Miguel Ángel Valero
Un 33% de los gestores de fondos de inversión, máximo histórico de la encuesta de Bank of America, cree que las empresas se están pasando invirtiendo en inteligencia artificial (IA). El dato se interpreta como que el mercado ya empieza a oler burbuja de gasto en IA.

Otro dato que preocupa: el 25% de los ciudadanos de EEUU usa IA a diario, y casi un tercio de quienes la usan deja que sus agentes IA actúen sin pedirle permiso. En este contexto, Claude y ChatGPT ya pueden manejar la casa del usuario a través de Google Home. Ofrece un conector para que los asistentes controlen cámaras Nest, termostatos y aparatos Matter. Las acciones sensibles, como abrir puertas, quedan bloqueadas.
Robeco recomienda invertir en la infraestructura física que alimenta la IA
Roman Boner, Senior Portfolio Manager de Robeco, cree que la atención de los inversores puede estar actualmente en los semiconductores y el procesamiento, pero la próxima fase de la revolución de la IA se está moldeando cada vez más por la infraestructura física necesaria para alimentarla. Desde las redes eléctricas y los sistemas de gestión de energía hasta las tecnologías de refrigeración y la generación de energía renovable, los desarrollos recientes proporcionan más evidencias de que la oportunidad de inversión relacionada con la IA va mucho más allá de los semiconductores.
Los mercados globales de acciones han repuntado gracias a los sólidos resultados corporativos que ayudaron a compensar las preocupaciones sobre el aumento de los rendimientos de los bonos y las tensiones geopolíticas. Las empresas vinculadas a la IA recuperaron el liderazgo en el mercado tras otra fuerte temporada de resultados que evidenció la escala de la inversión continua en centros de datos, capacidad informática e infraestructura de apoyo.
Para los inversores, uno de los desarrollos más significativos sigue siendo la acelerada expansión de la infraestructura eléctrica. Se proyecta que la demanda de energía en EEUU crecerá casi tres veces más rápido que en las dos últimas décadas, impulsada por los centros de datos de IA, la relocalización industrial, la electrificación y la adopción de vehículos eléctricos. Satisfacer esta demanda requerirá una inversión sustancial en la modernización de redes, generación de energía renovable, almacenamiento en baterías y tecnologías de eficiencia energética. Estas tendencias se vieron reflejadas en el desempeño constante de empresas expuestas a equipos de red, infraestructura de transmisión, sistemas de refrigeración líquida y tecnologías de redes ópticas. Es otro indicador de que la confianza en la demanda energética vinculada a la IA se mantendrá estructuralmente alta durante años.
Al mismo tiempo, los inversores reconocen cada vez más que años de infrafinanciación en infraestructura energética han creado un desequilibrio estructural entre oferta y demanda que requerirá un gasto de capital significativo durante la próxima década. “El próximo cuello de botella en la IA no es la potencia informática. Es la potencia eléctrica. Las tecnologías que permiten la generación de energía, la expansión de redes, el almacenamiento y la eficiencia energética se están convirtiendo en infraestructura esencial para una economía más electrificada. Estamos presenciando un cambio de un gasto cíclico en energía a una construcción de infraestructura plurianual impulsada por la IA y la electrificación", concluye este experto.
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