Miguel Ángel Valero
El anuncio de Trump sobre el desminado del estrecho de Ormuz se suma a la creciente presión ejercida por el Gobierno estadounidense sobre el régimen iraní. En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha señalado que EEUU no tiene previstas nuevas operaciones militares (reconociendo, implícitamente, el fracaso de éstas tras seis meses de guerra) y que priorizará la presión económica como principal herramienta de actuación.
Por su parte, China asegura que las sanciones impuestas por EEUU a Irán son ilegales. Pekín, principal comprador del petróleo iraní, no tiene intención, al menos por el momento, de reducir voluntariamente sus relaciones comerciales con Teherán.
Donde no hay tregua es en la guerra comercial. Canadá impondrá aranceles de hasta el 50% sobre 700 productos estadounidenses, que representan importaciones valoradas en unos 20.000 millones$ anuales, al tiempo que pondrá en marcha un paquete de apoyo para las empresas canadienses afectadas por la disputa comercial. El ministro de Finanzas canadiense presentó la lista de productos que estarán sujetos a los nuevos gravámenes a partir del 8 de septiembre. Entre ellos, se incluyen aranceles del 50% sobre acero, aluminio, muebles y prendas de vestir, del 25% sobre determinados electrodomésticos y productos alimentarios, y del 15% sobre productos electrónicos y herramientas. Las medidas afectarán a bienes que representan aproximadamente el 4,5% de las importaciones canadienses procedentes de EEUU, una magnitud similar al impacto de los aranceles estadounidenses sobre Canadá, que alcanzan alrededor del 5% de las exportaciones canadienses hacia su principal socio comercial.
Además, Ottawa ha anunciado un paquete de apoyo de 5.500 millones$ destinado a mitigar el impacto de los aranceles sobre empresas y trabajadores. El plan incluye ayudas a pequeñas y medianas compañías, medidas de apoyo a la liquidez y la concesión de préstamos sin intereses. Estas medidas constituyen la respuesta de Canadá a los aranceles del 50% impuestos por EEUU el sábado 22 de agosto.
Pero Trump amenaza con elevar los aranceles sobre automóviles y componentes canadienses a partir del 1 de enero de 2027.
Mientras, la subida de los costes de financiación y de las gasolinas pesa en los últimos datos de actividad estadounidenses: caen las ventas de viviendas y la confianza de los consumidores retrocede a mínimos del año. Las ventas de viviendas nuevas decepcionaron al caer un 10,5% mensual en julio, descendiendo hasta 607.000 unidades anualizadas, su menor nivel desde enero, y más que revirtiendo la fuerte subida del mes previo (+7,6%), lo que difumina las señales de reactivación de la actividad en el sector que se está viendo impactado por el aumento de los costes de financiación. Con estas cifras, los inventarios de viviendas en venta siguieron incrementándose y ahora representan 9,6 meses de demanda (frente a 8,5 en junio). Por su parte, el precio mediano bajó un 0,9% interanual hasta situarse en 393.800$.
En cuanto a la confianza de los consumidores, el índice de la Conference Board salió peor de lo esperado al retroceder hasta 89,4, su menor nivel desde enero. La nota más negativa vino por el lado de los componentes dado que este descenso estuvo explicado íntegramente por el componente de expectativas que bajó con fuerza hasta 68,2 desde el 74 anterior. Entre otros factores, los consumidores señalaron en la encuesta los altos precios de las gasolinas y el aumento del coste de vida como factores negativos.
Por otro lado, la sorpresa positiva vino por los indicadores de confianza relativos al mercado laboral, donde los hogares que señalan que existe una abundancia de empleo aumentó en agosto mientras que los que apuntan a que el empleo es cada vez más complejo de conseguir se redujo. Unos datos que apuntan a una estabilización del mercado laboral tras los datos menos positivos vistos en julio.
UBS recomienda oro y materias primas frente al dólar
El interés de los inversores por el desplazamiento a largo plazo respecto al dólar estadounidense, conocido como dedolarización, se ha intensificado recientemente en medio de la renovada preocupación por las perspectivas fiscales de EEUU.
Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "A medida que continúa el desplazamiento a largo plazo respecto al dólar estadounidense, creemos que la exposición al oro, a las materias primas en sentido amplio y a determinadas divisas puede contribuir a sostener la rentabilidad y a gestionar los riesgos de la cartera. Un enfoque de gestión activa de las materias primas también puede ayudar a los inversores a afrontar los cambios en las condiciones de la oferta, los riesgos geopolíticos y los cambios de liderazgo en el mercado".
"Seguimos atentos a una serie de riesgos, pero esperamos que la fortaleza continuada del gasto de capital en IA, la resiliencia de la economía estadounidense, el gasto fiscal sostenido en todo el mundo y la sólida creación de crédito sigan respaldando el crecimiento de los beneficios corporativos y los mercados", añade Dirk Effenberger, Head Investment Risk.
"Los inversores deberían posicionarse para las ganancias de los mercados de renta variable en todas las regiones, sectores y temáticas. Pero quienes sean más conscientes del riesgo también pueden posicionarse para obtener potenciales ganancias en renta variable, gestionando al mismo tiempo el riesgo de pérdidas, mediante estrategias estructuradas", apunta Matthew Carter, Strategist.