Ha llegado el momento de que Alemania comience a cerrar parte del elevado diferencial de crecimiento acumulado desde la pandemia: el PIB de la zona euro está 6,4 puntos por encima de lo registrado antes de la COVID, mientras que el de Alemania apenas se ha incrementado.

La diversificación, geográfica y sectorial, es clave. Pero hay un problema de competitividad, ni España ni Europa son capaces de competir con los mercados emergentes.

Los bancos reconocen que están realizando un seguimiento mayor a los sectores y empresas que pudieran verse más afectados (compañías exportadoras y con actividad comercial con EEUU.

En España, han ido aumentando gradualmente desde 2015. Se espera que esta tendencia estructural persista, con un incremento previsto del 2% en 2025 y estabilidad en 2026.

El Banco de España, el Gobierno, EyÉsade EcPol coinciden en revisar claramente al alza las previsiones de crecimiento de la economía española en 2025.

La incertidumbre sobre la política económica está pesando en el ánimo de los empresarios en EEUU, que invierten menos y también reducen la creación de puestos de trabajo.

La gestora española refuerza su estrategia de prudencia y lleva al máximo los niveles de liquidez en las carteras, dado el entorno de altas valoraciones en renta variable y volatilidad en renta fija por las tensiones en deuda pública.

los aranceles estadounidenses y las medidas de represalia están provocando una disminución del gasto en construcción comercial e incluso cancelaciones de proyectos.

Francia y Polonia son los principales opositores al acuerdo entre la UE y Mercosur. Para bloquearlo, necesitan el apoyo de otros dos Estados y sumar el 35% de la población comunitaria.

Suiza y Japón se han convertido en víctimas de la guerra comercial desatada tras su vuelta a la Casa Blanca.

inAtlas ofrece a las empresas españolas herramientas que les permiten anticipar escenarios, medir riesgos y detectar oportunidades en un entorno global cada vez más complejo por los aranceles de Trump.

En lo único que los partidos políticos están de acuerdo es en que hay que aliviar la carga fiscal de los consumidores ante el aumento del coste de la vida, aunque sea a costa de un mayor déficit público.