16Jun

Pictet avisa del "alto riesgo de equivocaciones", y Robeco cree que si la reunión del FOMC transcurre sin incidentes, "sería un buen resultado".

Miguel Ángel Valero

La primera reunión del FOMC de la Fed presidida por Kevin Warsh (el miércoles 17 de junio) coincide con el acuerdo entre Irán y EEUU y la reapertura del estrecho de Ormuz. Parece que a los mercados les importa más el debut de Warsh que las decisiones sobre los tipos, que nadie espera que se muevan. Todos tienen asumido que, ante el cambiante escenario geopolítico y del precio de la energía, la Fed adoptará una postura cauta y preferirá tener más información antes de mover el precio oficial del dinero. 

Por ello, lo relevante en esta ocasión serán las nuevas previsiones macroeconómicas que publicará y, sobre todo, posibles detalles relativos a los cambios en la comunicación que pretende implementar Warsh. El nuevo presidente de la Fed, antes de acceder al cargo, aseguraba que pretende impulsar una reforma de la política de comunicación, retirando herramientas como la señalización anticipada de la trayectoria futura (el denominado 'forward guidance') y también el cuadro de previsiones de los tipos oficiales de los propios miembros de la Fed ('dot plot', el conocido como gráfico de puntos). 

De sacar adelante sus planes, supondrán una ruptura con la anterior política de comunicación que abogaba por la transparencia y la previsibilidad. Warsh argumenta que la “sobrecomunicación” perjudica y limita las opciones de actuación de la Fed, convirtiéndolo con frecuencia en "rehén" de las expectativas de los mercados financieros.

Pictet: ambigüedad estratégica

En ese sentido, la economista de Pictet WM para EEUU, Xiao Cui, habla de "ambigüedad estratégica" y avisa del "alto riesgo de equivocaciones" en el debut de Warsh. Espera que la Reserva Federal mantenga su tipo de interés de política monetaria en 3,5–3,75 %, eliminando el sesgo acomodaticio, aunque sin introducir tono de endurecimiento. "No esperamos disidencia, aunque es posible, pero poco probable, que algunos presidentes de bancos regionales prefieran ya un tono de endurecimiento para esta reunión", precisa.

Hay una "posibilidad remota" de que solo se publique la tendencia central de proyecciones, en lugar de las individuales. "El caso es que esperamos que el gráfico de previsiones se publique sin la de Warsh, dado su desagrado con la guía a futuro", apunta. Espera que las proyecciones indiquen una inflación notablemente mayor, crecimiento del PIB ligeramente menor y tasa de desempleo sin cambios y sin reducción de tipos de interés en 2026, un recorte al 3,375 % o más para 2027 y también 3,375 % a largo plazo, reflejando el impacto deflacionario de la IA y la resiliencia de la economía con los tipos a los niveles actuales.

"De momento esperamos que en la rueda de prensa Warsh minimice las previsiones futuras, defendiendo en su lugar la paciencia respecto a la inflación y los tipos de interés. Ha venido promoviendo una agenda de reformas, pero los cambios significativos en la comunicación y el balance de la institución llevarán tiempo en implementarse.  De momento, sus comentarios recientes sugieren que su prometido 'cambio de régimen' es 'más amable de lo temido'. En cualquier caso, estimamos que señale una reducción de compras de activos a 10.000 millones$ -desde diciembre de 2025 ha comprado 40.000 millones/mes en bonos del Tesoro, 25.000 millones desde mediados de abril- y condiciones de financiación blanda", explica.

Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal ha defendido un balance significativamente menor de la institución monetaria. Argumenta que reducirlo elimina acomodaciones ocultas, reduce presiones inflacionarias y crea margen para recortes de tipos. Apoya la independencia de la Reserva Federal, pero la define como operativa y considera mayor coordinación con el Tesoro. Ello puede contener los costes de endeudamiento a largo plazo, pero con riesgo de dominio fiscal para ayudar a mantener manejable la carga de intereses. También quiere menor dependencia de la orientación a futuro, argumentando que limita la flexibilidad.

Puede favorecer medidas alternativas de inflación, con tendencia "favorable", como el PCE (consumo personal) medio recortado, con riesgo de dejar a la Reserva Federal rezagada.  Warsh tiene considerable libertad para remodelar estas prácticas. "Sin embargo, forzar cambios abruptamente va contra de la cultura de la Reserva Federal y esperamos discusiones para un apoyo gradual", advierte la experta de Pictet.

"En todo caso, hay riesgo de que enfatice medidas alternativas de inflación -con lecturas más bajas- y defienda con fuerza la desinflación, generando preocupaciones sobre credibilidad.  También hay riesgo de que acepte la posibilidad de subida de tipos de interés, esto es, que no rechace que el mercado descuenta un aumento del 0,17 % para finales de año. Además, hay alto riesgo de equivocaciones en su primera rueda de prensa, lo que los mercados pueden interpretar negativamente", concluye.

Robeco: si no hay incidentes, sería un buen resultado

Colin Graham, head of Estrategias Multi Activos de Robeco, tampoco espera grandes cambios en el estreno de Warsh: "estimamos que la reunión transcurra sin incidentes, lo que sería un buen resultado". El tramo largo (>7 años) sigue siendo vulnerable ya que el Tesoro dejó de comprar, los déficits fiscales crecen, lo que nos lleva a ver que la economía estadounidense está en alta presión. Warsh dimitió por la flexibilización cuantitativa (QE), por lo que aquí podría ser donde el mercado pruebe al nuevo presidente y una mayor coordinación con el Tesoro.

¿Cuál creen que será el mensaje principal de la Reserva Federal en esta reunión? Un ‘sin cambios’ cauteloso, pero con vigilancia sobre el mercado laboral y las presiones inflacionarias. Aún se necesitan más detalles sobre el Memorando de Entendimiento entre EEUU e Irán, pero los mercados ya avanzan. Para el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), es más fácil mantener la política esta semana y evitar un error de política del BCE.

¿Qué impacto tendrá el conflicto geopolítico actual y renovado? La Administración pasará a otros temas de su agenda política como aranceles, contención de China, inmigración y Cuba. La inflación en EEUU se ve menos afectada por el petróleo más barato debido a la apertura del Estrecho, aunque los precios más bajos de la gasolina pueden apoyar el gasto del consumidor.

UBS: el acuerdo de paz alivia el dilema de política monetaria

"Una solución duradera a la crisis de Oriente Medio aliviaría el dilema de política monetaria de los principales bancos centrales, que han estado bajo presión para subir tipos con el fin de contener el impacto inflacionario derivado del encarecimiento de la energía. Aunque numerosos bancos centrales celebran reuniones de política monetaria esta semana, es probable que sea la Fed quien marque la pauta para los mercados", señala Mark Haefele, Director de Inversiones en UBS Global Wealth Management.

22May

Mientras el presidente de EEUU reclama bajadas de tipos, las actas de la última reunión de la Fed revelan que una mayoría de sus gobernadores considera que podrían ser necesarias subidas.

Miguel Ángel Valero 

Kevin Warsh acaba de tomar posesión de su despacho como presidente de la Reserva Federal, y ya aparece la primera señal de que Donald Trump manda en el banco central de EEUU. Ha firmado una orden ejecutiva que obliga a la Fed a revisar si las empresas de criptoactivos pueden acceder a sus cuentas maestras, lo que supone que podrán recurrir a su liquidez.

Las cuentas maestras de la Fed son el núcleo del sistema financiero americano. Quien tiene una, puede liquidar directamente contra la Fed sin pasar por un banco intermediario. Las cripto llevan años intentando conseguirlas. La Reserva Federal las había denegado sistemáticamente. Hasta ahora. 

La orden ejecutiva de Trump obliga a la Fed a revisar los criterios de acceso a las cuentas maestras. El mensaje que lanza el presidente de EEUU es evidente: las empresas de activos digitales (muchas de ellas financiaron su campaña a la Casa Blanca, y su familia está en ese negocio con su propia memecoin, Official Trump) no pueden seguir siendo ciudadanos de segunda clase del sistema bancario americano.

De hecho, USDC, la stablecoin de Circle respaldada en dólares, puede convertirse en el primer activo digital con acceso directo a la Fed.

Por otra parte, el pacto de Hyperliquid con Coinbase y Circle redirige hacia el exchange parte de los ingresos por intereses del USDC con un coste estimado de 60-80 millones de EBITDA para las dos firmas. Wall Street empieza a revalorarla como plataforma de infraestructura financiera y de IA en lugar de exchange de especulación, lo que cambia el múltiplo. 

La orden ejecutiva de Trump para que la Fed revise el acceso de empresas cripto a cuentas maestras beneficia claramente a estas firmas. Si Coinbase, Circle o Kraken consiguen 'master accounts', se convierten en actores bancarios de pleno derecho. El modelo de negocio de los bancos custodios de cripto cambia radicalmente.

Coinbase lleva meses construyendo el exchange. El 8 de junio da otro paso y lanza tres contratos de futuros perpetuos temáticos regulados por la CFTC. El AI10 agrupa las grandes empresas de IA americanas. El China10 mete los principales ADRs chinos El Defense10, defensa y seguridad americana.

Se suman al contrato Tech100 ya en marcha. Son productos CFTC regulados, lo que abre la puerta al inversor institucional, cada vez más presente en el ecosistema cripto. Coinbase se convierte así en el primer exchange regulado en EEUU en ofrecer acceso apalancado temático a acciones tradicionales desde una plataforma cripto. Las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Esto es alcista directo para Coinbase: más productos, más volumen, más ingresos. Pero también para las empresas del AI10 (Nvidia, Microsoft,  Palantir Technologies), ya que significa que habrá más flujo especulativo apalancado sobre sus acciones desde el mundo cripto.

Trump quiere bajadas de tipos, pero los gobernadores de la Fed reclaman subidas

El acceso cripto a las cuentas maestras (y a la liquidez) de la Fed plantea de nuevo la duda sobre qué independencia tiene el nuevo presidente de la Reserva Federal respecto a quien le ha nombrado, Trump. Porque el presidente de EEUU quiere bajadas de tipos, pero las actas de la última reunión de la Fed revelan que una mayoría de sus gobernadores considera que podrían ser necesarias subidas.

Durante la pasada reunión del 28 y 29 de abril, el tipo de referencia se mantuvo en el rango 3,5%-3,75%, aunque la decisión puso de manifiesto un inusual grado de discrepancia interna. Ocho gobernadores respaldaron no solo el mantenimiento de los tipos, sino también un comunicado con un sesgo abierto a recortes como posible próximo movimiento. Por su parte, tres miembros también votaron a favor de mantener los tipos, pero mostraron su desacuerdo con el lenguaje, al preferir un tono más restrictivo que no apuntara explícitamente a futuras bajadas. El cuarto voto disidente fue el de Stephen Miran, que se pronunció directamente a favor de un recorte de tipos.

Según reflejan las actas, “muchos” miembros defendieron eliminar el sesgo acomodaticio en su comunicación, sugiriendo que el próximo movimiento podría ser al alza, lo que indica que el apoyo a endurecer el mensaje fue más amplio que el representado por los votos disidentes. 

En este contexto, resulta especialmente relevante la terminología empleada en el documento para medir el grado de consenso dentro del comité: por ejemplo, solo “varios” miembros consideraron apropiado contemplar recortes cuando existan señales claras de moderación en la inflación o aparezcan indicios sólidos de debilitamiento del mercado laboral. Esto supone un retroceso frente a marzo, cuando “muchos” defendían posibles recortes si la inflación bajaba según lo previsto. 

Por otro lado, la “mayoría” coincidió en que los datos recientes del mercado laboral –incluyendo desempleo, despidos, contratación y crecimiento de la población activa– apuntan a una estabilización, lo que reduce la urgencia de relajar la política monetaria a corto plazo, aunque persisten riesgos a la baja en el empleo.

08May

El nuevo varapalo judicial a los aranceles de Trump se une a las escaramuzas en el estrecho de Ormuz y a los problemas del combustible de aviación En este contexto, los inversores deben aprovechar las oportunidades de las Bolsas, tanto en EEUU como en Europa.

Miguel Ángel Valero

Mickael Benhaim, director de estrategia en renta fija en Pictet Asset Management, destaca en un análisis que Kevin Warsh, crítico con la forma en que la Reserva Federal, será nombrado presidente el 15 de Mayo. Warsh está comprometido con la independencia de la Fed, y bajo su liderazgo puede permanecer operativamente libre de interferencias políticas. Pero al mismo tiempo, ha mostrado persistente crítica hacia la Fed en varios aspectos, incluyendo el enfoque actual para fijar los tipos de interés, desde datos de inflación empleados hasta la forma en que se ofrecen las previsiones.

Además, el creciente riesgo de dominio fiscal puede hacer que la política monetaria se vea influida por prioridades de gasto, crecimiento y comercio internacional del Gobierno. Si los inversores en bonos creen que es así, pueden exigir mayor prima a la deuda estadounidense a largo plazo, con curvas de rentabilidad a vencimiento más pronunciadas y mayor volatilidad del dólar.

Warsh prefiere la media o mediana recortada como medidor de inflación para guiar la política monetaria, lo que elimina lecturas más altas y bajas. Ello puede resultar en menor presión de precios que el indicador actualmente utilizado por la Reserva Federal, Gasto en Consumo Personal (PCE).  Esto sugiere que los tipos de interés puede ser menores con Warsh. Actualmente, la lectura media de inflación recortada es 2,3%, más de 0,5% inferior al indicador PCE y la máxima diferencia desde la pandemia.

Ahora bien, esto no implica una oleada de recortes una vez que Warsh sea nombrado presidente. Hay que tener en cuenta que también ha declarado que quiere que la Fed abandone el objetivo de inflación media -aceptar un aumento temporal de la inflación por encima o por debajo del objetivo del 2%- en favor de un régimen más estricto. De manera que la Reserva Federal puede resultar más propensa a subir sus tipos de interés si la inflación supera el 2%. 

Como los precios de la energía han aumentado, el escenario probable es que se mantengan los tipos de interés reales más altos más tiempo, con mayor rentabilidad a vencimiento de los bonos.

Además, Warsh quiere eliminar la 'orientación a futuro', establecida desde la crisis financiera de 2008, que pretende guiar la trayectoria futura de tipos de interés a inversores, empresas y hogares. En teoría ello reduce el riesgo de que los mercados se vean sorprendidos. Sin embargo, Warsh lo considera contraproducente, pues limita posibles cambios de dirección de la Reserva Federal ante nueva información. 

Si Warsh reduce la dependencia de la orientación a futuro, se puede ampliar el abanico de políticas monetarias entre reuniones, con aumento de la incertidumbre. Si la comunicación es menos regular y clara en cada publicación de datos económicos y reunión puede haber más información, siendo mayor el riesgo de movimientos repentinos del mercado y de volatilidad de los tipos de interés.

Warsh también considera que, la tenencia de bonos gubernamentales de la Reserva Federal, siete billones$, es demasiado grande. No ha ocultado su deseo de reducirlo como herramienta de política monetaria lo antes posible. Así que no necesariamente se puede confiar en que la Reserva Federal haga de cortafuegos frente a una turbulencia económica o de mercado severa futura.

Con el tiempo, su preferencia por un menor balance, junto con reglas de liquidez que animan a los bancos a mantener más Letras del Tesoro y menos reservas, puede crear primas estructuralmente mayores en la deuda a largo plazo y obligar a los inversores privados a mantener renta fija de menos sensibilidad a variaciones de tipos de interés.

Aunque en conjunto los inversores en bonos con carteras diversificadas no necesitan reformular radicalmente sus asignaciones ante una Reserva Federal liderada por Warsh, hay medidas prudentes a considerar. "Dados los posibles efectos, más negativos en los bonos más sensibles a variaciones de tipos de interés, puede convenir reducir riesgo, centrando las inversiones en bonos de menos sensibilidad. Otra medida de mitigación es aumentar la asignación a crédito calificación grado de inversión, también menos sensible. Además, los inversores pueden aumentar activos de renta fija en deuda soberana de mercados emergentes. Esta última opción implica asumir más riesgos, pero estamos ante mejoras estratégica en muchas economías emergentes, con balances sólidos, bancos centrales ortodoxos y unos mercados locales más profundos", apunta el experto de Pictet.

Nueva derrota judicial de Trump con los aranceles

Nuevo varapalo judicial para Trump. El Tribunal de Comercio Internacional de EEUU ha declarado ilegales los aranceles del 10% introducidos en febrero bajo la sección legislativa 122. Aunque la suspensión de los gravámenes no constituye una “orden judicial universal”, sino que solo se aplica a los demandantes: un grupo de pequeñas empresas y el estado de Washington, esta resolución supone un nuevo revés judicial para la política arancelaria de la Administración Trump.

En febrero, el Tribunal Supremo eliminó los aranceles recíprocos impuestos al amparo de la sección IEEPA al considerarlos ilegales y, ordenó la devolución a los contribuyentes de los importes recaudados (166.000 millones$), que ya han empezado a reembolsarse. El Gobierno, para sustituir los gravámenes anulados, recurrió a un mecanismo legal diferente, la sección 122, que permitió la aplicación inmediata de una tasa del 10%. Solo en el mes de marzo han conseguido recaudar 8.000 millones$ por esta sección.

Los jueces concluyeron que la motivación de Trump de imponer los aranceles no se identificaba con lo previsto por la Ley de Comercio de 1974. Según la ley, el presidente puede adoptar este tipo de medidas únicamente en situaciones de “déficits grandes y graves de la balanza de pagos de Estados Unidos” o ante una “depreciación inminente y significativa del dólar”. Sin embargo, la Administración Trump fundamentó su decisión en la existencia de un déficit comercial de bienes “grande y grave”. 

El tribunal consideró que los déficits comerciales no constituyen déficits de balanza de pagos del sentido provisto por la ley de 1974. El concepto de déficit de balanza de pagos se refería a situaciones que exigían la intervención del gobierno estadounidense para sostener un sistema de tipos de cambio fijos, vigente en la era de Bretton Woods, y no era equivalente a un mero déficit comercial. Por ello, bajo esta interpretación, la Sección 122 quedó obsoleta tras el abandono del patrón oro y la transición a un régimen de tipos de cambio flotantes.El Departamento de Justicia de Estados Unidos aún podría recurrir la decisión ante el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal, que deberá pronunciarse sobre la validez del fallo.

Escaramuzas en Ormuz: ¿el canto del cisne de Irán?

Mientras tanto, con el memorándum de entendimiento aún sobre la mesa, regresaron las escaramuzas al estrecho de Ormuz. Trump señaló que tres destructores estadounidenses atravesaron el paso mientras eran objeto de ataques por parte de Irán. La respuesta de EEUU neutralizó el origen de las agresiones, y los buques cruzaron sin daños. Esta acción busca demostrar la capacidad estadounidense para sostener un eventual bloqueo del estrecho. El Mando Central de EEUU indicó que estas actuaciones no constituyen una violación del alto el fuego y que no persiguen una escalada del conflicto.

Mientras tanto, en el ámbito interno iraní, la Guardia Revolucionaria mantiene su postura beligerante con nuevos ataques contra Emiratos Árabes Unidos. En este contexto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se reunió con el líder supremo con el objetivo de consensuar una posición más moderada que la defendida por el jefe de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, el único miembro de la cúpula con el que se había reunido. Sin embargo, la ausencia de un comunicado oficial o de detalles sobre el encuentro sugiere que el líder supremo continúa alineado con una estrategia más agresiva que la promovida por el ala civil del Gobierno. Paralelamente, Irán está acelerando el desarrollo del marco legal y administrativo destinado a reforzar su control sobre el estrecho.

Expira el plazo fijado por Trump para alcanzar un entendimiento en torno al memorándum. El tránsito sin daños de los tres destructores estadounidenses parece indicar que Washington está poniendo a prueba las capacidades iraníes para controlar el paso. La operación Project Freedom podría reactivarse esta misma semana si no se alcanza un acuerdo. En caso de que EEUU logre desarticular la percepción de control iraní sobre el estrecho y establezca un dispositivo militar que garantice el tránsito, el principal eslabón de presión negociadora de Teherán quedaría seriamente debilitado. 

La próxima semana será especialmente crítica. La capacidad de almacenamiento de crudo iraní se encuentra cerca de su límite, lo que podría forzar una detención de la producción. El reinicio posterior de las operaciones sería costoso y entre 300.000 y 500.000 barriles diarios de producción pueden perderse de forma permanente si se ven obligados a cerrar los pozos más antiguos.

En este contexto, es posible que estemos asistiendo al último intento por parte de Irán antes de que el bloqueo comience a dañar de forma más severa su economía. Todo ello se produce, además, en un escenario en el que las dos principales potencias (EEUU y China) tienen previsto reunirse la próxima semana, y ninguna parece dispuesta a tolerar un cierre prolongado del estrecho. Por ahora, la línea dura del estamento militar iraní parece imponerse sobre el poder civil y considera esencial tratar de controlar el el estrecho de Ormuz, aunque la combinación de presión económica, diplomática y militar podría terminar pronto por inclinar la balanza.

Buenos datos macro en EEUU

En EEUU, la productividad continúa incrementándose. Aunque el ritmo se frenó en el primer trimestre al crecer un 0,8% trimestral anualizado frente al +1,6% del trimestre previo, en el último año la producción por hora de los trabajadores se incrementó un 2,9%, su mayor avance desde 2024. Esta mejora de la productividad es uno de los factores que está permitiendo mantener los costes laborales contenidos, que registraron un aumento del 2,3% frente al +4,6% previo. 

Además, las peticiones de subsidio por desempleo semanales continúan siendo reducidas: en la primera semana de mayo se situaron en 200.000, ligeramente por encima de las 190.000 y mínimos de las últimas décadas que fueron registradas en la semana previa. 

Los datos de despidos de la consultora Challenger, Gray & Christmas muestran un +38% en abril, hasta los 83.387. Sin embargo, esta cifra también significa una caída frente al mismo mes del año pasado del -21% y, más relevante si cabe, es que, con los datos acumulados en el año, los despidos se sitúan ligeramente por encima de las 300.000 personas, la mitad de los registrados en el mismo periodo del año pasado. El repunte mensual es elevado pero hay una mejora en la tendencia y los despidos siguen contenidos.

La encuesta de expectativas de inflación, realizada por la Fed de Nueva York, señala que a 12 meses se elevó hasta el +3,6% frente al +3,4% previo y comienza así a reflejar las mayores presiones producidas por las subidas de los costes energéticos. 

UBS: los mercados deben volver a centrarse en los fundamentos

Los mercados de renta variable global han protagonizado una recuperación contundente en las últimas semanas, superando con una agilidad sorprendente la incertidumbre reinante. Tras caer durante cinco semanas consecutivas hasta finales de marzo, el S&P 500 va camino de lograr su sexta semana consecutiva de ganancias, y tanto el Nasdaq como el S&P 500 se mantienen cerca de máximos históricos.  

Las ganancias recientes se han visto impulsadas por las esperanzas de una desescalada más convincente en el Estrecho de Ormuz, lo que se suma a factores favorables como los sólidos resultados empresariales, unos fundamentos resilientes, la tendencia de la Fed a mantener una política monetaria flexible y el entusiasmo relacionado con la IA. 

Con un panorama geopolítico menos negativo para los mercados, en UBS creen que éstos pueden volver a centrarse en los fundamentos que realmente sustentan el repunte de la renta variable global:

  • El gasto en IA, un pilar clave, se muestra más fuerte que nunca.
  • La base del repunte es más amplia de lo que sugieren los líderes del mercado estadounidense.
  • Los máximos históricos no son motivo de pánico.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos una visión Atractiva sobre las acciones estadounidenses y esperamos que el S&P 500 suba hacia finales de año, respaldado por un crecimiento saludable de los beneficios y un entorno monetario que sigue siendo favorable. Dentro de la renta variable estadounidense, seguimos favoreciendo los sectores de consumo discrecional, financiero, salud, industrial y servicios públicos, mientras mantenemos una postura constructiva en las áreas del mercado vinculadas a la IA".  
Y añade: "También seguimos viendo sólidas oportunidades fuera de EEUU. En Europa, aunque mantenemos una postura Neutral global en la renta variable de la Eurozona debido a su mayor sensibilidad a los precios de la energía, creemos que los inversores no deberían pasar por alto los valores cíclicos con exposición estructural —incluidos el sector tecnológico, industriales, Alemania y líderes europeos— junto con oportunidades en el sector salud, Suiza y consumo discrecional".

"La atención del mercado se centrará en los datos de inflación de abril. Esperamos que las cifras generales aumenten debido al encarecimiento de la energía, aunque la inflación subyacente podría mantenerse contenida por el momento”, señalan Constantin Bolz, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de FX y materias primas.

  • Suecia: “A pesar de la presión a corto plazo derivada de los elevados precios de la energía, las perspectivas a medio plazo para la corona sueca siguen siendo constructivas, respaldadas por el sentimiento de riesgo y las expectativas de crecimiento global. Seguimos esperando un retorno del EURSEK a 10,5 a finales de junio”, vaticinan Clémence Dumoncel y Constantin Bolz, estrategas.
  • Noruega: “El Norges Bank elevó los tipos al 4,25% en mayo para contrarrestar una inflación persistente, pero creemos que son poco probables nuevas subidas, ya que los recientes movimientos del mercado de divisas y una política monetaria más restrictiva deberían contribuir a contener las presiones sobre los precios”, añaden estos expertos.
  • Reino Unido: “Esperamos que los inversores vuelvan a centrarse en los fundamentos de la economía británica. Unos tipos de interés relativamente elevados, con un Banco de Inglaterra previsiblemente en pausa este año, junto con una mejora gradual de la situación fiscal, deberían respaldar a la libra esterlina, especialmente frente a divisas de bajo rendimiento como el franco suizo”, opina Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y Reino Unido.

DWS: Cuando el combustible de aviación deja de ser un mercado de nicho

“¿Hay alguien a bordo que sepa pilotar un avión?”. Una vez más, esa frase ligeramente inquietante de la película clásica Airplane! vuelve a sentirse incómodamente actual. "Sin un final a la vista para el bloqueo del estrecho de Ormuz, lo que podrían parecer mercados de combustible muy específicos están revelando vulnerabilidades económicas mucho más amplias", advierte un análisis de DWS.

Éste compara las reservas normalizadas de combustible de aviación en Estados Unidos y la Eurozona desde 2015. Las reservas estadounidenses se han movido dentro de una banda relativamente estrecha. En cambio, los inventarios de la Eurozona muestran fuertes oscilaciones, con repetidos picos y caídas. Esto importa porque estos movimientos pueden ser una señal temprana de cómo el estrés se transmite a través de sistemas altamente optimizados.

En el caso del combustible de aviación, los mecanismos son estructurales. No puede producirse simplemente bajo demanda, ya que compite con el diésel y otros destilados medios, por la capacidad de refino. Europa también tiene menos margen para absorber interrupciones, debido a una mayor dependencia de las importaciones y a restricciones logísticas y regulatorias más estrictas. Las aerolíneas pueden transportar combustible adicional en determinados vuelos y, con planificación, parte del suministro puede enviarse desde otros mercados. Pero eso solo redistribuye el suministro existente, no lo crea.

El Golfo es doblemente importante: no solo es un punto crítico energético, sino también la columna vertebral de la conectividad aérea intercontinental, a través de hubs como Dubái, Doha y Abu Dabi, especialmente para el transporte aéreo de mercancías entre Europa y Asia. Cuando las rutas se alargan, los costes aumentan y los márgenes de seguridad se reducen, los primeros impactos recaen sobre las cadenas de suministro sensibles al tiempo y sobre los flujos de pasajeros, con posibles efectos en cascada sobre los procesos de fabricación. Las reservas de combustible de aviación podrían convertirse así en un indicador adelantado de vulnerabilidades más amplias en comercio, producción y capacidad de fijación de precios.

Como señala Darwei Kung, codirector de materias primas y renta variable en recursos naturales en DWS: “Cuando los problemas logísticos se prolongan, los mercados dejan de tratar la disrupción como algo temporal y comienzan a poner precio a una vulnerabilidad estructural”. En ese sentido, el mercado del combustible de aviación está poniendo a prueba una suposición conocida: que la resiliencia inicial necesariamente se traducirá en estabilidad duradera. En Airplane!, un piloto de combate retirado y convertido en taxista termina regresando a la cabina para salvar la situación. En los mercados energéticos, encontrar finales igual de felices está resultando últimamente mucho más complicado.

Natixis: Trump llegará a China en una posición extraordinariamente débil

El equipo de análisis de Natixis CIB ha elaborado el informe ‘Pekín presionará a Trump sobre Taiwán, lo que podría tener consecuencias a escala mundial’, donde hablan de la visita de Donald Trump a Pekín los días 14 y 15 de mayo. En el informe analizan que Trump “necesita un acuerdo con China que pueda vender como una victoria en su país, especialmente antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026, pero llegará a Pekín en una posición negociadora extraordinariamente débil para un presidente que ha hecho de la fuerza su seña de identidad”. Se encuentra empantanado en el conflicto con Irán, en el que los aliados europeos no le están prestando apoyo, mientras que la economía nacional estadounidense sufre por los aranceles que él mismo impuso y que el Tribunal Supremo ha bloqueado. 

Según se explica, el Gobierno chino planea utilizarla principalmente para abordar lo que considera un asunto interno, inalienable e indiscutible: la reunificación con la isla de Taiwán. “Xi Jinping quiere detener una enorme venta de armas de EE. UU. a Taiwán”, subraya el informe.

Los analistas de Natixis CIB argumentan que el futuro de Taiwán no es un problema abstracto, ya que “el estrecho de Taiwán es la arteria por la que fluye el recurso más crucial de la revolución de la inteligencia artificial. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) fabrica alrededor del 90% de los semiconductores avanzados del mundo. Éstos alimentan los centros de datos de IA, los sistemas de armamento de última generación y la infraestructura digital de las democracias occidentales. Una crisis en el estrecho, o incluso una amenaza creíble, tendría un impacto comparable o incluso mayor en la economía mundial que el actual cierre virtual del estrecho de Ormuz”. 

"Trump llegará a Pekín con un margen de negociación limitado. O, más precisamente, llegará habiendo hecho ya algunas concesiones. Lo que negocie con Xi Jinping en la cumbre determinará no solo el futuro de Taiwán, sino también el equilibrio de poder tecnológico y militar mundial, con efectos potencialmente duraderos", remarcan los expertos de Natixis.

30Apr

Se mantienen los tipos por tercera vez consecutiva, aunque con cuatro votos en contra. El presidente de la Reserva Federal alerta de que la independencia de ésta se encuentra "en riesgo".

Miguel Ángel Valero

En su última reunión con Jerome Powell como presidente, la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés en la horquilla del 3,5% al 3,75%, como estaba descontado ya por todos los analistas, más pendientes y divididos sobre cuándo bajará éstos. Esta decisión, tomada por tercera vez consecutiva este año, se produjo en un entorno marcado por la incertidumbre económica global ante la guerra en Oriente Medio, ya en su tercer mes de existencia.

Pero no se ha tomado por unanimidad.  Cuatro miembros del FOMC han votado en contra de la resolución general. Stephen Miran, nombrado por Trump el pasado verano, se ha opuesto a mantener los tipos intactos y ha abogado por reducirlos un cuarto de punto, como hizo en la reunión de marzo. Por su parte, Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan, aunque han respaldado congelar el precio oficial del dinero, no han apoyado incluir el punto sobre la posibilidad de flexibilizar la política monetaria.

La Fed ha optado por la prudencia. Como advierte el Comité en el comunicado, “los acontecimientos en Oriente Medio contribuyen a un alto nivel de incertidumbre sobre las perspectivas económicas”, y esa inestabilidad y sus efectos debe conjugarse con los dos principales objetivos que la entidad tiene: que EEUU alcance el máximo empleo y una inflación tope del 2% a largo plazo.

El FOMC argumenta que, aunque los últimos indicadores disponibles “sugieren que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido”, la tasa de creación de empleo es “baja” y la tasa de parom apenas ha variado en los últimos meses. Además, la inflación es elevada por el aumento del precio de la energía a consecuencia de la guerra de Irán.

“El Comité estaría dispuesto a ajustar la postura de la política monetaria si surgieran riesgos que pudieran impedir el logro de sus objetivos”, apunta el comunicado, que añade que las “evaluaciones” que pueda hacer el Comité tendrán en cuenta una amplia gama de indicadores, entre ellos, la evolución y las condiciones del mercado laboral, la presión de la inflación y las expectativas de la misma, así como la evolución financiera e internacional.

Powell se mantiene así firme en su determinación de no ceder frente a los designios de Trump y cierra su mandato con la máxima de haber preservado la independencia de la Fed. Además, se despide como presidente reivindicando la importancia de que la Reserva Federal pueda funcionar "libre de "influencias políticas" y alertando de que su independencia "está en riesgo". 

El presidente de la Fed, que ha felicitado al que será su sucesor y candidato de Trump, Kevin Warsh, ha anunciado también que seguirá siendo miembro de la junta de gobernadores del organismo una vez abandone su cargo el 15 de mayo. Será uno de los 12 miembros con derecho a voto que componen el Comité. Aunque no es una decisión habitual entre los presidentes de la Reserva, que una vez concluido su mandato abandonan por completo la institución, no es el primero que lo hace. 

La decisión de Powell se interpreta como una respuesta ante los ataques de Trump, que llegó a ordenar abrir una investigación judicial contra el presidente de la Fed (nombrado por él en su primer mandato) por los sobrecoste de las obras de construcción de la sede en Washington, cifrados en unos 600 millones de dólares. r un presunto caso de corrupción, aunque el fiscal del distrito de Columbia anunció el pasado viernes que retiraba los cargos. 

Powell no ha descartado que Trump impulse nuevas acciones legales contra él y asegura que abandonará definitivamente la Fed cuando la causa en los tribunales "concluya de manera definitiva y transparente".

El movimiento de Powell también responde a su empeño por garantizar la independencia de la Fed: "En realidad, no se trata tanto de la independencia en sí, sino de la capacidad de llevar a cabo la política monetaria, de formularla sin consideraciones de índole política. De eso es de lo que estamos hablando y hasta el momento hemos tenido éxito. Pero esto no ha terminado".

Si Powell abandona la junta, Trump dispondrá de una segunda vacante que cubrir con alguien de su cuerda, además del puesto que se utilizará para nombrar a Warsh. Al quedarse, Trump no tendrá ninguna otra vacante prevista en la junta de la Reserva Federal antes de que expire el mandato de Powell como gobernador, en enero de 2028.

Lo que es evidente es que la independencia de Kevin Warsh estará sometida a un escrutinio constante ya que su designación por Donald Trump –quien ha cuestionado reiteradamente la autonomía de la política monetaria– mantendrá su credibilidad como presidente de la Fed permanentemente bajo observación. Además, cualquier modificación en la política monetaria requiere el respaldo de al menos siete de los doce miembros del Comité, lo que subraya que, aunque el papel del presidente es determinante, dista de ser omnipotente. 

Sólo la próxima reunión del FOMC podrá determinar si la neutralidad e independencia que se le presupone a la Fed respecto al poder político se mantiene o salta por los aires. Trump ya ha señalado en alguna ocasión que le decepcionaría que el Comité, ya con Warsh al frente, no bajase los tipos de interés.

Mientras, Warsh pasó la segunda prueba ante el Comité de Política Bancaria, Vivienda y Asuntos Urbanos, donde de los 24 miembros, 13 (los republicanos) votaron a favor, y 11 (los demócratas) en contra. En la primera comparecencia, senadores de ambos partidos pusieron en duda que vaya a ser capaz de desempeñar con independencia su doble función −combatir la inflación y fomentar el pleno empleo−, teniendo en cuenta los hechos que preceden a su designación: una campaña sin precedentes del presidente de EEUU de amedrentamiento de su predecesor por la resistencia de éste a plegarse a sus deseos de bajar los tipos. Y le le retaron a no ser “un títere de trapo” de Trump.

Con la retirada del proceso judicial a Powell, lo normal es que Warsh supere sin problemas la votación en el pleno del Senado. Pero la senadora de Massachussets Elizabeth Warren, avisa que, una vez que Warsh esté al frente de la Fed, la causa judicial “postiza” contra Powell resucitará. Y que Trump continuará “empeñado en controlar" la Fed, pese a que su independencia está garantizada por la tradición y por el Tribunal Supremo. “No tengo ninguna duda: Warsh será un títere de trapo del presidente”, sentencia.