Miguel Ángel Valero
Como se esperaba, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decidido mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales. Su evaluación actualizada vuelve a confirmar que la inflación debería estabilizarse en el objetivo del 2% a medio plazo. La economía sigue mostrando capacidad de resistencia en un entorno mundial difícil. El bajo nivel de desempleo, la solidez de los balances del sector privado, la ejecución gradual del gasto público en defensa e infraestructuras y los efectos favorables de las anteriores bajadas de los tipos de interés están respaldando el crecimiento.
"Al mismo tiempo, las perspectivas son aún inciertas, debido especialmente a la actual incertidumbre referida a las políticas comerciales globales y a las tensiones geopolíticas", subraya el Consejo de Gobierno, que tiene la determinación de asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y aplicará "un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria". En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria. El Consejo de Gobierno no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos.
Los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito se mantendrán sin variación en el 2,00 %, el 2,15 % y el 2,40 %, respectivamente.
El tamaño de las carteras del APP y del PEPP está disminuyendo a un ritmo mesurado y predecible, dado que el Eurosistema ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo. El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios.
Lagarde: cinco recetas para impulsar Europa
En su comparecencia, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, defiende que la inflación "está en un buen lugar", alejando por tanto la posibilidad de una bajada de tipos; admite que el Consejo de Gobierno trató la fortaleza del euro frente al dólar, pero recuerda que no existe un mandato de colocar a éste en una determinada posición, y deja muy claro que no renuncia ser una divisa con mayor peso en el mundo. Además, le gusta Kevin Warsh (a quien "conoce bien" porque coincidieron en Nueva York durante la Gran Crisis Financiera de 2007) como relevo de Powell en la Fed.
El principal mensaje de la presidenta del BCE no fue monetario, sino el anuncio de cinco medidas para impulsar Europa que llevará a la cumbre europea del 12 de febrero: frenar el crecimiento de la deuda pública; fomentar las inversiones estratégicas y las reformas estructurales; aprovechar al máximo las capacidades del mercado único, suprimiendo o reduciendo los aranceles internos; lograr una mayor integración de los mercados de capitales, la Unión del ahorro y la inversión y la Bancaria; y acelerar la puesta en funcionamiento del euro digital.
Ebury: no habrá cambios en los tipos este año
Lagarde reiteró que la política monetaria se encuentra en un "buen momento" y que los riesgos para las perspectivas de inflación y crecimiento siguen siendo "en términos generales equilibrados". Sus comentarios sobre la reciente apreciación del euro, que se ha revertido parcialmente desde la nominación de Warsh para la Fed, sugieren que aún no han sonado las alarmas en el BCE. Aun así, la fortaleza de la moneda es claramente un punto que merece una estrecha vigilancia.
"La reafirmación de Lagarde de que el BCE no tiene como objetivo un tipo de cambio específico no sorprende a nadie. Sin embargo, su observación de que una mayor apreciación del euro podría empujar la inflación por debajo de las expectativas actuales justifica las expectativas del mercado de que el próximo movimiento de política probablemente sea una reducción de tipos que una subida. Seguimos esperando que los tipos de política monetaria del BCE se mantengan sin cambios durante todo 2026", opinan los analistas de Ebury.
Creand: la divisa importa
Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand Asset Management, pone el foco en la apreciación del euro: "La divisa importa". Cree que el BCE no se encuentra en disposición de cambiar el mensaje ni de indicar claramente cuándo se producirían nuevas bajadas, ni de señalar que se inclina hacia subidas. Los tipos se mantienen en el 2%. Además, su comunicado permanece prácticamente sin cambios respecto al de diciembre. El actual nivel de tipos permite al BCE situarse en una posición cómoda por si, en el futuro, hubiera que hacer frente a eventuales shocks económicos.
De hecho, Lagarde ha mencionado la presión que, potencialmente, podría provocar sobre la economía la actual incertidumbre comercial. Vuelve a reconocer que la inflación está totalmente controlada y que harán que se acerque al 2% que tienen como objetivo. De este modo, el mercado sigue estimando que durante todo el año 2026 no habrá cambios en los tipos de interés.
La apreciación del euro en el último año y su impacto desinflacionista sí podrían aumentar la probabilidad de bajadas de tipos del BCE, que actuarían como freno potencial a la apreciación del euro, pues mantener la estabilidad de la divisa sí les importa. "Lo más interesante de la rueda de prensa ha girado en torno a las preguntas sobre la divisa y, efectivamente, reconoce que lo están monitorizando", señala.
Fidelity: el BCE se puede ver obligado a actuar a lo largo de 2026
Salman Ahmed, responsable global de macro y asignación estratégica de activos en Fidelity International, insiste en que el BCE ha mantenido sin cambios los tipos de interés y la orientación futura, tal y como se esperaba, con pocos cambios respecto a su narrativa de que, desde su perspectiva, la situación actual es satisfactoria. En cuanto a las perspectivas económicas, el BCE se ha apoyado en los sólidos datos de crecimiento del cuarto trimestre para reafirmar su mensaje de resistencia del crecimiento, pero "vemos algunos riesgos de que la reciente lectura de enero, con una inflación por debajo de lo previsto, pueda mantenerse. Aunque es probable que los tipos se mantengan en el corto plazo, seguimos viendo riesgos claros de que esta inflación inferior a la prevista pueda resultar persistente, lo que podría impulsar al BCE a actuar a lo largo del año".
La reciente caída de la inflación en servicios es coherente con la esperada desinflación salarial, mientras que la desviación comercial respecto a China también sigue siendo un factor relevante que "refuerza nuestra visión de riesgos a la baja para la inflación, junto con una mayor apreciación del euro". En el lado contrario, el BCE vigilará cualquier persistencia en las subidas de los precios de las materias primas.
Además, "vemos riesgos en la transmisión de la política monetaria a través de un endurecimiento de las condiciones de financiación, ya que las recientes encuestas del BCE y los datos de tipos de interés bancarios apuntan a condiciones de financiación más estrictas para las empresas. Esto podría llevar al BCE a plantearse si es necesario actuar para evitar que el entorno financiero general se vuelva excesivamente restrictivo", apunta.
Swisscanto: tipos altos durante más tiempo
Vincent Lagger, Senior Portfolio Manager Multi-Asset en Zürcher Kantonalbank, gestora de los fondos Swisscanto, considera que el BCE ha reforzado "su compromiso con una política monetaria restrictiva que, por ahora, parece sostenible." Esta decisión subraya una prudente filosofía de “tipos altos durante más tiempo”, ya que el Consejo de Gobierno sigue siendo cauteloso ante las persistentes presiones sobre los precios. A pesar del decepcionante bajo crecimiento en la mayoría de las economías de la zona euro y del aumento de la incertidumbre (geopolítica y comercial), el foco principal del BCE continúa firmemente anclado en su mandato de inflación del 2%.
El mantenimiento de los tipos se apoya en la resiliencia de la inflación subyacente, especialmente en el sector servicios, mientras que la inflación general ha retrocedido. Los responsables de política monetaria temen que una relajación prematura pueda deshacer los avances logrados durante el último año y siguen considerando que la política actual se encuentra en una posición adecuada. Además, la persistencia de un fuerte crecimiento salarial exige un periodo de observación para garantizar que los factores inflacionarios internos estén plenamente contenidos.Al mantener el statu quo, el BCE está, en la práctica, ganando tiempo para evaluar el impacto del euro fuerte y de las tensiones comerciales sobre la economía real. El mensaje es claro: el camino hacia la normalización será gradual, basado en los datos y sin prisas.
Robeco: riesgo sesgado hacia tipos más bajos
Los expertos de Robeco, por su parte, subrayan que el BCE expresa confianza en la resiliencia de la economía, en un entorno internacional incierto, y menciona el “despliegue gradual del gasto público en defensa” como un factor que respalda el crecimiento. El comunicado no mencionó la fortaleza del euro, pese a comentarios recientes de algunos responsables del BCE.
Lagarde señala que los riesgos para las perspectivas económicas están, en términos generales, equilibrados. Admite la fortaleza del euro como una fuerza desinflacionaria, pero subraya que este efecto ya se había incorporado en las previsiones del personal técnico de diciembre. Resta importancia a la reciente caída de la inflación y apunta a las proyecciones a medio plazo, afirmando que “no está cambiando nada en absoluto en el escenario base”. "En conjunto, la visión del BCE parece equilibrada, aunque Lagarde podría haber sonado más dovish (más acomodaticia) en las respuestas a algunas preguntas", señalan.
"Esperamos que el BCE se mantenga a la espera en las próximas reuniones. Más adelante, nuestro escenario base sigue siendo de tipos estables, pero con un riesgo sesgado hacia tipos más bajos en el actual entorno internacional incierto", concluyen.
Pictet: creciente malestar por un euro más fuerte
“El umbral para que cambie su postura monetaria sigue muy alto”, opina Frederik Ducrozet, director de análisis macroeconómico en Pictet WM. “Si la UE logra poner en marcha parte de la agenda, incluyendo la Unión del Mercados de Capitales, un euro fuerte puede ser el precio a pagar”, argumenta.
Que no quepa duda, el BCE sigue firmemente en pausa. Los tipos de interés se mantienen sin cambios, siendo la decisión unánime. Su presidenta Lagarde ha concluido que los riesgos para las perspectivas económicas son en general equilibrados, aunque la situación es algo menos cómoda.
Pero, en la rueda de prensa, por lo demás aburrida, hay un par pequeños cambios que indican creciente malestar en el BCE respecto a un euro más fuerte: La declaración indica "un euro más fuerte que el último año" como riesgo para la actividad económica, además de los aranceles. El BCE señala que un euro más fuerte puede reducir la inflación "más allá de las expectativas actuales", en comparación con "más de lo esperado" en diciembre.
Lagarde ha dedicado mucho tiempo a las interacciones de apreciación de la moneda con la actividad económica y la inflación, así como las implicaciones financieras de un "euro global". Ha intentado restar importancia a los recientes movimientos de tipo de cambio, señalando que el euro se revaloriza desde marzo del año pasado, pero confirmó que se han discutido y que el BCE "vigila de cerca" los mercados de divisas. Normalmente el BCE responde que no apunta al tipo de cambio, pero el mensaje hoy es que una mayor apreciación de la moneda nos acercaría más al umbral de dolor.
En la medida en que la apreciación del euro es resultado de la diversificación de los inversores fuera de EEUU, de la depreciación dólar, como de mejores perspectivas para la Eurozon, el BCE puede hacer poco al respecto. Es la típica situación en que es poco probable que una bajada de tipos de interés solucione el problema. Además, hay razones para estimar que la repercusión del tipo de cambio en actividad y la inflación han disminuido gradualmente a lo largo de la última década.
En un discurso reciente, el gobernador Philip Lane asocia "una apreciación del 10% del euro a lo largo de varios años con una desinflación de hasta 0,6% tras aproximadamente un año y una inflación notablemente baja tres años" Con esa elasticidad, una apreciación del 5% del euro ponderado por comercio desde marzo pasado puede reducir la inflación en 0,3%. Así que una apreciación de aproximadamente 1% desde la reunión del BCE en diciembre solo añadiría un impacto des inflacionario de 0,05%.
Lagarde ha indicado que los responsables políticos de la eurozona deben centrarse más bien en futuras reformas estructurales para potenciar la integración económica y financiera. Si la UE logra poner en marcha al menos parte de la ambiciosa agenda, incluyendo la Unión del Mercados de Capitales, una moneda más fuerte puede ser el precio para pagar por el éxito, lo menos preocupante.
Mientras, los últimos datos de inflación de enero introducen cierto riesgo a la baja a corto plazo. La subyacente bajan al 2,2% frente a la previsión del BCE de 2,4% para el primer trimestre. "Con todo seguimos esperando que el BCE permanezca en pausa en 2026. El umbral para que el BCE cambie su postura monetaria sigue muy alto", insiste.
DWS ve el tipo en el 2% durante todo 2026
Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, cree que el mensaje de la reunión de del BCE volvió a ser claro: la política monetaria se encuentra en una posición adecuada y, por ello, el tipo de facilidad de depósito se ha mantenido sin cambios en el 2,0 %. En un contexto de desafíos globales, los riesgos para las perspectivas económicas se consideran, en términos generales, equilibrados. También crece la confianza en que el objetivo de inflación del 2% seguirá cumpliéndose a medio plazo, ya que los datos publicados en las últimas semanas confirman cada vez más el escenario base actual del BCE. No deben sobreinterpretarse datos aislados —como la inflación de enero, que descendió hasta el 1,7 %—.
Aunque el tipo de cambio fue objeto de debate en la reunión, la mayor parte de la apreciación se produjo el año pasado y, por tanto, ya está reflejada en las proyecciones de crecimiento e inflación. En este contexto, da la impresión de que el escenario base tendría que cambiar de forma sustancial para que el BCE ajustara su orientación de política monetaria. "Por ello, esperamos que el tipo de la facilidad de depósito se mantenga en el 2% durante 2026", apunta.
Uno de los mensajes clave de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, fue la llamada a impulsar el tan necesario fortalecimiento de la zona euro y de su economía. Se esperan propuestas relevantes en los próximos días. Más allá de fomentar un mayor crecimiento y mejoras de la productividad en Europa, el debate también incluye el gasto conjunto en defensa y la emisión de eurobonos, un aspecto que, en particular, será seguido muy de cerca por los mercados de capitales.