30Apr

En los mercados va ganando adeptos la tesis de que la Reserva Federal no va a hacer ningún movimiento hasta comprobar que el shock energético no se traduce en una espiral inflacionista, por mucho que presione Trump para que se reduzcan los tipos.

Miguel Ángel Valero

"Hay semanas en las que los bancos centrales tienen margen para decidir… y hay semanas, como ésta, en las que simplemente reaccionan a un entorno que se les escapa de las manos", reflexiona en The Trader el analista Pablo Gil. La extensión del conflicto en Oriente Próximo ha vuelto a tensionar una variable que ya estaba bajo vigilancia: la inflación. No tanto por lo que ya ha pasado, sino por lo que puede pasar si la situación se alarga. Energía más cara, costes de producción al alza y, en consecuencia, una presión inflacionista que vuelve a aparecer cuando todavía no estaba completamente controlada.

"Ése es el verdadero problema. Porque los bancos centrales venían preparando el terreno para empezar a relajar su política monetaria… y ahora se encuentran con que el contexto les obliga, como mínimo, a esperar", subraya.

En el caso de EEUU, la fotografía es especialmente incómoda. Los últimos datos de empleo no muestran un colapso del mercado laboral, ni mucho menos. Pero sí dejan entrever algo que empieza a preocupar: menor dinamismo, menos creación de empleo y cierta pérdida de inercia. No es una economía que se esté frenando en seco, pero tampoco está acelerando. Y, sin embargo, el consumo sigue aguantando. La actividad económica continúa mostrando una resistencia notable. Esa combinación (enfriamiento moderado del empleo, pero crecimiento aún sólido) es precisamente la que deja a la Fed en una posición muy incómoda. Porque con ese escenario, justificar una bajada de tipos se vuelve extremadamente complicado.

Si recortan demasiado pronto, corren el riesgo de reavivar la inflación justo cuando el conflicto geopolítico puede amplificarla. Si esperan demasiado, podrían terminar frenando una economía que ya empieza a mostrar signos de fatiga. Es el típico equilibrio imposible en el que cualquier decisión tiene costes. De ahí que el escenario más probable ahora mismo sea el de inacción. No solo por parte de la Fed, sino también del resto de grandes bancos centrales. Esperar, observar y ganar tiempo.

Pero hay un elemento adicional que introduce todavía más incertidumbre en el análisis. Y no tiene que ver ni con la inflación ni con el crecimiento, sino con algo mucho más técnico… pero igual de importante: la liquidez del sistema. 

En las últimas semanas, la Fed ha vuelto a expandir ligeramente su balance. No lo hace como en los programas de estímulo masivo del pasado, sino bajo un argumento mucho más técnico: asegurar que el sistema financiero dispone de suficientes reservas y evitar tensiones en el mercado monetario. Sobre el papel, esto no es política expansiva. No es un intento de estimular la economía. Es, simplemente, una medida preventiva. Pero en la práctica, el efecto es muy parecido. Porque mientras la Fed mantiene los tipos en niveles elevados para contener la inflación, al mismo tiempo está inyectando liquidez para evitar que el sistema se tensione. Endurece por un lado… y suaviza por otro. Y eso no solo introduce una contradicción técnica, sino también un problema de comunicación: ¿está realmente restringiendo las condiciones financieras… o simplemente intentando ganar tiempo?

Porque al final, los mercados no reaccionan solo a los tipos de interés… reaccionan a la liquidez. Y la liquidez sigue siendo el combustible de los activos.

Con la Bolsa en máximos históricos, los spreads de crédito en niveles muy bajos y unas condiciones financieras que siguen siendo favorables, este tipo de movimientos pueden ser interpretados por el mercado como una señal implícita de apoyo. Como si, en el fondo, la Fed siguiera actuando como red de seguridad.

Y en un contexto donde la política monetaria empieza a mostrar esas contradicciones internas, hay otro factor que puede cambiar las reglas del juego en los próximos meses. El mandato de Jerome Powell está llegando a su fin, y todo apunta a que será sustituido por Kevin Warsh, un perfil mucho menos continuista y más crítico con la política monetaria reciente.

Y aquí es donde el análisis se vuelve especialmente interesante. Porque el problema ya no es lo que está pasando hoy, sino lo que puede pasar mañana. La economía aguanta… pero si empieza a deteriorarse, la presión para bajar tipos llegará en el peor momento posible: con una inflación todavía incierta y condicionada por factores externos como la energía. Y, además, con una nueva dirección al frente de la Fed que podría tener una visión distinta… y con una presión política que no va a desaparecer, especialmente desde figuras como Donald Trump.

La independencia de los bancos centrales siempre ha sido un pilar fundamental del sistema. Pero en un entorno como el actual (con tensiones geopolíticas, inflación incierta, liquidez en juego y presión política) esa independencia empieza a ponerse a prueba de verdad.

Lo importante no es si bajan o no los tipos ahora a corto plazo, sino entender que el margen de maniobra se está estrechando. Cuando Powell sea sustituido por Warsh ya no solo estaremos analizando datos económicos. Estaremos analizando credibilidad en la toma de decisiones, porque en un entorno donde la inflación puede volver a sorprender al alza, donde la geopolítica introduce shocks imprevisibles, donde la liquidez empieza a jugar un papel silencioso pero decisivo y donde la presión política es cada vez más visible, la credibilidad lo es todo.

"Si el mercado percibe que los bancos centrales actúan tarde, reaccionan mal o ceden a presiones externas, el problema ya no será solo la inflación… será la pérdida de confianza. Y cuando un banco central pierde credibilidad, deja de marcar el rumbo… y pasa a ir detrás de los acontecimientos", advierte Pablo Gil.

Banca March: Warsh se encuentra un Comité reacio a bajar tipos

La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios en el rango del 3,5%–3,75%, aunque la decisión puso de manifiesto un inusual grado de discrepancia interna. La votación se saldó con un 8–4, lo que supone la primera vez en más de tres décadas que cuatro miembros del Comité discrepan. Ocho gobernadores respaldaron no solo el mantenimiento de los tipos, sino también un comunicado con un sesgo abierto a recortes como posible próximo movimiento. Por su parte, tres miembros también votaron a favor de mantener los tipos, pero mostraron su desacuerdo con el lenguaje, al preferir un tono más restrictivo que no apuntara explícitamente a futuras bajadas. El cuarto voto disidente fue el de Stephen Miran, que se pronunció directamente a favor de un recorte de tipos. Este caso debe interpretarse por separado, ya que Miran –designado por Trump– ha apoyado al menos un recorte en todas las reuniones desde su incorporación en septiembre. 

En este contexto, la división interna resulta menos alarmante de lo que sugiere el resultado numérico, dado que la discrepancia no se centró tanto en la decisión sobre los tipos en sí, sino en el lenguaje del comunicado, aunque sí pone de relieve una Fed cada vez más divididaSí se produjo un cambio en la redacción: donde antes se señalaba que la inflación estaba “algo elevada”, ahora se afirma directamente que está “elevada”, eliminando el matiz y enviando un mensaje más contundente. Por lo demás, apenas hubo modificaciones: el desempleo volvió a describirse como “prácticamente sin cambios” y la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo “sólido”.

Retomando las discrepancias, este entorno complica el escenario para Kevin Warsh, el candidato de Trump a presidir la Fed, quien podría ser potencialmente más favorable a recortar los tipos, pero se encontraría con un comité menos dispuesto a respaldar una relajación inmediata de la política monetaria. En este sentido, el Comité Bancario del Senado votó a favor de elevar su nominación al pleno del Senado. Por su parte, Jerome Powell, actual presidente de la Reserva Federal, permanecerá en el cargo hasta el 15 de mayo y anunció su intención de seguir como miembro de la Junta de Gobernadores una vez que la investigación en su contra quede, según sus palabras, “verdaderamente cerrada con transparencia”.

Diaphanum: el margen de error es mínimo

Carlos de Campo, analista de Inversiones de Diaphanum, resalta que la reunión de la Fed evidenció una división interna creciente sobre cómo actuar en un entorno de mayor inflación de oferta como el actual. Aunque hubo consenso sobre mantener los tipos estables, tres miembros se mostraron contrarios a plantear recortes de tipos, lo que el mercado interpretó como un mensaje más hawkish. De hecho, la curva de tipos se aplanó y se evaporó la ya baja probabilidad que venía descontando el consenso sobre un posible movimiento a finales de 2026.  Tras varios años sin lograr anclar la inflación a su objetivo del 2%, el margen de error de la Fed es mínimo. 

No obstante, es previsible que el Comité actúe con prudencia ya que el actual choque energético, derivado del conflicto en Oriente Medio, debería ser transitorio y el elevado precio del crudo ya ejerce un efecto contractivo sobre la demanda. Por tanto, la estrategia actual es clara: ganar tiempo para evaluar si estas presiones se filtran a la inflación subyacente. Ante el inminente relevo en la presidencia de la Fed, la institución afronta el desafío crítico de salvaguardar su credibilidad y proteger el valor del dinero frente a las tentaciones políticas de corto plazo. La evidencia histórica y académica demuestra que existe una correlación negativa entre inflación e independencia a largo plazo, por lo que los próximos meses estarán marcados por un intenso debate sobre la autonomía del Comité frente a posibles interferencias del poder político.

DWS: no se reduce la incertidumbre del mercado

La reunión del FOMC de abril fue bastante histórica para Christian Scherrmann, Economista para EEUU de DWS. No solo fue la última reunión con Jerome Powell como presidente de la Fed, sino que también fue la primera vez desde octubre de 1992 en la que cuatro miembros con derecho a voto disentían. Stephen Miran votó en contra de mantener los tipos sin cambios, favoreciendo en su lugar un recorte de 25 pb. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan votaron por mantener los tipos en el rango del 3,5 %-3,75 %; sin embargo, se opusieron al lenguaje del comunicado. No respaldaron mantener un sesgo acomodaticio y, por lo tanto, preferían una postura más equilibrada sobre las perspectivas de la política monetaria.

Teniendo en cuenta los recientes comentarios del próximo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien dijo que prefiere “una buena pelea familiar” en lugar de un consenso previo del comité, este movimiento puede simbolizar una bienvenida tibia. Sugiere que alcanzar consensos es un arte que merece ser dominado, más que una señal de complacencia. Como mínimo, indica que existen diferentes opiniones, incluso matices, entre los participantes actuales del FOMC que pueden expresarse. 

En cuanto al doble mandato, el comunicado reconoció los riesgos al alza para la inflación y el bajo crecimiento del empleo. Aunque Warsh parece probable que coincida con la primera observación sobre la inflación, se mantuvo en silencio respecto a la importancia del máximo empleo. En conjunto, esto debería limitar su sesgo acomodaticio si se toma al pie de la letra.

Se hizo más historia durante la rueda de prensa. Al anunciar el fin de su presidencia, Powell dijo que permanecería en la Junta de Gobernadores. Aunque llevaba tiempo planeando retirarse, las garantías respecto a la suspensión de acciones legales contra él aparentemente no cumplieron sus estándares. Como gobernador regular, planea mantener un perfil bajo y espera que, según la tradición, Kevin Warsh sea elegido como el próximo presidente del FOMC. 

En cuanto a la inflación, Powell afirmó que los principales efectos de los precios del petróleo probablemente se verán en tres o cuatro meses, mientras que todavía esperan que los efectos de los aranceles se desvanezcan en uno o dos trimestres. Añadió que, dado que el principal riesgo al alza proviene de los precios de la energía, resulta razonable debatir un cambio hacia una postura más neutral. Este fue un claro sesgo acomodaticio, que aparentemente no fue compartido por todos los participantes. También insinuó que los miembros sin derecho a voto expresaron su deseo de eliminar el sesgo acomodaticio. Sin embargo, como presidente saliente, sus opiniones ahora tienen menos peso. Por lo tanto, un FOMC globalmente menos acomodaticio otorga a la reunión de abril un sesgo claramente neutral, si no ligeramente restrictivo.

Por ahora, sin embargo, todos los miembros con derecho a voto, excepto Miran, apoyan mantener los tipos sin cambios, y nadie ha expresado el deseo de subirlos. No obstante, esto no reduce la incertidumbre a la que se enfrentan los mercados. Pueden ocurrir muchas cosas en los dos meses previos a la próxima rueda de prensa, y es probable que para entonces la inflación sea más alta. Kevin Warsh ya apuntaba a medidas de inflación que excluyen movimientos volátiles. Esto debería situarlo en el campo neutral, de “esperar y ver”, cuando se trate de inflación impulsada por los precios de la energía. Dada su preferencia por una menor orientación futura y comunicación por parte de la Fed, confirmar dicha evaluación probablemente será más difícil.

UBS: riesgo de una pausa más prolongada

“Seguimos esperando que el ciclo de bajadas se retome a medida que tanto la inflación subyacente como la general se moderen más adelante en 2026, aunque con riesgo de una pausa más prolongada”, señala Andrew Dubinsky, Economist de UBS Global Wealth Management.

Fidelity: riesgo de no hacer nada

Max Stainton, estratega senior de macroeconomía global en Fidelity International, insiste en que la Fed mantuvo los tipos de interés sin cambios, tal y como se esperaba. En el comunicado mantuvo, sin sorpresas, la opinión de que los riesgos geopolíticos añaden una mayor capa de incertidumbre a ambos lados de su mandato. También elevó su valoración de la inflación, si bien matizó que ello se debía principalmente al aumento de los precios de la energía. Este movimiento, combinado con el hecho de que tres miembros del comité votaran en contra del comunicado por mantener una orientación futura con sesgo hacia la relajación, otorgó al tono del mensaje un cariz claramente hawkish y, en cierta medida, sin precedentes. 

En la última rueda de prensa de Powell como presidente de la Fed, quedó claro que adoptó un enfoque de orientación futura más basado en el Comité. Reiteró que la “mayoría” del comité no veía probable una subida de tipos y que el comité seguía estando, en gran medida, en modo de espera para evaluar cómo se desarrollan las perturbaciones en curso. 

De hecho, el principal elemento destacado de la rueda de prensa no provino del debate sobre las perspectivas de los tipos, que en general siguieron empañadas por la incertidumbre, sino de la revelación de Powell de que permanecerá como gobernador de la Fed una vez finalice su mandato como presidente, argumentando que las actuales acciones legales contra la Fed no tienen precedentes y, por tanto, requieren una acción igualmente sin precedentes por su parte. Aunque esto no fue una gran sorpresa, dadas las anteriores declaraciones de Powell en las que señalaba que podría seguir como gobernador para proteger la integridad institucional de la Reserva Federal, este movimiento añadirá una mayor incertidumbre a las perspectivas de los tipos de interés en el futuro. 

De cara al futuro, la trayectoria de los tipos durante el resto del año estará cada vez más condicionada por la duración del conflicto en Oriente Medio. "Nuestro escenario central sigue siendo más dovish que el implícito en los precios de mercado, ya que esperamos que el próximo presidente, Warsh, y el conjunto del comité quieran contrarrestar el impacto negativo sobre el crecimiento derivado del shock energético con al menos un recorte antes de final de año. No obstante, a medida que aumentan los riesgos de que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado durante más tiempo, existen riesgos claros de que el shock de los precios de la energía se extienda y se convierta en un shock inflacionista de mayor alcance para el conjunto de la economía. Seguimos esperando un recorte este año, pero los riesgos están claramente sesgados hacia la opción de ‘no hacer nada’ durante el resto del ejercicio", explica.

Goldman Sachs: la Fed puede mantener una política monetaria restrictiva

Kay Haigh, co-director global de Soluciones de Renta Fija y Liquidez en Goldman Sachs Asset Management, señala que "la última orientación de la Fed indica que se encuentra en una posición estable en cuanto a la dirección de su política monetaria, aunque algunos miembros abogaron por un lenguaje más equilibrado que contemplara riesgos en ambas direcciones. Si bien los riesgos al alza para la inflación han aumentado, la Fed mantiene la vista puesta en la posible debilidad del crecimiento y del mercado laboral. Este equilibrio podría llevar a que los tipos se redujeran hasta niveles neutrales más adelante en el año; no obstante, el FOMC será sensible a una nueva escalada en Irán y a la subida de los precios de la energía, y podría mantener una política restrictiva en ese escenario."

28Apr

Con el conflicto de Oriente Medio camino del tercer mes, los mercados estadounidenses están en máximos por el empuje de las tecnológicas. Las gestoras recomiendan ir aumentando el nivel de riesgo de las carteras.

Miguel Ángel Valero

Ya lo avisó la subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, el 15 de abril ante la Asociación Española de Banca (AEB): preocupa la exposición de la banca a los sectores más afectados por la guerra en Oriente Medio, como las manufacturas intensivas en energías, el transporte, la agricultura, la pesca y la ganadería. Y lo vuelve a hacer el supervisor aprovechando la presentación de la Memoria de Supervisión de 2025.

El Banco de España destaca la capacidad y la buena posición del sector financiero para resistir escenarios adversos, pero también subraya la necesidad de mantener la cautela ante la persistencia de tensiones geopolíticas y macroeconómicas, que pueden impactar en la actividad bancaria. Junto con los rápidos avances tecnológicos, el refuerzo de la ciberseguridad y la creciente relevancia de los riesgos climáticos, la actividad supervisora se orientó a aumentar la resiliencia del sistema financiero, anticipar riesgos y acompañar la transformación del sector, manteniendo un enfoque prudente y basado en riesgos. Y se identificaron áreas de mejora en los controles del riesgo de crédito.

Las pruebas de resistencia realizadas en 2025, tanto en el marco europeo como en los ejercicios del Banco de España, confirman que la solvencia se mantendría robusta incluso en escenarios de fuerte tensión. Además, en 2025 se ha registrado una ligera rebaja de los recargos de capital destinados a encarar posibles crisis futuras y un descenso significativo en los requerimientos y recomendaciones, lo que refleja un mejor perfil de riesgo y la efectividad de la labor supervisora. 

En el ámbito macroprudencial, la actuación del Banco de España se centró en reforzar la capacidad de absorción de riesgos cíclicos. Así, en 2025 se elevó el colchón de capital anticíclico del 0,5% al 1%, que será aplicable a partir de octubre de 2026.

Hacia el tercer mes de guerra en Oriente Medio

Superados ya los dos meses de guerra, las negociaciones avanzan con lentitud. Irán presenta una nueva propuesta a EEUU en la que ofrece reanudar las conversaciones nucleares con el estrecho de Ormuz abierto, siempre que previamente se levantara el bloqueo estadounidense. Esa reapertura, no obstante, estaría condicionada al control iraní del paso y mantendría los actuales mecanismos de coordinación con las autoridades persas para el tránsito marítimo. Aunque Donald Trump señala que se trata de una oferta mejor que la recibida la semana anterior, la considera insuficiente. En la misma línea, Marco Rubio, secretario de Estado, afirma que una apertura supeditada al control iraní equivale, en la práctica, a una ficción y que no se puede normalizar que Teherán ejerza control sobre aguas internacionales.

Mientras tanto, los mercados parecen centrados en otros factores. La temporada de resultados empresariales está aflorando el sesgo más optimista de las Bolsas, algo especialmente visible en los mercados estadounidenses, de nuevo en máximos pese a una sesión volátil. El sector tecnológico continúa impulsando a los índices a superar nuevas resistencias, mientras que otras regiones, con menor peso de este sector, se han quedado relativamente rezagadas, destacando en este sentido el comportamiento más débil de Europa.

Así, el optimismo de los mercados bursátiles actúa, por ahora, como contrapeso a las presiones procedentes de Irán. La liberación de reservas estratégicas ha conseguido contener el impacto del secuestro iraní sobre el comercio mundial de crudo. Paralelamente, la presión sobre la economía iraní continúa intensificándose. Teherán está recurriendo a yacimientos de menor calidad para evitar una paralización de la producción, explotando al máximo la opción de las reservas flotantes, manteniendo los petroleros próximos a los límites impuestos por el bloqueo estadounidense –con el objetivo de una rápida salida en caso de acuerdo– e incluso explorando el envío de petróleo a China por vía ferroviaria, una alternativa claramente menos rentable. La producción iraní puede reducirse de 2 millones de barriles diarios a 1,3 millones a mediados de mayo, con una reactivación especialmente costosa, dado que se trataría de pozos más antiguos –con menor presión– y de una industria que dispone de maquinaria menos avanzada. El apremio, por tanto, sigue aumentando y ya no procede exclusivamente del frente estadounidense.

UBS: escenario favorable para la renta variable de EEUU

El CIO Daily de UBS destaca, por su parte, que el S&P 500 alcanzó un nuevo máximo histórico el lunes tras subir más de un 13% desde finales de marzo. Las señales de desescalada en la guerra con Irán y la continua confianza en la adopción de la IA han respaldado este comportamiento, con el índice de semiconductores de Filadelfia subiendo más de un 45% en las últimas cuatro semanas. Con el precio del crudo Brent por encima de los 109$/barril, el sentimiento del mercado puede verse afectado por nuevos titulares. "Aun así, creemos que el escenario para la renta variable estadounidense sigue siendo favorable. Un crecimiento sólido de los beneficios debería seguir impulsando el mercado alcista. La política de la Fed debería seguir siendo favorable. La adopción de la IA continúa siendo un factor de impulso", señala.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, añade: “Mantenemos nuestra calificación de ‘Atractivo’ para la renta variable estadounidense, con un objetivo para el S&P de 7.500 a final de año. A nivel sectorial, seguimos favoreciendo consumo discrecional, financieros, salud, industriales y utilities. Recomendamos a los inversores mantener una exposición diversificada a la temática de la IA a través de sectores y geografías.” “Los precios más altos de la energía son un riesgo, pero a falta de un shock prolongado, creemos que el entorno para la economía y los beneficios empresariales sigue siendo sólido, lo que respalda a las acciones”, recalca.

Sobre el platino, "la tensión en el mercado físico que hemos visto durante los últimos 12 meses parece haber empezado a disminuir, con una bajada de las tasas de leasing. Teniendo en cuenta un mercado menos ajustado y los riesgos para el crecimiento económico, reducimos nuestras previsiones en 200$/onza hasta 2.300$/onza. Mantenemos una visión moderadamente constructiva, respaldada por nuestra expectativa de un precio del oro más alto”, aportan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, estrategas.

Sobre el paladio, "dadas las preocupaciones actuales sobre el crecimiento económico y la perspectiva de que el metal blanco pase a un superávit estructural en los próximos años, reducimos nuestras previsiones en todos los plazos en 200 $/onza hasta 1.600$/onza”, añaden estos expertos.

Al mismo tiempo, UBS publica su Global Next Generation Report: What’s on the horizon?, sobre cómo las nuevas generaciones están redefiniendo la gestión del patrimonio a nivel global. El estudio aborda por primera vez este cambio generacional desde una perspectiva estructural y pone cifras a la mayor transferencia de riqueza de la historia, estimada en 83 billones$. Entre sus principales conclusiones destacan:

  • Un tercio de las familias ya está en pleno proceso de transferencia de riqueza.
  • El 41% de la nueva generación lo asocia principalmente a responsabilidad, más que al fallecimiento.
  • En familias de cuarta y quinta generación (muy representativas en Europa), cerca del 50% lo vincula a responsabilidad.
  • Los “pares” ganan peso como fuente de asesoramiento, por delante incluso de Banca Privada.
  • La falta de comunicación es la principal fuente de conflicto en los procesos de sucesión.
  • La inversión de impacto gana terreno frente a activos como las criptomonedas.

Lombard Odier: sobre ponderación de Bolsas emergentes

El Informe Mensual de Estrategia de Inversión de Lombard Odier correspondiente a mayo de 2026, resalta que una economía estadounidense estable está resistiendo el impacto de los precios más altos de la energía: "en Europa esperamos que los tipos de interés se mantengan sin cambios en abril, pero que aumenten en reuniones posteriores. Las economías emergentes más importantes a nivel sistémico, especialmente en Asia Oriental, cuentan con los medios para amortiguar los impactos si los flujos energéticos se reanudan rápidamente".

Dado que los mercados aparentemente están dejando atrás el 'pico de incertidumbre', "asumimos un nivel moderado de riesgo en las carteras, expresado principalmente mediante una sobre ponderación en renta variable de mercados emergentes. Nos mantenemos neutrales en renta fija, conservamos una visión negativa sobre el dólar estadounidense y una sobre ponderación en oro".

Un entorno macroeconómico global sólido, beneficios empresariales firmes, valoraciones razonables y condiciones de liquidez adecuadas deberían seguir impulsando nuevas subidas en la renta variable. Las acciones de mercados emergentes ofrecen un fuerte crecimiento de beneficios con valoraciones atractivas. "En mercados desarrollados, mantenemos una sobre ponderación en Japón y una infra ponderación en el Reino Unido", explica.

"Mantenemos una postura general neutral en renta fija y seguimos favoreciendo los bonos de mercados emergentes frente a los de mercados desarrollados. Seguimos infra ponderados en deuda pública global y esperamos que los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años converjan gradualmente hacia una rentabilidad del 4,1%. Esperamos un debilitamiento del dólar estadounidense y hemos elevado nuestra previsión a 12 meses para el EUR/USD a 1,2. Las divisas de mercados emergentes pueden comportarse bien, pero la selección sigue siendo clave. Seguimos siendo positivos respecto al oro, con un objetivo a 12 meses de 5.400$ por onza", apunta.

Ofi Invest: oportunidades de entrada en mercados mundiales

La gestora francesa Ofi Invest cree que la alta volatilidad en los mercados de renta fija en marzo, no resta atractivo a este activo, soportado por los fundamentales en el caso del Crédito, y por los atractivos niveles actuales en el caso del monetario y de la deuda soberana europea. Sin embargo, se requiere prudencia para amortiguar el impacto de la volatilidad. En cuanto a la renta variable, esta mayor volatilidad ha generado oportunidades de entrada en diferentes mercados mundiales, especialmente Japón, que ha perdido casi todas las ganancias desde inicio del año. Ofi Invest AM sugiere ir aumentando gradualmente la exposición al activo, aunque será clave seguir la evolución del conflicto en Oriente Medio. 

27Apr

Descuentan que el fin del enfrentamiento se encuentra cada vez más cerca: aunque el camino hasta llegar a ello resulte complejo y esté marcado por avances y retrocesos, ya que las dos partes tienen mucho que perder y muy poco que ganar si la guerra se reavivara.

Miguel Ángel Valero

Las reuniones de los principales bancos centrales desplazan en la atención de los mercados al conflicto de Oriente Medio. ahora rebautizado como la Tercera Guerra del Golfo. Se aprecia un sesgo común: prudencia y sin cambios en los tipos de referencia. En EEUU, la Reserva Federal previsiblemente mantendrá los tipos en pausa –actualmente en el 3,50%-3,75%–, priorizando la evaluación del impacto del repunte de las tensiones geopolíticas y de los precios energéticos sobre la inflación y la actividad económica. Su presidente, Jerome Powell, deberá insistir en la resistencia de la economía estadounidense y en la necesidad de preservar opcionalidad antes de reabrir el debate sobre los recortes.

No obstante, el foco político seguirá ganando peso: la retirada, el viernes 24 de noviembre, de la investigación del Departamento de Justicia sobre Powell despeja el camino para que Kevin Warsh avance en su confirmación como futuro presidente de la Fed. Este miércoles 29 de noviembre el Comité Bancario del Senado deberá refrendar su candidatura, a lo que seguirá el voto del pleno del Senado, previsiblemente en la primera quincena de mayo. El 15 de mayo expira oficialmente el mandato de Powell, que podrá seguir como miembro de la Fed hasta 2028.  

En Europa, el BCE también deberá optar por dejar sin cambios la tasa de facilidad de depósito, actualmente en el 2% en un contexto en el que la desinflación avanza, pero los riesgos externos aconsejan cautela. El mensaje de Lagarde probablemente combinará confianza en la senda de la inflación con la advertencia de que un encarecimiento sostenido de la energía podría limitar el margen para nuevas bajadas. 

Para el Banco de Inglaterra, los mercados descuentan también una pausa en el 3,75% actual, aunque la debilidad del crecimiento y una inflación todavía incómoda mantienen abierto el debate interno.

En el caso del Banco de Japón, seguirá centrado en sus nuevas previsiones macroeconómicas y en calibrar hasta qué punto el entorno global permite continuar, de forma gradual, con la normalización monetaria desde niveles actuales del 0,75%.  

Resultados de los hiperescaladores

Otro foco de atención son los resultados de las empresas en EEUU, con importantes cifras de crecimiento y alto porcentaje de sorpresas positivas. Especialmente, las grandes tecnológicas, con los resultados de los principales hiperescaladores –Alphabet, Meta, Microsoft y Amazon– y Apple. El mercado probablemente no se conformará con buenas cifras de ventas y beneficios, sino que se centrará en señales claras de que el fuerte incremento de la inversión en IA empieza a traducirse en retornos visibles. 

En este contexto, unos resultados sólidos podrían reforzar el liderazgo del sector tecnológico y sostener el apetito por el riesgo, mientras que cualquier decepción en guías, capex o monetización de la IA tendría un impacto relevante, dada la elevada concentración del mercado en estas compañías.  

"Marco viable" para solucionar el conflicto de Irán

La semana pasada se produjo una extensión de las treguas en Oriente Medio: por un lado, Trump anunció la prolongación indefinida del alto el fuego con Irán con el objetivo de retomar las negociaciones. Por otro, Israel comunicó la ampliación de la tregua por un periodo adicional de tres semanas. No obstante, los encuentros diplomáticos previstos entre representantes de Irán y EEUU no llegaron a materializarse. Pese a ello, el ministro iraní aseguró haber presentado un “marco viable” para poner fin al conflicto. 

Con el estrecho de Ormuz aún cerrado, el pulso diplomático se mantiene, mientras Trump se muestra abiertamente dispuesto a negociar y resolver la crisis con la mayor rapidez posible. En este contexto, Irán ha presentado una propuesta para reabrir el estrecho y avanzar hacia el fin de la guerra. A través de mediadores paquistaníes, se ofrece a EEUU un acuerdo para normalizar el tránsito por Ormuz a cambio de que Washington levante el bloqueo sobre los puertos iraníes, dejando para una fase posterior las conversaciones sobre el programa nuclear. 

La Casa Blanca ha reiterado que cualquier acuerdo deberá garantizar que Irán no pueda desarrollar armas nucleares, por lo que el mercado estará atento a si EEUU acepta una solución parcial para aliviar la presión sobre el crudo y el comercio global, o si por el contrario insiste en vincular cualquier distensión a concesiones nucleares más amplias. 

El mercado parece descontar que el fin del enfrentamiento se encuentra cada vez más cerca: aunque el camino hasta llegar a ello resulte complejo y esté marcado por avances y retrocesos, ya que las dos partes tienen mucho que perder y muy poco que ganar si la guerra se reavivara.

N26: el inversor cripto opta por aprovechar las caídas para comprar

Por otra parte, tras el cierre del primer trimestre, N26 ha analizado los patrones de trading agregados y anonimizados para comprender cómo los inversores en España han afrontado un periodo volátil marcado por las tensiones geopolíticas y las condiciones cambiantes del mercado. Los datos revelan desviaciones notables en el comportamiento inversor vinculadas a estos acontecimientos mundiales clave, lo que ofrece una perspectiva sobre cómo los inversores particulares responden en periodos de mayor incertidumbre. La escalada geopolítica impulsa el reequilibrio de carteras de acciones y ETF.

Tras los acontecimientos geopolíticos del 28 de febrero, la actividad de los inversores aumentó considerablemente:

  • Acciones: Esto indica una elevada rotación de carteras en consonancia con la volatilidad del mercado, con los inversores españoles reequilibrando activamente sus posiciones —saliendo eventualmente de activos vulnerables y abriendo nuevos con diferentes niveles de seguridad u oportunidad— en lugar de optar por una salida total del mercado.
  • ETF: En la misma semana, el volumen de transacciones de venta de ETF se disparó hasta un 98% por encima de la media semanal del primer trimestre, mientras que el volumen de transacciones de compra aumentó un +41%, lo que refleja niveles semanales elevados, aunque no excepcionales.
    • El repunte en el volumen de ventas indica una reducción estratégica de la exposición al mercado general a medida que el conflicto se intensificaba y en consonancia con el empeoramiento del sentimiento del mercado.
  • La actividad en el mercado de las criptomonedas viene determinada por los movimientos del mercado, más que por la geopolítica:
    • Si bien las acciones y los ETF experimentaron aumentos significativos en la actividad de compra y venta tras los acontecimientos geopolíticos, la desviación más notable en los hábitos de negociación de criptomonedas se produjo en la semana del 2 de febrero, durante una caída generalizada del mercado en las principales criptodivisas, como Bitcoin y Ethereum. Durante este periodo, el volumen de transacciones de compra de cripto aumentó un 190% por encima de la media semanal del primer trimestre, mientras que el volumen de venta se incrementó en un +103%.
    • Aunque el sector cripto experimentó una alta volatilidad y un aumento de las ventas, el abrumador pico de compras apunta a una sofisticada mentalidad de 'buy the dip' (comprar en la caída). Los inversores minoristas españoles parecen considerar las correcciones de precios en los criptoactivos como puntos de entrada de fuerte convicción, ignorando en gran medida el ruido geopolítico que afectó a los mercados tradicionales.

Antón Díez Tubet, director general de N26 España y Portugal, interpreta que "los inversores en España están siguiendo de cerca los acontecimientos globales y respondiendo de forma dinámica en las distintas clases de activos. Mientras que los eventos geopolíticos se asociaron con un aumento de la actividad en acciones y ETF, los patrones de negociación de cripto parecen estar más estrechamente alineados con los movimientos de precios específicos del mercado. En general, observamos una creciente disposición entre los inversores minoristas a ajustar sus carteras en respuesta a las condiciones cambiantes del mercado, manteniendo almismo tiempo la diversificación y una visión a largo plazo".

Ebury: no hay rastro alguno del 'sell America trade'

Aunque se está manteniendo el alto el fuego en Irán, el bloqueo casi total del estrecho de Ormuz persiste por ambas partes. Tampoco existen demasiado indicios de que las negociaciones de paz estén avanzando o, siquiera, de que se estén celebrando. En este contexto, los mercados de divisas se están moviendo sin una dirección clara, a diferencia de las Bolsas estadounidenses que continúan marcando nuevos máximos. El repunte de los activos de riesgo europeos, en cambio, se está viendo limitado por la preocupación en torno al estado de la economía europea. Lo que sí resulta evidente es que no hay rastro alguno del 'sell America trade' en estos momentos, en tanto que se espera un impacto relativamente menor de la guerra sobre la economía estadounidense. Esta semana será clave. Además de las novedades sobre el conflicto, la atención estará puesta en los bancos centrales: la Reserva Federal se reúne el miércoles y el BCE y el Banco de Inglaterra el jueves. Aunque no se anticipan cambios en los tipos de interés, los mercados estarán atentos a las comunicaciones de los bancos centrales dado que han transmitido muy poca información hasta ahora sobre el impacto de la guerra en la inflación y el crecimiento y sus posibles respuestas. Completarán el intenso calendario económico los datos de inflación de la zona euro y de inflación PCE de Estados Unidos, que serán publicados el jueves. 

  • EUR: Las encuestas publicadas la semana pasada en la zona euro fueron algo desalentadoras. La encuesta ZEW cayó a su nivel más bajo en tres años, a pesar de la resiliencia relativa de los activos europeos. Aún más preocupante fue el hundimiento del PMI de abril, que se situó muy por debajo de las expectativas y en territorio contractivo. Está por ver si estos «datos suaves» reflejan una reacción exagerada al conflicto de Irán y los «datos duros» acaban siendo más positivos. En cualquier caso, queda prácticamente descartada cualquier subida de tipos por parte del BCE esta semana. Los datos de PIB del primer trimestre y la inflación preliminar de abril, junto con las declaraciones del BCE el jueves, ofrecerán una imagen mucho más nítida del impacto del conflicto en la eurozona y de la posible respuesta del banco central a futuro.
  • USD: Los datos económicos estadounidenses siguen mostrando resiliencia frente al conflicto. Las ventas minoristas de marzo resultaron muy sólidas, lo que confirma la desconexión que existe entre la baja confianza de los consumidores y su comportamiento real. Los PMI también sorprendieron al alza. Todo ello respalda la decisión de que se mantengan los tipos esta semana. Se prevé que en la última reunión bajo la presidencia de Powell se adopte un tono cautelosamente hawkish. A la incertidumbre generada por la guerra se suma el cambio de liderazgo en la Fed, que será liderada próximamente por un perfil vinculado a Trump y aparentemente dovish: Kevin Warsh. En este contexto, creemos que la probabilidad de que el siguiente movimiento de tipos sea al alza es la misma que la de un movimiento a la baja.
  • GBP: Los datos económicos de la semana pasada respaldaron la modesta apreciación de la libra desde el inicio del conflicto. Tanto los salarios como el desempleo superaron las expectativas, aunque corresponden a febrero y, por tanto, son anteriores al estallido de la guerra. La inflación subió ligeramente, tal como se anticipaba, pero la buena noticia llegó de las encuestas PMI de abril, que repuntaron hasta máximos de 18 meses a pesar de los sombríos titulares sobre el conflicto y el encarecimiento de la energía. Con casi total seguridad el Banco de Inglaterra no modificará los tipos esta semana, aunque será relevante el resultado de la votación para comprobar si las expectativas del mercado (dos subidas en 2026) coinciden con la visión del Comité de Política Monetaria.

UBS

Los precios del crudo Brent ampliaron sus ganancias tras subir un 16,5% la semana pasada, el mayor incremento semanal en siete semanas. Unos precios del petróleo elevados durante un período prolongado representan un importante riesgo a la baja para el crecimiento global, con múltiples efectos secundarios. Sin embargo, "creemos que el crecimiento debería mantenerse resiliente, que la inflación probablemente quede por debajo de las expectativas del mercado y que existe suficiente demanda para absorber una mayor oferta de deuda. Nuestro escenario base es que el lastre para el crecimiento derivado de unos precios del petróleo más altos es manejable. Esperamos que los aumentos de la inflación general tengan una transmisión limitada a la inflación subyacente. Los mercados de capitales deberían contar con liquidez suficiente para absorber la oferta adicional", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que sigue siendo importante invertir, y consideramos que un plan claro es más relevante que nunca en un mundo de narrativas que cambian rápidamente. En renta variable, recomendamos que los inversores diversifiquen su exposición más allá de las grandes tecnológicas para captar un crecimiento de beneficios más amplio. En renta fija, vemos oportunidades en bonos de alta calidad a corto y medio plazo. En otros ámbitos, nos gustan el oro y las materias primas como elementos de diversificación, y creemos que los inversores deberían centrarse en diversificar tanto con, como dentro de, las inversiones alternativas.”

“Los precios más altos de la energía son un riesgo, pero en ausencia de un shock prolongado, creemos que el entorno para la economía y los beneficios empresariales sigue siendo sólido, lo que respalda a la renta variable", añade.

“Los precios de mercado siguen reflejando una mayor probabilidad de nuevas subidas de tipos de la que consideramos justificada, tanto en el Reino Unido como en la zona euro. Seguimos viendo esto como una oportunidad para que los inversores aseguren rendimientos, especialmente en bonos de alta calidad a corto y medio plazo en la curva", apunta Dean Turner, economista jefe para la zona euro y Reino Unido.

“Es momento de diversificar alejándose de los mayores pesos de los índices y de rotar desde activos ‘blandos’ hacia activos físicos, que son menos propensos a verse sometidos a una intensa competencia por parte de la IA", aporta Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para las Américas y responsable global de renta variable.

“Los resultados del primer trimestre siguen siendo sólidos, junto con claras señales de mejora cíclica. Un crecimiento saludable de los beneficios es un factor clave que respalda nuestra previsión de nuevas subidas en los mercados", opina David Lefkowitz, responsable de renta variable en EEUU.

Evli:  los bonos corporativos han reforzado su atractivo para el inversor

La gestora nórdica Evli cree que la negativa evolución de la renta fija en marzo, afectada por una poco habitual combinación de subida de los rendimientos en la curva soberana y ampliación de diferenciales, ha reforzado el atractivo de los bonos corporativos como protección frente a la volatilidad en tipos de interés, y en el caso de los bonos a tipo variable, frente a la inflación provocada por el conflicto en Irán. 

Explica que el Crédito aporta a los inversores una doble ventaja: el carry (efecto de mantener el bono en cartera, que aporta al inversor el cupón más la revalorización del bono a medida que se acerca el vencimiento) y unos retornos esperados elevados, especialmente si el mercado se sigue recuperando de las turbulencias de marzo. 

Juhamatti Pukka, Head of Fixed Income de Evli, señala que el nivel al que se situaron las rentabilidades en marzo ha hecho que la renta fija, y especialmente el mercado de bonos corporativos, resulte muy atractiva. Rentabilidades Investment Grade (IG) del 3,5%, crossover de vencimiento corto al 4%, High Yield (HY) europeo al 6,2% y HY nórdico al 6,7% son niveles que “abren la puerta al inversor para disfrutar de retornos elevados y del carry durante los próximos años”. “No sabemos cuándo terminará la guerra en Irán y los envíos de petróleo volverán a niveles previos a la guerra. Pero los niveles actuales de rentabilidad ya reflejan esa incertidumbre, y la reacción del mercado tras el reciente anuncio de alto el fuego muestra lo rápido que puede reaccionar el Crédito ante acontecimientos positivos”, argumenta.

24Apr

"Los inversores están exigiendo una mayor rentabilidad para compensar la incertidumbre futura, ya sea por una mayor volatilidad inflacionista o por un mundo de mayor incertidumbre, con un deterioro de las cuentas públicas de trasfondo", avisan los expertos de CaixaBank Research.

Miguel Ángel Valero

A cuatro días de que se cumplan dos meses de los ataques de Israel y EEUU a Irán (comenzaron el 28 de febrero), que dieron lugar a lo que se denomina tercera guerra del Golfo, la incertidumbre continúa presidiendo cualquier diagnóstico sobre la duración y el alcance de la inestabilidad que domina en estos momentos el comportamiento de la economía mundial. Con el precio del petróleo fluctuando en la zona de los 95-110$ (45-55€ el gas natural), una vez certificada la capacidad de Irán de bloquear el estrecho de Ormuz y reducir en un 10% la oferta mundial de crudo a corto plazo, el canal inflacionista ya se ha activado. Con el impacto inicial en carburantes haciéndose sentir en los datos de inflación de marzo (3,3% en España y 2,5% en la Eurozona). 

A la espera de cómo se transmita la perturbación de los precios energéticos al resto de los productos de la cesta en los próximos trimestres, para valorar el impacto final sobre la inflación, será necesario tener en cuenta las medidas fiscales aplicadas por cada país para amortiguar el efecto del choque de oferta, como en el caso de España 

"La noticia positiva es que las expectativas de inflación a medio plazo continúan mostrando una elevada estabilidad a ambos lados del Atlántico, lo que ayuda a que las perturbaciones tengan un impacto moderado en el canal financiero", señala José Ramón Díez, de CaixaBank Research.

Los potenciales efectos negativos en crecimiento a través del canal comercial serán asimétricos entre regiones y países, teniendo en cuenta la dependencia energética del crudo y del gas procedente de Oriente Próximo, la eficiencia energética, la estructura sectorial y la capacidad fiscal para suavizar el efecto del choque de oferta. Con grandes economías del sudeste asiático (India, Filipinas o Vietnam) como países potencialmente más afectados, junto a los países africanos con una gran importancia relativa del sector agrícola y, por tanto, con elevada dependencia de los precios y flujos de los fertilizantes. En este contexto y con el 80% del comercio mundial utilizando la vía marítima, vuelve a ponerse de manifiesto la importancia de algo tan básico como la geografía, con 'choke points' como los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, cuyo control puede alterar la oferta de productos estratégicos para las cadenas de valor mundiales y cuya importancia estratégica en el nuevo marco geopolítico global se une a la de las tierras raras, sistemas de pagos o energía.

Un caso especial es el de EEUU, pues, en principio, debería sufrir un menor impacto potencial al mejorar su relación real de intercambio con las subidas del precio del petróleo y del gas natural. Sin embargo, la situación macroeconómica presenta fragilidades, como una inflación todavía afectada negativamente por las inercias de las subidas arancelarias mientras el mercado laboral muestra señales de enfriamiento, debido tanto a factores de oferta (política inmigratoria) como de demanda (efectos de la IA y sobrecontratación en los años posteriores a la COVID).

Una combinación que dificultará la estrategia de la Fed en los próximos trimestres y que, junto con el deterioro del marco institucional, explicaría el papel algo más diluido del dólar como activo refugio en esta ocasión. En este contexto, la posición del BCE es más cómoda, ya que, a los tipos situados en la zona neutral, se suma una inflación en el objetivo antes del inicio del conflicto y una exposición directa de los flujos energéticos de la región muy inferior a los de la guerra en Ucrania, cuando Europa tuvo que reconfigurar sus cadenas de suministro en muy poco tiempo.). En este sentido, las expectativas que han llegado a cotizar los mercados, de tres e incluso cuatro subidas de tipos de interés en Europa antes de finalizar el año, parecen anticipar escenarios más próximos al severo o de estanflación del BCE (inflación del 4,4% en 2026 y del 4,8% en 2027) que al adverso o de shock de oferta moderado (3,5% y 2,1%, respectivamente). Tampoco se percibe, por ahora, una sensación de urgencia generalizada en el Consejo de Gobierno del BCE por llevar a cabo varias subidas de tipos de interés en pocos meses.

Muchos frentes abiertos a todos los niveles que limitan la visibilidad a la hora de realizar proyecciones económicas y financieras, con la sensación de que el mayor riesgo, si la tregua no llega a buen puerto, es que las entregas físicas de crudo se vean amenazadas, lo que podría desencadenar un aumento de la demanda por motivos precautorios, llevando el precio a niveles mucho más altos que los vistos hasta el momento.

"En un evento geopolítico como el actual, se puede dar marcha atrás, pero más difícil es evitar las cicatrices estructurales en las decisiones de los agentes económicos provocadas por la pérdida de confianza, cuando aún no se han manifestado en su totalidad las ocasionadas por la tormenta arancelaria de los últimos meses", advierte este experto. "En economía, la variable tiempo es capaz de transformar un shock de oferta en una estanflación", subraya.

La guerra en Oriente Próximo generó una marcada aversión al riesgo, que se tradujo en caídas en los mercados bursátiles, repuntes de la volatilidad, desplazamientos hacia activos refugio y un fuerte tensionamiento en los precios de la energía y otras materias primas. Esto provocó, a su vez, un repunte de las expectativas de inflación a corto plazo, lo que derivó en un ajuste significativo de las expectativas de política monetaria y un aumento de los tipos de interés soberanos. En un contexto de elevada incertidumbre sobre la duración e intensidad del conflicto, los mercados reaccionaron de forma muy sensible a un flujo constante de noticias como declaraciones políticas, episodios de escalada militar y vaivenes en la retórica de los líderes internacionales, subraya el análisis de CaixaBank Research.

El canal de transmisión más inmediato del conflicto sobre los mercados financieros ha sido el de las materias primas energéticas. el precio del Brent experimentó un repunte muy acusado, llegó a encarecerse más de un 60% desde el inicio del conflicto y alcanzó, en algunos momentos, niveles cercanos a los 120$ por barril, los más altos desde 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. Por su parte, el gas TTF en Europa también registró un aumento significativo, con subidas por encima del 70% y picos algo por encima de los 60€/MWh en los momentos de mayor tensión. 

Los mercados de futuros siguen incorporando un escenario de precios estructuralmente más elevados que antes del conflicto, con estimaciones para finales de año cercanas a los 80$ por barril para el Brent y a los 50€/MWh para el gas, claramente por encima de los niveles previos (68$ y 32€, respectivamente), subraya Luís Pinheiro de Matos en otro análisis de CaixaBank Research.

El encarecimiento energético también se trasladó a productos derivados. En EEUU, el precio de la gasolina aumentó hasta los 4$ por galón, lo que supone un incremento cercano al 35% en apenas un mes. También otros derivados como los fertilizantes, especialmente la urea procedente de Oriente Próximo, registraron fuertes subidas, de hasta el 55%, lo que podría tener implicaciones adicionales sobre los precios agrícolas en los próximos trimestres. En cuanto al resto de materias primas, el tensionamiento fue más moderado. Los metales industriales, como el aluminio, registraron aumentos más contenidos (en torno al 10%), mientras que las materias primas agrícolas subieron menos de un 5%. Por su parte, los metales preciosos mostraron un comportamiento más débil, con caídas cercanas al 10%, en un movimiento que refleja tanto la apreciación del dólar como cierta corrección del oro y la plata tras el fuerte rally del año pasado.

Los mercados de deuda soberana reflejaron de forma clara el impacto combinado del encarecimiento energético y el endurecimiento de las expectativas de política monetaria. Los tipos de interés aumentaron de forma significativa, con movimientos especialmente notables en los tramos cortos. En Alemania y EE UU, los tipos a corto plazo repuntaron cerca de 60 y 40 pb respectivamente, durante el mes de marzo. Las primas de riesgo de la periferia de la Eurozona también se tensionaron, sobre todo en Italia (dada la mayor dependencia energética del país), pero sus niveles no dejaron de ser contenidos, especialmente en España y Portugal (cerraron marzo en 50 y 45 pb, respectivamente). Resulta relevante destacar el repunte de los tipos a largo plazo estadounidenses (también en torno a 40 pb: mientras que las expectativas de inflación a largo plazo se han mantenido relativamente ancladas, el aumento de los tipos nominales se explica, en gran medida, por una subida de los tipos reales. "Esto sugiere que los inversores están exigiendo una mayor rentabilidad para compensar la incertidumbre futura, ya sea por una mayor volatilidad inflacionista o por un mundo de mayor incertidumbre, con un deterioro de las cuentas públicas de trasfondo", interpretan los expertos de CaixaBank Research.

El aumento de la incertidumbre geopolítica y el endurecimiento de las condiciones financieras se tradujeron en caídas generalizadas en los mercados bursátiles globales. Los descensos acumulados desde el inicio del conflicto se aproximaron al 10% al cierre de marzo, tanto en economías avanzadas como en emergentes, y la mayoría de los índices presentan pérdidas en lo que va de año. Las caídas fueron especialmente pronunciadas en Asia, dada su elevada dependencia energética de Oriente Próximo. A nivel sectorial, prácticamente todos los sectores registraron pérdidas, con caídas destacadas en sectores más cíclicos, como los industriales, el turismo y el inmobiliario. Resaltó la relativa resiliencia de los sectores defensivos, como las utilities, así como del sector tecnológico estadounidense. Las grandes compañías tecnológicas, que ya venían de un periodo de corrección previo al conflicto debido a las elevadas valoraciones y a las dudas sobre la rentabilidad de las inversiones masivas en IA, mostraron un comportamiento comparativamente más sólido frente a otros sectores, respaldadas por su menor exposición directa al ciclo energético. El único sector con desempeño positivo fue el energético, ante la expectativa de mayores beneficios derivada del repunte de los precios de materias primas.

Ausencia de guerra, pero también de paz

Mientras tanto, las conversaciones entre EEUU e Irán continúan estancadas. La parte iraní se siente incómoda con los contradictorios comentarios de Donald Trump en redes sociales, mientras que desde Washington se han producido nuevos gestos de distensión, como el adelanto de que Israel prolongará durante tres semanas más el alto el fuego en el Líbano. En este contexto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirma que el principal obstáculo para avanzar en las negociaciones es el bloqueo estadounidense. El líder de la Guardia Revolucionaria Islámica, Ahmad Vahidi, es el más reticente con reanudar las conversaciones, al considerar que éstas pondrían en cuestión la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz.

Nos encontramos así en una nueva fase caracterizada por la ausencia de guerra, pero también de paz, en la que Estados Unidos e Irán juegan a no pestañear mientras ambas partes se desgastan. Sin embargo, uno y otro son conscientes de que un acuerdo resulta cada vez más apremiante y de que la imagen de estoicismo iraní difícilmente podrá sostenerse indefinidamente.

UBS ve potencial alcista en Bolsa a medio y largo plazo

En su última carta mensual, Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management, cree que “los precios más altos de la energía son un riesgo, pero, en ausencia de un shock prolongado, creemos que el contexto para la economía y los beneficios empresariales sigue siendo sólido, lo que respalda la renta variable”. “Es probable que la inflación general aumente, pero creemos que los mercados están descontando una política monetaria excesivamente restrictiva. Vemos oportunidades en los bonos de corta y media duración”, añade

En cuanto a la asignación de activos, “calificamos la renta variable como Atractiva y nos gustan EEUU, Japón, Suiza y los mercados emergentes (ME). En renta fija, favorecemos la calidad y los mercados emergentes. También nos gustan las materias primas, incluido el oro.”

“Si bien creemos que los inversores deberían posicionarse para un potencial alcista en renta variable a medio y largo plazo, seguimos recomendando diversificación entre sectores y geografías. También pueden considerarse inversiones estructuradas para una posición más defensiva, especialmente tras el reciente repunte”, apunta.

“El contexto macroeconómico general sigue siendo constructivo, apoyado por la reducción de las tensiones arancelarias, los recortes esperados de tipos de la Fed, políticas fiscales favorables y una recuperación de la actividad manufacturera. Las tendencias estructurales también deberían seguir siendo favorables, aunque recomendamos un enfoque más selectivo dentro del sector de la IA”, aportan Fabian Deriaz, estratega, y Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas and Global Head of Equities

En renta variable, “reducimos la Eurozona a Neutral en marzo, reflejando su posible vulnerabilidad ante un choque energético más severo. Sin embargo, en nuestro escenario base, donde la disrupción energética resulta ser de corta duración, seguimos viendo ligeras ganancias de aquí a fin de año”, señalan Matthew Gilman, estratega, y Rolf Ganter, Head Equities Europe, UBS Global Wealth Management. “En general, preferimos centrarnos en compañías de calidad y líderes en rentabilidad, así como en determinados valores de mediana capitalización y cíclicos. Nuestro tema de inversión favorito son las acciones con rentabilidad por dividendo atractiva y crecimiento de dividendos", recalca Stefan R Meyer, estratega.

“Vemos un contexto favorable para la renta variable británica. Las valoraciones son razonables (13,2x PER a futuro frente a una mediana desde 1990 de 12,8x), la política monetaria sigue siendo favorable en nuestra opinión y los beneficios están acelerándose”, opina Matthew Gilman, estratega,

“Mantenemos nuestra visión Atractiva sobre la renta variable de EEUU. El conflicto en Oriente Medio continúa, pero las señales de desescalada deberían evitar una corrección significativa del mercado. Por ello, creemos que los motores macro del mercado alcista siguen vigentes: crecimiento sólido de beneficios, política de la Fed favorable y adopción de la IA”, explica David Lefkowitz, Head of US Equities.

“Seguimos favoreciendo una exposición diversificada a mercados emergentes, centrada en beneficiarios de la IA, apoyo de políticas domésticas, precios de materias primas más altos y mejoras estructurales—en concreto China continental, el sector tecnológico chino, Corea del Sur, Brasil, Indonesia y Malasia”, afirman Laura Smith, analista, y Alejo Czerwonko, Chief Investment Officer Emerging Markets Americas.

“Mantenemos nuestra preferencia por estrategias de carry, ya que determinadas divisas de alto rendimiento en G10 y mercados emergentes siguen siendo atractivas. También calificamos el AUD y el CNY como Atractivos, respaldados por el alto carry del primero y un sólido superávit comercial del segundo, a pesar de la volatilidad a corto plazo”, apunta Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.

“Creemos que el oro seguirá actuando como cobertura geopolítica, con el apoyo de la demanda de bancos centrales y las preocupaciones sobre el crecimiento. De forma más general, mantener una asignación a materias primas, con un enfoque en la gestión activa, puede ayudar a los inversores a cubrirse frente a la inflación y los shocks de suministro energético”, consideran Giovanni Staunovo, estratega y Dominic Schnider. “En el corto plazo, creemos que el sentimiento de riesgo debería mantenerse apoyado mientras las tensiones geopolíticas permanezcan bajo control, junto con los sólidos resultados de la actual temporada de beneficios en EE. UU”, añade Schnider.

23Apr

Alemania reduce a la mitad su previsión de crecimiento este año, y 4 décimas la de 2027. Mientras la IA acelera, las empresas logísticas buscan alternativas a Ormuz, y los mercados ponen el foco en la recuperación posguerra.

Miguel Ángel Valero

El tránsito por el estrecho de Ormuz se complica aún más, con intervenciones iraníes sobre buques occidentales y acciones estadounidenses contra embarcaciones vinculadas al petróleo iraní. Un doble candado en el paso reduce la capacidad de circulación, en un contexto de táctica del desgaste por ambas partes. Los mercados energéticos han reaccionado de forma contenida ante esta nueva situación, conscientes de que la postura iraní resulta difícilmente sostenible en el tiempo, dado el creciente desgaste económico que se suma a un ya significativo desgaste militar.

Mientras, la factura de la situación en Oriente Medio la paga Europa. En Alemania, el Ministerio de Economía ha recortado a la mitad su previsión de crecimiento para este año, del +1% al +0,5%, como consecuencia del conflicto. Según explicó la ministra de Economía, Katherina Reiche, está provocando un encarecimiento de la energía y de las materias primas, lo que supone una mayor carga financiera para empresas y hogares. También revisó a la baja sus estimaciones para 2027, reduciendo el crecimiento esperado del +1,3% al +0,9%. En materia de precios, el Gobierno prevé que la inflación se sitúe en torno al +2,7% este año y alcance el +2,8% en 2027. Pese a este escenario, la recuperación económica está siendo impulsada sobre todo por la demanda interna. Con el incremento de los ingresos reales, el consumo privado continúa siendo uno de los pilares de la economía alemana, a pesar de la pérdida de poder adquisitivo derivada del shock energético. En términos reales, se espera que el consumo crezca un 0,4% este año y un 0,5% en 2027. El gasto público –especialmente en infraestructuras y defensa– contribuirá al crecimiento económico, con un aumento estimado del 2%.

En la zona euro, la confianza de los consumidores sigue reflejando el efecto significativo del encarecimiento de la energía, alcanzando niveles no vistos desde diciembre de 2022. En abril, el indicador adelantado elaborado por Eurostat retrocedió hasta -20,6, por debajo del -17,2 estimado y del -16,4 correspondiente a marzo. 

Investing.com: Tesla muestra el crecimiento en IA

En cambio, la guerra no parece afectar a la IA. Thomas Monteiro, analista senior de Investing.com, destaca que Tesla fue el primer gran indicador de esta temporada de resultados en cuanto a la narrativa de inversión en capital (capex) en IA frente al crecimiento, que volverá a dominar el sentimiento del mercado, y lo hizo sorprendentemente bien tanto en el frente de gastos como en el de monetización. Si bien la empresa continúa lidiando con varios desafíos estructurales y macroeconómicos en su negocio principal —lo que debería seguir presionando el crecimiento de los beneficios a lo largo del año—, la verdadera historia aquí fue el flujo de caja. Esto, sin duda, le otorga a Elon Musk y a su equipo significativamente más capacidad —y, lo más importante, tiempo— para volver a competir en la economía de la innovación, que ahora se extiende mucho más allá de los vehículos eléctricos hacia la monetización de servicios impulsados por IA.

En ese sentido, el trimestre ofreció las primeras señales tangibles de que el agresivo ciclo de inversión en IA de la compañía ya podría estar traduciéndose en ingresos reales más rápido de lo esperado. En un mundo donde la demanda de vehículos eléctricos y los créditos regulatorios siguen siendo difíciles de escalar, un giro hacia una base de ingresos más diversificada y centrada en servicios debería ayudar a sostener los márgenes a largo plazo. Además, la combinación de un crecimiento en las suscripciones de FSD y un entorno regulatorio que mejora gradualmente debería seguir respaldando la próxima narrativa de innovación.

Si bien todavía hay numerosos desafíos por delante para Elon Musk y su empresa, estos resultados mejores de lo esperado mantienen viva la posibilidad de que Tesla pueda recuperar su posición en la vanguardia de la economía de la innovación, un lugar que, sin duda, nunca debería haber abandonado. Pero "todavía necesitamos ver que la innovación se traduzca en ofertas escalables y listas para el mercado antes de adoptar una postura más optimista sobre la acción", avisa este experto.

UBS: enfoque diversificado en toda la cadena de valor de la IA

La carrera de la IA sigue acelerándose en los mercados públicos y privados. Desde la actividad de capital riesgo hasta la demanda de chips, las últimas señales apuntan a un impulso continuo en todo el ecosistema. Para los inversores, "creemos que la próxima fase de la inversión en IA recompensará cada vez más la ejecución y la rentabilidad, no solo la exposición al tema. El desequilibrio entre oferta y demanda sigue respaldando precios elevados en el hardware. La adaptación marcará la diferencia entre los beneficiarios tradicionales y los rezagados. El capital privado sigue viendo un largo recorrido para la IA", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, añade: “Los desarrollos de esta semana refuerzan que la IA sigue expandiéndose en financiación, hardware y adopción empresarial, incluso mientras el mercado se vuelve más selectivo sobre dónde se generarán los retornos. A medida que se acerca la temporada de resultados, creemos que los inversores deberían observar tres aspectos: la solidez de los negocios principales que respaldan la inversión en IA, cualquier aumento en los planes de gasto de capital y la perspectiva de las direcciones sobre la rentabilidad del capital. Nuestra preferencia sigue siendo un enfoque diversificado a lo largo de la cadena de valor de la IA, en línea con nuestro posicionamiento AI TRIO, equilibrando sólidos fundamentos a largo plazo con riesgos geopolíticos, creciente competencia y presiones sobre el flujo de caja libre”.

KLN refuerza sus soluciones logísticas alternativas a Ormuz

El cierre del Estrecho de Ormuz está provocando una reorganización significativa de las rutas comerciales globales. Esta vía estratégica para el transporte energético y marítimo internacional, conecta Europa, Asia y África, y su interrupción ha obligado a navieras y operadores logísticos a rediseñar rutas, asumir mayores costes operativos y afrontar mayores tiempos de tránsito e incertidumbre. En paralelo, la presión sobre el transporte aéreo y los principales hubs internacionales ha aumentado, generando tensiones en la capacidad disponible y complicando la planificación de inventarios en sectores como automoción, retail, industrial o farmacéutica.

En este contexto, KLN está reforzando su red de soluciones logísticas alternativas con el objetivo de mantener la continuidad de las cadenas de suministro hacia Oriente Medio, especialmente hacia los países del Golfo, en la medida de lo posible. Porque el cierre de Ormuz no representa únicamente una interrupción puntual, sino un factor que acelera una tendencia estructural: la necesidad de cadenas de suministro más flexibles, diversificadas y resilientes frente a cambios geopolíticos. En la actualidad, el transporte marítimo se enfrenta a mayores tiempos de tránsito y menor previsibilidad, mientras que el transporte aéreo opera con una capacidad más ajustada y costes elevados. Este escenario incrementa la complejidad en la planificación logística y afecta directamente a la disponibilidad de productos y a la estabilidad de los flujos comerciales entre Europa y Oriente Medio.

Con presencia en 59 países y más de 18.000 empleados, KLN, integrada en SF Holding, está impulsando un modelo logístico multimodal basado en la combinación de distintos medios de transporte para aumentar la flexibilidad operativa. Air-Truck, la solución diseñada para envíos urgentes, combina transporte aéreo desde Europa hasta Abu Dabi, donde se centraliza la operación logística, con distribución por carretera hacia los distintos países del Golfo. Este sistema permite reducir los tiempos de tránsito entre uno y seis días, siendo especialmente adecuado para mercancías de alto valor o con requisitos de entrega críticos. En Sea-Truck, orientada a envíos en los que el equilibrio entre coste, capacidad y fiabilidad es prioritario, la mercancía se transporta por vía marítima desde puertos del Mediterráneo y continúa por carretera hasta su destino final en el Golfo. El servicio incluye gestión aduanera y coordinación logística integral, con tiempos de tránsito estimados de entre 15 y 20 días y una mayor previsibilidad frente a rutas actualmente afectadas por desvíos y congestión.

Desde KLN señalan que el impacto del cierre del Estrecho de Ormuz refleja una transformación estructural en la logística global: “El sector logístico está entrando en una fase en la que la eficiencia ya no depende únicamente del coste o del tiempo, sino también de la capacidad de adaptación ante disrupciones”.

Eastspring Investments: el foco se traslada a la recuperación posguerra

Vis Nayar, Chief Investment Officer de Eastspring Investments, Ray Farris, Chief Economist, y Viola Wong, Economist, creen que los mercados son optimistas tras la prórroga del alto el fuego el 22 de abril. Porque piensan que los buenos resultados empresariales, junto a los datos sólidos del mercado laboral estadounidense, seguirán soportando una tendencia favorable. 

Respecto a los mercados asiáticos, los expertos de la gestora identifican oportunidades en renta variable por la mayor demanda de infraestructura vinculada a la IA, y en sectores del universo de empresas de China que gozan del apoyo del gobierno o con márgenes resilientes frente a la subida de los precios de la energía. En renta fija, la guerra ha generado oportunidades por la subida brusca de rendimientos de la deuda soberana en algunos países, y por la subida de diferenciales en Crédito de segmentos con menor calificación crediticia que no se justifican por fundamentales. 

Los mercados están desplazando el foco desde Oriente Medio hacia el potencial de una recuperación posguerra de la oferta mundial de energía, más que en escenarios peores. La resiliencia de los beneficios en EEUU también está respaldando a los mercados. Aunque hasta ahora sólo el 10% de las empresas del S&P han presentado resultados del 1T, el 88% ha superado las estimaciones, con beneficios un 10,8% por encima de lo previsto. Estos porcentajes de sorpresas positivas están por encima de las medias en los últimos 5 y 10 años. A nivel macro, la caída de las solicitudes iniciales y continuadas de subsidio por desempleo en EE.UU. a principios de abril, sugiere que la economía estadounidense está creciendo pese a los mayores precios de la energía.

Esta combinación de sólidos beneficios en EEUU y un mercado laboral estadounidense que sigue siendo robusto, refuerza la confianza del mercado en las recientes revisiones al alza de las estimaciones de beneficios en la mayoría de los mercados asiáticos.

22Apr

“Las rutas marítimas del Ártico están llamando la atención porque acortan las distancias. Sin embargo, el interés comercial —en los próximos años —sigue siendo muy limitado y se concentra principalmente en torno a las materias primas”, señala Eve Barré, economista sectorial de Coface.

Miguel Ángel Valero

Mientras el conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz perturban el comercio mundial, poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de los principales corredores marítimos, las rutas árticas suscitan un interés creciente como posibles alternativas, por su capacidad de reducir entre un 20% y un 40 % las distancias. No obstante, un estudio de Coface muestra que, durante los próximos cinco años, su potencial comercial seguirá siendo limitado a pesar de los cambios en las condiciones de navegación debidos al cambio climático.

Aunque no constituyen una alternativa creíble para el transporte de contenedores, estas rutas pueden, no obstante, ofrecer importantes ventajas para determinados flujos de materias primas (incluidos el petróleo crudo y el gas), en particular las exportaciones de EEUU y del norte de Europa hacia Asia.

El transporte marítimo representa el 80 % del comercio mundial, concentrado entre tres grandes regiones —Asia Oriental, Europa y América del Norte — y estructurado en torno a un número limitado de corredores estratégicos. Esta concentración hace que el comercio mundial sea especialmente vulnerable a las crisis geopolíticas. Las perturbaciones observadas en los últimos meses en el mar Rojo, combinadas  con las tensiones en torno al estrecho de Ormuz y los cambios en la política comercial internacional —en particular , la política estadounidense — ponen de relieve esta vulnerabilidad. 

En este contexto, las rutas árticas parecen ser una alternativa teórica, ya que de usarse reducirían significativamente las distancias—hasta un 40% entre Asia Oriental y el norte de Europa, y alrededor de un 20% hasta la costa este de América del Norte —. Su mayor navegabilidad debido al  cambio climático plantea la cuestión de su viabilidad económica.

Para evaluar la viabilidad económica de estas rutas, Coface ha comparado los costes unitarios de transporte en las rutas árticas y los corredores tradicionales para dos rutas principales —Asia -Europa del Norte y Asia -América del Norte —y para tres categorías principales de buques: petroleros, graneleros y portacontenedores. Los resultados muestran que, en un horizonte de cinco años, las rutas árticas seguirán dedicándose principalmente al transporte de materias primas . El ahorro de costes es especialmente significativo para los graneles líquidos (petróleo crudo, gasóleo, metanol o GNL), con reducciones de hasta un 45% o un 50% en algunos casos. Los graneles sólidos (cereales, minerales, materiales de construcción) también podrían llegar a ser competitivos, pero principalmente cuando los buques puedan operar sin escolta de rompehielos. Por el contrario, el transporte en contenedores sigue sin ser competitivo, a pesar de las distancias más cortas. Las limitaciones operativas, el tamaño limitado de los buques y los costes específicos de la navegación ártica impiden, en esta fase, que compita con las economías de escala de las rutas tradicionales.

Es probable que solo el 3,5% del comercio entre Asia Oriental, el norte de Europa y América del Norte utilice realmente las rutas árticas. Por lo tanto, su impacto global en el panorama comercial mundial seguiría siendo limitado a corto plazo. No obstante, algunos sectores podrían beneficiarse. Éste es especialmente el caso de las industrias relacionadas con los cereales , la energía , los metales y la madera.

Los exportadores de graneles con sede en la costa noreste de EEUU o en el norte de Europa podrían, así, mejorar su competitividad en los mercados asiáticos gracias a unos costes de transporte más bajos y a unos tiempos de tránsito reducidos. Por el contrario, algunos competidores de Sudamérica ( Brasil con el mineral de hierro, Chile con el cobre) o de África (la República Democrática del Congo con ciertos minerales) podrían ver cómo disminuye su competitividad relativa en materia de transporte.

Más allá de los productores, algunos países que dependen en gran medida delas rutas tradicionales también podrían verse en una situación vulnerable. Egipto y Panamá, donde los ingresos procedentes de sus canales representan una parte significativa del PIB, están especialmente expuestos. Algunos de los principales centros portuarios para el comercio entre Asia y Europa, como Singapur o, en menor medida, Jebel Ali, también podrían ver cuestionado su papel estratégico si parte de los flujos comerciales se desplazarán hacia el norte. El riesgo para estos centros portuarios es, sin embargo, a más largo plazo, ya que no se espera que el transporte marítimo por el Ártico se abra al comercio de contenedores antes de 2030.

Si bien las rutas árticas ofrecen una ventaja en cuanto a distancia, su desarrollo se enfrenta, no obstante, a importantes limitaciones. Las ventanas de navegación siguen siendo estacionales, las condiciones del hielo continúan siendo variables e impredecibles, y el uso de rompehielos suele ser esencial. 

Creciente rivalidad estratégica

El Ártico se ha convertido, por tanto, principalmente en un escenario de creciente rivalidad estratégica. La Ruta del Mar del Norte sigue estando controlada en gran medida por Rusia, mientras que China está reforzando gradualmente su presencia y sus capacidades polares. También EEUU busca aumentar su influencia en la región. En este contexto, el desarrollo de las rutas árticas no es meramente una cuestión de sopesar los costes logísticos, sino que también implica cuestiones de soberanía, control de infraestructuras críticas, acceso a los recursos y la reconfiguración del equilibrio de poder.

A corto plazo, el valor de estas rutas parece, por tanto, ser menos comercial que político. Hasta que el transporte de contenedores por esta vía sea económicamente viable a gran escala, es poco probable que alteren radicalmente los principales equilibrios del comercio mundial.

“Las rutas marítimas del Ártico están llamando la atención porque acortan las distancias. Sin embargo, el interés comercial —en los próximos años —sigue siendo muy limitado y se concentra principalmente en torno a las materias primas”, señala Eve Barré, economista sectorial de Coface.

Mientras, ya en la séptima semana de conflicto, Trump extendió de forma indefinida el alto el fuego como gesto para retomar la mesa de negociación. Irán insiste en que el bloqueo estadounidense y las exigencias relativas a la eliminación de su programa nuclear constituyen líneas rojas que hacen inútil sentarse a negociar. Pero afronta una presión creciente, principalmente por el desgaste económico que genera el bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz. En este sentido, según datos satelitales de Vortexa, parte del petróleo iraní está logrando atravesar el bloqueo estadounidense, lo que proporciona cierto margen de maniobra al Gobierno de Teherán. En paralelo, Francia y Reino Unido impulsan una conferencia con la participación de 30 países en busca de una solución que permita la reapertura del estrecho.

Columbia Threadneedle: "veremos una volatilidad elevada"

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, destaca que la renta variable ha registrado un sólido rally en las últimas semanas, con valoraciones que reflejan escenarios relativamente positivos. Las subidas han venido impulsadas por una temporada de resultados empresariales que, por el momento, está siendo muy robusta. Las compañías que han ofrecido previsiones no parecen especialmente afectadas por el conflicto en Oriente Medio, lo que favorece una lectura más allá de los titulares a corto plazo.

La dinámica en los mercados de materias primas es, en cambio, significativamente más compleja. El Brent con entrega inmediata empezó a evidenciar tensiones de oferta la semana pasada. Los precios se situaron por encima de los 140$ por barril a comienzos de la semana, para cerrar por debajo de los 100. "Estamos transitando de un problema de precios a uno de disponibilidad efectiva de suministro. La explicación es simple: los cargamentos que abandonaron el Golfo antes del conflicto están llegando ahora a su destino final en refinerías de todo el mundo. Si esos inventarios no se reponen, dado que los buques siguen sin poder atravesar el Estrecho, las tensiones de suministro se intensificarán. De hecho, ya están surgiendo alertas sobre el combustible de aviación en Europa, un problema que previsiblemente se agravará en un plazo de cuatro a seis semanas", resalta.

Los precios de las materias primas continúan reflejando un elevado grado de incertidumbre, mientras que los mercados de renta variable permanecen anclados en escenarios más favorables. "Veremos una volatilidad elevada. Seguiremos de cerca la evolución de los acontecimientos, especialmente en lo relativo a los riesgos sobre el suministro energético. Entre tanto, los beneficios empresariales se perfilan como el principal catalizador de la renta variable", concluye.

UBP: las perspectivas de un acuerdo impulsan las Bolsas

En Perspectiva Semanal de UBP: La estabilidad del flujo de petróleo sigue en entredicho, Michael Lok, CIO del grupo, y Nicolas Laroche, director global de asesoramiento y asignación de activos, señalan que "los inversores reaccionaron positivamente ante una nueva distensión en Oriente Medio la semana pasada. Los mercados de renta variable y de renta fija ampliaron sus ganancias por tercera semana consecutiva, gracias a que el alto el fuego entre EE. UU. e Irán se mantuvo y a que las perspectivas de negociaciones para alcanzar un acuerdo más amplio parecían cobrar impulso. La situación sigue siendo tensa, especialmente en lo que respecta al estrecho de Ormuz".

"Las negociaciones entre EEUU e Irán, junto con los datos preliminares del índice de gestores de compras (PMI) de abril, seguirán siendo el centro de atención en medio de la actual crisis del petróleo y la incertidumbre que rodea al estrecho", añaden.

La moderación de los precios del petróleo, la bajada de los tipos de interés y la resiliencia de los beneficios han impulsado uno de los rebotes más rápidos hacia nuevos máximos. Los retornos de la deuda pública cayeron en los mercados desarrollados la semana pasada, liderados por Alemania y el Reino Unido. Nuevas negociaciones entre EEUU e Irán a corto plazo probablemente respalden los precios del oro.

21Apr

El empleo se mantiene en las empresas española de energía y de logística a corto plazo, pero empeora a dos años vista.

Miguel Ángel Valero

La subida constante del precio de los carburantes derivada del conflicto en Oriente Medio está acelerando cambios en el comportamiento de los consumidores, que buscan alternativas más eficientes y sostenibles en términos de gasto. Ante este panorama, el interés por los vehículos de ocasión eléctricos ha experimentado un fuerte repunte, disparándose un 73% en comparación con marzo de 2025 y un 26,2% respecto al mes anterior, lo que evidencia una creciente inclinación hacia opciones de movilidad menos dependientes de los combustibles fósiles.

El coste de la combustión puede ser una palanca para la adquisición del vehículo electrificado. Si la guerra de Irán se prolonga en el tiempo, la subida del precio del petróleo podría impulsar un cambio de tendencia, siempre que la estrategia de electrificación se complete con el plan nacional de renovación contemplado en la Ley de Movilidad Sostenible, con el objetivo de que todas las familias puedan acceder a vehículos más eficientes en términos de consumo.

En este escenario, el precio medio de oferta del coche eléctrico de ocasión en España sigue bajando de manera constante. Así se deduce del primer informe trimestral de 2026 Electricar VO, elaborado por coches.net y la patronal de vendedores de vehículos Ganvam. Comprar un coche de ocasión eléctrico cuesta de media 30.588€, un -1,74% que en el mismo primer trimestre de 2025, cuando el precio ya había descendido un 7,78% interanual.

En el primer trimestre de 2024, los españoles teníamos que desembolsar de media 33.755€ para comprar un vehículo eléctrico de ocasión. Sólo dos años más tarde, son necesarios 3.160€ menos. La horquilla entre estos vehículos movidos por baterías y los propulsados por combustión se reduce un poco más cada año que pasa.

El precio en el primer trimestre de 2026 se aleja todavía más de la cifra récord, que se produjo en noviembre de 2022 cuando de el eléctrico de segunda mano alcanzó una media de 37.228€. En poco más de tres años, se ha producido un descenso de más de 6.500€.

Las ventas de automóviles eléctricos de ocasión crecieron en el acumulado del primer trimestre de 2026 un 48,8% respecto al mismo trimestre de 2025. Las ventas de los seminuevos aumenta un 103% y se sitúa como la franja que más se ha vendido en este trimestre. En todas las demás franjas también se ha registrado un notable crecimiento, con subidas a doble dígito en todas ellas. Las ventas de vehículos eléctricos de ocasión entre 3 y 5 años aumentaron un 48,9% respecto al mismo periodo de 2025. Entre 5 y 8 años lo hicieron un 38%, entre 8y 10 años, un 59% y entre 10 y 15 años, un 40,7%.

El Tesla Model 3 sigue en lo más alto de la tabla entre los vehículos eléctricos de ocasión más vendidos en España: 647 unidades  (+17,9%). La segunda posición es para el FIAT 500: 311 unidades(+8,7%). Y la tercera, para Renault Zoe, con 311 unidades (+15,6%). Destaca la subida del 586,4% del Polestar 2, hasta las 274 unidades vendidas. Y la irrupción en la lista del BMW iX1, con 185 unidades vendidas y un crecimiento también de tres dígitos (+184,6%).

Impacto en el empleo de energía y logística

La escalada de tensión en Oriente Medio ha vuelto a situar la energía y la logística internacional en el centro de la incertidumbre económica global, aunque se alivia un poco por el anuncio del mantenimiento del alto el fuego hasta que Irán presente una propuesta, realizado por Donald Trump horas antes de que venciera éste. 

En este contexto, surge una pregunta relevante para el mercado laboral: cómo y hasta qué punto esta incertidumbre empieza a trasladarse a las decisiones de contratación de las empresas. La plataforma de empleo InfoJobs, destaca que la logística y el transporte emplean a casi 850.000 personas, superando los niveles de empleo previos a la pandemia, impulsado por el crecimiento del comercio electrónico, la digitalización y la transformación de las cadenas de suministro. Su peso económico —en torno al 7% del PIB español— refuerza su carácter estructural y su alta dependencia de la estabilidad de los flujos comerciales y energéticos. Los datos del informe Estado del Mercado Laboral en España 2025 muestran que compras, logística y almacén fue la segunda categoría con más vacantes el año pasado; en lo que llevamos de 2026, ha superado ya las 67.300 en InfoJobs, con un crecimiento del 18%, lo que evidencia su fortaleza incluso en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica.

Sin embargo, dentro del propio sector logístico conviven dos dinámicas diferentes en la contratación. Por un lado, los perfiles operativos —como mozo de almacén o responsable de pedidos— mantienen una alta estacionalidad y un mayor peso de contratos temporales o fijos discontinuos, vinculados a picos de consumo. Por otro, los perfiles más cualificados —como analista de logística— presentan mayor estabilidad, con un 90% de vacantes con contrato indefinido, salarios medios superiores a los 37.000 euros y un alto peso de estudios universitarios (71%).

En paralelo, la energía se mantiene como uno de los sectores más expuestos a la volatilidad internacional, con un impacto que trasciende al propio sector y se traslada al conjunto de la economía a través de los costes de producción, el transporte y las decisiones empresariales de inversión y contratación. Dentro de este ámbito, la transición energética continúa impulsando la demanda de perfiles cada vez más especializados y resilientes. En 2025, la subcategoría de energías renovables registró casi 6.500 puestos ofertados en InfoJobs y, en el acumulado de 2026, ya supera las 1.400 vacantes.

Entre los perfiles más demandados destacan los roles tecnológicos vinculados a datos, inteligencia artificial o ciberseguridad, así como profesionales asociados a la transición energética y la sostenibilidad, como ingenieros en energías renovables, sistemas energéticos o medioambientales.

El actual contexto de incertidumbre económica sigue condicionando las decisiones de las empresas, especialmente por la presión sobre los costes operativos en partidas como la energía y el transporte. El 63% de las compañías considera que la situación de empleo se mantendrá en los próximos seis meses. Sin embargo, hay expectativas de aumento en el muy corto  plazo: el 40% planea contratar en seis meses y el 41% en un año. En cambio, al ampliar el horizonte temporal, la percepción de estabilidad pierde peso y crece el porcentaje de las que anticipan un empeoramiento. A un año vista, el 49% espera que el empleo se mantenga y el 34% considera que empeorará, mientras que solo el 17% piensa que mejorará. La tendencia se acentúa en el plazo de dos años, cuando el 43% anticipa un deterioro, por encima de quienes prevén estabilidad (34%) o mejora (23%).

Extensión del alto el fuego para preservar el diálogo

Por otra parte, las reacciones de los mercados a la situación en Oriente Medio indica que los inversores perciben que la paz está hoy más cerca que en cualquier otro momento desde el inicio del conflicto.  Los puntos clave del debate se mantienen inalterados: Washington exige el fin del programa nuclear iraní, que por ahora constituye la principal línea roja de Teherán; por su parte, Irán reclama la eliminación de las sanciones estadounidenses —incluido el actual bloqueo—, compensaciones por los daños derivados de la guerra y, adicionalmente, el control del estrecho de Ormuz

Las tensiones actuales entran dentro de lo previsible y no alteran el escenario de fondo. Ambas partes cuentan con incentivos claros para poner fin al enfrentamiento en el corto plazo. De hecho, el primer paso ha sido la extensión del cese al fuego, con el objetivo de preservar el canal de diálogo abierto.

Gescooperativo: volver a la normalidad llevará tiempo

Un análisis de Gescooperativo insiste en que el principal escollo para la paz está en el uranio enriquecido, pues ni EEUU ni Israel quieren permitir al régimen iraní mantener las existencias actuales (400 kg. de uranio enriquecido al 60%, cuando para construir una bomba atómica se necesita un 90%). A pesar de que vuelven las dudas de la apertura del Estrecho, el sentimiento no es del todo negativo, y se sigue confiando en un acuerdo. 

En cualquier caso, el abastecimiento tardará semanas en recomponerse y los bloqueos intermitentes pueden evitar escenarios críticos. Los últimos buques que habían cruzado el Estrecho ya están llegando a destino. En la zona están bloqueados desde el inicio del bloqueo, unos 22.000 buques, según la OMI (Organización Marítima Internacional) y evacuar los buques de la zonales llevará un par de semanas desde una reapertura total.

La AIE (Agencia Internacional de la Energía) calcula que la mitad de los yacimientos cerrados en los países productores del golfo Pérsico podrían funcionar a pleno rendimiento en 2 semanas y sería probable alcanzar el 80% en el transcurso de otro mes. La recuperación del 20% restante llevaría en cambio más tiempo. La AIE ya acordó en marzo la mayor liberación de reservas de petróleo de su historia, por 400 millones de barriles. La liberación de dichas reservas comenzó en la última semana de marzo y se espera que continúe durante abril, y si bien no ha contribuido apenas a suavizar el precio del crudo en las últimas semanas, ofrece un valioso colchón frente a los problemas de suministro.

Por otra parte, la baja popularidad de Trump (inferior al 40%) y el riesgo de perder el control de las cámaras en las elecciones de medio mandato de noviembre refuerzan su incentivo para cerrar un acuerdo cuanto antes y limitar el coste político del conflicto.

Tras seis semanas convulsas, varias Bolsas han borrado las pérdidas que habían acumulado desde final de febrero, recuperando los niveles previos al conflicto, apoyadas en los avances diplomáticos, la reapertura puntual del Estrecho de Ormuz y la fortaleza de Wall Street tras la publicación de los primeros resultados del primer trimestre del ejercicio (S&P 500 en máximos históricos y Nasdaq encadenando 13 sesiones al alza). 

Por su parte, el mercado de deuda celebró la reapertura del estrecho y el posible fin del conflicto con fuertes compras de bonos soberanos. Las TIR europeas registraron su mayor caída desde el 28 de febrero (–10 pb en Alemania, –12 pb en España y –30 pb en Italia). El mercado vuelve a especular con alguna bajada de la Fed en el año, al tiempo que espera dos subidas de tipos por parte del BCE.

"Mirando más allá del conflicto: una vez finalice (o incluso antes), el foco volverá a los fundamentales y a la campaña de resultados, cuyo arranque está siendo positivo. En EEUU se espera un crecimiento del beneficio por acción del 14% (87,5% de sorpresas positivas en el S&P 500), frente a un+2,8% estimado en Europa", concluyen en Gescooperativo.

Natixis: visión más optimista del mercado

El equipo de Asia-Pacífico de Natixis CIB, dirigido por Alicia García Herrero, ha elaborado el informe ‘Las negociaciones entre EE. UU. e Irán: un ciclo de giros inesperados’, resalta que el sector petrolero ha atravesado una volatilidad enorme: el Brent cayó hasta un mínimo de 86$ por barril después de que Irán reabriera por completo el estrecho el viernes pasado, aunque repuntó rápidamente hasta acercarse de nuevo a los 96$ por barril tras el cierre repentino durante el fin de semana. 

Pero los diferenciales de CDS (cobertura del riesgo de impago) de los países del Consejo de Cooperación del Golfo han bajado de forma significativa desde el inicio de la guerra, lo que refleja una visión más optimista del mercado sobre una eventual resolución de la crisis, mientras que el mercado de Dubái repuntó y subió en torno a un 8% entre el 1 y el 17 de abril. Sin embargo, este lunes reaccionaron en negativo al nuevo cierre del estrecho, con una caída de alrededor del 2% en la Bolsa de Dubái.

Fidelity insiste en una resolución desordenada

Salman Ahmed, responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, insiste en que "seguimos considerando que sigue existiendo un camino abierto hacia una resolución, pero desordenada. Pero hasta que lleguemos a ese punto, es probable que el ruido y la volatilidad continúen siendo elevados". 

Nadie está señalizando una ruptura del alto el fuego, al menos por ahora. EEUU está destacando el asunto nuclear como principal escollo, pero a partir de informaciones más amplias y filtraciones, queda claro que el Estrecho de Ormuz y el Líbano también forman parte de la ecuación negociadora. ¿Hacia dónde vamos, entonces? La variable clave a vigilar es Ormuz. Irán ha aceptado mantenerlo abierto durante el periodo de alto el fuego, pero después dio marcha atrás tras el resurgir de la cuestión del Líbano. Cualquier acción “óptica” por parte de EE. UU. en ese ámbito, especialmente si no desencadena una respuesta iraní, será un barómetro importante para calibrar la situación. Siguen abiertos canales discretos a través de Pakistán, dado el elevado grado de confianza del que goza el país por parte de ambos actores. La reacción iraní parece haber sido firme, pero respetuosa. 

"Es posible que ahora estemos entrando en otra fase de escalada híbrida: amenazas junto con una apertura continuada al diálogo", añade. "Tanto el reloj iraní como el estadounidense parecen haberse quedado sin tiempo. Pero el reloj israelí es distinto, y esa divergencia será relevante. Seguimos inclinándonos por una resolución desordenada, pero el riesgo de errores de cálculo que conduzcan a resultados materialmente peores ha aumentado claramente", advierte este experto. 

El mercado del petróleo será también una variable clave, tanto como señal como fuente de presión para algún tipo de resolución, especialmente a medida que la posición de China adquiera mayor peso.

20Apr

Parece que el fin del enfrentamiento se encuentra cada vez más cerca, aunque el camino hasta llegar a él resulte complejo y esté marcado por falsos comienzos, porque las dos partes tienen mucho que perder y muy poco que ganar si la guerra se reavivara.

Miguel Ángel Valero

El enfrentamiento en Irán se adentra ya en su octava semana, con el estrecho de Ormuz aún cerrado –si bien permaneció abierto durante algunas horas el pasado fin de semana, antes de la reanudación de las hostilidades– aunque con ambas partes evidenciando una mayor disposición para alcanzar un acuerdo.

A lo largo de la semana, el foco político estuvo marcado por una desescalada gradual del conflicto en Oriente Medio, con avances irregulares pero sostenidos en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, respaldados por treguas parciales como la alcanzada entre Israel y Líbano. Washington reforzó el control sobre el tránsito marítimo, desplazando parte de la tensión hacia China y los países del sudeste asiático. En paralelo, el conflicto fue perdiendo relevancia en los mercados a medida que se consolidaba la percepción de un posible acuerdo.

La semana concluyó inicialmente en un clima de celebración tras el anuncio de la reapertura del estrecho de Ormuz. Sin embargo, la euforia fue efímera: numerosos buques que se dirigían a cruzarlo optaron por darse la vuelta ante el temor de que el paso libre no estuviera plenamente garantizado. Estos recelos se confirmaron el domingo, cuando se produjeron ataques preventivos por parte de Irán contra un barco que intentaba atravesar el estrecho. Como consecuencia, el bloqueo estadounidense se mantiene, con un buque iraní retenido, mientras Teherán reiteraba que algunos de los puntos planteados en la negociación —como la paralización de su programa nuclear— resultan inaceptables.

A las puertas de un acuerdo –quebrantado durante el fin de semana– , queda por ver qué pasará con el ultimátum cuyo vencimiento estaba inicialmente previsto para mañana. Y con las conversaciones entre ambos bandos en Islamabad (Pakistán), con la delegación estadounidense dispuesta a retomar el diálogo, aunque sin confirmación oficial de la participación iraní. 

Parece que el fin del enfrentamiento se encuentra cada vez más cerca, aunque el camino hasta llegar a él resulte complejo y esté marcado por falsos comienzos. Las dos partes tienen mucho que perder y muy poco que ganar si la guerra se reavivara. 

Norz Patrimonia: el mercado ya descuenta un acuerdo

Los mercados financieros continúan mostrando una notable fortaleza en el arranque del segundo trimestre del año, encadenando cerca de dos semanas consecutivas de avances, en un contexto dominado por la incertidumbre geopolítica y la evolución de las negociaciones internacionales en torno a Irán. Según explica Jordi Martret, director de inversiones de Norz Patrimonia, el mercado ha entrado en una dinámica claramente optimista en el corto plazo, aunque sustentada en factores de elevada volatilidad estructural. “Llevamos prácticamente 14 días consecutivos de mercado positivo”, señala el experto.

Uno de los focos centrales continúa siendo la evolución del conflicto entre EEUU e Irán, especialmente en relación con las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Martret subraya que las conversaciones siguen abiertas, aunque con avances irregulares: “Parece que uno de los puntos conflictivos es que Irán deje de enriquecer uranio durante un periodo de tiempo, y ése es el principal punto de fricción”.

El analista destaca además que la situación está entrando en una fase de aceleración política y económica, donde todas las partes implicadas comienzan a mostrar signos de urgencia: “El mercado ya descuenta un acuerdo, pero lo cierto es que todo el mundo tiene prisa: la administración estadounidense, Europa por el riesgo de abastecimiento energético, e incluso el propio régimen iraní”.

En este sentido, Martret advierte del impacto potencial sobre el mercado energético europeo si la situación se prolonga: “Podríamos estar a unas pocas semanas de ver restricciones en combustibles en Europa, especialmente si se complica el acceso al estrecho de Ormuz”. En paralelo, el experto apunta a una divergencia creciente entre economías. Mientras Europa comienza a notar el impacto inflacionario derivado de la tensión energética, con el IPC situándose en el 2,6%, EEUU muestra una mayor resiliencia macroeconómica: “La actividad industrial en EEUU sorprende por su fortaleza, y parece que es la economía más beneficiada en este entorno global”.

En este entorno, el inicio de la temporada de resultados está ofreciendo, según el directivo, un tono generalmente positivo, especialmente en sectores clave como la tecnología: “Compañías como ASML o Taiwan Semiconductor han presentado resultados muy sólidos. En líneas generales, las cuentas empresariales están siendo buenas, y eso sigue siendo el motor del mercado”. “Más allá del ruido macro, lo realmente relevante será escuchar qué dicen los CEO y los directores financieros sobre cómo les está afectando el conflicto en Irán y cómo integran la inteligencia artificial en sus estrategias”, concluye Martret.

Franklin Templeton: no reaccionar en exceso a la volatilidad en ninguna dirección

Stephen Dover, director del Franklin Templeton Institute, destaca que, desde el punto de vista de la inversión, la noticia de la apertura del estrecho de Ormuz refuerza el fuerte giro de mercado tras los retrocesos de marzo. Inicialmente, el punto más bajo se alcanzó en un momento de “máximo miedo”, cuando la volatilidad implícita de la renta variable (basada en el índice VIX de volatilidad del mercado de la Bolsa de Opciones de Chicago. CBOE, por sus siglas en inglés) superó el 30% a finales de marzo. Una volatilidad elevada es una señal fiable del suelo de mercado. Posteriormente, se produjo un impulso alcista adicional a medida que las partes en conflicto iniciaron el diálogo y la negociación, culminando en el importante avance de hoy que permite el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz.

A partir de aquí, los inversores deben vigilar de cerca los flujos de transporte marítimo. En la medida en que los petroleros y otros buques comerciales estén atravesando el estrecho, consideramos que los movimientos del mercado de hoy probablemente quedarán validados. Pero el progreso duradero requiere negociaciones exitosas, que pasarán ahora a ser el foco de los mercados.

¿Cómo deberían posicionarse ahora los inversores? "No deben reaccionar en exceso a la volatilidad en ninguna dirección. Los objetivos a largo plazo, condicionados por las rentabilidades esperadas, deben seguir siendo la base de la estrategia de inversión", insiste Dover. "Y a medida que las condiciones de mercado se normalizan, es importante repasar nuestra visión sobre rentabilidad y oportunidades:

  • Respaldados por sólidos beneficios empresariales (algo que ya era evidente al inicio de la temporada de resultados del primer trimestre de 2026), seguimos firmemente a favor de una ampliación de los retornos en renta variable. El liderazgo en las últimas semanas de recuperación del mercado ha estado en las grandes compañías de crecimiento estadounidenses, pero creemos que las empresas de pequeña capitalización, la energía, las infraestructuras, Japón y los mercados emergentes también están bien posicionados para obtener buenos resultados.
  • Dentro de la renta fija, seguimos siendo prudentes con la duración: en nuestro análisis, la parte larga de las curvas de tipos no ofrece una rentabilidad adicional suficientemente atractiva como para compensar a los inversores por la volatilidad de precios. La deuda con grado de inversión y high yield no se ha depreciado lo suficiente durante la reciente turbulencia como para justificar compras oportunistas, pero consideramos que los cupones actuales son atractivos y que el crédito debe seguir siendo una posición central. Nuestra área preferida dentro de la renta fija es la deuda de mercados emergentes (especialmente en Brasil), donde lo que consideramos rendimientos reales y nominales atractivos ofrece oportunidades de mayor rentabilidad.
  • En los mercados de divisas, el dólar estadounidense ha retrocedido a medida que se han disipado los peores temores del conflicto con Irán. Seguimos pensando que nos encontramos en un entorno de dólar generalmente débil (que comenzó el año pasado). Aunque el dólar puede no depreciarse mucho más, creemos que un dólar estable o algo más débil es favorable para la deuda en moneda local de mercados emergentes y para diversas áreas de la renta variable emergente, lo que respalda nuestra tesis de ampliación de retornos.

Swisscanto: el incremento de opciones de compra indica euforia

Las negociaciones entre Irán y EEUU, a las puertas del vencimiento del alto el fuego, siguen marcadas por nuevas provocaciones. Aunque un acuerdo responde al interés de ambas partes, el estrecho de Ormuz continúa utilizándose como elemento de presión en el proceso negociador. Sin embargo, se ha alcanzado un alto el fuego entre Israel y el Líbano, lo que apunta a que el escenario central —una desescalada de las tensiones— comienza a materializarse, aunque con cierto retraso respecto a lo previsto, opina Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos de Swisscanto. 

En los mercados financieros, los principales índices bursátiles se sitúan ya en nuevos máximos históricos, mientras que los diferenciales de crédito han registrado una notable compresión. El Nasdaq encadena 13 sesiones consecutivas al alza desde los mínimos de finales de marzo. La temporada de resultados del primer trimestre ha arrancado con cifras sólidas por parte de la banca estadounidense, si bien la reacción en precio ha sido negativa en términos relativos al mercado. Un comportamiento similar se ha observado en compañías líderes en inteligencia artificial como ASML y TSMC.

Una vez más, se pone de manifiesto que los mercados geopolíticos tienen poca capacidad de resistencia. "Nuestra compra de acciones a finales de marzo fue muy oportuna, aunque la velocidad de la recuperación ha sido sorprendentemente alta. Los temores inflacionistas, al menos en EEUU., han vuelto a remitir, y los inversores esperan de nuevo nuevos recortes de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense", explica.

Dado que las expectativas de beneficios se han elevado de nuevo (+17% en 2026 para el MSCI World), los mercados bursátiles son hoy aún más baratos a pesar de los máximos históricos (ratio PER de 19 frente al 20,5 anterior). Tras el fuerte repunte con elevados volúmenes de compra, las acciones se encuentran ahora técnicamente sobrecompradas (RSI > 70). El aumento significativo de los volúmenes de opciones de compra también indica euforia. En consecuencia, creemos que el mercado se ha vuelto más vulnerable a posibles noticias negativas. "Por ello, el viernes por la tarde redujimos ligeramente nuestra sobre ponderación en renta variable en relación con la ratio de liquidez", apunta.


"Nuestras carteras han registrado un rendimiento muy positivo en abril, compensando con creces los resultados de marzo. Nuestra sobre ponderación regional en mercados emergentes, junto con nuestro enfoque en los sectores de materiales básicos y tecnología, han dado sus frutos de manera significativa. La selección de valores, especialmente en el sector de la electrificación, resultó rentable en abril. Nuestra sobre ponderación en oro también ha contribuido positivamente a la rentabilidad. Sin embargo, nuestras posiciones en el yen y en bonos a largo plazo aún no han dado sus frutos. Desde principios de año, la mayoría de las carteras han vuelto a terreno positivo, tanto en términos absolutos como relativos", concluye.

Ebury

Las Bolsas estadounidenses han alcanzado nuevos máximos históricos, mientras que la mayoría de los principales índices mundiales se sitúan muy cerca de sus cotas más altas. El dólar ha retrocedido y cotiza ahora próximo a los niveles previos al conflicto. Los mensajes contradictorios del os dirigentes iraníes sugieren que las esperanzas iniciales podrían haber sido prematuras y ponen de manifiesto una aparente falta de jerarquía en Teherán. Esto implica que los movimientos observados en los mercados recientemente podrían revertirse parcialmente en los próximos días de negociación. Aun así, los mercados parecen descontar que ni EEUU ni Irán tienen verdadero interés en reanudar las hostilidades, incluso si el actual alto el fuego expira el miércoles, destaca el Análisis del Mercado de Divisas de Ebury.

En el calendario económico de esta semana destacan las encuestas PMI de actividad empresarial de abril, que se publicarán el jueves 23 de abril en las principales economías. Al tratarse de los indicadores más actualizados sobre la andanza de las economías, su relevancia este mes es mayor de la habitual, ya que los inversores están buscando señales sobre el impacto real de la guerra en la economía global. En el Reino Unido, los datos de empleo e inflación también cobrarán especial importancia para la libra esterlina.

Pese a ello, los mercados continúan dominados por las noticias geopolíticas. El alto el fuego expira el miércoles y aparentemente persisten las divisiones en la cadena de mando iraní, con mensajes contradictorios sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. Este factor sigue siendo clave para los precios de la energía: el crudo Brent se sitúa nuevamente cerca de los 95 dólares por barril.

  • EUR: El euro se fortaleció la semana pasada gracias al descenso de los precios energéticos, especialmente del gas natural TTF, que está cotizando en torno a un 50 % por debajo del máximo de marzo. Consideramos que el nivel actual del euro refleja un equilibrio razonable entre la presión estructural bajista sobre el dólar —impulsada por el proceso de desdolarización— y el riesgo de que los mercados estén sobreestimando las próximas subidas de tipos del BCE en respuesta al repunte energético. Es probable que este repunte no genere efectos de segunda ronda si el conflicto se resuelve pronto.
  • USD: El dólar cedió terreno la semana pasada tras el anuncio sobre la reapertura del estrecho de Ormuz y una serie de datos macroeconómicos de segundo orden que mostraron cierta debilidad. No obstante, las noticias más pesimistas del fin de semana le han proporcionado un respiro a corto plazo. En el momento de redactar este informe, las autoridades iraníes aún no se han comprometido a una segunda ronda de negociaciones, tras el ataque y la incautación de un buque iraní por parte de EE.UU. Los principales obstáculos siguen siendo el programa nuclear iraní, los ataques contra Líbano y el bloqueo estadounidense. Esta interrupción del proceso de distensión podría ofrecer soporte temporal al dólar, aunque mantenemos una visión pesimista a medio plazo.
  • GBP: El riesgo político interno se ha convertido en el tercer factor clave para la libra, junto con las noticias geopolíticas y los datos macroeconómicos. Estos últimos han apoyado a la divisa británica tras un PIB mensual de febrero muy superior a lo esperado. Sin embargo, el caso Mandelson y su impacto en el liderazgo de Starmer podrían intensificar las preocupaciones de cara a las elecciones de mayo y a un posible giro a la izquierda, que conllevaría un aumento del gasto público. Por el momento, las noticias positivas sobre Irán han impulsado la libra, que cerró la semana por encima de los niveles previos al conflicto tanto frente al euro como al dólar. Además de las oscilaciones en la confianza global, seguiremos de cerca los datos de esta semana: el informe de empleo que se publicará el martes, el de la inflación de marzo el miércoles y los PMI preliminares el jueves.
19Apr

La década y media de Viktor Orbán en el poder es, en cierta medida, el reflejo de una Europa que no termina de decidir hasta qué punto quiere avanzar como bloque o preservar la soberanía nacional.

Miguel Ángel Valero

Hungría ha votado cambio. Y no un cambio cualquiera, sino uno que pone fin a más de una década y media de poder prácticamente ininterrumpido de Viktor Orbán. La victoria de Péter Magyar no solo supone un relevo político interno, sino algo más relevante: altera el equilibrio dentro de la Unión Europea en un momento especialmente delicado.

Durante años, Orbán ha sido una figura incómoda en Bruselas. No por estar fuera del sistema, sino por saber jugar desde dentro. Ha sido capaz de mantener a Hungría en la Unión Europea, beneficiarse de sus fondos y participar en sus decisiones, mientras tensaba constantemente la cuerda. Bloqueaba ayudas a Ucrania, ralentizaba sanciones a Rusia y utilizaba su poder de veto como herramienta de negociación. Su “no” nunca era definitivo. Era una palanca.

Ese juego a varias bandas le dio una influencia muy superior al peso real de Hungría en la Unión. Su cercanía con Vladimir Putin y su afinidad con Donald Trump le permitían moverse en un equilibrio incómodo, pero eficaz.

La victoria de Magyar cambia ese escenario. Bruselas respira aliviada porque desaparece uno de los principales focos de bloqueo interno y se abre la puerta a avanzar con mayor fluidez en cuestiones clave.

Pero reducir lo ocurrido a una simple “normalización” sería quedarse corto. Lo que hemos visto es también el desgaste de un modelo político basado en tensar sin romper y en no alinearse del todo con ningún bloque. Un modelo que empieza a mostrar límites en un mundo más polarizado.

La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, las tensiones geopolíticas y la creciente fragmentación global han reducido el espacio para ese tipo de equilibrios. Cada vez es más difícil estar en todos los sitios a la vez sin pagar un precio político. Y eso es, en el fondo, lo que ha votado Hungría: posicionamiento.

Ahora bien, eso no significa que el problema desaparezca. Orbán pierde el Gobierno, pero no desaparece. Su base electoral y su forma de entender el poder siguen presentes. Hungría continúa siendo un país dividido, y eso introduce un matiz clave: cambia el liderazgo, pero no necesariamente el fondo.

Europa gana estabilidad a corto plazo, sí. Pero las tensiones que representaba Orbán no eran solo personales. Eran estructurales. Durante años se le ha visto como una anomalía, pero quizá era más bien un síntoma: el reflejo de una Europa que no termina de decidir hasta qué punto quiere avanzar como bloque o preservar la soberanía nacional. La derrota de Orbán no cierra ese debate. En un mundo más fragmentado, esas tensiones no desaparecen… cambian de forma.

"Europa respira hoy más tranquila, pero haría mal en pensar que ha resuelto el problema. Orbán no era solo un líder incómodo. Era la manifestación de algo mucho más profundo. Y ahora la responsabilidad cambia de lado. Ya no hay excusas. Europa tiene que decidir qué quiere ser. Si quiere recuperar peso global, tendrá que avanzar en autonomía estratégica, reducir su dependencia en seguridad de Estados Unidos y construir nuevas alianzas. El cambio en Hungría no cierra una etapa. La abre. Y obliga a Europa a definir, de una vez por todas, su proyecto para los próximos años", subraya el analista Pablo Gil en The Trader.

Robeco: el BCE tiene un problema complejo de política monetaria

Por otra parte, un análisis de Robeco determina que el Banco Central Europeo (BCE) afronta el actual shock energético (provocado por los ataques de Israel y de EEUU a Irán y la extensión del conflicto a Oriente Medio) desde una posición de relativa fortaleza. La inflación está cerca del objetivo, los tipos oficiales se sitúan en torno al nivel neutral y el mercado laboral está más frío que durante el episodio de 2022. Esto se ha reflejado en una moderación gradual de las demandas salariales antes del repunte de los precios de la energía. 

Por ahora, las expectativas de inflación se mantienen relativamente bien ancladas. Las medidas basadas en mercado han reaccionado solo de forma moderada, mientras que las expectativas de precios de venta en la industria manufacturera —aunque al alza— siguen muy por debajo de los niveles de 2022. "Creemos que esto sugiere que, desde la óptica de la inflación, la zona euro está mejor preparada para absorber un shock energético que en el ciclo anterior", explican los expertos de Robeco.

Desde la perspectiva del crecimiento, el shock actual llega en una fase más delicada del ciclo. El impulso de la demanda de los consumidores tras la pandemia se ha desvanecido, y los primeros datos apuntaban a un dinamismo económico modesto antes de que comenzara la guerra en Oriente Medio. Unos precios de la energía más altos pueden recortar de forma significativa la renta disponible, especialmente en los hogares de renta baja y media. Por ahora, las expectativas de inflación se mantienen relativamente bien ancladas.

Un análisis de shocks previos de precios energéticos, publicado por economistas del BCE, sugiere que un incremento del 10% en éstos puede reducir el gasto en bienes esenciales de estos hogares en aproximadamente 0,4 puntos. La confianza empresarial probablemente tampoco es inmune a los shocks energéticos. La experiencia pasada sugiere un impacto negativo sobre la inversión fija empresarial de alrededor de 1,5 puntos, repartido a lo largo de un periodo de dos años.

El impulso al crecimiento derivado de un mayor gasto fiscal adicional para apoyar la defensa europea y la infraestructura alemana parece, por tanto, llegar en un buen momento. Debería, al menos, ayudar a evitar un escenario en el que el crecimiento caiga por debajo del 0,5%, mientras que la expectativa de crecimiento del consenso para 2026 era del 1,2% a comienzos de año.

Los precios de la energía siguen siendo la principal fuente de incertidumbre, con el Brent para diciembre actualmente rondando los 85 dólares por barril. Un periodo prolongado en estos niveles corre el riesgo de trasladarse a las expectativas de inflación y al comportamiento de fijación de precios de las empresas, especialmente en un contexto en el que el BCE continúa vigilando la dinámica salarial y las presiones del lado de la oferta.

"Aunque el impulso inflacionista es menos agudo que en 2022, la combinación de precios de la energía elevados y un crecimiento más débil crea un dilema de política monetaria más complejo", avisa el análisis de Robeco.

17Apr

La tensión geopolítica salta hacia un paso marítimo por el que transita el 40% del comercio mundial y la mayor parte del crudo que Oriente Medio vende a China, Japón y Corea del Sur.

Miguel Ángel Valero

El cese al fuego entre Israel y Líbano supone un paso adicional en la búsqueda de una solución al conflicto. Tras el inicio de las negociaciones con Irán, uno de los principales factores que complicaban el diálogo era, precisamente, el frente libanés que Israel mantenía abierto. En paralelo, diversos líderes de los países del Golfo y de la Unión Europea advertían de que las conversaciones para alcanzar un acuerdo definitivo podrían prolongarse hasta seis meses. 

Mientras tanto, las presiones políticas internas en EEUU siguen intensificándose. El presidente Donald Trump se encuentra de gira por Nevada y Arizona con el objetivo de reforzar la campaña de cara a las elecciones legislativas de medio mandato en dos Estados clave en la victoria de 2024.

De este modo, el mundo afronta la séptima semana de guerra en Oriente Medio con el estrecho de Ormuz aún bloqueado, pero con un factor adicional que pesa cada vez más en el ánimo de Trump, que está una semana más cerca de las temidas elecciones legislativas de medio término. 

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araghchi, asegura que Teherán garantiza la plena apertura del estrecho de Ormuz durante la tregua con Israel, aunque EEUU prolongará el bloqueo a los barcos iraníes hasta que se cierre el acuerdo de paz. Las Bolsas han reaccionado al anuncio disparándose y el petróleo profundiza sus caídas y se hunde un 10%. Por su parte, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, asegura que el ejército “mantiene y seguirá manteniendo todos los territorios que ha ocupado” y que seguirá “eliminando la infraestructura terrorista, incluyendo la destrucción de viviendas”.

Las negociaciones están en marcha con un objetivo claro: poner fin lo antes posible a un conflicto cada vez más desgastante.

El cierre de Ormuz ha trasladado la tensión geopolítica hacia el estrecho de Malacca, un paso marítimo de apenas 2,7 kilómetros en su punto más estrecho por el que transita cerca del 40% del comercio mundial y la mayor parte del crudo que Oriente Medio envía a Asia (sobre todo a China, Japón, y Corea del Sur. Washington ha ordenado a su Armada interceptar buques vinculados a pagos a Irán, lo que ha puesto bajo escrutinio esta vía clave, utilizada además por la llamada 'flota oscura' iraní para transferencias de petróleo. El foco se ha desplazado a Indonesia, Malasia y Singapur, con diferencias claras: Singapur defiende el libre tránsito sin concesiones por Ormuz, Malasia apuesta por el diálogo con Teherán, y Yakarta sopesa ampliar la cooperación militar con EEUU, consciente de que por sus aguas pasa cerca del 70% de la energía de Asia oriental.

UBS ve valor en los bonos de corta duración

Por su parte, en UBS destacan que el S&P 500 alcanzó otro máximo histórico y se mantuvo por encima de los 7.000 puntos en medio del optimismo de que puede volverse más clara una vía hacia la resolución de la guerra en Irán. "Estamos posicionados para nuevas ganancias en renta variable en un contexto de sólido crecimiento de beneficios, pero también creemos que la renta fija de calidad desempeña un papel esencial en las carteras. Vemos un valor particular en los bonos de corta duración en el entorno actual, ya que los mercados han descontado un endurecimiento excesivo por parte de los principales bancos centrales", apuntan, al tiempo que señalan que la Reserva Federal sigue en camino hacia una mayor relajación, y que el Banco Central Europeo debería mantenerse sin cambios a pesar de su tono restrictivo. Los bonos de calidad ofrecen una fuente atractiva de diversificación e ingresos, insisten.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, asegura que "el reciente aumento de los rendimientos de los bonos soberanos de referencia en USD, EUR y GBP crea una oportunidad para que los inversores 'fijen' rendimientos atractivos. Nuestra preferencia se centra en bonos de calidad de vencimiento corto a medio para los inversores globales. Mantener cierta exposición a segmentos de mayor beta, como mercados emergentes, high yield o deuda subordinada, también debería ayudar a construir una estrategia de ingresos diversificada".

Investing.com: Netflix entra en una fase más incierta

Thomas Monteiro, analista senior de Investing.com, destaca que este primer trimestre se centró completamente en las previsiones para Netflix. El contexto de partida era inmejorable: el colapso del acuerdo con Warner Bros. Discovery liberó cientos de millones$ en costes de integración evitados, las subidas de precios en EEUU entraron en vigor a finales de marzo, y el negocio publicitario parecía encaminado a duplicarse este año.

"Esa combinación debería haber sido más que suficiente para que Netflix elevara sus objetivos de beneficios para todo el año, y eso era precisamente lo que esperaba el mercado. Sin embargo, lo presentado en cuanto a expectativas aumenta el riesgo de que tanto factores macroeconómicos como estructurales tengan un mayor impacto en el crecimiento de lo previsto anteriormente", advierte.

Por un lado, la empresa se enfrenta a una batalla cuesta arriba debido a la disminución del tiempo de visualización, ya que se espera que YouTube y las aplicaciones de streaming gratuitas sigan ganando cuota en el salón, mientras que las plataformas de formato corto continúan creciendo en dispositivos móviles. Por otro lado, un entorno macroeconómico menos favorable para subir precios, junto con la pérdida de impulso de los tipos de cambio y la estabilización de los tipos de interés a largo plazo, podría dificultar el crecimiento de los ingresos.

"Si estas presiones están reduciendo el beneficio de las subidas de precios y el ahorro de costes antes incluso de reflejarse en los resultados, el escenario optimista empieza a parecer más débil. Más importante aún, esta combinación de factores sugiere que la empresa espera, en general, que los costes generales y los gastos en contenidos aumenten más rápido de lo previsto, con el objetivo de abordar estos retos haciendo lo que mejor sabe hacer: ofrecer el catálogo de contenidos más diverso y amplio del mercado. Esto también probablemente reducirá la capacidad de Netflix para recomprar acciones, ya que los márgenes podrían ser más ajustados de lo esperado en el futuro", argumenta.

Por otro lado, Netflix anunció que su cofundador Reed Hastings dejará su cargo como presidente en junio. Hastings ya desempeñaba un rol no operativo desde que dejó de ser codirector ejecutivo a principios de 2023, por lo que el impacto práctico en el negocio es limitado. Sin embargo, la imagen que transmite es difícil de ignorar: la salida de un fundador en un contexto de previsiones moderadas refuerza la sensación de que la empresa está entrando en una nueva etapa más incierta.

15Apr

España mantiene una posición sólida dentro del mapa global de riesgo país, con una calificación de A2 (riesgo bajo), según el último ‘Coface RiskReview’.

Miguel Ángel Valero

El Banco de España avisa, a través de la  intervención Situación geopolítica y del sector bancario de la subgobernadora, Soledad Núñez, ante la Asociación Española de Banca (AEB), que el shock energético provocado por la guerra en Oriente Medio es "importante en perspectiva histórica", con una evolución de precios comparable con la de otras situaciones graves (guerra de Yom Kippur, revolución iraní, 1ª guerra del Golfo, Irak, invasión rusa de Ucrania), aunque pide no forzar las analogías.

También advierte que los sectores de la economía española más afectados por el conflicto (manufacturas intensivas en energías, transporte, agricultura pesca y ganadería) suponen cerca del 10% del PIB y presentan distintos grados de apalancamiento. Y que el shock de oferta negativo no afecta solo al petróleo y al gas (donde es especialmente severo), sino a fertilizantes y alimentos (un tercio del comercio mundial bloqueado) y a los semiconductores:

  • inflación energética
  • recortes de producción
  • recesión en países importadores
  • aumento de los precios de los alimentos
  • inseguridad alimentaria en los países pobres
  • vulnerabilidades de la cadena de suministro de high-tech
  • riesgo de cierre de fábricas de chips
  • retrasos en la construcción de centros de datos y de IA

La exposición directa de los bancos a Oriente Medio es limitada, "pero los canales indirectos posiblemente serán dominantes", ya que la exposición crediticia a los sectores de la economía española más afectados por el conflicto (manufacturas intensivas en energías, transporte, agricultura pesca y ganadería) es "relativamente elevada en relación a su peso en el PIB", advierte.

Coface: riesgo bajo para España

Por su parte, Coface destaca que, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica, tensiones comerciales y riesgos financieros, España mantiene una posición sólida dentro del mapa global de riesgo país, con una calificación de A2 (riesgo bajo), según el último ‘Coface RiskReview’. Esta calificación refleja una economía resiliente, de gran dinamismo (impulsado por la inversión —especialmente ligada a los fondos europeos) y una demanda interna aún robusta, apoyada por la inmigración.

Dentro de Europa, España se sitúa entre las economías avanzadas con menor nivel de riesgo, por delante de países como Alemania, Italia o Francia (todos ellos con calificación A3), al nivel de territorios como Reino Unido o Suecia (A2), y solo por debajo de Suiza (A1). En el plano internacional , el mapa elaborado por la compañía de gestión integral del riesgo comercial muestra cómo España mantiene una posición competitiva frente a otras grandes economías desarrolladas. EEUU, Japón o Australia se sitúan en el mismo nivel de riesgo que la economía española (A2). China está en niveles más altos de riesgo (A3), reflejando un entorno más incierto.

En conjunto, la calificación A2 otorgada a España confirma su posición como una economía de riesgo bajo dentro del contexto internacional, al nivel de las principales economías avanzadas y por delante de otros grandes países europeos. No obstante, el informe subraya que el escenario global seguirá condicionado por factores de incertidumbre —especialmente geopolíticos, financieros y comerciales — que podrían influir en la evolución futura del riesgo país.

Coface también evalúa el nivel de riesgo en 13 sectores de actividad a partir de una combinación de indicadores , como la evolución de las insolvencias empresariales , y distintos factores económicos que pueden afectar al desempeño de cada industria. El sector farmacéutico es el único que presenta un riesgo “bajo ”. A continuación, con riesgo “medio” , se sitúan la construcción , la industria energética, las TIC, el retail y el transporte , este último mejorando desde la categoría de “riesgo alto” en la anterior edición del informe. Los sectores agroalimentario, el químico, la metalurgia, la industria papelera, la textil y la maderera se mantienen en niveles de riesgo “alto”. La automoción , por su parte, continúa siendo el único sector clasificado con riesgo “muy alto”.

15Apr

Los precios industriales se disparan un 4% mientras la confianza de las pequeñas empresas se desploma hasta niveles nunca vistos desde el Día de la Liberación Arancelaria de Donald Trump.

Miguel Ángel Valero

El estrecho de Ormuz acumula mes y medio de bloqueo. Las posiciones de Irán y de EEUU se acercan, más allá del ruido de las declaraciones de Trump. Con el telón de fondo de las negociaciones, los mercados se mantienen en calma y miran ya más allá del conflicto. Los futuros del petróleo a cierre de año sitúan el precio en torno a los 80$ por barril, lo que refleja con claridad que los inversores consideran que la actual crisis de oferta será transitoria y no dejará efectos estructurales duraderos. Y empiezan a cobrar mayor relevancia otras noticias, como unos resultados de la banca de EEUU que están sorprendiendo ligeramente al alza y dando respaldo a las optimistas previsiones de crecimiento de beneficios del 14% interanual para este trimestre, o las expectativas de crecimiento en EEUU que no parecen verse comprometidas por un mayor precio del crudo –el FMI anticipa un avance del PIB del +2,3%, dos décimas más que el registrado el año pasado–.

Esto significa que el mayor efecto negativo de la guerra en Oriente Medio recaerá sobre las economías asiáticas y europeas, que no están precisamente en el origen del conflicto, los ataques de Israel y de EEUU a Irán. 

La atención, sin perder de vista Ormuz, apunta a la Fed: el 21 de abril se celebrará la audiencia de confirmación de Kevin Warsh ante el Comité Bancario del Senado, como candidato a la presidencia de la Reserva Federal. En la sesión, los senadores examinarán su visión sobre la economía, la inflación y la independencia de la Reserva Federa. El calendario de la votación en el pleno del Senado está condicionada al desenlace de la investigación del Departamento de Justicia sobre Jerome Powell. La Administración Trump sostiene que Powell habría realizado declaraciones falsas ante el Congreso en relación con una costosa renovación de la sede de la Reserva Federal, lo que podría tratarse de un intento de socavar la independencia de la autoridad monetaria. Los senadores –incluidos los republicanos– han advertido que no aprobarán a Warsh mientras la investigación siga abierta. Y si se retrasa este proceso, Powell continuaría al frente de la Fed como presidente interino hasta que no se resuelva el contencioso: después de que un juez federal denegase una solicitud del Departamento de Justicia para reconsiderar el fallo, el fiscal federal anunció que continuaría con el caso y apelaría la decisión.  

Pero hay datos macro preocupantes en EEUU. Los precios industriales ya reflejaban en marzo el impacto de la guerra en Irán. Los precios de producción repuntaron hasta el 4% interanual, por encima del +3,4% observado en febrero, aunque por debajo del +4,6% esperado por los analistas. Por el lado más positivo, en su versión subyacente (excluyendo alimentos y energía), la tasa se mantuvo sin cambios en el +3,8% interanual. Y el dato de confianza de las pymes volvía a retroceder en marzo. Lastrado por el encarecimiento de la energía y la incertidumbre asociada al conflicto en Irán, el indicador elaborado por NFIB cayó hasta el 95,8 desde el 98,8 previo, alcanzando así niveles no vistos desde el Liberation Day. El componente de incertidumbre se incrementó cuatro puntos hasta niveles de 92, muy por encima de la media histórica de 68. 

Ibercaja Fondos: la niebla de la guerra

Por su parte, el informe de abril de fondos de Ibercaja destaca que la incertidumbre es máxima en el aspecto macro, ya que "seguimos de lleno en la niebla de la Guerra. Cada semana que dura el conflicto, desaparecen alrededor de un 1% de los inventarios mundiales de productos petrolíferos. "Nuestro escenario base sigue siendo que el estrecho de Ormuz se abra al menos parcialmente en abril, pero es complicado que los precios vuelvan a sus rangos de origen. La prima de riesgo geopolítico, que ya sumaba alrededor de 10$ al precio del petróleo antes de la guerra, puede mantenerse por encima de esta cifra. Y si le sumamos los problemas logísticos y operativos de restablecer todas las cadenas de suministros tras el conflicto, estaríamos hablando de precios en el rango80-90$/barril para los próximos meses y subidas de alrededor del 25 % sobre los precios medios de 2025", explican.

De momento el consenso de crecimiento mundial se mantiene en el 3,1%, pero lo lógico es que se rebaje en al menos 2-3 décimas. En la zona euro, alguna décima más 0,8%de crecimiento. "Por supuesto, en caso de que el conflicto siga sin solucionarse y el estrecho bloqueado, el escenario de precios sería muy superior y el impacto en crecimiento también. El punto de partida también importa para estimar el impacto final de un shock de oferta como este, y afortunadamente, la economía mundial presenta mayor fortaleza que en otras ocasiones. Los procesos de inversión en inteligencia artificial, infraestructura y defensa deberían dar soporte a la economía en los próximos trimestres", subrayan.

El impacto en inflación para los próximos meses va a ser elevado. Los efectos de segundo orden dependerán de la duración del conflicto, pero la situación es diferente a la de la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania. Entonces, la economía estaba inmersa en un proceso de reapertura tras la pandemia, las presiones en el mercado laboral eran mucho mayores, la inflación ya era del 5% y la política monetaria muchísimo más laxa. "No obstante, el recuerdo de las superinflaciones de 2022 está todavía muy vivo y nos tememos que la autoridad monetaria europea pecará, como siempre, de conservadora. Se esperan 3 subidas de tipos para 2026 en Europa y se han dejado de anticipar bajadas en EEUU. Las próximas reuniones de ambos bancos centrales son a finales de abril y, para entonces, esperamos tener un panorama menos sombrío", apuntan.

"No obstante, como siempre, el mercado se anticipa y ya ha puesto en precio, aproximadamente, el escenario adverso dibujado por el BCE, que es algo peor que nuestro escenario base. La parte positiva es que, en este escenario base, el BCE podría optar por subir sólo 25 o 50 pb en sus próximas reuniones, menos de lo que ya está reflejado en los valores liquidativos. Nuestros fondos recuperarían niveles preguerra antes de final de año. Para nuevas inversiones, también se abre una buena ventana de oportunidad para los próximos meses", resaltan en la gestora de Ibercaja.

"Desde una perspectiva táctica, la situación actual podría presentar una oportunidad: el mercado de renta fija ofrece hoy mayores rentabilidades sin que los niveles de solvencia y fundamentales de crédito de las empresas se hayan deteriorado. En renta variable, también se ha abaratado la ratio de valoración de entrada. En definitiva, el mercado siempre ofrece oportunidades para quienes saben esperar el momento adecuado y nosotros estamos preparados para aprovecharlas".

"Sabemos que el entorno actual genera nerviosismo, pero es precisamente en estos momentos de rotación y ajuste donde la disciplina y el análisis marcan la diferencia. A través de la gestión activa, estamos ajustando las carteras para adaptarnos a este nuevo escenario y reducir los tiempos de recuperación. Nuestra estrategia se mantiene firme: navegar el ruido del corto plazo sin perder de vista los objetivos financieros de largo plazo. Nuestra recomendación: seguir invirtiendo, seguir diversificando y dejarse asesorar por los especialistas. La niebla acabará levantando", concluyen en Ibercaja Gestión.

DWS: sólido crecimiento de los resultados de las empresas

“En este momento apenas es posible realizar previsiones significativas sobre si, cómo y cuándo terminará la crisis”, admite Vincenzo Vedda, director de inversiones de DWS. El índice de volatilidad VIX, que mide las fluctuaciones esperadas del S&P 500, se había disparado hasta niveles de 30 desde diciembre de 2025, antes de retroceder a 21 tras el anuncio del alto el fuego. A pesar de esta recuperación a corto plazo, los inversores se han enfrentado a una realidad incómoda: desde el estallido del conflicto, se han registrado pérdidas en casi todas las clases de activos —renta variable, renta fija e incluso el oro—. Incluso si el conflicto se desescala, es probable que el impacto del cierre del estrecho de Ormuz persista, con disrupciones en las cadenas de suministro que se traducirán en menores beneficios empresariales.

¿Cómo deberían posicionarse los inversores en un entorno tan incierto? “Más allá de la necesidad, ya conocida, de una amplia diversificación, vemos oportunidades tras el fin del conflicto en determinadas acciones de sectores como las energías alternativas y nuclear, la construcción y la ingeniería, así como en la nueva generación de empresas de defensa, especialmente en Asia y Europa”, explica Vedda.

Este experto se muestra más positivo respecto a la deuda pública. Aunque las rentabilidades han aumentado por motivos justificados, dada la mayor expectativa de inflación, el incremento parece excesivo. Esto se aplica sobre todo a los bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo y, en menor medida, a los bonos a diez años de EEUU y a los Bunds alemanes: “Siempre que las expectativas de inflación no sigan aumentando de forma significativa, vemos margen para una ligera caída de las rentabilidades y, por tanto, para la obtención de ganancias de capital”.

El crecimiento económico será significativamente más débil en 2026 y posiblemente también en 2027. La magnitud de la desaceleración dependerá en gran medida de cuánto tiempo persista el shock en los precios de la energía, ya que éste impulsa la inflación y lastra la actividad económica real. Las tasas de inflación en Alemania y en el conjunto de Europa vuelven a repuntar, impulsadas principalmente por el encarecimiento de la energía. En Alemania, la inflación aumentó hasta el 2,7% en marzo, frente al 1,9% registrado en febrero, mientras que en la zona euro ascendió al 2,5%, desde el 1,9%. Cuanto más se prolongue el conflicto en Oriente Medio, mayor será la probabilidad de que las subidas de precios no se limiten al sector energético, sino que se extiendan a un abanico más amplio de bienes y servicios.

Los bancos centrales se enfrentan a un difícil equilibrio, al tener que decidir si el mayor riesgo proviene de la aceleración de la inflación o de la incipiente desaceleración del crecimiento. En EEUU, se espera que las autoridades monetarias prioricen en mayor medida el crecimiento, lo que respaldaría nuevos recortes de los tipos de interés. Por el contrario, el Banco Central Europeo previsiblemente optará por mantenerse a la espera por el momento.

Una conclusión se ha vuelto a confirmar: los conflictos geopolíticos representan un riesgo significativo para la economía global y los mercados de capitales. Si los precios de la energía continúan aumentando o se mantienen elevados durante un periodo prolongado, las perspectivas de crecimiento se deteriorarían de forma notable, siendo Europa y Asia algunas de las regiones más afectadas.

La guerra en Oriente Medio sigue afectando al mundo y a los mercados de renta variable. Incluso aunque acabe ya, las consecuencias probablemente serán significativas, ya que las cadenas de suministro no pueden restablecerse de la noche a la mañana.

Uno de los pocos ganadores en esta crisis es el sector energético, que fue el único que cerró en terreno positivo en marzo. Por el contrario, el sector tecnológico, especialmente las empresas centradas en la inteligencia artificial (IA), ha sufrido por la preocupación por las disrupciones provocadas por la IA y el doloroso aumento de las rentabilidades de los bonos, que afecta a las valoraciones del sector. Además, las interrupciones en las cadenas de suministro podrían seguir suponiendo un desafío para el sector tecnológico. “La IA sigue bajo presión para demostrar que las enormes inversiones realmente están dando sus frutos”, afirma el gestor de carteras Jarrid Klug. En esencia, hay dos formas de lograrlo: o bien aumentando significativamente los ingresos gracias a la IA, o reduciendo drásticamente los costes. En la mayoría de los casos, aún no está claro qué camino prevalecerá.

A pesar de la tensa situación geopolítica, Klug recomienda analizar con objetividad la próxima temporada de resultados empresariales. Las perspectivas podrían ser mejores de lo que sugiere el sentimiento actual: “Esperamos un sólido crecimiento de los beneficios en las empresas estadounidenses. Es probable que las ganancias del S&P 500 aumenten alrededor de un 10%”. Para el índice europeo Stoxx 600, anticipa un crecimiento de beneficios del 6%.
Sin embargo, la enorme incertidumbre derivada del conflicto con Irán sigue pesando sobre la evolución futura. Aun así, es probable que haya algunos beneficiarios: la escasez de chips de memoria debería respaldar los beneficios de las empresas de semiconductores, las compañías energéticas se verán favorecidas por los mayores precios de las materias primas y las empresas de transporte por el aumento de las tarifas de flete.

No obstante, se espera que el comercio global se vea considerablemente afectado por el conflicto. La región del Golfo ya no es solo exportadora de petróleo. Además del Gas Natural Licuado, fertilizantes y diversos precursores petroquímicos, también es un suministrador de helio (el Golfo representa el 30% del comercio mundial), un componente esencial, entre otros usos, para la producción de semiconductores.

“Un cierre prolongado del estrecho de Ormuz supondría el mayor riesgo para la evolución de los precios de las materias primas”, afirma el gestor Stephan Werner. El consumo de petróleo alcanzó un máximo histórico en 2025. El petróleo sigue desempeñando un papel crucial en la economía mundial. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el consumo mundial de petróleo alcanzó entre 104 y 105 millones de barriles al día en 2025 —siendo un barril equivalente a 159 litros—, el nivel más alto jamás registrado. Más allá del petróleo, Werner señala riesgos adicionales. La posible interrupción del suministro de fertilizantes nitrogenados, como el amoníaco o la urea, podría, advierte, provocar un aumento de los precios de los alimentos a medio plazo.

El sector de los viajes también podría verse afectado: el precio del combustible para aviones se ha más que duplicado desde principios de año y algunas aerolíneas ya han comenzado a reducir el número de vuelos.

El oro no ha estado a la altura como valor refugio ante la crisis a corto plazo, y sus precios han caído temporalmente casi un 20% tras el estallido de la guerra. Werner identifica tres razones. En primer lugar, las expectativas de subida de los tipos de interés en un contexto de mayor inflación: dado que el oro no genera rendimiento, resulta menos atractivo en un entorno de tipos más altos. En segundo lugar, el aumento de las ventas por parte de los bancos centrales. En tercer lugar, la elevada liquidez del oro hace que los inversores se apresuren a recoger beneficios en momentos de mayor incertidumbre.

Sin embargo, a largo plazo, Werner se mantiene optimista respecto al oro: “Es probable que los niveles de deuda mundial sigan aumentando, mientras que la sostenibilidad de la deuda soberana se reducirá, sobre todo si suben los tipos de interés. El oro debería evolucionar de forma sólida como la moneda definitiva que no se puede imprimir”.

UBS: visión atractiva sobre la renta variable de EEUU

El panorama macroeconómico, más complejo, con incertidumbres geopolíticas en torno a Irán y precios de la energía más altos, coincide con la temporada de resultados de la banca estadounidense. Las expectativas iniciales apuntaban a un sólido primer trimestre, impulsado por una elevada actividad en trading, unas comisiones de banca de inversión resilientes y un entorno todavía favorable para los ingresos por intereses. En UBS "seguimos viendo motivos para mantener una calificación Atractiva sobre el sector financiero estadounidense": la actividad en los mercados de capitales debería respaldar los beneficios; los tipos de interés y la regulación siguen siendo favorables; los riesgos de crédito parecen manejables, aunque no inexistentes.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Si bien hemos adoptado una postura Neutral sobre el sector financiero global, creemos que el sector financiero estadounidense sigue ofreciendo una combinación atractiva de mejora en los márgenes de interés, aumento de la actividad en los mercados de capitales y vientos de cola derivados de la desregulación. Seguimos centrándonos en bancos de alta calidad, bolsas y empresas financieras diversificadas basadas en comisiones que pueden beneficiarse de unos fundamentales resilientes, niveles elevados de actividad y valoraciones atractivas”.

Y añade: “En un sentido más amplio, esperamos un crecimiento del 17% en los beneficios del S&P 500 en el primer trimestre, el ritmo más rápido en cinco años, y mantenemos una visión Atractiva sobre la renta variable estadounidense. Junto con el sector financiero estadounidense, seguimos favoreciendo el consumo discrecional, la salud, la industria y los servicios públicos en EEUU”.

“Los precios más bajos deberían frenar la actividad de perforación, mientras que la demanda debería beneficiarse desde el sector eléctrico, dado que el gas natural sigue siendo relativamente más barato que el carbón. Mientras tanto, las exportaciones de gas de EEUU continúan aumentando”, apunta Giovanni Staunovo, Estratega de UBS Global Wealth Management.

UBP: los mercados reaccionan con rapidez

En la Perspectiva Semanal de UBP: La fragilidad persiste en Oriente Medio, Michael Lok, CIO, y Nicolas Laroche, director global de asesoramiento y asignación de activos, avisan que "es probable que los mercados sigan reaccionando con rapidez ante cualquier nuevo acontecimiento”. Las estimaciones de crecimiento de la renta variable dependen de la duración de las interrupciones del suministro mundial de petróleo. El segmento más sensible a los diferenciales de crédito lideró el mejor comportamiento, en línea con una compresión generalizada de las primas de riesgo geopolítico. El margen para una debilidad significativa del dólar es limitado debido al aumento de los precios de la energía. 

Metagestión: oportunidades en infraestructuras y en el sector inmobiliario

En la gestora española independiente especializada en renta variable Metagestión opinan que la sobrerreacción del mercado por la guerra en Irán, que ha provocado fuertes caídas en Bolsa, también ha generado oportunidades de inversión en sectores que ahora son atractivos por valoración: las infraestructuras, el inmobiliario, y si el conflicto no se alarga, la banca española.

La incertidumbre no tiene por qué derivar en un deterioro estructural del ciclo económico global. Es probable que a medida que la incertidumbre geopolítica vaya descendiendo, las Bolsas podrían retomar la senda alcista. Porque están apoyadas en unos fundamentales que, en términos agregados, continúan siendo sólidos. Las recientes caídas han sido intensas y, en muchos casos, indiscriminadas, provocando un fuerte ajuste en valoraciones. 

Este ajuste en valoraciones abre oportunidades en segmentos donde el mercado ha sobrerreaccionado: en las compañías de infraestructuras y del sector inmobiliario, porque son activos que combinan visibilidad en flujos de caja con perfiles defensivos. Y también, en el caso de que la guerra en Irán tenga una duración acotada, en la banca española, cuyos niveles de valoración pueden resultar atractivos en relación con su capacidad de generación de resultados.

"El posicionamiento inversor más adecuado debería ser mantener la disciplina inversora con una visión a largo plazo, evitando la toma de decisiones en el corto plazo que no optimizan el binomio rentabilidad/riesgo. Para lo cual, es clave aplicar el enfoque inversor en los fundamentales, seleccionando compañías con balances sólidos, capacidad de generación de caja y ventajas competitivas sostenibles", opinan los expertos de Metagestión.

La firma mantiene un alto grado de liquidez en las carteras de sus fondos, entre  el 12% y el 22%. Porque la visibilidad actual en el mercado es limitada, y porque con esa liquidez pueden preservar capital sin renunciar a la flexibilidad necesaria para aprovechar oportunidades conforme se vaya clarificando el escenario.