Miguel Ángel Valero
El Global Family Office Report 2026 de UBS muestra que estas instituciones temen las consecuencias de la geopolítica y de la guerra comercial desatada por los aranceles de Donald Trump. A cinco años vista, la geopolítica continúa encabezando la lista de preocupaciones, pero con la crisis de deuda en segundo lugar y de los mercados financieros en tercera posición.
Ante este escenario, las firmas que gestionan los grandes patrimonios familiares del mundo (307 family offices de más de 30 mercados con un patrimonio neto medio de 2.700 millones$) priorizan la resiliencia, diversifican sus carteras y apuestan por oportunidades temáticas alargo plazo mientras se preparan para una incertidumbre geopolítica y económica que va a permanecer mucho tiempo.
Los conflictos geopolíticos se han convertido en el principal riesgo tanto a corto como a largo plazo, mientras aumentan las preocupaciones por los niveles de deuda global y las amenazas de recesión. Ante esta situación, los family offices están adoptando un enfoque prudente y de medio plazo, priorizando la diversificación entre clases de activos, divisas y regiones, en lugar de realizar cambios bruscos en sus asignaciones.
“Este informe muestra que los family offices siguen ajustando sus carteras de forma prudente, diversificando entre activos, divisas y regiones, al tiempo que mantienen exposición a tendencias de largo plazo como la inteligencia artificial, aunque con una mayor selectividad”, afirma Benjamin Cavalli, director de Clientes Estratégicos y Conectividad Global de UBS Global Wealth Management. “Muchos están considerando reducir su exposición al dólar estadounidense o planean diversificarse a nivel regional, pero los activos norteamericanos siguen representando claramente la mayor parte de las asignaciones", añade.
Por primera vez, el 60% de los family offices planea cambiar la asignación estratégica de activos en los próximos 12 meses. Es el nivel más alto que UBS registra hasta el momento. Los mercados desarrollados siguen siendo la columna vertebral de las carteras, pero los family offices destinan cada vez más capital a renta variable de mercados emergentes y a activos alternativos como infraestructuras, y menos al sector inmobiliario. Al mismo tiempo, realizan ajustes específicos en la diversificación, lo que refleja una mentalidad de inversión disciplinada y alargo plazo.
El informe también destaca un cambio notable en el posicionamiento de divisas. El 65% de los family offices espera que se debilite la confianza en el estatus de reserva del dólar, y muchos están reevaluando su exposición a activos cotizados o denominados en dólares. Esto está impulsando una adopción más amplia de estrategias multidivisa, con el euro y el franco suizo emergiendo como alternativas preferidas.
Norteamérica sigue concentrando la mayor parte de las asignaciones, aunque los family offices están buscando activamente reducir el riesgo de concentración. Cada vez más, planean aumentar su exposición a Asia-Pacífico, la Gran China y Europa Occidental, lo que refleja un cambio estructural hacia una mayor diversificación regional.
Pablo Carrasco, director general de UBS Wealth Management en España, señala: "Los family offices europeos están acelerando la diversificación de sus carteras para reducir el riesgo de concentración y reforzar su resiliencia en un entorno global cada vez más incierto. Las conversaciones con clientes en España reflejan prioridades similares, especialmente en lo relativo al equilibrio entre exposición geográfica, divisas y activos estructurales vinculados a tendencias de largo plazo como la inteligencia artificial y las infraestructuras".
La IA, tema de inversión principal
La inteligencia artificial (IA) sigue siendo el principal tema de inversión a nivel mundial, y el 65% de los family offices ya invierte en ella a lo largo de toda su cadena de valor, desde infraestructuras de centros de datos hasta plataformas de software y fabricantes de semiconductores. A pesar de las preocupaciones sobre las valoraciones, los family offices planean mantener o aumentar su exposición, equilibrando las oportunidades con la resiliencia.
“La inteligencia artificial sigue destacando como el tema de inversión definitorio de esta década”, afirma Yves-Alain Sommerhalder, director de Global Wealth Management Solutions en UBS. “Los family offices la abordan con convicción y selectividad, buscando oportunidades en toda la cadena de valor al tiempo que equilibran el potencial de crecimiento a largo plazo con la disciplina de riesgo".
Según el informe de UBS, los family offices están destinando inversiones a energía y recursos (37%),infraestructuras (37%) y asistencia sanitaria impulsada por IA (33%). De esta forma, reconocen la necesidad de un ecosistema más amplio que respalde y amplíe la adopción de la IA.
Por el contrario, los criptoactivos y los activos digitales siguen siendo una asignación de nicho, con solo el 24% de los family offices invirtiendo en ellos y, por lo general, en niveles bajos de un solo dígito. Sin embargo, entre aquellos que sí invierten, las asignaciones suelen ser modestas (alrededor del 1%), aunque el 44% ya considera éstos como parte de su asignación estratégica de activos.
Brechas críticas en la sucesión
Aunque los family offices continúan profesionalizando sus inversiones, el informe de UBS pone de relieve persistentes carencias en los marcos de gobernanza, la planificación sucesoria y la implicación de la próxima generación, lo que genera riesgos potenciales para su continuidad a largo plazo. Desde el punto de vista operativo, muchos family offices adoptan prácticas de nivel institucional: el 68% cuenta con procesos formales de medición del rendimiento financiero, el 60% opera con comités de inversión y más de la mitad usa presupuestos estructurados, lo que refleja un creciente nivel de rigor y supervisión.
Sin embargo, el avance es desigual. Menos de la mitad ha implementado marcos de gobernanza formales con supervisión a nivel de consejo, y solo un 35% cuenta con un plan de sucesión definido para el propio family office.
La brecha se amplía cuando miramos a la próxima generación. Solo el 27% dispone de un proceso estructurado para formar y preparar a sus herederos para futuros roles, a pesar de que el 29% señala que la falta de formación financiera o en gobernanza dificulta su participación.
Como resultado, una proporción significativa de los miembros de la próxima generación, considerados lo suficientemente mayores para participar, sigue sin involucrarse en la toma de decisiones , lo que evidencia una desconexión entre la intención y la ejecución. Esta falta de preparación es especialmente relevante dada la magnitud de la transferencia intergeneracional de riqueza prevista para las próximas décadas, en la que billones de dólares pasarán de una generación a otra.
Sin embargo, al mismo tiempo, hay señales de progreso. Muchos family offices buscan ampliar los programas de educación financiera, involucrar a la próxima generación en los comités de inversión e integrarla mediante iniciativas filantrópicas y emprendedoras, lo que indica una transición gradual hacia estrategias sucesorias más estructuradas e inclusivas.
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