21 Jul
21Jul

Miguel Ángel Valero

En el décimo día de bombardeos de EEUU a Irán, el tráfico por el estrecho de Ormuz continúa en niveles mínimos y con nuevos ataques iraníes sobre barcos comerciales. No obstante, cobraron fuerza los rumores sobre un posible acercamiento entre las partes, con la posibilidad de alcanzar un nuevo acuerdo de alto el fuego que revitalizara el Memorándum de Entendimiento. Sin embargo, los hutíes, rebeldes asentados en Yemen, pueden unirse al conflicto en Oriente Medio si finalmente se materializa la amenaza de ataques norteamericanos contra las infraestructuras energéticas iraníes. Estos grupos podrían ejercer presión sobre el tráfico marítimo en el mar Rojo, que actualmente constituye la principal vía de salida del petróleo de Arabia Saudí, concretamente a través del puerto de Yanbu. 

Las tensiones en el estrecho continúan percibiéndose como un riesgo relevante, aunque los mercados insisten en una visión constructiva, conscientes de que la actual situación en Ormuz difícilmente puede prolongarse durante un periodo excesivamente largo. Además de la presión por las elecciones legislativas en EEUU, el sector más moderado de Irán, encabezado por el presidente Masoud Pezeshkian, ha vuelto a manifestar su preocupación durante la reunión del Consejo Supremo Judicial, subrayando los efectos económicos adversos del conflicto y el riesgo de que el creciente malestar ciudadano derive en protestas e inestabilidad interna. Al igual que ocurrió en primavera, el desgaste derivado del conflicto acaba suponiendo un coste para ambas partes.

Fidelity: las empresas todavía no han percibido todo el impacto

La reanudación de las hostilidades en Oriente Medio ha reavivado la preocupación por la inflación y las interrupciones en las cadenas de suministro, aunque muchas empresas todavía no han notado todo el impacto en sus costes, según el último Analyst Pulse Survey de Fidelity International. El 55% de los analistas esperan que las presiones inflacionarias en las empresas aumenten en los próximos 12 meses como consecuencia del conflicto en Oriente Medio.

Aunque hasta ahora muchas empresas han estado protegidas por los programas de cobertura energética y por sus existencias, los analistas consideran que el encarecimiento de la energía, el transporte y las materias primas se hará más visible a medida que esas protecciones vayan expirando. Se espera que las empresas de consumo, industriales y de servicios públicos sean las que experimenten el mayor aumento de las presiones sobre los costes, si bien los analistas anticipan un encarecimiento de los insumos en todos los sectores y regiones.

Niamh Brodie-Machura, directora de Inversiones de Renta Variable en Fidelity, lo explica: "El nuevo conflicto se suma a un contexto ya de por sí incierto para las empresas. Aunque muchas compañías todavía no han notado todo el impacto en su estructura de costes, nuestros analistas esperan que las presiones inflacionarias se hagan más patentes en los próximos meses, a medida que se agoten los colchones actuales. La capacidad de las empresas para gestionar esas presiones será, previsiblemente, un factor diferenciador cada vez más importante".

A pesar de este entorno más complicado, los analistas prevén que las empresas sigan aumentando su gasto de capital. Las expectativas son más sólidas en los sectores de servicios públicos, energía y tecnología de la información. Se espera que estos sectores desempeñen un papel central a la hora de respaldar la inversión continuada en infraestructura de inteligencia artificial (IA), desde la generación y las redes eléctricas hasta los semiconductores y los centros de datos.

Los analistas también esperan que la rentabilidad empresarial se mantenga resiliente durante los próximos 12 meses. A pesar del aumento previsto de los costes, son más los analistas que esperan una mejora de la rentabilidad que un deterioro, lo que sugiere que muchas empresas siguen bien situadas para gestionar las presiones inflacionarias pese a un entorno operativo más incierto.

Niamh Brodie-Machura concluye: "En conjunto, la encuesta pone de relieve tres tendencias que están marcando los mercados en la actualidad: unas presiones inflacionarias persistentes, un aumento del gasto de capital y una rentabilidad empresarial resiliente. Aunque la incertidumbre geopolítica está generando nuevos retos, muchas empresas parecen bien posicionadas para hacerles frente. Para los inversores, seguirá siendo fundamental identificar a aquellas compañías capaces de continuar invirtiendo sin dejar de ser rentables".

UBS: el contexto impulsa a las acciones globales

Las hostilidades en Oriente Medio están pesando sobre el sentimiento de los inversores, ya debilitado por la venta masiva de acciones de fabricantes de chips durante la última semana. Aunque la volatilidad del mercado podría aumentar mientras los inversores evalúan los riesgos actuales, "observamos un contexto macroeconómico y de resultados empresariales constructivo, que debería seguir respaldando a las acciones globales en los próximos meses. EEUU sigue mostrando interés en reanudar las conversaciones de paz. La demanda de IA se mantiene resiliente pese a los riesgos. El sólido crecimiento general de los beneficios debería aportar un respaldo adicional", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Vemos margen para que las acciones globales sigan subiendo, impulsadas por un fuerte crecimiento de los beneficios. Sin embargo, las amplias diferencias entre el rendimiento de las acciones individuales y los riesgos persistentes relacionados con la geopolítica y la inflación implican que los inversores deben asegurar una exposición diversificada. Esto supone considerar áreas más defensivas dentro del sector tecnológico, así como otros mercados globales que ofrecen oportunidades atractivas, como Europa y Asia". "En general, vemos un potencial alcista de en torno al 10% para las acciones globales (MSCI All Country World Index) hasta mediados de 2027, y creemos que los inversores deberían ampliar su exposición a distintas regiones para captar un abanico más amplio de oportunidades y motores de crecimiento, así como para gestionar los riesgos de valores individuales. Elevamos la calificación de la renta variable europea a Atractiva y seguimos apostando por las acciones estadounidenses y asiáticas. Prevemos un crecimiento de los beneficios globales del 21% en 2026, seguido de otro año sólido en 2027", añade.

"Las condiciones económicas en Europa parecen estar mejorando tras un prolongado período de debilidad, mientras que las perspectivas para India también se han fortalecido. La reunión del BCE de esta semana y los datos clave de encuestas ayudarán a los inversores a evaluar si la recuperación se está consolidando de forma más firme. Favorecemos las acciones de la Eurozona y los bancos europeos, hemos elevado la calificación de India y hemos rebajado la del mercado suizo a Neutral", apunta.

"Las mayores expectativas de tipos de interés reales han presionado al oro, mientras que los flujos de inversión visibles siguen siendo inconsistentes. Es probable que este entorno persista a corto plazo, lo que exige que los inversores adopten una perspectiva a más largo plazo a la hora de considerar su exposición al oro", señala Dominic Schnider, responsable global de Divisas y Materias Primas. "La normalización de la ratio oro-plata —actualmente apenas por encima de 70x— hace que el valor relativo de la plata resulte más atractivo, aunque todavía no ha alcanzado niveles que consideraríamos baratos. Seguimos prefiriendo la venta de volatilidad como nuestra estrategia favorita", añade.

Crédito y Caución: la geopolítica deteriora la situación de las empresas en Grecia

Casi dos tercios de las operaciones B2B (entre empresas) se realizan actualmente a crédito en Grecia, según refleja el último Barómetro de Prácticas de Pago de Crédito y Caución. Las empresas manufactureras y comerciales son más propensas a recurrir a la financiación de proveedores para mantener su competitividad y fomentar las relaciones a largo plazo con los clientes. Sin embargo, esta mayor dependencia del crédito comercial aumenta la vulnerabilidad financiera de las compañías, ya que alrededor de un tercio de las facturas se pagan fuera de plazo.

De hecho, los retrasos en los pagos están lastrando la liquidez de las empresas. Una de cada dos compañías afirma que el riesgo crediticio de sus clientes está limitando su disponibilidad diaria de efectivo, tal y como recoge el estudio de la aseguradora de Crédito. Señalan como principales efectos de estos impagos la reducción del margen de liquidez (51 %) y una menor capacidad para realizar inversiones (25 %).

Para intentar mitigar los efectos de las facturas vencidas sobre el capital circulante, se recurre con mayor frecuencia a la imposición de condiciones de pago más estrictas, a los pagos por adelantado y a los incentivos para el pago anticipado. Esto refleja el énfasis en aliviar la presión sobre la liquidez derivada de las operaciones a crédito. También se recurre a herramientas de protección frente a los impagos, como el seguro de Crédito.

Con este escenario de tensiones de tesorería, el 45 % de las empresas prevé un empeoramiento del riesgo de insolvencia en los próximos 12 meses.

En cuanto al entorno económico, los tipos de interés se mantienen altos y la demanda es frágil. Se prevé que las continuas perturbaciones geopolíticas y la incertidumbre en torno a las perspectivas comerciales durante los próximos meses aumenten la tensión. Las debilidades estructurales del mercado nacional, junto con las previsiones de aumento de las insolvencias, la presión constante sobre los márgenes comerciales y la exposición a la inestabilidad geopolítica, sugieren que el entorno de pagos B2B en Grecia seguirá siendo frágil y menos predecible a medida que avance el año.

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