Miguel Ángel Valero
En EEUU, señales de reactivación de la inversión en el tramo final del año pasado. Los pedidos a fábrica retrocedieron un -0,7% mensual, pero este descenso se explicó por la caída de los bienes de transporte, dado que si se excluyen éstos los pedidos de bienes duraderos crecieron un 0,4% mensual, registrando así una aceleración frente al +0,1% previo. Destaca el crecimiento de los pedidos de ordenadores y electrónica (+3%). También se publicó el dato final de los pedidos de bienes duraderos que una vez más retirando los pedidos de aviones y de defensa (los componentes más volátiles) muestran que la tendencia es positiva y crecieron en diciembre un 0,8% mensual, revisándose al alza el dato previo que apuntaba a un crecimiento del +0,6% mensual.
Los recientes datos macroeconómicos indican que la economía estadounidense está acelerándose. Los indicadores de los segmentos más cíclicos continúan apuntando a un repunte del sector industrial, después de varios trimestres de contracción. Todo ello, unido a unas cifras de inflación moderadas, nos mantiene en un entorno casi ideal.
Sin embargo, pese a estas buenas noticias, las Bolsas estadounidenses en su conjunto no parecen reaccionar de forma igualmente positiva. Desde comienzos de año han surgido tres focos de incertidumbre. El primero, la destrucción creativa, en este caso empieza a tener nombre propio: Anthropic. El lanzamiento de una aplicación que alerta de las debilidades en ciberseguridad en el código se suma a que, tras conocerse una aplicación desarrollada por la misma empresa que ayuda a la transformación del arcaico lenguaje de programación Cobol, en el que IBM es un consultor de relevancia. Ambos efetos provocaron un castigo al gigante tecnológico, adelantando la pérdida de una línea de negocio. La venta indiscriminada continúa y la incertidumbre se ha extendido a todo el índice.
El segundo elemento de incertidumbre es el laberinto arancelario. La anulación de los aranceles ha provocado que gran parte de la arquitectura legal que los sostenía quede en entredicho. Como medida provisional, Trump recurrirá a la sección 122, que le permitiría imponer aranceles globales de hasta un 15%. No obstante, éstos solo podrían mantenerse durante 150 días sin la aprobación del Congreso. En esta ocasión, la cercanía de las elecciones legislativas de mitad de mandato complica dicha extensión. La herramienta legal más contundente —imponer tarifas por producto o por país— exige investigaciones formales previas. Es posible que la estrategia pase por ganar tiempo y acelerar esos procesos, pero también puede hacerse una lectura positiva: supondría dejar atrás la fase más agresiva del ciclo arancelario.
En medio de este lío, la Unión Europea ha decidido aplazar la ratificación del acuerdo comercial alcanzado con EEUU. En julio de 2025, ambas partes cerraron un pacto destinado a estabilizar la relación comercial, que incluía la fijación de un techo arancelario del 15% para la mayoría de los productos europeos importados por EE. UU. Además, el acuerdo contemplaba que determinados bienes quedaban exentos de gravámenes —como aeronaves, piezas de avión o fármacos genéricos—. Aunque el acuerdo ya estaba firmado políticamente, aún requiere de la ratificación del Parlamento Europeo, paso necesario para convertirlo en legislación aplicable a la Unión Europea.
Sin embargo, tras la reciente decisión del Gobierno estadounidense de introducir el nuevo arancel global, la vigencia del pacto ha quedado en entredicho, dado que la Casa Blanca no ha confirmado si mantiene las condiciones acordadas con el bloque comunitario. En caso contrario, aumentarían los gravámenes sobre los bienes exentos y los automóviles podrían pasar del 15% acordado al 25%. Ante esta incertidumbre, los eurodiputados han optado por posponer una semana la votación, a la espera de que EE.UU aclare su posición. Con esa información, decidirán si congelan el proceso o si continúan adelante con la aprobación del acuerdo en el pleno previsto para marzo.
El tercer frente de incertidumbre son las tensiones en Irán, que persisten. La acumulación de tropas genera inquietud y está por conocerse si las amenazas lograrán el objetivo de forzar un acuerdo. El Pentágono, no obstante, advierte del coste material de un conflicto prolongado.
Los analistas de Banca March dan "mayor peso al sólido trasfondo económico. La economía estadounidense continúa expandiéndose y los datos recientes ratifican la fortaleza del actual ciclo. Con esto en mente, consideramos que el riesgo arancelario está acotado, esperamos que el conflicto con Irán sea limitado –como en episodios anteriores– y, frente a la disrupción tecnológica, creemos que la respuesta pasa por refinar la selección de compañías, aprovechar oportunidades y apoyarse en el segmento de infraestructuras".
Lombard Odier: preferencia por la renta variable de emergentes
Por su parte, el Informe Mensual de Estrategia de Inversión correspondiente a marzo de 2026, elaborado por Lombard Odier, considera que "tras un 2025 más sólido de lo esperado, ahora prevemos un panorama ampliamente estable para el crecimiento global en 2026. Después de las elecciones en Japón, la estabilidad política permite una moderada flexibilización fiscal".
"Mantenemos nuestra preferencia por la renta variable a través de los mercados emergentes, así como nuestra preferencia por los bonos de mercados emergentes denominados en divisa fuerte, dentro de una postura neutral en renta fija global. Nuestra visión sobre el oro sigue siendo positiva. Las valoraciones elevadas hacen que mantengamos una postura neutral sobre la renta variable de mercados desarrollados, con preferencia por Japón. Actualmente hemos pasado a una posición neutral en acciones suizas. Seguimos favoreciendo la renta variable de mercados emergentes frente a la de mercados desarrollados, respaldados por unos beneficios sólidos, valoraciones atractivas y flujos de entrada récord", argumenta el equipo de Estrategia de Inversión.
"Mantenemos una postura neutral en renta fija global y preferimos los bonos de mercados emergentes frente a los de mercados desarrollados. Seguimos neutrales en bonos corporativos y con infra ponderación en deuda pública de mercados desarrollados, donde vemos mayor valor relativo en los Gilts del Reino Unido frente a otras alternativas", añade.
"Mantenemos una visión negativa sobre el dólar estadounidense frente a las divisas de mercados desarrollados y, especialmente, frente a las de mercados emergentes. Seguimos manteniendo una postura positiva sobre el oro, con un nuevo objetivo a 12 meses de 5.600$ por onza, aunque esperamos cierta consolidación de precios a corto plazo", apunta.

UBS: el oro llegará a los 6.200$
Según el UBS CIO Daily, el oro podría seguir subiendo en un contexto de renovada incertidumbre geopolítica. A pesar de un ligero retroceso el martes, el oro, en 5.170$/onza, se mantiene cerca de su nivel más alto desde finales de enero, en un momento en que la geopolítica vuelve a ocupar el centro de atención. "Creemos que el precio del oro probablemente seguirá al alza. Nuestra previsión es que el metal precioso alcance los 6.200$/onza en los próximos meses, ya que los factores clave que han respaldado su fuerte rally durante el último año siguen vigentes:
Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos nuestra visión Attractive sobre el oro y consideramos que el metal amarillo es un eficaz diversificador de carteras que puede ayudar a cubrir una amplia gama de riesgos de mercado y económicos. Los inversores con afinidad por el oro podrían considerar una asignación de hasta un dígito medio en porcentaje dentro de una cartera diversificada".
“El precio del crudo ha registrado su mejor inicio de año desde 2022, con una subida del 17% hasta la fecha. No ha habido señales de exceso de oferta por ahora, lo que probablemente juega un papel importante. El acopio por parte de China está manteniendo bajos los inventarios en otras regiones, lo que también respalda los precios”, añade Giovanni Staunovo, Strategist en esta entidad.