07Jan

Una onza de plata compra más de un barril de petróleo por primera vez desde 1975, destaca Pictet. Y UBP ve probable que el oro llegue a los 5.000$ la onza.

Miguel Ángel Valero

Comienza la nueva etapa de Venezuela bajo control de EEUU. Donald Trump, a través de su red social Truth, anuncia que "las Autoridades Provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad". Como la industria petrolera venezolana apenas produce un millón de barriles diarios, la cifra anunciada por el presidente de EEUU representa unos 50 días. 

“Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y yo, como Presidente de los EEUU, controlaré ese dinero para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo venezolano y de EEUU”, añade Trump. A los precios actuales del West Texas Intermediate (WTI), supone unos 2.800 millones$.

Sin inversiones que incrementen su capacidad de producción, Venezuela deberá reducir lo que vende a China, a Rusia, y a Cuba, entre otros, para satisfacer la demanda de Trump. Porque la parte que vende a EEUU a través de Chevron se supone intocable. La petrolera de EEUU lleva un siglo haciendo negocios en Venezuela y ya está aumentando significativamente su actividad allí.

La administración Trump ha comunicado a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que su gobierno debe asociarse exclusivamente con EEUU en la producción de petróleo y dar preferencia a este país en la venta de crudo pesado. También exige que reduzca sus vínculos con China, Rusia, Irán y Cuba, lo que tendría un impacto significativo en Pekín, principal destino de las exportaciones venezolanas desde que Washington impuso sanciones al sector petrolero en 2019. El crudo venezolano es particularmente idóneo para las refinerías chinas, que dependen de materias primas pesadas para procesos de conversión. A finales de 2025, más del 80% de las exportaciones venezolanas se dirigían a China, a menudo mediante intermediarios.

Además, Trump convocará, previsiblemente la semana que viene, una reunión con los responsables de Energía de su Administración para diseñar una estrategia que atraiga inversiones de empresas petroleras occidentales en Venezuela. El secretario de Energía, Chris Wright, a quien Trump ha ordenado que ejecute "de inmediato" el plan de envío a EEUU de los 50 millones de barriles de petróleo venezolano, será también el encargado de esa estrategia.

Pictet: efectos positivos para los metales preciosos

Por otra parte, ya llegan los primeros análisis de la situación creada por los ataques de EEUU a Venezuela. César Pérez, director global de inversiones en Pictet WM, estima efectos positivos para los metales preciosos -que ya en 2025 ha subido muy por encima de la renta variable-; aunque relativamente negativos para el precio del petróleo. 

2025 ha sido positivo para la renta variable, con el índice mundial MSCI All Countries habiendo subido el 22,9% en dólares. Peo se ha visto superado por los metales preciosos, favorecidos por los aranceles, las tensiones geopolíticas y las preocupaciones fiscales. Oro, plata y platino han subido el 65, 147 y 125% respectivamente en el año. Actualmente una onza de plata compra más de un barril de petróleo por primera vez desde 1975.

El caso es que el riesgo geopolítico ha aumentado con la situación en Venezuela y los metales preciosos, incluso tras su histórico repunte en 2025, son claros ganadores, pues los inversores los consideran una cobertura vital frente a la volatilidad y la incertidumbre económica.

En cuanto los mercados petroleros globales el impacto depende del grado de implicación de EEUU. Los precios pueden caer si se levantan las sanciones estadounidenses. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, casi el 17%, 304.000 millones de barriles, pero, debido a las sanciones, contribuye con menos del 1% a la producción global. Solo produce 0,96 millones de barriles/día, cuando en 1998 alcanzó casi tres millones/día. Si las compañías petroleras estadounidenses comienzan a reparar la infraestructura la producción petrolera de Venezuela puede aumentar en dos a cinco años. A largo plazo, puede ser positivo para las empresas con activos en el país o que fueron confiscados o alterados.

Unos menores precios del petróleo pueden reducir la rentabilidad de la deuda soberna, si bien el efecto puede ser de corto plazo. En cuanto a renta variable, al posible efecto positivo de una ligera menor rentabilidad a vencimiento de la deuda soberana se opone el aumento del riesgo geopolítico.

UBP: el oro puede llegar a los 5.000$ onza

 Peter Kinsella, jefe global de estrategia de divisas en UBP, destaca que tras los acontecimientos en Venezuela, los precios del oro subieron con fuerza, marcando nuevos máximos por encima de 4.430$ por onza. Se trata de un aumento notable, especialmente si se tiene en cuenta que la semana pasada los precios habían caído a niveles apenas superiores a 4.300. Este repunte es un claro recordatorio de que el oro sigue viéndose favorecido por un telón de fondo de tensiones geopolíticas, y que puede subir en cualquier momento —o cuando menos se espera. 

Algunos inversores podrían considerar que la situación en Venezuela es un hecho aislado, pero es poco probable que así sea. Existen otros regímenes donde las grandes potencias tienen intereses enfrentados (como Cuba e Irán, por ejemplo), lo que implica que el oro seguirá ofreciendo una cobertura excepcional frente a las tensiones geopolíticas actuales y futuras. 

El principal evento para el oro esta semana vendrá desde el lado macroeconómico de EEUU. La publicación de los datos del mercado laboral será crucial, con varias referencias clave: JOLTS, ADP y las nóminas no agrícolas (NFP). El informe JOLTS puede arrojar luz sobre las perspectivas de contratación, en particular sobre las intenciones de las empresas a la hora de contratar. Una caída en la tasa de renuncias (quit rate) sería favorable para el oro, ya que indicaría que los trabajadores estadounidenses están perdiendo confianza y optan por permanecer en sus empleos en lugar de cambiar. 

Cualquier desaceleración en los salarios medios por hora reflejados en el informe NFP también beneficiaría al oro, pues podría empujar a la Reserva Federal a adoptar una postura más acomodaticia a corto plazo. 

La principal advertencia a nuestra visión constructiva sobre el oro se encuentra en su perfil de volatilidad. Las volatilidades implícitas a un mes cotizan actualmente en torno al 21%, un nivel extremadamente elevado tanto en términos absolutos como relativos. En los últimos meses, el oro ha tendido a corregir cuando la volatilidad supera el 20%, ya que los asesores de trading de materias primas (CTA) aprovechan los picos de volatilidad para reducir exposición al contado. 

Tanto el precio al contado como la volatilidad se encuentran en niveles altos, y resulta interesante que la previsión de los analistas para el 4º trimestre de 2026 se sitúe en 4.600$ por onza, "exactamente igual que nuestra propia estimación. Creemos que existen riesgos alcistas más allá de ese nivel, con potencial para alcanzar los 5.000$ por onza", avisa.

Natixis: un rápido repunte de la producción de petróleo es poco realista

El equipo de análisis de Natixis CIB ha realizado el seminario virtual ‘Venezuela, ¿qué vendrá después?’, con Benito Berber, economista jefe para América; Bernard Dahdah, analista de metales y minería; Joel Hancock, analista de energía; y Christopher Hodge, economista jefe para Estados Unidos. Subrayan que, a pesar de poseer las mayores reservas de crudo del mundo, Venezuela está produciendo actualmente muy por debajo de sus máximos históricos. Por eso, las expectativas a corto plazo de un rápido repunte de la producción son poco realistas. Por el contrario, las sanciones, las restricciones logísticas, los límites de almacenamiento y la incertidumbre política apuntan a un mayor riesgo de perturbaciones a corto plazo.

En lo referente a metales y minería, destacaron: “Venezuela cuenta con importantes recursos minerales, entre los que se incluyen mineral de hierro, bauxita, níquel, oro, cobre, zinc y elementos de tierras raras. Sin embargo, es fundamental distinguir entre recursos geológicos y reservas comercialmente viables. La actividad actual está dominada por operaciones artesanales, muchas de ellas asociadas a grupos vinculados al régimen, con una producción de oro estimada entre 50 y 70 toneladas anuales”. 

Una expansión significativa en el sector de los minerales estratégicos requeriría inversiones a gran escala en minería y refinación,  acceso a financiación, un marco jurídico y judicial predecible e infraestructuras de transporte, energía y puertos.

División sobre Groenlandia

En relación con el deseo de Trump por anexionar Groenlandia, existen discrepancias en el seno de su propia Administración respecto a la estrategia a seguir. El secretario de Estado, Marco Rubio, resta importancia a la posibilidad de una acción militar y asegura que el objetivo es comprar la isla a Dinamarca. Por el contrario, la portavoz de la Casa Blanca afirma que el uso de la fuerza militar sigue siendo una opción y subraya que adquirir Groenlandia constituye una prioridad de seguridad nacional. 

Mientras tanto, los líderes europeos emitieron una declaración conjunta advirtiendo que EEUU debe respetar la integridad territorial de Groenlandia y de Dinamarca y recuerda que la región está bajo el paraguas de defensa colectiva de la OTAN.

07Jan

Muchas empresas que desempeñarán un papel en la economía sostenible del futuro siguen sin estar bien comprendidas y, como consecuencia, mal valoradas. Invirtiendo en estas oportunidades pasadas por alto, se puede desbloquear su potencial de valor.

Alexandra Christiansen, gestora de cartera de la estrategia Global Climate Transition Engagement de Nordea AM

La transición energética sigue representando uno de los reajustes económicos más significativos de nuestro tiempo. El cambio hacia sistemas con menores emisiones de carbono está impulsando transformaciones significativas en la asignación de capital, la regulación, las preferencias de los consumidores y la innovación tecnológica. 

Estos cambios ya están teniendo un impacto profundo en los fundamentales de una gran cantidad de compañías en los mercados globales, creando múltiples oportunidades que los gestores activos podrán aprovechar en los próximos años.

No obstante, los recientes cambios políticos han generado cierta incertidumbre, especialmente en torno a los incentivos para la descarbonización y lo que esto podría significar para los flujos de caja futuros de las empresas expuestas a la transición. Gran parte de este debate se centra en EEUU, donde la postura política del Gobierno actual ha cambiado claramente. Aunque el gasto en descarbonización de EEUU puede ser moderado, seguimos viendo un crecimiento significativo de la inversión en energías limpias durante la próxima década. Esto se debe, en última instancia, a los favorables fundamentales económicos de la energía limpia.

También es importante situar a EEUU en un contexto global. Aunque EEUU tiene un peso enorme —y seguimos encontrando oportunidades de inversión atractivas en la mayor economía del mundo—, no es el principal motor de la descarbonización mundial.

China, en particular, sigue siendo fundamental en esta ecuación. Representa aproximadamente una cuarta parte de las emisiones globales y prácticamente la totalidad del aumento de emisiones durante la última década. Sin embargo, también lidera la apuesta mundial por las energías renovables. Solo el año pasado, China instaló aproximadamente siete veces más capacidad de electricidad renovable que EEUU. Estas cifras ponen de relieve por qué la transición energética sigue siendo una megatendencia mundial, que ningún inversor puede permitirse ignorar.

Generando un impacto real

A pesar de ello, muchos inversores centrados en el clima siguen evitando o infravalorando los sectores difíciles de descarbonizar, precisamente donde este cambio de paradigma será más pronunciado. Aunque esto puede dar lugar a unas emisiones globales bajas en la cartera, también tiene un impacto limitado en el mundo real.

Esto significa mirar más allá de los proveedores de soluciones y fijarse en aquellas partes de la economía en las que los incentivos para la descarbonización son más sustanciales y en las que aún se debate el camino a seguir. A menudo se trata de industrias pesadas, como los servicios públicos, los materiales y la industria.

Sin embargo, muchas empresas que desempeñarán un papel en la economía sostenible del futuro siguen sin estar bien comprendidas y, como consecuencia, mal valoradas. Invirtiendo en estas oportunidades pasadas por alto y manteniendo un diálogo con los equipos directivos, podemos desbloquear su potencial de valor, exigiendo a estas empresas que asuman su responsabilidad en convertirse en actores más sostenibles y relevantes en la economía verde del futuro.

Un buen ejemplo es Heidelberg Materials, que ha sido muy bien recompensada por el mercado este año, ya que sigue demostrando una descarbonización creativa de valor con la primera producción de cemento sin emisiones de carbono, que está alcanzando una clara prima.

Descarbonizar el auge de la IA

La generación eléctrica está experimentando una rápida transformación, impulsada no solo por políticas climáticas, sino también por el aumento de la demanda eléctrica de los centros de datos que sostienen el fenómeno de la inteligencia artificial (IA). En nuestra opinión, la descarbonización será clave para cubrir las necesidades energéticas de la IA, especialmente considerando que muchas grandes tecnológicas han asumido compromisos muy estrictos con la energía limpia.

Los inversores han estado siguiendo de cerca a las empresas de servicios públicos capaces de crecer de manera significativa a medida que las redes se expanden y pasan a fuentes de generación más baratas y limpias. Un buen ejemplo de otra empresa que se encuentra en el lado correcto del cambio es la empresa alemana de servicios públicos RWE, que está abandonando la generación de energía a partir del carbón y sigue ofreciendo una serie de proyectos renovables muy interesantes.

Por otra parte, los productores de materiales relacionados con las tendencias de electrificación, como las mineras de cobre, también siguen siendo fundamentales para la transición. A pesar de su elevada huella ambiental, excluir a estas empresas significaría ignorar su papel esencial como facilitadores de la electrificación. Aquí, Antofagasta, cotizada en Londres, ha salido especialmente beneficiada.

De cara al futuro, independientemente de los posibles cambios en el entorno regulatorio, la eficiencia energética sigue siendo una tendencia estructural sólida, ya que siempre representa un sentido económico para las empresas. Al mismo tiempo, la transición en sectores de difícil descarbonización—especialmente en Europa, donde se están eliminando los derechos de emisión gratuitos y se ponen en marcha nuevos mecanismos como el ajuste en frontera por carbono—está alcanzando una fase crítica. Esta combinación de una mayor regulación, nuevas tecnologías y cambios en la demanda de los clientes probablemente generará volatilidad, pero también, en nuestra opinión, un universo de oportunidades muy atractivo para los inversores.

06Jan

La paradoja que sufre el presidente de EEUU es evidente: quiere liderar el futuro con la inteligencia artificial mientras dinamita el único camino que permite alcanzarlo a tiempo, las energías renovables.

Miguel Ángel Valero

Desde que volvió a la Casa Blanca, Donald Trump insiste en que quiere convertir a EEUU en la superpotencia absoluta de la inteligencia artificial (IA). Para Trump, la IA es un asunto de seguridad nacional y un motor económico capaz de redefinir el futuro del país. Por eso está acelerando la construcción de centros de datos a una velocidad nunca vista. Pero, al mismo tiempo, su administración está levantando muros contra las energías renovables, atacando la solar y la eólica con la misma intensidad con la que defiende el gas, el carbón y la nuclear.

El problema es que ambas cosas no pueden coexistir. El sueño de dominar la IA requiere cantidades gigantescas de electricidad (más que cualquier tecnología anterior), y los datos muestran que la forma más rápida, más barata y escalable de producir toda esa energía no es el gas ni la nuclear, sino precisamente las renovables a las que Trump desprecia. La paradoja es evidente: quiere liderar el futuro mientras dinamita el único camino que permite alcanzarlo a tiempo.

El crecimiento del consumo eléctrico es brutal. El despliegue masivo de modelos de IA, la expansión de los grandes centros de datos y la electrificación industrial están empujando la demanda a niveles que equivalen a alimentar cientos de millones de nuevos hogares en apenas una década. Y la respuesta del sector energético es unánime: si EEUU quiere tener suficiente electricidad entre 2025 y 2035, necesita construir solares, eólicas y baterías a un ritmo acelerado. Ninguna otra tecnología llega a tiempo. Ni el gas, que sufre escasez de turbinas y retrasos de suministro. Ni la nuclear, cuyos pequeños reactores modulares, no estarán disponibles hasta finales de la década, como mínimo. Ni el carbón, totalmente fuera de mercado por coste y tiempos de construcción. 

El gráfico aportado por el analista Pablo Gil en The Trader muestra la previsión de capacidad añadida acumulada necesaria durante la próxima década.

Sin embargo, casi todos los proyectos renovables de gran escala están siendo bloqueados, ralentizados o revisados por la administración Trump, que ha convertido la política energética en una guerra ideológica. Mientras tanto, en la trastienda, las grandes tecnológicas están haciendo lo contrario: Meta, Amazon, Google y Microsoft están firmando contratos masivos para asegurar energía limpia durante los próximos años, porque saben que sin ella sus centros de datos no podrán funcionar. Solo en el primer semestre de 2025 contrataron 9,6 gigavatios de energía renovable, suficientes para abastecer a más de siete millones de hogares.

La contradicción es total: Trump promete liderar la revolución tecnológica, pero sus decisiones energéticas están poniendo en riesgo la única vía realista para sostenerla. Defender el gas y la nuclear le permite alimentar el discurso político, pero no la infraestructura necesaria para que la IA sea viable. Y mientras la Casa Blanca se dedica a denunciar la “agenda verde” de su antecesor, Joe Biden, el propio mercado le recuerda que la física, los costes y los plazos no entienden de ideología: la electricidad limpia no es una opción estética, es un requisito técnico.

La ironía es que para cumplir la ambición de “Make America Great Again” en el terreno de la IA, Trump tendrá que apoyarse exactamente en aquello que más crítica: las renovables. "La política puede desafiar la coherencia, pero la tecnología no perdona. Y en esta carrera, negar la realidad energética es una forma muy eficiente de garantizar la derrota", advierte Pablo Gil.

05Jan

Las inversiones en exploración y producción necesarias para recuperar los niveles de hace 15 años en Venezuela superan los 100.000 millones$, el doble de lo que han invertido las grandes petroleras de EEUU en 2024.

Miguel Ángel Valero

Trump sacude nuevamente el tablero geopolítico global. En un acontecimiento extraordinario según casi cualquier criterio, el Gobierno norteamericano ha logrado detener al presidente de Venezuela, Nicolas Maduro, quien permanece bajo custodia a la espera de juicio.

Más allá del componente político, el impacto en los mercados globales será limitado y estará acotado principalmente al precio de la energía, uno de los pilares de la campaña de Trump. Venezuela desempeña hoy un papel marginal en la economía mundial, con apenas un 0,1% del PIB global, muy alejado del 1% registrado en los años previos a la crisis del petróleo. En cuanto a la producción, el país latinoamericano aporta cerca de 1 millón de barriles diarios (mbd) –alrededor del 1% del total global–, muy alejado de los 3 mbd alcanzados en 2006. 

No obstante, las reservas de petróleo de Venezuela rondan los 300.000 millones de barriles, equivalentes a cerca del 20% de las reservas globales, lo que podría abrir la puerta a un incremento en la producción en el mediano plazo. Sin embargo, existen múltiples obstáculos para que ello ocurra. En el plano político, la transición de poder deberá llevarse a cabo sin sobresaltos, y aún es prematuro para extraer conclusiones. 

Además, Venezuela enfrenta tres problemas económicos relevantes: una alta necesidad de fondos, una escasez de mano de obra y un mercado global de petróleo saturado. 

Con relación a la financiación, las estimaciones de gasto en capex para exploración y producción necesarias para recuperar los niveles de hace 15 años superan los 100.000 millones$ –el doble de la cantidad que invirtieron conjuntamente las grandes petroleras estadounidenses en todo el mundo en 2024–. 

Venezuela ha sufrido un éxodo migratorio sin precedentes: casi 8 millones de personas han abandonado el país en los últimos años –más de un 25% de la población actual–, lo que condiciona parcialmente la disponibilidad de mano de obra a una eventual repatriación.

Además, el mercado del petróleo global presenta un exceso de oferta, con un superávit estimado en 3,8 mbd para este año según la Agencia Internacional de Energía (IEA).

El impacto en el precio del petróleo a corto plazo será mínimo, ya que la capacidad de recuperación de la producción venezolana es muy limitada y requerirá inversiones elevadas —estimadas en 110.000 millones$—, además de la compleja reconstrucción de un sector profundamente deteriorado en cuanto a su capital humano –la actual PDVSA es dirigida principalmente por militares–.

Este nuevo movimiento geopolítico de Trump busca reforzar el control e influencia en América Latina y aumentar la oferta de petróleo, favoreciendo la reducción de los costes energéticos. Una estrategia que beneficia especialmente a los países consumidores, como la Unión Europea, China o India, otorgando un impulso adicional a la economía global en los próximos años. 

Por ello, más allá de lo agresivo de la acción, el incremento progresivo de la oferta de crudo del continente —no solo venezolano— continuará presionando los precios de la energía a la baja en el medio plazo.

En el mercado de materias primas, el crudo apenas reacciona a los acontecimientos de Venezuela, ya que se espera una lenta capacidad de reacción puesto que cualquier aumento significativo de producción requerirá años de inversión y la reparación de su maltrecha infraestructura petrolera. La referencia Brent se deja un -0,6%, en su cuarto día consecutivo de caídas en niveles de 60$/barril.

Los analistas de Banca March piensan que "la visibilidad en el corto plazo es reducida". "Sin embargo, mirando más allá del humo, cabe esperar unos precios más contenidos" para el petróleo ante un aumento en la producción global apoyada por Trump, quien ya señaló que “las grandes empresas estadounidenses gastarán miles de millones de dólares, repararán las infraestructuras gravemente dañadas y empezarán a generar ingresos para el país".

Pese a no conocerse los planes de Trump en Venezuela, las acciones de las petroleras suben con fuerza en Bolsa. Entre las europeas, Repsol se anota un 2,4%, la italiana Eni gana un 1,3%, Shell suma un 0,7% mientras TotalEnergies se desmarca con una caída de un 1%. En Wall Street, los futuros de Chevron, la única de EE UU que opera en el país latinoamericano, avanzan un 7%, los de ExxonMobil avanzan más del 4% y ConocoPhillips, un 6%. También apuntan a subidas las empresas de servicios petroleros como Halliburton (+9%) o Schlumberger (+9,3%), además de empresas de refino y transporte como Marathon Petroleum (+5,3%) o Valero Energy (+5,8%).

Transición ordenada sin necesidad de "botas sobre el terreno"

La Asamblea Nacional Venezolana nombra de manera oficial a Delcy Rodríguez como presidenta interina. Hasta el momento, la Sala Constitucional del Tribunal Superior de Justicia venezolano ha declarado a Maduro como ausente temporal, por lo que el mandato de la nueva presidente interina duraría tres meses, ampliable otros tres meses posteriormente si así lo decide el Parlamento. La otra figura, ausencia permanente, habría obligado a un mandato más corto pues exigiría unas elecciones en 30 días, algo inviable en estos momentos.  

Sin un sistema de control directo por parte de EEUU, Marco Rubio, secretario de Estado, se perfila como la figura clave para definir las líneas maestras del nuevo tutelaje estadounidense sobre Venezuela. Aunque Trump afirmó que EE UU tiene la capacidad de ejercer control con “botas sobre el terreno”, la intención es evitar esa opción y permitir que el actual Gobierno venezolano lleve a cabo las reformas necesarias para cumplir con los objetivos norteamericanos y garantizar una transición ordenada del régimen. En las próximas semanas se sentarán las bases de esta nueva dinámica entre ambas administraciones, y veremos si resulta suficiente para satisfacer las ambiciones americanas.

04Jan

El petróleo está detrás de la ofensiva intervencionista de EEUU en América Latina.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump lleva al máximo la geopolítica de la provocación en Venezuela, como adelantó Dinero Seguro el 27 de diciembre, y reedita con su propio estilo la invasión de Panamá en diciembre de 1989 y que llevó a la detención del general Manuel Antonio Noriega, como publicó Dinero Seguro el 13 de diciembre. 

Con Nicolás Maduro ya en la cárcel en Nueva York, pendiente de ser juzgado por "conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de armas automáticas y artefactos destructivos y conspiración para poseerlas", entre otros cargos, Trump lanza varios mensajes. 

El primero, la vigencia de la doctrina Monroe, que considera el continente poco menos que una filial de EEUU, alegando cuestiones de seguridad nacional, aunque el 'América para los americanos' parece más bien 'América para los EEUU'. 

El 2 de diciembre de 1823, con casi todas las colonias españolas en América Latina independizadas o a punto de lograrlo, el presidente de EEUU, James Monroe, fijaba en el Congreso, en lo que es actualmente el discurso sobre el Estado de la Unión (que no comenzó a hacerse hasta 1850), la doctrina que lleva su apellido y que lleva marcando la estrategia de EEUU en el continente. La Doctrina Monroe sostiene que cualquier intervención en los asuntos políticos en América por parte de potencias extranjeras de otros continentes es un acto potencialmente hostil contra EEUU.

La falta de legitimidad democrática de Maduro, acusado de manipular los resultados de las últimas elecciones, facilita la intervención de EEUU.

EEUU gestionará Venezuela para evitar un peligroso vacío de poder. Pero Trump, fiel a su estilo, no ha entrado en detalles sobre el formato, las personas o el plazo. “Vamos a gobernar el país hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y sensata", señala.

Pero los precedentes de transiciones tuteladas por EEUU en Irak, Libia o Afganistán por ejemplo, no invitan precisamente al optimismo.

Genera sorpresa que haya descartado desde el primer momento a la líder de la oposición  en Venezuela, la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado: "Va a ser muy complicado para ella ser la líder. No tiene el apoyo suficiente, el respeto dentro del país".

Pese a ello, María Corina Machado asegura en un comunicado que “ha llegado la hora de la libertad” para Venezuela y que “lo que tenía que pasar está pasando”, justificando así la intervención militar de EEUU en su país (que ha provocado más de 40 muertos, entre militares y civiles). “Estamos preparados para tomar el poder”, afirma, en lo que parece un pulso a Trump.

Éste parece contestarla cuando asegura que su secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo una conversación con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, y que estaba "básicamente dispuesta a hacer lo que creamos necesario para hacer a Venezuela grande de nuevo".

El Tribunal Supremo de Venezuela nombró a Delcy Rodríguez presidenta interina tras concluir que el "presidente constitucional fue secuestrado" durante una "agresión militar extranjera", pero no declaró la ausencia permanente de Maduro, lo que habría desencadenado elecciones anticipadas en un plazo de 30 días. Delcy Rodríguez había declarado previamente que Maduro era el "único presidente" del país, pidiendo a EE.UU. que lo liberara.

El segundo, el interés por el petróleo es esencial en la nueva etapa de intervenciones de EEUU en América Latina. Aquí, Trump ha sido meridianamente claro:   “Construimos la industria petrolera venezolana con talento, iniciativa y habilidad estadounidenses, y el régimen socialista nos la robó durante esas administraciones anteriores, y lo hicieron por la fuerza", aludiendo a las  nacionalizaciones de las concesiones petrolíferas realizada por Hugo Chávez, a quien Nicolás Maduro sustituyó en 2013 tras su fallecimiento por cáncer.

Trump anuncia que las petroleras estadounidenses harán inversiones millonarias para resucitar el sector en Venezuela y “comenzar a generar ingresos para el país”.

Las contradicciones de Trump

Las drogas son el enemigo público número uno para EEUU, un argumento fácil de 'vender' a los ciudadanos norteamericanos. Pero también muestran las contradicciones de Trump. EEUU interviene en Venezuela y secuestra a Nicolás Maduro, acusado de narcotráfico y posesión de armas automáticas, entre otros cargos.

Curiosamente, los mismos que hace año y medio llevaron a una condena de 45 años de cárcel a Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras entre 2014 y 2022, por un tribunal de Nueva York. A finales de noviembre de 2025, Trump anunció en su red social Truth el polémico indulto, en medio de las elecciones en Honduras, que ganó, tras un larguísimo recuento, su candidato, Tito Asfura.

La realidad es que Venezuela no juega un papel importante en el tráfico de fentanilo a EEUU, como sí sucede en México o, en menor medida, en Canadá. Venezuela da salida a la cocaína que se fabrica en Colombia, y en menor medida en Perú y Bolivia,  países productores de hoja de coca, materia prima con que se produce la droga. Pero su papel en la producción y el tráfico regional de fentanilo es nulo.

Pero la droga forma parte de la geopolítica de la provocación de Trump, que ya ha avisado al presidente de Colombia, Gustavo Petro, que “vigile su trasero”, en referencia a las “fábricas de cocaína” que funcionan en el país.

03Jan

Las reformas estructurales para impulsar el crecimiento a largo plazo se han estancado en gran medida, independientemente de quién estuviera en el poder. Sin embargo, con las elecciones presidenciales este año, puede haber más posibilidades de lo habitual de abordar los obstáculos que impiden éste.

Miguel Ángel Valero

Brasil ha sido conocido durante mucho tiempo como el "país del futuro", pero el futuro parece seguir siendo difícil de alcanzar. Las prioridades políticas de 2014, cuando Dilma Rousseff ganó por un estrecho margen la reelección, siguen siendo inquietantemente relevantes. A pesar de los cambios políticos —a la ultraderecha en 2018, con Bolsonaro, a la izquierda en 2022, con Lula—, las reformas estructurales para impulsar el crecimiento a largo plazo se han estancado en gran medida, independientemente de quién estuviera en el poder. Sin embargo, con la proximidad de las elecciones presidenciales este año, podría haber más posibilidades de lo habitual de abordar los obstáculos que impiden el crecimiento a largo plazo.

Un gráfico elaborado por DWS destaca algunas de las fortalezas y los costes del actual marco institucional. El tipo de interés de referencia, conocido como Selic en Brasil, se ha mantenido muy por encima de la inflación general y subyacente desde 2022. Desde la perspectiva de los inversores, esto demuestra que el banco central es muy independiente y parece decidido a fijar las expectativas y contener la inflación, especialmente en los servicios. Sin embargo, los tipos persistentemente altos plantean dudas sobre las debilidades estructurales subyacentes en la arquitectura jurídica y fiscal de Brasil.

La indexación obligatoria del gasto, las numerosas exenciones fiscales y los créditos subvencionados han frenado históricamente la transmisión monetaria. Esto obliga con frecuencia al comité de política monetaria del banco central (el Copom), a mantener una política más restrictiva durante más tiempo que en otros países. Mientras tanto, los titulares con buenas conexiones políticas suelen estar protegidos de los efectos. Esto puede generar costes ocultos y retrasos, agravados por los altos impuestos, la burocracia y la lentitud en la ejecución de los contratos. Proteger a los titulares puede frenar la innovación, la creación de empresas y la competencia. Sin embargo, parece haber una creciente disposición al cambio en todo el espectro político. Entre los signos alentadores se encuentran los esfuerzos por aumentar la eficiencia de los organismos gubernamentales a diversos niveles, así como el límite máximo de la nueva norma sobre el salario mínimo y los intentos de controlar el crédito asignado, aunque es probable que la aplicación de las políticas siga siendo clave.

Es probable que las elecciones traigan consigo volatilidad, trucos electorales e incertidumbre política. Sin embargo, también representan una oportunidad única para un nuevo mandato. Los inversores pueden estar atentos a compromisos creíbles en materia de disciplina presupuestaria, reformas fiscales y planes de reforma judicial que podrían reducir los costes de los litigios y acelerar el cumplimiento de los contratos. Los datos recientes ofrecen motivos para un optimismo cauteloso. La inflación general se ha enfriado hasta situarse dentro del límite superior del objetivo, y las expectativas de inflación están mejorando gradualmente. No obstante, el Copom mantuvo la tasa Selic en el 15% en diciembre y mantuvo una postura bastante agresiva.

“Hasta ahora, el banco central de Brasil ha demostrado su compromiso inquebrantable de volver a situar la inflación en el objetivo, a pesar de la presión del Gobierno y de la proximidad del gobernador Galípolo al presidente Lula”, argumenta Yi Li-Hantzsche, analista de investigación de mercados emergentes de DWS. “Y con un resultado electoral constructivo, y la perspectiva de reformas creíbles, Brasil podría finalmente desbloquear tipos más bajos sin poner en riesgo su credibilidad”, subraya.

02Jan

La gran pregunta no es si el dueño de TikTok puede crecer, sino hasta dónde le dejarán hacerlo en un mundo cada vez más polarizado.

Miguel Ángel Valero

ByteDance, la empresa propietaria de TikTok, invertirá este año 100.000 millones de yuanes (14.000 millones$) en la compra de chips de inteligencia artificial (IA), fundamentalmente a Nvidia. En 2025 fueron 85.000 millones de yuanes, lo que muestra el esfuerzo inversor del grupo chino, aunque todo depende de que se permita al fabricante estadounidense de chips vender sus unidades de procesamiento gráfico H200 en China.

Esta inversión forma parte de la estrategia de ByteDance para aumentar su actividad en IA, ya que la demanda de computación se dispara en sus plataformas de redes sociales, negocio en la nube,  y modelos de lenguaje.

El grupo también ha construido una unidad interna de diseño de chips con alrededor de 1.000 empleados, que ha avanzado en el desarrollo de un procesador con un rendimiento comparable al chip H20 de Nvidia adaptado para China pero a un costo menor.

ByteDance también está invirtiendo en tecnologías de memoria como la memoria de alto ancho de banda y se está preparando para elevar la inversión total en IA a aproximadamente 160.000 millones de yuanes este año.

El grupo chino despide 2025 con unos beneficios cercanos a los 50.000 millones de dólares. Una cifra que, por sí sola, la coloca en la misma liga que Meta y confirma algo que a veces se pierde de vista: estamos ante uno de los mayores gigantes tecnológicos del mundo, aunque no cotice en Bolsa.

En los tres primeros trimestres del año, la compañía ya habría ganado alrededor de 40.000 millones de dólares, superando incluso sus propios objetivos internos. Un ritmo que refleja no solo el éxito de TikTok, sino la capacidad de ByteDance para monetizar su enorme base de usuarios y diversificar su modelo de negocio.

Todo esto sucede mientras TikTok sigue bajo el foco de Washington. La amenaza de prohibición en EEUU por motivos de seguridad nacional obligó a la compañía a mover ficha. ByteDance está muy cerca de cerrar un acuerdo para separar el negocio estadounidense de TikTok mediante una joint venture controlada mayoritariamente por inversores norteamericanos, entre ellos Oracle. El objetivo es claro: garantizar la supervivencia de TikTok en EEUU reduciendo el control directo del grupo chino, aunque todavía falta el visto bueno de los reguladores.

Lo interesante es que, lejos de frenar su crecimiento, esta presión política no ha impedido que TikTok siga expandiéndose con fuerza. La plataforma está apostando de forma agresiva por el comercio electrónico y las ventas en directo, replicando un modelo que ya ha funcionado en China. Además, está cerrando alianzas con grandes tecnológicas estadounidenses y reforzando su presencia cultural y comercial en Occidente.

ByteDance terminó 2025 con unos ingresos cercanos a los 186.000 millones$ , un volumen que sitúa a la propietaria de TikTok apenas un escalón por debajo de Meta. Afirma contar con más de 4.000 millones de usuarios activos mensuales en el conjunto de sus aplicaciones, una cifra que da vértigo y explica por qué su capacidad de monetización sigue creciendo.

A todo esto, se suma su apuesta por la inteligencia artificial. ByteDance está invirtiendo de forma decidida en modelos de lenguaje, chatbots y soluciones de IA generativa, compitiendo directamente con otros grandes grupos chinos como Alibaba o Tencent. No es casualidad que su valoración en mercados privados se haya disparado hasta la zona de los 450.000–480.000 millones$, reflejando un fuerte interés por parte de grandes inversores.

Eso sí, no todo es crecimiento ilimitado en ByteDance. Su negocio doméstico, especialmente Douyin, empieza a notar la debilidad del consumo y de la inversión publicitaria en China. Por eso, TikTok está asumiendo cada vez más peso como motor de crecimiento global del grupo.

"ByteDance ha demostrado que no es solo una red social de moda, sino una máquina de generar beneficios, usuarios y nuevas líneas de negocio. El gran reto ya no es tecnológico, sino político y regulatorio. Y la gran pregunta para los próximos años no es si puede crecer, sino hasta dónde le dejarán crecer en un mundo cada vez más fragmentado", señala el analista Pablo Gil en The Trader.

01Jan

Cuando un sistema deja de ofrecer expectativas creíbles a la mayoría, pierde legitimidad política antes que eficiencia económica. La próxima gran decisión no será ideológica, sino práctica: o se reparte mejor la renta que generen el capital y la IA, o el propio sistema acabará empujando hacia soluciones cada vez menos democráticas.

Miguel Ángel Valero

El analista Pablo Gil hace en The Trader interesantes reflexiones sobre el capitalismo, que pueden servir para hacer pensar en este comienzo de 2026. Defiende que el capitalismo sigue siendo “el sistema económico menos malo de todos”, pero desde hace tiempo ha comenzado a generar desigualdad, fragilidad financiera y la sensación de que el juego está trucado. El motivo que subyace en esa metamorfosis es la mezcla de cinco fuerzas que poco a poco han distorsionado el modelo hasta volverlo inoperante.

La primera es la demografía. El capitalismo de posguerra funcionó gracias a muchos trabajadores, pocos jubilados y un crecimiento suficiente para sostener pensiones, sanidad y movilidad social. Hoy el mundo envejece, la población activa se estanca y las promesas hechas a los 'baby boomers' son casi imposibles de cumplir. Esto alimenta un conflicto generacional: jóvenes que financian un sistema del que difícilmente se beneficiarán y que llegan tarde a vivienda y patrimonio.

La segunda fuerza es la globalización. Generó prosperidad y sacó a millones de la pobreza, pero debilitó a la clase media industrial, creando un 'precariado' con empleos inestables, salarios estancados y una sensación crónica de fragilidad. El mercado no compensó estas pérdidas: lo hicieron más las cuentas de las grandes multinacionales que la vida del 20%-25% que siente que siempre le toca perder.

La tercera es la financiarización. Tras romperse el vínculo del dólar con el oro, el sistema pasó a depender de la confianza en los bancos centrales. Eso abrió décadas de dinero barato, ingeniería financiera y rescates constantes. Cada crisis se resolvía con liquidez adicional en lugar de dejar que el mercado limpiara excesos. El crédito barato se convirtió en norma, alimentando burbujas, apalancamiento y sucesivos 'momentos Minsky'.

El Momento Minsky se refiere al punto en que los inversores sobreendeudados se ven obligados a vender incluso sus inversiones más sólidas para poder pagar sus préstamos. Esto provocaría grandes pérdidas en los mercados, así como una gran demanda de liquidez, lo que obligaría a los bancos centrales a hacer importantes préstamos de dinero. Se trata de una teoría elaborada por Hyman Minsky, un economista y profesor de la Universidad de Berkeley, basada en su hipótesis de la inestabilidad financiera.

La cuarta fuerza es el riesgo moral. Si los grandes actores creen que el Estado no les dejará caer, asumen riesgos excesivos. La crisis de 2008 lo escenificó: se dejó caer a Lehman, pero hubo que rescatar al resto. El mensaje fue que siempre habrá red de seguridad. Desde entonces, las pérdidas extremas se socializan y los beneficios extremos se privatizan.

La quinta fuerza es la concentración de poder. Años de tipos bajos y regulación capturada han favorecido a gigantes que dominan sectores enteros, acumulan datos, beneficios y capacidad de influencia. Empresas zombis sobreviven gracias al crédito barato. La competencia real se reduce, las barreras de entrada aumentan y los beneficios corporativos están cerca de máximos históricos. Algunos actores privados ya rivalizan en poder con los propios Estados.

"Todo esto genera un riesgo claro: que el capitalismo deje de percibirse como un sistema imperfecto, pero justo, y pase a verse como un juego amañado. Y cuando esa percepción se extiende, la democracia se erosiona: populismo, rechazo a la inmigración y polarización son síntomas de esa fractura entre mercado, Estado y ciudadanía", advierte este experto.

La historia muestra momentos en los que el capitalismo se “reseteó”, como tras la Gran Depresión o la crisis de los 70. Hoy podría tocar un nuevo reseteo, coincidiendo con la revolución de la inteligencia artificial. Si la IA cumple sus promesas de productividad, muchos trabajos desaparecerán o cambiarán radicalmente, no solo fabriles, también administrativos, profesionales y de servicios. Y para hacer frente a esa potencial situación surge la propuesta más polémica: una Renta Básica Universal. ¿Puede sostenerse un sistema capitalista y democrático si el 50%-70% no tiene empleo estable? Para unos, la renta básica es una compensación necesaria. Para otros, un mecanismo que rompe el vínculo entre trabajo, utilidad y autoestima.

"El problema no es que el capitalismo esté muriendo, sino que lleva demasiado tiempo sin actualizarse. Cuando un sistema deja de ofrecer expectativas creíbles a la mayoría, pierde legitimidad política antes que eficiencia económica. La próxima gran decisión no será ideológica, sino práctica: o se reparte mejor la renta que generen el capital y la IA, o el propio sistema acabará empujando hacia soluciones cada vez menos democráticas. La buena noticia es que el capitalismo ya se ha adaptado antes. La mala es que los grandes cambios suelen llegar tras crisis profundas. 

Cuentas para niños en EEUU

Esta reflexión sobre el capitalismo y la necesidad de ponerse al día se refuerza con otro análisis sobre la decisión de Michael Dell, fundador y CEO de Dell Inc., uno de los principales vendedores de computadoras en el mundo. y su esposa Susan Dell han anunciado una donación récord de 6.250 millones$ para financiar las llamadas Trump Accounts, un nuevo instrumento de inversión para niños en EEUU

Los Dells aportarán 250$ a las cuentas de inversión de unos 25 millones de niños de hasta 10 años que no habrían sido elegibles para ayudas del gobierno (1.000$ para recién nacidos entre 2025 y 2028). La aportación del magnate informático debe invertirse en fondos indexados que replican el mercado bursátil, y las cuentas solo serán accesibles cuando los niños beneficiarios cumplan 18 años. Entonces podrán usar los fondos para educación, vivienda, emprendimiento… o lo que definan como “futuro”.

Entre la parte interesante y discutible del plan está que este gesto filantrópico se vende como un “salto generacional”: una inyección de capital en jóvenes sin recursos, una forma de democratizar el ahorro/inversión desde la infancia. Sin embargo, conviene mirar con lupa varios aspectos:

  • 250$ no es una suma elevada: aunque supone un empujón inicial, el éxito real dependerá de cuánto aporten las familias después (y muchas vivirán al límite, sin capacidad adicional de ahorro).
  • El programa (y la donación) no resuelven problemas estructurales de pobreza infantil, desigualdad o acceso real a oportunidades educativas y profesionales. En ese sentido, puede ser más un parche simbólico que una solución definitiva.
  • Que las aportaciones vengan de individuos con enorme patrimonio (como los Dell) refuerza la idea de que la creación de riqueza en gran parte depende de voluntarismo y no de políticas estructurales sostenibles.

Pero esta decisión pone sobre la mesa algo crucial, ya que evidencia algo que muchos olvidan: invertir temprano sigue siendo una de las grandes herramientas de futuro. La llamada “magia del interés compuesto” lo demuestra: pequeñas cantidades, si se invierten con constancia y tiempo, pueden crecer de forma exponencial. A largo plazo, un capital inicial modesto puede multiplicarse. Cuanto antes se empiece, más tiempo tiene el dinero para crecer. Esa acumulación, además de ofrecer seguridad financiera, puede permitir educación, salud, vivienda, emprendimiento o simplemente mayor libertad de decisiones vitales.

"Me pregunto por qué en países con alta desigualdad (o con un Estado del bienestar limitado) no hay iniciativas sistemáticas que fomenten el ahorro/inversión desde la infancia… ¿No sería más eficaz combinar intervenciones sociales estructurales con herramientas de inversión temprana y educación financiera desde jóvenes?", subraya Pablo Gil.

"Para quienes hablamos de independencia financiera, inversión a largo plazo y educación financiera, esta noticia es un recordatorio: el verdadero capital no está solo en el dinero, sino en el tiempo y en la constancia. Un capital que, bien gestionado, permite abrir puertas de oportunidad, movilidad social y libertad personal", concluye.

31Dec

Con un cambio de presidente en la Reserva Federal previsto para mayo y con Trump presionando abiertamente por un nivel de tipos mucho más bajo, los inversores parecen anticipar que el equilibrio de fuerzas dentro del banco central podría cambiar antes de lo que hoy descuenta el discurso oficial.

Miguel Ángel Valero

El Tesoro estadounidense sorprendió al mercado con la mayor recompra de deuda ('buyback') de su historia: 12.500 millones$ en una sola operación. A primera vista puede parecer una maniobra destinada a reducir la deuda, pero no es eso lo que está ocurriendo. Esta operación forma parte del nuevo programa de 'buybacks' que el Tesoro reactivó este año con un objetivo muy distinto: estabilizar el mercado de bonos más importante del mundo en un momento de tensiones crecientes.

La lógica detrás del movimiento es clara. Muchos bonos antiguos, los denominados 'off-the-run', se negocian con poca liquidez y generan distorsiones en la curva de tipos. Al recomprarlos, el Tesoro intenta 'limpiar' esos tramos del mercado y reemplazarlos posteriormente con emisiones nuevas, más líquidas y fáciles de negociar. No es expansión monetaria, no es QE (Quantitative Easing, expansión cuantitativa, una herramienta no convencional de política monetaria utilizada por bancos centrales para aumentar la oferta de dinero, incrementando el exceso de reservas del sistema bancario mediante la compra de activos financieros en el mercado para reducir los tipos de interés a largo plazo) y no supone una reducción real de deuda: simplemente es una gestión más fina del inventario de bonos del Tesoro.

Pero el mensaje implícito es más relevante que la cifra. En un entorno de déficits gigantescos, un volumen récord de emisiones y un mercado cada vez más sensible a cualquier sobresalto, el Tesoro está actuando para evitar episodios de tensión como los que ya vivimos en 2020 y 2023. Que se haya necesitado la mayor recompra de la historia no es casualidad: refleja el grado de estrés estructural que existe en un mercado que sirve como columna vertebral del sistema financiero global.

El impacto inmediato es técnico: algo más de liquidez, spreads más ajustados y menos ruido en los bonos ilíquidos. Pero el impacto estratégico es político y financiero: el Tesoro reconoce que la arquitectura del mercado necesita apoyo y que la acumulación de deuda está obligando a intervenir más activamente para mantener la estabilidad. Es un recordatorio de que, aunque la narrativa oficial se centra en la normalidad, debajo sigue creciendo las fragilidades que obligan a vigilar cada movimiento.

"En un año en el que los tipos a largo plazo se mantienen altos, los déficits siguen descontrolados y la emisión neta de deuda no deja de crecer, esta operación no cambia la tendencia de fondo, pero nos advierte del estado real del mercado, algo que tiende a pasar desapercibido para el inversor común", advierte el analista Pablo Gil en The Trader

La Fed gana tiempo

Mientras, la Reserva Federal recibe una noticia que llevaba tiempo esperando. La inflación en EEUU sorprendió claramente a la baja y lo hizo de forma contundente. La tasa general cayó en noviembre hasta el 2,6%, cuando el consenso esperaba que se mantuviera en el 3% del mes anterior. Pero el dato más relevante llegó por el lado de la inflación subyacente, que bajó al 2,7% desde el 3% previo, justo cuando los analistas anticipaban incluso un repunte hasta el 3,1%.

Sobre el papel, estos datos son justo lo que la Fed necesitaba. Confirman que el proceso desinflacionista sigue vivo, que no se ha estancado y que, además, avanza más rápido de lo que muchos esperaban. En condiciones normales, cifras así abrirían claramente la puerta a una política monetaria más laxa, reforzando la idea de nuevas bajadas de tipos en los próximos meses.

Sin embargo, la reacción del banco central ha sido mucho más fría de lo que podría pensarse. Y ahí entran en juego las palabras de John Williams, presidente de la Reserva Federal de Nueva York y una de las voces con más peso dentro del FOMC (el Comité que fija los tipos de interés). Williams dejó claro que no ve ninguna urgencia para seguir recortando tipos, pese a las presiones de Donald Trump. Según su visión, las bajadas ya realizadas han colocado a la política monetaria en una posición adecuada y ahora toca observar cómo evoluciona la economía.

El mensaje es claro: la Fed celebra estos datos, pero no quiere precipitarse. El objetivo sigue siendo llevar la inflación al 2%, sí, pero sin provocar un daño innecesario al mercado laboral. Y aunque el empleo empieza a mostrar signos de enfriamiento (más paro y menor creación de puestos de trabajo), desde la Fed insisten en que no hay señales de deterioro brusco.

Este contraste entre unos datos de inflación muy favorables y un discurso prudente por parte de la Fed es clave. Mientras la Fed gana tiempo, gana margen de maniobra y recibe ese balón de oxígeno que necesitaba para justificar una pausa prolongada y mantener los tipos estables, el mercado ha reaccionado justo en sentido contrario. Las Bolsas han celebrado el dato como si las bajadas de tipos fuesen a acelerarse, descontando un escenario mucho más laxo del que hoy sugiere el mensaje de la Reserva Federal. De nuevo, inversores y banco central parecen hablar idiomas distintos: unos anticipan recortes más profundos y rápidos, mientras la Fed insiste en observar, confirmar y no precipitarse hasta tener la certeza de que la desinflación es sostenible y no simplemente coyuntural.

La inflación está haciendo su parte, pero la Fed no tiene prisa. Al menos la Fed actual. Tal vez el mercado no esté mirando solo los datos, sino también el calendario. Con un cambio de presidente en la Reserva Federal previsto para mayo y con Trump presionando abiertamente por un nivel de tipos mucho más bajo, los inversores parecen anticipar que el equilibrio de fuerzas dentro del banco central podría cambiar antes de lo que hoy descuenta el discurso oficial. Por ahora, el mensaje sigue siendo de paciencia y prudencia, pero el mercado ya está empezando a jugar la partida que viene después.



30Dec

Savills estima que aproximadamente una cuarta parte de la inversión global provendrá del sector de oficinas, que continuará ganando cuota en 2026.

Miguel Ángel Valero

Savills vaticina que el volumen de inversión inmobiliaria en el mundo supere por primera vez desde 2022 el umbral del billón$ en 2026, lo que supondría un crecimiento del 15% respecto a 2025, según se refleja en Impacts, el programa de análisis del sector inmobiliario global de la consultora internacional.

La región EMEA (Europa, Oriente Medio y África) registrará el mayor crecimiento relativo el próximo año, con un 22% más hasta 300.000 millones$, mientras que América seguirá siendo el mayor mercado por volumen, con una actividad de 570.000 millones de dólares (+15%). Savills estima que aproximadamente una cuarta parte de la inversión global provendrá del sector de oficinas, que continuará ganando cuota en 2026.

Según la consultora, 2025 marca un punto de inflexión en los mercados de inversión inmobiliaria: los 'capital values' han tocado fondo, el tamaño medio de las operaciones está creciendo y la financiación vuelve a aportar valor a los retornos. La previsión es que estas tendencias se fortalezcan aún más en 2026.

En cuanto al cierre de 2025 en Europa, Savills proyecta que los volúmenes de inversión alcancen en torno a 215.000 millones€, un 9% más interanual. España se sitúa entre los países con incrementos superiores al 20% frente a 2024, junto con República Checa, Finlandia, Portugal, Dinamarca, Bélgica, Suecia, Hungría y Noruega. De cara a 2026, Savills estima un crecimiento del 18% de la inversión en Europa, apoyado por la estabilización macroeconómica y el retorno del capital institucional. Las oficinas recuperarán protagonismo y confianza renovada en activos prime, mientras que el sector living seguirá captando fuerte interés.

Más inversión europea fuera de los mercados domésticos

Para 2026, la consultora espera un aumento de la inversión europea cross-border, impulsada por compradores británicos, franceses y suecos que expanden su presencia fuera de sus mercados domésticos. También augura que la reactivación de inversores de Oriente Medio cobre fuerza en el nuevo año, mientras que los norteamericanos seguirán siendo actores clave tanto como compradores como vendedores.

2026 presenta oportunidades clave en Europa para distintos perfiles de inversor en los distintos mercados en los que el mercado español compite por la atracción de capital:

  • Core/Core+
    • Oficinas prime en los distritos financieros: activos de calidad, baja desocupación y contratos sólidos, impulsados por el flight-to-quality.
    • Hoteles en destinos consolidados: Reino Unido (Londres), España, Italia, Francia, Portugal y Grecia seguirán atrayendo inversión por turismo internacional y gasto en ocio.
    • Residencial institucional en capitales y grandes áreas metropolitanas, con ingresos estables ante la escasez estructural de oferta.
    • Locales en los ejes prime en ciudades europeas, con ocupación estable, fuerte demanda y flujos turísticos crecientes.
  • Value-add
    • Rehabilitación de oficinas en distritos financieros o ubicaciones bien conectadas, impulsada por normativa ASG y la brecha creciente entre activos prime y secundarios.
    • Logística moderna con contratos cortos y potencial de revalorización, incluyendo última milla urbana.
    • Parques comerciales y centros con ineficiencias operativas, susceptibles de reconfiguración o usos mixtos.
    • Sectores emergentes: self-storage, cold-storage, dark kitchens y estaciones de carga para vehículos eléctricos, con ingresos resilientes y mayor rentabilidad.
  • Oportunista
    • Reposicionamiento y reconversión de oficinas obsoletas en ubicaciones estratégicas.
    • Conversión de activos comerciales a residencial, especialmente en mercados con déficit estructural de vivienda.

Las previsiones de Savills para 2026 apuntan a un renovado optimismo en el mercado inmobiliario global. Además de en inversión, se espera crecimiento en la actividad de los mercados de usuarios en la mayoría de los sectores y regiones, aunque el entorno seguirá presentando retos que gestionar. 

La economía continuará siendo el eje central, con la bajada de los tipos de interés y la mayor disponibilidad de capital coincidiendo con una demanda sólida por parte de los usuarios. A ello se suma la aceleración del cambio tecnológico, liderado por la adopción creciente de la inteligencia artificial, que se consolida como un motor clave del mercado. 

"Sin embargo, inversores y usuarios no deben perder de vista otros factores estructurales como la evolución demográfica y los cambios en los hábitos de consumo para dar respuesta a las necesidades de las personas. A medida que estas conductas evolucionan y los perfiles demográficos se transforman, la capacidad operativa se convierte en un elemento diferenciador fundamental en el sector", subraya el informe de Savills.

30Dec

Ebury: “No anticipamos movimientos agresivos en el Euribor a 12 meses en los primeros meses de 2026”.

El índice Euribor a un año, que es utilizado como principal referencia para fijar el tipo de interés de los préstamos hipotecarios concedidos por las entidades de crédito españolas, se situó en diciembre en el 2,267% frente al 2,217% del mes anterior. Tomando como referencia los últimos 12 meses, el índice registra un descenso de 0,169 puntos, según los datos oficiales del Banco de España

El Euribor a 12 meses ha registrado su quinta subida mensual consecutiva. Para 2026, "no anticipamos movimientos agresivos en los primeros meses de 2026”, subraya Diego Barnuevo, Analista de Mercados de Ebury.

La economía de la zona euro mantiene una notable resiliencia en el último mes del año. La inflación general se estabilizó en el 2,1% en noviembre, mientras que la subyacente permaneció en el 2,4% por tercer mes consecutivo. La actividad económica sigue expandiéndose, aunque se ha moderado ligeramente en diciembre, como refleja el índice PMI compuesto (51,9). 

Además, los datos de crecimiento salarial en el tercer trimestre mostraron una ligera desaceleración, pasando del entorno del 3,8% al 3% interanual. A pesar de ello, la tasa de desempleo se mantiene estable cerca de mínimos históricos, en el 6,4%, lo que subraya la fortaleza del mercado laboral europeo.

El factor más determinante para el repunte del Euribor en diciembre ha sido la reunión del Banco Central Europeo (BCE) del 18 de diciembre, en la que se revisaron al alza las proyecciones de crecimiento: el PIB se estima ahora en el 1,4% para 2025 (frente al 1,2% anterior), 1,2% en 2026 (vs. 1%) y 1,4% en 2027 (vs. 1,3%). En cuanto a la inflación, se prevé un 1,9% en 2026 (anteriormente 1,7%) y un 1,8% en 2027 (vs. 1,9% previo).

En este contexto de mayor optimismo sobre el crecimiento, es comprensible que el Euríbor a 12 meses haya repuntado, reflejando expectativas de que el próximo movimiento del BCE con respecto a los tipos de interés sea al alza en lugar de a la baja. Estas expectativas se vieron inicialmente reforzadas por comentarios de Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, quien señaló que veía más probable una subida que una bajada de tipos. Posteriormente, matizó sus declaraciones, afirmando que no prevé movimientos en el corto plazo, lo que ha calmado ligeramente las expectativas de subidas en los mercados.

Los mercados de swaps, que capturan las expectativas de los inversores, no descuentan cambios en los tipos durante 2026, aunque sí incorporan una posible subida de 25 pb.

Para el experto de Ebury, el BCE mantendrá los tipos estables en el 2026, dado que los riesgos bajistas se han atenuado con avances en acuerdos comerciales (como el de la UE con EEUU) y podrían mitigarse aún más si se alcanza una tregua entre Ucrania y Rusia (aunque esta posibilidad sigue pareciendo incierta). 

En este sentido, "creemos que el BCE dará paso al paquete fiscal alemán para apuntalar el crecimiento en 2026. Por tanto, ante la expectativa razonable de estabilidad en los tipos del BCE durante 2026, no anticipamos movimientos agresivos en el Euribor a 12 meses en los primeros meses del año. No obstante, si las apuestas por subidas en 2027 se consolidan, podría abrirse margen para que se produzcan subidas adicionales en el Euríbor a lo largo del 2026. En cualquier caso, resulta prematuro y especulativo pronosticar los pasos del BCE más allá de 2026", explica.

30Dec

El aumento de la volatilidad de los mercados refleja en parte la incertidumbre de los inversores sobre la futura trayectoria de los tipos de interés en EEUU debido a una menor independencia de la Reserva Federal, lo que implica un euro más fuerte frente al dólar.

Miguel Ángel Valero

A un día de cerrar 2025, toca hacer balance de cómo se han comportado las economías y qué podemos esperar para el próximo ejercicio. En el caso de Europa, y tras la última reunión del BCE en la que mantuvo los tipos al 2%, el equipo de análisis de Natixis CIB cree que, a pesar de las incertidumbres que aún prevalecen, parece probable que se mantenga durante un período prolongado una política monetaria sin cambios. “En ausencia de perturbaciones económicas adversas sustanciales, ahora no esperamos cambios en los tipos oficiales durante todo el año 2026”, adelantan.

Según se desprende del informe, “el ligero aumento del optimismo sobre el crecimiento económico y las perspectivas de inflación en las nuevas proyecciones del BCE sugiere que podría mantener sin cambios su postura de política monetaria durante todo el año 2026”.

No obstante, Natixis CIB enumera varios acontecimientos que pueden provocar riesgos para la inflación. En primer lugar, la probabilidad de que una resolución pacífica entre Ucrania y Rusia reduzca los precios de la energía a corto plazo, pero proporcione un crecimiento adicional a medio plazo para la reconstrucción de Ucrania. En segundo lugar, una escalada de la guerra comercial con EEUU puede tener dos efectos desinflacionistas: una disminución de las exportaciones de la zona del euro a EEUU mayor de lo que previsto actualmente, y un desvío de los productos chinos baratos de los Estados Unidos hacia la zona del euro. Y en tercer lugar, el aumento de la volatilidad de los mercados refleja en parte la incertidumbre de los inversores sobre la futura trayectoria de los tipos de interés en EEUU debido a una menor independencia de la Reserva Federal, lo que implica un euro más fuerte frente al dólar.

Precisamente, Natixis CIB analiza en el informe la composición del FOMC en 2026, la probable dirección de los tipos de interés, las posibilidades para el próximo presidente de la Fed y otros acontecimientos importantes que podrían configurar las políticas de la Reserva Federal en el próximo año.

Eurizon: El impacto de la geopolítica será modesto

La atención de los inversores se centra en la publicación de los datos macroeconómicos de EEUU tras el cierre de Gobierno más prolongado de su historia. La atención se centra principalmente en el mercado laboral, tras la desaceleración registrada en el verano, en contraposición a la resiliencia del consumo y la inversión.

La Fed, tras recortar los tipos de interés en septiembre, octubre y diciembre, debería ralentizar el ciclo bajista a principios de 2026, considerando que se está alcanzando el tipo objetivo neutral del 3%.

En la Eurozona, el crecimiento se ha estabilizado tras la fase volátil relacionada con la guerra comercial desatada por Trump. Las expectativas para 2026 apuntan a un crecimiento sostenido, impulsado por el consumo, así como por los planes de gasto en defensa e infraestructuras. El BCE mantiene la postura a la espera, con los tipos alineados con el nivel de inflación y un impacto neutral en la política monetaria.

En China, el crecimiento en 2025 va camino de alcanzar el objetivo del 5% establecido para el año. En el primer trimestre del próximo año se fijará el objetivo de crecimiento para 2026, que probablemente volverá al 5%, aunque no se puede descartar una ligera reducción al 4,5%.El impacto de los acontecimientos geopolíticos sigue siendo modesto, con el precio del petróleo estable en el entorno de los 60$ por barril.