29 Jul
29Jul

Miguel Ángel Valero

Es más que evidente que la evolución del Euribor a 12 meses, índice usado para calcular el interés de las hipotecas variables, depende en gran medida del desarrollo del conflicto que azota Oriente Medio.Cuando EEUU e Irán se dedican a bombardear la zona, esta referencia tiende al alza. Y cuando pactan unos días o semanas de tregua, su valor se estabiliza o se reduce, como ocurrió en junio.Tras la reanudación de los bombardeos, pues, es fácil adivinar cuál ha sido el comportamiento de este índice hipotecario en las últimas semanas. Según los analistas del comparador financiero HelpMyCash.com, el Euribor ha subido en julio y acabará el mes con un valor cercano al 2,85%, ligeramente superior al de junio (2,798%). 

En consecuencia, las hipotecas variables que vayan a revisarse próximamente sufrirán un encarecimiento de más de 740€ de media al año. El analista hipotecario del comparador, Miquel Riera, explica que el valor de julio de 2026 (2,85%; aproximadamente) será sensiblemente superior al del mismo mes del año pasado (2,079%). Para una hipoteca variable media de 150.000€ a 25 años con un tipo de Euribor más 1% y revisión anual, eso supondrá pasar de pagar unas cuotas de 717€ mensuales a abonar unos 779 al mes: unos 62 más al mes y más de 740 más al año.

Las hipotecas variables que vayan a actualizarse próximamente con una revisión semestral también se encarecerán, dado que el valor del Euribor hace seis meses era del 2,245% (enero de 2026). Si se hace el cálculo con el ejemplo anterior, las cuotas subirán de 730 a 779€: unos 49 más al mes y algo más de 290 más al semestre.

Pero ¿qué tiene que ver el Euribor con el conflicto en Oriente Medio? Más de lo que parece. Miquel Riera explica que el precio del petróleo se dispara cada vez que hay un bombardeo en Oriente Medio, dado que los países de la zona son productores de crudo. Si se encarecen el combustible y la energía, sube también la inflación, lo que obliga al Banco Central Europeo (BCE) a incrementar sus tipos de interés para contener el coste de la vida en la Eurozona. “El euríbor representa el interés medio al que los principales bancos de la Eurozona se prestan dinero entre ellos. Por lo tanto, cuando se espera una subida de tipos por parte del BCE, este índice se adelanta y tiende al alza”. subraya. Su incremento en julio responde a las expectativas de los mercados financieros, que esperan que el BCE incrementará tipos en septiembre y, quizás, otra vez más antes de que termine el año.

¿El Euribor superará el 3%? Si Irán y EEUU pactan otra tregua antes de que termine el verano y alcanzan finalmente un acuerdo de paz, es probable que la inflación se modere y que no haya nuevas subidas de tipos por parte del BCE. En ese escenario optimista, el Euribor podría bajar y situarse en torno al 2,6%. En cambio, si esa tregua llega después de septiembre, tras una más que probable subida de tipos por parte del BCE, es probable que el índice se estanque alrededor del 2,8% hasta diciembre, según HelpMyCash. Y si no se alcanza un acuerdo de paz antes de que acabe el año, el Euribor alcanzará o incluso superará el 3% para finales del 2026, dado que la situación obligaría al BCE a incrementar sus intereses otra vez.

Ante este futuro incierto, Miquel Riera aconseja prudencia a los hipotecados a tipo variable: “Es fundamental que cada titular calcule si sería capaz pagar las cuotas con un Euribor al 3% o más. Y si cree que podría tener dificultades, es recomendable que pida cita a su oficina bancaria para explorar soluciones en caso de que se produzca el peor de los escenarios”.

Gescooperativo: el verano no es tiempo de mudanza en inversión

Cada verano vuelve a ponerse el foco en el comportamiento de los mercados durante agosto, un mes al que suele asociarse una mayor sensibilidad en los mercados, aunque la historia invita a mantener la confianza en las estrategias de inversión de largo plazo. La menor actividad de los mercados, el recuerdo de algunos episodios de elevada volatilidad y la ausencia de muchos inversores alimentan esa percepción. Sin embargo, la evidencia histórica dibuja un escenario bastante diferente, en el que los acontecimientos macroeconómicos y geopolíticos han tenido un impacto mayor que la estacionalidad del verano. 

Gescooperativo, la sociedad gestora de fondos de inversión del Grupo Caja Rural, dentro de su iniciativa de fomentar la cultura financiera y ayudar a los inversores a tomar decisiones más racionales, ha analizado qué ha ocurrido históricamente en los mercados durante el mes de agosto. Y la principal conclusión a la que llega desmonta el mito de que el verano, y especialmente agosto, constituye, por sí mismo, una razón para modificar una estrategia de inversión bien diseñada. 

Agosto suele registrar menores volúmenes de negociación en muchos mercados desarrollados debido al periodo vacacional. Eso hace que la variabilidad en el comportamiento de los mercados en los meses de agosto sea muy elevada y, por lo tanto, que la capacidad predictiva de esa estacionalidad se quede más limitada. La razón para que agosto mantenga esa fama de mes complicado tiene menos que ver con la rentabilidad que con el funcionamiento del propio mercado. 

"No es que agosto sea un mes especialmente negativo; lo que ocurre es que, al haber menos volumen de negociación, cualquier noticia puede tener una trascendencia mayor lo habitual", explican los expertos de Gescooperativo. "Una cosa es que exista una mayor sensibilidad a episodios puntuales de volatilidad y otra muy distinta asumir que agosto es un mes negativo para las Bolsas", añaden.

Es cierto que algunos de los sobresaltos bursátiles más recordados ocurrieron precisamente durante el mes de agosto. La rebaja de la calificación crediticia de EEUU en 2011 o las turbulencias provocadas por la devaluación del yuan chino en 2015 contribuyeron a consolidar la percepción de que agosto es un mes especialmente delicado. Ahora bien, convertir esos episodios excepcionales en una regla general para basar una decisión de salir del mercado en este mes, supone en sí misma un riesgo mucho mayor. Por ejemplo, agosto de 2020 fue especialmente positivo para los mercados bursátiles. Para el S&P 500 fue uno de los meses mejores del año con una subida del 7,19%, el Nasdaq avanzó el 9,7% y el Euro Stoxx 50 alrededor del 3,2%, lo que demuestra que agosto no necesariamente responde a la percepción de mes adverso para la renta variable.

Precisamente, ese sesgo de percepción es lo que explica algunos de los errores que muchos ahorradores cometen antes de marcharse de vacaciones. El primero consiste en vender posiciones "por si pasa algo". Desde un punto de vista emocional, puede parecer una decisión tranquilizadora, pero financieramente rara vez estjustificada. "Si nuestras circunstancias personales no han cambiado, tampoco debería hacerlo nuestra estrategia de inversión", señalan los expertos. "Seguimos teniendo el mismo horizonte temporal, las mismas necesidades y los mismos objetivos; las vacaciones no modifican ninguno de esos elementos".

Otro comportamiento habitual consiste en retrasar nuevas inversiones esperando una hipotética caída de los mercados durante agosto. En realidad, supone intentar anticipar el mejor momento para entrar en bolsa, una tarea extraordinariamente difícil incluso para los gestores profesionales. "El 'timing' es un factor del que el inversor minorista debería intentar alejarse. Ni siquiera los mejores gestores del mundo son capaces de identificar sistemáticamente el mejor momento para invertir", explican los especialistas de Gescooperativo.

A ello se suma la tentación de consultar la evolución de la cartera varias veces al día desde el lugar de vacaciones. “Estar informado siempre resulta positivo, pero convertir el descanso en un seguimiento permanente de los mercados suele favorecer decisiones impulsivas basadas en movimientos de corto plazo”, añaden. Por tanto, si durante las vacaciones las Bolsas sufren una corrección, la respuesta que deberían adoptar los inversores dependería sobre todo del trabajo realizado antes de invertir. “Si la cartera está correctamente diversificada y adaptada al horizonte temporal y al perfil de riesgo del inversor, una corrección puntual no debería obligar a tomar decisiones precipitadas. Además, conviene distinguir entre una caída provocada por un acontecimiento puntual y un cambio estructural en las perspectivas económicas o empresariales. Esa valoración requiere un análisis profesional y difícilmente puede hacerse observando únicamente la evolución diaria de los mercados”, explican los expertos.

Por ese motivo, desde la gestora de las Cajas Rurales consideran que revisar la cartera antes de las vacaciones solo tiene sentido cuando han cambiado las circunstancias personales del inversor o si este desea comprobar, junto con su asesor financiero, que la estrategia continúa alineada con sus objetivos. “Lo que no debería hacerse es modificar una cartera simplemente porque el calendario marque la llegada de agosto”, insisten los expertos.

Al final, la principal enseñanza que deja la historia de los mercados es que las inversiones de largo plazo rara vez deberían depender del calendario. Las vacaciones duran unas semanas; una estrategia de inversión puede acompañar al ahorrador durante décadas. Por eso, como resumen los especialistas de Gescooperativo: "En inversión, descansar no significa salirse del mercado; significa confiar en una estrategia bien construida".

La confianza del consumidor en EEUU y las apuestas se desploman

Mientras, en EEUU la confianza de los consumidores se deterioró en julio. El indicador elaborado por la Conference Board retrocedió hasta 90,8 desde el 92,2 correspondiente a junio. El mercado esperaba 92,3. Por componentes, la lectura de la situación actual cayó hasta niveles de 114,9 frente al 118,5 previo, mientras que el índice de expectativas se mantuvo estable en 74,7. La confianza del consumidor americano se resfría en el peor momento. Las familias ven el mercado laboral cada vez más flojo, y eso siempre acaba en la misma película: menos gasto.

Este dato se enlaza con otro: los ingresos de juego del Strip de Las Vegas caen por primera vez en cinco meses. Las Vegas es un termómetro estupendo del bolsillo americano. Cuando la gente tiene miedo, lo primero que recorta es lo prescindible: el casino, el show, la copa cara. Por eso este dato escuece. En junio, el dinero que se quedó el casino tras pagar a los ganadores cayó un 1,4% interanual en el Strip, hasta 754,7 millones$. Rompe cuatro meses seguidos de subidas. El conjunto de Nevada aún sube un 0,8%, hasta 1.340 millones. Ahora el matiz que lo cambia todo. El batacazo lo explica el baccarat, el juego de los grandes apostadores asiáticos, que se hundió un 22,4% hasta 610,7 millones. Un analista de JP Morgan apunta a que el Mundial de fútbol se llevó a esos grandes apostadores. Sin baccarat, el Strip habría subido un 2,1%. Susto más que sangría: el trimestre entero aún cierra un 5,9% arriba. Pero para MGM y el sector de ocio, la clave es si esto es un bache puntual del Mundial o el ciudadano norteamericano ya ha empezado a cerrar la cartera. Si el gasto discrecional flojea de verdad, casinos, hoteles y aerolíneas son los primeros en notarlo. Por tanto, atención.

Países Bajos: las empresas esperan un aumento de las insolvencias a corto plazo

En Países Bajos, las empresas muestran una mayor dependencia del crédito comercial que la media de Europa Central, a pesar de estar sufriendo retrasos en los pagos que impactan en el flujo de caja. Según el Barómetro de Prácticas de Pago en Países Bajos de Crédito y Caución, casi tres cuartas partes de las ventas B2B se realizan a crédito, lo que supone más de 20 puntos por encima de la media de la región. Siete de cada diez proveedores señalan retrasos por parte de sus clientes y una quinta parte de las facturas está vencida. Muchos clientes alargan los plazos de pago, trasladando sus necesidades de financiación a corto plazo a los proveedores.

Sobre la base del escenario actual, el 19% de las compañías prevé un aumento de las insolvencias a corto plazo y el 60% apunta a que el nivel de impagos se mantendrá elevado si el crecimiento económico sigue siendo moderado, las condiciones de financiación continúan siendo restrictivas y las tensiones geopolíticas siguen perturbando los flujos comerciales. La preocupación es mayor entre las empresas orientadas a la exportación, donde la menor demanda mundial y la incertidumbre en torno al comercio global podrían aumentar rápidamente el riesgo de dificultades financieras. 

La exposición al riesgo de crédito varía según los sectores. El comercio mayorista, las pymes y algunos segmentos del sector servicios se ven especialmente afectados debido a que los márgenes son ajustados y la liquidez es escasa. Muchas de estas empresas suelen enfrentarse a mayores pérdidas por impagos, a veces superiores al 5 %.

El tamaño del tejido productivo de Países Bajos refleja su capacidad de resistencia frente al riesgo de impago. Los grandes fabricantes parecen estar mejor protegidos y alegan su capacidad para fijar precios, la diversificación de sus fuentes de ingresos y la solidez de sus balances como razones por las que no prevén alteraciones importantes en sus márgenes. Otras empresas, en particular las pymes con una elevada exposición a los mercados globales, márgenes más ajustados o reservas financieras limitadas, prevén seguir enfrentándose a una situación de fragilidad.

Los retrasos en los pagos generan una reducción del margen de liquidez en el 23 % de los casos, una menor flexibilidad financiera en el 17 % y mayores necesidades de financiación en el 15 %.
Las empresas neerlandesas suelen combinar el control interno del crédito con la gestión externalizada del riesgo de crédito, incluido el seguro de crédito, ya que aseguran que esta combinación de herramientas les ayuda a gestionar de forma más eficaz el comportamiento impredecible de los pagos B2B en el actual entorno económico y comercial inestable.

De cara al futuro, el comportamiento de los pagos B2B en Países Bajos vendrá determinado cada vez más por factores económicos y geopolíticos externos. La elevada dependencia del crédito comercial implica que cualquier presión sobre la liquidez de los clientes se transmite rápidamente a lo largo de la cadena de suministro. Entre sus principales preocupaciones se encuentran también la evolución de la inflación, que puede repercutir en un menor margen comercial, y los cambios normativos.

Ebury: escenario optimista para las divisas latinoamericanas

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, contempla un escenario optimista para las divisas latinoamericanas pese al impacto de las tensiones geopolíticas globales. Mantiene una visión constructiva con respecto a la mayoría de las monedas latinoamericanas, apoyándose en el giro político hacia la derecha que se ha producido en la región, las elevadas tasas de interés reales en varios de sus países y unos precios de las materias primas persistentemente elevados.

Según el Latam FX Outlook, las divisas latinoamericanas mantienen un potencial de apreciación relevante, aunque el entorno sigue marcado por importantes focos de incertidumbre. Entre los principales riesgos señalados por la compañía destaca un endurecimiento sorpresivo de la política monetaria de la Reserva Federal, un retroceso brusco en los precios de las materias primas o la incapacidad política de los nuevos gobiernos de derecha de implementar medidas de consolidación fiscal ambiciosas. 

Ebury subraya diversos factores internos que podrían afectar la evolución de las monedas de la región:

  • Real brasileño: la economía está sorteando bien el shock externo gracias a los esfuerzos fiscales, aunque la atención del mercado se dirige ahora a las elecciones presidenciales de octubre, donde la subida en las encuestas del candidato Lula genera dudas sobre la consolidación fiscal a largo plazo.
  • Peso chileno: ha sido una de las monedas más afectadas por su alta exposición al shock energético y unos datos macroeconómicos más débiles. No obstante, los altos precios del cobre siguen siendo un factor estructural de apoyo y no contemplan recortes inmediatos de tipos por parte del Banco Central de Chile.
  • Peso colombiano: se consolida como la divisa más destacada de la región tras la victoria electoral de Abelardo de la Espriella, el repunte de los precios del petróleo y el agresivo ciclo de subidas por parte del Banco de la República. Ebury advierte, no obstante, que este rally podría estar sobreextendido ante los retos de la consolidación fiscal.
  • Peso mexicano: a pesar de la incertidumbre en torno a la renegociación del T- MEC, el inicio de las conversaciones envía una señal constructiva. Ebury espera un acuerdo reformado que propiciará ganancias moderadas para el peso mexicano, impulsado por la fortaleza de la economía estadounidense, las remesas y la tendencia al nearshoring.
  • Sol peruano: la victoria de Keiko Fujimori ha disipado los riesgos de mayor intervencionismo estatal, allanando el camino para reformas que fortalecerán los fundamentos macroeconómicos de Perú. Apoyado por un crecimiento sólido y los altos precios del cobre, Ebury mantiene una visión constructiva con respecto al sol, pero con riesgos como El Niño.
Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.