El estudio global Be Invested de Fidelity sugiere que los inversores europeos están cada vez más familiarizados con la creciente variedad de estrategias de inversión disponibles a través de los fondos cotizados (ETF).La investigación, realizada entre 6.500 inversores minoristas de toda Europa, revela que los ETF se están consolidando como una parte habitual de las carteras de inversión, ya que el 35% de los inversores europeos afirma haber invertido en ETF o ETP (Exchange Traded Products, o productos cotizados, una familia que agrupa ETF, ETC y ETN que se negocian en Bolsa igual que una acción y replican un activo o índice subyacente).
Además, el 31% de los inversores europeos asegura comprender la diferencia entre los ETF activos y los pasivos, un nivel de conocimiento significativo si se tiene en cuenta que los primeros son una incorporación relativamente reciente. Esta creciente comprensión de los ETF activos también se refleja en los datos del mercado. Según ETFGI, los activos gestionados por ETF en Europa alcanzaron un máximo histórico de 3,77 billones$ a cierre de mayo de 2026, tras registrar entradas netas récord de 220.900 millones en lo que va de año. Los ETF activos están contribuyendo de forma significativa a este crecimiento, con casi 20.300 millones en entradas netas en lo que va de 2026, casi el doble del volumen registrado en el mismo periodo de 2025.
La encuesta de Fidelity revela que los inversores se sienten atraídos por los ETF principalmente por su facilidad para operar (44,8%), su diversificación (43,2%) y sus costes competitivos (41,4%), lo que pone de manifiesto el papel que desempeñan estos vehículos a la hora de facilitar el acceso a oportunidades de inversión de forma sencilla y flexible.
No obstante, el estudio también refleja una "Europa a dos velocidades" en cuanto al grado de madurez del mercado de ETF. Países como Alemania, Reino Unido y Suiza encabezan la adopción de estos productos, combinando mayores niveles de inversión con un mejor conocimiento de los distintos enfoques de gestión. Alemania registra el mayor porcentaje de inversores que entienden la diferencia entre los ETF activos y pasivos (47%), seguida del Reino Unido (39%) y Suiza (38%).
En España y los Países Bajos, el conocimiento es más moderado y la adopción mantiene un ritmo constante, con un 35,1% y un 32,7% de los inversores, respectivamente, que afirman comprender la diferencia entre ETF activos y pasivos. En cambio, Francia e Italia se sitúan algo por detrás, con un 28,7% y un 27,9%, respectivamente.
Brecha de edad
Los datos también revelan una marcada diferencia entre generaciones en la forma en que los inversores utilizan los ETF, tanto en términos de conocimiento como de comportamiento inversor. Los inversores más jóvenes encabezan el conocimiento sobre estos productos: el 44% de las personas de entre 18 y 34 años afirma comprender la diferencia entre los ETF activos y pasivos, frente a solo el 20% de los mayores de 55 años. De hecho, el 65% de este último grupo reconoce no entender esta distinción.
Aunque los inversores más jóvenes muestran una mayor familiaridad con los ETF, sus motivaciones son diferentes. Les influye menos el coste (38%) que a las generaciones de mayor edad y conceden más importancia a la facilidad de uso (46%). En cambio, los inversores de entre 35 y 54 años son los más sensibles a las comisiones (43%), mientras que los mayores muestran una mayor tendencia a confiar en las recomendaciones de profesionales. No obstante, en todos los grupos de edad se mantienen constantes los principales motivos para invertir en ETF: su simplicidad, accesibilidad, costes competitivos y capacidad para ofrecer una diversificación eficiente.
Stefan Kuhn, Responsable de Distribución de ETF de Fidelity International, afirma: "El mercado de ETF ofrece hoy a los inversores europeos más opciones que nunca. Tanto si buscan una exposición amplia al mercado mediante estrategias pasivas como soluciones de gestión activa diseñadas para desenvolverse en mercados cada vez más complejos, el formato ETF proporciona acceso a una amplia gama de capacidades de inversión. Es alentador que casi uno de cada tres inversores europeos ya comprenda la diferencia entre los ETF activos y pasivos, especialmente teniendo en cuenta el rápido desarrollo del mercado de ETF activos en Europa. A medida que continúa la innovación, ayudar a los inversores a entender los distintos enfoques disponibles -y cómo pueden contribuir a diferentes objetivos de inversión— será clave para reforzar su confianza. El fuerte impulso que han registrado los ETF activos hasta ahora demuestra que los inversores valoran cada vez más poder elegir entre distintos enfoques de inversión. Tanto los ETF activos como los pasivos pueden desempeñar un papel importante en una cartera, en función de los objetivos, el horizonte temporal y el perfil de riesgo de cada inversor".
