Miguel Ángel Valero
La transición energética y la electrificación podrían transformar profundamente los mercados mundiales de metales. Ante un fuerte aumento de la demanda y una oferta cada vez más limitada, se prevé que el cobre, el níquel y el aluminio sufran una escasez estructural para 2035, lo que allanará el camino para un nuevo mercado alcista en los precios de los metales. "Los metales industriales están entrando en una nueva fase. La transición energética está generando una nueva demanda significativa, mientras que la oferta se muestra cada vez menos flexible. Esta combinación podría ejercer una presión sostenida sobre el cobre, el níquel y el aluminio y dar paso a un nuevo mercado alcista para los precios de los metales", afirma Simon Lacoume, economista del sector metalúrgico de Coface.
Incluso antes del auge de las tecnologías bajas en carbono, la demanda de metales ya se veía respaldada por sólidas tendencias estructurales. La urbanización, las infraestructuras y el crecimiento de las economías emergentes seguirán impulsando el consumo mundial en los próximos años. El sector de la construcción representa casi el 50% del consumo mundial de acero, mientras que la electrificación ya supone casi tres cuartas partes de la demanda mundial de cobre.
Pero a esta demanda tradicional se suma ahora la impulsada por la transición energética y la digitalización. Las energías renovables, los vehículos eléctricos, las baterías, las redes eléctricas y los centros de datos son sectores que requieren un uso especialmente intensivo de metales. Las tecnologías limpias podrían representar el 35 % de la demanda mundial de cobre y níquel para 2035, según la Agencia Internacional de la Energía.
Ante esta aceleración, la oferta tiene dificultades para seguir el ritmo. Menos del 1 % de los proyectos de exploración minera dan lugar a una mina en funcionamiento, y el desarrollo de nueva capacidad en los proyectos existentes puede llevar una media de casi 20 años (frente a menos de 15 años a principios de la década de 2000). La baja rentabilidad de la inversión, la disminución de la ley de los yacimientos y el aumento de los costes también limitan la capacidad de los productores para incrementar rápidamente la producción.
A esto se suma un alto grado de concentración geográfica en las cadenas de suministro. Indonesia representa el 67% de la producción mundial de mineral de níquel, y China cuenta con más de la mitad de la capacidad mundial de refinado de varios metales. Las restricciones comerciales van en aumento: a finales de 2025 estaban en vigor 1.138 medidas que afectaban a la importación o exportación de minerales críticos, frente a las 357 de diez años antes.
Se espera que el desequilibrio entre la oferta y la demanda sea especialmente pronunciado en el caso de los metales esenciales para la transición energética. En el caso del aluminio, el cobre y el níquel, la demanda crecerá más rápido que la oferta durante la próxima década, incluso sin que se produzca una mayor aceleración de la descarbonización. Sin embargo, no todos estos metales se ven afectados de la misma manera.
El cobre, esencial para la electrificación de las economías y el desarrollo de la infraestructura digital, podría enfrentarse a un déficit de entre 1,5 millones y 6,5 millones de toneladas para 2035 (dependiendo del escenario), que podría alcanzar el 17% de la demanda mundial en un escenario de emisiones netas cero. El auge de los centros de datos podría agravar aún más estas presiones.
El níquel parece ser el metal más afectado por la transición energética, impulsada por las baterías y la movilidad eléctrica. En un escenario de "cero emisiones netas", el mercado del níquel refinado podría enfrentarse a un déficit de alrededor de 6,5 millones de toneladas para 2035, lo que representaría casi el 35% de la demanda prevista.
También se espera que el mercado del aluminio se vuelva más ajustado. El déficit podría alcanzar entre 5 millones y 15 millones de toneladas, lo que representaría alrededor del 10% de la demanda prevista. En este caso, la limitación se debe menos a la disponibilidad de recursos que a la capacidad industrial, la inversión necesaria y el acceso a electricidad a precios competitivos.
Se espera que estas tensiones ejerzan una presión sostenida sobre los precios. En este sentido, Coface vaticina que los precios del cobre y el níquel podrían casi duplicarse durante la próxima década, y que el aluminio experimente un fuerte aumento. Por el contrario, el acero y el zinc parecen menos vulnerables, con condiciones de oferta menos restringidas y una exposición más limitada a las nuevas demandas asociadas a la transición energética.
Para los fabricantes, el reto se extenderá, por tanto, gradualmente más allá del mero precio: garantizar el acceso a los metales críticos, desarrollar el reciclaje y reducir la intensidad de materiales podrían convertirse en factores clave para la competitividad.
UBS: el petróleo llegará a 110$ este año para bajar a 85 en septiembre de 2027
El petróleo crudo registró en octubre su cuarta ganancia mensual consecutiva, ya que los ataques a petroleros, el agotamiento de los inventarios y unos costes de flete récord mantuvieron elevados los riesgos para el suministro. Días después, los precios cayeron con fuerza ante las renovadas esperanzas de diplomacia entre EEUU e Irán. En este contexto, UBS vaticina que el Brent cotice a 110$/barril a finales de año, seguido de 95 en marzo de 2027, 90 en junio y 85 en septiembre.
Tras las ganancias que ya han registrado las acciones del sector energético, en UBS creen que la selectividad importa más que aumentar la exposición general al sector. En el caso de EEUU, gran parte ya está en el precio, pero siguen existiendo oportunidades selectivas. Las valoraciones del sector energético europeo ya reflejan los elevados precios del petróleo. Es preferible posicionarse en ganancias más amplias de las materias primas.
Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "los inversores que estén considerando aumentar de forma generalizada su exposición a renta variable del sector energético deberían explorar, en su lugar, una exposición diversificada a metales preciosos, energía, metales industriales y agricultura. Esto puede captar un abanico más amplio de oportunidades sin hacer que los resultados de la cartera dependan en exceso de una única trayectoria del precio del petróleo. Dado el rápido cambio de liderazgo dentro de los mercados de materias primas, creemos que un enfoque de gestión activa puede ayudar a los inversores a participar en el ciclo alcista de las materias primas".
Goldman Sachs: cada barril paga una prima de miedo de 27$
Goldman Sachs, por su parte, sube su previsión de Brent para diciembre a 105$ desde 90, y la de 2027 a 88 desde 80, pese al desplome del crudo del 3 de noviembre. Calcula que cada barril lleva 27% de prima por miedo a que falte petróleo. Y si el Golfo sigue produciendo 3,5 millones de barriles diarios menos, ve el Brent en 140$.
Ryanair solo tiene cubierto del 25% del queroseno que necesita
Ryanair gana 2.150 millones€ en el semestre, un 15% menos, tras pagar 2.000 millones más de combustible. Vuela con un 6% más de pasajeros, pero cobra un 4% menos por billete y estudia congelar sueldos. Cubre el 80 por ciento del queroseno hasta marzo a 67$; el año que viene, solo un 25 a 95$.
El 70 % de los mayoristas de café, té y cacao son microempresas
El sector del café, el té y el cacao se está enfrentando en 2026 a uno de sus ejercicios más complicados. Factores perturbadores como los fenómenos climáticos, la volatilidad en los mercados internacionales y unos costes cada vez más elevados están afectando a los márgenes comerciales. La previsión de un fenómeno de El Niño extremadamente elevado durante el otoño-invierno de 2026-2027 supone un alto riesgo para los productores, especialmente en países como Brasil y Colombia. Otras zonas clave, como África occidental, han sufrido recientemente desequilibrios climáticos que reducen las cosechas y encarecen los costes de producción.
Las empresas españolas también sufren las consecuencias de esta situación global. De acuerdo con los datos que ofrece Insight View, la herramienta analítica avanzada de Iberinform, el 23% de las compañías de este sector se encuentra en un nivel máximo o elevado de impago. Se trata, además, de un sector que muestra una fuerte atomización, ya que el 70 % del tejido está compuesto por microempresas y el 22 % por pequeñas empresas. Tan sólo un 2 % son grandes empresas.
En cuanto a su distribución geográfica, los mayoristas de café, té y cacao se concentran en las provincias de Barcelona (18 %), Madrid (16 %), Alicante (8%), Murcia (6 %) y Valencia (6 %). Teniendo en cuenta los territorios cuyo peso representa al menos el 3% del sector, el ratio de empresas en riesgo máximo o elevado de incumplir sus pagos está por encima de la media en Santa Cruz de Tenerife (45 %), Madrid (29 %), Barcelona (28%), Málaga (28 %) y Sevilla (27%). Los mejores ratios se registran en Baleares (10 %), Murcia (13 %), Valencia y Las Palmas (17 %) y Alicante (19 %).
La antigüedad es un factor relevante en el riesgo de crédito del sector. Las empresas más jóvenes, es decir, las que se han creado en la última década, son las que presentan niveles más altos de impago, con el 34 %. Este porcentaje cae sensiblemente, hasta el 13 %, entre las empresas entre los 11 y los 25 años y al 10 % entre las de más de 25.