18 Jun
18Jun

Miguel Ángel Valero

Para los analistas de Banca March, Kevin Warsh sorprendía a todos (y sobre todo a Trump) en su estreno público al frente de la Fed, al adoptar un tono más hawkish del que se podría esperar del candidato designado por Trump. Optó por un mensaje más conciso de lo habitual –el comunicado del FOMC se redujo de 341 a 130 palabras–. Con el foco puesto en la convergencia de la inflación hacia el 2%, se mostró cómodo con la fortaleza actual del mercado laboral. 

La decisión de política monetaria no deparó sorpresas –el precio del dinero se mantuvo sin cambios en el rango 3,50% - 3,75% por unanimidad–, pero sí el nuevo dot-plot (gráfico de puntos), donde nueve miembros se mostraron a favor de al menos una subida de tipos para 2026. Warsh, en línea con su intención de reducir la señalización anticipada de la trayectoria de los tipos de interés (forward guidance), optó por no mostrar sus cartas y no participó en el dot-plot. A su vez, las previsiones de crecimiento se revisaron levemente a la baja, mientras que las de inflación se ajustaron al alza; no obstante, la reciente caída del crudo pone en duda estas nuevas estimaciones y la continuidad en el tono restrictivo.

De cara a los próximos meses, el nuevo presidente apunta a cambios estructurales en el funcionamiento de la entidad y ha anunciado la creación de cinco grupos de trabajo enfocados en: 

  • comunicación; 
  • balance y marco operativo; 
  • fuentes de datos alternativas; 
  • productividad, empleo e inteligencia artificial;
  •  y (marco de inflación. 

Pero los resultados no se esperan hasta finales de año, por lo que, de momento, predomina el carácter declarativo de la iniciativa.

En este entorno, los inversores redujeron exposición a renta variable, renta fija y oro, aumentando posiciones en el dólar. Asimismo, reajustaron al alza las expectativas de tipos para este año en Estados Unidos, llegando a descontar entre una y dos subidas de cara a diciembre.

Ebury: la nueva Fed dificultará anticipar movimientos del dólar

Ebury advierte de que la menor orientación de la Fed dificultará anticipar los movimientos del dóla. La fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas subraya en su análisis sobre la primera reunión de la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh que ésta ha dejado, como principal mensaje, que la Fed quiere recuperar flexibilidad y reducir las señales anticipadas al mercado. Para Ebury, esta menor disposición a orientar explícitamente sobre los próximos movimientos de los tipos de interés podría dificultar la predicción de la evolución del dólar en los próximos meses. 

Aunque el tono del FOMC fue más agresivo de lo esperado y elevó las expectativas de futuras subidas de tipos, Warsh evitó comprometerse con una senda concreta de política monetaria. Según Ebury, esta estrategia aumenta la dependencia de cada dato macroeconómico y puede traducirse en una mayor volatilidad tanto en los mercados financieros como en las divisas. "En este nuevo escenario, anticipar la dirección del dólar será más complejo, ya que los inversores dispondrán de menos referencias explícitas sobre las intenciones futuras de la Reserva Federal", asegura Matthew Ryan, jefe de Estrategias de Mercados de Ebury.

UBS: postura de política restrictiva prolongada

La Reserva Federal mantuvo la tasa de fondos federales sin cambios en el rango de 3,50-3,75% por cuarta reunión consecutiva, reafirmando una postura cautelosa ante una inflación persistente y una economía estadounidense que sigue mostrando solidez. Si bien la decisión en sí era ampliamente esperada, las orientaciones y proyecciones actualizadas que la acompañaron apuntan a una vigilancia más estrecha frente a los riesgos inflacionarios.

La reacción del mercado reflejó este giro más restrictivo: el S&P 500 cayó un 1,2% para cerrar en 7.420 puntos, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 2 años subieron 13 puntos básicos hasta el 4,18%. El índice del dólar estadounidense avanzó un 0,9%, y el oro retrocedió un 0,8% hasta los 4.296 $/oz.

Más allá del cambio en las expectativas de tipos, los desarrollos más amplios de la reunión también arrojan luz sobre cómo la Fed está reformulando y comunicando su enfoque de política monetaria bajo el liderazgo del nuevo presidente.

La orientación a futuro pasa a un segundo plano. El diagrama de puntos fue más restrictivo, aunque su futuro como herramienta de política es incierto. Las proyecciones macroeconómicas refuerzan la postura cautelosa de la Fed.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "La combinación de un nuevo liderazgo, proyecciones más restrictivas y una amplia dispersión de opiniones implica un umbral más alto para actuar a corto plazo en cualquier dirección. Esto apunta a un período prolongado de política en pausa, con ajustes significativos más probables una vez que el proceso del grupo de trabajo haya concluido y el Comité cuente con mayor claridad sobre las perspectivas económicas. La convicción actual del mercado en torno a subidas de tipos en 2026 nos parece algo agresiva, y seguimos recomendando exposición a bonos de calidad con duración corta y media".

"Si bien el Comité mantuvo la tasa de política sin cambios en el 3,5-3,75%, la combinación de proyecciones de inflación más elevadas, una distribución restrictiva de las previsiones de tipos y la eliminación de la orientación a futuro apunta a una postura de política restrictiva prolongada", añade Andrew Dubinsky, Economista.

Fidelity: sesgo hawkish de Warsh

Max Stainton, estratega senior de Macroeconomía Global en Fidelity, destaca que la primera reunión de la Fed bajo Warsh revela un sesgo hawkish. Optó por eliminar la orientación futura que proporciona a los mercados, sustituyéndola por una caracterización basada en datos de la economía que destacó la resiliencia de la dinámica de crecimiento gracias a las ganancias de productividad y una inflación “elevada” impulsada por shocks de oferta. El Comité también realizó una declaración contundente sobre “garantizar la estabilidad de precios”, que suena hawkish dadas las desviaciones al alza del objetivo de inflación de la Fed en los últimos cinco años. No obstante, esta declaración contó con el respaldo unánime del Comité, una mejora significativa frente a las tres disensiones observadas en la reunión anterior. Sin embargo, la mayor sorpresa de carácter hawkish provino del hecho de que nueve de los 18 miembros del comité prevén la necesidad de subidas de tipos este año, con seis miembros anticipando dos o más subidas. Este cambio significativo puede explicarse en parte por un fuerte aumento en las expectativas de inflación por parte de la gran mayoría del comité, lo que indica que esperan volver a incumplir su objetivo de inflación este año. 

La primera rueda de prensa de Warsh probablemente será considerada retrospectivamente como una de las más relevantes en esta nueva era de la política de la Fed. En primer lugar, reiteró el compromiso del comité con la estabilidad, señalando que el comité fue unánime en su compromiso con ella. En segundo lugar, como se esperaba, se negó firmemente a proporcionar orientación futura, ofreciendo en su lugar una caracterización factual del Resumen de Proyecciones Económicas (SEP, por sus siglas en inglés). 

En cambio, centró la mayor parte de la intervención en sus iniciativas para la Reserva Federal. Hay cinco grupos de trabajo para ello, que abarcan el conjunto de la política monetaria y, en su opinión, se espera que concluyan en otoño/finales de año. Estos grupos de trabajo probablemente cumplan dos funciones. En primer lugar, proporcionan un claro escudo frente a las llamadas a subidas de tipos más rápidas, ya que Warsh puede señalar la necesidad de completar el trabajo de estos grupos antes de actuar. En segundo lugar, le darán a Warsh múltiples oportunidades para modificar los parámetros operativos de la Fed. El efecto de estos cambios tendrá que evaluarse con el tiempo, pero resulta especialmente destacable que parece liderar el grupo de trabajo sobre datos, lo que potencialmente le daría margen para sesgar la medición de la inflación hacia una lectura más dovish, si así lo decide. 

Dada esta extrema falta de claridad sobre la dirección a corto plazo de la Fed, creemos que las declaraciones más filosóficas de Warsh revelan un sesgo hawkish. En primer lugar, reiteró su mantra de largo plazo de que “la inflación es una elección” y afirmó repetidamente que la Fed “va a garantizar” la estabilidad de precios. También hizo poca o ninguna mención al componente del empleo del mandato de la Fed, el elemento que a menudo ha llevado a la institución a adoptar una postura más dovish en comparación con un banco central centrado exclusivamente en la inflación. En conjunto, creemos que estos elementos evidencian un tono subyacente hawkish en la reacción de Warsh, una valoración que también reflejaron los mercados, con aumentos tanto en la rentabilidad a dos años como en el dólar. 

De cara al futuro, a medida que los mercados se centran cada vez más en la posible desescalada en Oriente Medio, las perspectivas de los tipos de interés para el resto del año estarán determinadas principalmente por la evolución de la economía doméstica estadounidense. Nuestro escenario central sigue contemplando que la economía de EE UU mantenga un sólido impulso de crecimiento como resultado del incremento del capex en IA. Dada esta fuerte trayectoria de crecimiento, junto con un mercado laboral que está mostrando una reaceleración y mayor tensión, nuestra previsión de inflación de base apunta a que continúe aumentando hasta aproximadamente el 3,5% a finales de año. En este contexto reflacionario, esperamos que el conjunto del comité de la Fed siga reforzando la necesidad de subidas de tipos este año. Aunque prevemos que Warsh pueda inicialmente resistir esta presión, señalando la necesidad de que sus distintos grupos de trabajo presenten sus conclusiones, si estas presiones inflacionistas persisten tras las elecciones legislativas de mitad de mandato en EE UU, esperamos que la Fed tenga que iniciar un ciclo de subidas de tipos. 

Goldman Sachs: los próximos datos de inflación serán cruciales

Kay Haigh, director global y CIO de Renta Fija y Soluciones de Liquidez en Goldman Sachs Asset Management: “La reunión confirma que el reciente giro más restrictivo de la Reserva Federal no se debía únicamente al aumento de los precios de la energía. A pesar de la reciente caída del petróleo, la mitad de los miembros del FOMC espera subidas de tipos tan pronto como este mismo año, lo que refleja la fortaleza de los datos del mercado laboral y de la inflación. Nuestro escenario base sigue siendo que la Fed podrá evitar por poco nuevas subidas de tipos, pero el margen es estrecho y los próximos datos de inflación tendrán una importancia crucial.”

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