarcaciones “no hostiles”, sin especificar claramente los criterios y condicionándolo a una coordinación previa con las autoridades locales. Este giro en su postura, frente a las amenazas iniciales, sugiere que Irán también percibe la necesidad de frenar la escalada, presionado diplomáticamente por Pakistán, India y China.

Al mismo tiempo, la lista de actores potencialmente dispuestos a atacar a Irán podría ampliarse, ya que Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos comienzan a mostrarse más proclives a implicarse en el conflicto tras otra jornada de ofensivas. Los estados del Golfo, sometidos a bombardeos constantes por parte de Irán, comienzan a plantearse seriamente participar en la guerra si Teherán ataca infraestructuras críticas como plantas energéticas o desalinizadoras. 

En un conflicto impulsado por EEUU e Israel, los países vecinos están siendo duramente golpeados por los ataques iraníes, pese a que hasta ahora habían optado por mantener la calma. Irán sostiene que los estados del Golfo son objetivos legítimos, alegando que EEUU utiliza su espacio aéreo y sus territorios para atacarlo. Emiratos Árabes Unidos ha recibido 1.806 drones y 372 misiles; Kuwait, Arabia Saudí, Baréin, Jordania y Catar también han sido blanco de ataques. En todos los casos han sido atacadas infraestructuras energéticas, y en Catar llegó a destruirse una parte de la planta de licuefacción, con daños que representan la pérdida del 17% de las capacidades exportadoras de gas del país.

La tolerancia frente a los ataques se está agotando. “La paciencia de Arabia Saudita con los ataques iraníes no es ilimitada”, advirtió el ministro de Exteriores saudí. Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos han empezado a actuar contra activos de propiedad iraní, una medida que amenaza una fuente de ingresos crucial para el régimen de Teherán, al tiempo que debaten si enviar o no a sus fuerzas militares al conflicto.

Sin embargo, atacar directamente a Irán supondría convertirse abiertamente en parte beligerante contra un rival mayor. Además, los estados del Golfo temen quedar expuestos si Trump decidiera poner fin repentinamente a la guerra, dejándolos solos ante las consecuencias de una guerra que no es suya.

Israel tampoco ha reducido su presión, manteniendo los ataques, y extendiendo el conflicto a Líbano.

Las señales de que se están explorando vías de negociación son cada vez más evidentes, y los movimientos concretos, más allá de las declaraciones, serán determinantes. Con la llegada de la cuarta semana de conflicto, los costes para ambas partes empiezan a ser significativos –incluido el anuncio de nuevos despliegues de tropas estadounidenses en la región–, lo que acerca la posibilidad de un acuerdo que probablemente no será formalizado, dado que cada lado necesita proyectar internamente una imagen de victoria, pero sí efectivo en la práctica. Si se confirma que Irán acepta una apertura parcial del estrecho, esto reduciría uno de los principales riesgos actualmente sobre la mesa. Los mercados ya recogen este cambio de percepción con un renovado clima de optimismo.

Coface: impacto en la industria petroquímica mundial

La agitación geopolítica en Oriente Medio, junto con las perturbaciones en el estrecho de Ormuz, está comenzando a impactar de forma significativa en la industria petroquímica mundial. La región del Golfo suministra una parte esencial de las materias primas clave del sector, como petróleo crudo, nafta, GLP, metanol y otros insumos clave y, como consecuencia a la actual escalada de tensiones, se ha disparado la volatilidad en los mercados de la energía y los productos químicos. En este contexto, Asia, altamente dependiente de materias primas procedentes del Golfo, está sintiendo las primeras repercusiones, enfrentándose a una rápida reducción de existencias y a un fuerte aumento de los precios, tal y como indican los expertos de Coface.

Y es que, para los productores asiáticos, esta dependencia es estructural: entre el 60% y el 70% de su nafta y el 45% de su GLP proceden de Oriente Medio. Como resultado, Asia es la primera región en absorber el impacto, incluso cuando la oferta se reduce y los precios suben rápidamente.

“La crisis ya no se limita al sector energético: se está extendiendo a lo largo de toda la cadena industrial. Dado que entre el 60 % y el 70 % de la nafta asiática pasa por el estrecho de Ormuz, una interrupción prolongada podría redefinir los flujos, los costes y, tal vez, la propia geografía de la industria petroquímica mundial” afirma Joe Douaihy, economista sectorial de Coface.

Las tensiones actuales se producen en un contexto de débil demanda —en los sectores de la construcción y la automoción— y de un exceso de capacidad persistente en China. Además, los productores asiáticos (por ejemplo, los surcoreanos y los japoneses) operan de forma estructural con bajos niveles de existencias de nafta y GLP, suficientes para cubrir solo unas pocas semanas de producción. El resultado: las existencias de nafta se están agotando rápidamente, lo que obliga a reducir la producción.

Oriente Medio desempeña un papel fundamental en la fase inicial de la cadena petroquímica. Más allá del petróleo, los países del Golfo exportan grandes cantidades de nafta y GLP, dos productos esenciales para las unidades de craqueo asiáticas, que alimentan una amplia cadena de derivados: plásticos, materiales compuestos, disolventes, textiles sintéticos y cosméticos. El estrecho de Ormuz canaliza la mayor parte de estos flujos hacia centros como China, Corea del Sur, Japón y Tailandia.

El metanol desempeña un papel igualmente central: Irán y los países del CCG suministran la mayor parte de los volúmenes que utiliza China para sus unidades de MTO (metanol a olefinas), que representan el 20 % de su producción de olefinas. Las olefinas (etileno, propileno, butadieno) son los «bloques de construcción» de la industria química mundial. Para compensar estas pérdidas, China ya está empezando a aumentar su producción de metanol a partir del carbón.

Ya están apareciendo los primeros indicios de perturbación. Varias refinerías asiáticas están reduciendo su volumen de producción petroquímica, mientras que importantes productores —como Yeochun NCC (Corea) y PCS (Singapur)— han invocado la fuerza mayor, alegando circunstancias que están perturbando sus operaciones y les impiden mantener su actividad habitual, en particular en lo que respecta al cumplimiento de sus compromisos con los clientes.

Los pedidos de polietileno y polipropileno se han suspendido en varios mercados, lo que indica una rápida contracción de la oferta. Incluso en el caso de una crisis de corta duración, reiniciar las unidades petroquímicas tras reducir la producción resulta difícil y caro, lo que podría prolongar el impacto mucho más allá del período de hostilidades.

Si la crisis persiste, el panorama del sector podría cambiar:

  • -EEUU: posibles ganadores gracias a los bajísimos costes del etileno, lo que podría permitirles aumentar las exportaciones a Asia. 
    -China: al estar diversificada, puede recurrir al carbón. Esto le permite producir productos químicos directamente (CTO), pero supone una importante fuente de emisiones de CO₂. El carbón también le permite producir metanol. Este alimenta sus unidades de MTO (metanol a olefinas), pero actualmente procede principalmente de Oriente Medio, donde los precios se están disparando. 
  • -Europa: en una posición vulnerable, lastrada por unos costes energéticos más elevados y una capacidad limitada para repercutir las subidas de precios. 
    -India: una posible sorpresa positiva, si logra producir más a partir del crudo ruso, con una ventaja geográfica para abastecer a los mercados asiáticos.

Roland Berger: una crisis agroalimentaria más grave en Europa

Por su parte, Roland Berger alerta de que la guerra de Irán y el consiguiente cierre del Estrecho de Ormuz pueden provocar una crisis potencialmente más grave que la vivida en 2021-2022 -tras el COVID-19 y el inicio del conflicto de Ucrania- en el sector agroalimentario europeo. En su análisis ‘Impacto de la subida de precios de fertilizantes’, la consultora advierte de que la interrupción del suministro amenaza con generar una subida significativa de costes en toda la cadena agroalimentaria, desde la producción agrícola hasta el precio final de frutas y verduras en el lineal del supermercado.

Las exportaciones diarias de fertilizantes a través del Estrecho de Ormuz se han desplomado desde niveles de 100-200 unidades diarias a prácticamente cero en cuestión de semanas. Por este corredor marítimo transita aproximadamente un tercio de las exportaciones globales de urea -el fertilizante nitrogenado más utilizado del mundo- y el 45% de las exportaciones mundiales de azufre, materia prima esencial para la producción de fertilizantes fosfatados.

La interrupción del tránsito por Ormuz introduce un factor diferencial respecto a la crisis anterior: no solo se encarece la producción por el aumento de los costes energéticos, sino que se limita físicamente la disponibilidad de materias primas clave al bloquearse uno de los principales canales del comercio internacional. Durante la crisis de 2021-2022, el precio de la urea se triplicó, el coste del MWh de electricidad se multiplicó por 12 y los precios del transporte marítimo de contenedores se dispararon un 80%. Ahora, esa combinación de factores se ve agravada por la escasez física de producto, sobre una base de precios que nunca regresó a los niveles pre-COVID.

El mercado español de agroinsumos, valorado en aproximadamente 5.600 millones de euros a precios de agricultor en 2025, se descompone en cuatro categorías con niveles de exposición a la crisis muy distintos. La nutrición vegetal (fertilizantes convencionales), que representa el 50% del mercado, será la más afectada al depender directamente de materias primas bloqueadas como la urea y el azufre. Por el contrario, los productos de sanidad vegetal -como bioestimulantes o fertilizantes orgánicos- presentan una exposición mucho menor, al apoyarse en cadenas de suministro más locales. Los fitosanitarios y las semillas registrarán impactos intermedios o limitados.

El análisis contempla distintos escenarios en función del tiempo que se prolongue la interrupción del tránsito en Ormuz. En un escenario de corta duración (1-3 meses), los fertilizantes podrían encarecerse entre un 30% y un 50%, mientras que en un escenario prolongado (más de seis meses) el incremento podría situarse entre el 150% y el 200%, superando los niveles alcanzados en la crisis anterior.

Otros segmentos, como los fitosanitarios o los productos biológicos, experimentarían aumentos más moderados, lo que refuerza su posicionamiento como alternativas más estables en entornos de alta volatilidad.

El encarecimiento se trasladará progresivamente al consumidor de forma desigual según el tipo de cultivo. Los cultivos de invernadero, como tomate, pimiento o pepino, especialmente intensivos en el uso de insumos, podrían registrar incrementos de entre el 15% y el 25%.

Otros productos como las hortalizas de hoja experimentarían subidas de entre el 12% y el 20%, mientras que categorías como el aceite de oliva, frutas frescas o cereales también se verán afectadas, aunque en menor medida. En el caso de los cereales, pese a su menor coste por hectárea, los reducidos márgenes del agricultor harán que el incremento se traslade prácticamente en su totalidad al precio final. Quedará ver el impacto de estos últimos con el acuerdo de Mercosur.

Por otra parte, el impacto será especialmente intenso en los agricultores individuales, que representan la mayor parte del sector y operan con márgenes muy ajustados. Durante la crisis anterior, muchos productores redujeron el uso de insumos para contener costes, una estrategia que previsiblemente se repetirá, con el riesgo añadido de abandono de explotaciones pequeñas.

En paralelo, el mercado de distribución de agroinsumos -con más de 700 operadores en España y altamente fragmentado- experimentará una aceleración de su proceso de consolidación. Los grandes distribuidores, con mayor capacidad financiera, podrán anticiparse a la subida mediante acopio de inventario, mientras que los pequeños afrontarán una fuerte presión sobre márgenes y un mayor riesgo de impago.

En este contexto, el análisis apunta a un cambio estructural en el sector: la aceleración de la adopción de soluciones biológicas como bioestimulantes, fertilizantes orgánicos y productos de biocontrol. Estos productos presentan menor dependencia de materias primas importadas, menor intensidad energética en su producción y márgenes significativamente superiores, lo que los convierte en una alternativa más resiliente y atractiva tanto para fabricantes como para distribuidores. La crisis podría adelantar entre dos y tres años su adopción, especialmente en cultivos de alto valor.

“La crisis puede actuar como catalizador de la transición hacia modelos agrícolas menos dependientes de fertilizantes convencionales. Pero el mensaje va más allá de la coyuntura: cada vez que una crisis geopolítica golpea la cadena de suministro de fertilizantes sintéticos, se refuerza el argumento a favor de sistemas agrícolas más resilientes, con cadenas de suministro más cortas y mayor peso de la innovación biológica. La presión sobre costes está empujando al sector a buscar alternativas más eficientes y sostenibles, y esta vez la transformación puede ser irreversible”, señala Fernando López de los Mozos, senior partner de Roland Berger en Iberia y responsable del sector Agroindustria, Bienes de Consumo y Retail.

Swisscanto: subir tipos es una exageración

Después de que Israel bombardease partes de la infraestructura energética de Irán y de que aún no haya señales de una distensión, los precios del petróleo y el gas han vuelto a subir y llevan más de una semana cotizando en torno a los 100$ por barril (WTI). "Desde el principio habíamos calificado este nivel de precios como crítico", subraya un análisis de Swisscanto.

Como resultado, los temores de inflación se han intensificado una vez más y los mercados están descontando ahora subidas significativas de los tipos de interés en Europa. El mercado espera incluso que el SNB y la Fed suban los tipos de interés," lo que, en nuestra opinión, es una exageración. El nivel de los rendimientos de los bonos también nos parece excesivo: en Europa, se sitúan ahora por encima de los niveles de 2022, pero en aquel momento las expectativas de inflación a medio plazo y los salarios estaban aumentando significativamente, una situación que no vemos hoy en día. Si la guerra en Irán se prolongara, cabría esperar un debilitamiento notable de la economía. Las subidas de tipos de interés en respuesta a los cuellos de botella en el suministro tendrían poco sentido en un entorno así", explican sus expertos. 

No obstante, las expectativas sobre la evolución de los tipos de interés que ya se han descontado están agravando las preocupaciones en torno al mercado crediticio privado, y el reciente aumento de las primas de crédito también está teniendo un impacto notable en las condiciones financieras. Los mercados bursátiles continúan su corrección: el viernes, varios índices rompieron importantes niveles de soporte (media móvil de 200 días) y, con la apertura asiática del lunes, el mercado bursátil mundial se acerca ahora a una corrección de alrededor del 10%.

"La semana pasada aumentamos nuestra posición en renta variable suiza y, a su vez, redujimos nuestra exposición a la renta variable estadounidense —y, por ende, también al dólar estadounidense—. Las valoraciones de la renta variable suiza y de los mercados emergentes se sitúan ahora ligeramente por debajo de su media de los últimos 10 años. En este contexto, nuestras consideraciones de asignación táctica se centran de nuevo en mayor medida en los bonos del Estado de alta calidad. Desde una perspectiva histórica, la pérdida media en los mercados de renta variable se alcanza aproximadamente cuando el VIX supera los 30 puntos, como ocurrió el 6 de marzo", apuntan.

Columbia Threadneedle: la incertidumbre es el principal problema

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, recuerda que la semana pasada estuvo marcada por una intensa ronda de reuniones de política monetaria de los principales bancos centrales, y el tono ha cambiado por completo en relación con la futura trayectoria de los tipos de interés. En cuanto al conflicto, no hay señales de resolución. De hecho, los riesgos de una mayor escalada siguen al alza, dado el ultimátum del presidente Trump para reabrir el estrecho de Ormuz, acompañado de amenazas de ambas partes de nuevos ataques contra infraestructuras energéticas. Irán, por su parte, ha vinculado la reapertura del estrecho al levantamiento de sanciones económicas más amplias. La situación no parece tener una solución a corto plazo.

Mientras tanto, los bancos centrales se encuentran en una posición especialmente delicada. Los cuatro principales se reunieron la semana pasada y, aunque ninguno modificó su política monetaria, el cambio en su lenguaje es evidente. De cara a lo que viene, son plenamente conscientes del riesgo al alza para la inflación derivado de los precios energéticos. Como referencia, el Brent cotizaba el 23 de marzo en torno a los 114$  por barril, tras haberse mantenido por encima de los 100 dólares durante toda la semana pasada. Encadena cinco semanas consecutivas de subidas y acumula un alza del 56% interanual. 

Los bancos centrales han dejado atrás el “buen momento” al que Christine Lagarde se ha referido durante meses: ahora, las subidas de tipos están en el horizonte y los riesgos inflacionarios siguen sesgados al alza. Si se observa la curva de futuros del petróleo, los precios superan los 100$ por barril hasta julio y se sitúan aún entre 85 y 90$ para los contratos de diciembre. A comienzos de año, el consenso situaba el precio del petróleo en torno a los 60$ para 2026, en un contexto de abundante oferta. Ahora, ese escenario ha quedado claramente superado.

Desde la perspectiva de los bancos centrales, las subidas de tipos tienen un impacto limitado sobre un shock energético, pero el recuerdo de lo acontecido en 2022 sigue muy presente. Entonces, reaccionaron con lentitud ante la crisis energética, pese a que ya existían presiones inflacionarias y el contexto era distinto. Sin embargo, el lenguaje actual sugiere que los bancos centrales consideran necesario subir los tipos con relativa rapidez para contener los efectos de segunda ronda de la inflación tras el shock inicial de precios energéticos. También buscan influir en las expectativas de inflación. 

Todo apunta, por tanto, a que los bancos centrales continuarán subiendo tipos mientras persista el conflicto y no se produzca una desescalada en las próximas semanas. Las expectativas del mercado apuntan a que tanto el Banco de Inglaterra como el Banco Central Europeo acometerán tres subidas de tipos este año, un giro notable respecto a hace apenas unas semanas. En EEUU se espera que la Reserva Federal (Fed) no baje tipos este año, aunque podría hacerlo el próximo. 

Con todo, a estas alturas reina la incertidumbre. Como señaló la semana pasada el presidente de la Fed, Jay Powell, “nadie lo sabe”. Y ese es precisamente el problema: ni los bancos centrales, ni los políticos, ni los operadores petroleros… en definitiva, nadie dispone de visibilidad sobre lo que vendrá a continuación.

La historia demuestra que la solución para unos precios del petróleo altos son los propios precios. Con el tiempo, éstos frenan la actividad económica y destruyen demanda, lo que ha permitido en otras ocasiones a los bancos centrales - tras haber subido tipos- proceder a bajarlos. A corto plazo, la liberación de reservas está contribuyendo marginalmente a contener el precio del petróleo, pero no puede prolongarse indefinidamente. También persiste cierta esperanza de que el conflicto no se prolongue en el tiempo. Sin embargo, en el momento actual los escenarios son claramente binarios: es posible avanzar hacia una desescalada, pero también cabe una escalada significativa, en cuyo caso los 150 dólares por barril volverían a dominar los titulares.

Incluso ahora ya se observan riesgos relevantes: los mercados vuelven a registrar caídas y, aunque los movimientos no son especialmente bruscos, el apetito por el riesgo comienza a resentirse ante la posibilidad de un conflicto más prolongado, que implicaría unos precios del petróleo más elevados y unos tipos de interés altos.

18Mar

La Cámara de Comercio Brasil-España acerca el ecosistema europeo a 22 empresas brasileñas.

Miguel Ángel Valero

La Unión Europea (UE) reanuda la ratificación de su acuerdo comercial con EEUU, incorporando una cláusula que impide su entrada en vigor hasta que Washington cumpla los términos pactados. El Comité de Comercio del Parlamento Europeo votará el jueves 19 de marzo el texto, que podría elevarse al pleno para su aprobación en las próximas semanas. El proceso continúa pese a las investigaciones estadounidenses destinadas a introducir nuevos aranceles, abiertas tras la suspensión por el Tribunal Supremo de los denominados “recíprocos”.

Mientras avanza la 'paz' comercial entre la UE y EEUU, crecen las dudas sobre el acuerdo firmado con India. Tras casi veinte años de negociaciones, interrumpidas varias veces desde 2007, la UE e India han culminado uno de los acuerdos de libre comercio (TLC) más ambiciosos de la última década , abriendo sus mercados y protegiendo , a la vez , sectores sensibles.

Este acuerdo pretende estructurar y consolidar una relación comercial que ya se encuentra en rápida expansión, siendo la UE el principal socio comercial de la India desde 2006. En conjunto, ambas economías representan casi una cuarta parte del PIB mundial y un tercio del comercio internacional , subrayando la relevancia global del pacto. 

Las conversaciones sobre el acceso a los mercados automotriz, agrícola y lácteo se habían estancado durante años, hasta que se reanudaron en 2022 y se aceleraron notablemente en 2025, tras el Día de la Liberación Arancelaria proclamado unilateralmente por Trump.

Aunque los beneficios se esperan de forma gradual, el acuerdo ya ofrece perspectivas tangibles para el comercio de bienes, los servicios y las inversiones entre ambas partes.

Pero un análisis de Coface avisa que este pacto conlleva riesgos sustanciales que podrían amortiguar sus efectos económicos. El acuerdo establece un nivel de apertura comercial sin precedentes: la UE está liberalizando el 97% de sus líneas arancelarias para las exportaciones indias (el 91%, de inmediato), mientras que India está reduciendo gradualmente sus aranceles sobre más del 97% de las importaciones europeas , con avances clave en servicios, propiedad intelectual y varios sectores estratégicos, a pesar de las protecciones para los automóviles, la agricultura y el acero. Así, este pacto cubrirá 144subsectores de servicios.

Su firma responde a un entorno geopolítico inestable: desde 2025, EEUU ha impuesto aranceles acumulativos del 50% a las exportaciones indias, la pérdida parcial del SGP (Sistema General de Preferencias) ha debilitado el acceso de India al mercado de la UE, y Nueva Delhi busca asegurar un marco más estable. Para la UE, el acuerdo forma parte de una estrategia de diversificación, autonomía comercial y reafirmación del libre comercio ante las tensiones globales.

“Este acuerdo marca un punto de inflexión para las economías europea e india: redefine el acceso al mercado, asegura cadenas de valor clave y, por primera vez en dos décadas, crea un marco comercial capaz de amortiguar los choques geopolíticos” afirma Markus Kuger, economista para Alemania de Coface.

Si bien el acuerdo abre significativamente los mercados, los economistas de la compañía de gestión integral del riesgo comercial identifican cuatro riesgos claveque podrían reducir los beneficios de este acuerdo: 

  • Riesgos económicos y sectoriales: 
    • En sectores clave como el automóvil , la reducción de los aranceles indios (del 70-110% al 10%) ofrece una apertura real, pero no es suficiente para romper las restricciones estructurales del mercado: predominio de los vehículos de dos ruedas (80% de las ventas), baja tasa de propiedad de automóviles, fuerte concentración de fabricantes locales y cuotas limitadas a 250.000 vehículos al año para las exportaciones europeas. 
    • En los sectores siderúrgico y químico, los productores indios seguirán sujetos a las normas europeas más estrictas, en particular al mecanismo de ajuste en frontera delas emisiones de carbono (CBAM), cuya aplicación podría generar costes adicionales de más de 200€ por tonelada para ciertos aceros. La UE prevé proporcionar 500 millones€ en apoyo a la descarbonización en India, pero estas cantidades no serán suficientes para compensar por completo los efectos de las nuevas restricciones.
  • Riesgos relacionados con la demanda global: En el sector textil y de la confección, los beneficios derivados del acceso libre de impuestos a la UE podrían verse limitados por la persistente debilidad de la demanda europea, así como por la competencia de proveedores que se benefician del acceso preferencial hasta 2029 (Bangladesh en particular).
  • Riesgos políticos y de implementación: El precedente del acuerdo UE-Mercosur, que sigue bloqueado, demuestra que un acuerdo puede permanecer suspendido a pesar de la firma política. Si bien la ausencia de productos agrícolas sensibles reduce la exposición del acuerdo UE-India, no se puede descartar la posibilidad de un revés político. Por parte de la India, los riesgos son menores, pero las medidas paralelas, como la mejora de los visados de negocios, dependen de los Estados miembros y podrían no implementarse con rapidez, lo que genera tensiones y retrasos.
  • Riesgos de tiempo: El alcance de los beneficios dependerá en gran medida del ritmo de implementación. En varios sectores, las reducciones arancelarias se extenderán a lo largo de 5 a 7 años, o incluso más (plásticos). Esto genera un riesgo de decepción para las empresas europeas, que podrían ver los beneficios solo a largo plazo, mientras que ciertas restricciones regulatorias se aplican de inmediato .

España atrae 22 empresas brasileñas hacia Europa

Mientras, la Cámara de Comercio Brasil-España (CCBE) ha participado en la misión empresarial Panco en Madrid. Una iniciativa integrada por 22 empresas brasileñas (Barbosa, Bramil, Pedreira, Cofesa, Mensore, Jaú Serve, Naomi Comercio de AL, Unisuper Uniâo, Shibata, Davo, Super Mercado Sao Roque, Ayumi Supermercados, Piratininga, Nagumo, Negreiros, Higas, Esperança, Parana, Rede Confiança-JAD, Kacula, Redex), y organizada por BBRetail con el objetivo de acercar al ecosistema europeo las últimas innovaciones tecnológicas aplicadas al sector retail. Las 22 empresas que han participado en esta misión en España han contado con la implicación de la CCBE y tres de sus socios, BBRetail como organizador y Telefónica y Sponsorb como colaboradores.

La recepción en Madrid de las compañías brasileñas se ha realizado en las instalaciones de Telefónica, socio protector de la CCBE y entidad que actualmente ostenta su presidencia. Renata Dutra, Senior Manager RI - Desk Brasil de Telefónica, destaca el papel de la Cámara de Comercio Brasil-España como “plataforma clave para la conexión empresarial entre ambos países”. Además, subrayó la relevancia de la CCBE como “un ecosistema que fomenta las relaciones bilaterales, promoviendo oportunidades de negocio y facilitando el intercambio de conocimiento entre empresas brasileñas y españolas”. 

Por su parte, Jéssica Alves, adjunta a dirección de la CCBE, resalta cómo “esta misión refuerza el papel de la Cámara de ComercioBrasil-España como impulsora de iniciativas que conectan ambos mercados, así como su apoyo a proyectos liderados por sus socios, como es el caso de BBRetail, organizador de la misión Panco”.

Igor Paparoto, CEO de BBRetail y socio de la CCBE, subrayó la importancia de este tipo de misiones para acercar soluciones tecnológicas reales al sector del retail. Puso el foco en la necesidad de “integrar innovación, inteligencia artificial y nuevas herramientas digitales en las operaciones comerciales, con el objetivo de mejorar la eficiencia, la experiencia de cliente y la competitividad de las empresas”.

Leonardo Pellegrino, CO-CEO de Sponsorb, presentó un caso práctico centrado en la optimización del rendimiento en tienda. Sue xposición abordó la aplicación de metodologías orientadas a mejorar la agilidad operativa y latoma de decisiones basada en datos, mostrando ejemplos concretos de implementación en elsector.

Como parte central del encuentro, los asistentes participaron en diversas demos del Grupo Telefónica enfocadas en soluciones innovadoras para el retail, entre las que destacaron tecnologías como etiquetas digitales para la gestión eficiente de precios, herramientas de generación de insights sobre el comportamiento del consumidor, programas de reciclaje automatizados orientados a la fidelización del cliente, así como estudios de producción audiovisual aplicados a la creación de contenido y experiencias de marca. Estas demostraciones permitieron visualizar de forma práctica cómo la tecnología puede transformar los espacios comerciales y optimizar su rendimiento.

La jornada concluyó con una visita al Espacio Movistar, flagship de Telefónica en la Gran Vía,un entorno innovador que integra tecnología, entretenimiento y experiencia de cliente. Este espacio, concebido como un hub experiencial, ofreció a los participantes una visión práctica delas nuevas tendencias en retail, donde la digitalización y la interacción con el usuario seconvierten en elementos clave para atraer y fidelizar al consumidor.

Las contradicciones europeas con Rusia

Por otra parte, Ucrania ha accedido finalmente a reparar el oleoducto que transporta petróleo ruso hacia Europa, en medio de la presión ejercida por Hungría, que mantiene su veto al paquete de préstamos de 90.000 millones€ para Kiev. El oleoducto Druzhba, cuya rama norte abastece a Alemania y Polonia y cuyo tramo sur llega a Hungría, Eslovaquia y la República Checa, quedó dañado en enero a raíz del conflicto provocado por la invasión rusa. 

Hungría y Eslovaquia –ambas con fuertes vínculos energéticos con Rusia– habían acusado a Ucrania de retrasar deliberadamente las reparaciones. Budapest elevó el tono al advertir que mantendría el bloqueo a la ayuda financiera europea mientras no se reanudaran los flujos, resumido por la frase de Orbán: “si no hay petróleo, no hay dinero”.

Tras semanas de tensión, Ucrania ha aceptado la asistencia técnica y financiera del bloque comunitario y señaló que el oleoducto podría volver a operar en aproximadamente mes y medio. Una situación paradójica, dado que serán fondos europeos los que financien la reparación de una infraestructura que transporta petróleo ruso, pese a que la UE prohibirá por completo las importaciones de crudo ruso antes de finales de 2027.

11Mar

Aunque este porcentaje es inferior al del régimen arancelario “recíproco”, sigue siendo muy superior al existente antes de 2025, cuando el tipo medio no superaba el 2,3 %. En la práctica, EEUU sigue manteniendo uno de los regímenes arancelarios más elevados de los últimos cien años.

Miguel Ángel Valero

El pasado 20 de febrero, el Tribunal Supremo de EEUU invalidó los “aranceles recíprocos” impuestos por la administración de Trump. Se trata de un importante revés legal, pero que no cambia el panorama general de la política comercial. EEUU sigue manteniendo sus aranceles históricamente elevados y el entorno sigue siendo inestable para las empresas, según señalan los expertos de Coface.

“La decisión del Tribunal Supremo supone un revés político para la Administración estadounidense. Sin embargo, EEUU sigue disponiendo de muchos instrumentos para mantener los aranceles elevados, lo que prolonga la incertidumbre para las empresas y el comercio mundial”, afirma Marcos Carias, economista para Norteamérica en Coface.

Si bien esta sentencia supone un revés político e institucional para la Casa Blanca, no implica una ruptura con la estrategia comercial seguida desde el regreso al poder de Donald Trump. La decisión solo se refiere a los aranceles basados en este marco jurídico específico y no cuestiona otras medidas existentes, en particular las específicas de determinados sectores.

En las horas posteriores a la decisión, la Administración estadounidense anunció su intención de recurrir al artículo 122 de la Ley de Comercio de 1974 para introducir nuevos aranceles temporales. Esta medida autoriza al presidente a aplicar recargos de hasta el 15% durante un período máximo de 150 días en caso de desequilibrios externos; actualmente se está aplicando el tipo adicional del 10%. Esta sustitución da lugar a una disminución limitada del tipo arancelario medio de los EEUU, que ahora se sitúa cerca del 14%. Aunque este porcentaje es inferior al del régimen arancelario “recíproco”, sigue siendo muy superior al existente antes de 2025, cuando el tipo medio no superaba el 2,3 %. En la práctica, EEUU sigue manteniendo uno de los regímenes arancelarios más elevados de los últimos cien años.

El fin de los aranceles “recíprocos” no se traduce en un alivio generalizado. El impacto varía considerablemente en función de los socios comerciales de EEUU y la estructura de sus exportaciones. Los países cuyas ventas al mercado estadounidense se concentran en gran medida en los sectores cubiertos por los aranceles de la Sección 232 — acero, aluminio, automóviles y equipos industriales — siguen soportando una elevada carga arancelaria. Éste es especialmente el caso de la Unión Europea, Japón y Corea del Sur, cuyas exportaciones industriales siguen estando en gran medida expuestas a medidas justificadas por motivos de seguridad nacional. Los principales socios norteamericanos, Canadá y México, aunque parcialmente protegidos por el T-MEC, también siguen penalizados en varios segmentos industriales clave.

Por el contrario, algunos países que anteriormente estaban sujetos a aranceles “recíprocos” especialmente elevados se benefician ahora de una relativa desgravación, con un recargo del 10 % aplicado en virtud del artículo 122.Varias economías del sur y sudeste asiático, como Vietnam, Bangladesh y Sri Lanka, están viendo así cómo disminuye significativamente su exposición arancelaria, ya que sus exportaciones están menos concentradas en los sectores cubiertos por la Sección 232. 

Esta reestructuración acentúa las diferencias entre los socios comerciales de EEUU y aumenta la complejidad de un panorama arancelario mundial cada vez más fragmentado.

La incertidumbre jurídica y política parece que va a seguir. Más allá del plazo de 150 días, quedan varias incógnitas. Para extender los aranceles, se necesitaría la aprobación del Congreso, algo políticamente delicado en vísperas de las elecciones de mitad de mandato. Además, sigue sin resolverse la cuestión del reembolso de los derechos recaudados bajo el régimen ahora invalidado. El proceso podría durar varios años, lo que alimentaría un clima de incertidumbre duradera para las empresas, sus cadenas de suministro y sus decisiones de inversión.

Crédito y Caución: impacto en la construcción

El carácter nacional del mercado de la construcción y las cadenas de suministro relativamente regionalizadas hacen que la construcción se haya visto más aislada del efecto de los aranceles estadounidenses y la incertidumbre comercial mundial que otras industrias. Sin embargo, se enfrenta a importantes amenazas que están lastrando su crecimiento, como la escasez de mano de obra y los elevados precios de los materiales, lo que provoca un fuerte impacto en los márgenes de beneficio y los plazos de entrega. 

Según un informe de Crédito y Caucion, el sector de la construcción crecerá un 2,3% en 2026 a nivel mundial. En el caso de Europa, se prevé que aumente un 1,6%. El subsector residencial se verá impulsado por las bajadas de los tipos de interés aprobadas por el Banco Central Europeo. En la zona euro y Reino Unido, los costes de los materiales seguirán siendo más elevados que en el pasado y la escasez de mano de obra es estructural. Ambas cuestiones repercuten negativamente en los márgenes de los constructores y en el riesgo crediticio de las empresas, que sigue siendo elevado en la mayoría de los mercados europeos. 

Es el caso de Francia, donde el sector carece de motores de crecimiento importantes y la inestabilidad política está afectando a su crecimiento, por lo que se espera que las insolvencias sigan siendo elevadas en los próximos meses. 

Otro de los países con mayor nivel de riesgo es Alemania, donde el rendimiento del sector sigue viéndose afectado por el débil crecimiento económico y el nivel de impagos sigue siendo alto. Entre enero y octubre de 2025, el número de insolvencias aumentó un 9,3% con respecto al año anterior.

Italia es otro de los mercados europeos donde el riesgo crediticio es mayor debido a la fluctuación de la demanda, la escasez de liquidez, la reticencia de los bancos a conceder préstamos y los pagos prolongados. En este contexto, se prevé que el riesgo de insolvencia se mantenga elevado debido a las debilidades estructurales y a las continuas tensiones financieras.

En el Reino Unido, muchos proyectos de construcción nuevos siguen retrasándose debido a contratos heredados, problemas en la cadena de suministro, inflación de precios y retrasos en la aprobación de las solicitudes de planificación. En los próximos meses, se espera cierta mejoría en la situación del riesgo crediticio del sector, pero las condiciones del mercado siguen siendo difíciles.

En definitiva, aunque el sector de la construcción no está afectado directamente por las nuevas tasas arancelarias y las tensiones geopolíticas, sí sufre su impacto de manera colateral. Los problemas comerciales mundiales han aumentado la incertidumbre empresarial, lo que ha provocado una reducción del gasto en construcción comercial en muchos países. Este hecho, unido a los altos costes de producción y la falta de mano de obra, están lastrando su crecimiento. Los países con mayores niveles de riesgo de crédito son Austria, Dinamarca, Francia, Hungría, Suecia, Turquía, Reino Unido y Corea del sur. 

04Mar

Un escenario extremo en el que los precios del petróleo se mantuvieran por encima de los 100$ por barril provocaría un nuevo repunte de la inflación mundial y probablemente obligaría a los bancos centrales a invertir su estrategia, pasando de la flexibilización monetaria a una restricción generalizada.

Miguel Ángel Valero

El 28 de febrero, EEUU e Israel llevaron a cabo ataques militares conjuntos contra Irán, después de que una semana de negociaciones para el cese en el desarrollo de armas nucleares por parte del país de los ayatolás en Suiza terminara sin acuerdo. El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, murió durante la operación y el ejército iraní respondió llevando a cabo ataques contra bases estadounidenses e israelíes en todo Oriente Medio. "Los inversores no esperaban una escalada tan rápida por parte de Estados Unidos, sino más bien una actuación militar quirúrgica como la que lanzó en Venezuela", señala un análisis de Ibercaja Gestión

Aunque la respuesta de Irán podría haber sido peor -de momento las principales plataformas energéticas no han sido atacadas-, la situación en la región es muy tensa. EEUU ya ha declarado que los ataques se prolongarán al menos una semana más. El escenario base por ahora contempla un mes. Trump no quiere una guerra larga, ni pretende entrar de forma terrestre en territorio iraní. La guerra se fraguará desde la distancia, con bombardeos, lanzamientos de misiles y operaciones de inteligencia. El objetivo es desgastar al régimen, no tanto para conseguir la liberación del pueblo iraní, sino con el objetivo de poner fin a los deseos nucleares de Irán.

La región de Irán es especialmente relevante para el comercio de petróleo. A través de sus costas, Irán es capaz de controlar el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 30% del comercio marítimo de crudo y el 20% del gas natural licuado del mundo. Aunque no se han producido ataques contra infraestructuras energéticas, los datos satelitales muestran una pausa en el tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz desde el domingo 1 de marzo. El cese de los flujos a través del estrecho y el mayor riesgo de escasez de oferta ha hecho que el precio del barril brent se alce hasta los 80$/barril, un 26% de subida en el año.

Las guerras siempre deben analizarse desde un punto de vista de coste y beneficio, incluso si es Trump el que la inicia. Los beneficios que busca obtener EEUU -e Israel- con la guerra son terminar con el desarrollo de armas nucleares y misiles de largo alcance de Irán. Para EEUU, que la inestable Irán sea una potencia nuclear, supone una limitación en su dominio de Oriente Medio y, para Israel, una amenaza directa.

Teniendo claros los beneficios, debemos analizar los costes. Para Trump, la guerra tiene un coste electoral muy elevado. Las encuestas más recientes estiman que un 70% de los estadounidenses están en contra de la guerra, y el propio presidente prometió en campaña no adentrarse en ninguna. El coste electoral es un desincentivo claro, más teniendo en cuenta que en noviembre hay elecciones de medio mandato. Otros costes que asume EEUU al entrar en esta guerra son el efecto inflacionario que produce la subida en el precio del crudo y las caídas en Bolsa derivadas del aumento en la incertidumbre. Durante todo el mandato, Trump ha estado muy pendiente a los mercados y gran parte de sus decisiones geopolíticas -aranceles, Venezuela, Groenlandia y, ahora, Irán- se han llevado a cabo durante el fin de semana, con los mercados cerrados.

¿Qué debe ocurrir para que veamos el fin del conflicto? Lo trascendental para EEUU es asegurarse de que Irán no continúa con el desarrollo de armas nucleares. De conseguir eso, probablemente veamos una desescalada rápida. Irán no está en una posición de poder y con su líder supremo fuera de combate podría ceder.

"Teniendo en cuenta costes y beneficios prevemos un conflicto corto, que presumiblemente no se extenderá más allá de dos meses. A su vez, descartamos cualquier escenario de intervención terrestre por parte de EEUU y no creemos que la afectación a los mercados y cadenas de suministro sea excesiva", opinan en Ibercaja Gestión.

Para entender el potencial impacto económico de la guerra es clave entender cómo puede evolucionar el precio del crudo. Existen dos tipos de movimientos en el precio del crudo: 

  • los movimientos a corto plazo: que elevan el precio del crudo por incorporar los riesgos asociados con retrasos en el suministro, el encarecimiento en el coste del transporte y una prima por asegurarse el suministro; 
  • y los movimientos en el largo plazo: derivados de prolongados retrasos en el transporte o el daño causado en infraestructuras energéticas que reducen la oferta a medio plazo.

Por ahora, solo los primeros se estarían viendo materializados. Para que los fundamentales a largo plazo se vean alterados no basta con que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado en la práctica unas pocas semanas. Una expectativa de cierre más larga, unida a daños físicos a infraestructuras críticas, o un conflicto interno en Irán que termine con gran parte de su capacidad de producción (3-4% de la oferta mundial), sí que generarían tensiones entre oferta y demanda estructurales.

Sin que los segundos movimientos se materialicen es poco probable que veamos el precio del barril brent alzarse por encima de los 85$/barril, ya que implicaría una prima sobre el precio de equilibrio estimado a dos años de más del 30%.El escenario actual de cierre práctico del estrecho de Ormuz podría ser parcialmente mitigado. Primero, porque recientemente, las exportaciones de la región se habían acelerado ante el riesgo inminente de una escalada, por lo que la cantidad de crudo en camino es más alta de lo normal. Segundo, porque Arabia Saudí cuenta con un baipás, con una capacidad de entre 5-7mb/d, lo que supone cerca de un 20-25% de la cantidad que pasa por el estrecho. Tercero, porque China, que es el mayor importador de la región, cuenta con reservas de crudo para más de 8 meses, y no se espera que vaya a añadir presión en los precios. Y, cuarto, porque la OPEP+ ha anunciado que incrementará la oferta en 206kb/d a partir de abril.

Todo ello, nos hace ser moderadamente positivos con la evolución del precio del crudo. Aunque es clave estar pendiente a la evolución de los hechos para determinar si el escenario base cambia.

Por otro lado, el principal canal de transmisión hacia la economía es sin duda la inflación. Se estima que un aumento del 10% en el precio del brent puede llegar a añadir entre 0,2 y 0,4 puntos a la inflación global. Sin embargo, la traslación no es igual para todos los países, siendo las economías importadoras -zona euro, Reino Unido, Japón o China- las más afectadas.

"No creemos que un incremento temporal en el precio fruto de una prima de riesgo genere grandes tensiones inflacionistas. Sin embargo, la incertidumbre puede hacer que los bancos centrales aplacen cualquier bajada de tipos hasta que se confirme si es un problema estructural. Manteniéndonos en el escenario base donde el barril brent no se va por encima de 85$, el impacto en la economía global se prevé manejable. Tan solo un escenario adverso con precios del crudo por encima de los 100$/barril podrían hacer saltar las alarmas y acrecentar el riesgo de contracción", insisten en la gestora de Ibercaja.

Sobre el impacto a corto plazo en los mercados:

  • Acciones: es de esperar que la reacción inmediata de la renta variable sea negativa bajo este tipo de eventos geopolíticos y posteriormente, dependerá de cómo va evolucionando la situación. En este sentido, la incertidumbre es elevada, pero lo normal es que los precios del crudo sean el principal elemento transmisor de los movimientos que se produzcan. En este contexto, los productores de energía están mejor protegidos que los consumidores de energía. Por tanto, a nivel sectorial, automoción, aerolíneas, transporte marítimo e industrias intensivas en combustibles serían las más afectadas en un entorno de costes energéticos elevados y disrupción logística. Por su parte, energía, defensa, ciberseguridad e infraestructuras críticas se beneficiarían de un aumento del gasto en resiliencia, defensa y seguridad. Mientras tanto, a nivel regional la renta variable europea estaría más expuesta a los shocks en los precios de la energía que la renta variable americana, debido a:
    • una mayor intensidad energética de la industria
    • y mayor dependencia en la importación de hidrocarburos. Esto también aplica a otras economías como la japonesa y a muchos países asiáticos dependientes de las importaciones de Oriente Medio
  • Bonos: el comportamiento de la renta fija soberana como activo refugio podría verse limitado, ya que las rentabilidades de los bonos podrían subir en el corto plazo como reacción a las expectativas de mayor inflación provocadas por el aumento de los precios energéticos, sobre todo si éste se percibe persistente. En este sentido, el papel tradicional de los bonos soberanos como activo refugio puede no resultar efectivo por la combinación de una prima por riesgo geopolítico y riesgo inflacionista persistente. Los bonos americanos tendrían un impacto negativo menor que los europeos y japoneses, dada la mayor independencia energética con la que cuenta EEUU.
  • Divisas: normalmente, cabría esperar que el dólar suba en un escenario inicial de aversión al riesgo, dada su histórica condición de activo refugio. Además, dado que EEUU es exportador neto de energía, podría beneficiarse si los precios de la energía subieran. Por esta misma razón, también podemos esperar que se fortalezcan las monedas de otros países exportadores de energía, como el dólar canadiense, el peso mexicano, la corona noruega y las monedas de Oriente Medio, aunque el efecto sobre estas últimas podría verse atenuado por la proximidad del conflicto.
  • Metales preciosos: tanto el oro como la plata deberían aprovecharse de su condición de activo refugio y verse beneficiados de un escenario como el actual. Su buen comportamiento durante los últimos doce meses responde, en parte, al incremento en el riesgo geopolítico y la fragmentación derivada de los aranceles. La guerra actual no hace más que poner de manifiesto el auge en la tensión en las relaciones entre las distintas potencias y refuerza la tesis del oro. Con la apreciación del oro, las mineras también saldrían beneficiadas de este shock geopolítico.

Coface: riesgo de estanflación en la economía mundial

La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán está ejerciendo una presión extrema sobre los mercados energéticos. Aunque aún no se han registrado interrupciones importantes en el suministro, los riesgos que rodean al estrecho de Ormuz suponen una amenaza para la economía mundial si el conflicto continúa. "Un conflicto limitado a unos pocos días o semanas, el escenario más probable en la actualidad, debería tener un impacto limitado. Sin embargo, si el conflicto continuara, su impacto macroeconómico podría ser significativo y trascender la cuestión de los precios de la energía", avisa Ruben Nizard, director de Investigación Sectorial de Coface.

Los ataques marcan un importante punto de inflexión para los mercados energéticos. Al inicio de la jornada bursátil del lunes 2 de marzo, el Brent subió más de un 10 %, lo que refleja principalmente un aumento dela prima de riesgo geopolítico más que interrupciones inmediatas y concretas del suministro. Antes de esta escalada, los mercados petroleros registraban un amplio superávit. Laabundante oferta, impulsada por los productores no pertenecientes a la OPEP+ y la rápida reposición de existencias, mantenía los precios bajo presión (con una media de 68 libras por barril en 2025). El conflicto cambia las reglas del juego, reintroduciendo una incertidumbre extrema sobre la seguridad del suministro.

Las interrupciones actuales en el estrecho de Ormuz ya están provocando un aumento de los precios. La capacidad para sortear este estrecho es limitada e insuficiente para absorber una crisis importante. Las interrupciones prolongadas o repetidas podrían empujar al Brent a alcanzar los tres dígitos, con la posibilidad de superar el máximo de febrero de 2022 (122$/barril) o incluso el récord de 2008 (147$/barril).

Aunque Irán no es el principal productor de la región, una interrupción de su suministro tendría un impacto inmediato en unos mercados ya frágiles. Con más de 3 millones de barriles diarios producidos y casi 1,5 millones exportados, principalmente a China, una interrupción obligaría a los compradores, especialmente en Asia, a recurrir a alternativas más caras, lo que aumentaría la presión al alza sobre los precios del petróleo.

Más allá del suministro iraní o del posible cierre del estrecho de Ormuz, Irán también podría atacar las infraestructuras petroleras de otros países del Golfo. El impacto dependería entonces de la magnitud de los daños y la duración de la interrupción, en un contexto en el que la capacidad excedentaria de la OPEP+, de entre 4 y 5 millones de barriles diarios, sigue siendo limitada y concentrada, especialmente en Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, donde los flujos logísticos comerciales podríanverse interrumpidos.

Lo que está en juego va mucho más allá del mercado petrolero. El estrecho de Ormuz también es crucial para el transporte de gas natural licuado (GNL), fertilizantes, metales industriales (aluminio) y productos petroquímicos. Además, otros puntos estratégicos, como Bab el-Mandeb 1 o el canal de Suez, también podrían verse afectados en caso de una escalada regional. Esto podría aumentar los costes de transporte y las primas de los seguros marítimos.

Esta interrupción gradual de las cadenas de suministro plantea un riesgo creciente de escasez y presiones inflacionistas, especialmente para las economías más dependientes de las importaciones de energía.

Un escenario extremo en el que los precios del petróleo se mantuvieran por encima de los 100$ por barril provocaría un nuevo repunte de la inflación mundial y probablemente obligaría a los bancos centrales a invertir su estrategia, pasando de la flexibilización monetaria a una restricción generalizada. Un aumento prolongado de 15$ en los precios del crudo Brent podría reducir así el crecimiento mundial en alrededor de 0,2 punto y añadir casi 0,5 puntos porcentuales a la inflación. En tal contexto, el riesgo de estanflación —una combinación de crecimiento débil e inflación elevada— volvería a convertirse en una amenaza creíble para la economía mundial, con graves consecuencias para las empresas y el comercio.

Banca March

El conflicto es negativo para las bolsas globales, con las de EEUU las menos afectadas y las asiáticas siguen registrando el peor comportamiento, dado que sus economías son las más impactadas por el cierre del estrecho de Ormuz –ver sección de bolsa–.En el plano militar, los ataques estadounidenses e israelíes continúan centrados en desmantelar la capacidad de lanzamiento de misiles y drones. Además, se ha impedido la reunión de los 88 miembros de la Asamblea de Expertos, lo que retrasa el proceso de sucesión del líder supremo. Este movimiento busca que la ausencia de un liderazgo claro favorezca la caída del régimen. 

Por su parte, Irán sigue enviando misiles y drones a distintos países del Golfo y ha señalado que sus objetivos ya no se limitan a instalaciones militares, incrementando la presión sobre los aliados de EEUU en la región.

En paralelo, Trump ha ofrecido —sin detallar el procedimiento— un seguro para los barcos que cruzan el estrecho de Ormuz e incluso la posibilidad de establecer un servicio de escolta. No obstante, al no haberse asignado recursos ni desplegado capacidades operativas, el alivio no es inmediato y, en consecuencia, el bloqueo de facto persiste. China instó a las partes implicadas a no interrumpir el tránsito por Ormuz, lo que ha contribuido a moderar la tensión en los mercados energéticos, que se estabilizan y registran subidas moderadas. Mientras, Iraq ha comunicado una ralentización en su producción de crudo por la falta de cargueros disponibles.

"Mantenemos la atención en la evolución del conflicto y reiteramos que no se deben acelerar decisiones de inversión en el actual entorno de riesgo. Consideramos que nuestro posicionamiento estratégico sigue siendo adecuado y que los componentes defensivos —salud e infraestructuras— seguirán proporcionando soporte. Además, el dólar ha recuperado su papel como activo refugio, apreciándose en las últimas sesiones y sirviendo de protección a los inversores en euros", insisten en Banca March.

Trump amenaza a España

Por otra parte, Trump amenaza a España con “cortar toda relación” por negarle el uso de las bases militares de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) para los ataques a Irán. Asegura que  ha dado orden al secretario del Tesoro, Scott Bessent, suspender las relaciones comerciales con España. Pedro Sánchez replica que la ofensiva constituía una actuación al margen del derecho internacional y aseguró que España dispone de los recursos necesarios para apoyar a los sectores que pudieran verse afectados y diversificar las cadenas de suministro.

En el comercio entre ambos países, el déficit comercial de bienes que España mantiene con EEUU se debe principalmente al importante peso de los bienes energéticos sobre nuestras importaciones: el país norteamericano nos provee el 17% del petróleo crudo y el 34% del gas natural. 

Trump también arremetió contra Reino Unido, por el mismo motivo, negarle el uso de sus bases para la ofensiva, aunque posteriormente, sí autorizó su uso defensivo. Otros aliados europeos que han permitido el uso de sus bases con fines estrictamente defensivos son Alemania, Francia y Portugal. 

18Feb

La producción mundial de estaño refinado crecerá un 3% en 2026 (tras un+2% en 2025), insuficiente para compensar el aumento previsto del 3,5% de la demanda. A largo plazo, el agotamiento de los yacimientos existentes y la falta de nuevas inversiones mineras amenazan la estabilidad de toda la cadena de valor.

Miguel Ángel Valero

Desde principios de año, el estaño ha experimentado el mayor aumento de precio entre los metales no ferrosos, con un incremento del 70% interanual, hasta alcanzar los 50.000$ por tonelada. Esta volatilidad de los precios responde, según el último análisis de Coface, a las presiones especulativas vinculadas a las bajas existencias en las principales Bolsas de metales (LME, SHFE). 

El estaño es un metal clave para la industria electrónica (en el que la soldadura representa por sí sola el 50% de la demanda mundial), que se está beneficiando enormemente de las transiciones energética y digital. Sin embargo, el crecimiento de la oferta sigue siendo limitado, especialmente en la República Democrática del Congo y Myanmar, lo que se prevé que provoque un déficit de suministro durante este año, el primero desde 2021.

“No hay duda de que la demanda de tecnologías basadas en datos impulsa la reciente subida de los precios del estaño. Esperamos que los precios medios se sitúen en torno a los 45.000 dólares estadounidenses por tonelada (+40% interanual) durante la primera mitad del año”, afirma Simon Lacoume, economista sectorial de Coface.

El encarecimiento del estaño se enmarca en una tendencia más amplia. Metales no ferrosos como el cobre, el aluminio o el níquel también registran fuertes subidas en los últimos meses, con una marcada aceleración en enero. El índice LME ha aumentado un 34% interanual, frente al 6% registrado el año anterior. Aunque la transición energética está respaldando esta tendencia, la digital -que requiere grandes volúmenes de metales-, combinada con las presiones especulativas, está reforzando aún más esta dinámica.

Tras el aumento de los precios del cobre, los efectos especulativos se han amplificado y han acentuado la tendencia al alza de los precios de otros metales, incluido el estaño. Además, las bajas existencias del mercado en 2025 y los niveles relativamente bajos de las principales Bolsas también han contribuido al aumento de los precios en los últimos meses. La reposición de existencias en un contexto de precios al alza ha amplificado el repunte de enero, aunque se espera que la volatilidad se modere a medida que disminuya la especulación.

A largo plazo, se espera que la demanda de estaño siga aumentando, impulsada por el incremento procedente de los componentes electrónicos, semiconductores y las infraestructuras de almacenamiento de datos (que consumen grandes cantidades de metales). Según el último informe de SEMI, los envíos mundiales de obleas de silicio —clave para la fabricación de semiconductores— crecerán un 5,2% interanual en 2026, hasta los 13.500 millones de pulgadas cuadradas (tras un +5,4 % en 2025). La innovación tecnológica podría mejorar la eficiencia, pero no lo suficiente para compensar la creciente demanda impulsada por la digitalización.

Las perspectivas de suministro, sin embargo, son limitadas. Se prevé que la producción mundial de estaño refinado crezca un 3% en 2026 (tras un+2% en 2025), insuficiente para compensar el aumento previsto del 3,5% de la demanda este año. Como resultado, se espera que el mercado pase a ser deficitario este año, una situación que podría prolongarse en los próximos ejercicios.

A largo plazo, el agotamiento de los yacimientos existentes y la falta de nuevas inversiones mineras amenazan la estabilidad de toda la cadena de valor. China representa el 50% de la producción mundial de estaño refinado y se prevé que mantenga un crecimiento sólido (+5 % en 2026), ya que este metal sigue siendo un activo estratégico en la búsqueda de la autosuficiencia en materia de infraestructura de gestión de datos. Por el contrario, la producción en Indonesia (el segundo mayor productor mundial de estaño) podría disminuir un 2% en 2026 (tras un -1 % el año anterior), dadas las restricciones normativas y la creciente aversión a los proyectos mineros.

La principal vulnerabilidad radica en el suministro de mineral de estaño, en particular, el procedente de la República Democrática del Congo y Myanmar, que juntos representan el 20 % de la producción mundial y el 60 % de las importaciones chinas de mineral de estaño. En Congo los frecuentes enfrentamientos entre las fuerzas rebeldes del M23 y el ejército regular congoleño están teniendo un impacto negativo en las operaciones mineras en Kivu del Norte y perturbando regularmente la minería, sobre todo en la mina de Bisie (casi el 6 % de la producción mundial). En Myanmar, una serie de incertidumbres operativas siguen limitando la extracción de estaño a niveles inferiores a las previsiones originales del mercado.

11Feb

La sucesión de elecciones este año (Brasil, Colombia, EEUU, Perú, Hungría, Suecia, Argelia, entre otras) dispara el riesgo político mundial a niveles récord.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump no puede, ni debe, olvidar que su destino depende del votante 'doméstico'. El 3 de noviembre se celebrarán las elecciones legislativas –se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado–, un evento clave porque determinará el grado de control sobre el Congreso y la capacidad del presidente para sacar adelante su agenda legislativa. 

En estos momentos, el presidente de EEUU parte con un lastre significativo de cara a las elecciones de medio mandato: su índice de popularidad es del 36%, el más bajo desde 1950, únicamente por encima del 30% registrado por Nixon tras el escándalo Watergate. Aunque no existe una regla escrita entre popularidad y los resultados electorales, lo cierto es que no hay precedentes de un mandatario con menos del 50% de aprobación popular que haya logrado mantener el control de ambas cámaras. 

En las elecciones midterm del pasado mandato de Trump (2022), su partido sufrió una estrepitosa derrota en la Cámara de Representantes, perdiendo el control de ésta. 

Ante este escenario, la estrategia de la Casa Blanca ha empezado a girarse hacia medidas centradas en la asequibilidad, con el objetivo de aproximarse al votante medio: la aprobación de la extensión de los subsidios de atención médica (Obamacare) –el punto de fricción que provocó el cierre gubernamental más prolongado de la historia de EEUU; otros anuncios orientados a aliviar el coste de vida, como reducir las tasas hipotecarias –mediante compras de bonos hipotecarios– o imponer un límite del 10% a los intereses de las tarjetas de crédito, aunque su aplicación efectiva aún está por determinar. 

Otro factor clave para atraer el respaldo de los hogares será la materialización de los estímulos fiscales a lo largo de 2026. Hay deducciones y exenciones de la Big Beautiful Bill que tienen carácter retroactivo: las horas extra y propinas imputadas a lo largo de 2025, que fueron objeto de retención, se compensarán en la declaración de la renta mediante devoluciones. Estos reembolsos se ingresarán a los contribuyentes en la primera parte del año –el 80% se abonará antes de junio– y aumentarán los ingresos promedio en 450$ por persona. 

Dado que, en el corto plazo, lo prioritario es impulsar el crecimiento, es muy probable que el cometido del DOGE de recortar los gastos fiscales pase a un segundo plano, al menos durante los próximos meses. 

Por su parte, la reforma fiscal contribuirá positivamente al PIB durante los próximos tres años, lo que permitirá ejercer un papel neutralizador sobre el efecto perjudicial de los aranceles. Sin embargo, a partir de 2028, el efecto conjunto será negativo, pero ahora lo determinante para Trump es el impacto inmediato sin considerar las consecuencias futuras. 

En medio de esta situación, Bangladesh y EEUU han firmado un acuerdo que elimina los aranceles aplicados a los textiles bangladesíes fabricados con algodón y fibras estadounidenses. Hasta ahora, el país asiático afrontaba un arancel recíproco del 20%, que tras el pacto se reduce ligeramente hasta una tasa general del 19%. La verdadera novedad es la exención total para las prendas exportadas por Bangladesh que utilicen materias primas estadounidenses, lo que reforzará su competitividad en un sector en el que ya figura como tercer proveedor del país norteamericano, por detrás de China y Vietnam, y por delante de India. Las autoridades de Daca prevén que sus compras de algodón procedente de EEUU puedan duplicarse, pasando de 1.000 millones a 2.000 millones$.

Por otra parte, las ventas minoristas en EEUU se estancaron inesperadamente en diciembre. La tasa mensual fue del 0%, inferior al +0,4% esperado, con ocho de las 13 categorías registrando descensos, incluidos retrocesos en tiendas de ropa. También presentaron retrocesos las ventas del grupo de control –utilizadas en el cálculo del PIB– un -0,1%. Sin embargo, al tratarse de periodo de compras navideñas, estas cifras débiles de diciembre podrían significar que las ventas se adelantaron, más que una muestra de menor demanda, dado que en noviembre la tasa escaló al +0,6%. A ello hay que sumarle el clima invernal extremo en gran parte de EEUU, de hecho, el gasto en restaurantes y bares –única categoría de servicios– cayó un -0,1% tras el fuerte aumento del mes anterior (+0,7%). 

El sentimiento entre los empresarios de pequeñas empresas en EEUU se debilitó ligeramente en enero, registrando su primera caída en tres meses. El índice de la NFIB retrocedió 0,2 puntos hasta 99,3, por debajo del 99,8 previsto. En el desglose, las expectativas sobre el mercado laboral apuntaron a una moderación en los planes de contratación y a un descenso en el número de vacantes, mientras que también se redujo el indicador que mide las perspectivas de mejora económica. En contraste, las expectativas de ventas repuntaron 6 puntos, alcanzando su nivel más alto en un año.

El UBS CIO Daily aporta que es probable que la debilidad del dólar estadounidense continúe tras unos datos decepcionantes de ventas minoristas en EEUU: "Creemos que la debilidad del dólar debería continuar en un contexto de nuevos recortes de tipos por parte de la Reserva Federal, que deberían seguir erosionando la ventaja de tipos del dólar frente a otras divisas. Los esfuerzos de los inversores globales por diversificar podrían añadir más presión en contra. Vemos oportunidades tácticas en divisas de mayor rendimiento".

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Con la debilidad del dólar probablemente prolongándose, los inversores deberían revisar sus asignaciones en divisas y considerar los beneficios de la diversificación. Para quienes tengan afinidad por el oro, consideramos adecuada una asignación de hasta un porcentaje de un dígito medio dentro de una cartera diversificada".

Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, señala que, a principios de este año, los mercados laborales nos dieron una sorpresa importante. El informe de enero muestra un aumento espectacular de 130.000 puestos de trabajo. Una vez más, el sector sanitario lideró la contratación, con 82.000 puestos de trabajo nuevos. Las categorías potencialmente afectadas por la IA tuvieron resultados dispares: la información (-12.000) y los servicios financieros (-22.000) registraron descensos, mientras que los servicios empresariales registraron un sólido aumento de 34.000. La construcción también mostró fortaleza, con un incremento de 33.000 puestos de trabajo, y la industria manufacturera cumplió lo que sugerían los datos sobre pedidos y la confianza: un modesto aumento de 5.000 tras meses de pérdidas. La fuerte contratación también se reflejó en la tasa de desempleo, que bajó del 4,4% al 4,3%.

En combinación con un repunte de la tasa de participación del 62,4% al 62,5%, el informe envía una señal muy clara. La sólida cifra principal viene acompañada de las revisiones finales para 2025, que indican que el año pasado solo se crearon 181.000 puestos de trabajo, en lugar de los 584.000 comunicados anteriormente. En general, el informe sugiere que los mercados laborales siguen en una posición firme por ahora, con pleno empleo o cerca de él, aunque la calidad de los datos sigue planteando retos.

Para la Fed, el informe respalda su postura de mantener los tipos sin cambios, probablemente hasta que la inflación se recupere por completo de los efectos de los aranceles. Se espera que esto ocurra a mediados de 2026. 

Riesgo político y social en niveles récord

Las elecciones de medio mandato en EEUU se acercan con el riesgo político y social global está en niveles récord. Según Coface, el índice de riesgo político mundial alcanzó el 41,1 % en 2025, elevando la incertidumbre para este año y dejando sobre la mesa tres grandes retos que marcarán la economía mundial en 2026: un calendario de elecciones especialmente sensible, el creciente descontento popular y una geopolítica volátil, con conflictos que se intensifican y cambios en la política estadounidense.

Lejos de ser temporal, esta tendencia forma parte de una dinámica estructural, impulsada por dos factores principales: por un lado, los conflictos armados cada vez más intensos (la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania y las tensiones en Oriente Medio se están agravando); y, por otro lado, el aumento de los disturbios internos violentos, destacando las protestas sociales que están sacudiendo a los poderes establecidos.

Esta nueva realidad exige que las empresas que participan en el comercio mundial incorporen el riesgo político como un parámetro a largo plazo en sus estrategias de desarrollo, políticas de cobertura y decisiones de inversión.  

“El año 2025 terminó en un estado intermedio, con planes de resolución circulando, pero sin producir una paz real y duradera. El 2026 comienza en un mundo en el que la geopolítica ya no es un ruido de fondo, sino un factor estructurante en las estrategias de las empresas”, destaca Anna Farrugia, economista de Coface.

A partir de este diagnóstico, los expertos de la firma de gestión integral del riesgo comercial analizan los tres principales riesgos políticos y sociales de 2026 y sus implicaciones para la economía y las empresas con actividad internacional.

El primero es la acumulación de elecciones este año. La inestabilidad estructural encontrará su principal manifestación en las urnas. En EEUU, tras un año marcado por el regreso de Donald Trump, las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026 serán cruciales. La renovación completa de la Cámara de Representantes, 35 escaños en el Senado y 36 gobernaciones, podría reestructurar el equilibrio de poder.

En América Latina, los próximos meses prometen ser igual de decisivos. En Brasil, las elecciones presidenciales de octubre pueden marcar un punto de inflexión, ya que el presidente Lula ve cómo su popularidad decae mientras busca un cuarto mandato. En Colombia, las elecciones presidenciales de 2026 se celebrarán en un clima igualmente tenso, ya que el presidente saliente de izquierdas, Gustavo Petro, no puede presentarse a la reelección. En Perú, las elecciones generales están previstas para abril de este año, tras la destitución de la presidenta Dina Boluarte en octubre de 2025.

Por otro lado, Europa entrará en un contexto de reajuste político marcado por varias elecciones decisivas que redefinirán efectivamente el equilibrio político dentro de la Unión Europea. En Hungría, la reducción de la diferencia en las encuestas entre Viktor Orbán y la oposición liderada por Péter Magyar abre la posibilidad de un cambio tras quince años de continuidad política, lo que ilustra de manera más amplia el debilitamiento del centro político europeo ante el auge de las fuerzas populistas. Esta tendencia se repite en Francia, donde las elecciones municipales de marzo servirán de barómetro de cara a las presidenciales de 2027, en un contexto en el que el RassemblementNational (extrema derecha) tiene una fuerte influencia en el debate público. En Suecia, las elecciones generales de septiembre confirmarán (o no) la posición de los Demócratas Suecos como segunda fuerza política, lo que simboliza el crecimiento del voto protestatario en la región.

En África, la tendencia hacia el declive democrático sigue siendo marcada. Se celebrarán elecciones nacionales en Argelia, Etiopía, Marruecos, la República del Congo, Uganda y Benín, que se vio sacudido por un intento de golpe de Estado en diciembre de 2025. Varios países liderados por presidentes de edad avanzada reelegidos en 2025, como Camerún, podrían entrar en una fase de transición.

En Asia, Bangladesh será uno de los principales focos de atención. Dos años después del levantamiento estudiantil que puso fin a quince años de poder, el país celebrará elecciones legislativas junto con un referéndum constitucional en febrero.

“Desde hace varios años se viene observando una tendencia común, tanto en las economías avanzadas como en las emergentes: una creciente frustración por las condiciones económicas y sociales, que se perciben como en declive, y un profundo desencanto de la población con la clase política en el poder”, constata Ruben Nizard, jefe del Sector de Investigación y Análisis de Riesgos Políticos en Coface.

El malestar social pone a prueba al poder

El segundo riesgo del que advierte el análisis de Coface se centra cuando el malestar social pone a prueba al poder. Los jóvenes y las poblaciones agotadas por sucesivas crisis podrían volver a ser el motor de la movilización social. Los datos del índice de riesgo político y social de Coface revelan un aumento del riesgo de fragilidad política y social en los países donde los jóvenes desempeñan un papel importante en las protestas. 

En los países asiáticos, las protestas y el malestar social van en aumento. En Nepal, solo hicieron falta dos días para conseguir la dimisión del primer ministro. En Indonesia y Filipinas, los jóvenes se manifestaron contra unas reformas consideradas impopulares y contra una clase política percibida como corrupta.

En África, el colectivo GenZ212 de Marruecos se ha convertido en un actor clave en las protestas contra el deterioro de los servicios públicos, lo que pone de manifiesto una profunda frustración socioeconómica. En Madagascar, varias semanas de protestas condujeron a un golpe militar, lo que ilustra la persistente inestabilidad política en determinadas regiones del continente. En Irán, la nueva ola de protestas desde principios de 2026 confirma la creciente presión sobre un régimen debilitado. La represión sigue siendo especialmente severa, pero ya no es capaz de contener el movimiento de protesta arraigado en las crisis económicas, sociales y políticas de los últimos años. El país se ha visto sacudido en varias ocasiones por manifestaciones a gran escala, ya sean movimientos contra el alto coste de la vida, las protestas de 2019 o el levantamiento «Mujer, Vida, Libertad» de 2022-2023, lo que revela un movimiento de protesta estructural más que cíclico. 

“El indicador Coface clasifica a Irán como el segundo país más frágil política y socialmente del mundo en 2025 (86 %, por detrás de Sudán), un nivel que refleja la acumulación de tensiones internas y la incapacidad del régimen para satisfacer las expectativas de una población joven, precaria y cada vez más movilizada”, afirma Anna Farrugia.

En muchas economías avanzadas, el malestar social también está ganando terreno, y el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur está provocando importantes tensiones. En Francia, la oposición de los agricultores ha dado lugar a protestas en las que se denuncia lo que consideran una competencia desleal y distorsiones relacionadas con las normas medioambientales y sanitarias. El malestar social, ya evidente en el movimiento «Bloquons tout» («Bloqueemos todo») de septiembre de 2025, ha lastrado la confianza y la inversión. Bulgaria se vio sacudida por la movilización de la Generación Z contra la corrupción, un movimiento que provocó la dimisión del Gobierno de Rossen Jeliazkov cuando el país se acercaba a su entrada en la zona euro. Italia tampoco se ha librado: a finales de 2025, los sindicatos lanzaron una huelga nacional contra la propuesta de presupuesto del Gobierno de Meloni para 2026. Al otro lado del Canal, los debates sobre la inmigración y las manifestaciones a favor de Palestina mantienen un clima social frágil.

En EEUU, la política arancelaria pesa mucho sobre el mercado interno, ya que el 80% de los derechos de aduana recae sobre las entidades estadounidenses (empresas o consumidores), un factor que probablemente alimentará el descontento.

El tercer riesgo oscila entre los desafíos a la hegemonía estadounidense, las rivalidades de poder y los conflictos persistentes. La captura de Nicolás Maduro a principios de enero demostró, por si hiciera falta más pruebas, que el año comienza en línea con la volatilidad geopolítica que se ha convertido en la norma en los últimos años. Esta postura estadounidense se produce en un contexto de inestabilidad mundial que está redefiniendo los equilibrios geopolíticos y comerciales. Los aranceles anunciados por Washington en abril de 2025 han llevado la incertidumbre comercial a niveles sin precedentes. El reto será tanto jurídico como político: el Tribunal Supremo debe pronunciarse sobre la legalidad y el alcance de las competencias arancelarias del ejecutivo.

A esto se suman los conflictos de larga duración. La guerra entre Rusia y Ucrania entra ahora en su cuarto año, sin perspectivas reales de resolución a pesar de los esfuerzos diplomáticos europeos y estadounidenses. En Oriente Próximo, la situación sigue siendo igual de precaria: la región sigue caracterizándose por una gran fragilidad, a pesar del alto el fuego acordado entre Israel y Hamás.

Para las empresas que se dedican al comercio mundial, este contexto requiere un enfoque proactivo y medidas específicas, como reforzar el seguimiento político, diversificar geográficamente las operaciones, flexibilizar las cadenas de suministro e integrar el riesgo país en las decisiones estratégicas. 

19Jan

El encaprichamiento de Trump con Groenlandia reaviva los temores de una guerra comercial, advierte Ebury. Pictet cree que el Supremo limitará sus aranceles. Coface alerta de más insolvencias empresariales; y Crédito y Caución vaticina un estancamiento de la economía global. El FMI reclama "una solución amistosa".

Miguel Ángel Valero

El Foro de Davos, una de las citas económicas más importantes del mundo, se celebra esta semana bajo el lema 'Un espíritu de diálogo', con 65 jefes de Estado (entre ellos, seis del G7), entre ellos Donald Trump (tiene previsto intervenir el miércoles 21 en la localidad suiza), y medio millar de líderes políticos y empresariales. Justo antes de que empiece, Trump hace saltar por los aires el lema del encuentro.

Trump vuelve a agitar la guerra de los aranceles y anuncia en su red social Truth que impondrá 1 de febrero un arancel adicional del 10% a las importaciones de productos de hasta ocho países europeos que participaron en un ejercicio militar en Groenlandia (Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia). Aranceles que se elevarían al 25% a partir de junio si no se alcanza un acuerdo para la compra completa de la isla por parte de EEUU.

Estas nuevas amenazas arancelarias de Trump, dependiendo de su aplicación,  pueden volver a situar las tasas en niveles por encima del 40%, lo que perjudicaría seriamente las relaciones comerciales con socios históricos. Además, ya están levantando rechazo incluso dentro de EEUU. Shaheen (demócrata) y Tillis (republicano), que son copresidentes del Grupo bipartidista de Observadores de la OTAN en el Senado, avisan que seguir por este camino sería perjudicial para EEUU, sus empresas y aliados, mostrándose contrarios a los argumentos de Trump.

Por su parte, las primeras reacciones europeas han comenzado y se debaten varias respuestas. Entre ellas, la aplicación de aranceles por valor de 93.000 millones€ a las importaciones estadounidenses – medida que se acordó suspender tras el acuerdo comercial con EEUU del pasado verano– si Trump avanza con nuevas tasas. 

Francia y otros países han pedido que en la réplica europea se valore utilizar el instrumento de anti-coerción, una herramienta que necesitaría más tiempo de negociación y una mayoría (tendría que ser aprobada por 15 de los 27 Estados comunitarios y que representen al menos un 65% de la población de la UE).

Ebury: El encaprichamiento con Groenlandia reaviva los temores de una guerra comercial   
El Análisis del Mercado de Divisas de Ebury resalta que "al más puro estilo trumpiano, el presidente de EEUU ha vuelto a sacudir las relaciones comerciales transatlánticas" al amenazar con imponer nuevos aranceles a ocho países europeos que se oponen a la adquisición de Groenlandia. Trump tiene un historial de utilizar estas amenazas arancelarias como táctica de negociación en la escena internacional. Sin embargo, Dinamarca claramente no tiene interés en vender, y tampoco parece que sus homólogos europeos tengan ganas de ceder a las demandas de Trump.

"En esta ocasión, la reacción inicial del mercado de divisas ha sido moderada", apunta. "Generalmente, las amenazas arancelarias de Trump no se han materializado o, como mínimo, se han ido diluyendo poco después. Aunque esperamos que la historia se repita, la imprevisibilidad de la Administración Trump implica que no podamos dar nada por sentado", advierten.

  • EUR: Estamos observando pruebas bastante claras de que el paquete fiscal alemán ya está teniendo el impacto deseado en la actividad económica de la zona euro. La producción industrial de la zona euro sorprendió al alza y creció de forma saludable en noviembre. Por lo tanto, no nos sorprendería ver una sorpresa positiva cuando se publiquen el viernes los PMI de actividad empresarial de enero, aunque las expectativas del consenso ya son bastante optimistas. El euro debería reaccionar positivamente ante cualquier sorpresa en los datos de esta semana, aunque cabe señalar que, por ahora, las preocupaciones geopolíticas relacionadas con Groenlandia y los nuevos aranceles estadounidenses probablemente serán un factor de mayor peso que los datos macroeconómicos. El gran temor es que se ponga en peligro el acuerdo comercial entre EEUU y la UE y desencadenar una guerra comercial total que causaría grandes estragos y perjudicaría el crecimiento mundial. Se dice que Trump siempre se acobarda y, aunque sospechamos que probablemente volverá a hacerlo, creemos que el nerviosismo del mercado aumentará hasta que lo haga.
  • USD: El dólar está mostrándose resiliente ante las preocupaciones por el deterioro institucional en EEUU y las noticias sobre la investigación penal al presidente de la Fed, Jerome Powell, han tenido un impacto limitado en el dólar hasta ahora, probablemente porque los mercados no esperan que el caso avance mucho más. Los sólidos datos macroeconómicos y el buen rendimiento de la renta variable han mantenido hasta ahora el dólar en niveles altos. Las cifras de solicitudes iniciales de subsidio por desempleo de la semana pasada reflejaron una economía con bajos niveles de despidos, a pesar de la reciente caída en la creación de empleo y es probable que la Fed se mantenga a la espera durante un tiempo. El informe de inflación PCE correspondiente a diciembre será una de las claves esta semana. Sin embargo, la incertidumbre sobre la política comercial probablemente será un factor de peso a corto plazo. Los mercados aún no han reaccionado a esta nueva oleada de volatilidad política vendiendo el dólar como hicieron en abril, pero eso podría cambiar en cualquier momento si Trump sigue presionando para llegar a un acuerdo sobre Groenlandia.
  • GBP: Por fin recibimos algunas noticias optimistas sobre el estado de la economía británica la semana pasada, en forma de sorpresas al alza en las últimas cifras mensuales del PIB y la producción industrial. La economía del Reino Unido se mantuvo sorprendentemente bien en noviembre, a pesar de la gran incertidumbre que rodeaba al presupuesto de otoño. Sin embargo, no nos dejamos llevar por el entusiasmo: los datos mensuales del PIB tienden a ser muy volátiles, mientras que la leve contracción de la actividad en octubre sugiere que la economía probablemente creció solo entre un 0,1 % y un 0,2 % en el cuarto trimestre, lo que equivale a un estancamiento en términos prácticos. No obstante, los mercados de swaps han seguido reduciendo sus apuestas a favor de nuevas bajadas de tipos por parte del Banco de Inglaterra (la próxima bajada de 25 pb no se descuenta totalmente hasta junio).Los datos laborales del Reino Unido de esta semana cobran mayor importancia para confirmar la fuerte desaceleración en la creación de empleo observada en los últimos meses. Aparte de la tasa de desempleo oficial, prestaremos especial atención a la variación en el número de empleados asalariados en diciembre. El repunte previsto para la inflación británica el día siguiente debería validar el enfoque cauteloso del Comité de Política Monetaria respecto a una mayor flexibilización monetaria y, de confirmarse, podría suponer un impulso alcista para la libra esterlina.

Pictet: el Supremo de EEUU fallará contra los aranceles de Trump

Los riesgos geopolíticos se intensifican globalmente –con focos en Groenlandia, Irán, Venezuela y Ucrania–, destaca un análisis de Pictet AM. Trump ha anunciado una nueva ronda de subidas arancelarias del 10 % a partir del 1 de febrero a todas las importaciones de ocho países europeos, que se elevarán al 25% hasta que se alcance un acuerdo para la compra de Groenlandia por EEUU. Dado que la UE es una unión aduanera, afecta a los 21 miembros restantes. Con ello el arancel medio ponderado de la UE puede aumentar hasta 25 % a partir del 1 de febrero y 40 % en junio. El impacto puede ser de -2 décimas en el PIB europeo y +2 décimas en la inflación de EEUU.

En respuesta los Estados de la Unión Europea barajan aplicar a EEUU aranceles por valor de 93.000 millones€ o imponer restricciones de acceso al mercado único para las empresas estadounidenses. 

Trump vuelve a utilizar los aranceles como herramienta de negociación. Puede provocar aún mayor gasto en defensa en la UE ante la fragmentación en la OTAN. De hecho EEUU crea un argumento aún más sólido para rearmar Europa.

Además, el Tribunal Supremo de EEUU está a punto de decidir si su aplicación es legal. Trump ha lanzado la idea de hipotecas a 50 años para reactivar la vivienda y cheques de 2.000$ a la mayoría de los estadounidenses, lo que beneficia especialmente a grupos de menores ingresos. La duda es cómo se financiará. Trump pretende que sea con aranceles. Pero el Tribunal Supremo puede declarar nulos la mayor parte respecto a la ley de Poderes Económicos para Emergencias Internacionales. De ser así, limitaría la capacidad del presidente de fijar aranceles arbitrariamente, aunque no determinará si Trump puede imponer aranceles, sino el procedimiento que deberá seguir. Puede hacer uso de otras potestades arancelarias para mantener los ingresos fiscales. El caso es que es probable que el Tribunal Supremo falle en contra de los aranceles de Trump, lo que hará más difícil aumentarlos a la UE, siendo posible cierta desescalada las próximas semanas.

Crédito y Caución: los aranceles estancarán el comercio global

En 2025, la economía mundial ha resistido mejor de lo inicialmente previsto a las tensiones geopolíticas, gracias a un auge sin precedentes de la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA), sobre todo en EEUU. Sin embargo, el impacto de la guerra comercial será especialmente significativo en el comercio global, que se estancará en 2026 después de crecer un 3,5% el pasado año, según recoge un informe de Crédito y Caución.  

Con la aplicación de los nuevos aranceles, las compañías acabarán repercutiendo el coste de los mismos a sus clientes, tanto empresas como consumidores. Esto significa que los precios subirán, lo que limitará la demanda de sus productos. Además, la incertidumbre en torno a la política de EEUU aún es elevada, lo que provocará retrasos en la inversión empresarial y en el gasto de los consumidores. También se espera un aumento del ahorro al percibirse un mayor riesgo sobre los ingresos.

Junto a ello, el comercio global sufrirá ahora las consecuencias de la anticipación de compras que se produjo en 2025 para evitar las nuevas tasas arancelarias. Este hecho motivó un crecimiento de la demanda de espacio de almacenamiento, más pronunciada en las zonas de comercio exterior y los almacenes aduaneros, donde las mercancías están protegidas de los aranceles adicionales después de su almacenamiento. Como las empresas y los hogares no pueden importar lo que ya se ha anticipado anteriormente, se producirá una desaceleración de los pedidos. Estos factores motivarán una desaceleración significativa del comercio global a lo largo de este año, que no volverá a registrar valores positivos hasta 2027, cuando se espera un crecimiento cercano al 2%, todavía por debajo de la evolución del PIB.

En este contexto, se espera que el repunte en la zona euro se sitúe cerca de la media mundial.  El cisne blanco es África, que crecerá gracias a la integración comercial y las inversiones en infraestructuras.

Coface: las multinacionales afrontan más morosidad e insolvencias de empresas

En un contexto de incertidumbre marcado por la desaceleración del crecimiento económico mundial, el aumento de las insolvencias empresariales y un entorno geopolítico complejo, los responsables de las empresas afrontan importantes desafíos para proteger su actividad comercial y sostener sus planes de desarrollo, según el Informe Global de Riesgos de Coface.

Las principales barreras que dificultan a las grandes multinacionales cumplir con sus objetivos de negocio son:

  • la presión sobre las cadenas de suministro (72%), 
  • el acceso limitado al capital (70%) 
  • los retrasos o impagos por parte de los clientes (68% )
  • la alta competencia del mercado (62%), 
  • la rotación de empleados (60%)
  • y los crecientes riesgos medioambientales asociados al cambio climático (59%)

Coface destaca que estos factores no suelen aparecer por separado, sino que se refuerzan mutuamente. Entre las compañías que declaran problemas en la cadena de suministro, el 79% también sufre dificultades para acceder a capital, y el 75 % afirma sufrir retrasos en los pagos . 

En cambio, entre las empresas menos expuestas a interrupciones logísticas, estos porcentajes descienden de forma notable (45% y 4%, respectivamente). En la práctica, esto dibuja un patrón claro: cuando la operativa se tensiona, la financiación y los cobros también se complican.

Los impagos o retrasos en el cobro de facturas, además de ser una de las principales barreras para alcanzar los objetivos de negocio, se han convertido en un freno directo para el crecimiento y la continuidad de muchas entidades. Según los datos de Coface, esta situación afecta de forma tangible a la operativa diaria de las multinacionales: el 63 % de los directivos ve alterado por este motivo su flujo de caja, el 55 % reconoce dedicar demasiado tiempo y recursos a perseguir pagos atrasados y el 53% admite, incluso, haber tenido que aplazar sus propias obligaciones financieras con proveedores por no cobrar a tiempo. 

De hecho, el impacto va más allá de la tesorería. Las multinacionales señalan que los retrasos en los pagos obligan también a reducir inversiones (49%), asumir mayores costes financieros (48%) o tener que recurrir a préstamos (42%). Esta última consecuencia es especialmente frecuente en sectores como transporte e infraestructuras (55%) o en Norteamérica (56%).

Ante este contexto, el informe subraya la importancia de que las empresas refuercen su capacidad de prevención y respuesta apoyándose en servicios de gestión integral del riesgo comercial, como la información comercial, el seguro de Crédito y el recobro de deudas, para anticipar riesgos, proteger la liquidez y tomar decisiones con mayor seguridad.

Para reforzar su resiliencia en un entorno incierto, las multinacionales de todo el mundo están reajustando sus prioridades y endureciendo sus políticas financieras y de crédito. En este sentido, el ‘Informe Global de Riesgos’ muestra que los principales objetivos empresariales pasan ahora mismo por reducir costes y mejorar la eficiencia (40%), fortalecer la disciplina en la gestión del crédito (34%), aumentar su cuota de mercado (32%), mantener la estabilidad y continuidad del negocio (32%) y mitigar el riesgo de impago del comprador (28%).

Se perciben, en este sentido, diferencias claras por regiones. En Norteamérica destaca con más fuerza que el resto el objetivo de aumentar la disciplina y la gobernanza en la gestión del crédito (48%) y, en paralelo, una mayor ambición de crecimiento: expandirse internacionalmente (42%) y a nivel nacional (32%).En EMEA (Europa, Oriente Medio y África), en cambio, estas prioridades aparecen con menor intensidad y de forma más equilibrada (27% en disciplina de crédito, el mismo porcentaje en expansión internacional y 23% en expansión nacional). Por su parte, en APAC (Asia -Pacífico) reforzar la gestión del crédito solo es importante para el 31%, mientras que la expansión, tanto internacional como nacional, queda también en un segundo plano (14% en ambos casos).

El FMI pide una "solución amistosa"

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) coloca a EEUU como economía más dinámica, tras dos años consecutivos de liderazgo de España, al mejorar tres décimas las perspectivas para 2026, hasta el 2,4%. No obstante, su economista jefe, Pierre-Olivier Gourinchas, reclama una “solución amistosa” que mantenga en marcha los flujos comerciales, avisa del “grave riesgo” que supone una escalada entre dos gigantes económicos: “Si entramos en una fase de escalada y políticas de ojo por ojo, el efecto en la economía sería más adverso. Subir los aranceles dañará a todas las partes que las suban y pondrá presión en la actividad global”, porque “una guerra comercial no tiene ganadores”.

De paso, defiende a la Fed del asalto de Trump, aunque sin citarlos: “La independencia de los bancos centrales es primordial para la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico. Desgraciadamente, las amenazas sobre los bancos centrales están aumentando”. Una credibilidad mermada que provoque expectativas de inflación más elevadas puede reducir en tres décimas el crecimiento global este año.

A España le eleva en tres décimas el crecimiento previsto para este año, hasta situarlo en el 2,3% (frente al 2% estimado en octubre) y otras dos décimas el calculado para 2027. El dato resulta una décima más optimista que el vaticinado por el Gobierno a finales de año (2,2%), y consolida a la economía española como la locomotora de la zona euro. Destaca unos niveles “robustos” de consumo e inversión privadas, el aumento de la fuerza laboral gracias a la inmigración y a los servicios relacionados con el turismo. 

Pese a la escalada arancelaria sobre la economía, el FMI mejora en dos décimas la expansión mundial prevista para este año, tras un cierre de 2025 mejor de lo previsto. El crecimiento mundial se situará en el 3,3% para este 2026, frente al 3,1% que se esperaba hace tres meses. Y en el 3,2% para 2027, sin cambios respecto a esos últimos cálculos. El impulso de las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, unidas a unas políticas fiscales y monetarias eminentemente estimulantes del crecimiento, están compensando la disrupción comercial y la incertidumbre.

El PIB global avanzó un 2,4% de forma anualizada en el tercer trimestre del año, gracias a EEUU (+4,3%),  la buena evolución de lasa ventas del sector aeroespacial de Francia, que elevó su crecimiento al 2,2%. Por contra, la debilidad de las exportaciones volvió a condenar a Alemania al estancamiento. España y el Reino Unido se vieron beneficiadas por el aumento de inversiones tecnológicas, si bien no en la misma medida que EEUU.

Para la zona euro, el FMI mantiene el crecimiento previsto del 1,3% este año y sube al 1,4% en 2027, por el plan de recuperación alemán y la aportación de España e Irlanda, pero urge a avanzar hacia un mercado único de verdad. 

China también ha visto revisada al alza su previsión de 2025 en dos décimas, del 4,8% al 5%, gracias a los programas de estímulos, y la de 2026 en tres, hasta el 4,5%.

Las previsiones del FMI se han  hecho con un arancel medio efectivo de EEUU del 18,5%, muy similar al de octubre de 2025, cuando se publicaron las previsiones anteriores (18,3%). La incertidumbre continuará “elevada” este año, pero se verá aliviada por un descenso del 7% en los precios de la energía, la contención de los del petróleo. El FMI insiste en una mayor disciplina fiscal de los países con el fin de prepararse ante cualquier sacudida en los mercados de deuda. 

14Jan

Las quiebras de empresas aumentarán por el impacto de la inteligencia artificial, por el dumping de sobreproducción china. También influyen la creciente polarización social y la desinformación, y el riesgo de una salida masiva de los inversores minoristas en episodios de volatilidad.

Miguel Ángel Valero

La nueva era del proteccionismo implantada en 2025 con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y sus aranceles disparó la incertidumbre económica a niveles inéditos, comparables a los de la pandemia, y sacudió toda la arquitectura geopolítica global y el comercio mundial. En 2026 esto se traducirá en la fractura del propio bloque atlántico, un crecimiento económico global moderado, el aumento de las insolvencias empresariales y la competitividad europea como asignatura pendiente, según las perspectivas de Coface.

Sus expertos dibujan un escenario marcado por dos tendencias clave. Por un lado, un crecimiento global moderado y dispar por regiones: 2,4-2,5% , marcando una nueva desaceleración tras el 2,6-2,7% de 2025, e inferior al potencial previo a la pandemia. En EEUU, el crecimiento se estabilizará ligeramente por debajo del 2 % , impulsado de forma masiva por inversiones en inteligencia artificial ( IA ) y tecnología: centros de datos, redes, generación eléctrica, etc. De hecho, solo el sector de la IA representa alrededor del 20 % del crecimiento estadounidense en 2025, y casi la totalidad si se incluyen los efectos sobre el consumo derivados de las valoraciones bursátiles, que se disparan por la subida de las acciones de los grandes grupos del sector. En Europa, el crecimiento previsto se mantiene cercano al 1 % , similar a 2025. Alemania podría alcanzar el 1% gracias al plan Merz, mientras que para Francia la previsión es del 0,6%, condicionada por incertidumbres fiscales y políticas. Por su parte, China continuará su desaceleración orgánica, pese al objetivo oficial del 5% ; mientras que India mantiene un fuerte dinamismo , apoyado en sus motores internos y su baja exposición al mercado estadounidense.

La segunda variable que marcará 2026 será el aumento de insolvencias. Se espera que las quiebras empresariales continúen aumentando, aunque el ritmo de crecimiento se ralentiza: 3-4% este año, frente al 6-7% de 2025. Los sectores más afectados siguen siendo construcción y hostelería y restauración , pero también se observa un fuerte incremento entre empresas medianas con importante peso social. 

“Se trata a menudo de compañías históricamente frágiles cuya caída se ha acelerado por el contexto general”, afirma Frédéric Wissocq, director de suscripción para Europa Occidental y África en Coface. Las empresas “zombi” , que sobrevivieron gracias a las ayudas por la pandemia y los bajos tipos de interés, están desapareciendo progresivamente. Además, puede surgir una nueva ola de insolvencias con la expansión gradual de tecnologías —especialmente la IA — en el tejido productivo, lo que Jean-Christophe Caffet, economista jefe del Grupo Coface , describe como “creación destructiva”, al menos durante una fase inicial de transición.

Retraso en la respuesta de Europa

“La fragmentación se acelera y la economía se convierte en herramienta de coerción. Antes se hablaba de la heterogeneidad del sur global, pero hoy es la relación transatlántica la que genera verdadera preocupación”, indica Frédéric Wissocq. “Esta revisión de la alianza histórica obliga a Europa a replantear urgentemente su postura estratégica, especialmente en materia de defensa, en un contexto de fuertes restricciones presupuestarias en varios países del continente”, añade.

La respuesta europea se articula en torno al “Compás de Competitividad”, que fija un rumbo estratégico ambicioso para 2029 basado en varias áreas clave: cerrar la brecha en tecnologías avanzadas, desarrollar un plan coherente que combine descarbonización y competitividad, reforzar la seguridad reduciendo dependencias y acelerar el proceso de integración política .Sin embargo, “actualmente, una de las mayores preocupaciones es el retraso en la aplicación operativa de las recomendaciones de los informes Draghi y Letta”, declara Jean-Christophe Caffet . Y es que, aunque se han lanzado algunos proyectos —gigafactorías, simplificación administrativa para pymes, aceleración en permisos mineros —el ritmo está muy por debajo de lo necesario para responder a la urgencia. El plan Draghi preveía inversiones anuales de entre 750.000 millones y 800.000 millones para impulsar la competitividad europea, pero la movilización efectiva de estos recursos se está viendo frenada por restricciones presupuestarias en muchos estados miembros y/o reticencias políticas a emitir deuda conjunta.

El caso alemán ilustra perfectamente esta tensión entre ambición y realidad: la llegada de Friedrich Merz al poder en 2025 marcó un cambio en la política económica alemana, tradicionalmente basada en la disciplina fiscal. Alemania ha anunciado un ambicioso plan de estímulo de 850.000 millones en diez años, destinado a infraestructuras, defensa y transición ecológica. Aunque este cambio podría generar efectos positivos en toda Europa, persisten incertidumbres sobre la ejecución y el calendario del gasto.

En cuanto a las perspectivas futuras de las empresas europeas, los expertos de Coface identifican varios frentes: proteccionismo estadounidense, competencia de China, e inestabilidad política regional. Pese a los temores iniciales, los aranceles de EEUU no han provocado grandes distorsiones para los exportadores europeos. Las tasas efectivas se sitúan actualmente en torno al 16-17 %. “Europa no está más gravada que el resto del mundo e, incluso , menos en algunos productos que exporta a EEUU”, señala Jean-Christophe Caffet. Alrededor del 80% del coste arancelario lo asumen entidades estadounidenses —empresas o consumidores —y no los exportadores extranjeros, en contra de lo que afirma la administración Trump.

Así, el verdadero peligro para la industria europea se encuentra en un dumping masivo de la sobreproducción china, tal y como indica Frédéric Wissocq. Este riesgo se explica por la combinación de sobrecapacidad china y aranceles estadounidenses, que dificultan el acceso al mercado de EEUU. Por ahora, China ha logrado redirigir sus exportaciones hacia Europa (+6%interanual) y, sobre todo, hacia terceros países o “conectores”, como Vietnam (+20% ). Esta ofensiva comercial china ejerce una fuerte presión deflacionaria: la brecha de precios entre productos chinos y europeos se ha ampliado 30 puntos desde la reapertura postCOVID, llegando a más de 40 puntos si se consideran las fluctuaciones cambiarias. ”Esta sobrecapacidad china deprime los precios de producción, estrangulando la facturación y, en consecuencia, los márgenes de los fabricantes europeos. No es un fenómeno temporal, sino una tendencia significativa y probablemente duradera” , avisa Jean-Christophe Caffet. Algunos sectores están especialmente afectados , como el de vehículos eléctricos , donde China ha dado un salto espectacular hacia la gama alta; el de bienes de equipo , especialmente los relacionados con la producción de energía libre de carbono; o el de metales , cuyos dos principales mercados —construcción y automoción —están en desaceleración.

En este todo este contexto alarmante, la incertidumbre pesa sobre la confianza de los agentes económicos, frenando el consumo y generando una marcada prudencia en las decisiones de inversión, concluyen los expertos de Coface.

Marsh/Zurich: atención a la polarización social y a la desinformación

Por su parte, el Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial, elaborado con Marsh y Zurich, avisa de la confrontación geoeconómica, los conflictos armados entre Estados, los fenómenos meteorológicos extremos, la polarización social (que sube al tercer puesto entre los grandes riesgos globales a dos años vista), y la desinformación (ya es el segundo).

Andrew George, presidente de Specialty en Marsh Risk, advierte: “Las crecientes divisiones se encuentran en el centro de los riesgos sociales a los que todos nos enfrentamos, desde la fragmentación social y la desigualdad, hasta el deterioro de la salud y el bienestar. A pesar de la severidad cada vez mayor de estos riesgos globales, los principales gobiernos están abandonando muchos de los marcos establecidos para abordar los retos comunes. Como consecuencia, las sociedades divididas se están acercando al límite de la inestabilidad social y a un aumento de los conflictos”.

El informe alerta de la llegada de una nueva era de competencia global, ya que los líderes empresariales esperan que la gravedad de 33 riesgos –con la excepción de la confrontación geoeconómica– aumente en los próximos diez años. El 57%anticipa un panorama turbulento o muy complicado durante la próxima década. En este horizonte temporal, los riesgos medioambientales y tecnológicos adquieren un protagonismo destacado. Alison Martin, CEO de Vida, Salud y Distribución Bancaria en Zurich, resalta: “Los líderes empresariales de las principales economías están profundamente preocupados por las pensiones y la salud pública. Estas carencias amenazan tanto el bienestar de la fuerza laboral como la estabilidad social. Sin embargo, resulta llamativo que los riesgos sociales –como el deterioro de la salud, la falta de infraestructuras públicas y de sistemas de protección social– apenas tengan protagonismo en la perspectiva de riesgos a diez años, a pesar de que sus efectos ya están transformando nuestro entorno. Si no actuamos con urgencia y de manera colaborativa, corremos el riesgo de ignorar amenazas que podrían definir nuestro futuro”.

Según el informe, los avances en IA y computación cuántica tendrán un impacto significativo en los mercados laborales, las estructuras sociales, las infraestructuras y la geopolítica, y podrían contribuir a ampliar las brechas económicas globales. Las infraestructuras críticas –vulnerables ante amenazas como el corte de cables submarinos o la interrupción de satélites– también necesitarán una inversión considerable para su modernización.

Peter Giger, Group Chief Risk Officer, de Zurich, añade: “A pesar de que los fenómenos meteorológicos extremos, los ciberataques y los conflictos geopolíticos representan amenazas cada vez mayores, las interrupciones en infraestructuras críticas ocupan solo el puesto 23 entre los riesgos globales para la próxima década. Esto supone una peligrosa falta de atención. Desde las redes eléctricas tensionadas por olas de calor históricas hasta las ciudades costeras amenazadas por el aumento del nivel del mar, dependemos de sistemas que no están lo suficientemente preparados o con poca financiación. Cuando la infraestructura falla, todo lo demás queda expuesto al riesgo. Debemos reconocer lo interconectadas que están estas amenazas e invertir ahora para fortalecer la resiliencia antes de que llegue la próxima crisis”.

Andrew George, presidente de Specialty en Marsh Risk, concluye: “Los avances en inteligencia artificial y computación cuántica están transformando rápidamente los mercados laborales y la geopolítica, con profundas implicaciones que revolucionarán la vida de las personas, mejorarán nuestra salud y prosperidad, y moldearán el futuro de las naciones. A medida que la automatización y los avances en computación cuántica se aceleran, tanto gobiernos como empresas deben trabajar conjuntamente para afrontar los retos relacionados con la redundancia de puestos de trabajo, la concentración económica y el riesgo de interrupciones sistémicas tanto en infraestructuras críticas como en la confianza digital”.

Ibercaja: las elecciones de medio mandato frenarán a Trump

En Ibercaja Gestión vaticinan una economía global que crece a su velocidad de crucero, en torno al 3%. Tras los sustos de 2025, la incertidumbre política se ha reducido y las elecciones de mitad de mandato en EEUU deberían mantener a raya a Trump. En Europa, la tendencia es positiva, la confianza empresarial se sitúa bastante por encima del nivel de hace 12 meses, llega por fin el impulso fiscal alemán y como sorpresa podemos tener el dividendo de la paz si Ucrania y Rusia llegan a un acuerdo duradero .Esto sumaría unas décimas al crecimiento económico y restaría algo de inflación, lo que a su vez daría más margen de maniobra al BCE. Por su lado, los problemas de China con la demanda interna son de sobra conocidos, pero sigue cumpliendo el expediente en términos de crecimiento; y, en general, los emergentes se desenvuelven bien en un entorno de tipos americanos a la baja y dólar débil.

Ven un escenario base en el que los impulsos negativos sean compensados por los positivos. Para mantener su poder en ambas cámaras, Trump necesita una economía creciendo a mayor velocidad y una inflación más baja, ya que la correlación entre evolución de precios y sensación de bienestar económico entre las familias americanas es muy alta.

Por lo tanto, si hay novedades en el frente comercial, puede que incluso sean positivas (por ejemplo, exenciones en productos básicos en la cesta de la compra del americano medio; el One Big Beautiful Bill ya incluía retoques impositivos que aumentarán las devoluciones de impuestos en primavera), pero si esto no es suficiente para que Trump recupere popularidad, ya se habla de devolver parte de lo recaudado vía aranceles en forma de cheque directo a casa.
En Europa, los alemanes pueden anunciar una reforma y acabar gastando menos que el año anterior, como ha ocurrido en 2025 (se espera que acaben con un déficit del 2,5 %, frente al 2,7 % de 2024). Ya pasó después de la gran crisis financiera de2008. La excusa es que no han tenido presupuesto hasta octubre: el impulso no se ha cancelado, sino que se ha retrasado. Se espera que el crecimiento alemán se acelere desde el 0,3% de 2025, al 1,3 % en 2026 y al 1,7 %en 2027. Y la economía alemana es más de un cuarto del total de la zona euro.

Adicionalmente, está el impulso de las 4 bajadas de tipos de 2025, ya que la política monetaria siempre actúa con 'retraso'. Por lo tanto, en Ibercaja Gestión esperan  que la economía de la zona euro siga progresando a tasas cercanas a su crecimiento potencial, 1%.

Y el empujón que supondría que Ucrania y Rusia llegan por fin a un acuerdo de paz. Si se logra una tregua indefinida, pero sin resolver la posesión delos territorios y sin otorgar garantías de seguridad para Ucrania, el impacto sería mínimo, ya que persistiría la incertidumbre. Si, por el contrario, se logra un acuerdo duradero, la UE podría replantearse importar algo de gas ruso y se pondría en marcha el plan de reconstrucción de Ucrania. El impacto en PIB e inflación sería considerable.

Después de 164 bajadas de tipos en 2024 y 155 en 2025, quedan por delante otras 78 bajadas de tipos previstas en todo el mundo para 2026. Por lo tanto, el viento de cola de las políticas monetarias sigue soplando. El mercado está pendiente, sobre todo, de lo que haga la Reserva Federal, que también está de elecciones. De momento, el mercado ha puesto en precio dos bajadas para los próximos 12 meses, pero la elección del sustituto de Powell puede decidir el resultado final; al igual que lo puede hacer la evolución de la inflación y de los tipos a largo plazo, sobre todo si el movimiento al alza de éstos se debe a un nuevo episodio de crisis de confianza sobre la independencia de la Fed. "Lo positivo para los inversores es que 2026 será un año donde veamos bajadas de tipos, que históricamente ha servido para impulsar la renta variable", apuntan en Ibercaja Gestión.

Es complicado que las Bolsas repitan las altas rentabilidades de los últimos 3 años, pero en la gestora de Ibercaja recomiendan "seguir invertidos en carteras globales, diversificadas y gestionadas activamente". En Deuda Pública, las curvas ofrecen rentabilidades más atractivas que las de hace 12 meses en los tramos largos. Los vencimientos cortos siguen siendo poco atractivos. En Renta Fija Privada, una buena ventana de oportunidad para apostar por el crédito de buena calidad crediticia con duraciones medias (3-4 años).En Renta Variable, las expectativas de crecimiento de beneficios tanto para 2026 como para 2027 se sitúan por encima del 10%. "Salvo accidente, 2026 debería ser un buen año de Bolsa; aunque los accidentes, de vez en cuando, ocurren. EE.UU. debería subir algo menos que Europa, ya que las valoraciones de partida son más exigentes", avisan. Sectorialmente, una mezcla de cíclicos y defensivos en los que estar sobre ponderados: sanidad, consumo y tecnología más exposición a infraestructuras y financieras, y fuera fuera en energía y telecos.

Los riesgos como geoestrategia, posible sobrevaloración de la IA, e irresponsabilidad fiscal de los gobiernos, en absoluto pueden ser ignorados. La aportación de valor vendrá de la diversificación, flexibilidad y gestión activa. 2026 volverá a ser un buen año para la renta fija. "Vemos un 2026 positivo para los activos de riesgo y por lo tanto favorable para Bolsas", insisten. "El objetivo de Trump es un dólar débil y en 2026 podríamos ver más medidas como los aranceles que vayan en ese camino. Puede que hasta 1,2 -1,22/€, para reforzarse algo al aproximarse las elecciones de medio mandato en noviembre", resaltan

Singular Bank: la gestión activa será más determinante que nunca

Las Perspectivas 2026 de Singular Bank destacan que el antiguo orden internacional surgido tras la II Guerra Mundial ha perdido vigencia, sin que se haya consolidado todavía un marco sustitutivo, dando lugar a una etapa marcada por tensiones estratégicas, reajustes en las cadenas de valor y la irrupción de nuevas potencias intermedias. Durante 2025, el uso del poder económico, comercial y tecnológico como pilar central de política exterior se ha intensificado, particularmente por parte de Estados Unidos y China. La Administración Trump ha profundizado en la utilización de aranceles para reforzar su soberanía estratégica, mientras que el Gobierno de Xi Jinping ha afianzado su influencia mediante el control de exportaciones críticas como tierras raras y semiconductores.

Alicia Coronil, Economista Jefe de Singular Bank, señala: “Nos encontramos en el epicentro de una reconfiguración geoeconómica que marcará las próximas décadas. Las tensiones entre Estados Unidos y China, junto con el auge del Sur Global y de nuevas potencias intermedias, están obligando a redefinir las cadenas de valor y las estrategias industriales. Para Europa, 2026 será un año decisivo para reforzar su autonomía estratégica, recuperar su rol geoeconómico e impulsar su competitividad en un mundo que transita hacia un nuevo orden mundial”.

Será un año clave para Europa, que afronta el reto de reafirmar su peso geoeconómico, consolidar su autonomía y acelerar su integración en sectores clave como la industria, la energía, la defensa y la tecnología. Además, este proceso se desarrollará en un contexto marcado por la recuperación económica de Alemania, impulsada por la inversión pública, y por el crecimiento previsto para España, que volverá a superar la tasa de avance del PIB del conjunto de la Eurozona ante la resiliencia de la demanda interna.

El desarrollo acelerado de la IA y otras innovaciones disruptivas continuará impulsando un ciclo inversor histórico, que irá acompañado de una creciente demanda energética, de infraestructuras, hardware y talento especializado. De este modo, este fenómeno abre nuevas oportunidades en sectores como software, consultoría, salud, biotecnología o electrificación.

En los mercados financieros, será un ejercicio de transición, con retornos más moderados y con políticas monetarias tendiendo a la estabilización en niveles próximos a la neutralidad. Identifica valor en la renta fija en segmentos de mayor calidad, mientras que la renta variable afrontará un entorno en el que la fortaleza de los beneficios convivirá con valoraciones exigentes, especialmente en tecnología.

En este sentido, Roberto Scholtes, jefe de Estrategia de Inversión de Singular Bank, vaticina que "la gestión activa será más determinante que nunca. La combinación de crecimiento moderado, valoraciones ajustadas y divergencias entre sectores exige una aproximación selectiva y diversificada. Las oportunidades existen, pero requieren un análisis riguroso y una lectura estratégica de los grandes vectores que transforman la economía global”. Las 5D—digitalización, descarbonización, demografía, desglobalización y desorden geopolítico— son la guía fundamental para identificar las oportunidades estructurales de inversión de largo plazo en el nuevo contexto internacional.  “Este enfoque, que establecimos en 2022, demuestra hoy más vigencia que nunca en un mundo que se reconfigura a gran velocidad”, recoge el informe.

Robeco: selectivos y aprovechar las oportunidades ligadas a las caídas

Los inversores deberán ser selectivos este año, ya que los mercados bursátiles y metalúrgicos, excesivamente exuberantes, se enfrentan a posibles correcciones, afirma el Head of Multi-Asset Strategies & Equity Solutions de Robeco, Colin Graham. Pueden surgir oportunidades vinculadas a las caídas que pueden producirse si los mercados de renta variable abandonan sus máximos históricos, con los valores chinos que monetizan la IA y con las alternativas tradicionales a las acciones caras, como la deuda pública o los bonos corporativos.

"El progreso tecnológico récord esconde fragilidades estructurales del resto de la economía, como las presiones inflacionistas y un panorama manufacturero sombrío", avisa. "Mientras los índices como el S&P 500 alcanzan máximos históricos, el 'repunte de todo' iniciado el llamado Día de la Liberación del pasado abril, cuando se anunciaron los aranceles del presidente Trump, ha dado lugar a un mercado vulnerable a un brusco golpe de realidad", insiste.

"El éxito en 2026 requerirá comprar en las caídas de las posiciones abarrotadas y de consenso, y gestionar la merma de rentabilidad por las asignaciones menos favorecidas a coberturas defensivas e ideas basadas en las valoraciones", añade.

No solo los mercados bursátiles han alcanzado nuevos máximos. El precio del oro también ha batido récords y la onza ha superado los 4.000$ debido a la continua agitación geopolítica y a la gran demanda por parte de los bancos centrales. Por su parte, la plata se ha disparado porque la oferta no satisface la futura demanda industrial. "Los metales preciosos han proporcionado diversificación y rentabilidad, pero la reciente subida de la plata (un 30% en 2025) encarna la inestabilidad actual del mercado. Aunque la demanda industrial por parte de los sectores de la energía solar y el 5G es real, el precio de la plata se ha desvinculado de los fundamentales. Por el contrario, el oro sigue siendo una cobertura de primera", explica. 

Se espera que la demanda procedente de los bancos centrales siga siendo el cuádruple que en los años anteriores al 2022, un factor de demanda clave que habrá que vigilar este año. El interés de los fondos cotizados (ETF) de ambos metales ha crecido significativamente: el 22% de las 220.000 toneladas extraídas reside en monedas de oro y ETF respaldados por oro, unas tenencias mayores que las de los bancos centrales: "En consecuencia, el interés financiero será el motor predominante del oro y la plata, por lo que podemos esperar volatilidad y negociación en los indicadores técnicos", alerta.

Por otra parte, la posible contracción del mercado de deuda privada podría provocar que los instrumentos más tradicionales, como los bonos soberanos y el crédito, sean más atractivos en 2026. "Los riesgos sistémicos de la deuda privada han ido en aumento, ya que la demanda ha impulsado una 'reserva oscura' cada vez mayor de préstamos no bancarios sin la transparencia ni las rigurosas pruebas de estrés a las que están sujetas las emisiones de deuda cotizada», afirma Graham.

"Dados los estrechos vínculos con el sistema bancario tradicional, una crisis de liquidez en el ámbito del crédito privado podría desencadenar una repentina convulsión en los mercados públicos. Los gestores de deuda privada venderían primero lo que pudieran, empezando por la deuda líquida, y luego los bancos liquidarían las garantías (bonos del Tesoro, bonos investment grade y acciones) para cubrir las rebajas", recalca. "La derogación de la regulación de los balances bancarios en EEUU dará margen, ya que estas anomalías de precios a corto plazo se presentarán para los gestores hábiles de la deuda. Por tanto, pueden surgir oportunidades para la renta variable, el high yield y la deuda pública si la venta masiva no se debe a otros fundamentales».

La obsesión del mercado por los valores de IA ha llevado a muchos a creer que se trata de una burbuja a punto de estallar. Nvidia, que fabrica chips de IA, se convirtió en la primera compañía del mundo en alcanzar un valor superior a 4 billones$, una capitalización bursátil mayor que el PIB de todos los países europeos.

"El discurso en torno a la IA está pasando de la mera narrativa (valoraciones basadas en el potencial futuro) a la implementación, con resultados reales en cuanto a eficiencia y retorno de inversión. Las tecnológicas de EEUU (que elaboran dichas narrativas) siguen dominando el desarrollo de modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM). No obstante, es probable que 2026 sea un año de racionalización en el que surjan inquietudes sobre el crecimiento, ya que los hiperescaladores se enfrentan a la presión de justificar los billones que están invirtiendo en bienes de capital. Por el contrario, las compañías de China (que ejecutan implantaciones) están ganando la carrera de la "IA aplicada". Al centrarse en la reducción de los costes unitarios de fabricación y logística, la IA china ya se está haciendo notar en las ganancias del 1% del PIB. No hemos descartado las acciones chinas que se beneficiarán del despliegue de la IA, como en la automatización industrial", resalta Graham.

El experto de Robeco cree que los inversores profesionales deben tener cuidado con la influencia de los minoristas que han proliferado en torno a los ETF de bajo coste, (en los de renta variable EEUU suponen más del 40%), atraídos por la subida constante de los precios de las acciones, y la perspectiva continua de una burbuja de la IA: "El cambio de la propiedad a inversores minoristas y tácticos que actúan en función de los precios ha creado 'manos frágiles". "Ya estamos observando un 'agotamiento minorista': los flujos netos han sido negativos durante cinco semanas consecutivas, lo que sugiere que la mentalidad de 'comprar en la caída' está desapareciendo. También está la 'brecha de confianza', ya que las encuestas a los gestores de fondos revelan altos niveles de inversión a pesar de la creencia generalizada de que el mercado experimenta una burbuja en torno a la IA. Esto genera riesgos de que se produzca una 'salida masiva'. remarca.

Este año también es año de elecciones de mitad de legislatura en EEUU. Desde 1961, la renta variable estadounidense pasa apuros en los tres primeros trimestres de los años de elecciones al Congreso, seguidos de un repunte en el cuarto. "Puede que este año no sea tan fácil como se prevé mayoritariamente", advierte.

"Y no hay que olvidar que los niveles de efectivo han disminuido mientras que los préstamos han aumentado a medida que todo el mundo se contagiaba del virus de la IA. Ahora existen riesgos de apalancamiento, ya que los saldos mundiales de efectivo han caído hasta un precario 3,7%, un nivel que históricamente precede a grandes desplomes de los mercados bursátiles", subraya Graham. "Además, los mercados de renta variable siguen cotizando en función del crecimiento de los beneficios de las empresas relacionadas con la IA y de los indicadores técnicos, no de las valoraciones", apunta.

"Durante estos episodios de volatilidad, nos basaremos en nuestro propio proceso de inversión multiactivo, analizando los fundamentales para detectar cualquier cambio en nuestras perspectivas; por ejemplo, en los beneficios de las compañías o en la evolución de los tipos de interés. Esto servirá como base para fundamentar la decisión de comprar activos de riesgo en caídas o alejarse de ellos para construir carteras más defensivas", concluye.

10Dec

El consumo de chocolate sigue creciendo, impulsado por Asia y los segmentos premium. Los chocolates éticos, orgánicos y bajos en azúcar están ganando terreno, al igual que el cacao certificado.

El mercado del cacao está en caída libre. Los precios se han desplomado un 45% desde enero, borrando dos años de máximos históricos y transformando la industria, según un análisis realizado por Cofacecompañía especializada en la gestión integral del riesgo de crédito comercial.

Según sus analistas, tras alcanzar casi los 12.000$ por tonelada a finales de 2024, el cacao se sitúa actualmente en torno a los 5.000, lo que supone una caída de más del 50% en un año. Este fuerte descenso se explica por dos factores: las previsiones optimistas de cosecha en Costa de Marfil y el fin de la especulación que había impulsado el aumento de precios en 2024. A pesar de esta caída, los precios se mantienen dos veces por encima de su promedio de 2012-2022 (2.525$ por tonelada).

Aunque los efectos de El Niño y el virus del brote hinchado tipo han remitido, el déficit de suministro persiste y continúan los problemas de 2024. Las plantaciones están envejeciendo, la inversión sigue siendo demasiado limitada y la producción está muy concentrada geográficamente. Costa de Marfil y Ghana representan juntos casi el 60 % de la producción mundial, cifra que aumenta al 70 % si incluimos el resto de África Occidental. Por lo tanto, el sector del cacao es extremadamente vulnerable a cualquier interrupción del suministro en esta región.

El consumo de chocolate sigue creciendo, impulsado por Asia y los segmentos premium. Los chocolates éticos, orgánicos y bajos en azúcar están ganando terreno, al igual que el cacao certificado (Fairtrade, Rainforest Alliance). Al mismo tiempo, países productores como Costa de Marfil y Ghana buscan aumentar la proporción de molienda nacional para obtener más valor.

África Occidental sigue dominando, pero América Latina, en particular Ecuador, aspira a superar a Ghana para 2027, con una producción anual de 650.000 toneladas de cacao. 

Las iniciativas de trazabilidad impuestas por la UE y el mecanismo del Precio de Referencia para una Renta Decente (PRRD) implementado por los gobiernos de Ghana y Costa de Marfil —que establece un precio mínimo al productor (precio en origen) de 3.408$ por tonelada en Ghana y de 2.650$ por tonelada en Costa de Marfil— están aumentando simultáneamente la presión para una cadena de suministro sostenible y transparente.

17Nov

Los analistas de Coface anticipan un excedente creciente de oferta en 2026 y esperan que los precios sigan bajando al menos hasta finales de 2025, con una posible estabilización en 2026 en niveles no vistos en los últimos diez años.

Miguel Ángel Valero

El levantamiento de las restricciones a la exportación impuestas por India ha provocado un desplome del precio del arroz, que ha caído un 35% en el último año, situándose en su nivel más bajo desde 2017 (360$ por tonelada).Según el último análisis de Coface, después de tres años de extrema volatilidad, el mercado mundial del arroz afronta ahora un exceso de oferta, con una producción que en 2024alcanzó los 541 millones de toneladas. Este desequilibrio está presionando los precios a la baja y generando tensiones tanto para los productores como para los importadores.

Desde 2022, India, el principal exportador mundial, había restringido sus exportaciones para contener el aumento de los precios internacionales (incremento del 19% en 2022 y 2023), provocado, en particular, por la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania y las condiciones climáticas adversas en Asia. 

La reapertura de las exportaciones en 2024, junto con cosechas récord en Asia, han provocado esta importante caída. Dadas las previsiones de aumento de la producción para 2026 y el posible regreso del fenómeno de La Niña en el cuarto trimestre de 2025, los analistas de la compañía de gestión integral del riesgo comercial anticipan un excedente creciente de oferta en 2026.Así, se espera que los precios sigan bajando al menos hasta finales de 2025, con una posible estabilización en 2026 en niveles no vistos en los últimos diez años.

Asia domina el mercado; África es altamente dependiente

El arroz es el alimento básico más consumido en el mundo, por delante del trigo y el maíz. A pesar de su importancia para la seguridad alimentaria, su comercio internacional sigue siendo limitado, con Asia como principal protagonista, al concentrar cerca del 90 % de la producción y el consumo mundial. Por su parte, África subsahariana depende en gran medida de las importaciones asiáticas.

En 2024, cinco países asiáticos representaron el 75% de las exportaciones, incluyendo un 40% correspondiente a India, una concentración que aumenta la vulnerabilidad de estos países frente a las decisiones políticas de las economías asiáticas.

El arroz sigue siendo una mercancía politizada en muchas economías asiáticas. La continua caída de los precios amenaza la rentabilidad de los productores en países cuya producción es inferior a la de India. Filipinas, uno de los mayores importadores mundiales de arroz, ha suspendido las importaciones durante 60 días desde el 1 de septiembre para apoyar a sus productores. Indonesia, por su parte, ha adoptado una estrategia de soberanía alimentaria, priorizando la producción nacional para reducir su dependencia de las importaciones.

Las economías emergentes mantienen políticas proteccionistas. Este es el caso de Japón, que, bajo la presión de los lobbies agrícolas, mantiene estrictos cupos de importación para proteger su sector arrocero. Sin embargo, este enfoque corre el riesgo de desestabilizar la dinámica del mercado interno. De hecho, el sector arrocero japonés enfrenta una crisis de suministro debido a la mala cosecha de 2023, provocada por el calor extremo que redujo los rendimientos. El almacenamiento y un gran terremoto en el sur de Japón en agosto de 2024 han agravado la escasez de oferta. Las políticas proteccionistas mantienen los precios internos muy elevados, especialmente cuando la producción nacional disminuye. Actualmente, una bolsa de 5 kg de arroz cuesta alrededor de 4.000 yenes (26$) en Tokio, frente a los 8$ que cuesta una bolsa equivalente de arroz tailandés en Bangkok.

TACO de Trump con los aranceles

En el ámbito comercial, se dieron varias muestras más de que en la estrategia de Trump “no todo vale” y que, ante la presión, se ve obligado a revertir su postura. Lo que los demócratas califican de TACO: Trump Always Chickens Out (Trump Siempre se Acobarda)

Por un lado, EEUU ha eximido de aranceles a más de 200 alimentos y productos agrícolas. La extensa lista incluye productos como la carne de res, el café, diversas frutas (plátanos, aguacates, cítricos, tomates), especias y frutos secos. La medida responde a la preocupación por el repunte de la inflación en los alimentos y su impacto en el coste de vida de los consumidores. Según el último dato de septiembre, los precios de los alimentos aumentaron un 3,1%, ligeramente por encima del IPC general (+3%). Sin embargo, alimentos como los filetes de ternera (+17%) o plátanos (+7) presentaron incrementos significativos. 

Además, se confirmó el acuerdo preliminar entre Suiza —y Liechtenstein— que reduce el arancel recíproco del 39% al 15%. Además, el pacto establece un límite máximo del 15% para los fármacos —principal exportación suiza hacia EEUU— y los semiconductores, en caso de que la Administración Trump imponga gravámenes globales específicos sobre estos productos. A cambio, Suiza se compromete a rebajar los aranceles sobre determinados productos agrícolas procedentes de EEUU y a invertir 200.000 millones$ en el país norteamericano antes de finales de 2028. 

También se ha anunciado la firma de acuerdos marco en las próximas con Argentina, Guatemala, El Salvador y Ecuador como medida adicional para reducir las barreras sobre alimentos importados desde estos países.