Miguel Ángel Valero
La primera reunión del FOMC de la Fed presidida por Kevin Warsh (el miércoles 17 de junio) coincide con el acuerdo entre Irán y EEUU y la reapertura del estrecho de Ormuz. Parece que a los mercados les importa más el debut de Warsh que las decisiones sobre los tipos, que nadie espera que se muevan. Todos tienen asumido que, ante el cambiante escenario geopolítico y del precio de la energía, la Fed adoptará una postura cauta y preferirá tener más información antes de mover el precio oficial del dinero.
Por ello, lo relevante en esta ocasión serán las nuevas previsiones macroeconómicas que publicará y, sobre todo, posibles detalles relativos a los cambios en la comunicación que pretende implementar Warsh. El nuevo presidente de la Fed, antes de acceder al cargo, aseguraba que pretende impulsar una reforma de la política de comunicación, retirando herramientas como la señalización anticipada de la trayectoria futura (el denominado 'forward guidance') y también el cuadro de previsiones de los tipos oficiales de los propios miembros de la Fed ('dot plot', el conocido como gráfico de puntos).
De sacar adelante sus planes, supondrán una ruptura con la anterior política de comunicación que abogaba por la transparencia y la previsibilidad. Warsh argumenta que la “sobrecomunicación” perjudica y limita las opciones de actuación de la Fed, convirtiéndolo con frecuencia en "rehén" de las expectativas de los mercados financieros.
Pictet: ambigüedad estratégica
En ese sentido, la economista de Pictet WM para EEUU, Xiao Cui, habla de "ambigüedad estratégica" y avisa del "alto riesgo de equivocaciones" en el debut de Warsh. Espera que la Reserva Federal mantenga su tipo de interés de política monetaria en 3,5–3,75 %, eliminando el sesgo acomodaticio, aunque sin introducir tono de endurecimiento. "No esperamos disidencia, aunque es posible, pero poco probable, que algunos presidentes de bancos regionales prefieran ya un tono de endurecimiento para esta reunión", precisa.
Hay una "posibilidad remota" de que solo se publique la tendencia central de proyecciones, en lugar de las individuales. "El caso es que esperamos que el gráfico de previsiones se publique sin la de Warsh, dado su desagrado con la guía a futuro", apunta. Espera que las proyecciones indiquen una inflación notablemente mayor, crecimiento del PIB ligeramente menor y tasa de desempleo sin cambios y sin reducción de tipos de interés en 2026, un recorte al 3,375 % o más para 2027 y también 3,375 % a largo plazo, reflejando el impacto deflacionario de la IA y la resiliencia de la economía con los tipos a los niveles actuales.
"De momento esperamos que en la rueda de prensa Warsh minimice las previsiones futuras, defendiendo en su lugar la paciencia respecto a la inflación y los tipos de interés. Ha venido promoviendo una agenda de reformas, pero los cambios significativos en la comunicación y el balance de la institución llevarán tiempo en implementarse. De momento, sus comentarios recientes sugieren que su prometido 'cambio de régimen' es 'más amable de lo temido'. En cualquier caso, estimamos que señale una reducción de compras de activos a 10.000 millones$ -desde diciembre de 2025 ha comprado 40.000 millones/mes en bonos del Tesoro, 25.000 millones desde mediados de abril- y condiciones de financiación blanda", explica.
Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal ha defendido un balance significativamente menor de la institución monetaria. Argumenta que reducirlo elimina acomodaciones ocultas, reduce presiones inflacionarias y crea margen para recortes de tipos. Apoya la independencia de la Reserva Federal, pero la define como operativa y considera mayor coordinación con el Tesoro. Ello puede contener los costes de endeudamiento a largo plazo, pero con riesgo de dominio fiscal para ayudar a mantener manejable la carga de intereses. También quiere menor dependencia de la orientación a futuro, argumentando que limita la flexibilidad.
Puede favorecer medidas alternativas de inflación, con tendencia "favorable", como el PCE (consumo personal) medio recortado, con riesgo de dejar a la Reserva Federal rezagada. Warsh tiene considerable libertad para remodelar estas prácticas. "Sin embargo, forzar cambios abruptamente va contra de la cultura de la Reserva Federal y esperamos discusiones para un apoyo gradual", advierte la experta de Pictet.
"En todo caso, hay riesgo de que enfatice medidas alternativas de inflación -con lecturas más bajas- y defienda con fuerza la desinflación, generando preocupaciones sobre credibilidad. También hay riesgo de que acepte la posibilidad de subida de tipos de interés, esto es, que no rechace que el mercado descuenta un aumento del 0,17 % para finales de año. Además, hay alto riesgo de equivocaciones en su primera rueda de prensa, lo que los mercados pueden interpretar negativamente", concluye.
Robeco: si no hay incidentes, sería un buen resultado
Colin Graham, head of Estrategias Multi Activos de Robeco, tampoco espera grandes cambios en el estreno de Warsh: "estimamos que la reunión transcurra sin incidentes, lo que sería un buen resultado". El tramo largo (>7 años) sigue siendo vulnerable ya que el Tesoro dejó de comprar, los déficits fiscales crecen, lo que nos lleva a ver que la economía estadounidense está en alta presión. Warsh dimitió por la flexibilización cuantitativa (QE), por lo que aquí podría ser donde el mercado pruebe al nuevo presidente y una mayor coordinación con el Tesoro.
¿Cuál creen que será el mensaje principal de la Reserva Federal en esta reunión? Un ‘sin cambios’ cauteloso, pero con vigilancia sobre el mercado laboral y las presiones inflacionarias. Aún se necesitan más detalles sobre el Memorando de Entendimiento entre EEUU e Irán, pero los mercados ya avanzan. Para el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), es más fácil mantener la política esta semana y evitar un error de política del BCE.
¿Qué impacto tendrá el conflicto geopolítico actual y renovado? La Administración pasará a otros temas de su agenda política como aranceles, contención de China, inmigración y Cuba. La inflación en EEUU se ve menos afectada por el petróleo más barato debido a la apertura del Estrecho, aunque los precios más bajos de la gasolina pueden apoyar el gasto del consumidor.
UBS: el acuerdo de paz alivia el dilema de política monetaria
"Una solución duradera a la crisis de Oriente Medio aliviaría el dilema de política monetaria de los principales bancos centrales, que han estado bajo presión para subir tipos con el fin de contener el impacto inflacionario derivado del encarecimiento de la energía. Aunque numerosos bancos centrales celebran reuniones de política monetaria esta semana, es probable que sea la Fed quien marque la pauta para los mercados", señala Mark Haefele, Director de Inversiones en UBS Global Wealth Management.