Miguel Ángel Valero
La guerra en Oriente Medio dispara un 27% la demanda de vivienda de lujo en España por parte de compradores de esa región. La inestabilidad en Oriente Medio convierte a España en un mercado inmobiliario de lujo prioritario para los compradores e inversores de esa zona. La creciente tensión geopolítica en Oriente Medio está generando un movimiento cada vez más relevante de grandes patrimonios hacia mercados considerados seguros.
Según datos de The Simple Rent, red inmobiliaria especializada en vivienda de lujo, España se está consolidando como uno de los principales destinos del dinero procedente de Oriente Medio, impulsando un nuevo ciclo de crecimiento en el segmento premium. La demanda procedente de compradores de Oriente Medio ha aumentado un 27% en el primer trimestre de 2026, coincidiendo con el incremento de la incertidumbre en la región.
Este crecimiento se refleja tanto en el volumen de consultas como en el cierre de operaciones vinculadas a compradores procedentes de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y Turquía, que priorizan estabilidad, seguridad jurídica y calidad de vida en Europa. El precio medio de las viviendas demandadas por este perfil se sitúa entre 3,2 millones y 6,5 millones€, con un aumento del interés por activos ultra prime superiores a los 8 millones.
“En contextos de incertidumbre, el capital busca estabilidad. España se está posicionando como uno de los principales destinos para grandes patrimonios que buscan proteger y diversificar sus activos”, subraya Sonia Campuzano, CEO de The Simple Rent.
Este incremento de la demanda coincide, además. con un entorno que sigue tensionando la oferta. El encarecimiento energético, el aumento de costes de construcción y la baja rentabilidad del desarrollo inmobiliario continúan ralentizando la generación de nuevo producto, especialmente en ubicaciones prime.
Este desequilibrio entre oferta y demanda refuerza la escasez estructural del mercado y apunta a un crecimiento sostenido de los precios, con previsiones que sitúan el incremento por encima del 10% en 2026 en determinadas zonas.
“La combinación de mayor demanda internacional y una oferta limitada está acelerando el posicionamiento de España como refugio inmobiliario global”, insiste Sonia Campuzano.
El análisis de The Simple Rent identifica tres grandes focos de interés para este tipo de comprador:
El ticket medio en estas ubicaciones supera los 4,5 millones€, con un aumento progresivo de operaciones por encima de los 7 millones.
El perfil de comprador procedente de Oriente Medio presenta características muy definidas. Se trata de un cliente que prioriza:
Además, se observa un cambio relevante en la motivación de compra. Más allá de la inversión, muchos compradores buscan establecer una base residencial estable en Europa, alineada con criterios de seguridad y planificación patrimonial.
El aumento de la demanda internacional está impactando directamente en la dinámica del mercado premium. El tiempo medio de venta en propiedades superiores a 3 millones€ se ha reducido un 15% Las operaciones off-market han aumentado un 19% Crece la competencia por activos de alta calidad.
“Estamos viendo cómo determinadas propiedades se venden incluso antes de salir al mercado. El comprador internacional valora especialmente la seguridad, la privacidad y la exclusividad”, recalca la CEO de The Simple Rent.
Las previsiones de The Simple Rent apuntan a una continuidad de esta tendencia si se mantiene el actual contexto internacional, con un crecimiento adicional de la demanda de Oriente Medio entre un 20% y un 25% en 2026 y un incremento acumulado de hasta el 40% en 2027; subidas de precios en zonas prime entre el 6% y el 9% anual; aumento del 15% en operaciones superiores a 5 millones€.
“La geopolítica está redefiniendo los flujos de inversión global, y España se está consolidando como uno de los principales destinos del capital internacional en el sector inmobiliario de lujo”, subraya Sonia Campuzano.
Tres meses de bloqueo de Ormuz cuando se reúnen Trump y Xi Jinping
Mientras, el memorándum presentado por EEUU a Irán no ha logrado acercar posturas. En su propuesta inicial, Washington ofrecía levantar las sanciones a Irán a cambio de que Teherán suspendiera el enriquecimiento de uranio durante un período de entre 12 y 15 años y facilitara el libre tránsito por el estrecho. Sin embargo, Irán rechazó el componente nuclear del plan. Aunque algunos medios estadounidenses informaron de que Teherán estaría dispuesto a transferir parte de sus reservas de uranio a un tercer país –sin desmantelar sus instalaciones nucleares–, la prensa iraní negó la veracidad de esas afirmaciones.
EEUU parece barajar otra alternativa para abrir el estrecho si el acuerdo se sigue resistiendo. La operación de escolta Project Freedom permitió el cruce con éxito de dos buques. Aunque su implementación fue de apenas un día, el tránsito de otros tres buques destructores estadounidenses sugiere que Washington estaría tanteando las capacidades iraníes y se podría reactivar la operación de escolta más adelante.
Irán presenta una posición cada vez más débil ante la evidente fragmentación del régimen: por un lado, se encuentra el presidente, quien aboga por mantener abierta la vía negociadora. Por otro, la línea dura del estamento militar, encabezada por el general Vahidi, busca sabotear las negociaciones mediante los ataques armados contra embarcaciones y los Emiratos Árabes.
Se calcula que en Irán se han destruido cerca de un millón de empleos y los funcionarios no han cobrado en los últimos dos meses. A esta situación se suma la creciente tensión en el almacenamiento de petróleo, que podría alcanzar niveles críticos esta misma semana. Fuentes del Ministerio de Energía indican que ya se han iniciado recortes de producción. Si se ven obligados a cerrar los pozos más antiguos, implicaría la pérdida potencial de entre 300.000 y 500.000 barriles diarios de forma permanente.
El reloj sigue avanzando y Ormuz continúa bloqueado. Con el conflicto con Irán acercándose a los tres meses de duración, Trump considera “totalmente inaceptable” la respuesta de Irán a su última propuesta de paz, lo que aleja nuevamente las expectativas de un acuerdo inminente.
Precisamente cuando se va a celebrar la cumbre entre Trump y Xi Jinping, prevista del 13 al 15 de mayo en China. Este encuentro, que ha sido aplazado en varias ocasiones, se producirá en un entorno marcado por divergencias estructurales entre ambas potencias y las discusiones girarán entre la geopolítica y el comercio internacional.
En este contexto, los dos mandatarios tratarán de presionar y alcanzar algún tipo de acuerdo que internamente pueda ser valorado como positivo para la economía de sus países, pero de fondo sabiendo que ambas potencias necesitan alcanzar algún tipo de acuerdo para evitar un daño económico mayor:
Más allá de este punto esencial, la agenda de la cumbre incluye la negociación de un nuevo marco institucional –un posible “consejo de comercio”– orientado a regular el intercambio de bienes no sensibles, con especial foco en sectores como agricultura, energía y aeronáutica. Reuniones previas entre responsables económicos de ambos países, sugieren la posibilidad de avances concretos y que esta cumbre podría traducirse en compromisos de importación de bienes por parte de China, un elemento clave para la narrativa de política industrial estadounidense.
Ibercaja Gestión: año y medio del segundo mandato de Trump
El segundo mandato de Donald Trump como presidente de EEUU está cerca de alcanzar la marca del año y medio. Si ya en el país norteamericano acostumbran a comenzar a evaluar a sus máximos mandatarios a partir de sus primeros 100 días, los casi 16 meses que acumula el magnate permiten no solo analizar decisiones concretas, sino cuál está siendo (o no) su impacto real. En su primer mandato, dio un uso agresivo del instrumento arancelario, generó tensiones comerciales (especialmente con China), aplicó rebajas fiscales y mostró una relación ambigua con los mercados. Esto ya mostró a Trump como un presidente que aprovechaba la volatilidad como herramienta, aunque quizá más para negociaciones, puesto que en última instancia tendía a modular sus decisiones cuando el impacto en los mercados o la economía era excesivo.
Es éste, precisamente, el origen de un concepto que ha calado especialmente en la segunda etapa del magnate como presidente de EEUU: el término “TACO”, siglas de “Trump Always Chickens Out”. Esta expresión se ha popularizado para describir ese patrón que parece recurrente en su toma de decisiones: amenaza, reacción del mercado y posterior rectificación o suavización.
Pero ¿cuáles están siendo las consecuencias de este comportamiento en la economía y los mercados financieros globales?:
Ebury: el dólar paga la factura del fracaso de las negociaciones
Las negociaciones entre EEUU e Irán no parecen estar progresando tras el rechazo del presidente Trump a la última respuesta de Teherán durante el fin de semana. Los mercados comienzan a adaptarse a esta nueva normalidad. Los precios del petróleo se mantienen elevados, aunque han retrocedido ligeramente en los últimos días por una cierta destrucción de demanda y una mayor oferta procedente de otros productores. Las Bolsas estadounidenses continúan marcando máximos históricos, mientras las europeas se quedan rezagadas. Por su parte, el dólar ha reanudado su caída gradual frente a la mayoría de las divisas. El par EUR/USD se aproxima ya a niveles previos a la crisis, y varias monedas emergentes, como el real brasileño, han registrado apreciaciones significativas desde el comienzo de la guerra. A medida que las negociaciones de paz avanzan lentamente, la atención debería volver a centrarse en el impacto del cierre del estrecho de Ormuz sobre la economía. La cuestión clave es hasta qué punto el repunte de los precios de la energía provocará presiones inflacionarias más generalizadas. El informe de inflación de abril de EEUU, que se publicará el martes, nos ofrecerá algunas claves al respecto. Los economistas anticipan solo un repunte moderado en el índice subyacente, pero la incertidumbre es elevada. Los mercados de bonos globales se muestran nerviosos y suelen reaccionar negativamente a las sorpresas inflacionarias al alza. Completarán la agenda macro de la semana los datos de producción industrial de marzo del Reino Unido y la zona euro.
UBS: diversificación para afrontar la volatilidad
Las tensiones entre EEUU e Irán volvieron a intensificarse, poniendo de relieve las dificultades para encontrar puntos de acuerdo en las negociaciones. "Creemos que los inversores deben seguir posicionados para obtener ganancias en renta variable a largo plazo, pero también es fundamental mantener una cartera diversificada para afrontar la volatilidad a corto plazo. Añadir bonos de calidad para obtener ingresos atractivos y sostenibles. Considerar el oro por su función como reserva de valor. Utilizar inversiones estructuradas y activos alternativos para adoptar una posición defensiva y diversificar las fuentes de rentabilidad", apuntan en UBS.
Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma que “en lugar de intentar ‘hacer trading’ con los acontecimientos geopolíticos, seguimos considerando que los inversores deben posicionarse para lograr ganancias en renta variable a largo plazo, al tiempo que gestionan la volatilidad a corto plazo mediante una diversificación exhaustiva entre clases de activos, regiones y sectores”.
“Ahora nos encontramos en el umbral de tres nuevas oportunidades transformadoras: la inteligencia artificial, la electrificación y la longevidad. Cada una de ellas está llamada a generar oportunidades de mercado de varios billones$ en las próximas décadas y probablemente dar lugar a nuevos líderes de mercado. Estas tres carteras ofrecen la posibilidad de capturar rendimientos por encima de los índices”, añade Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas y Global Head of Equities.
“La economía de EE. UU. sigue mostrando resiliencia a pesar de verse afectada por un choque en los precios del petróleo. Este ha sido un tema recurrente en los últimos años, y por eso ‘resiliente’ es un firme candidato para describir la narrativa predominante del mercado en la década de 2020. Pero, a medida que se acerca el último tercio de la década, ‘próspero’ está bien posicionado para competir por ese título. La inversión relacionada con la IA y las consiguientes ganancias de productividad deberían beneficiar tanto al crecimiento económico como al de los beneficios, lo que a su vez es positivo para los activos de riesgo”, subraya Jason Draho, Head Asset Allocation Americas.
“Una menor inflación derivada de los aranceles, expectativas de inflación contenidas, una transmisión limitada de la energía a los precios subyacentes y un panorama de crecimiento más débil en la segunda mitad del año deberían crear finalmente espacio para recortes de tipos más adelante en 2026, aunque el momento exacto es incierto”. señala Andrew Dubinsky, Economista, UBS Global Wealth Management. “Algunas nuevas tecnologías mejorarán la productividad de forma muy localizada, pero no se registrarán a nivel económico”, opina Paul Donovan, Economista Jefe.
Lombard Odier: China ha fortalecido su posición geopolítica
Sobre la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping, que tendrá lugar los días 14 y 15 de mayo en Pekín, Michael Strobaek, Global Chief Investment Officer en Bank Lombard Odier, recuerda que este tipo de reuniones son, por naturaleza, geopolíticamente significativas. Sin embargo, si la reunión se celebra, preservar el statu quo podría ser lo máximo que puedan lograr. En medio de las incertidumbres en torno al alto el fuego en Oriente Medio, eso podría ser suficiente por ahora. Los mercados, respaldados por sólidos beneficios empresariales, reaccionarían positivamente. Las expectativas son moderadas: ha habido poca preparación de la que normalmente sustenta los grandes acuerdos diplomáticos. Sin ese trabajo previo, los líderes recurren más al simbolismo que al contenido sustancial. Aun así, incluso el simbolismo importa cuando las relaciones entre las dos mayores economías del mundo son frágiles.
El escepticismo de los inversores persiste tras dos meses de afirmaciones de Trump de que EEUU estaba cerca de la victoria en Oriente Medio. La posición geopolítica de China se ha fortalecido durante el conflicto, mientras que su economía ha demostrado ser relativamente resiliente frente a las perturbaciones en el suministro. Pero esta resiliencia también tiene matices. China sigue siendo el principal socio comercial de Irán, aunque procura no antagonizar a los Estados del Golfo. Para China, esto supone un ejercicio de equilibrio; tiene pocos incentivos para desestabilizar la situación respecto a las entidades iraníes sancionadas por EEUU y, a diferencia de éste, gestiona cuidadosamente sus relaciones comerciales.
A pesar de su rivalidad, las economías estadounidense y china siguen siendo interdependientes. Eso quedó claro con el rápido aumento y posterior reversión de los aranceles el año pasado. Ninguna de las dos partes puede permitirse una confrontación económica total. El dominio de China en las tierras raras le otorga una ventaja estratégica crucial a medida que la transformación tecnológica se acelera en todos los sectores. Los esfuerzos de EEUU por reducir riesgos y abastecerse de tierras raras a través de otros países requerirán más tiempo, justo cuando el país necesita rearmarse.
En el ámbito tecnológico, EEUU sigue manteniendo su liderazgo en los semiconductores más sofisticados. Aunque la IA estadounidense y la china se están desarrollando por caminos distintos, la cadena de valor sigue estando conectada. Las conversaciones sobre una “línea directa” de IA entre los líderes en caso de una crisis tecnológica constituyen una señal pequeña, pero constructiva.
Es importante destacar que China cuenta con otra ventaja clave: su resiliencia energética. Ya genera aproximadamente el doble de electricidad que EEUU e incluso ha reducido las importaciones de petróleo desde el inicio del conflicto.
"Esto refuerza nuestra visión macroeconómica constructiva. Esperamos que el país crezca un 4,2% este año y vemos margen para que China permita incluso una apreciación del yuan que ayude a reequilibrar su economía interna", señala este experto.
El marco adecuado para los inversores es el de una “competencia gestionada”. La rivalidad con EEUU persistirá, pero la continuidad de la tregua comercial sería bienvenida. "Mantenemos una sobre ponderación en renta variable emergente, donde China es uno de nuestros mercados preferidos, dada su resiliencia energética y el potencial de recuperación del sentimiento inversor. Es probable que la rentabilidad superior de los mercados emergentes se amplíe aún más —más allá de Corea del Sur y Taiwán— una vez que el conflicto se resuelva. Sea cual sea el resultado de esta cumbre, la competencia estratégica entre EEUU y China sigue siendo la historia geopolítica definitoria de esta era. Los mercados observan atentamente el inicio de su próximo capítulo. Nosotros también", concluye.