03 Nov
03Nov

Miguel Ángel Valero

Las elecciones de medio mandato en EEUU sed han celebrado con la popularidad del presidente Donald Trump en mínimos y con un acercamiento a Irán sospechosamente oportuno en los últimos días, lo que ha provocado una caída en los precios del petróleo de cerca del 10%, aunque sin romper la barrera de los 100$/barril. Los últimos datos de exportaciones indican que, a pesar de las presiones preelectorales de Irán y los ataques, los países del Golfo han sido capaces de seguir incrementando las exportaciones, que alcanzan niveles de 15,9 millones de barriles por día, un 90% sobre el promedio de 2025. 

Tras las votaciones para la renovación completa de la cámara baja, 35 puestos del Senado y 36 Gobernadores estatales, se espera que los demócratas sean capaces de recuperar la cámara baja por una mayoría de dígito simple –no se espera un vuelco total–, mientras que, en el lado del Senado, la disputa es más difícil. Los demócratas deben ganar 4 sillas de manera neta, con varios estados tradicionalmente republicanos que deben darse la vuelta como por ejemplo Texas y Alaska. Con los datos actuales, los más probable es que los republicanos pierdan al menos una cámara y esto tiene unas consecuencias limitadas.

Por un lado, Trump podría seguir teniendo facultades en restricciones a las exportaciones (hace un mes hablaba de limitar exportaciones de diésel), aranceles (aunque hay ciertos límites también judiciales, tiene bases para seguir aplicando agenda comercial) e inmigración. Por otro lado, implica una mayor supervisión la Administración, más dificultades para aprobar los nombramientos propuestos por Trump –especialmente si pierde el Senado– y una menor capacidad en medidas impositivas como la eliminación del impuesto sobre los carburantes. 

No obstante, la limitación más importante viene del lado presupuestario. No se han aprobado aún los presupuestos anuales para 2027 y por el momento continúan operando con una extensión de los de 2026.  Así que es previsible que los demócratas intenten retrasar la aprobación de estos presupuestos hasta que se conforme el nuevo Congreso y así tener más influencia. Además, Trump perdería la posibilidad de aprobar partidas de gasto e ingresos con el proceso de reconciliación, con el cual le era suficiente con una mayoría simple en el Senado, en lugar de 2/3 como suele ser el proceso normal. Éste fue precisamente el procedimiento utilizado para sacar adelante los presupuestos de 2026 y la Big Beautiful Bill (la reforma fiscal de Trump) y como aspira a seguir financiando la guerra de Irán. 

También destaca la relevancia de las elecciones gubernamentales, pues la llegada de los demócratas a algunos Estados podría frenar las concesiones y permisos para el desarrollo de los centros de datos. Los resultados podrían tardar varios días en consolidarse, especialmente en el Senado, en los que el resultado dependerá de Estados como Alaska en el que se hace una votación por preferencias –se pone en orden de preferencia a todos los candidatos–, lo que requiere que estén todas las papeletas, algo que no sucederá hasta el 18 de noviembre. 

Trump no ha cesado en sus intentos de cuestionar y modificar algunos aspectos del proceso electoral. El Tribunal Supremo rechazó la petición de la Administración para excluir cerca de 20.000 papeletas en California, al considerar insuficientes los argumentos de que no eran ciudadanos estadounidenses. California, el estado más poblado del país y uno de los principales bastiones demócratas, ya había obtenido resoluciones favorables en veredictos previos. En primera instancia, un juez federal cuestionó la fiabilidad de los datos empleados por la Administración, señalando que personas identificadas anteriormente por el Gobierno federal como supuestos no ciudadanos en otros estados habían resultado ser, en realidad, ciudadanos estadounidenses naturalizados. Posteriormente, el Tribunal de Apelaciones también rechazó la petición de bloquear dichas papeletas, subrayando la autoridad de los estados para administrar sus procesos electorales y garantizar la integridad de las elecciones. Finalmente, el Tribunal Supremo desestimó de forma rápida la solicitud de emergencia presentada por la Administración.

Trump lleva años denunciando un supuesto fraude electoral generalizado en EEUU. La Administración ya intentó restringir el voto por correo, una modalidad utilizada con mayor frecuencia por votantes demócratas, aunque ese intento también fue rechazado por el Tribunal Supremo. Y continúa sosteniendo que las elecciones presidenciales de 2020, ganadas por Joe Biden, estuvieron marcadas por fraude y ha acusado reiteradamente a diversos estados de facilitar el voto de personas no ciudadanas. No puede descartarse un incremento de la tensión política si Trump o una parte del Partido Republicano cuestionan la legitimidad o el resultado de los comicios.

Extensión de ciclo expansivo en las fábricas

Mientras, la confianza de los empresarios de las manufacturas de EEUU supera las expectativas en octubre y apunta a una extensión del ciclo expansivo. El índice ISM manufacturero repuntó un punto en octubre y ascendió hasta niveles de 55,5, superando ampliamente las expectativas y manteniéndose por décimo mes consecutivo en terreno de expansión económica. Por componentes la lectura fue sólida, dado que el subíndice de empleo bajó menos de lo esperado situándose en 52,4 desde el 52,7 previo. Además, los nuevos pedidos avanzaron ligeramente (55,5 vs. 55,3 anterior) y la cartera de pedidos pendientes disminuyó, lo que sugiere que parte del incremento de la actividad se apoyó en trabajos acumulados más que en una aceleración significativa de los encargos. Sin embargo, los inventarios de los clientes continúan en niveles considerados demasiado bajos, lo que respalda la producción futura. 

También destaca la sorpresa positiva de la caída del índice de precios pagados, que descendió hasta 75,2 puntos desde 77,9, corrigiendo parte del fuerte aumento registrado en septiembre. El porcentaje de empresas que reportaron mayores costes disminuyó del 58,6% al 53,1%, un dato que apunta a una menor presión inflacionista por el lado de los costes industriales.

Industria fuerte y costes disparados dan munición a la Fed para subir tipos en diciembre desde el 3,75%-4%.

En cambio, el gasto en construcción decepcionó en septiembre, un dato que esconde una economía a dos velocidades: la construcción privada estuvo afectada negativamente por la debilidad del segmento residencial, mientras que la inversión en centros de datos volvió a destacar, manteniendo tasas de crecimiento extraordinarias gracias al auge de la inteligencia artificial (IA) El gasto total en construcción cayó un 1,9% mensual en septiembre, muy por debajo de las previsiones que apuntaban a un incremento del 0,3%. El dato de agosto fue revisado al alza hasta +2%, desde +0,9% previamente publicado. 

Por componentes, lo relevante fue que la construcción residencial privada retrocedió un 5,5%, frente al crecimiento del +3,6% del mes anterior. La principal causa fue el desplome del gasto en reformas y mejoras de viviendas (-13%) al tiempo que la construcción de viviendas unifamiliares y multifamiliares se mantuvo prácticamente estancada. 

Frente a esta debilidad, la construcción no residencial continúa sostenida, con un avance del +1,1% mensual, que estuvo impulsada por la fortaleza de la inversión en centros de datos. El gasto destinado a centros de datos aumentó un +8,6% mensual y acumula un espectacular avance del +90,3% interanual, acelerándose respecto al 81,1% registrado el mes anterior. Esta evolución confirma que la expansión de las infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial continúa siendo uno de los principales motores de inversión en Estados Unidos.

Crédito y Caución: 2,2% de alza del PIB este año y 2,6% en 2027

La economía estadounidense sigue mostrando un crecimiento estable y resistente, en un contexto económico marcado por tensiones geopolíticas e incertidumbre arancelaria. Según el Economic Outlook de Crédito y Caución, se espera un incremento del PIB de EEUU del 2,2 % en 2026 y del 2,6 % en 2027, a pesar de que los efectos de la guerra con Irán han provocado un aumento de los precios de la energía y una menor demanda exterior. El precio de la gasolina, que representa el 3,5% del gasto medio de los hogares estadounidenses, ha bajado desde el alto el fuego alcanzado en junio, pero todavía sigue siendo un 25% más alto que antes de la guerra. 

Al mismo tiempo, el conflicto en Oriente Medio ha acelerado las exportaciones de petróleo y gas de Estados Unidos hasta niveles récord. El motor más claro del crecimiento está siendo la inversión relacionada con la IA, que generó casi un tercio del crecimiento total de 2025. El gasto en centros de datos, fabricación de semiconductores, infraestructura en la nube y redes eléctricas se ha convertido en una importante inyección de inversión empresarial. Gracias a ello, EEUU ha podido sostener el crecimiento a pesar del endurecimiento de las condiciones financieras y del entorno económico. 

El gasto real de los hogares ha seguido creciendo, aunque a un ritmo más lento que antes. Sin embargo, la tasa de ahorro personal cayó al 2,6% en 2025, frente a una media del 4,6%, lo que parece indicar que los hogares están destinando una mayor parte de sus ingresos a mantener el gasto frente a la subida de precios. El mercado laboral, relativamente equilibrado, está respaldando el consumo, pero el paro de larga duración ha aumentado en más de medio millón durante el último año y lleva una tendencia al alza desde 2023. 

La incertidumbre sobre la política comercial sigue planteando riesgos a la baja para las perspectivas económicas de Estados Unidos, agravados por el impacto de la guerra con Irán. El desconcierto en torno a los futuros aranceles, las posibles represalias, el aumento de la inflación y el ajuste de la cadena de suministro sigue siendo elevado, lo que lastra la confianza empresarial. 

Incluso si los precios de la energía continúan bajando como se espera, la crisis derivada del conflicto en Oriente Medio ha puesto de manifiesto, una vez más, la vulnerabilidad de la estructura de crecimiento de EEUU, cuya resistencia general depende cada vez más de un conjunto limitado y temporal de factores, como la inversión en IA, el apoyo fiscal continuado y las ventajas de la producción energética nacional.

UBS: la Fed subirá tipos a un ritmo moderado

“Esperamos que la Fed suba los tipos a un ritmo moderado. Los inversores deberían mantener una exposición diversificada a la renta variable y añadir de forma selectiva bonos de calidad”, opina Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management.

Evli: el impacto en Bolsa y en bonos será limitado

Valtteri Ahti, Chief Strategist de la gestora nórdica Evli, cree que la economía estadounidense ha sido sólida, con un crecimiento a una tasa anualizada de más del 2%, pero la elevada inflación, en particular la de la gasolina, ha pasado factura a los republicanos. Las políticas de Trump de imponer aranceles y embarcarse en una guerra en Oriente Medio han contribuido a la inflación y a las preocupaciones por el coste de vida, que son cuestiones clave para los votantes. Presumiblemente, la guerra en Irán ha perjudicado al partido incluso más allá de su impacto inflacionario, ya que es profundamente impopular entre la mayoría de los votantes estadounidenses.

El índice de aprobación del presidente Donald Trump se situó en el 34% en una encuesta de CNN realizada del 15 al 18 de octubre, entre las cifras más bajas de cualquiera de sus mandatos. El promedio de encuestas de RealClearPolitics se situó en el 38%.

Es casi seguro que los republicanos perderán la Cámara de Representantes, lo que significa que la administración Trump ya no podrá aprobar legislación fiscal partidista, y la financiación del gobierno requerirá un acuerdo bipartidista. En su lugar, la administración dependerá de los poderes ejecutivos, principalmente en comercio y política exterior. La administración aún podrá hacer nombramientos, como los de gobernadores de la Reserva Federal. Si los demócratas se hacen con el Senado, los nominados de la administración afrontarán un proceso de confirmación disputado.

Perder la Cámara de Representantes significa que, en la práctica, la política económica quedará bloqueada durante el resto de la administración Trump. Por esta razón, ha adelantado su política económica prorrogando recortes fiscales que estaban a punto de expirar.

Esta secuencia también se produjo en la anterior administración Trump, que comenzó con importantes recortes fiscales, perdió las elecciones de mitad de mandato y luego se centró en política exterior y nombramientos. Los recortes fiscales que se legislaron en la primera administración Trump fueron luego renovados en la segunda, tras la etapa de Joe Biden.

Es probable que el impacto en los mercados bursátiles y de bonos sea limitado. Históricamente, se considera que los mercados reciben bien un gobierno dividido porque la inacción ofrece previsibilidad y estabilidad.

Podría sostenerse que un gobierno bloqueado sería algo negativo. Después de todo, Estados Unidos está registrando déficits presupuestarios equivalentes al 6% del PIB, mientras que la deuda federal bruta se sitúa cerca del 130%. 

De hecho, éste es precisamente el caso de Francia, que registra un déficit presupuestario de alrededor del 5% del PIB y una ratio de deuda pública sobre PIB cercana al 120%. El diferencial entre los rendimientos franceses y alemanes a diez años, una medida de la prima de riesgo francesa, se ha ampliado en alrededor de 0,7 puntosdesde finales de agosto, hasta aproximadamente 1,5 puntos, el nivel más alto desde la crisis del euro.

Al mercado le preocupa que el sistema político francés no sea capaz de contener el déficit presupuestario, y que esto pueda ser así con independencia de quién gane las elecciones. Podría hacerse una predicción similar sobre EEUU pero el mercado de bonos parece relativamente poco preocupado: con alrededor del 5%, los rendimientos estadounidenses a diez años están en líneas generales en consonancia con el crecimiento nominal del PIB.

Está claro que distintas economías tienen distintos umbrales de deuda desde la perspectiva del mercado. EEUU puede mantener un presupuesto más pródigo que quizá cualquier otro país. Sin embargo, esto no significa que no exista un umbral, avisa este experto.

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