26 Jan
26Jan

Miguel Ángel Valero

El primer año del segundo mandato de Donald Trump al frente de la Casa Blanca culminaba con un pacto sobre Groenlandia en el que se cumplió con su estrategia ya habitual: amenaza, negociación y acuerdo. Pero ahora empieza el segundo año como lo hizo en el primero, con más amenazas de aranceles. Esta vez contra Canadá, a quien quiere castigar con un arancel del 100% adicional porque firmó un acuerdo comercial con China para reducir los gravámenes que aplica sobre los vehículos eléctricos procedentes del gigante asiático. 

Trump afronta una complicada votación de los Presupuestos para este año en el Senado (la Cámara de Representantes ya los ha aprobado), con la amenaza de un nuevo cierre de la Administración a final de enero. Varios senadores demócratas han advertido que podrían bloquear la iniciativa tras los asesinatos cometidos por el ICE en Minneapolis, lo que ha elevado la probabilidad de un nuevo cierre administrativo por encima del 70% según la casa de apuestas Polymarket.

Los republicanos cuentan con 53 escaños en el Senado mientras que la aprobación de la ley requiere una mayoría cualificada de 60 votos. Senadores demócratas han insistido en separar la financiación del Departamento de Seguridad Nacional –que recibe alrededor de 64.400 millones$, incluyendo 10.000 millones$ destinados al ICE– y votar únicamente las cinco partidas presupuestarias restantes, una propuesta que ha recibido algunos apoyos por parte del bando republicano. 

Ebury: el TACO de Trump en Groenlandia no alivió al dólar

El dólar tuvo una semana nefasta frente a casi todas las principales divisas del mundo, a pesar del último giro de 180 grados de Trump y su marcha atrás en relación con los aranceles a Groenlandia. El alivio inicial en los mercados financieros no se extendió al dólar. Las nuevas amenazas arancelarias y la utilización de la vía judicial para forzar bajadas de tipos están intensificando la incertidumbre política y la degradación institucional en Estados Unidos.

"Podríamos continuar observando la venta de dólares por parte de inversores, como protección frente al riesgo cambiario", avisa el Análisis del Mercado de Divisas de Ebury. La posible intervención en el mercado de divisas por parte de las autoridades japonesas, junto con las estadounidenses, ha añadido leña al fuego, provocando la peor semana del dólar en meses. 

La reunión de la Reserva Federal de esta semana se perfila como un evento crítico. Si bien no hay muchas dudas sobre el resultado de la misma (sin cambio en los tipos), se ha generado la expectativa de que el discurso será hawkish debido a los sólidos datos económicos y como respuesta a los ataques de Trump a la autonomía de la Fed. 

Aunque el dólar sigue cayendo, el 'Sell America trade' ya no se está produciendo. El último tiroteo en Minnesota también puede afectar a los mercados, ya que aumenta el riesgo de otro cierre federal dado que el actual acuerdo de financiación expira este viernes 30 de enero. 

  • EUR: Los PMI de actividad empresarial de enero fueron ligeramente decepcionantes. Si bien confirmaron la narrativa de un repunte de la economía alemana impulsado por el enorme paquete fiscal, la pérdida de dinamismo de la economía francesa lo contrarrestó con creces y la cifra global se redujo ligeramente. Un factor positivo es la apreciación sostenida del yuan chino, que supondrá un alivio para la industria europea que compite con los productos chinos en los mercados internacionales. Seguimos pensando que la trayectoria más probable para la moneda común es al alza frente al dólar, ya que los inversores internacionales siguen cubriendo su exposición a los activos estadounidenses vendiendo dólares. Los activos europeos siguen ofreciendo una alternativa segura y líquida al dólar para los inversores que buscan previsibilidad y estabilidad en las decisiones gubernamentales, lo que debería beneficiar al euro mientras Trump esté en la Casa Blanca. 
  • USD: Los datos económicos de EEUU siguen siendo bastante positivos, incluso tras el sólido crecimiento del 4,4% registrado en el tercer trimestre. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo siguen rondando mínimos históricos, lo que sugiere que los menores niveles de creación de empleo no se están traduciendo en repuntes en el desempleo. Sin embargo, todo esto parece quedarse en un segundo plano dada por la preocupación internacional sobre el caos emanado de la Casa Blanca y el deterioro institucional. El dólar es ahora la divisa del G10 con peor rendimiento en lo que va de año, incluso inferior al yen. Sin duda alguna, esta semana la atención se centrará en la reunión de la Fed del miércoles. No habrá cambios en los tipos y las posibles declaraciones hawkish de Powell probablemente respalden al dólar, que puede haber caído en exceso, al menos en el corto plazo. Creemos que Powell hará hincapié en que la economía estadounidense sigue en una situación aceptable e indicará que el FOMC no tiene prisa por volver a bajar los tipos. De hecho, los mercados de futuros no están descontando la próxima bajada hasta la reunión de julio. 
  • GBP: La avalancha de datos macro británicos de la semana pasada no ayudó a aclarar la trayectoria de los tipos de interés del Banco de Inglaterra. El mercado laboral sigue debilitándose a un ritmo sostenido. La tasa de desempleo se mantiene en máximos de la última década, sin contar la pandemia, mientras que el empleo asalariado se redujo en 43 000 puestos en diciembre, lo que supone la mayor caída, sin contar el COVID, desde que se empezaron a recopilar estos datos en 2014. La inflación se mantuvo obstinadamente alta en diciembre (3,4 %), aunque debido a factores transitorios, mientras que las ventas minoristas sorprendieron al alza. Esta semana se publicarán pocos datos y comunicaciones del Banco de Inglaterra, por lo que esperamos que la libra siga de forma muy pareja la evolución del euro. Los inversores estarán a la espera del próximo anuncio de tipos del Comité de Política Monetaria (5 de febrero), pero, dado que no hay expectativas reales de otra bajada en las dos o tres próximas reuniones, es poco probable que esta reunión genere demasiada volatilidad. 

Lombard Odier: foco claro en la diversificación

El CIO Office Viewpoint – Diez convicciones de inversión para 2026, elaborado por Michael Strobaek, Global Chief Investment Officer, junto con Nannette Hechler-Fayd’herbe, responsable de Estrategia de Inversión, Sostenibilidad e Investigación (CIO EMEA), y Luca Bindelli, responsable de Estrategia de Inversión de Lombard Odier, señala que el panorama y las oportunidades de inversión para 2026 están evolucionando tras dos años de rentabilidades excepcionales en los mercados financieros. Las elevadas valoraciones de los activos exigen que los inversores equilibren cuidadosamente el riesgo y la rentabilidad, con un foco claro en la diversificación. 

Las convicciones de inversión para 2026 reflejan este enfoque, combinando tendencias estructurales de crecimiento con estrategias diseñadas para reforzar la resiliencia y capturar rentabilidades en una economía global en rápida transformación. El informe destaca oportunidades en mercados emergentes, renta variable de mercados desarrollados de calidad con atractivos dividendos, determinados bonos soberanos, y activos alternativos como el inmobiliario, las materias primas, los hedge funds y el capital riesgo. Y se se identifican oportunidades específicas en China en los ámbitos de tecnología y sostenibilidad, así como en divisas infravaloradas como el yen japonés y el yuan chino.

Evli: el panorama de la IA está cambiando

2026 se van a combinar diversos factores que pueden convertir a este ejercicio en excepcional para los inversores, lleno de nuevas oportunidades por descubrir en los mercados globales, aunque también habrá algunos riesgos, especialmente por posibles burbujas en sectores sobrecalentados, opina Peter Lindahl, Head of Systematic Funds y Senior Portfolio Manager de la gestora nórdica Evli. El auge de la IA, las tensiones geopolíticas y las decisiones de los bancos centrales convierten el escenario de mercados en impredecible, pero lleno de oportunidades.

Las perspectivas económicas globales para 2026, son bastante positivas “aunque pueda sorprender a muchos”. En EEUU, el doble estímulo tanto del gobierno como del banco central están acelerando y estimulando la economía al mismo tiempo. Otras medidas de estímulo significativas se están produciendo en Alemania, y en China el gobierno toma medidas de apoyo al crecimiento. Esta situación dinamiza el mercado desde el mismo comienzo del año, y podría conducir a una mejora económica más amplia de lo que sugiere la perspectiva macro actual.

Por otra parte, los efectos de la guerra comercial están disminuyendo, y es probable un nuevo auge de inversiones, no sólo en IA sino también en industria e infraestructuras. El crecimiento económico podría sorprender positivamente a los mercados ya desde el inicio de 2026.

Las perspectivas de beneficios empresariales en muchos mercados son favorables, tanto en EEUU, como Europa y los mercados emergentes. Y son resultados que no se concentran en un megasector, sino que abarcan a muchos sectores del mercado.

Para el inversor, la diversificación se puede convertir en 2026 en la mayor ventaja competitiva frente al posicionamiento dominante en 2025, EEUU+ tecnología + IA, según el experto de Evli. Y ello porque Europa, Japón y los mercados emergentes resultan atractivos en términos de valoración. Alemania está invirtiendo masivamente en infraestructuras; Japón ofrece crecimiento estructural, y Asia cuenta con beneficiarios de la IA a un nivel de precios mucho más barato que los estadounidenses. 

La IA sigue siendo el principal motor de las tendencias del mercado, pero los sectores de tecnología de defensa, infraestructuras, industria y banca están reforzando cada vez más su atractivo para los inversores. Con este escenario, Peter Lindahl cree que el mercado ofrece oportunidades para diversificar más allá del enfoque clásico IA+EEUU.

El foco de la IA está cambiando. Porque en la medida que las valoraciones de las compañías de infraestructuras para la IA se están corrigiendo, los inversores centran su atención en empresas de software empresarial y en las aplicaciones de IA específicas de la industria, dado que presentan mayor visibilidad de ingresos. 

El ecosistema de la IA —desde la infraestructura hasta las capas de aplicación y la transformación operativa— ofrece una interesante variedad de subtemas en toda la cadena de valor. Dentro de las temáticas europeas, destaca la subtemática de adopción tecnológica e integración de IA.

Aunque el auge de la IA entre los inversores continuará, su demanda está cambiando. Las empresas de infraestructura de IA, protagonistas hasta el momento, están en niveles históricamente caros. Por ello, en 2026, las empresas que atraerán la atención de los inversores serán las de software de IA y los negocios que realmente puedan aprovechar la IA en sus operaciones. El sector se va a hacer más competitivo, y habrá una encarnizada lucha entre los gigantes tecnológicos, lo que recuerda a la burbuja tecnológica de los años 90: habrá ganadores, pero también empresas sobrevaloradas.

Los riesgos de la IA seguirán vigentes. Más de un tercio del índice de renta variable global está relacionado con la IA, y las noticias negativas sobre el sector pueden sacudir los mercados con fuerza. La IA ofrece oportunidades a largo plazo, pero 2026 también podría ser el primer año donde se produzcan grandes fracasos en esta temática.

El factor más impredecible para los mercados sigue siendo EEUU. Un estímulo agresivo podría sobrecalentar la economía, crear una nueva ola de inflación, y elevar los tipos de interés a largo plazo. Otro riesgo es el debilitamiento del dólar en los próximos años, lo que erosionaría los rendimientos en dólares para los inversores de la eurozona.

Donald Trump será otra de las variables impredecibles en los mercados durante 2026. La Fed, tendrá un nuevo presidente en primavera, y el riesgo de politización de este nombramiento está aumentando, lo que puede añadir nerviosismo al mercado. Sin olvidar que las elecciones de mitad de mandato de noviembre y el juego político asociado a dichas elecciones, aumentarán las tensiones.

Los riesgos geopolíticos también persisten en 2026. Un posible giro en la situación de Ucrania y las relaciones entre EEUU y China podrían mover los mercados hacia cualquier dirección.

En 2026, los inversores deben permanecer atentos, especialmente ante posibles signos de sobrecalentamiento en la IA y las medidas de Trump. La mejor estrategia que puede adoptar el inversor no es el miedo, sino la curiosidad: hay oportunidades nuevas en los mercados por descubrir, especialmente en áreas y temáticas que han estado a la sombra de Estados Unidos y el auge de la IA, concluye Peter Lindahl.

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