16Jun

Pictet avisa del "alto riesgo de equivocaciones", y Robeco cree que si la reunión del FOMC transcurre sin incidentes, "sería un buen resultado".

Miguel Ángel Valero

La primera reunión del FOMC de la Fed presidida por Kevin Warsh (el miércoles 17 de junio) coincide con el acuerdo entre Irán y EEUU y la reapertura del estrecho de Ormuz. Parece que a los mercados les importa más el debut de Warsh que las decisiones sobre los tipos, que nadie espera que se muevan. Todos tienen asumido que, ante el cambiante escenario geopolítico y del precio de la energía, la Fed adoptará una postura cauta y preferirá tener más información antes de mover el precio oficial del dinero. 

Por ello, lo relevante en esta ocasión serán las nuevas previsiones macroeconómicas que publicará y, sobre todo, posibles detalles relativos a los cambios en la comunicación que pretende implementar Warsh. El nuevo presidente de la Fed, antes de acceder al cargo, aseguraba que pretende impulsar una reforma de la política de comunicación, retirando herramientas como la señalización anticipada de la trayectoria futura (el denominado 'forward guidance') y también el cuadro de previsiones de los tipos oficiales de los propios miembros de la Fed ('dot plot', el conocido como gráfico de puntos). 

De sacar adelante sus planes, supondrán una ruptura con la anterior política de comunicación que abogaba por la transparencia y la previsibilidad. Warsh argumenta que la “sobrecomunicación” perjudica y limita las opciones de actuación de la Fed, convirtiéndolo con frecuencia en "rehén" de las expectativas de los mercados financieros.

Pictet: ambigüedad estratégica

En ese sentido, la economista de Pictet WM para EEUU, Xiao Cui, habla de "ambigüedad estratégica" y avisa del "alto riesgo de equivocaciones" en el debut de Warsh. Espera que la Reserva Federal mantenga su tipo de interés de política monetaria en 3,5–3,75 %, eliminando el sesgo acomodaticio, aunque sin introducir tono de endurecimiento. "No esperamos disidencia, aunque es posible, pero poco probable, que algunos presidentes de bancos regionales prefieran ya un tono de endurecimiento para esta reunión", precisa.

Hay una "posibilidad remota" de que solo se publique la tendencia central de proyecciones, en lugar de las individuales. "El caso es que esperamos que el gráfico de previsiones se publique sin la de Warsh, dado su desagrado con la guía a futuro", apunta. Espera que las proyecciones indiquen una inflación notablemente mayor, crecimiento del PIB ligeramente menor y tasa de desempleo sin cambios y sin reducción de tipos de interés en 2026, un recorte al 3,375 % o más para 2027 y también 3,375 % a largo plazo, reflejando el impacto deflacionario de la IA y la resiliencia de la economía con los tipos a los niveles actuales.

"De momento esperamos que en la rueda de prensa Warsh minimice las previsiones futuras, defendiendo en su lugar la paciencia respecto a la inflación y los tipos de interés. Ha venido promoviendo una agenda de reformas, pero los cambios significativos en la comunicación y el balance de la institución llevarán tiempo en implementarse.  De momento, sus comentarios recientes sugieren que su prometido 'cambio de régimen' es 'más amable de lo temido'. En cualquier caso, estimamos que señale una reducción de compras de activos a 10.000 millones$ -desde diciembre de 2025 ha comprado 40.000 millones/mes en bonos del Tesoro, 25.000 millones desde mediados de abril- y condiciones de financiación blanda", explica.

Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal ha defendido un balance significativamente menor de la institución monetaria. Argumenta que reducirlo elimina acomodaciones ocultas, reduce presiones inflacionarias y crea margen para recortes de tipos. Apoya la independencia de la Reserva Federal, pero la define como operativa y considera mayor coordinación con el Tesoro. Ello puede contener los costes de endeudamiento a largo plazo, pero con riesgo de dominio fiscal para ayudar a mantener manejable la carga de intereses. También quiere menor dependencia de la orientación a futuro, argumentando que limita la flexibilidad.

Puede favorecer medidas alternativas de inflación, con tendencia "favorable", como el PCE (consumo personal) medio recortado, con riesgo de dejar a la Reserva Federal rezagada.  Warsh tiene considerable libertad para remodelar estas prácticas. "Sin embargo, forzar cambios abruptamente va contra de la cultura de la Reserva Federal y esperamos discusiones para un apoyo gradual", advierte la experta de Pictet.

"En todo caso, hay riesgo de que enfatice medidas alternativas de inflación -con lecturas más bajas- y defienda con fuerza la desinflación, generando preocupaciones sobre credibilidad.  También hay riesgo de que acepte la posibilidad de subida de tipos de interés, esto es, que no rechace que el mercado descuenta un aumento del 0,17 % para finales de año. Además, hay alto riesgo de equivocaciones en su primera rueda de prensa, lo que los mercados pueden interpretar negativamente", concluye.

Robeco: si no hay incidentes, sería un buen resultado

Colin Graham, head of Estrategias Multi Activos de Robeco, tampoco espera grandes cambios en el estreno de Warsh: "estimamos que la reunión transcurra sin incidentes, lo que sería un buen resultado". El tramo largo (>7 años) sigue siendo vulnerable ya que el Tesoro dejó de comprar, los déficits fiscales crecen, lo que nos lleva a ver que la economía estadounidense está en alta presión. Warsh dimitió por la flexibilización cuantitativa (QE), por lo que aquí podría ser donde el mercado pruebe al nuevo presidente y una mayor coordinación con el Tesoro.

¿Cuál creen que será el mensaje principal de la Reserva Federal en esta reunión? Un ‘sin cambios’ cauteloso, pero con vigilancia sobre el mercado laboral y las presiones inflacionarias. Aún se necesitan más detalles sobre el Memorando de Entendimiento entre EEUU e Irán, pero los mercados ya avanzan. Para el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), es más fácil mantener la política esta semana y evitar un error de política del BCE.

¿Qué impacto tendrá el conflicto geopolítico actual y renovado? La Administración pasará a otros temas de su agenda política como aranceles, contención de China, inmigración y Cuba. La inflación en EEUU se ve menos afectada por el petróleo más barato debido a la apertura del Estrecho, aunque los precios más bajos de la gasolina pueden apoyar el gasto del consumidor.

UBS: el acuerdo de paz alivia el dilema de política monetaria

"Una solución duradera a la crisis de Oriente Medio aliviaría el dilema de política monetaria de los principales bancos centrales, que han estado bajo presión para subir tipos con el fin de contener el impacto inflacionario derivado del encarecimiento de la energía. Aunque numerosos bancos centrales celebran reuniones de política monetaria esta semana, es probable que sea la Fed quien marque la pauta para los mercados", señala Mark Haefele, Director de Inversiones en UBS Global Wealth Management.

21May

Grupo Adecco, Aon, The Trader, Unicaja, Visium, Nvidia, AMD, UBS, investing.com, Robeco, aportan su visión sobre la evolución de la inteligencia artificial y su implantación en las empresas españolas.

Miguel Ángel Valero

La inteligencia artificial (IA) avanza más rápido que la capacidad de muchas empresas para preparar a sus equipos. Aunque la mayoría de las compañías ya explora cómo incorporar la IA a su actividad diaria, todavía persisten importantes carencias en formación, comunicación y desarrollo del talento. En este contexto, la confianza de los empleados se está convirtiendo en uno de los factores clave para que la transformación tecnológica tenga impacto real.

El informe The human premium: leadership beyond the algorithm, del Grupo Adecco, subraya que está acelerando muchos procesos, pero no puede transformar una empresa por sí sola. Para que funcione, los equipos necesitan saber hacia dónde va la compañía, qué papel tienen en ese cambio y qué capacidades deben desarrollar. Según el estudio, uno de los grandes frenos actuales es que los directivos no siempre comunican con claridad y no aprovechan suficientemente los datos para orientar la estrategia de talento, por lo que les cuesta generar confianza entre sus empleados.

En España, solo el 18% cree estar desarrollando una plantilla realmente preparada para adaptarse a la IA, cuatro puntos por debajo de la media global. Se sitúa solo por delante de Suiza e Italia, ambas con un 12%, y lejos de las primeras posiciones, encabezadas por Bélgica, con un 28%, Australia y Japón, ambas con un 26%.

También se refleja un bajo aprovechamiento de la información que tienen sobre las habilidades y trayectoria de sus equipos. Únicamente el 20% de las empresas utiliza eficazmente los datos de talento (la información que la empresa ya tiene o puede medir sobre sus propios equipos para saber qué capacidades existen, qué perfiles pueden crecer dentro de la organización, qué necesidades de formación hay y qué oportunidades internas se pueden abrir) para impulsar la movilidad interna y la progresión profesional. En ese caso, España queda de nuevo en penúltima posición, solo por delante de Italia, con un 19%. Los países que lideran este indicador prácticamente duplican el dato español: Suiza alcanza el 42%, Canadá el 41% y Bélgica el 40%.

Por otra parte, falta claridad sobre el papel que tiene cada empleado dentro de la empresa. Solo el 26% de las empresas españoles afirma que sus empleados entienden cómo contribuye su trabajo al objetivo y al éxito de la organización, 18 puntos menos que el promedio mundial. Es el dato más bajo entre los países analizados y queda muy lejos de Canadá, que alcanza el 64%, y de Australia y Estados Unidos, ambos con un 54%.

Estos resultados muestran que las empresas españolas necesitan reforzar la comunicación interna, usar mejor sus datos de talento y ayudar a sus equipos a entender cómo pueden crecer dentro de la organización. Sin esa base, la tecnología avanza, pero la plantilla no siempre cuenta con las capacidades necesarias para adaptarse al mismo ritmo.

A pesar de que IA avanza rápido, muchas empresas todavía no están preparando a sus equipos al mismo ritmo. El reto, por tanto, no está solo en incorporar nuevas herramientas, sino en explicar cómo van a cambiar la forma de trabajar y qué beneficios concretos pueden aportar a las personas.

Esta distancia se observa en la llegada de herramientas de IA capaces de realizar tareas de forma autónoma dentro del trabajo diario. El 26% de los directivos empresariales españoles (19 puntos por debajo del dato global) espera que estas soluciones se incorporen a la forma habitual de trabajar de sus equipos durante los próximos 12 meses, mientras que el 30% de los empleados sin puestos de responsabilidad opina lo mismo. Se trata de uno de los datos más bajos entre los países analizados, solo por delante de Italia, con un 25%, y lejos del top-3: Reino Unido, con un 59%; Canadá, con un 58%; y Estados Unidos, con un 56%.

Aun así, los líderes empresariales españoles ven estas herramientas sobre todo como una ayuda para que los empleados puedan avanzar en su carrera y acceder a nueva formación. Esta visión también es compartida por otros mercados como Reino Unido, Bélgica o Japón. En cambio, países como EEUU, Alemania o Australia priorizan más la automatización de tareas y la mejora de la eficiencia.

El problema es que esa oportunidad todavía no se explica con suficiente claridad a las plantillas. En España, solo el 24% de las empresas explica claramente a sus trabajadores cómo la IA generará oportunidades laborales, 12 puntos menos que la media global. El país se sitúa solo por encima de Holanda, con un 23%, y empata con Suecia e Italia. Queda lejos de Australia, que lidera este indicador con un 52%, seguida de Suiza, con un 46%; Estados Unidos, con un 43%; y Bélgica, con un 42%.
 
A este respecto, los líderes españoles ven oportunidades, pero todavía falta explicar mejor cómo esta tecnología puede ayudar a los trabajadores a crecer, aprender y aportar más valor. Sin esa comunicación, la IA no puede percibirse como una herramienta útil para el desarrollo profesional.

La confianza empieza a ser un indicador que permite saber si los equipos se sienten preparados para adaptarse y si cuentan con el apoyo necesario para trabajar con IA. El informe de Adecco llama “organizaciones preparadas para el futuro” a aquellas empresas que ya están sacando valor real de la IA, pero sin perder el foco en las personas. España aporta el 6% de las organizaciones preparadas para el futuro identificadas en el informe, con siete compañías. El dato queda lejos de los mercados con mayor presencia de este tipo de organizaciones: EE. UU. reúne 30 compañías, el 25% del total; Reino Unido, 18 compañías, el 15%; y Australia y Canadá, 14 compañías cada uno, el 12% en ambos casos.

Esta diferencia se refleja en la capacidad de adaptación de las plantillas. El 76% de las organizaciones preparadas para el futuro considera que su plantilla es muy adaptable, frente al 42% del resto de organizaciones. No obstante, hay una diferencia clara en la forma de medir la confianza. El 49% de las organizaciones cuenta con mecanismos estables para medir la confianza de sus equipos, frente al 18% del resto de organizaciones. Además, estas organizaciones prestan más atención a habilidades humanas clave. El 60% afirma que la capacidad para resolver problemas es un indicador clave de rendimiento dentro de su estrategia de personas y talento.

Las empresas mejor posicionadas ante la IA, además de incorporar tecnología, miden la confianza, desarrollan habilidades humanas y preparan a sus equipos para evolucionar. Esa combinación explica por qué logran plantillas más flexibles, productivas y preparadas para afrontar el cambio.

“La IA avanza muy rápido, pero las personas necesitan tiempo, información y confianza para adaptarse. Las empresas que no tengan en cuenta esa diferencia tendrán más dificultades para convertir sus pruebas con IA en resultados reales. Por ello, las que mejor aprovecharán esta tecnología serán aquellas las que expliquen con transparencia cómo se va a utilizar y qué impacto tendrá en los equipos. En este punto, los líderes empresariales tienen una responsabilidad clave: lograr que personas y tecnología trabajen juntas tanto de forma eficiente como segura”, subraya Denis Machuel, CEO de The Adecco Group.

Aon: solo el 18% de las empresas mejora competencias IA de sus empleados

En la misma línea, el “Human Capital Trends Study” de Aon revela una brecha crítica en el núcleo de las estrategias de IA de las empresas: las organizaciones reconocen que sus personas impulsarán el éxito de la IA, pero no están invirtiendo en sus estrategias de personas. El 88% de los empleadores coincide en que la IA exigirá que su plantilla desarrolle nuevas habilidades, y sitúa capacidades humanas como la adaptabilidad, el liderazgo y la gestión del cambio como los impulsores más críticos del éxito en los próximos tres años, incluso por delante de las habilidades técnicas. Sin embargo, este reconocimiento no se está traduciendo en acciones. 

 Aunque el 73% de las organizaciones ya ha desplegado programas de IA, solo el 18% afirma que la mayor parte de su plantilla ha participado en programas de reciclaje o mejora de competencias en IA durante el último año. La limitación de recursos o presupuestos de formación se cita como el principal obstáculo para desarrollar habilidades internamente, pero solo el 28% ha contratado a empleados con experiencia en IA, confirmando que se sigue confiando en el desarrollo del talento interno.

El resultado es una desconexión entre lo que las organizaciones saben que impulsará el éxito y cómo están priorizando los recursos, una brecha que está emergiendo como un riesgo material para el valor de la empresa. “Los ganadores en la aplicación de la IA liderarán con estrategias de personas de primer nivel”, afirma Greg Case, presidente y CEO de Aon. “La IA representa una oportunidad histórica de crecimiento, especialmente paralas organizaciones que abordan la transformación con una perspectiva tanto humana como tecnológica. Al cerrarla brecha entre la ambición y la preparación, los líderes pueden actuar con confianza, reforzar la resiliencia alargo plazo y ganar hoy y en el futuro”, subraya.

A medida que las organizaciones invierten con fuerza en IA, muchas están desplegando la tecnología más rápido de lo que desarrollan las habilidades, las estructuras y el apoyo humano necesarios para que sea efectiva. Muchas siguen priorizando las ganancias de eficiencia a corto plazo por encima del desarrollo de capacidades a largo plazo. El 80% de las organizaciones cita la automatización de tareas rutinarias como un objetivo principal de la IA; solo el 35 % prioriza la mejora y el reciclaje de competencias de la plantilla.

Las organizaciones priorizan la automatización mientras, a la vez, reconocen que las capacidades humanas determinarán si la IA ofrece resultados. La preparación de la plantilla influye en la eficacia con la que las organizaciones convierten el cambio tecnológico en resultados para la empresa, lo que la convierte en un factor diferencial en un entorno que avanza rápidamente. Cuando los líderes no tienen expectativas claras y límites sobre cómo se utiliza la IA, o cuando los esfuerzos de preparación van por detrás del despliegue, las organizaciones se enfrentan a una adopción más lenta, una ejecución fragmentada y una mayor exposición operativa y reputacional.

El éxito de la IA depende de las personas, pero la mayoría de las organizaciones sigue centrando la inversión en la tecnología. Es en este punto donde se genera una pérdida de valor. Para cerrar la brecha de preparación, es necesario un enfoque coordinado de habilidades, confianza, gobernanza y liderazgo para garantizar que la inversión se traduzca en rendimiento sostenible y resiliencia.

El estudio de Aon recomienda a las empresas:

  • alinear la estrategia de IA con la planificación de la fuerza laboral; 
  • evaluar las capacidades en IA y las necesidades de habilidades futuras e invertir en programas estructurados de recapacitación y mejora de habilidades a nivel organizacional; 
  • fortalecer las capacidades de liderazgo para guiar el cambio con una gobernanza clara y marcos de control; 
  • y usar datos y analítica de personas más maduros y conectados para tomar decisiones más inteligentes sobre dónde invertir. 

Las organizaciones que actúan con determinación pueden construir fuerzas laborales más resilientes, seguras y productivas, y hacer realidad todo el potencial de la IA. A medida que se acelera la adopción de la IA, las organizaciones se enfrentan a una elección clara: seguir priorizando únicamente la tecnología o invertir en igual medida en la fuerza laboral necesaria para que ésta sea efectiva. Aquellas que cierren la brecha entre la intención y la acción mediante el desarrollo de habilidades, el fortalecimiento de la cultura y el empoderamiento del liderazgo estarán mejor posicionadas para convertir la IA en una ventaja competitiva duradera.

The Trader: rechazo social a la IA en EEUU

La IA promete ser la próxima gran revolución tecnológica. Y probablemente lo será. Pero mientras Silicon Valley habla de productividad, eficiencia y progreso, una parte creciente de la sociedad empieza a reaccionar justo en dirección contraria. El rechazo social a la IA en EEUU está creciendo a una velocidad inesperada. Ya no se trata solo de debates académicos o advertencias éticas. Hay protestas ciudadanas contra centros de datos, políticos perdiendo elecciones locales tras aprobar proyectos vinculados a IA, ataques vandálicos e incluso una caída muy significativa en las encuestas de popularidad de esta tecnología. 

"Y, sinceramente, no debería sorprendernos. La IA está empezando a tocar tres pilares extremadamente sensibles para cualquier sociedad: el empleo, el coste de la energía y la educación de los hijos", resalta el analista Pablo Gil en The Trader.

Muchos trabajadores ven cómo las empresas anuncian despidos justificándolos directamente por automatización. Familias enteras observan cómo el crecimiento de los centros de datos dispara la presión sobre las redes eléctricas, los precios energéticos y las repercusiones del uso y escasez de agua en el medio ambiente. Y padres y profesores empiezan a preguntarse si estamos delegando demasiado rápido procesos educativos y cognitivos esenciales.

El problema de fondo es que la revolución de la IA no se parece a otras revoluciones tecnológicas anteriores. No sustituye únicamente trabajo físico o repetitivo. Empieza a competir con tareas intelectuales, creativas y analíticas que hasta hace muy poco parecían exclusivamente humanas.

Por eso el miedo social está creciendo más rápido que la propia adopción tecnológica. La paradoja es evidente: mientras las grandes tecnológicas invierten cientos de miles de millones en infraestructura y prometen un futuro de abundancia, una parte creciente de la población percibe que quizá ese futuro no les incluye.

Y aquí aparece una de las claves más importantes de esta década: la educación financiera y tecnológica ya no es opcional. Cada revolución económica destruye profesiones, transforma industrias y redistribuye riqueza. Siempre ha ocurrido. Pero quienes entienden antes el cambio suelen adaptarse mejor que quienes simplemente lo padecen.

La IA probablemente aumentará enormemente la productividad global. Pero también puede acelerar desigualdades, tensiones sociales y concentración de poder económico si no se gestiona correctamente.

Unicaja: IA generativa siempre con supervisión humana

Unicaja avanza en la evolución de su modelo de ingeniería de software con la industrialización de la producción de código mediante capacidades aumentadas por inteligencia artificial generativa (IAG). Este enfoque busca escalar el desarrollo de sistemas en un contexto de creciente complejidad tecnológica y exigencia regulatoria, preservando el control interno sobre la arquitectura, la seguridad y el gobierno de la tecnología. El modelo se apoya en la estandarización y factorización de los procesos de desarrollo, en el uso de IAG como herramienta de soporte, siempre con supervisión humana, y en la colaboración con un ecosistema estable de partners tecnológicos organizados por dominios, formado por IBM, NTT Data, Babel, GFT y Scalian, que complementan las capacidades internas del banco y operan conforme a los criterios y marcos definidos por Unicaja.

Esta evolución forma parte del trabajo que la entidad viene desarrollando desde el inicio del Plan Estratégico 2025-2027, orientado a dotar a la ingeniería de software de mayor capacidad para acelerar la ejecución de proyectos, mejorar la eficiencia y facilitar la evolución de las plataformas, fundamentalmente las más tradicionales, conservando el control sobre la arquitectura tecnológica y el gobierno del uso de la IAG dentro del banco. 

La incorporación de la IAG en los entornos de trabajo del equipo de Tecnología se está realizando de forma progresiva. En una primera fase, se ha desplegado Copilot como herramienta de apoyo a determinadas etapas de la ejecución de proyectos, como la toma de requisitos de negocio, la gestión de proyectos y la mejora de la calidad y consistencia de los entregables. Este despliegue ha ido acompañado de un proceso estructurado de gestión del cambio, orientado a facilitar la adopción de estas nuevas formas de trabajo y a generar buenas prácticas con impacto en plazos y productividad. El eje central del modelo es la gestión centralizada del conocimiento, articulada a través de una plataforma propia desarrollada con el apoyo de modelos IAG seleccionados y validados por el equipo de IA del banco. Estos modelos han demostrado una alta eficiencia en el entendimiento y procesamiento de lenguajes de programación tanto actuales como heredados. 

La plataforma interna, denominada Rosetta, actúa como base común para proyectos nuevos y aplicaciones en uso, proporcionando criterios homogéneos de trabajo y un acceso ordenado y gobernado a la información funcional y técnica para los equipos internos y para los centros de ingeniería de los colaboradores seleccionados. De esta forma, contribuye a mitigar el riesgo operacional y de obsolescencia. Desde esta base, la incorporación de herramientas de programación se plantea como un paso inmediato, siempre con supervisión humana integrada en el proceso. Durante 2026, se incorporarán aproximadamente 600 aplicaciones de negocio actualmente en producción en Unicaja.

“Este enfoque nos permite avanzar con mayor agilidad en el desarrollo de nuestros sistemas sin renunciar a principios esenciales como la calidad, el control y la seguridad, en línea con el marco de adopción responsable de la IA que viene desplegando Unicaja, con supervisión humana, gobernanza integrada y cumplimiento normativo”, explica Estrella Botas, directora general de Tecnología y Operaciones. “La industrialización apoyada en inteligencia artificial generativa y en un ecosistema de partners alineado, refuerza nuestra capacidad interna y nos prepara para evolucionar y modernizar nuestros sistemas con mayor eficiencia y solidez”, insiste.

Visium: el capital riesgo español impulsa la IA generativa

Visium culmina su primera ronda de financiación institucional, codirigida por la firma española de capital riesgo Columbus Venture Partners y Concentric, fondo británico de venture activism cofundado por Kjartan Rist y Denis Shafranik que invierte en empresas impulsadas por software que transforman sectores tradicionales. “Nuestra inversión en Visium se basa en la clara tesis de que la IA generativa está redefiniendo los procesos operativos en las industrias farmacéutica y biotecnológica. Su capacidad para diseñar, automatizar y optimizar flujos de trabajo complejos de forma ágil permite reducir significativamente los plazos y la carga operativa asociada al desarrollo de fármacos. Estas soluciones no solo mejoran la eficiencia, sino que también tienen un impacto directo en el time-to-market y la rentabilidad global del sector, alineándose plenamente con nuestra estrategia de invertir en tecnologías que catalizan la innovación aportando valor tangible”, explica Damià Tormo, General Partner de Columbus Venture Partners.

Fundada en 2018, Visium ha pasado de ser una startup autofinanciada a contar con un equipo de más de 100 especialistas en IA en toda Europa, entregando más de 250 proyectos de IA y datos para compañías globales como Roche, Novartis y varias de las 20 principales farmacéuticas del mundo, así como líderes en química especializada como dsm-firmenich.

“Financiamos Visium con recursos propios durante ocho años sabiendo desde el principio que crear valor transformador y sostenible con IA sería mucho más difícil de lo que la mayoría esperaba, especialmente en industrias reguladas”, reconoce Alen Arslanagic, CEO y fundador. Actualmente, la compañía desarrolla soluciones nativas de inteligencia artificial para entornos empresariales complejos, combinando no sólo el asesoramiento estratégico, sino también la ingeniería avanzada de IA y un profundo conocimiento sectorial para ayudar a las organizaciones a desplegar a gran escala. Con esta financiación, Visium acelera su expansión en Europa y EEUU, ampliando su equipo y sus capacidades de producto para llevar su enfoque a un conjunto más amplio de empresas globales.

“Lo que está haciendo Visium —integrar ingenieros de primer nivel dentro de empresas complejas para ofrecer IA que realmente funciona— es un modelo de cómo se transformarán las industrias tradicionales. Esa misión está en el corazón del enfoque activista de Concentric, y estamos orgullosos de respaldarlos en esta nueva etapa” indica Denis Shafranik, cofundador y socio.

Entre los business angel  que participan en la financiación de Visium se encuentran Sam Bourton — Cofundador y CTO de QuantumBlack (adquirida por McKinsey), exsocio de McKinsey y líder global de QuantumBlack Innovation Labs;  Peter Lindholm — Cofundador y ex Co-CEO de Frontier Car Group (adquirida por Prosus), presidente y cofundador de UNARIC; Thomas Wolf — Cofundador y Chief Science Officer de Hugging Face, o Peter Sarlin, Fundador de Silo AI (adquirida por AMD); actualmente fundador y presidente de PostScriptum, QuTwo y NestAI.ente fundador y presidente de PostScriptum, QuTwo y NestAI

Nvidia acumula récords y SpaceX y OpenAI ultiman las salidas a Bolsa

Los resultados de Nvidia no han sorprendido a un mercado que ya ha normalizado unas cifras que siguen siendo extraordinarias. Además, han servido para eclipsar una mala noticia, recibida justo cuando su responsable, Jensen Huang, estaba en Pekín para la cumbre entre Trump y Xin Jinping. China ha prohibido el chip de gaming de Nvidia, cuando es un mercado que aporta entre el 10& y el 15% de los ingresos de la empresa. La decisión, que tendrá un impacto también en  AMD y en Intel, beneficia a los grupos locales (SMIC, Cambricon y el HiSilicon de Huawei), además de facilitar nuevas medidas de restricciones a las exportaciones de EEUU en componentes o en tierras raras.

En cualquier caso, el gigante de los semiconductores se ha convertido en la empresa con mayores beneficios trimestrales del S&P 500 en algo más de cuatro años —58.300 millones$—, una cifra que equivale a un 20% más que el beneficio agregado obtenido en el mismo periodo por todo el sector inmobiliario cotizado del S&P 500. Además, y aunque pueda parecer contraintuitivo tras tres años de crecimientos a doble dígito, el ritmo de expansión de los ingresos no solo se mantiene, sino que vuelve a acelerarse, con un avance del 85%.

En paralelo, dentro del grupo de las principales salidas a Bolsa previstas para el año, SpaceX avanza en la oficialización de sus cifras de cara a su OPV, aprovechando el favorable contexto bursátil. Ttras la resolución del enfrentamiento judicial entre Altman y Musk, OpenAI estaría preparando también el siguiente paso hacia su salida a Bolsa. Si se suman las valoraciones potenciales de SpaceX, OpenAI y Anthropic, el volumen de OPV podría situarse fácilmente entre 3 billones y 4 billones$ en los próximos doce meses, lo que representaría aproximadamente un 7% de la capitalización total del S&P 500.

El apetito por la innovación y la inteligencia artificial sigue más vivo que nunca, hasta el punto de eclipsar el cierre del estrecho de Ormuz, que en las últimas semanas ha pasado a un segundo plano. 

Investing.com: la demanda no se está desacelerando

Thomas Monteiro, analista senior en Investing.com, destaca que es uno de los resultados más contundentes que Nvidia ha entregado en los últimos trimestres — no solo porque las cifras superaron un listón ya de por sí elevado, sino porque el trimestre respondió a las grandes preguntas que pesaban sobre la apuesta por la IA. No hay señales visibles de que la demanda esté desacelerando. Es más, el próximo ciclo de gasto en infraestructura de IA parece destinado a seguir fluyendo hacia los mismos ganadores estructurales que lideraron la primera fase, a medida que el gasto migra del cómputo bruto hacia la infraestructura más amplia necesaria para sostener sistemas de IA más grandes y complejos. 

Ése es, sin duda, el mensaje más importante de los resultados de Nvidia. El crecimiento depende cada vez menos de un mayor aumento en la demanda de GPU. El Centro de Datos sigue siendo el motor, pero la división de redes fue la gran protagonista, casi triplicándose en términos interanuales. Nvidia está capturando una porción cada vez mayor del despliegue de IA, ya que los clientes no solo invierten en chips, sino en los sistemas que los interconectan y escalan. En ese mercado de infraestructura de IA más compleja, Nvidia sigue siendo la empresa alrededor de la cual todos los demás tienen que construir. Eso también ayuda a explicar la nueva estructura de reporte. Al separar la demanda de los grandes proveedores de nube de la de nubes de IA, clientes industriales y empresas, Nvidia está argumentando que su crecimiento se está diversificando más allá de las mayores plataformas cloud.

El aumento del dividendo y la ampliación del programa de recompra de acciones añaden otra señal de que la dirección considera ahora sus flujos de caja lo suficientemente estables como para sostener un programa de retorno de capital más ambicioso — lo que implica que la compañía depende menos de la I+D. Eso hace que la empresa parezca menos una historia de hipercrecimiento puro y más un negocio de plataforma con una propuesta de valor a largo plazo.

UBS: capturar el valor a largo plazo de la IA con enfoque activo y diversificado

"Seguimos manteniendo una visión positiva sobre la tendencia estructural de la inteligencia artificial y creemos que la exposición a esta innovación transformadora seguirá siendo un factor diferencial clave para el rendimiento de los mercados de renta variable a largo plazo. Sin embargo, los diversos riesgos que se perfilan en el horizonte implican también que los inversores deberían acercarse a esta temática mediante una estrategia activa y diversificada. Las valoraciones del sector de semiconductores se están acercando a máximos históricos. Los elevados rendimientos podrían representar un obstáculo a corto plazo. La sólida demanda y monetización de la IA deberían impulsar el rendimiento a largo plazo", apuntan  en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Recomendamos a los inversores mantenerse posicionados para capturar las ganancias a largo plazo de la inteligencia artificial mediante un enfoque activo y diversificado. Seguimos favoreciendo a las plataformas y compañías beneficiarias de aplicaciones de IA que están bien posicionadas para distintos casos de uso, así como a empresas de infraestructura con un fuerte poder de fijación de precios y una sólida posición competitiva dentro de sus respectivas cadenas de suministro”.

“La combinación de factores macroeconómicos y vientos de cola estructurales favorece las perspectivas de beneficios, y prevemos un crecimiento del BPA del 20% para el índice MSCI AC World este año. Aunque es probable que los sectores tecnológicos sigan liderando el mercado, esperamos que el crecimiento de beneficios y el rendimiento se amplíen a más sectores y regiones durante 2026”, señalan Fabian Deriaz, estratega, y Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para las Américas y responsable global de renta variable.

“Teniendo en cuenta cuánto valor bursátil han generado las grandes compañías beneficiarias de la inteligencia artificial en las últimas seis semanas —por no mencionar los más de tres últimos años—, creemos que tiene sentido reducir sobre ponderaciones significativas y asegurarse de que las carteras no asuman un riesgo excesivo en posiciones demasiado concentradas”, matiza David Lefkowitz, responsable de renta variable estadounidense.

AMD anuncia una inversión de 10.000 millones$

Por su parte, AMD impulsa las tecnologías que alimentan la infraestructura de IA de nueva generación. Anuncia una inversión de más de 10.000 millones$ en su ecosistema de fabricación para ampliar alianzas estratégicas y escalar las capacidades de advanced packaging de próxima generación. La compañía también ha comunicado que su procesador AMD EPYC de próxima generación, con nombre en clave “Venice”, es el primer producto HPC del sector que alcanza la fase de producción en el proceso avanzado de 2 nm de TSMC, inicialmente en Taiwán y con planes de ampliarlo en TSMC Arizona.

El advanced packaging es cada vez más crítico a medida que los sistemas de IA requieren mayor rendimiento, más eficiencia y una integración más estrecha entre computación, memoria y diseño a nivel de sistema. La producción de “Venice” en 2 nm de TSMC marca un hito clave en la hoja de ruta de CPU para centros de datos de AMD y en su apuesta por dar soporte a futuras cargas de trabajo en la nube, la empresa y la IA.

Robeco pone el foco en la cadena de valor de la IA en Taiwán 

Un informe de Robeco subraya que TSMC puede dominar la exposición tecnológica en mercados emergentes, pero la cadena de valor de la IA en Taiwán se extiende mucho más allá de una sola empresa. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, o TSMC, se ha vuelto imposible de ignorar. Como fabricante de semiconductores líder a nivel mundial y un proveedor crítico para compañías como Nvidia, Apple y AMD, se sitúa en el centro de la cadena global de valor de la IA. Su capitalización de mercado ha aumentado hasta 1,66 billones$, otorgándole un peso del 14,2% en el índice MSCI Emerging Markets.

"Esto crea un reto interesante. Para muchas estrategias activas, la exposición a acciones individuales está limitada por reglas de diversificación, lo que significa que los inversores a menudo necesitan mirar más allá de TSMC para obtener una mayor exposición al tema de la IA. Pero, si bien TSMC es una empresa única sin un sustituto uno a uno obvio, el ecosistema tecnológico más amplio de Taiwán ofrece una notable variedad de compañías vinculadas a las mismas tendencias estructurales", destcan los expertos de Robeco.

El sector tecnológico de Taiwán incluye una amplia gama de empresas altamente especializadas que operan a lo largo de la cadena de suministro de la IA. Algunas están directamente involucradas en semiconductores y diseño avanzado de chips. Otras proporcionan servidores, sistemas de alimentación, infraestructura de refrigeración, sustratos, placas de circuito impreso, ensamblaje, pruebas y equipos de redes necesarios para escalar el despliegue de la IA.

Delta Electronics suministra sistemas críticos de potencia y refrigeración para centros de datos. Quanta, Hon Hai Precision, Wiwynn y Wistron son importantes fabricantes de servidores de IA. Accton desempeña un papel crucial en la conexión de GPU a través de clústeres y centros de datos de IA. Nanya Tech produce chips de memoria, mientras que Aspeed es el jugador principal en chips de gestión para servidores. ASE, Powertech y King Yuan son actores clave en ensamblaje y pruebas. Empresas como Unimicron, Elite Material y Zhen Ding producen elementos de sustratos y placas de circuito impreso, mientras que Alchip, Global Unichip y, cada vez más, MediaTek están activos en el diseño de chips personalizados.

19May

Las preocupaciones sobre mantener el rendimiento siguen siendo la principal barrera para asignar a estrategias centradas en el clima.

Los gobiernos juegan un papel central en la financiación y configuración de la transición climática, mientras que los bonos soberanos siguen siendo una asignación clave para muchos inversores. Sin embargo, la inversión climática se ha centrado en gran medida en acciones y crédito, donde los inversores pueden influir directamente en el comportamiento de las empresas mediante la asignación de capital, dejando a los bonos soberanos relativamente infrarepresentados.

La mayoría de los productos sostenibles de bonos gubernamentales en euros se centran de forma limitada en bonos verdes o aplican filtros ASG (ambientales, sociales, y de gobernanza) que pueden distorsionar las características de riesgo y rentabilidad. Este desafío se refleja en el sentimiento del inversor. Porque las preocupaciones sobre mantener el rendimiento siguen siendo la principal barrera para asignar a estrategias centradas en el clima.

Los inversores pertenecen a una variedad de organizaciones: compañías de seguros, fondos de pensiones, fundaciones y dotaciones, fondos soberanos, bancos privados, fondos de fondos, firmas de gestión de patrimonios, brokers/dealers mayoristas, asesores de inversión registrados, oficinas familiares y proveedores de gestión discrecional/DFM.

El ETF Climate Euro Government Bond de Robeco está diseñado para cerrar esta brecha combinando exposición a bonos soberanos enfocados en la transición con un perfil de riesgo y rendimiento alineado con los índices tradicionales de bonos. Este ETF activo tiene un doble objetivo: apoyar la transición climática mientras preserva el papel fundamental de los bonos gubernamentales en las carteras. Combina una visión prospectiva mediante la exposición a países más ecológicos y bonos verdes, manteniendo las características de referencia de una cartera tradicional de bonos gubernamentales.Esto permite a los inversores alinear sus asignaciones de bonos soberanos con la transición sin comprometer su función principal de ofrecer liquidez, estabilidad y diversificación frente a activos más riesgosos.

El ETF activo apoya la transición climática enfocándose no solo en países de bajas emisiones, sino también en aquellos que muestran un progreso creíble y medible en la transición, junto con una mayor exposición a bonos verdes que financian proyectos como energía renovable y electrificación. Al mismo tiempo, la estrategia está diseñada para mantener características similares a un índice en duración, calidad crediticia y perfil general de riesgo/rendimiento mientras mejora la exposición climática. Las exposiciones se gestionan a nivel de bono para evitar riesgos no deseados y mantener una estrecha alineación con los índices tradicionales.

Ventajas para el inversor

  • Alineación climática sin cambiar el papel del bono. Los inversores pueden apoyar la transición climática sin comprometer el papel defensivo de los bonos gubernamentales en euros en su cartera. El ETF activo busca mantener un perfil de duración similar al índice, con exposiciones de crédito y spread comparables, y características de riesgo/rendimiento en línea con el índice.
  • Un enfoque climático más amplio que solo bonos verdes. El ETF va más allá de comprar simplemente bonos verdes etiquetados. Combina una mayor exposición a bonos verdes con una inclinación hacia países de la eurozona que demuestran políticas creíbles y ambiciosas de transición climática, utilizando un marco estructurado de puntuación climática. Esto respalda tanto la financiación de proyectos verdes como la transición más amplia a nivel soberano.
  • Control activo de riesgos en la valoración del ETF. Los inversores se benefician de una construcción activa de cartera con un coste del 0,12%. El ETF gestiona las exposiciones bono a bono para evitar riesgos no deseados y busca mantenerse estrechamente alineado con el índice tradicional. El resultado es un posicionamiento climático activo entregado en una estructura de ETF transparente y de bajo costo.
07May

Los mercados emergentes han pasado a ocupar posiciones de liderazgo en tecnologías clave que apoyan el desarrollo de la IA, como la fabricación de semiconductores, y el desarrollo y la fabricación de tecnologías de energías renovables como los paneles solares.

Miguel Ángel Valero

Dado que los recursos clave para las infraestructuras de inteligencia artificial (IA) y las energías renovables se encuentran principalmente en las economías emergentes de Latinoamérica, África y Asia-Pacífico, los inversores de mercados emergentes se beneficiarán de la creciente demanda de estos recursos, subraya un análisis realizado por Jan de Brujin, gestor de carteras de clientes de Robeco. En marzo de 2026, la renta variable de los mercados emergentes se estancó, ya que la subida del dólar y la preocupación por la seguridad energética global empujaron a los inversores hacia EEUU como sector refugio, respaldado por sus recursos nacionales de petróleo y gas. Esta reacción era comprensible, dado que losprincipales componentes del índice MSCI Emerging Markets —China, India, Corea y Taiwán— importan productos petrolíferos y gas natural de Oriente Medio, lo que los deja expuestos a corto plazo a una crisis en el suministro energético. Sin embargo, a largo plazo, el panorama es mucho más positivo. Los mercados emergentes han pasado a ocupar posiciones de liderazgo en tecnologías clave que apoyan el desarrollo de la IA, como la fabricación de semiconductores, y el desarrollo y la fabricación de tecnologías de energías renovables como los paneles solares.

Ambos sectores están atrayendo ingentes inversiones de capital tanto en los mercados desarrollados como en los mercados emergentes. Además, ambos sectores están indisolublemente vinculados. La revolución de la IA está contribuyendo a aumentar la demanda de electricidad, lo cual a su vez incrementa la demanda de fuentes de generación de energía, ya sea mediante combustibles fósiles, nucleares o renovables. El repentino salto de los precios del petróleo y el GNL provocado por la guerra de Irán en marzo de 2026 también ha ilustrado la fragilidad de las cadenas de suministro de combustibles fósiles y es probable que acelere aún más la inversión mundial en energías renovables, electrificación y eficiencia. 

Y ambas tendencias dependen en gran medida de los mismos recursos minerales para hacer posible la construcción de infraestructuras, lo que ha provocado un aumento de la demanda de estos materiales concretos. De estos minerales clave, fundamentales tanto para la IA como para la transición energética, una parte significativa de las reservas y la producción económicamente viables se concentra en las economías emergentes.

Por ejemplo, Sudáfrica sigue siendo la fuente mundial más fiable de MGP. Chile, Zambia, Indonesia y la República Democrática del Congo (RDC) aportan el resto de la producción mundial de cobre, mientras que China domina la extracción de tierras raras y, sobre todo, su procesamiento. Indonesia es también el principal proveedor de níquel, y la RDC domina la extracción de cobalto. El mayor minero de litio del mundo es un mercado desarrollado (Australia), pero el resto se produce en Chile, Argentina, China y varias naciones africanas.

La localización de estos minerales ha cobrado especial importancia por la tensión geopolítica entre EEUU y China. Las relaciones comerciales están empeorando y las dos potencias mundiales han establecido pilas tecnológicas y militares-industriales rivales. En particular, China ha construido una posición dominante en el procesamiento de metales y tierras raras, superando en competencia a los sectores del acero y la fundición de EEUU y Europa, y haciéndoles dependientes de China para el equilibrio del suministro refinado en muchos insumos industriales clave. Ello, a su vez, ha hecho que EEUU clasifique su cadena de suministro de minerales como una prioridad de la política de seguridad nacional, en vez de una cuestión que pueda dejarse a las fuerzas del mercado

"Es probable que este nuevo entorno aumente el valor de la generosa dotación de minerales de los mercados emergentes y también proporcione a las economías emergentes un mayor apalancamiento para captar valor", subraya el experto de Robeco.

Nacionalismo de los recursos

El nacionalismo de los recursos se está convirtiendo en un viento de cola para algunos mercados emergentes. Tradicionalmente, si se desea invertir en metales y minerales, se puede optar por empresas internacionales con sede y cotizadas en mercados desarrollados, como Rio Tinto, BHP Billiton o Glencore, que explotan algunas de las minas más grandes del mundo. El acceso de las empresas mineras internacionales a ingentes recursos de capital y conocimientos tecnológicos ha permitido llevar a cabo algunos proyectos que, de otro modo, no habrían sido posibles, como Oyu Tolgoi —la gigantesca mina subterránea de cobre de Rio Tinto en el desierto de Gobi, en Mongolia— y la mina Grasberg de Freeport-McMoran en la provincia de Papúa, Indonesia, situada a 4.000 metros de altitud en la remota cordillera de Carstenz. Los países que albergan estas minas suelen beneficiarse de la participación en los beneficios a través de acuerdos de regalías y del impuesto de sociedades, y cada vez hay más indicios de que los mercados emergentes van a captar una mayor parte de este valor en el futuro. Se trata de un modelo similar al de la industria del petróleo y el gas, en el que países como Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Kazajistán han tomado el control de los activos más productivos y han logrado diversificar sus economías más allá de los combustibles fósiles.

Un buen ejemplo en el sector metalúrgico es la mina de cobre de Escondida, en Chile, una empresa conjunta entre BHP (con una participación del 57,5%), Rio Tinto (30%) y JECO Corporation, un consorcio japonés formado por Mitsubishi y JX Nippon Mining and Metals (12,5%). Actualmente es la mayor mina de cobre del mundo (aporta el 6% de la producción mundial anual) tras iniciar su actividad en 1991. Aunque Chile se ha beneficiado considerablemente gracias a los impuestos sobre sociedades y a los planes de participación en los beneficios, que han aportado riqueza a la mano de obra local y a la economía en general, recientemente ha conseguido un acuerdo aún más ventajoso, justo cuando la mina alcanza niveles récord de producción y los precios del cobre se sitúan en máximos históricos. La nueva Ley de Regalías Mineras entró en vigor en 2024, lo que proporcionó al país una fuente de ingresos por regalías más generosa y escalable, vinculada a los márgenes, procedente de todas las minas de propiedad extranjera.

La tendencia hacia el nacionalismo de los recursos y el aumento de la intervención gubernamental se está repitiendo en todos los mercados emergentes, incluso en países donde el gobierno central ha sido tradicionalmente débil. Por ejemplo, Ghana acaba de exigir a las empresas mineras internacionales que utilicen contratistas locales para sus operaciones en curso, mientras que la RDC ha ordenado una revisión de sus ingresos por exportaciones y activos minerales.

Indonesia también está intentando aumentar su cuota de valor, utilizando los impuestos a la exportación para tratar de trasladar el procesamiento de su mineral de níquel a tierra firme, en vez de exportarlo a China.

El Banco Mundial afirma que las economías emergentes deberían seguir el ejemplo de Chile en el diseño de los acuerdos de regalías, y potencialmente el ejemplo de Noruega en la asignación de parte de los ingresos procedentes de los recursos a los Fondos Soberanos que pueden invertir en seguridad económica y diversificación. Ello depende en gran medida de la solidez de los marcos fiscales y de unas instituciones fuertes, pero ha demostrado ser un modelo de éxito para los exportadores de energía. En la actualidad, Chile, Perú, Mongolia, Namibia, Indonesia y Botsuana son importantes economías emergentes y exportadoras de minerales que han creado fondos de estabilización.

¿Están perdiendo terreno las empresas mineras internacionales? La relación entre el país anfitrión y las empresas mineras extranjeras casi siempre es objeto de controversia, sobre todo si la materia prima en cuestión entra en un mercado alcista. La mina de cobre Oyu Tolgoi de Rio Tinto, que empezó a producir en 2013, es un buen ejemplo. El proyecto es una empresa conjunta de la empresa y el gobierno mongol, que recurrió a la financiación mediante deuda para sufragar su parte de los más de 25.000 millones$de gastos de capital destinados a la construcción y explotación de la mina. Ello ha provocado continuas tensiones entre la empresa y el gobierno mongol, con presiones internas constantes para renegociar e lacuerdo de financiación original a fin de que el país obtenga una mayor cuota de valor.

Este tipo de situación podría significar que las mineras mundiales estuvieran menos dispuestos a llevar a cabo megaproyectos en las economías emergentes o, alternativamente, a aceptar una parte menor de los beneficios. Por ejemplo, la empresa canadiense Barrick Mining anunció recientemente que suspendía el desarrollo de su proyecto de cobre Reko Diq en Pakistán, valorado en 7.000 millones$, aparentemente debido a motivos de seguridad tras el estallido de las hostilidades en la vecina Irán. Sin embargo, la empresa también señaló que "podría haber aumentos significativos en el presupuesto de capital total estimado y en el calendario del proyecto que se habían dado a conocer anteriormente".

Vale, el gigante minero nacional de Brasil, es la mayor empresa de este sector en los mercados emergentes. La empresa se fundó en la década de 1940, pero saltó a la palestra a principios de la década de 2000 como el tercer mayor proveedor de mineral de hierro —por detrás de BHP y Rio Tinto— para el sector siderúrgico chino, en rápido crecimiento. En 2024, Vale escindió su negocio de metales básicos, que se centra en el cobre y el níquel con operaciones en Brasil, Canadá e Indonesia, en una unidad separada, que podría intentar cotizar en Bolsa, confirmando el estatus de Vale como minera global para compararse con los gigantes occidentales. 

China también cuenta con empresas mineras de gran capitalización y alcance mundial, como Jiangxi Copper y Zijin Mining, que complementan la extracción de metales básicos y preciosos en todo el mundo con el procesamiento de metales en su propio país.

Sin embargo, el capital para la minería sigue obteniéndose en gran medida en los mercados desarrollados, especialmente en Canadá y Australia, donde suelen cotizar las empresas mineras 'junior', independientemente de si operan a nivel local o en Asia, África o Latinoamérica.

No obstante, la actividad de los mercados de capitales en diversos sectores de los mercados emergentes es creciente. Sudáfrica (carbón y metales preciosos), Indonesia (níquel, oro y cobre), India (carbón, mineralde hierro y zinc), Perú (cobre y metales preciosos), Brasil (mineral de hierro y cobre), Argentina (metales preciosos, cobre y litio) y Chile (cobre y servicios mineros) cuentan todos con importantes agrupaciones de empresas del sector de los recursos naturales que cotizan en sus respectivos mercados nacionales. China (cobre, mineral de hierro, tierras raras, metales preciosos, aluminio y procesamiento de metales) también fue testigo de la mayor OPI (oferta pública inicial de acciones) minera del mundo en 2025, cuando Zijin Gold International recaudó 3.200 millones$ mediante su cotización en Hong Kong.

La posesión lo es todo

Para los responsables de asignación de activos, la posición privilegiada de los mercados emergentes en recursos naturales clave es otra razón por la que aumentar la asignación a éstos tiene sentido a largo plazo. El equipo de renta variable de mercados emergentes de Robeco analiza la dotación de recursos de los mercados emergentes desde dos perspectivas. En primer lugar, cómo contribuye a la selección top-down de países. Los países de la Europa del Este que cuentan con recursos minerales deberían obtener beneficios fiscales, y ya existe una hoja de ruta bien definida para evitar una 'maldición de los recursos' al estilo del siglo XX. "Creemos que, en general, los recursos minerales suponen un impulso para los mercados emergentes, y el panorama geopolítico desglobalizado al que nos enfrentamos no hará más que intensificar esa tendencia", resalta el analista.

En segundo lugar, las propias empresas del sector de materiales. A finales de abril de 2026, Robeco está infra ponderados en el sector de materiales en todas sus estrategias de mercados emergentes. "Ello refleja un resultado deliberado y ascendente de nuestro proceso de inversión, más que una decisión descendente sobre el sector. En los mercados emergentes, los factores nacionales son un motor mucho más importante de las rentabilidades que los sectores, y la cartera se posiciona en consecuencia, lo que naturalmente limita la exposición a países con un alto componente de materiales, donde los fundamentales son menos atractivos", explica.

Desde el punto de vista de la selección de valores, muchas empresas de materiales de mercados emergentes ofrecen unos beneficios muy cíclicos, una menor resiliencia del flujo de caja y un margen limitado para obtener rentabilidades sostenibles sin un ciclo favorable de materias primas, lo que históricamente ha limitado la generación de rentabilidad. Además, los prolongados vientos en contra vinculados al ciclo inmobiliario y metalúrgico de China, junto con los elevados riesgos ASG y de transición para una amplia parte del sector, elevan aún más el listón para la inversión, reduciendo el conjunto de oportunidades a solo un pequeño número de posiciones de alta convicción.

19Apr

La década y media de Viktor Orbán en el poder es, en cierta medida, el reflejo de una Europa que no termina de decidir hasta qué punto quiere avanzar como bloque o preservar la soberanía nacional.

Miguel Ángel Valero

Hungría ha votado cambio. Y no un cambio cualquiera, sino uno que pone fin a más de una década y media de poder prácticamente ininterrumpido de Viktor Orbán. La victoria de Péter Magyar no solo supone un relevo político interno, sino algo más relevante: altera el equilibrio dentro de la Unión Europea en un momento especialmente delicado.

Durante años, Orbán ha sido una figura incómoda en Bruselas. No por estar fuera del sistema, sino por saber jugar desde dentro. Ha sido capaz de mantener a Hungría en la Unión Europea, beneficiarse de sus fondos y participar en sus decisiones, mientras tensaba constantemente la cuerda. Bloqueaba ayudas a Ucrania, ralentizaba sanciones a Rusia y utilizaba su poder de veto como herramienta de negociación. Su “no” nunca era definitivo. Era una palanca.

Ese juego a varias bandas le dio una influencia muy superior al peso real de Hungría en la Unión. Su cercanía con Vladimir Putin y su afinidad con Donald Trump le permitían moverse en un equilibrio incómodo, pero eficaz.

La victoria de Magyar cambia ese escenario. Bruselas respira aliviada porque desaparece uno de los principales focos de bloqueo interno y se abre la puerta a avanzar con mayor fluidez en cuestiones clave.

Pero reducir lo ocurrido a una simple “normalización” sería quedarse corto. Lo que hemos visto es también el desgaste de un modelo político basado en tensar sin romper y en no alinearse del todo con ningún bloque. Un modelo que empieza a mostrar límites en un mundo más polarizado.

La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, las tensiones geopolíticas y la creciente fragmentación global han reducido el espacio para ese tipo de equilibrios. Cada vez es más difícil estar en todos los sitios a la vez sin pagar un precio político. Y eso es, en el fondo, lo que ha votado Hungría: posicionamiento.

Ahora bien, eso no significa que el problema desaparezca. Orbán pierde el Gobierno, pero no desaparece. Su base electoral y su forma de entender el poder siguen presentes. Hungría continúa siendo un país dividido, y eso introduce un matiz clave: cambia el liderazgo, pero no necesariamente el fondo.

Europa gana estabilidad a corto plazo, sí. Pero las tensiones que representaba Orbán no eran solo personales. Eran estructurales. Durante años se le ha visto como una anomalía, pero quizá era más bien un síntoma: el reflejo de una Europa que no termina de decidir hasta qué punto quiere avanzar como bloque o preservar la soberanía nacional. La derrota de Orbán no cierra ese debate. En un mundo más fragmentado, esas tensiones no desaparecen… cambian de forma.

"Europa respira hoy más tranquila, pero haría mal en pensar que ha resuelto el problema. Orbán no era solo un líder incómodo. Era la manifestación de algo mucho más profundo. Y ahora la responsabilidad cambia de lado. Ya no hay excusas. Europa tiene que decidir qué quiere ser. Si quiere recuperar peso global, tendrá que avanzar en autonomía estratégica, reducir su dependencia en seguridad de Estados Unidos y construir nuevas alianzas. El cambio en Hungría no cierra una etapa. La abre. Y obliga a Europa a definir, de una vez por todas, su proyecto para los próximos años", subraya el analista Pablo Gil en The Trader.

Robeco: el BCE tiene un problema complejo de política monetaria

Por otra parte, un análisis de Robeco determina que el Banco Central Europeo (BCE) afronta el actual shock energético (provocado por los ataques de Israel y de EEUU a Irán y la extensión del conflicto a Oriente Medio) desde una posición de relativa fortaleza. La inflación está cerca del objetivo, los tipos oficiales se sitúan en torno al nivel neutral y el mercado laboral está más frío que durante el episodio de 2022. Esto se ha reflejado en una moderación gradual de las demandas salariales antes del repunte de los precios de la energía. 

Por ahora, las expectativas de inflación se mantienen relativamente bien ancladas. Las medidas basadas en mercado han reaccionado solo de forma moderada, mientras que las expectativas de precios de venta en la industria manufacturera —aunque al alza— siguen muy por debajo de los niveles de 2022. "Creemos que esto sugiere que, desde la óptica de la inflación, la zona euro está mejor preparada para absorber un shock energético que en el ciclo anterior", explican los expertos de Robeco.

Desde la perspectiva del crecimiento, el shock actual llega en una fase más delicada del ciclo. El impulso de la demanda de los consumidores tras la pandemia se ha desvanecido, y los primeros datos apuntaban a un dinamismo económico modesto antes de que comenzara la guerra en Oriente Medio. Unos precios de la energía más altos pueden recortar de forma significativa la renta disponible, especialmente en los hogares de renta baja y media. Por ahora, las expectativas de inflación se mantienen relativamente bien ancladas.

Un análisis de shocks previos de precios energéticos, publicado por economistas del BCE, sugiere que un incremento del 10% en éstos puede reducir el gasto en bienes esenciales de estos hogares en aproximadamente 0,4 puntos. La confianza empresarial probablemente tampoco es inmune a los shocks energéticos. La experiencia pasada sugiere un impacto negativo sobre la inversión fija empresarial de alrededor de 1,5 puntos, repartido a lo largo de un periodo de dos años.

El impulso al crecimiento derivado de un mayor gasto fiscal adicional para apoyar la defensa europea y la infraestructura alemana parece, por tanto, llegar en un buen momento. Debería, al menos, ayudar a evitar un escenario en el que el crecimiento caiga por debajo del 0,5%, mientras que la expectativa de crecimiento del consenso para 2026 era del 1,2% a comienzos de año.

Los precios de la energía siguen siendo la principal fuente de incertidumbre, con el Brent para diciembre actualmente rondando los 85 dólares por barril. Un periodo prolongado en estos niveles corre el riesgo de trasladarse a las expectativas de inflación y al comportamiento de fijación de precios de las empresas, especialmente en un contexto en el que el BCE continúa vigilando la dinámica salarial y las presiones del lado de la oferta.

"Aunque el impulso inflacionista es menos agudo que en 2022, la combinación de precios de la energía elevados y un crecimiento más débil crea un dilema de política monetaria más complejo", avisa el análisis de Robeco.

04Apr

Solo el 10% de las empresas que forman parte de ese índice hacen reuniones exclusivamente virtuales, frente al 75% del S&P o el 65% del DAX alemán. En el Reino Unido, menos del 5% del FTSE 100 opta por esa fórmula.

Miguel Ángel Valero

Las juntas generales de accionistas celebradas exclusivamente de forma virtual siguen siendo una práctica minoritaria en España. En 2025, menos del 10% de las compañías del Ibex 35 implementaron este formato, que no ha conseguido consolidarse hasta la fecha como estándar de mercado, según el informe Desarrollo internacional de las juntas generales de accionistas exclusivamente virtuales, elaborado por el proxy solicitor y consultor Sodali & Co.

El informe analiza la evolución de este modelo en distintos mercados internacionales y muestra que, aunque el marco legal permite celebrar juntas exclusivamente por medios telemáticos en varias jurisdicciones, su adopción en los países occidentales sigue siendo desigual. En España, la gran mayoría de los emisores del Ibex-35 continúa optando por formatos híbridos, que combinan la asistencia física con la participación remota de los accionistas.

Esta situación contrasta con la evolución en otros países, que han avanzado hacia una transición decidida hacia las juntas generales de accionistas exclusivamente virtuales, al considerar que facilitan la logística, reducen los costes y acortan la duración de las reuniones. En Estados Unidos, caracterizado por una elevada dispersión accionarial, cerca del 75% de las compañías del S&P 500 celebran juntas exclusivamente virtuales, mientras que en Canadá este formato representa aproximadamente la mitad de los emisores del índice S&P/TSX. En Alemania, alrededor del 65% de las empresas del DAX también utilizan esta modalidad.

En la mayor parte de Europa, sin embargo, su implantación sigue siendo limitada. En Reino Unido, menos del 5% de las empresas del FTSE 100 celebran juntas exclusivamente virtuales, y en Portugal la cifra ronda el 15% de los emisores del PSI. En Francia, este formato no está permitido por el marco regulatorio doméstico para las empresas cotizadas. En otros países como Italia, Suiza o Finlandia, aunque la legislación permite su celebración, en la práctica las empresas no organizan esta tipología de reunión. En el caso de Países Bajos, la normativa permite este formato únicamente para juntas extraordinarias de accionistas.

El informe apunta a que esta adopción desigual responde en gran medida a las preocupaciones de inversores y otros grupos de interés sobre la protección de los derechos de los accionistas y la calidad de la interacción con los órganos de gobierno. Entre los principales riesgos asociados a este formato se encuentran posibles limitaciones en la participación durante la junta, fallos tecnológicos o problemas de transparencia en la gestión de las preguntas planteadas por los accionistas.

“El debate sobre las juntas exclusivamente virtuales no es solo tecnológico, sino de gobernanza. Las compañías deben valorar cuidadosamente cómo garantizar los derechos de los accionistas y mantener un diálogo constructivo con sus inversores. Un mal paso puede repercutir en las elecciones del Consejo en las juntas futuras”, señala Eduardo Sancho, gerente de Gobierno Corporativo y Sostenibilidad de Sodali & Co.

De acuerdo con el informe de Sodali & Co, las juntas generales de accionistas híbridas, que permiten tanto la asistencia presencial como la participación telemática, se están consolidando como la práctica más extendida a nivel internacional, así como la más recomendable, dado que combinan las ventajas de la digitalización con la preservación de los derechos de participación de los accionistas.

Robeco: fatiga de empresas e inversores sobre las cuestiones ASG

Durante la última década, los temas relacionados con el ASG (criterios ambientales, sociales y de gobernanza) se han convertido en un elemento habitual en el orden del día de las juntas generales de accionistas, alimentando tanto el activismo como la protesta. Sin embargo, en los dos últimos años, la etiqueta ASG se ha topado con una resistencia creciente a medida que cambiaban las corrientes políticas y se intensificaban las tensiones geopolíticas. Aunque los riesgos de sostenibilidad siguen estando en la base de la mayoría de las resoluciones, los inversores se han vuelto más selectivos y menos dispuestos a defender sus argumentos en términos ASG. Las propuestas audaces y amplias, con tintes ideológicos, están siendo sustituidas por el pragmatismo, el foco y un relato orientado a la inversión, destaca un análisis de Robeco.

Aun así, las cuestiones de fondo no han cambiado y siguen ancladas en los fundamentos de la sostenibilidad: desde el cambio climático y el gobierno corporativo hasta la retribución de los directivos y la disrupción tecnológica. Todos ellos son riesgos ESG persistentes que, se reconozcan explícita o implícitamente, continúan moldeando la creación de valor a largo plazo.

Aunque la intensidad se ha moderado, la fatiga ASG persiste entre empresas e inversores, especialmente en torno al clima. El apoyo a las resoluciones sobre objetivos climáticos se ha estancado, y los accionistas están cambiando de táctica. En lugar de exigir reducciones de emisiones, inversores en grandes petroleras están empleando un lenguaje financiero y piden claridad sobre cómo el “peak oil” afectará al valor para el accionista. Independientemente de la terminología, el cambio climático sigue siendo una amenaza sistémica de largo plazo, con riesgos para la estabilidad financiera.

La inteligencia artificial (IA) se está abordando con un pragmatismo similar. A diferencia de etapas anteriores, cuando las propuestas sobre IA se centraban en el impacto social, hoy aparece rodeada de preocupaciones sobre la supervisión del consejo, las directrices éticas y la gestión de riesgos. Esto encaja con el énfasis histórico de los inversores en la competencia y la rendición de cuentas.

Los “moonshot awards” (bonificaciones extraordinarias por hitos excepcionales) son otra tendencia bajo escrutinio. Estos pagos muy elevados por un desempeño extraordinario (a menudo ligado a un único KPI) plantean varias preocupaciones: ofrecen pocas garantías de un rendimiento consistente a largo plazo, pueden incentivar una asunción excesiva de riesgos —ya que los directivos capturan el alza mientras los accionistas soportan la baja— y socavan las estructuras retributivas tradicionales que premian el éxito sostenido en objetivos diversos.

"En EEUU, esperamos menos propuestas de accionistas, pero más focalizadas. Las batallas de voto (proxy fights), las campañas vinculadas a fusiones y adquisiciones (M&A) y las intervenciones a nivel de consejo seguirán siendo destacadas, pero el volumen total de propuestas está disminuyendo. Esto se debe en gran medida a resoluciones regulatorias y cambios en los procedimientos de voto que influyen en quién puede presentar una resolución y qué propuestas llegan realmente a la papeleta. Las nuevas normas de la SEC están dificultando que los pequeños accionistas tengan voz al limitar el uso de EDGAR a inversores que mantengan al menos 5 millones$ en acciones de la compañía. Al mismo tiempo, el menor uso por parte de la SEC de las “no-action letters” (cartas de no actuación) ha desplazado poder hacia las empresas, al dejar en sus manos decidir qué propuestas llegan a la votación de la AGM. Hasta ahora, las respuestas corporativas han sido dispares: algunas mantienen las propuestas en el orden del día, mientras que otras lo utilizan como herramienta para eliminar de la papeleta propuestas no deseadas y presión externa", explican los expertos de Robeco.

Mientras tanto, en Asia el poder se está descentralizando, ya que las reformas de gobierno corporativo redistribuyen la influencia desde los conglomerados y las complejas estructuras de participaciones cruzadas hacia grupos más amplios de accionistas. Ejemplos ilustrativos incluyen las iniciativas “Value Up” de Corea del Sur y las reformas estructurales en curso en Japón, que buscan mejorar la calidad del gobierno corporativo, reducir riesgos, liberar capital y aumentar el valor para el accionista a largo plazo. Y aunque las expectativas son moderadas, también están surgiendo señales positivas desde China.

A medida que arranca la proxy season de 2026, lo relevante es el volumen de presentaciones y, sobre todo, su contenido. Los inversores están eliminando el envoltorio ideológico y volviendo a los principios fundamentales: riesgo, resiliencia, gobernanza y creación de valor a largo plazo. El poder de la stewardship (implicación activa del inversor) no está disminuyendo; simplemente está cambiando de forma.

20Mar

El Foro de la Economía del Agua sitúa la economía circular aplicada al ciclo integral del agua como eje vertebrador de la transformación del modelo hídrico.

Miguel Ángel Valero

Acelerar la inteligencia artificia (IA) y las tendencias de digitalización están impulsando la demanda de chips, pero también de agua. Para protegerse frente a posibles escenarios de escasez, los fabricantes de chips y los ayuntamientos están invirtiendo en soluciones de reciclaje de agua a gran escala, lo cual está generando un fuerte impulso de crecimiento para las empresas de toda la cadena de valor de ésta, resalta un análisis de Robeco.

La fabricación de semiconductores no solo consume mucha energía, sino también una cantidad extraordinaria de agua. Las plantas de fabricación que producen los chips que sustentan la IA, los centros de datos y la electrónica moderna dependen en gran medida del agua ultrapura para el enjuague y la limpieza durante el proceso de grabado de los chips en las obleas de silicio. Los chips de alto rendimiento que se usan en modelos de IA, en la infraestructura de los centros de datos y en los teléfonos inteligentes de gama alta requieren aún más agua, lo cual aumenta aún más la demanda de agua del sector a medida que este crece.

Una sola planta de fabricación puede consumir hasta 38 millones de litros de agua al día, una cantidad suficiente como para equipararse al consumo diario de una pequeña ciudad. Las grandes instalaciones con múltiples plantas de fabricación pueden superar este rango, especialmente en regiones cálidas y con escasez de agua. El gigante taiwanés de la fabricación de chips, TSMC, consumió 101.000 millones de litros de agua solo en 2023, y los niveles de consumo siguen aumentando a medida que los nodos de última generación incorporan más capas de circuitos. Esas cifras se disparan cuando se suman las de todo el sector.

Por supuesto, no toda el agua utilizada en una fábrica tiene que ser ultrapura. La fabricación de chips depende de diferentes niveles de calidad del agua para las distintas operaciones. Para reducir las extracciones externas de los servicios públicos municipales y las cuencas hidrográficas locales, las fábricas deben reutilizar el agua en circuitos gestionados de forma segura. Por ejemplo, el agua ultrapura, una vez utilizada, se recicla para emplearla en procesos de menor calidad, como torres de refrigeración y depuración por lavado (tratamiento de los gases de escape de las fábricas). Las fábricas también se aseguran de que el agua descargada al exterior cumpla con los estrictos estándares de la EPA, que se están volviendo más rigurosos con las regulaciones recientes sobre PFAS y otras toxinas químicas.

El reciclaje a esta intensidad y escala requiere un conjunto completo de tecnologías hidráulicas, entre las que se incluyen: sistemas avanzados de tratamiento para eliminar partículas, metales y otros residuos; herramientas de monitorización en tiempo real que comprueban la pureza del agua en múltiples etapas; y tuberías especiales para distribuir los caudales, cuyos recubrimientos no se desprendan ni corroan los flujos de agua.

En EEUU, el crecimiento de las fábricas de semiconductores sigue viéndose favorecido por la Ley Chips, que destina 39.000 millones$ a incentivos para relocalizar y potenciar la capacidad de fabricación de semiconductores y de productos avanzados hasta 2032. Pero la inversión y el crecimiento en el ámbito de la IA y los centros de datos no se limitan a EEUU. La Unión Europea presentó la Ley Europea de Chips, China puso en marcha la tercera fase de su Fondo de Inversión en la Industria de Circuitos Integrados, y han surgido otros programas de incentivos en Taiwán, Corea del Sur, Japón, la India y en todo el mundo.

Además de los gobiernos, se prevé que las inversiones en bienes de capital del sector privado ascienda a unos 2,3 billones$ hasta 2032. El valor del sector de los semiconductores superará el billón$ en 2030, impulsado en gran medida por el crecimiento de la IA y los centros de datos.

Por si fuera poco, la fabricación de semiconductores se concentra cada vez más en regiones que ya sufren escasez de agua. En EEUU, las fábricas de semiconductores, tanto las que están en proyecto como las ya existentes, se encuentran en zonas que sufren un estrés hídrico de moderado a grave. Centros neurálgicos clave de Taiwán, Corea del Sur, Singapur y el norte de China se enfrentan a limitaciones similares. Alrededor del 40% de las fábricas de semiconductores existentes —y más del 40% de las nuevas fábricas anunciadas desde 2021— se encuentran en zonas que, según las previsiones, se enfrentarán a un estrés hídrico alto o extremadamente alto para 2030.

Eso representa un riesgo operativo real para una de las cadenas de suministro más importantes del mundo desde el punto de vista estratégico. La sequía que sufrió Taiwán en 2021 puso de manifiesto cómo la escasez de agua puede perturbar la producción y obligar a adoptar medidas de emergencia (como el suministro de agua transportada en camiones). Para reducir los riesgos, las fábricas más avanzadas se han fijado como objetivo alcanzar una tasa de reciclaje de agua superior al 70% y necesitarán alcanzar niveles aún más altos para poder operar en regiones propensas a la sequía de aquí a 2030-2035.

Inversiones en reciclaje y recuperación de agua

Para hacer frente a los crecientes retos relacionados con el agua, los principales fabricantes de chips están realizando importantes inversiones en sistemas de tratamiento y reciclaje en planta y sistemas de circuito cerrado de agua. A finales de 2025, TSMC inició la construcción de una planta de recuperación de agua industrial de 6 hectáreas, diseñada para reciclar hasta el 90% de las aguas residuales de sus fábricas en el Silicon Valley de Arizona.

Intel también está invirtiendo cientos de millones en infraestructura hídrica en su planta de Arizona, tanto en sus propias instalaciones como en infraestructuras de propiedad municipal. Recientemente se ha asociado con la ciudad de Chandler (un suburbio de Phoenix) para construir la planta de reducción de salmuera de Ocotillo, una instalación externa que aumentará en 11 millones de litros la capacidad de tratamiento de la planta de tratamiento interna de Intel, de 12 acres. Samsung se ha asociado con la provincia surcoreana de Gyeonggi para construir instalaciones de tratamiento que le permitan utilizar las aguas residuales municipales de cinco ciudades para sus plantas de fabricación de chips en la zona de aquí a 2029.

En la Silicon Saxony alemana, son las autoridades locales las que están realizando las inversiones. El proyecto, con un presupuesto de 320 millones€, garantizará el suministro ininterrumpido de agua al floreciente clúster de semiconductores de la región, cuya demanda de agua se prevé que aumente considerablemente en las próximas décadas.

El Gobierno de Taiwán también está construyendo una gran planta desalinizadora de agua de mar para garantizar el suministro de agua al Parque Tecnológico de Hsinchu, un importante centro de fabricación de chips que alberga las plantas de TSMC. Se prevé que la planta esté terminada en 2028 a un coste de 508 millones€. Hsinchu forma parte de una estrategia nacional de recursos hídricos que prevé la construcción de ocho plantas desalinizadoras para respaldar la fabricación de semiconductores de última generación.

Esta expansión plurianual de las fábricas se traduce en una demanda en múltiples segmentos de la cadena de valor del agua industrial. Los sistemas de agua para semiconductores se basan en complejas redes de tratamiento, purificación, refrigeración, monitorización, tuberías y distribución para suministrar agua ultrapura y gestionar de forma segura los flujos de aguas residuales contaminadas. Las grandes plantas de tratamiento y recuperación requieren tecnologías avanzadas de membranas, ósmosis inversa e intercambio iónico para eliminar partículas y contaminantes disueltos.

Dentro de la fábrica, etapas de purificación adicionales producen agua ultrapura para la limpieza de las obleas, mientras que sistemas separados gestionan el agua de refrigeración utilizada para disipar el calor en las operaciones de la instalación. Los sistemas de monitorización continua controlan la calidad del agua, mientras que bombas, válvulas y tuberías especializadas transportan de forma segura el agua, de composición química compleja, a lo largo de la instalación. A medida que la producción de chips basados en IA y la infraestructura de datos se expanden a nivel mundial, se prevé que aumente la demanda de soluciones relacionadas con el agua en toda la cadena de valor del agua.

Foro de la Economía del Agua insiste en la economía circular

El agua marcará la agenda internacional durante este año. Naciones Unidas declaró el pasado mes de enero la “bancarrota hídrica” del planeta, una advertencia que sitúa este recurso en el centro del debate global sobre desarrollo, justicia social y sostenibilidad. En este contexto, la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre el Agua —la tercera en los últimos 50 años— se celebrará en diciembre en Emiratos Árabes Unidos, con el objetivo de impulsar compromisos concretos y compartir buenas prácticas que ya se han puesto en marcha para revertirla crisis. El mensaje es claro: todavía estamos a tiempo, pero la acción debe ser inmediata y coordinada.

En este escenario, el Foro de la Economía del Agua sitúa la economía circular aplicada al ciclo integral de ésta como eje vertebrador de la transformación del modelo hídrico. Apostar por la reutilización, la mejora de la eficiencia en todos los usos, la valorización de subproductos y la reducción de pérdidas en redes e infraestructuras no solo permite optimizar el recurso, sino también disminuir la presión sobre las fuentes naturales y reducir la huella energética del sistema.

Este cambio de paradigma requiere, como explica el presidente del Foro de la Economía del Agua, Francisco Lombardo, “una gobernanza global más sólida, una financiación adecuada —con mayor movilización de inversión pública y privada— y una integración real entre sectores bajo el enfoque de la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos”.

La circularidad no es solo un principio técnico de gestión, sino que también es “una estrategia estructural para reforzar la resiliencia climática, mitigar riesgos y generar nuevas oportunidades económicas sostenibles vinculadas a la innovación y a la transición ecológica”. Este enfoque permite cerrar ciclos, reducir vulnerabilidades y fortalecer la seguridad hídrica en un contexto de creciente incertidumbre climática y presión sobre los recursos.

En la actualidad, 2.100 millones de personas carecen de acceso a agua potable gestionada de forma segura y 3.400 millones no disponen de saneamiento adecuado. El ciclo del agua se encuentra cada vez más desequilibrado, con sequías más intensas, inundaciones más frecuentes y un aumento de la contaminación, lo que incrementa los riesgos económicos y sociales a escala global. Ante esta realidad, el Foro de la Economía del Agua insiste en que la respuesta debe basarse en tres pilares: 

  • una gobernanza internacional más ambiciosa, 
  • un incremento sustancial de la inversión en infraestructuras y tecnología hídrica
  •  y la apuesta decidida por la innovación y la economía circular como vectores de transformación.

La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Agua prevista para diciembre de 2026 representará una oportunidad decisiva para concretar compromisos y situar la seguridad hídrica como prioridad estratégica internacional. Uno de los debates interactivos de esta cumbre será: “Agua para la prosperidad: valorar el agua, el nexo agua-energía-alimentación, el fomento de la gestión integrada y sostenible de los recursos hídricos, las aguas residuales y la eficiencia en el uso del agua en todos los sectores, y el desarrollo económico y social”.

Para afrontar estos desafíos, es imprescindible avanzar hacía modelos energéticos descarbonizados, mejorar la eficiencia hídrica en todos los sectores, y fomentar la reutilización de aguas y la desalación mediante energía renovables, reduciendo así vulnerabilidades y aumentado la resiliencia frente al cambio climático.

En este sentido, el presidente del Foro, Francisco Lombardo, recuerda que la economía circular aplicada al ciclo integral del agua es una herramienta fundamental para disminuir riesgos, optimizar recursos y generar nuevas oportunidades económicas. “No habrá verdadera prosperidad sin justicia social y sin garantizar el derecho humano al agua. Debemos avanzar sin dejar a nadie atrás”, advierte.

Los datos reflejan la urgencia: 2.100 millones de personas carecen de acceso a agua potable segura y 3.400 millones no disponen de saneamiento adecuado. El 31% del PIB mundial podría estar expuesto a alto estrés hídrico en 2050, mientras el calentamiento oceánico, las sequías prolongadas y las inundaciones intensifican los riesgos económicos y sociales.

El Foro del Agua advierte de que la financiación es un elemento crítico. Aunque el valor económico anual de los ecosistemas acuáticos se estima en 58 billones$, solo entre el 2% y el 3% de la inversión global en agua procede del sector privado. Movilizar capital, impulsar mecanismos innovadores de financiación y fortalecer alianzas público-privadas será determinante para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible. E insiste en la necesidad de consolidar una gobernanza global del agua más ambiciosa, con cooperación transfronteriza, integración sectorial y planificación a largo plazo. El agua no puede abordarse de forma fragmentada: requiere políticas coordinadas que integren clima, biodiversidad, desarrollo económico y cohesión social.
En este Día Mundial del Agua, el Foro de la Economía del Agua reitera que la crisis hídrica es uno de los grandes desafíos estructurales del siglo XXI. Pero también subraya que existen soluciones técnicas, financieras y de gobernanza. La diferencia la marcará la capacidad de cooperación, la visión estratégica y la voluntad política para convertir el agua no solo en un recurso gestionado, sino en un derecho garantizado y un motor de estabilidad y prosperidad global.

13Mar

Para Trump, la guerra tiene un coste electoral muy elevado. Las encuestas más recientes estiman que un 70 % de los estadounidenses están en contra de la guerra. Otros costes que asume EEUU son el efecto inflacionario que produce la subida en el precio del crudo y las caídas en Bolsa derivadas del aumento en la incertidumbre.

Miguel Ángel Valero

El conflicto en Oriente Medio continúa camino de su tercera semana y los ataques a buques civiles en el golfo Pérsico han eliminado el optimismo de los últimos días, presionando nuevamente los precios de la energía. No obstante, el objetivo del Gobierno estadounidense es amortiguar en la medida de lo posible el impacto energético. Con este fin, se han retirado temporalmente las restricciones a la compra de petróleo ruso, lo que permite desbloquear la llegada de petroleros –con crudo y derivados sancionados– que permanecían en aguas internacionales, generando así una nueva vía de suministro. 

Paralelamente, India mantiene conversaciones con Irán para autorizar el paso de una veintena de barcos cargados de crudo y gas por el Estrecho de Ormuz. Los ministros de Exteriores de ambos países siguen en contacto mientras el primer ministro Narendra Modi expresó que el tránsito sin obstáculos de bienes y energía es de “principal prioridad”. India, tercer mayor importador mundial de petróleo, depende del exterior para alrededor del 88% de su consumo de crudo, lo que la hace especialmente vulnerable a disrupciones energéticas. Además, India es destino del 13% de las exportaciones de crudo que pasan por el estrecho y del 17% de GNL. De hecho, se asegura que algunos navíos con pabellón indio han entrado al golfo Pérsico sin ser atacados.

Para aliviar la presión derivada del cierre de Ormuz, EEUU concedió a Nueva Delhi una exención temporal de 30 días (hasta el 11 de abril) que le permite adquirir petróleo ruso, una medida destinada a estabilizar los mercados. Esta decisión representa un giro tras meses de presión estadounidense para que India redujera sus compras de crudo ruso. Aun así, la Administración Trump insiste en que se trata de un arreglo puntual y espera que India incremente sus compras de petróleo estadounidense una vez superada la emergencia actual. 

Estas decisiones, sumadas a la liberación de reservas estratégicas, ofrecen cierto margen de maniobra a la Administración Trump. Sin embargo, los mercados vuelven a tensionarse, con nuevos descensos en el S&P 500 y en el resto de las Bolsas globales. Igualmente, los bonos de mayor duración retroceden ante el repunte de las expectativas de inflación y el aumento en las expectativas de tipos oficiales. Por tanto, a la presión mediática, electoral y política, ahora se suma también la del mundo financiero. 

Esta situación difícilmente podrá prolongarse en el tiempo, por lo que Trump buscará una salida en el corto plazo. Además, tampoco es necesario que el conflicto finalice: bastaría con que el estrecho mostrase una cierta apertura sostenida para que los precios de la energía se moderasen, como cuando por error el secretario de Energía, Chris Wright, publicó en redes sociales que un barco había logrado atravesar el estrecho, lo que provocó una caída del precio del petróleo intradía del 10%. 

Por otro lado, estas tensiones en los mercados de petróleo y gas aún no se han trasladado a los precios de la electricidad, a diferencia de lo ocurrido tras el conflicto generado por la invasión rusa de Ucrania. En Alemania, por ejemplo, el precio de la electricidad ayer alcanzó el tercer precio más bajo del año. Por tanto, hasta el momento, el impacto económico de las recientes presiones en los mercados energéticos sigue siendo limitado y cuenta con una solución inmediata: la reapertura del estrecho de Ormuz. Solo con que este punto crítico quede aislado del conflicto, el resto pasará a un segundo plano para la economía y los mercados. 

Aunque no es posible precisar cuándo ocurrirá, un hito temporal relevante será la reunión entre Trump y Xi Jinping a finales de mes. Las principales potencias mundiales tienen incentivos claros para presionar a Irán y este horizonte coincide con las previsiones de duración del conflicto que había adelantado inicialmente Trump (entre 4 y 5 semanas). 

Ibercaja Gestión: coste electoral muy elevado para Trump

"Las guerras siempre deben analizarse desde un punto de vista de coste y beneficio, incluso si es Trump el que las inicia", señala un análisis de Ibercaja Gestión. Los beneficios que busca obtener EEUU -e Israel- con la guerra son terminar con el desarrollo de armas nucleares y misiles de largo alcance de Irán. Para EEUU, que la inestable Irán sea una potencia nuclear supone una limitación en su dominio de Oriente Medio y, para Israel, una amenaza directa.

Para Trump, la guerra tiene un coste electoral muy elevado. Las encuestas más recientes estiman que un 70 % de los estadounidenses están en contra de la guerra y el propio presidente prometió en campaña no adentrarse en ninguna. El coste electoral es un desincentivo claro, más teniendo en cuenta que en noviembre hay elecciones de medio mandato. Otros costes que asume EEUU son el efecto inflacionario que produce la subida en el precio del crudo y las caídas en Bolsa derivadas del aumento en la incertidumbre. Durante todo el mandato, Trump ha estado muy pendiente a los mercados y gran parte de sus decisiones geopolíticas -aranceles, Venezuela, Groenlandia y, ahora, Irán- se han llevado a cabo durante el fin de semana, con los mercados cerrados.

Lo trascendental para EEUU es asegurarse de que Irán no continúa con el desarrollo de armas nucleares. De conseguir eso, probablemente veamos una desescalada rápida. Irán no está en una posición de poder y con su líder supremo fuera de combate podría ceder. Por lo tanto, "prevemos un conflicto corto, que presumiblemente no se extenderá más allá de dos meses. A su vez, descartamos cualquier escenario de intervención terrestre por parte de EEUU y no creemos que la afectación a los mercados y cadenas de suministro sea excesiva".

"En los momentos de crisis es cuando se nota si hemos hecho bien los deberes. Primero, veremos si nuestras carteras están bien diversificadas y en el lugar correcto de riesgo en el que queríamos que estuvieran. Y segundo, tendremos que aplicar todos los conocimientos financieros que hemos ido adquiriendo con el tiempo, eso de que 'los momentos de volatilidad son momentos de oportunidad' y que 'la inversión hay que hacerla con un horizonte de largo'. Nuestra recomendación: seguir invertidos, seguir diversificando y dejarse asesorar por los especialistas", concluyen en Ibercaja Gestión.

GTA Villamagna: desajustes entre los costes de ejecución de un proyecto y el precio pactado

La evolución del conflicto en Irán y su posible extensión a otros países del Golfo Pérsico vuelve a situar en primer plano de la actualidad la estabilidad de los mercados energéticos y de materias primas. En un contexto global marcado por la interdependencia económica, cualquier tensión prolongada en la región puede trasladarse con rapidez a los costes de producción y transporte, con efectos directos en sectores especialmente sensibles como la construcción. En economías como la europea, con una elevada dependencia energética exterior, “este tipo de tensiones puede amplificar las presiones inflacionistas y repercutir en múltiples cadenas de valor”, subrayan los expertos de GTA Villamagna.

La industria de la construcción se encuentra entre las más expuestas a este tipo de escenarios, ya que la ejecución de proyectos depende directamente del coste de la energía, del transporte y de materiales intensivos en consumo energético. Mercedes Bértolo, socia de GTA Villamagna, señala que “cuando se producen disrupciones en los mercados energéticos o en las cadenas de suministro, el impactoacaba trasladándose con rapidez al precio de los materiales utilizados en obra. Lo vimos tras la pandemia del COVID-19 y el estallido de la guerra de Ucrania”. Los primeros en reflejar la volatilidad suelen ser los combustibles y productos derivados del petróleo, cuyo encarecimiento termina trasladándose a materiales clave como el acero, el aluminio o el cemento. A ello se suman los costes logísticos necesarios para su transporte, lo que termina impactando en los presupuestos de los proyectos.

“Si el conflicto se prolonga, el principal impacto a corto plazo será un aumento de los precios de la energía y, en cadena, de los costes del transporte y de determinadas materias primas”, lo que introduce “un importante factor de incertidumbre en la planificación económica de los proyectos”.

La consecuencia inmediata puede ser un desajuste entre los costes reales de ejecución de una obra y los precios pactados en el contrato. Cuando los incrementos son significativos e imprevistos, el equilibrio económico del contrato puede verse alterado, especialmente en proyectos de larga duración. Para los contratistas, el principal riesgo es la reducción o desaparición de sus márgenes si los sobrecostes no pueden trasladarse al contrato, mientras que, para los promotores, el impacto suele traducirse en retrasos en la ejecución, solicitudes de revisión de precioso renegociaciones que elevan el coste final del proyecto.

“Cuando se producen incrementos sustanciales en el coste de la energía, el transporte o determinadas materias primas, el equilibrio económico del contrato se altera”, explica Bértolo. “Esto obliga a analizar los mecanismos previstos en el contrato o, en su defecto, a abrir procesos de renegociación para evitar que el proyecto se vuelva económicamente inviable”.

Desde el punto de vista jurídico, el sector cuenta con distintos instrumentos contractuales para afrontar estas situaciones. Entre ellos, en contratos de obra a precio cerrado, destacan las cláusulas de revisión de precios o los sistemas de indexación vinculados a índices de energía o materiales, que permiten ajustar el precio cuando se producen variaciones significativas de los costes. Cuando el contrato no prevé estos mecanismos, es frecuente que las partes negocien adendas para revisar el precio del contrato. 

En cambio, la invocación de la doctrina de la cláusula 'rebus sic stantibus' suele tener un alcance limitado, ya que los tribunales consideran que las oscilaciones del mercado forman parte del riesgo empresarial. “En la práctica, la respuesta suele encontrarse antes en el propio contrato y en la negociación entre las partes que en la invocación judicial de esta doctrina”, señala la socia de GTA Villamagna.

Ante este escenario, las empresas refuerzan el análisis de riesgos en la formalización de contratos y prestan más atención al sistema de determinación del precio y, dentro del sistema de precio cerrado, a cláusulas que regulen incrementos extraordinarios de costes. La tendencia apunta a mecanismos de revisión de precios más precisos, vinculados a índices que reflejen adecuadamente la evolución de los insumos, y a procedimientos que faciliten la renegociación o la resolución temprana de controversias.

“En proyectos de larga duración a precio cerrado, las cláusulas de revisión de precios o indexación cumplen una función clave para preservar el equilibrio económico del contrato, ya que permiten ajustar el precio pactado cuando cambian sustancialmente determinados costes, reduciendo la exposición de las partes a la volatilidad de los mercados”, concluye Mercedes Bértolo.

Oliver Wyman: El fin de las tensiones no significará un retorno inmediato a la normalidad.

Las tensiones en Oriente Medio están generando un impacto en las cadenas de suministro globales que va mucho más allá del petróleo, avisa un informe de Oliver Wyman: la interrupción del Estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% del petróleo y gas mundial, está provocando alzas de precios que oscilan entre el 25% en crudo hasta el 58% en combustible de aviación, con efectos que se extienden a fertilizantes, polímeros, metales y gases industriales críticos para sectores que van desde la alimentación hasta los semiconductores.

El informe identifica tres canales principales: energía, materias primas industriales críticas y transporte Asia-Europa. Los efectos ya son visibles en forma de mayores costes de componentes, plazos de entrega más largos, presión sobre el capital de trabajo, erosión de márgenes y riesgo real de escaseces de suministro. 

El primer impacto visible ha sido el choque energético. Entre el 27 de febrero y el 11 de marzo, el Brent subió un 25%, pasando de 73 a 91$ por barril tras alcanzar picos temporales por encima de los 100$. Los contratos futuros del gas europeo aumentaron un 56%, de 32 a 50€ por megavatio-hora, con picos superiores a 60 EUR/MWh. El mayor impacto se registró en el combustible de aviación, que se disparó un 58%, alcanzando los 157$por barril en promedio semanal, frente a los 99$ de finales de febrero.

Este aumento se está convirtiendo en un motor de inflación generalizada, con efectos sobre toda la estructura de costes industriales y de transporte, tal como ocurrió durante el shock energético de 2021-22. El impacto va más allá de la energía y alcanza materias primas que están al inicio de cadenas de suministro globales. La región del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) es exportador principal de insumos que han registrado alzas significativas. En el sector agrícola, el precio de la urea, producto crítico para los sistemas alimentarios globales, subió más del 26% tras el cierre de la mayor planta de Qatar, pasando de 466 a 585$ por tonelada. Los fertilizantes de fosfato, con Arabia Saudí controlando el 20% del comercio global, aumentaron un 4%. Estas subidas amenazan directamente los rendimientos de cultivos y los precios finales de los alimentos.

En manufactura, los polímeros críticos para empaquetados, automoción y construcción registraron subidas del 15% en polietileno y del 16% en polipropileno. El aluminio primario subió un 9%, pasando de 3.147 a 3.440$ por tonelada, con especial relevancia para Europa, que depende de la región para el 20% de sus importaciones.

El caso más crítico es el del helio, gas industrial utilizado en sistemas de resonancia magnética, semiconductores, fibra óptica y aplicaciones científicas. Tras el cierre del complejo Ras Laffan en Qatar, que suministra el 30% de la oferta mundial, los precios subieron un 35%.

El impacto sobre el transporte Asia-Europa añade presión adicional. Las principales navieras han suspendido cruces por el Estrecho de Ormuz y están desviando tráfico, lo que añade entre 8 y 15 días a los tiempos de tránsito. CMA CGM introdujo recargos de emergencia de hasta 4.000$ por contenedor refrigerado y sobrecargos de combustible que equivalen a incrementos del 11% al 14% sobre tarifas base. El mercado de seguros marítimos refleja la escalada de riesgo: las tarifas pasaron del 0,25% al 1,25% del valor del casco en menos de una semana. Tras la cancelación de coberturas de riesgo de guerra, la mayoría de las navieras dejaron de aceptar nuevas reservas desde y hacia Oriente Medio.

En transporte aéreo, el aeropuerto de Dubái cerró y solo había reanudado parcialmente operaciones el 7 de marzo. Las restricciones de capacidad, retrasos y cancelaciones continúan en corredores aéreos de Lejano Oriente-Europa y Asia-Oriente Medio.

El fin de las tensiones no significará un retorno inmediato a la normalidad. Las crisis pasadas demuestran que la disrupción comercial suele tardar entre días y semanas en deshacerse. La normalización dependerá del tiempo necesario para restaurar la cobertura de riesgo, reposicionar buques y despejar retrasos acumulados. Los mercados energéticos pueden estabilizarse más rápido que algunas cadenas de suministro físicas, pero los efectos en cadena sobre fertilizantes, químicos, polímeros, metales y helio podrían continuar durante semanas a través de inventarios, contratos y planes de producción. Para las empresas, esto significa un período prolongado de costes elevados y volatilidad en tiempos de entrega, con impacto directo sobre márgenes y flujo de caja.

El informe apunta que la prioridad para los equipos de liderazgo no es predecir la trayectoria geopolítica sino cuantificar rápidamente la exposición real. Las compañías deben identificar dónde dependen de una única fuente, tienen inventarios escasos o están expuestas contractualmente, y actuar antes de que la disrupción llegue a los resultados trimestrales.

Robeco

Richard Briggs (Portfolio Manager) y Meena Santosh (Client Portfolio Manager)de Robeco, colocan el foco en los mercados emergentes. El fuerte aumento de los precios del petróleo tras la escalada del conflicto en Oriente Medio ha seguido pesando sobre los mercados locales, aunque los de divisas han mostrado mayor resiliencia que en periodos anteriores de volatilidad. La liberación de aproximadamente 400 millones de barriles de reservas estratégicas por parte de la Agencia Internacional de la Energía ayudó a aliviar parte de la presión inmediata, pero los precios de la energía siguen siendo elevados. Los mayores costes energéticos han sido especialmente desafiantes para los países importadores de petróleo, provocando una venta inicial de deuda local de mercados emergentes, aunque aproximadamente la mitad de ese movimiento se ha revertido desde entonces a medida que los mercados se estabilizaron.

Las regiones más afectadas han sido las economías importadoras de energía, particularmente en Europa Central y Oriental (CEE). Para estos países, el mayor desafío es el gas más que el petróleo, ya que es significativamente más difícil de sustituir si el shock persiste. El gas es más difícil de sustituir, y las restricciones de suministro —especialmente en torno a las entregas de GNL de Qatar— significan que Asia podría enfrentarse a escasez si el estrecho permanece efectivamente bloqueado, y CEE por extensión a través de la búsqueda de exportaciones de gas spot. América Latina parece algo más aislada dado el mayor equilibrio energético de la región. "De cara al futuro, estamos monitorizando de cerca la fuerte caída del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz y los riesgos inflacionarios más amplios asociados con precios del petróleo persistentemente más altos", señalan.

Desde la perspectiva de la cartera, "inicialmente adoptamos una posición larga en dólares a medida que el conflicto se intensificaba y aumentaba la aversión global al riesgo. A medida que las condiciones comenzaron a estabilizarse, revertimos ese posicionamiento y añadimos riesgo de forma selectiva, comprando en algunos de los mercados más afectados. Desde entonces hemos vuelto a una exposición larga en deuda local de Egipto tras una fuerte venta en el spot FX, aunque en menor tamaño. También añadimos tipos de interés turcos, donde la mayor volatilidad ha creado puntos de entrada más atractivos. Hemos comenzado a volver a añadir tipos en CEE donde la venta ha sido severa", explican.

"En FX, seguimos siendo constructivos sobre las divisas de emergentes, centrándonos en nombres de mayor beta y exportadores de materias primas. Aunque estas divisas se depreciaron durante el shock inicial, deberían mantenerse relativamente resilientes dado su estatus como exportadores netos de energía, similar al patrón observado durante la crisis del gas de 2022. Por el contrario, seguimos siendo cautelosos con el FX asiático, particularmente el won coreano (KRW) y el baht tailandés (THB), dada su sensibilidad al crecimiento global y su exposición a precios del gas más altos. En general, nuestro posicionamiento táctico y selectivo ha respaldado la resiliencia de la cartera durante el periodo de volatilidad", añaden.

"Dentro de la deuda en divisa fuerte, redujimos nuestra exposición defensiva a Oriente Medio al cerrar nuestra protección a cinco años sobre Arabia Saudí (KSA), que estaba en vigor para cubrirnos frente a un posible ensanchamiento de los spreads de crédito saudíes, aunque seguimos infra ponderados en la región. A medida que el conflicto se intensificó y los precios del petróleo se dispararon, la cobertura funcionó bien, permitiéndonos tomar beneficios y reducir la posición. Posteriormente, cuando surgió una respuesta de política global más coordinada —incluyendo liberaciones estratégicas de petróleo y primeras señales de desescalada diplomática— volvimos a añadir riesgo a la cartera. Las principales exposiciones actuales en divisa fuerte incluyen Argentina, Colombia, Ecuador, Egipto, Ghana, México (Pemex) y Rumanía. Estas posiciones están respaldadas por dinámicas favorables de materias primas en América Latina y por una resiliencia fundamental selectiva en varios mercados", remarcan

UBS: Europa está mejor preparada para un shock energético

El UBS CIO Daily aporta varias razones por las que la actual crisis energética debería ser menos perjudicial para Europa que la experiencia vivida con Rusia y Ucrania en 2022. Europa depende menos de Oriente Medio de lo que dependía de Rusia. El impacto inflacionario en 2026 debería ser más moderado que en 2022. Los consumidores, las empresas y los gobiernos europeos se han adaptado.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Si bien la situación es obviamente preocupante, consideramos que los riesgos actuales procedentes de Irán son manejables para las perspectivas de crecimiento económico de Europa y para los mercados de renta variable, y recomendamos mantener las inversiones durante este período. Aun así, creemos que se justifica un cambio importante en un sector: hemos rebajado nuestra calificación para los bancos europeos a Neutral (desde Atractivo), y también hemos cerrado nuestra temática de ‘bancos globales’, ante unas valoraciones menos atractivas y el aumento de la incertidumbre macroeconómica”.

“En cuanto al crédito europeo, creemos que cualquier nueva caída en los bonos soberanos del Reino Unido, Italia, España o Grecia podría ofrecer rentabilidades interesantes, especialmente si las preocupaciones por la inflación disminuyen como esperamos. Por el contrario, si los shocks en los precios de la energía persistieran, los bonos ligados a la inflación en Europa probablemente obtendrían un mejor rendimiento que los nominales”, añade.
Para más información, adjuntamos el último CIO Daily House View de UBS Global Wealth Management. 

“Para los inversores con afinidad por el oro, creemos que una asignación moderada, en el rango medio de un solo dígito del total de activos, puede mejorar la diversificación y servir de protección frente a riesgos macroeconómicos”, explican Wayne Gordon, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de FX y materias primas. “Aunque esperamos que la sólida demanda de inversión continúe respaldando a los metales preciosos, preferimos la exposición al oro, que presenta una menor volatilidad”, añaden Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, estrategas.

10Mar

Si el conflicto se prolonga durante meses y la inflación vuelve a repuntar, el BCE podría verse obligado a subir tipos. Ya se habla de un incremento entre junio/julio y de otro en septiembre.

Miguel Ángel Valero

Oriente Medio y sus interminables conflictos vuelven a colarse en la economía europea (y en la española) por la puerta de siempre: el petróleo. El barril, que rondaba los 60$, ha llegado a superar los 110 en 10 días, lo que supone más presión sobre la inflación, más dudas para el Banco Central Europeo (BCE) y más tensión sobre la economía doméstica. “La energía es el primer eslabón. Cuando esa pieza se mueve, todo lo demás empieza a tambalearse”, resume la cofundadora de HelpMyCash, Olivia Feldman.

El mecanismo es menos complejo de lo que parece. Si el precio del petróleo sube y se mantiene arriba,  la energía se encarece, transportar mercancías cuesta más. También producir alimentos, fabricar bienes o calentar edificios. Esa subida termina trasladándose al precio final que pagan los consumidores. “Eso es inflación. No es un concepto abstracto: es simplemente que cada vez necesitas más dinero para comprar lo mismo”, explica Feldman.

Europa llevaba años intentando cerrar el capítulo inflacionario que siguió a la pandemia y a la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania. Y ahora, el encarecimiento del petróleo amenaza con reabrirlo. En ese escenario, el foco se desplaza inevitablemente hacia Frankfurt, sede del BCE, que tiene un mandato claro: mantener la estabilidad de los precios de la Unión Europea, lo que se traduce a mantener una inflación cerca del 2%. Y su herramienta principal para lograrlo es el precio del dinero, o sea, los tipos de interés.

Hasta hace apenas unas semanas, el mercado daba por hecho que los tipos se mantendrían estables en torno al 2% durante todo 2026. Pero la volatilidad del escenario energético ha cambiado las previsiones.“Si el conflicto se prolonga durante meses y la inflación vuelve a repuntar, el BCE podría verse obligado a subir tipos otra vez”, señala Feldman. De hecho, varios analistas —entre ellos los de Goldman Sachs— contemplan ya dos posibles subidas en la segunda mitad del año, una entre junio/julio y otra en septiembre.

El problema es que ninguna decisión resulta cómoda. Subir los tipos enfría la inflación, pero también ralentiza la economía. Y las grandes locomotoras europeas, como Alemania o Francia, no atraviesan precisamente su momento más dinámico.

El Euribor ya está en el 2,31%

Los mercados no suelen esperar a que el banco central actúe, siempre se anticipan. Eso explica que el Euribor, el índice al que están ligadas la mayoría de hipotecas variables en España, haya reaccionado en cuestión de días. En una sola semana ha pasado del 2,22% al 2,31%, su nivel más alto desde marzo de 2025. Y los futuros apuntan a que podría acercarse al 2,5% a final de año. “No estamos en los niveles de tensión de 2023 o 2024, cuando llegó al 4%. Pero sí es un recordatorio de que el coste del dinero puede volver a subir”, advierte la experta del comparador financiero.

La consecuencia más directa llega a las hipotecas variables. Cuando se revisen, la cuota puede aumentar. Ahora bien, quienes tienen hipoteca fija están protegidos de ese movimiento. Pero la incertidumbre afecta también a quienes estén pensando en firmar una nueva: si el escenario empeora, las condiciones de financiación podrían endurecerse tanto para hipotecas variables, como mixtas o fijas. “En HelpMyCash llevamos al menos tres años, advirtiendo a los españoles de evitar contratar hipotecas variables y animando a quienes tienen una a cambiarse a una fija. Es la única forma de protegerse de las subidas del Euribor”, apunta Feldman.

El encarecimiento del dinero también tiene una cara menos visible. Cuando los tipos suben, los bancos en teoría deberían de pagar más por el ahorro. “Hay entidades, aunque en España no muchas, que trasladan a sus clientes el tipo de interés del BCE, lo hacen para captar ahorro y nos tenemos que aprovechar de estos movimientos”, añade Feldman. El matiz es importante: si la inflación repunta con fuerza, ese mayor interés puede no compensar del todo la pérdida de poder adquisitivo. “Pero peor es nada. Recordemos que la inflación ya se come nuestros ahorros, hay que intentar remunerar lo más que podamos nuestro dinero”, apunta.

El movimiento de los tipos también afecta a los mercados financieros. En particular, a los fondos de renta fija, donde muchos pequeños ahorradores buscan refugio. “Cuando suben los tipos, los bonos antiguos pierden valor. Por eso un fondo de renta fija puede mostrar pérdidas aunque el inversor no haya vendido nada”, señala la experta de HelpMyCash. 

“En episodios de alta volatilidad siempre hay inversores que entran en pánico y venden, pero la calma suele ser mejor consejera”, explica Olivia Feldman. “La inversión en Bolsa debe mirarse con una perspectiva de largo plazo: atraviesa ciclos de subidas y bajadas, pero históricamente mantiene una tendencia ascendente”. Por eso, añade, vender en mitad de una caída implica a menudo convertir en pérdida real lo que hasta entonces era solo un retroceso temporal sobre el papel. De hecho, hay inversores que aprovechan estos descensos para aumentar posiciones. Los mercados, por ahora, siguen apostando por que el conflicto no se prolongue demasiado. “Como vemos, en realidad, toda la ecuación depende de una única incógnita: el tiempo. Si el conflicto se resuelve en pocas semanas, el impacto económico será limitado. Pero si se enquista, Europa podría enfrentarse a un nuevo episodio de inflación y a tipos de interés más altos durante más tiempo”, concluye.

Ibercaja Gestión: hay motivos para ser optimistas

El petróleo se dispara por el nerviosismo acumulado del mercado durante el fin de semana, tras los anuncios de recortes de producción en el Golfo Pérsico y el temor a bloqueos prolongados en el estrecho de Ormuz, debido al conflicto bélico entre Irán y la alianza de EEUU e Israel. Pero también por el nombramiento de Mojtaba Jamenei, que sucede a su padre como líder supremo de Irán, ya que se interpreta que los partidarios de la línea dura siguen firmemente al mando en Teherán una semana después del inicio del conflicto, y, en todo caso, invita a pensar que -al menos en el muy corto plazo- estamos lejos de entrar en una fase de negociación.

No obstante, observando el precio actual (spot) del petróleo y los precios de los contratos a futuro, el mercado no está poniendo en precio un conflicto bélico lo suficientemente duradero como para mantener los precios del petróleo en los niveles actuales, destaca un análisis de Ibercaja Gestión. Esta situación es comúnmente conocida como backwardation (los precios para entrega futura son más bajos que los de entrega más cercana) y en este caso, se debe fundamentalmente a:

  • Escasez inmediata: existe una necesidad desesperada por barriles "físicos" hoy mismo para evitar paradas en refinerías, lo que dispara el precio a corto plazo.
  • Prima de riesgo geopolítico: el mercado está pagando un sobreprecio por la incertidumbre total sobre si el suministro de mañana llegará a su destino.
  • Expectativa temprana del fin del conflicto: a pesar del caos, los mercados de derivados sugieren que los inversores ven este choque como intenso, pero potencialmente breve. Por ello, los contratos futuros a largo plazo (6 meses o más) cotizan con descuentos significativos respecto al precio actual, esperando una normalización de la oferta o una caída de la demanda por los altos precios.

Entonces… ¿Cuándo podríamos ver el fin del conflicto? Ésta es, sin duda, la pregunta del millón y lo que todo el mundo quiere saber ahora mismo. "Seguimos pensando que el conflicto, o lo que verdaderamente importa -el cierre del estrecho de Ormuz-, no debería prolongarse más de unas pocas semanas", insisten en la gestora de Ibercaja, que trabaja con tres escenarios:

  • Desescalada rápida (30% de probabilidad): EEUU e Israel reducen sus ataques tras conseguir sus objetivos estratégicos. 
    • Para EEUU, y para Trump en particular, la guerra no es el escenario más atractivo porque no es popular para la mayor parte de la población estadounidense (solo la apoya el 30%); Trump se enfrenta a unas elecciones de medio mandato en noviembre, donde no parte con las encuestas a su favor, y su principal estrategia para tratar de ganar el voto pasa por reducir el coste de vida, lo cual choca por completo con un precio del petróleo por encima de los 80-100$ por barril. Y las muertes de soldados americanos tienen un gran impacto en el voto de la población. Además, buena parte de la población de EEUU se encuentra fuertemente invertida en renta variable. Un escenario de fuertes caídas es negativo para el inversor (y votante) americano.
    • Para Israel la situación es distinta: Acabar con el régimen de Irán es una cuestión existencial. Conseguir que Irán no desarrolle armamento nuclear o misiles balísticos de largo alcance es considerado vital para la supervivencia de su pueblo en la región. La opinión popular no es relevante para Netanyahu: los disidentes internos son aplacados y no suponen un riesgo para el gobierno actual.
    • Irán no tiene mucha opción. Su capacidad militar es muy inferior. Pese a la agresividad con la que respondió los primeros días, su actividad ha cesado mucho. No menos relevante es la dependencia que la economía iraní tiene de las exportaciones de crudo y sus derivados. El Banco Mundial estima que supusieron un 23% del PIB de Irán en 2024. Gran parte de sus reservas internas de crudo han sido destruidas con los últimos ataques de Israel y se está restringiendo la entrada de importaciones esenciales para el país.
    • China es uno de los mayores importadores de la región. Pese a que cuenta con meses de reservas, un precio elevado amenaza su competitividad y sería inflacionario. Tiene capacidad de influencia en el régimen y ha sido un aliado estratégico en los últimos años, con múltiples inversiones, compras, etc.
    • Las economías tienen margen para aguantar varias semanas con el estrecho de Ormuz cerrado, pero la situación no es sostenible en el largo plazo. Por este motivo, "creemos que es cuestión de tiempo que la situación se solvente y que los actores tomen medidas encaminadas para ello".
  • Guerra con estrecho de Ormuz abierto(55%): Este escenario puede llegar por dos vías y es probable que sea el primer paso que veamos antes de que termine el conflicto. Para que este escenario suceda es necesario que Irán garantice que no atacará a cargueros -a cambio, por ejemplo, de que dejen navegar también a los suyos-. O que el poder militar iraní con presencia en el estrecho se vea severamente debilitado. EEUU tiene la capacidad necesaria para desarmar a Irán y trabaja en esta dirección, pero no es un proceso rápido.
    • En este escenario, el estrecho de Ormuz podría reabrirse gradualmente, permitiendo que el petróleo fluya hacia los países de destino. Una situación así destensionaría la situación actual de desequilibrio entre oferta y demanda, aliviaría la presión sobre los inventarios de emergencia de las principales economías -sobre todo las orientales- y reduciría el precio del crudo.
    • Pese a esto, el peligro de nuevas tensiones seguiría existiendo y, salvo garantías explícitas, el mercado seguiría aplicando una prima de riesgo sobre el precio de equilibrio a largo plazo. En un escenario así, sin nuevos ataques a infraestructuras energéticas clave, el precio del crudo podría moverse en el rango de $80-100/barril.
    • "Creemos que el mercado reaccionará positivamente, asignando una mayor probabilidad al fin de la guerra y una menor a un escenario de inflación persistente. La apertura de Ormuz reflejaría la debilidad y dependencia estructural del régimen iraní al comercio de crudo para su propia subsistencia y reduciría las probabilidades de una nueva escalada.
  • Escalada intensa(15%): Este sería, sin lugar a duda, el peor escenario para los inversores, pero, a su vez, es el más improbable. El cierre del estrecho de Ormuz de forma prolongada es un problema para la economía global e implica no solo a EEUU, Israel e Irán. Actores que hasta ahora han tenido un papel secundario, como China, Japón o Europa probablemente traten de forzar, al menos, una reapertura del estrecho que garantice el suministro de petróleo.
    • El cierre del estrecho de Ormuz elimina aproximadamente entre 10-12mb/d, cerca de un 12% de la oferta mundial de crudo. "Creemos que un tensionamiento así, en un mercado con una demanda tan inelástica, podría llevar a cotizar el brent por encima de los 120$/barril, escenario al que podríamos llegar en cuestión de semanas en el caso de que el estrecho de Ormuz permanezca intransitable. Sin embargo, no creemos que sea una situación de equilibrio que pueda perdurar más allá de unos meses".
    • En un contexto así, la renta variable sería la gran perjudicada. Las economías más expuestas son, sin duda, las asiáticas (China, India, Japón y Corea), seguidas de cerca por Europa, que es muy dependiente de las importaciones de crudo. Para la renta fija, el principal riesgo vendría del repunte en la inflación y de la menor expectativa de bajadas de tipos de interés de los bancos centrales. El mercado ya ha puesto en precio este riesgo y ha penalizado a aquellas economías más expuestas.

"En conclusión, hay motivos para ser optimistas y para que no cunda el pánico. La curva forward del crudo refleja que el mercado cree que es un conflicto temporal y le asigna un riesgo moderado al escenario de clausura prolongada del estrecho. La situación actual ha provocado caídas en los mercados y repuntes en las curvas que pueden ser una oportunidad interesante para tomar posiciones y sembrar rentabilidades de cara al futuro", recalcan en Ibercaja Gestión.

Banca March: el inversor se quita el miedo a un conflicto prolongado

Las tensiones acumuladas en el golfo Pérsico se reflejaron en los mercados globales, con un repunte del precio del petróleo que llegó intradía a situarse en los 119 $/barril en la referencia Brent. Sin embargo, los mensajes sobre una posible liberación coordinada de reservas estratégicas por parte de los países del G‑7, junto con las declaraciones de Trump indicando que la contienda se resolverá “muy pronto”, relajaron gran parte de las presiones y provocaron ventas masivas en los futuros del crudo que hicieron que el precio del Brent terminase por debajo de los 100 $/barril. 

El guiño de Trump a los mercados impulsó también las compras en la renta variable estadounidense y generó un fuerte apetito comprador en las Bolsas asiáticas y europeas. Los inversores parecen sacudirse el temor a un conflicto prolongado, mientras que la Administración estadounidense explora mecanismos para mitigar el incremento en los costes energéticos: la liberación de reservas de emergencia, una posible intervención del Tesoro en el mercado de futuros, exenciones al petróleo ruso sancionado o incluso una suspensión temporal del impuesto a la gasolina. Además, Trump aseguró que la capacidad de lanzamiento de misiles en Irán se ha reducido al 10%. No obstante, el estrecho sigue cerrado y los países productores continúan ralentizando el bombeo —recorte acumulado de 6,7 millones de barriles diarios— debido a la falta de rutas de salida. Todo ello ocurre mientras se espera la implementación operativa de los convoyes de escolta y los seguros respaldados por el Gobierno estadounidense.

Al mismo tiempo, aumentan las presiones internas en EE.UU: los precios de la gasolina continúan escalando, los republicanos se muestran cada vez más incómodos con el desarrollo del conflicto y los demócratas exigen un mayor control sobre las operaciones militares, solicitando las comparecencias de Marco Rubio (secretario de Estado) y Pete Hegseth (secretario de Guerra).

En conjunto, todo apunta a una posible desescalada en el corto plazo, ya sea mediante una autoproclamada victoria que conduzca a una pausa en las hostilidades —el escenario más optimista— o mediante la obtención de garantías que permitan restablecer el tránsito por el estrecho de Ormuz.

Los ministros de Finanzas del G7 coincidieron en que están preparados para recurrir a las reservas estratégicas de petróleo si fuera necesario, aunque consideran que aún no ha llegado el momento de hacerlo. En su comunicado, el grupo señaló que adoptará “las medidas necesarias” para sostener el suministro energético global en caso de que la situación lo exija. Tanto el director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) como el ministro de Finanzas de Portugal expresaron una visión similar: no existe un problema de suministro de petróleo en Europa ni en EEUU, pero sí una fuerte tensión en los precios. Las liberaciones coordinadas de reservas estratégicas son excepcionales: solo se han producido cinco veces en la historia, incluidas dos tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. Los ministros de Energía del G7 siguen evaluando la situación, y se espera que los jefes de Estado y de Gobierno mantengan encuentros adicionales a lo largo de la semana.

Por otro lado, Emmanuel Macron anunció que, una vez superada la fase más crítica del conflicto, impulsará una misión defensiva para reabrir y asegurar el estrecho de Ormuz. La operación consistirá en escoltar a los buques que transportan crudo y gasóleo, y el presidente francés confía en que otros países se sumen a la iniciativa.

Robeco: fisuras en el mercado energético global

La designación del hijo de Jamenei como nuevo líder iraní y la perspectiva de un conflicto prolongado han supuesto un cambio importante para los mercados petroleros. El aumento del 32% en los precios del petróleo desde que estalló la tensión en Oriente Medio también pone de manifiesto las fisuras en el sistema energético global. Los precios del petróleo suelen dispararse cuando los participantes del mercado exigen una prima muy elevada para cubrirse frente a descensos inesperados en la capacidad sobrante de petróleo. El uso de esta capacidad sobrante solo reduce moderadamente la reacción inicial de los precios del crudo, señala un análisis de Robeco. El mercado petrolero necesita tener más certeza de que el conflicto iraní seguirá limitado en alcance (sin más ataques iraníes a refinerías) y en duración (semanas). Sin embargo, en la situación actual, puede que el mercado no obtenga lo que desea, incluso cuando ya hay conversaciones en marcha entre miembros del G10 sobre la liberación de reservas estratégicas.

Dado que es probable que los precios del petróleo se mantengan elevados en el corto plazo, los exportadores netos de energía como EEUU y Noruega han visto apreciarse sus monedas, mientras que las divisas de los importadores netos, como Corea y la Eurozona, siguen bajo presión. La dependencia neta de importaciones energéticas continúa siendo una brújula útil para identificar estas fisuras. Analizando las importaciones netas de energía como porcentaje del consumo interno, Japón (87%), Países Bajos (87%), Corea (85%), Italia (80%) y España (77%) se sitúan en el extremo más expuesto del espectro, mientras que EE.UU. (9%), Brasil (14%), Australia (214%) y especialmente Noruega (704%) permanecen estructuralmente protegidos.

Sin embargo, la dependencia incondicional de las importaciones no refleja completamente la dispersión interregional de la dependencia energética. Ahora, los mercados financieros también deben analizar la intensidad energética de las economías, el grado de sustituibilidad de importaciones energéticas (a través de renovables), los niveles de subsidios a los combustibles fósiles y la rapidez con la que la inflación por los precios de importación de energía se traslada al usuario final, para evaluar las implicaciones tanto en política fiscal como monetaria.Energía renovable: ¿amortiguador o cuello de botella? En teoría, las economías con una alta cuota de energías renovables deberían amortiguar los impactos externos del petróleo. Las cuotas de energía renovable en las principales economías europeas han aumentado considerablemente en los últimos años (Alemania cubre actualmente alrededor del 25% de su consumo energético con renovables). Sin embargo, la producción renovable solo compensa la demanda de combustibles fósiles si las redes pueden absorber y distribuir esa energía. La congestión y las limitaciones de las redes siguen dificultando la sustitución, obligando a recurrir a respaldo de fuentes fósiles cuando los picos de generación renovable no se pueden aprovechar. El resultado es una vulnerabilidad persistente, a pesar del ambicioso despliegue renovable.

Regionalmente, la asimetría en los términos relativos de intercambio es clara. Asia es la zona con mayor riesgo directo, ya que al momento de redactar este informe el Estrecho de Ormuz sigue prácticamente cerrado y el 83% del petróleo que lo transita tiene como destino compradores asiáticos. Europa le sigue, limitada por una baja capacidad de sustitución y una rápida transmisión de precios al consumidor final. Australia, Noruega y Estados Unidos se mantienen como ganadores relativos, respaldados por su producción interna, baja intensidad energética (en EEUU, el peso de la manufactura en el PIB ha disminuido de manera constante en las últimas décadas) y la capacidad potencial de respuesta de los productores de shale si los precios altos persisten.

Columbia Threadneedle: el petróleo caro supone economía débil

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, destaca que el petróleo ha subido alrededor de un 47%desde los ataques de EEUU e Israel a Irán, y acumula casi un 76% de subida en lo que va de año. Aunque el nivel es elevado, aún está bastante por debajo del máximo de junio de 2008, cuando alcanzó los 147$ por barril. No obstante, abundan los comentarios que sugieren que volveremos a ver esas cifras si se prolonga el cierre del estrecho de Ormuz. La historia muestra que, en 2008, y después de nuevo en 2012-2014 y en 2022, un precio del petróleo superior a los 100$ por barril conduce a un entorno económico débil.

¿Es probable que el resultado sea diferente esta vez? No realmente. EEUU es ahora en gran medida autosuficiente en términos de suministro de petróleo. Aun así, el precio del petróleo es global y EEUU seguirá viéndose afectado. La gasolina en EEUU está ahora en 3,5$ por galón tras haber aumentado significativamente durante la semana pasada. El petróleo de Oriente Medio se dirige principalmente a Asia y (en menor medida) a Europa, pero el impacto de los precios globales hace que el efecto económico adverso se extienda a todas partes, especialmente en los países que dependen de recursos energéticos.

El camino a partir de aquí depende de varios factores y hay muchas personas que predicen que el petróleo superará los 150$. Sin embargo, para realizar previsiones precisas necesitaremos mayor claridad. En primer lugar, la dirección del conflicto sigue siendo una gran incógnita. No está del todo claro cuáles son los objetivos de EEUU, no sabemos exactamente qué buscan lograr antes de declarar “misión cumplida”. Cualquier señal de que el conflicto se está desescalando ayudará sin duda al sentimiento del mercado. 

El “cierre” del estrecho de Ormuz es crucial: normalmente pasan por él alrededor de 90 petroleros cada día y ahora hay unos 500 barcos “atascados”. Los informes sugieren que hasta ahora han sido alcanzados 10 buques. El cierre también afecta a la producción de los países de Oriente Medio debido a la falta de capacidad de almacenamiento. Como resultado, la producción debe ralentizarse o detenerse por completo. Además, existe preocupación por que Irán lleve a cabo nuevos ataques contra infraestructuras de petróleo y gas en países vecinos, lo que podría tener un impacto perjudicial sobre la producción.

¿Qué ocurrirá a continuación en términos de esfuerzos para mitigar el shock en el precio del petróleo? El G7 y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) se reunieron el lunes: la AIE dispone de un volumen significativo de reservas, que podrían aliviar la presión a corto plazo. Eso sería positivo. Otra posible mitigación podría venir del uso de oleoductos a través de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, que permiten evitar este cuello de botella marítimo. Sin embargo, éstos tienen una capacidad limitada y ciertamente no pueden compensar todo el impacto del cierre del estrecho. 

Una opción a más largo plazo podrían ser convoyes navales que reproduzcan las medidas adoptadas durante la guerra entre Irán e Irak. Tales convoyes tardarían tiempo en organizarse y requerirían recursos significativos. Probablemente EEUU lideraría la operación, pero sus recursos militares están claramente centrados en otros frentes en el corto plazo.

Hasta ahora Irán no ha tomado medidas para colocar minas en los canales de navegación. Esto es positivo y aceleraría cualquier reapertura. Por supuesto, es crucial que los barcos cuenten con seguros y la tolerancia al riesgo entre los proveedores es baja. El progreso en los escoltas navales sería muy útil.

En el corto plazo, todo apunta a que la incertidumbre pesará fuertemente sobre el apetito por el riesgo. Sin embargo, si el precio del petróleo se mantiene por encima de los 100$ durante un periodo prolongado, "tendremos que reconsiderar nuestra perspectiva global. A medida que surja mayor claridad sobre la duración probable del conflicto, podremos adoptar una visión más equilibrada sobre perspectivas", concluye.

24Feb

Una mejora del 1% en el Retorno de Flujo de Caja sobre el Capital puede traducirse en un aumento del 8% en la valoración justificada para los bancos estadounidenses. De modo similar, una reducción del 1% en la tasa de descuento aplicada a los bancos europeos, que refleje mayores retornos y menor riesgo percibido, podría llevar a un aumento del 17% en la valoración justificada.

Miguel Ángel Valero

En lo que va de 2026, los mercados bursátiles continúan estando altamente correlacionados con la dirección de los indicadores globales de liquidez. La trayectoria de las tasas de interés reales, los diferenciales de crédito y las políticas de los bancos centrales mundiales seguirán marcando el tono, especialmente para las entidades financieras. Los rendimientos de los bonos están enviando señales contundentes en todo el mundo de que estamos entrando en un nuevo régimen inflacionario, aunque parece que las tasas de política monetaria han tocado techo. La curva de rendimiento se ha empinado desde mediados de 2023 y esta tendencia continúa, lo que es muy favorable para las entidades financieras que captan depósitos. 

Además, la regulación de los mercados financieros se está flexibilizando, después de 15 años de un endurecimiento normativo que comenzó tras la Crisis Financiera Mundial. Esto debería ser bueno para las expectativas de ganancias, el perfil de retorno y el coste de capital de muchas entidades financieras, pero el cambio será lento y desigual.

"El consenso ahora es que la debilidad del dólar continuará, y coincidimos en que este es el camino de menor resistencia. La debilidad del dólar estadounidense también está afectando los retornos totales de los inversores que no tienen activos en dólares, y esto coincide con nuestra opinión de que los activos fuera de EEUU son relativamente más atractivos, ya que las valoraciones son más baratas y las posiciones siguen siendo ligeras, aunque con menores subponderaciones. Sin embargo, la selección de acciones sigue siendo clave, ya que muchas empresas estadounidenses sólidas están cotizando de manera atractiva", argumentan los expertos de Robeco,

El envejecimiento se encuentra con la desregulación

Las poblaciones envejecidas están alcanzando proporciones problemáticas. En EEUU, en 1950 había 16.5 trabajadores que apoyaban a cada beneficiario de la Seguridad Social. Hoy en día, menos de tres lo hacen, y para 2040 serán solo dos. Se observa un traslado de la carga de la jubilación desde el Estado y las empresas hacia el individuo, lo cual ofrece una oportunidad de crecimiento estructural a largo plazo para las entidades de servicios financieros bien posicionadas. 

De 2023 a 2028, se espera que todo el crecimiento de los ingresos en gestión de activos sea impulsado por las inversiones alternativas (mercados privados), que se prevé crezcan a una tasa compuesta anual del 11.5% y alcancen casi la mitad de los ingresos totales para 2028. Es alentador que, a pesar del fuerte desempeño en 2025, aún existan claros segmentos subvalorados, aunque ciertos sectores, como los corredores minoristas y los bancos de inversión, hayan experimentado una reevaluación al alza. 

"Vemos una fuerte cartera de operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) y ofertas públicas iniciales (IPO) que, junto con un clima marcadamente proempresa en EsEUU, augura un buen ambiente para la realización de negocios", apunta el análisis de Robeco. Según datos de Dealogic, los bancos europeos anunciaron más operaciones de M&A que en cualquier año desde 2009, con un total que se acerca al de sus pares estadounidenses. También se observa una actividad elevada de M&A en la industria de gestión de activos. 

Esta tendencia beneficiará a los bancos de inversión globales en EEUU, pero también en Europa y Asia. A medida que las acciones del sector financiero han subido y la sostenibilidad de los actuales retornos sobre el capital (ROE) parece menos cuestionada, el mercado ha aceptado más las fusiones y adquisiciones como sustituto de recompras continuas de acciones. "En general, preferimos operaciones más pequeñas y locales en lugar de grandes operaciones complejas, que suelen decepcionar", matizan en Robeco.

Los gestores de activos alternativos continúan bien posicionados para ofrecer un crecimiento sólido en ingresos relacionados con comisiones durante los próximos cinco años. Combinado con un entorno de salida más favorable, se espera que este impulso facilite la captación de nuevos activos bajo gestión, después de un 2025 decepcionante. 

Las aseguradoras de Vida mostraron un fuerte desempeño en 2025, y el crecimiento del nuevo negocio en Asia parece especialmente prometedor. Europa y EEUU también presentan sólidas oportunidades de crecimiento, impulsadas por la creciente demanda tanto de ahorro previo a la jubilación como de ingresos vía anualidades posteriores a la jubilación.

La relajación del entorno regulatorio es positiva para muchas entidades financieras. Este desarrollo está liderado por EEUU, con un gobierno muy proempresa dispuesto a liberar parte del exceso de capital (procedente de las reservas reguladas) hacia la economía real. La Unión Europea, sin embargo, está considerando su propia versión de reformas en los mercados de capital para proteger un terreno de juego equitativo. Una mayor flexibilidad de capital permite a los bancos perseguir estrategias de crecimiento, aumentar dividendos y recompras de acciones, y mejorar beneficios. Aunque el impacto exacto en la rentabilidad varía según la institución, una mejora del 1% en el Retorno de Flujo de Caja sobre el Capital puede traducirse en un aumento del 8% en la valoración justificada para los bancos estadounidenses. De modo similar, una reducción del 1% en la tasa de descuento aplicada a los bancos europeos, que refleje mayores retornos y menor riesgo percibido, podría llevar a un aumento del 17% en la valoración justificada.

Auge de las Finanzas Emergentes y de las Digitales

El crecimiento de la clase media global, especialmente en los mercados emergentes, donde la penetración financiera aún es relativamente baja, provoca un auge de las Finanzas Emergentes. Después de un período lento, el sector financiero de los mercados emergentes terminó 2025 con fuerza, con resultados destacados en Europa Central y del Este, Corea y Brasil. 

La economía global ha mostrado una resistencia notable, y se espera que muchas economías emergentes mantengan un crecimiento sólido en 2026. En muchos aspectos, las economías emergentes están siguiendo una trayectoria macroeconómica más sostenible que muchos mercados desarrollados. Con la inflación ahora mayormente controlada, la mayoría de los bancos centrales cambiaron hacia una política de relajación monetaria el año pasado (Brasil y Japón fueron excepciones notables). Además, se espera que Brasil y México reduzcan las tasas este año. Apoyado por dinámicas internas favorables, perspectivas de crecimiento estructural y valoraciones atractivas, el panorama para las finanzas emergentes hasta 2026 es positivo.

En Finanzas Digitales, las tendencias clave como los métodos de pago alternativos, el aumento de la actividad en los mercados de capital y la adopción de la IA, son las oportunidades más prometedoras. Las billeteras digitales como Apple Pay, Venmo, CashApp y Shop Pay continúan aumentando los volúmenes de transacciones. En EEUU, las billeteras digitales representaron el 39% del valor total de las transacciones de comercio electrónico y el 16% del valor de las transacciones en puntos de venta en 2024. Su atractivo radica en la mayor comodidad para el usuario y la reducción de riesgos de fraude, impulsando el cambio desde las entradas manuales de tarjetas, las tarjetas en archivo y el efectivo.

Los proveedores de “compra ahora, paga después” como Afterpay, Affirm y Klarna representaron el 6% de los pagos del comercio electrónico y solo el 1% de los pagos fuera de línea en 2024, pero están ganando terreno. Affirm creció su cartera total de plataforma un 36% interanual, alcanzando los 16.100 millones$ a finales de septiembre de 2025. Como referencia, el gigante de tarjetas Capital One vio declinar su cartera total de préstamos en un -1% hasta los 443.800 millones$ en el mismo período. Anecdóticamente, opciones de pago “paga por banco” están siendo promovidas por comerciantes en los últimos meses. Es una tendencia a observar, ya que estos volúmenes no pasan por las redes de tarjetas. 

Además, hay un cambio en el tono de las políticas en respuesta a la crisis de asequibilidad y la economía “en forma de K”, especialmente en Estados Unidos. El giro hacia intervenciones políticas más populistas crea una oportunidad para las fintech, especialmente aquellas que ofrecen productos de préstamo transparentes para consumidores y pequeñas y medianas empresas (pymes).

Una de las tendencias más transformadoras de 2026 es la adopción de agentes de IA. Los agentes de IA son capaces de realizar tareas de manera autónoma en nombre de un usuario, y pueden aumentar la eficiencia, reducir costos y mejorar la experiencia del cliente al automatizar tareas complejas. En un mundo de finanzas digitales, eso significa que miles de empleos de 'cuello blanco' en instituciones financieras están en peligro por la IA. 

"Aunque los inversores están actualmente enfocados exclusivamente en los efectos disruptivos de la GenIA sobre los negocios tradicionales, observamos un elemento de extrapolación descuidada. Nos recuerda a la era del Covid, cuando se difundió la narrativa de que 'el mundo ha cambiado para siempre' y que fue revisada en la realidad en un periodo de 6 a 12 meses. Creemos firmemente que la mayoría de los incumbentes serán lentos en responder a estos cambios de plataforma, pero que las empresas nativas digitales o 'tech-first' están mucho mejor posicionadas para ajustarse y beneficiarse de la ola de soluciones de IA entrantes", explican los expertos de Robeco.

"En ese sentido, sentimos que fintech y IA son aliados naturales, no enemigos. Una ventaja duradera se orienta hacia el control sobre datos propietarios, infraestructura y redes. Los ganadores a largo plazo estarán donde se genere continuamente datos propietarios, para que se apliquen las economías de 'red natural'. Vemos a las empresas reguladas como mejor protegidas y pensamos que las compañías de plataforma que generan datos conductuales únicos se beneficiarán de la GenIA", añaden.

"Además, observamos que la tecnología blockchain está ganando terreno rápidamente, ya que comenzamos a reconfigurar la infraestructura financiera existente. Las blockchains funcionan como capas neutrales de liquidación y ejecución donde la actividad, la liquidez, los datos y las aplicaciones convergen en carriles compartidos. Estamos en las primeras etapas de una transición donde los servicios financieros se mueven de lo en línea a lo en cadena. Este ecosistema es un aliado natural de la GenIA, ya que grandes enjambres de agentes de IA pueden ser atendidos en tiempo real y a bajo costo. Curiosamente, en esta nueva economía, el valor se acumula no solo a las aplicaciones, sino también a la capa blockchain", recalcan. 

"Dado que la adopción empresarial de GenIA aún está en sus primeras etapas, debemos mantener una mente abierta al elegir ganadores y perdedores, aunque el actual episodio de venta indiscriminada claramente está brindando oportunidades dentro de las Finanzas Digitales", concluyen en Robeco.

19Feb

Las compañías que emprenden una rápida expansión de activos tienden a obtener un rendimiento inferior al de sus pares en períodos posteriores, reflejando sobreinversión competitiva y ampliaciones de capacidad que comprimen los retornos.

Miguel Ángel Valero

Durante décadas, los mercados de renta variable han estado moldeados por el auge de la economía intangible. La asignación de capital se desplazó desde los activos físicos (fábricas, maquinaria, equipos industriales) hacia los activos no físicos (software, datos, propiedad intelectual), lo que permitió escalabilidad, efectos de red y dinámicas de “el ganador se lo lleva todo”. La inversión en intangibles superó el gasto en tangibles en las economías avanzadas a finales de la década de 1990, y hoy los activos no físicos representan la mayor parte del valor corporativo en los principales índices. Este cambio sustenta la concentración del mercado, las valoraciones elevadas y el dominio de las empresas de plataformas digitales.

Sin embargo, el lanzamiento de ChatGPT y el posterior auge de la inteligencia artificial generativa (GenAI) parecen estar remodelando este patrón. El gráfico que aporta un análisis de Robeco compara el gasto de capital (capex) de las acciones de los conocidos como Siete Magníficos -Alphabet, Amazon, Apple, Meta Platforms, Microsoft, Nvidia y Tesla- (barras apiladas) con sus gastos agregados en investigación y desarrollo (I+D) (área gris). Durante la mayor parte del período de la muestra, la I+D superó al capex, lo que es coherente con modelos de negocio de baja intensidad en activos físicos. Pero desde 2023, el capex se ha acelerado con fuerza, ya que las empresas han ampliado centros de datos, capacidad de cómputo e infraestructura de apoyo para escalar la IA. Como resultado, el capex superó a la I+D a mediados de 2024. El período de la muestra abarca desde el primer trimestre de 2012 hasta el cuarto trimestre de 2025.

Más que marcar el fin de la economía intangible, este cambio probablemente refleja su industrialización. La producción de modelos de IA y aplicaciones basadas en datos requiere cada vez más inversiones físicas a gran escala, lo que desplaza el equilibrio de la asignación de capital en el futuro previsible. En este sentido, la tendencia actual representa un renacimiento del capital tangible dentro de una economía intangible. 

¿Qué implica el auge del capex en IA para la selección de acciones? En primer lugar, un capex elevado hoy se traduce en mayores gastos por depreciación en el futuro. Las inversiones físicas se capitalizan en el balance y se deprecian con el tiempo a través de la cuenta de resultados. La incertidumbre en torno a la vida útil de tecnologías que evolucionan rápidamente, como el hardware de IA, complica las previsiones de beneficios, ya que pequeños cambios en las estimaciones de vida útil pueden afectar materialmente la trayectoria de los resultados reportados. 

En segundo lugar, la evidencia histórica sugiere cautela cuando las empresas expanden agresivamente su base de capital. El conocido “efecto inversión” indica que las compañías que emprenden una rápida expansión de activos tienden a obtener un rendimiento inferior al de sus pares en períodos posteriores, reflejando sobreinversión competitiva y ampliaciones de capacidad que comprimen los retornos. Sin embargo, la inversión a gran escala en infraestructura también puede fortalecer las ventajas competitivas de las empresas ya dominantes al reforzar sus economías de escala, profundizar la integración de sus ecosistemas y elevar las barreras de entrada. Las empresas capaces de financiar y desplegar eficazmente dichas inversiones pueden consolidar su liderazgo estratégico. Por tanto, el auge del capex en IA tiene el potencial de afianzar aún más su posición de mercado mediante la construcción de infraestructura de centros de datos. 

Esta tensión entre la posible sobreinversión y el refuerzo de las ventajas competitivas es especialmente relevante en los actuales mercados de renta variable altamente concentrados. Con un peso combinado en el MSCI World cercano al 25%, los 7 Magníficos ejercen una influencia sustancial en los resultados de referencia. La generación de alfa en estrategias activas, sin embargo, no tiene por qué depender en igual medida de este pequeño grupo. 

Una forma de abordar este desafío es mediante un enfoque sistemático y consciente del índice de referencia que enfatice la amplitud en todo el universo global de acciones, como la estrategia Robeco Global Developed Active Equities. En lugar de adoptar grandes posiciones direccionales en un número reducido de acciones de mega capitalización, distribuye el riesgo activo entre cientos de posiciones, guiado por un modelo cuantitativo de selección de acciones y una gestión disciplinada del riesgo. De este modo, la estrategia busca navegar la industrialización de la economía intangible y la incertidumbre introducida por el aumento de la intensidad de capital de manera equilibrada y resiliente.

Mediolanum: buscar carteras con múltiples motores de rentabilidad

Por su parte, Terry Ewing, director de Renta Variable de Mediolanum International Funds, se pregunta qué lecciones deberían extraer los inversores de la corrección en las tecnológicas, del 'AI scare trade. La IA tendrá un impacto profundo en la sociedad, los negocios y la vida cotidiana. Las implicaciones completas de su impacto no pueden determinarse hoy, dado que el ritmo de desarrollo y la mejora de los modelos de IA avanzan a una velocidad sin precedentes. La oportunidad para que las empresas ganen eficiencia y se beneficien de mejoras operativas es evidente, pero conlleva riesgos para muchos modelos de negocio. En los dos últimos años, la progresión de la IA ha impulsado la revalorización bursátil de numerosas compañías. Este año, sin embargo, se observa un cambio significativo, con un mayor escrutinio sobre aquellas empresas tradicionales que podrían verse perjudicadas.

¿Estamos ante una burbuja impulsada por la IA, una corrección normal o un cambio estructural de largo plazo comparable a anteriores olas tecnológicas? Aunque el auge de la inversión en capital vinculada a infraestructuras está plenamente en marcha, todavía nos encontramos en fases tempranas del despliegue de casos de uso de la IA. Existe una 'carrera' entre las mayores tecnológicas globales, cada una tratando de liderar el desarrollo de la 'superinteligencia. Esta competencia no se limita a empresas cotizadas: compañías privadas como OpenAI y Anthropic, desarrolladoras de modelos de lenguaje avanzados, también compiten en este ámbito.

Dado que una parte creciente del gasto en infraestructuras se ha financiado con deuda en los últimos seis meses, ha aumentado la preocupación de los inversores respecto al retorno de esta inversión de escala billonaria. La fuerte caída de los rendimientos de flujo de caja libre de las grandes tecnológicas refleja cuestiones como la circularidad de la deuda, la adecuación de las vidas útiles de amortización y la sostenibilidad de un escenario con hasta diez grandes modelos de lenguaje compitiendo por el liderazgo, cuando en la práctica solo unos pocos probablemente mantendrán modelos de negocio duraderos. En síntesis, el análisis de estas preocupaciones es razonable y ha provocado una corrección saludable en el sector.

¿Deberían los inversores reducir exposición a la IA ahora o se trata de una oportunidad de compra? La IA generará ganadores y perdedores, y la respuesta es hoy mucho más matizada que en los últimos 24 meses. "Esperamos una divergencia de retornos significativamente mayor —ya visible en los últimos tres meses— no solo dentro del sector tecnológico, sino en la mayoría de sectores, como rasgo del comportamiento futuro del mercado", responde. Éste es un entorno propicio para la selección activa de valores. Los inversores podrían verse igualmente recompensados al identificar empresas capaces de integrar la IA de forma eficaz y productiva en su modelo de negocio, más allá de aquellas que simplemente ofrecen servicios vinculados a la IA.

¿Qué implica la rotación actual para los mercados? ¿Otros sectores están en posición de beneficiarse? ¿cuáles? Se ha observado una rotación desde valores de growth y tecnología hacia estilos value y sectores cíclicos. Se trata de un desarrollo saludable para la renta variable, ya que en años recientes los retornos han estado dominados por un reducido número de megacapitalizaciones, "algo que considerábamos poco equilibrado. La reciente ampliación del liderazgo a otros sectores es una señal positiva y debería permitir que la renta variable continúe generando retornos favorables", resalta.

"Los acontecimientos recientes del mercado han puesto de relieve la importancia de la diversificación. Los inversores deberían considerar carteras con múltiples motores de rentabilidad", añade.

"Consideramos que los sectores bancario y farmacéutico están bien posicionados para mejoras de productividad de aquí en adelante. Las industrias más expuestas probablemente a la estandarización experimentarán presión sobre márgenes, con el mercado de consultoría y numerosos proveedores de servicios empresariales en riesgo. Creemos que las industrias vinculadas a infraestructuras energéticas —especialmente gas natural y redes eléctricas— se encuentran en una posición sólida para beneficiarse de crecimiento estructural y expansión de márgenes. Los proveedores de infraestructuras de centros de datos contarán con un respaldo significativo. Las empresas de ciberseguridad también deberían figurar entre los ganadores", apunta.

¿Es previsible que la IA aumente la concentración del mercado o que amplíe las oportunidades entre más compañías? "El impacto positivo de la IA sobre la base de costes de muchas empresas aún no está plenamente reflejado en las valoraciones bursátiles; por ello, comparto la visión de que contribuirá a una ampliación del liderazgo y de los retornos en el mercado", concluye el experto de Mediolanum.

UBS recomienda diversificar posiciones concentradas en tecnología

El UBS CIO Daily aporta que el crecimiento de la inversión (CapEx) de los hiperescaladores puede estar perdiendo fuerza, mientras la competencia entre modelos de IA y en el sector del software se intensifica. Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos teniendo una visión favorable sobre la bolsa estadounidense en su conjunto, aunque recomendamos diversificar las posiciones concentradas en tecnología hacia sectores como industria, bancos, salud, servicios públicos y consumo discrecional. En tecnología, es fundamental ser selectivo"

EEUU: el sector manufacturero empieza a ganar tracción

En este contexto, el sector manufacturero estadounidense empieza a ganar tracción en este inicio de 2026. Una de las grandes promesas de la campaña de Trump fue atraer inversiones a territorio estadounidense y reforzar el empleo industrial, algo que no se había materializado hasta ahora. Sin embargo, en el último mes se crearon 5.000 puestos en la industria manufacturera tras más de año y medio de descensos. Todo apunta a que el impacto de los aranceles está empezando a diluirse, incluso favorecido por las iniciativas para reducir tarifas sobre el acero y el aluminio, y que los segmentos más cíclicos de la economía muestran señales de mejora. 

Las actas de la última reunión de la Fed reflejaron que la mayoría de sus miembros mantienen una postura prudente respecto a la evolución de los precios y requieren más evidencias antes de respaldar una bajada de tipos. Aunque la inflación ha cedido en términos interanuales —parcialmente influida por el vacío estadístico del mes de octubre debido al cierre de la Administración—, los datos más recientes de enero deben analizarse con cuidado. La serie mensual muestra ciertos indicios de repunte en los precios —especialmente en los servicios— que podrían generar inquietud si se consolidan en los próximos meses.

Los pedidos de bienes duraderos superaban las expectativas en diciembre, apuntando a que la inversión se mantendrá firme a comienzos de 2026. Cedieron un -1,4% en el último mes del año, por encima del -2% previsto. No obstante, si excluimos la parte más volátil relacionada con los pedidos de aviones y de defensa, el crecimiento fue del 0,6% mensual, superando las estimaciones de +0,3%.

Las cifras de producción industrial dejan un tono positivo. En enero, asistimos a una variación mensual del +0,7%, por encima del +0,4% estimado y del +0,2% anterior –dato revisado a la baja–. Asimismo, la utilización de la capacidad productiva del sector se elevó hasta el 76,2% desde el 75,7% previo, aproximándose cada vez más al promedio de los últimos 25 años (76,8%).

16Feb

A pesar del debilitamiento de los compromisos climáticos de EEUU, las empresas líderes mundiales en esa materia experimentaron una mejora en sus perspectivas de beneficios, gracias al impulso tecnológico, la caída de los costes de la energía limpia y la aceleración de la adopción de políticas respetuosas con el clima en Europa y Asia.

Miguel Ángel Valero

Desde que el Acuerdo de París de 2015 incluyó los compromisos climáticos en la agenda mundial, ha surgido una nueva pregunta interesante para los inversores, los responsables políticos y los académicos: ¿están las empresas más verdes superando en rentabilidad a sus homólogas intensivas en carbono? Aunque la comparación entre empresas de bajas emisiones y empresas contaminantes puede parecer sencilla, en realidad se esconde una historia financiera sorprendentemente enrevesada sobre expectativas, riesgos, política y el precio del capital.

El segundo mandato de Trump ha cambiado el panorama de la inversión climática. Los cambios en la política estadounidense dieron un impulso a los beneficios de las empresas más contaminantes en EEUU. Pero los líderes climáticos siguen superando a los rezagados, lo que refleja su potencial de beneficios. "A primera vista, la idea parece intuitiva. Si el mundo se preocupa cada vez más por el calentamiento global y empieza a abrazar la energía limpia las empresas con bajas emisiones de carbono deberían tener mejores perspectivas de crecimiento. Y, de hecho, una de las razones por las que las acciones verdes podrían haber superado a las más contaminantes (también denominadas 'marrones') es sencilla: las expectativas de beneficios", explica un análisis de Robeco.

Es posible que los inversores subestimaran la rapidez con que crecerían las tecnologías verdes y la fuerza con que cambiaría la demanda. Cuando se revisaron al alza las previsiones de beneficios, los precios de las acciones subieron en consecuencia. Las empresas con altas emisiones, como los productores de petróleo, las mineras de carbón y los grandes emisores industriales, podrían haber visto menos sorpresas positivas.

Pero hay otro mecanismo más sutil, al que se presta mucha menos atención: el coste del capital. Se trata esencialmente de la rentabilidad esperada que exigen los inversores por poseer las acciones de una empresa. Si esa rentabilidad esperada aumenta, el precio de la acción baja, aunque la actividad de la empresa siga siendo la misma. Es aquí precisamente donde entra en juego la política climática. Cuando los grandes inversores institucionales desinvierten en industrias que consumen muchos combustibles fósiles, a menudo lo justifican no solo por motivos morales, sino también por el riesgo que entrañan. Las empresas intensivas en carbono se enfrentan a una normativa más estricta, activos bloqueados, la volatilidad de la demanda y las responsabilidades futuras.

Estos riesgos implican que las empresas intensivas en carbono deberían tener un coste de capital más elevado. A medida que los inversores se marchan, los precios de las acciones bajan, lo que aumenta la rentabilidad esperada.

"Los valores más contaminantes pueden quedar rezagados simplemente porque el mercado esté menos dispuesto a poseerlos, y no necesariamente porque sus beneficios sean decepcionantes. Irónicamente, una vez que ese mayor coste de capital está totalmente descontado, la teoría predice el efecto contrario: las empresas marrones deberían acabar obteniendo mayores beneficios, compensando a los inversores por su elevado riesgo climático. Esto es lo que algunos investigadores denominan prima de riesgo del carbono", resaltan los expertos de Robeco.

¿Qué ha ocurrido en la realidad? Para averiguarlo, los investigadores de Robeco han construido modelos cada vez más sofisticados que vinculan las cotizaciones bursátiles a las expectativas de crecimiento a largo plazo y a la evolución del coste del capital. "Cuando estimamos estos modelos y comprobamos los resultados, empieza a surgir una imagen clara", subrayan.

En EEUU, en los años inmediatamente posteriores al Acuerdo de París el coste del capital o la rentabilidad esperada de las empresas marrones aumentó 0,55 puntos porcentuales en comparación con empresas verdes similares. Estas últimas son el tercio de las empresas de cada sector con la menor intensidad de emisiones de carbono; las empresas marrones son el tercio con la mayor intensidad.

Así lo muestran las barras azules del gráfico. Se trata de una reevaluación significativa de los mercados financieros. Y, en particular, esta diferencia de 0,55 puntos porcentuales entre las acciones marrones y las verdes se mantuvo más o menos igual hasta las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre de 2024.

La política cambió con Trump. Se derogaron las normas climáticas, EEUU abandonó el Acuerdo de París y se redujeron las subvenciones a las energías limpias. La presión sobre las empresas contaminantes disminuyó, y los inversores reaccionaron del mismo modo. Aunque Trump también se retiró del Acuerdo de París durante su primer mandato, el retroceso en las políticas climáticas ha sido mucho más agresivo en el segundo.

Desde entonces, la diferencia en el coste del capital entre las empresas marrones y las verdes se ha reducido hasta situarse en 0,30 puntos porcentuales. Para los inversores en valores con emisiones más altas, ésta fue una buena noticia. Un coste de capital más bajo eleva automáticamente las valoraciones. En efecto, la inversión de la política estadounidense impulsó la rentabilidad de las empresas que consumen grandes cantidades de carbono.

"En Robeco no nos gusta tanto la distinción entre empresas verdes y marrones. En cambio, evaluamos si las empresas tienen planes creíbles para descarbonizar o desarrollar nuevas tecnologías para acelerar la transición a la energía limpia. Aquellos con buenos planes los etiquetamos como 'líderes climáticos' y a los que no los tienen los llamamos 'rezagados climáticos'", explican.

A pesar del debilitamiento de los compromisos climáticos de EEUU, las empresas líderes mundiales en materia climática experimentaron una mejora en sus perspectivas de beneficios Aunque existe un solapamiento sustancial entre ambos conceptos, la distinción es importante, ya que algunas empresas marrones están realizando una transición creíble para convertirse en verdes. ¿Pero qué pasa con estos líderes climáticos, estas empresas con bajas emisiones o en proceso de transición que se suponía que iban a sufrir las consecuencias de estos cambios de política? ¿Han sido castigados por hacer lo 'correcto?

Los datos sugieren lo contrario. A pesar del debilitamiento de los compromisos climáticos de EEUU, las empresas líderes mundiales en materia climática experimentaron una mejora en sus perspectivas de beneficios, gracias al impulso tecnológico, la caída de los costes de la energía limpia y la aceleración de la adopción de políticas respetuosas con el clima en Europa y Asia. Así lo muestran las barras naranjas del gráfico. Esas revisiones al alza de los beneficios se tradujeron en un aumento de los precios de las acciones, independientemente de la deriva política de Estados Unidos.

"¿Ha merecido la pena apostar por la sostenibilidad? Depende de cómo se mida. Las empresas marrones de EEUU recibieron un impulso a corto plazo cuando se retiraron las políticas climáticas estadounidenses. Pero las empresas líderes mundiales en clima siguen registrando un crecimiento mejor de lo esperado. Hay algo que está claro: la historia del mercado tras el Acuerdo de París tiene muchos más matices de lo que parece, y no se trata solo de una victoria para la energía limpia. Se trata de un cambio de expectativas, reveses geopolíticos, riesgos revalorizados y un recordatorio de que, en los mercados financieros, el cambio climático ya no es una amenaza futura abstracta. Ya está influyendo en los precios hoy mismo", concluye el análisis de Robeco.