27May

Las posiciones bajistas en acciones del S&P 500 han saltado al 3%, el nivel más alto en más de una década, justo cuando por segundo mes seguido en que los consumidores norteamericanos mencionan la inflación ligada a la guerra con Irán como su principal preocupación.

Miguel Ángel Valero

El Euribor sube al 2,8% en mayo en vísperas de la subida de tipos del Banco Central Europeo (BCE) en su reunión del 11 de junio, frente al 2,747% en abril, por lo que corren malos tiempos para los que tienen contratada una hipoteca variable. El analista hipotecario del comparador financiero HelpMyCash, Miquel Riera, explica que “lo más probable es que ese día se anuncie una subida de los tipos de interés aplicados, con el objetivo de combatir la inflación generada por el conflicto en Oriente Medio”.

Debido al aumento del Eurobor , las cuotas de las hipotecas variables que se revisen con el valor demayo (ya sea de manera anual o semestral) experimentarán un incremento importante. Y es que el último registro de este índice es superior tanto al de hace un año (2,081% en mayo de 2025) como al de hace seis meses (2,217% en noviembre de 2025).

Para una hipoteca variable media de 150.000€, a 25 años y con un interés de Euribor más 1%, si se revisa anualmente con el último valor del índice, sus cuotas subirán de los 718 a los 775€, aproximadamente; unos 57€ más al mes (unos 690€ al año). Y si la actualización es semestral, las mensualidades pasarán de 728 a 775€, aproximadamente; unos 47 más al mes (más de 280 al semestre). “Cuanto menos tiempo haya pasado desde que se formalizó la escritura, mayor será el impacto de la subida del Euribor”, asegura Riera.

“Los que tengan un interés mixto deben revisar su contrato para averiguar si su interés pasa a ser variable este año”, advierte. En caso afirmativo, las cuotas también experimentarán una subida.

El alza del Euribor confirma una tendencia que empezó en marzo, cuando el valor mensual de este índice pasó del 2,221% al 2,565%. En abril, este índice registró un nuevo aumento, esta vez hasta el 2,747%. Y en mayo se ha producido su tercer incremento consecutivo; hasta el 2,8%. Según Riera, la culpa de esta escalada la tiene el conflicto armado de Oriente Medio que, desde finales de febrero, dispara el precio tanto del petróleo como del gas. El coste de la vida, por lo tanto, también subió: la inflación de la Eurozona pasó del 1,9% de febrero al 3% de abril; por encima del nivel que se considera óptimo (2%). 

El Euribor representa el interés medio al que los principales bancos europeos se prestan dinero entre ellos, así que suele subir cuando se prevé un incremento en los tipos del BCE. “Su actual tendencia al alza se produce porque el índice se está adelantando a los próximos movimientos del BCE", explica Riera. Si no se resuelve el conflicto en Oriente Medio y la inflación sigue disparada, es posible que se produzcan nuevos movimientos del BCE y que el índice escale aún más. Así, en el escenario más pesimista, el Euribor podría cerrar el año en el 2,9%, sin descartar valores superiores al 3%. Ahora bien, si se llega pronto a un acuerdo y la inflación se relaja, es probable que el valor de este índice se modere y que recupere niveles parecidos a los registrados antes de que se iniciara el enfrentamiento (en torno al 2,3%).

Coface: China sufre por Oriente Medio pero menos que otros países de Asia

El conflicto de Oriente Medio también afecta a China, a pesar de, según un análisis de Coface, esta mejor equipada para hacer frente a los shocks energéticos. El aumento de los costes de los insumos, combinado con una desaceleración de la demanda global, está presionando los márgenes empresariales , ya de por sí ajustados. A diferencia de muchos países asiáticos altamente dependientes de las importaciones de hidrocarburos, China dispone de varios amortiguadores frente a una crisis prolongada en Oriente Medio. Su mix energético sigue estando dominado por el carbón doméstico, mientras que el petróleo y el gas representan conjuntamente el 39% del consumo final de energía , muy por debajo de la media global (62%).

A ello se suman importantes capacidades de almacenamiento: en caso de interrupción temporal, las reservas estratégicas de petróleo pueden cubrir cerca de 100 días de importaciones netas . Como resultado, pese a la importancia del estrecho de Ormuz —por donde pasa el 35% del petróleo destinado a China —,los riesgos de escasez física inmediata siguen siendo limitados.

Aunque los flujos continúan, su coste está aumentando. El alza de los precios de la energía y los productos químicos ha comenzado a trasladarse al conjunto de la economía china. En marzo, los precios de producción subieron un 0,5% interanual, el primer aumento en más de tres años. El sector petroquímico contribuyó significativamente a este incremento. Por ahora, este aumento de costes está siendo absorbido en gran medida por los sectores intermedios y finales, en un contexto de demanda final aún frágil. Los precios al consumidor se mantienen moderados , apoyados por mecanismos de regulación del precio del combustible, el aumento del peso de los vehículos eléctricos y los subsidios a las refinerías estatales.

El aumento persistente de los costes de los insumos está empezando a erosionar la rentabilidad empresarial. Varios sectores —textil, químico y fibras sintéticas — ya están reduciendo su producción. Las crecientes exigencias regulatorias y los costes de cumplimiento agravan esta presión. Las pymes parecen especialmente vulnerables, ya que tienen menor capacidad de negociación para trasladar los aumentos de costes. Por el contrario, los grandes grupos se benefician de contratos de suministro a largo plazo, economías de escala y balances más sólidos.

Paradójicamente, la crisis podría reforzar la posición industrial de China frente a competidores asiáticos más expuestos a shocks energéticos , como los países de la Asean e India. También está acelerando la demanda global de tecnologías verdes chinas , especialmente en vehículos eléctricos, baterías y energía solar. 

Sin embargo, el riesgo se encuentra en otro lugar: un conflicto prolongado que provoque un aumento sostenido de los precios de la energía podría afectar gravemente al crecimiento global . Una duplicación de los precios energéticos respecto a los niveles previos a la guerra podría reducir el crecimiento global en más de un 1% en 2026, con repercusiones sobre la demanda dirigida a China. Según Junyu Tan, economista de Coface para el norte de Asia , “China está logrando evitar un gran shock de suministro gracias a su mix energético y a su ecosistema industrial. Pero el aumento sostenido de los costes está creando una nueva vulnerabilidad: la de los márgenes, particularmente para las empresas más expuestas y con menor capacidad de trasladar los incrementos de precios”.

TIBA: la logística es estratégica para la continuidad de las empresas

Por su parte, TIBA Contract Logistics avisa en Logis Forum 2026 que la geopolítica está condicionando cada vez más las decisiones logísticas de las organizaciones, obligándolas a rediseñar rutas, diversificar proveedores, ganar visibilidad sobre sus operaciones y reforzar sucapacidad de anticipación ante posibles disrupciones. En este sentido, la logística ha dejado de ser una función puramente operativa para convertirse en un elemento estratégico para la continuidad y competitividad de las empresas. La necesidad de garantizar el suministro, anticipar incidencias y responder con agilidad ante entornos cambiantes está impulsando una transformación profunda de las cadenas logísticas a nivel global. “La geopolítica ha pasado de ser un factor externo a convertirse en una variable estructural dentro de la planificación logística. Hoy las compañías necesitan cadenas de suministro más ágiles, flexibles y preparadas para operar en un entorno mucho más dinámico e incierto”, señala Raúl Sanz, Iberia & Mexico Contract Logistics Manager de TIBA.

En paralelo, las empresas están acelerando la incorporación de herramientas tecnológicas que permitan mejorar la toma de decisiones y aumentar la capacidad de respuesta ante incidencias. Tecnologías como la IA, la analítica avanzada o las plataformas de visibilidad en tiempo real están ganando peso como herramientas clave para optimizar operaciones, mejorar la trazabilidad y reforzar la eficiencia de las cadenas de suministro.

Lombard Odier: sobre ponderación de Bolsas emergentes

El informe de Estrategia de Inversión de Lombard Odier de mayo destaca que la expansión económica global continúa a pesar del shock petrolero, impulsada por las enormes inversiones en IA, el consumo en EEUU, el gasto fiscal alemán y el apoyo gubernamental en Japón y China. El desempeño de las economías de mercados emergentes ha divergido en función del liderazgo tecnológico y la seguridad energética.

"Mantenemos una postura moderadamente favorable al riesgo y una sobre ponderación en renta variable en las carteras a través de mercados emergentes, donde tanto la valoración como las perspectivas de crecimiento de beneficios son atractivas. Sobre ponderamos los bonos de mercados emergentes en moneda fuerte y mantenemos una infra ponderación en bonos soberanos. Conservamos una visión negativa sobre el dólar y seguimos sobre ponderando el oro", señala.

En renta variable, "mantenemos una postura neutral sobre la renta variable de mercados desarrollados, ya que unos beneficios resilientes y unas condiciones macroeconómicas globales favorables se ven compensados por valoraciones ajustadas, incertidumbres geopolíticas y unas perspectivas de tipos de interés menos claras. El sólido impulso de beneficios y un importante descuento en valoración respaldan nuestra expectativa de un mejor desempeño de los mercados emergentes".

"Mantenemos nuestra postura neutral sobre la renta fija global, al tiempo que seguimos favoreciendo la deuda de mercados emergentes. En los bonos gubernamentales, los movimientos recientes del mercado continúan estando impulsados en gran medida por los precios del petróleo. Seguimos infra ponderados, pero favorecemos vencimientos de 5-7 años en Europa, Suiza y Australia, y vencimientos a cinco años en EE. UU", añade.

Las divisas de materias primas y cíclicas con mayores rendimientos están mostrando un desempeño cada vez mejor frente al dólar, mientras que las divisas de bajo rendimiento de países importadores netos de energía están rezagadas. En un entorno de búsqueda de rentabilidad, los precios del oro podrían consolidarse a corto plazo, pero "estructuralmente mantenemos una visión positiva y conservamos nuestro objetivo de precio a 12 meses de 5.400$ por onza".

UBP: las expectativas de subidas de tipos dominan el rendimiento de los activos

La última Perspectiva Semanal de UBP: Los tipos de interés, en el centro de atención mientras los mercados navegan la geopolítica considera que los mercados se vieron impulsados por los cambios en las expectativas sobre los tipos de interés y los acontecimientos geopolíticos, con las tensiones entre EEUU e Irán añadiendo volatilidad. La renta fija repuntó, ya que la moderación de la inflación y las señales del banco central reforzaron unas perspectivas de política monetaria más cautelosas. La renta variable se mantuvo resistente, respaldada por unos sólidos resultados empresariales, especialmente en el sector tecnológico. El dólar se mantuvo firme gracias a una postura relativamente restrictiva de la Fed, mientras que los datos europeos más débiles lastraron al euro. En general, las expectativas sobre los tipos de interés siguen dominando el rendimiento de los distintos activos.

UBS: los resultados de las empresas respaldarán nuevas subidas de las Bolsas

La evolución de la situación en Oriente Medio y los rendimientos todavía elevados de los bonos podrían poner a prueba el rally bursátil global. Siguen siendo probables episodios de volatilidad en los mercados, a medida que los inversores reaccionen a nuevos titulares. Pero "unos resultados empresariales sólidos deberían respaldar nuevas subidas de la renta variable a medio plazo, y vemos oportunidades atractivas en distintas regiones. Europa ofrece oportunidades tanto defensivas como cíclicas. Una ampliación del crecimiento de los beneficios debería respaldar a la renta variable estadounidense. Es probable que múltiples catalizadores impulsen al alza las acciones asiáticas", subrayan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Esperamos que los mercados de renta variable continúen subiendo a medio plazo y recomendamos una asignación diversificada. Los inversores también pueden aprovechar los rallies de las megacapitalizadas para reequilibrar sus carteras hacia inversiones estructuradas y estrategias multifactoriales, con el objetivo de lograr una mejor protección frente a caídas. También mantenemos una visión atractiva sobre la renta variable global, respaldada por sólidos beneficios empresariales y fundamentos resilientes. Las recientes subidas del mercado ofrecen una oportunidad para reequilibrar las carteras desde una posición de fortaleza, diversificar exposiciones excesivamente concentradas en renta variable y mantener una exposición amplia a materias primas como cobertura frente a riesgos geopolíticos”. 

“Seguimos considerando al CNY como una divisa atractiva dentro de nuestras preferencias globales de divisas y favorecemos añadir exposición al CNY en carteras denominadas en USD como vía de diversificación cambiaria”, aportan Teck Leng Tan, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de FX y materias primas.

Ebury: cautela sobre un acuerdo en Oriente Medio

El supuesto avance en las negociaciones entre Irán y EEUU y la posibilidad de que se alcance un acuerdo en los próximos días ha despertado el optimismo entre los inversores en este comienzo de semana, provocando un ligero retroceso del dólar. Los futuros del Brent han caído más de un -5% en el último día y se sitúan ya por debajo de los $100 por barril. No obstante, ambas partes están mostrando cautela dado que todavía habría determinadas cláusulas que podrían frustrar un acuerdo. 

  • Real brasileño (BRL):  El escándalo que ha salpicado a Bolsonaro en las últimas semanas no sólo ha enturbiado las ambiciones presidenciales del candidato de derechas, sino que podría haber añadido una prima de riesgo sobre el real. Las últimas encuestas de Datafolha y AtlasIntel muestran que Lula ha vuelto a tomar el liderazgo en la carrera presidencial con diferencias de entre 4 y 7 puntos frente a Bolsonaro en escenarios de segunda vuelta. Un cuarto mandato de Lula acabaría con la esperanza de los inversores de que se dé un vuelco a la finanzas públicas del país y se produzca una consolidación fiscal. Esta semana, la atención estará puesta no sólo en Medio Oriente sino también en los datos de inflación de mitad de mes y los del PIB del primer trimestre brasileño. Se espera que el crecimiento en los tres primeros meses del año haya sido de en torno al 1,8% interanual. Dadas las presiones inflacionarias existentes, los mercados únicamente descuentan en torno a 50 puntos básicos más de bajadas este año. Esta magnitud de recortes permitiría al real preservar gran parte de su atractivo carry trade. Sin embargo, en los próximos meses, la política doméstica e incertidumbre electoral podría generar cierta volatilidad en el real. 
  • Peso chileno (CLP): Siendo Chile el país más expuesto al shock energético de entre los países latinoamericanos, el peso chileno está siendo la divisa que mejor está respondiendo a la caída en los precios del crudo. Hasta ahora, ha tenido mucho más peso sobre el mercado cambiario local la subida de los precios del petróleo que la del cobre, al impactar de forma más inmediata en la cuenta corriente del país. Tras la esperada contracción del crecimiento económico en el primer trimestre y la revisión a la baja de los pronósticos de producción por parte de la Comisión Chilena de Cobre, el mercado ha reducido significativamente sus apuestas por una subida de tipos este año. El banco central ya venía señalando que el listón para una subida se encontraba elevado y el mal dato de PIB no ha hecho sino reforzar este posicionamiento. Los principales vientos de cola del peso chileno en estos momentos son una mayor desescalada del conflicto en Irán y los elevados precios del cobre. 
  • Peso colombiano (COP) fue la moneda con mejor desempeño la semana pasada entre las divisas latinoamericanas que seguimos. La publicación de la última encuesta de Guarumo actuó como principal catalizador de esta recuperación. El sondeo muestra que Iván Cepeda ganaría la primera vuelta, pero que Abelardo de la Espriella se impondría en una eventual segunda vuelta. Estos resultados coinciden con los de AtlasIntel de hace unas semanas, que también señalaban a De la Espriella como el próximo presidente de Colombia. Para que estos pronósticos se materialicen, será clave evitar una transferencia brusca y desordenada de votos entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella tras la primera ronda. En este sentido, resultará fundamental que el candidato que quede fuera de la segunda vuelta brinde un respaldo claro y explícito al que avance. De la Espriella propone una agenda pro-mercado más radical que la de Valencia. Entre sus principales medidas destaca una reducción drástica del tamaño del Estado (entre 25% y 40%), una bajada de impuestos significativa —especialmente para las empresas—, la simplificación del sistema tributario, una fuerte desregulación y el impulso a la explotación de recursos naturales, incluyendo proyectos de fracking. Una victoria de De la Espriella sería vista como un escenario favorable para el peso colombiano. Por el contrario, un triunfo sorpresivo de Cepeda en segunda vuelta podría provocar una fuerte depreciación de la moneda, al no estar descontado por los mercados. 
  • Peso mexicano (MXN): se mantuvo relativamente estable la semana pasada, a pesar del dato de PIB del primer trimestre, que confirmó una nueva contracción intertrimestral de la economía. La actividad mexicana sigue lastrada por la incertidumbre en torno a la relación comercial con Estados Unidos y el futuro del T-MEC, junto con la debilidad tanto de la inversión como del consumo interno. En este contexto, la caída de la inflación general —y especialmente de la subyacente— abre de nuevo la puerta a posibles recortes de tasas por parte de Banxico si la tendencia se mantiene. El principal riesgo para el peso en lo que resta del año sigue siendo el proceso de renegociación del T-MEC. Aunque las conversaciones han arrancado con mejor tono que en el caso de Canadá, se espera una negociación larga y compleja. Cualquier amenaza de la administración Trump de abandonar el acuerdo —aunque sea mera estrategia negociadora— podría generar presiones bajistas sobre la moneda mexicana. 
  • Sol peruano (PEN) Al igual que el peso colombiano, el sol peruano se ha recuperado en las últimas semanas a medida que los mercados de apuestas y las encuestas han empezado a apostar por Fujimori en la segunda ronda de las elecciones que se celebrarán la próxima semana. Unos fundamentos económicos sólidos y la confianza que ofrece el banco central a los inversores debería continuar respaldando la estabilidad del sol. Si bien creemos que el rally del cobre podría moderarse este año, sus precios seguirán a niveles muy elevados en términos históricos, lo que debería impulsar la cuenta corriente peruana y, por ende, al sol. 

Evli: el efecto 'cuello de botella' beneficia a IA y reconstrucción de Ucrania

La gestora nórdica Evli cree que los sectores vinculados a la IA, que cambiaron la dinámica de las Bolsas en abril hacia una fase alcista, van a seguir liderando los mercados globales.  Y ello porque estos sectores se benefician del efecto “cuello de botella”, que impulsa los precios de las acciones cuando la demanda estructural es superior a la oferta. Los sectores con mayor potencial, gracias al efecto “cuello de botella”, son Infraestructuras de la IA y Computación, Memoria y Semiconductores, Electrificación, Infraestructura física y habilitadores. Otra temática con potencial alcista es la reconstrucción en Ucrania, a medida que se producen señales de un final más cercano de la guerra. 

JP Morgan: los mercados descuentan demasiadas subidas de tipos

Mislav Matejka, el estratega de renta variable de JP Morgan, dice en voz alta lo que muchos gestores llevan semanas pensando en voz baja. El mercado descuenta demasiadas subidas de tipos. Y si tiene razón, las acciones tienen margen de subida que el consenso actual no está poniendo en precio. El argumento es sencillo. El crecimiento europeo aguanta mejor de lo que los tipos actuales sugerirían, y el BCE tiene más margen para recortar en junio de lo que el mercado cree. Con los bonos del Tesoro americano presionando al alza, Europa sale favorecida si los tipos europeos bajan antes que los americanos. Las acciones europeas llevan el año rezagando al S&P 500. Si Matejka tiene razón, la reversión puede ser fuerte y rápida. La reunión del BCE del 11 de junio es el catalizador más inmediato.

Posiciones bajistas, al nivel más alto en más de una década

Las posiciones bajistas en acciones del S&P 500 han saltado al 3%, el nivel más alto en más de una década. Los bajistas siguen apostando a que el mercado va a caer, aunque lleva meses dándoles la espalda. Cuando los cortos están tan concentrados y el mercado no cede, el 'short squeeze' puede ser brutal. Para el inversor con mentalidad de largo plazo, es señal de que hay munición compradora esperando al acecho.

El consumidor de EEUU, preocupado por la inflación de Oriente Medio

El Conference Board cae a 93,1 en mayo. Segundo mes seguido en que los consumidores norteamericanos mencionan la inflación ligada a la guerra con Irán como su principal preocupación. El mercado laboral sigue siendo el salvavidas. Los que tienen trabajo no están en pánico. Pero los planes de gasto en bienes duraderos, viajes y ocio empiezan a comprimirse. El dato está por debajo del nivel en que la Fed empieza a ponerse nerviosa, aunque lejos todavía del territorio de recesión. La clave es el dato de junio. Si baja dos puntos más, la Fed tiene argumento para acelerar los recortes de tipos antes del verano. Si aguanta, el relato de aterrizaje suave sigue intacto. El retailer americano lo siente primero. Target y Walmart son los primeros en recibir la factura si el gasto cae. Para los bonos, el dato da argumento para posicionarse en el 2 años americano si la Fed pisa el acelerador antes de lo esperado

20May

Casi cuatro de cada cinco empresas de Europa occidental informan de retrasos en los pagos, y una de cada cuatro señala pérdidas de hasta el 5%, un nivel que erosiona de forma constante el capital circulante y la rentabilidad.

Miguel Ángel Valero

La Unión Europea (UE) ha finalizado el texto del acuerdo comercial con EEUU, y se espera que cumpla el límite del 4 de julio planteado por Trump. Aunque ambas partes alcanzaron un acuerdo inicial en julio de 2025, su entrada en vigor requería un proceso de validación dentro de la UE que se ha visto retrasado en varias ocasiones. Primero, por las tensiones derivadas de las amenazas de Trump de anexionar Groenlandia y, posteriormente, por la anulación por parte del Tribunal Supremo estadounidense de los aranceles recíprocos.

En este contexto, Trump advirtió que, si el acuerdo no entra en vigor antes del 4 de julio, impondrá un incremento de los aranceles sobre los automóviles europeos, elevándolos del 15% actual al 25%. Aún queda pendiente la ratificación formal por parte del Parlamento Europeo, prevista para el 16 de junio, así como la aprobación posterior por parte de los Estados miembros.

El texto definitivo incorpora varias modificaciones: el acuerdo tendrá vigencia hasta marzo de 2029 y contempla la posibilidad de suspender su aplicación si EEUU incumple sus compromisos o si los aranceles sobre productos vinculados al acero y al aluminio –actualmente en el 50%– continúan superando el umbral del 15% a partir de 2026.

Este avance en las negociaciones coincide, además, con la mayor caída registrada desde 2003 en las exportaciones de la UE hacia Estados Unidos: -37,1% interanual, debido en parte a un efecto base, dado que en marzo de 2025 se adelantaron envíos para evitar la imposición de aranceles.

Por otra parte, la OTAN está valorando la posibilidad de escoltar a los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz en caso de que el bloqueo se prolongue hasta julio. Sin embargo, los miembros de la organización aún no cuentan con el consenso necesario para adoptar esta medida, por lo que volverán a reunirse los días 7 y 8 de julio. No obstante, se trata de una iniciativa que llega con cierto retraso, ya que se espera que el conflicto se resuelva antes. De no ser así, su implementación podría resultar insuficiente para evitar un deterioro significativo de las economías. Los últimos datos indican que actualmente solo transita por el estrecho aproximadamente el 1% del tráfico marítimo habitual.

Por otro lado, una coalición encabezada por Francia y el Reino Unido está desarrollando un plan alternativo para garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz, siempre condicionado al cese de los combates. 

Crédito y Caución: 4 de cada 5 empresas europeas sufren retrasos en los pagos

En este contexto, el Barómetro de Prácticas de Pago de Europa Occidental muestra que el acceso restringido a la financiación bancaria está provocando un cambio estructural en los hábitos de pago entre empresas (B2B). Cada vez más empresas recurren al crédito comercial para financiar sus ventas, que ya representa el 52% del total de operaciones. Como resultado, los proveedores están asumiendo un mayor riesgo de impago a medida que empeoran los hábitos de pago.

Silvia Ungaro, asesora sénior sobre tendencias de pago B2B en Atradius Crédito y Caución, afirma que “el acceso reducido a la financiación bancaria obliga a las empresas a explorar fuentes de financiación alternativas, en particular el crédito comercial. Este cambio, sin embargo, se produce en un momento en el que la liquidez ya se encuentra bajo presión, principalmente debido a los pagos atrasados que inmovilizan el capital circulante”. 

Las empresas de Europa Occidental se enfrentan a mayores costes de los insumos y a una presión creciente sobre la rentabilidad, impulsados por la inflación y la volatilidad de los precios de la energía, vinculada a las tensiones geopolíticas. Al mismo tiempo, los tipos de interés siguen siendo elevados, ya que los bancos mantienen una postura cautelosa, reflejo de una mayor percepción del riesgo, y han endurecido el acceso al crédito para las empresas.

La presión sobre el capital circulante viene determinada, principalmente, por la frecuencia de los retrasos en los pagos, más que por el tiempo que tarda en recuperarse. Muchas empresas apuntan que disponen de menos efectivo para las operaciones diarias. La dependencia de la financiación externa está aumentando, a menudo a un coste más elevado, mientras que las restricciones a la inversión se hacen cada vez más evidentes. A medida que los retrasos se vuelven más frecuentes, el riesgo de impago se propaga a lo largo de las cadenas de suministro, lo que aumenta la presión financiera en todo el sistema empresarial.

Casi cuatro de cada cinco empresas informan de retrasos en los pagos, y una de cada cuatro señala pérdidas de hasta el 5%, un nivel que erosiona de forma constante el capital circulante y la rentabilidad.

De cara al futuro, la confianza empresarial sigue siendo frágil. Más de la mitad de las empresas no esperan una mejora significativa en el comportamiento de pago B2B a corto plazo, y alrededor de un tercio de las compañías trabaja ahora sobre múltiples escenarios en lugar de basarse en una única perspectiva. Aquellas que contemplan esta incertidumbre y gestionan el riesgo de pago están mejor preparadas para mantener su posición. El reto consiste en equilibrar la flexibilidad y, al mismo tiempo, reforzar los controles allí donde la presión va en aumento.

Ebury: claves para mejorar la gestión del circulante

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, ha identificado seis palancas clave para mejorar la gestión del capital circulante y reforzar la capacidad de adaptación financiera de las empresas con actividad exterior. La gestión del capital circulante se ha convertido en uno de los principales retos para las empresas con actividad internacional, en especial en un contexto como el actual, marcado por la incertidumbre geopolítica, la volatilidad de las divisas y la creciente complejidad de las cadenas de suministro.

“Muchas compañías se enfrentan a la paradoja de crecer en ventas al tiempo que experimentan tensiones de liquidez, y este desequilibrio, lejos de detectarse en fases tempranas, se hace evidente cuando el negocio ya está en marcha, las carteras de pedidos son sólidas y, sin embargo, el efectivo no fluye con la misma agilidad”, explica Luis Merino, director general de Ebury en España. “Para las pymes que operan en distintos mercados, las diferencias en los plazos de pago, los ciclos de caja más largos, la exposición a múltiples divisas y la fragmentación de los sistemas financieros amplifican estas tensiones”, advierte.

Ebury recomienda a las empresas gestionar seis aspectos clave para mejorar la gestión de su capital circulante:

  • 1. Reducir el ciclo de conversión de efectivo donde realmente se pierde liquidez. Muchas empresas priorizan el crecimiento de ingresos sin analizar cuánto tiempo permanece inmovilizado el efectivo tras una venta. Al expandirse a nuevos mercados, es habitual ofrecer condiciones de pago más flexibles, lo que alarga los plazos de cobro. Sin embargo, el problema no está tanto en esas condiciones como en su gestión. Optimizar los procesos de facturación, adaptarse a los métodos de pago locales y reducir fricciones en la liquidación puede acortar significativamente los plazos sin necesidad de renegociar contratos comerciales.
  • 2. Ampliar los plazos de pago sin deteriorar la relación con proveedores. Extender los plazos de pago puede mejorar la liquidez, pero aplicado de forma indiscriminada puede generar tensiones en la cadena de suministro. En este sentido, una alternativa más eficiente consiste en desacoplar las necesidades de liquidez del proveedor del balance del comprador. A través de soluciones de financiación de pagos, el proveedor puede cobrar de forma anticipada mientras la empresa mantiene plazos más amplios, logrando un equilibrio entre liquidez y estabilidad operativa.
  • 3. Integrar la gestión de divisas en el capital circulante. El impacto del tipo de cambio no se limita al margen; afecta también directamente a la liquidez. Las empresas que operan en varias monedas suelen mantener colchones de seguridad para protegerse de la volatilidad, lo que inmoviliza recursos. Una alternativa para reducir esa necesidad sería alinear las monedas de cobro, pago y financiación. En este sentido, herramientas como los contratos a plazo o las cuentas multidivisa no solo actúan como mecanismos de cobertura, sino también como instrumentos de optimización del balance.
  • 4. Priorizar la previsibilidad frente al coste de la financiación. A la hora de evaluar opciones de financiación, muchas empresas se centran en el precio. Sin embargo, en la gestión del capital circulante, la previsibilidad suele ser más determinante que el coste. Estructuras con condiciones claras y comportamiento estable a lo largo del tiempo permiten gestionar mejor los ciclos operativos que soluciones aparentemente más baratas, pero con comisiones ocultas, rigideces o penalizaciones.
  • 5. Adaptar la financiación al ritmo real del negocio. El comercio internacional no sigue ciclos lineales. Los flujos de mercancías, documentos y pagos se producen a distintas velocidades, lo que exige estructuras de financiación flexibles. Las soluciones vinculadas al volumen de transacciones, como las líneas rotativas asociadas a cuentas a pagar o a cobrar, permiten que el capital se ajuste de forma dinámica a la actividad, reduciendo tanto el exceso de liquidez como la necesidad de financiación urgente.
  • 6. Mejorar la visibilidad financiera en entornos diversos. En muchas empresas, el problema no es la falta de efectivo, sino su dispersión. La existencia de múltiples cuentas, monedas y jurisdicciones dificulta la visibilidad y el acceso al capital. Contar con una visión centralizada de la liquidez, incluso sin necesidad de agrupar físicamente los fondos, permite optimizar su uso y compensar excedentes y déficits entre mercados.

Desde el punto de vista de Ebury, la mejora del capital circulante no es una cuestión de aplicar una única solución, sino de reducir fricciones, alinear incentivos entre clientes y proveedores y adaptar la gestión financiera a la realidad de operar en múltiples mercados. “Las empresas que gestionan con éxito su liquidez no dependen de una sola palanca, sino que combinan diferentes herramientas de forma continua. En un entorno internacional cada vez más exigente, esta capacidad de ajuste se ha convertido en un factor clave para sostener el crecimiento y mejorar la competitividad”, reconoce Luis Merino, director general de Ebury España.

UBP: de la tensión a la transición energética

UBP recomienda aprovechar las oportunidades en el sector energético. El panorama energético global está atravesando una rápida transformación. Con el aumento de las tensiones geopolíticas, la creciente preocupación por la seguridad energética y la aceleración de los compromisos climáticos, la descarbonización está ganando un impulso sin precedentes, abriendo atractivas oportunidades de inversión a largo plazo. La seguridad y la independencia energética se han convertido en prioridades estratégicas en distintas regiones. Los gobiernos están acelerando las inversiones en energías renovables, infraestructuras y resiliencia industrial. La electrificación y la eficiencia están transformando sectores enteros, desde el transporte hasta el sector inmobiliario. El capital fluye cada vez más hacia soluciones que hacen posible una economía baja en carbono.

UBS: Suiza tiene capacidad para absorber shocks externos en el corto plazo

La economía de Suiza creció más de lo esperado en el primer trimestre de 2026, con un aumento del PIB del 0,5% trimestral, por encima de la previsión de UBS (0,3%). La inflación también aumentó de forma moderada, alcanzando el 0,6% interanual en abril, frente al 0,1% registrado a comienzos de año, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía. Esta combinación de crecimiento resiliente y baja inflación pone de manifiesto la capacidad del país para absorber shocks externos en el corto plazo. Aunque los datos mejores de lo esperado reflejan solidez, seguimos considerando que la economía suiza crecerá por debajo de su tendencia, lo que dará lugar a un periodo prolongado de tipos de interés cercanos a cero, con implicaciones importantes para los inversores. La resiliencia de Suiza refleja características estructurales de su economía. Aun así, se espera que el crecimiento permanezca por debajo de la tendencia debido a los factores externos adversos que afectan a la actividad. Este entorno apunta a un periodo prolongado de tipos de interés cercanos a 0 en Suiza.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos manteniendo una visión positiva sobre la renta variable suiza, con preferencia por los sectores defensivos y con pago de dividendos, ya que el entorno de bajos tipos reduce el atractivo de la renta fija. Las rentabilidades por dividendo de alrededor del 3% en el mercado suizo ofrecen una fuente de ingresos relativamente atractiva frente a los rendimientos casi nulos de los bonos. Al mismo tiempo, sectores como el sanitario ofrecen características defensivas y son menos vulnerables a los shocks energéticos, debido a su menor intensidad energética y a la estabilidad de sus beneficios. Esta combinación de resiliencia estructural y generación de ingresos hace que la renta variable suiza esté bien posicionada en un entorno de crecimiento por debajo de la tendencia”.

Lombard Odier ve al oro en 5.400$

Por su parte, Kiran Kowshik, Estratega Global de Divisas de Lombard Odier, reconoce que el oro ha quedado por debajo de lo que los inversores podrían haber esperado de un activo refugio durante un período de tensión geopolítica. Pero cree que "la reciente consolidación del precio del oro no socava el argumento a medio plazo a favor de precios más altos. El respaldo estructural se mantiene intacto, con una demanda resiliente tanto de los bancos centrales como de los inversores privados, reflejo de la amplia incertidumbre fiscal y de las preocupaciones sobre las divisas. Los principales riesgos a vigilar serían un giro hacia políticas más restrictivas por parte de los bancos centrales que impulse los rendimientos reales al alza durante más tiempo, o un deterioro de los flujos hacia fondos pasivos. Mantenemos una visión constructiva sobre el oro, conservamos nuestra sobre ponderación en las carteras y mantenemos nuestro objetivo de precio a 12 meses en 5.400$/onza. 

 Eastspring detecta oportunidades en Asia

Vis Nayar, Chief Investment Officer de Eastspring Investments, asegura que Asia está llena de oportunidades de inversión, ya que ofrece la posibiilidad de diseñar carteras muy resilientes, y con la capacidad de generar ingresos constantes, estables y atractivos. La profundidad y variedad de tejido empresarial asiático permite una elevada diversificación y un acceso inigualable a oportunidades de crecimiento en el largo plazo, ya sea a través de una inversión multipaís o a través de inversiones más focalizadas en paises concretos que presentan elevado potencial de desarrollo.

"Cuando confluyen en un mismo período los acontecimientos geopolíticos, la divergencia de políticas monetarias y la evolución de las dinámicas de crecimiento e inflación, crece la dispersión de rentabilidades entre mercados y estilos de inversión. En este contexto, las potentes temáticas estructurales de Asia, tales como la inteligencia artificial y la tecnología, el auge del consumo interno, y las reformas corporativas, configuran un universo de oportunidades de inversión amplio y diferenciado. Al mismo tiempo, la diversidad de la región asiática ofrece a los inversores múltiples vías para alcanzar los objetivos de inversión a medida de sus objetivos". 

Las acciones asiáticas presentan uno de los universos más fértiles y atractivos, a nivel global, para la construcción de carteras con alta generación de dividendos e ingresos. Asia Pacífico (sin Japón) concentra el mayor número de compañías (376) con rentabilidades por dividendo superiores al 3%, lo que muestra el claro enfoque hacia una satisfactoria retribución al accionista.

Aumentar la ponderación de valores tecnológicos asiáticos que gozan de una alta rentabilidad por dividendos puede permitir a los inversores no sólo mantener una corriente estable de ingresos sino mantener el perfil de crecimiento deseado para su capital.

Los bonos asiáticos han mostrado una mayor resiliencia que los mercados desarrollados, incluso en un contexto en el que los déficits persistentes y el aumento de los niveles de endeudamiento público han elevado el nivel de volatilidad de la renta fija a nivel global. Y los bonos asiáticos no solo han mostrado una mayor resiliencia, sino que además han ofrecido históricamente retornos totales más competitivos a largo plazo. Así, incorporar bonos asiáticos a una cartera de bonos EEUU o globales puede mejorar el binomio rentabilidad-riesgo.

Las estrategias flexibles de renta fija -con acceso tanto al mercado de bonos asiáticos en dólares estadounidenses como en divisa local-, y con capacidad de gestionar dinámicamente la exposición a divisas, están mejor posicionadas para capturar las oportunidades de inversión en el universo de bonos asiáticos, y generar retornos totales atractivos. 

Si bien una estrategia asiática más diversificada puede constituir una asignación de activos básica para las carteras, las estrategias que invierten en un único país pueden resultar atractivas para aquellos inversores que buscan una exposición más concentrada, y desean aprovechar un ciclo macroeconómico o de beneficios específico en un país.

En ese sentido, destaca Japón, por un mayor apoyo gubernamental a las industrias de construcción naval y semiconductores, e India, donde tras registrar un peor comportamiento en 2025, las valoraciones actuales ofrecen a los inversores un punto de entrada atractivo.

11May

China acude a la cumbre con EEUU en una posición geopolítica que se ha fortalecido durante el conflicto con Oriente Medio, y su economía ha demostrado ser relativamente resiliente frente a las perturbaciones en el suministro.

Miguel Ángel Valero

La guerra en Oriente Medio dispara un 27% la demanda de vivienda de lujo en España por parte de compradores de esa región. La inestabilidad en Oriente Medio convierte a España en un mercado inmobiliario de lujo prioritario para los compradores e inversores de esa zona. La creciente tensión geopolítica en Oriente Medio está generando un movimiento cada vez más relevante de grandes patrimonios hacia mercados considerados seguros.

Según datos de The Simple Rent, red inmobiliaria especializada en vivienda de lujo, España se está consolidando como uno de los principales destinos del dinero procedente de Oriente Medio, impulsando un nuevo ciclo de crecimiento en el segmento premium. La demanda procedente de compradores de Oriente Medio ha aumentado un 27% en el primer trimestre de 2026, coincidiendo con el incremento de la incertidumbre en la región.

Este crecimiento se refleja tanto en el volumen de consultas como en el cierre de operaciones vinculadas a compradores procedentes de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y Turquía, que priorizan estabilidad, seguridad jurídica y calidad de vida en Europa. El precio medio de las viviendas demandadas por este perfil se sitúa entre 3,2 millones y 6,5 millones€, con un aumento del interés por activos ultra prime superiores a los 8 millones.

“En contextos de incertidumbre, el capital busca estabilidad. España se está posicionando como uno de los principales destinos para grandes patrimonios que buscan proteger y diversificar sus activos”, subraya Sonia Campuzano, CEO de The Simple Rent.

Este incremento de la demanda coincide, además.  con un entorno que sigue tensionando la oferta. El encarecimiento energético, el aumento de costes de construcción y la baja rentabilidad del desarrollo inmobiliario continúan ralentizando la generación de nuevo producto, especialmente en ubicaciones prime.

Este desequilibrio entre oferta y demanda refuerza la escasez estructural del mercado y apunta a un crecimiento sostenido de los precios, con previsiones que sitúan el incremento por encima del 10% en 2026 en determinadas zonas.

“La combinación de mayor demanda internacional y una oferta limitada está acelerando el posicionamiento de España como refugio inmobiliario global”, insiste Sonia Campuzano.

El análisis de The Simple Rent identifica tres grandes focos de interés para este tipo de comprador:

  • Madrid se consolida como principal destino urbano, con especial protagonismo de zonas como Salamanca, Chamberí, El Viso o La Moraleja. En estos mercados, la demanda procedente de Oriente Medio ha crecido un 22%, con preferencia por viviendas amplias, seguras y bien ubicadas.
  • En la Costa del Sol, especialmente en Marbella, Benahavís y Sotogrande, la demanda ha aumentado un 31%, impulsada por la búsqueda de segundas residencias en entornos exclusivos.
  • Por su parte, Ibiza y Baleares mantienen su posicionamiento como destinos ultra premium, con un crecimiento del 18%, centrado en propiedades únicas, con alto nivel de privacidad.

El ticket medio en estas ubicaciones supera los 4,5 millones€, con un aumento progresivo de operaciones por encima de los 7 millones.

El perfil de comprador procedente de Oriente Medio presenta características muy definidas. Se trata de un cliente que prioriza:

  • Viviendas de gran superficie (400–900 m²)
  • Urbanizaciones privadas con seguridad
  • Alta privacidad
  • Proximidad a aeropuertos internacionales
  • Propiedades listas para entrar a vivir
  • Espacios exteriores amplios

Además, se observa un cambio relevante en la motivación de compra. Más allá de la inversión, muchos compradores buscan establecer una base residencial estable en Europa, alineada con criterios de seguridad y planificación patrimonial.

El aumento de la demanda internacional está impactando directamente en la dinámica del mercado premium. El tiempo medio de venta en propiedades superiores a 3 millones€ se ha reducido un 15% Las operaciones off-market han aumentado un 19% Crece la competencia por activos de alta calidad.

“Estamos viendo cómo determinadas propiedades se venden incluso antes de salir al mercado. El comprador internacional valora especialmente la seguridad, la privacidad y la exclusividad”, recalca la CEO de The Simple Rent.

Las previsiones de The Simple Rent apuntan a una continuidad de esta tendencia si se mantiene el actual contexto internacional, con un crecimiento adicional de la demanda de Oriente Medio entre un 20% y un 25% en 2026 y un incremento acumulado de hasta el 40% en 2027; subidas de precios en zonas prime entre el 6% y el 9% anual; aumento del 15% en operaciones superiores a 5 millones€.

“La geopolítica está redefiniendo los flujos de inversión global, y España se está consolidando como uno de los principales destinos del capital internacional en el sector inmobiliario de lujo”, subraya Sonia Campuzano.

Tres meses de bloqueo de Ormuz cuando se reúnen Trump y Xi Jinping

Mientras, el memorándum presentado por EEUU a Irán no ha logrado acercar posturas. En su propuesta inicial, Washington ofrecía levantar las sanciones a Irán a cambio de que Teherán suspendiera el enriquecimiento de uranio durante un período de entre 12 y 15 años y facilitara el libre tránsito por el estrecho. Sin embargo, Irán rechazó el componente nuclear del plan. Aunque algunos medios estadounidenses informaron de que Teherán estaría dispuesto a transferir parte de sus reservas de uranio a un tercer país –sin desmantelar sus instalaciones nucleares–, la prensa iraní negó la veracidad de esas afirmaciones.

EEUU parece barajar otra alternativa para abrir el estrecho si el acuerdo se sigue resistiendo. La operación de escolta Project Freedom permitió el cruce con éxito de dos buques. Aunque su implementación fue de apenas un día, el tránsito de otros tres buques destructores estadounidenses sugiere que Washington estaría tanteando las capacidades iraníes y se podría reactivar la operación de escolta más adelante. 

Irán presenta una posición cada vez más débil ante la evidente fragmentación del régimen: por un lado, se encuentra el presidente, quien aboga por mantener abierta la vía negociadora. Por otro, la línea dura del estamento militar, encabezada por el general Vahidi, busca sabotear las negociaciones mediante los ataques armados contra embarcaciones y los Emiratos Árabes.

Se calcula que en Irán se han destruido cerca de un millón de empleos y los funcionarios no han cobrado en los últimos dos meses. A esta situación se suma la creciente tensión en el almacenamiento de petróleo, que podría alcanzar niveles críticos esta misma semana. Fuentes del Ministerio de Energía indican que ya se han iniciado recortes de producción. Si se ven obligados a cerrar los pozos más antiguos, implicaría la pérdida potencial de entre 300.000 y 500.000 barriles diarios de forma permanente.

El reloj sigue avanzando y Ormuz continúa bloqueado. Con el conflicto con Irán acercándose a los tres meses de duración, Trump considera “totalmente inaceptable” la respuesta de Irán a su última propuesta de paz, lo que aleja nuevamente las expectativas de un acuerdo inminente.

Precisamente cuando se va a celebrar la cumbre entre Trump y Xi Jinping, prevista del 13 al 15 de mayo en China. Este encuentro, que ha sido aplazado en varias ocasiones, se producirá en un entorno marcado por divergencias estructurales entre ambas potencias y las discusiones girarán entre la geopolítica y el comercio internacional. 

En este contexto, los dos mandatarios tratarán de presionar y alcanzar algún tipo de acuerdo que internamente pueda ser valorado como positivo para la economía de sus países, pero de fondo sabiendo que ambas potencias necesitan alcanzar algún tipo de acuerdo para evitar un daño económico mayor:

  • En la geopolítica: el conflicto actual con Irán frente al futuro de Taiwán. Un elemento central será la dependencia energética de China respecto a Irán, dado que absorbe la mayor parte de las exportaciones petroleras iraníes (más del 80%), beneficiándose de descuentos significativos pese a las sanciones estadounidenses y posicionando a China como principal socio estratégico de Teherán. Por otro lado, la cuestión de Taiwán sigue siendo un riesgo latente, con Pekín presionando a Washington para que limite su apoyo militar a la isla, mientras que EEUU mantiene su postura sin cambios relevantes.
  • En el apartado comercial: acceso a semiconductores frente al suministro de tierras raras. Se anticipan conversaciones sobre cadenas de suministro estratégicas, en particular tecnologías relacionadas con la adopción de inteligencia artificial, áreas donde la rivalidad tecnológica entre ambos países se ha intensificado. En este punto, EEUU pretende seguir limitando el acceso de empresas chinas a los semiconductores más avanzados, mientras que China presiona con restricciones en el acceso a las tierras raras. 

Más allá de este punto esencial, la agenda de la cumbre incluye la negociación de un nuevo marco institucional –un posible “consejo de comercio”– orientado a regular el intercambio de bienes no sensibles, con especial foco en sectores como agricultura, energía y aeronáutica. Reuniones previas entre responsables económicos de ambos países, sugieren la posibilidad de avances concretos y que esta cumbre podría traducirse en compromisos de importación de bienes por parte de China, un elemento clave para la narrativa de política industrial estadounidense. 

Ibercaja Gestión: año y medio del segundo mandato de Trump

El segundo mandato de Donald Trump como presidente de EEUU está cerca de alcanzar la marca del año y medio. Si ya en el país norteamericano acostumbran a comenzar a evaluar a sus máximos mandatarios a partir de sus primeros 100 días, los casi 16 meses que acumula el magnate permiten no solo analizar decisiones concretas, sino cuál está siendo (o no) su impacto real. En su primer mandato, dio un uso agresivo del instrumento arancelario, generó tensiones comerciales (especialmente con China), aplicó rebajas fiscales y mostró una relación ambigua con los mercados. Esto ya mostró a Trump como un presidente que aprovechaba la volatilidad como herramienta, aunque quizá más para negociaciones, puesto que en última instancia tendía a modular sus decisiones cuando el impacto en los mercados o la economía era excesivo.

Es éste, precisamente, el origen de un concepto que ha calado especialmente en la segunda etapa del magnate como presidente de EEUU: el término “TACO”, siglas de “Trump Always Chickens Out”. Esta expresión se ha popularizado para describir ese patrón que parece recurrente en su toma de decisiones: amenaza, reacción del mercado y posterior rectificación o suavización.

Pero ¿cuáles están siendo las consecuencias de este comportamiento en la economía y los mercados financieros globales?:

  • Abril de 2025: Vuelven los aranceles. El “Día de la Liberación”, con la imposición de aranceles por parte de la Administración Trump, supuso un shock relevante para los mercados y las perspectivas económicas globales. El arancel medio de las importaciones estadounidenses pasó rápidamente de niveles cercanos al 2% a superar el 20%, alimentando temores de recesión e inflación que dominaron el discurso del mercado en los primeros compases del periodo. Sin embargo, la evolución posterior ha sido menos lineal de lo previsto. La introducción de pausas, extensiones y acuerdos parciales permitió una rápida adaptación de empresas y consumidores: adelantaron importaciones, reorganizaron cadenas de suministro y ajustaron inventarios. Como resultado, el impacto sobre el crecimiento global ha sido moderado y la actividad ha mostrado una resiliencia superior a la esperada, incluso con efectos positivos acorto plazo derivados de este adelantamiento. En el plano inflacionario, los aranceles no provocaron un repunte abrupto. Su traslado a precios finales ha sido gradual, limitando el impacto inmediato, aunque ya empieza a reflejarse en bienes con mayor exposición a importaciones. El ajuste, además, no se ha producido solo vía precios, sino también mediante distorsiones en los flujos comerciales y un aumento de la incertidumbre que ha condicionado tanto la inversión como el comportamiento de los activos financieros. De forma relevante, el dólar no actuó como mecanismo de compensación (como en episodios anteriores), sino que se depreció, amplificando parte del impacto económico de las medidas. En conjunto, los aranceles han configurado un entorno en el que el crecimiento se mantiene, pero sobre una base más frágil, con mayor incertidumbre y efectos que se han ido trasladando progresivamente al conjunto del sistema económico.
  • De abril de 2025 en adelante: debate sobre la debilidad del dólar. La debilidad del dólar es otra de las principales anomalías del ciclo actual. Desde el inicio del segundo mandato de Trump, la divisa estadounidense se ha depreciado de forma significativa, rompiendo con su comportamiento alcista habitual en entornos de tensión comercial. En un contexto de crecimiento global y menor demanda de activos refugio, el dólar ha perdido atractivo. A ello se suman el aumento del riesgo geopolítico y las dudas sobre la independencia de la política monetaria en EEUU, lo que ha llevado a los inversores a exigir una mayor prima de riesgo para mantener exposición. El resultado es una tendencia de fondo que, pese a episodios puntuales de estabilización, sigue vigente, con el cruce euro/dólar en el entorno de 1,17. Las implicaciones son claras: distorsiones en los flujos de capital, alteraciones en la asignación de activos y cambios en la competitividad relativa entre economías. En este contexto, el dólar deja de actuar como ancla de estabilidad y pasa a ser una fuente adicional de incertidumbre, amplificando un entorno ya tensionado por factores comerciales y geopolíticos.
  • Enero de 2026: arranca el año con el foco en Venezuela La operación ejecutada por EEUU, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, supuso un movimiento de gran calado político, aunque con un impacto limitado en los mercados financieros. Tras meses de presión mediante sanciones, bloqueos a las exportaciones de petróleo y acusaciones de actividades ilícitas, la intervención se materializó en una acción militar quirúrgica que buscaba acelerar un cambio de escenario en el país. Más allá del componente político, el objetivo estratégico era claro: reforzar la nfluencia estadounidense en la región, reducir el peso de actores como China o Rusia y recuperar posiciones en un territorio con importantes recursos energéticos. Sin embargo, la reacción de los mercados fue contenida. La superioridad militar de EEUU y la baja probabilidad de una escalada hicieron que el episodio se percibiera como un evento aislado, con implicaciones limitadas más allá del ámbito energético. Venezuela, pese a contar con cerca del 20% de las reservas mundiales de petróleo, mantiene una producción reducida debido a la falta de inversión y al deterioro de sus infraestructuras, lo que limita su impacto  inmediato en los precios del crudo. A medio plazo, una eventual estabilización política podría traducirse en un aumento significativo de la producción, pero en el corto plazo el mercado ha optado por tratar este episodio como ruido, en contraste con la relevancia geopolítica que realmente implica.
  • Enero/febrero de 2026: Groenlandia (y Europa) en el punto de mira. Tras la intervención en Venezuela, la administración Trump redirigió rápidamente su atención hacia Europa, utilizando Groenlandia como detonante de una estrategia más amplia de presión sobre sus aliados. La amenaza de imponer aranceles escalonados a varios países europeos como medida de negociación para forzar un acuerdo sobre el control de la isla evidenció un patrón claro: el uso del comercio como herramienta geopolítica. Más allá del caso concreto, el movimiento puso de manifiesto una disposición creciente a tensionar las relaciones con la Unión Europea, incluso a costa de erosionar la coordinación tradicional entre bloques occidentales. El impacto de estas dinámicas no se limita al ámbito diplomático. La posibilidad de represalias comerciales, junto con la incertidumbre generada por decisiones unilaterales, ha introducido volatilidad en los mercados europeos y ha afectado especialmente a los sectores más expuestos a Estados Unidos. A nivel macroeconómico, estas tensiones se suman a un contexto ya frágil, marcado por un crecimiento moderado y una elevada sensibilidad a factores externos como la energía. En este entorno, Europa no solo se enfrenta a presiones comerciales directas, sino también a efectos indirectos derivados de la política económica y geopolítica estadounidense, que refuerzan la idea de un escenario global más fragmentado y menos predecible.
  • Desde finales de febrero de 2026: la guerra en Irán. El conflicto en Oriente Medio es otro de los elementos destacados del mandato de Trump: una operación que iba a ser rápida, y que supera ya la barrera de los dos meses. Iniciado entre EEUU e Israel contra Irán, ha salpicado y contagiado directamente a otros países, como Líbano, además delos efectos indirectos que ha tenido. Este conflicto ha introducido un nuevo elemento de tensión estructural en los mercados: el riesgo energético. El repunte inicial del precio del crudo, que llegó a rozar los 120$ por barril, reflejó el temor a un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz, una de las principales arterias del suministro global de petróleo. Sin embargo, pese a la intensidad del choque, el mercado sigue enviando un mensaje claro: espera que el conflicto sea limitado en el tiempo. La estructura en 'backwardation' -en la que los precios actuales son elevados, pero los futuros son más bajos- sugiere que los inversores descuentan una normalización relativamente rápida del suministro, apoyada en la idea de que ninguna de las partes tiene incentivos para sostener una guerra prolongada. En este contexto surge el acrónimo “NACHO” (Not A Chance Ormuz Opens),que apunta al escenario de mayor riesgo: un cierre sostenido del estrecho y un shock energético grave. Aunque se considera poco probable, sus implicaciones serían significativas, con una caída generalizada de la renta variable, tensiones inflacionarias y un endurecimiento de las condiciones financieras, especialmente en economías importadoras netas de energía, como Europa y Asia.Por ahora, el comportamiento de los mercados refleja una dualidad evidente: mientras algunos activos descuentan este riesgo y registran correcciones, otros, como la renta variable estadounidense (especialmente, el S&P 500), mantienen niveles elevados, apoyados en la resiliencia económica y en la expectativa de una resolución contenida del conflicto. Esta divergencia pone de manifiesto que el principal debate no es la existencia del riesgo, sino su duración y profundidad.

Ebury: el dólar paga la factura del fracaso de las negociaciones

Las negociaciones entre EEUU e Irán no parecen estar progresando tras el rechazo del presidente Trump a la última respuesta de Teherán durante el fin de semana. Los mercados comienzan a adaptarse a esta nueva normalidad. Los precios del petróleo se mantienen elevados, aunque han retrocedido ligeramente en los últimos días por una cierta destrucción de demanda y una mayor oferta procedente de otros productores. Las Bolsas estadounidenses continúan marcando máximos históricos, mientras las europeas se quedan rezagadas. Por su parte, el dólar ha reanudado su caída gradual frente a la mayoría de las divisas. El par EUR/USD se aproxima ya a niveles previos a la crisis, y varias monedas emergentes, como el real brasileño, han registrado apreciaciones significativas desde el comienzo de la guerra. A medida que las negociaciones de paz avanzan lentamente, la atención debería volver a centrarse en el impacto del cierre del estrecho de Ormuz sobre la economía. La cuestión clave es hasta qué punto el repunte de los precios de la energía provocará presiones inflacionarias más generalizadas. El informe de inflación de abril de EEUU, que se publicará el martes, nos ofrecerá algunas claves al respecto. Los economistas anticipan solo un repunte moderado en el índice subyacente, pero la incertidumbre es elevada. Los mercados de bonos globales se muestran nerviosos y suelen reaccionar negativamente a las sorpresas inflacionarias al alza. Completarán la agenda macro de la semana los datos de producción industrial de marzo del Reino Unido y la zona euro.

  • EUR: Los mensajes del BCE han adquirido recientemente un tono más hawkish. La mayoría de sus miembros han subrayado la necesidad de permanecer vigilantes ante posibles efectos de segunda ronda provocados por el encarecimiento energético. Las expectativas de una subida de tipos en la reunión de junio siguen aumentando, y la postura más dubitativa de la Reserva Federal podría permitir una reducción de la brecha de tipos entre ambos bancos centrales. Esto podría ofrecer un apoyo estructural para el euro a medio plazo. Seguimos previendo que la depreciación gradual del dólar se prolongue durante este año. A corto plazo, sin embargo, el euro sigue siendo muy sensible a los acontecimientos en Irán, que ya está afectando de forma significativa a la economía de la zona euro: los PMI de abril ya reflejaron una contracción. Las próximas rondas de conversaciones de paz serán, por tanto, decisivas para el cruce EUR/USD. Un acuerdo de paz temporal podría impulsar nuevas alzas del euro, aunque existe un amplio margen de caída si las negociaciones fracasan, ya que los mercados parecen estar descontando una mayor desescalada.
  • USD: Los datos de empleo no agrícola de abril nos vuelven a sugerir que, hasta el momento, la economía estadounidense apenas está siendo impactada por el conflicto con Irán y el alza de los precios energéticos. La creación de empleo repuntó y la media trimestral de 48.000 puestos netos mensuales no refleja un enfriamiento del mercado laboral, teniendo en cuenta el estancamiento de la población activa por las restricciones migratorias y el envejecimiento demográfico. Esta lectura coincide con la tendencia a la baja de las solicitudes semanales de subsidio por desempleo. El temido “apocalipsis laboral” por la inteligencia artificial tampoco parece estar materializándose: las empresas la perciben más como un complemento que como un sustituto de la mano de obra. A pesar de estas cifras económicas positivas, el dólar se resintió la semana pasada. De forma paradójica —como se ha visto durante el último año—, los buenos datos macro de EE. UU. no están siendo un impedimento para observar una mayor depreciación del dólar.
  • GBP: La libra esterlina ha resistido con solvencia los resultados de las elecciones locales británicas de mayo. En gran medida porque el fuerte revés del Partido Laborista ya estaba ampliamente descontado. Los inversores apuestan a que esta derrota no pondrá fin al mandato de Keir Starmer, aunque la presión sobre el primer ministro se intensificará en los próximos días, con varios diputados laboristas reclamando ya abiertamente su dimisión. Ningún rival de peso de su ala izquierda ha presentado formalmente su candidatura, aunque circulan rumores de que figuras como Rayner y Streeting estarían valorando sus opciones. Lo que más preocupa a los mercados es un desplazamiento más a la izquierda del Gobierno actual, que podría traducirse en subidas de impuestos, mayor emisión de deuda y una prima de riesgo fiscal más elevada sobre los activos británicos. Mientras tanto, los datos macroeconómicos han sorprendido al alza en general, aunque algunos economistas cuestionan si parte de esta fortaleza se debe a distorsiones estadísticas pos-COVID. Por ello, el dato mensual del PIB de marzo, que se publicará esta semana, adquirirá especial relevancia

UBS: diversificación para afrontar la volatilidad

Las tensiones entre EEUU e Irán volvieron a intensificarse, poniendo de relieve las dificultades para encontrar puntos de acuerdo en las negociaciones. "Creemos que los inversores deben seguir posicionados para obtener ganancias en renta variable a largo plazo, pero también es fundamental mantener una cartera diversificada para afrontar la volatilidad a corto plazo. Añadir bonos de calidad para obtener ingresos atractivos y sostenibles. Considerar el oro por su función como reserva de valor. Utilizar inversiones estructuradas y activos alternativos para adoptar una posición defensiva y diversificar las fuentes de rentabilidad", apuntan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma que “en lugar de intentar ‘hacer trading’ con los acontecimientos geopolíticos, seguimos considerando que los inversores deben posicionarse para lograr ganancias en renta variable a largo plazo, al tiempo que gestionan la volatilidad a corto plazo mediante una diversificación exhaustiva entre clases de activos, regiones y sectores”.

“Ahora nos encontramos en el umbral de tres nuevas oportunidades transformadoras: la inteligencia artificial, la electrificación y la longevidad. Cada una de ellas está llamada a generar oportunidades de mercado de varios billones$ en las próximas décadas y probablemente dar lugar a nuevos líderes de mercado. Estas tres carteras ofrecen la posibilidad de capturar rendimientos por encima de los índices”, añade Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas y Global Head of Equities.

“La economía de EE. UU. sigue mostrando resiliencia a pesar de verse afectada por un choque en los precios del petróleo. Este ha sido un tema recurrente en los últimos años, y por eso ‘resiliente’ es un firme candidato para describir la narrativa predominante del mercado en la década de 2020. Pero, a medida que se acerca el último tercio de la década, ‘próspero’ está bien posicionado para competir por ese título. La inversión relacionada con la IA y las consiguientes ganancias de productividad deberían beneficiar tanto al crecimiento económico como al de los beneficios, lo que a su vez es positivo para los activos de riesgo”, subraya Jason Draho, Head Asset Allocation Americas.

“Una menor inflación derivada de los aranceles, expectativas de inflación contenidas, una transmisión limitada de la energía a los precios subyacentes y un panorama de crecimiento más débil en la segunda mitad del año deberían crear finalmente espacio para recortes de tipos más adelante en 2026, aunque el momento exacto es incierto”. señala Andrew Dubinsky, Economista, UBS Global Wealth Management. “Algunas nuevas tecnologías mejorarán la productividad de forma muy localizada, pero no se registrarán a nivel económico”, opina Paul Donovan, Economista Jefe.

Lombard Odier: China ha fortalecido su posición geopolítica

Sobre la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, que tendrá lugar los días 14 y 15 de mayo en Pekín, Michael Strobaek, Global Chief Investment Officer en Bank Lombard Odier, recuerda que este tipo de reuniones son, por naturaleza, geopolíticamente significativas. Sin embargo, si la reunión se celebra, preservar el statu quo podría ser lo máximo que puedan lograr. En medio de las incertidumbres en torno al alto el fuego en Oriente Medio, eso podría ser suficiente por ahora. Los mercados, respaldados por sólidos beneficios empresariales, reaccionarían positivamente. Las expectativas son moderadas: ha habido poca preparación de la que normalmente sustenta los grandes acuerdos diplomáticos. Sin ese trabajo previo, los líderes recurren más al simbolismo que al contenido sustancial. Aun así, incluso el simbolismo importa cuando las relaciones entre las dos mayores economías del mundo son frágiles.

El escepticismo de los inversores persiste tras dos meses de afirmaciones de Trump de que EEUU estaba cerca de la victoria en Oriente Medio. La posición geopolítica de China se ha fortalecido durante el conflicto, mientras que su economía ha demostrado ser relativamente resiliente frente a las perturbaciones en el suministro. Pero esta resiliencia también tiene matices. China sigue siendo el principal socio comercial de Irán, aunque procura no antagonizar a los Estados del Golfo. Para China, esto supone un ejercicio de equilibrio; tiene pocos incentivos para desestabilizar la situación respecto a las entidades iraníes sancionadas por EEUU y, a diferencia de éste, gestiona cuidadosamente sus relaciones comerciales.

A pesar de su rivalidad, las economías estadounidense y china siguen siendo interdependientes. Eso quedó claro con el rápido aumento y posterior reversión de los aranceles el año pasado. Ninguna de las dos partes puede permitirse una confrontación económica total. El dominio de China en las tierras raras le otorga una ventaja estratégica crucial a medida que la transformación tecnológica se acelera en todos los sectores. Los esfuerzos de EEUU por reducir riesgos y abastecerse de tierras raras a través de otros países requerirán más tiempo, justo cuando el país necesita rearmarse. 

En el ámbito tecnológico, EEUU sigue manteniendo su liderazgo en los semiconductores más sofisticados. Aunque la IA estadounidense y la china se están desarrollando por caminos distintos, la cadena de valor sigue estando conectada. Las conversaciones sobre una “línea directa” de IA entre los líderes en caso de una crisis tecnológica constituyen una señal pequeña, pero constructiva. 

Es importante destacar que China cuenta con otra ventaja clave: su resiliencia energética. Ya genera aproximadamente el doble de electricidad que EEUU e incluso ha reducido las importaciones de petróleo desde el inicio del conflicto.

"Esto refuerza nuestra visión macroeconómica constructiva. Esperamos que el país crezca un 4,2% este año y vemos margen para que China permita incluso una apreciación del yuan que ayude a reequilibrar su economía interna", señala este experto. 

El marco adecuado para los inversores es el de una “competencia gestionada”. La rivalidad con EEUU persistirá, pero la continuidad de la tregua comercial sería bienvenida. "Mantenemos una sobre ponderación en renta variable emergente, donde China es uno de nuestros mercados preferidos, dada su resiliencia energética y el potencial de recuperación del sentimiento inversor. Es probable que la rentabilidad superior de los mercados emergentes se amplíe aún más —más allá de Corea del Sur y Taiwán— una vez que el conflicto se resuelva. Sea cual sea el resultado de esta cumbre, la competencia estratégica entre EEUU y China sigue siendo la historia geopolítica definitoria de esta era. Los mercados observan atentamente el inicio de su próximo capítulo. Nosotros también", concluye.

28Apr

Con el conflicto de Oriente Medio camino del tercer mes, los mercados estadounidenses están en máximos por el empuje de las tecnológicas. Las gestoras recomiendan ir aumentando el nivel de riesgo de las carteras.

Miguel Ángel Valero

Ya lo avisó la subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, el 15 de abril ante la Asociación Española de Banca (AEB): preocupa la exposición de la banca a los sectores más afectados por la guerra en Oriente Medio, como las manufacturas intensivas en energías, el transporte, la agricultura, la pesca y la ganadería. Y lo vuelve a hacer el supervisor aprovechando la presentación de la Memoria de Supervisión de 2025.

El Banco de España destaca la capacidad y la buena posición del sector financiero para resistir escenarios adversos, pero también subraya la necesidad de mantener la cautela ante la persistencia de tensiones geopolíticas y macroeconómicas, que pueden impactar en la actividad bancaria. Junto con los rápidos avances tecnológicos, el refuerzo de la ciberseguridad y la creciente relevancia de los riesgos climáticos, la actividad supervisora se orientó a aumentar la resiliencia del sistema financiero, anticipar riesgos y acompañar la transformación del sector, manteniendo un enfoque prudente y basado en riesgos. Y se identificaron áreas de mejora en los controles del riesgo de crédito.

Las pruebas de resistencia realizadas en 2025, tanto en el marco europeo como en los ejercicios del Banco de España, confirman que la solvencia se mantendría robusta incluso en escenarios de fuerte tensión. Además, en 2025 se ha registrado una ligera rebaja de los recargos de capital destinados a encarar posibles crisis futuras y un descenso significativo en los requerimientos y recomendaciones, lo que refleja un mejor perfil de riesgo y la efectividad de la labor supervisora. 

En el ámbito macroprudencial, la actuación del Banco de España se centró en reforzar la capacidad de absorción de riesgos cíclicos. Así, en 2025 se elevó el colchón de capital anticíclico del 0,5% al 1%, que será aplicable a partir de octubre de 2026.

Hacia el tercer mes de guerra en Oriente Medio

Superados ya los dos meses de guerra, las negociaciones avanzan con lentitud. Irán presenta una nueva propuesta a EEUU en la que ofrece reanudar las conversaciones nucleares con el estrecho de Ormuz abierto, siempre que previamente se levantara el bloqueo estadounidense. Esa reapertura, no obstante, estaría condicionada al control iraní del paso y mantendría los actuales mecanismos de coordinación con las autoridades persas para el tránsito marítimo. Aunque Donald Trump señala que se trata de una oferta mejor que la recibida la semana anterior, la considera insuficiente. En la misma línea, Marco Rubio, secretario de Estado, afirma que una apertura supeditada al control iraní equivale, en la práctica, a una ficción y que no se puede normalizar que Teherán ejerza control sobre aguas internacionales.

Mientras tanto, los mercados parecen centrados en otros factores. La temporada de resultados empresariales está aflorando el sesgo más optimista de las Bolsas, algo especialmente visible en los mercados estadounidenses, de nuevo en máximos pese a una sesión volátil. El sector tecnológico continúa impulsando a los índices a superar nuevas resistencias, mientras que otras regiones, con menor peso de este sector, se han quedado relativamente rezagadas, destacando en este sentido el comportamiento más débil de Europa.

Así, el optimismo de los mercados bursátiles actúa, por ahora, como contrapeso a las presiones procedentes de Irán. La liberación de reservas estratégicas ha conseguido contener el impacto del secuestro iraní sobre el comercio mundial de crudo. Paralelamente, la presión sobre la economía iraní continúa intensificándose. Teherán está recurriendo a yacimientos de menor calidad para evitar una paralización de la producción, explotando al máximo la opción de las reservas flotantes, manteniendo los petroleros próximos a los límites impuestos por el bloqueo estadounidense –con el objetivo de una rápida salida en caso de acuerdo– e incluso explorando el envío de petróleo a China por vía ferroviaria, una alternativa claramente menos rentable. La producción iraní puede reducirse de 2 millones de barriles diarios a 1,3 millones a mediados de mayo, con una reactivación especialmente costosa, dado que se trataría de pozos más antiguos –con menor presión– y de una industria que dispone de maquinaria menos avanzada. El apremio, por tanto, sigue aumentando y ya no procede exclusivamente del frente estadounidense.

UBS: escenario favorable para la renta variable de EEUU

El CIO Daily de UBS destaca, por su parte, que el S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico el lunes tras subir más de un 13% desde finales de marzo. Las señales de desescalada en la guerra con Irán y la continua confianza en la adopción de la IA han respaldado este comportamiento, con el índice de semiconductores de Filadelfia subiendo más de un 45% en las últimas cuatro semanas. Con el precio del crudo Brent por encima de los 109$/barril, el sentimiento del mercado puede verse afectado por nuevos titulares. "Aun así, creemos que el escenario para la renta variable estadounidense sigue siendo favorable. Un crecimiento sólido de los beneficios debería seguir impulsando el mercado alcista. La política de la Fed debería seguir siendo favorable. La adopción de la IA continúa siendo un factor de impulso", señala.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, añade: “Mantenemos nuestra calificación de ‘Atractivo’ para la renta variable estadounidense, con un objetivo para el S&P de 7.500 a final de año. A nivel sectorial, seguimos favoreciendo consumo discrecional, financieros, salud, industriales y utilities. Recomendamos a los inversores mantener una exposición diversificada a la temática de la IA a través de sectores y geografías.” “Los precios más altos de la energía son un riesgo, pero a falta de un shock prolongado, creemos que el entorno para la economía y los beneficios empresariales sigue siendo sólido, lo que respalda a las acciones”, recalca.

Sobre el platino, "la tensión en el mercado físico que hemos visto durante los últimos 12 meses parece haber empezado a disminuir, con una bajada de las tasas de leasing. Teniendo en cuenta un mercado menos ajustado y los riesgos para el crecimiento económico, reducimos nuestras previsiones en 200$/onza hasta 2.300$/onza. Mantenemos una visión moderadamente constructiva, respaldada por nuestra expectativa de un precio del oro más alto”, aportan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, estrategas.

Sobre el paladio, "dadas las preocupaciones actuales sobre el crecimiento económico y la perspectiva de que el metal blanco pase a un superávit estructural en los próximos años, reducimos nuestras previsiones en todos los plazos en 200 $/onza hasta 1.600$/onza”, añaden estos expertos.

Al mismo tiempo, UBS publica su Global Next Generation Report: What’s on the horizon?, sobre cómo las nuevas generaciones están redefiniendo la gestión del patrimonio a nivel global. El estudio aborda por primera vez este cambio generacional desde una perspectiva estructural y pone cifras a la mayor transferencia de riqueza de la historia, estimada en 83 billones$. Entre sus principales conclusiones destacan:

  • Un tercio de las familias ya está en pleno proceso de transferencia de riqueza.
  • El 41% de la nueva generación lo asocia principalmente a responsabilidad, más que al fallecimiento.
  • En familias de cuarta y quinta generación (muy representativas en Europa), cerca del 50% lo vincula a responsabilidad.
  • Los “pares” ganan peso como fuente de asesoramiento, por delante incluso de Banca Privada.
  • La falta de comunicación es la principal fuente de conflicto en los procesos de sucesión.
  • La inversión de impacto gana terreno frente a activos como las criptomonedas.

Lombard Odier: sobre ponderación de Bolsas emergentes

El Informe Mensual de Estrategia de Inversión de Lombard Odier correspondiente a mayo de 2026, resalta que una economía estadounidense estable está resistiendo el impacto de los precios más altos de la energía: "en Europa esperamos que los tipos de interés se mantengan sin cambios en abril, pero que aumenten en reuniones posteriores. Las economías emergentes más importantes a nivel sistémico, especialmente en Asia Oriental, cuentan con los medios para amortiguar los impactos si los flujos energéticos se reanudan rápidamente".

Dado que los mercados aparentemente están dejando atrás el 'pico de incertidumbre', "asumimos un nivel moderado de riesgo en las carteras, expresado principalmente mediante una sobre ponderación en renta variable de mercados emergentes. Nos mantenemos neutrales en renta fija, conservamos una visión negativa sobre el dólar estadounidense y una sobre ponderación en oro".

Un entorno macroeconómico global sólido, beneficios empresariales firmes, valoraciones razonables y condiciones de liquidez adecuadas deberían seguir impulsando nuevas subidas en la renta variable. Las acciones de mercados emergentes ofrecen un fuerte crecimiento de beneficios con valoraciones atractivas. "En mercados desarrollados, mantenemos una sobre ponderación en Japón y una infra ponderación en el Reino Unido", explica.

"Mantenemos una postura general neutral en renta fija y seguimos favoreciendo los bonos de mercados emergentes frente a los de mercados desarrollados. Seguimos infra ponderados en deuda pública global y esperamos que los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años converjan gradualmente hacia una rentabilidad del 4,1%. Esperamos un debilitamiento del dólar estadounidense y hemos elevado nuestra previsión a 12 meses para el EUR/USD a 1,2. Las divisas de mercados emergentes pueden comportarse bien, pero la selección sigue siendo clave. Seguimos siendo positivos respecto al oro, con un objetivo a 12 meses de 5.400$ por onza", apunta.

Ofi Invest: oportunidades de entrada en mercados mundiales

La gestora francesa Ofi Invest cree que la alta volatilidad en los mercados de renta fija en marzo, no resta atractivo a este activo, soportado por los fundamentales en el caso del Crédito, y por los atractivos niveles actuales en el caso del monetario y de la deuda soberana europea. Sin embargo, se requiere prudencia para amortiguar el impacto de la volatilidad. En cuanto a la renta variable, esta mayor volatilidad ha generado oportunidades de entrada en diferentes mercados mundiales, especialmente Japón, que ha perdido casi todas las ganancias desde inicio del año. Ofi Invest AM sugiere ir aumentando gradualmente la exposición al activo, aunque será clave seguir la evolución del conflicto en Oriente Medio. 

15Apr

"Europa tiene ahora una oportunidad para avanzar en la integración y en reformas pendientes mientras el impulso euroescéptico está debilitado", señala Christophe Canler, profesor de la Universidad Carlemany.

Miguel Ángel Valero

Hungría ocupa una posición geopolítica marcada por su historia: tras la Primera Guerra Mundial el país perdió gran parte de su territorio con el Tratado de Trianón —aproximadamente el 70% de su extensión anterior— y hoy una parte significativa de la población de origen húngaro vive fuera de sus fronteras en países vecinos. Ese legado histórico condiciona su política exterior y alimenta discursos nacionalistas que han tenido un papel central en la política interna durante las últimas décadas, explica Christophe Canler, profesor de la Universidad Carlemany.

Viktor Orbán transitó desde un perfil anticomunista y europeísta en su juventud hacia un proyecto político definido por el propio Gobierno como una “democracia iliberal”, y que se ha concretado en una estrategia basada en la reforma sistemática de instituciones y normas para consolidar el poder del Ejecutivo mediante cambios legales y administrativos, y control sobre medios, entre otros, que han debilitado los contrapesos democráticos.

En el plano europeo, Hungría utilizó instrumentos institucionales —incluido el derecho de veto en asuntos clave— para condicionar decisiones comunitarias. Entre las áreas de fricción figuran la política migratoria común, la aplicación de sanciones relacionadas con la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, y las exigencias de la UE sobre independencia judicial, libertad de prensa y transparencia en la gestión de fondos. Los acuerdos energéticos y las relaciones bilaterales con actores externos han reforzado la capacidad de Hungría para negociar desde una posición de influencia.

La salida de Orbán del poder em Hungría abre la posibilidad de restablecer relaciones con Bruselas, desbloquear fondos europeos y emprender reformas institucionales orientadas a recuperar la independencia de los poderes y la transparencia administrativa. El alcance y la velocidad de esos cambios dependerán de la composición parlamentaria y de la capacidad del nuevo Ejecutivo para aprobar y aplicar reformas. Aunque la ventana de oportunidad es real, la consolidación de cambios profundos exigirá tiempo y consensos internos.

Europa tiene ahora una oportunidad para avanzar en la integración y en reformas pendientes mientras el impulso euroescéptico está debilitado; sin embargo, la dinámica política en otros países y la resiliencia de las redes populistas harán que cualquier avance requiera estrategia y coordinación entre los socios.

Lombard Odier: riesgo de un error en la política monetaria del BCE

El último CIO Office Viewpoint de Lombard Odier, elaborado por Bill Papadakis, Estratega Macro Senior, resalta que antes del conflicto en Oriente Medio, la economía europea mostró una resiliencia discreta. El crecimiento del PIB real en la Eurozona alcanzó el 1,5% en 2025. Esta cifra superó las expectativas y redujo la brecha con la economía estadounidense —que creció un 2,1%—, tras una diferencia mucho mayor observada en 2023-2024. El sólido crecimiento en Europa se logró a pesar del impacto negativo de los aranceles estadounidenses más elevados. Mientras que la economía alemana se estancó, la actividad en el sur y el este de Europa repuntó. 

El Banco Central Europeo (BCE) logró que la inflación volviera de forma sostenible a su objetivo del 2%, tras un pico del 10,6% a finales de 2022. Además, en este ciclo, el BCE no se excedió en su política monetaria, como ocurrió en 2014, cuando se vio obligado a reducir los tipos de interés a territorio negativo y mantenerlos allí durante ocho años. Y la dirección era alentadora: sin los ataques a Irán, el BCE casi con toda seguridad habría mejorado sus perspectivas de crecimiento y revisado a la baja su pronóstico de inflación en su reunión de política monetaria de marzo de 2026.

Sin embargo, los acontecimientos en Oriente Medio lo obligaron a hacer lo contrario. El aumento de los precios de la energía ahora amenaza las perspectivas económicas de Europa. "Incluso en nuestro escenario base de un conflicto de duración limitada, seguimos esperando que los precios del petróleo alcancen un promedio de 90$/barril durante los próximos seis meses, lo que perjudicará al continente como importante importador neto de energía". Los precios del gas natural en Europa —una fuente clave de energía para la calefacción en todo el continente— se mantienen alrededor de un 40% por encima de sus niveles previos a la crisis. Los daños a la infraestructura energética clave en Oriente Medio que abastece a los países europeos podrían tardar años en repararse.

Los bancos centrales a menudo ignoran el impacto de una crisis energética temporal. Si los precios de la energía se estabilizan o se alinean con los precios de los futuros —o contratos de entrega en fechas futuras—, la inflación se normalizará automáticamente sin un impacto duradero. Para cuando comience a surtir efecto cualquier endurecimiento de la política monetaria, éste solo exacerbará el impacto negativo sobre el crecimiento derivado del aumento de los precios de la energía. Sin embargo, el BCE, con su mandato de fijación de objetivos de inflación, puede verse obligado a reaccionar ante tal situación, a diferencia de la Reserva Federal (Fed), que también debe calibrar su política para maximizar el empleo.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, resalta que el recuerdo de la alta inflación de 2022 aún está fresco en la mente de los europeos. Esto significa que las empresas podrían trasladar los costos con mayor rapidez y los trabajadores presionar para obtener salarios más altos en esta ocasión. Estos efectos de segunda ronda podrían tener un impacto más duradero en los precios.

Por estas razones, "ahora esperamos que el BCE suba los tipos de interés dos veces en 2026, para anticiparse a los efectos de segunda ronda derivados del aumento de los precios de la energía, a partir de junio. Esto conlleva el riesgo de un error de política monetaria que podría dejar a la economía europea más vulnerable", apunta Papadakis.

A diferencia de 2022, ahora hay pocos indicios de presiones inflacionarias internas. El mercado laboral está equilibrado; los salarios no se están acelerando; los hogares no están gastando generosas ayudas fiscales, como lo hicieron después de la pandemia; Tampoco existe una fuerte demanda reprimida en la economía. Las expectativas de inflación se mantienen controladas. El tipo de interés oficial actual del BCE, del 2%, también parece, en general, 'neutral', un nivel que ni estimula ni limita el crecimiento. "Por lo tanto, prevemos que el BCE tendrá que revertir las dos subidas de 25 pb que pronosticamos para este año, a medida que la economía de la Eurozona entre en 2027 con una disminución de las presiones inflacionarias y un aumento de los riesgos para el crecimiento", argumenta. Esto contradice las expectativas del mercado, que aún espera que el BCE mantenga los tipos en torno al 2,5% hasta 2027.

El BCE tardó en subir los tipos cuando se produjo la crisis energética en 2022 y ahora es cauteloso para no repetir el error. Sin embargo, la economía europea está mucho mejor preparada para afrontar la crisis energética actual que entonces. Obligados a romper sus vínculos con el gas ruso, los gobiernos de todo el continente han diversificado rápidamente sus fuentes de suministro y han invertido fuertemente en energías renovables. La respuesta fiscal de la región también parece más específica y mesurada en esta ocasión. En 2022, los gobiernos destinaron 2,5 puntos del PIB a medidas para proteger a las empresas y a los consumidores del aumento de los precios de la energía. 

Ahora estas medidas son menores y tienen muchas menos probabilidades de impulsar la inflación. El crecimiento en Europa también cuenta hoy con un mayor respaldo estructural, tras un importante impulso fiscal por parte de Alemania. Un fondo especial de 500.000 millones€ para financiar infraestructuras, defensa y medidas de descarbonización respaldará el crecimiento durante más de una década, con efectos positivos en todo el continente. Los pedidos de defensa alemanes se orientan cada vez más hacia proveedores nacionales y europeos. En el sur de Europa, el crecimiento también se ve respaldado por los continuos desembolsos de fondos de la UE. 

Pero Europa sigue siendo vulnerable a un aumento de los precios de la energía, y la confianza del consumidor cayó a su nivel más bajo en dos años en marzo. Dado que la demanda interna es el principal motor del crecimiento, "hemos rebajado nuestra previsión anual al 0,9%, ya que prevemos que la pérdida de poder adquisitivo, la creciente incertidumbre y una política monetaria más restrictiva tendrán un impacto negativo".

Después de tres años de estancamiento en los beneficios de las empresas europeas, los analistas prevén que el crecimiento de los beneficios repunte hasta el 12% en 2026. "Consideramos que estas previsiones son demasiado optimistas. El aumento de los precios de la energía está presionando los costes de producción y los márgenes de las empresas en un momento en que su capacidad para fijar precios se ve cada vez más limitada. Si bien las valoraciones de las acciones europeas se han corregido, siguen estando por encima de las medias a largo plazo. Un entorno de tipos de interés elevados durante un periodo prolongado también podría afectar negativamente al sentimiento del mercado y limitar el potencial de ganancias a partir de ahora", señala.

"Mantenemos nuestra exposición global a acciones globales neutral y, dentro de los mercados desarrollados, preferimos las perspectivas de Japón a las de Europa. Mantenemos nuestra exposición a bonos soberanos globales, incluidos los de las principales economías europeas, en niveles inferiores a los previstos, dados los riesgos de que aumenten la inflación y los déficits fiscales. Nuestro pronóstico para el EUR/USD a 12 meses se mantiene en 1,18", concluye.

09Apr

Preocupa la alta exposición de las empresas españolas al riesgo cambiario, ya que el 57,9% de las importaciones son fuera de la zona euro, el 22,3% a Asia, el 11,3% a China, y el 7,5% a América del Norte.

Miguel Ángel Valero

El “Insolvency Outlook” de Crédito y Caución avisa que las tensiones geopolíticas siguen lastrando el crecimiento de las empresas y afectando a sus márgenes operativos en múltiples sectores, y vaticina que los impagos aumenten un 3% en 2026. “Nuestra previsión de insolvencias se ha deteriorado debido a la persistencia de condiciones económicas adversas, entre las que se incluyen las deudas fiscales relacionadas con la COVID-19, el aumento de los costes de los insumos y las tensiones comerciales en curso. La crisis en Oriente Medio, junto con el consiguiente aumento de los precios de la energía, se suma a las presiones existentes. El impacto en las empresas dependerá en gran medida de la duración del conflicto”, argumenta Theo Smid, economista sénior de Atradius. 

El escenario base de Crédito y Caución parte de la hipótesis de que el actual cierre del estrecho de Ormuz comenzará a normalizarse a partir de mayo, con daños limitados a la infraestructura del Golfo. Si la interrupción se prolonga, habría que revisar las previsiones de evolución de las insolvencias.

Las perspectivas mejoran en 2027 con un descenso del 6% a medida que la inflación remita, los mercados energéticos se normalicen y los bancos centrales recuperen margen para reducir los tipos de interés.

En el caso de Europa, Crédito y Caución espera que el mayor aumento de las insolvencias se registre en Suiza, Italia y Portugal, mientras que Irlanda, Dinamarca, Noruega y los Países Bajos experimentarán descensos. En toda la zona euro, las empresas seguirán operando bajo una presión considerable en 2026. El aumento de los precios de la energía, impulsado por las perturbaciones en los mercados del gas vinculadas al conflicto en Oriente Medio, se está traduciendo en una inflación generalizada y está lastrando los márgenes comerciales.

Ebury: elevada exposición de las empresas a las divisas asiáticas

Por su parte, Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, destaca la exposición estructural significativa al riesgo cambiario de las empresas españolas. El 57,9% de las importaciones españolas se realizaron fuera de la zona euro, frente al 46,8% de las exportaciones, lo que confirma una asimetría estructural entre ingresos y costes en divisa. “Esta diferencia implica que el tejido empresarial español en su conjunto está estructuralmente más expuesto al riesgo cambiario por el lado de los costes que por el de los ingresos”, explica Luis Merino, director general de Ebury España.

El comercio exterior español alcanzó en 2025 exportaciones por 387.092 millones€ (+0,7%) e importaciones por 444.146 millones (+4,6%), situando el déficit comercial en 57.055 millones. Asia concentró el 22,3% de las importaciones españolas; solo China supuso el 11,3%; América del Norte representó el 7,5%. Esto pone de manifiesto la elevada exposición que tienen las empresas importadoras españolas no solo al EUR/USD, sino también a determinadas divisas asiáticas.

Para Ebury también resulta significativo el dato del déficit comercial registrado en 2025 y la presión estructural que supone en divisa: “Un déficit elevado implica una necesidad estructural de compra de divisa extranjera, y cuanto mayor es el desequilibrio comercial, mayores la sensibilidad agregada del sistema empresarial a movimientos del tipo de cambio”, explica Merino.

El análisis de Ebury también incide en la fuerte atomización en el número de operadores. De las 127.084 empresas exportadoras registradas en 2025, el 65,7% exporta menos de 50.000€ al año; el 94% exporta menos de 5 millones anuales y solo el 0,9%supera los 50 millones en ventas exteriores. Al mismo tiempo, las 1.000 principales empresas concentran el 65,2% del valor exportado. Para Ebury, “esta dualidad muestra que, aunque el volumen de comercio esté concentrado en grandes compañías, el riesgo cambiario en términos de número de empresas recae mayoritariamente sobre pymes, que suelen contar con menor estructura financiera especializada en cobertura sistemática”.

En este contexto, Ebury recuerda que “la gestión activa del riesgo cambiario  deja de ser una práctica reservada a grandes corporaciones y se convierte en una variable estratégica para miles de pequeñas y medianas empresas que operan en mercados internacionales”.

The Trader: el inversor dejar de mirar el relato y centrarse en la realidad

"Hay momentos en los que no cambia tanto la realidad como la forma en la que se cuenta. Y eso es precisamente lo que estamos viendo ahora con la guerra en Irán. Tan pronto se habla del final del conflicto como de un escenario de escalada, con ataques cruzados, nuevos frentes abiertos y un riesgo creciente sobre el estrecho de Ormuz que podría trasladarse directamente a la economía global. Y el mercado, como siempre, reacciona con brusquedad a cada nueva interpretación", opina el analista Pablo Gil en The Trader.

En ese contexto, las declaraciones de Donald Trump se han convertido en un factor en sí mismo. En cuestión de días pasa de proclamarse vencedor y hablar de un cambio de régimen en Teherán, a pedir una coalición internacional para reabrir Ormuz; después sugiere una retirada de EEUU y, poco después, vuelve a la amenaza de destrucción total… para terminar postergando el ataque cuando el plazo está a punto de expirar. No es solo ruido político, sino una forma de actuar que, de momento, le funciona, aunque empieza a generar dudas sobre cuánto tiempo podrá sostenerse sin encontrar límites.

Su método ha sido siempre el mismo: llevar la situación al extremo, observar la reacción del rival y, si el coste aumenta, rectificar sin reconocerlo abiertamente. Es lo que muchos han definido como la doctrina TACO: tensar, presionar… y acabar reculando. Lo vimos en la guerra arancelaria con China, donde elevó el pulso convencido de que Pekín cedería, pero terminó aceptando un acuerdo parcial tras comprobar que el impacto también golpeaba a la economía estadounidense. Lo vimos con Groenlandia, cuando la presión se desinfló en cuanto Europa marcó límites. Y lo vimos incluso en su promesa de acabar con la guerra entre Rusia y Ucrania en 48 horas, que pasó de ser una afirmación rotunda a un progresivo distanciamiento hasta terminar diciendo que no era su guerra.

Hasta ahora, ese enfoque funcionaba porque se movía en terrenos donde había margen para corregir. Pero una guerra no es una negociación comercial. Tiene inercia propia, genera dinámicas difíciles de controlar y no permite rectificaciones sin coste. Aquí no basta con cambiar el discurso. Cada paso condiciona el siguiente. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo con Irán.

Sobre el terreno, la realidad apenas ha cambiado. Israel sigue atacando, Irán responde de forma directa e indirecta y los puntos clave del sistema energético global continúan expuestos. No hay cambio de régimen, no hay rendición y, sobre todo, no hay una salida clara diseñada desde el principio. El riesgo no desaparece, simplemente se transforma.

Además, hay un factor que muchas veces se subestima: la resiliencia del régimen iraní. Décadas de sanciones no lo han debilitado como muchos esperaban, sino que lo han adaptado. Irán ha desarrollado una economía de supervivencia que le permite operar incluso en condiciones extremas. Y, en paralelo, la presión externa refuerza el control interno, desplaza las prioridades hacia la supervivencia y reduce la contestación. En ese entorno, el régimen no solo resiste, sino que se consolida.
Ahí es donde aparece el verdadero problema. Trump necesita una salida, pero no cualquier salida: necesita una que le permita mantener su narrativa de control y éxito. Y cuando esa narrativa empieza a chocar con los hechos, surgen las contradicciones. De ahí los bandazos constantes, entre el triunfo anticipado y la amenaza, entre la retirada y la escalada.El mercado, sin embargo, sigue reaccionando a cada mensaje como si fuera una señal definitiva. Basta una insinuación de calma para ver subidas en las bolsas y caídas en el petróleo. Pero esa reacción puede estar adelantándose a una realidad mucho más frágil. Porque si el conflicto se mantiene, aunque sea en segundo plano, o si persisten las tensiones en puntos clave como Ormuz, el impacto económico seguirá ahí, aunque desaparezca de los titulares.

La clave no está en si EEUU se retira en dos o tres semanas, o si se suspenden las hostilidades durante un tiempo, sino en entender que el mensaje forma parte de la estrategia. Elevar la tensión, sugerir soluciones rápidas y después introducir calma permite influir en mercados, aliados y adversarios. El problema es que, cuando esta dinámica se repite, acaba generando una ilusión de control en un entorno donde el riesgo real sigue creciendo.

Y ahí es donde el inversor debe hacer el ejercicio más importante: dejar de mirar el relato y centrarse en la realidad. Porque, más allá del ruido, lo que terminará marcando la evolución del mercado será si esta guerra afecta de verdad al equilibrio entre oferta y demanda energética… y durante cuánto tiempo.

Hoy da la sensación de que lo único capaz de provocar un cambio real en el sentimiento del inversor no es la amenaza de una guerra abierta, sino su impacto directo en la economía, tanto en términos de inflación como de crecimiento. Y mientras ese impacto no se materialice de forma clara, el mercado seguirá interpretando cada caída como una oportunidad de compra.

Lombard Odier: relajación gradual de las tensiones

El CIO Office Viewpoint, elaborado por Luca Bindelli, Head of Investment Strategy de Lombard Odier, resalta que el alto el fuego de dos semanas entre EEUU e Irán está en línea con "nuestro escenario base de una relajación gradual de las tensiones en Oriente Medio, con efectos limitados sobre el crecimiento y la inflación". "Nuestras carteras mantienen una posición neutral en renta variable y renta fija. Dentro de la renta variable, mantenemos una sobre ponderación en Japón. En renta fija, seguimos infra ponderados en bonos gubernamentales y sobre ponderados en bonos de mercados emergentes denominados en moneda fuerte. Seguimos manteniendo una sobre ponderación en oro", explica.

"Consideramos dos escenarios de riesgo. En el primero, mayores expectativas de tipos de interés máximos pesarían sobre los activos de riesgo. En el segundo, una recesión y menores expectativas de tipos favorecerían a los bonos gubernamentales y al oro. La historia subraya la importancia de mantener carteras resilientes y diversificadas. Favorecemos activos de calidad y el oro", apunta.

Vuelta a la normalidad con elevada volatilidad

El petróleo celebraba la desaparición del escenario más adverso en la guerra de Oriente Medio con el octavo mayor retroceso diario en el precio del Brent desde 1991. Sin embargo, tras el primer impulso positivo, emerge una realidad más fría: pese al acuerdo alcanzado, la vuelta a la normalidad no será lineal y estará marcada por episodios de volatilidad.

En este contexto, ya comienzan a aflorar señales de fricción. Algunos miembros del Parlamento iraní han afirmado que EEUU habría incumplido el alto el fuego; se ha registrado la incursión de un dron iraní cerca del oleoducto que atraviesa Arabia Saudí hasta Yanbu; y, además, Israel no ha detenido su ofensiva en el Líbano, viviendo una de las jornadas más intensas desde el inicio de la invasión.

A ello se suman las incertidumbres en torno a cómo se desarrollará esta “nueva normalidad” en el tránsito marítimo por el estrecho. Algunos buques chinos ya se dirigen a la zona con el objetivo de poner a prueba el paso, mientras que desde Lloyd’s, el mayor mercado asegurador del mundo, se sigue considerando el área como de alto riesgo. Los aseguradores, por tanto, demandan mayores garantías antes de reanudar plenamente las coberturas.

El estrecho de Ormuz, cuestionablemente abierto: peajes que deberán ser pagados en criptomonedas y, de lo contrario, amenazas de ataques. Poco a poco se van revelando más detalles sobre el procedimiento para cruzar el Estrecho en un contexto tan cambiante. Los buques, tras informar previamente de su cargamento, deberán pagar 1$ por barril de petróleo en criptomonedas, de manera que los petroleros vacíos podrán pasar sin costes. En el caso de los petroleros de crudo de gran tamaño (VLCC) se ha estado cobrando 2 millones$ por buque. Sin embargo, en las retransmisiones por radio persisten las amenazas advirtiendo de que aquellos que intenten transitar sin autorización serán destruidos. 

Una vez superado el momento de máxima tensión, se inicia un proceso de normalización que previsiblemente será irregular y con altibajos. No obstante, el reconocimiento de que existe una contraparte dispuesta a negociar constituye un elemento clave para que la recuperación se sostenga en el tiempo. Además, los datos macroeconómicos continúan acompañando en EEUU.

Mientras tanto, las actas de la Reserva Federal continúan situando las bajadas de tipos como el escenario central, aunque adoptaron dos visiones distintas según se desarrolle el conflicto: por un lado, un número creciente de miembros considera que podrían ser necesarias subidas de tipos si la inflación se mantiene persistentemente por encima del objetivo. Por otro, la mayoría coincide en que un conflicto prolongado –con un impacto significativo sobre el crecimiento económico–, justificaría recortes adicionales. El documento, correspondiente a la decisión adoptada el 18 de marzo, permite conocer la evolución del debate interno del Comité dieciocho días después del estallido de la guerra. En este sentido resulta clave la jerga comunicativa utilizada por la Fed: cuando se indica que “algunos” miembros están abiertos a una política monetaria más restrictiva, se está aludiendo a un grupo más amplio que cuando en enero se empleó el término “varios”.

01Apr

Proponen desarrollar procesos de recuperación de nutrientes a partir de residuos orgánicos (purines, lodos, subproductos animales), producir hidrógeno verde a partir de energías renovables, y construir sistemas alimentarios más resilientes y descentralizados.

Miguel Ángel Valero

La necesidad agudiza el ingenio. El bloqueo del estrecho de Ormuz, como consecuencia de la guerra en Oriente Medio, está causando un importante déficit de fertilizantes nitrogenados vitales para la agricultura. Ante esta situación, la profesión veterinaria propone apostar por la innovación tecnológica, al desarrollar procesos de recuperación de nutrientes a partir de residuos orgánicos (purines, lodos, subproductos animales), producir hidrógeno verde a partir de energías renovables, y construir sistemas alimentarios más resilientes y descentralizados.

La Organización Colegial Veterinaria (OCV) recuerda que por ese punto del Golfo Pérsico transita un tercio del mercado mundial de estos compuestos, necesarios para la producción agraria, lo que he generado notable inquietud. De hecho, se estima que la actual crisis podría desembocar en la perdida de decenas de millones de toneladas de alimentos en todo el mundo, con severas consecuencias para la seguridad alimentaria global, especialmente en África.

La guerra de Irán ha conformado nuevamente la vulnerabilidad estratégica que genera la dependencia de recursos concentrados geográficamente, según precisa Gaspar Ros Berruezo, catedrático de Tecnología de los Alimentos, Nutrición y Bromatología de la Universidad de Murcia, quien defiende la utilidad del modelo One Health para afrontar este problema de manera multidisciplinar.

“A finales de 2025, en el seno de la Federación de Veterinarios Europeos, y con la participación de la OCV, se configuró un posicionamiento al respecto, porque ya se preveía este fenómeno. Así, se propone una transición hacia sistemas agroalimentarios basados en una bioeconomía circular para garantizar la seguridad alimentaria mundial. El documento sostiene que es fundamental reducir la dependencia de los fertilizantes sintéticos derivados de combustibles fósiles, priorizando en su lugar el uso de nitrógeno biológico fijado en los residuos, principalmente estiércol y subproductos animales”, explica.

Con este abordaje, los veterinarios, como garantes de la seguridad en la cadena alimentaria, desde el manejo de los subproductos hasta la mesa del consumidor, resultarían clave para realizar una evaluación de riesgos que garantice el control de patógenos y bioseguridad en el uso de estos subproductos animales.

“La ganadería, por su parte, jugaría un papel fundamental no solo como fuente de proteína, sino como pilar de la fertilización orgánica, necesaria para la producción vegetal sostenible, mediante la producción local de fertilizantes circulares”, añade este experto.

De esta forma, en España, como uno de los principales productores ganaderos de la UE, la aplicación de tecnologías para la recuperación de nitrógeno (RENURE) y de valorización de subproductos podría permitir recuperar entre 200.000 toneladas y 400.000 toneladas de nitrógeno anuales, reduciendo significativamente la dependencia española de fertilizantes nitrogenados importados.

Este enfoque permitiría aprovechar el potencial de los rumiantes en sistemas extensivos y la gestión de residuos ganaderos para transformarlos de un problema ambiental a un recurso económico (fertilizantes y biogás), dentro tanto de la estrategia "De la Granja a la Mesa" como de los principios de la Economía Circular.

La reincorporación de materia orgánica al suelo resulta urgente, ya que el 60% de los suelos de la Unión Europea muestra signos de degradación, y el uso de estiércol y restos orgánicos es la vía más eficaz para restaurar su capacidad de secuestro de carbono y su productividad.

La crisis actual refleja la vulnerabilidad de un modelo basado en fertilizantes artificiales, que dependen directamente del gas natural y el carbón, y de los que se derivan aproximadamente la mitad del suministro mundial de alimentos. “El papel de la ganadería, crucial también para abordar el reto de la despoblación del medio rural, y la veterinaria, como profesión sanitaria ligada al bienestar y salud animal, y la salud pública, tiene hoy más que nunca una importancia capital para garantizar sistemas agroalimentarios sostenibles y seguros”, subraya la OCV.

El profesor Ros señala la necesidad de distinguir entre las emisiones de carbono biogénico (propias de los ciclos naturales de plantas y animales) y las de carbono fósil: “Mientras que los animales circulan nutrientes ya presentes en la biósfera, la combustión de carbono fósil es el principal motor del cambio climático. Por tanto, reducir la cabaña ganadera en favor de una dieta exclusivamente vegetal podría, paradójicamente, aumentar la dependencia de fertilizantes sintéticos derivados del gas, agravando la crisis de suministros actual”, concluye.

El Euribor a un año, en el 2,565%: 160€ más al año en la hipoteca media

Como se esperaba y adelantó Dinero Seguro el 30 de marzo, El índice Euribor a un año, que es utilizado como principal referencia para fijar el tipo de interés de los préstamos hipotecarios concedidos por las entidades de crédito españolas, se situó en marzo en el 2,565% frente al 2,221% del mes anterior. Tomando como referencia los últimos 12 meses, el índice registra un ascenso de 0,167 puntos.

Una persona que tenga una hipoteca variable media de 150.000€ a 25 años con un interés de Euribor más 1%, si se revisa anualmente con el último valor del índice (2,565%), sus cuotas subirán de 743 a 756€, aproximadamente; lo que representa un aumento de casi 160€al año. Y si la revisión es semestral, las mensualidades pasarán de 725 a 756€ aproximadamente; unos 186€ más al semestre.

Más cerca del final del conflicto

Mientras tanto, Trump lo vuelve a hacer y, en uno de esos giros cada vez menos sorprendentes, asegura que el conflicto podría concluir en un plazo de dos o tres semanas, y que EEUU podría retirarse sin asegurar el estrecho, al no considerarlo un objetivo estratégico dentro de esta intervención. En esta línea, expresa su frustración con los aliados por no sumarse a su iniciativa para reabrir el paso por Ormuz. Insiste en que está considerando seriamente sacar a EEUU de la OTAN, después de la negativa de muchos de sus miembros a apoyarle en su campaña contra Irán.

Su secretario de Estado, Marco Rubio, añade que EEUU reexaminará el valor del Tratado de la OTAN una vez finalice el conflicto en Oriente Medio.

Pero otro portaaviones estadounidense ha zarpado rumbo a la región, incrementando la presencia militar norteamericana en el Golfo, un movimiento que no encaja con la narrativa de una desescalada inminente. 

Al mismo tiempo, Emiratos Árabes Unidos aspira a liderar una iniciativa internacional para liberar el paso del estrecho y mantiene conversaciones con la ONU con el objetivo de recabar apoyos y legitimar internacionalmente un eventual uso de la fuerza en la zona. La escalada del conflicto con Irán ha llevado a Emiratos Árabes Unidos a dar un giro estratégico de gran calado, pasando de un papel de mediador y actor prudente a mostrarse dispuesto a participar militarmente para reabrir por la fuerza el estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético global. Abu Dabi impulsa una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU y presiona a EEUU, Europa y potencias asiáticas para formar una coalición que garantice la libertad de navegación, incluso asumiendo el riesgo de convertirse en objetivo directo de Teherán. El cierre del estrecho amenaza su economía, su posición como hub financiero y su seguridad interna, lo que explica este cambio de postura pese a los elevados costes geopolíticos.

China —junto a Pakistán— ha optado por el enfoque opuesto, reclamando un alto el fuego inmediato y la reapertura de Ormuz mediante diplomacia multilateral, reflejando la creciente divergencia entre quienes priorizan la estabilidad del comercio y quienes consideran inevitable una solución coercitiva.

En la vía intermedia, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado una cumbre internacional para debatir sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. 

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, comunicó a António Costa, presidente del Consejo Europeo, que su país estaría dispuesto a poner fin al conflicto, aunque exigiendo determinadas garantías. Varias autoridades iraníes han confirmado contactos con Steve Witkoff –previamente desmentidos–, si bien niegan cualquier tipo de concesión.

Con la partida acercándose a su desenlace –el régimen iraní ve cada vez más cerca su supervivencia– y con los tres acrónimos que tanto enfadan a Trump brillando —TACO, NACHO y WACO (“Will Ayatollahs Chicken Out”)—, los mercados optan por centrarse en el lado positivo de los acontecimientos, lo que ha desembocó en la tercera mejor sesión desde el Liberation Day.

Karoline Leavitt, secretaria de Prensa de la Casa Blanca, ha anunciado que Trump ofrecerá un discurso sobre el cambio en la situación en Irán a las 21:00 (3:00 de la madrugada, hora española).

Por otra parte, en EEUU las vacantes de empleo cayeron en febrero hasta los 6,88 millones de ofertas sin cubrir. Como resultado, la ratio de vacantes sobre desempleados se situó en 0,91x, ligeramente por debajo de la media histórica de 0,93x. La mayor caída se produjo en ocio y hostelería (-213.000 puestos en el mes), aunque todavía continúa siendo uno de los sectores con mayor número de vacantes abiertas. Destacaron los servicios profesionales (+64.000 puestos en el mes). El mercado laboral continúa mostrando señales de moderación, aunque los datos de febrero estuvieron influenciados por la ola polar que azotó a gran parte del país, por lo que puede producirse un rebote en marzo.

Además, la confianza de los consumidores sorprendía positivamente en marzo, alcanzando su mayor nivel en el año. El índice elaborado por la Conference Board repuntó hasta el 91,8 desde el 91 previo, superando las previsiones de 87,9. Por componentes, la lectura también fue positiva, con el subíndice de situación actual posicionándose en niveles de 123,3, por encima del 118 estimado y reflejando que el incremento en los precios de la energía no ha afectado la perspectiva de los consumidores por el momento. A su vez, el componente de expectativas también supero las estimaciones de los analistas al posicionarse en 70,9, aunque ligeramente por debajo del 72,6 correspondiente a febrero.

UBS: los mercados cerrarán 2026 en niveles superiores a los actuales

Por su parte, el UBS CIO Daily destaca que las acciones suben ante la esperanza de un final inminente del conflicto en Oriente Medio. Los mercados de renta variable y de bonos subieron, mientras que los precios del petróleo bajaron en EEUU impulsados por el optimismo de que el conflicto en Oriente Medio podría llegar a su fin antes de lo previsto. El fuerte repunte de las acciones demuestra cómo una resolución del conflicto, o incluso la mera expectativa, puede impulsar rápidamente al alza los mercados, y refuerza la importancia de que los inversores a largo plazo se mantengan invertidos y posicionados para aprovechar posibles subidas. "Seguimos creyendo que los mercados bursátiles globales cerrarán el año en niveles superiores a los actuales", subraya.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que los inversores a largo plazo deberían mantenerse invertidos y posicionados para captar el potencial alcista a medio plazo, al tiempo que continúan aprovechando oportunidades para diversificar y cubrir sus carteras, y gestionar su exposición a los mercados más vulnerables a los elevados precios de la energía. También seguimos considerando el oro como una cobertura eficaz a largo plazo para las carteras y prevemos precios más altos en el futuro. Para quienes prefieren el oro, sugerimos asignar una pequeña parte —en torno a un porcentaje de un solo dígito medio— del total de los activos, con el fin de diversificar las carteras y ofrecer protección a medio plazo frente a shocks macroeconómicos”.

“Esperamos que el Banco Central Europeo pase por alto el actual shock de inflación y mantenga los tipos de interés sin cambios en su próxima reunión de abril. Para entonces, los responsables de política monetaria contarán con un conjunto de datos más amplio para evaluar el impacto del crecimiento y la inflación en la economía y, lo que es crucial, si existen indicios de efectos de segunda ronda en formación (que actualmente no se observan)”, apuntan Maelle Quillevere, economista, y Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y Reino Unido,

Lombard Odier: riesgo de estanflación en Asia, no en China

El CIO Office Viewpoint "La crisis energética pone de manifiesto las desigualdades en Asia", elaborado por Homin Lee, Senior Macro Estrategist de Lombard Odier, subraya que las importantes reservas de petróleo de China, su capacidad en energías alternativas y sus canales de importación diversificados la hacen más resiliente que la mayoría de las economías asiáticas ante posibles disrupciones en el suministro. Las economías asiáticas, excluida China, afrontan un riesgo de “estanflación”, dada su dependencia de la energía importada y su limitado margen de maniobra en política económica para amortiguar el aumento de los precios. El encarecimiento del petróleo ya está influyendo en las expectativas de los bancos centrales de la región, aumentando el riesgo de cometer errores de política si las presiones sobre los precios persisten. "Recientemente hemos recogido beneficios y neutralizado nuestra sobre ponderación en renta variable de mercados emergentes, manteniendo preferencias selectivas en China y Corea del Sur. Seguimos preparados para ajustar nuestra postura a medida que evolucionen las condiciones", explica.

Eurizon: la presión para acabar con la guerra es muy fuerte

Aumenta la volatilidad en los mercados financieros, aunque sigue por debajo de los niveles alcanzados durante la guerra comercial del año pasado. No obstante, se observan operaciones de recogida de beneficios en los mercados bursátiles, así como un aumento de los rendimientos de los bonos del Estado, que están descontando una mayor inflación. Las expectativas de política monetaria también se ven afectadas, ya que los bancos centrales posponen sus planes de bajar los tipos (Fed) o incluso se plantean volver a subirlos (BCE). 

Como suele ocurrir con los acontecimientos de carácter geopolítico, el impacto real a medio plazo dependerá de la duración del evento, determinada por la capacidad de los actores políticos para soportar las presiones ejercidas por los mercados o por el contexto real.

A la luz de la caída de los índices bursátiles, el aumento de los precios del petróleo en EEUU y de los precios de la energía a nivel mundial, con Asia a la cabeza, es de suponer que las presiones para acortar el conflicto e iniciar conversaciones ya son muy fuertes. "Una vez que comiencen las negociaciones para poner fin al conflicto, es probable que los mercados se recuperen rápidamente, como ya ha ocurrido", subraya un análisis de Eurizon.

27Mar

Cuanto más tiempo se mantengan los precios de la energía elevados, más pegajoso se mantendrá el índice de referencia para las hipotecas variables en torno a los niveles actuales, por encima del 2,8%.

Miguel Ángel Valero

Trump ha extendido el periodo de negociación con Irán y ha pospuesto sus amenazas hasta el 6 de abril, manteniendo la tensión en unos mercados que volvieron a mostrar dudas sobre una solución a corto plazo. Mientras tanto, las tropas anfibias estadounidenses continúan su despliegue hacia el Golfo, reforzando la presión sobre el régimen iraní, que por otro día consecutivo ha evitado ataques contra las infraestructuras energéticas de los países vecinos. En esta fase, Trump ha optado por intensificar la retórica, pero postergar la actuación real –Not Actually Choosing Hormuz Offensive (NACHO), en vez del crítico Trump Always Chicken Out (TACO) , lo que revela que sigue priorizando un acuerdo, consciente de que una operación terrestre o una invasión desembocaría en el peor escenario para sus intereses políticos.

Por su parte, el régimen iraní tiene un objetivo claro: asegurar su supervivencia ante la mayor amenaza desde su fundación en 1979, contando con un arma estratégica de primera magnitud como es la capacidad de bloquear el estrecho.

El tercer actor es Israel, que permanece al margen de las conversaciones y continúa ejecutando su campaña militar, debilitando posiciones iraníes mediante nuevos ataques sobre enclaves relevantes. 

Una paz duradera exigiría el acuerdo de las tres partes, aunque lo único verdaderamente determinante ahora mismo es la operatividad del estrecho, por lo que los mercados reaccionarán con optimismo ante señales de que el paso se abre.

De momento, Irán permitirá el tránsito de buques españoles por el estrecho de Ormuz. Así lo confirmó la Embajada de Irán en España, que destacó el compromiso de nuestro país con el derecho internacional y señaló que Teherán se muestra “receptivo a cualquier solicitud procedente de Madrid”. Con esta decisión, España pasa a formar parte de un grupo muy reducido de países a los que Irán ha concedido autorización expresa de paso. En una carta distribuida por las autoridades iraníes a la Organización Marítima Internacional, aprobaron el paso seguro a aquellos buques considerados “no hostiles” y que “no participen ni apoyen actos de agresión contra Irán”, aunque no detallaron qué países cumplen exactamente ese criterio. Entre los que sí fueron mencionados por el ministro de Asuntos Exteriores iraní figuran también India, China, Rusia, Pakistán e Iraq.

Ebury: el Euribor se mantendrá en torno al 2,8% mientras dure la guerra

Diego Barnuevo, Analista de Mercados de Ebury, destaca que el Euribor a 12 meses ha repuntado con fuerza en las últimas semanas, situándose en el 2,812%, lo que supone un alza de casi 60 puntos básicos (pb) respecto a finales de febrero. Esta marcada escalada en el principal índice de referencia de las hipotecas variables responde directamente al aumento de las expectativas de que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés a lo largo de este año. El detonante principal ha sido el conflicto en Irán, el cierre efectivo del estrecho de Ormuz y el consiguiente repunte en los precios del petróleo y del gas natural.

Como importador neto de energía, Europa es especialmente vulnerable a este tipo de disrupciones en el suministro, tal como ya se comprobó al inicio de la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022. Esta exposición no solo genera un riesgo de inflación importada, sino también de desaceleración económica. De hecho, los primeros indicadores de alta frecuencia publicados desde el estallido del conflicto ya apuntan a una actividad económica más débil.

El tono de los miembros del BCE ha cambiado de forma notable tras el conflicto, contrastando fuertemente con el mensaje transmitido en la reunión de febrero. En marzo, el BCE abandonó la idea de que se encontraba en una “buena posición” y puso especial énfasis en los riesgos derivados de la situación en Oriente Medio, en particular en los posibles efectos de segunda ronda sobre la inflación. En consonancia, revisó al alza sus proyecciones de inflación, especialmente para finales de 2026 (del 1,9% al 2,6%).

Aunque Christine Lagarde evitó dar pistas concretas sobre los próximos pasos durante la rueda de prensa, los mensajes posteriores tanto de la presidenta como del entorno del BCE han sido claramente hawkish. De hecho, han dejado abierta la posibilidad de una subida de tipos tan pronto como en la reunión de abril. En línea con este giro, los mercados de swaps están descontando actualmente una probabilidad del 60% de que el BCE suba los tipos en abril, y un total de 80 pb de incrementos a lo largo del año. Tras la traumática experiencia inflacionaria que siguió a la invasión rusa de Ucrania, el BCE parece decidido a no repetir errores y está mostrando una elevada predisposición a actuar con rapidez en el corto plazo, incluso si el repunte de la inflación resultara finalmente transitorio.

"Nuestro escenario base contempla que no se alcance una tregua hasta algunas semanas o mes más, y que el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz permanezca siendo prácticamente nulo durante este tiempo. En este periodo, creemos que los mercados continuarán descontando subidas de tipos. Cuanto más se extienda el conflicto y el bloqueo del estrecho —y mayores sean los ataques a infraestructuras energéticas—, mayor será la probabilidad de que estas expectativas se materialicen en alzas efectivas de los tipos de interés en la Eurozona. Por todo ello, creemos que el Euribor podría estabilizarse en torno a los niveles actuales, al menos hasta que aparezcan señales más sólidas y creíbles de desescalada en el conflicto y de acercamiento de posturas entre ambas partes. Si ello ocurre en un periodo de tiempo relativamente acotado, cabría esperar una corrección en las expectativas de subidas de tipos y del Euribor a 12 meses. Sin embargo, cuanto más tiempo se mantengan los precios de la energía elevados, más pegajoso se mantendrá el índice de referencia para las hipotecas variables en torno a los niveles actuales", advierte este experto.

Natixis: riesgo de una contracción económica prolongada

Por su parte, el equipo de análisis de Natixis CIB, dirigido por Alicia García Herrero, ha elaborado el informe El conflicto de Oriente Medio de 2026 y sus repercusiones en la economía mundial: posible caos en la cadena de suministro más allá del petróleo’donde se destaca que el actual conflicto geopolítico en Oriente Medio ha perturbado las cadenas de suministro mundiales, limitando el tránsito por el estrecho de Ormuz y retrasando las exportaciones internacionales de energía. Más allá de los precios del crudo, el impacto económico estructural más amplio se debe a la repentina escasez de insumos industriales refinados, en particular azufre elemental, nitratos agrícolas y helio de grado semiconductor.

La suspensión generalizada del transporte marítimo ha creado cuellos de botella logísticos, lo que ha generado un doble choque macroeconómico: un choque negativo de la oferta que impulsa la inflación general, junto con una moderación de la demanda, ya que el aumento de los costes de los insumos comprime los márgenes de beneficio de las empresas.

Los bancos centrales se enfrentan a un complejo dilema de política monetaria que recuerda a la década de 1970. Una política monetaria restrictiva a gran escala para combatir la inflación impulsada por las materias primas conlleva el riesgo de empujar a una economía mundial en transición hacia una contracción económica prolongada.

Lombard Odier: menos Bolsas emergentes para reducir el riesgo

El Informe Mensual de Estrategia de Inversión de Lombard Odier correspondiente a abril de 2026, subraya que "nuestro escenario base sigue contemplando un impacto macroeconómico contenido derivado del conflicto en Oriente Medio; no obstante, también incorporamos escenarios de riesgo con una mayor duración y un impacto más elevado". La economía global se encuentra en una posición muy distinta a la de 2022, durante el último shock energético, con una inflación más baja y una mayor holgura en los mercados laborales.

"Neutralizamos nuestra asignación global a renta variable en carteras y recogemos beneficios en nuestra sobre ponderación en renta variable de mercados emergentes. Mantenemos nuestra preferencia por la deuda de mercados emergentes y dejamos la deuda soberana como la opción menos atractiva. La apreciación del dólar estadounidense debería moderarse, y mantenemos una visión constructiva sobre el oro", señala.

"Dentro de nuestro posicionamiento neutral en renta variable de mercados desarrollados, nuestra visión sobre la renta variable estadounidense ha mejorado hasta neutral, mientras que se ha tornado negativa para el Reino Unido. Mantenemos nuestra preferencia por Japón. El aumento de las tensiones en Oriente Medio nos ha llevado a neutralizar nuestra sobre ponderación en mercados emergentes para reducir el riesgo", añade.

"Mantenemos una postura neutral en renta fija global, con preferencia por la deuda de mercados emergentes frente a la de mercados desarrollados. Seguimos infra ponderados en deuda pública global y ahora favorecemos vencimientos de entre 3 y 5 años en los bonos del Tesoro estadounidense", apunta.

"El dólar estadounidense debería mantenerse respaldado durante el conflicto en Oriente Medio, pero esperamos una renovada debilidad una vez finalice, dada su elevada valoración y las futuras bajadas de tipos por parte de la Fed. El oro se vio afectado durante la guerra y el shock energético de 2022. Prevemos un mejor soporte en 2026 y mantenemos una visión constructiva sobre el metal precioso", concluye.

UBS: oportunidades en energía

El UBS CIO Daily resalta que el conflicto de Oriente Medio y su impacto en los flujos de energía a través del Estrecho de Ormuz han afectado a las áreas más sensibles al crecimiento dentro de "nuestra Oportunidad de Innovación Transformacional en Energía y Recursos (TRIO)". Esto ocurre tras un periodo en el que la actividad manufacturera global apenas comenzaba a mejorar, después de tres años de desaceleración: "Sin embargo, creemos que las tendencias estructurales de electrificación y el aumento de la demanda energética deberían seguir respaldando un crecimiento sostenido y la inversión de capital en la oportunidad de Energía y Recursos. Las empresas industriales deberían seguir apoyadas por la demanda de largo ciclo. Las empresas de servicios públicos suelen ofrecer estabilidad en periodos de incertidumbre.La demanda de centros de datos se mantiene fuerte".

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Mantenemos una perspectiva positiva sobre las oportunidades en Energía y Recursos, que creemos están respaldadas por tendencias alentadoras en resiliencia de redes y en infraestructuras de transmisión, generación eléctrica y energías renovables, electrificación de edificios, automatización industrial y minerales críticos. Proyectamos un gasto acumulado de 32 billones$ en infraestructura eléctrica durante la próxima década”.

11Mar

La mayor amenaza para Donald Trump no es ni Motjaba Jameneí ni los ayatolás sino empecinarse en un conflicto que no es prioritario para EEUU en un momento en el que el ciclo económico ha comenzado a dar alguna primera señal de debilidad.

Miguel Ángel Valero

Tras los ataques de EEUU e Israel, Irán ha decidido ejercer la máxima presión posible sobre el estrecho de Ormuz, enclave por el que circula el 30% del comercio mundial de crudo y el 20% del gas natural licuado, con el fin de provocar un shock en la oferta global de energía que frene bruscamente el crecimiento económico. El régimen iraní, conocedor de aquel viejo proverbio persa que afirma que la paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces, digiere sus enormes pérdidas militares y daños en infraestructuras sabiendo que el impacto económico de un cierre prolongado del estrecho no dejaría indemne ni a la mayor potencia del mundo. 

Con semejante jaque sobre el mayor núcleo de producción de energía de la Tierra –algo que no se veía desde la crisis del petróleo de los años 70–, bien merece cuestionarse si EEUU tiene realmente capacidad para afrontar una victoria pírrica, así como si las razones por las que su Gobierno se ha embarcado en el conflicto son verdaderamente inquebrantables. ¿Qué pretende conseguir Donald Trump con el asedio de Irán? ¿Liberar al país de una teocracia islámica salvaje? ¿Fulminar su programa nuclear? ¿Debilitar a China cortándole los suministros energéticos? Por encima de todo es fundamental tener en cuenta que mientras el régimen de los ayatolás supone un problema existencial para Israel, no lo es para EEUU, y menos a 8 meses de las elecciones legislativas norteamericanas sabiendo que Trump gestiona con pragmatismo y que, cuando la presión aflora, no tiene inconveniente en modificar su postura siempre que pueda seducir a sus votantes con un relato suficientemente triunfalista.

Por el momento, la capacidad militar de respuesta iraní se está viendo fuertemente afectada. Sus lanzamientos de misiles y drones han caído un 90% en comparación con el primer día y han consumido un 40% de su arsenal. Hasta ahora, los ataques no parecen haber afectado de forma significativa a las instalaciones energéticas. No obstante, la velocidad de producción se ha reducido en un 25% debido en buena parte a la falta de capacidad para almacenar combustible tras una semana de ausencia de tránsito en el estrecho.

El bloqueo del estrecho de Ormuz no se debe a un despliegue efectivo de la marina iraní, sino a la negativa de las navieras a circular con seguridad y a la imposibilidad de asegurar los fletes a un coste razonable. En este sentido, la US Development Finance Corporation ya se prepara para ofrecer coberturas de reaseguro por valor de 20.000 millones$ a las aseguradoras. Una medida que, si va acompañada de apoyo militar para escoltar a los petroleros, sentaría las bases de la apertura de Ormuz. 

Aunque la fuerte inestabilidad ha disparado los precios del petróleo violentamente hasta los 119,5 $/barril y del gas un +118%, la parte media y larga de la curva anticipan una reversión del conflicto bastante rápida. En el caso de los futuros del Brent a 6 meses, que son los que fundamentalmente se utilizan en el sector petroquímico, refino o aerolíneas, la subida es bastante más moderada y apenas alcanza los 77$ –un 5,5% más que el promedio de los últimos dos años–. 

Sin embargo, por más que todos estos factores atenuantes de la situación se puedan terminar tornando en contra de Estados Unidos, la mayor amenaza para Donald Trump no es ni Motjaba Jameneí ni los ayatolás sino empecinarse en un conflicto que no es prioritario para EEUU en un momento en el que el ciclo económico ha comenzado a dar alguna primera señal de debilidad. El mercado laboral poco a poco va perdiendo intensidad y se destruyeron 92.000 puestos de trabajo no agrícolas en febrero, la cifra más floja desde octubre con una tasa de paro que aumentó una décima hasta el 4,4%. 

Aunque sin duda atravesamos por un periodo agitado, la historia nos ha demostrado que los tiempos de guerra suelen ser malos momentos para precipitar decisiones en los mercados financieros. Por encima del corto plazo es importante mantener la calma, elevar la visión de largo plazo y tener en cuenta que, en el pasado, los conflictos bélicos han generado buenas oportunidades de compra. Por más volatilidad que se genere en el corto plazo, la revalorización mediana de la Bolsa 12 meses después de los principales conflictos bélicos que han ocurrido en los últimos 50 años es del +7,8%, con un periodo de 27 días hasta alcanzar mínimos y una mediana de 67 días para recuperar el 100% de la caída.

"En días como estos bien merece recurrir al Sang-e Sabur o Piedra de la Paciencia, la roca mágica a la que los persas confiaban sus sufrimientos, secretos y dolores. Ya saben que, según la creencia, la piedra absorbe todas esas sensaciones hasta que termina liberando al individuo de toda su carga emocional. Dejando aparte la enorme tristeza que producen todas las guerras, la lectura para las Bolsas no debería ser tan mala como nos dicta el corazón, particularmente para la norteamericana", reflexiona Joan Bonet, Director de Estrategia de Mercados y Asesoramiento de Banca March.

Tras el bálsamo que supusieron las declaraciones de Trump, en las que aseguraba que el conflicto armado en Irán concluirá pronto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ultima el anuncio de una liberación conjunta de reservas estratégicas, la más ambiciosa de la historia, superando los 182 millones de barriles puestos en el mercado tras el estallido de la guerra en Ucrania. 

La AIE se creó en 1974 tras el choque provocado por el embargo petrolero árabe y su función principal es coordinar la política energética de los países miembros. Entre sus obligaciones destaca mantener reservas mínimas equivalentes a 90 días de importaciones netas de crudo. En total, los miembros disponen de 1.200 millones de barriles en reservas, además de otros 600 millones de carácter obligatorio. En precedentes similares, la liberación de estos inventarios generó cierto alivio temporal en los precios, siendo el ejemplo más representativo el de 1991, cuando se actuó de manera coordinada con EEUU durante los primeros días de la operación Tormenta del Desierto.

En la coyuntura actual, el simple rumor de esta posible intervención mantiene relativamente estables a los precios de la energía, pese al cierre continuado del estrecho de Ormuz y a que varios productores siguen frenando su actividad por la ausencia de salidas marítimas.

En cuanto a la evolución del conflicto, los ataques iraníes aumentaron ligeramente, aunque se mantienen un 87% por debajo de los niveles registrados al inicio de la guerra. Paralelamente, las ofensivas de EEUU e Israel continúan centradas en mermar la capacidad de lanzamiento y fabricación de misiles y drones.

Aunque las palabras de Trump trajeron algo de calma, siguen siendo insuficientes para dar por finalizados los episodios de volatilidad.

En ese sentido, preocupa que retrocede la confianza de las pymes estadounidenses. El índice realizado por el NFIB mostró un retroceso mayor de lo esperado y en febrero la confianza cayó hasta niveles de 98,8 desde el 99,3 previo y por debajo del 99,6 esperado. Con este descenso, el optimismo entre las pymes bajó hasta su menor nivel desde octubre, con apenas un 12% de las encuestadas señalando que pretende ampliar la plantilla en los próximos meses, el menor nivel desde mayo del año pasado y un indicador que apunta a que la contratación se mantendrá contenida.

Con el conflicto en Irán y su posible impacto sobre la inflación, los mercados han pasado de descontar dos recortes de tipos para este año a asignar una probabilidad del 60% a una subida en junio. En este contexto, y con la próxima reunión el próximo 19 de marzo, varios miembros del Banco Central Europeo se han pronunciado:

  • Christine Lagarde, presidenta del BCE, destacó que la Eurozona se encuentra en una posición más sólida y con mayor capacidad para absorber shocks. Reiteró que harán todo lo necesario para mantener la inflación bajo control y que, por ahora, no existe urgencia por modificar los costes de financiación.
  • François Villeroy, gobernador del Banco de Francia, consideró que todavía no es el momento de subir los tipos.
  • Madis Müller, gobernador de Estonia, admitió que han aumentado las probabilidades de un movimiento al alza en los tipos oficiales. No obstante, pidió calma hasta comprobar si el repunte de los precios de la energía es transitorio o persistente.
  • Su homólogo eslovaco, Peter Kažimír, adoptó una postura algo más contundente, sugiriendo que podría producirse una subida en abril o junio.

Retrocede la confianza de las pymes estadounidenses. El índice realizado por el NFIB mostró un retroceso mayor de lo esperado y en febrero la confianza cayó hasta niveles de 98,8 desde el 99,3 previo y por debajo del 99,6 esperado. Con este descenso, el optimismo entre las pymes bajó hasta su menor nivel desde octubre, con apenas un 12% de las encuestadas señalando que pretende ampliar la plantilla en los próximos meses, el menor nivel desde mayo del año pasado y un indicador que apunta a que la contratación se mantendrá contenida.

DWS: la diversificación es una prioridad absoluta

“A pesar de todos los riesgos, la mayoría de las clases de activos deberían seguir mostrando fortaleza este año, siempre y cuando el ciclo económico se mantenga intacto”, asegura Vincenzo Vedda, CIO de DWS. La amplia gama de riesgos hace que la diversificación sea una prioridad absoluta. "En la actualidad, existen muchos riesgos en el panorama mundial y, sin embargo, seguimos siendo optimistas y esperamos obtener rendimientos sólidos en la gran mayoría de las clases de activos en los próximos doce meses. Suponemos que los ataques contra Irán no se intensificarán hasta convertirse en un conflicto más amplio que podría elevar los precios del petróleo a niveles de 90$ por barril o más a largo plazo", señala el análisis de la gestora.

"También tenemos una visión constructiva del auge de la inteligencia artificial, aunque su capacidad para sorprender, tanto positiva como negativamente, quedó demostrada una vez más a principios de año, cuando las preocupaciones sobre el potencial de esta nueva tecnología se convirtieron en el motor de las mayores rotaciones sectoriales en renta variable desde la Gran Crisis Financiera de 2007/08. De hecho, debido a la incertidumbre que rodea a la IA, preferimos los mercados bursátiles europeos y japoneses, menos tecnológicos, al mercado estadounidense. Su descuento de valoración con respecto a EEUU debería reducirse con respecto a los niveles actuales, sobre todo teniendo en cuenta que esperamos que más inversores institucionales busquen una mayor diversificación geográfica", añade.

"No esperamos un repunte global clásico en 2026 y 2027, pero creemos que el crecimiento económico debería proporcionar una base suficientemente sólida para los mercados de capitales. También estamos tranquilos con respecto a la inflación. En Europa, la tasa de inflación debería caer hasta una media anual del 2 % en 2026; esperamos que EEUU alcance ese nivel solo en 2027. Por lo tanto, los tipos de interés oficiales son actualmente más altos en EEUU que en Europa, y esperamos que la Fed realice dos recortes más de tipos antes de marzo de 2027, mientras que es probable que el BCE mantenga los suyos sin cambios. El Banco de Japón sigue un rumbo muy diferente: sus intentos de 'normalización' de la política monetaria pueden implicar dos subidas más de tipos", argumenta.

Este entorno “ni demasiado caliente ni demasiado frío” para el crecimiento, la inflación y los tipos de interés oficiales, conocido como el escenario Goldilocks, es uno en el que las acciones y los bonos pueden obtener buenos resultados, ya que parece improbable que se produzcan pérdidas de precio debido a las subidas de los tipos de interés. "En la mayoría de las categorías de bonos esperamos un movimiento lateral. Los bonos corporativos siguen siendo atractivos, a pesar de los diferenciales de crédito muy bajos, gracias al entorno macroeconómico favorable y a la elevada demanda, aunque preferimos un enfoque selectivo en el segmento de alto rendimiento, donde vemos mayores riesgos idiosincrásicos", apunta.

"Mientras tanto, los mercados de renta variable parecen estar beneficiándose no solo del crecimiento económico y los tipos de interés moderados —el riesgo de que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se mantengan por encima del 4,5% es muy bajo y, en cambio, esperamos una tasa de alrededor del 4% en un horizonte de 12 meses—, sino, sobre todo, de los beneficios. Esperamos un vigoroso crecimiento de los beneficios: entre el 6% y el 12 % en los mercados desarrollados y hasta el 20 % en los mercados emergentes. La fortaleza de los mercados de renta variable se ha ampliado recientemente y ya no depende predominantemente del sector tecnológico. Mientras el ciclo económico se mantenga intacto, creemos que el impulso positivo de los mercados de renta variable debería continuar. No obstante, sigue siendo muy probable que se produzcan retrocesos provocados por el nerviosismo en torno a la inteligencia artificial o por las consecuencias de los conflictos militares", insisten en la gestora del Deutsche Bank.

Si bien la geopolítica podría afectar a los mercados bursátiles, debería impulsar el oro y el petróleo. Sin embargo, en el caso del petróleo, "seguimos anticipando un exceso de oferta estructural, en el que el aumento de la demanda solo tendrá un impacto gradual a lo largo del año. No obstante, mantener abierto el estrecho de Ormuz, por el que circula una quinta parte de la demanda diaria de petróleo, es la hipótesis en la que se basa nuestra previsión del precio del petróleo de 66$ por barril en marzo de 2027. No obstante, existe el peligro de que Irán bloquee el estrecho durante un periodo más largo, o de que los buques lo eviten voluntariamente debido a los riesgos para la tripulación y la carga", matizan los expertos de DWS.

Al mismo tiempo,  el dólar ha perdido parcialmente su estatus de refugio seguro y es probable que se debilite con el tiempo.

Los expertos de DWS avisan de tres riesgos principales: 

  • la IA, 
  • la sostenibilidad de la deuda soberana, que podría convertirse en un problema en cualquier momento, pero es imposible predecir cuándo. 
  • la geopolítica, la regla es que la política solo suele tener un impacto duradero en los mercados cuando sus consecuencias se reflejan en los resultados de las empresas. 

"Nuestro escenario principal sigue siendo positivo para los próximos doce meses, ya que el aumento de los beneficios empresariales y la política monetaria acomodaticia deberían ayudar a los mercados", concluyen en DWS.

Lombard Odier: aumento limitado del petróleo, inflación y paro

El CIO Office Flash sobre el impacto económico del conflicto en Oriente Medio por regiones, elaborado por Samy Chaar, Chief Economist y CIO Switzerland de Lombard Odier, subraya que "nuestro escenario central, que prevé un aumento limitado del precio del petróleo, debería mantener mantener contenido el impacto en las principales economías. Este escenario base provocaría un aumento prácticamente insignificante de la inflación general y del desempleo en EEUU con una ligera desaceleración del crecimiento. La inflación en Europa y Asia también aumentaría solo de forma marginal".

En un escenario de riesgo, el crecimiento en EEUU y Europa sería menor, los tipos de interés en EEUU se mantendrían sin cambios y la inflación en Europa superaría el objetivo. El impacto en la economía suiza sería más limitado. Muchas economías asiáticas industrializadas y varios mercados emergentes serían vulnerables en un escenario de riesgo; China podría resistir mejor, aunque su crecimiento también se vería afectado.

02Mar

Por cada 10$ de incremento del precio del barril, se reduciría en cerca de una décima el PIB mundial. Y la inflación subiría entre 0,3-0,5 puntos a ambos lados del Atlántico.

Miguel Ángel Valero

Aurelio García del Barrio, director del Global MBA con especialización en Finanzas del IEB, recuerda que el conflicto entre EEUU e Irán se remonta a la Revolución Islámica de 1979, que derrocó al Shah bajo el liderazgo del ayatolá Ruhollah Jomeini. Durante los últimos años, los principales puntos de fricción han sido el programa nuclear iraní. La preocupación estadounidense por la posibilidad de que Irán obtenga armas nucleares ha sido un factor constante en la política de Washington. Las administraciones estadounidenses anteriores han reforzado sanciones para limitar la economía iraní y su influencia en la región, el apoyo de Irán a grupos en Líbano (Hezbolá), Gaza (Hamás) o Iraq.

En junio de 2025, EEUU bombardeó instalaciones nucleares en suelo iraní, pero esto sólo fue una escaramuza, ya que los ataques del 28 de febrero, coordinados con Israel, han marcado una escalada mayor en el conflicto. En ese ataque murieron Alí Jameini,líder supremo del régimen de los ayatolas, el jefe del Estado Mayor Abdolrahim Mousavi y elministro de Defensa Aziz Nasirzadeh, entre otros.

Ante esta situación, Irán ha respondido con ataques a Israel y las bases americanas en la región (Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Bahréin) y Jordania, Irak, Siria y Arabia Saudí también se han visto afectados por el contraataque iraní. Ahora habrá que ver si otros países, como Francia, Alemania, Reino Unido, Arabia Saudí o Emiratos, podrían actuar contra Irán también.

El, históricamente inestable, equilibrio en la región, es ahora mucho más volátil e incierto, ya que puede desatar un caos en Oriente Medio.  Irán es el país de referencia chiita en el mundo musulmán. El régimen de Teherán está en modo supervivencia; la única forma en que pueden sobrevivir es exportando rápidamente esta guerra a toda la región, desestabilizar tantos países como sea posible y hacer que esta guerra tenga consecuencias para todo Oriente Medio. 

Es un conflicto que tiene evidentemente, consecuencias económicas clave para los mercados internacionales. La incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz, punto crítico por donde transita un 20% del crudo mundial y una gran cantidad de gas natural licuado, ha empujado a los inversores hacia activos refugio, mientras las materias primas energéticas registran subidas verticales.

Como era de esperar el mercado energético ha reaccionado con virulencia. El barril de Brent se disparaba más de un 7%, respecto al cierre del viernes, alcanzando los 78,5$, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzaba un 7,5% hasta alcanzar los 72$. Esta escalada responde a la paralización del tráfico marítimo. Más notoria ha sido la subida del gas, desbocado un 25%.

El dólar ha vuelto a demostrar su hegemonía. Actuando como activo de aversión al riesgo por excelencia, se ha fortalecido frente al euro y otras divisas principales. Su condición de valor líquido y el hecho de que EEUU sea un exportador neto de energía refuerzan su atractivo en este escenario de shock de oferta. También el oro ha visto incrementado su precio un 3%, como activo refugio.

Si el precio del petróleo experimentara un repunte fuerte y sostenido, las consecuencias se trasladarían rápidamente al conjunto de la economía mundial. La energía es uno de los principales componentes de los costes de producción y transporte, por lo que un encarecimiento prolongado del crudo podría elevar la inflación en Europa, EEUU y buena parte de Asia. Este escenario complicaría además la estrategia de los bancos centrales, que en los últimos años han intentado contener la inflación mediante políticas monetarias restrictivas. Una nueva subida energética podría retrasar posibles bajadas de tipos de interés y frenar la recuperación económica. Una escalada del conflicto podría tener efectos sobre el comercio internacional; Oriente Medio es un nodo estratégico para numerosas rutas marítimas y cualquier alteración de la seguridad en la región podría afectar al transporte de mercancías y encarecer los costes logísticos.

Los líderes iraníes ya han amenazado con represalias, pero aún está por verse cómo se desarrollará. La economía de Irán es lo suficientemente frágil como para no ser capaz de sostener un conflicto prolongado tanto con EEUU como con Israel. Irán enfrenta un colapso económico sistémico con hiperinflación, devaluación extrema del rial y escasez crítica de productos básicos, agravado por sanciones internacionales y conflictos internos. 

A principios de 2026, el rial iraní ha perdido prácticamente todo su valor, alcanzando niveles de 1,47 millones de riales por dólar en el mercado libre. La moneda nacional ha dejado de ser útil como reserva de valor, y el dólar se ha convertido en la principal moneda de transacción para aproximadamente el 90% de las operaciones privadas. Esta devaluación ha sido acelerada por la reactivación de sanciones de la ONU y la eliminación de subsidios para la importación de productos básicos, lo que ha generado aumentos drásticos en los precios de alimentos y medicinas. La inflación general supera el 42%, y la de alimentos alcanza un 75%. El aumento de precios se ha visto intensificado por la implementación de un sistema de precios escalonados para la gasolina, que elevó el combustible a 50.000 riales por litro sin subsidio.

Estas presiones han reducido drásticamente el poder adquisitivo de la población y han generado descontento social masivo. El país enfrenta escasez de productos esenciales, incluyendo alimentos y medicinas, debido ala combinación de sanciones, devaluación y problemas logísticos internos.

Pero teniendo una visión estratégica y un poco más amplia, lo que subyace aquí, es lo siguiente:

  • Por ahora, con la captura de Maduro, EEUU ya controla alrededor del 30% de todas las reservas de crudo del mundo. Ahora, si en Irán se estableciera un nuevo Gobierno aliado de EE.UU., el país norteamericano controlaría casi el 50% de todas las reservas mundiales de petróleo.
  • China, principal comprador del crudo iraní, podría ver como su factura energética se incrementa.
  • Si cayera el actual régimen iraní, Putin perdería otro aliado, después de Maduro.

Un problema muy complejo con diferentes aristas y la pregunta es, si este evento se sumará a las grandes crisis históricas (1973, 1990, 2022) o si será un golpe temporal que permita una desescalada rápida bajo la influencia de la administración estadounidense.

Banca March: la economía mundial tiene resiliencia

Por su parte, Banca March destaca que una escalada militar sin precedentes entre Irán, por un lado, y EEUU e Israel por otro, ha provocado víctimas en varios países de la región, además de protestas en Pakistán e Irak en apoyo a Irán. El conflicto también ha afectado infraestructuras civiles, con interrupciones de vuelos y daños en ciudades del Golfo, elevando las tensiones geopolíticas a nivel global.

En reacción a los acontecimientos, la respuesta de los diferentes activos de riesgo ha sido más bien racional, pero vigilante, concentrándose el mayor ajuste en energía. La referencia Brent se sitúa a las puertas de los 80$/barril, en niveles similares a los vistos en junio de 2025 (con el anterior ataque a Irán de EEUU e Israel). También se ha disparado la referencia europea de gas (TTF), hasta niveles de 39,7 €/MWh, igualando precios de finales de enero de 2026.

Las Bolsas se sitúan en mínimos de un mes. Los bonos descuentan aparentemente una rápida conclusión del conflicto militar en Irán. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años sube 3 puntos básicos (pb), hasta el 3,97% tras haber caído previamente a un mínimo de 11 meses, 3,92%.El dólar gana posiciones hasta niveles de 1,174€ sin actuar como activo refugio sino más bien como consecuencia del encarecimiento del crudo y el reajuste del riesgo energético. 

La eliminación fulminante del ayatolá Jameneí –líder supremo desde 1989– y otros altos mandos en un solo día provoca la desarticulación abrupta del núcleo del régimen iraní, algo que en conflictos anteriores como en la Irak de Saddam Husein llevó nueve meses, limitando la cohesión estratégica del país. Si bien intenta extender el conflicto a lo largo de la región presionando a aliados y milicias, su posición política internacional es relativamente aislada, careciendo de un respaldo político sólido de potencias regionales para una guerra a gran escala. Pese al cese temporal de operaciones de transporte de crudo y gas en el estrecho de Ormuz, no tiene grandes incentivos para un cierre permanente, dado que también afectaría las relaciones energéticas con sus propios aliados.

Desde la perspectiva estadounidense, y en un año electoral, no existe un interés claro en una contienda muy larga ni en una invasión terrestre que pudiera conllevar grandes pérdidas humanas. Esto favorece una presión militar controlada en lugar de una escalada total. 

En cuanto al petróleo, a diferencia de episodios anteriores, este ataque se produce en un mercado caracterizado por un elevado superávit, con EEUU y la propia OPEP como protagonistas. En el caso estadounidense, el fuerte aumento reciente de la producción –acelerado tras la llegada de Trump– ha consolidado al país como exportador neto de crudo. Para 2026, la producción de petróleo y otros líquidos de la primera potencia rondaría los 20,5 mb/d en promedio, de los cuales 3,1 mb/d estarán destinados a exportaciones frente a 2,8 mb/d registrados en 2025.

La OPEP, por su parte, ha adoptado una estrategia de incrementos sucesivos en sus cuotas de producción: el cártel aprobó este domingo un aumento de 206.000 b/d a partir de abril, un 50% superior al ajuste realizado en diciembre. En este sentido, Irán desempeña un papel clave dentro de la organización, con una producción de 4,7 mb/d (equivalentes a un 5,6% de la oferta global), situándose solo por detrás de Arabia Saudí (11,8 mb/d) y Emiratos Árabes (4,8 mb/d)

El mercado registrará en 2026 un superávit en torno a los 2,8 mb/d, lo que amortiguará parcialmente el impacto del conflicto y evitará escenarios similares a los observados durante la invasión rusa de Ucrania, en donde el mercado presentaba un déficit de 1,1 mb/d. El mayor riesgo se concentra en un potencial cierre del estrecho de Ormuz. Hasta el momento, las interrupciones en el tráfico responden a decisiones preventivas de las propias compañías, motivadas por dos factores principales. En primer lugar, varias aseguradoras han comenzado a cancelar coberturas y a encarecer las pólizas –en algunos casos hasta el 50%– para buques que operan en la zona. Segundo, algunos exportadores –entre ellos Arabia Saudí e incluso Irán– aceleraron sus envíos en los días previos al ataque: las exportaciones de petróleo del Golfo Pérsico fueron casi un 10% superiores en febrero, lo que implica que una parte significativa de esos cargamentos ya se encuentra el tránsito hacia sus destinos finales.

Ante un eventual cierre de Ormuz, Asia sería la región más perjudicada, al concentrar el 84% del petróleo y el 83% del GNL que transitan por esta ruta. Tan solo China –principal socio energético de Irán– absorbe el 38% del petróleo y el 23% del GNL que cruza este punto estratégico. Europa, por su parte, afrontaría un impacto moderado en el suministro de gas, dado que solo adquiere el 13,5% del GNL que circula por el corredor, en un contexto en el que las reservas de gas en la región se sitúan en niveles inusualmente bajos para esta época del año. 

El conflicto en Oriente Medio y la fuerte subida de los precios de la energía impactará el crecimiento, pero la economía mundial tiene elementos de resiliencia que deberían evitar una fuerte contracción. El principal canal de contagio proviene del previsible encarecimiento del precio del crudo. Ahora bien, aunque el riesgo es muy elevado dado que la disrupción total del tráfico marítimo de petróleo por el estrecho de Ormuz conllevaría a que casi un 20% de toda la oferta de crudo se viera afectada, por el momento no ha habido importantes ataques contra la infraestructura petrolera de la región. 

El aumento de los costes energéticos, si se mantuviera en el tiempo, tendría un efecto negativo directo en el crecimiento económico mundial: por cada 10$ de incremento del precio del barril, se reduciría en cerca de una décima el PIB mundial

Pero también habría productores de energía fuera de Oriente Medio, como Rusia, Canadá, Noruega y algunas economías latinoamericanas que saldrían beneficiadas. Frente a ello, economías como la europea y en particular China e India que son los grandes importadores de crudo iraní saldrán más castigadas.

Por el lado de la inflación, el impacto sería más intenso. En un escenario en el que se elevara en 10$ el precio promedio del barril de petróleo durante todo el año, la inflación prevista subiría entre 0,3-0,5 puntos a ambos lados del Atlántico. Una situación que en un primer momento pondría mayor presión sobre la política monetaria dado que conllevaría a que la inflación se alejara temporalmente de los objetivos de los bancos centrales. Sin embargo, consideramos que las autoridades monetarias no se precipitarían girando la política monetaria, dado que el principal riesgo para la economía mundial proviene ahora de un mayor tensionamiento de las condiciones financieras, algo que los bancos centrales tratarán de evitar a toda costa

Aunque la geopolítica vuelve a agitar los mercados, la historia demuestra que los periodos de conflicto no suelen ser momentos adecuados para tomar decisiones de inversión precipitadas. Más allá del corto plazo, es fundamental analizar el impacto estructural a medio y largo plazo, con una visión más profunda que el mero temor asociado a la guerra. Si analizamos el comportamiento histórico, observamos que en los primeros meses suelen producirse retrocesos. Sin embargo, tras tres o cuatro meses, en la mayoría de los episodios el mercado recupera la caída inicial y, doce meses después del punto de partida, el S&P 500 ha mostrado retornos positivos en la mayor parte de los casos, con una mediana en torno al +5%. Las excepciones se han producido cuando el conflicto ha tenido un efecto real sobre la economía, provocando una recesión o, más recientemente, una respuesta contundente de los bancos centrales ante presiones inflacionistas crecientes. En este caso, todo apunta a ver cierta volatilidad en el corto plazo que genere oportunidades de compra en las próximas semanas, con unos mercados sobre reaccionando ante un choque geopolítico que no debería tener un impacto profundo ni sobre la actividad económica ni sobre los precios.

"Conservamos nuestro posicionamiento, destacando el valor de los sectores defensivos —como salud e infraestructuras—, que actuarán como puntos de estabilidad en un entorno marcado por la volatilidad. Por otro lado, la evolución de los tipos de interés a largo plazo continúa sorprendiendo, ya que todos los factores parecen alinearse en contra de los bonos de mayor duración: el repunte de las presiones inflacionistas derivadas de los precios energéticos, el incremento del gasto público y una economía que vuelve a ganar tracción. Habitualmente, tras un buen comportamiento en las fases iniciales de un conflicto, la tendencia suele invertirse. Por ello, mantenemos una postura prudente respecto a la duración.  En paralelo, se pone de manifiesto el valor de la protección en metales preciosos, que vuelven a mostrar un comportamiento positivo ante el incremento del riesgo geopolítico. Mantendríamos las posiciones actuales, aunque no incrementaríamos la exposición a estos niveles. En cuanto al dólar, estas tensiones deberían favorecerle, ya que el repunte de los precios de la energía incrementará los costes de importación de los países dependientes, proporcionando soporte adicional a la divisa estadounidense. Mantenemos nuestro rango objetivo en 1,15 – 1,19€", subrayan los analistas de Banca March.

Lombard Odier: escenario de escalada limitada

Samy Chaar, economista jefe de Lombard Odier, explica que "hemos modelizado dos escenarios para el conflicto entre EEUU-Israel e Irán. El primero, que consideramos que se está materializando en la actualidad, es un escenario de escalada limitada y de incremento limitado del precio del petróleo. El segundo, que no es nuestro escenario principal, es un choque petrolero global, con un cierre prolongado del estrecho de Ormuz y una fuerte confrontación militar, lo que llevaría a un aumento de hasta 50$ por barril en el precio del petróleo. Es importante destacar que, "en ambos casos, esperamos que el precio del petróleo vuelva a sus rangos recientes tras seis meses".

En el escenario base de "escalada limitada", se espera un aumento de la inflación general media en EEUU del 2,5% al 2,6% en 2026, con el crecimiento real del PIB sin cambios en el 2,2%, y se mantiene sin cambios el escenario de tres recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, "ya que esperaríamos que la Fed pasara por alto cualquier aumento moderado de la inflación general".

En el escenario de riesgo de un choque petrolero global, los efectos incluirían un aumento de la inflación y una disminución de diversas medidas de actividad, especialmente la producción industrial, donde los precios de la energía son un insumo importante. El crecimiento real del PIB en EEUU disminuiría y la tarea de la Fed de equilibrar su doble mandato se volvería más difícil. Si las expectativas de inflación a largo plazo se mantuvieran ancladas, como ocurrió durante la pandemia y durante las incertidumbres arancelarias, "esperaríamos que la Fed considerara los efectos sobre la inflación como temporales". Si el aumento del desempleo fuera relativamente contenido, "esperaríamos que priorizara la estabilidad frente a recortes agresivos. Sin embargo, si la tasa de desempleo superara el 5,5 % —un nivel mucho peor de lo que indica nuestro modelo—, entonces la Fed pasaría a una estrategia agresiva de recorte de tipos hacia el 2,5% o menos".

"Para otras economías, especialmente en Asia y en los mercados emergentes de Europa, Oriente Medio y África, el segundo escenario justificaría una mayor revisión a la baja del crecimiento real del PIB y revisiones al alza de la inflación debido a a su elevada dependencia de las importaciones energéticas procedentes del exterior”, advierte el experto de Lombard Odier.

"Mantenemos una postura moderadamente favorable al riesgo en nuestra estrategia de inversión, con una exposición infra ponderada a los bonos soberanos globales, una exposición sobre ponderada a los activos de mercados emergentes y al oro", concluye.

Columbia Threadneedle: el bloqueo prolongado de Ormuz, clave

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, coloca el foco en si se desarrolla un conflicto regional más amplio y si existe la posibilidad de un bloqueo sostenido del transporte de energía a través de Ormuz, punto estratégico marítimo clave frente a la costa sur de Irán. Un repunte de los precios del petróleo plantea el riesgo de que aumente la inflación, lo que impactaría sobre las trayectorias tanto de la inflación como de los tipos de interés.

Un cierre total de la vía navegable, algo que Irán nunca ha decretado, tendría un impacto significativo en el transporte de crudo y productos refinados. Un cierre significativo y prolongado de Ormuz, junto con los ataques iraníes a las instalaciones de refinado y exportación de petróleo de la región, probablemente llevaría al precio del petróleo hasta los 100$ por barril. Puede producirse una mayor escalada en el conflicto si Irán intentase atacar centros de procesamiento de petróleo y terminales de carga en la región. Irán puede carecer de los recursos para mantener un cierre prolongado del estrecho, pero, aun así, podría generar un impacto la reducción del tránsito debido al aumento delos costes de los seguros de transporte, o la decisión de las navieras de no operar esta ruta.

La OPEP ha señalado que aumentará la producción de petróleo en abril en 206.000 barriles diarios en un movimiento para contener los precios. Irán en sí no es crítico para la producción mundial de petróleo, ya que produjo alrededor de 3,45 millones de barriles diarios en enero, lo que equivale a menos del 3% del suministro global. El excedente de capacidad de la OPEP podría compensar todas las exportaciones iraníes perdidas. Además, EEUU y otros países de la OCDE cuentan con alrededor de 4.000 millones de barriles de crudo y productos refinados almacenados, que podrían actuar como colchón a corto plazo. EEUU es en gran medida autosuficiente en energía, pero no sería inmune a los aumentos globales del precio del petróleo, que se trasladarían a los precios de la gasolina y a la inflación. Un coste del petróleo a 100 dólares probablemente llevaría el IPC de EEUU más cerca del 4% desde el 2,4% registrado en enero, según estimaciones de ING. Por su parte, Asia se vería impactada significativamente por el cierre de Ormuz, dado que la mayoría del petróleo (84%) y del GNL (83%) tiene ese continente como destino.

Por el momento, los mercados financieros se mantienen relativamente tranquilos y esperarán a observar cómo evoluciona la situación. El apetito por el riesgo se ha mantenido positivamente frente a los desafíos recientes. La historia indica que, aunque los shocks geopolíticos pueden producir movimientos en los mercados, los fundamentales deberían cambiar para que el impacto sea prolongado. La mayor parte del tiempo, los mercados financieros suelen demostrarse ser bastante hábiles para “ver más allá” de los conflictos geopolíticos. Los fundamentales siguen siendo benignos - tanto en términos de beneficios corporativos como de crecimiento económico - y, como resultado, los mercados han mostrado resiliencia. Pero debemos estar pendientes de cómo evolucionan los acontecimientos

DWS: un conflicto prolongado presiona a Trump en año electoral

La presencia militar estadounidense “carece del tamaño y las capacidades necesarias para operaciones de combate importantes o un cambio de régimen”, lo que requeriría fuerzas terrestres. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales informa de que, basándose en la presencia actual, se espera que la operación dure aproximadamente una semana. Trump también insinuó este plazo al anunciar que “los bombardeos... continuarán sin interrupción durante toda la semana o durante el tiempo que sea necesario para lograr nuestro objetivo de paz en todo Oriente Medio y, de hecho, en todo el mundo”. 

Aunque el cambio de régimen es uno de los objetivos anunciados por Trump, puede que no sea una condición necesaria para poner fin al ataque. La mayoría de los estadounidenses no apoyaba ninguna acción militar en Irán y temía un conflicto prolongado, lo que ejerce una presión significativa sobre el presidente de EEUU en un año de elecciones intermedias. En cambio, Trump ha pedido al pueblo iraní que tome el control del Gobierno.

Las tensiones geopolíticas tienden a afectar poco o nada a los mercados, siempre y cuando no tengan repercusiones en los fundamentos económicos. El precio del petróleo ha sido tradicionalmente un importante mecanismo de transmisión de los conflictos a los fundamentos económicos y los mercados. Un ejemplo clásico de este tipo de evolución fue la invasión de Kuwait por parte de Irak el 2 de agosto de 1990. El precio del petróleo, que hasta el 31 de julio de 1990 había sido de 18$ de media, subió a 36. En EEUU comenzó una recesión y el S&P 500 cayó de 369 a mediados de julio a 295, cumpliendo así por poco la definición de mercado bajista (una caída de al menos el 20%). Aunque la recesión continuó hasta abril de 1991, el mercado bursátil tocó fondo en octubre de 1990 y superó su nivel anterior a la guerra en febrero de 1991.

Además del precio del petróleo, las cadenas de suministro se han convertido en otro importante mecanismo de transmisión de los acontecimientos geopolíticos en la economía y los mercados. Sin embargo, en el caso de Irán, la dependencia de la cadena de suministro mundial es muy baja, por lo que el principal impacto debería provenir del precio del petróleo.

Para el precio del petróleo, lo más importante es si el conflicto provoca una interrupción prolongada del suministro o solo una perturbación a corto plazo. Tanto Venezuela como el ataque del año pasado en Irán fueron perturbaciones a corto plazo y su efecto sobre el precio del petróleo se disipó con bastante rapidez. Ahora hay que ver el impacto sobre el suministro iraní y cualquier perturbación del comercio en el estrecho de Ormuz.

Irán produjo 3,13 millones de barriles diarios (mb/d) en enero de 2026, lo que equivale aproximadamente al 4% del crudo mundial. Dada la muy baja elasticidad de la oferta y la demanda a corto plazo, cualquier disminución de esa oferta podría provocar importantes subidas del precio del petróleo, aunque parte de ese movimiento ya se había producido antes de la huelga. La posterior recuperación del precio del petróleo también dependería de la rapidez con la que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) pudiera compensar la pérdida de suministro. 

“La capacidad excedentaria de la OPEP es aproximadamente la mitad de la producción total de Irán”, afirma Darwei Kung, director de materias primas de DWS.

Irán controla la parte norte del estrecho de Ormuz y podría interrumpir el tráfico marítimo mediante minas, submarinos, misiles y embarcaciones. Ya ha advertido a los barcos que eviten el estrecho de Ormuz. Algunos operadores ya han suspendido o reducido los tránsitos por el estrecho, dada la deteriorada situación de seguridad.

Hay muy pocas alternativas para transportar petróleo desde cualquiera de los Estados del Golfo si se bloquea el estrecho. Solo Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos cuentan con oleoductos que evitan el estrecho, pero su capacidad es limitada. Kung señala: “Si el ataque hundiera un barco en el estrecho de Ormuz, por ejemplo, este quedaría bloqueado durante meses, lo que provocaría una interrupción prolongada del suministro. Una invasión terrestre también sería mucho más perjudicial para el suministro que los ataques aéreos”.

Cualquier interrupción supondría una presión significativa para los mercados energéticos. Dada la producción de esquisto y GNL de Estados Unidos, el impacto se sentiría más en Europa y Asia que en EEUU

DWS dibuja tres escenarios operativos de interrupción del suministro de petróleo:

  • Las fricciones logísticas de corta duración moderarán la interrupción de las exportaciones (sin obstáculos al tránsito). Este escenario supone que la acción militar estadounidense evita la infraestructura energética y que el estrecho de Ormuz permanece abierto, con Irán respondiendo de manera calibrada para evitar una escalada importante. Aunque cualquier interrupción comenzaría como fricciones logísticas de corta duración —principalmente breves retrasos en los buques cisterna que durarían entre una y tres semanas y reducirían el suministro en hasta 0,5 mb/d—, un ataque más amplio dirigido a activos estratégicos adicionales podría provocar interrupciones temporales en las terminales de exportación y cortes de energía o comunicaciones a corto plazo. Como resultado, las exportaciones de crudo de Irán podrían disminuir de forma más significativa, entre 0,8 y 1,5 mb/d durante 4-10 semanas, dependiendo de la rapidez con la que se normalicen las operaciones. Los precios del oro y del petróleo aumentarán, pero volvieran a niveles ligeramente inferiores a los anteriores al conflicto, ya que los mercados anticipan el fin de la interrupción.
  • Deterioro del tránsito: Este escenario describe un ataque importante de EEUU y una fuerte respuesta iraní, en la que Irán aumenta la presión marítima en el Golfo, pero evita cerrar completamente el estrecho de Ormuz para no perjudicar su propia economía y la de China, que depende del petróleo iraní. Irán emplearía tácticas como el acoso con lanchas rápidas, la incautación selectiva de petroleros y demostraciones con drones o misiles para aumentar el riesgo. El transporte marítimo se ralentizaría, con la retirada de algunos buques, el aumento de los costes de los seguros y la posible necesidad de escoltas navales, lo que reduciría la productividad de la flota. Stephan Werner, director de estrategia de inversión en renta variable de DWS, avisa que "esta pérdida de productividad se traducirá en una reducción efectiva del suministro de aproximadamente 2,5 mb/d durante varias semanas. Esto podría provocar un aumento de los precios del Brent y un ensanchamiento de los diferenciales, al igual que a principios de 2022, ya que los participantes en el mercado competirían por el suministro inmediato de petróleo». Al igual que en el escenario anterior, se espera que los precios bajen una vez que se vislumbre el fin de la interrupción.
  • Bloqueo del tránsito en el estrecho de Ormuz: Este escenario supone un cambio sustancial. El impacto en los precios de las materias primas será más prolongado y sostenido. El precio del petróleo puede dispararse y mantenerse elevado hasta que el estrecho se reabra y vuelva a estar plenamente operativo. Además de la pérdida de barriles iraníes, las exportaciones de otros Estados del Golfo también podrían verse interrumpidas hasta que el estrecho vuelva a estar libre para el tráfico marítimo. Es probable que el precio del oro alcance nuevos máximos. Los precios de otras materias primas también podrían subir, especialmente los de las que se exportan desde el Golfo. El GNL de Irán, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar se vería afectado por interrupciones, aunque algunos flujos podrían desviarse a través de gasoductos. Dado que Irán es el tercer exportador mundial de urea, es probable que los precios de este producto aumenten, lo que elevaría los costes de los fertilizantes y los productos industriales y podría provocar un aumento de los precios de los alimentos. Frank Kelly, fundador y socio gerente de Fulcrum Macro Advisors LLC, señala que, además del posible cierre del estrecho de Ormuz, también está siguiendo de cerca si se produjeran ataques contra infraestructuras petroleras críticas del Golfo, lo que “podría ser tan o más perjudicial para las exportaciones de petróleo del Golfo”. Sin embargo, Darwei Kung, director de materias primas de DWS, señala: “EEUU ha demostrado un fuerte deseo de mantener la producción de petróleo. Durante la Guerra del Golfo de 1990-91, las fuerzas estadounidenses y aliadas hicieron todo lo posible por proteger los yacimientos petrolíferos con tropas terrestres. Durante los conflictos más recientes, EEUU e Israel han demostrado una intención muy clara de evitar la destrucción de las infraestructuras petroleras tanto de Irán como de Venezuela. Irán podría intentar interrumpir la producción de petróleo, y cabría esperar que EEUU aplicara toda su fuerza para proteger las infraestructuras petroleras”.

Swisscanto: efectos limitados sobre economía y mercados mundiales

Nicola Grass, Senior Portfolio Manager en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos de Swisscanto, también cree que los efectos sobre la economía mundial y los mercados globales deberían seguir siendo limitados: "Por lo tanto, por el momento, mantenemos los ajustes en nuestra asignación de activos decididos para marzo". 

La escalada en Oriente Medio y el posible bloqueo del Estrecho de Ormuz están provocando un aumento de los precios de la energía (precio del petróleo +35% en lo que va del año, +10% hoy), lo que dificulta nuevas bajadas de los tipos de interés. Los mercados bursátiles globales registran pérdidas de alrededor del 2%.El oro y el dólar estadounidense son buscados como refugios seguros, y la volatilidad se mantiene alta. El aumento de la producción anunciado por la OPEP+ contrarresta el alza de los precios de la energía. Los vínculos económicos globales con Irán son limitados. El principal riesgo sigue siendo una escalada del conflicto y precios de la energía elevados a largo plazo.  

Aunque la escalada en Irán tiene el potencial de cambiar el equilibrio de poder en la región, "consideramos que los riesgos para los mercados financieros globales son limitados". A medio plazo, incluso es posible una relajación de las tensiones. El ataque no ha sido completamente inesperado. Están especialmente amenazadas la producción y el suministro de petróleo y gas natural que se exportan a Extremo Oriente (por ejemplo, a Corea e India). Sin embargo, "esperamos que otros productores puedan cubrir al menos parcialmente posibles cuellos de botella en la oferta. Por lo tanto, suponemos que se repetirá el patrón histórico de las crisis geopolíticas y que el aumento del precio del petróleo será temporal".

A nivel macroeconómico, la dependencia de la economía mundial del petróleo ha tendido a disminuir y la diversificación regional ha aumentado. En una primera reacción, los refugios seguros típicos como el oro, el franco suizo, el dólar estadounidense y, dentro de las acciones, las empresas defensivas de consumo o farmacéuticas, se verán beneficiados. En general, los mercados financieros globales están respaldados por la caída de los tipos de interés y los sólidos y crecientes beneficios empresariales, lo que hace que la economía sea más resistente frente a un choque exógeno limitado. 

"En conjunto, no esperamos un efecto significativo, ya que hemos creado posiciones compensatorias mediante la compra de materias primas, dólares estadounidenses y acciones del sector de materiales básicos, así como con los sobrepesos existentes en oro e inversiones alternativas. A corto plazo, nuestra táctica de inversión, con un beta superior a 1, sufrirá bajo el actual sentimiento risk-off. Es probable que reaccionen negativamente, en particular, los valores secundarios y los mercados emergentes, ya que ambos segmentos han tenido un buen desempeño recientemente y, por lo tanto, son más susceptibles a la toma de beneficios. Además, son sensibles a un aumento del precio del petróleo. Los bonos soberanos muestran actualmente pocos movimientos, por lo que el efecto en la parte de renta fija probablemente será limitado", explica.

"Estamos convencidos de que los riesgos geopolíticos suelen estar sobreestimados y rara vez tienen efectos duraderos en los mercados financieros. La economía mundial es sólida y no esperamos un efecto negativo significativo en los beneficios empresariales. Por ello, seguimos siendo constructivos y mantenemos una sobre ponderación en acciones. Sin embargo, si el precio del petróleo superara los 100$, contrariamente a nuestras expectativas, reconsideraríamos una reducción del riesgo".  

Franklin Templeton: incertidumbre sobre duración, desenlace e impacto

Sonal Desai, CIO de Renta Fija de Franklin Templeton, avisa en un análisis que el conflicto en Irán "conlleva una incertidumbre significativa en torno a su duración, el desenlace para el propio país y las repercusiones en la región y más allá". Trump ha sugerido que la actividad militar podría prolongarse hasta un mes, con el objetivo declarado de degradar de forma drástica las capacidades militares de Irán y, potencialmente, propiciar un cambio de régimen. La respuesta inicial de Irán ya ha incluido ataques de amplio alcance en toda la región, dirigidos no solo contra bases militares estadounidenses, sino también contra infraestructuras civiles e instalaciones petroleras. La evolución de estos acontecimientos determinará el impacto económico y sus efectos en los mercados financieros.

A corto plazo, el aumento de los precios del petróleo debería elevar las expectativas de inflación y llevar a los inversores a anticipar una postura menos acomodaticia por parte de los bancos centrales. Es probable que el dólar estadounidense se fortalezca temporalmente, reflejando tanto una revisión a la baja de las expectativas de recortes de tipos por parte de la Fed como el hecho de que la economía estadounidense es mucho menos vulnerable a un shock petrolero que el resto del mundo.

Los bonos del Tesoro de EEUU podrían recibir flujos hacia activos refugio, "aunque, dado el riesgo inflacionario, no espero un rally sostenido en el tramo largo de la curva". Los mercados emergentes se verán puestos a prueba, especialmente aquellos países importadores de petróleo, que son más vulnerables.

"Los riesgos para el crecimiento global se intensificarán cuanto más se prolongue el conflicto; no obstante, sería necesario un shock sustancial y prolongado en la oferta y los precios del petróleo para desencadenar una recesión global, siendo EEUU, de nuevo, menos vulnerable que el resto del mundo", explica.

Ebury: Los activos refugio cotizan al alza tras los bombardeos a Irán

Los primeros indicios sugieren que las repercusiones de los ataques conjuntos de EEUU e Israel contra Irán en los mercados financieros "serán moderadas, en parte porque los inversores ya habían anticipado en cierta medida un recrudecimiento de las tensiones", señala el je de Estrategia de Mercados de Ebury, Mattheu Ryan. Además, el hecho de que el ataque se produjera con los mercados cerrados ha ayudado a contener las reacciones iniciales: los índices saudíes solo retrocedieron un 2% durante el fin de semana. Aunque al inicio de la sesión bursátil del lunes 2 de marzo en Asia se observó una compra de divisas refugio como el dólar y el franco suizo, los movimientos han permanecido contenidos hasta el momento. 

En cambio, el precio del petróleo ha experimentado un alza más pronunciada, superior al 10%, tras conocerse que el estrecho de Ormuz, vital para el suministro de crudo hacia los mercados asiáticos, permanece cerrado a efectos prácticos en el corto plazo. En los próximos días, la atención de los inversores se centrará en la evolución del conflicto. Los aspectos clave serán si la guerra se resuelve con rapidez o se prolonga, y si el estrecho de Ormuz continúa cerrado al tráfico marítimo. 

Paralelamente, los operadores seguirán de cerca el informe de empleo de Estados Unidos, que se publicará el viernes, ya que resulta poco probable que la Reserva Federal implemente nuevos recortes de tipos si no se produce un deterioro sostenido del mercado laboral. 

  • EUR: El informe preliminar del IPC del martes debería confirmar que el BCE ha logrado devolver la inflación a su objetivo. El riesgo geopolítico podría presionar a la baja al euro a corto plazo, aunque cabe destacar que la mayor parte del crudo que transita por el estrecho de Ormuz se dirige a Asia y no a Europa. Sin embargo, un aumento sostenido de los precios del petróleo tendría un impacto negativo en la moneda común, dada la condición de Europa como importadora neta de energía y el consiguiente deterioro de sus términos de intercambio. La duración del conflicto será determinante. El presidente Trump ha señalado que las operaciones en Irán van "por delante de lo previsto", aunque por ahora no hay indicios de negociaciones ni de alto el fuego. Además, ni Rusia ni China parecen dispuestas —o capaces— de brindar apoyo significativo a su aliado iraní, lo que representa una señal positiva para los mercados. 
  • USD: En circunstancias normales, la atención esta semana se habría centrado principalmente en el informe de empleo del viernes. Se espera que continúe mostrando una creación de puestos de trabajo moderada, escasos indicios de despidos masivos y un crecimiento salarial saludable pero no excesivo, en línea con la tendencia reciente. Los datos de precios al productor de la semana pasada confirmaron la ausencia de una desinflación, con el índice de precios al consumidor aún por encima del objetivo. El repunte de los precios del petróleo no ayudará en este sentido, aunque el rol de EEUU como exportador neto de crudo convierte este factor, en términos generales, en positivo para el dólar. Dado que el dólar tiende a fortalecerse como activo refugio en periodos de conflicto geopolítico, es previsible que su tendencia bajista se interrumpa en las próximas semanas. La intensidad de esta recuperación dependerá en gran medida de la duración y la escala del conflicto. Aunque varios líderes clave de la Guardia Revolucionaria Islámica han sido eliminados, aún no está claro si esto marca el inicio de un cambio de régimen histórico o si sus sucesores simplemente llenarán el vacío de poder. Cualquier indicio de que se esté produciendo este segundo escenario reforzaría el respaldo al dólar. 
  • GBP: Es probable que la libra esterlina se deprecie en las próximas semanas. El conflicto con Irán ha elevado las primas de riesgo en todos los activos, lo que suele perjudicar especialmente a monedas como la libra. A ello se suman riesgos políticos internos crecientes. La reciente pérdida de un escaño (tradicionalmente poseído por el Partido Laborista) a manos de los Verdes ha fortalecido a las corrientes más izquierdistas dentro de la formación de Starmer, incrementando la incertidumbre sobre la disciplina fiscal y augurando un peor desempeño para el mercado de bonos soberanos y la libra. Como factor positivo, el respaldo de los tipos de interés elevados se mantiene sólido y los últimos datos económicos han superado las expectativas. Aunque se anticipa que el Banco de Inglaterra recorte nuevamente los tipos en su próxima reunión del Comité de Política Monetaria a finales de mes, las sorpresas alcistas recientes en indicadores de actividad, especialmente el informe de ventas minoristas de enero, sugieren que el comité podría adoptar una postura algo más cautelosa de lo previsto.
24Feb

La destrucción creativa de la IA, el lío de los aranceles, y las tensiones con Irán contrarrestan las señales de aceleración de la economía de EEUU.

Miguel Ángel Valero

En EEUU, señales de reactivación de la inversión en el tramo final del año pasado. Los pedidos a fábrica retrocedieron un -0,7% mensual, pero este descenso se explicó por la caída de los bienes de transporte, dado que si se excluyen éstos los pedidos de bienes duraderos crecieron un 0,4% mensual, registrando así una aceleración frente al +0,1% previo. Destaca el crecimiento de los pedidos de ordenadores y electrónica (+3%). También se publicó el dato final de los pedidos de bienes duraderos que una vez más retirando los pedidos de aviones y de defensa (los componentes más volátiles) muestran que la tendencia es positiva y crecieron en diciembre un 0,8% mensual, revisándose al alza el dato previo que apuntaba a un crecimiento del +0,6% mensual.

Los recientes datos macroeconómicos indican que la economía estadounidense está acelerándose. Los indicadores de los segmentos más cíclicos continúan apuntando a un repunte del sector industrial, después de varios trimestres de contracción. Todo ello, unido a unas cifras de inflación moderadas, nos mantiene en un entorno casi ideal. 

Sin embargo, pese a estas buenas noticias, las Bolsas estadounidenses en su conjunto no parecen reaccionar de forma igualmente positiva. Desde comienzos de año han surgido tres focos de incertidumbre. El primero, la destrucción creativa, en este caso empieza a tener nombre propio: Anthropic. El lanzamiento de una aplicación que alerta de las debilidades en ciberseguridad en el código se suma a que, tras conocerse una aplicación desarrollada por la misma empresa que ayuda a la transformación del arcaico lenguaje de programación Cobol, en el que IBM es un consultor de relevancia. Ambos efetos provocaron un castigo al gigante tecnológico, adelantando la pérdida de una línea de negocio. La venta indiscriminada continúa y la incertidumbre se ha extendido a todo el índice.   

El segundo elemento de incertidumbre es el laberinto arancelario. La anulación de los aranceles ha provocado que gran parte de la arquitectura legal que los sostenía quede en entredicho. Como medida provisional, Trump recurrirá a la sección 122, que le permitiría imponer aranceles globales de hasta un 15%, aunque protagoniza un nuevo TACO: del 10% inicial ha pasado a anunciar el 15% para recular y hablar de nuevo de un 10%. No obstante, éstos solo podrían mantenerse durante 150 días sin la aprobación del Congreso. En esta ocasión, la cercanía de las elecciones legislativas de mitad de mandato complica dicha extensión. La herramienta legal más contundente —imponer tarifas por producto o por país— exige investigaciones formales previas. Es posible que la estrategia pase por ganar tiempo y acelerar esos procesos, pero también puede hacerse una lectura positiva: supondría dejar atrás la fase más agresiva del ciclo arancelario.

En medio de este lío, la Unión Europea ha decidido aplazar la ratificación del acuerdo comercial alcanzado con EEUU. En julio de 2025, ambas partes cerraron un pacto destinado a estabilizar la relación comercial, que incluía la fijación de un techo arancelario del 15% para la mayoría de los productos europeos importados por EE. UU. Además, el acuerdo contemplaba que determinados bienes quedaban exentos de gravámenes —como aeronaves, piezas de avión o fármacos genéricos—. Aunque el acuerdo ya estaba firmado políticamente, aún requiere de la ratificación del Parlamento Europeo, paso necesario para convertirlo en legislación aplicable a la Unión Europea. 

Sin embargo, tras la reciente decisión del Gobierno estadounidense de introducir el nuevo arancel global, la vigencia del pacto ha quedado en entredicho, dado que la Casa Blanca no ha confirmado si mantiene las condiciones acordadas con el bloque comunitario. En caso contrario, aumentarían los gravámenes sobre los bienes exentos y los automóviles podrían pasar del 15% acordado al 25%. Ante esta incertidumbre, los eurodiputados han optado por posponer una semana la votación, a la espera de que EE.UU aclare su posición. Con esa información, decidirán si congelan el proceso o si continúan adelante con la aprobación del acuerdo en el pleno previsto para marzo.

El tercer frente de incertidumbre son las tensiones en Irán, que persisten. La acumulación de tropas genera inquietud y está por conocerse si las amenazas lograrán el objetivo de forzar un acuerdo. El Pentágono, no obstante, advierte del coste material de un conflicto prolongado.

Los analistas de Banca March dan "mayor peso al sólido trasfondo económico. La economía estadounidense continúa expandiéndose y los datos recientes ratifican la fortaleza del actual ciclo. Con esto en mente, consideramos que el riesgo arancelario está acotado, esperamos que el conflicto con Irán sea limitado –como en episodios anteriores– y, frente a la disrupción tecnológica, creemos que la respuesta pasa por refinar la selección de compañías, aprovechar oportunidades y apoyarse en el segmento de infraestructuras". 

Lombard Odier: preferencia por la renta variable de emergentes

Por su parte, el Informe Mensual de Estrategia de Inversión correspondiente a marzo de 2026, elaborado por Lombard Odier, considera que "tras un 2025 más sólido de lo esperado, ahora prevemos un panorama ampliamente estable para el crecimiento global en 2026. Después de las elecciones en Japón, la estabilidad política permite una moderada flexibilización fiscal".

"Mantenemos nuestra preferencia por la renta variable a través de los mercados emergentes, así como nuestra preferencia por los bonos de mercados emergentes denominados en divisa fuerte, dentro de una postura neutral en renta fija global. Nuestra visión sobre el oro sigue siendo positiva. Las valoraciones elevadas hacen que mantengamos una postura neutral sobre la renta variable de mercados desarrollados, con preferencia por Japón. Actualmente hemos pasado a una posición neutral en acciones suizas. Seguimos favoreciendo la renta variable de mercados emergentes frente a la de mercados desarrollados, respaldados por unos beneficios sólidos, valoraciones atractivas y flujos de entrada récord", argumenta el equipo de Estrategia de Inversión.

"Mantenemos una postura neutral en renta fija global y preferimos los bonos de mercados emergentes frente a los de mercados desarrollados. Seguimos neutrales en bonos corporativos y con infra ponderación en deuda pública de mercados desarrollados, donde vemos mayor valor relativo en los Gilts del Reino Unido frente a otras alternativas", añade.

"Mantenemos una visión negativa sobre el dólar estadounidense frente a las divisas de mercados desarrollados y, especialmente, frente a las de mercados emergentes. Seguimos manteniendo una postura positiva sobre el oro, con un nuevo objetivo a 12 meses de 5.600$ por onza, aunque esperamos cierta consolidación de precios a corto plazo", apunta.

UBS: el oro llegará a los 6.200$

Según el UBS CIO Daily, el oro podría seguir subiendo en un contexto de renovada incertidumbre geopolítica. A pesar de un ligero retroceso el martes, el oro, en 5.170$/onza, se mantiene cerca de su nivel más alto desde finales de enero, en un momento en que la geopolítica vuelve a ocupar el centro de atención. "Creemos que el precio del oro probablemente seguirá al alza. Nuestra previsión es que el metal precioso alcance los 6.200$/onza en los próximos meses, ya que los factores clave que han respaldado su fuerte rally durante el último año siguen vigentes:

  1. 1.-Es probable que los riesgos geopolíticos se mantengan elevados.
  2. 2.-El ciclo de flexibilización de la Fed debería seguir apoyando al oro.
  3. 3.-Se prevé que la demanda de oro continúe aumentando.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos nuestra visión Attractive sobre el oro y consideramos que el metal amarillo es un eficaz diversificador de carteras que puede ayudar a cubrir una amplia gama de riesgos de mercado y económicos. Los inversores con afinidad por el oro podrían considerar una asignación de hasta un dígito medio en porcentaje dentro de una cartera diversificada".

“El precio del crudo ha registrado su mejor inicio de año desde 2022, con una subida del 17% hasta la fecha. No ha habido señales de exceso de oferta por ahora, lo que probablemente juega un papel importante. El acopio por parte de China está manteniendo bajos los inventarios en otras regiones, lo que también respalda los precios”, añade Giovanni Staunovo, Strategist en esta entidad.

05Feb

El implacable escrutinio sobre el gasto en capital en inteligencia artificial sigue asustando a los inversores. Los resultados de las grandes tecnológicas no terminan de convencer, y el escepticismo sobre la monetización de la IA persiste.

Miguel Ángel Valero

Una nueva herramienta desarrollada por Anthropic, compañía dedicada a la investigación y desarrollo de inteligencia artificial (IA) fundada por exmiembros de OpenAI, ha agitado las Bolsas estadounidenses. Las acciones de empresas de software legal y editoriales eran las más afectadas ante el lanzamiento de esta solución que, según Anthropic, puede automatizar tareas legales como la revisión de contratos, el análisis de acuerdos de confidencialidad, la elaboración de informes y respuestas estandarizadas. No obstante, la empresa señaló que la herramienta no ofrece asesoría legal y que cualquier análisis generado por la IA debe ser revisado por los abogados.

La situación generada por Anthropic es una muestra más de que se está produciendo una rotación en el mercado. Los resultados de las grandes tecnológicas no terminan de convencer a los inversores y el escepticismo persiste. Las cuentas de Alphabet, la matriz de Google, continúan mostrando un incremento en sus niveles de inversión —la compañía estima destinar 185.000 millones en 2026—, pero también reflejan avances sólidos en la implementación de inteligencia artificial en sus líneas de negocio y una mejora en los ingresos.

El negocio de Google Cloud registra un crecimiento del 48%, la publicidad mantiene una tendencia alcista, y la app de Gemini alcanza ya los 750 millones de usuarios habituales. Además, la compañía sigue presentando un balance robusto, con más caja que deuda.Por otro lado, su división de semiconductores acelera su actividad tras cerrar la venta de un millón de chips a Anthropic, consolidando su posición en un mercado cada vez más competitivo.

Sin embargo, el mercado parece centrarse más en la astronómica cifra de inversión anunciada por Alphabet para este año que, unida a unos resultados menos brillantes de lo esperado por parte de AMD (-17,3%) –cuyos ingresos estimados quedaron “solo” en la parte alta del rango previsto–, aviva los temores y presiona a la baja las valoraciones del sector tecnológico.

En este contexto, el segmento de software está siendo el más castigado, con caídas significativas ante la posible disrupción que la inteligencia artificial puede generar en sus modelos de negocio, en algunos casos incluso de forma existencial. Pero los analistas de Banca March avisan que es prematuro hablar de la “muerte del software”. Si bien ciertos nichos podrían verse sustituidos, muchos programas especializados no dependen únicamente del código, sino del conocimiento profundo del sector en el que operan o de su papel como estándares de la industria. Además, la incorporación de los agentes de IA podría ayudarles a acelerar procesos de innovación y a mejorar la eficiencia. 

"Por tanto, pensamos que las dudas sobre la tecnología son comprensibles, pero todavía infundadas. Tras el excelente comportamiento del sector el año pasado, la vara de medir es especialmente alta, y en un entorno de transformación tan acelerada, cualquier pequeño tropiezo tiende a amplificarse. Por ello, desde nuestro posicionamiento estratégico mantenemos exposición a tecnología, pero también a otras áreas como el ámbito de infraestructuras, porque hay una realidad evidente: toda esta inversión prevista, sea o no rentable en el corto plazo, requerirá más energía y más capacidad instalada. Así, estos efectos secundarios permiten diversificar la exposición tecnológica. Del mismo modo, segmentos como las pequeñas empresas estadounidenses o el sector salud se están viendo favorecidos por la rotación sectorial que estamos atravesando", explican

Investing.com: no hay un ajuste de cuentas con la IA

Thomas Monteiro analista senior de Investing.com, se centra en los resultados de Alphabet: "El implacable escrutinio sobre el gasto en capital en IA sigue asustando a los inversores, y esta vez ni siquiera el sólido trimestre en términos de crecimiento en todos los aspectos del balance, que sigue poniendo de relieve la posición única de Alphabet en la carrera por la IA, ha sido suficiente para salvar a las acciones de lo que solo puede describirse como un trimestre difícil para el ciclo narrativo de la IA".

"Desde la perspectiva empresarial, lo que estamos viendo en esta temporada de resultados no es exactamente un ajuste de cuentas con la IA en sí, sino más bien el paso de la IA como palanca de crecimiento a corto plazo a un proceso estructural de varios años en el que la inflación de la infraestructura de IA es, por un lado, inevitable y, por otro, una ventaja competitiva potencial para las empresas con mucho efectivo en sus manos", añade.

"A medida que las empresas de todo el sector tecnológico siguen considerando la infraestructura y la construcción de hiperescaladores como una necesidad para la capacidad estratégica y el tiempo de comercialización, más que como una eficiencia a corto plazo, la carrera se centra cada vez menos en quién tiene el modelo más llamativo y más en quién puede seguir aumentando la financiación", resalta.

En este contexto, y mirando a largo plazo, se "refuerza la idea de que el motor principal de monetización sigue intacto y que la nube está creciendo lo suficiente como para soportar un ritmo de inversión elevado. Esta doble confirmación sugiere que el aumento del CapEx está impulsado por el impulso real de los productos y las plataformas, y no es puramente defensivo. La carga de la inversión es real y debería continuar en los próximos trimestres. Sin embargo, a pesar del mayor escrutinio de los inversores, estos datos respaldan la opinión de que Google está invirtiendo para reforzar su posición y diferenciarse, y no para seguir siendo relevante".

UBS: la diversificación sigue siendo esencial

Para los expertos de UBS, la corrección en tecnología subraya la necesidad de diversificación. Las acciones tecnológicas lideraron por segundo día consecutivo una venta generalizada en el mercado, con el S&P 500 cayendo un 0,5% y el Nasdaq, con mayor peso tecnológico, bajando un 1,5% el miércoles. "Sin entrar en valoraciones sobre compañías concretas, ofrecemos varias claves para ayudar a los inversores a orientarse en un entorno de IA que evoluciona con rapidez. Los mercados están diferenciando cada vez más entre los beneficiarios de la IA y los rezagados. Los últimos desarrollos ponen de relieve mejoras de productividad que van más allá del sector tecnológico. En un contexto de volatilidad, la diversificación sigue siendo esencial", insisten.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Aunque seguimos siendo positivos sobre las perspectivas de la renta variable estadounidense y esperamos que el S&P 500 continúe avanzando, creemos que la diversificación es clave para gestionar los riesgos de mercado y mejorar los retornos a largo plazo. Para posicionarse ante un rally cada vez más amplio, nos gustan los sectores financiero, salud, utilities y consumo discrecional en EEUU, y vemos oportunidades atractivas tanto en Asia como en Europa"..

Lombard Odier mejora las previsiones para EEUU y Eurozona

El último CIO Office Flash, elaborado por Samy Chaar, Chief Economist y CIO Switzerland en Lombard Odier, destaca un contexto económico global a comienzos de 2026 más favorable de lo previsto inicialmente. El crecimiento en economías clave como EEUU Europa y China fue superior a lo esperado en 2025, y los indicadores adelantados apuntan a una continuidad de la expansión, pese al impacto de los aranceles estadounidenses y a los riesgos geopolíticos:

Este mayor impulso económico en 2025 permite esperar que el crecimiento global y el de EEUU se mantengan cerca de su potencial en 2026. Se elevan las previsiones de crecimiento para EEUU y la Eurozona hasta el 2,2 % y el 1,5 %, respectivamente. Y un entorno macroeconómico respaldado por la resiliencia del sector privado, una política monetaria más acomodaticia y estímulos fiscales, a pesar de las tensiones comerciales y los riesgos políticos.