05Jul

Los gobiernos se centran cada vez más en gastar de manera más eficaz, acelerar los plazos de entrega y reducir el riesgo de ejecución. Pero esas inversiones se hacen en detrimento del gasto social.

Miguel Ángel Valero

Durante gran parte de las últimas tres décadas, muchos países vivieron bajo una premisa muy sencilla: EEUU actuaba como el gran garante de la seguridad global. Europa podía permitirse reducir sus presupuestos militares, Japón mantenía una postura defensiva muy limitada y numerosos aliados asumían que, en caso de crisis, Washington acudiría al rescate. Ese mundo está desapareciendo.

La edición de este año del Diálogo de Shangri-La, la principal cumbre de seguridad de Asia, ha vuelto a dejarlo muy claro. El mensaje que EEUU está trasladando a sus aliados ya no es el de hace veinte años. Washington sigue comprometido con sus alianzas, pero cada vez insiste más en que los países deben asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, pidió explícitamente a los aliados asiáticos elevar significativamente su gasto militar y desarrollar capacidades propias para hacer frente al creciente poder de China.

Lo interesante es que este fenómeno no se limita a Asia. En Europa estamos observando exactamente la misma tendencia. La OTAN ya ha elevado sus objetivos de gasto hasta niveles que hace apenas unos años parecían impensables. Muchos países europeos están diseñando planes para acercarse al 5% del PIB en inversión relacionada con defensa y seguridad durante la próxima década.

Detrás de este cambio existe una transformación geopolítica mucho más profunda. EEUU sigue siendo la principal potencia militar del planeta, pero cada vez resulta más evidente que no quiere asumir en solitario el coste de garantizar la seguridad de todas las regiones. La estrategia parece orientarse hacia un modelo más descentralizado donde los actores regionales asumen un papel mucho más relevante.

Europa deberá encargarse en mayor medida de contener a Rusia. Japón, Corea del Sur, Australia, India y otros países asiáticos tendrán que asumir una parte creciente del equilibrio estratégico frente a China. Las potencias regionales de Oriente Medio seguirán ganando protagonismo en la gestión de los conflictos de su entorno.

"Estamos pasando de un mundo dominado por un único 'sheriff global' a un sistema donde distintos bloques regionales tendrán que responsabilizarse cada vez más de su propia seguridad. Y cuando una tendencia de este tipo comienza, suele durar muchos años", avisa el analista Pablo Gil en The Trader.

La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, las tensiones en el Indo-Pacífico, el conflicto en Oriente Medio, la competencia tecnológica, la protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad y la creciente rivalidad entre grandes potencias apuntan en la misma dirección: los gobiernos consideran que el entorno internacional será más inestable durante mucho tiempo.

Por eso el rearme probablemente no sea una moda pasajera ni una reacción temporal a una crisis concreta. Puede convertirse en una de las grandes mega tendencias económicas y geopolíticas de las próximas décadas. No hablamos únicamente de más tanques, barcos o aviones. Hablamos de inversiones masivas en IA, satélites, ciberseguridad, semiconductores, sistemas autónomos, defensa espacial, infraestructuras estratégicas y cadenas de suministro críticas.

La consecuencia es que una parte creciente del gasto público mundial podría desplazarse hacia sectores relacionados con la seguridad nacional y la autonomía estratégica en detrimento del gasto social.

"Muchos inversores siguen viendo el aumento del gasto militar como una consecuencia temporal de las guerras actuales. Sin embargo, cada vez parece más evidente que estamos asistiendo a algo mucho más profundo: una reorganización completa del orden internacional. Y cuando cambia la arquitectura de seguridad del mundo, las implicaciones económicas suelen extenderse durante décadas", advierte Pablo Gil.

Banca March: del presupuesto a la ejecución industrial

Tras cuatro años de fuerte revalorización bursátil, la reciente corrección del sector de defensa refleja un cambio de foco por parte del mercado, señala el último House View de Banca March. La pregunta no es si el mundo desarrollado va a gastar más en defensa –algo ya difícilmente reversible–, sino qué parte del compromiso político será capaz de traducirse en contratos, producción, entregas y generación de caja. La tesis ha pasado del “boom” presupuestario a una fase más exigente, la de la ejecución industrial. El punto de partida sigue siendo favorable. La OTAN elevaba en junio de 2025 su marco de referencia hasta el 5% del PIB en 2035, dividido entre un 3,5% de gasto estrictamente militar y un 1,5% adicional ligado a las infraestructuras críticas, resiliencia, ciberseguridad e industria de defensa.

El objetivo confirmaba que la seguridad ha dejado de ser una partida discrecional para convertirse en una prioridad estratégica, siendo en el caso europeo una necesidad de reconstruir capacidades tras décadas de infra inversión, reponer arsenales y reducir su dependencia de EEUU. El camino, sin embargo, no será lineal. 

Para comenzar, el sector afronta ahora un riesgo político mayor por las elecciones de mitad de mandato en EE.UU. Y es que el mercado teme que un vuelco demócrata en el Congreso y Senado bloquee el histórico presupuesto militar de 1,5 billones$ propuesto por Trump para el año fiscal 2027. En el caso europeo, las dificultades están asociadas a una base industrial fragmentada, largos plazos de entrega y elevada injerencia política.

En el frente alemán, el Ministerio de Defensa ha recortado el programa de fragatas F126 al descartar la ejecución de las opciones de compra para las unidades quinta y sexta. Esta decisión estratégica busca liberar y reasignar 2.300 M€ para la compra inmediata de ocho fragatas del modelo MEKO A-200, priorizando plazos de entrega más cortos ante el deterioro de la seguridad en el Mar del Norte. París y Berlín han cancelado, por otra parte, el desarrollo del caza de sexta generación del programa FCAS, un proyecto valorado en 100.000 M€ por disputas irreconciliables de propiedad intelectual entre Dassault Aviation y Airbus, junto con diferencias en capacidades técnicas. 

A ello se suma la realidad fiscal. Son ya varios países europeos, con España, Reino Unido e Italia a la cabeza, los que marcan distancias con el objetivo del 5% de la OTAN, optando por cumplir sus necesidades de defensa con un gasto más gradual y condicionado, inferior a las exigencias de Washington. Esta realidad fiscal, priorizando la deuda y el déficit, sugiere un mayor gasto en defensa, pero menos lineal de lo que descuentan algunos múltiplos.

Pero no debe interpretarse la decisión alemana como una reducción en su ambición por la defensa, sino como un reajuste de prioridades en pos de un mayor rearme. En este sentido, los gobiernos se centran cada vez más en gastar de manera más eficaz, acelerar los plazos de entrega y reducir el riesgo de ejecución. Esta búsqueda de eficiencia se enmarca en un súper ciclo expansivo global donde las carteras de pedidos de los grandes grupos de armamento han crecido más de un 50% en los últimos tres años, impulsando el mercado de defensa hacia una proyección de volumen de negocio global de 2,75 billones$ en 2026. 

Por el lado de las valoraciones, la consolidación de múltiplos PER todavía elevados –24,3x en el caso europeo, pese a las caídas– ha dejado de ser una anomalía técnica para convertirse en una prima de seguridad estructural. De este modo, el mercado valida la visibilidad de los flujos de caja futuros respaldados por pedidos récord y un suelo de gasto militar al alza, abandonando la fase de meras expectativas. 

Este sólido respaldo fundamental viene certificado por un incremento del 46% en el beneficio operativo conjunto del sector y una captación masiva de capital privado que sumó 11.300 millones$ solo en el primer trimestre de 2026. En consecuencia, "mantenemos una visión positiva sobre el sector. La corrección reciente no rompe en nuestra opinión la tendencia estructural, simplemente eleva el listón de ejecución. La industria de la defensa conserva una de las mejores visibilidades de demanda, apoyada por una transformación duradera del gasto público y por la prioridad estratégica de la seguridad. Y la recuperación bursátil dependerá cada vez menos de los presupuestos anunciados y más de la capacidad para absorberlos, ejecutarlos y monetizarlos, aspectos que esperamos mejoren con el tiempo", subraya el House View.

El último movimiento en el sector de Defensa lo protagoniza la empresa alemana Renk, especialista en transmisiones para tanques, que ha pagado 200 millones$ por la británica David Brown Defence. Otro movimiento de consolidación en plena ola de rearme europeo, un sector con viento de cola estructural y múltiplos al alza. Más músculo para pelear los contratos de defensa que llueven en Europa.

04Jul

La recuperación de las exportaciones del estrecho de Ormuz se irá produciendo de forma paulatina: en un mes se alcanzará un 70% de los niveles previos a la guerra y, para finales de año, un 95%. Y el precio del petróleo irá volviendo a los niveles previos a los ataques de Israel y EEUU a Irán.

Miguel Ángel Valero

Según la mitología persa, tras la muerte, todas las almas deben cruzar el Puente del Chinvat, un lugar en el que un tribunal divino presidido por Rashnu, guardián de la justicia, pesa con una balanza de oro el conjunto de las buenas y malas acciones del difunto. Para los justos el puente se ensancha convirtiéndose en un camino hacia el paraíso. Sin embargo, en el caso de los malvados, el puente se estrecha hasta volverse tan fino como el filo de una espada, haciéndolo imposible de cruzar hasta que las almas caen hacia el abismo del infierno. 

Irán pretende convertir Ormuz en su propio Puente del Chinvat determinando quién es justo o malvado. Los ayatolás se resisten a aceptar que una parte importante de la navegación por el estrecho se haga ahora por las aguas de Omán evitando ser “identificado”. La intención de los armadores es clara: sortear a la nueva “Autoridad del Estrecho del Golfo” creada por Irán –a modo de Rashnu– para que no exista una base administrativa sobre la que, en un futuro, se puedan cobrar tasas y comisiones de tránsito. Por ello, el Estado iraní ha atacado de forma selectiva a algunos barcos vinculados con intereses occidentales mientras deja pasar a petroleros chinos. 

Todo apunta a que se trata de escaramuzas diseñadas para ejercer presión. Desde el 17 de junio verdaderamente se ha entrado en una nueva fase. Ambas partes se continúan “tanteando” sin pretender acabar con el paulatino proceso de reapertura del estrecho. Por más que se produzcan altibajos, el camino hacia la normalización tiene difícil vuelta atrás y así lo reflejan los precios del crudo. A 72$, el barril de Brent no solo cede un 39% desde máximos, sino que la estructura de la curva de futuros se ha aplanado completamente. El contado cotiza al mismo nivel que el contrato a 6 meses, augurando una menor restricción de los inventarios. Este precio coincide con el promedio de los últimos dos años y es una excelente noticia para muchas compañías que, como por ejemplo las aerolíneas, comprometen sus compras con 6 meses de adelanto.

La recuperación de las exportaciones del estrecho de Ormuz se irá produciendo de forma paulatina: en un mes se alcanzará un 70% de los niveles previos a la guerra y, para finales de año, un 95%. 

"Probablemente, y con Trump de por medio, nuestro Puente del Chinvat no será un dulce camino hacia el paraíso acompañados por Daena, la bella doncella sagrada, pero al mercado le queda recorrido para seguir subiendo", subraya Joan Bonet,  Director de Estrategia de Mercados y Asesoramiento de Banca March.

Normalidad antes de que acabe 2026

La firma del Memorando de Entendimiento (MoU) entre Irán y EEUU representa un paso decisivo hacia la desescalada y, en apenas dos semanas, el paso de cargueros por el estrecho de Ormuz recuperó niveles equivalentes al 25% del tráfico habitual previo al conflicto. Aunque la ansiada normalización del transporte de crudo no ocurrirá de la noche a la mañana – se requiere un barrido de minas y restablecer las coberturas de seguros–, lo que prima para las partes es reabrir lo antes posible el mayor paso marítimo de crudo del mundo. El proceso se acelerará, tratando de recuperar antes del final de año la práctica totalidad del crudo que circulaba por el estrecho antes del conflicto. 

Mientras se restablece el tránsito por Ormuz, seguirán presentes otros factores mitigantes que apoyarán el reequlibrio del mercado del petróleo: desde el inicio del conflicto, EEUU aumentó sus exportaciones de crudo en 1,7 mb/d y China rebajó sus importaciones en 2,3 mb/d. Por otro lado, el bloqueo del estrecho ha dado un mayor protagonismo a rutas alternativas que son ahora utilizadas intensivamente y que están recibiendo nuevas inversiones para su mejora. Estas vías adicionales, que eluden el paso por el estrecho, estarían permitiendo a tres de los principales productores de crudo del golfo Pérsico transportar ya unos 7,3 mb/d: Arabia Saudí incrementó la utilización de su red nacional de oleoductos para transportar crudo por vía terrestre hacia los puertos de la costa del Mar Rojo (Yanbu), mientras que Emiratos Árabes Unidos desvió crudo a través de oleoductos directamente hacia el puerto de Fujairah y, finalmente, Irak ha reforzado su ruta de exportación terrestre hacia el puerto de Ceyhan en Turquía.

Sin duda alguna, dado que estas rutas se están mostrando fiables, serán previsiblemente utilizadas en el futuro para ir consolidando la menor dependencia de Ormuz en los años venideros. En este entorno, entraremos ahora en una fase en la cual el déficit de crudo se irá reduciendo gradualmente, limitando las tensiones en los precios, mientras que las compras necesarias para reponer las reservas estratégicas pondrán presión al alza sobre los precios. 

Estas fuerzas contrapuestas mantendrán en el corto plazo el barril de Brent cotizando en niveles entre 70-80$/barril. Sin embargo, a medio plazo, la aceleración de la producción de países fuera de Oriente Medio (fundamentalmente EE.UU.), unido a la mejora de las rutas alternativas y de la eficiencia energética de las economías consumidoras, favorecerá un descenso más acusado de los precios hasta volver a situarlos en un rango similar a los registrados antes del conflicto (65-70$/barril). Aun así, un barril de Brent en los 80$ implica un encarecimiento de menos del 10% frente a la media registrada en los dos años previos al conflicto. Una subida de los costes energéticos que, si bien retiraría décimas al crecimiento mundial, no sumiría a la economía global en una recesión. 

Aunque habrá una desaceleración, el crecimiento resistirá y lo peor ha quedado atrás. De manera paralela al conflicto de Irán, la economía mundial continúa dando muestras de resiliencia, lo que nos permite anticipar que la desaceleración derivada del shock energético será contenida y, más importante aún, lo peor ha quedado atrás.

El crecimiento del PIB mundial se moderará este año hasta un avance del 2,9%, 4 décimas menos que lo previsto antes del inicio del conflicto y una desaceleración de medio punto frente a lo registrado el año pasado. Tasas que se mantienen lejos de niveles de recesión. Por regiones, el impacto será más acusado en la zona euro donde el avance del PIB se quedará en un mero +0,7% (-8 décimas desde el inicio del conflicto), mientras que en EEUU la rebaja es más suave (-5 décimas) y el crecimiento se mantendrá un año más por encima del 2%, según las previsiones de Banca March.

03Jul

El aumento del 84% de las compras estadounidenses de productos relacionados con la IA actúa de catalizador y está contribuyendo a extender los beneficios de esta ola de inversión a un conjunto más amplio de economías.

Miguel Ángel Valero

Los temores en torno a la inversión en inteligencia artificial (IA)  se están disipando con rapidez. En EEUU se moderaron los retrocesos, junto con una fuerte recuperación en las empresas coreanas. En el momento más oportuno, en el que SK Hynix está captando capital en EEUU con el 14 de julio como fecha prevista de inicio de cotización y estimaciones que apuntan a 29.000 millones $de captación. En este caso, la compañía ha optado por un ADR, un vehículo que permite a empresas extranjeras cotizar en los mercados estadounidenses. La magnitud de la operación ha llevado a las autoridades monetarias coreanas a seguirla de cerca, dado que podría generar flujos de divisas significativos el día de la ejecución. La acción avanza un 9,1%.

Pero en el mercado de la IA sigue pesando que  el Tribunal de Justicia de la UE confirma la multa de 4.125 millones€ a Google por abusar de su posición con Android. Ocho años de pleito y adiós a la apelación: la sentencia es firme. Otro golpe antitrust europeo sobre la matriz Alphabet, que sigue en el punto de mira de Bruselas.

Y que  el regulador energético de EEUU (FERC) da 60 días a los seis grandes operadores de red para justificar o reformar cómo conectan a los centros de datos. El cuello de botella de la IA ya no son los chips. Es el enchufe. La FERC, el regulador americano, emitió seis órdenes de 'show cause' a las eléctricas, que tienen 60 días para defender o reformar sus tarifas de conexión de grandes cargas y 30 días para presentar un plan de suficiencia de generación. 

Cinco áreas de reforma: procesos de conexión, reparto de costes sin trasladarlos a otros clientes, cogeneración detrás del contador, nuevos servicios para cargas flexibles y estudios de generación cercana. La medida afecta a más de 200 millones de estadounidenses en más de 30 estados. La demanda a escala de gigavatios de los data centers choca con colas de conexión que se alargan años. Clave para utilities y REITs de data center: el límite eléctrico condiciona el capex de IA de los hyperscalers como Microsoft, Amazon, y Meta.

Destaca también Waystar, que sube un 9% tras la recomendación de KeyBanc de sobreponderar y fijar un precio objetivo de 30$ un 40% por encima del cierre del miércoles 1 de julio. Argumenta que el miedo a que la IA se cargue su negocio es exagerado.

Pero los inversores huyen de las estrellas de la infraestructura de la IA al arrancar el segundo semestre. Teradyne cae un 13% en el Nasdaq. Cuando el relato de la IA se enfría, las que más volaron son las que más caen. Le sucede lo mismo a Corning (-10%): la empresa del vidrio especial y la fibra se hunde en la misma ola de ventas sobre la cadena de IA. Western Digital y Seagate también pierden un 10% cada una. Lumentum, y Coherent, el 9%. La toma de beneficios en todo lo que huela a IA no perdona.

El gasto en construcción en centros de datos supera al de oficinas

No  obstante, los datos son apabullantes. La inversión tecnológica se extiende permeabilizando a otros sectores: por primera vez en la historia, el gasto en construcción en centros de datos supera al de oficinas. La acelerada transformación tecnológica y la creciente adopción de la IA están actuando de motor del crecimiento y su impulso se está extendiendo a un mayor número de sectores. Un claro ejemplo de esta tendencia la encontramos en la construcción. Desde comienzos del año, la inversión en la construcción de centros de datos supera por primera vez en términos históricos el gasto en edificación de oficinas, representando en la actualidad aproximadamente el 7% del total de la inversión privada en construcción no residencial en EEUU. Otras industrias auxiliares como la infraestructura eléctrica también están recibiendo importantes inversiones, ganando preponderancia en la construcción privada y superando el 17% del total, desde el 14% registrado en 2022, cuando se lanzó ChatGPT y también el CHIPS Act estadounidense.

Esta carrera por construir más y mejores centros de datos está en pleno auge y no se circunscribe solamente a EEUU, sino que se está expandiendo y cada vez es un factor más importante dentro del comercio internacional, destaca el último House View de Banca March. Buen reflejo de ello son las últimas cifras del sector exterior norteamericano: por el lado de las exportaciones, las ventas de petróleo alcanzaron máximos para tratar de suplir parte de la escasez provocada por el cierre de Ormuz. La otra cara de la moneda muestra que las importaciones de productos tecnológicos escalaron en el último año a un impresionante ritmo del 84% y, en abril, aglutinaron más del 20% del total de importaciones, duplicando en valor el conjunto de todas las ventas de crudo realizadas ese mes. 

Este extraordinario aumento de las compras estadounidenses de productos relacionados con la IA actúa de catalizador y está contribuyendo a extender los beneficios de esta ola de inversión a un conjunto más amplio de economías. Los intercambios de algunos productos, como semiconductores, son cada vez más globales y crean flujos de intercambios internacionales que están impulsando el crecimiento en otras latitudes y, en particular, economías asiáticas como la de Corea del Sur, donde sus exportaciones de estos bienes se han disparado y, por sí solas, representan cerca del 6% de su PIB.

En China, con crecimientos del 51% anual y representando un tercio de todas sus ventas, la relevancia de la alta tecnología en el comercio internacional es también indudable. Los vehículos eléctricos y semiconductores van sustituyendo las exportaciones de otras manufacturas tradicionales. 

La economía de la IA está pasando del desarrollo de algoritmos intangibles a la construcción de infraestructura tangible y con un mayor uso diario. Algo que en el caso particular de China se percibe en dos dimensiones: el uso diario de tokens alcanzó los 140 billones en marzo de 2026, multiplicándose por 14 en el último año, al tiempo que la computación inteligente se triplicó en 2025. Una transformación estructural que recibirá en los próximos meses un nuevo y decisivo empuje. Las autoridades chinas preparan un plan estratégico, denominado "Seis Redes", que situará al mismo nivel de importancia el desarrollo del cálculo computacional y centros de datos con otros cinco servicios básicos: agua, energía, telecomunicaciones, logística y servicios urbanos. El objetivo es crear la infraestructura necesaria para proporcionar capacidad de uso en todo el país, con inversiones adicionales en una red eléctrica inteligente que alimente estas instalaciones. Un programa que priorizará la coordinación y el uso de proveedores nacionales –como mínimo el 80% de la tecnología subyacente será interna y los operadores estatales de telecomunicaciones serán los encargados de la infraestructura–. 

En términos de gasto, se estima que alcanzaría los 640.000 millones€ en 5 años, el 4% del PIB de China, que será financiado principalmente con nuevas emisiones de deuda soberana. Un esfuerzo inversor solamente comparable a los 690.000 millones€ de capital privado que este año desplegarán los cinco grandes hiperescaladores americanos (Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta y Oracle). En definitiva, la economía mundial atraviesa un punto de inflexión, donde el desarrollo de la inteligencia artificial es el motor del crecimiento, generando olas inéditas de inversión y demanda de productos, que abren oportunidades, pero también exigirá un despliegue masivo de capital, tanto público como privado.

01Jul

UBS cree que el endurecimiento monetario del BCE será moderado. Banca March subraya que vuelve a confirmarse que los conflictos geopolíticos no actúan necesariamente como catalizadores de caídas bursátiles. Preocupan los aranceles europeos a China, y los norteamericanos a la automoción de Europa.

Miguel Ángel Valero

A medida que Oriente Medio avanza hacia una frágil pausa en las hostilidades, el shock económico provocado por el conflicto (perturbación de las cadenas de suministro, inflación... ) ya se está extendiendo ala economía global. La pausa en las tensiones geopolíticas no es una vuelta a la normalidad. Tras más de quince semanas de conflicto, la firma del acuerdo entre EEUU e Irán anuncia un periodo de calma para Oriente Medio, en un entorno regional marcado por la fragilidad. Pero esta pausa no puede ocultar una situación clave: la duración e intensidad del conflicto, que superaron ampliamente las expectativas iniciales, han perturbado profundamente una región crucial de la economía global. El estrecho de Ormuz es un punto estratégico clave para el suministro de hidrocarburos y sus derivados. Muy pocos países – especialmente en el sudeste asiático y en la costa de África oriental – han podido evitar estas perturbaciones.

Cualquier retorno a la normalidad – si es posible – llevará tiempo. La economía mundial resiste, pero se desacelera. Hasta ahora, la economía global ha absorbido el shock, en particular gracias a la acumulación previa de existencias y a los ajustes de la demanda. Sin embargo, esta fase está llegando a su límite. Parones de producción en algunos sectores, el regreso de las presiones inflacionistas y el endurecimiento de las condiciones financieras son los primeros indicios de estas dificultades, mientras que los gobiernos disponen de muy poco margen de maniobra para apoyar la actividad económica y los ingresos.

En este contexto, Coface revisa a la baja sus previsiones de crecimiento global hasta el 2,3% para 2026 y el 2,5% para 2027, una reducción de 0,6 puntos en dos años. El cierre virtual del estrecho de Ormuz – 145 buques lo atravesaron en mayo, frente a más de 3.300 un año antes – ha perturbado el transporte global y ha vuelto a poner bajo tensión las cadenas de suministro. Las empresas ya informan de plazos de entrega más largos, aumento de costes y primeras señales de escasez, lo que las lleva a aumentar sus existencias preventivas, a costa de una mayor presión sobre la tesorería y los márgenes.

La consecuencia es que las insolvencias empresariales sigan aumentando este año (+6 % a nivel mundial) , con incrementos especialmente pronunciados en países como EEUU, Francia y Japón. El shock es global, pero su intensidad varía considerablemente según la región:

  • Oriente Medio: los estados del Golfo han sido los más afectados, con fuertes contracciones debido a su dependencia del estrecho.
  • Europa : el aumento de los precios de la energía y la incertidumbre prolongada pesan sobre la demanda interna, con un crecimiento de solo 0,7 % previsto para la zona euro.
  • EEUU: la inflación repunta (del 2,4% en febrero al 4,2% en mayo), reduciendo el poder adquisitivo y el consumo de los hogares con bajos ingresos.
  • Asia: situación desigual; algunos sectores siguen muy dinámicos (exportaciones de semiconductores de Corea del Sur +153 % desde principios de año), mientras que otros sufren la presión sobre los márgenes.
  • Países emergentes : especialmente en América Latina, el shock se traduce en un repunte de la inflación y políticas monetarias más restrictivas, como enBrasil, donde el tipo de interés clave se sitúa en 14,5 %.

“La pausa en las hostilidades en Oriente Medio es una buena noticia, pero no puede ocultar la cuestión clave: las perturbaciones seguirán lastrando la actividad empresarial, los ingresos y el empleo. Un total sin precedentes de 41 revisiones a la baja sectoriales y 19 de revisiones de países subraya el impacto global de un conflicto cuyas consecuencias sobre los flujos comerciales y la rentabilidad empresarial seguirán pesando considerablemente en los próximos meses", declara Jean-Christophe Caffet, economista jefe de Coface .

A pesar de este contexto, España continúa  consolidándose entre las economías más resilientes de Europa y del mundo, con una previsión de crecimiento del 2,3% para 2026 y del 1,9% para 2027, según el nuevo ‘Coface Risk Review’.Si bien las estimaciones se han ajustado en dos décimas desde el inicio de año, España sigue muy por encima del crecimiento previsto en 2026 para las economías avanzadas (1,4%), la Unión Europea (1%), la zona euro (0,7%), EEUU (1,9%) y nuestros pares europeos, como Alemania (0,4 %), Reino Unido(0,7 %), Francia (0,6%) o Italia (0,5%).

 El 34% de las empresas de Alemania espera un aumento de las insolvencias

Por su parte, Crédito y Caución acaba de publicar el Barómetro de Prácticas de Pago para Alemania, en el que han participado más de 200 empresas de sectores como la industria, la construcción o los servicios. El estudio refleja la preocupación de las compañías por el retraso en el cobro de las facturas, lo que está provocando un descenso en el volumen de las operaciones que se realizan a crédito, muy por debajo de la media de Europa Occidental. En Alemania el 35% de las ventas B2B se realizan a crédito, frente al 52% regional.

El 87% de las empresas alemanas asegura sufrir retrasos en los pagos, frente al 77% a nivel regional, y la morosidad se sitúa cerca del 5% del total de las facturas B2B. En este contexto, las compañías se muestran pesimistas con respecto a la evolución de las insolvencias para los próximos meses. El 38% prevé que aumentarán y el 52% cree que se mantendrán en un nivel elevado.

Los problemas de liquidez de los clientes son la principal causa de los retrasos en los pagos (50%). En cuanto a sus efectos, destacan la reducción del margen de liquidez (43%) y las dificultades para planificar el flujo de caja (29%).

La imprevisibilidad del comercio mundial afecta con mayor gravedad a las empresas alemanas debido a su exposición a los mercados internacionales y a la complejidad de sus cadenas de suministro. Además, las compañías muestran preocupación por la situación económica del país, a lo que se suman el aumento de los costes energéticos y la incertidumbre relacionada con el conflicto en Oriente Medio, que amenazan las ya frágiles perspectivas de crecimiento de Alemania, especialmente si los precios de la energía se mantienen elevados durante más tiempo.

En conjunto, estos factores intensifican las tensiones de liquidez y reducen la capacidad de las empresas para absorber nuevas perturbaciones. Una de cada cuatro compañías alemanas encuestadas afirma utilizar un seguro de crédito. Cuando aumentan los retrasos en los pagos, crece la incertidumbre económica y los proveedores absorben la mayor parte del riesgo, por lo que el seguro de crédito contribuye a que este modelo sea más resistente.

UBS: el endurecimiento monetario del BCE será moderado

El Banco Central Europeo permanece alerta ante el riesgo de que el shock energético provocado por la guerra de Irán pueda trasladarse aún a los precios de consumo, a pesar de los avances hacia un acuerdo diplomático y de un retorno de los precios del petróleo a niveles cercanos a los previos al conflicto. En su intervención en el Foro de Sintra, el economista jefe del BCE, Philip Lane, afirmó que los responsables de política monetaria necesitan evaluar cómo "cuatro meses de subidas en los costes energéticos se filtran en la inflación de los alimentos y en la de los servicios". El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, señaló que la inflación se mantendrá "significativamente por encima" del objetivo del BCE y que el shock de precios energéticos que comenzó con el conflicto en Oriente Medio "todavía sigue presente en el sistema".

Sin embargo, a pesar de estas declaraciones, también hay indicios de que cualquier nuevo endurecimiento por parte del BCE será probablemente moderado. Los últimos datos de inflación nacionales respaldan una respuesta más comedida por parte del BCE. El retroceso de los precios energéticos ha reducido la presión para un ciclo prolongado de subidas de tipos. Las señales de política monetaria y los precios de mercado apuntan más al gradualismo que a la urgencia.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos manteniendo una postura constructiva sobre la renta fija de calidad y preferimos asegurar rendimientos atractivos en bonos de calidad de duración corta a media. Aunque mantenemos una postura Neutral respecto a la renta variable de la Eurozona en general, seguimos viendo oportunidades en áreas concretas que se benefician de tendencias globales seculares, entre ellas industriales y consumo discrecional".

"Los inversores deben comprender los costes de oportunidad que implica asignar capital a materias primas y estar dispuestos a tolerar, en determinados momentos, periodos prolongados de rentabilidad inferior. Mantener la disciplina de rebalanceo puede resultar difícil debido a sesgos de comportamiento y a consideraciones fiscales. Además, la exposición ya existente a activos diversificadores y sensibles a la inflación puede reducir el beneficio marginal de las materias primas", apuntan Ian Spencer, estratega, y Jason Draho, responsable de Asignación de Activos para América de UBS Global Wealth Management.

La Bolsa 'pasa' de la geopolítica 

La primera mitad del año ha estado marcada por el inicio del conflicto en Irán tras los ataques de Israel y de EEUU y el siempre temido cierre del estrecho de Ormuz. A pesar de la elevada disrupción en el mercado petrolero, las economías globales han demostrado resiliencia, apoyadas principalmente por la reducción de las importaciones de China en torno a un 40% y por el incremento de la producción en EEUU, que se ha consolidado como el mayor productor mundial de crudo, alcanzando en algunos momentos los 14 millones de barriles diarios.

En este contexto, Trump ha desempeñado un papel ambivalente, terminando en una posición menos favorable que la inicial: Irán continúa reclamando el control del tránsito por el estrecho y persisten las tensiones inflacionistas, lo que dificulta su objetivo de promover un entorno de tipos de interés más bajos. Con el reciente Memorando de Entendimiento, la situación entra en una fase de impasse en la que ambas partes negocian, lo que previsiblemente podría derivar en una victoria pírrica para Trump de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

Con estos elementos, vuelve a confirmarse que los conflictos geopolíticos no actúan necesariamente como catalizadores de caídas bursátiles. Gracias a unos resultados empresariales extraordinarios –especialmente en el sector tecnológico–, los mercados han superado rápidamente las dudas iniciales, registrando avances del 10,4% en la renta variable global durante el semestre. En el ámbito de los mercados emergentes, destacan especialmente Corea del Sur (+134%) y Taiwán (+64%), compensando el comportamiento más débil de las grandes economías como China (-15%) e India (-5,6%).

En renta fija, las presiones inflacionistas penalizaron inicialmente los activos de mayor duración; sin embargo, a medida que los precios de la energía comenzaron a normalizarse, la parte larga de las curvas recuperó estabilidad a ambos lados del Atlántico.

De cara al entorno monetario, sigue pesando el giro de los bancos centrales, con un BCE que ha continuado subiendo tipos y una Reserva Federal que mantiene un tono restrictivo. "No obstante, consideramos que este sesgo más agresivo tendrá un recorrido limitado en un escenario de progresiva normalización del tráfico en Ormuz. Por ello, seguimos identificando mayor valor en los tramos cortos de la curva", señalan en Banca March

La moderación en el discurso de los bancos centrales debería favorecer al oro, que ha registrado una primera mitad de año negativa (‑8%), y contribuir a una cierta debilidad del dólar, para el que los analistas de Banca March ven en un rango estimado de 1,16–1,21 EUR/USD.

"De cara a la segunda mitad del año, mantenemos una visión constructiva sobre la renta variable, apoyada en la fortaleza de los beneficios empresariales, y recomendamos aprovechar posibles correcciones vinculadas a temores sobre subidas de tipos. Nuestros sesgos sectoriales se mantienen inalterados –pequeñas compañías estadounidenses, tecnología, infraestructuras, defensa y salud–. A nivel geográfico, favorecemos mercados emergentes y EEUU, así como Alemania dentro de Europa. En definitiva, iniciamos la segunda mitad del año con una menor relevancia de las tensiones entre EEUU e Irán, mientras ganan protagonismo la evolución de la inversión en inteligencia artificial y las decisiones de los bancos centrales", añaden.

Debut de Warsh en el Foro Sintra

En su debut en el Foro de Sintra, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, se compromete "a darle estabilidad de precios a EEUU”, y a mantener "independiente” a la Fed. Reitera su intención de reducir al máximo las proyecciones de futuro para centrarse en los escenarios posibles frente a las previsiones de subida o bajada de tipos de interés; de reducir el balance de la Fed, y de hacer comparecencias más breves y comunicados más escuetos tras las reuniones del FOMC.

Mientras, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, cree que “los riesgos, tanto al alza para la inflación como a la baja para el crecimiento, están probablemente más equilibrados en términos generales que hace unas semanas", lo que permite restar probabilidad a más alzas de tipos. Insiste en que la subida de tipos en la última reunión del BCE "fue una decisión deliberadamente sólida. Y nada de lo observado desde entonces ha puesto en duda esta valoración”.

Más aranceles

El 1 de julio entran en vigor las medidas “encubiertas” de la Unión Europea contra el creciente flujo de importaciones procedentes de China: una tasa de 3€ por cada artículo adquirido online con un valor inferior a 150€ y una cuota arancelaria del 50% sobre el acero. Aunque ninguna de estas iniciativas menciona explícitamente a China y su aplicación se extiende a todos los socios comerciales de la UE, su impacto recaerá principalmente sobre el gigante asiático. En 2025, la Unión Europea importó cerca de 5.900 millones€ en productos low-cost, de los cuales un 90% procedía de China. 

En el caso del acero los cinco principales proveedores extracomunitarios son: Turquía, India, Corea del Sur, Vietnam y China. No obstante, la Comisión Europea contempla condiciones más favorables para aquellos países con los que mantiene acuerdos comerciales, una circunstancia que no incluye a China ni a Vietnam.

Respecto a la tasa aplicada al comercio electrónico, conviene destacar que el gravamen de 3€ se abonará por artículo y no por paquete. Así, un pedido de dos productos con un valor individual inferior a 150€ soportará un coste adicional total de 6€. Con esta medida, Bruselas persigue varios objetivos: proteger al comercio tradicional frente a la creciente competencia de las plataformas de bajo coste, obtener recursos para reforzar unos servicios aduaneros cada vez más saturados y mejorar los controles sobre este tipo de mercancías para garantizar el cumplimiento de la normativa comunitaria.

Según la propia Comisión Europea, más del 60% de estos productos presentaban algún tipo de incumplimiento de los estándares europeos (alimentos prohibidos o falta de documentación de seguridad).

Por su parte, el nuevo mecanismo sobre el acero busca reducir la dependencia de las importaciones –con el objetivo de recortar los volúmenes importados en un -47% respecto al año anterior– y elevar la utilización de la capacidad productiva de la industria europea, actualmente del 67%, hasta el 80% que persigue la Comisión. Para ello, la UE permitirá la entrada de hasta 18,3 millones de toneladas de acero libres de aranceles. Una vez superado ese umbral, las importaciones adicionales estarán sujetas a un gravamen del 50%.

Por otra parte, la patronal alemana del automóvil celebra el visto bueno al acuerdo comercial UE-EEUU, pero avisa del impacto de los aranceles. La presidenta de VDA, Hildegard Müller, recuerda que se mantienen aranceles del 15% en turismos y componentes, del 25% en camiones y un 10% adicional en autobuses. Y que el golpe es especialmente duro para los fabricantes de vehículos comerciales, como Daimler Truck, que cargan con el arancel más alto de todos. 

El acuerdo da algo de certidumbre, pero los aranceles del 15% al 25% siguen perjudicando a Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz y, sobre todo, a Daimler Truck. Atención a los márgenes y a las perspectivas del motor europeo en el segundo semestre. 

Pero la polémica de los aranceles no cesa. Mediante un escueto comunicado de apenas 150 palabras, EEUU comunica que no renueva “en su forma actual” el gran acuerdo comercial con México y Canadá (TMEC). “Sin embargo, el Acuerdo sigue vigente a la espera de la resolución de estos temas o hasta la terminación del mismo”, precisó la Oficina Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés). Trump  quiere realizar revisiones anuales del TMEC. “EEUU continuará dialogando con México y Canadá para abordar las deficiencias del acuerdo y nuestros déficits comerciales con estos países. El Acuerdo permanece vigente hasta que se resuelvan estos asuntos o hasta su terminación". EEUU se reunirá con México la semana del 20 de julio para "una tercera ronda de negociaciones bilaterales relacionadas con la revisión conjunta del TMEC”.

26Jun

Un análisis de Banca March estima que las exportaciones podrían recuperar en torno al 70% de los niveles previos al conflicto en el corto plazo (un mes), acercándose al 95% hacia finales de año.

Miguel Ángel Valero

Cuando el tráfico comenzaba a dar señales de normalización, el ataque (de origen no identificado) sobre una embarcación en el estrecho de Ormuz reactivó las tensiones, evidenciando la fragilidad del entorno. Pese a este episodio, el flujo marítimo se ha mantenido operativo en ambas direcciones, especialmente a lo largo de la costa de Omán, lo que refuerza la idea de que la prioridad sigue siendo garantizar la continuidad del suministro energético global por encima de disrupciones puntuales.

En paralelo, las negociaciones avanzan, aunque condicionadas por una elevada incertidumbre y complejidad política. Si bien resulta poco probable alcanzar un acuerdo de paz definitivo en el corto plazo, es previsible que las actuales moratorias se prolonguen y se utilicen como herramienta de estabilidad, lo que permitiría a la Administración Trump recuperar cierto apoyo de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

Con todo, la normalización del flujo energético será progresiva y no exenta de fricciones. La reapertura total del estrecho no se producirá de forma inmediata. Un análisis de Banca March estima que las exportaciones podrían recuperar en torno al 70% de los niveles previos al conflicto en el corto plazo (un mes), acercándose al 95% hacia finales de año.

En los mercados, la sesión se saldó con un tono contenido. El crudo registró repuntes puntuales apoyados en un aumento de la prima de riesgo geopolítico, aunque mantiene una dinámica semanal claramente bajista al situarse actualmente en 73,5 $/barril, apenas 1$ por encima de los niveles previos al conflicto. Por su parte, la renta fija mostró estabilidad tras un dato de inflación en EEUU inferior a lo previsto, lo que ha contribuido a moderar las expectativas de endurecimiento monetario.

Se reanudan las presiones vendedoras sobre el crudo, incluso tras el ataque de ayer. El Brent subió un 2%, pero a falta de confirmación sobre la autoría del incidente y con el flujo marítimo retomando gradualmente la normalidad, las ventas vuelven a imponerse, situando el precio en torno a los 74 $/barril, lo que implica una caída del 8% en el acumulado semanal.

UBS

"Estamos reduciendo nuestras previsiones para el precio del petróleo Brent a 85$/barril a finales de septiembre y diciembre, y a 804/barril a finales de marzo y junio de 2027", explica Giovanni Staunovo, Strategist en UBS Global Wealth Management.

Por otra parte, Europa occidental está en el centro de una ola de calor que ha interrumpido el suministro eléctrico, obligado al cierre de escuelas y afectado al transporte y a monumentos culturales. Este episodio podría dar un nuevo impulso político a la descarbonización, la adaptación climática, la electrificación y la inversión en eficiencia energética.

Las matriculaciones de vehículos eléctricos en Europa aumentaron un 34% interanual en abril en 16 mercados que representan más del 80% de las ventas de automóviles en la UE y la AELC, tras un incremento del 51% en marzo. La estrategia de descarbonización y la política energética europeas se encuentran entre las más ambiciosas del mundo, con la UE decidida a convertirse en el primer continente climáticamente neutro para 2050.

"Todo ello refuerza nuestra visión de que la descarbonización sigue siendo una oportunidad de inversión. Sin embargo, aunque mantenemos una postura Neutral sobre la renta variable de la eurozona en su conjunto, consideramos que la descarbonización es solo una de las varias tendencias estructurales a las que los inversores deberían prestar atención", precisan en UBS.

La defensa y la infraestructura se están convirtiendo en fuentes cada vez más importantes de crecimiento estructural. El envejecimiento de la población europea está ampliando el mercado para diversos sectores, entre ellos el sanitario. La transformación de Europa depende de su capacidad para asegurar una financiación adecuada, lo que brindará oportunidades a determinadas empresas del sector de servicios financieros.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Europa está entrando en una fase de renovación, impulsada por empresas de primer nivel mundial, una aceleración de los beneficios empresariales y una poderosa combinación de apoyos fiscales, monetarios y de política estructural. Identificamos las oportunidades de inversión más atractivas en compañías europeas bien posicionadas para beneficiarse tanto de tendencias globales, como la inteligencia artificial, la energía y los recursos, y la longevidad, como de las ambiciosas reformas estructurales de la región".
"Los mercados han repuntado este año, pero el potencial de volatilidad sigue presente, ya que la geopolítica, la energía y los cambios de política son capaces de provocar movimientos bruscos en los mercados. Si bien creemos que el repunte continuará, consideramos prudente asegurarse de que los inversores cuenten con liquidez suficiente mientras permanecen invertidos en el mercado", avisa Sagar Khandelwal, Strategist.

"No te posiciones contra la fortaleza del USD (todavía). Si bien somos conscientes de nuestra visión a largo plazo sobre el USD, creemos que es demasiado pronto para posicionarse ante una reversión sostenida del dólar. Desde una perspectiva de volatilidad, preferimos evitar vender al alza el USD y, en cambio, buscar oportunidades en los cruces", apunta Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.


18Jun

La creación de cinco grupos de trabajo proporcionan un claro escudo frente a las llamadas a subidas de tipos más rápidas, ya que Warsh puede señalar la necesidad de completar esas tareas antes de actuar.

Miguel Ángel Valero

Para los analistas de Banca March, Kevin Warsh sorprendía a todos (y sobre todo a Trump) en su estreno público al frente de la Fed, al adoptar un tono más hawkish del que se podría esperar del candidato designado por Trump. Optó por un mensaje más conciso de lo habitual –el comunicado del FOMC se redujo de 341 a 130 palabras–. Con el foco puesto en la convergencia de la inflación hacia el 2%, se mostró cómodo con la fortaleza actual del mercado laboral. 

La decisión de política monetaria no deparó sorpresas –el precio del dinero se mantuvo sin cambios en el rango 3,50% - 3,75% por unanimidad–, pero sí el nuevo dot-plot (gráfico de puntos), donde nueve miembros se mostraron a favor de al menos una subida de tipos para 2026. Warsh, en línea con su intención de reducir la señalización anticipada de la trayectoria de los tipos de interés (forward guidance), optó por no mostrar sus cartas y no participó en el dot-plot. A su vez, las previsiones de crecimiento se revisaron levemente a la baja, mientras que las de inflación se ajustaron al alza; no obstante, la reciente caída del crudo pone en duda estas nuevas estimaciones y la continuidad en el tono restrictivo.

De cara a los próximos meses, el nuevo presidente apunta a cambios estructurales en el funcionamiento de la entidad y ha anunciado la creación de cinco grupos de trabajo enfocados en: 

  • comunicación; 
  • balance y marco operativo; 
  • fuentes de datos alternativas; 
  • productividad, empleo e inteligencia artificial;
  •  y (marco de inflación. 

Pero los resultados no se esperan hasta finales de año, por lo que, de momento, predomina el carácter declarativo de la iniciativa.

En este entorno, los inversores redujeron exposición a renta variable, renta fija y oro, aumentando posiciones en el dólar. Asimismo, reajustaron al alza las expectativas de tipos para este año en Estados Unidos, llegando a descontar entre una y dos subidas de cara a diciembre.

Ebury: la nueva Fed dificultará anticipar movimientos del dólar

Ebury advierte de que la menor orientación de la Fed dificultará anticipar los movimientos del dóla. La fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas subraya en su análisis sobre la primera reunión de la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh que ésta ha dejado, como principal mensaje, que la Fed quiere recuperar flexibilidad y reducir las señales anticipadas al mercado. Para Ebury, esta menor disposición a orientar explícitamente sobre los próximos movimientos de los tipos de interés podría dificultar la predicción de la evolución del dólar en los próximos meses. 

Aunque el tono del FOMC fue más agresivo de lo esperado y elevó las expectativas de futuras subidas de tipos, Warsh evitó comprometerse con una senda concreta de política monetaria. Según Ebury, esta estrategia aumenta la dependencia de cada dato macroeconómico y puede traducirse en una mayor volatilidad tanto en los mercados financieros como en las divisas. "En este nuevo escenario, anticipar la dirección del dólar será más complejo, ya que los inversores dispondrán de menos referencias explícitas sobre las intenciones futuras de la Reserva Federal", asegura Matthew Ryan, jefe de Estrategias de Mercados de Ebury.

UBS: postura de política restrictiva prolongada

La Reserva Federal mantuvo la tasa de fondos federales sin cambios en el rango de 3,50-3,75% por cuarta reunión consecutiva, reafirmando una postura cautelosa ante una inflación persistente y una economía estadounidense que sigue mostrando solidez. Si bien la decisión en sí era ampliamente esperada, las orientaciones y proyecciones actualizadas que la acompañaron apuntan a una vigilancia más estrecha frente a los riesgos inflacionarios.

La reacción del mercado reflejó este giro más restrictivo: el S&P 500 cayó un 1,2% para cerrar en 7.420 puntos, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 2 años subieron 13 puntos básicos hasta el 4,18%. El índice del dólar estadounidense avanzó un 0,9%, y el oro retrocedió un 0,8% hasta los 4.296 $/oz.

Más allá del cambio en las expectativas de tipos, los desarrollos más amplios de la reunión también arrojan luz sobre cómo la Fed está reformulando y comunicando su enfoque de política monetaria bajo el liderazgo del nuevo presidente.

La orientación a futuro pasa a un segundo plano. El diagrama de puntos fue más restrictivo, aunque su futuro como herramienta de política es incierto. Las proyecciones macroeconómicas refuerzan la postura cautelosa de la Fed.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "La combinación de un nuevo liderazgo, proyecciones más restrictivas y una amplia dispersión de opiniones implica un umbral más alto para actuar a corto plazo en cualquier dirección. Esto apunta a un período prolongado de política en pausa, con ajustes significativos más probables una vez que el proceso del grupo de trabajo haya concluido y el Comité cuente con mayor claridad sobre las perspectivas económicas. La convicción actual del mercado en torno a subidas de tipos en 2026 nos parece algo agresiva, y seguimos recomendando exposición a bonos de calidad con duración corta y media".

"Si bien el Comité mantuvo la tasa de política sin cambios en el 3,5-3,75%, la combinación de proyecciones de inflación más elevadas, una distribución restrictiva de las previsiones de tipos y la eliminación de la orientación a futuro apunta a una postura de política restrictiva prolongada", añade Andrew Dubinsky, Economista.

Fidelity: sesgo hawkish de Warsh

Max Stainton, estratega senior de Macroeconomía Global en Fidelity, destaca que la primera reunión de la Fed bajo Warsh revela un sesgo hawkish. Optó por eliminar la orientación futura que proporciona a los mercados, sustituyéndola por una caracterización basada en datos de la economía que destacó la resiliencia de la dinámica de crecimiento gracias a las ganancias de productividad y una inflación “elevada” impulsada por shocks de oferta. El Comité también realizó una declaración contundente sobre “garantizar la estabilidad de precios”, que suena hawkish dadas las desviaciones al alza del objetivo de inflación de la Fed en los últimos cinco años. No obstante, esta declaración contó con el respaldo unánime del Comité, una mejora significativa frente a las tres disensiones observadas en la reunión anterior. Sin embargo, la mayor sorpresa de carácter hawkish provino del hecho de que nueve de los 18 miembros del comité prevén la necesidad de subidas de tipos este año, con seis miembros anticipando dos o más subidas. Este cambio significativo puede explicarse en parte por un fuerte aumento en las expectativas de inflación por parte de la gran mayoría del comité, lo que indica que esperan volver a incumplir su objetivo de inflación este año. 

La primera rueda de prensa de Warsh probablemente será considerada retrospectivamente como una de las más relevantes en esta nueva era de la política de la Fed. En primer lugar, reiteró el compromiso del comité con la estabilidad, señalando que el comité fue unánime en su compromiso con ella. En segundo lugar, como se esperaba, se negó firmemente a proporcionar orientación futura, ofreciendo en su lugar una caracterización factual del Resumen de Proyecciones Económicas (SEP, por sus siglas en inglés). 

En cambio, centró la mayor parte de la intervención en sus iniciativas para la Reserva Federal. Hay cinco grupos de trabajo para ello, que abarcan el conjunto de la política monetaria y, en su opinión, se espera que concluyan en otoño/finales de año. Estos grupos de trabajo probablemente cumplan dos funciones. En primer lugar, proporcionan un claro escudo frente a las llamadas a subidas de tipos más rápidas, ya que Warsh puede señalar la necesidad de completar el trabajo de estos grupos antes de actuar. En segundo lugar, le darán a Warsh múltiples oportunidades para modificar los parámetros operativos de la Fed. El efecto de estos cambios tendrá que evaluarse con el tiempo, pero resulta especialmente destacable que parece liderar el grupo de trabajo sobre datos, lo que potencialmente le daría margen para sesgar la medición de la inflación hacia una lectura más dovish, si así lo decide. 

Dada esta extrema falta de claridad sobre la dirección a corto plazo de la Fed, creemos que las declaraciones más filosóficas de Warsh revelan un sesgo hawkish. En primer lugar, reiteró su mantra de largo plazo de que “la inflación es una elección” y afirmó repetidamente que la Fed “va a garantizar” la estabilidad de precios. También hizo poca o ninguna mención al componente del empleo del mandato de la Fed, el elemento que a menudo ha llevado a la institución a adoptar una postura más dovish en comparación con un banco central centrado exclusivamente en la inflación. En conjunto, creemos que estos elementos evidencian un tono subyacente hawkish en la reacción de Warsh, una valoración que también reflejaron los mercados, con aumentos tanto en la rentabilidad a dos años como en el dólar. 

De cara al futuro, a medida que los mercados se centran cada vez más en la posible desescalada en Oriente Medio, las perspectivas de los tipos de interés para el resto del año estarán determinadas principalmente por la evolución de la economía doméstica estadounidense. Nuestro escenario central sigue contemplando que la economía de EE UU mantenga un sólido impulso de crecimiento como resultado del incremento del capex en IA. Dada esta fuerte trayectoria de crecimiento, junto con un mercado laboral que está mostrando una reaceleración y mayor tensión, nuestra previsión de inflación de base apunta a que continúe aumentando hasta aproximadamente el 3,5% a finales de año. En este contexto reflacionario, esperamos que el conjunto del comité de la Fed siga reforzando la necesidad de subidas de tipos este año. Aunque prevemos que Warsh pueda inicialmente resistir esta presión, señalando la necesidad de que sus distintos grupos de trabajo presenten sus conclusiones, si estas presiones inflacionistas persisten tras las elecciones legislativas de mitad de mandato en EE UU, esperamos que la Fed tenga que iniciar un ciclo de subidas de tipos. 

Goldman Sachs: los próximos datos de inflación serán cruciales

Kay Haigh, director global y CIO de Renta Fija y Soluciones de Liquidez en Goldman Sachs Asset Management: “La reunión confirma que el reciente giro más restrictivo de la Reserva Federal no se debía únicamente al aumento de los precios de la energía. A pesar de la reciente caída del petróleo, la mitad de los miembros del FOMC espera subidas de tipos tan pronto como este mismo año, lo que refleja la fortaleza de los datos del mercado laboral y de la inflación. Nuestro escenario base sigue siendo que la Fed podrá evitar por poco nuevas subidas de tipos, pero el margen es estrecho y los próximos datos de inflación tendrán una importancia crucial.”

10Jun

Una hipoteca media de 150.000€ a 25 años con un diferencial de un punto puede encarecerse en torno a 57€ al mesen una revisión anual, lo que supone cerca de 700€ adicionales al año.

Miguel Ángel Valero

La reunión del Banco Central Europeo (BCE) del 11 de junio se perfila como unade las más importantes de los últimos años. Salvo sorpresa de última hora, la institución presidida por Christine Lagarde aprobará la primera subida de los tipos de interés desde 2025 —y justo cuando se cumple un año de la última vez que bajó tipos—, una decisión que el mercado lleva semanas descontando ante el repunte de la inflación provocado por la crisis energética y las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo.

“La pregunta ya no es tanto si el BCE moverá ficha, sino cómo afectará esa decisión al bolsillo de los ciudadanos”, reconocen desde el comparador HelpMyCash. El primer impacto se está viendo en el Euribor. El principal indicador de las hipotecas variables acumula tres meses consecutivos de subidas y cerró mayo en el 2,804%, su nivel más alto en 20 meses. El movimiento no es casual: el Euribor suele anticipar las decisiones del BCE y refleja las expectativas de los mercados sobre la evolución futura de los tipos de interés.

Por eso, una subida del precio del dinero el 11 de junio no debería provocar un salto brusco inmediato del indicador, ya que buena parte de esa expectativa ya está incorporada en las cotizaciones actuales. Sin embargo, el mensaje que traslade Lagarde será casi tan importante como la propia decisión. Si el BCE deja entrever que podrían llegar nuevos incrementos durante la segunda mitad del año, el Euribor podría acercarse o incluso superar la barrera del 3%. “Y con el panorama actual, es muy poco probable que ésta sea la última subida. Todo dependerá de cómo evolucione la inflación en los próximos meses", sentencia Olivia Feldman, economista y cofundadora de HelpMyCash.

Para los hipotecados a tipo variable, el escenario sigue siendo poco favorable. Con el Euribor en niveles próximos al 3%, las revisiones continúan encareciendo las cuotas mensuales. Una hipoteca media de 150.000€ a 25 años con un diferencial de un punto puede encarecerse en torno a 57€ al mesen una revisión anual, lo que supone cerca de 700€ adicionales al año.

También se complica el acceso a la financiación para quienes planean comprar vivienda. Las entidades financieras ajustan sus ofertas hipotecarias al nuevo entorno de tipos y endurecen progresivamente las condiciones, lo que se traduce en cuotas más elevadas y una mayor exigencia para demostrar capacidad de pago. "Además, quienes buscan una hipoteca se enfrentan a una situación poco habitual: precios de la vivienda muy altos y costes de financiación también muy altos", detalla la economista. Y es que, según explica Feldman, "tradicionalmente, cuando la financiación se encarece, los precios inmobiliarios tienden a moderarse. Sin embargo, estamos viviendo un momento excepcional en el que ambas variables siguen en niveles muy elevados".

La otra cara: vuelve la rentabilidad del ahorro

Pero no todo son malas noticias para los hogares. La subida de tipos tiene un efecto positivo para quienes disponen de liquidez y buscan rentabilizar sus ahorros. La expectativa de una política monetaria más restrictiva ha reactivado la competencia entre entidades para captar ahorro. La muestra más visible de esta nueva batalla se ha producido en las últimas semanas. Trade Republic elevó hasta el 3% TAE la remuneración de su cuenta para nuevos clientes. "Pasar de una remuneración del 2% al 3% supone aumentar la rentabilidad del ahorro un 50%. Es un cambio importante que los ahorradores deberían aprovechar", sostiene Feldman.

Se trata de movimientos poco habituales en el mercado español reciente. Durante mucho tiempo, las entidades apenas tuvieron incentivos para competir por el ahorro de los clientes. Ahora, en cambio, parecería que la expectativa de tipos más altos está empujando a bancos y plataformas financieras a utilizar la remuneración como herramienta comercial para ganar cuota de mercado.

"Eso sí, las cuentas remuneradas pueden ser atractivas, pero suelen tener una duración limitada. Por eso muchos ahorradores se preguntan si es mejor aprovechar depósitos al 3% antes de que cambie el escenario", reconoce la economista y cofundadora de HelpMyCash. “Si tienes suficiente liquidez, no es necesario elegir entre cuenta remunerada y depósito. Puedes combinar ambas opciones para diversificar y mantener flexibilidad", propone Feldman. "Otra estrategia útil es escalonar los depósitos: colocar una partea un año y otra a dos. Así puedes beneficiarte de futuras subidas de tipos sin renunciar a la rentabilidad actual", sugiere la experta.

Más allá de la subida de tipos, todas las miradas estarán puestas en el discurso de Christine Lagarde. Los mercados descuentan que el BCE elevará el precio del dinero para contener la inflación: la europea en mayó escaló hasta el 3,2%, todavía lejos del objetivo del 2% del BCE. "Mientras siga por encima de ese nivel, será difícil evitar el debate sobre nuevas subidas de tipos. Y si repunta hacia el 3,5% o el 4%, el BCE tendría argumentos suficientes para endurecer aún más su política monetaria", puntualiza Feldman.

Si el BCE transmite que se trata de un ajuste coyuntural ligado al repunte energético, el Euribor podría estabilizarse en los próximos meses. Si, por el contrario, confirma que habrá más subidas durante el año, las presiones sobre las hipotecas podrían prolongarse y la guerra por captar ahorro intensificarse aún más. La reunión del 11 de junio en el BCE no decidirá únicamente cuánto costará financiar una vivienda. También marcará cuánto estarán dispuestos a pagar los bancos por el dinero de sus clientes.

Creand: no tiene sentido una subida de tipos

Los expertos de Creand AM no descarta que el BCE pueda verse forzado a actuar por una cuestión de credibilidad si la inflación vuelve a repuntar, aunque considera que, si se producen subidas, serían más limitadas de lo que descuenta actualmente el mercado. El mercado se pone en guardia ante la reunión de este jueves, en la que previsiblemente subirá los tipos de interés en 25 puntos básicos (pb), hasta el 2,2%. El BCE dará un paso al frente con el precio del dinero en un movimiento que plantea dudas entre algunas gestoras. 

Desde Creand AM, el director de inversiones y negocio, Luis Buceta, se muestra crítico con la potencial decisión: "No tiene sentido una subida de los tipos de interés en el 2%, le debería preocupar más el crecimiento económico". Miguel Ángel Rico, director de inversiones de la gestora del banco andorrano en España, argumenta que este movimiento del BCE atiende al hecho de que fueron tarde con la inflación en 2022 y ahora quieren evitar este escenario: "Hay más riesgo cuando la inflación se produce por un problema de oferta".

El avance del IPC se ve presionado por la evolución de los precios del petróleo a causa de la guerra en Irán, que ha empujado este indicador al 3,2% en mayo, máximos desde septiembre de 2023. 

"No tiene sentido que suban los tipos de interés, y no debería tener sentido que sigan subiéndolos. No vemos que la inflación tenga que ser un problema que haya que parar ya", insiste el director de inversiones de Creand AM en España. 

Ebury descarta un ciclo prolongado de endurecimiento

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas,  considera prácticamente descontado que el BCE apruebe una subida de 25 pb en los tipos de interés, en respuesta al reciente repunte de la inflación provocado por el encarecimiento de la energía tras el conflicto con Irán. No obstante, la fintech cree que este movimiento tendrá un carácter principalmente preventivo, destinado a mantener ancladas las expectativas de inflación, más que a inaugurar un nuevo ciclo de alzas. Según Ebury, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, evitará comprometerse con futuras subidas y mantendrá una postura flexible ante la elevada incertidumbre económica. La atención de los mercados se centrará en las nuevas previsiones macroeconómicas de la institución y en cualquier indicio sobre la posibilidad de nuevas actuaciones después del verano.

iCapital: los futuros del Euribor descuentan dos subidas

Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital, destaca que los futuros del Euribor están descontando actualmente al menos dos subidas de tipos del BCE y se espera que la primera tenga lugar ahora Desde hace meses, el Euribor a 12 meses está siendo el primero en anticipar las subidas pues abría el presente año a 2,26% y se encuentra ahora a 2,8%, incrementando así el coste de la financiación a tipo variable. Una subida de tipos del BCE del 0,25%, la primera desde septiembre de 2023, de carácter más testimonial que problemática y buscando mantener su credibilidad en la lucha contra la inflación, no debería ser relevante para los mercados salvo que estos la interpretaran como la primera de otras muchas y más elevadas, lo que no va a ser el caso. Adaptándonos a este entorno, hay inversiones como la renta fija con cupón flotante cuya rentabilidad saldrá beneficiada de estas subidas de tipos de interés.

Banca March: el BCE busca preservar su credibilidad

Cuando la inflación en Europa comenzaba a mostrar señales de estabilización, la escalada del conflicto en Oriente Medio —y, en particular, las tensiones en el estrecho de Ormuz— ha devuelto el protagonismo al componente energético como principal motor de las presiones inflacionistas. En este contexto, el BCE se prepara para acometer su primera subida de tipos desde 2023, en un movimiento que responde, en gran medida, a la necesidad de preservar su credibilidad. Todo esto en un entorno marcado por un shock de oferta difícilmente corregible mediante un endurecimiento de las condiciones monetarias.

"Consideramos que el entorno actual difiere sustancialmente del observado en 2022, cuando los tipos oficiales se situaban en el -0,5% y la magnitud del shock energético era significativamente mayor —entonces, Rusia concentraba aproximadamente el 40% del gas y el 23% del petróleo importado por la UE, frente a una exposición actual mucho más reducida al Golfo Pérsico (3,3% y 12%, respectivamente)—", señalan en Banca March.

Será especialmente relevante la actualización del cuadro macro del BCE, tras haber revisado en marzo a la baja el crecimiento y al alza la inflación. Las nuevas proyecciones permitirán evaluar el grado de traslación del encarecimiento energético a la inflación subyacente desde la óptica del Consejo de Gobierno.

MUFG: endurecimiento de 50 pb este año

Henry Cook, economista sénior de MUFG, también pone el foco en que la subida de tipos de 25 pb se presentará como una medida preventiva de "seguro",  reversible si disminuyen los riesgos inflacionarios. Los responsables de la política monetaria quieren anticiparse a los riesgos de una segunda ronda, pero también conservar cierta flexibilidad. La credibilidad también es un factor importante: dado que las proyecciones de inflación del BCE se revisarán al alza, se busca demostrar una capacidad de respuesta que realmente funcione.

Con la subida ya descontada, el mercado se centrará en cualquier señal sobre el momento o la magnitud de un posible endurecimiento adicional. Prevemos que el BCE dejará abierta la posibilidad de nuevas medidas, pero desea conservar una amplia flexibilidad ante la elevada incertidumbre.

"Nuestro escenario base sigue siendo un endurecimiento total de 50 pb este año, es decir, un ajuste gradual en lugar de un ciclo de endurecimiento completo. Es probable que los riesgos de una segunda ronda se mantengan controlados en un contexto de crecimiento moderado, y nuestra opinión también se basa en la suposición de que el estrecho de Ormuz se reabrirá durante el verano. En cuanto al momento oportuno, creemos que julio sigue siendo una fecha posible para la próxima subida de tipos. Ahora que aparentemente se ha alcanzado el umbral para la acción, podríamos ver un cambio en el discurso. Los mismos argumentos a favor de una subida mañana bien podrían prevalecer en julio: ¿por qué esperar?", explica.

18May

Los mercados consideran cada vez más que el actual impulso inversor en torno a la inteligencia artificial se prolongará durante un periodo más largo, ya que los cinco grandes hiperescaladores han revisado nuevamente al alza sus estimaciones de gasto en capital.

Miguel Ángel Valero

Las perspectivas para el sector tecnológico estadounidense siguen siendo, en términos generales, positivas, con algunas áreas mostrando un impulso especialmente sólido. Los analistas han revisado significativamente al alza sus estimaciones de gasto en capital (capex) de los “Big 5” hyperscalers —Alphabet (Google), Amazon, Microsoft, Meta y Oracle— durante los últimos doce meses. La magnitud de estas revisiones ha sido más pronunciada que la observada en las previsiones de ingresos o beneficios. Esto resulta especialmente evidente al analizar horizontes más largos: mientras que los ajustes para 2026 ya son relevantes, los de 2027 son aún más significativos. En conjunto, esto sugiere que los mercados consideran cada vez más que el actual impulso inversor se prolongará durante un periodo más largo.

Mirar atrás ayuda a contextualizar los desarrollos recientes. Al igual que ocurrió en el verano y otoño de 2025, los mercados están reaccionando actualmente de forma intensa ante novedades y, en algunos casos, desarrollos inesperados, especialmente el renovado aumento de los planes de inversión anunciados por las grandes compañías tecnológicas. Las reiteradas revisiones al alza indican que los planes reales de gasto han superado con frecuencia las expectativas iniciales. Actualmente, se espera que las inversiones aumenten alrededor de un 70% en 2026. Como destaca Tobias Rommel, gestor de renta variable global de DWS, el gasto en infraestructura de inteligencia artificial se aproxima este año a los 800.000 millones$.

Uno de los principales motores de esta evolución es la continua expansión de la infraestructura de IA. Una gran parte de las inversiones parece dirigirse a capacidad computacional —incluyendo servidores, unidades de procesamiento gráfico (GPU) y almacenamiento—, mientras que el resto se destina a edificios, suministro energético y sistemas de refrigeración. Al mismo tiempo, los elevados volúmenes de pedidos pendientes entre los proveedores cloud apuntan a una demanda estructuralmente robusta. En este contexto, las compañías podrían seguir enfrentándose a presión para aumentar sus niveles de inversión con el fin de mantener su competitividad.

Esta dinámica inversora empieza a reflejarse en la evolución de los beneficios de aquellas compañías que suministran componentes de la infraestructura de IA. En particular, los segmentos de semiconductores y memoria están mostrando un fuerte crecimiento. Tobias Rommel señala: “Esperamos un crecimiento de beneficios de alrededor del 60% para las acciones tecnológicas este año”. Al mismo tiempo, las valoraciones en muchos segmentos vinculados a la IA se han normalizado respecto a los máximos anteriores. Como resultado, el foco se está desplazando gradualmente desde expectativas puramente futuras hacia la capacidad real de generación de beneficios.

Además, está emergiendo una mayor dispersión entre compañías. Aquellas más directamente expuestas a las tendencias de inversión relacionadas con la IA están, en general, superando el comportamiento del resto. Esto podría generar oportunidades adicionales con el tiempo, especialmente para las empresas que logren integrar con éxito la IA en sus modelos de negocio.

Para los inversores, esto dibuja un panorama más diferenciado. Aunque el mercado refleja claramente una fuerte confianza en el potencial a largo plazo del sector, la cuestión clave sigue siendo la velocidad a la que las inversiones se traducen en beneficios. Las primeras señales de monetización comienzan a hacerse visibles, respaldadas por el aumento de los ingresos relacionados con IA y por un fuerte incremento de los pedidos pendientes en servicios cloud, lo que apunta a un fortalecimiento del vínculo entre inversión y comercialización.

Banca March: fuerte caída de los precios de los bonos soberanos

Las negociaciones con Irán no avanzan, Ormuz sigue cerrado e iniciamos la semana con el precio del crudo nuevamente por encima de los 110$ el barril. La fragilidad del alto el fuego en Oriente Medio, evidenciada por ataques con drones registrados en los Emiratos Árabes Unidos y un nuevo cambio en la retórica del presidente Trump, que insta a que Irán se “mueva rápido”, vuelven a tensionar el tablero geopolítico. A ello, se unen las advertencias de la semana pasada de la Agencia Internacional de la Energía sobre los riesgos a un desabastecimiento de crudo si el estrecho de Ormuz continúa bloqueado.

En Irán las evidencias apuntan a que la capacidad de almacenamiento está alcanzando sus límites. Las imágenes satelitales reflejan que el almacenamiento visible se encuentra prácticamente lleno y, la Isla de Jark, principal centro logístico de exportación de petróleo para el país persa no ha registrado salidas de buques en seis días. Por su parte, Reino Unido y Francia anunciaron su compromiso para salvaguardar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, condicionado a la consecución de un alto al fuego “estable”. 

Con este telón de fondo, se endurecen las condiciones financieras. La preocupación por la inflación y los niveles de deuda pública han provocado una fuerte caída en los precios de los bonos soberanos a nivel mundial y el promedio de los tipos de interés a 10 años de los países del G-7 alcanzan su tasa más alta de las últimas dos décadas. Escalan con mayor celeridad las rentabilidades exigidas a la deuda de largo plazo, llevando a que la tasa a 30 años del bono estadounidense se acerque al 5,15% (máximos desde 2007), los de Alemania al 3,69% (máximo desde 2011) y de manera similar, los bonos japoneses han saltado a niveles no vistos desde 1996. 

Un impacto que se está viendo reflejado también en las expectativas de política monetaria y que han llevado a que el mercado, en apenas dos meses, ha pasado de descontar dos bajadas de tipos por parte de la Fed a considerar ahora una subida de tipos antes del final del año. Este agresivo giro pone mayor presión para lograr desbloquear el paso de buques por Ormuz, dado que el tensionamiento de las condiciones financieras va claramente en contra de los intereses del presidente Trump, que siempre ha defendido la necesidad de rebajar los costes de financiación a los hogares estadounidenses. 

Los datos macro de EEUU muestran una tendencia al alza en los precios y resiliencia del crecimiento, tanto por el lado de la oferta (producción industrial) como de la demanda (ventas minoristas). En primer lugar, el IPC de abril registró un fuerte repunte impulsado por el encarecimiento de la energía. El índice general aumentó un 3,8% interanual (frente al +2,4% de febrero, previo al conflicto con Irán). Esta aceleración se debió principalmente al componente energético, que creció un +8% interanual, con especial incidencia de la gasolina (+28%). En términos de contribución, la energía pasó de tener un impacto prácticamente nulo a aportar 0,8 puntos en marzo y 1,1 puntos en abril. Por su parte, el avance del índice subyacente (+2,8% frente al +2,5% de febrero) respondió en gran medida a un factor técnico puntual en la medición de los alquileres. Además, se observan presiones al alza en los precios de servicios discrecionales, como las tarifas aéreas y los servicios recreativos.

En cuanto a las ventas minoristas, encadenan su tercer mes al alza en términos nominales (+0,5% mensual), reflejando cierta resiliencia del consumo. No obstante, este comportamiento se ve explicado por el aumento de precios en gasolina y alimentos, apoyados por factores como las devoluciones fiscales y el efecto riqueza derivado del buen comportamiento bursátil. 

Por su parte, la producción industrial creció un +0,7%, impulsada principalmente por el repunte en los bienes duraderos –especialmente la producción de vehículos–, junto con el incremento en metales, minerales, maquinaria agrícola y electrónica, lo que apunta a que continúa la mejora de la actividad manufacturera.

Aunque la caída de los precios de los bonos contagia a las Bolsas, la renta variable sigue soportada por una favorable temporada de publicación de resultados empresariales. El miércoles 20 de mayo se conocerán las cifras trimestrales de Nvidia, la principal protagonista del actual auge de la inversión en IA. Las expectativas de la compañía apuntan a un crecimiento de los ingresos de nada menos que del 78% hasta superar los 78.000 millones$, lo que debería permitir alcanzar un beneficio por acción de 1,77$. La vigilancia del mercado estará también centrada en la evolución de los márgenes donde se espera confirmar que la transición desde la arquitectura de sus chips de Blackwell a Vera Rubin no esté suponiendo una compresión de los márgenes de la empresa, así como el impacto del incremento en los costes de fabricación. Los comentarios de Jensen Huang (CEO) sobre la inversión en capital (capex) de los hiperescaladores será otro de los puntos de atención principal: el gasto en IA de Amazon, Microsoft, Meta, Alphabet y Oracle (713.000 millones para este año) sigue siendo el motor fundamental de la tesis de crecimiento de Nvidia para la segunda mitad de 2026. 

Una vez más, los resultados de la mayor empresa por capitalización del S&P 500 serán una prueba de fuego para la demanda de chips y la inversión en la construcción de infraestructura relacionada con la IA. Unas cifras que llegan tras el fuerte avance de las Bolsas, donde las acciones de Nvidia se han anotado un +36% desde mínimos de marzo, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia (el conocido como SOX) se anota una subida de más del 60% en el mismo periodo. Además, en esta ocasión la publicación de estas cifras coincidirá con la realización de la principal conferencia de desarrolladores de Google, un evento que ofrece las últimas novedades de la empresa en inteligencia artificial y herramientas de programación.

Más allá de la tecnología, saldrán a escena empresas minoristas estadounidenses que permitirán medir la verdadera temperatura del consumo: destacarán el jueves 21 de mayo los resultados de Walmart, que ofrecerá detalles sobre cómo están afrontando los consumidores los altos precios de la energía. Home Depot y Target ya han recortado sus perspectivas de beneficios debido a la débil demanda de mejoras para el hogar y una menor afluencia en las tiendas, y los resultados que publicarán esta semana mostrarán si la tendencia continúa o comienza a estabilizarse.

Por el lado macro, está la reunión de los ministros de finanzas del G7, en un momento en el cual el tensionamiento de los tipos de interés y la crisis energética por el conflicto con Irán centrarán los debates, y que sigue el martes 19 de mayo. Por otro lado, la Fed publicará las actas de su última reunión (realizada en abril), una referencia que pierde algo de relevancia dado el reciente cambio de presidente (Warsh está al frente desde el 15 de mayo). Entre el 21 y 22 de mayo se conocerán los indicadores de confianza de los empresarios y de los consumidores a ambos lados del Atlántico.

UBS: IA, pero también longevidad

Los sólidos resultados empresariales y la sostenida demanda de inteligencia artificial han respaldado el rally tecnológico durante las últimas siete semana, con el Nasdaq subiendo más de un 26 % desde finales de marzo. "Mantenemos nuestra convicción en el crecimiento a largo plazo de las oportunidades vinculadas a la inteligencia artificial, pero también esperamos que la tendencia estructural de la longevidad genere oportunidades de varios billones$ durante la próxima década. Desde un punto de vista fundamental, los recientes resultados empresariales y los próximos catalizadores sugieren que la temática de la longevidad cuenta con el respaldo tanto de una fuerte demanda como de un ecosistema de innovación cada vez más sólido en distintas regiones. Los próximos resultados de ensayos clínicos deberían impulsar las perspectivas de crecimiento a largo plazo. La oportunidad de ingresos a largo plazo en el mercado de la obesidad resulta atractiva. La creciente capacidad de innovación en China ofrece nuevas oportunidades", apuntan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos viendo oportunidades atractivas en el sector sanitario a nivel global, no solo porque ofrece características defensivas en medio de la actual incertidumbre geopolítica, sino también por el crecimiento a largo plazo asociado a la tendencia estructural de la longevidad”. Y añade: “Los inversores pueden considerar complementar sus posiciones actuales en inteligencia artificial con una exposición selectiva al sector sanitario, invirtiendo directamente en nuestra selección en evolución de compañías vinculadas a la longevidad o mediante enfoques diversificados y modulares que combinen líderes del sector salud con empresas ajenas al ámbito sanitario, a medida que madura la cadena de valor”.

“Los tipos de interés más altos no descarrilan los mercados alcistas cuando el crecimiento económico se mantiene sólido. Aunque puede haber correcciones bursátiles de corta duración mientras el mercado se ajusta a un entorno de tipos más elevados antes de retomar su tendencia alcista”, aporta Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para las Américas y responsable global de renta variable.

Natixis: EEUU y China siguen sin resolver los conflictos de fondo

Tras la visita de Donald Trump a China, Alicia García Herrero, economista jefe para Asia Pacífico en Natixis CIB, subraya en un análisis que la cumbre en Pekín mostró públicamente un clima de cooperación económica y nuevos acuerdos comerciales, pero el verdadero objetivo fue reducir temporalmente las tensiones estratégicas entre EEUU y China. Detrás de los anuncios sobre inversiones y comercio, ambos países negociaron límites en la guerra tecnológica ligada a la inteligencia artificial y los semiconductores. 

EEUU mantiene el control sobre los chips avanzados y China domina minerales críticos y tierras raras, “por lo que ambos poseen herramientas capaces de dañar seriamente al otro”. La reunión sirvió para frenar momentáneamente esta escalada, aunque sin resolver los conflictos de fondo. “Washington exige que China deje de apoyar militarmente a Irán, mientras Pekín insiste en que EEUU reduzca su apoyo armamentístico a Taiwán. Ninguna de las dos partes cedió realmente en estos temas.” En conclusión, la cumbre no representa una reconciliación duradera, sino una tregua táctica para evitar una confrontación económica y tecnológica más peligrosa mientras continúa la competencia estratégica entre ambas potencias.

En el encuentro predominó el marketing político sobre la materialización de avances sustanciales. Se pactó que China adquiera al menos 17.000 millones$ anuales en productos agrícolas hasta 2028. También acordaron reducir aranceles sobre algunos productos –aún sin especificar– y la compra por parte de China de aviones estadounidenses Boeing (200 según declaraciones de Trump). En cuanto a cuestiones de mayor calado, los comunicados incluyeron referencias generales, pero sin detalles ni planes de acción concretos sobre la escasez de suministro de tierras raras y otros minerales críticos (China no se pronunció), sobre que Irán no puede tener un arma nuclear, y sobre la reapertura del estrecho de Ormuz (donde acordaron que ningún país u organización debe poder cobrar peajes).

Ebury: la caída del mercado de bonos empuja a los inversores hacia al dólar

Las noticias económicas estuvieron marcadas por la fuerte caída registrada en los mercados de bonos de todo el mundo. Se han acumulado varios factores que han generado inquietud entre los tenedores de bonos: la perspectiva de que los precios de la energía se mantengan elevados durante más tiempo, los indicios de efectos inflacionarios de segunda ronda y la inestabilidad política en países como el Reino Unido. Aunque resulta difícil de cuantificar, todos los inversores son conscientes de la falta de progreso en la reducción de los déficits públicos y de la perspectiva de una emisión continua de deuda pública. Estas tendencias se ven agravadas por las dinámicas demográficas en todo el mundo. Las Bolsas han mostrado cierta resiliencia a la fuerte subida de los rendimientos de bonos, "aunque no podemos decir lo mismo sobre el mercado de divisas", apuntan en Ebury. Todas las principales monedas perdieron terreno frente al dólar, con un comportamiento especialmente débil de la libra esterlina y el real brasileño por la agitación política doméstica.

  • EUR: La fuerte venta de bonos se ha extendido ya al tramo corto de la curva estadounidense, lo que ha impedido que el diferencial de tipos entre la Eurozona y Estados Unidos se haya estrechado aún más en las últimas dos semanas. Consideramos que este movimiento ha sido uno de los principales impulsores de la reciente depreciación del euro frente al dólar. Los otros dos factores clave han sido la búsqueda natural de refugio provocada por el conflicto en Irán y el mayor impacto negativo que el encarecimiento de la energía está teniendo sobre la economía europea en comparación con la estadounidense. Esta semana seguiremos con atención los PMI preliminares de mayo para evaluar si la subida de los precios energéticos sigue lastrando la actividad empresarial en la Eurozona. Los economistas esperan un ligero repunte del índice compuesto, aunque desde niveles consistentes con una clara contracción económica. Nuestra hipótesis base es un periodo de estancamiento económico en el segundo trimestre en la eurozona, si bien no puede descartarse un escenario de crecimiento negativo.
  • USD: Un par de sorpresas alcistas en los datos de inflación de abril avivaron la oleada de ventas en el mercado de bonos americano. Tanto la inflación general como la subyacente superaron las previsiones, con las presiones de precios extendiéndose desde el sector energético al resto de la economía. Los precios de producción también superaron ampliamente las expectativas, señal de que las tensiones inflacionistas se están propagando a lo largo de la cadena de suministro. En este contexto, los rumores sobre recortes de tipos han desaparecido prácticamente por completo. El mercado descuenta ahora que el próximo movimiento de la Reserva Federal será al alza, y la principal incógnita ahora es el momento exacto en el que se producirá. Un dato especialmente preocupante es que la inflación a largo plazo descontada por el mercado ha comenzado a repuntar, lo que genera inquietud en la Fed. La semana pasada se confirmó oficialmente el nombramiento de Kevin Warsh como nuevo presidente del FOMC. La reunión de junio será la primera que presida. Creemos que le resultará complicado conseguir el apoyo de los 'halcones', por lo que la principal preocupación de los inversores será que reduzca las orientaciones prospectivas (forward guidance, en inglés) de la Fed.
  • GBP: Las caídas en los mercados de bonos de la semana pasada se iniciaron en el Reino Unido por el temor a que Keir Starmer sea sustituido por un Gobierno aún más irresponsable desde el punto de vista fiscal, tras el mal resultado del Partido Laborista en las elecciones locales. La presión se extendió rápidamente al resto de países del G10. La libra se vio afectada por ello y cedió terreno frente a todas las principales divisas. El único punto positivo es que los datos económicos británicos han resistido razonablemente bien últimamente: el PIB creció un sólido 0,6% en el primer trimestre y los PMI recientes sugieren que el impacto del conflicto de Irán ha sido, hasta ahora, moderado. La avalancha de datos de esta semana pondrá a prueba esa resiliencia. Prestaremos especial atención a los datos de confianza empresarial ante la inestabilidad política actual. Aunque la libra ya descuenta un alto grado de incertidumbre política, un giro adicional hacia la izquierda en el Gobierno probablemente desencadenaría nuevas caídas de la divisa. El alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham —que primero deberá ganarlas elecciones parciales en Makerfield—, es actualmente el favorito de las casas de apuestas para suceder a Starmer. Consideramos que Burnham representaría el peor escenario posible para los bonos soberanos británicos y la libra, dada su clara preferencia por un mayor endeudamiento público, impuestos más altos y sus declaraciones que han pretendido quitar peso al mercado de bonos.
30Apr

En los mercados va ganando adeptos la tesis de que la Reserva Federal no va a hacer ningún movimiento hasta comprobar que el shock energético no se traduce en una espiral inflacionista, por mucho que presione Trump para que se reduzcan los tipos.

Miguel Ángel Valero

"Hay semanas en las que los bancos centrales tienen margen para decidir… y hay semanas, como ésta, en las que simplemente reaccionan a un entorno que se les escapa de las manos", reflexiona en The Trader el analista Pablo Gil. La extensión del conflicto en Oriente Próximo ha vuelto a tensionar una variable que ya estaba bajo vigilancia: la inflación. No tanto por lo que ya ha pasado, sino por lo que puede pasar si la situación se alarga. Energía más cara, costes de producción al alza y, en consecuencia, una presión inflacionista que vuelve a aparecer cuando todavía no estaba completamente controlada.

"Ése es el verdadero problema. Porque los bancos centrales venían preparando el terreno para empezar a relajar su política monetaria… y ahora se encuentran con que el contexto les obliga, como mínimo, a esperar", subraya.

En el caso de EEUU, la fotografía es especialmente incómoda. Los últimos datos de empleo no muestran un colapso del mercado laboral, ni mucho menos. Pero sí dejan entrever algo que empieza a preocupar: menor dinamismo, menos creación de empleo y cierta pérdida de inercia. No es una economía que se esté frenando en seco, pero tampoco está acelerando. Y, sin embargo, el consumo sigue aguantando. La actividad económica continúa mostrando una resistencia notable. Esa combinación (enfriamiento moderado del empleo, pero crecimiento aún sólido) es precisamente la que deja a la Fed en una posición muy incómoda. Porque con ese escenario, justificar una bajada de tipos se vuelve extremadamente complicado.

Si recortan demasiado pronto, corren el riesgo de reavivar la inflación justo cuando el conflicto geopolítico puede amplificarla. Si esperan demasiado, podrían terminar frenando una economía que ya empieza a mostrar signos de fatiga. Es el típico equilibrio imposible en el que cualquier decisión tiene costes. De ahí que el escenario más probable ahora mismo sea el de inacción. No solo por parte de la Fed, sino también del resto de grandes bancos centrales. Esperar, observar y ganar tiempo.

Pero hay un elemento adicional que introduce todavía más incertidumbre en el análisis. Y no tiene que ver ni con la inflación ni con el crecimiento, sino con algo mucho más técnico… pero igual de importante: la liquidez del sistema. 

En las últimas semanas, la Fed ha vuelto a expandir ligeramente su balance. No lo hace como en los programas de estímulo masivo del pasado, sino bajo un argumento mucho más técnico: asegurar que el sistema financiero dispone de suficientes reservas y evitar tensiones en el mercado monetario. Sobre el papel, esto no es política expansiva. No es un intento de estimular la economía. Es, simplemente, una medida preventiva. Pero en la práctica, el efecto es muy parecido. Porque mientras la Fed mantiene los tipos en niveles elevados para contener la inflación, al mismo tiempo está inyectando liquidez para evitar que el sistema se tensione. Endurece por un lado… y suaviza por otro. Y eso no solo introduce una contradicción técnica, sino también un problema de comunicación: ¿está realmente restringiendo las condiciones financieras… o simplemente intentando ganar tiempo?

Porque al final, los mercados no reaccionan solo a los tipos de interés… reaccionan a la liquidez. Y la liquidez sigue siendo el combustible de los activos.

Con la Bolsa en máximos históricos, los spreads de crédito en niveles muy bajos y unas condiciones financieras que siguen siendo favorables, este tipo de movimientos pueden ser interpretados por el mercado como una señal implícita de apoyo. Como si, en el fondo, la Fed siguiera actuando como red de seguridad.

Y en un contexto donde la política monetaria empieza a mostrar esas contradicciones internas, hay otro factor que puede cambiar las reglas del juego en los próximos meses. El mandato de Jerome Powell está llegando a su fin, y todo apunta a que será sustituido por Kevin Warsh, un perfil mucho menos continuista y más crítico con la política monetaria reciente.

Y aquí es donde el análisis se vuelve especialmente interesante. Porque el problema ya no es lo que está pasando hoy, sino lo que puede pasar mañana. La economía aguanta… pero si empieza a deteriorarse, la presión para bajar tipos llegará en el peor momento posible: con una inflación todavía incierta y condicionada por factores externos como la energía. Y, además, con una nueva dirección al frente de la Fed que podría tener una visión distinta… y con una presión política que no va a desaparecer, especialmente desde figuras como Donald Trump.

La independencia de los bancos centrales siempre ha sido un pilar fundamental del sistema. Pero en un entorno como el actual (con tensiones geopolíticas, inflación incierta, liquidez en juego y presión política) esa independencia empieza a ponerse a prueba de verdad.

Lo importante no es si bajan o no los tipos ahora a corto plazo, sino entender que el margen de maniobra se está estrechando. Cuando Powell sea sustituido por Warsh ya no solo estaremos analizando datos económicos. Estaremos analizando credibilidad en la toma de decisiones, porque en un entorno donde la inflación puede volver a sorprender al alza, donde la geopolítica introduce shocks imprevisibles, donde la liquidez empieza a jugar un papel silencioso pero decisivo y donde la presión política es cada vez más visible, la credibilidad lo es todo.

"Si el mercado percibe que los bancos centrales actúan tarde, reaccionan mal o ceden a presiones externas, el problema ya no será solo la inflación… será la pérdida de confianza. Y cuando un banco central pierde credibilidad, deja de marcar el rumbo… y pasa a ir detrás de los acontecimientos", advierte Pablo Gil.

Banca March: Warsh se encuentra un Comité reacio a bajar tipos

La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios en el rango del 3,5%–3,75%, aunque la decisión puso de manifiesto un inusual grado de discrepancia interna. La votación se saldó con un 8–4, lo que supone la primera vez en más de tres décadas que cuatro miembros del Comité discrepan. Ocho gobernadores respaldaron no solo el mantenimiento de los tipos, sino también un comunicado con un sesgo abierto a recortes como posible próximo movimiento. Por su parte, tres miembros también votaron a favor de mantener los tipos, pero mostraron su desacuerdo con el lenguaje, al preferir un tono más restrictivo que no apuntara explícitamente a futuras bajadas. El cuarto voto disidente fue el de Stephen Miran, que se pronunció directamente a favor de un recorte de tipos. Este caso debe interpretarse por separado, ya que Miran –designado por Trump– ha apoyado al menos un recorte en todas las reuniones desde su incorporación en septiembre. 

En este contexto, la división interna resulta menos alarmante de lo que sugiere el resultado numérico, dado que la discrepancia no se centró tanto en la decisión sobre los tipos en sí, sino en el lenguaje del comunicado, aunque sí pone de relieve una Fed cada vez más divididaSí se produjo un cambio en la redacción: donde antes se señalaba que la inflación estaba “algo elevada”, ahora se afirma directamente que está “elevada”, eliminando el matiz y enviando un mensaje más contundente. Por lo demás, apenas hubo modificaciones: el desempleo volvió a describirse como “prácticamente sin cambios” y la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo “sólido”.

Retomando las discrepancias, este entorno complica el escenario para Kevin Warsh, el candidato de Trump a presidir la Fed, quien podría ser potencialmente más favorable a recortar los tipos, pero se encontraría con un comité menos dispuesto a respaldar una relajación inmediata de la política monetaria. En este sentido, el Comité Bancario del Senado votó a favor de elevar su nominación al pleno del Senado. Por su parte, Jerome Powell, actual presidente de la Reserva Federal, permanecerá en el cargo hasta el 15 de mayo y anunció su intención de seguir como miembro de la Junta de Gobernadores una vez que la investigación en su contra quede, según sus palabras, “verdaderamente cerrada con transparencia”.

Diaphanum: el margen de error es mínimo

Carlos de Campo, analista de Inversiones de Diaphanum, resalta que la reunión de la Fed evidenció una división interna creciente sobre cómo actuar en un entorno de mayor inflación de oferta como el actual. Aunque hubo consenso sobre mantener los tipos estables, tres miembros se mostraron contrarios a plantear recortes de tipos, lo que el mercado interpretó como un mensaje más hawkish. De hecho, la curva de tipos se aplanó y se evaporó la ya baja probabilidad que venía descontando el consenso sobre un posible movimiento a finales de 2026.  Tras varios años sin lograr anclar la inflación a su objetivo del 2%, el margen de error de la Fed es mínimo. 

No obstante, es previsible que el Comité actúe con prudencia ya que el actual choque energético, derivado del conflicto en Oriente Medio, debería ser transitorio y el elevado precio del crudo ya ejerce un efecto contractivo sobre la demanda. Por tanto, la estrategia actual es clara: ganar tiempo para evaluar si estas presiones se filtran a la inflación subyacente. Ante el inminente relevo en la presidencia de la Fed, la institución afronta el desafío crítico de salvaguardar su credibilidad y proteger el valor del dinero frente a las tentaciones políticas de corto plazo. La evidencia histórica y académica demuestra que existe una correlación negativa entre inflación e independencia a largo plazo, por lo que los próximos meses estarán marcados por un intenso debate sobre la autonomía del Comité frente a posibles interferencias del poder político.

DWS: no se reduce la incertidumbre del mercado

La reunión del FOMC de abril fue bastante histórica para Christian Scherrmann, Economista para EEUU de DWS. No solo fue la última reunión con Jerome Powell como presidente de la Fed, sino que también fue la primera vez desde octubre de 1992 en la que cuatro miembros con derecho a voto disentían. Stephen Miran votó en contra de mantener los tipos sin cambios, favoreciendo en su lugar un recorte de 25 pb. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan votaron por mantener los tipos en el rango del 3,5 %-3,75 %; sin embargo, se opusieron al lenguaje del comunicado. No respaldaron mantener un sesgo acomodaticio y, por lo tanto, preferían una postura más equilibrada sobre las perspectivas de la política monetaria.

Teniendo en cuenta los recientes comentarios del próximo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien dijo que prefiere “una buena pelea familiar” en lugar de un consenso previo del comité, este movimiento puede simbolizar una bienvenida tibia. Sugiere que alcanzar consensos es un arte que merece ser dominado, más que una señal de complacencia. Como mínimo, indica que existen diferentes opiniones, incluso matices, entre los participantes actuales del FOMC que pueden expresarse. 

En cuanto al doble mandato, el comunicado reconoció los riesgos al alza para la inflación y el bajo crecimiento del empleo. Aunque Warsh parece probable que coincida con la primera observación sobre la inflación, se mantuvo en silencio respecto a la importancia del máximo empleo. En conjunto, esto debería limitar su sesgo acomodaticio si se toma al pie de la letra.

Se hizo más historia durante la rueda de prensa. Al anunciar el fin de su presidencia, Powell dijo que permanecería en la Junta de Gobernadores. Aunque llevaba tiempo planeando retirarse, las garantías respecto a la suspensión de acciones legales contra él aparentemente no cumplieron sus estándares. Como gobernador regular, planea mantener un perfil bajo y espera que, según la tradición, Kevin Warsh sea elegido como el próximo presidente del FOMC. 

En cuanto a la inflación, Powell afirmó que los principales efectos de los precios del petróleo probablemente se verán en tres o cuatro meses, mientras que todavía esperan que los efectos de los aranceles se desvanezcan en uno o dos trimestres. Añadió que, dado que el principal riesgo al alza proviene de los precios de la energía, resulta razonable debatir un cambio hacia una postura más neutral. Este fue un claro sesgo acomodaticio, que aparentemente no fue compartido por todos los participantes. También insinuó que los miembros sin derecho a voto expresaron su deseo de eliminar el sesgo acomodaticio. Sin embargo, como presidente saliente, sus opiniones ahora tienen menos peso. Por lo tanto, un FOMC globalmente menos acomodaticio otorga a la reunión de abril un sesgo claramente neutral, si no ligeramente restrictivo.

Por ahora, sin embargo, todos los miembros con derecho a voto, excepto Miran, apoyan mantener los tipos sin cambios, y nadie ha expresado el deseo de subirlos. No obstante, esto no reduce la incertidumbre a la que se enfrentan los mercados. Pueden ocurrir muchas cosas en los dos meses previos a la próxima rueda de prensa, y es probable que para entonces la inflación sea más alta. Kevin Warsh ya apuntaba a medidas de inflación que excluyen movimientos volátiles. Esto debería situarlo en el campo neutral, de “esperar y ver”, cuando se trate de inflación impulsada por los precios de la energía. Dada su preferencia por una menor orientación futura y comunicación por parte de la Fed, confirmar dicha evaluación probablemente será más difícil.

UBS: riesgo de una pausa más prolongada

“Seguimos esperando que el ciclo de bajadas se retome a medida que tanto la inflación subyacente como la general se moderen más adelante en 2026, aunque con riesgo de una pausa más prolongada”, señala Andrew Dubinsky, Economist de UBS Global Wealth Management.

Fidelity: riesgo de no hacer nada

Max Stainton, estratega senior de macroeconomía global en Fidelity International, insiste en que la Fed mantuvo los tipos de interés sin cambios, tal y como se esperaba. En el comunicado mantuvo, sin sorpresas, la opinión de que los riesgos geopolíticos añaden una mayor capa de incertidumbre a ambos lados de su mandato. También elevó su valoración de la inflación, si bien matizó que ello se debía principalmente al aumento de los precios de la energía. Este movimiento, combinado con el hecho de que tres miembros del comité votaran en contra del comunicado por mantener una orientación futura con sesgo hacia la relajación, otorgó al tono del mensaje un cariz claramente hawkish y, en cierta medida, sin precedentes. 

En la última rueda de prensa de Powell como presidente de la Fed, quedó claro que adoptó un enfoque de orientación futura más basado en el Comité. Reiteró que la “mayoría” del comité no veía probable una subida de tipos y que el comité seguía estando, en gran medida, en modo de espera para evaluar cómo se desarrollan las perturbaciones en curso. 

De hecho, el principal elemento destacado de la rueda de prensa no provino del debate sobre las perspectivas de los tipos, que en general siguieron empañadas por la incertidumbre, sino de la revelación de Powell de que permanecerá como gobernador de la Fed una vez finalice su mandato como presidente, argumentando que las actuales acciones legales contra la Fed no tienen precedentes y, por tanto, requieren una acción igualmente sin precedentes por su parte. Aunque esto no fue una gran sorpresa, dadas las anteriores declaraciones de Powell en las que señalaba que podría seguir como gobernador para proteger la integridad institucional de la Reserva Federal, este movimiento añadirá una mayor incertidumbre a las perspectivas de los tipos de interés en el futuro. 

De cara al futuro, la trayectoria de los tipos durante el resto del año estará cada vez más condicionada por la duración del conflicto en Oriente Medio. "Nuestro escenario central sigue siendo más dovish que el implícito en los precios de mercado, ya que esperamos que el próximo presidente, Warsh, y el conjunto del comité quieran contrarrestar el impacto negativo sobre el crecimiento derivado del shock energético con al menos un recorte antes de final de año. No obstante, a medida que aumentan los riesgos de que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado durante más tiempo, existen riesgos claros de que el shock de los precios de la energía se extienda y se convierta en un shock inflacionista de mayor alcance para el conjunto de la economía. Seguimos esperando un recorte este año, pero los riesgos están claramente sesgados hacia la opción de ‘no hacer nada’ durante el resto del ejercicio", explica.

Goldman Sachs: la Fed puede mantener una política monetaria restrictiva

Kay Haigh, co-director global de Soluciones de Renta Fija y Liquidez en Goldman Sachs Asset Management, señala que "la última orientación de la Fed indica que se encuentra en una posición estable en cuanto a la dirección de su política monetaria, aunque algunos miembros abogaron por un lenguaje más equilibrado que contemplara riesgos en ambas direcciones. Si bien los riesgos al alza para la inflación han aumentado, la Fed mantiene la vista puesta en la posible debilidad del crecimiento y del mercado laboral. Este equilibrio podría llevar a que los tipos se redujeran hasta niveles neutrales más adelante en el año; no obstante, el FOMC será sensible a una nueva escalada en Irán y a la subida de los precios de la energía, y podría mantener una política restrictiva en ese escenario."

07Apr

Los inversores parecen interpretar que un eventual ataque ordenado por Trump, en ausencia de acuerdo, no implicaría una invasión terrestre y supondría “únicamente” un nuevo escalón en la intensidad de los ataques aéreos, que pasarían a incluir infraestructuras civiles.

Miguel Ángel Valero

La guerra en Oriente Medio enfría el optimismo empresarial al cuadruplicarse la preocupación por el coste energético y hacer caer las previsiones de crecimiento un 25% (15 puntos) tras el inicio de los ataques a Irán. Si antes del inicio de los ataques el 28 de febrero el 59,6% de las empresas tenía expectativas de crecimiento y apenas un 1,9% las mostraba de empeoramiento de la situación, con el inicio de la guerra el 45% espera mantener el crecimiento este año y un 6,8%, que sufrirá una disminución.

A pocas horas de que expire el nuevo ultimátum de Donald Trump, la preocupación por el coste energético se dispara desde el 6% previo a la guerra hasta el 26%. No obstante, a la espera de ver cómo evoluciona el conflicto, el informe sobre El impacto de la nueva geopolítica en el comercio global, elaborado por la consultora de negocios internacionales Gedeth Network con el apoyo de DHL Express, aún deja algunas señales de optimismo. El 84,9% de las empresas confía en mantener las ventas estables o incluso al alza en 2026, aunque se duplica el número de empresas que ahora prevé un descenso moderado (del 5,6 % al 12,3 %) o significativo de las ventas (del 0,4 % al 2,8 %).

Respecto a la previsión de creación de empleo pese a la guerra, el 20,45% espera incrementar la plantilla este año, aunque un porcentaje mayor (el 29,1%) esperaba hacerlo antes del inicio de las hostilidades. Cae ligeramente también, del 59,33% al 55,7 % las empresas que prevén mantener el empleo.

La guerra ha afectado a la percepción de las amenazas, pero tal vez no las ha trastocado tanto como cabría esperar. La principal amenaza, “la inestabilidad internacional”, y la segunda, “los aranceles y barreras comerciales”, han sido las mismas en las respuestas antes y después del principio de la guerra. Sin embargo, la “inestabilidad internacional” ha pasado del 52% de las respuestas al 72%, mientras que la preocupación por los “aranceles”, ahora que se ha cumplido un año del Liberation Day promulgado por Donald Trump el 2 de abril de 2025, ha subido del 41% al 54%. Aun así, las estrategias prioritarias se mantienen: diversificación de mercados (33,6 %) y optimización de costes (22,1 %). Las oportunidades más citadas —digitalización e IA (56,8 %), acceso a nuevos mercados (46,4 %) e innovación (38,7 %)— no han variado significativamente tras el conflicto.

El optimismo global resiste, por ahora, el impacto de la guerra. El 49% sigue esperando un crecimiento en 2026 y sólo el 5,5% anticipa una reducción. Aunque las perspectivas positivas cayeron tras el 28 de febrero, el cambio ha sido moderado y el gran pesimismo sigue siendo minoritario. El porcentaje que espera aumento de ventas cae de forma clara tras el conflicto, mientras sube la previsión de descenso; sin embargo, el 84 % mantiene expectativas de ventas estables o crecientes.

Predomina la estabilidad laboral, aunque baja la intención de contratación. El 56,6% espera mantener la plantilla y solo el 22,7 % incrementarla. Tras la guerra se observa un ligero aumento de la previsión de reducción de empleo, pero sin romper la tendencia de prudencia productiva.

La diversificación de mercados es clave con o sin guerra. Las empresas citan el acceso a más regiones prioritarias después del conflicto, reforzando la estrategia de diversificación internacional (33,6 % la eligió como la más importante) frente a la concentración en el mercado local.

Digitalización e IA se consolidan como la gran oportunidad independientemente del conflicto. Con un 56,8% de menciones, sigue siendo la oportunidad más citada tanto antes como después de la guerra, por delante del acceso a nuevos mercados (46,4%).

Las empresas de EMEA muestran el mayor deterioro de expectativas y el mayor aumento de incertidumbre tras el conflicto, mientras que las empresas de América y Asia-Pacífico reflejan un tono más optimista.

Tecnología, energía y biotecnología, sectores más beneficiados frente a los tradicionales. Con un 63,3 % de las respuestas, el sector de tecnología y TIC destaca sobre el resto por su ritmo de innovación y desarrollo de nuevos servicios, su facilidad de exportación, su potencial de crecimiento y su menor exposición al riesgo de la inestabilidad. El sector de la energía y sostenibilidad es el segundo (38,4 %) beneficiado por el entorno global de transición energética seguido del sector de biotecnología y salud (26,2 %), apalancado también en su alto nivel de innovación.

“Los resultados del estudio reflejan una resiliencia empresarial superior a la esperada ante la combinación de aranceles de 2025 y el estallido bélico a finales de febrero de 2026. Los sectores tecnológicos, energéticos y de salud siguen siendo los más beneficiados, mientras que los tradicionales perciben mayores riesgos”, señala Juan Millán, CEO de Gedeth.

La UE exige prudencia en las medidas contra el encarecimiento de la energía

La Unión Europea (UE) ha pedido prudencia a los gobiernos a la hora de aplicar medidas destinadas a mitigar el encarecimiento de la energía por la guerra en Oriente Medio. Las autoridades comunitarias han insistido en que estas intervenciones deben ser temporales y proporcionadas, con el fin de evitar desequilibrios fiscales a medio plazo. En el caso de España, ya se ha puesto en marcha la reducción del IVA sobre los combustibles, la luz y el gas, del 21% al 10% así como la rebaja del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la normativa europea, que permanecerán vigentes hasta el 30 de junio. Otros países europeos que también han aplicado rebajas fiscales sobre los combustibles son Italia, Portugal y Polonia. 

En este sentido, los ministros de Economía y Comercio de España, Alemania, Italia, Portugal y Austria, pidieron a la Comisión Europea un impuesto a los beneficios de las energéticas para distribuir “de manera equitativa” las consecuencias de la guerra en Oriente Medio, que “ha provocado un aumento de los precios del petróleo, lo que supone una carga considerable para la economía europea y para los ciudadanos europeos”, La carta, fechada el 3 de abril, está dirigida al comisario europeo de Clima, Neutralidad Climática y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra, según desveló en X el titular de Economía, Comercio y Empresa de España, Carlos Cuerpo, que parece querer imitar a Trump con sus anuncios en las redes sociales.

Los ministros de los cinco Estados miembros proponen que la Comisión Europea desarrolle medidas para gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas a través de un “instrumento de contribución a escala de la UE sustentado en una base jurídica sólida”. Recuerdan que “ya en 2022 se introdujo un instrumento similar mediante una contribución solidaria temporal como medida de emergencia para hacer frente a los elevados precios de la energía»" provocada por la invasión rusa de Ucrania. Ahora sugieren que se incluyan los beneficios obtenidos en el extranjero por las empresas petroleras multinacionales.

Esta “solución europea” permitiría financiar “ayudas temporales, especialmente para los consumidores, y frenar el aumento de la inflación, sin imponer cargas adicionales a los presupuestos públicos”. Y manda “un mensaje claro” sobre que quienes se beneficien de la guerra deben aportar “para aliviar la carga que recae sobre la población en general”.

No obstante, la carta no ofrecía detalles sobre el nivel impositivo ni qué empresas estarían sujetas al gravamen.

Mientras, Trump, en una rueda de prensa caótica e impropia en un presidente de EEUU, fijó como límite de las negociaciones las 20:00 en la costa este de EEUU –las 2:00 AM en España– para alcanzar un acuerdo con Irán. De no lograrse, advirtió de que se desataría el “infierno” sobre el país de los ayatolás, con una destrucción sistemática de las comunicaciones terrestres y de las infraestructuras energéticas. Según el propio presidente, las condiciones planteadas por Irán resultaban inaceptables, ya que no contemplaban la apertura del estrecho de Ormuz. Horas antes, las autoridades iraníes habían señalado que no se alcanzaba un acuerdo porque su objetivo no es un simple alto el fuego, sino el fin definitivo de la guerra.

Los mercados contienen la respiración y, por el momento, la reacción es de incredulidad. Las Bolsas europeas cotizan planas, sin movimientos significativos ni en las rentabilidades exigidas a la deuda soberana ni en los precios de la energía. En este contexto, los inversores parecen interpretar que un eventual ataque ordenado por Trump, en ausencia de acuerdo, no implicaría una invasión terrestre y supondría “únicamente” un nuevo escalón en la intensidad de los ataques aéreos, que pasarían a incluir infraestructuras civiles.

De hecho, el ejército israelí ha advertido a la población iraní de que evite las proximidades de infraestructuras ferroviarias en torno a la hora límite marcada por el presidente estadounidense.

Así, la vuelta del Lunes de Pascua para los mercados europeos se presenta especialmente agitada, en un punto del conflicto que podría derivar tanto en una escalada de la violencia como en una resolución en cuestión de horas. "Ante un escenario tan abierto, la recomendación es mantener la calma, permanecer invertido y esperar para aprovechar las oportunidades que suelen surgir en los momentos de mayor incertidumbre. En el mejor de los casos, conviene no quedarse fuera de un eventual rebote del mercado, que podría ser tan rápido como el observado a comienzos de la semana pasada ante los indicios de negociación", señalan en Banca March.

UBS: sortear la volatilidad a corto para aprovechar oportunidades a largo

El UBS CIO Daily destaca que los mercados titubean ante la incertidumbre sobre la guerra en Irán. El crudo Brent subía un 1,4% hasta los 111,3$ por barril en el momento de redactar este informe, mientras se desvanecen las esperanzas de un alto el fuego. Irán rechazó el lunes una propuesta transmitida por el mediador Pakistán, exigiendo el fin permanente de la guerra, el levantamiento de sanciones, esfuerzos de reconstrucción y oponiéndose a la presión para reabrir el estrecho de Ormuz. Trump, por su parte, insistió en que la apertura de esta vía marítima forme parte de cualquier acuerdo: "Con las perspectivas de la guerra en Irán aún muy inciertas, nuestro mensaje sigue siendo que, manteniéndose invertidos, diversificando y cubriéndose, creemos que los inversores pueden sortear la volatilidad a corto plazo mientras aprovechan oportunidades a largo plazo".

"Una rápida reanudación de los flujos energéticos parece poco probable en esta fase. Los inversores pueden considerar medidas para reducir progresivamente el riesgo de sus carteras cuanto más tiempo se mantengan elevados los precios del petróleo. Mantenerse invertidos y añadir coberturas puede reforzar la resiliencia de las carteras", añade.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que los inversores deberían seguir posicionados para un potencial alcista a medio plazo en la renta variable global, al tiempo que continúan diversificando y cubriendo sus carteras frente al riesgo de que los precios de la energía se mantengan elevados durante más tiempo”.

“El oro ha encontrado cierto apoyo en los últimos días tras una fuerte caída, aunque sigue bajo presión por un dólar estadounidense más fuerte, unos precios del petróleo más altos y una revisión de las expectativas sobre los tipos de interés. Ahora prevemos el oro en 5.200$ por onza para finales de junio (desde 6.200$), ya que la demanda de los inversores se ha moderado en un contexto de elevada volatilidad macroeconómica”, apunta Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.

En Renta variable estadounidense, "reducimos ligeramente nuestros objetivos para el S&P 500. Nuestros nuevos objetivos de precio siguen sugiriendo un potencial alcista atractivo, y mantenemos nuestra visión positiva sobre la renta variable estadounidense. Asumiendo que los efectos negativos de la guerra se disipen en las próximas semanas, las acciones deberían impulsarse al alza gracias a un sólido crecimiento de beneficios, una política favorable de la Fed y la adopción de la inteligencia artificial”, añade David Lefkowitz, Head US Equities.

La inflación suiza se acelerará por el aumento del precio del petróleo: “En general, y a pesar del shock en los precios de la energía, es poco probable que la tasa de inflación alcance el 1% en nuestra opinión. Dado que este nivel se sitúa en el punto medio del rango objetivo del SNB de 0-2%, no esperamos que el SNB modifique su política monetaria y seguimos anticipando un tipo de interés del 0% en nuestro horizonte de previsión (es decir, hasta marzo de 2027)”, señala Maxime Botteron, Economist.

“La percepción de los consumidores sobre la inflación está determinada por el precio de los productos que compran con frecuencia. Todo el mundo compra alimentos y combustible de manera habitual. Dado que los precios de la gasolina en EEUU han superado los 4$ por galón, el aumento del coste del combustible resulta muy evidente. Ahora también se está prestando atención a los precios de los alimentos, con preocupación por el rápido incremento del coste de los fertilizantes y la posibilidad de escasez física”, explica Paul Donovan, Chief Economist.

Ebury: los inversores cada vez prestan menos atención a las declaraciones

El presidente Trump alterna amenazas con sucesivas posposiciones de plazos y mientras los inversores cada vez prestan menos atención a sus declaraciones y se centran en los hechos, tal y como ocurrió con los aranceles el año pasado, subraya un análisis de Ebury. Los operadores buscan una narrativa coherente dado que los activos de riesgo repuntan, mientras que los precios del petróleo siguen al alza y el estrecho de Ormuz permanece cerrado por Irán. Los primeros indicios del impacto macroeconómico apuntan a una estanflación en Europa -altamente dependiente de las importaciones energéticas- y a una mayor resiliencia en EEUU, que es autosuficiente energéticamente. En segundo plano, las divisas de los mercados emergentes exportadores de materias primas han comenzado a recuperarse y, en la mayoría de los casos, se han fortalecido frente al euro por encima de los niveles previos al estallido de la guerra.

Esta semana, el principal catalizador de los mercados seguirá siendo la evolución del conflicto, en especial el plazo —repetidamente pospuesto por Trump— que expira esta misma noche. En este nuevo ultimátum, el presidente estadounidense exige a Irán que reabra el estrecho y acepte las condiciones exigidas. 

Otro foco de atención será el informe de inflación de marzo en EEUU, que reflejará por primera vez el impacto de la guerra y se espera que muestre un fuerte repunte de la inflación general. De esta manera, se pondrá fin al lento avance hacia el nivel objetivo realizado durante los últimos dos años.

  • EUR: Los primeros datos de inflación y confianza en la zona euro confirman un impacto estanflacionista significativo derivado del conflicto. La inflación general subió hasta el 2,5 % en marzo, desde el 1,9 % del mes anterior, mientras varios indicadores de confianza retrocedieron respecto a febrero, aunque las caídas fueron relativamente moderadas. La inflación subyacente se mantiene contenida e incluso bajó el mes pasado, pero es todavía pronto para sacar conclusiones. Los miembros del Banco Central Europeo seguirán de cerca este indicador clave en los próximos meses para evaluar si la crisis energética genera efectos de segunda ronda en los precios al consumo. Algunos de los miembros más hawkish del BCE han insistido en la necesidad de un enfoque cauteloso, pero no han frenado con decisión las expectativas del mercado, que descuentan casi tres subidas de tipos en 2026, y la primera pudiéndose producir en la reunión de abril. El contraste con Estados Unidos, donde la Fed sigue rechazando cualquier rumor de alzas, es llamativo. Las expectativas para la brecha de tipos entre la Fed y el BCE se estrechan semana tras semana, algo que, de confirmarse, podría impulsar la revalorización del euro cuando el conflicto en Irán llegue a su fin. 
  • USD: El informe de empleo de marzo superó las expectativas en todos los frentes, aunque conviene recordar que los datos de febrero fueron mucho más débiles y se revisaron a la baja. Hasta ahora, hay pocos signos de que la guerra y el encarecimiento del petróleo estén afectando de forma significativa a la economía estadounidense. Todas las miradas se dirigen ahora al dato de inflación de esta semana. El informe de marzo debería reflejar el impacto de las subidas en los precios de la energía. El viernes se publicará además el índice de la Universidad de Michigan sobre expectativas de inflación. Creemos que los responsables de la Reserva Federal se muestran excesivamente complacientes ante el riesgo de desanclaje de las expectativas. Este sería el sexto año consecutivo en que el banco central no cumple su objetivo de inflación y, a medio plazo, las probabilidades de lograrlo siguen siendo bajas.
  • GBP: El gobernador Bailey rechazó de nuevo la semana pasada, de forma explícita, las expectativas del mercado sobre subidas de tipos por parte del Banco de Inglaterra, aunque con éxito limitado: el mercado sigue descontando dos alzas para finales de año. La crisis energética no solo es un shock de oferta que está fuera del control del Comité de Política Monetaria, sino que, dada la fragilidad actual de la economía y el mercado laboral británicos, el comité teme que unas subidas agresivas puedan precipitar una recesión. La subida de los rendimientos de los bonos soberanos británicos y de los tipos hipotecarios ya están, de facto, endureciendo las condiciones financieras en Reino Unido, lo que debería aliviar parte de la presión sobre el Banco de Inglaterra para elevar los tipos de interés. Nos ha sorprendido positivamente que la libra esterlina se mantuviera estable frente al euro y ganara terreno frente al dólar la semana pasada, a pesar de las declaraciones de Bailey. Todavía sabemos poco sobre cómo afectarán la guerra y el alza de los precios energéticos a la inflación y al crecimiento en el Reino Unido, ya que apenas contamos con datos posteriores al estallido del conflicto. Habrá que esperar al menos otras dos semanas antes de poder extraer conclusiones sólidas. 
17Mar

Antes de la guerra de Oriente Medio se pronosticaban dos descensos. Ahora se retrasa hasta diciembre e incluso se baraja que no haya ningún movimiento en lo que queda de 2026.

Miguel Ángel Valero

Esta semana se reúnen nada menos que 10 de los principales bancos centrales del mundo y por ello tendremos de primera mano las conclusiones iniciales sobre el impacto del conflicto provocado por los ataques de Israel y de EEUU a Irán en la evolución futura de los tipos oficiales. Por orden de comparecencia esta semana tendremos la reunión del Banco Central de Australia, Brasil, Canadá, la Fed, Japón, Inglaterra, el BCE, Suecia, Suiza y se cierra con el Banco de China. 

Con la excepción de Australia, que podría subir el precio del dinero (4,1% vs. 3,85% actual) y de Brasil que podría bajarlo (-25 puntos básicos, pb, vs. 15% actual), se espera que las demás autoridades monetarias adopten una postura cauta y mantengan los tipos oficiales sin cambios a la espera de conocer la evolución de los acontecimientos bélicos y su efecto en los precios de la energía.

Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos de Swisscanto, agrupa los bancos centrales en tres categorías:

  • Categoría "sin cambios": Suiza, la zona del euro y Canadá han revertido el ciclo de subida de tipos de interés que comenzó durante la pandemia de COVID-19 a partir de 2024. Esto no cambiará esta semana, ni siquiera ante el aumento de los precios de la energía, ya que estos podrían volver a bajar fácilmente en un futuro próximo. 
  • Categoría "bajada lenta de tipos": Los tipos de interés oficiales en USD y GBP se mantienen ligeramente por debajo del 4%, unos 150 pb por debajo de su máximo alcanzado durante la fase restrictiva de la política monetaria en 2024. Sin embargo, la inflación ha descendido de forma mucho más pronunciada: en EEUU, en 700 pb, hasta el 2,4%. Esta semana, las incertidumbres económicas y geopolíticas siguen siendo demasiado grandes como para que la Reserva Federal aplique una nueva bajada de tipos. Con el debilitamiento del mercado laboral (en febrero se registró un descenso del empleo) y la moderación de la inflación en los servicios, parece probable que se produzcan dos bajadas de tipos hasta situarse justo por debajo del 3% este año. También merecen atención los mercados emergentes, donde los tipos de interés reales suelen ser muy elevados (alrededor del 10 % en Brasil, por ejemplo) y continúan las bajadas de tipos.  
  • Categoría "dirección opuesta": Japón y Australia: Sus posiciones de partida se sitúan en dos extremos opuestos. Japón está intentando una suave normalización de su política monetaria ultraexpansiva, incluso bajo el nuevo Gobierno, que aplica una política fiscal expansionista. Prevemos un aumento marginal hasta el 1%. Australia, por el contrario, se encuentra ahora en el punto álgido de su ciclo de tipos de interés. Con la subida de tipos de hoy martes hasta el 4,1 %, es probable que esta haya sido la última subida de este ciclo.  

En general, la experiencia reciente ha demostrado que los bancos centrales no dudan en intervenir para tranquilizar los mercados cuando surgen turbulencias (véase el caso del Silicon Valley Bank en 2023). En la actualidad, se está prestando especial atención a determinados riesgos en el crédito al sector privado que, aunque es poco probable que alteren la trayectoria actual de los tipos de interés, podrían dar lugar a una inyección de liquidez más expansiva.

Banca March: la Fed tratará de ganar tiempo

En la reunión del miércoles 18 de marzo, la Fed tratará de ganar tiempo y que los tipos se mantendrán estables en el intervalo actual (3,5-3,75%). "Aunque consideramos que nuestra senda de bajadas de tipos prevista previa al conflicto (dos recortes para este año) sigue vigente, es previsible que sea ahora más pausada y, sobre todo, que la Fed espere a conocer el desarrollo de los acontecimientos bélicos para actuar", señalan los expertos de Banca March.

Por su parte, el mercado ya solo espera una bajada del precio del dinero este año y la ha pospuesto hasta diciembre, frente al mes de julio que era lo anticipado antes del inicio del conflicto. 

Más allá de la decisión de tipos oficiales para la que no se espera novedades, también será importante la actualización que realizará la Fed sobre sus previsiones económicas y también el conocido como dot-plot o gráfico de puntos, que es donde los miembros muestran sus estimaciones sobre la evolución futura a largo plazo de los tipos oficiales. Una reunión, por tanto, que gana atractivo por el mensaje y el tono posterior que adopte la Fed.

Ibercaja Gestión: de dos bajadas a una o a ninguna

Cristina Gavín, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, destaca la expectación ante la reunión de la Reserva Federal de este miércoles, después de que el conflicto bélico iniciado a finales de febrero haya cambiado por completo el escenario geopolítico al que nos enfrentamos. No obstante, en esta reunión no se espera movimiento alguno en materia de tipos de interés.

La guerra con Irán y la consiguiente subida en los precios de las materias primas han revivido los temores inflacionistas en la economía norteamericana y han llevado a que se suavice la senda de bajadas esperada para este 2026. Si a comienzos de año el mercado descontaba dos bajadas de tipos para los próximos doce meses, ahora mismo los inversores se inclinan a que, como máximo, veríamos una bajada, o incluso no se descarta el mantenimiento de tipos en 2026. Obviamente, este escenario puede cambiar en cualquier momento.

La falta de visibilidad en cuanto a la duración del conflicto y sus imprevisibles consecuencias económicas, hace difícil a día de hoy tener visibilidad en cuanto a lo que podemos esperar de cara a la política monetaria de la Reserva Federal. Más aún, teniendo en cuenta la proximidad de cambio de presidente y la diversidad de posturas existente en el FOMC.

DWS: los bancos centrales temen los efectos de segunda ronda

Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, se pregunta: "¿Sobrevivirá el dot plot al shock del precio del petróleo?". Y se contesta: "Resulta difícil imaginar un escenario distinto a uno en el que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés sin cambios en su próxima reunión. Los datos recientes sugieren que la inflación, aunque todavía elevada, no se ha visto impulsada al alza por los aranceles, y es probable que continúe la narrativa sobre que se trata de un fenómeno 'temporal'".  La reciente sentencia del Tribunal Supremo apunta incluso a una menor volatilidad en este ámbito y, posiblemente, a unos aranceles medios algo más bajos en términos generales.

Los mercados laborales, aunque volátiles a comienzos de año, siguen situándose ligeramente por debajo del pleno empleo, con una tasa de paro del 4,4 %, lo que implica presiones inflacionarias limitadas por este canal.

De cara al futuro, el panorama se vuelve más complejo, debido a la escalada en Oriente Medio y al rápido aumento de los precios del petróleo. Este tipo de shocks en los precios de la energía suelen ser interpretados por los bancos centrales como un impulso temporal a la inflación general. Históricamente, estos shocks tienden a ser de corta duración y altamente volátiles; en algunos casos, incluso atenúan las presiones inflacionarias subyacentes, ya que unos mayores costes energéticos restringen los presupuestos de los hogares y reducen la demanda de otros bienes y servicios.

No obstante, los riesgos aumentan si los elevados precios de la energía resultan persistentes, ya que los hogares y las empresas pueden comenzar a anticipar niveles de precios más altos de forma generalizada. Es entonces cuando aumentan las preocupaciones de los bancos centrales, ya que los costes energéticos pueden trasladarse a la inflación subyacente, a través de "efectos de segunda ronda", como mayores demandas salariales, incremento de los costes de transporte y cambios más amplios en el comportamiento de fijación de precios.

La referencia histórica más dolorosa es la de los años setenta y principios de los ochenta, cuando repetidos shocks petroleros contribuyeron a unas expectativas de inflación arraigadas y finalmente obligaron a la Fed, bajo el liderazgo de Volcker, a endurecer agresivamente la política monetaria, al coste de profundas recesiones.

La economía actual es mucho menos dependiente del petróleo de lo que era en aquel periodo, lo que reduce la probabilidad de que los shocks en los precios de la energía se traduzcan rápidamente en una inflación sostenida. Desde luego, todavía no estamos en el punto en el que se estén materializando "efectos de segunda ronda", y cualquier respuesta de política monetaria este mes haría poco por alterar los acontecimientos en Oriente Medio. En consecuencia, esperamos que la Fed mantenga su postura sin cambios.

Más interesante será la actualización del Summary of Economic Projections, en particular lo relacionado con las previsiones de inflación. Es probable que veamos un patrón familiar: una inflación general más alta, pero pocos o ningún cambio en las proyecciones de inflación subyacente, mercado laboral o crecimiento económico. Por ahora, el dot plot sugiere solo un recorte de tipos este año, y los mercados observarán de cerca si los responsables de política monetaria eliminan o no ese recorte.

UBP: atención al tono de la Fed

"Aunque se espera ampliamente que los tipos se mantengan sin cambios, los inversores prestarán mucha atención al tono del banco central, buscando cualquier indicio de que los responsables de la política monetaria estén reconsiderando su postura ante el último choque en el suministro de energía”, señalan Michael Lok, CIO del grupo UBP, y Nicolas Laroche, director global de asesoramiento y asignación de activos, en la Perspectiva Semanal de UBP: Los mercados se preparan para las consecuencias económicas de un conflicto en expansión.

Ebury: "esperar y ver"

Ebury espera que la Reserva Federal mantenga una postura prudente en su reunión del miércoles, sin urgencia por modificar los tipos de interés. “La menor exposición de EEUU a la inflación energética y la estabilidad del gas respaldan un enfoque de 'esperar y ver'”, explican sus analistas. Consideran también que, aunque el debilitamiento del mercado laboral genera cierta cautela, la Fed priorizará vigilar los riesgos inflacionarios al alza. Los analistas de la fintech anticipan un sesgo algo más hawkish en las previsiones de tipos, con posibles revisiones al alza y menos recortes de lo esperado.

Pictet: "habrá relajación monetaria este año"

Xiao Cui, la economista para EEUU de Pictet WM, asegura que “habrá relajación monetaria este año". "Esperamos que la Reserva Federal mantenga sus tipos de interés en 3,5 a 3,75% este miércoles, aunque es probable que los gobernadores Miran y Waller estén a favor de un recorte. De todas formas, la declaración puede reconocer riesgos de inflación y crecimiento con el conflicto en Oriente Medio. Hay riesgo de que las previsiones de la institución monetaria muestren una mediana sin recortes de tipos en lugar de un recorte en 2026 y otro en 2027 o que el presidente Powell plantee la posibilidad de subidas de tipos si persiste la inflación por los aranceles o el petróleo", argumenta.

Los datos recientes muestran una elevada inflación PCE subyacente -precios del gasto en consumo personal-, la medida favorita de la Reserva Federal. Así que es probable que el aumento de precios del petróleo retrase la desinflación que se esperaba para mediados de este año. Al mismo tiempo, los últimos datos de empleo reavivan las preocupaciones respecto al mercado laboral. "Así que algunos gobernadores pueden prever menos recortes de tipos de interés por preocupaciones inflacionarias y otros más recortes por los datos del mercado laboral", añade. 

En conjunto las proyecciones económicas probablemente muestren mayor inflación, general y subyacente, menor crecimiento y mayor desempleo. Con todo, dada la inflación a corto plazo por el conflicto, aunque de momento limitado freno al crecimiento, es previsible un retraso en los recortes de tipos que se estimaban para este junio y septiembre. "Pero consideramos que aun así habrá relajación monetaria este año dadas las preocupaciones persistentes respecto al mercado laboral", concluye.

11Mar

La mayor amenaza para Donald Trump no es ni Motjaba Jameneí ni los ayatolás sino empecinarse en un conflicto que no es prioritario para EEUU en un momento en el que el ciclo económico ha comenzado a dar alguna primera señal de debilidad.

Miguel Ángel Valero

Tras los ataques de EEUU e Israel, Irán ha decidido ejercer la máxima presión posible sobre el estrecho de Ormuz, enclave por el que circula el 30% del comercio mundial de crudo y el 20% del gas natural licuado, con el fin de provocar un shock en la oferta global de energía que frene bruscamente el crecimiento económico. El régimen iraní, conocedor de aquel viejo proverbio persa que afirma que la paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces, digiere sus enormes pérdidas militares y daños en infraestructuras sabiendo que el impacto económico de un cierre prolongado del estrecho no dejaría indemne ni a la mayor potencia del mundo. 

Con semejante jaque sobre el mayor núcleo de producción de energía de la Tierra –algo que no se veía desde la crisis del petróleo de los años 70–, bien merece cuestionarse si EEUU tiene realmente capacidad para afrontar una victoria pírrica, así como si las razones por las que su Gobierno se ha embarcado en el conflicto son verdaderamente inquebrantables. ¿Qué pretende conseguir Donald Trump con el asedio de Irán? ¿Liberar al país de una teocracia islámica salvaje? ¿Fulminar su programa nuclear? ¿Debilitar a China cortándole los suministros energéticos? Por encima de todo es fundamental tener en cuenta que mientras el régimen de los ayatolás supone un problema existencial para Israel, no lo es para EEUU, y menos a 8 meses de las elecciones legislativas norteamericanas sabiendo que Trump gestiona con pragmatismo y que, cuando la presión aflora, no tiene inconveniente en modificar su postura siempre que pueda seducir a sus votantes con un relato suficientemente triunfalista.

Por el momento, la capacidad militar de respuesta iraní se está viendo fuertemente afectada. Sus lanzamientos de misiles y drones han caído un 90% en comparación con el primer día y han consumido un 40% de su arsenal. Hasta ahora, los ataques no parecen haber afectado de forma significativa a las instalaciones energéticas. No obstante, la velocidad de producción se ha reducido en un 25% debido en buena parte a la falta de capacidad para almacenar combustible tras una semana de ausencia de tránsito en el estrecho.

El bloqueo del estrecho de Ormuz no se debe a un despliegue efectivo de la marina iraní, sino a la negativa de las navieras a circular con seguridad y a la imposibilidad de asegurar los fletes a un coste razonable. En este sentido, la US Development Finance Corporation ya se prepara para ofrecer coberturas de reaseguro por valor de 20.000 millones$ a las aseguradoras. Una medida que, si va acompañada de apoyo militar para escoltar a los petroleros, sentaría las bases de la apertura de Ormuz. 

Aunque la fuerte inestabilidad ha disparado los precios del petróleo violentamente hasta los 119,5 $/barril y del gas un +118%, la parte media y larga de la curva anticipan una reversión del conflicto bastante rápida. En el caso de los futuros del Brent a 6 meses, que son los que fundamentalmente se utilizan en el sector petroquímico, refino o aerolíneas, la subida es bastante más moderada y apenas alcanza los 77$ –un 5,5% más que el promedio de los últimos dos años–. 

Sin embargo, por más que todos estos factores atenuantes de la situación se puedan terminar tornando en contra de Estados Unidos, la mayor amenaza para Donald Trump no es ni Motjaba Jameneí ni los ayatolás sino empecinarse en un conflicto que no es prioritario para EEUU en un momento en el que el ciclo económico ha comenzado a dar alguna primera señal de debilidad. El mercado laboral poco a poco va perdiendo intensidad y se destruyeron 92.000 puestos de trabajo no agrícolas en febrero, la cifra más floja desde octubre con una tasa de paro que aumentó una décima hasta el 4,4%. 

Aunque sin duda atravesamos por un periodo agitado, la historia nos ha demostrado que los tiempos de guerra suelen ser malos momentos para precipitar decisiones en los mercados financieros. Por encima del corto plazo es importante mantener la calma, elevar la visión de largo plazo y tener en cuenta que, en el pasado, los conflictos bélicos han generado buenas oportunidades de compra. Por más volatilidad que se genere en el corto plazo, la revalorización mediana de la Bolsa 12 meses después de los principales conflictos bélicos que han ocurrido en los últimos 50 años es del +7,8%, con un periodo de 27 días hasta alcanzar mínimos y una mediana de 67 días para recuperar el 100% de la caída.

"En días como estos bien merece recurrir al Sang-e Sabur o Piedra de la Paciencia, la roca mágica a la que los persas confiaban sus sufrimientos, secretos y dolores. Ya saben que, según la creencia, la piedra absorbe todas esas sensaciones hasta que termina liberando al individuo de toda su carga emocional. Dejando aparte la enorme tristeza que producen todas las guerras, la lectura para las Bolsas no debería ser tan mala como nos dicta el corazón, particularmente para la norteamericana", reflexiona Joan Bonet, Director de Estrategia de Mercados y Asesoramiento de Banca March.

Tras el bálsamo que supusieron las declaraciones de Trump, en las que aseguraba que el conflicto armado en Irán concluirá pronto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ultima el anuncio de una liberación conjunta de reservas estratégicas, la más ambiciosa de la historia, superando los 182 millones de barriles puestos en el mercado tras el estallido de la guerra en Ucrania. 

La AIE se creó en 1974 tras el choque provocado por el embargo petrolero árabe y su función principal es coordinar la política energética de los países miembros. Entre sus obligaciones destaca mantener reservas mínimas equivalentes a 90 días de importaciones netas de crudo. En total, los miembros disponen de 1.200 millones de barriles en reservas, además de otros 600 millones de carácter obligatorio. En precedentes similares, la liberación de estos inventarios generó cierto alivio temporal en los precios, siendo el ejemplo más representativo el de 1991, cuando se actuó de manera coordinada con EEUU durante los primeros días de la operación Tormenta del Desierto.

En la coyuntura actual, el simple rumor de esta posible intervención mantiene relativamente estables a los precios de la energía, pese al cierre continuado del estrecho de Ormuz y a que varios productores siguen frenando su actividad por la ausencia de salidas marítimas.

En cuanto a la evolución del conflicto, los ataques iraníes aumentaron ligeramente, aunque se mantienen un 87% por debajo de los niveles registrados al inicio de la guerra. Paralelamente, las ofensivas de EEUU e Israel continúan centradas en mermar la capacidad de lanzamiento y fabricación de misiles y drones.

Aunque las palabras de Trump trajeron algo de calma, siguen siendo insuficientes para dar por finalizados los episodios de volatilidad.

En ese sentido, preocupa que retrocede la confianza de las pymes estadounidenses. El índice realizado por el NFIB mostró un retroceso mayor de lo esperado y en febrero la confianza cayó hasta niveles de 98,8 desde el 99,3 previo y por debajo del 99,6 esperado. Con este descenso, el optimismo entre las pymes bajó hasta su menor nivel desde octubre, con apenas un 12% de las encuestadas señalando que pretende ampliar la plantilla en los próximos meses, el menor nivel desde mayo del año pasado y un indicador que apunta a que la contratación se mantendrá contenida.

Con el conflicto en Irán y su posible impacto sobre la inflación, los mercados han pasado de descontar dos recortes de tipos para este año a asignar una probabilidad del 60% a una subida en junio. En este contexto, y con la próxima reunión el próximo 19 de marzo, varios miembros del Banco Central Europeo se han pronunciado:

  • Christine Lagarde, presidenta del BCE, destacó que la Eurozona se encuentra en una posición más sólida y con mayor capacidad para absorber shocks. Reiteró que harán todo lo necesario para mantener la inflación bajo control y que, por ahora, no existe urgencia por modificar los costes de financiación.
  • François Villeroy, gobernador del Banco de Francia, consideró que todavía no es el momento de subir los tipos.
  • Madis Müller, gobernador de Estonia, admitió que han aumentado las probabilidades de un movimiento al alza en los tipos oficiales. No obstante, pidió calma hasta comprobar si el repunte de los precios de la energía es transitorio o persistente.
  • Su homólogo eslovaco, Peter Kažimír, adoptó una postura algo más contundente, sugiriendo que podría producirse una subida en abril o junio.

Retrocede la confianza de las pymes estadounidenses. El índice realizado por el NFIB mostró un retroceso mayor de lo esperado y en febrero la confianza cayó hasta niveles de 98,8 desde el 99,3 previo y por debajo del 99,6 esperado. Con este descenso, el optimismo entre las pymes bajó hasta su menor nivel desde octubre, con apenas un 12% de las encuestadas señalando que pretende ampliar la plantilla en los próximos meses, el menor nivel desde mayo del año pasado y un indicador que apunta a que la contratación se mantendrá contenida.

DWS: la diversificación es una prioridad absoluta

“A pesar de todos los riesgos, la mayoría de las clases de activos deberían seguir mostrando fortaleza este año, siempre y cuando el ciclo económico se mantenga intacto”, asegura Vincenzo Vedda, CIO de DWS. La amplia gama de riesgos hace que la diversificación sea una prioridad absoluta. "En la actualidad, existen muchos riesgos en el panorama mundial y, sin embargo, seguimos siendo optimistas y esperamos obtener rendimientos sólidos en la gran mayoría de las clases de activos en los próximos doce meses. Suponemos que los ataques contra Irán no se intensificarán hasta convertirse en un conflicto más amplio que podría elevar los precios del petróleo a niveles de 90$ por barril o más a largo plazo", señala el análisis de la gestora.

"También tenemos una visión constructiva del auge de la inteligencia artificial, aunque su capacidad para sorprender, tanto positiva como negativamente, quedó demostrada una vez más a principios de año, cuando las preocupaciones sobre el potencial de esta nueva tecnología se convirtieron en el motor de las mayores rotaciones sectoriales en renta variable desde la Gran Crisis Financiera de 2007/08. De hecho, debido a la incertidumbre que rodea a la IA, preferimos los mercados bursátiles europeos y japoneses, menos tecnológicos, al mercado estadounidense. Su descuento de valoración con respecto a EEUU debería reducirse con respecto a los niveles actuales, sobre todo teniendo en cuenta que esperamos que más inversores institucionales busquen una mayor diversificación geográfica", añade.

"No esperamos un repunte global clásico en 2026 y 2027, pero creemos que el crecimiento económico debería proporcionar una base suficientemente sólida para los mercados de capitales. También estamos tranquilos con respecto a la inflación. En Europa, la tasa de inflación debería caer hasta una media anual del 2 % en 2026; esperamos que EEUU alcance ese nivel solo en 2027. Por lo tanto, los tipos de interés oficiales son actualmente más altos en EEUU que en Europa, y esperamos que la Fed realice dos recortes más de tipos antes de marzo de 2027, mientras que es probable que el BCE mantenga los suyos sin cambios. El Banco de Japón sigue un rumbo muy diferente: sus intentos de 'normalización' de la política monetaria pueden implicar dos subidas más de tipos", argumenta.

Este entorno “ni demasiado caliente ni demasiado frío” para el crecimiento, la inflación y los tipos de interés oficiales, conocido como el escenario Goldilocks, es uno en el que las acciones y los bonos pueden obtener buenos resultados, ya que parece improbable que se produzcan pérdidas de precio debido a las subidas de los tipos de interés. "En la mayoría de las categorías de bonos esperamos un movimiento lateral. Los bonos corporativos siguen siendo atractivos, a pesar de los diferenciales de crédito muy bajos, gracias al entorno macroeconómico favorable y a la elevada demanda, aunque preferimos un enfoque selectivo en el segmento de alto rendimiento, donde vemos mayores riesgos idiosincrásicos", apunta.

"Mientras tanto, los mercados de renta variable parecen estar beneficiándose no solo del crecimiento económico y los tipos de interés moderados —el riesgo de que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se mantengan por encima del 4,5% es muy bajo y, en cambio, esperamos una tasa de alrededor del 4% en un horizonte de 12 meses—, sino, sobre todo, de los beneficios. Esperamos un vigoroso crecimiento de los beneficios: entre el 6% y el 12 % en los mercados desarrollados y hasta el 20 % en los mercados emergentes. La fortaleza de los mercados de renta variable se ha ampliado recientemente y ya no depende predominantemente del sector tecnológico. Mientras el ciclo económico se mantenga intacto, creemos que el impulso positivo de los mercados de renta variable debería continuar. No obstante, sigue siendo muy probable que se produzcan retrocesos provocados por el nerviosismo en torno a la inteligencia artificial o por las consecuencias de los conflictos militares", insisten en la gestora del Deutsche Bank.

Si bien la geopolítica podría afectar a los mercados bursátiles, debería impulsar el oro y el petróleo. Sin embargo, en el caso del petróleo, "seguimos anticipando un exceso de oferta estructural, en el que el aumento de la demanda solo tendrá un impacto gradual a lo largo del año. No obstante, mantener abierto el estrecho de Ormuz, por el que circula una quinta parte de la demanda diaria de petróleo, es la hipótesis en la que se basa nuestra previsión del precio del petróleo de 66$ por barril en marzo de 2027. No obstante, existe el peligro de que Irán bloquee el estrecho durante un periodo más largo, o de que los buques lo eviten voluntariamente debido a los riesgos para la tripulación y la carga", matizan los expertos de DWS.

Al mismo tiempo,  el dólar ha perdido parcialmente su estatus de refugio seguro y es probable que se debilite con el tiempo.

Los expertos de DWS avisan de tres riesgos principales: 

  • la IA, 
  • la sostenibilidad de la deuda soberana, que podría convertirse en un problema en cualquier momento, pero es imposible predecir cuándo. 
  • la geopolítica, la regla es que la política solo suele tener un impacto duradero en los mercados cuando sus consecuencias se reflejan en los resultados de las empresas. 

"Nuestro escenario principal sigue siendo positivo para los próximos doce meses, ya que el aumento de los beneficios empresariales y la política monetaria acomodaticia deberían ayudar a los mercados", concluyen en DWS.

Lombard Odier: aumento limitado del petróleo, inflación y paro

El CIO Office Flash sobre el impacto económico del conflicto en Oriente Medio por regiones, elaborado por Samy Chaar, Chief Economist y CIO Switzerland de Lombard Odier, subraya que "nuestro escenario central, que prevé un aumento limitado del precio del petróleo, debería mantener mantener contenido el impacto en las principales economías. Este escenario base provocaría un aumento prácticamente insignificante de la inflación general y del desempleo en EEUU con una ligera desaceleración del crecimiento. La inflación en Europa y Asia también aumentaría solo de forma marginal".

En un escenario de riesgo, el crecimiento en EEUU y Europa sería menor, los tipos de interés en EEUU se mantendrían sin cambios y la inflación en Europa superaría el objetivo. El impacto en la economía suiza sería más limitado. Muchas economías asiáticas industrializadas y varios mercados emergentes serían vulnerables en un escenario de riesgo; China podría resistir mejor, aunque su crecimiento también se vería afectado.