Su presidenta, Christine Lagarde, admite que la inflación seguirá muy alta durante "demasiado tiempo". Pero también destaca "una capacidad de resistencia de la economía de la zona del euro mayor de la esperada".
Miguel Ángel Valero
Como se esperaba, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido subir los tres tipos de interés oficiales del BCE en 25 puntos básicos (pb). En consecuencia, los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito aumentarán hasta el 2,5%, el 2,65% y el 2,9%, respectivamente, con efectos a partir del 16 de septiembre de 2026.
El incremento del precio del petróleo (+14% en un mes) y del gas (+30%) a causa del conflicto en Oriente Próximo, que han disparado la inflación en la Eurozona al 3,3%, fuerza la segunda subida de tipos en tres meses, y el BCE no cierra la puerta a nuevos movimientos en lo que queda de año. Incluso el mercado ya descuenta una subida en la próxima reunión, en octubre.
Porque las previsiones del propio BCE son más bien pesimistas y sitúan la inflación general en un promedio del 3% en 2026, del 2,5 % en 2027 y del 2,1% en 2028. La subyacente, en el 2,5% en 2026, el 2,6% en 2027 y el 2,3% en 2028. En comparación con junio, la proyección de referencia para la inflación en 2026 no ha variado, pero se ha revisado al alza para 2027 y 2028.
El BCE admite que la inflación no estará controlada antes de 2029, seguirá muy alta durante "demasiado tiempo", según su presidenta, Christine Lagarde. No obstante, mejora sus expectativas de crecimiento económico para 2026 (+0,9%), y 2027 (+1,4%) -mantiene el 1,5% para 2028- y destaca "una capacidad de resistencia de la economía de la zona del euro mayor de la esperada".
Pero también se cura en salud: "Las perspectivas siguen sujetas a una elevada incertidumbre, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico".
Pese a ello, el BCE cree que "sigue estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por el conflicto y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria, sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos".
Y que "está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios".
MyInvestor se anticipa al BCE y eleva la remuneración de sus depósitos
Horas antes, MyInvestor, el neobanco respaldado por Andbank, El Corte Inglés, AXA y varios family office, elevaba un 0,25% la remuneración de los depósitos, hasta el 2,5% TAE, en todos los plazos para los clientes que mantengan o contraten una cartera automatizada de al menos 150€.En los depósitos a 1, 3, 6 y 12 meses, el tipo aumenta del 2,25% al 2,5% TAE. Para los clientes que no tengan o contraten una cartera automatizada, la remuneración será del 2,25% TAE. El importe mínimo de contratación de estos depósitos es de 10.000€ con un máximo de 100.000. depósito.
Además, los clientes con suscripción al Plan Premium también se benefician de una mejora en el depósito Premium a 3 meses, que pasa del 3% al 3,25% TAE. Se puede contratar desde 1.000€ hasta 25.000. El Plan Premium incluye también una cuenta remunerada que sube del 2,5% al 2,6% TAE sin límite de tiempo, así como otras ventajas adicionales en inversión ycashback, por 7,99€ al mes.
Recientemente MyInvestor también mejoró la remuneración de su cuenta remunerada estándar al 2,5% TAE durante 6 meses, hasta un máximo de 70.000€. Una vez transcurrido este periodo, la rentabilidad de la cuenta depende de la inversión mensual que hagan los clientes: 1% TAE si invierten al menos 300€ al mes, 1,75% si son 600, y 2,5% si la inversión mensual es de 900€. Si no invierten, la cuenta pasa al 0,3% TAE.
De esta forma, la entidad vincula una mayor remuneración de la liquidez al hábito de invertir de forma periódica, facilitando que los clientes puedan combinar ahorro e inversión. Y se refuerza como alternativa competitiva en la gestión de la liquidez, destacando la importancia de contar con un colchón de ahorro como paso previo a la inversión. MyInvestor está adherida al Fondo de Garantía de Depósitos en España, por lo que tanto su cuenta como depósitos están protegidos hasta 100.000€.
Reacciones de los analistas
Sylvain Broyer, Economista jefe para EMEA en S&P Global Ratings: "Esta subida de tipos no es solo una medida preventiva. Las perspectivas de inflación han empeorado durante el verano. Los choques de oferta no solo se están multiplicando, sino que cada vez es más probable que la demanda también esté contribuyendo a la inflación. En ese contexto, el BCE podría verse obligado a situarse en terreno restrictivo y no puede descartar nuevas subidas de tipos en esta fase".
Para Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand Asset Management, "la sorpresa ha estado en que el tono de Lagarde en la rueda de prensa ha sido bastante hawkish, tanto que el mercado ha empezado a descontar una subida adicional el mes que viene". El BCE ha cambiado sus proyecciones de inflación al alza y ahora esperan que la inflación esté por encima de su objetivo del 2% por lo menos hasta finales de 2027. Sin embargo, también han revisado al alza sus estimaciones de crecimiento económico. Lagarde reconoce que la economía está aguantando mejor de lo esperado. Esa fortaleza, unida a que Lagarde ha quitado importancia al repunte de Yield de los bonos (al decir que está siendo algo global y no específico de Europa), hace que, de hecho, tras su discurso, las Yield vuelvan a subir, lo que provoca también algo de caída en la renta variable, así como caídas en el euro respecto al dólar. "En esta ocasión, claramente los bancos centrales no están yendo por detrás de la curva. Han aprendido de lo sucedido en 2022", subraya.
Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, también cree que "más importante que la propia subida de tipos son las perspectivas". Aunque las perspectivas económicas para 2026 y 2027 siguen mejorando, también se han revisado al alza las previsiones tanto de inflación general como subyacente para el periodo comprendido entre 2027 y 2028. Como resultado, los riesgos para la inflación siguen sesgados al alza.
"Los mercados han interpretado este hecho como una señal de que podrían producirse nuevas subidas de tipos. Sin embargo, durante la rueda de prensa, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, adoptó un tono más equilibrado. Insistió en varias ocasiones en que la política monetaria dependerá de los datos y destacó la rapidez con la que pueden variar los precios de las materias primas. También señaló la moderación del crecimiento de los salarios y el buen anclaje de las expectativas de inflación a más largo plazo. Dado el nivel excepcionalmente elevado de incertidumbre, es probable que el banco central mantenga su sesgo restrictivo. Que finalmente sea necesario aplicar un endurecimiento adicional dependerá de los próximos datos", resalta.
Robeco: las subidas de tipos frenan el crecimiento y encarecen la deuda
La principal táctica para combatir la inflación, que se ha mostrado persistente desde que Rusia invadió Ucrania en 2022, ha sido durante mucho tiempo subir los tipos, ya que unos mayores costes de financiación limitan el gasto público y corporativo y alivian la presión sobre los precios. Pero eso también amenaza el crecimiento económico y tiene efectos indirectos sobre los mercados de deuda pública, en un momento en que las TIR a más largo plazo ya están marcando nuevos máximos del ciclo. Ahora el panorama es desigual en las grandes economías de EE.UU., la zona euro, Reino Unido y Japón, donde la Fed, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón afrontan cada uno dilemas distintos, afirma Graham, Head of Multi Asset and Equity Solutions en Robeco.
"El simposio anual organizado por la Reserva Federal de EE.UU. en Jackson Hole puso de manifiesto la creciente divergencia entre la forma en que se considera que los bancos centrales del mundo están abordando la inflación y el crecimiento económico. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, utilizó su discurso del 28 de agosto para adoptar un tono duro frente a la inflación, elevando las expectativas de que los tipos tendrán que subir o, al menos, no bajar. Pero, aunque eso cambió de forma significativa la narrativa de la política monetaria en EEUU, puso de relieve una divergencia creciente con otros bancos centrales de Europa, Japón y el resto del mundo, que también intentan combatir la inflación, pero con distinta capacidad para utilizar los tipos como principal herramienta", argumenta.
Una forma de intentar prever futuras subidas de tipos y su consiguiente efecto sobre los precios de los activos es calcular el tipo "neutral" que no tendría un impacto ni negativo ni positivo en la economía local. Este rango de tipos "neutros nominales" es más elevado en el Reino Unido y más bajo en Japón, EEUU y Canadá. "Eso significa que Japón es el país con mayor margen para subir los tipos sin temor a que ello suponga un obstáculo para el crecimiento económico", afirma Graham. "EEUU tiene cierto margen para subirlos, pero la zona euro, Australia y Reino Unido corren el riesgo de situar los tipos demasiado altos y perjudicar al crecimiento económico".
Parte del motivo de esta divergencia es que los factores que impulsan la inflación difieren entre EEUU, la zona euro y Japón, por lo que las respuestas de los bancos centrales tendrían efectos distintos. Además de amenazar el crecimiento, las subidas de tipos también elevan las TIR de los bonos, aumentando los costes de financiación de unos gobiernos que ya están lidiando con déficits presupuestarios crecientes y niveles récord de deuda nacional.
"En EEUU, las presiones inflacionistas reflejan los aranceles, una demanda resiliente y la inversión. La Fed ha adoptado un tono más agresivo, aunque el Tesoro de EEUU sigue siendo el operador más visible en el mercado mediante recompras de bonos y medidas de estabilidad del mercado. Esta interacción da, en la práctica, margen a la Fed para mantener los tipos en niveles neutrales mientras adopta un tono duro frente a la inflación, sin perder el control sobre el tramo largo de la curva de tipos de la deuda del Tesoro de EEUU. Me recuerda a la “Operation Twist” (cuando la Fed compra bonos a largo plazo)", explica Graham.
"En la zona euro, la inflación es principalmente un shock de precios derivado del aumento de los costes de la energía importada debido al conflicto en Oriente Medio. El BCE puede endurecer su política en línea con su mandato de inflación, pero la falta de factores impulsores internos hace que la economía sea más vulnerable a unos tipos más altos. Ya vimos esto en 2008 y de nuevo en 2011, cuando el BCE subió los tipos en plena sacudida de las materias primas", añade.
"Japón parece estar en la mejor posición, a diferencia de su experiencia anterior durante los últimos 40 años, porque la inflación responde a una reflación estructural y el crecimiento interno. El Banco de Japón puede normalizar los tipos sin generar un obstáculo para su economía. Además, unos tipos más altos pueden aumentar el atractivo del yen, que ha estado inmerso en una tendencia estructural bajista", subraya.
Unos tipos más altos también tienen implicaciones para el valor de los activos. "En general, los activos de riesgo (crédito y renta variable) han soportado bien unos tipos más altos en los últimos cinco años, principalmente porque los efectos de segunda ronda de la inflación han sido moderados, y seguimos creyendo en esta narrativa. Sin embargo, somos conscientes de que esta perspectiva optimista se enfrenta a más obstáculos a medida que se desmorona el excepcionalismo estadounidense, y de que los tipos 'sin riesgo' ya no están exentos de peligro, dado que la carga de la deuda pública se dispara y persisten las perturbaciones de la oferta en forma de petróleo y aranceles".
"Así, el impulso a corto plazo para todos los bancos centrales será un endurecimiento sincronizado. Sin embargo, los resultados en las tres regiones podrían ser muy diferentes a medio plazo. El BCE subiría los tipos como respuesta al shock energético, pero sin el colchón económico que vemos en Japón o en EEUU. El Banco de Japón tiene margen adicional para subir los tipos sin afectar a la economía interna. Y la Fed se enfrenta a una economía sometida a fuertes presiones, y el tramo corto de la curva de tipos de la deuda del Tesoro puede seguir reaccionando a estas presiones. Por tanto, la prima por plazo en EE.UU. es vulnerable a una presión alcista, lo que sugiere una cooperación continuada entre la Fed y el Tesoro para evitar perder el control de los tipos a más largo plazo".













