Miguel Ángel Valero
En medio de la crisis de la deuda, los bancos centrales ofrecen más detalles sobre las decisiones adoptadas en sus reuniones de septiembre. Las actas de la última reunión de la Fed reflejó un tono claramente restrictivo, ya que los 19 participantes de la reunión, incluidos aquellos sin derecho a voto, consideraron apropiado elevar los tipos de interés y la mayoría contemplaba la posibilidad de una nueva subida de tipos antes de final de año.
Sin embargo, las actas presentan cierto grado de desactualización por la evolución posterior de los datos macroeconómicos. Desde aquella reunión, la inflación ha mostrado menos intensa de la prevista por los responsables monetarios y el informe de empleo de septiembre apuntó a una cierta moderación del mercado laboral. Como consecuencia, las expectativas del mercado pasaron de descontar dos subidas adicionales de tipos a prever únicamente una para finales de año.
Evli: los rendimientos de los bonos soberanos seguirán subiendo
Valtteri Ahti, Chief Strategist de la gestora nórdica Evli, vaticina que los rendimientos de los bonos soberanos probablemente seguirán subiendo, dado el panorama actual de crecimiento económico, persistencia de la inflación, aumento de la deuda pública, y el despliegue de la IA. Esta subida de rendimientos de los bonos no parece que vaya a interrumpir la tendencia al alza de los mercados de renta variable, porque ésta se apoya en el crecimiento de los beneficios y en el despliegue de la IA.
El nivel actual de los rendimientos de los bonos no es muy alto, según los patrones históricos. En EEUU y en muchos países europeos, los rendimientos fueron, por lo general, más elevados desde la década de 1970 y prácticamente hasta la crisis financiera de 2007. La excepción histórica es, más bien, el nivel inusualmente bajo tras la crisis financiera, que llegó a su final después de la pandemia.
La deuda pública de EEUU equivale al 126% del producto interior bruto (PIB), cerca de su máximo histórico. Sin embargo, una ratio de deuda elevada no es excepcional entre las grandes economías. La deuda pública representa el 118% del PIB en Francia, el 138% en Italia, el 104% en el Reino Unido y el 204% en Japón.

UBS: la gestión de la liquidez no es renovar depósitos a vencimiento
Los rendimientos de los bonos soberanos de Francia e Italia subieron con fuerza, ya que los elevados precios de la energía y las preocupaciones por la deuda pública intensificaron la liquidación (sell-off) global en los mercados de renta fija.
Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Sin embargo, la ampliación de los diferenciales soberanos no señala una crisis de financiación inminente, mientras que la demanda impulsada por la inversión y la mejora de los beneficios empresariales deberían ayudar a las acciones europeas a absorber unos rendimientos moderadamente más altos. Mantenemos nuestra visión de Atractivo para la renta fija y la renta variable de la Eurozona, favoreciendo las áreas que combinan fortaleza cíclica con crecimiento estructural".
"Ahora esperamos que el Brent alcance los 100$/barril y el WTI los 96$/barril a finales de año. La incertidumbre en torno a nuestras previsiones sigue siendo elevada, lo que refleja tanto la evolución impredecible del conflicto en Oriente Medio como el ritmo de recuperación de la producción del Golfo y de la demanda mundial de petróleo", opina Giovanni Staunovo, Estratega.
"Los inversores deberían resistir la tentación de ver la gestión del efectivo simplemente como renovar depósitos de un vencimiento al siguiente. En su lugar, al segmentar la liquidez según los horizontes de gasto, diversificar los instrumentos y las exposiciones, y fijar de forma selectiva los elevados rendimientos actuales, los inversores pueden equilibrar mejor la liquidez, los ingresos y la preservación del patrimonio a largo plazo, al tiempo que mantienen fondos para sus necesidades futuras de gasto e inversión", apuntan Matthew Carter y Jon Gordon, Estrategas.
"Creemos que el contexto económico y de mercado actual aumenta el atractivo de las inversiones alternativas, incluidos los hedge funds, como fuente de rentabilidad que depende menos de las acciones y los bonos 'tradicionales'", aportan Matthew Carter y Tony Petrov, Estrategas, UBS Global Wealth Management
Ebury: la crisis energética impulsa la subida de los rendimientos de la deuda
La fintech global especializada en pagos internacionales y gestión del riesgo de tipo de cambio considera que la crisis energética provocada por la guerra de Irán es el principal factor que explica la reciente oleada de ventas de deuda soberana y el consiguiente repunte de las rentabilidades de los bonos en los mercados internacionales, por encima de las tensiones fiscales que afectan a países como Francia. Según los analistas de Ebury, la persistencia del petróleo Brent por encima de los 100$ el barril ha reavivado los temores inflacionistas y las expectativas de que los bancos centrales mantengan los tipos de interés elevados durante más tiempo. A este escenario se añaden el elevado endeudamiento público y las crecientes necesidades de financiación de las empresas, especialmente las vinculadas a las inversiones en inteligencia artificial.
La fintech advierte de que esta situación está alterando la relación tradicional entre los mercados de deuda y las divisas. Un aumento de las rentabilidades de los bonos ya no se traduce necesariamente en una apreciación de las monedas, puesto que responde principalmente a los riesgos inflacionistas y fiscales, y no a unas mejores perspectivas de crecimiento económico. En este contexto, el dólar se beneficia de su condición de activo refugio y de la posición de Estados Unidos como exportador neto de energía, mientras que las divisas emergentes sufren las consecuencias del encarecimiento de la financiación y de la salida de capitales. Incertidumbre presupuestaria francesa y euro En Europa, la incertidumbre presupuestaria francesa añade presión sobre el euro, después de que el diferencial de rentabilidad entre la deuda francesa y alemana a diez años alcanzase máximos desde la crisis de la eurozona de 2011. No obstante, Ebury considera que el riesgo de contagio es limitado y mantiene una visión moderadamente optimista sobre la moneda única. Para la fintech, una resolución efectiva del conflicto iraní que permita una caída sostenida del petróleo podría favorecer una recuperación de los bonos y una corrección del dólar, cuyo reciente fortalecimiento considera cada vez más vulnerable a un cambio de escenario.
China: pulso con la UE por los vehículos eléctricos
China ha rechazado la solicitud de la UE de restringir voluntariamente sus exportaciones de coches híbridos al bloque comunitario hasta alrededor del 15% del mercado del bloque, frente a más de un tercio en la actualidad, o de lo contrario enfrentarse a medidas de represalia como la imposición de aranceles. La preocupación de las autoridades europeas se centra especialmente en el sector automovilístico. Las importaciones de vehículos híbridos enchufables procedentes de China hacia la UE han aumentado un 86% interanual, acompañadas de una caída del 20% en los precios. Por su parte, las importaciones de vehículos eléctricos de batería crecieron un 40%. Más de la mitad de estos vehículos proceden de China, pese a los aranceles ya impuestos por la Unión Europea. Actualmente, los vehículos eléctricos importados desde China están sujetos a aranceles adicionales de hasta el 35%, que se suman al gravamen general del 10% aplicado por la UE.
Ante el fuerte crecimiento de las importaciones chinas, la Comisión Europea estudia ahora la introducción de medidas de “salvaguarda” temporal que limitaría el volumen de vehículos importados. En este contexto, Alemania y Francia presentaron esta semana un documento conjunto a la Comisión Europea en el que instan a adoptar herramientas más contundentes, incluyendo mecanismos que permitan restringir el acceso de China al mercado europeo en determinados sectores.
Las negociaciones entre ambas partes continúan. Con el objetivo de reducir el elevado déficit comercial con China, el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, viajó a Pekín para reunirse con su homólogo chino, Wang Wentao.
Un informe de Natixis CIB sobre los vehículos eléctricos muestra un impulso creciente fuera de China. La penetración global de los vehículos eléctricos (VE) alcanzó el 27% en el segundo trimestre de 2026, mientras que Europa se benefició de incentivos a la compra, infraestructura de carga y mayores costes de combustible. El mercado interno chino se debilitó debido a que los subsidios anteriores adelantaron las compras y se redujeron las exenciones fiscales a la adquisición.
El persistente exceso de capacidad está acelerando la expansión en el extranjero; de hecho, en mayo, los fabricantes chinos superaron por primera vez a las empresas japonesas en ventas en Europa. Una implicación que merece mayor atención es que el impulso exportador de China refleja una necesidad tanto de rentabilidad como de crecimiento. Con una tasa de utilización de la capacidad interna de solo el 71 %, los precios de venta más altos en el extranjero ofrecen un salvavidas para la rentabilidad. Por tanto, una estabilización temprana de los descuentos internos no implica necesariamente una reducción de la presión competitiva en el exterior.
La incursión de las marcas chinas en modelos más caros y tecnológicamente avanzados también desafía los precios 'premium' de Europa, extendiendo la competencia más allá de los vehículos de gama de entrada. Para Europa, una mayor adopción de VE puede coexistir con unos beneficios industriales débiles. Los proveedores chinos están captando una cuota creciente de la cadena de valor de la electrificación, mientras que el estancamiento del mercado automotriz limita la posibilidad de compensar la pérdida de cuota mediante el volumen de ventas. Una menor inversión de capital puede favorecer el flujo de caja, pero una recuperación duradera de los beneficios seguirá dependiendo de lanzamientos de productos más sólidos y márgenes más firmes.
Localizar la producción china en Europa podría reducir el riesgo arancelario, pero también acercaría la competencia a las plantas y proveedores europeos. China es ahora menos relevante como fuente de beneficios que como base industrial para I+D, desarrollo de productos, cadenas de suministro y exportaciones. Para los fabricantes extranjeros, una retirada podría debilitar su competitividad global. La cuestión ya no es si la competencia se intensificará, sino quién conservará los márgenes, la tecnología y el valor industrial a medida que avance la electrificación.