Miguel Ángel Valero
En un insólito video lanzado por el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en la cuenta oficial de la institución en X, anuncia que “el viernes, el Departamento de Justicia entregó a la Reserva Federal citaciones del gran jurado amenazando con una acusación penal relacionada con mi testimonio ante el Comité Bancario del Senado en junio pasado”. “Ese testimonio se refería en parte a un proyecto de varios años para renovar edificios históricos de oficinas de la Reserva Federal”, explica.
La Fiscalía para el Distrito de Columbia está supervisando la investigación, que parte de un análisis de las declaraciones públicas de Powell y un examen de los registros de gastos, fue aprobado en noviembre por Jeanine Pirro, una histórica aliada de Donald Trump, que de esta forma intensifica su asalto a la Fed mediante una investigación penal contra Powell por presuntas irregularidades en la renovación de su sede en Washington, cuyo coste se disparó a 2.500 millones$ frente a 1.900 millones previstos en 2023.
La Fed atribuye el aumento a ajustes en materiales, equipos y mano de obra, y a que se ha construido un aparcamiento para los funcionarios del organismo y un pasillo para unir los dos edificios principales que no estaban previstos en el proyecto inicial.
La investigación penal promovida por Trump busca demostrar que el presidente de la Fed mintió durante su comparecencia de junio.
Powell replica en el video que la investigación responde a su empeño por mantener la independencia de la institución y no doblegarse a la voluntad del presidente de EEUU, que exige rebajas de tipos de interés más pronunciadas: “La amenaza de cargos penales se debe a que la Reserva Federal establece los tipos de interés con base en nuestra mejor evaluación de lo que beneficiará al interés general, en lugar de seguir las preferencias del presidente”.
En uno de los mayores ataques de la historia a la autonomía de la Reserva Federal, Trump lleva meses acosando, insultando (“estúpido”, “poco inteligente”, “señor Tardón o Demasiado Tarde”) y amenazando con despedir (legalmente, no puede hacerlo) a Powell, quien fue nombrado presidente de la Fed por él mismo durante su primer mandato, en 2018. Quiere que reduzca los tipos de interés a más velocidad para estimular la economía estadounidense antes de las elecciones de mitad de mandato, donde los demócratas pueden recortar su poder, según reflejan las encuestas.
“Tengo un profundo respeto por el Estado de derecho y la rendición de cuentas en nuestra democracia. Nadie, y mucho menos el presidente de la Reserva Federal, está por encima de la ley, pero esta acción sin precedentes debe analizarse en el contexto más amplio de las amenazas y la presión constante de la Administración”, insiste Powell.
“Se trata de si la Reserva Federal podrá seguir fijando los tipos de interés con base en la evidencia y las condiciones económicas, o si, en cambio, la política monetaria se verá dirigida por la presión política o la intimidación”, recalca.
“He servido en la Reserva Federal bajo cuatro administraciones, tanto republicanas como demócratas. En todos los casos, he desempeñado mis funciones sin temor ni favoritismo político, centrado únicamente en nuestro mandato de estabilidad de precios y máximo empleo”, asegura Powell.
“El servicio público a veces requiere mantenerse firme ante las amenazas. Continuaré desempeñando el trabajo para el que el Senado me confirmó con integridad y compromiso de servir al pueblo estadounidense”, concluye el presidente de la Fed.
Esta ofensiva de la Casa Blanca se suma a otras acciones para influir en la Fed, como las reiteradas e insistentes exigencias de recortes de tipos, el intento de destituir a Lisa Cook o el nombramiento de Stephen Miran.
Precisamente a finales de mes el Tribunal Supremo tendrá que decidir, en el caso de la gobernadora y miembro del Comité Federal del Mercado Abierto (que es el que decide sobre los tipos de interés) nombrada por Joe Biden, si el presidente de EEUU puede despedir a miembros de la Reserva Federal
La Casa Blanca acusó a Lisa Cook de irregularidades en la formalización de un préstamo hipotecario por haber registrado dos viviendas distintas como residencia habitual para beneficiarse supuestamente de ventajas en las condiciones financieras. La acusación, sin pruebas, fue acompañada por un escrito sin firmar de Trump pidiendo su despido. El documento no tenía validez legal, pero ha dado pie a un proceso judicial que ahora se dirime en el Supremo.
Lo que posiblemente no se esperaba Trump es la respuesta desde su propio partido. El senador republicano Thom Tillis, miembro del Comité Bancario del Senado, deja muy claro que “se opondrá a la confirmación de cualquier nominado para la Fed –incluida la próxima vacante de presidente– hasta que este asunto legal se resuelva por completo”, complicando los planes de Trump para reemplazar a Powell, que finaliza su mandato en mayo.
Los aspirantes a la Fed deben lograr la aprobación del Banking Commitee antes de votarse sus candidaturas en el Senado. Sin el respaldo de este senador republicano, los candidatos tienen muy complicado superar esa primera criba.
Esta reacción se suma a dos derrotas parlamentarias de Trump, ya analizadas en Dinero Seguro el 9 de enero. Por un lado, el Senado aprobó una resolución que prohíbe al presidente nuevas acciones militares en Venezuela sin previa aprobación del Congreso. La votación mostró 52 votos a favor (todos los demócratas más cinco republicanos: Susan Collins, Todd Young, Lisa Murkowski, Rand Paul y Josh Hawley) contra 47. Es el primer revés significativo a la política de Trump tras la polémica operación que capturó a Nicolás Maduro. La resolución del Senado invoca la Ley de Poderes de Guerra y reafirma el rol constitucional del Congreso en decisiones bélicas.
Por otro, la Cámara de Representantes ha aprobado la extensión de los subsidios de atención médica hasta tres años, el principal punto de fricción entre demócratas y republicanos. Estas ayudas, vinculadas a la Ley de Atención Médica Asequible (Affordable Care Act, también conocida como Obamacare) expiraron a finales de 2025. El programa, creado para ofrecer cobertura más asequible a personas con bajos ingresos, beneficia a unos 24 millones de estadounidenses. El vencimiento de los subsidios se convirtió en el eje del debate en el Congreso y desencadenó el cierre gubernamental más prolongado de la historia, después de que los demócratas utilizaran su voto como herramienta de negociación. Finalmente, la Cámara aprobó la medida con 230 votos a favor (entre ellos, 17 republicanos) y 196 en contra.
Este resultado representa una victoria simbólica para los demócratas, que han logrado presionar a la mayoría republicana en un asunto central en la agenda política. Además, las encuestas muestran que el acceso a la atención médica es una de las principales preocupaciones de los votantes. En cualquier caso, la propuesta aprobada por la Cámara de Representantes debe obtener el visto bueno del Senado, cuya mayoría republicana se inclina por una extensión inferior a los 3 años planteados.
Carta de apoyo a Powell
Tres expresidentes de la Fed, Janet Yellen, Ben Bernanke y Alan Greenspan, firman una carta para expresar su apoyo al actual responsable de la institución: “La supuesta investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal, Jay Powell, constituye un intento sin precedentes de utilizar ataques fiscales para socavar dicha independencia. Esto no tiene cabida en EEUU, cuya mayor fortaleza es el Estado de derecho, la base de nuestro éxito económico”.
La misiva de apoyo también está firmada por otros exgobernadores, miembros del organismo y economistas que han trabajado con Administraciones demócratas y republicanas, como los ex secretarios del Tesoro Timothy F. Geithner, y Jacob J. Lew bajo la Administración de Barack Obama; Henry M. Paulson, que ocupó el mismo cargo con George W. Bush; y Robert E. Rubin, que lo hizo con Bill Clinton; los expresidentes del consejo de asesores de la Casa Blanca Jared Bernstein, que ocupó el cargo con Joe Biden; Jason Furman y Christina Romer, con la Administración Obama; Glenn Hubbard, con George W. Bush; Gregory Mankiw, con George W. Bush; y Kenneth Rogoff, execonomista jefe del FMI.
“La independencia de la Reserva Federal y la percepción pública de dicha independencia son cruciales para el desempeño económico, incluyendo el logro de los objetivos que el Congreso ha establecido para la Reserva Federal: precios estables, máximo empleo y tasas de interés moderadas a largo plazo”, agrega la carta.
Ebury: el mercado interpreta que es una maniobra política
La investigación judicial sobre Powell reaviva los temores sobre un 'Sell America trade', advierte el último Análisis del Mercado de Divisas de Ebury. Al mismo tiempo, el dólar sigue siendo la moneda refugio preferida por parte de los inversores en tiempos de tensión geopolítica.
La captura de Maduro, la incautación por parte de EEUUde petroleros, las amenazas de Trump a Dinamarca para quedarse con Groenlandia, y las protestas iraníes han contribuido a generar una sensación de preocupación generalizada, impulsando al dólar en el proceso. El informe de empleo estadounidense de diciembre tuvo poco impacto en los mercados. Únicamente confirmó que es poco probable que la Reserva Federal recorte los tipos a finales de este mes.
Sin embargo, el dólar volvió a estar bajo presión tras conocerse la noticia sobre la investigación judicial abierta por la fiscalía contra Powell. Por el momento, los mercados consideran que esta investigación ha sido sustanciada por motivaciones políticas y no legales. El temor generalizado es que esta medida pueda seguir erosionando la autonomía de la Fed, lo que podría aumentar las expectativas de inflación a largo plazo y perjudicar al dólar.
DWS: la Fed no necesita actuar con rapidez por el mercado laboral
Por su parte, Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, cree que los datos del mercado laboral de diciembre fueron mixtos. La contratación se desaceleró hasta unos aún sólidos 50.000 empleos, frente a los 56.000 anteriores, mientras que la tasa de desempleo cayó más de lo previsto, pasando de un 4,5% revisado a la baja (desde el 4,6%) al 4,4 %. Este descenso coincidió con una ligera caída de la tasa de participación, que bajó del 62,5% al 62,4%. No obstante, la mayor parte del nuevo empleo provino de personas que salieron del paro.
El sector productor de bienes tuvo un comportamiento débil, en términos de contratación, con una pérdida de 21.000 puestos de trabajo, mientras que el sector servicios (+58.000) y el sector público (+13.000) sumaron empleo. Esto es coherente con los datos del PMI, pero no con el relato que apunta a un repunte de la actividad manufacturera.
Los salarios aumentaron a un ritmo moderado del 0,3% mensual, frente al 0,2% anterior. Por su parte, la jornada laboral media descendió de 34,3 a 34,2 horas. Todo ello refuerza la idea de que el mercado laboral no es actualmente una fuente de presiones inflacionistas crecientes, lo que sugiere que la inflación está influida principalmente por factores temporales relacionados con los aranceles.
En conjunto, el informe dibuja un mercado laboral en el que una menor demanda de trabajo convive con empresas que no necesitan ajustar sus plantillas. Una tasa de desempleo del 4,4% se sitúa cerca del pleno empleo, quizá con un sesgo ligeramente más débil. Esto apunta a una política monetaria neutral, sin que sea necesario que la Fed actúe con urgencia, ya que la solidez del mercado laboral reduce esa presión. Si la situación del mercado laboral no cambia de forma significativa, esperamos que en los próximos meses la atención se centre más en los datos de inflación.