12May

Trump llega a la reunión con Xi Jinping con el conflicto de Oriente Medio sin resolver, lo que facilita una reiteración de la tregua comercial entre EEUU y China.

Miguel Ángel Valero

El tira y afloja vuelve a escena tras el intento fallido de acercamiento de EEUU. El ala militar iraní continúa marcando el ritmo de las negociaciones, mientras que el segmento civil, encabezada por el presidente Masoud Pezeshkian, trata de recabar apoyos internos para impulsar el acuerdo. Para el mandatario persa, el “caramelo” que supondría el acceso a los 100.000 millones$ en activos iraníes congelados justificaría iniciar la vía conciliatoria. Un dinero que serviría para la reconstrucción de una economía lastrada por graves desequilibrios inflacionistas, exacerbados por el conflicto, con  incrementos de hasta el 400% en el precio de los medicamentos, o subidas salariales prometidas a los empleados públicos que nunca llegan a materializarse.

Sin embargo, la Guardia Revolucionaria mantiene intacto su objetivo estratégico de controlar el estrecho y exhibir su capacidad de disuasión, con el fin de neutralizar cualquier atisbo de cambio de régimen. Desde esta óptica, consideran que prolongar la presión sobre Trump y sobre sus intereses políticos puede terminar doblegando la voluntad del presidente estadounidense y forzar una salida “digna” de un conflicto que sigue erosionando su capital político. 

No obstante, el efecto podría ser el contrario: la Administración norteamericana podría reactivar el Project Freedom, cuya ejecución a pleno rendimiento supondría un golpe directo al eje negociador iraní.

Además, EEUU ya no es el único actor que desafía el bloqueo. ADNOC, la compañía petrolera emiratí, está enviando buques con los transpondedores apagados y explorando vías para sortear las restricciones del estrecho. Aunque estas operaciones siguen siendo minoritarias, reflejan el creciente nivel de riesgo que asume el país árabe para preservar el flujo de exportaciones.

A las puertas de la reunión entre Trump y Xi, todo apunta a que el presidente estadounidense desviará el foco mediático hacia un encuentro concebido, previsiblemente, como una operación de marketing político en la gestión de la relación con su principal competidor estratégico. Este giro permitiría posponer un acercamiento con Irán y, al mismo tiempo, dejar que la asfixia sobre el petróleo iraní empiece a producir efectos, algo que debería hacerse visible en los últimos días de la semana. En ausencia de tensiones evidentes en el suministro energético occidental —el Brent no ha regresado a los máximos alcanzados durante el conflicto— y con las Bolsas en niveles récord, parece probable que Trump opte por mirar hacia otro lado en el corto plazo, confiando en que el paso del tiempo juegue a su favor, aun a riesgo de que esta estrategia encierre un doble filo.

Fidelity: el déficit de EEUU superará el 6,5% del PIB por los menores aranceles

Peiqian Liu, Economista para Asia del equipo de macro global y asignación de activos de Fidelity, cree que las expectativas de un gran acuerdo integral entre EEUU y China son bastante bajas, ya que éste es el primero de varios puntos de contacto entre ambos líderes este año. Habrá una cumbre de APEC en Shenzhen, la reunión del G20 en Miami, y una posible visita recíproca del presidente Xi a EEUU a finales de este año, a medida que continúen las negociaciones.

Dada la variedad de asuntos pendientes de tratar —incluidos comercio, tecnología, controles sobre las cadenas de suministro y cuellos de botella (así como otros temas geopolíticos, como Taiwán e Irán)—, "esperamos que la conversación entre líderes sea más estratégica y de carácter general. El trabajo preparatorio previo a la cumbre fue limitado y creemos que los resultados concretos también podrían ser modestos, centrándose más en orientaciones cualitativas que en medidas de política específicas. Nuestra lectura de los medios y de las comunicaciones oficiales indica que la agenda bilateral probablemente estará dominada por cuestiones geopolíticas, como acelerar una resolución en Oriente Medio y facilitar la reapertura del estrecho de Ormuz. Las cuestiones relativas a Taiwán también podrían ser tema de conversación, aunque tenemos expectativas moderadas de que se logre algún avance significativo". 

"En materia de comercio y aranceles, esperamos que el mensaje clave sea la reiteración de la tregua comercial, mientras que EEUU podría tratar de reconstruir sus 'muros arancelarios' tras el fallo sobre la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) y el próximo vencimiento de la Sección 122", añade.

China probablemente aceptará ampliar sus compras de productos agrícolas y energéticos estadounidenses a cambio de algunas concesiones, como un alivio arancelario. Las conversaciones sobre las exportaciones de bienes tecnológicos y el control de las exportaciones de tierras raras pueden ser más complejas, pero "esperamos estabilidad en el corto plazo mientras ambos países continúan reduciendo riesgos en sus respectivas cadenas de suministro. En conjunto, nuestro escenario base es que se prorrogue el acuerdo de Busan de 2025 y que se mantengan los arreglos actuales en materia de tecnología y cadenas de suministro, con aranceles efectivos de EEUU sobre China sin cambios, en torno al 25%-30%".

La semana pasada, el Tribunal de Comercio Internacional anuló, por 2 votos a 1, los aranceles globales del 10% impuestos en virtud de la Sección 122. Estos aranceles se introdujeron como un sustituto más suave de los aranceles de la IEEPA, que fueron invalidados en febrero, lo que supone otro revés para la estrategia arancelaria de la Administración Trump. El tribunal dictaminó que no se había cumplido el umbral legal para utilizar la Sección 122, en concreto, que no existía una crisis de balanza de pagos que cumpliera los requisitos. Esto refuerza el rechazo judicial previo al uso de poderes ejecutivos de tipo “emergencia” para imponer aranceles amplios. No es una medida cautelar de alcance universal. El fallo se aplica de forma limitada solo a los demandantes, por lo que, por ahora, los aranceles generales del 10% siguen vigentes.

La Administración Trump ya ha recurrido y, según los precedentes, es probable que obtenga una suspensión mientras el caso avanza en instancias superiores. Esto probablemente mantendría los aranceles en vigor durante el proceso judicial. Las medidas de la Sección 122 son temporales. Están limitadas a 150 días salvo prórroga del Congreso y ya estaban previstas para expirar el 24 de julio. Es posible que el proceso de apelación se prolongue más allá de esa fecha. Para entonces, esperaríamos que la Administración reconstruyera los muros arancelarios utilizando vías legales más duraderas, en particular la Sección 301 y la Sección 232. La USTR ya ha iniciado investigaciones sobre excesos de capacidad estructurales en 16 economías, orientadas a recrear los aranceles de la IEEPA que los tribunales anularon. También se están poniendo a prueba algunos acuerdos arancelarios existentes, con EEUU planeando elevar de nuevo los aranceles a los automóviles de la UE del 15% al 25%. En esencia, el fallo no descarrila el destino final de la política comercial de EEUU. Sin embargo, el camino hacia ese destino se está volviendo más volátil y costoso a medida que la Administración busca una base legal más sólida. 

Aunque la estrategia a largo plazo se mantiene intacta, la principal implicación a corto plazo es que, si el fallo definitivo invalida los aranceles de la Sección 122, el Gobierno probablemente tendría que devolver los derechos recaudados bajo ellos, incluso si los aranceles ya han expirado. Esto reflejaría el proceso de reembolso que ahora está comenzando para los aranceles de la IEEPA invalidados. Los aranceles del 10% de la Sección 122 añaden alrededor de 3 a 4 puntos a la tasa arancelaria efectiva y han recaudado aproximadamente 8.000 millones$ al mes. En 150 días, ello implicaría unos 40.000 millones en posibles devoluciones, además de los 150.000 millones a 170.000 millones estimados vinculados a los aranceles de la IEEPA. 

Para los importadores y las pequeñas empresas, esto supondría un impulso relevante de liquidez, especialmente a medida que la economía absorbe el shock del petróleo. No está claro si las empresas trasladarán este colchón a los consumidores manteniendo bajos los precios finales, pero, en cualquier caso, supone un apoyo para el sector privado. Para el Gobierno federal, sin embargo, empeora un panorama fiscal ya de por sí exigente. La recaudación arancelaria ya ha caído casi un 30% desde su máximo de octubre hasta situarse en torno a 25.000 millones al mes en abril. La tasa arancelaria efectiva también ha descendido aproximadamente al 7%, desde un máximo de seguimiento cercano al 12%. Esto está por debajo tanto de las proyecciones de la Congressional Budget Office (CBO) como de "nuestras estimaciones anteriores". Si se combina con las obligaciones de reembolso, la brecha frente a las proyecciones actuales podría superar los 250.000 millones en el ejercicio fiscal, o aproximadamente el 0,8%-0,9% del PIB. Aunque esto apoye el crecimiento, este deterioro de los ingresos es inequívocamente negativo para las perspectivas fiscales.

"Según nuestras estimaciones actuales, el déficit de EE. UU. podría ampliarse por encima del 6,5% del PIB cuando acabe el ejercicio 2026, frente al 5,8% del escenario base", apunta el experto de Fidelity. 

El fallo puede debilitar marginalmente la base legal de la Administración, pero es poco probable que cambie la dirección política de la política comercial de EEUU. Para la reunión Trump-Xi de esta semana, la cuestión más relevante es si ambas partes ven valor en una desescalada táctica. El fallo judicial añade ruido legal, pero todavía no supone un cambio decisivo en el poder de negociación. 

UBS: la selección sigue siendo clave ante una geopolítica incierta

Los precios del petróleo siguieron subiendo, ya que sigue sin estar claro el camino para poner fin al conflicto en Oriente Medio. El sentimiento del mercado se debilitó antes de la apertura europea, con los futuros del Stoxx Europe 600 apuntando a una caída del 0,6%. Sin embargo, el lunes el índice de referencia logró registrar una modesta subida del 0,1%, mientras que el S&P 500 avanzó hasta marcar un nuevo máximo histórico. La demanda sostenida de inteligencia artificial y el sólido crecimiento de los beneficios empresariales han impulsado al alza las Bolsas mundiales durante las últimas seis semanas, pero en UBS creen que la selección sigue siendo clave para desenvolverse en un entorno geopolítico incierto y en un panorama de IA que evoluciona rápidamente. Los sólidos resultados empresariales de compañías vinculadas a la IA, la energía y los recursos, y la longevidad ponen de relieve el crecimiento a largo plazo. La menor correlación entre acciones subraya la importancia de la selectividad. Es probable que la innovación siga siendo un factor clave para el crecimiento a largo plazo.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos recomendando a los inversores que mantengan posiciones en nuestras temáticas de innovación transformacional, ya que creemos que cada una de estas tendencias estructurales puede generar oportunidades de mercado de varios billones de dólares y nuevos líderes durante la próxima década”. Y añade: “La mayor volatilidad de las acciones individuales y la menor sincronización entre ellas pueden favorecer estrategias más activas y ágiles, incluyendo asignaciones dinámicas para reflejar cadenas de valor en rápida evolución, ir más allá de la inversión indexada y utilizar estrategias estructuradas oportunistas que busquen aprovechar una mayor volatilidad implícita para generar rentabilidad y adquirir acciones a niveles más bajos”.

Columbia Threadneedle: los mercados obvian la mayor crisis energética de la historia

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, resalta que el S&P cerró el viernes en máximos históricos, y el índice VIX (que mide la volatilidad del S&P) se sitúa en niveles relativamente bajos (17), por debajo de la media a largo plazo. Se disparó a lo largo de marzo debido a las preocupaciones en torno a Oriente Medio, pero recientemente se ha restablecido la calma. "Hemos asistido a un fuerte repunte en EEUU, así como a ganancias en otros mercados, a pesar de que el estrecho de Ormuz sigue cerrado, el suministro energético está bajo presión y un acuerdo de paz concreto aún está lejos. Resolver este cierre prolongado es de vital importancia para los mercados financieros y la economía mundial. Parece que los mercados de renta variable no están teniendo plenamente en cuenta el impacto de lo que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) describe como la mayor crisis energética de la historia. En cambio, han tendido al alza desde sus mínimos de marzo, impulsados en gran medida por una temporada deresultados positiva en EEUU especialmente en el sector tecnológico".

Los mercados del sudeste asiático también han destacado por sus impresionantes ganancias, sobre todo Corea del Sur, que ha generado una rentabilidad de alrededor del 80% en lo que va de año. Una vez más, aparentemente sin tener en cuenta ningún problema significativo a largo plazo derivado del conflicto del Golfo. 

Los movimientos en los mercados de renta fija, sin embargo, apuntan a un contexto más complicado, ya que los mercados reflejan los posibles impactos de los acontecimientos.

En cuanto a la dispersión geográfica entre mercados, el sólido rendimiento actual de EEUU contrasta con los últimos 12-18 meses, durante los cuales se quedó rezagado respecto a otras regiones. Los excelentes rendimientos del sector tecnológico han sido el principal motor, pero es importante recordar que los índices estadounidenses se han visto impulsados al alza por un grupo relativamente reducido de grandes empresas. Sin embargo, nos alienta que los sólidos resultados empresariales se hayan generalizado en todo el mercado. 

"Si el conflicto llegara a su fin, ¿veríamos cómo se desvanece el rendimiento superior de EE. UU. respecto a otras regiones? Los resultados han sido, en general, aceptables en todas las zonas geográficas, por lo que probablemente tendremos que esperar y ver qué ocurre. Si nos fijamos específicamente en los activos del Reino Unido, sigue habiendo mucho ruido político, con el primer ministro Kier Starmer bajo una presión continua. Dada la incertidumbre en torno a un posible desafío a su liderazgo, es probable que veamos una prima de riesgo elevada en los bonos del Estado hasta que haya mayor claridad", advierte.

"A pesar de que el índice VIX muestra una disminución de la volatilidad, seguimos viendo riesgos, sobre todo en torno a las restricciones en el suministro energético. Asia y Europa parecen ser las más afectadas, dada su dependencia de las importaciones de energía. En conjunto, el contexto económico general sigue siendo relativamente favorable, y mantenemos una visión ligeramente constructiva sobre la renta variable. No obstante, las posiciones se revisan constantemente y estamos siguiendo de cerca los datos que reflejan el impacto de la crisis energética. Tras los recientes y fuertes movimientos alcistas, por ejemplo, hemos consolidado algunas ganancias", añade.

UBP: contexto macro complicado

La última Perspectiva Semanal de UBP: Mercados en movimiento: resultados empresariales frente a geopolítica, destaca que la renta variable global prolongó su rally, impulsada por la notable fortaleza del sector tecnológico y una destacada temporada de resultados: el crecimiento del beneficio por acción (BPA) del S&P 500 en el primer trimestre alcanzó el +27,7%, el doble de las expectativas iniciales. Los mercados emergentes superaron el rendimiento general, liderados por Taiwan y South Korea. Bajo la superficie, el contexto macroeconómico sigue siendo complicado: persisten las presiones inflacionistas, la confianza de los consumidores ha alcanzado un mínimo histórico y la geopolítica está dominando las perspectivas de los tipos de interés. El conflicto con Irán sigue impulsando la volatilidad de los precios del petróleo y de los tipos de interés, mientras que la cumbre entre EEUU y China de esta semana y los datos del índice de precios al consumo (IPC) serán los catalizadores clave atener en cuenta. Los fundamentos del crédito siguen siendo sólidos. El oro se mantiene firme. El dólar sigue oscilando dentro de un rango.

Ebury: el estancamiento de la paz no impide un repunte de las divisas de LatAm

Las principales divisas latinoamericanas, salvo el peso colombiano, le ganaron terreno al dólar, a pesar del fracaso de las conversaciones entre Irán y EEUU. Hasta ahora, el recrudecimiento del conflicto y la tensión geopolítica habían impulsado al dólar como divisa refugio. Sin embargo, el dólar está reaccionando cada vez menos a los vaivenes de las negociaciones con Irán. "Creemos que los mercados siguen descontando una desescalada lenta y progresiva, factor que probablemente esté pesando sobre el dólar e impulsando los activos de riesgo y, entre ellos, las Bolsas estadounidenses", apuntan en Ebury. De momento, la reacción de los principales bancos centrales de Latinoamérica al encarecimiento energético está siendo relativamente contenida. El banco central de México ha anunciado el final del ciclo de recortes y probablemente mantenga una pausa prolongada. El de Chile y  Perú parece que harán lo propio. En Brasil se espera que el  ciclo de recortes persista, aunque probablemente acabe siendo menos agresivo de lo estimado antes de la guerra. El único banco central que está manteniendo una postura marcadamente hawkish está siendo el colombiano, dada la inflación desbocada y el desanclaje total de las expectativas de los consumidores.

  • Real brasileño (BRL): prosiguió su tendencia alcista, respaldado por unos PMI de abril claramente expansivos y por el tono cauteloso que transmiten las minutas de la última reunión de política monetaria del Banco Central de Brasil (BCB). Por un lado, la actividad económica brasileña mostró una recuperación en abril. El PMI compuesto se situó en 52,4 puntos, frente a la contracción de 49,9 del mes anterior. Se trata de un rebote que también se ha observado en otras economías durante abril, coincidiendo con la distensión del conflicto en Oriente Medio. Por otro lado, las minutas del BCB reforzaron la expectativa de que el banco continuará con su “ciclo de calibración”. No obstante, la mención de que el comité podría ajustar el ritmo y la magnitud de los recortes en función de la evolución del conflicto sugiere que el BCB está dispuesto a reducir la relajación monetaria si las circunstancias lo justifican. Por ahora, lo más probable es que mantenga recortes modestos de 25 puntos básicos (pb) mientras evalúa el desarrollo de los acontecimientos. A pesar de haber revisado al alza su propia proyección de inflación y de observar un cierto desanclaje en las expectativas de los consumidores, el banco considera que el anterior ciclo de subidas de tipos sigue pesando sobre la economía. 
  • Peso chileno (CLP): es la divisa que mejor desempeño mostró frente al dólar. Las minutas del Banco Central de Chile (BCCh) reflejaron que el comité no tiene prisa por alzar las tasas de interés ante el repunte de los precios energéticos y que la estrategia de mantener una pausa prolongada “seguía vigente”. En este sentido, los últimos datos de actividad económica y de inflación refuerzan esta postura. El Imacec se contrajo en marzo por tercer mes consecutivo (-0,1%) debido, en parte, a una contracción de la producción minera. Esta desaceleración de la actividad económica, junto con la contención de las presiones inflacionarias subyacentes, nos sugieren que el mejor camino para el BCCh es mantener las tasas estables en el futuro inmediato. 
  • Peso colombiano (COP): fue la divisa que peor se comportó, por segunda vez consecutiva, tras la sorpresiva pausa que llevó a cabo el Banco de la República de Colombia (BanRep) en su última reunión de política monetaria, frente a las expectativas de una subida de tipos. Tal y como desvelaron las minutas de la reunión, la decisión se tomó por unanimidad y buscaba evitar que cualquier ajuste se interpretase como una acción política en el actual contexto electoral. A pesar de las pausas, las comunicaciones de BanRep apuntan un apetito notable por continuar el ciclo de subidas, dadas las presiones inflacionarias, el desanclaje total de las expectativas inflacionarias y el dinamismo que está mostrando la actividad económica y el mercado laboral. Dado que hemos entrado en temporada electoral, con la primera vuelta a la vuelta de la esquina (31 de mayo), el peso podría sufrir algunas turbulencias en las próximas semanas. En todas las encuestas parece que el candidato de izquierdas, Iván Cepeda, saldría ganador en la primera vuelta, siendo más ajustados los posibles resultados de segunda vuelta. Más allá del frente político, esta semana estaremos atentos al dato de crecimiento del PIB en el primer trimestre, que se publicará este viernes. 
  • Peso mexicano (MXN): ha comenzado mayo con excelente pie, acabando por recuperar el terreno que había perdido frente al dólar desde que comenzó la guerra de Irán. Las minutas de la última reunión de política monetaria de Banxico, en la que recortó las tasas 25pb, reflejaron que el actual ciclo de recortes ha llegado a su fin. Por otro lado, los pronósticos de inflación general fueron revisados al alza en el corto plazo, aunque se sigue esperando una convergencia hacia el nivel objetivo en 2027. Del comunicado del banco extraemos que el listón para que se produzca una subida de tipos está bastante alto y probablemente observemos un mantenimiento de tasas prolongado. La desescalada en Irán, el buen comienzo de las negociaciones del T-MEC y el desempeño positivo de la economía estadounidense, de la cual depende estrechamente la mexicana, están impulsando al peso recientemente. Veremos si consigue ganarle aún más terreno al dólar. 
  • Sol peruano (PEN): ha recuperado la mitad del terreno perdido frente al dólar desde que se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Con más del 99% del voto escrutado y un escaso margen entre el segundo y el tercer candidato, todo apunta a que será una lucha entre izquierda y derecha: Sánchez frente a Keiko Fujimori. Polymarket apunta a una victoria de ésta en segunda vuelta con una probabilidad implícita del 64%, impulsada por un sentimiento anticastillista más fuerte que el antifujimorismo. De confirmarse esta victoria, probablemente veríamos un repunte mayor desde los niveles actuales del sol. Esta semana está cargada de macro con la publicación de la tasa de desempleo y los datos del PIB de marzo el viernes y la reunión del BCRP el jueves, para la cual no se esperan movimientos de tipos.

El mercado inmobiliario de EEUU sigue sin reactivarse

Mientras tanto, las ventas de viviendas de segunda mano siguen débiles en EEUU. Tras caer a mínimos de los últimos nueve meses, en abril registraron un ligero repunte, lo que no anticipa una reactivación del mercado inmobiliario. En el mes las ventas repuntaron un 0,2% mensual hasta un nivel de 4,02 millones de unidades anualizadas, una cifra débil teniendo en cuenta que entramos en el periodo del año en el cual habitualmente se acelera la compraventa de viviendas. De cara a los próximos meses, con unos costes de financiación altos –el tipo hipotecario a 30 años supera el 6,4%–, a lo que se une la subida de los precios de la gasolina, serán factores que continuarán pesando en la demanda. Es relevante que los compradores de primera vivienda bajaron hasta el 33% de las transacciones, una ligera reducción frente al nivel del año pasado. Por otro lado, aunque siguen recuperándose, los inventarios de viviendas en venta siguen en niveles históricamente bajos. Alcanzaron máximos para un mes de abril desde 2019 situándose en 1,47 millones de unidades (vs. 1,45 millones en abril del año pasado), pero todavía lejos de los 1,87 millones de promedio entre 2015-2019, lo que significaría que, al ritmo de ventas de abril, el stock acumulado cubriría 4,4 meses de la demanda. Este es uno de los factores que siguen soportando los precios: en abril el incremento interanual fue del 0,9% hasta situar la mediana en los 417.700$ (un récord para un mes de abril y cerca del máximo histórico de la serie, que fueron 432.700 $ registrados en el pasado mes de junio).

El Banco de Japón ultima subida de tipos

Por otra parte, el Banco de Japón abre la puerta a una nueva subida de los tipos de interés en su próxima reunión. Coincidiendo con el día en que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se reúne en Tokio con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, la autoridad monetaria de Japón ha publicado el resumen de conclusiones de su reunión de abril. El documento refleja un tono claramente restrictivo. Varios miembros del banco central se mostraron a favor de elevar el tipo de referencia en un futuro próximo, e incluso apuntaron a la posibilidad de un movimiento ya en junio. Uno de ellos afirmó que es “bastante posible” que se produzca una subida en la próxima reunión, aun cuando la evolución del conflicto en Oriente Medio siga siendo incierta. En la misma línea, otro miembro señaló que, si las tensiones se prolongan, será necesario llevar el tipo de interés oficial hasta su nivel neutral. Un tercero subrayó la necesidad de seguir corrigiendo el tipo de interés real negativo para prepararse ante los efectos de segunda ronda de las subidas de precios. En la reunión del 28 de abril, el consejo decidió mantener los tipos sin cambios en el 0,75% por una votación dividida de 6 votos a favor y 3 en contra. A pesar de ello, las previsiones de inflación subyacente fueron revisadas al alza de forma significativa, desde el +1,9% estimado en enero hasta el +2,8%. De cara a la próxima reunión de política monetaria el 15 y 16 de junio, los mercados asignan actualmente una probabilidad del 77% a una subida de tipos.

11May

China acude a la cumbre con EEUU en una posición geopolítica que se ha fortalecido durante el conflicto con Oriente Medio, y su economía ha demostrado ser relativamente resiliente frente a las perturbaciones en el suministro.

Miguel Ángel Valero

La guerra en Oriente Medio dispara un 27% la demanda de vivienda de lujo en España por parte de compradores de esa región. La inestabilidad en Oriente Medio convierte a España en un mercado inmobiliario de lujo prioritario para los compradores e inversores de esa zona. La creciente tensión geopolítica en Oriente Medio está generando un movimiento cada vez más relevante de grandes patrimonios hacia mercados considerados seguros.

Según datos de The Simple Rent, red inmobiliaria especializada en vivienda de lujo, España se está consolidando como uno de los principales destinos del dinero procedente de Oriente Medio, impulsando un nuevo ciclo de crecimiento en el segmento premium. La demanda procedente de compradores de Oriente Medio ha aumentado un 27% en el primer trimestre de 2026, coincidiendo con el incremento de la incertidumbre en la región.

Este crecimiento se refleja tanto en el volumen de consultas como en el cierre de operaciones vinculadas a compradores procedentes de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y Turquía, que priorizan estabilidad, seguridad jurídica y calidad de vida en Europa. El precio medio de las viviendas demandadas por este perfil se sitúa entre 3,2 millones y 6,5 millones€, con un aumento del interés por activos ultra prime superiores a los 8 millones.

“En contextos de incertidumbre, el capital busca estabilidad. España se está posicionando como uno de los principales destinos para grandes patrimonios que buscan proteger y diversificar sus activos”, subraya Sonia Campuzano, CEO de The Simple Rent.

Este incremento de la demanda coincide, además.  con un entorno que sigue tensionando la oferta. El encarecimiento energético, el aumento de costes de construcción y la baja rentabilidad del desarrollo inmobiliario continúan ralentizando la generación de nuevo producto, especialmente en ubicaciones prime.

Este desequilibrio entre oferta y demanda refuerza la escasez estructural del mercado y apunta a un crecimiento sostenido de los precios, con previsiones que sitúan el incremento por encima del 10% en 2026 en determinadas zonas.

“La combinación de mayor demanda internacional y una oferta limitada está acelerando el posicionamiento de España como refugio inmobiliario global”, insiste Sonia Campuzano.

El análisis de The Simple Rent identifica tres grandes focos de interés para este tipo de comprador:

  • Madrid se consolida como principal destino urbano, con especial protagonismo de zonas como Salamanca, Chamberí, El Viso o La Moraleja. En estos mercados, la demanda procedente de Oriente Medio ha crecido un 22%, con preferencia por viviendas amplias, seguras y bien ubicadas.
  • En la Costa del Sol, especialmente en Marbella, Benahavís y Sotogrande, la demanda ha aumentado un 31%, impulsada por la búsqueda de segundas residencias en entornos exclusivos.
  • Por su parte, Ibiza y Baleares mantienen su posicionamiento como destinos ultra premium, con un crecimiento del 18%, centrado en propiedades únicas, con alto nivel de privacidad.

El ticket medio en estas ubicaciones supera los 4,5 millones€, con un aumento progresivo de operaciones por encima de los 7 millones.

El perfil de comprador procedente de Oriente Medio presenta características muy definidas. Se trata de un cliente que prioriza:

  • Viviendas de gran superficie (400–900 m²)
  • Urbanizaciones privadas con seguridad
  • Alta privacidad
  • Proximidad a aeropuertos internacionales
  • Propiedades listas para entrar a vivir
  • Espacios exteriores amplios

Además, se observa un cambio relevante en la motivación de compra. Más allá de la inversión, muchos compradores buscan establecer una base residencial estable en Europa, alineada con criterios de seguridad y planificación patrimonial.

El aumento de la demanda internacional está impactando directamente en la dinámica del mercado premium. El tiempo medio de venta en propiedades superiores a 3 millones€ se ha reducido un 15% Las operaciones off-market han aumentado un 19% Crece la competencia por activos de alta calidad.

“Estamos viendo cómo determinadas propiedades se venden incluso antes de salir al mercado. El comprador internacional valora especialmente la seguridad, la privacidad y la exclusividad”, recalca la CEO de The Simple Rent.

Las previsiones de The Simple Rent apuntan a una continuidad de esta tendencia si se mantiene el actual contexto internacional, con un crecimiento adicional de la demanda de Oriente Medio entre un 20% y un 25% en 2026 y un incremento acumulado de hasta el 40% en 2027; subidas de precios en zonas prime entre el 6% y el 9% anual; aumento del 15% en operaciones superiores a 5 millones€.

“La geopolítica está redefiniendo los flujos de inversión global, y España se está consolidando como uno de los principales destinos del capital internacional en el sector inmobiliario de lujo”, subraya Sonia Campuzano.

Tres meses de bloqueo de Ormuz cuando se reúnen Trump y Xi Jinping

Mientras, el memorándum presentado por EEUU a Irán no ha logrado acercar posturas. En su propuesta inicial, Washington ofrecía levantar las sanciones a Irán a cambio de que Teherán suspendiera el enriquecimiento de uranio durante un período de entre 12 y 15 años y facilitara el libre tránsito por el estrecho. Sin embargo, Irán rechazó el componente nuclear del plan. Aunque algunos medios estadounidenses informaron de que Teherán estaría dispuesto a transferir parte de sus reservas de uranio a un tercer país –sin desmantelar sus instalaciones nucleares–, la prensa iraní negó la veracidad de esas afirmaciones.

EEUU parece barajar otra alternativa para abrir el estrecho si el acuerdo se sigue resistiendo. La operación de escolta Project Freedom permitió el cruce con éxito de dos buques. Aunque su implementación fue de apenas un día, el tránsito de otros tres buques destructores estadounidenses sugiere que Washington estaría tanteando las capacidades iraníes y se podría reactivar la operación de escolta más adelante. 

Irán presenta una posición cada vez más débil ante la evidente fragmentación del régimen: por un lado, se encuentra el presidente, quien aboga por mantener abierta la vía negociadora. Por otro, la línea dura del estamento militar, encabezada por el general Vahidi, busca sabotear las negociaciones mediante los ataques armados contra embarcaciones y los Emiratos Árabes.

Se calcula que en Irán se han destruido cerca de un millón de empleos y los funcionarios no han cobrado en los últimos dos meses. A esta situación se suma la creciente tensión en el almacenamiento de petróleo, que podría alcanzar niveles críticos esta misma semana. Fuentes del Ministerio de Energía indican que ya se han iniciado recortes de producción. Si se ven obligados a cerrar los pozos más antiguos, implicaría la pérdida potencial de entre 300.000 y 500.000 barriles diarios de forma permanente.

El reloj sigue avanzando y Ormuz continúa bloqueado. Con el conflicto con Irán acercándose a los tres meses de duración, Trump considera “totalmente inaceptable” la respuesta de Irán a su última propuesta de paz, lo que aleja nuevamente las expectativas de un acuerdo inminente.

Precisamente cuando se va a celebrar la cumbre entre Trump y Xi Jinping, prevista del 13 al 15 de mayo en China. Este encuentro, que ha sido aplazado en varias ocasiones, se producirá en un entorno marcado por divergencias estructurales entre ambas potencias y las discusiones girarán entre la geopolítica y el comercio internacional. 

En este contexto, los dos mandatarios tratarán de presionar y alcanzar algún tipo de acuerdo que internamente pueda ser valorado como positivo para la economía de sus países, pero de fondo sabiendo que ambas potencias necesitan alcanzar algún tipo de acuerdo para evitar un daño económico mayor:

  • En la geopolítica: el conflicto actual con Irán frente al futuro de Taiwán. Un elemento central será la dependencia energética de China respecto a Irán, dado que absorbe la mayor parte de las exportaciones petroleras iraníes (más del 80%), beneficiándose de descuentos significativos pese a las sanciones estadounidenses y posicionando a China como principal socio estratégico de Teherán. Por otro lado, la cuestión de Taiwán sigue siendo un riesgo latente, con Pekín presionando a Washington para que limite su apoyo militar a la isla, mientras que EEUU mantiene su postura sin cambios relevantes.
  • En el apartado comercial: acceso a semiconductores frente al suministro de tierras raras. Se anticipan conversaciones sobre cadenas de suministro estratégicas, en particular tecnologías relacionadas con la adopción de inteligencia artificial, áreas donde la rivalidad tecnológica entre ambos países se ha intensificado. En este punto, EEUU pretende seguir limitando el acceso de empresas chinas a los semiconductores más avanzados, mientras que China presiona con restricciones en el acceso a las tierras raras. 

Más allá de este punto esencial, la agenda de la cumbre incluye la negociación de un nuevo marco institucional –un posible “consejo de comercio”– orientado a regular el intercambio de bienes no sensibles, con especial foco en sectores como agricultura, energía y aeronáutica. Reuniones previas entre responsables económicos de ambos países, sugieren la posibilidad de avances concretos y que esta cumbre podría traducirse en compromisos de importación de bienes por parte de China, un elemento clave para la narrativa de política industrial estadounidense. 

Ibercaja Gestión: año y medio del segundo mandato de Trump

El segundo mandato de Donald Trump como presidente de EEUU está cerca de alcanzar la marca del año y medio. Si ya en el país norteamericano acostumbran a comenzar a evaluar a sus máximos mandatarios a partir de sus primeros 100 días, los casi 16 meses que acumula el magnate permiten no solo analizar decisiones concretas, sino cuál está siendo (o no) su impacto real. En su primer mandato, dio un uso agresivo del instrumento arancelario, generó tensiones comerciales (especialmente con China), aplicó rebajas fiscales y mostró una relación ambigua con los mercados. Esto ya mostró a Trump como un presidente que aprovechaba la volatilidad como herramienta, aunque quizá más para negociaciones, puesto que en última instancia tendía a modular sus decisiones cuando el impacto en los mercados o la economía era excesivo.

Es éste, precisamente, el origen de un concepto que ha calado especialmente en la segunda etapa del magnate como presidente de EEUU: el término “TACO”, siglas de “Trump Always Chickens Out”. Esta expresión se ha popularizado para describir ese patrón que parece recurrente en su toma de decisiones: amenaza, reacción del mercado y posterior rectificación o suavización.

Pero ¿cuáles están siendo las consecuencias de este comportamiento en la economía y los mercados financieros globales?:

  • Abril de 2025: Vuelven los aranceles. El “Día de la Liberación”, con la imposición de aranceles por parte de la Administración Trump, supuso un shock relevante para los mercados y las perspectivas económicas globales. El arancel medio de las importaciones estadounidenses pasó rápidamente de niveles cercanos al 2% a superar el 20%, alimentando temores de recesión e inflación que dominaron el discurso del mercado en los primeros compases del periodo. Sin embargo, la evolución posterior ha sido menos lineal de lo previsto. La introducción de pausas, extensiones y acuerdos parciales permitió una rápida adaptación de empresas y consumidores: adelantaron importaciones, reorganizaron cadenas de suministro y ajustaron inventarios. Como resultado, el impacto sobre el crecimiento global ha sido moderado y la actividad ha mostrado una resiliencia superior a la esperada, incluso con efectos positivos acorto plazo derivados de este adelantamiento. En el plano inflacionario, los aranceles no provocaron un repunte abrupto. Su traslado a precios finales ha sido gradual, limitando el impacto inmediato, aunque ya empieza a reflejarse en bienes con mayor exposición a importaciones. El ajuste, además, no se ha producido solo vía precios, sino también mediante distorsiones en los flujos comerciales y un aumento de la incertidumbre que ha condicionado tanto la inversión como el comportamiento de los activos financieros. De forma relevante, el dólar no actuó como mecanismo de compensación (como en episodios anteriores), sino que se depreció, amplificando parte del impacto económico de las medidas. En conjunto, los aranceles han configurado un entorno en el que el crecimiento se mantiene, pero sobre una base más frágil, con mayor incertidumbre y efectos que se han ido trasladando progresivamente al conjunto del sistema económico.
  • De abril de 2025 en adelante: debate sobre la debilidad del dólar. La debilidad del dólar es otra de las principales anomalías del ciclo actual. Desde el inicio del segundo mandato de Trump, la divisa estadounidense se ha depreciado de forma significativa, rompiendo con su comportamiento alcista habitual en entornos de tensión comercial. En un contexto de crecimiento global y menor demanda de activos refugio, el dólar ha perdido atractivo. A ello se suman el aumento del riesgo geopolítico y las dudas sobre la independencia de la política monetaria en EEUU, lo que ha llevado a los inversores a exigir una mayor prima de riesgo para mantener exposición. El resultado es una tendencia de fondo que, pese a episodios puntuales de estabilización, sigue vigente, con el cruce euro/dólar en el entorno de 1,17. Las implicaciones son claras: distorsiones en los flujos de capital, alteraciones en la asignación de activos y cambios en la competitividad relativa entre economías. En este contexto, el dólar deja de actuar como ancla de estabilidad y pasa a ser una fuente adicional de incertidumbre, amplificando un entorno ya tensionado por factores comerciales y geopolíticos.
  • Enero de 2026: arranca el año con el foco en Venezuela La operación ejecutada por EEUU, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, supuso un movimiento de gran calado político, aunque con un impacto limitado en los mercados financieros. Tras meses de presión mediante sanciones, bloqueos a las exportaciones de petróleo y acusaciones de actividades ilícitas, la intervención se materializó en una acción militar quirúrgica que buscaba acelerar un cambio de escenario en el país. Más allá del componente político, el objetivo estratégico era claro: reforzar la nfluencia estadounidense en la región, reducir el peso de actores como China o Rusia y recuperar posiciones en un territorio con importantes recursos energéticos. Sin embargo, la reacción de los mercados fue contenida. La superioridad militar de EEUU y la baja probabilidad de una escalada hicieron que el episodio se percibiera como un evento aislado, con implicaciones limitadas más allá del ámbito energético. Venezuela, pese a contar con cerca del 20% de las reservas mundiales de petróleo, mantiene una producción reducida debido a la falta de inversión y al deterioro de sus infraestructuras, lo que limita su impacto  inmediato en los precios del crudo. A medio plazo, una eventual estabilización política podría traducirse en un aumento significativo de la producción, pero en el corto plazo el mercado ha optado por tratar este episodio como ruido, en contraste con la relevancia geopolítica que realmente implica.
  • Enero/febrero de 2026: Groenlandia (y Europa) en el punto de mira. Tras la intervención en Venezuela, la administración Trump redirigió rápidamente su atención hacia Europa, utilizando Groenlandia como detonante de una estrategia más amplia de presión sobre sus aliados. La amenaza de imponer aranceles escalonados a varios países europeos como medida de negociación para forzar un acuerdo sobre el control de la isla evidenció un patrón claro: el uso del comercio como herramienta geopolítica. Más allá del caso concreto, el movimiento puso de manifiesto una disposición creciente a tensionar las relaciones con la Unión Europea, incluso a costa de erosionar la coordinación tradicional entre bloques occidentales. El impacto de estas dinámicas no se limita al ámbito diplomático. La posibilidad de represalias comerciales, junto con la incertidumbre generada por decisiones unilaterales, ha introducido volatilidad en los mercados europeos y ha afectado especialmente a los sectores más expuestos a Estados Unidos. A nivel macroeconómico, estas tensiones se suman a un contexto ya frágil, marcado por un crecimiento moderado y una elevada sensibilidad a factores externos como la energía. En este entorno, Europa no solo se enfrenta a presiones comerciales directas, sino también a efectos indirectos derivados de la política económica y geopolítica estadounidense, que refuerzan la idea de un escenario global más fragmentado y menos predecible.
  • Desde finales de febrero de 2026: la guerra en Irán. El conflicto en Oriente Medio es otro de los elementos destacados del mandato de Trump: una operación que iba a ser rápida, y que supera ya la barrera de los dos meses. Iniciado entre EEUU e Israel contra Irán, ha salpicado y contagiado directamente a otros países, como Líbano, además delos efectos indirectos que ha tenido. Este conflicto ha introducido un nuevo elemento de tensión estructural en los mercados: el riesgo energético. El repunte inicial del precio del crudo, que llegó a rozar los 120$ por barril, reflejó el temor a un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz, una de las principales arterias del suministro global de petróleo. Sin embargo, pese a la intensidad del choque, el mercado sigue enviando un mensaje claro: espera que el conflicto sea limitado en el tiempo. La estructura en 'backwardation' -en la que los precios actuales son elevados, pero los futuros son más bajos- sugiere que los inversores descuentan una normalización relativamente rápida del suministro, apoyada en la idea de que ninguna de las partes tiene incentivos para sostener una guerra prolongada. En este contexto surge el acrónimo “NACHO” (Not A Chance Ormuz Opens),que apunta al escenario de mayor riesgo: un cierre sostenido del estrecho y un shock energético grave. Aunque se considera poco probable, sus implicaciones serían significativas, con una caída generalizada de la renta variable, tensiones inflacionarias y un endurecimiento de las condiciones financieras, especialmente en economías importadoras netas de energía, como Europa y Asia.Por ahora, el comportamiento de los mercados refleja una dualidad evidente: mientras algunos activos descuentan este riesgo y registran correcciones, otros, como la renta variable estadounidense (especialmente, el S&P 500), mantienen niveles elevados, apoyados en la resiliencia económica y en la expectativa de una resolución contenida del conflicto. Esta divergencia pone de manifiesto que el principal debate no es la existencia del riesgo, sino su duración y profundidad.

Ebury: el dólar paga la factura del fracaso de las negociaciones

Las negociaciones entre EEUU e Irán no parecen estar progresando tras el rechazo del presidente Trump a la última respuesta de Teherán durante el fin de semana. Los mercados comienzan a adaptarse a esta nueva normalidad. Los precios del petróleo se mantienen elevados, aunque han retrocedido ligeramente en los últimos días por una cierta destrucción de demanda y una mayor oferta procedente de otros productores. Las Bolsas estadounidenses continúan marcando máximos históricos, mientras las europeas se quedan rezagadas. Por su parte, el dólar ha reanudado su caída gradual frente a la mayoría de las divisas. El par EUR/USD se aproxima ya a niveles previos a la crisis, y varias monedas emergentes, como el real brasileño, han registrado apreciaciones significativas desde el comienzo de la guerra. A medida que las negociaciones de paz avanzan lentamente, la atención debería volver a centrarse en el impacto del cierre del estrecho de Ormuz sobre la economía. La cuestión clave es hasta qué punto el repunte de los precios de la energía provocará presiones inflacionarias más generalizadas. El informe de inflación de abril de EEUU, que se publicará el martes, nos ofrecerá algunas claves al respecto. Los economistas anticipan solo un repunte moderado en el índice subyacente, pero la incertidumbre es elevada. Los mercados de bonos globales se muestran nerviosos y suelen reaccionar negativamente a las sorpresas inflacionarias al alza. Completarán la agenda macro de la semana los datos de producción industrial de marzo del Reino Unido y la zona euro.

  • EUR: Los mensajes del BCE han adquirido recientemente un tono más hawkish. La mayoría de sus miembros han subrayado la necesidad de permanecer vigilantes ante posibles efectos de segunda ronda provocados por el encarecimiento energético. Las expectativas de una subida de tipos en la reunión de junio siguen aumentando, y la postura más dubitativa de la Reserva Federal podría permitir una reducción de la brecha de tipos entre ambos bancos centrales. Esto podría ofrecer un apoyo estructural para el euro a medio plazo. Seguimos previendo que la depreciación gradual del dólar se prolongue durante este año. A corto plazo, sin embargo, el euro sigue siendo muy sensible a los acontecimientos en Irán, que ya está afectando de forma significativa a la economía de la zona euro: los PMI de abril ya reflejaron una contracción. Las próximas rondas de conversaciones de paz serán, por tanto, decisivas para el cruce EUR/USD. Un acuerdo de paz temporal podría impulsar nuevas alzas del euro, aunque existe un amplio margen de caída si las negociaciones fracasan, ya que los mercados parecen estar descontando una mayor desescalada.
  • USD: Los datos de empleo no agrícola de abril nos vuelven a sugerir que, hasta el momento, la economía estadounidense apenas está siendo impactada por el conflicto con Irán y el alza de los precios energéticos. La creación de empleo repuntó y la media trimestral de 48.000 puestos netos mensuales no refleja un enfriamiento del mercado laboral, teniendo en cuenta el estancamiento de la población activa por las restricciones migratorias y el envejecimiento demográfico. Esta lectura coincide con la tendencia a la baja de las solicitudes semanales de subsidio por desempleo. El temido “apocalipsis laboral” por la inteligencia artificial tampoco parece estar materializándose: las empresas la perciben más como un complemento que como un sustituto de la mano de obra. A pesar de estas cifras económicas positivas, el dólar se resintió la semana pasada. De forma paradójica —como se ha visto durante el último año—, los buenos datos macro de EE. UU. no están siendo un impedimento para observar una mayor depreciación del dólar.
  • GBP: La libra esterlina ha resistido con solvencia los resultados de las elecciones locales británicas de mayo. En gran medida porque el fuerte revés del Partido Laborista ya estaba ampliamente descontado. Los inversores apuestan a que esta derrota no pondrá fin al mandato de Keir Starmer, aunque la presión sobre el primer ministro se intensificará en los próximos días, con varios diputados laboristas reclamando ya abiertamente su dimisión. Ningún rival de peso de su ala izquierda ha presentado formalmente su candidatura, aunque circulan rumores de que figuras como Rayner y Streeting estarían valorando sus opciones. Lo que más preocupa a los mercados es un desplazamiento más a la izquierda del Gobierno actual, que podría traducirse en subidas de impuestos, mayor emisión de deuda y una prima de riesgo fiscal más elevada sobre los activos británicos. Mientras tanto, los datos macroeconómicos han sorprendido al alza en general, aunque algunos economistas cuestionan si parte de esta fortaleza se debe a distorsiones estadísticas pos-COVID. Por ello, el dato mensual del PIB de marzo, que se publicará esta semana, adquirirá especial relevancia

UBS: diversificación para afrontar la volatilidad

Las tensiones entre EEUU e Irán volvieron a intensificarse, poniendo de relieve las dificultades para encontrar puntos de acuerdo en las negociaciones. "Creemos que los inversores deben seguir posicionados para obtener ganancias en renta variable a largo plazo, pero también es fundamental mantener una cartera diversificada para afrontar la volatilidad a corto plazo. Añadir bonos de calidad para obtener ingresos atractivos y sostenibles. Considerar el oro por su función como reserva de valor. Utilizar inversiones estructuradas y activos alternativos para adoptar una posición defensiva y diversificar las fuentes de rentabilidad", apuntan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma que “en lugar de intentar ‘hacer trading’ con los acontecimientos geopolíticos, seguimos considerando que los inversores deben posicionarse para lograr ganancias en renta variable a largo plazo, al tiempo que gestionan la volatilidad a corto plazo mediante una diversificación exhaustiva entre clases de activos, regiones y sectores”.

“Ahora nos encontramos en el umbral de tres nuevas oportunidades transformadoras: la inteligencia artificial, la electrificación y la longevidad. Cada una de ellas está llamada a generar oportunidades de mercado de varios billones$ en las próximas décadas y probablemente dar lugar a nuevos líderes de mercado. Estas tres carteras ofrecen la posibilidad de capturar rendimientos por encima de los índices”, añade Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas y Global Head of Equities.

“La economía de EE. UU. sigue mostrando resiliencia a pesar de verse afectada por un choque en los precios del petróleo. Este ha sido un tema recurrente en los últimos años, y por eso ‘resiliente’ es un firme candidato para describir la narrativa predominante del mercado en la década de 2020. Pero, a medida que se acerca el último tercio de la década, ‘próspero’ está bien posicionado para competir por ese título. La inversión relacionada con la IA y las consiguientes ganancias de productividad deberían beneficiar tanto al crecimiento económico como al de los beneficios, lo que a su vez es positivo para los activos de riesgo”, subraya Jason Draho, Head Asset Allocation Americas.

“Una menor inflación derivada de los aranceles, expectativas de inflación contenidas, una transmisión limitada de la energía a los precios subyacentes y un panorama de crecimiento más débil en la segunda mitad del año deberían crear finalmente espacio para recortes de tipos más adelante en 2026, aunque el momento exacto es incierto”. señala Andrew Dubinsky, Economista, UBS Global Wealth Management. “Algunas nuevas tecnologías mejorarán la productividad de forma muy localizada, pero no se registrarán a nivel económico”, opina Paul Donovan, Economista Jefe.

Lombard Odier: China ha fortalecido su posición geopolítica

Sobre la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, que tendrá lugar los días 14 y 15 de mayo en Pekín, Michael Strobaek, Global Chief Investment Officer en Bank Lombard Odier, recuerda que este tipo de reuniones son, por naturaleza, geopolíticamente significativas. Sin embargo, si la reunión se celebra, preservar el statu quo podría ser lo máximo que puedan lograr. En medio de las incertidumbres en torno al alto el fuego en Oriente Medio, eso podría ser suficiente por ahora. Los mercados, respaldados por sólidos beneficios empresariales, reaccionarían positivamente. Las expectativas son moderadas: ha habido poca preparación de la que normalmente sustenta los grandes acuerdos diplomáticos. Sin ese trabajo previo, los líderes recurren más al simbolismo que al contenido sustancial. Aun así, incluso el simbolismo importa cuando las relaciones entre las dos mayores economías del mundo son frágiles.

El escepticismo de los inversores persiste tras dos meses de afirmaciones de Trump de que EEUU estaba cerca de la victoria en Oriente Medio. La posición geopolítica de China se ha fortalecido durante el conflicto, mientras que su economía ha demostrado ser relativamente resiliente frente a las perturbaciones en el suministro. Pero esta resiliencia también tiene matices. China sigue siendo el principal socio comercial de Irán, aunque procura no antagonizar a los Estados del Golfo. Para China, esto supone un ejercicio de equilibrio; tiene pocos incentivos para desestabilizar la situación respecto a las entidades iraníes sancionadas por EEUU y, a diferencia de éste, gestiona cuidadosamente sus relaciones comerciales.

A pesar de su rivalidad, las economías estadounidense y china siguen siendo interdependientes. Eso quedó claro con el rápido aumento y posterior reversión de los aranceles el año pasado. Ninguna de las dos partes puede permitirse una confrontación económica total. El dominio de China en las tierras raras le otorga una ventaja estratégica crucial a medida que la transformación tecnológica se acelera en todos los sectores. Los esfuerzos de EEUU por reducir riesgos y abastecerse de tierras raras a través de otros países requerirán más tiempo, justo cuando el país necesita rearmarse. 

En el ámbito tecnológico, EEUU sigue manteniendo su liderazgo en los semiconductores más sofisticados. Aunque la IA estadounidense y la china se están desarrollando por caminos distintos, la cadena de valor sigue estando conectada. Las conversaciones sobre una “línea directa” de IA entre los líderes en caso de una crisis tecnológica constituyen una señal pequeña, pero constructiva. 

Es importante destacar que China cuenta con otra ventaja clave: su resiliencia energética. Ya genera aproximadamente el doble de electricidad que EEUU e incluso ha reducido las importaciones de petróleo desde el inicio del conflicto.

"Esto refuerza nuestra visión macroeconómica constructiva. Esperamos que el país crezca un 4,2% este año y vemos margen para que China permita incluso una apreciación del yuan que ayude a reequilibrar su economía interna", señala este experto. 

El marco adecuado para los inversores es el de una “competencia gestionada”. La rivalidad con EEUU persistirá, pero la continuidad de la tregua comercial sería bienvenida. "Mantenemos una sobre ponderación en renta variable emergente, donde China es uno de nuestros mercados preferidos, dada su resiliencia energética y el potencial de recuperación del sentimiento inversor. Es probable que la rentabilidad superior de los mercados emergentes se amplíe aún más —más allá de Corea del Sur y Taiwán— una vez que el conflicto se resuelva. Sea cual sea el resultado de esta cumbre, la competencia estratégica entre EEUU y China sigue siendo la historia geopolítica definitoria de esta era. Los mercados observan atentamente el inicio de su próximo capítulo. Nosotros también", concluye.

08May

El nuevo varapalo judicial a los aranceles de Trump se une a las escaramuzas en el estrecho de Ormuz y a los problemas del combustible de aviación En este contexto, los inversores deben aprovechar las oportunidades de las Bolsas, tanto en EEUU como en Europa.

Miguel Ángel Valero

Mickael Benhaim, director de estrategia en renta fija en Pictet Asset Management, destaca en un análisis que Kevin Warsh, crítico con la forma en que la Reserva Federal, será nombrado presidente el 15 de Mayo. Warsh está comprometido con la independencia de la Fed, y bajo su liderazgo puede permanecer operativamente libre de interferencias políticas. Pero al mismo tiempo, ha mostrado persistente crítica hacia la Fed en varios aspectos, incluyendo el enfoque actual para fijar los tipos de interés, desde datos de inflación empleados hasta la forma en que se ofrecen las previsiones.

Además, el creciente riesgo de dominio fiscal puede hacer que la política monetaria se vea influida por prioridades de gasto, crecimiento y comercio internacional del Gobierno. Si los inversores en bonos creen que es así, pueden exigir mayor prima a la deuda estadounidense a largo plazo, con curvas de rentabilidad a vencimiento más pronunciadas y mayor volatilidad del dólar.

Warsh prefiere la media o mediana recortada como medidor de inflación para guiar la política monetaria, lo que elimina lecturas más altas y bajas. Ello puede resultar en menor presión de precios que el indicador actualmente utilizado por la Reserva Federal, Gasto en Consumo Personal (PCE).  Esto sugiere que los tipos de interés puede ser menores con Warsh. Actualmente, la lectura media de inflación recortada es 2,3%, más de 0,5% inferior al indicador PCE y la máxima diferencia desde la pandemia.

Ahora bien, esto no implica una oleada de recortes una vez que Warsh sea nombrado presidente. Hay que tener en cuenta que también ha declarado que quiere que la Fed abandone el objetivo de inflación media -aceptar un aumento temporal de la inflación por encima o por debajo del objetivo del 2%- en favor de un régimen más estricto. De manera que la Reserva Federal puede resultar más propensa a subir sus tipos de interés si la inflación supera el 2%. 

Como los precios de la energía han aumentado, el escenario probable es que se mantengan los tipos de interés reales más altos más tiempo, con mayor rentabilidad a vencimiento de los bonos.

Además, Warsh quiere eliminar la 'orientación a futuro', establecida desde la crisis financiera de 2008, que pretende guiar la trayectoria futura de tipos de interés a inversores, empresas y hogares. En teoría ello reduce el riesgo de que los mercados se vean sorprendidos. Sin embargo, Warsh lo considera contraproducente, pues limita posibles cambios de dirección de la Reserva Federal ante nueva información. 

Si Warsh reduce la dependencia de la orientación a futuro, se puede ampliar el abanico de políticas monetarias entre reuniones, con aumento de la incertidumbre. Si la comunicación es menos regular y clara en cada publicación de datos económicos y reunión puede haber más información, siendo mayor el riesgo de movimientos repentinos del mercado y de volatilidad de los tipos de interés.

Warsh también considera que, la tenencia de bonos gubernamentales de la Reserva Federal, siete billones$, es demasiado grande. No ha ocultado su deseo de reducirlo como herramienta de política monetaria lo antes posible. Así que no necesariamente se puede confiar en que la Reserva Federal haga de cortafuegos frente a una turbulencia económica o de mercado severa futura.

Con el tiempo, su preferencia por un menor balance, junto con reglas de liquidez que animan a los bancos a mantener más Letras del Tesoro y menos reservas, puede crear primas estructuralmente mayores en la deuda a largo plazo y obligar a los inversores privados a mantener renta fija de menos sensibilidad a variaciones de tipos de interés.

Aunque en conjunto los inversores en bonos con carteras diversificadas no necesitan reformular radicalmente sus asignaciones ante una Reserva Federal liderada por Warsh, hay medidas prudentes a considerar. "Dados los posibles efectos, más negativos en los bonos más sensibles a variaciones de tipos de interés, puede convenir reducir riesgo, centrando las inversiones en bonos de menos sensibilidad. Otra medida de mitigación es aumentar la asignación a crédito calificación grado de inversión, también menos sensible. Además, los inversores pueden aumentar activos de renta fija en deuda soberana de mercados emergentes. Esta última opción implica asumir más riesgos, pero estamos ante mejoras estratégica en muchas economías emergentes, con balances sólidos, bancos centrales ortodoxos y unos mercados locales más profundos", apunta el experto de Pictet.

Nueva derrota judicial de Trump con los aranceles

Nuevo varapalo judicial para Trump. El Tribunal de Comercio Internacional de EEUU ha declarado ilegales los aranceles del 10% introducidos en febrero bajo la sección legislativa 122. Aunque la suspensión de los gravámenes no constituye una “orden judicial universal”, sino que solo se aplica a los demandantes: un grupo de pequeñas empresas y el estado de Washington, esta resolución supone un nuevo revés judicial para la política arancelaria de la Administración Trump.

En febrero, el Tribunal Supremo eliminó los aranceles recíprocos impuestos al amparo de la sección IEEPA al considerarlos ilegales y, ordenó la devolución a los contribuyentes de los importes recaudados (166.000 millones$), que ya han empezado a reembolsarse. El Gobierno, para sustituir los gravámenes anulados, recurrió a un mecanismo legal diferente, la sección 122, que permitió la aplicación inmediata de una tasa del 10%. Solo en el mes de marzo han conseguido recaudar 8.000 millones$ por esta sección.

Los jueces concluyeron que la motivación de Trump de imponer los aranceles no se identificaba con lo previsto por la Ley de Comercio de 1974. Según la ley, el presidente puede adoptar este tipo de medidas únicamente en situaciones de “déficits grandes y graves de la balanza de pagos de Estados Unidos” o ante una “depreciación inminente y significativa del dólar”. Sin embargo, la Administración Trump fundamentó su decisión en la existencia de un déficit comercial de bienes “grande y grave”. 

El tribunal consideró que los déficits comerciales no constituyen déficits de balanza de pagos del sentido provisto por la ley de 1974. El concepto de déficit de balanza de pagos se refería a situaciones que exigían la intervención del gobierno estadounidense para sostener un sistema de tipos de cambio fijos, vigente en la era de Bretton Woods, y no era equivalente a un mero déficit comercial. Por ello, bajo esta interpretación, la Sección 122 quedó obsoleta tras el abandono del patrón oro y la transición a un régimen de tipos de cambio flotantes.El Departamento de Justicia de Estados Unidos aún podría recurrir la decisión ante el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal, que deberá pronunciarse sobre la validez del fallo.

Escaramuzas en Ormuz: ¿el canto del cisne de Irán?

Mientras tanto, con el memorándum de entendimiento aún sobre la mesa, regresaron las escaramuzas al estrecho de Ormuz. Trump señaló que tres destructores estadounidenses atravesaron el paso mientras eran objeto de ataques por parte de Irán. La respuesta de EEUU neutralizó el origen de las agresiones, y los buques cruzaron sin daños. Esta acción busca demostrar la capacidad estadounidense para sostener un eventual bloqueo del estrecho. El Mando Central de EEUU indicó que estas actuaciones no constituyen una violación del alto el fuego y que no persiguen una escalada del conflicto.

Mientras tanto, en el ámbito interno iraní, la Guardia Revolucionaria mantiene su postura beligerante con nuevos ataques contra Emiratos Árabes Unidos. En este contexto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se reunió con el líder supremo con el objetivo de consensuar una posición más moderada que la defendida por el jefe de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, el único miembro de la cúpula con el que se había reunido. Sin embargo, la ausencia de un comunicado oficial o de detalles sobre el encuentro sugiere que el líder supremo continúa alineado con una estrategia más agresiva que la promovida por el ala civil del Gobierno. Paralelamente, Irán está acelerando el desarrollo del marco legal y administrativo destinado a reforzar su control sobre el estrecho.

Expira el plazo fijado por Trump para alcanzar un entendimiento en torno al memorándum. El tránsito sin daños de los tres destructores estadounidenses parece indicar que Washington está poniendo a prueba las capacidades iraníes para controlar el paso. La operación Project Freedom podría reactivarse esta misma semana si no se alcanza un acuerdo. En caso de que EEUU logre desarticular la percepción de control iraní sobre el estrecho y establezca un dispositivo militar que garantice el tránsito, el principal eslabón de presión negociadora de Teherán quedaría seriamente debilitado. 

La próxima semana será especialmente crítica. La capacidad de almacenamiento de crudo iraní se encuentra cerca de su límite, lo que podría forzar una detención de la producción. El reinicio posterior de las operaciones sería costoso y entre 300.000 y 500.000 barriles diarios de producción pueden perderse de forma permanente si se ven obligados a cerrar los pozos más antiguos.

En este contexto, es posible que estemos asistiendo al último intento por parte de Irán antes de que el bloqueo comience a dañar de forma más severa su economía. Todo ello se produce, además, en un escenario en el que las dos principales potencias (EEUU y China) tienen previsto reunirse la próxima semana, y ninguna parece dispuesta a tolerar un cierre prolongado del estrecho. Por ahora, la línea dura del estamento militar iraní parece imponerse sobre el poder civil y considera esencial tratar de controlar el el estrecho de Ormuz, aunque la combinación de presión económica, diplomática y militar podría terminar pronto por inclinar la balanza.

Buenos datos macro en EEUU

En EEUU, la productividad continúa incrementándose. Aunque el ritmo se frenó en el primer trimestre al crecer un 0,8% trimestral anualizado frente al +1,6% del trimestre previo, en el último año la producción por hora de los trabajadores se incrementó un 2,9%, su mayor avance desde 2024. Esta mejora de la productividad es uno de los factores que está permitiendo mantener los costes laborales contenidos, que registraron un aumento del 2,3% frente al +4,6% previo. 

Además, las peticiones de subsidio por desempleo semanales continúan siendo reducidas: en la primera semana de mayo se situaron en 200.000, ligeramente por encima de las 190.000 y mínimos de las últimas décadas que fueron registradas en la semana previa. 

Los datos de despidos de la consultora Challenger, Gray & Christmas muestran un +38% en abril, hasta los 83.387. Sin embargo, esta cifra también significa una caída frente al mismo mes del año pasado del -21% y, más relevante si cabe, es que, con los datos acumulados en el año, los despidos se sitúan ligeramente por encima de las 300.000 personas, la mitad de los registrados en el mismo periodo del año pasado. El repunte mensual es elevado pero hay una mejora en la tendencia y los despidos siguen contenidos.

La encuesta de expectativas de inflación, realizada por la Fed de Nueva York, señala que a 12 meses se elevó hasta el +3,6% frente al +3,4% previo y comienza así a reflejar las mayores presiones producidas por las subidas de los costes energéticos. 

UBS: los mercados deben volver a centrarse en los fundamentos

Los mercados de renta variable global han protagonizado una recuperación contundente en las últimas semanas, superando con una agilidad sorprendente la incertidumbre reinante. Tras caer durante cinco semanas consecutivas hasta finales de marzo, el S&P 500 va camino de lograr su sexta semana consecutiva de ganancias, y tanto el Nasdaq como el S&P 500 se mantienen cerca de máximos históricos.  

Las ganancias recientes se han visto impulsadas por las esperanzas de una desescalada más convincente en el Estrecho de Ormuz, lo que se suma a factores favorables como los sólidos resultados empresariales, unos fundamentos resilientes, la tendencia de la Fed a mantener una política monetaria flexible y el entusiasmo relacionado con la IA. 

Con un panorama geopolítico menos negativo para los mercados, en UBS creen que éstos pueden volver a centrarse en los fundamentos que realmente sustentan el repunte de la renta variable global:

  • El gasto en IA, un pilar clave, se muestra más fuerte que nunca.
  • La base del repunte es más amplia de lo que sugieren los líderes del mercado estadounidense.
  • Los máximos históricos no son motivo de pánico.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos una visión Atractiva sobre las acciones estadounidenses y esperamos que el S&P 500 suba hacia finales de año, respaldado por un crecimiento saludable de los beneficios y un entorno monetario que sigue siendo favorable. Dentro de la renta variable estadounidense, seguimos favoreciendo los sectores de consumo discrecional, financiero, salud, industrial y servicios públicos, mientras mantenemos una postura constructiva en las áreas del mercado vinculadas a la IA".  
Y añade: "También seguimos viendo sólidas oportunidades fuera de EEUU. En Europa, aunque mantenemos una postura Neutral global en la renta variable de la Eurozona debido a su mayor sensibilidad a los precios de la energía, creemos que los inversores no deberían pasar por alto los valores cíclicos con exposición estructural —incluidos el sector tecnológico, industriales, Alemania y líderes europeos— junto con oportunidades en el sector salud, Suiza y consumo discrecional".

"La atención del mercado se centrará en los datos de inflación de abril. Esperamos que las cifras generales aumenten debido al encarecimiento de la energía, aunque la inflación subyacente podría mantenerse contenida por el momento”, señalan Constantin Bolz, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de FX y materias primas.

  • Suecia: “A pesar de la presión a corto plazo derivada de los elevados precios de la energía, las perspectivas a medio plazo para la corona sueca siguen siendo constructivas, respaldadas por el sentimiento de riesgo y las expectativas de crecimiento global. Seguimos esperando un retorno del EURSEK a 10,5 a finales de junio”, vaticinan Clémence Dumoncel y Constantin Bolz, estrategas.
  • Noruega: “El Norges Bank elevó los tipos al 4,25% en mayo para contrarrestar una inflación persistente, pero creemos que son poco probables nuevas subidas, ya que los recientes movimientos del mercado de divisas y una política monetaria más restrictiva deberían contribuir a contener las presiones sobre los precios”, añaden estos expertos.
  • Reino Unido: “Esperamos que los inversores vuelvan a centrarse en los fundamentos de la economía británica. Unos tipos de interés relativamente elevados, con un Banco de Inglaterra previsiblemente en pausa este año, junto con una mejora gradual de la situación fiscal, deberían respaldar a la libra esterlina, especialmente frente a divisas de bajo rendimiento como el franco suizo”, opina Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y Reino Unido.

DWS: Cuando el combustible de aviación deja de ser un mercado de nicho

“¿Hay alguien a bordo que sepa pilotar un avión?”. Una vez más, esa frase ligeramente inquietante de la película clásica Airplane! vuelve a sentirse incómodamente actual. "Sin un final a la vista para el bloqueo del estrecho de Ormuz, lo que podrían parecer mercados de combustible muy específicos están revelando vulnerabilidades económicas mucho más amplias", advierte un análisis de DWS.

Éste compara las reservas normalizadas de combustible de aviación en Estados Unidos y la Eurozona desde 2015. Las reservas estadounidenses se han movido dentro de una banda relativamente estrecha. En cambio, los inventarios de la Eurozona muestran fuertes oscilaciones, con repetidos picos y caídas. Esto importa porque estos movimientos pueden ser una señal temprana de cómo el estrés se transmite a través de sistemas altamente optimizados.

En el caso del combustible de aviación, los mecanismos son estructurales. No puede producirse simplemente bajo demanda, ya que compite con el diésel y otros destilados medios, por la capacidad de refino. Europa también tiene menos margen para absorber interrupciones, debido a una mayor dependencia de las importaciones y a restricciones logísticas y regulatorias más estrictas. Las aerolíneas pueden transportar combustible adicional en determinados vuelos y, con planificación, parte del suministro puede enviarse desde otros mercados. Pero eso solo redistribuye el suministro existente, no lo crea.

El Golfo es doblemente importante: no solo es un punto crítico energético, sino también la columna vertebral de la conectividad aérea intercontinental, a través de hubs como Dubái, Doha y Abu Dabi, especialmente para el transporte aéreo de mercancías entre Europa y Asia. Cuando las rutas se alargan, los costes aumentan y los márgenes de seguridad se reducen, los primeros impactos recaen sobre las cadenas de suministro sensibles al tiempo y sobre los flujos de pasajeros, con posibles efectos en cascada sobre los procesos de fabricación. Las reservas de combustible de aviación podrían convertirse así en un indicador adelantado de vulnerabilidades más amplias en comercio, producción y capacidad de fijación de precios.

Como señala Darwei Kung, codirector de materias primas y renta variable en recursos naturales en DWS: “Cuando los problemas logísticos se prolongan, los mercados dejan de tratar la disrupción como algo temporal y comienzan a poner precio a una vulnerabilidad estructural”. En ese sentido, el mercado del combustible de aviación está poniendo a prueba una suposición conocida: que la resiliencia inicial necesariamente se traducirá en estabilidad duradera. En Airplane!, un piloto de combate retirado y convertido en taxista termina regresando a la cabina para salvar la situación. En los mercados energéticos, encontrar finales igual de felices está resultando últimamente mucho más complicado.

Natixis: Trump llegará a China en una posición extraordinariamente débil

El equipo de análisis de Natixis CIB ha elaborado el informe ‘Pekín presionará a Trump sobre Taiwán, lo que podría tener consecuencias a escala mundial’, donde hablan de la visita de Donald Trump a Pekín los días 14 y 15 de mayo. En el informe analizan que Trump “necesita un acuerdo con China que pueda vender como una victoria en su país, especialmente antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026, pero llegará a Pekín en una posición negociadora extraordinariamente débil para un presidente que ha hecho de la fuerza su seña de identidad”. Se encuentra empantanado en el conflicto con Irán, en el que los aliados europeos no le están prestando apoyo, mientras que la economía nacional estadounidense sufre por los aranceles que él mismo impuso y que el Tribunal Supremo ha bloqueado. 

Según se explica, el Gobierno chino planea utilizarla principalmente para abordar lo que considera un asunto interno, inalienable e indiscutible: la reunificación con la isla de Taiwán. “Xi Jinping quiere detener una enorme venta de armas de EE. UU. a Taiwán”, subraya el informe.

Los analistas de Natixis CIB argumentan que el futuro de Taiwán no es un problema abstracto, ya que “el estrecho de Taiwán es la arteria por la que fluye el recurso más crucial de la revolución de la inteligencia artificial. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) fabrica alrededor del 90% de los semiconductores avanzados del mundo. Éstos alimentan los centros de datos de IA, los sistemas de armamento de última generación y la infraestructura digital de las democracias occidentales. Una crisis en el estrecho, o incluso una amenaza creíble, tendría un impacto comparable o incluso mayor en la economía mundial que el actual cierre virtual del estrecho de Ormuz”. 

"Trump llegará a Pekín con un margen de negociación limitado. O, más precisamente, llegará habiendo hecho ya algunas concesiones. Lo que negocie con Xi Jinping en la cumbre determinará no solo el futuro de Taiwán, sino también el equilibrio de poder tecnológico y militar mundial, con efectos potencialmente duraderos", remarcan los expertos de Natixis.

07May

Los mercados renuevan su actitud optimista ante las expectativas de un acuerdo de paz en Oriente Medio.

Miguel Ángel Valero

EEUU ha planteado a Irán un memorándum de entendimiento de una sola página que, según fuentes indirectas, contempla una moratoria nuclear que mantendría vivo el programa atómico iraní, junto con un levantamiento gradual de las sanciones. Este alivio permitiría a Teherán recuperar hasta 100.000 millones$ en activos actualmente congelados, condicionado a la eliminación de las restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz. Entre los detalles filtrados se señala que la moratoria nuclear tendría una duración de entre 12 y 15 años, permitiendo solamente enriquecer uranio a bajo nivel. Además, se establecería un régimen de inspección nuclear por parte de la ONU. También se señala que el desbloqueo de los activos congelados se llevaría a cabo de forma escalonada.

En caso de aceptarse el memorándum, ambas partes se concederían un periodo adicional de 30 días para concretar y desarrollar las líneas maestras del acuerdo. Los negociadores estadounidenses se han mostrado optimistas y han subrayado que representa el mayor acercamiento alcanzado en todas las rondas negociadoras desde el inicio del conflicto. La contraparte iraní tiene dos días para revisar el acuerdo. El régimen de los ayatolás continúa profundamente dividido y que el sector más duro mantiene como objetivo estratégico el control del estrecho de Ormuz. 

Paralelamente, la presión económica derivada del bloqueo persiste. En este contexto, funcionarios del Ministerio de Energía iraní admiten que ya se han iniciado recortes en la producción, aunque las previsiones son que la semana que viene la capacidad de almacenamiento iraní llegue a niveles críticos. A ello se suma el deterioro del mercado laboral: se calcula que se ha perdido cerca de un millón de empleos y algunos funcionarios públicos no han percibido su salario completo en, al menos, los últimos dos meses.

La percepción de una posible resolución del conflicto en torno al estrecho de Ormuz impulsó un renovado optimismo en los mercados, beneficiando especialmente a las regiones más rezagadas, como Europa. La corrección en los precios del petróleo también actuó como factor de apoyo para los mercados de bonos. En este sentido, la prima de riesgo asociada al conflicto bélico está prácticamente descontada en su totalidad. No obstante, economías especialmente sensibles a los costes energéticos, como la alemana, aún podrían experimentar recuperaciones más intensas tanto en el plano macroeconómico como en los mercados bursátiles.

El inicio de la normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz –sea éste libre o sujeto a algún tipo de pago– serviría para cerrar definitivamente uno de los principales focos de incertidumbre para los mercados. Lo que sí parece indiscutible es que las relaciones geopolíticas y de seguridad en el Golfo han cambiado para siempre.

Fidelity: la inversión en IA se vuelve más selectiva

Las empresas empezaron el año sintiéndose mejor que en ningún otro momento desde las caóticas secuelas de la pandemia de Covid, impulsadas por un auge de la inversión en inteligencia artificial (IA) que se produce una vez en una generación, según la Encuesta a Analistas 2026 de Fidelity International. La encuesta captó el sentimiento hasta principios de marzo; desde entonces, el prolongado conflicto en Oriente Medio, incluida la escalada de ataques a la infraestructura energética, ha introducido un choque de costes e inflación más persistente que está configurando el telón de fondo macroeconómico a corto plazo.

Aunque el sentimiento empresarial se ha fortalecido, la encuesta también pone de relieve las presiones emergentes bajo la superficie. Los elevados costes de las materias primas y la ralentización del crecimiento salarial presionan a los consumidores, creando riesgos para la economía mundial. Al mismo tiempo, el conflicto de Oriente Medio ha pasado a ser una interrupción del suministro que restringe la disponibilidad física y eleva los precios, con el riesgo de que su prolongación pueda mantener estas presiones durante más tiempo del previsto anteriormente.

La encuesta muestra que la proporción de analistas que informan de una mayor confianza de la dirección en la inversión empresarial durante el próximo año ha vuelto a subir hacia los máximos alcanzados tras la pandemia. Los analistas tienen claro el origen de ese optimismo. La economía mundial se encuentra en medio de uno de los mayores ciclos de inversión en años, impulsado por el gasto en inteligencia artificial y la infraestructura necesaria para apoyarla.

Esa inversión está reforzando la demanda en todas las cadenas de suministro y ampliando la visibilidad de los ingresos en los próximos años. La tecnología de la información es la beneficiaria más clara, pero los efectos también son visibles en los materiales y la energía, donde la demanda de electricidad y de las materias primas necesarias para construir centros de datos y ampliar la capacidad de generación está impulsando un auge en varias áreas.

Alrededor del 81 % de los directivos de empresas de tecnologías de la información se muestran moderada o significativamente más confiados de cara al próximo año, junto con un65 % en el sector de materiales.

Niamh Brodie-Machura, CIO de Renta Variable de Fidelity International, comenta: "La inversión en IA se está extendiendo en cascada por las cadenas de suministro eléctrico e industrial, ampliando el ciclo más allá de las mayores plataformas tecnológicas."

Sin embargo, la encuesta también pone de relieve la creciente presión sobre las bases de costes de las empresas. Sólo el 8% de los analistas espera que las presiones inflacionistas disminuyan en los próximos 12 meses. Alrededor de la mitad prevé que la presión de los costes se mantendrá en los niveles actuales, y un 40% prevé nuevos aumentos. Los sectores de materiales e industrial registran una presión alcista especialmente fuerte.

La subida de los precios de las materias primas, los costes de la energía y las fricciones comerciales, intensificadas por las tensiones geopolíticas, están sosteniendo la inflación por el lado de la oferta y añadiendo presión a la demanda. Los indicadores trimestrales de Fidelity también muestran que las expectativas de crecimiento de los costes laborales se están moderando hasta su nivel más bajo en tres años. La divergencia entre el sostenimiento de los costes de los insumos y el menor impulso de los salarios hace temer por el poder adquisitivo de los hogares.

Para los analistas que cubren las empresas de consumo básico y discrecional, los riesgos de asequibilidad y demanda son ahora la principal preocupación. Mientras que las industrias expuestas a la IA se benefician de la fortaleza de los mercados de capitales y del gasto en infraestructuras, los consumidores de rentas medias se enfrentan al aumento del coste del combustible y a un crecimiento salarial limitado.

Los analistas del sector sanitario señalan igualmente las compensaciones fiscales a medida que los gobiernos aumentan el gasto en defensa, lo que podría intensificar la presión sobre los presupuestos públicos de sanidad. 

El resultado es un panorama económico cada vez más desigual. Las empresas vinculadas directamente a la infraestructura de IA están viendo cómo mejoran la confianza, el despliegue de capital y los beneficios esperados. En cambio, los sectores dependientes de consumidores estirados o expuestos a presiones políticas sobre los precios se enfrentan a márgenes más estrechos y a vientos en contra de la demanda.

Niamh añade: "El contexto de inversión es favorable, pero se está volviendo más selectivo. Las empresas con capacidad de fijación de precios, balances sólidos y exposición a la IA se encuentran en una situación muy distinta a la de aquellas que dependen de consumidores más presionados. A medida que se amplía la brecha entre ganadores y perdedores, el análisis fundamental detallado y la selección activa de valores son cada vez más importantes. En un contexto geopolítico más volátil, el mensaje general de la encuesta sigue siendo que la inversión en IA está remodelando el ciclo empresarial. La amplitud del gasto en infraestructuras y cadenas de suministro sugiere que el impacto va más allá de los gigantes tecnológicos. Sin embargo, la interacción de los precios, la política y la dinámica salarial significa que los beneficios aún no se distribuyen uniformemente, lo que refuerza las señales de una economía mundial en forma de K."

DWS: hasta el 50% de las carteras institucionales están en IA

Por su parte, Xtrackers, de DWS Group, patrocina el informe Exuberancia y exposición: los inversores institucionales y el auge de la IA’, elaborado por Economist Impact. Los inversores institucionales ya no son meros observadores ante el auge de la IA, sino que están contribuyendo activamente a impulsarlo. Sus amplios volúmenes de capital los convierten en financiadores naturales de los activos más costosos de la IA, desde centros de datos a hiperescala hasta sistemas de entrenamiento. Sin embargo, estas inversiones conllevan riesgos específicos: elevados costes iniciales, rápida obsolescencia y crecientes tensiones geopolíticas en las cadenas de suministro. Estos riesgos plantean una cuestión más amplia: ¿hasta qué punto es sostenible el actual ciclo de inversión en IA? 

El auge de la IA guarda similitudes con anteriores olas de inversión industrial: transformadoras, pero con riesgo de exceso. El informe analiza cómo los inversores institucionales están gestionando esta tensión. El auge de la inversión en IA es frágil y está impulsado, en parte, por la inercia del mercado más que por fundamentos económicos. Más del 70% de los encuestados identifica al menos un factor vinculado al momentum —como el reciente comportamiento bursátil o la elevada concentración de rentabilidades en un reducido grupo de compañías dominantes— como un motor clave de la inversión. La subida de precios está contribuyendo a justificar nuevas inversiones. 

Sin embargo, el argumento a largo plazo es más sólido: alrededor de la mitad señala las mejoras de productividad a largo plazo como principal motivación, mientras que solo un 14% espera ahorros de costes en el corto o medio plazo. 

El auge se sustenta en una combinación de convicción y momentum, una mezcla potencialmente inestable. Los inversores institucionales anticipan una corrección significativa en las acciones vinculadas a la IA, pero podrían no estar preparados para absorber pérdidas de esa magnitud. Cerca del 80% espera caídas de al menos un 20% en los próximos 12 a 18 meses, mientras que menos del 1% afirma que podría soportar un descenso de ese nivel. A pesar de ello, más del 80% expresa confianza en sus carteras, aunque muchos matizan que se trata de una confianza “moderada”. Esta divergencia sugiere que la resiliencia podría estar sobreestimada. 

Las carteras ya presentan una elevada exposición a la IA —principalmente a través de renta variable—, lo que genera un riesgo significativo de concentración. Aproximadamente dos tercios de los encuestados señalan que entre el 25% y el 50% de sus carteras de renta variable incluyen compañías relacionadas con la IA, un porcentaje superior al de renta fija o inversiones alternativas. La exposición se distribuye a lo largo de todo el ecosistema, desde proveedores de infraestructuras hasta desarrolladores y usuarios finales. Las posiciones están especialmente concentradas en infraestructuras y fondos pasivos, lo que sugiere una preferencia por apuestas indirectas. Aun así, cerca de un tercio de los inversores reconoce tener sobreponderadas las acciones vinculadas a la IA respecto a sus asignaciones estratégicas, lo que deja a las carteras expuestas a cambios en las valoraciones. Esta elevada exposición a la renta variable incrementa el riesgo de una falsa diversificación: si las valoraciones caen de forma simultánea, la diversificación podría ofrecer menos protección de la esperada. 

Los inversores institucionales se están preparando para un entorno de volatilidad, pero muchos planean comprar en lugar de retirarse si las valoraciones caen. Las medidas de gobernanza —como un mayor control por parte de los comités de inversión y la definición de umbrales de rebalanceo— son las estrategias más extendidas. Pocos contemplan reducir su exposición. Por el contrario, la mayoría prevé incrementarla si las valoraciones bajan. Los inversores se posicionan así como compradores oportunistas en un contexto de corrección, más que como vendedores defensivos. 

Los inversores esperan que la IA genere rentabilidades en múltiples sectores, aunque tecnología y finanzas siguen siendo los principales beneficiarios. El sector tecnológico se percibe ampliamente como el que ofrecerá mayores ganancias vinculadas a la IA. El sector financiero también ocupa un lugar destacado, impulsado por expectativas de mejoras en eficiencia y el desarrollo de nuevos productos financieros basados en IA. Algunos inversores regionales, especialmente en Asia-Pacífico, prevén mayores oportunidades en sectores como medios de comunicación o logística. Aun así, las expectativas siguen concentradas en sectores ya estrechamente ligados a la tecnología.

Los inversores están apostando claramente por EEUU como líder en la carrera por la supremacía en IA. Más del 40% espera que las mayores rentabilidades provengan de este mercado en los próximos cinco años, muy por delante de cualquier otro. China queda rezagada con un 13%, lo que sugiere que su papel podría estar infravalorado. En conjunto, las expectativas se inclinan hacia los mercados desarrollados: un 27% prevé mayores retornos en ellos, frente a solo un 13% en mercados emergentes. 

Los inversores institucionales se están convirtiendo en actores centrales del ecosistema de la IA, tanto como financiadores como usuarios de la tecnología. Su exposición ha crecido rápidamente, especialmente a través de la renta variable, incluso cuando reconocen que las valoraciones pueden ser frágiles. En lugar de replegarse, se están preparando para la volatilidad: refuerzan la gobernanza, mantienen la diversificación y se posicionan para aprovechar oportunidades en un entorno de corrección. Sin embargo, esta confianza se basa en la premisa de que cualquier ajuste será limitado. En la práctica, la elevada concentración en renta variable y la creciente interconexión de los mercados dejan a las carteras expuestas a una posible repricing más amplia. Como gestores de capital a largo plazo, los inversores institucionales no solo condicionarán sus propios resultados, sino también la estabilidad del mercado y el ritmo futuro de la inversión en IA. 

UBS: oportunidad para reequilibrar las carteras

El S&P 500 subió un 1,5% hasta alcanzar un nuevo máximo histórico el miércoles, mientras que el precio del crudo Brent llegó a caer hasta un 11%, impulsado por un renovado optimismo ante la posibilidad de que EEUU e Irán estén cerca de alcanzar un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz.

"Nuestra recomendación durante el conflicto ha sido mantenerse invertidos y evitar 'hacer trading' en torno a acontecimientos geopolíticos. Hemos seguido considerando atractivas las acciones estadounidenses y globales, al tiempo que hemos preferido reducir progresivamente la exposición a mercados más dependientes de la energía. La reciente resiliencia de los mercados ofrece a los inversores una oportunidad para reequilibrar sus carteras desde una posición de fortaleza, con el objetivo de beneficiarse de nuevas subidas del mercado mientras diversifican riesgos potenciales", recuerdan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos manteniendo una visión atractiva sobre la mayoría de los mercados bursátiles globales, incluidos EEUU, China, Japón y Suiza. Mantenemos una postura neutral sobre la eurozona y la India, que consideramos más sensibles a unos precios de la energía más elevados. También apostamos por la diversificación a través de nuestras oportunidades de Innovación Transformacional, incluidas las áreas de Longevidad y Energía y Recursos”.

UBP: los mercados se mantienen por los resultados de las empresas

El UBP Weekly View destaca que los mercados se mantienen gracias a los resultados empresariales, a pesar del aumento de los tipos de interés y las tensiones geopolíticas. La renta variable mundial subió, impulsada por los sólidos resultados de las empresas tecnológicas estadounidenses, mientras que los mercados de renta fija retrocedieron debido al aumento de los rendimientos y a que los bancos centrales mantuvieron una postura cautelosa. 

En el mercado de divisas, el dólar estadounidense se debilitó debido a la intervención japonesa, y el dólar australiano se fortaleció, mientras que el oro se consolidó por debajo de los máximos recientesa pesar de que la demanda subyacente sigue siendo sólida.

Eastspring: el potencial alcista a corto plazo puede ser limitado

Vis Nayar, Chief Investment Officer de Eastspring Investments, Ray Farris, Chief Economist, y Viola Wong, Economist,  afirman que dado que continúa sin resolverse el conflicto en Irán, la prima de riesgo del petróleo sigue creciendo lentamente, y  la presión hacia los bancos centrales para subir los tipos aumenta, especialmente en los países asiáticos por la debilidad de sus divisas, pese a que la inflación se mantiene estable. En este contexto, la  IA sigue siendo la temática que es el principal motor de las bolsas mundiales porque la demanda se mantiene resiliente pese a las amenazas de inflación, estanflación o desaceleración del crecimiento. Las previsiones de beneficios de los segmentos de la IA y de infraestructuras de la IA continúan subiendo, aunque también los costes. Las compañías que sean capaces de sostener el crecimiento de márgenes en este entorno serán las ganadoras.

Cuanto más se prolongue la guerra, mayor será la pérdida de suministro de petróleo y mayor la disposición del mercado a incorporar en los precios futuros unos costes energéticos más altos. La curva de futuros del crudo Brent se ha desplazado moderadamente al alza en el último mes. Es probable que le siga un movimiento mayor.

A pesar del aumento de los precios de la energía, los últimos datos de inflación se han mantenido en general contenidos en la mayoría de las grandes economías mundiales y asiáticas. En los mercados desarrollados, las reuniones de política monetaria de la Fed, el BCE, el Bank of England y el Bank of Japan, dejaron sin cambios los tipos la semana pasada.

Aunque el tono general fue ligeramente hawkish, las divisiones se han hecho más evidentes dentro de los comités de política monetaria, junto con una preocupación creciente acerca de la posibilidad de que una desaceleración del crecimiento pueda coincidir con una interrupción del suministro peor de lo esperado.

En este contexto, el mercado de tipos de interés parece estar yendo por delante de los responsables de política monetaria, eliminando las expectativas de recortes, y descontando subidas adicionales en el resto del año.

Aunque la convicción en torno a las subidas de tipos de interés suele ser menor en un entorno inflacionario impulsado por la oferta, esto no significa que la expectativa del mercado de una senda de tipos materialmente más elevada sea errónea. La cuestión clave es el calendario. La presión para subir tipos se está adelantando cada vez más en los mercados emergentes asiáticos, que afrontan una fase de debilidad de sus divisas. 

Los rendimientos de los bonos asiáticos han presentado una estrecha correlación negativa con las divisas desde el inicio de la guerra. Si bien algunos gobiernos asiáticos han optado por subvencionar los costes energéticos para contener la inflación, el aumento de las cargas fiscales conducirá eventualmente hacia un escenario de mayores costes, empeorando aún más las condiciones en el comercio y añadiendo presión sobre las divisas. 

El espacio fiscal limitado ya ha llevado al BSP (banco central de Filipinas) a subir tipos de interés, y vemos una probabilidad creciente de que BI (Banco de Indonesia) y RBI (Banco de la Reserva de la India) sigan el mismo camino.

Aunque la necesidad de subidas de tipos es menos urgente en Malasia y Tailandia, también han empezado a aparecer señales de estrés fiscal. En Tailandia, el gobierno anunció recientemente un nuevo paquete extrapresupuestario para aumentar el endeudamiento. Cabe esperar que el endeudamiento fuera de balance crezca aún más en economías donde las ratios oficiales de deuda sobre PIB ya están cerca de los límites legales.

Independientemente de que el mercado esté preocupado en la inflación, la desaceleración del crecimiento o la estanflación, ninguno de ellos parece estar inquietando por ahora a los mercados de renta variable. En EEUU los resultados sorprendieron con fuerza al alza: más del 60% de las compañías del S&P 500 publicaron beneficios del 1T por encima del consenso, muy por encima del promedio histórico.

A nivel de índice, el crecimiento de beneficios a 12 meses vista continúa revisándose al alza. Sin embargo, cada vez resulta más claro que estas expectativas de beneficios más sólidas están impulsadas por un conjunto cada vez más reducido de empresas. La narrativa del mercado sigue siendo, firmemente, la IA frente a todo lo demás.

Aunque el consenso a comienzos de año ya apuntaba una cifra cercana a 700 millones$ de gasto en capex por parte de los hyperscalers en 2026, esta cifra se ha revisado desde entonces al alza, en torno a un 20%, tras el anuncio de beneficios empresariales por parte de las compañías. Las previsiones de ingresos y beneficios para los segmentos de IA y de infraestructura para IA siguen una tendencia ascendente, lo que sugiere que los mercados, en gran medida, consideran que el crecimiento ligado a la IA está aislado de las tensiones geopolíticas. 

Sin embargo, con los beneficios a futuro del sector IT en máximos de varios años, el potencial alcista a corto plazo derivado de nuevas revisiones al alza podría ser más limitado, mientras que los riesgos ante cualquier novedad negativa probablemente se examinarán con mayor atención. En un entorno de costes al alza, se espera que los mercados den más importancia a un crecimiento sostenido de los ingresos y a la protección de márgenes. Por ahora, la demanda se mantiene resiliente, lo que sigue favoreciendo a los exportadores del norte de Asia con un alto peso tecnológico. Los datos del PMI manufacturero de abril muestran que, en todo el norte de Asia la cifra de nuevos pedidos ha repuntado, pero también han crecido los costes de producción.

Singular Bank, caso de uso de la IA en Banca Privada para OpenAI

OpenAI, la empresa de investigación e implementación de IA, ha seleccionado a Singular Bank como uno de los casos de uso destacados en la aplicación de inteligencia artificial al sector financiero, por el desarrollo y despliegue de Singularity, su plataforma de IA. Este reconocimiento sitúa a Singular Bank como la entidad de referencia en la adopción práctica de IA en Banca Privada, en un momento en el que el sector avanza desde la fase de experimentación hacia la implantación real de estas tecnologías en procesos clave del negocio.

Singularity está diseñada para ser utilizada por el banquero y reforzar su capacidad de análisis, preparación y respuesta para ofrecer un asesoramiento más ágil, consistente y personalizado, facilitando la conexión de todo el conocimiento que se genera en distintas áreas y departamentos del banco. La solución permite preparar reuniones en cuestión de segundos, analizar carteras y detectar oportunidades de mejora y optimización de carteras según las características de cada cliente, generar argumentarios de inversión en base al conocimiento del cliente y a la visión y recomendaciones del equipo de Inversiones y Productos, así como ayudar en la redacción de comunicaciones con clientes.

Todo ello se articula a través de la conexión de la plataforma con los principales sistemas y herramientas del banco, entre ellos el CRM, las plataformas de inversión, la documentación interna así como la de cada cliente y Outlook. Esta integración permite trabajar con mayor trazabilidad y consistencia, y facilita que el banquero disponga de la información y el contexto necesarios en un único entorno de trabajo.

La plataforma opera dentro del entorno tecnológico de Singular Bank, de modo que los datos no salen del perímetro del banco y se mantienen en ese entorno seguro, conforme a los más altos estándares de control, trazabilidad y cumplimiento normativo exigidos en una entidad de Banca Privada.

Singularity no es un piloto, sino una herramienta de uso real y transversal dentro del banco. Este avance permite a los profesionales dedicar más tiempo a estar con los clientes, al tiempo que mejora la consistencia y la personalización del asesoramiento.

Rubén Andrés Priego, director general de Tecnología y Operaciones de Singular Bank, señaló: “Este reconocimiento por parte de OpenAI valida nuestra estrategia tecnológica y nuestra apuesta por una inteligencia artificial aplicada a casos de uso reales, integrada en el día a día del banco y diseñada para reforzar la capacidad de nuestros banqueros. Singularity nos permite trabajar con más agilidad, consistencia y personalización, manteniendo siempre la información dentro de un entorno seguro y plenamente controlado por la entidad”.

06May

Las mastodónticas cifras de inversión destinadas al despliegue de la inteligencia artificial continúan impulsando el crecimiento, no solo dentro del ecosistema de centros de datos, sino también en el conjunto de la economía, un efecto que se refleja claramente en el peso de la inversión en las últimas cifras del PIB estadounidense.

Miguel Ángel Valero

Con una operación de apenas un día de duración, Project Freedom ha servido para que EEUU acuda el árbol iraní. Medios críticos con el régimen señalan que el presidente Masoud Pezeshkian estaría molesto con la decisión del general Ahmad Vahidi de lanzar ataques a buques comerciales con el fin de reafirmar el control del estrecho de Ormuz. Y que los sorpresivos ataques contra Emiratos Árabes Unidos forman parte de los intentos de Vahidi por sabotear las conversaciones con EEUU, incluso a costa de provocar un reinicio de las confrontaciones armadas.

En medio de este escenario de tensiones internas, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, visitó China, precisamente la semana previa a la llegada de Donald Trump, lo que sugiere un posible intento de coordinar posiciones sobre el conflicto iraní.

Mientras tanto, los mercados bursátiles continúan celebrando la temporada de resultados. En EEUU se alcanzaron nuevos máximos y, tras el cierre de la sesión, se publicaron las cifras de AMD, principal competidor de Nvidia en el segmento de las GPU (pieza clave en la construcción de centros de datos para inteligencia artificial). Los resultados confirman la sólida dinámica que viene mostrando el sector de semiconductores. La compañía incrementó sus ingresos un 38%, superando por primera vez los 10.000 millones$ trimestrales, y sus beneficios operativos crecieron un +72%. Además, elevó su previsión de ventas para el segundo trimestre hasta los 11.200 millones$, con unos márgenes brutos que se mantendrán en torno al 56%. La acción reaccionó con una subida del 11% en el after market.

En consecuencia, el movimiento estadounidense parece estar sacudiendo el tablero interno iraní, acentuando las fracturas dentro del régimen y aumentando la presión a medida que el tiempo juega en su contra, especialmente por la limitada capacidad de almacenamiento de petróleo. 

Sin embargo, el verdadero ganador del conflicto está siendo el sector tecnológico. Las mastodónticas cifras de inversión destinadas al despliegue de la inteligencia artificial continúan impulsando el crecimiento, no solo dentro del ecosistema de centros de datos, sino también en el conjunto de la economía, un efecto que se refleja claramente en el peso de la inversión en las últimas cifras del PIB estadounidense.  

La UE trata de frenar los nuevos aranceles de Trump sobre los automóviles

Por otra parte, la Unión Europea ha pedido a EEUU que las principales disposiciones del acuerdo no se apliquen antes de julio. Trump amenazó con elevar los aranceles a los automóviles del 15% –establecido en el pacto comercial– al 25%, una medida que supondría incumplir lo acordado. El presidente estadounidense justificó esta amenaza por la demora del bloque comunitario en ratificar el acuerdo. Sin embargo, la UE sostiene que está siguiendo su procedimiento legislativo y prevé aprobarlo en junio. El retraso se debe a que el proceso se vio temporalmente interrumpido por el Parlamento Europeo, tras las amenazas de Trump de imponer nuevos gravámenes a los aliados europeos que no respaldaran su propuesta de adquisición de Groenlandia.

Noruega busca reforzar su producción futura de petróleo y gas mediante la reapertura de tres yacimientos de gas. En el contexto del esfuerzo europeo por diversificar sus fuentes energéticas y reducir la dependencia de Rusia y Oriente Medio, el país nórdico ha decidido reanudar la producción de estas instalaciones, que comenzará a partir de 2028. Los yacimientos en cuestión –West Ekofisk, Albuskjell y Tommeliten Gamma– situados en la costa sur del país, se cerraron en 1998, y se espera que su reapertura produzca durante dos décadas. Las reservas recuperables se estiman entre 90 y 120 millones de barriles equivalentes de petróleo (mboe), consistiendo principalmente en gas, con volúmenes limitados de condensado. Las exportaciones de gas se dirigirán a Emden (Alemania), mientras que el condensado se enviará a Teesside (Reino Unido). Paralelamente, el Gobierno noruego ha puesto en marcha una nueva ronda de licencias para la exploración de petróleo y gas, con el objetivo de asegurar niveles elevados de suministro energético a largo plazo.

UBS: los mercados sobrevaloran el riesgo de subidas de tipos

Los rendimientos de los bonos gubernamentales se mantienen muy por encima de los niveles previos al conflicto, ya que los elevados precios del petróleo han intensificado las preocupaciones sobre la inflación. "Pero seguimos creyendo que es menos probable que el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra suban los tipos, mientras que la Fed podría incluso recortarlos aún más", señalan en UBS. Mientras las expectativas de inflación a largo plazo permanezcan ancladas a nivel global, una revisión de las expectativas del mercado debería provocar descensos en los rendimientos de los bonos gubernamentales en los próximos meses. Los riesgos para el crecimiento deberían mantener al BCE sin cambios. Es probable que el Banco de Inglaterra también mantenga los tipos estables. La Fed tiene margen para seguir flexibilizando su política.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Mantenemos la opinión de que los mercados han sobrevalorado el riesgo de que los bancos centrales suban, o no bajen, los tipos de interés. Esto crea una oportunidad potencial para que los inversores ‘fijen rendimientos’ en bonos de calidad a corto y medio plazo en USD, EUR y GBP”. Y añade: “Quienes busquen generar ingresos adicionales en sus carteras también pueden considerar una exposición selectiva a segmentos de mayor beta como mercados emergentes, high yield o deuda subordinada, así como estrategias de renta variable orientadas a ingresos e inversiones estructuradas que generen rentabilidad”.

“Prevemos una subida adicional de 25 puntos básicos, muy probablemente en agosto, y un tipo terminal del 4,6%. A corto plazo, nos mantenemos cautos con el AUDUSD en un contexto de fortaleza continuada del USD. A más largo plazo, sin embargo, unos fundamentos sólidos respaldan nuestra previsión de 0,75, con preferencia por posiciones largas en la divisa frente a ciertos cruces selectivos”, apuntan Wayne Gordon y Teck Leng Tan, estrategas.

Pictet: clima de inversión más favorable

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, habla de "un clima de inversión más favorable". Ante la persistencia del conflicto sin resolver en Irán mantenemos una posición global neutral en renta variable, renta fija y liquidez, aunque reintroduciendo cierto riesgo. Sobre ponderamos acciones estadounidenses y de mercados emergentes, los cuales presentan sólidos beneficios empresariales y resistencia a la crisis energética. Preferimos los sectores industrial y tecnológico. También sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes.Aunque persiste mucha incertidumbre, sin que se vislumbre el fin de la guerra en Irán, con barcos atrapados en el estrecho de Ormuz y precios del petróleo en alza, los peores escenarios no se han materializado y el balance de riesgos apunta a un clima más favorable de inversión. En este sentido los inversores pueden volver a centrarse en lo que, en general, son fundamentales positivos: amplia liquidez global, fuerte dinamismo de beneficios empresariales, crecimiento económico, aunque no espectacular, inflación moderada -aunque con riesgos al alza- y valoraciones en muchas clases de activos más atractivas que hace dos meses.

El contexto macroeconómico es en conjunto moderadamente positivo, con indicadores adelantados indicativos de que la actividad se mantiene resiliente en la mayoría de las economías desarrolladas y gran parte de Asia, siendo la transmisión del impacto energético, más allá de encuestas y precios, limitada hasta el momento. Nuestro escenario base es que la economía global crezca 2,8% este año, ligeramente por encima de su potencial, con la inflación alrededor de 3%. 

Pero los precios del petróleo rondan 110-120$/barril con la vía marítima del estrecho de Ormuz cerrada, en comparación con los 70$ previos a la guerra, siendo el valor razonable a largo plazo de unos 80$. Si el cierre se prolonga al verano es probable que desencadene una leve recesión en Europa y algunas economías emergentes, incluso EEUU. De hecho, en EEUU el consumidor es más vulnerable de lo que indica el crecimiento económico: los datos de consumo ya son débiles, el aumento de la renta disponible se ha desacelerado considerablemente, la confianza se encuentra cerca de mínimos históricos y se prevé que el aumento de precios del petróleo reduzca más la renta real, aunque sus productores de petróleo pueden obtener importantes beneficios.

En cambio, en Europa, la crisis del petróleo es negativa, haciendo que las expectativas de recuperación se desvanezcan, con amenaza de estanflación más presente y hemos rebajado la previsión de crecimiento en la euro zona este año a 0,9% desde 1,3% hace dos meses y aumentado la de inflación a 2,7% desde 2 %.

Pero en economías emergentes los exportadores de energía son beneficiarios y otros países se encuentran en posición más sólida que en crisis anteriores, con mayor crecimiento, menor vulnerabilidad externa y mayores reservas de liquidez.

Ante la incertidumbre sobre la duración del impacto inflacionario y posible intervención Gubernamental para mitigar sus efectos, los bancos centrales se han mostrado dispuestos a endurecer la política monetaria, aunque sin prisa. La liquidez global, por la oferta monetaria, reservas de divisas (excluido oro) y activos de los bancos centrales (excluido oro), crece cerca de 7,4 %, 1 % por encima de la tendencia histórica.Por su parte la Reserva Federal ha dejado de recortar tipos de interés y no prevemos más este año, pero la liquidez de su sector privado sigue abundante para protegerse de perturbaciones externas. Creemos que se debe a que los principales prestatarios -Gobierno, empresas relacionadas con inteligencia artificial (IA) y consumidores con mayor poder adquisitivo- no son especialmente sensibles a las variaciones de tipos de interés. 

Además, los balances bancarios gozan de sólida salud, bien protegidos de perturbaciones en los sectores más débiles del mercado crediticio. La liquidez monetaria y crediticia en EEUU aumentará a 2,5 billones$, 8 % de su PIB, frente a 1,7 billones en 2025.

La temporada de presentación de resultados ha sido sólida, especialmente en EEUU y en sectores de tecnología, finanzas y materiales. Las valoraciones en renta variable, a pesar de la fuerte recuperación, no parecen excesivas en precio/beneficio a 12 meses un 10 % inferior al máximo de octubre de 2025.  Los principales índices bursátiles están dominados en gran medida por empresas del sector servicios, siendo poco probable que el aumento del precio del petróleo tenga impacto inmediato en los beneficios agregados. Además, el sentimiento de los inversores se ha recuperado con fuerza hasta terreno alcista, pero sin señales de excesiva euforia: el apalancamiento neto se encuentra por debajo del promedio y los inversores siguen preparados para la volatilidad, como muestran los mercados de opciones.

En este contexto hemos aumentado nuestra recomendación en acciones estadounidenses a sobre ponderar.  Están respaldadas por sólidos resultados empresariales, liquidez y auge de la inversión industrial e IA. El consenso espera en las empresas del índice S&P 500 crecimiento de beneficios de alrededor del 20% este año y el próximo, máximo desde 2021. Además, es destacable el aumento de los márgenes de beneficio, prueba de control de costes y crecimiento nominal. Pero estamos neutrales en mercados desarrollados fuera de EEUU, donde las valoraciones de las acciones siguen ajustadas y persiste la incertidumbre sobre el impacto económico de la guerra.

También sobre ponderamos acciones de mercados emergentes, cuyas empresas experimentan fuerte aumento de beneficios y parecen relativamente protegidas del aumento de costes de la energía. Se prevé que su mayor crecimiento del PIB respecto a economías desarrolladas se amplíe a 2,6 % este año frente a 2,4 % de 2025. Estos países pueden beneficiarse del ciclo de IA, con algunos de los mayores fabricantes de chips del mundo, como la taiwanesa TSMC y coreanas Samsung y SK Hynix, que juntos representan casi una cuarta parte del índice de emergentes MSCI EM. Además, sobre ponderamos acciones chinas, donde un fuerte estímulo monetario y fiscal debe respaldar su demanda interna y el aumento de la producción industrial y exportaciones relacionadas con IA impulsar los beneficios, en un mercado con mayor capacidad que la mayoría para absorber perturbaciones externas.

Por sectores sobre ponderamos acciones industriales, favorecidas por el gasto global en infraestructura y mejora de tendencias manufactureras. La inversión en capital en EE. UU. está en auge, con aumento de 11 % interanual en pedidos de bienes de capital básicos en marzo. También sobre ponderamos acciones tecnológicas, pero preferimos empresas de hardware y semiconductores a las de software. El descuento en valoración con la reciente caída puede ser temporal y los planes de inversión de las grandes tecnológicas para centros de datos de IA e infraestructura digital este año -estimados en 700.000 millones$- justifican una prima.

Estamos neutrales en el sector de salud, por el menor dinamismo y perspectivas de beneficios menos favorables en comparación con otros segmentos e infra ponderamos acciones de consumo discrecional, pues el aumento de la inflación debe afectar negativamente a los ingresos de los hogares.

Mantenemos una posición neutral en bonos de mercados desarrollados. Los inversores que buscan protección frente a la volatilidad pueden verse atraídos por esta deuda, pero las presiones inflacionarias pueden hacer que aumenten sus rentabilidades a vencimiento. El BCE y el Banco de Inglaterra ya han dado señales de que endurecerán su política monetaria y consideramos poco probable que la Reserva Federal -incluso bajo la presidencia de Kevin Warsh, aparentemente más moderado- recorte sus tipos de interés este año. Por otra parte, si el aumento de precios erosiona la confianza de consumidores y empresas aumentarán los riesgos de recesión, con aumento de precios de los bonos. Así que, por ahora, estas fuerzas contrapuestas dejan poco margen para la convicción.Pero sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes, que ofrece una relación riesgo-rentabilidad muy favorable. Su deuda soberana sobre PIB se sitúa en un promedio del 57 %, muy por debajo de 128 % en economías del G-7 y la situación fiscal es más sólida, con la calidad crediticia mejorando desde principios de 2024. Las rentabilidades a vencimiento reales, sobre todo en Latinoamérica, se mantienen muy por encima de la de mercados desarrollados, con sólido colchón de ingresos para los inversores. Además, la apreciación de divisas ofrece una fuente adicional de rentabilidad -la monedas de economías importadoras de petróleo se han comportado mejor que en crisis anteriores de la energía, lo que sugiere mejoras estructurales y demanda de los inversores-.

inAtlas: las empresas necesitan datos para tomar decisiones en comercio exterior

La reconfiguración del comercio internacional ya no es una hipótesis, sino una realidad operativa para miles de empresas. El aumento de los aranceles, la relocalización industrial y las tensiones entre grandes bloques económicos están obligando a revisar estrategias que durante años parecían consolidadas. En este contexto, muchas compañías españolas con fuerte exposición internacional están empezando a diversificar sus mercados. Sectores como el agroalimentario, el químico-farmacéutico, la maquinaria industrial o el textil están explorando nuevas geografías para reducir riesgos y mantener su competitividad en un entorno cada vez más fragmentado.

“Durante años, la internacionalización se ha apoyado en mercados considerados estables. Hoy, esa estabilidad es relativa. Las empresas necesitan identificar alternativas, pero hacerlo con criterio, porque los nuevos mercados también implican mayores niveles de complejidad”, explica Silvia Banchini, Cofundadora y Directora Comercial de inAtlas.

Este cambio de escenario está poniendo en evidencia los límites del análisis macroeconómico tradicional. Indicadores como el crecimiento del PIB o la evolución de la clase media resultan insuficientes para evaluar la viabilidad real de un mercado. La toma de decisiones exige ahora un nivel de precisión mucho mayor: conocer qué empresas operan en un territorio, identificar potenciales socios o distribuidores, evaluar riesgos comerciales específicos o analizar los flujos reales de importación y exportación por categoría de producto.

“Las empresas ya no pueden permitirse tomar decisiones basadas únicamente en tendencias generales. Necesitan entender el mercado a un nivel mucho más detallado, casi quirúrgico, para minimizar la incertidumbre”, añade Banchini.

La diversificación abre oportunidades, pero también introduce nuevos desafíos. Mercados que hasta ahora estaban fuera del radar empresarial, en regiones de Asia, África o América Latina, empiezan a ganar atractivo, aunque con estructuras comerciales más complejas y mayores riesgos asociados. En este contexto, el acceso a datos fiables y actualizados se convierte en un factor diferencial. El uso de herramientas basadas en microdatos permite a las empresas cruzar información empresarial, financiera y comercial para identificar oportunidades reales y tomar decisiones más informadas.

La transformación del comercio global no afecta por igual a todas las empresas. Aquellas que logren anticipar cambios y adaptar su estrategia de internacionalización tendrán una ventaja competitiva clara en los próximos años. En un entorno marcado por la incertidumbre, la capacidad de interpretar datos complejos y convertirlos en decisiones operativas se perfila como uno de los principales factores de éxito para las empresas exportadoras.

05May

UBS cree que "la próxima fase de subidas del mercado probablemente se caracterice por una ampliación del liderazgo más allá de las megacapitalizadas" y recomienda a los inversores "considerar también oportunidades fuera de EEUU para diversificar".

Miguel Ángel Valero

Tras un periodo de relativa calma, los ataques armados han regresado al estrecho de Ormuz, aunque por ahora ninguno presenta la intensidad suficiente como para que alguna de las partes declare roto el alto el fuego. En este contexto, EEUU movió ficha el domingo al anunciar que escoltará buques neutrales para que transiten por el estrecho. Esta decisión ha hecho saltar las alarmas en la Guardia Revolucionaria iraní, especialmente entre los sectores más duros, ya que el control marítimo del paso constituye su principal palanca de negociación. Con el objetivo de reafirmar dicho control, Teherán inició una serie de ataques contra buques que intentaban cruzar el estrecho, registrándose tres incidentes contra embarcaciones comerciales. Paralelamente, las fuerzas armadas de Emiratos Árabes Unidos informaron de la interceptación de varios ataques con drones, aunque algunos lograron impactar en el puerto de Fujairah, enclave fundamental para la salida del crudo emiratí ante el cierre del estrecho. 

En el lado positivo, el Mando Central estadounidense confirmó que los destructores norteamericanos escoltaron con éxito a dos buques comerciales durante su tránsito por Ormuz. Al inicio de la novena semana de guerra en Irán, EEUU adopta un movimiento arriesgado. Ante la falta de concesiones por parte de Irán, la escolta de buques por el estrecho –anunciada en varias ocasiones a lo largo del conflicto– se ha materializado finalmente. Se trata de una acción que aumenta la presión sobre la Guardia Revolucionaria y pone a prueba hasta qué punto es realmente férreo su control sobre Ormuz. No es descartable que Washington descubra que el bloqueo del paso es menos sostenible para el Estado iraní de lo que este anticipaba, lo que serían buenas noticias. 

Mientras tanto, Marco Rubio, secretario de Estado, continúa presionando a la comunidad internacional desde la reunión de ministros del G7, denunciando la “injusticia” de controlar el tránsito por el estrecho y alentando la formación de una coalición internacional que garantice su apertura.

Por su lado, los mercados parecen más atentos a la temporada de resultados empresariales y al sector tecnológico que al teatro geopolítico iraní. El petróleo repuntó ante la escalada de tensiones, aunque el movimiento es mucho más contenido, mientras que los bonos y las bolsas globales permanece imperturbables. En ausencia de un impacto significativo en los mercados o de interrupciones reales en el suministro físico de crudo o combustibles, todo apunta a que Irán está perdiendo poder negociador. A ello se suma un nivel de almacenamiento de petróleo en Irán que podría alcanzar sus límites a mediados de mayo, lo que refuerza la idea de que el tiempo juega en contra de Teherán.

Divergencias en el BCE

En ese contexto, llama la atención la divergencia de mensajes entre los responsables del Banco Central Europeo (BCE): El gobernador del Banco de Eslovaquia señaló que un endurecimiento de la política monetaria en junio es prácticamente “inevitable”, argumentando que aumenta la probabilidad de un período prolongado de presiones inflacionistas generalizadas, acompañado de un crecimiento visiblemente más débil en la zona euro. En la misma línea, el presidente del Bundesbank defendió una subida de los costes de financiación en junio, siempre que no se observe una mejora significativa en las perspectivas de inflación, un aspecto que podrá evaluarse con mayor detalle en la próxima reunión, cuando el BCE publique sus nuevas proyecciones macroeconómicas.

Por otro lado, otros tres responsables del BCE adoptaron un tono más prudente, si bien todos ellos dejarán sus cargos antes de la reunión de junio. El gobernador del Banco de Francia subrayó que el BCE debe actuar con cautela, pero estar preparado para intervenir si la inflación se extiende más allá del encarecimiento del petróleo. El responsable del banco central de Estonia destacó que la posición neutral actual de la política monetaria permite ganar tiempo para calibrar adecuadamente la decisión. Finalmente, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, indicó que es necesario disponer de más información para evaluar correctamente el impacto del conflicto sobre el crecimiento económico.

Al mismo tiempo, mejora la confianza en la zona euro, tanto por el lado de los empresarios de las manufacturas como por los inversores. El PMI manufacturero de abril mostró un sorprendente repunte al elevarse hasta 52,2 frente al 51,6 del mes previo y en máximos desde mayo de 2022. El índice Sentix que mide la confianza de los inversores de la Eurozona, mejoró en mayo más de lo esperado al elevarse hasta -16,4 desde el -19,2 previo y muy por encima del -22 previsto. Una mejora que refleja y se apoya en el mejor comportamiento de los activos de riesgo en abril.

Ebury: EEUU absorbe el impacto de la guerra mejor que la Eurozona y Reino Unido

A pesar de la tensión geopolítica, las divisas se están moviendo en rangos muy estrechos. La excepción más notable de la semana pasada fue el yen, que se apreció con fuerza tras producirse la intervención en el mercado cambiario, tras sucesivas amenazas por parte de las autoridades japonesas. En el lado opuesto, las monedas latinoamericanas se resintieron, encabezadas por el peso colombiano, después de que su banco central sorprendiera al mercado al mantener los tipos de interés sin cambios. Las principales divisas del G10 cotizaron prácticamente planas entre sí, ya que las reuniones de la Reserva Federal, el BCE y el Banco de Inglaterra no ofrecieron orientaciones relevantes sobre el rumbo de sus respectivas políticas monetarias. 

La evolución del conflicto en Oriente Medio seguirá marcando la agenda de los mercados esta semana, incluido el cambiario. El alto el fuego se está viendo sometido a fuertes presiones por los intentos estadounidenses de romper el bloqueo del estrecho y los contraataques iraníes. Al margen de ello, el frente económico sigue evolucionando. En EEUU se publicarán esta semana varios indicadores clave del mercado laboral, que culminarán con el informe de nóminas no agrícolas del viernes. Hasta ahora, la economía estadounidense parece haber absorbido con relativa facilidad el impacto de la guerra, a diferencia de la Eurozona y el Reino Unido. Los datos de los próximos días confirmarán o desmentirán esta narrativa. 

  • EUR: El BCE mantuvo los tipos sin cambios la semana pasada, aunque telegrafió una posible subida en junio al reconocer que se debatió un aumento en esa misma reunión. Los mercados descuentan dos subidas adicionales para finales de año. El impacto inicial de la guerra sobre la confianza empresarial en la Eurozona ha sido superior a lo que esperábamos, lo que sugiere que estas expectativas incorporan una relajación significativa de los precios de la energía a medio plazo. Christine Lagarde insistió en que todavía no se observan efectos de segunda ronda. El PIB del primer trimestre decepcionó y confirmó que la eurozona entró en el conflicto en una posición de por sí frágil. Mantenemos un sesgo alcista para el euro, pero seguiremos de cerca los indicadores adelantados para detectar cualquier signo de recuperación. Los datos del segundo trimestre hasta la fecha siguen siendo poco alentadores y apuntan a otro trimestre de estancamiento económico.
  • USD: La economía estadounidense continúa mostrando una notable resiliencia ante la guerra en Irán y el alza de los precios energéticos. Los indicadores de alta frecuencia del mercado laboral sugieren incluso un repunte en la creación de empleo, mientras que los pedidos de bienes duraderos están superando sistemáticamente las expectativas, impulsados en buena parte por la fuerte inversión en infraestructuras de inteligencia artificial. La disidencia se ha normalizado en la Reserva Federal y ha surgido una minoría hawkish sólida que complicará a Kevin Warsh la ejecución de recortes de tipos tan anhelados por Trump. Powell se mostró relativamente hawkish en lo que probablemente fue su última rueda de prensa al frente de la Fed. Aunque no esperamos subidas de tipos este año, este giro hacia una postura más restrictiva refuerza el escenario de tipos más altos durante más tiempo. Mientras tanto, los titulares sobre el conflicto tienen cada vez menos impacto en el dólar, que apenas ha reaccionado al último repunte de las tensiones. 
  • GBP: La semana pasada, el Banco de Inglaterra mantuvo los tipos en el 3,75 %, con el economista jefe Huw Pill como único disidente a favor de una subida. Ante las elevadas incertidumbres derivadas del conflicto con Irán, consideramos que el MPC está actuando con prudencia para valorar con mayor precisión los posibles efectos inflacionarios de segunda ronda. En un movimiento poco habitual, el banco presentó tres escenarios distintos según la evolución del conflicto. Aunque esta aproximación genera cierta ambigüedad, evita el riesgo de ofrecer un sesgo direccional prematuro. El consenso del mercado descuenta dos subidas de tipos antes de finales de 2026, pero la presentación de escenarios múltiples no supone un compromiso firme. El gobernador Bailey ha señalado que, bajo sus expectativas centrales, apenas se producirían efectos de segunda ronda sobre la inflación. Dada la debilidad del crecimiento y del mercado laboral, seguimos viendo un margen limitado para un endurecimiento adicional. Políticamente, las elecciones locales del 7 de mayo supondrán una prueba para el Gobierno laborista. Una derrota contundente podría debilitar seriamente a Keir Starmer y abrir la puerta a una izquierda más radical, factor claramente bajista para la libra.

UBS: hay margen para más subidas de la renta variable de EEUU

Las acciones estadounidenses cayeron el lunes en medio de nuevas escaladas en Oriente Medio. A pesar de estos acontecimientos, en UBS creen que "hay margen para que la renta variable estadounidense suba de aquí a final de año, ya que los beneficios empresariales siguen mostrando un sólido crecimiento". Las acciones de EEUU se mantienen cerca de máximos históricos y los resultados de las grandes tecnológicas de la semana pasada confirmaron una demanda sostenida de inteligencia artificial. Sin embargo, con la situación en Oriente Medio aún cambiante y ante una competencia cada vez más intensa entre los participantes y aplicaciones de IA, "creemos que la próxima fase de subidas del mercado probablemente se caracterice por una ampliación del liderazgo más allá de las megacapitalizadas. Los inversores también deberían considerar oportunidades fuera de Estados Unidos para diversificar".

El sólido crecimiento de los beneficios en EEUU apunta a un conjunto más amplio de oportunidades. La resiliencia de Asia debería continuar gracias a unos beneficios sólidos y valoraciones atractivas. Los mercados europeos pueden ofrecer tanto resiliencia como oportunidades de crecimiento.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Aunque mantenemos una visión Atractiva sobre la renta variable estadounidense, creemos que los inversores deberían considerar una exposición diversificada tanto dentro como fuera del mercado estadounidense. Aquellos dispuestos y capaces de asumir los riesgos asociados a los derivados también pueden considerar estrategias estructuradas para gestionar la posible volatilidad”.

“El mercado laboral sigue débil, ya que la inteligencia artificial reduce el número de ofertas de empleo en una economía por lo demás sólida. Preferimos el tramo corto de la curva para expresar esta visión. Esto se debe a que vemos riesgos para los bonos a largo plazo si la Reserva Federal orienta su cartera hacia vencimientos más cortos”, Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para América y responsable global de renta variable.

04May

Para los mercados bursátiles globales, el impacto de la guerra en Irán parece haber terminado e, impulsados por la Bolsa estadounidense, los índices han vuelto a un máximo histórico.

Miguel Ángel Valero

Desde el inicio de la guerra de Irán, Crédito y Caución está analizando el impacto del conflicto para las principales economías, trabajando en dos posibles escenarios, en función de la duración del conflicto. El escenario base contempla un rápido acuerdo de paz y el fin del bloqueo del estrecho de Ormuz en mayo. Por el contrario, el escenario pesimista parte de un cierre del estrecho de seis meses y una escalada del conflicto a medida que las negociaciones se estancan.

En ambos casos, Crédito y Caución pone el foco en los sectores más afectados por su dependencia del petróleo o de materias primas derivadas del petróleo, como es el caso del agroalimentario. El aumento de los precios de los fertilizantes se traducirá en un aumento de los precios de los alimentos a finales de este año. Además, el incremento de los precios de la energía repercute en todas las etapas de la producción alimentaria, desde la siembra y la cosecha hasta el procesamiento, el almacenamiento y el transporte. En este sentido, según las previsiones de Crédito y Caución, el precio promedio global de los principales productos agrícolas básicos podría aumentar un 8,5 % este año y un 3,8 % en 2027. Estos niveles se alejan de las estimaciones previas al conflicto, que eran del 0,7% y el 2,5%. 

Otro de los sectores más afectados es el transporte, con especial foco en el marítimo. Un aumento sostenido del 50% en los precios del petróleo podría elevar los costes del transporte por mar entre un 15% y un 20%. Las economías asiáticas serían las más afectadas. Para el transporte terrestre, la guerra de Irán está agravando una situación difícil de partida. En muchos mercados avanzados, la alta competencia, la escasez de mano de obra y salarios elevados están reduciendo los márgenes comerciales.

Junto a ello, el suministro de metales esenciales para sectores estratégicos también atraviesa momentos de dificultad. La región del Golfo genera el 10% de la producción mundial de aluminio, y gran parte de este se transporta a través del estrecho de Ormuz. La pérdida de ese suministro provocaría una importante crisis de precios a nivel mundial. Incluso si la guerra terminara rápidamente, reiniciar la producción paralizada puede llevar meses.

En cuanto a las principales economías, los países de Oriente Medio serán los más afectados, debido a su dependencia tanto de la venta de combustibles fósiles como de sectores intensivos en energía y orientados a la exportación, como los productos químicos y los metales. Los países de Asia-Pacífico, a excepción de China, también se verán gravemente impactados debido a su elevado consumo de petróleo y gas de Oriente Medio. 

Europa es otro importante consumidor de gas del Golfo, pero la invasión de Ucrania por parte de Rusia creó una crisis energética que no ha desaparecido. Por ese motivo, se prevé que la industria manufacturera de la zona del euro se contraiga un 0,2 % este año, que podría llegar al 1,9% en el escenario más pesimista.

A nivel global, el resultado inmediato del conflicto es un aumento de los precios del petróleo y el gas, que repercute en el precio de los alimentos y, por lo tanto,  una mayor inflación, seguida de una reducción del gasto por parte de los consumidores. Si los bancos centrales suben los tipos de interés para aliviar la presión inflacionista, aumentan los costes de financiación. De esta manera, se genera una reacción en cadena con alto impacto en la salud financiera de las empresas.

Swisscanto: el apetito por el riesgo aumenta significativamente

Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos Swisscanto, opina que para los mercados bursátiles globales, el impacto de la guerra en Irán parece haber terminado e, impulsados por la Bolsa estadounidense, los índices han vuelto a un máximo histórico. El foco ha pasado del Estrecho de Ormuz hacia los beneficios empresariales, impulsados en gran medida por la inteligencia artificial (+23 % para las empresas estadounidenses en el primer trimestre interanual). "Además, esperamos una política monetaria más acomodaticia que el consenso. En este contexto, nuestra asignación de activos se mantiene sobre ponderada en renta variable, aunque algo más moderada tras el fuerte rebote y ante las vulnerabilidades en Oriente Medio", explica.

Los mercados bursátiles suelen reaccionar de forma pasajera a los eventos políticos, y una vez más se ha demostrado. Tras corregir alrededor de un 10% en marzo, menos de un mes después ya estábamos de nuevo en un máximo histórico. La disposición a la desescalada por parte de los actores implicados ha sido suficiente para sostener la confianza de los inversores en renta variable, pese a que el estrecho de Ormuz continúa prácticamente cerrado y el precio del petróleo se mantiene por encima de los 100$ tras dos meses.

El foco del mercado ha vuelto a desplazarse hacia otros temas, como la inteligencia artificial o las inversiones en centros de datos. Las acciones del sector de los semiconductores, por ejemplo, repuntaron cerca de un 50 % en abril. Este comportamiento apunta a un renovado componente de euforia, con un sector que se sitúa en niveles claramente de sobre compra.

En conjunto, el apetito por el riesgo ha aumentado significativamente y los volúmenes de opciones de compra son muy superiores a los de opciones de venta. Por ello, "de nuevo reducimos ligeramente el momentum en renta variable para mayo, y, con ello, al tema de la electrificación, que ha concentrado gran parte del interés reciente", añade.

En la primera fase de la guerra en Irán, el repunte de los precios del petróleo reavivó los temores de inflación. Como resultado, el mercado llegó a descontar subidas de tipos por parte de casi todos los bancos centrales. Sin embargo, esta tensión se ha moderado y las expectativas de inflación han disminuido. En el caso de la Reserva Federal, se ha vuelto a anticipar un nuevo recorte de tipos a finales de año. "Desde Swisscanto lo preveemos así, por lo que decidimos aumentar la duración a finales de marzo", subraya. 

No obstante, empiezan a surgir cuestiones sobre el crecimiento. "Nuestros economistas han revisado de nuevo a la baja sus previsiones de PIB para EEUU. Hasta ahora, los indicadores adelantados se han mantenido sorprendentemente sólidos y una recesión sigue siendo poco probable. Para los mercados de renta variable, este entorno no sería necesariamente negativo, ya que un crecimiento más débil hace más probables nuevos recortes de tipos. En combinación con unos beneficios empresariales robustos, este escenario sigue respaldando la clase de activo", remarca. 

"Fuera de la renta variable, mantenemos un posicionamiento prudente. En renta fija, seguimos claramente infra ponderados en crédito y, en cambio, sobre ponderados en deuda soberana global a largo plazo. Vemos un mayor potencial de revalorización por la caída de las rentabilidades, especialmente fuera de Suiza. Mantenemos una posición neutral en inmobiliario y materias primas, y continuamos favoreciendo los bonos de catástrofe. En este contexto, el oro pasa también a una posición neutral.  En divisas, dejamos de sobre ponderar el yen japonés y el dólar australiano, manteniendo únicamente una sobre ponderación en el franco suizo. Su bajo nivel de deuda pública y su reducida inflación lo convierten, a nuestro juicio, en el principal activo refugio en el entorno actual", apunta.

El índice bursátil europeo Eurostoxx 50, cuyas cinco principales posiciones han estado tradicionalmente dominadas por compañías de los sectores de lujo, farmacéutico, software, banca y seguros, que lleva varios meses liderado por ASML, el fabricante neerlandés de equipos para la producción de chips. El principal motor de esta evolución es el auge de la inteligencia artificial, que está generando una fuerte demanda de microchips de alto rendimiento, centros de datos y de los factores de producción asociados, como la energía y la infraestructura de red. Como consecuencia, estas empresas están registrando actualmente el mayor crecimiento de beneficios.  

Sin embargo, el mercado en su conjunto sigue rezagado frente a EEUU, sobre todo, porque los sectores de consumo cíclico (como automoción y lujo), alimentación y farmacéutico se enfrentan a un entorno complejo. "Es por ello que todavía no vemos que se den las condiciones para una reversión de la infrarrentabilidad del Eurostoxx, de en torno al 8% frente a EEUU desde el inicio del conflicto en Irán a principios de marzo", concluye. 

UBS: diversificación de inversiones más allá de las grandes tecnológicas

El S&P 500 cerró con una subida del 0,3% el viernes 1 de mayo, alcanzando un nuevo máximo histórico, ya que los inversores dejaron de lado por ahora los temores a la estanflación para centrarse en unos sólidos resultados empresariales. Los precios más altos del petróleo, debido al cierre continuo del estrecho de Ormuz, siguen alimentando la preocupación de los inversores por su impacto en la inflación y el crecimiento económico. Estas inquietudes se reflejaron en el tono restrictivo adoptado por los responsables de los bancos centrales del Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal la semana pasada.

Ante la falta de avances significativos hacia una resolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán, todo apunta a que la volatilidad del precio del petróleo y la incertidumbre económica seguirán siendo elevadas. En medio de esta volatilidad, el análisis de UBS destaca que "la tecnología lidera, pero el crecimiento de beneficios se está ampliando" y que "los mercados descuentan una política monetaria más restrictiva a medida que se intensifica el debate sobre los tipos de interés de los bancos centrales".

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, añade: “En renta variable, recomendamos a los inversores diversificar su exposición más allá de las grandes tecnológicas para captar el crecimiento más amplio de los beneficios. Dentro del sector tecnológico, seguimos posicionándonos para aprovechar las ganancias de la amplia oportunidad que ofrece la inteligencia artificial, pero favorecemos un enfoque equilibrado en torno a la IA en sus distintas capas: habilitadora, de inteligencia y de aplicaciones, incluyendo semiconductores y equipos de fabricación de chips, energía y recursos, infraestructuras, y determinadas empresas en EE. UU., Asia y Europa que creemos que se beneficiarán de la adopción de la IA. Los inversores también pueden considerar estrategias estructuradas con características de preservación de capital o que aprovechen nichos de volatilidad para generar ingresos y esperar a comprar acciones de IA a precios más bajos”.

"La renta variable británica tiene una base global de inversores y ya parece barata en comparación con sus homólogos, por lo que es poco probable que sufra en exceso. La libra esterlina debería mostrarse resistente, respaldada por unos tipos de interés que siguen siendo elevados en un contexto global”, apunta Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y Reino Unido. “A pesar del aumento de la inflación, el Banco de Inglaterra mantuvo el tipo de interés en el 3,75% en su reunión de abril. Ahora esperamos que los tipos permanezcan sin cambios durante el resto del año y retrasamos nuestras previsiones de la próxima bajada al primer trimestre de 2027”, aportan Maelle Quillevere, economista, y Thomas Wacker, responsable de crédito, UBS Global Wealth Management

“Esperamos que el BCE mantenga los tipos sin cambios durante el resto del año, pero el riesgo de subidas aumenta cuanto más se prolongue el conflicto en Oriente Medio”, advierte Turner.

“Varias reuniones de grandes bancos centrales esta semana (incluyendo EEUU, Europa, Reino Unido, Canadá y Japón) tuvieron un tono más restrictivo de lo esperado. Las rentabilidades han aumentado, presionando ligeramente a las divisas sensibles al riesgo. El impacto limitado del tono agresivo de la Fed pone de relieve que el sentimiento favorable al riesgo sigue predominando”, señalan Constantin Bolz, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de divisas y materias primas.

“La volatilidad a corto plazo puede surgir por las elecciones locales en Reino Unido y los riesgos geopolíticos en curso, pero esperamos que la libra se fortalezca moderadamente a medida que los mercados vuelvan a centrarse en los fundamentales y en la postura restrictiva del Banco de Inglaterra”, añaden.

"Prevemos que el EURUSD se mantenga en el rango actual de 1,15-1,20, aunque existen riesgos claros de movimientos por encima o por debajo dependiendo del resultado del conflicto con Irán”, precisan.

“Hasta ahora, los efectos de la IA en el mercado laboral parecen modestos: el desempleo en EEUU podría ser solo unos 0,1 puntos porcentuales más alto, con debilidad concentrada entre los trabajadores más jóvenes y el sector tecnológico. La evidencia actual no justifica una respuesta de la Fed: la inflación sigue siendo la principal limitación mientras la pérdida de empleo relacionada con la IA sea gradual, aunque las tendencias de adopción requieren un seguimiento cercano”, opina Andrew Dubinsky, economista,

“Lo que más importa en los próximos 12 meses es la evolución de los beneficios empresariales, que seguimos creyendo que será sólida. Por ello, esperamos nuevas subidas en los mercados de renta variable, aunque la reanudación de los flujos energéticos desde Oriente Medio será clave en las próximas semanas”, resalta David Lefkowitz, responsable de renta variable estadounidense.

“La economía estadounidense está experimentando un auge de la inversión, fuertemente concentrado en actividades relacionadas con la IA. Esto está impulsando el crecimiento cíclico en la actualidad y debería elevar el crecimiento estructural a largo plazo gracias a una mayor productividad”, destaca Jason Draho, responsable de asignación de activos para América

“El sentimiento del consumidor sigue siendo muy pesimista, pero los consumidores parecen capaces de sobreponerse y gastar más que nunca”, argumenta Paul Donovan, economista jefe.

“Esperamos que el EURGBP se estabilice en nuestra previsión de 0,86. A medio plazo, debería mantenerse en ese nivel, aunque creemos que la libra esterlina ofrecerá mejores rendimientos totales gracias a un mayor carry”, insisten Constantin Bolz y Clémence Dumoncel, estratega. “Esperamos que el par suba gradualmente con el Banco de Inglaterra manteniendo una postura restrictiva y el Banco Nacional Suizo previsiblemente en pausa. Dada la elevada diferencia de carry, creemos que la libra ofrece mejor potencial de rentabilidad que el franco suizo”, añaden. “Prevemos que el EURCHF cotice en un rango de 0,91 a 0,93 en los próximos meses, y solo contemplamos caídas por debajo de ese rango en un escenario muy adverso. Mantenemos nuestras previsiones para finales de junio y septiembre del USDCHF en 0,79 para reflejar la mayor probabilidad de un dólar estadounidense más fuerte en los próximos meses”, remarcan.

Eurizon: visión positiva en renta variable y crédito

El informe mensual The Globe de Eurizon de abril destaca que la economía global mantiene un escenario de crecimiento, con impactos solo temporales derivados de la guerra en Irán. La inflación repunta de forma moderada, sin alcanzar niveles como los de 2022, y no se esperan efectos relevantes más allá de 2026. La guerra en Irán genera volatilidad pero se considera un shock transitorio, con impacto limitado en el crecimiento y mayor efecto en la inflación a corto plazo. Los mercados anticipan un posible acuerdo de paz como escenario más probable. Los mercados financieros se apoyan en sólidos beneficios empresariales, especialmente en el sector tecnológico, mientras que la renta fija ofrece cupones superiores a la inflación y spreads atractivos como fuente adicional de rentabilidad. El posicionamiento de inversión es positivo en renta variable y crédito, con preferencia por EEUU y mercados emergentes, valoración favorable de la deuda pública (EEUU y Alemania) y una visión neutral sobre el dólar y positiva sobre el yen.

Foco en los resultados de las empresas, pese a los aranceles

El conflicto entra de lleno en su tercer mes,  dominado por la persistente tensión geopolítica en Oriente Medio, con el estrecho de Ormuz acumulando ya tres semanas bajo un bloqueo de facto tanto por parte de EEUU como de Irán. Desde la óptica estadounidense, la estrategia persigue asfixiar la economía iraní mediante la interrupción de sus exportaciones de petróleo –que representan cerca de una quinta parte de su PIB–; forzando el agotamiento de su capacidad de almacenamiento –ya utilizada en más de un 60%– y favoreciendo la salida de capitales. 

Los incentivos para alcanzar un acuerdo siguen presentes, dado que una reanudación de las hostilidades tendría elevados costes para ambas partes. En este sentido, Trump afirmó que los representantes estadounidenses están manteniendo “conversaciones muy positivas” con Irán que podrían desembocar en algo “muy positivo para todos”, pero no ofreció más detalles.

También ha anunciado que comenzará a guiar buques aliados y neutrales atrapados en el Golfo Pérsico con el objetivo de facilitar su salida del estrecho de Ormuz. La iniciativa pretende restablecer parcialmente los flujos comerciales sin levantar el bloqueo ni reducir la presión económica y política sobre Irán, y podría incluir el uso de destructores lanzamisiles, aviones y drones.Pero el impacto del conflicto se irá trasladando de forma más tangible a la economía real, a medida que el encarecimiento sostenido de la energía y las disrupciones en los flujos comerciales empiecen a reflejarse en los costes de producción, las expectativas de inflación y las decisiones de consumo e inversión. 

La escasa novedad en las negociaciones con Irán pasó a un segundo plano, ya que los mercados financieros mostraron una notable resiliencia, apoyados en una temporada de resultados claramente positiva. En EEUU, los grandes hiperescaladores tecnológicos volvieron a validar el fuerte ciclo de inversión en inteligencia artificial, destacando el crecimiento del negocio en la nube de Alphabet, Amazon y Microsoft, mientras que Meta generó más dudas por la elevada intensidad de capital y la falta de visibilidad en los retornos de dichas inversiones. En el segmento de semiconductores, el aumento de los precios de los chips de memoria impulsó de forma significativa los beneficios trimestrales de compañías como Micron, cuyos beneficios trimestrales alcanzaron los 14.000 millones$, frente a los 4.800 millones de 2025. Esta solidez se ha traducido en una duplicación del crecimiento esperado de los beneficios para el primer trimestre hasta el 29%. En conjunto, el buen tono de la temporada de resultados ha actuado, al menos por ahora, como contrapeso frente a los riesgos geopolíticos.

En paralelo al conflicto, Trump abrió un nuevo frente en el ámbito comercial con la Unión Europea. El presidente de EEUU señaló su intención de eliminar, desde esta misma semana, los aranceles reducidos a la importación de automóviles europeos. Actualmente, los fabricantes europeos se benefician de una tarifa máxima del 15% sobre vehículos y componentes, en vigor desde agosto. Aunque no se ofrecieron mayores detalles, el contexto del mensaje publicado en redes sociales sugiere que la propuesta pasaría por restablecer el arancel del 25% exclusivamente sobre los vehículos terminados, excluyendo las piezas y componentes.

En el frente monetario, los principales bancos centrales optaron por la cautela. La Reserva Federal mantuvo los tipos sin cambios, en una decisión más dividida de lo habitual, y Jerome Powell confirmó su intención de permanecer como gobernador una vez finalice su mandato como presidente, reforzando el mensaje de independencia institucional. En Europa, el BCE también dejó los tipos estables, aunque Christine Lagarde abrió explícitamente la puerta a una posible subida en junio si las presiones inflacionistas ligadas a la energía persisten. El mensaje común fue de prudencia en un entorno de elevada incertidumbre, con un delicado equilibrio entre el repunte de la inflación y el deterioro de las perspectivas de crecimiento.

Los datos macro publicados reflejan ya el impacto del encarecimiento energético. En EEUU, el PIB del primer trimestre mostró un repunte apoyado en la inversión empresarial, que creció un 2% trimestral anualizado frente al +0,5% del trimestre anterior, con especial protagonismo del sector tecnológico. Por el contrario, el consumo comienza a mostrar señales de moderación. En cuanto a la inflación, el deflactor del consumo (PCE) continuó al alza hasta el +3,5%, con un incremento también en el componente subyacente, que alcanzó el +3,2%. Por su parte, la confianza empresarial se mantiene en terreno positivo, con el ISM manufacturero en niveles de expansión (52,7), aunque ligeramente por debajo de los registros de febrero.

En la zona euro, el crecimiento fue más débil de lo esperado, con un avance del PIB del 0,1% trimestral y señales de desaceleración más evidentes de cara al segundo trimestre. Destacó el buen comportamiento de Alemania (+0,3% trimestral) y España (+0,6% trimestral), frente a la decepción de Francia, que registró un crecimiento nulo. En cuanto a la inflación, el índice general continuó repuntando hasta el +3%, desde el +2,6% del mes anterior, en línea con lo esperado y explicado en gran medida por el componente energético. En el segmento de servicios, por el momento no se observan repuntes significativos, lo que permite mantener la inflación subyacente contenida en el +2,2% vs.+2,3% de marzo.

El conflicto lleva el Euribor al 2,747% en abril

Por otra parte, el Banco de España comunica que el principal índice de referencia de los préstamos hipotecarios (Euribor a un año) se sitúa en el 2,747% en abril, 0,604 puntos más que hace un año El índice, que es utilizado como principal referencia para fijar el tipo de interés de los préstamos hipotecarios concedidos por las entidades de crédito españolas, se situó en abril en el 2,747% frente al 2,565% del mes anterior.

30Apr

El poder ya no se mide solo en tamaño, sino en capacidad de adaptación. Y eso cambia la forma en la que debemos analizar el riesgo. Porque el problema ya no es quién gana una guerra, sino cuánto cuesta mantenerla abierta.El poder ya no se mide solo en tamaño, sino en capacidad de adaptación. Y eso cambia la forma en la que debemos analizar el riesgo. Porque el problema ya no es quién gana una guerra, sino cuánto cuesta mantenerla abierta.

Miguel Ángel Valero

Vuelven los temores en torno al conflicto con Irán, ante nuevas presiones por parte de EEUU. Washington ha rechazado la propuesta iraní, mantiene el bloqueo y valora reanudar la presión también por vía militar, para forzar al país persa a retomar las negociaciones. En este sentido, el mando central estadounidense ha solicitado el envío de misiles hipersónicos al teatro de operaciones, un tipo de armamento que Estados Unidos nunca ha utilizado en un conflicto real y que permitiría atacar lanzaderas iraníes fuera del alcance de sus actuales misiles de precisión.Mantenemos la visión que el estrecho se abrirá pronto y estas nuevas presiones son parte de la negociación. No obstante, la resiliencia iraní continúa sorprendiendo: la aparente indiferencia se mantiene, con una imagen de unidad en la élite política iraní en torno a la negativa a negociar mientras persista el bloqueo, y sin señales públicas relevantes de descontento social pese al notable deterioro de la situación económica del país. 

Se agranda la dicotomía existente entre los mercados de materias primas y los financieros. Mientras el crudo vuelve a situarse en máximos desde el inicio del conflicto, las Bolsas se mantienen próximas a sus niveles más elevados, apenas alteradas por las últimas novedades. Por su parte, la renta fija, aunque muestra cierta tensión adicional, tampoco ofrece señales de un deterioro significativo. Este comportamiento sugiere que los mercados financieros continúan descontando una resolución relativamente rápida del conflicto y mantienen el foco en la solidez de los beneficios empresariales. Al mismo tiempo, las expectativas de inflación a medio plazo permanecen ancladas, lo que mantiene al 'monstruo' de la inflación contenido y permite a los bancos centrales adoptar una actitud paciente.

The Trader: el poder militar no se traduce en control estratégico

"Hay una idea que se repite constantemente en los mercados y en la política internacional: si tienes suficiente poder, puedes imponer tu voluntad. Pero la realidad, una vez más, se encarga de desmontarla. Lo que estamos viendo en el conflicto entre EEUU, Israel e Irán es precisamente eso. Una demostración clara de que el poder militar no siempre se traduce en control estratégico. Y, sobre todo, de que negociar no es lo mismo que presionar", argumenta el analista Pablo Gil en The Trader.

Wendy Sherman, subsecretaria de Estado de EEUU y una de las arquitectas del acuerdo nuclear de 2015, lo explica con una claridad incómoda: Irán no va a capitular. Nunca lo ha hecho y no lo va a hacer ahora. No porque sea fuerte en términos absolutos, sino porque su identidad está construida sobre la resistencia. Es un país marcado por su historia, por la intervención occidental en 1953 y por una revolución que redefinió su relación con el mundo.

Ése es el primer error de enfoque. Pensar que el adversario reacciona con tu misma lógica. Cuando Trump intenta forzar concesiones rápidas, parte de una premisa equivocada: que el coste de resistir será mayor que el de ceder. Pero en el caso de Irán ocurre justo lo contrario. Ceder supone perder legitimidad interna. Resistir, en cambio, refuerza al régimen. Y eso cambia completamente las reglas del juego. Porque entonces ya no estás negociando con incentivos económicos o militares, sino con identidad, orgullo y supervivencia política. Y ahí las herramientas tradicionales pierden eficacia.

El segundo gran error es confundir táctica con estrategia. Sherman lo deja entrever sin rodeos: hay movimientos, hay presión, hay demostraciones de fuerza… pero no hay un plan coherente a largo plazo. Y eso tiene consecuencias. No solo en el frente militar, sino en algo mucho más importante: la credibilidad internacional. Cuando tus aliados empiezan a dudar de ti, el problema deja de ser local y pasa a ser sistémico. Canadá, Reino Unido, Europa… empiezan a mirar a China como alternativa. No porque compartan valores, sino porque buscan estabilidad. Y en geopolítica, la estabilidad vale más que la afinidad.

Ahí es donde el conflicto da un giro que muchos inversores todavía no están valorando. China no necesita intervenir directamente para ganar influencia. Le basta con observar cómo EEUU se desgasta. Cómo consume recursos, cómo pierde cohesión con sus aliados y cómo abre la puerta a cambios estructurales mucho más profundos. Uno de ellos es especialmente relevante: el sistema monetario.

Irán ya ha planteado aceptar pagos en yuanes en lugar de dólares para el petróleo que atraviesa el estrecho de Ormuz. Puede parecer anecdótico, pero no lo es. El petróleo ha sido históricamente el pilar del dominio global del dólar. Si esa dinámica empieza a cambiar, aunque sea de forma gradual, el impacto a largo plazo puede ser enorme. No es un cambio inmediato, pero si una primera grieta que puede agrandarse con el tiempo. Y los mercados, cuando detectan grietas estructurales, acaban reaccionando.

A todo esto, se suma un factor que complica aún más la situación: Irán no necesita enfrentarse directamente a EEUU para generar problemas. Sabe que en una guerra convencional está en desventaja, así que juega a otra cosa. Utiliza herramientas más simples pero muy efectivas: drones, lanchas rápidas, su capacidad para bloquear o amenazar el paso en el estrecho de Ormuz y el apoyo a grupos aliados en la región como Hezbolá o los hutíes, que actúan en su nombre. Con todo eso, consigue mantener bajo presión constante a una potencia mucho más fuerte, sin necesidad de enfrentarse cara a cara.

Es exactamente el mismo patrón que estamos viendo en otros conflictos recientes. El poder ya no se mide solo en tamaño, sino en capacidad de adaptación. Y eso cambia la forma en la que debemos analizar el riesgo.  Porque el problema ya no es quién gana una guerra, sino cuánto cuesta mantenerla abierta.

Mientras tanto, el escenario de negociación sigue siendo extremadamente complejo. Lo más probable no es un acuerdo definitivo, sino un proceso largo, lleno de pausas, avances parciales y retrocesos. Un equilibrio inestable que puede durar meses o incluso años. Y en ese contexto, la economía global se resiente poco a poco. No por un shock puntual, sino por una erosión constante. Y eso representa el verdadero riesgo. 

"Pensar que esto se va a resolver rápido es, probablemente, otro error de cálculo. Estamos entrando en una fase donde el poder ya no garantiza resultados, donde la geopolítica pesa más que la economía y donde los equilibrios globales se están redefiniendo sin hacer demasiado ruido. Y como inversores, ignorar estos cambios suele salir caro. Porque cuando el tablero cambia… las reglas también lo hacen", advierte este experto.

45 millones de personas en riesgo de hambruna

Se habla del estrecho de Ormuz como un cuello de botella energético, del petróleo, del gas, de las tensiones geopolíticas. Y todo eso es cierto. Pero hay un efecto mucho más silencioso (y potencialmente más peligroso) del conflicto en Oriente Medio que está empezando a emerger: el impacto sobre los fertilizantes y, con ello, sobre la producción de alimentos. Porque Ormuz no es solo una arteria por la que fluye energía. También lo es para algo igual de crítico: las materias primas agrícolas que sostienen la producción global de alimentos.

Lo que está ocurriendo en el delta del Mekong, en Vietnam, lo ilustra con una claridad brutal. Allí, en uno de los mayores graneros del mundo, los agricultores están empezando a tomar una decisión que lo cambia todo: no sembrar. No porque no quieran. Sino porque no pueden.

El motivo es simple. Sin fertilizantes (especialmente urea, el más utilizado a nivel global) la productividad se desploma. Y esos fertilizantes dependen, en gran medida, de suministros que atraviesan Oriente Medio. Si esa ruta se bloquea, el sistema se rompe. 

A eso se suma el segundo golpe: la energía. El diésel que alimenta bombas de riego, maquinaria y transporte se ha disparado. El coste de cultivar se ha vuelto impredecible. Y cuando un agricultor no puede estimar su rentabilidad, lo que hace es reducir riesgo. Producir menos… o directamente no producir.

Y aquí es donde empieza el verdadero problema. Porque el Mekong no es una región más. Es uno de los pilares de la seguridad alimentaria global. Vietnam es el segundo mayor exportador de arroz del mundo. Si allí cae la producción, no es un problema local, sino un shock global, porque se produce un efecto en cadena: 

  • Menos fertilizante → menor rendimiento
  • Menor rendimiento → menos cosechas
  • Menos cosechas → menos exportaciones
  • Menos exportaciones → subida de precios

Pero hay un segundo nivel aún más preocupante. Cuando los países perciben riesgo de escasez, reaccionan. Lo vimos en 2008 y en 2022: restringen exportaciones para proteger su mercado interno. Y eso convierte un problema regional en una crisis global.

La FAO ya advierte de ello. Si los fertilizantes siguen encareciéndose o escaseando, millones de agricultores reducirán su uso. Es una decisión racional a corto plazo… pero devastadora a medio plazo. Porque menos fertilización no solo reduce la producción actual. También degrada la calidad del suelo, afecta a la siguiente cosecha y genera un efecto acumulativo. Es decir, no es un shock puntual. Es el inicio de un ciclo.

El mercado sigue centrado en el petróleo por su impacto directo en la inflación. Pero ahí está el error: no entender que los alimentos tienen un efecto mucho más profundo, porque impactan directamente en la estabilidad social. Ya sabemos lo que ocurre cuando sube la energía: más inflación y menor crecimiento. Pero cuando lo que sube es el precio de los alimentos, el escenario cambia por completo. Aparecen tensiones sociales, inestabilidad política y, en los casos más extremos, crisis humanitarias.

El Programa Mundial de Alimentos ya lo está advirtiendo: hasta 45 millones de personas podrían verse empujadas hacia la hambruna si esta situación se prolonga. Y tiene todo el sentido. En un mundo globalizado e interconectado como el actual, una disrupción energética no se queda ahí. Se traslada a la agricultura. Y cuando falla la agricultura, el problema deja de ser económico para convertirse en algo mucho más global.

UBS: oportunidades atractivas de diversificación

“Los precios más altos de la energía son un riesgo, pero en ausencia de un shock prolongado, creemos que el entorno para la economía y los beneficios empresariales sigue siendo sólido, lo que respalda a la renta variable”, aporta Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management.

“En un entorno geopolítico incierto, existen razones de peso para diversificar más ampliamente la exposición a renta variable y reducir el riesgo de concentración. Actualmente, vemos las oportunidades de diversificación más atractivas en mercados emergentes, en el segmento ‘Luxury and Lifestyle’ y en determinadas acciones suizas”, añade Daniel Kalt, Chief Economist Switzerland.

“La tecnología y la IA son ya motores clave del crecimiento de beneficios en mercados emergentes, mientras que las materias primas siguen siendo un factor macro relevante. El impacto de los precios de las materias primas es desigual, lo que refuerza la necesidad de una exposición selectiva”, apunta Alejo Czerwonko, Chief Investment Officer Emerging Markets Americas.

“Para quienes apuestan por el oro, sugerimos asignar una pequeña parte —en el rango de un dígito medio— del total de los activos para ayudar a diversificar carteras y ofrecer cierta protección frente a shocks macroeconómicos”, subrayan Wayne Gordon, Strategist, y Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity. “El precio de la plata se ha movido lateralmente en las últimas semanas, con poca evidencia de una renovada demanda inversora vía ETF o futuros. Hemos reducido nuestras previsiones de déficit tras revisar oferta y demanda, reflejando menores flujos de inversión, una demanda industrial más débil y una mayor producción minera”, añaden.

"Mantenemos una visión positiva a medio plazo y prevemos que el precio del cobre alcance los 15.000$/tonelada a finales de marzo de 2027. Esto respalda una preferencia por posiciones largas o por estrategias de venta de downside para mejorar el carry”, remarcan.

“Creemos que el AUD puede superar a muchas de sus divisas pares del G10 hasta principios de 2027. No obstante, el riesgo de interrupciones prolongadas en el suministro de petróleo, junto con un menor crecimiento global, podría pesar sobre el AUD dada su sensibilidad cíclica”, resaltan Wayne Gordon y Teck Leng Tan, Strategists.

30Apr

En los mercados va ganando adeptos la tesis de que la Reserva Federal no va a hacer ningún movimiento hasta comprobar que el shock energético no se traduce en una espiral inflacionista, por mucho que presione Trump para que se reduzcan los tipos.

Miguel Ángel Valero

"Hay semanas en las que los bancos centrales tienen margen para decidir… y hay semanas, como ésta, en las que simplemente reaccionan a un entorno que se les escapa de las manos", reflexiona en The Trader el analista Pablo Gil. La extensión del conflicto en Oriente Próximo ha vuelto a tensionar una variable que ya estaba bajo vigilancia: la inflación. No tanto por lo que ya ha pasado, sino por lo que puede pasar si la situación se alarga. Energía más cara, costes de producción al alza y, en consecuencia, una presión inflacionista que vuelve a aparecer cuando todavía no estaba completamente controlada.

"Ése es el verdadero problema. Porque los bancos centrales venían preparando el terreno para empezar a relajar su política monetaria… y ahora se encuentran con que el contexto les obliga, como mínimo, a esperar", subraya.

En el caso de EEUU, la fotografía es especialmente incómoda. Los últimos datos de empleo no muestran un colapso del mercado laboral, ni mucho menos. Pero sí dejan entrever algo que empieza a preocupar: menor dinamismo, menos creación de empleo y cierta pérdida de inercia. No es una economía que se esté frenando en seco, pero tampoco está acelerando. Y, sin embargo, el consumo sigue aguantando. La actividad económica continúa mostrando una resistencia notable. Esa combinación (enfriamiento moderado del empleo, pero crecimiento aún sólido) es precisamente la que deja a la Fed en una posición muy incómoda. Porque con ese escenario, justificar una bajada de tipos se vuelve extremadamente complicado.

Si recortan demasiado pronto, corren el riesgo de reavivar la inflación justo cuando el conflicto geopolítico puede amplificarla. Si esperan demasiado, podrían terminar frenando una economía que ya empieza a mostrar signos de fatiga. Es el típico equilibrio imposible en el que cualquier decisión tiene costes. De ahí que el escenario más probable ahora mismo sea el de inacción. No solo por parte de la Fed, sino también del resto de grandes bancos centrales. Esperar, observar y ganar tiempo.

Pero hay un elemento adicional que introduce todavía más incertidumbre en el análisis. Y no tiene que ver ni con la inflación ni con el crecimiento, sino con algo mucho más técnico… pero igual de importante: la liquidez del sistema. 

En las últimas semanas, la Fed ha vuelto a expandir ligeramente su balance. No lo hace como en los programas de estímulo masivo del pasado, sino bajo un argumento mucho más técnico: asegurar que el sistema financiero dispone de suficientes reservas y evitar tensiones en el mercado monetario. Sobre el papel, esto no es política expansiva. No es un intento de estimular la economía. Es, simplemente, una medida preventiva. Pero en la práctica, el efecto es muy parecido. Porque mientras la Fed mantiene los tipos en niveles elevados para contener la inflación, al mismo tiempo está inyectando liquidez para evitar que el sistema se tensione. Endurece por un lado… y suaviza por otro. Y eso no solo introduce una contradicción técnica, sino también un problema de comunicación: ¿está realmente restringiendo las condiciones financieras… o simplemente intentando ganar tiempo?

Porque al final, los mercados no reaccionan solo a los tipos de interés… reaccionan a la liquidez. Y la liquidez sigue siendo el combustible de los activos.

Con la Bolsa en máximos históricos, los spreads de crédito en niveles muy bajos y unas condiciones financieras que siguen siendo favorables, este tipo de movimientos pueden ser interpretados por el mercado como una señal implícita de apoyo. Como si, en el fondo, la Fed siguiera actuando como red de seguridad.

Y en un contexto donde la política monetaria empieza a mostrar esas contradicciones internas, hay otro factor que puede cambiar las reglas del juego en los próximos meses. El mandato de Jerome Powell está llegando a su fin, y todo apunta a que será sustituido por Kevin Warsh, un perfil mucho menos continuista y más crítico con la política monetaria reciente.

Y aquí es donde el análisis se vuelve especialmente interesante. Porque el problema ya no es lo que está pasando hoy, sino lo que puede pasar mañana. La economía aguanta… pero si empieza a deteriorarse, la presión para bajar tipos llegará en el peor momento posible: con una inflación todavía incierta y condicionada por factores externos como la energía. Y, además, con una nueva dirección al frente de la Fed que podría tener una visión distinta… y con una presión política que no va a desaparecer, especialmente desde figuras como Donald Trump.

La independencia de los bancos centrales siempre ha sido un pilar fundamental del sistema. Pero en un entorno como el actual (con tensiones geopolíticas, inflación incierta, liquidez en juego y presión política) esa independencia empieza a ponerse a prueba de verdad.

Lo importante no es si bajan o no los tipos ahora a corto plazo, sino entender que el margen de maniobra se está estrechando. Cuando Powell sea sustituido por Warsh ya no solo estaremos analizando datos económicos. Estaremos analizando credibilidad en la toma de decisiones, porque en un entorno donde la inflación puede volver a sorprender al alza, donde la geopolítica introduce shocks imprevisibles, donde la liquidez empieza a jugar un papel silencioso pero decisivo y donde la presión política es cada vez más visible, la credibilidad lo es todo.

"Si el mercado percibe que los bancos centrales actúan tarde, reaccionan mal o ceden a presiones externas, el problema ya no será solo la inflación… será la pérdida de confianza. Y cuando un banco central pierde credibilidad, deja de marcar el rumbo… y pasa a ir detrás de los acontecimientos", advierte Pablo Gil.

Banca March: Warsh se encuentra un Comité reacio a bajar tipos

La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios en el rango del 3,5%–3,75%, aunque la decisión puso de manifiesto un inusual grado de discrepancia interna. La votación se saldó con un 8–4, lo que supone la primera vez en más de tres décadas que cuatro miembros del Comité discrepan. Ocho gobernadores respaldaron no solo el mantenimiento de los tipos, sino también un comunicado con un sesgo abierto a recortes como posible próximo movimiento. Por su parte, tres miembros también votaron a favor de mantener los tipos, pero mostraron su desacuerdo con el lenguaje, al preferir un tono más restrictivo que no apuntara explícitamente a futuras bajadas. El cuarto voto disidente fue el de Stephen Miran, que se pronunció directamente a favor de un recorte de tipos. Este caso debe interpretarse por separado, ya que Miran –designado por Trump– ha apoyado al menos un recorte en todas las reuniones desde su incorporación en septiembre. 

En este contexto, la división interna resulta menos alarmante de lo que sugiere el resultado numérico, dado que la discrepancia no se centró tanto en la decisión sobre los tipos en sí, sino en el lenguaje del comunicado, aunque sí pone de relieve una Fed cada vez más divididaSí se produjo un cambio en la redacción: donde antes se señalaba que la inflación estaba “algo elevada”, ahora se afirma directamente que está “elevada”, eliminando el matiz y enviando un mensaje más contundente. Por lo demás, apenas hubo modificaciones: el desempleo volvió a describirse como “prácticamente sin cambios” y la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo “sólido”.

Retomando las discrepancias, este entorno complica el escenario para Kevin Warsh, el candidato de Trump a presidir la Fed, quien podría ser potencialmente más favorable a recortar los tipos, pero se encontraría con un comité menos dispuesto a respaldar una relajación inmediata de la política monetaria. En este sentido, el Comité Bancario del Senado votó a favor de elevar su nominación al pleno del Senado. Por su parte, Jerome Powell, actual presidente de la Reserva Federal, permanecerá en el cargo hasta el 15 de mayo y anunció su intención de seguir como miembro de la Junta de Gobernadores una vez que la investigación en su contra quede, según sus palabras, “verdaderamente cerrada con transparencia”.

Diaphanum: el margen de error es mínimo

Carlos de Campo, analista de Inversiones de Diaphanum, resalta que la reunión de la Fed evidenció una división interna creciente sobre cómo actuar en un entorno de mayor inflación de oferta como el actual. Aunque hubo consenso sobre mantener los tipos estables, tres miembros se mostraron contrarios a plantear recortes de tipos, lo que el mercado interpretó como un mensaje más hawkish. De hecho, la curva de tipos se aplanó y se evaporó la ya baja probabilidad que venía descontando el consenso sobre un posible movimiento a finales de 2026.  Tras varios años sin lograr anclar la inflación a su objetivo del 2%, el margen de error de la Fed es mínimo. 

No obstante, es previsible que el Comité actúe con prudencia ya que el actual choque energético, derivado del conflicto en Oriente Medio, debería ser transitorio y el elevado precio del crudo ya ejerce un efecto contractivo sobre la demanda. Por tanto, la estrategia actual es clara: ganar tiempo para evaluar si estas presiones se filtran a la inflación subyacente. Ante el inminente relevo en la presidencia de la Fed, la institución afronta el desafío crítico de salvaguardar su credibilidad y proteger el valor del dinero frente a las tentaciones políticas de corto plazo. La evidencia histórica y académica demuestra que existe una correlación negativa entre inflación e independencia a largo plazo, por lo que los próximos meses estarán marcados por un intenso debate sobre la autonomía del Comité frente a posibles interferencias del poder político.

DWS: no se reduce la incertidumbre del mercado

La reunión del FOMC de abril fue bastante histórica para Christian Scherrmann, Economista para EEUU de DWS. No solo fue la última reunión con Jerome Powell como presidente de la Fed, sino que también fue la primera vez desde octubre de 1992 en la que cuatro miembros con derecho a voto disentían. Stephen Miran votó en contra de mantener los tipos sin cambios, favoreciendo en su lugar un recorte de 25 pb. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan votaron por mantener los tipos en el rango del 3,5 %-3,75 %; sin embargo, se opusieron al lenguaje del comunicado. No respaldaron mantener un sesgo acomodaticio y, por lo tanto, preferían una postura más equilibrada sobre las perspectivas de la política monetaria.

Teniendo en cuenta los recientes comentarios del próximo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien dijo que prefiere “una buena pelea familiar” en lugar de un consenso previo del comité, este movimiento puede simbolizar una bienvenida tibia. Sugiere que alcanzar consensos es un arte que merece ser dominado, más que una señal de complacencia. Como mínimo, indica que existen diferentes opiniones, incluso matices, entre los participantes actuales del FOMC que pueden expresarse. 

En cuanto al doble mandato, el comunicado reconoció los riesgos al alza para la inflación y el bajo crecimiento del empleo. Aunque Warsh parece probable que coincida con la primera observación sobre la inflación, se mantuvo en silencio respecto a la importancia del máximo empleo. En conjunto, esto debería limitar su sesgo acomodaticio si se toma al pie de la letra.

Se hizo más historia durante la rueda de prensa. Al anunciar el fin de su presidencia, Powell dijo que permanecería en la Junta de Gobernadores. Aunque llevaba tiempo planeando retirarse, las garantías respecto a la suspensión de acciones legales contra él aparentemente no cumplieron sus estándares. Como gobernador regular, planea mantener un perfil bajo y espera que, según la tradición, Kevin Warsh sea elegido como el próximo presidente del FOMC. 

En cuanto a la inflación, Powell afirmó que los principales efectos de los precios del petróleo probablemente se verán en tres o cuatro meses, mientras que todavía esperan que los efectos de los aranceles se desvanezcan en uno o dos trimestres. Añadió que, dado que el principal riesgo al alza proviene de los precios de la energía, resulta razonable debatir un cambio hacia una postura más neutral. Este fue un claro sesgo acomodaticio, que aparentemente no fue compartido por todos los participantes. También insinuó que los miembros sin derecho a voto expresaron su deseo de eliminar el sesgo acomodaticio. Sin embargo, como presidente saliente, sus opiniones ahora tienen menos peso. Por lo tanto, un FOMC globalmente menos acomodaticio otorga a la reunión de abril un sesgo claramente neutral, si no ligeramente restrictivo.

Por ahora, sin embargo, todos los miembros con derecho a voto, excepto Miran, apoyan mantener los tipos sin cambios, y nadie ha expresado el deseo de subirlos. No obstante, esto no reduce la incertidumbre a la que se enfrentan los mercados. Pueden ocurrir muchas cosas en los dos meses previos a la próxima rueda de prensa, y es probable que para entonces la inflación sea más alta. Kevin Warsh ya apuntaba a medidas de inflación que excluyen movimientos volátiles. Esto debería situarlo en el campo neutral, de “esperar y ver”, cuando se trate de inflación impulsada por los precios de la energía. Dada su preferencia por una menor orientación futura y comunicación por parte de la Fed, confirmar dicha evaluación probablemente será más difícil.

UBS: riesgo de una pausa más prolongada

“Seguimos esperando que el ciclo de bajadas se retome a medida que tanto la inflación subyacente como la general se moderen más adelante en 2026, aunque con riesgo de una pausa más prolongada”, señala Andrew Dubinsky, Economist de UBS Global Wealth Management.

Fidelity: riesgo de no hacer nada

Max Stainton, estratega senior de macroeconomía global en Fidelity International, insiste en que la Fed mantuvo los tipos de interés sin cambios, tal y como se esperaba. En el comunicado mantuvo, sin sorpresas, la opinión de que los riesgos geopolíticos añaden una mayor capa de incertidumbre a ambos lados de su mandato. También elevó su valoración de la inflación, si bien matizó que ello se debía principalmente al aumento de los precios de la energía. Este movimiento, combinado con el hecho de que tres miembros del comité votaran en contra del comunicado por mantener una orientación futura con sesgo hacia la relajación, otorgó al tono del mensaje un cariz claramente hawkish y, en cierta medida, sin precedentes. 

En la última rueda de prensa de Powell como presidente de la Fed, quedó claro que adoptó un enfoque de orientación futura más basado en el Comité. Reiteró que la “mayoría” del comité no veía probable una subida de tipos y que el comité seguía estando, en gran medida, en modo de espera para evaluar cómo se desarrollan las perturbaciones en curso. 

De hecho, el principal elemento destacado de la rueda de prensa no provino del debate sobre las perspectivas de los tipos, que en general siguieron empañadas por la incertidumbre, sino de la revelación de Powell de que permanecerá como gobernador de la Fed una vez finalice su mandato como presidente, argumentando que las actuales acciones legales contra la Fed no tienen precedentes y, por tanto, requieren una acción igualmente sin precedentes por su parte. Aunque esto no fue una gran sorpresa, dadas las anteriores declaraciones de Powell en las que señalaba que podría seguir como gobernador para proteger la integridad institucional de la Reserva Federal, este movimiento añadirá una mayor incertidumbre a las perspectivas de los tipos de interés en el futuro. 

De cara al futuro, la trayectoria de los tipos durante el resto del año estará cada vez más condicionada por la duración del conflicto en Oriente Medio. "Nuestro escenario central sigue siendo más dovish que el implícito en los precios de mercado, ya que esperamos que el próximo presidente, Warsh, y el conjunto del comité quieran contrarrestar el impacto negativo sobre el crecimiento derivado del shock energético con al menos un recorte antes de final de año. No obstante, a medida que aumentan los riesgos de que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado durante más tiempo, existen riesgos claros de que el shock de los precios de la energía se extienda y se convierta en un shock inflacionista de mayor alcance para el conjunto de la economía. Seguimos esperando un recorte este año, pero los riesgos están claramente sesgados hacia la opción de ‘no hacer nada’ durante el resto del ejercicio", explica.

Goldman Sachs: la Fed puede mantener una política monetaria restrictiva

Kay Haigh, co-director global de Soluciones de Renta Fija y Liquidez en Goldman Sachs Asset Management, señala que "la última orientación de la Fed indica que se encuentra en una posición estable en cuanto a la dirección de su política monetaria, aunque algunos miembros abogaron por un lenguaje más equilibrado que contemplara riesgos en ambas direcciones. Si bien los riesgos al alza para la inflación han aumentado, la Fed mantiene la vista puesta en la posible debilidad del crecimiento y del mercado laboral. Este equilibrio podría llevar a que los tipos se redujeran hasta niveles neutrales más adelante en el año; no obstante, el FOMC será sensible a una nueva escalada en Irán y a la subida de los precios de la energía, y podría mantener una política restrictiva en ese escenario."

28Apr

Con el conflicto de Oriente Medio camino del tercer mes, los mercados estadounidenses están en máximos por el empuje de las tecnológicas. Las gestoras recomiendan ir aumentando el nivel de riesgo de las carteras.

Miguel Ángel Valero

Ya lo avisó la subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, el 15 de abril ante la Asociación Española de Banca (AEB): preocupa la exposición de la banca a los sectores más afectados por la guerra en Oriente Medio, como las manufacturas intensivas en energías, el transporte, la agricultura, la pesca y la ganadería. Y lo vuelve a hacer el supervisor aprovechando la presentación de la Memoria de Supervisión de 2025.

El Banco de España destaca la capacidad y la buena posición del sector financiero para resistir escenarios adversos, pero también subraya la necesidad de mantener la cautela ante la persistencia de tensiones geopolíticas y macroeconómicas, que pueden impactar en la actividad bancaria. Junto con los rápidos avances tecnológicos, el refuerzo de la ciberseguridad y la creciente relevancia de los riesgos climáticos, la actividad supervisora se orientó a aumentar la resiliencia del sistema financiero, anticipar riesgos y acompañar la transformación del sector, manteniendo un enfoque prudente y basado en riesgos. Y se identificaron áreas de mejora en los controles del riesgo de crédito.

Las pruebas de resistencia realizadas en 2025, tanto en el marco europeo como en los ejercicios del Banco de España, confirman que la solvencia se mantendría robusta incluso en escenarios de fuerte tensión. Además, en 2025 se ha registrado una ligera rebaja de los recargos de capital destinados a encarar posibles crisis futuras y un descenso significativo en los requerimientos y recomendaciones, lo que refleja un mejor perfil de riesgo y la efectividad de la labor supervisora. 

En el ámbito macroprudencial, la actuación del Banco de España se centró en reforzar la capacidad de absorción de riesgos cíclicos. Así, en 2025 se elevó el colchón de capital anticíclico del 0,5% al 1%, que será aplicable a partir de octubre de 2026.

Hacia el tercer mes de guerra en Oriente Medio

Superados ya los dos meses de guerra, las negociaciones avanzan con lentitud. Irán presenta una nueva propuesta a EEUU en la que ofrece reanudar las conversaciones nucleares con el estrecho de Ormuz abierto, siempre que previamente se levantara el bloqueo estadounidense. Esa reapertura, no obstante, estaría condicionada al control iraní del paso y mantendría los actuales mecanismos de coordinación con las autoridades persas para el tránsito marítimo. Aunque Donald Trump señala que se trata de una oferta mejor que la recibida la semana anterior, la considera insuficiente. En la misma línea, Marco Rubio, secretario de Estado, afirma que una apertura supeditada al control iraní equivale, en la práctica, a una ficción y que no se puede normalizar que Teherán ejerza control sobre aguas internacionales.

Mientras tanto, los mercados parecen centrados en otros factores. La temporada de resultados empresariales está aflorando el sesgo más optimista de las Bolsas, algo especialmente visible en los mercados estadounidenses, de nuevo en máximos pese a una sesión volátil. El sector tecnológico continúa impulsando a los índices a superar nuevas resistencias, mientras que otras regiones, con menor peso de este sector, se han quedado relativamente rezagadas, destacando en este sentido el comportamiento más débil de Europa.

Así, el optimismo de los mercados bursátiles actúa, por ahora, como contrapeso a las presiones procedentes de Irán. La liberación de reservas estratégicas ha conseguido contener el impacto del secuestro iraní sobre el comercio mundial de crudo. Paralelamente, la presión sobre la economía iraní continúa intensificándose. Teherán está recurriendo a yacimientos de menor calidad para evitar una paralización de la producción, explotando al máximo la opción de las reservas flotantes, manteniendo los petroleros próximos a los límites impuestos por el bloqueo estadounidense –con el objetivo de una rápida salida en caso de acuerdo– e incluso explorando el envío de petróleo a China por vía ferroviaria, una alternativa claramente menos rentable. La producción iraní puede reducirse de 2 millones de barriles diarios a 1,3 millones a mediados de mayo, con una reactivación especialmente costosa, dado que se trataría de pozos más antiguos –con menor presión– y de una industria que dispone de maquinaria menos avanzada. El apremio, por tanto, sigue aumentando y ya no procede exclusivamente del frente estadounidense.

UBS: escenario favorable para la renta variable de EEUU

El CIO Daily de UBS destaca, por su parte, que el S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico el lunes tras subir más de un 13% desde finales de marzo. Las señales de desescalada en la guerra con Irán y la continua confianza en la adopción de la IA han respaldado este comportamiento, con el índice de semiconductores de Filadelfia subiendo más de un 45% en las últimas cuatro semanas. Con el precio del crudo Brent por encima de los 109$/barril, el sentimiento del mercado puede verse afectado por nuevos titulares. "Aun así, creemos que el escenario para la renta variable estadounidense sigue siendo favorable. Un crecimiento sólido de los beneficios debería seguir impulsando el mercado alcista. La política de la Fed debería seguir siendo favorable. La adopción de la IA continúa siendo un factor de impulso", señala.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, añade: “Mantenemos nuestra calificación de ‘Atractivo’ para la renta variable estadounidense, con un objetivo para el S&P de 7.500 a final de año. A nivel sectorial, seguimos favoreciendo consumo discrecional, financieros, salud, industriales y utilities. Recomendamos a los inversores mantener una exposición diversificada a la temática de la IA a través de sectores y geografías.” “Los precios más altos de la energía son un riesgo, pero a falta de un shock prolongado, creemos que el entorno para la economía y los beneficios empresariales sigue siendo sólido, lo que respalda a las acciones”, recalca.

Sobre el platino, "la tensión en el mercado físico que hemos visto durante los últimos 12 meses parece haber empezado a disminuir, con una bajada de las tasas de leasing. Teniendo en cuenta un mercado menos ajustado y los riesgos para el crecimiento económico, reducimos nuestras previsiones en 200$/onza hasta 2.300$/onza. Mantenemos una visión moderadamente constructiva, respaldada por nuestra expectativa de un precio del oro más alto”, aportan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, estrategas.

Sobre el paladio, "dadas las preocupaciones actuales sobre el crecimiento económico y la perspectiva de que el metal blanco pase a un superávit estructural en los próximos años, reducimos nuestras previsiones en todos los plazos en 200 $/onza hasta 1.600$/onza”, añaden estos expertos.

Al mismo tiempo, UBS publica su Global Next Generation Report: What’s on the horizon?, sobre cómo las nuevas generaciones están redefiniendo la gestión del patrimonio a nivel global. El estudio aborda por primera vez este cambio generacional desde una perspectiva estructural y pone cifras a la mayor transferencia de riqueza de la historia, estimada en 83 billones$. Entre sus principales conclusiones destacan:

  • Un tercio de las familias ya está en pleno proceso de transferencia de riqueza.
  • El 41% de la nueva generación lo asocia principalmente a responsabilidad, más que al fallecimiento.
  • En familias de cuarta y quinta generación (muy representativas en Europa), cerca del 50% lo vincula a responsabilidad.
  • Los “pares” ganan peso como fuente de asesoramiento, por delante incluso de Banca Privada.
  • La falta de comunicación es la principal fuente de conflicto en los procesos de sucesión.
  • La inversión de impacto gana terreno frente a activos como las criptomonedas.

Lombard Odier: sobre ponderación de Bolsas emergentes

El Informe Mensual de Estrategia de Inversión de Lombard Odier correspondiente a mayo de 2026, resalta que una economía estadounidense estable está resistiendo el impacto de los precios más altos de la energía: "en Europa esperamos que los tipos de interés se mantengan sin cambios en abril, pero que aumenten en reuniones posteriores. Las economías emergentes más importantes a nivel sistémico, especialmente en Asia Oriental, cuentan con los medios para amortiguar los impactos si los flujos energéticos se reanudan rápidamente".

Dado que los mercados aparentemente están dejando atrás el 'pico de incertidumbre', "asumimos un nivel moderado de riesgo en las carteras, expresado principalmente mediante una sobre ponderación en renta variable de mercados emergentes. Nos mantenemos neutrales en renta fija, conservamos una visión negativa sobre el dólar estadounidense y una sobre ponderación en oro".

Un entorno macroeconómico global sólido, beneficios empresariales firmes, valoraciones razonables y condiciones de liquidez adecuadas deberían seguir impulsando nuevas subidas en la renta variable. Las acciones de mercados emergentes ofrecen un fuerte crecimiento de beneficios con valoraciones atractivas. "En mercados desarrollados, mantenemos una sobre ponderación en Japón y una infra ponderación en el Reino Unido", explica.

"Mantenemos una postura general neutral en renta fija y seguimos favoreciendo los bonos de mercados emergentes frente a los de mercados desarrollados. Seguimos infra ponderados en deuda pública global y esperamos que los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años converjan gradualmente hacia una rentabilidad del 4,1%. Esperamos un debilitamiento del dólar estadounidense y hemos elevado nuestra previsión a 12 meses para el EUR/USD a 1,2. Las divisas de mercados emergentes pueden comportarse bien, pero la selección sigue siendo clave. Seguimos siendo positivos respecto al oro, con un objetivo a 12 meses de 5.400$ por onza", apunta.

Ofi Invest: oportunidades de entrada en mercados mundiales

La gestora francesa Ofi Invest cree que la alta volatilidad en los mercados de renta fija en marzo, no resta atractivo a este activo, soportado por los fundamentales en el caso del Crédito, y por los atractivos niveles actuales en el caso del monetario y de la deuda soberana europea. Sin embargo, se requiere prudencia para amortiguar el impacto de la volatilidad. En cuanto a la renta variable, esta mayor volatilidad ha generado oportunidades de entrada en diferentes mercados mundiales, especialmente Japón, que ha perdido casi todas las ganancias desde inicio del año. Ofi Invest AM sugiere ir aumentando gradualmente la exposición al activo, aunque será clave seguir la evolución del conflicto en Oriente Medio. 

27Apr

Descuentan que el fin del enfrentamiento se encuentra cada vez más cerca: aunque el camino hasta llegar a ello resulte complejo y esté marcado por avances y retrocesos, ya que las dos partes tienen mucho que perder y muy poco que ganar si la guerra se reavivara.

Miguel Ángel Valero

Las reuniones de los principales bancos centrales desplazan en la atención de los mercados al conflicto de Oriente Medio. ahora rebautizado como la Tercera Guerra del Golfo. Se aprecia un sesgo común: prudencia y sin cambios en los tipos de referencia. En EEUU, la Reserva Federal previsiblemente mantendrá los tipos en pausa –actualmente en el 3,50%-3,75%–, priorizando la evaluación del impacto del repunte de las tensiones geopolíticas y de los precios energéticos sobre la inflación y la actividad económica. Su presidente, Jerome Powell, deberá insistir en la resistencia de la economía estadounidense y en la necesidad de preservar opcionalidad antes de reabrir el debate sobre los recortes.

No obstante, el foco político seguirá ganando peso: la retirada, el viernes 24 de noviembre, de la investigación del Departamento de Justicia sobre Powell despeja el camino para que Kevin Warsh avance en su confirmación como futuro presidente de la Fed. Este miércoles 29 de noviembre el Comité Bancario del Senado deberá refrendar su candidatura, a lo que seguirá el voto del pleno del Senado, previsiblemente en la primera quincena de mayo. El 15 de mayo expira oficialmente el mandato de Powell, que podrá seguir como miembro de la Fed hasta 2028.  

En Europa, el BCE también deberá optar por dejar sin cambios la tasa de facilidad de depósito, actualmente en el 2% en un contexto en el que la desinflación avanza, pero los riesgos externos aconsejan cautela. El mensaje de Lagarde probablemente combinará confianza en la senda de la inflación con la advertencia de que un encarecimiento sostenido de la energía podría limitar el margen para nuevas bajadas. 

Para el Banco de Inglaterra, los mercados descuentan también una pausa en el 3,75% actual, aunque la debilidad del crecimiento y una inflación todavía incómoda mantienen abierto el debate interno.

En el caso del Banco de Japón, seguirá centrado en sus nuevas previsiones macroeconómicas y en calibrar hasta qué punto el entorno global permite continuar, de forma gradual, con la normalización monetaria desde niveles actuales del 0,75%.  

Resultados de los hiperescaladores

Otro foco de atención son los resultados de las empresas en EEUU, con importantes cifras de crecimiento y alto porcentaje de sorpresas positivas. Especialmente, las grandes tecnológicas, con los resultados de los principales hiperescaladores –Alphabet, Meta, Microsoft y Amazon– y Apple. El mercado probablemente no se conformará con buenas cifras de ventas y beneficios, sino que se centrará en señales claras de que el fuerte incremento de la inversión en IA empieza a traducirse en retornos visibles. 

En este contexto, unos resultados sólidos podrían reforzar el liderazgo del sector tecnológico y sostener el apetito por el riesgo, mientras que cualquier decepción en guías, capex o monetización de la IA tendría un impacto relevante, dada la elevada concentración del mercado en estas compañías.  

"Marco viable" para solucionar el conflicto de Irán

La semana pasada se produjo una extensión de las treguas en Oriente Medio: por un lado, Trump anunció la prolongación indefinida del alto el fuego con Irán con el objetivo de retomar las negociaciones. Por otro, Israel comunicó la ampliación de la tregua por un periodo adicional de tres semanas. No obstante, los encuentros diplomáticos previstos entre representantes de Irán y EEUU no llegaron a materializarse. Pese a ello, el ministro iraní aseguró haber presentado un “marco viable” para poner fin al conflicto. 

Con el estrecho de Ormuz aún cerrado, el pulso diplomático se mantiene, mientras Trump se muestra abiertamente dispuesto a negociar y resolver la crisis con la mayor rapidez posible. En este contexto, Irán ha presentado una propuesta para reabrir el estrecho y avanzar hacia el fin de la guerra. A través de mediadores paquistaníes, se ofrece a EEUU un acuerdo para normalizar el tránsito por Ormuz a cambio de que Washington levante el bloqueo sobre los puertos iraníes, dejando para una fase posterior las conversaciones sobre el programa nuclear. 

La Casa Blanca ha reiterado que cualquier acuerdo deberá garantizar que Irán no pueda desarrollar armas nucleares, por lo que el mercado estará atento a si EEUU acepta una solución parcial para aliviar la presión sobre el crudo y el comercio global, o si por el contrario insiste en vincular cualquier distensión a concesiones nucleares más amplias. 

El mercado parece descontar que el fin del enfrentamiento se encuentra cada vez más cerca: aunque el camino hasta llegar a ello resulte complejo y esté marcado por avances y retrocesos, ya que las dos partes tienen mucho que perder y muy poco que ganar si la guerra se reavivara.

N26: el inversor cripto opta por aprovechar las caídas para comprar

Por otra parte, tras el cierre del primer trimestre, N26 ha analizado los patrones de trading agregados y anonimizados para comprender cómo los inversores en España han afrontado un periodo volátil marcado por las tensiones geopolíticas y las condiciones cambiantes del mercado. Los datos revelan desviaciones notables en el comportamiento inversor vinculadas a estos acontecimientos mundiales clave, lo que ofrece una perspectiva sobre cómo los inversores particulares responden en periodos de mayor incertidumbre. La escalada geopolítica impulsa el reequilibrio de carteras de acciones y ETF.

Tras los acontecimientos geopolíticos del 28 de febrero, la actividad de los inversores aumentó considerablemente:

  • Acciones: Esto indica una elevada rotación de carteras en consonancia con la volatilidad del mercado, con los inversores españoles reequilibrando activamente sus posiciones —saliendo eventualmente de activos vulnerables y abriendo nuevos con diferentes niveles de seguridad u oportunidad— en lugar de optar por una salida total del mercado.
  • ETF: En la misma semana, el volumen de transacciones de venta de ETF se disparó hasta un 98% por encima de la media semanal del primer trimestre, mientras que el volumen de transacciones de compra aumentó un +41%, lo que refleja niveles semanales elevados, aunque no excepcionales.
    • El repunte en el volumen de ventas indica una reducción estratégica de la exposición al mercado general a medida que el conflicto se intensificaba y en consonancia con el empeoramiento del sentimiento del mercado.
  • La actividad en el mercado de las criptomonedas viene determinada por los movimientos del mercado, más que por la geopolítica:
    • Si bien las acciones y los ETF experimentaron aumentos significativos en la actividad de compra y venta tras los acontecimientos geopolíticos, la desviación más notable en los hábitos de negociación de criptomonedas se produjo en la semana del 2 de febrero, durante una caída generalizada del mercado en las principales criptodivisas, como Bitcoin y Ethereum. Durante este periodo, el volumen de transacciones de compra de cripto aumentó un 190% por encima de la media semanal del primer trimestre, mientras que el volumen de venta se incrementó en un +103%.
    • Aunque el sector cripto experimentó una alta volatilidad y un aumento de las ventas, el abrumador pico de compras apunta a una sofisticada mentalidad de 'buy the dip' (comprar en la caída). Los inversores minoristas españoles parecen considerar las correcciones de precios en los criptoactivos como puntos de entrada de fuerte convicción, ignorando en gran medida el ruido geopolítico que afectó a los mercados tradicionales.

Antón Díez Tubet, director general de N26 España y Portugal, interpreta que "los inversores en España están siguiendo de cerca los acontecimientos globales y respondiendo de forma dinámica en las distintas clases de activos. Mientras que los eventos geopolíticos se asociaron con un aumento de la actividad en acciones y ETF, los patrones de negociación de cripto parecen estar más estrechamente alineados con los movimientos de precios específicos del mercado. En general, observamos una creciente disposición entre los inversores minoristas a ajustar sus carteras en respuesta a las condiciones cambiantes del mercado, manteniendo almismo tiempo la diversificación y una visión a largo plazo".

Ebury: no hay rastro alguno del 'sell America trade'

Aunque se está manteniendo el alto el fuego en Irán, el bloqueo casi total del estrecho de Ormuz persiste por ambas partes. Tampoco existen demasiado indicios de que las negociaciones de paz estén avanzando o, siquiera, de que se estén celebrando. En este contexto, los mercados de divisas se están moviendo sin una dirección clara, a diferencia de las Bolsas estadounidenses que continúan marcando nuevos máximos. El repunte de los activos de riesgo europeos, en cambio, se está viendo limitado por la preocupación en torno al estado de la economía europea. Lo que sí resulta evidente es que no hay rastro alguno del 'sell America trade' en estos momentos, en tanto que se espera un impacto relativamente menor de la guerra sobre la economía estadounidense. Esta semana será clave. Además de las novedades sobre el conflicto, la atención estará puesta en los bancos centrales: la Reserva Federal se reúne el miércoles y el BCE y el Banco de Inglaterra el jueves. Aunque no se anticipan cambios en los tipos de interés, los mercados estarán atentos a las comunicaciones de los bancos centrales dado que han transmitido muy poca información hasta ahora sobre el impacto de la guerra en la inflación y el crecimiento y sus posibles respuestas. Completarán el intenso calendario económico los datos de inflación de la zona euro y de inflación PCE de Estados Unidos, que serán publicados el jueves. 

  • EUR: Las encuestas publicadas la semana pasada en la zona euro fueron algo desalentadoras. La encuesta ZEW cayó a su nivel más bajo en tres años, a pesar de la resiliencia relativa de los activos europeos. Aún más preocupante fue el hundimiento del PMI de abril, que se situó muy por debajo de las expectativas y en territorio contractivo. Está por ver si estos «datos suaves» reflejan una reacción exagerada al conflicto de Irán y los «datos duros» acaban siendo más positivos. En cualquier caso, queda prácticamente descartada cualquier subida de tipos por parte del BCE esta semana. Los datos de PIB del primer trimestre y la inflación preliminar de abril, junto con las declaraciones del BCE el jueves, ofrecerán una imagen mucho más nítida del impacto del conflicto en la eurozona y de la posible respuesta del banco central a futuro.
  • USD: Los datos económicos estadounidenses siguen mostrando resiliencia frente al conflicto. Las ventas minoristas de marzo resultaron muy sólidas, lo que confirma la desconexión que existe entre la baja confianza de los consumidores y su comportamiento real. Los PMI también sorprendieron al alza. Todo ello respalda la decisión de que se mantengan los tipos esta semana. Se prevé que en la última reunión bajo la presidencia de Powell se adopte un tono cautelosamente hawkish. A la incertidumbre generada por la guerra se suma el cambio de liderazgo en la Fed, que será liderada próximamente por un perfil vinculado a Trump y aparentemente dovish: Kevin Warsh. En este contexto, creemos que la probabilidad de que el siguiente movimiento de tipos sea al alza es la misma que la de un movimiento a la baja.
  • GBP: Los datos económicos de la semana pasada respaldaron la modesta apreciación de la libra desde el inicio del conflicto. Tanto los salarios como el desempleo superaron las expectativas, aunque corresponden a febrero y, por tanto, son anteriores al estallido de la guerra. La inflación subió ligeramente, tal como se anticipaba, pero la buena noticia llegó de las encuestas PMI de abril, que repuntaron hasta máximos de 18 meses a pesar de los sombríos titulares sobre el conflicto y el encarecimiento de la energía. Con casi total seguridad el Banco de Inglaterra no modificará los tipos esta semana, aunque será relevante el resultado de la votación para comprobar si las expectativas del mercado (dos subidas en 2026) coinciden con la visión del Comité de Política Monetaria.

UBS

Los precios del crudo Brent ampliaron sus ganancias tras subir un 16,5% la semana pasada, el mayor incremento semanal en siete semanas. Unos precios del petróleo elevados durante un período prolongado representan un importante riesgo a la baja para el crecimiento global, con múltiples efectos secundarios. Sin embargo, "creemos que el crecimiento debería mantenerse resiliente, que la inflación probablemente quede por debajo de las expectativas del mercado y que existe suficiente demanda para absorber una mayor oferta de deuda. Nuestro escenario base es que el lastre para el crecimiento derivado de unos precios del petróleo más altos es manejable. Esperamos que los aumentos de la inflación general tengan una transmisión limitada a la inflación subyacente. Los mercados de capitales deberían contar con liquidez suficiente para absorber la oferta adicional", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que sigue siendo importante invertir, y consideramos que un plan claro es más relevante que nunca en un mundo de narrativas que cambian rápidamente. En renta variable, recomendamos que los inversores diversifiquen su exposición más allá de las grandes tecnológicas para captar un crecimiento de beneficios más amplio. En renta fija, vemos oportunidades en bonos de alta calidad a corto y medio plazo. En otros ámbitos, nos gustan el oro y las materias primas como elementos de diversificación, y creemos que los inversores deberían centrarse en diversificar tanto con, como dentro de, las inversiones alternativas.”

“Los precios más altos de la energía son un riesgo, pero en ausencia de un shock prolongado, creemos que el entorno para la economía y los beneficios empresariales sigue siendo sólido, lo que respalda a la renta variable", añade.

“Los precios de mercado siguen reflejando una mayor probabilidad de nuevas subidas de tipos de la que consideramos justificada, tanto en el Reino Unido como en la zona euro. Seguimos viendo esto como una oportunidad para que los inversores aseguren rendimientos, especialmente en bonos de alta calidad a corto y medio plazo en la curva", apunta Dean Turner, economista jefe para la zona euro y Reino Unido.

“Es momento de diversificar alejándose de los mayores pesos de los índices y de rotar desde activos ‘blandos’ hacia activos físicos, que son menos propensos a verse sometidos a una intensa competencia por parte de la IA", aporta Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para las Américas y responsable global de renta variable.

“Los resultados del primer trimestre siguen siendo sólidos, junto con claras señales de mejora cíclica. Un crecimiento saludable de los beneficios es un factor clave que respalda nuestra previsión de nuevas subidas en los mercados", opina David Lefkowitz, responsable de renta variable en EEUU.

Evli:  los bonos corporativos han reforzado su atractivo para el inversor

La gestora nórdica Evli cree que la negativa evolución de la renta fija en marzo, afectada por una poco habitual combinación de subida de los rendimientos en la curva soberana y ampliación de diferenciales, ha reforzado el atractivo de los bonos corporativos como protección frente a la volatilidad en tipos de interés, y en el caso de los bonos a tipo variable, frente a la inflación provocada por el conflicto en Irán. 

Explica que el Crédito aporta a los inversores una doble ventaja: el carry (efecto de mantener el bono en cartera, que aporta al inversor el cupón más la revalorización del bono a medida que se acerca el vencimiento) y unos retornos esperados elevados, especialmente si el mercado se sigue recuperando de las turbulencias de marzo. 

Juhamatti Pukka, Head of Fixed Income de Evli, señala que el nivel al que se situaron las rentabilidades en marzo ha hecho que la renta fija, y especialmente el mercado de bonos corporativos, resulte muy atractiva. Rentabilidades Investment Grade (IG) del 3,5%, crossover de vencimiento corto al 4%, High Yield (HY) europeo al 6,2% y HY nórdico al 6,7% son niveles que “abren la puerta al inversor para disfrutar de retornos elevados y del carry durante los próximos años”. “No sabemos cuándo terminará la guerra en Irán y los envíos de petróleo volverán a niveles previos a la guerra. Pero los niveles actuales de rentabilidad ya reflejan esa incertidumbre, y la reacción del mercado tras el reciente anuncio de alto el fuego muestra lo rápido que puede reaccionar el Crédito ante acontecimientos positivos”, argumenta.

24Apr

"Los inversores están exigiendo una mayor rentabilidad para compensar la incertidumbre futura, ya sea por una mayor volatilidad inflacionista o por un mundo de mayor incertidumbre, con un deterioro de las cuentas públicas de trasfondo", avisan los expertos de CaixaBank Research.

Miguel Ángel Valero

A cuatro días de que se cumplan dos meses de los ataques de Israel y EEUU a Irán (comenzaron el 28 de febrero), que dieron lugar a lo que se denomina tercera guerra del Golfo, la incertidumbre continúa presidiendo cualquier diagnóstico sobre la duración y el alcance de la inestabilidad que domina en estos momentos el comportamiento de la economía mundial. Con el precio del petróleo fluctuando en la zona de los 95-110$ (45-55€ el gas natural), una vez certificada la capacidad de Irán de bloquear el estrecho de Ormuz y reducir en un 10% la oferta mundial de crudo a corto plazo, el canal inflacionista ya se ha activado. Con el impacto inicial en carburantes haciéndose sentir en los datos de inflación de marzo (3,3% en España y 2,5% en la Eurozona). 

A la espera de cómo se transmita la perturbación de los precios energéticos al resto de los productos de la cesta en los próximos trimestres, para valorar el impacto final sobre la inflación, será necesario tener en cuenta las medidas fiscales aplicadas por cada país para amortiguar el efecto del choque de oferta, como en el caso de España 

"La noticia positiva es que las expectativas de inflación a medio plazo continúan mostrando una elevada estabilidad a ambos lados del Atlántico, lo que ayuda a que las perturbaciones tengan un impacto moderado en el canal financiero", señala José Ramón Díez, de CaixaBank Research.

Los potenciales efectos negativos en crecimiento a través del canal comercial serán asimétricos entre regiones y países, teniendo en cuenta la dependencia energética del crudo y del gas procedente de Oriente Próximo, la eficiencia energética, la estructura sectorial y la capacidad fiscal para suavizar el efecto del choque de oferta. Con grandes economías del sudeste asiático (India, Filipinas o Vietnam) como países potencialmente más afectados, junto a los países africanos con una gran importancia relativa del sector agrícola y, por tanto, con elevada dependencia de los precios y flujos de los fertilizantes. En este contexto y con el 80% del comercio mundial utilizando la vía marítima, vuelve a ponerse de manifiesto la importancia de algo tan básico como la geografía, con 'choke points' como los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, cuyo control puede alterar la oferta de productos estratégicos para las cadenas de valor mundiales y cuya importancia estratégica en el nuevo marco geopolítico global se une a la de las tierras raras, sistemas de pagos o energía.

Un caso especial es el de EEUU, pues, en principio, debería sufrir un menor impacto potencial al mejorar su relación real de intercambio con las subidas del precio del petróleo y del gas natural. Sin embargo, la situación macroeconómica presenta fragilidades, como una inflación todavía afectada negativamente por las inercias de las subidas arancelarias mientras el mercado laboral muestra señales de enfriamiento, debido tanto a factores de oferta (política inmigratoria) como de demanda (efectos de la IA y sobrecontratación en los años posteriores a la COVID).

Una combinación que dificultará la estrategia de la Fed en los próximos trimestres y que, junto con el deterioro del marco institucional, explicaría el papel algo más diluido del dólar como activo refugio en esta ocasión. En este contexto, la posición del BCE es más cómoda, ya que, a los tipos situados en la zona neutral, se suma una inflación en el objetivo antes del inicio del conflicto y una exposición directa de los flujos energéticos de la región muy inferior a los de la guerra en Ucrania, cuando Europa tuvo que reconfigurar sus cadenas de suministro en muy poco tiempo.). En este sentido, las expectativas que han llegado a cotizar los mercados, de tres e incluso cuatro subidas de tipos de interés en Europa antes de finalizar el año, parecen anticipar escenarios más próximos al severo o de estanflación del BCE (inflación del 4,4% en 2026 y del 4,8% en 2027) que al adverso o de shock de oferta moderado (3,5% y 2,1%, respectivamente). Tampoco se percibe, por ahora, una sensación de urgencia generalizada en el Consejo de Gobierno del BCE por llevar a cabo varias subidas de tipos de interés en pocos meses.

Muchos frentes abiertos a todos los niveles que limitan la visibilidad a la hora de realizar proyecciones económicas y financieras, con la sensación de que el mayor riesgo, si la tregua no llega a buen puerto, es que las entregas físicas de crudo se vean amenazadas, lo que podría desencadenar un aumento de la demanda por motivos precautorios, llevando el precio a niveles mucho más altos que los vistos hasta el momento.

"En un evento geopolítico como el actual, se puede dar marcha atrás, pero más difícil es evitar las cicatrices estructurales en las decisiones de los agentes económicos provocadas por la pérdida de confianza, cuando aún no se han manifestado en su totalidad las ocasionadas por la tormenta arancelaria de los últimos meses", advierte este experto. "En economía, la variable tiempo es capaz de transformar un shock de oferta en una estanflación", subraya.

La guerra en Oriente Próximo generó una marcada aversión al riesgo, que se tradujo en caídas en los mercados bursátiles, repuntes de la volatilidad, desplazamientos hacia activos refugio y un fuerte tensionamiento en los precios de la energía y otras materias primas. Esto provocó, a su vez, un repunte de las expectativas de inflación a corto plazo, lo que derivó en un ajuste significativo de las expectativas de política monetaria y un aumento de los tipos de interés soberanos. En un contexto de elevada incertidumbre sobre la duración e intensidad del conflicto, los mercados reaccionaron de forma muy sensible a un flujo constante de noticias como declaraciones políticas, episodios de escalada militar y vaivenes en la retórica de los líderes internacionales, subraya el análisis de CaixaBank Research.

El canal de transmisión más inmediato del conflicto sobre los mercados financieros ha sido el de las materias primas energéticas. el precio del Brent experimentó un repunte muy acusado, llegó a encarecerse más de un 60% desde el inicio del conflicto y alcanzó, en algunos momentos, niveles cercanos a los 120$ por barril, los más altos desde 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. Por su parte, el gas TTF en Europa también registró un aumento significativo, con subidas por encima del 70% y picos algo por encima de los 60€/MWh en los momentos de mayor tensión. 

Los mercados de futuros siguen incorporando un escenario de precios estructuralmente más elevados que antes del conflicto, con estimaciones para finales de año cercanas a los 80$ por barril para el Brent y a los 50€/MWh para el gas, claramente por encima de los niveles previos (68$ y 32€, respectivamente), subraya Luís Pinheiro de Matos en otro análisis de CaixaBank Research.

El encarecimiento energético también se trasladó a productos derivados. En EEUU, el precio de la gasolina aumentó hasta los 4$ por galón, lo que supone un incremento cercano al 35% en apenas un mes. También otros derivados como los fertilizantes, especialmente la urea procedente de Oriente Próximo, registraron fuertes subidas, de hasta el 55%, lo que podría tener implicaciones adicionales sobre los precios agrícolas en los próximos trimestres. En cuanto al resto de materias primas, el tensionamiento fue más moderado. Los metales industriales, como el aluminio, registraron aumentos más contenidos (en torno al 10%), mientras que las materias primas agrícolas subieron menos de un 5%. Por su parte, los metales preciosos mostraron un comportamiento más débil, con caídas cercanas al 10%, en un movimiento que refleja tanto la apreciación del dólar como cierta corrección del oro y la plata tras el fuerte rally del año pasado.

Los mercados de deuda soberana reflejaron de forma clara el impacto combinado del encarecimiento energético y el endurecimiento de las expectativas de política monetaria. Los tipos de interés aumentaron de forma significativa, con movimientos especialmente notables en los tramos cortos. En Alemania y EE UU, los tipos a corto plazo repuntaron cerca de 60 y 40 pb respectivamente, durante el mes de marzo. Las primas de riesgo de la periferia de la Eurozona también se tensionaron, sobre todo en Italia (dada la mayor dependencia energética del país), pero sus niveles no dejaron de ser contenidos, especialmente en España y Portugal (cerraron marzo en 50 y 45 pb, respectivamente). Resulta relevante destacar el repunte de los tipos a largo plazo estadounidenses (también en torno a 40 pb: mientras que las expectativas de inflación a largo plazo se han mantenido relativamente ancladas, el aumento de los tipos nominales se explica, en gran medida, por una subida de los tipos reales. "Esto sugiere que los inversores están exigiendo una mayor rentabilidad para compensar la incertidumbre futura, ya sea por una mayor volatilidad inflacionista o por un mundo de mayor incertidumbre, con un deterioro de las cuentas públicas de trasfondo", interpretan los expertos de CaixaBank Research.

El aumento de la incertidumbre geopolítica y el endurecimiento de las condiciones financieras se tradujeron en caídas generalizadas en los mercados bursátiles globales. Los descensos acumulados desde el inicio del conflicto se aproximaron al 10% al cierre de marzo, tanto en economías avanzadas como en emergentes, y la mayoría de los índices presentan pérdidas en lo que va de año. Las caídas fueron especialmente pronunciadas en Asia, dada su elevada dependencia energética de Oriente Próximo. A nivel sectorial, prácticamente todos los sectores registraron pérdidas, con caídas destacadas en sectores más cíclicos, como los industriales, el turismo y el inmobiliario. Resaltó la relativa resiliencia de los sectores defensivos, como las utilities, así como del sector tecnológico estadounidense. Las grandes compañías tecnológicas, que ya venían de un periodo de corrección previo al conflicto debido a las elevadas valoraciones y a las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones masivas en IA, mostraron un comportamiento comparativamente más sólido frente a otros sectores, respaldadas por su menor exposición directa al ciclo energético. El único sector con desempeño positivo fue el energético, ante la expectativa de mayores beneficios derivada del repunte de los precios de materias primas.

Ausencia de guerra, pero también de paz

Mientras tanto, las conversaciones entre EEUU e Irán continúan estancadas. La parte iraní se siente incómoda con los contradictorios comentarios de Donald Trump en redes sociales, mientras que desde Washington se han producido nuevos gestos de distensión, como el adelanto de que Israel prolongará durante tres semanas más el alto el fuego en el Líbano. En este contexto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirma que el principal obstáculo para avanzar en las negociaciones es el bloqueo estadounidense. El líder de la Guardia Revolucionaria Islámica, Ahmad Vahidi, es el más reticente con reanudar las conversaciones, al considerar que éstas pondrían en cuestión la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz.

Nos encontramos así en una nueva fase caracterizada por la ausencia de guerra, pero también de paz, en la que Estados Unidos e Irán juegan a no pestañear mientras ambas partes se desgastan. Sin embargo, uno y otro son conscientes de que un acuerdo resulta cada vez más apremiante y de que la imagen de estoicismo iraní difícilmente podrá sostenerse indefinidamente.

UBS ve potencial alcista en Bolsa a medio y largo plazo

En su última carta mensual, Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management, cree que “los precios más altos de la energía son un riesgo, pero, en ausencia de un shock prolongado, creemos que el contexto para la economía y los beneficios empresariales sigue siendo sólido, lo que respalda la renta variable”. “Es probable que la inflación general aumente, pero creemos que los mercados están descontando una política monetaria excesivamente restrictiva. Vemos oportunidades en los bonos de corta y media duración”, añade

En cuanto a la asignación de activos, “calificamos la renta variable como Atractiva y nos gustan EEUU, Japón, Suiza y los mercados emergentes (ME). En renta fija, favorecemos la calidad y los mercados emergentes. También nos gustan las materias primas, incluido el oro.”

“Si bien creemos que los inversores deberían posicionarse para un potencial alcista en renta variable a medio y largo plazo, seguimos recomendando diversificación entre sectores y geografías. También pueden considerarse inversiones estructuradas para una posición más defensiva, especialmente tras el reciente repunte”, apunta.

“El contexto macroeconómico general sigue siendo constructivo, apoyado por la reducción de las tensiones arancelarias, los recortes esperados de tipos de la Fed, políticas fiscales favorables y una recuperación de la actividad manufacturera. Las tendencias estructurales también deberían seguir siendo favorables, aunque recomendamos un enfoque más selectivo dentro del sector de la IA”, aportan Fabian Deriaz, estratega, y Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas and Global Head of Equities

En renta variable, “reducimos la Eurozona a Neutral en marzo, reflejando su posible vulnerabilidad ante un choque energético más severo. Sin embargo, en nuestro escenario base, donde la disrupción energética resulta ser de corta duración, seguimos viendo ligeras ganancias de aquí a fin de año”, señalan Matthew Gilman, estratega, y Rolf Ganter, Head Equities Europe, UBS Global Wealth Management. “En general, preferimos centrarnos en compañías de calidad y líderes en rentabilidad, así como en determinados valores de mediana capitalización y cíclicos. Nuestro tema de inversión favorito son las acciones con rentabilidad por dividendo atractiva y crecimiento de dividendos", recalca Stefan R Meyer, estratega.

“Vemos un contexto favorable para la renta variable británica. Las valoraciones son razonables (13,2x PER a futuro frente a una mediana desde 1990 de 12,8x), la política monetaria sigue siendo favorable en nuestra opinión y los beneficios están acelerándose”, opina Matthew Gilman, estratega,

“Mantenemos nuestra visión Atractiva sobre la renta variable de EEUU. El conflicto en Oriente Medio continúa, pero las señales de desescalada deberían evitar una corrección significativa del mercado. Por ello, creemos que los motores macro del mercado alcista siguen vigentes: crecimiento sólido de beneficios, política de la Fed favorable y adopción de la IA”, explica David Lefkowitz, Head of US Equities.

“Seguimos favoreciendo una exposición diversificada a mercados emergentes, centrada en beneficiarios de la IA, apoyo de políticas domésticas, precios de materias primas más altos y mejoras estructurales—en concreto China continental, el sector tecnológico chino, Corea del Sur, Brasil, Indonesia y Malasia”, afirman Laura Smith, analista, y Alejo Czerwonko, Chief Investment Officer Emerging Markets Americas.

“Mantenemos nuestra preferencia por estrategias de carry, ya que determinadas divisas de alto rendimiento en G10 y mercados emergentes siguen siendo atractivas. También calificamos el AUD y el CNY como Atractivos, respaldados por el alto carry del primero y un sólido superávit comercial del segundo, a pesar de la volatilidad a corto plazo”, apunta Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.

“Creemos que el oro seguirá actuando como cobertura geopolítica, con el apoyo de la demanda de bancos centrales y las preocupaciones sobre el crecimiento. De forma más general, mantener una asignación a materias primas, con un enfoque en la gestión activa, puede ayudar a los inversores a cubrirse frente a la inflación y los shocks de suministro energético”, consideran Giovanni Staunovo, estratega y Dominic Schnider. “En el corto plazo, creemos que el sentimiento de riesgo debería mantenerse apoyado mientras las tensiones geopolíticas permanezcan bajo control, junto con los sólidos resultados de la actual temporada de beneficios en EE. UU”, añade Schnider.