11Mar

La mayor amenaza para Donald Trump no es ni Motjaba Jameneí ni los ayatolás sino empecinarse en un conflicto que no es prioritario para EEUU en un momento en el que el ciclo económico ha comenzado a dar alguna primera señal de debilidad.

Miguel Ángel Valero

Tras los ataques de EEUU e Israel, Irán ha decidido ejercer la máxima presión posible sobre el estrecho de Ormuz, enclave por el que circula el 30% del comercio mundial de crudo y el 20% del gas natural licuado, con el fin de provocar un shock en la oferta global de energía que frene bruscamente el crecimiento económico. El régimen iraní, conocedor de aquel viejo proverbio persa que afirma que la paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces, digiere sus enormes pérdidas militares y daños en infraestructuras sabiendo que el impacto económico de un cierre prolongado del estrecho no dejaría indemne ni a la mayor potencia del mundo. 

Con semejante jaque sobre el mayor núcleo de producción de energía de la Tierra –algo que no se veía desde la crisis del petróleo de los años 70–, bien merece cuestionarse si EEUU tiene realmente capacidad para afrontar una victoria pírrica, así como si las razones por las que su Gobierno se ha embarcado en el conflicto son verdaderamente inquebrantables. ¿Qué pretende conseguir Donald Trump con el asedio de Irán? ¿Liberar al país de una teocracia islámica salvaje? ¿Fulminar su programa nuclear? ¿Debilitar a China cortándole los suministros energéticos? Por encima de todo es fundamental tener en cuenta que mientras el régimen de los ayatolás supone un problema existencial para Israel, no lo es para EEUU, y menos a 8 meses de las elecciones legislativas norteamericanas sabiendo que Trump gestiona con pragmatismo y que, cuando la presión aflora, no tiene inconveniente en modificar su postura siempre que pueda seducir a sus votantes con un relato suficientemente triunfalista.

Por el momento, la capacidad militar de respuesta iraní se está viendo fuertemente afectada. Sus lanzamientos de misiles y drones han caído un 90% en comparación con el primer día y han consumido un 40% de su arsenal. Hasta ahora, los ataques no parecen haber afectado de forma significativa a las instalaciones energéticas. No obstante, la velocidad de producción se ha reducido en un 25% debido en buena parte a la falta de capacidad para almacenar combustible tras una semana de ausencia de tránsito en el estrecho.

El bloqueo del estrecho de Ormuz no se debe a un despliegue efectivo de la marina iraní, sino a la negativa de las navieras a circular con seguridad y a la imposibilidad de asegurar los fletes a un coste razonable. En este sentido, la US Development Finance Corporation ya se prepara para ofrecer coberturas de reaseguro por valor de 20.000 millones$ a las aseguradoras. Una medida que, si va acompañada de apoyo militar para escoltar a los petroleros, sentaría las bases de la apertura de Ormuz. 

Aunque la fuerte inestabilidad ha disparado los precios del petróleo violentamente hasta los 119,5 $/barril y del gas un +118%, la parte media y larga de la curva anticipan una reversión del conflicto bastante rápida. En el caso de los futuros del Brent a 6 meses, que son los que fundamentalmente se utilizan en el sector petroquímico, refino o aerolíneas, la subida es bastante más moderada y apenas alcanza los 77$ –un 5,5% más que el promedio de los últimos dos años–. 

Sin embargo, por más que todos estos factores atenuantes de la situación se puedan terminar tornando en contra de Estados Unidos, la mayor amenaza para Donald Trump no es ni Motjaba Jameneí ni los ayatolás sino empecinarse en un conflicto que no es prioritario para EEUU en un momento en el que el ciclo económico ha comenzado a dar alguna primera señal de debilidad. El mercado laboral poco a poco va perdiendo intensidad y se destruyeron 92.000 puestos de trabajo no agrícolas en febrero, la cifra más floja desde octubre con una tasa de paro que aumentó una décima hasta el 4,4%. 

Aunque sin duda atravesamos por un periodo agitado, la historia nos ha demostrado que los tiempos de guerra suelen ser malos momentos para precipitar decisiones en los mercados financieros. Por encima del corto plazo es importante mantener la calma, elevar la visión de largo plazo y tener en cuenta que, en el pasado, los conflictos bélicos han generado buenas oportunidades de compra. Por más volatilidad que se genere en el corto plazo, la revalorización mediana de la Bolsa 12 meses después de los principales conflictos bélicos que han ocurrido en los últimos 50 años es del +7,8%, con un periodo de 27 días hasta alcanzar mínimos y una mediana de 67 días para recuperar el 100% de la caída.

"En días como estos bien merece recurrir al Sang-e Sabur o Piedra de la Paciencia, la roca mágica a la que los persas confiaban sus sufrimientos, secretos y dolores. Ya saben que, según la creencia, la piedra absorbe todas esas sensaciones hasta que termina liberando al individuo de toda su carga emocional. Dejando aparte la enorme tristeza que producen todas las guerras, la lectura para las Bolsas no debería ser tan mala como nos dicta el corazón, particularmente para la norteamericana", reflexiona Joan Bonet, Director de Estrategia de Mercados y Asesoramiento de Banca March.

Tras el bálsamo que supusieron las declaraciones de Trump, en las que aseguraba que el conflicto armado en Irán concluirá pronto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ultima el anuncio de una liberación conjunta de reservas estratégicas, la más ambiciosa de la historia, superando los 182 millones de barriles puestos en el mercado tras el estallido de la guerra en Ucrania. 

La AIE se creó en 1974 tras el choque provocado por el embargo petrolero árabe y su función principal es coordinar la política energética de los países miembros. Entre sus obligaciones destaca mantener reservas mínimas equivalentes a 90 días de importaciones netas de crudo. En total, los miembros disponen de 1.200 millones de barriles en reservas, además de otros 600 millones de carácter obligatorio. En precedentes similares, la liberación de estos inventarios generó cierto alivio temporal en los precios, siendo el ejemplo más representativo el de 1991, cuando se actuó de manera coordinada con EEUU durante los primeros días de la operación Tormenta del Desierto.

En la coyuntura actual, el simple rumor de esta posible intervención mantiene relativamente estables a los precios de la energía, pese al cierre continuado del estrecho de Ormuz y a que varios productores siguen frenando su actividad por la ausencia de salidas marítimas.

En cuanto a la evolución del conflicto, los ataques iraníes aumentaron ligeramente, aunque se mantienen un 87% por debajo de los niveles registrados al inicio de la guerra. Paralelamente, las ofensivas de EEUU e Israel continúan centradas en mermar la capacidad de lanzamiento y fabricación de misiles y drones.

Aunque las palabras de Trump trajeron algo de calma, siguen siendo insuficientes para dar por finalizados los episodios de volatilidad.

En ese sentido, preocupa que retrocede la confianza de las pymes estadounidenses. El índice realizado por el NFIB mostró un retroceso mayor de lo esperado y en febrero la confianza cayó hasta niveles de 98,8 desde el 99,3 previo y por debajo del 99,6 esperado. Con este descenso, el optimismo entre las pymes bajó hasta su menor nivel desde octubre, con apenas un 12% de las encuestadas señalando que pretende ampliar la plantilla en los próximos meses, el menor nivel desde mayo del año pasado y un indicador que apunta a que la contratación se mantendrá contenida.

Con el conflicto en Irán y su posible impacto sobre la inflación, los mercados han pasado de descontar dos recortes de tipos para este año a asignar una probabilidad del 60% a una subida en junio. En este contexto, y con la próxima reunión el próximo 19 de marzo, varios miembros del Banco Central Europeo se han pronunciado:

  • Christine Lagarde, presidenta del BCE, destacó que la Eurozona se encuentra en una posición más sólida y con mayor capacidad para absorber shocks. Reiteró que harán todo lo necesario para mantener la inflación bajo control y que, por ahora, no existe urgencia por modificar los costes de financiación.
  • François Villeroy, gobernador del Banco de Francia, consideró que todavía no es el momento de subir los tipos.
  • Madis Müller, gobernador de Estonia, admitió que han aumentado las probabilidades de un movimiento al alza en los tipos oficiales. No obstante, pidió calma hasta comprobar si el repunte de los precios de la energía es transitorio o persistente.
  • Su homólogo eslovaco, Peter Kažimír, adoptó una postura algo más contundente, sugiriendo que podría producirse una subida en abril o junio.

Retrocede la confianza de las pymes estadounidenses. El índice realizado por el NFIB mostró un retroceso mayor de lo esperado y en febrero la confianza cayó hasta niveles de 98,8 desde el 99,3 previo y por debajo del 99,6 esperado. Con este descenso, el optimismo entre las pymes bajó hasta su menor nivel desde octubre, con apenas un 12% de las encuestadas señalando que pretende ampliar la plantilla en los próximos meses, el menor nivel desde mayo del año pasado y un indicador que apunta a que la contratación se mantendrá contenida.

DWS: la diversificación es una prioridad absoluta

“A pesar de todos los riesgos, la mayoría de las clases de activos deberían seguir mostrando fortaleza este año, siempre y cuando el ciclo económico se mantenga intacto”, asegura Vincenzo Vedda, CIO de DWS. La amplia gama de riesgos hace que la diversificación sea una prioridad absoluta. "En la actualidad, existen muchos riesgos en el panorama mundial y, sin embargo, seguimos siendo optimistas y esperamos obtener rendimientos sólidos en la gran mayoría de las clases de activos en los próximos doce meses. Suponemos que los ataques contra Irán no se intensificarán hasta convertirse en un conflicto más amplio que podría elevar los precios del petróleo a niveles de 90$ por barril o más a largo plazo", señala el análisis de la gestora.

"También tenemos una visión constructiva del auge de la inteligencia artificial, aunque su capacidad para sorprender, tanto positiva como negativamente, quedó demostrada una vez más a principios de año, cuando las preocupaciones sobre el potencial de esta nueva tecnología se convirtieron en el motor de las mayores rotaciones sectoriales en renta variable desde la Gran Crisis Financiera de 2007/08. De hecho, debido a la incertidumbre que rodea a la IA, preferimos los mercados bursátiles europeos y japoneses, menos tecnológicos, al mercado estadounidense. Su descuento de valoración con respecto a EEUU debería reducirse con respecto a los niveles actuales, sobre todo teniendo en cuenta que esperamos que más inversores institucionales busquen una mayor diversificación geográfica", añade.

"No esperamos un repunte global clásico en 2026 y 2027, pero creemos que el crecimiento económico debería proporcionar una base suficientemente sólida para los mercados de capitales. También estamos tranquilos con respecto a la inflación. En Europa, la tasa de inflación debería caer hasta una media anual del 2 % en 2026; esperamos que EEUU alcance ese nivel solo en 2027. Por lo tanto, los tipos de interés oficiales son actualmente más altos en EEUU que en Europa, y esperamos que la Fed realice dos recortes más de tipos antes de marzo de 2027, mientras que es probable que el BCE mantenga los suyos sin cambios. El Banco de Japón sigue un rumbo muy diferente: sus intentos de 'normalización' de la política monetaria pueden implicar dos subidas más de tipos", argumenta.

Este entorno “ni demasiado caliente ni demasiado frío” para el crecimiento, la inflación y los tipos de interés oficiales, conocido como el escenario Goldilocks, es uno en el que las acciones y los bonos pueden obtener buenos resultados, ya que parece improbable que se produzcan pérdidas de precio debido a las subidas de los tipos de interés. "En la mayoría de las categorías de bonos esperamos un movimiento lateral. Los bonos corporativos siguen siendo atractivos, a pesar de los diferenciales de crédito muy bajos, gracias al entorno macroeconómico favorable y a la elevada demanda, aunque preferimos un enfoque selectivo en el segmento de alto rendimiento, donde vemos mayores riesgos idiosincrásicos", apunta.

"Mientras tanto, los mercados de renta variable parecen estar beneficiándose no solo del crecimiento económico y los tipos de interés moderados —el riesgo de que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se mantengan por encima del 4,5% es muy bajo y, en cambio, esperamos una tasa de alrededor del 4% en un horizonte de 12 meses—, sino, sobre todo, de los beneficios. Esperamos un vigoroso crecimiento de los beneficios: entre el 6% y el 12 % en los mercados desarrollados y hasta el 20 % en los mercados emergentes. La fortaleza de los mercados de renta variable se ha ampliado recientemente y ya no depende predominantemente del sector tecnológico. Mientras el ciclo económico se mantenga intacto, creemos que el impulso positivo de los mercados de renta variable debería continuar. No obstante, sigue siendo muy probable que se produzcan retrocesos provocados por el nerviosismo en torno a la inteligencia artificial o por las consecuencias de los conflictos militares", insisten en la gestora del Deutsche Bank.

Si bien la geopolítica podría afectar a los mercados bursátiles, debería impulsar el oro y el petróleo. Sin embargo, en el caso del petróleo, "seguimos anticipando un exceso de oferta estructural, en el que el aumento de la demanda solo tendrá un impacto gradual a lo largo del año. No obstante, mantener abierto el estrecho de Ormuz, por el que circula una quinta parte de la demanda diaria de petróleo, es la hipótesis en la que se basa nuestra previsión del precio del petróleo de 66$ por barril en marzo de 2027. No obstante, existe el peligro de que Irán bloquee el estrecho durante un periodo más largo, o de que los buques lo eviten voluntariamente debido a los riesgos para la tripulación y la carga", matizan los expertos de DWS.

Al mismo tiempo,  el dólar ha perdido parcialmente su estatus de refugio seguro y es probable que se debilite con el tiempo.

Los expertos de DWS avisan de tres riesgos principales: 

  • la IA, 
  • la sostenibilidad de la deuda soberana, que podría convertirse en un problema en cualquier momento, pero es imposible predecir cuándo. 
  • la geopolítica, la regla es que la política solo suele tener un impacto duradero en los mercados cuando sus consecuencias se reflejan en los resultados de las empresas. 

"Nuestro escenario principal sigue siendo positivo para los próximos doce meses, ya que el aumento de los beneficios empresariales y la política monetaria acomodaticia deberían ayudar a los mercados", concluyen en DWS.

Lombard Odier: aumento limitado del petróleo, inflación y paro

El CIO Office Flash sobre el impacto económico del conflicto en Oriente Medio por regiones, elaborado por Samy Chaar, Chief Economist y CIO Switzerland de Lombard Odier, subraya que "nuestro escenario central, que prevé un aumento limitado del precio del petróleo, debería mantener mantener contenido el impacto en las principales economías. Este escenario base provocaría un aumento prácticamente insignificante de la inflación general y del desempleo en EEUU con una ligera desaceleración del crecimiento. La inflación en Europa y Asia también aumentaría solo de forma marginal".

En un escenario de riesgo, el crecimiento en EEUU y Europa sería menor, los tipos de interés en EEUU se mantendrían sin cambios y la inflación en Europa superaría el objetivo. El impacto en la economía suiza sería más limitado. Muchas economías asiáticas industrializadas y varios mercados emergentes serían vulnerables en un escenario de riesgo; China podría resistir mejor, aunque su crecimiento también se vería afectado.

02Mar

Por cada 10$ de incremento del precio del barril, se reduciría en cerca de una décima el PIB mundial. Y la inflación subiría entre 0,3-0,5 puntos a ambos lados del Atlántico.

Miguel Ángel Valero

Aurelio García del Barrio, director del Global MBA con especialización en Finanzas del IEB, recuerda que el conflicto entre EEUU e Irán se remonta a la Revolución Islámica de 1979, que derrocó al Shah bajo el liderazgo del ayatolá Ruhollah Jomeini. Durante los últimos años, los principales puntos de fricción han sido el programa nuclear iraní. La preocupación estadounidense por la posibilidad de que Irán obtenga armas nucleares ha sido un factor constante en la política de Washington. Las administraciones estadounidenses anteriores han reforzado sanciones para limitar la economía iraní y su influencia en la región, el apoyo de Irán a grupos en Líbano (Hezbolá), Gaza (Hamás) o Iraq.

En junio de 2025, EEUU bombardeó instalaciones nucleares en suelo iraní, pero esto sólo fue una escaramuza, ya que los ataques del 28 de febrero, coordinados con Israel, han marcado una escalada mayor en el conflicto. En ese ataque murieron Alí Jameini,líder supremo del régimen de los ayatolas, el jefe del Estado Mayor Abdolrahim Mousavi y elministro de Defensa Aziz Nasirzadeh, entre otros.

Ante esta situación, Irán ha respondido con ataques a Israel y las bases americanas en la región (Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Bahréin) y Jordania, Irak, Siria y Arabia Saudí también se han visto afectados por el contraataque iraní. Ahora habrá que ver si otros países, como Francia, Alemania, Reino Unido, Arabia Saudí o Emiratos, podrían actuar contra Irán también.

El, históricamente inestable, equilibrio en la región, es ahora mucho más volátil e incierto, ya que puede desatar un caos en Oriente Medio.  Irán es el país de referencia chiita en el mundo musulmán. El régimen de Teherán está en modo supervivencia; la única forma en que pueden sobrevivir es exportando rápidamente esta guerra a toda la región, desestabilizar tantos países como sea posible y hacer que esta guerra tenga consecuencias para todo Oriente Medio. 

Es un conflicto que tiene evidentemente, consecuencias económicas clave para los mercados internacionales. La incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz, punto crítico por donde transita un 20% del crudo mundial y una gran cantidad de gas natural licuado, ha empujado a los inversores hacia activos refugio, mientras las materias primas energéticas registran subidas verticales.

Como era de esperar el mercado energético ha reaccionado con virulencia. El barril de Brent se disparaba más de un 7%, respecto al cierre del viernes, alcanzando los 78,5$, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzaba un 7,5% hasta alcanzar los 72$. Esta escalada responde a la paralización del tráfico marítimo. Más notoria ha sido la subida del gas, desbocado un 25%.

El dólar ha vuelto a demostrar su hegemonía. Actuando como activo de aversión al riesgo por excelencia, se ha fortalecido frente al euro y otras divisas principales. Su condición de valor líquido y el hecho de que EEUU sea un exportador neto de energía refuerzan su atractivo en este escenario de shock de oferta. También el oro ha visto incrementado su precio un 3%, como activo refugio.

Si el precio del petróleo experimentara un repunte fuerte y sostenido, las consecuencias se trasladarían rápidamente al conjunto de la economía mundial. La energía es uno de los principales componentes de los costes de producción y transporte, por lo que un encarecimiento prolongado del crudo podría elevar la inflación en Europa, EEUU y buena parte de Asia. Este escenario complicaría además la estrategia de los bancos centrales, que en los últimos años han intentado contener la inflación mediante políticas monetarias restrictivas. Una nueva subida energética podría retrasar posibles bajadas de tipos de interés y frenar la recuperación económica. Una escalada del conflicto podría tener efectos sobre el comercio internacional; Oriente Medio es un nodo estratégico para numerosas rutas marítimas y cualquier alteración de la seguridad en la región podría afectar al transporte de mercancías y encarecer los costes logísticos.

Los líderes iraníes ya han amenazado con represalias, pero aún está por verse cómo se desarrollará. La economía de Irán es lo suficientemente frágil como para no ser capaz de sostener un conflicto prolongado tanto con EEUU como con Israel. Irán enfrenta un colapso económico sistémico con hiperinflación, devaluación extrema del rial y escasez crítica de productos básicos, agravado por sanciones internacionales y conflictos internos. 

A principios de 2026, el rial iraní ha perdido prácticamente todo su valor, alcanzando niveles de 1,47 millones de riales por dólar en el mercado libre. La moneda nacional ha dejado de ser útil como reserva de valor, y el dólar se ha convertido en la principal moneda de transacción para aproximadamente el 90% de las operaciones privadas. Esta devaluación ha sido acelerada por la reactivación de sanciones de la ONU y la eliminación de subsidios para la importación de productos básicos, lo que ha generado aumentos drásticos en los precios de alimentos y medicinas. La inflación general supera el 42%, y la de alimentos alcanza un 75%. El aumento de precios se ha visto intensificado por la implementación de un sistema de precios escalonados para la gasolina, que elevó el combustible a 50.000 riales por litro sin subsidio.

Estas presiones han reducido drásticamente el poder adquisitivo de la población y han generado descontento social masivo. El país enfrenta escasez de productos esenciales, incluyendo alimentos y medicinas, debido ala combinación de sanciones, devaluación y problemas logísticos internos.

Pero teniendo una visión estratégica y un poco más amplia, lo que subyace aquí, es lo siguiente:

  • Por ahora, con la captura de Maduro, EEUU ya controla alrededor del 30% de todas las reservas de crudo del mundo. Ahora, si en Irán se estableciera un nuevo Gobierno aliado de EE.UU., el país norteamericano controlaría casi el 50% de todas las reservas mundiales de petróleo.
  • China, principal comprador del crudo iraní, podría ver como su factura energética se incrementa.
  • Si cayera el actual régimen iraní, Putin perdería otro aliado, después de Maduro.

Un problema muy complejo con diferentes aristas y la pregunta es, si este evento se sumará a las grandes crisis históricas (1973, 1990, 2022) o si será un golpe temporal que permita una desescalada rápida bajo la influencia de la administración estadounidense.

Banca March: la economía mundial tiene resiliencia

Por su parte, Banca March destaca que una escalada militar sin precedentes entre Irán, por un lado, y EEUU e Israel por otro, ha provocado víctimas en varios países de la región, además de protestas en Pakistán e Irak en apoyo a Irán. El conflicto también ha afectado infraestructuras civiles, con interrupciones de vuelos y daños en ciudades del Golfo, elevando las tensiones geopolíticas a nivel global.

En reacción a los acontecimientos, la respuesta de los diferentes activos de riesgo ha sido más bien racional, pero vigilante, concentrándose el mayor ajuste en energía. La referencia Brent se sitúa a las puertas de los 80$/barril, en niveles similares a los vistos en junio de 2025 (con el anterior ataque a Irán de EEUU e Israel). También se ha disparado la referencia europea de gas (TTF), hasta niveles de 39,7 €/MWh, igualando precios de finales de enero de 2026.

Las Bolsas se sitúan en mínimos de un mes. Los bonos descuentan aparentemente una rápida conclusión del conflicto militar en Irán. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años sube 3 puntos básicos (pb), hasta el 3,97% tras haber caído previamente a un mínimo de 11 meses, 3,92%.El dólar gana posiciones hasta niveles de 1,174€ sin actuar como activo refugio sino más bien como consecuencia del encarecimiento del crudo y el reajuste del riesgo energético. 

La eliminación fulminante del ayatolá Jameneí –líder supremo desde 1989– y otros altos mandos en un solo día provoca la desarticulación abrupta del núcleo del régimen iraní, algo que en conflictos anteriores como en la Irak de Saddam Husein llevó nueve meses, limitando la cohesión estratégica del país. Si bien intenta extender el conflicto a lo largo de la región presionando a aliados y milicias, su posición política internacional es relativamente aislada, careciendo de un respaldo político sólido de potencias regionales para una guerra a gran escala. Pese al cese temporal de operaciones de transporte de crudo y gas en el estrecho de Ormuz, no tiene grandes incentivos para un cierre permanente, dado que también afectaría las relaciones energéticas con sus propios aliados.

Desde la perspectiva estadounidense, y en un año electoral, no existe un interés claro en una contienda muy larga ni en una invasión terrestre que pudiera conllevar grandes pérdidas humanas. Esto favorece una presión militar controlada en lugar de una escalada total. 

En cuanto al petróleo, a diferencia de episodios anteriores, este ataque se produce en un mercado caracterizado por un elevado superávit, con EEUU y la propia OPEP como protagonistas. En el caso estadounidense, el fuerte aumento reciente de la producción –acelerado tras la llegada de Trump– ha consolidado al país como exportador neto de crudo. Para 2026, la producción de petróleo y otros líquidos de la primera potencia rondaría los 20,5 mb/d en promedio, de los cuales 3,1 mb/d estarán destinados a exportaciones frente a 2,8 mb/d registrados en 2025.

La OPEP, por su parte, ha adoptado una estrategia de incrementos sucesivos en sus cuotas de producción: el cártel aprobó este domingo un aumento de 206.000 b/d a partir de abril, un 50% superior al ajuste realizado en diciembre. En este sentido, Irán desempeña un papel clave dentro de la organización, con una producción de 4,7 mb/d (equivalentes a un 5,6% de la oferta global), situándose solo por detrás de Arabia Saudí (11,8 mb/d) y Emiratos Árabes (4,8 mb/d)

El mercado registrará en 2026 un superávit en torno a los 2,8 mb/d, lo que amortiguará parcialmente el impacto del conflicto y evitará escenarios similares a los observados durante la invasión rusa de Ucrania, en donde el mercado presentaba un déficit de 1,1 mb/d. El mayor riesgo se concentra en un potencial cierre del estrecho de Ormuz. Hasta el momento, las interrupciones en el tráfico responden a decisiones preventivas de las propias compañías, motivadas por dos factores principales. En primer lugar, varias aseguradoras han comenzado a cancelar coberturas y a encarecer las pólizas –en algunos casos hasta el 50%– para buques que operan en la zona. Segundo, algunos exportadores –entre ellos Arabia Saudí e incluso Irán– aceleraron sus envíos en los días previos al ataque: las exportaciones de petróleo del Golfo Pérsico fueron casi un 10% superiores en febrero, lo que implica que una parte significativa de esos cargamentos ya se encuentra el tránsito hacia sus destinos finales.

Ante un eventual cierre de Ormuz, Asia sería la región más perjudicada, al concentrar el 84% del petróleo y el 83% del GNL que transitan por esta ruta. Tan solo China –principal socio energético de Irán– absorbe el 38% del petróleo y el 23% del GNL que cruza este punto estratégico. Europa, por su parte, afrontaría un impacto moderado en el suministro de gas, dado que solo adquiere el 13,5% del GNL que circula por el corredor, en un contexto en el que las reservas de gas en la región se sitúan en niveles inusualmente bajos para esta época del año. 

El conflicto en Oriente Medio y la fuerte subida de los precios de la energía impactará el crecimiento, pero la economía mundial tiene elementos de resiliencia que deberían evitar una fuerte contracción. El principal canal de contagio proviene del previsible encarecimiento del precio del crudo. Ahora bien, aunque el riesgo es muy elevado dado que la disrupción total del tráfico marítimo de petróleo por el estrecho de Ormuz conllevaría a que casi un 20% de toda la oferta de crudo se viera afectada, por el momento no ha habido importantes ataques contra la infraestructura petrolera de la región. 

El aumento de los costes energéticos, si se mantuviera en el tiempo, tendría un efecto negativo directo en el crecimiento económico mundial: por cada 10$ de incremento del precio del barril, se reduciría en cerca de una décima el PIB mundial

Pero también habría productores de energía fuera de Oriente Medio, como Rusia, Canadá, Noruega y algunas economías latinoamericanas que saldrían beneficiadas. Frente a ello, economías como la europea y en particular China e India que son los grandes importadores de crudo iraní saldrán más castigadas.

Por el lado de la inflación, el impacto sería más intenso. En un escenario en el que se elevara en 10$ el precio promedio del barril de petróleo durante todo el año, la inflación prevista subiría entre 0,3-0,5 puntos a ambos lados del Atlántico. Una situación que en un primer momento pondría mayor presión sobre la política monetaria dado que conllevaría a que la inflación se alejara temporalmente de los objetivos de los bancos centrales. Sin embargo, consideramos que las autoridades monetarias no se precipitarían girando la política monetaria, dado que el principal riesgo para la economía mundial proviene ahora de un mayor tensionamiento de las condiciones financieras, algo que los bancos centrales tratarán de evitar a toda costa

Aunque la geopolítica vuelve a agitar los mercados, la historia demuestra que los periodos de conflicto no suelen ser momentos adecuados para tomar decisiones de inversión precipitadas. Más allá del corto plazo, es fundamental analizar el impacto estructural a medio y largo plazo, con una visión más profunda que el mero temor asociado a la guerra. Si analizamos el comportamiento histórico, observamos que en los primeros meses suelen producirse retrocesos. Sin embargo, tras tres o cuatro meses, en la mayoría de los episodios el mercado recupera la caída inicial y, doce meses después del punto de partida, el S&P 500 ha mostrado retornos positivos en la mayor parte de los casos, con una mediana en torno al +5%. Las excepciones se han producido cuando el conflicto ha tenido un efecto real sobre la economía, provocando una recesión o, más recientemente, una respuesta contundente de los bancos centrales ante presiones inflacionistas crecientes. En este caso, todo apunta a ver cierta volatilidad en el corto plazo que genere oportunidades de compra en las próximas semanas, con unos mercados sobre reaccionando ante un choque geopolítico que no debería tener un impacto profundo ni sobre la actividad económica ni sobre los precios.

"Conservamos nuestro posicionamiento, destacando el valor de los sectores defensivos —como salud e infraestructuras—, que actuarán como puntos de estabilidad en un entorno marcado por la volatilidad. Por otro lado, la evolución de los tipos de interés a largo plazo continúa sorprendiendo, ya que todos los factores parecen alinearse en contra de los bonos de mayor duración: el repunte de las presiones inflacionistas derivadas de los precios energéticos, el incremento del gasto público y una economía que vuelve a ganar tracción. Habitualmente, tras un buen comportamiento en las fases iniciales de un conflicto, la tendencia suele invertirse. Por ello, mantenemos una postura prudente respecto a la duración.  En paralelo, se pone de manifiesto el valor de la protección en metales preciosos, que vuelven a mostrar un comportamiento positivo ante el incremento del riesgo geopolítico. Mantendríamos las posiciones actuales, aunque no incrementaríamos la exposición a estos niveles. En cuanto al dólar, estas tensiones deberían favorecerle, ya que el repunte de los precios de la energía incrementará los costes de importación de los países dependientes, proporcionando soporte adicional a la divisa estadounidense. Mantenemos nuestro rango objetivo en 1,15 – 1,19€", subrayan los analistas de Banca March.

Lombard Odier: escenario de escalada limitada

Samy Chaar, economista jefe de Lombard Odier, explica que "hemos modelizado dos escenarios para el conflicto entre EEUU-Israel e Irán. El primero, que consideramos que se está materializando en la actualidad, es un escenario de escalada limitada y de incremento limitado del precio del petróleo. El segundo, que no es nuestro escenario principal, es un choque petrolero global, con un cierre prolongado del estrecho de Ormuz y una fuerte confrontación militar, lo que llevaría a un aumento de hasta 50$ por barril en el precio del petróleo. Es importante destacar que, "en ambos casos, esperamos que el precio del petróleo vuelva a sus rangos recientes tras seis meses".

En el escenario base de "escalada limitada", se espera un aumento de la inflación general media en EEUU del 2,5% al 2,6% en 2026, con el crecimiento real del PIB sin cambios en el 2,2%, y se mantiene sin cambios el escenario de tres recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, "ya que esperaríamos que la Fed pasara por alto cualquier aumento moderado de la inflación general".

En el escenario de riesgo de un choque petrolero global, los efectos incluirían un aumento de la inflación y una disminución de diversas medidas de actividad, especialmente la producción industrial, donde los precios de la energía son un insumo importante. El crecimiento real del PIB en EEUU disminuiría y la tarea de la Fed de equilibrar su doble mandato se volvería más difícil. Si las expectativas de inflación a largo plazo se mantuvieran ancladas, como ocurrió durante la pandemia y durante las incertidumbres arancelarias, "esperaríamos que la Fed considerara los efectos sobre la inflación como temporales". Si el aumento del desempleo fuera relativamente contenido, "esperaríamos que priorizara la estabilidad frente a recortes agresivos. Sin embargo, si la tasa de desempleo superara el 5,5 % —un nivel mucho peor de lo que indica nuestro modelo—, entonces la Fed pasaría a una estrategia agresiva de recorte de tipos hacia el 2,5% o menos".

"Para otras economías, especialmente en Asia y en los mercados emergentes de Europa, Oriente Medio y África, el segundo escenario justificaría una mayor revisión a la baja del crecimiento real del PIB y revisiones al alza de la inflación debido a a su elevada dependencia de las importaciones energéticas procedentes del exterior”, advierte el experto de Lombard Odier.

"Mantenemos una postura moderadamente favorable al riesgo en nuestra estrategia de inversión, con una exposición infra ponderada a los bonos soberanos globales, una exposición sobre ponderada a los activos de mercados emergentes y al oro", concluye.

Columbia Threadneedle: el bloqueo prolongado de Ormuz, clave

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, coloca el foco en si se desarrolla un conflicto regional más amplio y si existe la posibilidad de un bloqueo sostenido del transporte de energía a través de Ormuz, punto estratégico marítimo clave frente a la costa sur de Irán. Un repunte de los precios del petróleo plantea el riesgo de que aumente la inflación, lo que impactaría sobre las trayectorias tanto de la inflación como de los tipos de interés.

Un cierre total de la vía navegable, algo que Irán nunca ha decretado, tendría un impacto significativo en el transporte de crudo y productos refinados. Un cierre significativo y prolongado de Ormuz, junto con los ataques iraníes a las instalaciones de refinado y exportación de petróleo de la región, probablemente llevaría al precio del petróleo hasta los 100$ por barril. Puede producirse una mayor escalada en el conflicto si Irán intentase atacar centros de procesamiento de petróleo y terminales de carga en la región. Irán puede carecer de los recursos para mantener un cierre prolongado del estrecho, pero, aun así, podría generar un impacto la reducción del tránsito debido al aumento delos costes de los seguros de transporte, o la decisión de las navieras de no operar esta ruta.

La OPEP ha señalado que aumentará la producción de petróleo en abril en 206.000 barriles diarios en un movimiento para contener los precios. Irán en sí no es crítico para la producción mundial de petróleo, ya que produjo alrededor de 3,45 millones de barriles diarios en enero, lo que equivale a menos del 3% del suministro global. El excedente de capacidad de la OPEP podría compensar todas las exportaciones iraníes perdidas. Además, EEUU y otros países de la OCDE cuentan con alrededor de 4.000 millones de barriles de crudo y productos refinados almacenados, que podrían actuar como colchón a corto plazo. EEUU es en gran medida autosuficiente en energía, pero no sería inmune a los aumentos globales del precio del petróleo, que se trasladarían a los precios de la gasolina y a la inflación. Un coste del petróleo a 100 dólares probablemente llevaría el IPC de EEUU más cerca del 4% desde el 2,4% registrado en enero, según estimaciones de ING. Por su parte, Asia se vería impactada significativamente por el cierre de Ormuz, dado que la mayoría del petróleo (84%) y del GNL (83%) tiene ese continente como destino.

Por el momento, los mercados financieros se mantienen relativamente tranquilos y esperarán a observar cómo evoluciona la situación. El apetito por el riesgo se ha mantenido positivamente frente a los desafíos recientes. La historia indica que, aunque los shocks geopolíticos pueden producir movimientos en los mercados, los fundamentales deberían cambiar para que el impacto sea prolongado. La mayor parte del tiempo, los mercados financieros suelen demostrarse ser bastante hábiles para “ver más allá” de los conflictos geopolíticos. Los fundamentales siguen siendo benignos - tanto en términos de beneficios corporativos como de crecimiento económico - y, como resultado, los mercados han mostrado resiliencia. Pero debemos estar pendientes de cómo evolucionan los acontecimientos

DWS: un conflicto prolongado presiona a Trump en año electoral

La presencia militar estadounidense “carece del tamaño y las capacidades necesarias para operaciones de combate importantes o un cambio de régimen”, lo que requeriría fuerzas terrestres. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales informa de que, basándose en la presencia actual, se espera que la operación dure aproximadamente una semana. Trump también insinuó este plazo al anunciar que “los bombardeos... continuarán sin interrupción durante toda la semana o durante el tiempo que sea necesario para lograr nuestro objetivo de paz en todo Oriente Medio y, de hecho, en todo el mundo”. 

Aunque el cambio de régimen es uno de los objetivos anunciados por Trump, puede que no sea una condición necesaria para poner fin al ataque. La mayoría de los estadounidenses no apoyaba ninguna acción militar en Irán y temía un conflicto prolongado, lo que ejerce una presión significativa sobre el presidente de EEUU en un año de elecciones intermedias. En cambio, Trump ha pedido al pueblo iraní que tome el control del Gobierno.

Las tensiones geopolíticas tienden a afectar poco o nada a los mercados, siempre y cuando no tengan repercusiones en los fundamentos económicos. El precio del petróleo ha sido tradicionalmente un importante mecanismo de transmisión de los conflictos a los fundamentos económicos y los mercados. Un ejemplo clásico de este tipo de evolución fue la invasión de Kuwait por parte de Irak el 2 de agosto de 1990. El precio del petróleo, que hasta el 31 de julio de 1990 había sido de 18$ de media, subió a 36. En EEUU comenzó una recesión y el S&P 500 cayó de 369 a mediados de julio a 295, cumpliendo así por poco la definición de mercado bajista (una caída de al menos el 20%). Aunque la recesión continuó hasta abril de 1991, el mercado bursátil tocó fondo en octubre de 1990 y superó su nivel anterior a la guerra en febrero de 1991.

Además del precio del petróleo, las cadenas de suministro se han convertido en otro importante mecanismo de transmisión de los acontecimientos geopolíticos en la economía y los mercados. Sin embargo, en el caso de Irán, la dependencia de la cadena de suministro mundial es muy baja, por lo que el principal impacto debería provenir del precio del petróleo.

Para el precio del petróleo, lo más importante es si el conflicto provoca una interrupción prolongada del suministro o solo una perturbación a corto plazo. Tanto Venezuela como el ataque del año pasado en Irán fueron perturbaciones a corto plazo y su efecto sobre el precio del petróleo se disipó con bastante rapidez. Ahora hay que ver el impacto sobre el suministro iraní y cualquier perturbación del comercio en el estrecho de Ormuz.

Irán produjo 3,13 millones de barriles diarios (mb/d) en enero de 2026, lo que equivale aproximadamente al 4% del crudo mundial. Dada la muy baja elasticidad de la oferta y la demanda a corto plazo, cualquier disminución de esa oferta podría provocar importantes subidas del precio del petróleo, aunque parte de ese movimiento ya se había producido antes de la huelga. La posterior recuperación del precio del petróleo también dependería de la rapidez con la que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) pudiera compensar la pérdida de suministro. 

“La capacidad excedentaria de la OPEP es aproximadamente la mitad de la producción total de Irán”, afirma Darwei Kung, director de materias primas de DWS.

Irán controla la parte norte del estrecho de Ormuz y podría interrumpir el tráfico marítimo mediante minas, submarinos, misiles y embarcaciones. Ya ha advertido a los barcos que eviten el estrecho de Ormuz. Algunos operadores ya han suspendido o reducido los tránsitos por el estrecho, dada la deteriorada situación de seguridad.

Hay muy pocas alternativas para transportar petróleo desde cualquiera de los Estados del Golfo si se bloquea el estrecho. Solo Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos cuentan con oleoductos que evitan el estrecho, pero su capacidad es limitada. Kung señala: “Si el ataque hundiera un barco en el estrecho de Ormuz, por ejemplo, este quedaría bloqueado durante meses, lo que provocaría una interrupción prolongada del suministro. Una invasión terrestre también sería mucho más perjudicial para el suministro que los ataques aéreos”.

Cualquier interrupción supondría una presión significativa para los mercados energéticos. Dada la producción de esquisto y GNL de Estados Unidos, el impacto se sentiría más en Europa y Asia que en EEUU

DWS dibuja tres escenarios operativos de interrupción del suministro de petróleo:

  • Las fricciones logísticas de corta duración moderarán la interrupción de las exportaciones (sin obstáculos al tránsito). Este escenario supone que la acción militar estadounidense evita la infraestructura energética y que el estrecho de Ormuz permanece abierto, con Irán respondiendo de manera calibrada para evitar una escalada importante. Aunque cualquier interrupción comenzaría como fricciones logísticas de corta duración —principalmente breves retrasos en los buques cisterna que durarían entre una y tres semanas y reducirían el suministro en hasta 0,5 mb/d—, un ataque más amplio dirigido a activos estratégicos adicionales podría provocar interrupciones temporales en las terminales de exportación y cortes de energía o comunicaciones a corto plazo. Como resultado, las exportaciones de crudo de Irán podrían disminuir de forma más significativa, entre 0,8 y 1,5 mb/d durante 4-10 semanas, dependiendo de la rapidez con la que se normalicen las operaciones. Los precios del oro y del petróleo aumentarán, pero volvieran a niveles ligeramente inferiores a los anteriores al conflicto, ya que los mercados anticipan el fin de la interrupción.
  • Deterioro del tránsito: Este escenario describe un ataque importante de EEUU y una fuerte respuesta iraní, en la que Irán aumenta la presión marítima en el Golfo, pero evita cerrar completamente el estrecho de Ormuz para no perjudicar su propia economía y la de China, que depende del petróleo iraní. Irán emplearía tácticas como el acoso con lanchas rápidas, la incautación selectiva de petroleros y demostraciones con drones o misiles para aumentar el riesgo. El transporte marítimo se ralentizaría, con la retirada de algunos buques, el aumento de los costes de los seguros y la posible necesidad de escoltas navales, lo que reduciría la productividad de la flota. Stephan Werner, director de estrategia de inversión en renta variable de DWS, avisa que "esta pérdida de productividad se traducirá en una reducción efectiva del suministro de aproximadamente 2,5 mb/d durante varias semanas. Esto podría provocar un aumento de los precios del Brent y un ensanchamiento de los diferenciales, al igual que a principios de 2022, ya que los participantes en el mercado competirían por el suministro inmediato de petróleo». Al igual que en el escenario anterior, se espera que los precios bajen una vez que se vislumbre el fin de la interrupción.
  • Bloqueo del tránsito en el estrecho de Ormuz: Este escenario supone un cambio sustancial. El impacto en los precios de las materias primas será más prolongado y sostenido. El precio del petróleo puede dispararse y mantenerse elevado hasta que el estrecho se reabra y vuelva a estar plenamente operativo. Además de la pérdida de barriles iraníes, las exportaciones de otros Estados del Golfo también podrían verse interrumpidas hasta que el estrecho vuelva a estar libre para el tráfico marítimo. Es probable que el precio del oro alcance nuevos máximos. Los precios de otras materias primas también podrían subir, especialmente los de las que se exportan desde el Golfo. El GNL de Irán, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar se vería afectado por interrupciones, aunque algunos flujos podrían desviarse a través de gasoductos. Dado que Irán es el tercer exportador mundial de urea, es probable que los precios de este producto aumenten, lo que elevaría los costes de los fertilizantes y los productos industriales y podría provocar un aumento de los precios de los alimentos. Frank Kelly, fundador y socio gerente de Fulcrum Macro Advisors LLC, señala que, además del posible cierre del estrecho de Ormuz, también está siguiendo de cerca si se produjeran ataques contra infraestructuras petroleras críticas del Golfo, lo que “podría ser tan o más perjudicial para las exportaciones de petróleo del Golfo”. Sin embargo, Darwei Kung, director de materias primas de DWS, señala: “EEUU ha demostrado un fuerte deseo de mantener la producción de petróleo. Durante la Guerra del Golfo de 1990-91, las fuerzas estadounidenses y aliadas hicieron todo lo posible por proteger los yacimientos petrolíferos con tropas terrestres. Durante los conflictos más recientes, EEUU e Israel han demostrado una intención muy clara de evitar la destrucción de las infraestructuras petroleras tanto de Irán como de Venezuela. Irán podría intentar interrumpir la producción de petróleo, y cabría esperar que EEUU aplicara toda su fuerza para proteger las infraestructuras petroleras”.

Swisscanto: efectos limitados sobre economía y mercados mundiales

Nicola Grass, Senior Portfolio Manager en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos de Swisscanto, también cree que los efectos sobre la economía mundial y los mercados globales deberían seguir siendo limitados: "Por lo tanto, por el momento, mantenemos los ajustes en nuestra asignación de activos decididos para marzo". 

La escalada en Oriente Medio y el posible bloqueo del Estrecho de Ormuz están provocando un aumento de los precios de la energía (precio del petróleo +35% en lo que va del año, +10% hoy), lo que dificulta nuevas bajadas de los tipos de interés. Los mercados bursátiles globales registran pérdidas de alrededor del 2%.El oro y el dólar estadounidense son buscados como refugios seguros, y la volatilidad se mantiene alta. El aumento de la producción anunciado por la OPEP+ contrarresta el alza de los precios de la energía. Los vínculos económicos globales con Irán son limitados. El principal riesgo sigue siendo una escalada del conflicto y precios de la energía elevados a largo plazo.  

Aunque la escalada en Irán tiene el potencial de cambiar el equilibrio de poder en la región, "consideramos que los riesgos para los mercados financieros globales son limitados". A medio plazo, incluso es posible una relajación de las tensiones. El ataque no ha sido completamente inesperado. Están especialmente amenazadas la producción y el suministro de petróleo y gas natural que se exportan a Extremo Oriente (por ejemplo, a Corea e India). Sin embargo, "esperamos que otros productores puedan cubrir al menos parcialmente posibles cuellos de botella en la oferta. Por lo tanto, suponemos que se repetirá el patrón histórico de las crisis geopolíticas y que el aumento del precio del petróleo será temporal".

A nivel macroeconómico, la dependencia de la economía mundial del petróleo ha tendido a disminuir y la diversificación regional ha aumentado. En una primera reacción, los refugios seguros típicos como el oro, el franco suizo, el dólar estadounidense y, dentro de las acciones, las empresas defensivas de consumo o farmacéuticas, se verán beneficiados. En general, los mercados financieros globales están respaldados por la caída de los tipos de interés y los sólidos y crecientes beneficios empresariales, lo que hace que la economía sea más resistente frente a un choque exógeno limitado. 

"En conjunto, no esperamos un efecto significativo, ya que hemos creado posiciones compensatorias mediante la compra de materias primas, dólares estadounidenses y acciones del sector de materiales básicos, así como con los sobrepesos existentes en oro e inversiones alternativas. A corto plazo, nuestra táctica de inversión, con un beta superior a 1, sufrirá bajo el actual sentimiento risk-off. Es probable que reaccionen negativamente, en particular, los valores secundarios y los mercados emergentes, ya que ambos segmentos han tenido un buen desempeño recientemente y, por lo tanto, son más susceptibles a la toma de beneficios. Además, son sensibles a un aumento del precio del petróleo. Los bonos soberanos muestran actualmente pocos movimientos, por lo que el efecto en la parte de renta fija probablemente será limitado", explica.

"Estamos convencidos de que los riesgos geopolíticos suelen estar sobreestimados y rara vez tienen efectos duraderos en los mercados financieros. La economía mundial es sólida y no esperamos un efecto negativo significativo en los beneficios empresariales. Por ello, seguimos siendo constructivos y mantenemos una sobre ponderación en acciones. Sin embargo, si el precio del petróleo superara los 100$, contrariamente a nuestras expectativas, reconsideraríamos una reducción del riesgo".  

Franklin Templeton: incertidumbre sobre duración, desenlace e impacto

Sonal Desai, CIO de Renta Fija de Franklin Templeton, avisa en un análisis que el conflicto en Irán "conlleva una incertidumbre significativa en torno a su duración, el desenlace para el propio país y las repercusiones en la región y más allá". Trump ha sugerido que la actividad militar podría prolongarse hasta un mes, con el objetivo declarado de degradar de forma drástica las capacidades militares de Irán y, potencialmente, propiciar un cambio de régimen. La respuesta inicial de Irán ya ha incluido ataques de amplio alcance en toda la región, dirigidos no solo contra bases militares estadounidenses, sino también contra infraestructuras civiles e instalaciones petroleras. La evolución de estos acontecimientos determinará el impacto económico y sus efectos en los mercados financieros.

A corto plazo, el aumento de los precios del petróleo debería elevar las expectativas de inflación y llevar a los inversores a anticipar una postura menos acomodaticia por parte de los bancos centrales. Es probable que el dólar estadounidense se fortalezca temporalmente, reflejando tanto una revisión a la baja de las expectativas de recortes de tipos por parte de la Fed como el hecho de que la economía estadounidense es mucho menos vulnerable a un shock petrolero que el resto del mundo.

Los bonos del Tesoro de EEUU podrían recibir flujos hacia activos refugio, "aunque, dado el riesgo inflacionario, no espero un rally sostenido en el tramo largo de la curva". Los mercados emergentes se verán puestos a prueba, especialmente aquellos países importadores de petróleo, que son más vulnerables.

"Los riesgos para el crecimiento global se intensificarán cuanto más se prolongue el conflicto; no obstante, sería necesario un shock sustancial y prolongado en la oferta y los precios del petróleo para desencadenar una recesión global, siendo EEUU, de nuevo, menos vulnerable que el resto del mundo", explica.

Ebury: Los activos refugio cotizan al alza tras los bombardeos a Irán

Los primeros indicios sugieren que las repercusiones de los ataques conjuntos de EEUU e Israel contra Irán en los mercados financieros "serán moderadas, en parte porque los inversores ya habían anticipado en cierta medida un recrudecimiento de las tensiones", señala el je de Estrategia de Mercados de Ebury, Mattheu Ryan. Además, el hecho de que el ataque se produjera con los mercados cerrados ha ayudado a contener las reacciones iniciales: los índices saudíes solo retrocedieron un 2% durante el fin de semana. Aunque al inicio de la sesión bursátil del lunes 2 de marzo en Asia se observó una compra de divisas refugio como el dólar y el franco suizo, los movimientos han permanecido contenidos hasta el momento. 

En cambio, el precio del petróleo ha experimentado un alza más pronunciada, superior al 10%, tras conocerse que el estrecho de Ormuz, vital para el suministro de crudo hacia los mercados asiáticos, permanece cerrado a efectos prácticos en el corto plazo. En los próximos días, la atención de los inversores se centrará en la evolución del conflicto. Los aspectos clave serán si la guerra se resuelve con rapidez o se prolonga, y si el estrecho de Ormuz continúa cerrado al tráfico marítimo. 

Paralelamente, los operadores seguirán de cerca el informe de empleo de Estados Unidos, que se publicará el viernes, ya que resulta poco probable que la Reserva Federal implemente nuevos recortes de tipos si no se produce un deterioro sostenido del mercado laboral. 

  • EUR: El informe preliminar del IPC del martes debería confirmar que el BCE ha logrado devolver la inflación a su objetivo. El riesgo geopolítico podría presionar a la baja al euro a corto plazo, aunque cabe destacar que la mayor parte del crudo que transita por el estrecho de Ormuz se dirige a Asia y no a Europa. Sin embargo, un aumento sostenido de los precios del petróleo tendría un impacto negativo en la moneda común, dada la condición de Europa como importadora neta de energía y el consiguiente deterioro de sus términos de intercambio. La duración del conflicto será determinante. El presidente Trump ha señalado que las operaciones en Irán van "por delante de lo previsto", aunque por ahora no hay indicios de negociaciones ni de alto el fuego. Además, ni Rusia ni China parecen dispuestas —o capaces— de brindar apoyo significativo a su aliado iraní, lo que representa una señal positiva para los mercados. 
  • USD: En circunstancias normales, la atención esta semana se habría centrado principalmente en el informe de empleo del viernes. Se espera que continúe mostrando una creación de puestos de trabajo moderada, escasos indicios de despidos masivos y un crecimiento salarial saludable pero no excesivo, en línea con la tendencia reciente. Los datos de precios al productor de la semana pasada confirmaron la ausencia de una desinflación, con el índice de precios al consumidor aún por encima del objetivo. El repunte de los precios del petróleo no ayudará en este sentido, aunque el rol de EEUU como exportador neto de crudo convierte este factor, en términos generales, en positivo para el dólar. Dado que el dólar tiende a fortalecerse como activo refugio en periodos de conflicto geopolítico, es previsible que su tendencia bajista se interrumpa en las próximas semanas. La intensidad de esta recuperación dependerá en gran medida de la duración y la escala del conflicto. Aunque varios líderes clave de la Guardia Revolucionaria Islámica han sido eliminados, aún no está claro si esto marca el inicio de un cambio de régimen histórico o si sus sucesores simplemente llenarán el vacío de poder. Cualquier indicio de que se esté produciendo este segundo escenario reforzaría el respaldo al dólar. 
  • GBP: Es probable que la libra esterlina se deprecie en las próximas semanas. El conflicto con Irán ha elevado las primas de riesgo en todos los activos, lo que suele perjudicar especialmente a monedas como la libra. A ello se suman riesgos políticos internos crecientes. La reciente pérdida de un escaño (tradicionalmente poseído por el Partido Laborista) a manos de los Verdes ha fortalecido a las corrientes más izquierdistas dentro de la formación de Starmer, incrementando la incertidumbre sobre la disciplina fiscal y augurando un peor desempeño para el mercado de bonos soberanos y la libra. Como factor positivo, el respaldo de los tipos de interés elevados se mantiene sólido y los últimos datos económicos han superado las expectativas. Aunque se anticipa que el Banco de Inglaterra recorte nuevamente los tipos en su próxima reunión del Comité de Política Monetaria a finales de mes, las sorpresas alcistas recientes en indicadores de actividad, especialmente el informe de ventas minoristas de enero, sugieren que el comité podría adoptar una postura algo más cautelosa de lo previsto.
24Feb

La destrucción creativa de la IA, el lío de los aranceles, y las tensiones con Irán contrarrestan las señales de aceleración de la economía de EEUU.

Miguel Ángel Valero

En EEUU, señales de reactivación de la inversión en el tramo final del año pasado. Los pedidos a fábrica retrocedieron un -0,7% mensual, pero este descenso se explicó por la caída de los bienes de transporte, dado que si se excluyen éstos los pedidos de bienes duraderos crecieron un 0,4% mensual, registrando así una aceleración frente al +0,1% previo. Destaca el crecimiento de los pedidos de ordenadores y electrónica (+3%). También se publicó el dato final de los pedidos de bienes duraderos que una vez más retirando los pedidos de aviones y de defensa (los componentes más volátiles) muestran que la tendencia es positiva y crecieron en diciembre un 0,8% mensual, revisándose al alza el dato previo que apuntaba a un crecimiento del +0,6% mensual.

Los recientes datos macroeconómicos indican que la economía estadounidense está acelerándose. Los indicadores de los segmentos más cíclicos continúan apuntando a un repunte del sector industrial, después de varios trimestres de contracción. Todo ello, unido a unas cifras de inflación moderadas, nos mantiene en un entorno casi ideal. 

Sin embargo, pese a estas buenas noticias, las Bolsas estadounidenses en su conjunto no parecen reaccionar de forma igualmente positiva. Desde comienzos de año han surgido tres focos de incertidumbre. El primero, la destrucción creativa, en este caso empieza a tener nombre propio: Anthropic. El lanzamiento de una aplicación que alerta de las debilidades en ciberseguridad en el código se suma a que, tras conocerse una aplicación desarrollada por la misma empresa que ayuda a la transformación del arcaico lenguaje de programación Cobol, en el que IBM es un consultor de relevancia. Ambos efetos provocaron un castigo al gigante tecnológico, adelantando la pérdida de una línea de negocio. La venta indiscriminada continúa y la incertidumbre se ha extendido a todo el índice.   

El segundo elemento de incertidumbre es el laberinto arancelario. La anulación de los aranceles ha provocado que gran parte de la arquitectura legal que los sostenía quede en entredicho. Como medida provisional, Trump recurrirá a la sección 122, que le permitiría imponer aranceles globales de hasta un 15%, aunque protagoniza un nuevo TACO: del 10% inicial ha pasado a anunciar el 15% para recular y hablar de nuevo de un 10%. No obstante, éstos solo podrían mantenerse durante 150 días sin la aprobación del Congreso. En esta ocasión, la cercanía de las elecciones legislativas de mitad de mandato complica dicha extensión. La herramienta legal más contundente —imponer tarifas por producto o por país— exige investigaciones formales previas. Es posible que la estrategia pase por ganar tiempo y acelerar esos procesos, pero también puede hacerse una lectura positiva: supondría dejar atrás la fase más agresiva del ciclo arancelario.

En medio de este lío, la Unión Europea ha decidido aplazar la ratificación del acuerdo comercial alcanzado con EEUU. En julio de 2025, ambas partes cerraron un pacto destinado a estabilizar la relación comercial, que incluía la fijación de un techo arancelario del 15% para la mayoría de los productos europeos importados por EE. UU. Además, el acuerdo contemplaba que determinados bienes quedaban exentos de gravámenes —como aeronaves, piezas de avión o fármacos genéricos—. Aunque el acuerdo ya estaba firmado políticamente, aún requiere de la ratificación del Parlamento Europeo, paso necesario para convertirlo en legislación aplicable a la Unión Europea. 

Sin embargo, tras la reciente decisión del Gobierno estadounidense de introducir el nuevo arancel global, la vigencia del pacto ha quedado en entredicho, dado que la Casa Blanca no ha confirmado si mantiene las condiciones acordadas con el bloque comunitario. En caso contrario, aumentarían los gravámenes sobre los bienes exentos y los automóviles podrían pasar del 15% acordado al 25%. Ante esta incertidumbre, los eurodiputados han optado por posponer una semana la votación, a la espera de que EE.UU aclare su posición. Con esa información, decidirán si congelan el proceso o si continúan adelante con la aprobación del acuerdo en el pleno previsto para marzo.

El tercer frente de incertidumbre son las tensiones en Irán, que persisten. La acumulación de tropas genera inquietud y está por conocerse si las amenazas lograrán el objetivo de forzar un acuerdo. El Pentágono, no obstante, advierte del coste material de un conflicto prolongado.

Los analistas de Banca March dan "mayor peso al sólido trasfondo económico. La economía estadounidense continúa expandiéndose y los datos recientes ratifican la fortaleza del actual ciclo. Con esto en mente, consideramos que el riesgo arancelario está acotado, esperamos que el conflicto con Irán sea limitado –como en episodios anteriores– y, frente a la disrupción tecnológica, creemos que la respuesta pasa por refinar la selección de compañías, aprovechar oportunidades y apoyarse en el segmento de infraestructuras". 

Lombard Odier: preferencia por la renta variable de emergentes

Por su parte, el Informe Mensual de Estrategia de Inversión correspondiente a marzo de 2026, elaborado por Lombard Odier, considera que "tras un 2025 más sólido de lo esperado, ahora prevemos un panorama ampliamente estable para el crecimiento global en 2026. Después de las elecciones en Japón, la estabilidad política permite una moderada flexibilización fiscal".

"Mantenemos nuestra preferencia por la renta variable a través de los mercados emergentes, así como nuestra preferencia por los bonos de mercados emergentes denominados en divisa fuerte, dentro de una postura neutral en renta fija global. Nuestra visión sobre el oro sigue siendo positiva. Las valoraciones elevadas hacen que mantengamos una postura neutral sobre la renta variable de mercados desarrollados, con preferencia por Japón. Actualmente hemos pasado a una posición neutral en acciones suizas. Seguimos favoreciendo la renta variable de mercados emergentes frente a la de mercados desarrollados, respaldados por unos beneficios sólidos, valoraciones atractivas y flujos de entrada récord", argumenta el equipo de Estrategia de Inversión.

"Mantenemos una postura neutral en renta fija global y preferimos los bonos de mercados emergentes frente a los de mercados desarrollados. Seguimos neutrales en bonos corporativos y con infra ponderación en deuda pública de mercados desarrollados, donde vemos mayor valor relativo en los Gilts del Reino Unido frente a otras alternativas", añade.

"Mantenemos una visión negativa sobre el dólar estadounidense frente a las divisas de mercados desarrollados y, especialmente, frente a las de mercados emergentes. Seguimos manteniendo una postura positiva sobre el oro, con un nuevo objetivo a 12 meses de 5.600$ por onza, aunque esperamos cierta consolidación de precios a corto plazo", apunta.

UBS: el oro llegará a los 6.200$

Según el UBS CIO Daily, el oro podría seguir subiendo en un contexto de renovada incertidumbre geopolítica. A pesar de un ligero retroceso el martes, el oro, en 5.170$/onza, se mantiene cerca de su nivel más alto desde finales de enero, en un momento en que la geopolítica vuelve a ocupar el centro de atención. "Creemos que el precio del oro probablemente seguirá al alza. Nuestra previsión es que el metal precioso alcance los 6.200$/onza en los próximos meses, ya que los factores clave que han respaldado su fuerte rally durante el último año siguen vigentes:

  1. 1.-Es probable que los riesgos geopolíticos se mantengan elevados.
  2. 2.-El ciclo de flexibilización de la Fed debería seguir apoyando al oro.
  3. 3.-Se prevé que la demanda de oro continúe aumentando.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos nuestra visión Attractive sobre el oro y consideramos que el metal amarillo es un eficaz diversificador de carteras que puede ayudar a cubrir una amplia gama de riesgos de mercado y económicos. Los inversores con afinidad por el oro podrían considerar una asignación de hasta un dígito medio en porcentaje dentro de una cartera diversificada".

“El precio del crudo ha registrado su mejor inicio de año desde 2022, con una subida del 17% hasta la fecha. No ha habido señales de exceso de oferta por ahora, lo que probablemente juega un papel importante. El acopio por parte de China está manteniendo bajos los inventarios en otras regiones, lo que también respalda los precios”, añade Giovanni Staunovo, Strategist en esta entidad.

05Feb

El implacable escrutinio sobre el gasto en capital en inteligencia artificial sigue asustando a los inversores. Los resultados de las grandes tecnológicas no terminan de convencer, y el escepticismo sobre la monetización de la IA persiste.

Miguel Ángel Valero

Una nueva herramienta desarrollada por Anthropic, compañía dedicada a la investigación y desarrollo de inteligencia artificial (IA) fundada por exmiembros de OpenAI, ha agitado las Bolsas estadounidenses. Las acciones de empresas de software legal y editoriales eran las más afectadas ante el lanzamiento de esta solución que, según Anthropic, puede automatizar tareas legales como la revisión de contratos, el análisis de acuerdos de confidencialidad, la elaboración de informes y respuestas estandarizadas. No obstante, la empresa señaló que la herramienta no ofrece asesoría legal y que cualquier análisis generado por la IA debe ser revisado por los abogados.

La situación generada por Anthropic es una muestra más de que se está produciendo una rotación en el mercado. Los resultados de las grandes tecnológicas no terminan de convencer a los inversores y el escepticismo persiste. Las cuentas de Alphabet, la matriz de Google, continúan mostrando un incremento en sus niveles de inversión —la compañía estima destinar 185.000 millones en 2026—, pero también reflejan avances sólidos en la implementación de inteligencia artificial en sus líneas de negocio y una mejora en los ingresos.

El negocio de Google Cloud registra un crecimiento del 48%, la publicidad mantiene una tendencia alcista, y la app de Gemini alcanza ya los 750 millones de usuarios habituales. Además, la compañía sigue presentando un balance robusto, con más caja que deuda.Por otro lado, su división de semiconductores acelera su actividad tras cerrar la venta de un millón de chips a Anthropic, consolidando su posición en un mercado cada vez más competitivo.

Sin embargo, el mercado parece centrarse más en la astronómica cifra de inversión anunciada por Alphabet para este año que, unida a unos resultados menos brillantes de lo esperado por parte de AMD (-17,3%) –cuyos ingresos estimados quedaron “solo” en la parte alta del rango previsto–, aviva los temores y presiona a la baja las valoraciones del sector tecnológico.

En este contexto, el segmento de software está siendo el más castigado, con caídas significativas ante la posible disrupción que la inteligencia artificial puede generar en sus modelos de negocio, en algunos casos incluso de forma existencial. Pero los analistas de Banca March avisan que es prematuro hablar de la “muerte del software”. Si bien ciertos nichos podrían verse sustituidos, muchos programas especializados no dependen únicamente del código, sino del conocimiento profundo del sector en el que operan o de su papel como estándares de la industria. Además, la incorporación de los agentes de IA podría ayudarles a acelerar procesos de innovación y a mejorar la eficiencia. 

"Por tanto, pensamos que las dudas sobre la tecnología son comprensibles, pero todavía infundadas. Tras el excelente comportamiento del sector el año pasado, la vara de medir es especialmente alta, y en un entorno de transformación tan acelerada, cualquier pequeño tropiezo tiende a amplificarse. Por ello, desde nuestro posicionamiento estratégico mantenemos exposición a tecnología, pero también a otras áreas como el ámbito de infraestructuras, porque hay una realidad evidente: toda esta inversión prevista, sea o no rentable en el corto plazo, requerirá más energía y más capacidad instalada. Así, estos efectos secundarios permiten diversificar la exposición tecnológica. Del mismo modo, segmentos como las pequeñas empresas estadounidenses o el sector salud se están viendo favorecidos por la rotación sectorial que estamos atravesando", explican

Investing.com: no hay un ajuste de cuentas con la IA

Thomas Monteiro analista senior de Investing.com, se centra en los resultados de Alphabet: "El implacable escrutinio sobre el gasto en capital en IA sigue asustando a los inversores, y esta vez ni siquiera el sólido trimestre en términos de crecimiento en todos los aspectos del balance, que sigue poniendo de relieve la posición única de Alphabet en la carrera por la IA, ha sido suficiente para salvar a las acciones de lo que solo puede describirse como un trimestre difícil para el ciclo narrativo de la IA".

"Desde la perspectiva empresarial, lo que estamos viendo en esta temporada de resultados no es exactamente un ajuste de cuentas con la IA en sí, sino más bien el paso de la IA como palanca de crecimiento a corto plazo a un proceso estructural de varios años en el que la inflación de la infraestructura de IA es, por un lado, inevitable y, por otro, una ventaja competitiva potencial para las empresas con mucho efectivo en sus manos", añade.

"A medida que las empresas de todo el sector tecnológico siguen considerando la infraestructura y la construcción de hiperescaladores como una necesidad para la capacidad estratégica y el tiempo de comercialización, más que como una eficiencia a corto plazo, la carrera se centra cada vez menos en quién tiene el modelo más llamativo y más en quién puede seguir aumentando la financiación", resalta.

En este contexto, y mirando a largo plazo, se "refuerza la idea de que el motor principal de monetización sigue intacto y que la nube está creciendo lo suficiente como para soportar un ritmo de inversión elevado. Esta doble confirmación sugiere que el aumento del CapEx está impulsado por el impulso real de los productos y las plataformas, y no es puramente defensivo. La carga de la inversión es real y debería continuar en los próximos trimestres. Sin embargo, a pesar del mayor escrutinio de los inversores, estos datos respaldan la opinión de que Google está invirtiendo para reforzar su posición y diferenciarse, y no para seguir siendo relevante".

UBS: la diversificación sigue siendo esencial

Para los expertos de UBS, la corrección en tecnología subraya la necesidad de diversificación. Las acciones tecnológicas lideraron por segundo día consecutivo una venta generalizada en el mercado, con el S&P 500 cayendo un 0,5% y el Nasdaq, con mayor peso tecnológico, bajando un 1,5% el miércoles. "Sin entrar en valoraciones sobre compañías concretas, ofrecemos varias claves para ayudar a los inversores a orientarse en un entorno de IA que evoluciona con rapidez. Los mercados están diferenciando cada vez más entre los beneficiarios de la IA y los rezagados. Los últimos desarrollos ponen de relieve mejoras de productividad que van más allá del sector tecnológico. En un contexto de volatilidad, la diversificación sigue siendo esencial", insisten.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Aunque seguimos siendo positivos sobre las perspectivas de la renta variable estadounidense y esperamos que el S&P 500 continúe avanzando, creemos que la diversificación es clave para gestionar los riesgos de mercado y mejorar los retornos a largo plazo. Para posicionarse ante un rally cada vez más amplio, nos gustan los sectores financiero, salud, utilities y consumo discrecional en EEUU, y vemos oportunidades atractivas tanto en Asia como en Europa"..

Lombard Odier mejora las previsiones para EEUU y Eurozona

El último CIO Office Flash, elaborado por Samy Chaar, Chief Economist y CIO Switzerland en Lombard Odier, destaca un contexto económico global a comienzos de 2026 más favorable de lo previsto inicialmente. El crecimiento en economías clave como EEUU Europa y China fue superior a lo esperado en 2025, y los indicadores adelantados apuntan a una continuidad de la expansión, pese al impacto de los aranceles estadounidenses y a los riesgos geopolíticos:

Este mayor impulso económico en 2025 permite esperar que el crecimiento global y el de EEUU se mantengan cerca de su potencial en 2026. Se elevan las previsiones de crecimiento para EEUU y la Eurozona hasta el 2,2 % y el 1,5 %, respectivamente. Y un entorno macroeconómico respaldado por la resiliencia del sector privado, una política monetaria más acomodaticia y estímulos fiscales, a pesar de las tensiones comerciales y los riesgos políticos.

27Jan

Las permanentes rectificaciones de Trump debilitan al dólar, hacen reaccionar a Europa, con el acuerdo comercial con India, y provocan que los analistas recomienden infra ponderar la renta variable de EEUU.

Miguel Ángel Valero

A Donald Trump se le acumulan los problemas en estos primeros compases del segundo año de su nueva etapa al frente de la Casa Blanca. Las tensiones en Minesota por las polémicas y sangrientas acciones de la ICE han desencadenado una inesperada carambola política. Tras la aprobación de la extensión del Obamacare, parecía que la nueva votación presupuestaria –clave para evitar otro cierre del Gobierno, pospuesto ahora hasta el 31 de enero– contaba con suficiente respaldo. Sin embargo, los demócratas, en bloque, anunciaron que no apoyarán la partida destinada al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del que depende la financiación del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

Su apoyo queda condicionado a la adopción de medidas que refuercen la supervisión sobre las actuaciones de los oficiales del ICE, entre ellas la prohibición de operar con el rostro cubierto, la obligación de llevar identificación visible, un mayor uso de cámaras corporales, más garantías legales para los detenidos, entre otras.

Queda por aprobar cerca del 60% del presupuesto federal, lo que deja a organismos como el Departamento de Trabajo o el Pentágono expuestos a las consecuencias de una nueva paralización administrativa. 

Los demócratas plantearon separar la partida del DHS del resto del paquete presupuestario para evitar un cierre tan amplio, pero las cámaras permanecen inactivas esta semana y cualquier modificación debería tener una votación separada. 

En caso de cierre, volverían a producirse vacíos en los datos de inflación debido al cese de actividad del BLS (Bureau of Labor Statistics). No obstante, seguirían publicándose las cifras de PIB y del deflactor del consumo, ya que la BEA (Bureau of Economic Analysis) pertenece a otra agencia que sí dispone de financiación. 

En caso de que la paralización se prolongue, también podría complicarse el arranque de la campaña de la Renta en EEUU que precisamente se inició el 26 de enero.

 Ante este escenario, Trump ha optado por rebajar la presión en Minesota, enviando a Tom Homan para liderar los comandos del ICE. El nuevo líder siempre ha planteado un enfoque más metódico, priorizando arrestos de inmigrantes con antecedentes penales y evitando operativos masivos y caóticos. Asimismo, el presidente está negociando con el gobernador del estado un mayor apoyo de las fuerzas de seguridad locales, con el fin de reducir el despliegue de los miembros del ICE. 

Este nuevo frente político interno ha tenido un claro impacto financiero: el dólar se ha debilitado durante las dos últimas sesiones, acercándose a la parte alta de nuestro rango. También las Bolsas americanas no se inmutan ante el aumento de la incertidumbre y no deberían sufrir impactos significativos incluso si se materializa un cierre del Gobierno –en el último precedente, los índices continuaron marcando máximos–. Tampoco se prevén tensiones en la deuda soberana, cuyo riesgo se mantuvo estable durante el cierre de otoño. En contraste, el oro continúa batiendo récords respaldado por el repunte de la inestabilidad política.

Europa reacciona con "la madre de los acuerdos comerciales": India

Trump ha vuelto a lanzar una amenaza arancelaria: reestablecer del 15% al 25% los aranceles aplicados a Corea del Sur –incluidos los automóviles– debido al retraso en el proceso legislativo surcoreano para aprobar el acuerdo alcanzado por ambas partes el pasado octubre. Por su parte, Corea del Sur informó que aún no ha recibido ninguna notificación formal ni una explicación detallada de EEUU, pero el ministro de Industria planea viajar allí lo antes posible para abordar el asunto con el secretario de Comercio estadounidense.

Mientras, Europa reacciona. El primer ministro indio, la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo han anunciado el acuerdo de libre comercio entre India y la Unión Europea, poniendo fin a unas negociaciones que se han prolongado durante casi dos décadas. El avance refleja la acelerada reconfiguración del comercio global en un contexto marcado por los aranceles de la Administración Trump: India soporta actualmente un gravamen del 50% por parte de Washington y la UE, del 15%.

El pacto prevé la reducción de los aranceles aplicados a la mayoría de los bienes de consumo e industriales intercambiados entre India y la UE. Para India, el acuerdo presenta especial importancia: en 2024 destinó a la UE el 18% de sus exportaciones y podría obtener una ventaja competitiva en sectores intensivos en mano de obra, como el textil y el calzado, que han sido especialmente afectados por los aranceles estadounidenses.

Desde la perspectiva europea, India representa un peso reducido –solo el 3% de las importaciones proceden de allí y apenas el 2% de las exportaciones europeas se dirigen al país asiático–, por lo que el acuerdo podría ofrecer una oportunidad de mejor acceso al mercado indio. La Comisión Europea estima que la UE duplicará sus exportaciones de bienes hacia el país asiático para 2032. En particular, saldrán beneficiados sectores como el automovilístico –con acuerdo de tarifas preferenciales a 250.000 vehículos– y el vitivinícola –con reducción de aranceles de 150% a 20%–.

Por otro lado, la Unión Europea ya ha dado el paso final para oficializar la prohibición de gas ruso a partir de finales de 2027, que, a diferencia de las sanciones, se trata de una normativa permanente. Las importaciones a la UE tanto de gas como de petróleo ruso han disminuido considerablemente en los últimos años. Sin embargo, mientras que las importaciones de petróleo han pasado a representar menos del 3% en 2025, Rusia sigue siendo el origen del 13% de las importaciones de gas de la UE.

Las nuevas compras deberán cesar seis semanas después de que la regulación se publique en el Diario Oficial de la UE (DOUE). Por su parte, los contratos ya vigentes dispondrán de un período transitorio: hasta comienzos de 2027 para las importaciones de gas natural licuado y hasta el otoño de 2027 para las procedentes de gasoductos.

Crédito y Caución: los aranceles pasan factura al sector farmacéutico

Pero los aranceles siguen pasando factura. El sector farmacéutico sufrirá este año una caída de 8 puntos en la producción y situarse en un tímido 1,6%, después de aumentar un 9,1% en 2025 por la anticipación de compras que se produjo para evitar los nuevos aranceles, advierte un informe de Crédito y Caución.

Aunque EEUU ha concedido exenciones a la mayoría de los principales productores farmacéuticos y se han negociado límites máximos arancelarios con los países, sigue existiendo el riesgo de que se produzca otra escalada arancelaria después de que el presidente norteamericano anunciase tasas del 100% a productos farmacéuticos de marca o patentados que no se fabriquen allí.

Otro de los factores perturbadores para el sector es la previsión de caída de las patentes, ya que los medicamentos más vendidos en oncología, inmunología y metabolismo se enfrentan a la pérdida de exclusividad en los próximos años. De hecho, se estima que las 15 patentes más importantes expirarán en la próxima década. Por otra parte, los recortes en el gasto sanitario que están llevando a cabo algunos países podrían afectar a la inversión en I+D, dado el elevado coste que supone el desarrollo de nuevos medicamentos. En el caso de Europa, el informe de la aseguradora de Crédito prevé una fuerte ralentización de la producción, que caerá al 3,7%, después de cerrar 2025 con un crecimiento del 21,6% por la anticipación de compras, lo que benefició especialmente a Irlanda (41%).

Actualmente, los aranceles sobre los productos farmacéuticos de la Unión Europea siguen limitados al 15%. El Reino Unido ha conseguido un arancel del 0% para las exportaciones a EEUU, a cambio de una importante concesión en el precio de los medicamentos.

Las perspectivas de demanda de productos farmacéuticos en Europa son sólidas, tanto a medio como a largo plazo, debido al envejecimiento de la población. Sin embargo, las empresas se enfrentan a desventajas competitivas, ya que cada vez hay más compañías de este sector que invierten en EEUU y en China, lo que acaba repercutiendo en el desarrollo de proyectos de innovación o ensayos clínicos. Además, existe una presión permanente por parte de las autoridades sanitarias para que se reduzcan los precios de los fármacos y medicamentos, lo que puede acabar afectando a los márgenes comerciales. 

El sector farmacéutico se beneficia de factores sociodemográficos que impulsan su actividad, como el envejecimiento y el aumento de sobrepeso de la población, que impulsarán la demanda de productos especializados de alto valor añadido destinados a enfermedades crónicas, así como de medicamentos genéricos. Sin embargo, muchas empresas tendrán que rediseñar sus estrategias para poder hacer frente a la errática política comercial de EEUU, bien realizando importantes inversiones para trasladar sus fábricas a suelo norteamericano para evitar los aranceles, o bien ajustando costes o márgenes, en el caso de tener que soportar las nuevas tasas.

Lombard Odier infra pondera renta variable de EEUU

El Informe Mensual de Estrategia de Inversión correspondiente a febrero de 2026, elaborado por el Equipo de Estrategia de Inversión de Lombard Odier, apunta que "a pesar de un giro impredecible en la política económica estadounidense, seguimos esperando un crecimiento global moderado en 2026".

Mantenemos una orientación moderadamente pro-riesgo en las carteras. Sobre ponderamos renta variable a través de mercados emergentes, apoyados en mejores perspectivas de crecimiento y valoraciones atractivas, y conservamos una posición neutral en renta fija global. Prevemos una mayor debilidad del dólar estadounidense y mantenemos nuestra sobre ponderación en oro, donde anticipamos nuevas subidas.

En mercados desarrollados, mantenemos la infra ponderación en EEUU y nuestra preferencia por la renta variable suiza, junto con una visión neutral sobre Europa y Japón. Dentro de nuestra sobre ponderación en mercados emergentes, mejoramos nuestra visión sobre China e incorporamos Sudáfrica como mercado preferido, junto con Corea e India, mientras que Taiwán e Indonesia se sitúan entre los menos preferidos.

Dentro de nuestra visión neutral en renta fija global, seguimos favoreciendo la deuda de mercados emergentes frente a la de los desarrollados. Mantenemos una posición neutral en crédito corporativo y, en deuda soberana —donde seguimos infra ponderados— vemos mayor valor en los Gilts británicos frente a los Treasuries estadounidenses y los Bunds alemanes.

Reiteramos nuestra visión positiva sobre el oro y elevamos nuestro objetivo a 12 meses hasta los 5.200$ por onza. Esperamos una mayor depreciación del dólar estadounidense, especialmente frente al euro, divisas sensibles al riesgo, divisas ligadas a materias primas y monedas de mercados emergentes.

UBS: incremento de la exposición en renta variable

El UBS CIO Daily cree que los mercados pueden seguir subiendo pese a la volatilidad: "Aunque es probable que haya volatilidad a corto plazo, mantenemos una visión global positiva sobre los activos de riesgo, apoyada en un crecimiento sólido de los beneficios y en las expectativas de nuevos recortes de tipos por parte de la Reserva Federal. Creemos además que una cartera diversificada ayudará a los inversores a afrontar los mercados con mayor confianza".

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: “Aunque seguimos recomendando que los inversores infra ponderados en renta variable aumenten su exposición en un contexto de rally cada vez más amplio, también creemos que construir una cartera bien diversificada entre clases de activos, regiones y sectores sigue siendo fundamental. Vemos valor en los bonos de calidad, el oro y las estrategias de preservación de capital”.

“Como en otros ciclos de innovación del pasado, esperamos que el liderazgo dentro de la IA pase de las compañías que han hecho posible su despliegue a aquellas capaces de aplicar la tecnología para generar ingresos”, añade.

“Tras el reciente rally del franco suizo, nos gusta tomar posiciones en EUR/CHF a los niveles actuales y aprovechar posibles repuntes del franco suizo frente al euro y el dólar”, señalan Constantin Bolz y Clémence Dumoncel, estrategas de UBS Global Wealth Management. “El EURCHF ha caído hasta 0,92 en un contexto de tensiones geopolíticas que favorecen a las divisas refugio como el franco suizo. No esperamos que el cruce se mantenga en estos niveles, ya que el crecimiento europeo debería mejorar y los flujos defensivos hacia el franco perder fuerza”, explican. “Esperamos que el USDCHF se mueva en torno a 0,79 este año, apoyado en la ventaja de carry del dólar y en un crecimiento global sólido. Tras el reciente retroceso del USDCHF, nos gusta vender el riesgo a la baja en el cruce”, insisten.

“Los precios de la plata están subiendo con fuerza. Son posibles nuevas subidas, aunque los niveles elevados podrían reducir la demanda a largo plazo”, aporta Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.

Alvarez&Marsal: Europa tiene valoraciones atractivas frente a EEUU

El área de Valuations de Alvarez & Marsal, con el Managing Director Manuel Cortés, el Director Jerónimo Blázquez y el Senior Associate Enrique Andrés, ofrece un informe que  muestra que, mientras EEUU cotiza en múltiplos elevados con una prima de riesgo implícita en mínimos históricos, Europa presenta valoraciones más prudentes con un diferencial positivo frente a los bonos soberanos, y que el IBEX 35 alcanza máximos históricos impulsado por la mejora de beneficios:

  • El S&P 500 estadounidense cotiza a un múltiplo EV/EBITDA de 18,7x, muy por encima de su promedio de los últimos 10 años (14,7x), impulsado por un grupo limitado de grandes compañías. La prima de riesgo implícita (IMRP) se sitúa en 2,3%, el nivel más bajo en 23 años. En Europa, los múltiplos permanecen más próximos a sus medias históricas, ofreciendo un diferencial positivo frente al bono español a 10 años (+0,7% en yield de flujo de caja libre).
  • Rendimiento sectorial en Europa: Los sectores con mejor desempeño durante el último año han sido Finanzas (+46,1%), Utilities (+30,5%) eIndustriales (+23,8%). En cambio, Consumer Discretionary (+2,7%),Communication Services (+4,6%) y Consumer Staples (+6,3%)registraron menor crecimiento, con una caída en EBITDA interanual especialmente significativa para Consumer Discretionary, afectado por la ncertidumbre comercial y el contexto macroeconómico adverso.
  • El IBEX 35 cerró 2025 en 17.308 puntos (sin dividendos), alcanzando máximos históricos. La ratio de precio-beneficio a futuro (forward P/E) alcanzó 14,9x, ligeramente superior al promedio de los últimos 30 años (13,5x). Esta evolución alcista se basa principalmente en la mejora de los resultados corporativos más que en una expansión de múltiplos.
  • Europa mantiene un diferencial positivo frente a la tasa libre de riesgo, con yield de flujo de caja libre +0,7%respecto al bono español a 10 años, mientras que EE.UU. presenta spreads negativos frente a sus bonos soberanos. La compresión en primas de riesgo, en particular en EEUU, limita el margen para errores de valoración y subraya la importancia de un análisis basado en los fundamentos.
26Jan

Ebury avisa de nuevas ventas de dólares. Lombard Odier recomienda diversificación. Y Evli advierte que el panorama de la IA está cambiando.

Miguel Ángel Valero

El primer año del segundo mandato de Donald Trump al frente de la Casa Blanca culminaba con un pacto sobre Groenlandia en el que se cumplió con su estrategia ya habitual: amenaza, negociación y acuerdo. Pero ahora empieza el segundo año como lo hizo en el primero, con más amenazas de aranceles. Esta vez contra Canadá, a quien quiere castigar con un arancel del 100% adicional porque firmó un acuerdo comercial con China para reducir los gravámenes que aplica sobre los vehículos eléctricos procedentes del gigante asiático. 

Trump afronta una complicada votación de los Presupuestos para este año en el Senado (la Cámara de Representantes ya los ha aprobado), con la amenaza de un nuevo cierre de la Administración a final de enero. Varios senadores demócratas han advertido que podrían bloquear la iniciativa tras los asesinatos cometidos por el ICE en Minneapolis, lo que ha elevado la probabilidad de un nuevo cierre administrativo por encima del 70% según la casa de apuestas Polymarket.

Los republicanos cuentan con 53 escaños en el Senado mientras que la aprobación de la ley requiere una mayoría cualificada de 60 votos. Senadores demócratas han insistido en separar la financiación del Departamento de Seguridad Nacional –que recibe alrededor de 64.400 millones$, incluyendo 10.000 millones$ destinados al ICE– y votar únicamente las cinco partidas presupuestarias restantes, una propuesta que ha recibido algunos apoyos por parte del bando republicano. 

Ebury: el TACO de Trump en Groenlandia no alivió al dólar

El dólar tuvo una semana nefasta frente a casi todas las principales divisas del mundo, a pesar del último giro de 180 grados de Trump y su marcha atrás en relación con los aranceles a Groenlandia. El alivio inicial en los mercados financieros no se extendió al dólar. Las nuevas amenazas arancelarias y la utilización de la vía judicial para forzar bajadas de tipos están intensificando la incertidumbre política y la degradación institucional en Estados Unidos.

"Podríamos continuar observando la venta de dólares por parte de inversores, como protección frente al riesgo cambiario", avisa el Análisis del Mercado de Divisas de Ebury. La posible intervención en el mercado de divisas por parte de las autoridades japonesas, junto con las estadounidenses, ha añadido leña al fuego, provocando la peor semana del dólar en meses. 

La reunión de la Reserva Federal de esta semana se perfila como un evento crítico. Si bien no hay muchas dudas sobre el resultado de la misma (sin cambio en los tipos), se ha generado la expectativa de que el discurso será hawkish debido a los sólidos datos económicos y como respuesta a los ataques de Trump a la autonomía de la Fed. 

Aunque el dólar sigue cayendo, el 'Sell America trade' ya no se está produciendo. El último tiroteo en Minnesota también puede afectar a los mercados, ya que aumenta el riesgo de otro cierre federal dado que el actual acuerdo de financiación expira este viernes 30 de enero. 

  • EUR: Los PMI de actividad empresarial de enero fueron ligeramente decepcionantes. Si bien confirmaron la narrativa de un repunte de la economía alemana impulsado por el enorme paquete fiscal, la pérdida de dinamismo de la economía francesa lo contrarrestó con creces y la cifra global se redujo ligeramente. Un factor positivo es la apreciación sostenida del yuan chino, que supondrá un alivio para la industria europea que compite con los productos chinos en los mercados internacionales. Seguimos pensando que la trayectoria más probable para la moneda común es al alza frente al dólar, ya que los inversores internacionales siguen cubriendo su exposición a los activos estadounidenses vendiendo dólares. Los activos europeos siguen ofreciendo una alternativa segura y líquida al dólar para los inversores que buscan previsibilidad y estabilidad en las decisiones gubernamentales, lo que debería beneficiar al euro mientras Trump esté en la Casa Blanca. 
  • USD: Los datos económicos de EEUU siguen siendo bastante positivos, incluso tras el sólido crecimiento del 4,4% registrado en el tercer trimestre. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo siguen rondando mínimos históricos, lo que sugiere que los menores niveles de creación de empleo no se están traduciendo en repuntes en el desempleo. Sin embargo, todo esto parece quedarse en un segundo plano dada por la preocupación internacional sobre el caos emanado de la Casa Blanca y el deterioro institucional. El dólar es ahora la divisa del G10 con peor rendimiento en lo que va de año, incluso inferior al yen. Sin duda alguna, esta semana la atención se centrará en la reunión de la Fed del miércoles. No habrá cambios en los tipos y las posibles declaraciones hawkish de Powell probablemente respalden al dólar, que puede haber caído en exceso, al menos en el corto plazo. Creemos que Powell hará hincapié en que la economía estadounidense sigue en una situación aceptable e indicará que el FOMC no tiene prisa por volver a bajar los tipos. De hecho, los mercados de futuros no están descontando la próxima bajada hasta la reunión de julio. 
  • GBP: La avalancha de datos macro británicos de la semana pasada no ayudó a aclarar la trayectoria de los tipos de interés del Banco de Inglaterra. El mercado laboral sigue debilitándose a un ritmo sostenido. La tasa de desempleo se mantiene en máximos de la última década, sin contar la pandemia, mientras que el empleo asalariado se redujo en 43 000 puestos en diciembre, lo que supone la mayor caída, sin contar el COVID, desde que se empezaron a recopilar estos datos en 2014. La inflación se mantuvo obstinadamente alta en diciembre (3,4 %), aunque debido a factores transitorios, mientras que las ventas minoristas sorprendieron al alza. Esta semana se publicarán pocos datos y comunicaciones del Banco de Inglaterra, por lo que esperamos que la libra siga de forma muy pareja la evolución del euro. Los inversores estarán a la espera del próximo anuncio de tipos del Comité de Política Monetaria (5 de febrero), pero, dado que no hay expectativas reales de otra bajada en las dos o tres próximas reuniones, es poco probable que esta reunión genere demasiada volatilidad. 

Lombard Odier: foco claro en la diversificación

El CIO Office Viewpoint – Diez convicciones de inversión para 2026, elaborado por Michael Strobaek, Global Chief Investment Officer, junto con Nannette Hechler-Fayd’herbe, responsable de Estrategia de Inversión, Sostenibilidad e Investigación (CIO EMEA), y Luca Bindelli, responsable de Estrategia de Inversión de Lombard Odier, señala que el panorama y las oportunidades de inversión para 2026 están evolucionando tras dos años de rentabilidades excepcionales en los mercados financieros. Las elevadas valoraciones de los activos exigen que los inversores equilibren cuidadosamente el riesgo y la rentabilidad, con un foco claro en la diversificación. 

Las convicciones de inversión para 2026 reflejan este enfoque, combinando tendencias estructurales de crecimiento con estrategias diseñadas para reforzar la resiliencia y capturar rentabilidades en una economía global en rápida transformación. El informe destaca oportunidades en mercados emergentes, renta variable de mercados desarrollados de calidad con atractivos dividendos, determinados bonos soberanos, y activos alternativos como el inmobiliario, las materias primas, los hedge funds y el capital riesgo. Y se se identifican oportunidades específicas en China en los ámbitos de tecnología y sostenibilidad, así como en divisas infravaloradas como el yen japonés y el yuan chino.

Evli: el panorama de la IA está cambiando

2026 se van a combinar diversos factores que pueden convertir a este ejercicio en excepcional para los inversores, lleno de nuevas oportunidades por descubrir en los mercados globales, aunque también habrá algunos riesgos, especialmente por posibles burbujas en sectores sobrecalentados, opina Peter Lindahl, Head of Systematic Funds y Senior Portfolio Manager de la gestora nórdica Evli. El auge de la IA, las tensiones geopolíticas y las decisiones de los bancos centrales convierten el escenario de mercados en impredecible, pero lleno de oportunidades.

Las perspectivas económicas globales para 2026, son bastante positivas “aunque pueda sorprender a muchos”. En EEUU, el doble estímulo tanto del gobierno como del banco central están acelerando y estimulando la economía al mismo tiempo. Otras medidas de estímulo significativas se están produciendo en Alemania, y en China el gobierno toma medidas de apoyo al crecimiento. Esta situación dinamiza el mercado desde el mismo comienzo del año, y podría conducir a una mejora económica más amplia de lo que sugiere la perspectiva macro actual.

Por otra parte, los efectos de la guerra comercial están disminuyendo, y es probable un nuevo auge de inversiones, no sólo en IA sino también en industria e infraestructuras. El crecimiento económico podría sorprender positivamente a los mercados ya desde el inicio de 2026.

Las perspectivas de beneficios empresariales en muchos mercados son favorables, tanto en EEUU, como Europa y los mercados emergentes. Y son resultados que no se concentran en un megasector, sino que abarcan a muchos sectores del mercado.

Para el inversor, la diversificación se puede convertir en 2026 en la mayor ventaja competitiva frente al posicionamiento dominante en 2025, EEUU+ tecnología + IA, según el experto de Evli. Y ello porque Europa, Japón y los mercados emergentes resultan atractivos en términos de valoración. Alemania está invirtiendo masivamente en infraestructuras; Japón ofrece crecimiento estructural, y Asia cuenta con beneficiarios de la IA a un nivel de precios mucho más barato que los estadounidenses. 

La IA sigue siendo el principal motor de las tendencias del mercado, pero los sectores de tecnología de defensa, infraestructuras, industria y banca están reforzando cada vez más su atractivo para los inversores. Con este escenario, Peter Lindahl cree que el mercado ofrece oportunidades para diversificar más allá del enfoque clásico IA+EEUU.

El foco de la IA está cambiando. Porque en la medida que las valoraciones de las compañías de infraestructuras para la IA se están corrigiendo, los inversores centran su atención en empresas de software empresarial y en las aplicaciones de IA específicas de la industria, dado que presentan mayor visibilidad de ingresos. 

El ecosistema de la IA —desde la infraestructura hasta las capas de aplicación y la transformación operativa— ofrece una interesante variedad de subtemas en toda la cadena de valor. Dentro de las temáticas europeas, destaca la subtemática de adopción tecnológica e integración de IA.

Aunque el auge de la IA entre los inversores continuará, su demanda está cambiando. Las empresas de infraestructura de IA, protagonistas hasta el momento, están en niveles históricamente caros. Por ello, en 2026, las empresas que atraerán la atención de los inversores serán las de software de IA y los negocios que realmente puedan aprovechar la IA en sus operaciones. El sector se va a hacer más competitivo, y habrá una encarnizada lucha entre los gigantes tecnológicos, lo que recuerda a la burbuja tecnológica de los años 90: habrá ganadores, pero también empresas sobrevaloradas.

Los riesgos de la IA seguirán vigentes. Más de un tercio del índice de renta variable global está relacionado con la IA, y las noticias negativas sobre el sector pueden sacudir los mercados con fuerza. La IA ofrece oportunidades a largo plazo, pero 2026 también podría ser el primer año donde se produzcan grandes fracasos en esta temática.

El factor más impredecible para los mercados sigue siendo EEUU. Un estímulo agresivo podría sobrecalentar la economía, crear una nueva ola de inflación, y elevar los tipos de interés a largo plazo. Otro riesgo es el debilitamiento del dólar en los próximos años, lo que erosionaría los rendimientos en dólares para los inversores de la eurozona.

Donald Trump será otra de las variables impredecibles en los mercados durante 2026. La Fed, tendrá un nuevo presidente en primavera, y el riesgo de politización de este nombramiento está aumentando, lo que puede añadir nerviosismo al mercado. Sin olvidar que las elecciones de mitad de mandato de noviembre y el juego político asociado a dichas elecciones, aumentarán las tensiones.

Los riesgos geopolíticos también persisten en 2026. Un posible giro en la situación de Ucrania y las relaciones entre EEUU y China podrían mover los mercados hacia cualquier dirección.

En 2026, los inversores deben permanecer atentos, especialmente ante posibles signos de sobrecalentamiento en la IA y las medidas de Trump. La mejor estrategia que puede adoptar el inversor no es el miedo, sino la curiosidad: hay oportunidades nuevas en los mercados por descubrir, especialmente en áreas y temáticas que han estado a la sombra de Estados Unidos y el auge de la IA, concluye Peter Lindahl.

22Jan

Más que tratar de anticipar conflictos geopolíticos, el inversor debe analizar si éstos realmente afectan a la capacidad de las empresas para generar beneficios y, por tanto, al precio de los activos donde ha colocado su dinero.

Miguel Ángel Valero 

Tras las amenazas, incluso en el Foro de Davos, de Donald Trump, una fugaz negociación con la OTAN ha bastado para frenar el ímpetu del presidente estadounidense, que finalmente ha descartado las opciones más contundentes y optará por la vía diplomática para defender sus intereses sobre Groenlandia. El contenido del acuerdo aún está por concretarse, aunque probablemente incluya la reactivación de bases militares norteamericanas en la isla de Dinamarca y un programa conjunto de inversión en infraestructuras—defensa aérea, controles marítimos y otros dispositivos—para garantizar la seguridad de la región ártica.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, asegura que ha recibido garantías de que el principio de acuerdo sobre Groenlandia en el que EEUU trabaja con la OTAN no discute la soberanía de Dinamarca sobre ese territorio autónomo, según le informó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. La integridad territorial y soberanía de la isla ártica ha sido la línea roja marcada no solo por Copenhague, sino por toda la Unión Europea. 

The Trader: Europa parece dispuesta a responder

El analista Pablo Gil aporta su análisis en The TraderGroenlandia ha dejado de ser un asunto periférico para convertirse en el epicentro de un choque mucho más profundo entre EEUU y Europa. Lo que empezó como una presión política de Donald Trump para forzar la anexión de la isla se está transformando rápidamente en un conflicto comercial de gran escala que amenaza con dinamitar décadas de relación transatlántica.

La respuesta de Dinamarca fue internacionalizar el problema y llevarlo al terreno de la OTAN, solicitando una mayor implicación de la Alianza en el Ártico. A esa iniciativa se han sumado Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, enviando una señal política clara: Groenlandia es un asunto europeo y de seguridad colectiva.

Trump ha interpretado ese movimiento como un desafío directo. Su respuesta ha sido inmediata y previsible: aranceles. A partir del 1 de febrero ha amenazado con imponer un gravamen del 10% a las exportaciones de esos países, que subiría al 25% en junio si no se alcanza un acuerdo para la “compra de Groenlandia”. No es una negociación comercial. Es un ultimátum político respaldado por coerción económica.

La novedad es que, esta vez, Europa parece dispuesta a responder. La Unión Europea estudia reactivar aranceles por valor de 93.000 millones€ sobre productos estadounidenses. Una medida que ya estaba aprobada, pero que nunca entró en vigor al alcanzarse el acuerdo con EEUU, pero que podrían volver a aplicarse de forma inmediata si Trump ejecuta su amenaza. 

Además, Bruselas valora contramedidas adicionales más allá de los aranceles. Francia ha planteado activar el llamado instrumento anti-coerción, la herramienta comercial más potente de la UE y que nunca se ha utilizado. Su diseño no es defensivo, sino disuasorio: permite imponer aranceles, restringir inversiones, limitar el acceso al mercado europeo o vetar a empresas extranjeras en contratos públicos cuando un país utiliza el comercio como arma política. 

Pero la escalada no se queda ahí. Porque la UE ha congelado la ratificación del acuerdo comercial alcanzado con EEUU el pasado verano, un pacto que ya en su momento fue muy criticado en Europa por ser claramente favorable a Washington. El Parlamento Europeo, con el apoyo de los principales grupos políticos, ha dejado claro que no seguirá adelante mientras continúe la amenaza arancelaria. Esta vez el mensaje es inequívoco: no habrá concesiones comerciales bajo chantaje.

Las consecuencias económicas pueden ser relevantes. Si Trump aplica el arancel del 25%, las exportaciones europeas a EEUU pueden caer hasta un 50%, con Alemania, Suecia y Dinamarca entre los países más expuestos. El riesgo llega además en un momento delicado, cuando las Bolsas europeas venían comportándose mejor que las estadounidenses gracias al aumento del gasto fiscal alemán, el impulso del rearme europeo y una política monetaria laxa que ha vuelto a situar los tipos de interés, en términos reales, en el 0%.

Todo esto revela un cambio de fondo. Ya no hablamos de fricciones comerciales clásicas ni de disputas arancelarias sectoriales. Estamos ante el uso explícito del comercio como herramienta de presión geopolítica para forzar decisiones territoriales y estratégicas. Y Europa empieza a asumir que ceder en este punto tendría un coste mucho mayor que responder al agresor.

"Cuando el más fuerte obtiene lo que quiere mediante la simple amenaza, la pregunta no es qué ha ganado hoy, sino qué exigirá mañana. Ese es el verdadero dilema al que se enfrenta Europa, que empieza a asumir que la ambición de Trump va mucho más allá de un conflicto puntual o de una negociación especialmente dura. Su forma de relacionarse con el mundo no distingue entre aliados y rivales, sino entre quienes hablan el lenguaje de la fuerza y quienes no", subraya Pablo Gil.

La paradoja es inquietante. El temor a enfrentarse de tú a tú con EEUU ha colocado a Europa en una posición de debilidad que Trump parece interpretar como una invitación a seguir apretando. Y eso explica por qué respeta a quienes se mantienen firmes (China, Rusia o incluso Corea del Norte) mientras desprecia a quienes confían únicamente en la contención y la diplomacia.

Hasta ahora, solo China se ha atrevido a plantarle cara, mientras que Putin se ha limitado a ganarse su favor con promesas que rara vez se materializan. La incógnita es si Europa será capaz de defender algunas líneas rojas, incluso asumiendo el coste que ello implique. Si lo hace, podrían darse dos efectos relevantes: que Trump empiece a respetar a la Unión Europea como un actor con peso real, y que el resto del mundo comprenda que, cuando se actúa de forma coordinada, aún existe margen para frenar al 'matón del barrio'. Porque no hacerlo suele tener una consecuencia clara: antes o después, el abuso deja de ser esporádico y pasa a ser permanente.

Investors Observer: empresas y consumidores de EEUU no quieren más aranceles

Un análisis de Investors Observer incorpora otro enfoque: Trump apaga, al menos de momento, el incendio provocado en el Foro de Davos y da marcha atrás en sus amenazas de aranceles adicionales a los países que enviaron soldados a Groenlandia ("un trozo de hielo", según el presidente de EEUU) no por la presión de los exportadores europeos, sino de las empresas y los consumidores estadounidenses, que soportarían "miles de millones$ en costos autoinfligidos".

Las empresas y los consumidores estadounidenses habrían soportado el 96 % de la carga arancelaria total: 26.780 millones$ de los 27 900 millones entre aranceles base y los aplicados por Groenlandia combinados.

33 estados de EEUU incluyen a uno o más de los ocho países europeos afectados por los aranceles entre sus cinco principales socios importadores, y habrían tenido que asumir 11.360 millones$ en costos arancelarios adicionales por Groenlandia entre febrero y diciembre de 2026. En estos 33 estados, las empresas y los consumidores estadounidenses habrían tenido que absorber 10.910 millones de dólares en costos arancelarios por Groenlandia en ese mismo período. 

Georgia, Carolina del Norte y Nueva Jersey habrían absorbido 7.000 millones$ en costos arancelarios combinados. 31 estados de EEUU incluyen a Alemania entre sus cinco principales socios importadores, con Maryland y Rhode Island como su número 1. En todo EEUU, la carga arancelaria total de Groenlandia para los estadounidenses habría sido de 31.880 millones de dólares entre febrero y diciembre de 2026.

Esto explicaría que Trump haya tenido que hacer un nuevo TACO (Trump Always Chickens Out, Trump Siempre se Acobarda), un acrónimo que cobró relevancia en mayo de 2025 tras la marcha atrás que hizo el presidente de EEUU tras proclamar en abril el Día de la Liberación Arancelaria.

Inversis: la volatilidad se puede trasladar a energía, inflación, y primas de riesgo

Inversis espera que la economía global crezca un 3,3% este año, en un contexto de estabilidad macroeconómica, pero con un incremento de los riesgos geopolíticos. El análisis de su estratega jefe macroeconómico, Ignacio Muñoz-Alonso, plantea un escenario de continuidad, aunque sin un impulso cíclico claro. 

En EEUU, el debate sobre una posible recesión continúa presente, pero sin materializarse en los datos. La economía muestra signos de desaceleración, pero no de contracción. El Fondo Monetario Internacional mejora sus previsiones de crecimiento desde un 2,1% en 2025 a un 2,4% este año, lo que apunta a un escenario de crecimiento moderado. Observa que el mercado laboral se está ajustando de forma gradual y heterogénea, sin los patrones típicos de una recesión clásica. El aumento del desempleo es contenido y se concentra en colectivos concretos, mientras que el empleo cualificado muestra mayor resiliencia. Este comportamiento es coherente con una economía que pierde impulso, pero que sigue siendo capaz de absorber el ajuste. La confianza del consumidor, tras tocar mínimos a lo largo de 2024, experimentó una mejoría a finales de 2025, lo que contribuye a estabilizar el escenario económico. Por tanto, la economía estadounidense se mueve en una fase de fragilidad contenida, lejos de una recesión profunda.

En Europa, el crecimiento sigue siendo más débil que en EEUU, aunque presenta señales de estabilización. El comportamiento entre países es muy desigual. Mientras que naciones periféricas como España mantienen ritmos de crecimiento cercanos al 2,3% y algunos países del Este como Polonia superan el 3%, las grandes economías del núcleo europeo avanzan con mayor dificultad. En el caso de Alemania, la aprobación de un paquete fiscal expansivo en marzo podría traducirse en una mejora del crecimiento a partir de 2026, en torno al 1,2%,actuando como posible catalizador para el conjunto de la región.

La geopolítica se consolida como la principal fuente de riesgo para el escenario macroeconómico. Los principales focos de fricción están puestos en Venezuela, Irán y Groenlandia, manteniendo elevado el riesgo de episodios de volatilidad que podrían trasladarse a precios de la energía, inflación y primas de riesgo financieras. En el caso venezolano, una eventual reintegración parcial en los mercados energéticos internacionales podría tener efectos limitados sobre el equilibrio de éstos por la capacidad productiva real del país. Respecto a Irán, destacan que el riesgo es de disrupción, con escenarios que podrían elevar de forma estructural las primas de riesgo.

Los bancos centrales han dejado atrás la fase más intensa de lucha contra la inflación y entran ahora en una etapa de gestión de riesgos. El fuerte aumento del gasto por intereses y las tensiones fiscales limitan el margen para mantener tipos elevados durante mucho tiempo. El escenario base de Inversis contempla hasta dos recortes de tipos por parte de la Fed a lo largo de este año; y un entorno de tipos relativamente estable hasta mediados de 2027 en el BCE.

En renta fija, Inversis sobre pondera crédito de calidad y evita los tramos más largos de la curva, donde el riesgo fiscal es mayor. El foco se sitúa en duraciones medias, donde el binomio rentabilidad-riesgo resulta más atractivo. En cuanto a renta variable, la entidad mantiene una exposición alineada con el benchmark, con una clara preferencia por sectores defensivos y estructuralmente favorecidos como salud, industria y defensa, mientras infra pondera consumo discrecional, inmobiliario y utilities. La inteligencia artificial deja de ser tratada como un bloque homogéneo y pasa a analizarse deforma más selectiva, diferenciando claramente entre ganadores y perdedores.

Lombard Odier: el miedo geopolítico es más rápido que su impacto real

El último Global CIO Viewpoint – The Intelligent Allocator, 'Geopolitical fear travels faster than capital', elaborado por Michael Strobaek (Global Chief Investment Officer) y Clément Dumur (Portfolio Manager) de Lombard Odier, se centra en cómo la creciente fragmentación geopolítica y el auge de la “geoeconomía” influyen en los mercados financieros, y por qué el miedo geopolítico suele transmitirse más rápido que su impacto económico real.

El modelo internacional basado en reglas propio de la era de la globalización ha evolucionado hacia un nuevo orden marcado por la geoeconomía y la autonomía estratégica. Pero, salvo que se produzcan disrupciones en los mercados energéticos o en las cadenas de suministro, el estrés geopolítico tiende a tener un impacto limitado y de corta duración en los precios de los activos.

Los inversores deben evaluar si los eventos geopolíticos generan restricciones económicas o de recursos relevantes y si afectan a la capacidad de las empresas para generar beneficios. En lugar de intentar anticipar shocks geopolíticos, la clave está en construir carteras resilientes, apoyadas en una asignación estratégica de activos robusta y de largo plazo.

UBP: cambios geopolíticos y carrera por dominar la IA, claves

El UBP Investment Outlook 2026 se centra en un contexto marcado por los cambios geopolíticos y la carrera estratégica por el liderazgo en inteligencia artificial (IA). Michaël Lok, Group CIO and Co-CEO de Union Bancaire Privée, señala:Para nuestra perspectiva de inversión en 2026, hemos desarrollado nuestras convicciones en torno a dos fuerzas principales que están transformando la economía global. La reestructuración en curso del orden geopolítico mundial, junto con la carrera estratégica por el dominio de la IA, constituye la piedra angular de nuestro enfoque para la construcción de carteras este año. A medida que avanza 2026, la economía global entra en una transición clave, pasando de una resiliencia fragmentada a un crecimiento sincronizado, mientras la inflación retorna a un camino más normalizado y moderado”. Entre las cuestiones clave para este año:

  • Los ganadores a largo plazo de la inteligencia artificial
  • Una nueva era para la tecnología china
  • El auge de la demanda de energía
  • El acaparamiento de metales y minerales impulsa su demanda
  • Argumentos a favor de la deuda de los mercados emergentes
  • El mercado alcista del oro continuará

Espera que la economía global crezca a un ritmo constante del 3,2% en 2026, con EEUU liderando con un crecimiento superior al 2%, respaldado por la actividad resiliente en Asia y una recuperación gradual en China. El inicio del año será más lento, con la actividad del primer trimestre todavía afectada por los efectos persistentes de los aranceles estadounidenses y los ajustes en las cadenas de suministro. No obstante, se espera que la actividad global se acelere a medida que avance el año. Alemania se encamina hacia una recuperación, mientras que se espera que Reino Unido y Japón registren un crecimiento moderado de alrededor del 1%. La zona euro, proyectada para crecer un 1,1% en 2026, se beneficiará de las medidas de estímulo económico en Alemania y del buen desempeño de sus países periféricos. "Nuestra perspectiva sobre la renta variable sigue siendo positiva, ya que se espera que las ganancias globales se aceleren y se expandan a lo largo de la cadena de valor de la IA, en particular a través del aumento de la demanda de electricidad, pero también en otros sectores tras tres años de un crecimiento deslucido fuera del sector tecnológico estadounidense. Sin embargo, en un contexto de valoraciones elevadas, se requiere una mayor diversificación y una gestión de riesgos más disciplinada, incluyendo oportunidades tácticas", subraya.

Es probable que los bancos centrales mantengan políticas monetarias acomodaticias para sostener la actividad económica. En 2026, se espera que las reducciones de tipos de interés sean más significativas en las economías desarrolladas. Los bancos centrales de EEUU y Reino Unido podrían seguir una estrategia agresiva sobre los tipos clave, justificada por la debilidad de sus respectivos mercados laborales y una fuerte caída de la inflación. La mejora general de los fundamentales también favorece a la deuda de alto rendimiento y de mercados emergentes, cuyo rendimiento superior debería mantenerse durante todo el año. "Mientras tanto, es probable que la trayectoria del oro se modere tras un repunte excepcional en 2025. No obstante, mantenemos una visión positiva de su tendencia secular al alza y su papel como componente fundamental de la diversificación de carteras”, añade.

11Dec

El nuevo presidente de la Reserva Federal también estará bajo escrutinio, y "si bien no prevemos que la política monetaria estadounidense quede supeditada a las preocupaciones políticas, sí constituye un riesgo con amplias implicaciones para los mercados globales".

Miguel Ángel Valero

El Outlook 2026: Expanding return horizons (Expandiendo los horizontes de rentabilidad) de Lombard Odier ha sido elaborado por Michael Strobaek, Global CIO Private Bank, y Samy Chaar, Chief Economist and CIO Switzerland. El Director Global de Inversiones subraya que "un nuevo orden mundial comenzó a gestarse en 2025, pero los mercados ignoraron las volatilidades del año para alcanzar nuevos máximos gracias a las sólidas ganancias corporativas y las inversiones en inteligencia artificial".

"Tras dos años de rendimiento excepcional, 2026 se enfrenta ahora a una serie de pruebas de realidad. En primer lugar, en la economía estadounidense, necesitaremos confirmar que el mercado laboral se mantiene estable y que la inflación se ha estabilizado. Los importadores y consumidores sentirán plenamente el impacto de los aranceles el próximo año. Incluso si la Corte Suprema revoca su aplicación, los aranceles se mantendrán vigentes bajo diferentes regulaciones y continuarán extendiéndose al comercio mundial", advierte. 

El nuevo presidente de la Reserva Federal también estará bajo escrutinio, y "si bien no prevemos que la política monetaria estadounidense quede supeditada a las preocupaciones políticas, sí constituye un riesgo con amplias implicaciones para los mercados globales". 

En noviembre, también habrá mucho en juego en las elecciones legislativas de mitad de mandato, que tradicionalmente suponen un reto para los titulares, con el control republicano del poder legislativo en juego.

En Europa, con incertidumbres políticas y fiscales en varios países, mucho depende de si Alemania cumplirá con las inversiones previstas en infraestructura, tecnología y defensa. China, mientras tanto, ha establecido medidas a cinco años vista para impulsar la demanda interna y aprovechará su tregua comercial con EEUU para impulsar su independencia tecnológica.

Mientras tanto, la IA está transformando los flujos de capital. Los beneficios empresariales nos aportarán más claridad sobre el retorno de la inversión y los riesgos de la IA. Los inversores ya son más perspicaces en cuanto a la escala del gasto y buscan indicios sólidos de monetización. 

Sin embargo, la concentración del mercado y las exigentes valoraciones dejan poco margen para la complacencia de los inversores. Las tormentas de 2025 demostraron que mantener la inversión es rentable cuando los fundamentos se mantienen sólidos. "Entramos en 2026 con una postura disciplinada en nuestras carteras, anclada en perspectivas estratégicas y con una sólida diversificación entre regiones y clases de activos. En los mercados de renta variable, prevemos una expansión del rendimiento, con expectativas de crecimiento de las ganancias globales que respaldan sólidas ganancias, especialmente en los mercados emergentes", apunta. 

La bajada de los tipos de interés en EEUU, la depreciación del dólar y la tregua comercial entre EEUU y China son factores favorables. La deuda de los mercados emergentes ofrece el valor más atractivo en renta fija. 

"Prevemos que el oro seguirá subiendo, y nuestra asignación dedicada debería seguir ofreciendo diversificación. Para capear la volatilidad y aumentar la resiliencia, las carteras también deben incluir exposición a activos privados y fondos de cobertura cuando corresponda", añade.

Si la economía global continúa asimilando la incertidumbre política, el ciclo actual, poco espectacular pero positivo, puede continuar. Sin embargo, aún existen muchas maneras en que los mercados pueden descarrilar. El listón del rendimiento se ha elevado, y "nos mantenemos alerta", subraya.

En el Outlook 2026 Lombard Odier vaticina un crecimiento económico global moderado pero persistente en 2026, con políticas fiscales expansivas y apoyo monetario contrarrestando tensiones comerciales y geopolíticas. EEUU experimentará un crecimiento por debajo de su potencial debido a debilidad en el mercado laboral y tarifas, con tasas de interés cayendo al 3% para fin de año. En la Eurozona, se espera una expansión cercana al 1%, con inflación controlada y tipos al 2%. China mantendrá un crecimiento superior al 4%, mientras Japón verá subidas de tipos al 1% y economías emergentes se beneficiarán de financiación más fácil.

En este escenario, los expertos de Lombard Odier vislumbran oportunidades en mercados emergentes y oro como diversificadores clave en un entorno volátil. Recomiendan acciones de mercados emergentes con crecimiento de beneficios del 15%, renta fija emergente y oro, que podría alcanzar los 4.600$ por onza. En renta variable desarrollada, rotación hacia Europa y Suiza por valoraciones atractivas; en alternativos, private equity y activos descarbonizantes. Los bonos soberanos como los gilts británicos ofrecen oportunidades por recortes de tipos esperados.

13Oct

Las ventas al exterior de China alcanzaron su mayor crecimiento en los últimos seis meses al avanzar un 8,3% interanual en septiembre, a pesar de que las exportaciones hacia EEUU retrocedieron un 27% (el sexto mes consecutivo con retrocesos a tasas de doble dígito).

Miguel Ángel Valero 

Continúa el cierre del Gobierno en EEUU, tras al menos cinco votaciones infructuosas para reabrirlo, pero con la voluntad de alcanzar un acuerdo. Pese a ello, Donald Trump incrementaba la incertidumbre en el frente comercial. La Casa Blanca ha amenazado con aranceles generalizados adicionales del 100% a las importaciones chinas, subida sustancial frente al 55% actual vigente, en respuesta al endurecimiento de controles de exportación chinos sobre tierras raras y el anuncio de investigación antimonopolio sobre Qualcomm. Los aranceles a China se colocarían en niveles similares a lo que se impuso en el Día de la Liberación.  

China, por su parte, ha advertido de represalias, defendiendo la legitimidad de sus controles y activando además licencias y nuevas restricciones que abarcarán materiales y equipos a partir del 1 de diciembre. 

El mercado se encuentra pendiente de la ventana política previa a APEC, en donde está en el aire la reunión prevista entre Trump y Xi Jinping. 

En China, en un momento en el cual se elevan las tensiones comerciales con Estados Unidos, se han publicado cifras relativas al comercio exterior y que muestran una notable fortaleza de las exportaciones. Las ventas al exterior de China alcanzaron su mayor crecimiento en los últimos seis meses al avanzar un 8,3% interanual en septiembre, a pesar de que las exportaciones hacia EEUU retrocedieron un 27% (el sexto mes consecutivo con retrocesos a tasas de doble dígito). 

Estos datos refrendan la capacidad que está mostrando China de redirigir sus ventas exteriores hacia otras economías, que avanzaron un 14,8% (exportaciones totales excluyendo ventas a EEUU) y destacó especialmente el crecimiento de las exportaciones a Vietnam, que fueron del 25% o las realizadas a la Unión Europea que escalaron un 14%. 

Las tensiones comerciales han vuelto a impactar negativamente en los mercados bursátiles globales. El índice mundial retrocedió un 2,1% durante la semana, siendo la sesión del viernes la más desfavorable desde abril y la tercera peor en lo que va del año. Esta caída tuvo un marcado carácter cíclico, con los sectores de consumo discrecional (-3,5% semanal) y energía (-3%) liderando los descensos. No obstante, el sector tecnológico no se vio especialmente afectado, cayendo en línea con el agregado global (-2,1%). En contraste, los sectores que lograron esquivar las pérdidas fueron las utilities (+1%) y el consumo básico (+0,1%).  Los mercados más golpeados fueron los estadounidenses (-2,4% semanal) y los chinos (-3,3%), afectados por las crecientes fricciones comerciales.

En renta fija, la duración actuó como refugio frente a la corrección de los activos de riesgo, favoreciendo la apreciación de los bonos con vencimientos más largos. La rentabilidad del bono soberano a 10 años cerró la semana por debajo del 4,1% en EEUU.

El aumento de la volatilidad en los mercados bursátiles también ha repercutido en los diferenciales de crédito, especialmente en el segmento de alto rendimiento (high yield), con incrementos semanales de 30 puntos básicos (pb) tanto en el crédito de menor calidad estadounidense como en el europeo, que han vuelto a superar los 300 pb.

Las tensiones se han trasladado también al mercado de divisas. Tras alcanzar niveles de 1,15 EUR/USD durante la semana, la reactivación de los conflictos comerciales devolvió al par a cotas de 1,16 EUR/USD, cerrando la semana sin cambios significativos.

En el mercado de materias primas, un mismo evento generó dos reacciones distintas. Por un lado, el petróleo se vio presionado por el aumento de la oferta de la OPEP, y su desplome se intensificó el viernes tras las amenazas dirigidas a China, dejando al precio del barril Brent por debajo del 64 $/barril. Por otro lado, el oro mantuvo su tendencia alcista, superando los 4.000 $/onza. A pesar de la volatilidad, la incertidumbre comercial impulsó nuevamente al oro que cerró la semana con un avance del +3,4%.

Lombard Odier: EEUU y China alcanzarán un compromiso

El último CIO Office Flash Viewpoint, elaborado por Nannette Hechler-Fayd’herbe, Head of Investment Strategy, Sustainability and Research, CIO EMEA de Lombard Odier, subraya que las tensiones comerciales entre EEUU y China se han intensificado debido a una serie de posibles nuevas restricciones sobre las tierras raras, la imposición de aranceles adicionales y los controles a las exportaciones de software.

Esta escalada en las relaciones comerciales no debe subestimarse, aunque podría interpretarse como un preludio a negociaciones antes de una serie de fechas límite.

"Nuestra expectativa es que Estados Unidos y China alcancen un compromiso, dado su nivel de interdependencia económica; sin embargo, los riesgos de una mayor escalada persisten, por lo que seguimos de cerca cada desarrollo. En los portafolios, nuestras posiciones con sobre ponderación en renta fija y oro, y la infra ponderación en acciones estadounidenses, parecen bien posicionadas para resistir un período de elevada incertidumbre", resalta. 

La secuenciación deliberada de plazos clave apunta a un deseo mutuo de mantener las conversaciones y, potencialmente, alcanzar un acuerdo:

  • 20-23 de octubre: El XV Plan Quinquenal se formalizará durante el IV Pleno del XX Comité Central del Partido Comunista Chino.
  • 29-30 de octubre: Posible visita del presidente Trump a Corea del Sur, tras un viaje programado a Japón.
  • 31 de octubre - 1 de noviembre: Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Corea del Sur, con probable asistencia del presidente Xi Jinping.
  • 1 de noviembre: Entrarán en vigor los aranceles adicionales del 100% de EEUU sobre China
  • 8 de noviembre: Entrarán en vigor los nuevos controles de exportación de China sobre tierras raras, materiales para baterías y materiales superduros.
  • 1 de diciembre: Entrarán en vigor los controles extraterritoriales de exportación de China sobre tierras raras.

Ebury: freno a la subida del dólar

El dólar tuvo una de sus mejores semanas en meses, mientras que la incertidumbre política francesa lastró al euro. Sin embargo, la reanudación de la guerra comercial entre EEUU y China supuso un revés para los activos de riesgo a última hora del viernes. Las acciones cayeron bruscamente, los bonos del Estado repuntaron y el dólar se vendió de forma moderada, para luego estabilizarse y recuperarse a primera hora del lunes en los mercados asiáticos. 

"No identificamos patrones claros en los mercados de divisas, ya que la mayoría de ellas cayeron frente al dólar de forma simultánea", precisa el Análisis Semanal del Mercado de Divisas de Ebury. Sin embargo, la divisa con peor rendimiento fue el real brasileño, que cayó casi un 4 % debido al nerviosismo en torno a la situación fiscal del país. 

La atención debería seguir centrada en el recrudecimiento de la guerra comercial entre EEUU y China, así como en la posibilidad de que se alcance un acuerdo para reabrir la administración federal estadounidense.

  • EUR El revuelo político en Francia fue, sin duda, uno de los factores que impulsaron al dólar la semana pasada, ya que el euro se ha convertido en la principal alternativa al billete verde como reserva de valor y medio de cambio. Aunque hasta ahora se han evitado los peores escenarios (nuevas elecciones y/o la dimisión de Macron), la capacidad del Gobierno para aprobar un presupuesto es muy dudosa y podría continuar ejerciendo presión sobre la moneda común, ya que las preocupaciones fiscales están cobrando cada vez más importancia en los mercados. No hay muchas publicaciones económicas en la agenda esta semana, por lo que la atención seguirá centrada en la situación política francesa. 
  • USD La falta de datos económicos debido al cierre de la administración está dificultando enormemente la labor de evaluar el estado de la economía estadounidense. Además, sigue sin vislumbrarse un final del cierre, pero, a pesar de ello, los mercados no parecen muy preocupados y se muestran mucho más inquietos por el recrudecimiento del conflicto comercial con China. Tras la imposición de controles adicionales a las exportaciones de tierras raras por parte de China, EE. UU. ha amenazado con imponer al gigante asiático un arancel adicional del 100 % que entraría en vigor el 1 de noviembre. Al establecer esta fecha, Trump deja cierto margen de tiempo para negociar. Al conocerse esta noticia el dólar se depreció, lo que parece confirmar que los inversores consideran que las guerras comerciales son perjudiciales para el dólar.
  • GBP En el Reino Unido, los mercados siguen analizando la situación fiscal del país, aunque el presupuesto de 2026 no se hará público antes del 26 de noviembre. La huida hacia activos refugio el viernes benefició al mercado de bonos soberanos británicos, y los de muchos otros países. Los datos económicos se están comportando razonablemente bien hasta ahora. El informe del mercado laboral de esta semana nos proporcionará una referencia clave para determinar el estado de la economía británica, pero creemos que la libra esterlina seguirá cotizando muy en línea con el euro en el futuro cercano. 
29Sep

"Nuestra visión favorable hacia la renta variable incluye una preferencia por los mercados emergentes frente a los desarrollados, complementada con una mayor exposición al sector sanitario y a acciones suizas".

El Informe Mensual de Estrategia de Inversión Aumentando la posición en oro a sobre ponderar y ajustando las preferencias en renta variable a medida que el rally se amplía” de Lombard Odier avisa que los riesgos para el escenario base de una desaceleración no recesiva en EEUU incluyen un debilitamiento del mercado laboral estadounidense, el aumento de los aranceles, riesgos fiscales en las economías desarrolladas, la incertidumbre política en Japón y la ausencia de un estímulo transformador en China que respalde la débil demanda.

"Mantenemos una asignación de activos moderadamente orientada al riesgo en un contexto de relajación por parte de la Reserva Federal. Conservamos una sobre ponderación en renta variable a través de los mercados emergentes (ME) y aumentamos la exposición a acciones suizas, al tiempo que reducimos nuestra exposición a EEUU", explica.

En renta fija global, "mantenemos la sobre ponderación en mercados emergentes y en deuda corporativa con grado de inversión. Sostenemos una posición infra ponderada en deuda soberana y prevemos una mayor debilidad del dólar estadounidense. Estimamos un incremento en el precio del oro y hemos elevado nuestra asignación a sobre ponderado, lo que también mejora la diversificación de la cartera".

"Nuestra visión favorable hacia la renta variable incluye una preferencia por los mercados emergentes frente a los desarrollados, complementada con una mayor exposición al sector sanitario y a acciones suizas, dado que la reducción de las incertidumbres políticas debería favorecer un mayor potencial alcista", apunta.

"Nuestra postura positiva en renta fija global se refleja en la preferencia por bonos corporativos con grado de inversión y deuda de mercados emergentes, siendo la deuda soberana el segmento menos atractivo. Dentro de este, preferimos los gilts británicos frente a los Treasuries estadounidenses y los Bunds alemanes. En bonos de alto rendimiento, favorecemos los denominados en euros frente a los denominados en dólares estadounidenses", argumenta.

"Elevamos nuestra previsión a 12 meses para el precio del oro hasta los 3.900$ por onza. Mantenemos una visión negativa sobre el dólar estadounidense. Conservamos una visión positiva sobre el yen, cuya etapa de bajo rendimiento parece estar llegando a su fin", concluye.