26Dec

No atraviesa una crisis política pasajera, sino la fractura de su pacto social. El bienestar que sostuvo al continente durante décadas exige un crecimiento que ya no existe, una demografía que ya no acompaña y un consenso político que se está desmoronando.

Miguel Ángel Valero

Europa lleva años evitando decir en voz alta lo que ya se ve en cada rincón del continente: el modelo social que definió a la región durante décadas está entrando en una fase terminal. Lo vemos en gobiernos que se tambalean, economías incapaces de crecer, tensiones demográficas imposibles de sostener y partidos antisistemas que capitalizan el malestar ciudadano. Y lo más inquietante es que no hablamos de episodios aislados, sino de señales repetidas desde Londres hasta Berlín, desde Helsinki hasta París y, cómo no, también desde Madrid.

En el Reino Unido, el retraso de las elecciones para cuatro nuevas alcaldías ha abierto una nueva grieta política que refleja un país desbordado por tensiones sociales y fiscales. El Gobierno de Starmer justificó la decisión hablando de reorganización administrativa, pero la oposición lo interpretó como un intento de retrasar una derrota anunciada. Cuando partidos de todo el arco político, desde conservadores hasta liberales, verdes y Reform UK, coinciden en acusar al Ejecutivo de “democracia denegada”, no estamos ante una disputa procedimental, sino ante un síntoma de descomposición institucional. Un Estado que ya no logra financiar servicios básicos sin subir impuestos, que externaliza problemas hacia los gobiernos locales y que ahora aplaza elecciones para ganar tiempo, es un Estado que muestra claros signos de agotamiento.

En Alemania el cuadro es todavía más explícito. El gobierno de Friedrich Merz, que apenas lleva siete meses, se enfrenta a una rebelión interna por la reforma de pensiones. Un grupo de diputados jóvenes de su propio partido se niega a apoyar un sistema que, según ellos, carga demasiado peso sobre generaciones futuras que pagarán prestaciones que probablemente nunca recibirán. La coalición se sostiene por solo doce escaños; si esta reforma fracasa, puede caer entero el gobierno. Mientras tanto, el país vive una parálisis económica que la industria ya describe como “caída libre”, con un modelo que exige cada vez más gasto público para sostener el bienestar, la defensa, la transición energética y la reconstrucción de infraestructuras. Es el choque frontal entre un Estado social diseñado para una sociedad joven, rica y en expansión, y una realidad envejecida, endeudada y sin crecimiento.

Finlandia ofrece otra perspectiva: incluso el país más admirado por su calidad de vida reconoce que el modelo ya no es sostenible tal como está. La llamada “superpotencia del estilo de vida” atraviesa una recesión, un desempleo cercano al 10% y un deterioro de sus finanzas públicas que obliga a replantearlo todo. El gobernador del Banco de Finlandia (y uno de los candidatos a sustituir a Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo a partir de mayo de 2026) Olli Rehn advirtió que Europa debe “ponerse las pilas” en defensa, productividad y energía, porque la era del bienestar garantizado está tocando fin. Finlandia lo afronta con una mezcla de pragmatismo y resiliencia: reformas del mercado laboral, ajustes fiscales, e inversión en capital humano. El mensaje es inequívoco: si la productividad no crece, el bienestar dejará de ser financiable.

Francia vive un proceso parecido, aunque más ruidoso. Los últimos años han sido una secuencia continua de protestas contra la reforma de las pensiones, huelgas en sectores clave y un malestar social que recuerda que el modelo francés depende de una estructura fiscal cada vez más pesada sobre una base laboral cada vez más pequeña. El Gobierno ya ha reconocido que la jubilación a los 62 años era incompatible con la demografía actual, y aun así el ajuste no detendrá el desequilibrio durante mucho tiempo. Con un déficit crónico, un Estado hipertrofiado y un gasto social que supera el 30% del PIB, Francia se acerca al mismo dilema que sus vecinos: prometer más de lo que la economía puede producir.

España no es una excepción. El Gobierno intenta sostener un gasto público que crece bastante más rápido que la economía. El PIB aparenta dinamismo, pero en gran parte por el aumento de población inmigrante; cuando se mira la renta per cápita, España se aleja de la media europea, lo que significa que ese crecimiento no mejora el bolsillo del ciudadano. A esta brecha se suma una carga fiscal muy elevada y una productividad estancada que limita cualquier avance real. La Seguridad Social mantiene déficits crecientes, las pensiones suben cada año por la indexación a la inflación y la demografía juega claramente en contra. Con un envejecimiento rápido, un paro estructural persistente y una economía incapaz de generar suficiente valor añadido, España está atrapada en la misma lógica que el resto del continente: un Estado del bienestar que promete más de lo que la economía puede sostener y que necesita endeudarse de forma continua para mantener la apariencia de estabilidad.

La conclusión es clara. Europa no atraviesa una crisis política pasajera, sino la fractura de su pacto social. El bienestar que sostuvo al continente durante décadas exige un crecimiento que ya no existe, una demografía que ya no acompaña y un consenso político que se está desmoronando. Reino Unido aplaza elecciones; Alemania no puede garantizar sus pensiones sin poner en riesgo su propia gobernabilidad; Finlandia reconoce que la comodidad del pasado se desvanece; Francia estalla cada vez que se intenta ajustar el sistema; y España sostiene un modelo de bienestar con ciudadanos cada vez más pobres, una presión fiscal asfixiante y un endeudamiento que no deja de crecer. 

"Todo indica que hemos llegado al límite de un modelo diseñado para un mundo que ya no existe. Y la verdadera pregunta no es si será reformado, sino cuánto tiempo más podrá evitar su inevitable reinvención", subraya el analista Pablo Gil en The Trader.

BCE

En este contexto, el Banco Central Europeo (BCE) ha dejado claro que, por ahora, no tiene prisa por mover los tipos de interés. Tras mantener la tasa de depósito en el 2% por cuarta reunión consecutiva, el mensaje que sale de Frankfurt es de cautela absoluta. No solo no hay una hoja de ruta definida, sino que tampoco existe consenso sobre cuál debería ser el siguiente movimiento cuando llegue el momento.

La inflación en la Eurozona está muy cerca del objetivo del 2%, una situación que, en teoría, debería dar tranquilidad al banco central. De hecho, las propias proyecciones del BCE apuntan a que los precios se mantendrán en torno a ese nivel durante los próximos años. Para un banquero central, eso es casi el escenario ideal. 

Sin embargo, el entorno que rodea a la economía europea sigue cargado de incertidumbre: Las tensiones geopolíticas, el riesgo de una nueva guerra comercial, el impacto de un mayor gasto público y la evolución futura de los salarios mantienen al BCE en una posición defensiva. A esto se suma un crecimiento que ha sorprendido por su resistencia, lo que ha llevado a muchos miembros del Consejo de Gobierno a pensar, en privado, que el ciclo de bajadas de tipos probablemente ya ha terminado.

Pese a ello, nadie quiere dar por cerrada ninguna opción. Algunos responsables reconocen que, si la economía se enfría más de lo esperado y la inflación sigue moderándose, podría haber margen para nuevos recortes. Otros, en cambio, admiten que, si el crecimiento se consolida y reaparecen presiones inflacionistas, no se puede descartar un movimiento en sentido contrario. Hoy por hoy, ambos escenarios siguen sobre la mesa.

Lo relevante no es tanto la dirección potencial de los tipos, sino el cambio de tono del BCE, que ha abandonado cualquier intento de guiar al mercado y se refugia en un enfoque estrictamente dependiente de los datos, reunión a reunión. La “opcionalidad total” se convierte así en la palabra clave de esta fase del ciclo monetario.

El BCE ha llegado a una zona cómoda: ya no necesita estimular la economía, pero tampoco ve motivos para endurecer las condiciones financieras. El problema es que esta ambigüedad deja al mercado sin referencias claras y aumenta la volatilidad cada vez que aparece un dato relevante. Mientras tanto, empresas, familias e inversores tendrán que convivir con un banco central que observa, duda y espera. Y esa espera, en un entorno tan cambiante como el actual, puede convertirse en el principal factor de incertidumbre.

Olli Rehn, gobernador del Banco Central de Finlandia; Martis Kazars, del de Letonia; Boris Vujcic, del de Croacia; y Mario Centeno, del Banco de Portugal, candidatos a sustituir a Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo. Y en 2027 cesan Christine Lagarde, Isabel Schnabel y Phillip Lane.



Miguel Ángel Valero

Como se esperaba, el Consejo de Gobierno ha decidido, por unanimidad, mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales del Banco Central Europeo (BCE). Revisa al alza las previsiones de inflación: 2,1% en 2025, el 1,9% en 2026 (ya con Bulgaria en la zona del euro), el 1,8 % en 2027 y el 2% en 2028. La subyacente (sin energía ni alimentos): 2,4% en 2025, el 2,2% en 2026, el 1,9% en 2027 y el 2% en 2028. 

La inflación se ha revisado al alza para 2026, debido principalmente a que se espera que los servicios descienda más lentamente porque los salarios crecerán más. Y se estabilizará en el 2%, el objetivo del BCE, a medio plazo.

El crecimiento de la economía será más vigoroso que el previsto en las proyecciones de septiembre, impulsado especialmente por la demanda interna. El crecimiento se ha revisado al alza hasta el 1,4% en 2025, el 1,2% en 2026 y el 1,4% en 2027 y también 1,4% en 2028. 

El Consejo de Gobierno del BCE aplicará un enfoque dependiente de los datos económicos y financieros, la inflación subyacente y  la intensidad de la transmisión de la política monetaria, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, en función de las perspectivas de inflación y de los riesgos. Y no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos.

Su presidenta, Christine Lagarde, destaca un comportamiento mejor del esperado de la industria química y farmacéutica europea, sobre todo las empresas que comercializan medicamentos para adelgazar. Cree que la amenaza proteccionista de los aranceles de EEUU se ha suavizado. Resalta el aumento de la inversión, no solo por parte del sector público y de grandes empresas privadas, sino también de firmas pequeñas y medianas, apoyadas por el auge de la inteligencia artificial.

“El crecimiento de la inversión debería estar impulsado por una reducción de la incertidumbre, un mayor gasto en defensa e infraestructura, unos beneficios más sólidos y la mejora de la demanda ligada a una recuperación cíclica”, afirma la presidenta del BCE, que reconoce que las exportaciones contribuirán negativamente al PIB tanto en 2025 como en 2026.

Como el BCE estima que durante tres años la inflación no va a inquietar, lo lógico es esperar una fase de estabilidad en los tipos. Pero Lagarde se cura en salud: “Algo que no ha cambiado es la incertidumbre. Y no es una posición cómoda. Estamos atentos a la incertidumbre relacionada con la geopolítica, a los movimientos comerciales de países con sobrecapacidad, y a las fronteras de Europa. A todo el mundo le gustaría una orientación futura, pero con el grado de incertidumbre actual no podemos ofrecerla".

Reacciones de los analistas

Miguel Ángel Rico, director de Inversiones de Creand AM: "Reunión cómoda para el BCE. Los tipos de interés se mantienen en el 2% y Lagarde ha señalado que ni siquiera se ha discutido la posibilidad de subirlos o bajarlos. Además, tiene mayor relevancia la revisión al alza del crecimiento económico que la ligera revisión también al alza de la inflación, lo que facilita aún más la tarea del organismo. Con la tranquilidad de proyectar una inflación plenamente controlada y que regresará al objetivo del 2% en 2028, la presidenta del BCE ha querido disipar las especulaciones sobre si el próximo movimiento de los tipos será al alza o a la baja, subrayando que todas las opciones siguen sobre la mesa. De este modo, el mercado ha interpretado el mensaje como una señal de que no habrá cambios en los tipos de interés a lo largo de 2026, por lo que tiene sentido que se descuente un mantenimiento del nivel del 2% durante el próximo año.Apenas se han producido movimientos destacables en los activos financieros, ya que esta reunión se percibía como un trámite".

Dave Chappell, Senior Fund Manager, Fixed Income de Columbia Threadneedle Investments: "La decisión y la conferencia de prensa del BCE en diciembre se preveían sin grandes sorpresas. Aunque la mejora en las previsiones de crecimiento era ampliamente esperada por la mayoría, el repunte de la inflación subyacente por encima o en torno al objetivo hasta 2028 se debió a la suposición de que la inflación en los servicios se mantendría algo elevada durante más tiempo. Fuera de eso, la presidenta Lagarde se ciñó a los temas esperados: sin una senda definida para la política, decisión reunión por reunión y dependiente de los datos. La reacción en los mercados confirmó que, por ahora, el BCE sigue en una posición cómoda, con capacidad para observar los acontecimientos desde la barrera".

Simon Dangoor, subdirector de inversiones (CIO) de renta fija y director de estrategias macroeconómicas de renta fija, Goldman Sachs Asset Management: El crecimiento resiliente, junto con la previsión de que la inflación se mantenga por debajo del objetivo, sugiere que el BCE mantendrá los tipos sin cambios en el futuro inmediato. Aunque existe cierto margen para una mayor flexibilización el próximo año si la inflación cae muy por debajo del 2 %, esa probabilidad se ha reducido. Por el contrario, la posibilidad de una subida de tipos en 2026 nos parece muy baja, dado el contexto de inflación moderada, a pesar de la reciente retórica agresiva de algunos miembros del comité".

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS: "Como era de esperar, el BCE ha mantenido sin cambios el tipo de depósito en el 2%. La atención se ha centrado en las previsiones actualizadas de crecimiento e inflación, que, por primera vez, se extienden hasta 2028. En general, el BCE mantiene abiertas todas las opciones. La política monetaria está bien situada en los niveles actuales, pero no es estática. A pesar de la mejora de las perspectivas de crecimiento, los riesgos para la economía no se consideraron sesgados al alza, sino que el equilibrio de los argumentos se presentó como bastante equilibrado. Lo mismo se aplica a la inflación, lo que refleja la continua alta incertidumbre".

El cambio más notable se produjo en el ámbito del crecimiento: las previsiones del BCE sobre el PIB son 0,5 puntos porcentuales más altas en términos acumulativos hasta 2027 que en septiembre, lo que refleja en gran medida el fortalecimiento de la demanda interna. Por el contrario, las previsiones de inflación parecen haberse ajustado solo marginalmente. Se sigue esperando que la inflación se sitúe en torno al objetivo del BCE durante el periodo 2025-2028. El BCE expresó una preocupación ligeramente mayor por la persistente inflación de los servicios, que ha sido superior a lo previsto, en parte debido al mayor crecimiento de los salarios. En este contexto, el BCE sigue dependiendo de los datos y no se ha comprometido previamente con una trayectoria concreta de los tipos. 

"El tono de la rueda de prensa fue notablemente más equilibrado que en octubre. Según las previsiones actuales, no prevemos que sea necesario adoptar medidas de política monetaria. Esperamos que los tipos de interés oficiales se mantengan sin cambios a lo largo de 2026", concluye esta experta.

El proceso de sustitución de Luis de Guindos ya ha comenzado

Más allá de la política monetaria, el gran debate es la sustitución de Luis de Guindos como miembro del Comité Ejecutivo del BCE. Su mandato concluye en mayo de 2026 y no es renovable, y el proceso para elegir sucesor ya ha comenzado en el seno del Eurogrupo, compuesto por los ministros de Finanzas de la Eurozona.

Los candidatos deben superar varias etapas: primero, la evaluación del Eurogrupo; posteriormente, el Consejo Europeo decidirá el candidato final, que deberá ser refrendado por el Parlamento Europeo y el Consejo de Gobierno del BCE.

Actualmente, la lista de aspirantes incluye a Olli Rehn, gobernador del Banco Central de Finlandia y tres veces comisario europeo; Martis Kazars, responsable del Banco Central de Letonia; Boris Vujcic, del Banco Central de Croacia; y Mario Centeno, exministro de Finanzas y actual gobernador del Banco de Portugal. También suena la subgobernadora del Banco de Grecia, Christina Papaconstantinou.

El Gobierno español parece que no dará la batalla por este puesto, sobre todo tras no lograr suficientes apoyos para que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, presida el Eurogrupo, que ha sido para el griego Kyriakos Pierrakakis. Cuenta con Nadia Calviño en el Banco Europeo de Inversiones, pero en enero pierde la presidencia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), tras la renuncia voluntaria de José Manuel Campa.

Bazas tiene para ganar (o recuperar) peso en Europea. Rodrigo Buenaventura, expresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), es uno de los candidatos oficiosos para sustituir a Verena Ross al frente de  la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), a partir de octubre de 2026.

No obstante, 2027 será el verdadero año de renovación, ya que expiran los mandatos de tres miembros del Consejo Ejecutivo del BCE: en mayo, el economista jefe, el irlandés Philip Lane; la presidenta, Christine Lagarde, el 31 de octubre, y a finales de año, la responsable de Mercados, la alemana Isabel Schnabel. Continúan en sus puestos del Comité Ejecutivo, el italiano Piero Cipollone y el holandés Frank Elderson.

En ese contexto, en la comparecencia de la presidenta del BCE tras el Consejo de Gobierno se recordaron sus 'piropos' al gobernador del Banco Central de Holanda entre 2011 y junio de 2025, Klaas Knot. Lagarde fue ágil: “No tengo ningún candidato favorito. No dije que Knot fuera un buen candidato. Hay muchos buenos candidatos. Y habrá más en el futuro. Veo muy satisfactorio que tanta gente quiera mi trabajo. Es un gran trabajo. Sientes que importas y tienes impacto en la vida de la gente”.

Alemania jugará fuerte por ocupar, por vez primera, la presidencia del BCE y se manejan tres nombres: el gobernador del Bundesbank, Joachim Nagel; la propia Isabel Schnabel ("si me lo pidieran, estaría preparada", aseguró en una entrevista), y Jörg Kukies, exministro del gobierno de Scholz. El problema es que ya tiene la presidencia de la Comisión Europea (Ursula von der Leyen) y de la supervisión bancaria (Claudia Buch).

Italia sueña con su gobernador, Fabio Panetta; Francia, con Francois Villeroy, aunque el gobernador del banco central sufre el estigma de haber perdido el pulso para suceder a Mario Draghi al frente del BCE. 

“Presentaremos candidatura. Cuando lo hagamos será potente, competente, vamos a empujar para que España siga presente en el consejo. España es una cantera enorme de candidatos y candidatas para estos grandes puestos a nivel europeo”, aseguraba el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, al llegar a la reunión del Eurogrupo en Bruselas, que ponía precisamente en marcha el proceso para reemplazar a Luis de Guindos. Aquí tiene al gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, y a Nadia Calviño, que perdió por un voto la presidencia del Eurogrupo cuando era vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Economía.

En Europa gusta mucho el exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, director general desde julio del  Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés). “No puede ser mejor”, admite Cuerpo, que sin embargo habla de más candidatos. 

En las quinielas para sustituir a Lane, Campa (aunque puede jugar en su contra su marcha antes de tiempo de la presidencia de la EBA), Óscar Arce (exdirector general del Banco de España y actual director general de Economía del BCE, también muy bien visto en Europa), y Ángel Ubide (director general y jefe de Estudios Económicos de Renta Fija Global y Macroeconomía en Citadel desde 2018, comenzó su carrera como economista en el Fondo Monetario Internacional y ha trabajado en Goldman Sachs, D.E. Shaw, Tudor Investment Corporation, entre otras entidades).

La lista de españoles con cargos influyentes fuera se verá reducida tras la marcha de José Manuel Campa y de Luis de Guindos. A los ya citados hay que añadir a Fernando Restoy, que preside desde 2017 el Instituto de Estabilidad Financiera,  adscrito al Banco de Pagos Internacionales, después de su paso como subgobernador del Banco de España entre 2012 y 2016, tras ser vicepresidente de la CNMV entre 2008 y 2012. Desde abril de 2025, Miguel Carcaño Saenz De Cenzano ocupa la vicepresidente de la Junta Única de Resolución (JUR).

Abolir los AT1 o CoCos puede obligar a los bancos a los bancos a captar nuevo capital (con un coste de dos dígitos) para reemplazar más de 200.000 millones€ en estos bonos, que ahora cuestan el 5,5%.

Miguel Ángel Valero

Francesco Castelli, gestor de Euro Bond Fund, fondo de renta fija integrado en Banor SICAV, cree que las recomendaciones del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) que buscan simplificar el marco europeo de regulación, supervisión y presentación de información en el sector bancario, son beneficiosas para los tenedores de bonos AT1, pero perjudiciales para los accionistas. 

Los bonos AT1, también conocidos como bonos contingentes convertibles o CoCos, son instrumentos financieros híbridos que tienen características tanto de deuda como de capital. Son convertibles, porque pueden convertirse de bonos en capital (o amortizarse por completo), y contingentes, porque esa conversión solamente se produce si se cumplen determinadas condiciones (que la solvencia del banco emisor caiga por debajo de un nivel de activación predeterminado.

Son emitidos por instituciones financieras y se utilizan para aumentar el capital disponible en caso de necesidad. Si bien estos bonos pueden proporcionar a los inversores un rendimiento atractivo, también tienen un alto grado de riesgo asociado.

El 11 de diciembre, como contó Dinero Seguro, el Consejo de Gobierno del BCE repaldó las recomendaciones del Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre simplificación, que se concretan en las siguientes medidas:

  • Reducir el número de elementos de los marcos de ponderaciones por riesgo y de la ratio de apalancamiento.
  • Introducir un régimen prudencial considerablemente más sencillo para las entidades de menor tamaño, basado en el régimen de la UE existente.
  • Introducir un mecanismo europeo de gobernanza que incorpore una visión holística del nivel global de capital.
  • Completar la unión de ahorros e inversiones, incluida la Unión bancaria, para fomentar la integración transfronteriza y permitir mercados de capitales más eficientes.

Francesco Castelli, indica que el paquete de “simplificación” del BCE llega con capas y matices y sin noticias positivas para los accionistas, mientras que los tenedores de bonos AT1 podrían verse beneficiados por el “grandfathering” (mantenimiento de las condiciones previas).

La existencia de dos alternativas competidores para el capital subordinado subraya la falta de consenso:

  • Alternativa A — Los bonos AT1 se vuelven mucho más expuestos a la absorción de pérdidas. Los tenedores de bonos del Banco Popular podrían decir que la generación actual de AT1 ya ha sido muy eficaz absorbiendo pérdidas (eliminando completamente sus bonos), pero los reguladores quieren evitar cualquier escenario al estilo Credit Suisse.
  • Alternativa B — La abolición completa de estos instrumentos (o confinarlos a un papel puramente auxiliar, apoyando los requisitos MREL). Ésta es la solución preferida por el Bundesbank.

Como mencionó el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, “no es nuestra intención tener regulaciones retroactivas en absoluto. No vamos a modificar las características de los instrumentos que fueron emitidos antes”. En ambos escenarios, el “grandfathering” podría resultar un potente impulsor para los bonos AT1 existentes

Un paquete tan amplio podría requerir una nueva directiva de la UE y luego la transposición nacional: años, no meses. “Modificar estas características concretas, eso no nos corresponde a nosotros, corresponde al legislador”, precisan en el BCE.

Abolir los AT1 probablemente obligaría a los bancos a captar nuevo capital (coste de capital de dos dígitos) para reemplazar más de 200.000 millones€ de capital AT1 que actualmente cuesta el 5,5% a las tasas actuales. Una decisión poco útil si el objetivo de la política es más crédito para la economía real.

Los diferenciales de AT1 están comprimidos frente a la historia de una década de los valores de Basilea III si los CoCos se mantienen (“grandfathered”), podría valer la pena revisar la norma, donde los diferenciales subordinados previos a la crisis financiera global eran mucho más bajos. Si los bancos se mantienen fuertes, ese punto de referencia no parece descabellado.

"Un mensaje complejo que revela consenso limitado. La lectura táctica va de moderadamente a muy alcista para los actuales tenedores de bonos—especialmente si se confirma el “grandfathering”—mientras que los accionistas siguen sin ver un alivio claro", señala este experto.

"Una Unión de mercados de capitales empieza con un consenso político común, y aún no lo tenemos", concluye Francesco Castelli.

17Dec

El Banco Central Europeo también publicará, por primera vez, sus perspectivas económicas para 2028.

Miguel Ángel Valero

Cristina Gavín, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, subraya que el mercado no espera sorpresas en la reunión del Banco Central Europeo (BCE) del jueves 18 de diciembre y se da por hecho que no realizará cambios en el tipo de intervención, de forma que" finalizaremos 2025 con la facilidad de depósito en el 2%, nivel que se mantiene inalterado desde el pasado mes de mayo."

Sin cambios esperados en los tipos, la atención de los inversores se centra en la rueda de prensa posterior y en las proyecciones que haga la autoridad monetaria europea en relación al entorno económico de cara a 2026. "Esperamos una revisión al alza en materia de crecimiento para los próximos años y unas previsiones de precios que se mantendrían inalterados y por debajo de niveles del 2%, tanto para 2026 como para 2027", explica.

Las declaraciones que realizaba Schnabel hace unos días, anticipando que los riesgos para la economía y los precios son al alza, parece mostrar una hoja de ruta donde el ciclo de bajada de tipos habría tocado a su fin, y podría empezar a pensarse que el siguiente movimiento que veríamos por parte del BCE sería al alza. No obstante, las tensiones geopolíticas y las incertidumbres económicas no han desaparecido, y quizás es más razonable pensar que tendríamos que esperar a 2027 para ver el primer movimiento de subida de tipos desde 2023.

Pictet: expectativa de tipos en pausa prolongada

Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, habla de una "expectativa de tipos en pausa prolongada". Espera ue el BCE mantenga la tasa de depósito bancaria sin cambios en el 3% este 18 de diciembre.  Una flexibilización adicional requiere un catalizador claro, como pronunciada menor inflación o fuerte deterioro de la actividad económica. De manera que "nuestro escenario sigue siendo de tipo de interés terminal del BCE en 2% en este ciclo".

Es probable que la presidenta del BCE, Lagarde, reitere que la posición de política monetaria actual es apropiada.  Sin embargo, se esperan preguntas sobre subidas de tipos de interés. Al respecto, por datos recientes y comentarios en el propio BCE el tono puede ser algo más agresivo. 

El 8 de diciembre, Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ha mencionado que está de acuerdo con las expectativas del mercado de que el próximo paso probablemente sea aumento de tipos de interés, aunque sin plazo.  

Pero la presidenta Lagarde puede ser menos belicista, destacando riesgos bidireccionales para el crecimiento y la inflación, manteniendo la necesidad de un enfoque basado en datos, reunión por reunión y sin predeterminación.

Uno de los puntos clave va a ser la publicación de nuevas proyecciones, que se extenderán hasta 2028. En general, es probable que refuercen la expectativa de que los tipos de interés permanecerán en pausa un periodo prolongado. Se espera que las previsiones de crecimiento económico se revisen al alza, mientras que las de inflación general pueden experimentar ligeros ajustes, con aumento modesto en 2026 debido a la inflación subyacente, aunque ligera disminución para 2027 y alineación con el objetivo del 2 % para 2028.

DWS: La política monetaria, en el buen camino

Ulrike Kastens, Economista Senior de DW, también ve poco probable que la próxima reunión del BCE del 18 de diciembre de 2025 traiga sorpresas. Tanto las expectativas del mercado como un gran número de miembros del BCE están a favor de mantener, sin cambios, la tasa de depósito en el 2%. Es probable que la conferencia de prensa atraiga más atención. Al fin y al cabo, se presentarán las nuevas proyecciones de crecimiento e inflación, que por primera vez también incluirán el año 2028.

A pesar de las incertidumbres en la política comercial, la economía de la zona euro ha tenido una evolución mejor de lo previsto en 2025, en parte gracias a un mercado laboral robusto. Junto con una política fiscal más expansiva, esto probablemente tendrá un impacto positivo en el crecimiento económico, permitiendo revisiones ligeramente al alza del crecimiento del PIB durante el periodo de previsión. La inflación ha aumentado recientemente un poco más de lo esperado, principalmente debido a nuevos incrementos en los precios de los servicios. Sin embargo, en general, el mensaje de las proyecciones de inflación probablemente se mantenga sin cambios. La inflación fluctuará alrededor del 2%, pero promediará el objetivo de inflación para los años 2025 a 2028.

En conjunto, es probable que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, reitere su evaluación de que la política monetaria se encuentra en una buena posición. En la última reunión de octubre, se estableció un umbral elevado para posibles recortes de tipos. Es probable que las nuevas proyecciones confirmen esto. Tras la entrevista con Isabel Schnabel, miembro de la Junta Ejecutiva del Banco Central Europeo, el foco de atención ha cambiado de todos modos, con crecientes preguntas sobre si el próximo paso podría ser una subida de tipos. En este contexto, es probable que la presidenta Lagarde mantenga todas las opciones abiertas, señalando también que el BCE no está asumiendo un compromiso previo sobre una senda concreta de política monetaria. Sin embargo, las nuevas proyecciones de inflación y la desaceleración prevista en el crecimiento salarial probablemente refuercen nuestra opinión de que la tasa de depósito se mantendrá en el 2,0% en 2026.

Ebury: La suerte de la Eurozona está cambiando

Dado que no se prevé ningún cambio en los tipos de interés del BCE en un futuro próximo, la atención se centrará en la actualización de las perspectivas de crecimiento e inflación. La inflación de la zona euro se ha estabilizado en torno al objetivo del 2% en los últimos meses, y la actividad económica parece estar repuntando. El informe del PIB del tercer trimestre superó las expectativas, con una expansión del 0,3% intertrimestral, lo que supone una aceleración con respecto al modesto crecimiento registrado en el segundo trimestre. Los últimos índices PMI apuntan a que el crecimiento se ha acelerado aún más desde entonces. El PMI compuesto subió hasta el nivel de 52,8 en noviembre, el más alto desde mayo de 2023, impulsado por la fuerte recuperación del sector servicios.

Los responsables del BCE han comenzado a reconocer abiertamente esta mejora de las condiciones económicas. La presidenta Lagarde señaló recientemente que la economía se estaba mostrando más resiliente de lo que el banco había previsto, ya que el impacto de las tensiones comerciales con EEUU estaba siendo más moderado de lo esperado. También insinuó que el BCE volvería a revisar al alza sus previsiones de crecimiento durante la reunión del jueves.

El alcance de las revisiones a los pronósticos de crecimiento, que ahora se sitúan en un 1,2 % para 2025, un 1 % para 2026 y un 1,3 % para 2027, será uno de los temas centrales del jueves. También se esperan cambios en las previsiones de inflación. El BCE deberá tener en cuenta el retraso en la aplicación del Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (ETS2), lo que debería reducir mecánicamente la previsión de inflación para 2027. 

El BCE también publicará, por primera vez, sus perspectivas económicas para 2028. Dada la resiliencia de la economía, la buena salud del mercado laboral y el crecimiento salarial sostenido, "no vemos justificación alguna para que el BCE vuelva a bajar los tipos de interés. De hecho, creemos que estas condiciones son más propicias para una subida de tipos que para una bajada", opinan en Ebury

Esta tesis está ganando adeptos en los mercados, y los swaps ya descuentan la posibilidad de una subida hacia finales de 2026. Esta postura la ha defendido una de las figuras más beligerantes del BCE, Isabel Schnabel, quien afirmó sentirse "bastante cómoda" con la expectativa de una subida de tipos, aunque "no a corto plazo".   Dada la lejanía de una posible subida de tipos, no tiene mucho sentido que el Consejo de Gobierno la mencione en esta reunión. Además, supondría un cambio demasiado radical respecto a las recientes señales dovish y neutrales del banco. Las opiniones dentro del Consejo de Gobierno siguen siendo dispares, por lo que también se debería evitar cualquier tipo de volantazo en las comunicaciones. Es muy probable que el mensaje general siga siendo tranquilizadoramente neutral, con Lagarde reiterando que el BCE se encuentra "en una buena posición". En resumen: sin cambios en el futuro inmediato.


15Dec

Los datos de empleo de octubre y noviembre, la inflación de noviembre en EEUU, y las reuniones del BCE, Banco de Inglaterra y Banco de Japón centran la atención de los mercados.

Miguel Ángel Valero

El pasado miércoles 10 de diciembre la Reserva Federal rebajó los tipos de interés en 25 puntos básicos (pb) a niveles de 3,5%-3,75%m, en una reunión que mostró la creciente división existente en el FOMC (9 votos a favor, tres en contra, de los que uno defendía una bajada de 50 pb y los otros dos, dejarlos como estaban).

Tras el cierre de gobierno más prolongado de la historia de EEUU, el martes 16 se conocerán los datos de creación de puestos de trabajo tanto de octubre como de noviembre. Respecto al paro, no se podrá publicar el dato de octubre, sólo el de noviembre. Se espera el mantenimiento de un escenario con baja contratación, pero donde los despidos siguen contenidos; una creación de empleo modesta, en torno a los 50.000 nuevos empleos mensuales, y una tasa de paro que repunta ligeramente, pero manteniéndose en niveles históricamente bajos (se espera un 4,5% frente al promedio del 5,7% del último cuarto de siglo). 

En cuanto a la inflación, el jueves 18 se conocerán los datos de noviembre. Se espera un ligero repunte, que situaría la inflación por encima del +3% interanual. Al alza empujarían efectos base de los precios de la gasolina, mientras que en la partida de bienes tendremos efectos contrapuestos: los aranceles tensionaran los precios, pero noviembre es un mes de habituales descuentos de cara a las compras navideñas, lo que habitualmente pone un techo en la inflación. 

Pero debido al cierre del gobierno y el “inusual” choque entre una inflación al alza y un empleo a la baja, los próximos datos macroeconómicos deben ser interpretados con cautela, avisa el presidente de la Fed, Jerome Powell.

En Europa, el jueves 18 se reúnen el BCE y el Banco de Inglaterra, dentro de una creciente divergencia en las decisiones de política monetaria. En el caso del BCE, no se espera ningún cambio en los tipos oficiales manteniéndose la facilidad de depósito en el 2%, extendiendo así la pausa –tras cuatro bajadas en la primera mitad de 2025, el BCE lleva sin cambios en los tipos desde junio–, dado que con una inflación contenida y en niveles cercanos al 2%, no habría motivos para cambios en el corto plazo. En este contexto, lo más relevante será la rueda de prensa posterior y la actualización de las previsiones macroeconómicas. En las últimas jornadas, miembros del BCE como Isabel Schnabel (representante de Alemania) llegaron a abrir la puerta a posibles subidas de tipos, lo que contrasta con previos comunicados de la propia presidenta Lagarde que mostraba un tono más acomodaticio. 

En el cuadro de previsiones macroeconómicas, tras el buen dato de actividad del tercer trimestre, puede producirse una revisión al alza de las previsiones de crecimiento del PIB este año, pero no se esperan grandes cambios sobre las expectativas de inflación.

Respecto al Banco de Inglaterra, el mercado de futuros apunta a un nuevo recorte de los tipos (con una probabilidad asignada del 90%), que sería de 25 pb y situaría el precio del dinero en el 3,75%. Como en la Fed, existe una creciente división: en noviembre la decisión de no alterar el nivel de tipos se adoptó por un escaso margen (5-4 fue el resultado de la votación).

Japón cierra la temporada de reuniones de bancos centrales de 2025. Con una inflación que en promedio en los tres últimos años ha aumentado a ritmos promedio del +3%, algo no visto en japón desde los 90 y con los precios de importación (sobre todo alimentos y energía) empujados al alza por la continua depreciación de su moneda, se espera que el Banco de Japón realice un movimiento a contracorriente de las demás grandes autoridades monetarias, efectuando en diciembre una subida de los tipos oficiales –la anterior fue en enero– hasta situarlos en el 0,75%, tasas que no se veían desde hace 30 años.

Más allá de esta decisión, adelantada por Dinero Seguro el domingo 14 de diciembre, será importante la rueda de prensa posterior, en la que previsiblemente el presidente del Banco de Japón tratará de evitar señalar cuál puede ser el próximo movimiento en los tipos, dado que, por una parte, la inflación está elevada, pero por otra los mayores aranceles han causado una contracción del PIB de más del -2% trimestral anualizado en el tercer trimestre de este año.

Además, debatirá la gestión de su enorme balance (supone 105% del PIB del país). Entre sus activos, se encuentran ETF y J-REITS (que se estima que tienen un valor contable de 37 billones¥, pero un valor de mercado que superaría los 83 billones) sobre los que se decidió en septiembre ir rebajando sus participaciones a un ritmo de 330.000 millones¥ anuales (medidos en términos contables y equivalentes a cerca de 1.800 M€). Un ritmo muy pausado y que conllevaría más de un siglo para deshacer todas las posiciones adquiridas en Bolsa los últimos años.

Swisscanto: los CIO apuntan al oro y a las acciones de IA

La primera edición de la Encuesta CIO de Swisscanto Asset Management International destaca cómo sólo el 8% de los directores de Inversiones (Chief Investment Officers, CIO) de las instituciones financieras suizas esperan una disminución del precio del oro en los próximos seis meses, a pesar de que se ha duplicado en los últimos dos años. Ninguno ha infra ponderado el oro en sus carteras, y nadie espera que el precio caiga por debajo de los 3.500$ por onza. Por el contrario, casi un tercio de los CIO anticipa otro fuerte aumento del precio por encima de los 4.500$. "Este alto nivel de optimismo podría indicar cierta euforia, lo que también podría servir como una señal de advertencia potencial", avisan en Swisscanto.

Un panorama similar surge para los fondos inmobiliarios suizos cotizados: a pesar de las altas primas (superiores al 35% sobre el valor neto de los activos, NAV), casi el 90% de los CIO espera un rendimiento moderado, del 0% al 6%. Solo el 10% de los CIO anticipa una caída de los precios. 

Los bonos suizos son considerados un refugio seguro, y con razón. A diferencia de otros países, Suiza enfrenta pocos problemas de deuda e inflación, y los bonos corporativos suizos también son de alta calidad. Sin embargo, precisamente por esta razón, el índice ahora ofrece solo bajas expectativas de rendimiento, que los CIO encuestados consideran poco atractivas: el 82% ha infra ponderado los bonos en francos suizos (CHF) en su asignación táctica de activos actual. Esto está en línea con la expectativa de que los rendimientos de los bonos del gobierno suizo no volverán a ser negativos. Solo el 10% de los CIO espera un retorno a rendimientos negativos (como se observó entre 2015 y 2021).

Los bonos gubernamentales globales también están siendo evitados. Solo el 6% de los ha sobre ponderado, mientras que el 63% los ha infra ponderado en su asignación. 

El 45% no considera la situación actual de la IA como una burbuja. Al mismo tiempo, casi la mitad de los CIO espera que ocurra un colapso entre 2027 y 2030. Y solo el 9% espera que tal escenario ocurra ya en 2026. Si bien la mayoría de los CIO reconocen riesgos potenciales en el sector de la IA, esperan que estos riesgos se materialicen a medio plazo. Tanto el índice S&P 500 como el índice MSCI de Mercados Emergentes tienen una exposición significativa a empresas del sector de la IA. A pesar del riesgo de pérdidas a medio plazo, los CIO están invirtiendo fuertemente en esta tecnología. 

Los participantes clasificaron las regiones de renta variable Mercados Emergentes y EEUU como las más atractivas, seguidas por las acciones suizas. Europa y Japón se ubicaron en los últimos lugares del ranking. anto el índice S&P 500 de EE. UU. como el índice MSCI de Mercados Emergentes tienen una exposición significativa a empresas del sector de la IA. A pesar del riesgo de pérdidas a medio plazo mencionado anteriormente, los CIO están invirtiendo fuertemente en esta tecnología. 

Para las acciones suizas no hay un consenso claro: el 51% las califica como neutrales, mientras que el 9% las infra pondera y el 41% las sobre pondera. 

Un resultado interesante surge en las estrategias de inversión: a pesar del débil rendimiento en 2025, el factor "calidad" sigue siendo un foco para los CIO. Al mismo tiempo, el factor "crecimiento" es significativamente más popular que el "valor". Las small caps, que han tenido un rendimiento inferior en comparación con las large caps, también son vistas como menos atractivas.

El 64% de los CIO considera al franco suizo como la moneda más atractiva, a pesar de su apreciación significativa este año. Esto subraya su papel como "refugio seguro". Entre las monedas extranjeras, el dólar canadiense y la libra esterlina son consideradas poco atractivas, mientras que el euro es actualmente la moneda extranjera más valorada. Aunque la preferencia por el franco suizo típicamente sugeriría que los riesgos de divisas extranjeras deberían cubrirse, solo el 14% tiene la intención de aumentar la cobertura de divisas. Una posible razón de esto podrían ser los todavía altos costos de cobertura, que pueden alcanzar hasta el 3% en el caso del dólar.

Oro, acciones e inmuebles tienen una demanda significativamente mayor que los bonos. Sin embargo, el optimismo unánime en torno al oro podría servir como una señal de advertencia para posibles correcciones de precios. En general, el sentimiento entre los CIO es optimista, pero no excesivamente eufórico. Para la primera mitad de 2026, esperan rendimientos positivos en los mercados financieros, acompañados de un franco suizo aún fuerte. 

UBS: La renta variable estadounidense aún tiene margen para seguir subiendo

Las acciones estadounidenses cayeron un 1,1% el viernes tras los últimos resultados trimestrales de Broadcom, alejándose del nuevo máximo histórico alcanzado a comienzos de semana. No obstante, pese a este retroceso coyuntural, UBS deja muy claro que "mantenemos la visión de que la renta variable estadounidense puede seguir avanzando tanto a corto plazo como de cara a 2026, prevemos que el S&P500 alcance los 7.300 puntos en junio del próximo año y los 7.700 puntos a finales de 2026" por tres motivos:

  • Una captación de valor más amplia en torno a la IA debería favorecer una mayor diversificación del liderazgo en los mercados de renta variable.
  • Se espera que el crecimiento de los beneficios siga siendo sólido.
  • El ciclo de recortes de la Fed aún tiene recorrido.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que los inversores deberían posicionarse para beneficiarse del rally esperado en la renta variable durante el próximo año, aumentando su exposición a tecnología, salud, utilities y banca, especialmente aquellos con una asignación insuficiente al mercado estadounidense”.

Ebury

La Reserva Federal no cumplió con las expectativas de un recorte 'hawkish'. Además de reiniciar la flexibilización cuantitativa, las comunicaciones hicieron hincapié en la debilidad del mercado laboral y no en la inflación, que sigue estando muy por encima del objetivo. Los mercados están prestando atención a la divergencia de posiciones entre la Fed y otros bancos centrales como el BCE, que ha terminado de recortar tipos y cuyo próximo movimiento probablemente sea al alza; en consecuencia, el dólar se vendió de forma generalizada la semana pasada. La única excepción fue el yen japonés, que sigue lastrado por los temores de expansión fiscal y la lentitud del Banco de Japón a la hora de subir los tipos. 

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidenses a largo plazo no se beneficiaron de la postura dovish de la Fed y terminaron la semana significativamente al alza, incluso con el dólar cayendo simultáneamente. Esto pone de relieve la difícil tarea que tiene por delante la Fed. 

Las reuniones de los bancos centrales de esta semana deberían poner de manifiesto la creciente divergencia en las políticas monetarias de las principales áreas económicas. Mientras que la Fed sigue recortando los tipos, a pesar del elevado nivel de la inflación, se espera que el Banco de Japón los suba el viernes. Por su parte, el BCE mantendrá los tipos y el Banco de Inglaterra los recortará el jueves. 

La semana está repleta de publicaciones económicas importantes procedentes de EEUU, como el informe del mercado laboral correspondiente al mes de noviembre (que se publicará el martes) y el de inflación del mismo mes (que se dará a conocer el jueves). 

"En medio del torbellino de datos y decisiones de política monetaria, prestaremos mucha atención a los rendimientos de los bonos soberanos a largo plazo de todo el mundo, ya que la paciencia del mercado parece estar agotándose con respecto a las políticas inflacionistas", subraya el Análisis del Mercado de Divisas de Ebury.

  • EUR Los últimos comentarios de algunos miembros del BCE, en particular los de Isabel Schnabel, reafirman nuestra opinión de que el ciclo de recortes de tipos del banco central ha llegado a su fin y de que el siguiente paso probablemente será una subida de tipos y no una bajada. Aunque es pronto para que el Consejo de Gobierno plantee explícitamente esta posibilidad, creemos que el tono de la reunión del jueves será optimista con respecto a las perspectivas de crecimiento: Lagarde confirmó la semana pasada que las previsiones se revisarían al alza. Creemos que los índices PMI de esta semana respaldarán un comunicado potencialmente hawkish del BCE, ya que confirmarán que la economía sigue mostrando una resiliencia sorprendente. En consecuencia, la brecha de los rendimientos de los bonos soberanos a corto plazo a ambos lados del Atlántico se está reduciendo rápidamente. Esto, junto con la irrupción de los activos de la zona euro como alternativa al dólar estadounidense, debería seguir favoreciendo a la moneda única a medio plazo. 
  • USD La incertidumbre que rodea a la situación de la economía estadounidense debería disiparse en gran medida esta semana. Se espera que el informe sobre el empleo no agrícola del martes muestre un mercado laboral que sigue generando puestos de trabajo, lo que contrasta con los comentarios pesimistas de Powell en la reunión de la Reserva Federal de la semana pasada. El informe del IPC de noviembre abarcará dos meses de subidas de precios, ya que, por primera vez en la historia, los datos de octubre no se publicaron. Aunque no se esperan avances en la reducción de la inflación estadounidense, la dispersión de las predicciones es inusualmente amplia debido a la incertidumbre. A finales de semana, deberíamos tener una idea mucho más clara de los avances de la Fed respecto a sus objetivos de inflación y pleno empleo de cara a 2026. 
  • GBP Esta semana será crucial para la libra esterlina. La reunión del Banco de Inglaterra del jueves estará precedida del informe sobre el mercado laboral de octubre, que se publicará el martes; de los PMI preliminares de actividad empresarial de diciembre, que también se publicarán el martes, y del informe sobre la inflación de noviembre, que se publicará el miércoles. Se espera que la estanflación, que está dificultando la labor del Banco de Inglaterra, persista; es decir, un mercado laboral que sigue destruyendo puestos de trabajo y una inflación obstinadamente alta, y muy por encima del objetivo del banco central. Seguimos esperando otra reducción de tipos hasta el 3,75 % el jueves, pero no está claro cuándo, o incluso si, el Banco de Inglaterra podrá continuar con su ciclo de recortes de tipos, a menos que la inflación comience a bajar de forma contundente. Es probable que la votación sobre los tipos de esta semana vuelva a estar muy reñida, lo que pondrá de manifiesto la creciente disparidad de opiniones entre los miembros del comité. También esperamos que Bailey y compañía reiteren que cualquier recorte futuro será "gradual y prudente" y que no lo den por garantizado.



01Dec

La clave a corto plazo estribará en si la tendencia hacia un mundo más fragmentado se acelerará o si, para compensar el aumento de las restricciones en el comercio con EEUU, se avanzará en la búsqueda de nuevos acuerdos entre aliados comerciales naturales (UE, ASEAN, Canadá, Australia, etc.).

Miguel Ángel Valero

La economía mundial se adentra en 2026 con notables muestras de resiliencia tras la incertidumbre de 2025, pero también con grandes tendencias de fondo que plantean nuevos retos, advierte el último informe de CaixaBank Research. Fenómenos como la geoeconomía de un mundo más fragmentado, el auge de la inteligencia artificial o la necesidad de acelerar la transición verde marcarán el paso del nuevo año. Al mismo tiempo, la deuda pública ha aumentado de forma generalizada en la última década y alcanza niveles históricos en muchas economías, lo que enciende alertas sobre la sostenibilidad fiscal y crea un dilema para Europa: retornar a la disciplina presupuestaria sin renunciar a inversiones estratégicas clave 

José Ramón Díez añade: "Aunque parezca mentira, ya han pasado 12 vertiginosos meses desde la victoria de Trump en las elecciones presidenciales americanas". Destaca que "tanto la actividad internacional como la española han vuelto a mostrar en este ejercicio una elevada resiliencia para superar el ruido y la incertidumbre causados por la utilización del comercio o las finanzas como instrumentos al servicio de la política. Y ello ha sucedido en un contexto en el que, como en 2023 y 2024, las previsiones han ido mejorando a lo largo del año gracias a la reducción de la incertidumbre comercial, a la existencia de unas favorables condiciones financieras y a la capacidad y flexibilidad de los agentes económicos para adaptar sus decisiones de consumo e inversión a un entorno complejo".

De cara a 2026, la geopolítica seguirá ejerciendo un papel fundamental, teniendo en cuenta el reordenamiento del proceso de globalización en el que está inmersa la economía internacional desde la pandemia. Además de la evolución de los conflictos bélicos activos, la clave a corto plazo estribará en si la tendencia hacia un mundo más fragmentado se acelerará o, para compensar el aumento de las restricciones en el comercio con EEUU, se avanzará en la búsqueda de nuevos acuerdos entre aliados comerciales naturales (UE, ASEAN, Canadá, Australia, etc.). 

"Es algo que no debería ser incompatible con la continuidad del proceso generalizado de búsqueda de autonomía estratégica. En este sentido, para Europa, la clave en 2026 será cómo conciliar el deseo de reducir la dependencia externa (industrial, defensa…) con la sostenibilidad de la deuda pública", apunta.

Un reto de gran complejidad, marcado por las tensiones entre disciplina fiscal, inversiones necesarias (el BCE ha elevado las estimaciones del informe Draghi a 1,2 billones€ entre inversión pública y privada) y exigencias geopolíticas. Este dilema fiscal europeo solo se podrá solventar con una combinación de un mayor crecimiento potencial, una mayor eficiencia del gasto público y mayor flexibilidad en reglas fiscales. Países como Bélgica o Francia ya están en el disparadero por unas inercias fiscales de difícil reversión que se están reflejando en el realineamiento de las primas de riesgo en Europa.

No obstante, la clave de la estabilidad del escenario económico y financiero estriba en cómo termine de perfilarse la relación comercial entre China y EEUU, que afectará a los dos sectores claves para el desarrollo de la IA (tierras raras y microchips) en los que existe dependencia mutua. 

La IA aportará crecimiento y productividad, "pero no sabemos cuánto"

Un equilibrio óptimo permitiría mantener las inercias positivas de la inversión en IA sobre el crecimiento a corto plazo (especialmente visibles en EEUU) y aumentar la probabilidad de que este proceso de innovación termine manifestándose en productividad y crecimiento potencial a medio plazo, compensando los efectos negativos de la demografía y la fragmentación económica. De hecho, la IA es un ejemplo de incertidumbre positiva, pues "anticipamos mayor crecimiento y productividad gracias a ella, pero no sabemos con certeza cuánto". 

La clave, por tanto, es si se terminará rentabilizando todo el esfuerzo inversor, fundamental para diluir el riesgo financiero provocado por la confluencia de tensiones fiscales, incertidumbre y tensiones geopolíticas. Esto, unido a exigentes valoraciones en Bolsa, conforma un entorno en el que la estabilidad financiera puede ponerse a prueba en 2026, con segmentos del crédito privado bajo el radar de los inversores. Los bancos centrales tienen las herramientas necesarias para sofocar los fuegos que vayan apareciendo por el camino, aunque los grados de libertad también son más reducidos tras los esfuerzos de la última década.

En este contexto complejo, la economía española ha seguido mostrando un sólido dinamismo que permitirá cerrar el año con ritmos de crecimiento medios muy próximos al 3%. Lo más destacable de la evolución durante el ejercicio ha sido el viraje hacia la demanda interna como motor del crecimiento, pese a que las exportaciones han mantenido un comportamiento vigoroso (gracias a los servicios). De cara a 2026, las tendencias continuarán siendo positivas, gracias al esperable tirón de los fondos europeos, al impulso demográfico, a la existencia de unas condiciones financieras acomodaticias, a los elevados niveles de la tasa de ahorro de las familias y a una inversión residencial que responde al aumento de la demanda. Todo ello nos lleva a anticipar un crecimiento del 2,1% en 2026.

En definitiva, el próximo año la economía seguirá expuesta a la combinación entre nuevas tendencias de fondo (restricciones a los movimientos comerciales y migratorios, auge de la IA, etc.) y los desafíos a corto plazo (escaso espacio fiscal, valoraciones elevadas en mercados financieros, etc.). Un año en el que otra vez será determinante la capacidad de cuestionar en cada momento los supuestos detrás de las proyecciones económicas, así como la flexibilidad a la hora de tomar decisiones.

Desde 2019, España ha crecido el 10%, frente al 6,4% de la Eurozona

Oriol Aspachs subraya que se ensancha aún más la brecha abierta entre la economía española y la europea en la recuperación pospandemia. Desde 2019, la economía española acumula un crecimiento del 10,0%, frente al 6,4% que registra la Eurozona. La solidez del crecimiento se constata al observar la transversalidad que presenta a nivel sectorial. Según el indicador sectorial de CaixaBank Research, el 73% de los sectores presentan un ritmo de avance superior a su promedio histórico, una cifra que contrasta con el 41% de 2023 o el 36% de 2024. Además, el dinamismo está siendo impulsado por dos motores que tienen recorrido a medio plazo. Por un lado, la inversión, la aceleración del crecimiento de la que se realiza en activos fijos inmateriales, y que ya se sitúa un 40% por encima de los registros de 2019. Bajo este epígrafe se encuentra la inversión del tejido productivo en nuevos equipos de software informático o en bases de datos, y el gasto en proyectos de innovación tecnológica que generan patentes, elementos clave para consolidar la incipiente mejora de la productividad. 

La rebaja de los tipos de interés que ha llevado a cabo el BCE y la sana situación financiera del sector corporativo español, junto con la ejecución de los fondos europeos, deberían ayudar a que la inversión siga creciendo de forma vigorosa los próximos años.

El segundo motor que impulsa el crecimiento es el consumo de los hogares, con un avance acumulado del 6,4% desde 2019. En este caso, gran parte del aumento está estrechamente relacionado con el crecimiento de la población. A más personas, más consumo. Sin embargo, al consumo por persona le costó arrancar tras la pandemia, en términos reales, y no recuperó los niveles de 2019 hasta el último trimestre de 2024. En el tercer trimestre de 2025 se situaba un 1,7% por encima. 

La renta bruta disponible por habitante se encuentra un 5,3% por encima de los niveles previos a la pandemia. Pero su crecimiento se apoya en el aumento de las prestaciones sociales, que se encuentran un 9,3% por encima de los niveles previos a la pandemia, y en el de las rentas netas de la propiedad, que han aumentado un 13,5%. En cambio, la evolución de los salarios ha sido más débil, y en términos reales todavía se encuentran alrededor de un 5% por debajo, y su recuperación está siendo tímida. 

"Las diferencias en la evolución de las distintas fuentes de ingresos explican la sensación de que la recuperación no está llegando a todos los bolsillos. A medida que los salarios vayan recuperando el poder adquisitivo, y que la tasa de ahorro se normalice, el recorrido que tiene el consumo para seguir creciendo es amplio", subraya este experto. 

Además, el crecimiento de la población también es de esperar que siga ayudando a que el consumo a nivel agregado siga aumentando. Finalmente, destaca la confianza que está recibiendo la economía española. En un contexto de elevada incertidumbre a nivel internacional, por las tensiones geopolíticas, la escalada de los aranceles por parte de EEUU, o las dudas sobre la capacidad de varias economías desarrolladas de ajustar sus cuentas públicas, el dinamismo del consumo de los hogares y de la inversión es aún más remarcable y refleja la confianza de hogares y empresas en que el impacto de todos estos factores será limitado para la economía española. 

La prima de riesgo de la deuda española, aupada por las recientes mejoras de su rating, no solo no ha aumentado, sino quese encuentra en 51 puntos básicos (pb), el nivel más bajo desde antes de la crisis financiera, en 2009, y ensancha la diferencia respecto a la prima de riesgo que presentan la deuda francesa o italiana.

Sesgo bajista de los tipos en 2026

La tregua comercial entre EE. UU. y China, el alto el fuego en Gaza y la reconducción de las negociaciones presupuestarias en Francia ofrecieron apoyo al sentimiento de los inversores. En el balance de octubre, los principales índices bursátiles alcanzaron máximos históricos, el dólar se apreció, las rentabilidades de la deuda soberana descendieron y los diferenciales periféricos de la Eurozona se estrecharon, mientras que las materias primas exhibieron disparidad entre el alza de los metales y el descenso en los precios del crudo. Pese a este tono positivo de conjunto, las cotizaciones no estuvieron exentas de volatilidad y sufrieron movimientos de ida y vuelta, especialmente en las Bolsas, los tipos de interés soberanos y algunas materias primas. En este contexto, los bancos centrales cumplieron con lo esperado: la Fed recortó tipos, el BCE los mantuvo y las expectativas de política monetaria de los inversores se mantuvieron relativamente estables.

Los inversores siguen apostando por un nuevo recorte de tipos de la Fed en diciembre (aunque moderaron su probabilidad hasta cerca del 70%) y mantienen la expectativa de dos bajadas más en 2026. En cuanto al BCE, los mercados mantuvieron sus expectativas sin grandes cambios, cotizando una probabilidad cercana al 95% de que el tipo depo siga en el 2,00% en diciembre, pero con cierto sesgo bajista para 2026 (probabilidad implícita de un 45% para que el BCE termine recortando el depo hasta el 1,75% en el primer semestre del año que viene).

28Nov

Para HelpMyCash, es un buen momento para plantearse seriamente el cambio a un tipo fijo, sobre todo si se tienen dificultades para soportar subidas adicionales de la cuota de la hipoteca.

Miguel Ángel Valero

Diego Barnuevo, analista de Mercados de Ebury, cree que el Euribor a 12 meses cerrará un cuarto mes al alza y ya se encuentra ahora por encima de la cota del 2,2%. El repunte se produce en un contexto inflacionario benigno, con el indicador general cayendo al 2,1% en octubre y la inflación subyacente, que no tiene en cuenta elementos más volátiles como la energía, la alimentación, el alcohol o el tabaco, permaneciendo en el 2,4% por segundo mes consecutivo.

Con respecto a las expectativas para la inflación en los próximos años, el BCE actualizará sus pronósticos en su próxima reunión de diciembre, pero no se esperan grandes cambios con respecto a los de septiembre. El BCE predecía en sus últimas proyecciones que la inflación general se situaría en el 1,7% a finales de 2026 y en 1,9% a finales de 2027, y la subyacente en 1,9% y 1,8%, respectivamente.

A pesar de que el crecimiento de los precios podría caer por debajo del objetivo del 2% en los próximos años, no se espera que el BCE vuelva a estimular la economía mediante bajadas de tipos. La economía ha capeado el temporal este año y parece que el año que viene el BCE pasará el relevo al gobierno de Merz, para que, mediante su política fiscal expansiva, apuntale el crecimiento europeo en 2026.

Durante el mes de noviembre la Eurozona consiguió sostener una actividad económica sólida, que ya se había acelerado en el mes previo, tal y como reflejan las encuestas del PMI. El indicador compuesto se situó en 52,4, mínimamente por debajo de las expectativas, pero holgadamente por encima del nivel de 50 que separa la expansión de la contracción. A esta buena noticia hay que sumarle la revisión al alza del PIB del tercer trimestre en 0,1 punto porcentual.

"Por todo ello, seguimos pensando que el BCE ha dado por acabado su ciclo de recortes y no esperamos que mueva ficha en la reunión de diciembre. Por ello, el Euribor debería acabar el año cerca de la cota actual del 2,2%"

HelpMyCash

Los hipotecados a tipo variable no ganan para sustos últimamente, señalan por su parte en el comparador financiero HelpMyCash. El Euribor a un año, que es el índice con el que se calcula su interés, se apuntará en noviembre su cuarta subida consecutiva: terminará el mes con un valor medio de alrededor del 2,217%; por encima del 2,187% de octubre. Se trata de su mayor registro desde marzo de 2025, que fue precisamente la última vez en la que esta referencia superó el 2,2%. Pero ¿cómo afectará eso a los titulares de una hipoteca variable? 

El analista hipotecario del comparador financiero, Miquel Riera, explica que “solo se verán perjudicados aquellos a los que les toque una revisión semestral en las próximas semanas”. “Los hipotecados con actualización anual, en cambio, notarán una leve bajada en sus cuotas mensuales”, afirma, aunque matiza que ese abaratamiento tiene fecha de caducidad.

Esta distinción se debe al método usado por los bancos para calcular las cuotas de las hipotecas variables. El tipo de interés de estos productos suele actualizarse una vez al semestre o al año, en función de lo indicado en el contrato, a contar desde la fecha en la que se firmó la escritura. Llegado el momento, si el Euribor ha subido respecto al valor registrado en la anterior revisión, las mensualidades se encarecerán, mientras que si ha bajado, éstas se abaratarán.

Según Riera, el valor del Euribor  de noviembre será superior al registrado hace seis meses: 2,081% en mayo de 2025. En consecuencia, las hipotecas variables que se revisen semestralmente durante las próximas semanas sufrirán un encarecimiento. Por ejemplo, para un préstamo medio de 150.000€ a 25 años con un tipo de Euribor más 1%, las cuotas subirán de 717 a 728€ mensuales, lo que supondrá un aumento de unos 11 al mes y de más de 60 al semestre.

En cambio, este índice se mantiene por debajo del valor registrado hace un año (2,506% en noviembre de 2024), por lo que las hipotecas con revisión anual seguirán abaratándose. Para el mismo ejemplo anterior, las cuotas descenderán de los 751 a los 728€ mensuales, lo que supondrá un ahorro de 23 al mes y de casi 280 euros al año.

Pese a que el Euribor ya suma cuatro meses al alza, el analista de HelpMyCash asegura que no debe cundir el pánico. Y es que las últimas subidas de este índice responden a un “proceso de normalización”, a su juicio, que se explica por los diferentes movimientos que ha llevado a cabo el BCE a lo largo de este año.

Miquel Riera recuerda que el Euribor representa el interés al que los principales bancos se prestan el dinero entre ellos. Por lo tanto, su evolución depende en gran medida de la política monetaria del BCE si se espera que baje sus tipos, el índice se adelanta y desciende, mientras que si el pronóstico es que se producirán subidas, la tendencia es la contraria.

Según el especialista hipotecario de HelpMyCash, “el Euribor cayó del 2,525% al 2,079% entre enero y julio de 2025 porque se esperaban numerosos recortes de tipos del BCE”. Sin embargo, los ha mantenido congelados desde julio, precisamente, por lo que “el índice se ha corregido y ha subido ligeramente a lo largo de los meses posteriores”, explica Riera.

De cara a los próximos meses, las previsiones apuntan a que el BCE mantendrá congelados sus tipos. Por este motivo, desde HelpMyCash pronostican que el Euribor se mantendrá relativamente estable hasta finales de este año y durante la primera mitad de 2026; sin caídas abruptas ni incrementos desproporcionados.

La cuota se puede blindar

¿Cómo afectará eso a los hipotecados a tipo variable? Los que tengan revisiones semestrales notarán subidas en sus cuotas cuando les toque la actualización, mientras que los préstamos hipotecarios con revisión anual empezarán a encarecerse en primavera, teniendo en cuenta que el Euribor cotizaba al 2,143% en abril de 2025. Sin embargo, existe un método para evitar ese aumento de la cuota: pasarse al tipo fijo.

La economista y cofundadora de HelpMyCash, Olivia Feldman, afirma que “es un buen momento para plantearse seriamente el cambio a un tipo fijo, sobre todo si la idea es permanecer en la vivienda hipotecada a largo plazo y la economía doméstica tendría dificultades para soportar subidas adicionales de la cuota”. Y es que la banca todavía ofrece intereses fijos competitivos, de alrededor del 2,5% o hasta por debajo, pero no lo hará eternamente: numerosas entidades ya han empezado a encarecer sus ofertas.

Para conseguir un buen tipo fijo, Feldman aconseja contactar con varios bancos, comparar condiciones y no alargar el proceso más de la cuenta. Según la economista, “nada garantiza que las buenas condiciones actuales se mantengan si el Euribor sigue subiendo o si el BCE endurece aún más su discurso”, así que conviene darse cierta prisa.

28Nov

Los mercados estiman una probabilidad implícita del 87% de un recorte de tipos de la Fed en diciembre, frente al 39% de hace una semana. El Banco Central Europeo presentará las previsiones económicas de cierre de año, además de intensificar el debate sobre la reducción de su balance.

Miguel Ángel Valero

El 1 de diciembre comienza el periodo de reflexión de la Fed previo al encuentro del día 10 –además de terminar oficialmente la reducción de balance–, durante el cual no podrán realizar intervenciones públicas. Este evento será clave, ya que marcará su postura ante la escasez de datos recientes y el ritmo previsto de recortes de tipos. Además, se publicará una oleada de indicadores retrasados en EEUU, entre ellos la inflación —aunque no se difundirá el dato correspondiente a octubre— y el PIB del tercer trimestre.

En Europa, la reunión del BCE del 18 de diciembre tendrá un contenido más relevante que la anterior, pues se presentarán las previsiones económicas de cierre de año y se intensificará el debate sobre la reducción del balance, tras la finalización del proceso en EEUU.

De momento, en las actas de la última reunión celebrada en octubre, el BCE consideró que la incertidumbre justificaba mantener los tipos de interés en el 2% y que era necesario tener más información. La decisión, que fue tomada por unanimidad, se basó en unas perspectivas de inflación inalteradas y que los nuevos datos de actividad confirmaban que la economía seguía creciendo “pese al desafiante entorno global”. En cualquier caso, para el Consejo de Gobierno también era importante “mantener todas las opciones para las próximas reuniones y ser ágil con el fin de reaccionar rápidamente” a los riesgos o impactos en caso necesario. En este sentido, el BCE considera que las perspectivas de inflación son más inciertas de lo habitual y que hay riesgos de que se produzcan impactos grandes en la inflación y el crecimiento en ambas direcciones. Por ello el BCE no se quiso comprometer respecto a las próximas decisiones sobre los tipos de interés, en donde la reunión de diciembre será particularmente relevante al incluir las nuevas proyecciones macroeconómicas.

El BCE se reunirá tras conocer un ligero repunte de la confianza económica en la zona euro. El indicador adelantado elaborado por Eurostat repuntó dos décimas hasta el 97, en línea con el consenso de los analistas. Esta mejora vino explicada por la confianza de los servicios, que repuntó hasta el 5,7, por encima del 4,4 previsto y del 4,2 correspondiente a octubre (dato revisado al alza). En cambio, la confianza del sector industrial cayó más de lo estimado hasta el -9,3 (vs. -8,5 en octubre).

UBS: el Pentágono amenaza a Alibaba, Baidu y BYD

En EEUU la situación es muy diferente a la europea. El Pentágono concluyó que varias grandes empresas tecnológicas chinas, como Alibaba, Baidu y BYD, deberían añadirse a su lista de la Sección 1260H. Ésta identifica a las empresas que el Pentágono considera que ayudan al ejército chino mientras operan en EEUU. Las acciones de las tres empresas, que cotizan en Hong Kong, cayeron entre un 1,4 % y un 2,7 % el jueves 27 de noviembre, con un rendimiento ligeramente inferior al del índice Hang Seng Tech. 

La inclusión en la lista, que todavía no se ha confirmado oficialmente, es importante para las empresas chinas, dado el posible impacto en la reputación y la disposición de las empresas estadounidenses a colaborar y hacer negocios con las empresas designadas. 

La noticia se produce tras un período de volatilidad para las acciones tecnológicas chinas, en un contexto de cambios en la política entre Estados Unidos y China y un renovado compromiso diplomático. Las respuestas de las empresas han minimizado el impacto operativo: Alibaba declaró que no hay fundamento para su inclusión y que su negocio no está relacionado con las adquisiciones militares estadounidenses. 

"Si bien titulares como éstos pueden generar volatilidad o captar la atención de los medios, recomendamos a los inversores que no dejen que esto distraiga la atención de los resilientes fundamentos del sector tecnológico chino ni de la continua mejora en su política", subrayan en UBS.

Las empresas chinas de IA tienen margen para invertir en inversión de capital. Las tecnológicas chinas continúan avanzando en la innovación y la monetización de la IA. Si bien la inversión de capital en IA se ha convertido en una preocupación en EEUU, el gasto de China en IA sigue siendo comparativamente modesto. El gasto de capital en IA de China creció un 57 % interanual. Si se analiza el gasto de capital en IA en general durante el período 2023-25, el de China se sitúa en torno al 18% del de EEUU.

"Creemos que esto deja un amplio margen para el crecimiento y la convergencia, con las empresas chinas centradas en ampliar sus capacidades nacionales y su alcance global. Ahora prevemos que la demanda de los hiperescaladores chinos verá un aumento aún más rápido en la tasa de localización, y se prevé que la proporción de chips GPU de fabricación nacional alcance el 50 % para 2027 (frente al 40 % anterior)", añaden los expertos de UBS.

Las relaciones entre EEUU y China se están estabilizando, tras la tregua comercial pactada entre Trump y Xi Jinping. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sugiere que Trump podría reunirse con Xi Jing hasta cuatro veces en 2026, lo que refuerza el cambio hacia una mayor interacción. 

Otras informaciones apuntan a que Trump ha guiado a Japón para reducir las tensiones con Pekín sobre Taiwán, lo que refuerza la opinión de que la Casa Blanca sigue centrada en mantener la estabilidad y evitar una escalada. 

Las valoraciones, las ganancias y las entradas de capital del sector tecnológico chino son motivos de optimismo. El sector tecnológico chino continúa cotizando con un descuento considerable frente a sus pares globales, con el índice Hang Seng Tech en aproximadamente 18 veces su precio/beneficio anticipado, frente a las 27 veces del Nasdaq. Esto representa un descuento de casi el 32%, en comparación con el descuento promedio histórico del 17%. Las previsiones de crecimiento de las ganancias se mantienen sólidas, y se espera que el BPA del sector aumente un 37% en 2026. 

Las fuertes entradas de capital  y la participación nacional, por otro lado, subrayan la confianza en el futuro a largo plazo. "Por lo tanto, sin adoptar una postura única, sugerimos a los inversores que ignoren cualquier indicio a corto plazo del informe del Pentágono. El sector tecnológico chino sigue siendo una de nuestras inversiones de renta variable de mayor convicción a nivel mundial, respaldada por la rápida innovación, un sólido apoyo político y un sólido crecimiento de las ganancias. En nuestra opinión, la reciente corrección ofrece un punto de entrada atractivo para los inversores con una asignación de capital insuficiente", apuntan en UBS. 

Si bien no se pueden ignorar los riesgos políticos y reputacionales, la mejora del contexto diplomático y la resiliencia de los fundamentos sugieren que el sector está bien posicionado para un mayor crecimiento en 2026. "Recomendamos aprovechar los períodos de volatilidad para aumentar la exposición a la tecnología china, manteniendo la diversificación y un enfoque disciplinado", insisten los analistas de UBS.

Por otra parte, el dólar cae y el oro sube ante la esperanza de un recorte de tipos por parte de la Fed en diciembre. El dólar se encamina a su mayor caída semanal desde agosto (-0,6%), y a una anual de más del 8%, lo que sería su peor rendimiento anual desde 2017. El oro, mientras tanto, ha repuntado hasta alcanzar un máximo de dos semanas de 4.183$ por onza. 

Los mercados monetarios estiman una probabilidad implícita del 87% de un recorte de tipos en diciembre, frente al 39% de hace una semana. "Nuestra opinión: Si bien creemos que la mayor parte de la caída del dólar estadounidense ya ha pasado, la trayectoria de menor resistencia para el dólar estadounidense sigue siendo a la baja en los próximos meses. La flexibilización de la Fed (incluido un recorte de tipos en diciembre), los persistentes déficits estadounidenses y la continua diversificación de activos que se alejan del dólar estadounidense son factores adversos. Mantenemos una calificación atractiva para el EUR, el AUD y la NOK, y preferimos posiciones largas seleccionadas en divisas de alto rendimiento sobre las de bajo rendimiento en los mercados del G10 y emergentes. Por el contrario, calificamos el USD como no atractivo. La debilidad del dólar estadounidense, la disminución de los rendimientos reales, la incertidumbre geopolítica y el aumento de las preocupaciones fiscales deberían impulsar la demanda de oro, que también consideramos atractivo", resaltan en UBS.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: “el sector tecnológico chino sigue siendo una de nuestras ideas de renta variable más fuertes a nivel global, respaldada por una rápida innovación, un sólido apoyo político y un fuerte crecimiento de beneficios. La reciente corrección ofrece una oportunidad atractiva para los inversores infraasignados, en nuestra opinión. Aunque no se pueden ignorar los riesgos políticos y reputacionales, el entorno diplomático está mejorando y los sólidos fundamentos del sector sugieren que está bien posicionado para seguir creciendo hasta 2026”.

20Nov

El Banco Central Europeo se mantiene a la espera, el Banco de Japón está decidido a subir los tipos de interés en algún momento, en el Reino Unido, un recorte en diciembre parece cada vez más probable, mientras que en EEUU el panorama es menos claro.

Miguel Ángel Valero

Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, subraya que la tan esperada publicación del informe del mercado laboral de septiembre mostró una recuperación aceptable en la contratación. El empleo total no agrícola aumentó en 119.000 puestos en septiembre. Se registraron aumentos de empleo en salud (+43.000), servicios de comida y bares (+37.000) y asistencia social (+14.000). Mientras tanto, se registraron pérdidas de empleo en transporte y almacenamiento (-25.000) y en el gobierno federal (-3.000). La tasa de desempleo aumentó un 0,1%, hasta 4,4%, debido a un incremento en la participación laboral (subió 0,1% hasta 62,4%), distribuido de manera uniforme entre empleo y desempleo. Los ingresos medios por hora aumentaron un 0,2%, lo que indica que no hay presión sobre los precios por la reducción de la migración.

Los datos de octubre se publicarán junto con el informe de noviembre el 16 de diciembre, por lo que los miembros del FOMC no recibirán una actualización antes de su próxima reunión de política monetaria (prevista para el 10 de diciembre). 

Aunque el repunte en la tasa de desempleo en septiembre justificó el recorte de tipos en octubre, como medida de precaución, los niveles aceptables de contratación y la falta de datos oportunos dificultan que la Fed normalice rápidamente la política monetaria. En general, el informe respalda la opinión de DWS de que  la Fed mantendrá el status quo en diciembre. 

"No obstante, seguimos siendo optimistas sobre el hecho de que la Fed reducirá las tasas de interés hacia un nivel neutral para 2026, ya que los efectos de los aranceles sobre la inflación deberían desvanecerse, aunque es probable que la debilidad del mercado laboral persista", apunta el Economista Jefe de DWS para EEUU.

Las presiones de Trump agravan la división interna en la Fed

Lo que parece evidente es que el desacuerdo interno dentro de la Reserva Federal enfría las expectativas de un recorte de tipos en diciembre. Las actas de la última reunión de octubre muestran que, aunque algunos miembros se muestran abiertos a bajar tipos si la inflación continúa moderándose, otros defendían mantener una postura más prudente ante la persistencia de tensiones inflacionarias. La falta de consenso complica así la hoja de ruta de la Fed, especialmente en un contexto donde los datos clave como las cifras de empleo seguirán distorsionados tras el histórico cierre del gobierno. 

A este escenario de división se unen las ya conocidas presiones externas, procedentes de la Administración Trump, que sigue criticando abiertamente a Powell por no actuar con mayor contundencia. Y es que mientras algunos miembros, situados en la órbita de la actual administración, consideran que la inflación muestra avances suficientes para permitir un giro hacia una política más laxa, otros creen que los riesgos inflacionarios siguen siendo elevados y que la Fed debe evitar tomar decisiones precipitadas. 

La Fed sigue enfrentada a un dilema entre apoyar la estabilidad económica y no comprometer su credibilidad, lo que ha hecho que ahora sea menos probable un recorte de tipos a falta de datos de coyuntura más contundentes. 

Robeco: la Fed volverá a expandir su balance en línea con el alza del PIB

La reducción del balance de la Fed ha estado causando algunos problemas en EEUU. Las condiciones del mercado monetario se han endurecido, lo que ha llevado a la Fed a decidir poner fin a su programa de endurecimiento cuantitativo (QT) a partir del 1 de diciembre. "Esperamos que, a partir de principios de 2026, la Fed comience compras de gestión de reservas (RMP, por sus siglas en inglés) y vuelva a expandir su balance en línea con el crecimiento del PIB nominal. Esto debería aliviar parte de la presión sobre los tipos de interés a corto plazo, que prevemos sigan cayendo en los próximos meses y trimestres, incluso si hay una pausa en las subidas de tipos en diciembre", opinan en Robeco.

Mientras tanto, la reducción del balance del BCE ha ido funcionando sin problemas. En un discurso reciente, la integrante del Consejo de Gobierno, Isabel Schnabel, expuso sus planes para futuros ajustes del balance. Ella considera la reducción de tenencias de bonos como un proceso de normalización cuantitativa (QN, por sus siglas en inglés), no de endurecimiento cuantitativo (QT). Schnabel no tiene intención de detener este proceso, y es probable que su visión refleje la de una coalición más amplia dentro del Consejo.

En contraste, el Banco Popular de China prefiere impulsar su balance. En octubre, el PBoC anunció la reanudación de las compras de bonos del gobierno chino (CGB) para limitar los rendimientos y estimular la economía.

Quizás los problemas del balance en su forma más pura se esté sintiendo en Japón. El balance del Banco de Japón lleva más de un año reduciéndose y está programado para disminuir a un ritmo cada vez más rápido durante los próximos dos años. La combinación de subidas de tipos y una menor influencia del Banco de Japón (BoJ) en los bonos del gobierno japonés (JGB) ha impulsado los rendimientos al alza. "Vigilaremos esto de cerca, ya que el nuevo gobierno de Takaichi ha expresado su preferencia por políticas monetarias y fiscales más laxas", avisan en Robeco.

ColumbiaThreadneedle: los mercados necesitan más que la economía una bajada

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, considera que los últimos datos económicos del Reino Unido han reforzado las expectativas de que el Banco de Inglaterra (BoE) baje los tipos de interés, mientras que en EEUU han ido en sentido contrario. Hace cuatro semanas se asignaba una probabilidad del 95% a un recorte de 25 puntos básicos (pb) por parte de la Fed en diciembre, cifra que ahora se sitúa en el 45%, y el lenguaje de sus miembros refleja una notable incertidumbre sobre lo que sucederá con los tipos el próximo mes.

En el Reino Unido, la inflación se ha estabilizado con rapidez y parece que se situará en el máximo del 3,8%, ya que se espera que los datos muestren una bajada al 3,4%. Aunque sigue lejos del objetivo del banco central, lo relevante es la tendencia, y el BoE confía en que la inflación continúe descendiendo. Otros indicadores del Reino Unido también han aumentado las expectativas de una bajada de tipos: las cifras de desempleo han alcanzado el máximo en cuatro años y el crecimiento de los salarios se ha ralentizado. Las cifras del PIB del tercer trimestre, situado en el 0,1 %, muestran una economía estancada. 

En la última reunión, el Comité de Política Monetaria se dividió 5 a 4 y el gobernador Andrew Bailey abogó por mantener los tipos, pero su lenguaje reciente - y el de otros miembros - apunta a que están dispuestos a bajarlos. S

Las previsiones del BoE siguen siendo moderadas, con un crecimiento del 1,2% el próximo año y del 1,6% y 1,8% en 2027 y 2028, cifras inferiores al objetivo gubernamental del 2,5%. Se espera que los próximos Presupuestos aborden parte de estas cuestiones y que, lejos de ser inflacionistas, den al BoE cierto margen de maniobra.

Al otro lado del Atlántico, la situación es diferente. El presidente de la Reserva Federal, Jay Powell, dejó muy claro tras la última reunión que una bajada de tipos en diciembre no era una conclusión inevitable y, de hecho, la Reserva Federal parece estar dividida en estos momentos entre los partidarios de una política monetaria flexible ('palomas') y los partidarios de una política monetaria restrictiva ('halcones'). Por ahora, parece que los halcones están ganando, en el sentido de que la mayoría de los comentarios recientes han sugerido que “no hay datos suficientes para justificar una bajada”, que es necesario “actuar con cautela” y “mantener una postura algo restrictiva”, y los propios comentarios de Jay Powell han cambiado el estado de ánimo del mercado respecto a lo que puede ocurrir el mes que viene. 

También conviene tener en cuenta el punto ciego de los datos económicos. Debido al cierre del Gobierno estadounidense, es posible que nunca lleguemos a tener un informe de inflación de octubre y que el informe de empleo de octubre también sufra cierta falta de calidad en los datos, por lo que es muy posible que la Reserva Federal opte por esperar y dejar que los datos se estabilicen.

En estos momentos, los mercados parecen necesitar una bajada de tipos más que la economía estadounidense. La Fed necesitará pruebas adicionales de debilitamiento laboral para justificar nuevos recortes. Hasta ahora, ha reducido tipos con cierta agresividad pese a que la economía no está en recesión, pero conviene recordar que, a medida que nos acerquemos a 2026, la junta de la Fed tendrá una composición más moderada. Por ello, la ausencia de una bajada en diciembre - aunque pueda decepcionar al mercado - no implica que no pueda haber más en 2026.

Las trayectorias de política monetaria están desalineadas. El BCE se mantiene a la espera, el Banco de Japón está decidido a subir los tipos de interés en algún momento, por lo que las distintas direcciones de los tipos generarán oportunidades en algunos mercados. En el Reino Unido, un recorte en diciembre parece cada vez más probable, mientras que en EEUU el panorama es menos claro.

04Nov

El porcentaje neto de empresas españolas que señalaron un aumento de sus ventas entre julio y septiembre es el 11%, 12 puntos menos que tres meses antes. Solo un 1% registra un aumento de los beneficios, frente al 7% anterior.

Miguel Ángel Valero

El 22% de las empresas españolas ha sufrido impagos significativos durante 2025 de acuerdo con la oleada de otoño del Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, que impulsan Crédito y Caución e Iberinform. Esto supone una ligera mejoría de los niveles de impacto registrados hace un año. Sin embargo, señalan un cambio en el perfil de los clientes con morosidad, ya que ahora proceden principalmente de sectores muy afectados por la inflación (8%) o que dependen en gran medida de las exportaciones e importaciones, lo que muestra el impacto de los aranceles (6%). 

El 77% de las empresas detecta algún tipo de deterioro en los niveles de solvencia o liquidez de sus clientes. Una de las principales novedades de 2025 es que los costes laborales se sitúa en primera posición en cuanto a los factores que afectan a la solvencia de los clientes, con el 39%. La evolución de la demanda continúa siendo el segundo elemento perturbador (36%), en línea con el nivel de 2024. 

Por su parte, sigue moderándose significativamente el deterioro en los pagos provocado por la evolución de los precios. Así, la inflación es señalada como un factor desestabilizador del comportamiento en pagos y la solvencia de los clientes por el 30% de las empresas, 10 puntos por debajo de los niveles de hace un año. El impacto de los costes financieros continúa disminuyendo y cae 12 puntos, hasta el 19%, y los costes de la energía descienden 3 puntos hasta el 22%.

Son también relevantes las tensiones geopolíticas (citadas por el 20% de las empresas) y la incertidumbre arancelaria, con el 11%, que aparece como elemento de deterioro. 

A pesar del complejo contexto del riesgo de crédito que dibuja el estudio, las empresas prevén mayoritariamente cerrar 2025 con crecimientos tanto de la facturación (57%) como del beneficio (51%), muy por encima de las empresas que esperan caídas de ambas magnitudes (12% y 20%, respectivamente). El tejido productivo muestra su confianza en que podrá mantener esta dinámica el próximo año. Un 64% espera que sus niveles de facturación sigan remontando, frente a un exiguo 4% que espera que el próximo ejercicio sea peor que este en términos de ingresos.

BCE: buena evolución de las ventas

El Banco Central Europeo (BCE) hizo públicos los resultados de la 36ª edición de la Encuesta sobre el acceso a la financiación de las empresas del área del euro (SAFE, por sus siglas en inglés). En ella se preguntó a las empresas sobre la evolución de su situación económica y financiera y de sus condiciones de financiación entre julio y septiembre de 2025. 

El porcentaje neto de empresas españolas que señalaron un aumento de sus ventas entre julio y septiembre fue positivo (11%), aunque sensiblemente inferior, doce puntos, al declarado tres meses antes. Por su parte, la proporción neta de compañías que señaló un crecimiento de sus costes, tanto laborales como de otro tipo, se situó en un 35% y 36% respectivamente, niveles todavía elevados pero claramente por debajo de los registrados tres meses antes (52% y 45%). 

En este contexto, el porcentaje neto de empresas que informaron de un aumento de los beneficios fue el 1%, valor inferior al de la ronda previa (7%). Por tamaños, tanto las pymes como las compañías grandes registraron, en conjunto, una evolución favorable de las ventas en el tercer trimestre, más acusada en el caso de las segundas. En el caso de los beneficios, el porcentaje de empresas grandes en las que aumentó este excedente fue superior al de las que indicaron descensos, en tanto que las pymes continuaron declarando mayoritariamente una caída de sus resultados, con un porcentaje neto del -7%, cinco puntos más negativo que el del trimestre anterior. 

De acuerdo con los resultados de la SAFE, el proceso de desendeudamiento de las empresas españolas ha continuado, si bien a un ritmo menor al del trimestre previo. Así, la proporción neta de compañías españolas que señalaron un descenso entre julio y septiembre de su ratio de endeudamiento (medido como el cociente entre el total de deudas y los activos) fue del 4%, frente al 18% registrado en la edición anterior. Este desendeudamiento se habría concentrado en el segmento de pymes, ya que en las empresas grandes se habría registrado, por primera vez desde 2020, un porcentaje neto ligeramente positivo. 

En cuanto a las necesidades de financiación bancaria, se mantuvieron prácticamente estables entre julio y septiembre. En este contexto, la disponibilidad de préstamos bancarios continuó mejorando, pero lo hizo a un ritmo menor que en el trimestre previo. Así, un 10% de compañías, en términos netos, informó de una mejoría en este aspecto, 4 puntos menos que en la encuesta anterior. Las empresas observaron un efecto positivo de la mayoría de los factores que afectan a la oferta crediticia, si bien en casi todos los casos los porcentajes fueron más reducidos que el trimestre previo. 

En particular, destacan el impacto favorable asociado al historial crediticio de las empresas, señalado por un 18% en términos netos, y la mayor disposición de las entidades bancarias a otorgar préstamos, percibido por un 11% de compañías, en términos netos. En sentido contrario, un porcentaje neto del 9% de las empresas siguieron considerando que las perspectivas económicas generales dificultaban el acceso al crédito, si bien este valor es, en términos históricos, reducido. El desglose por tamaños evidencia que tanto las pymes como las grandes empresas continuaron percibiendo una mejoría de la disponibilidad de préstamos bancarios. 

La proporción de empresas que solicitaron préstamos bancarios se redujo en 12 puntos, hasta situarse en un 17%, descenso que se debe tanto al aumento del porcentaje de compañías que disponían de suficientes recursos propios para atender a sus necesidades como, en menor medida, al incremento de las que no solicitaron crédito bancario por pensar que no se lo iban a conceder (demanda desanimada), que pasó de un 2% a un 3%. Este último factor es también la principal razón que explica el crecimiento en el indicador de obstáculos para obtener préstamos bancarios, que aumentó un punto y medio en el tercer trimestre de 2025, hasta situarse en un 4,6%, nivel que no obstante puede seguirse considerando reducido (véase gráfico 3). El incremento también obedece, aunque en menor medida, al ligero aumento del porcentaje de rechazo, que creció medio punto porcentual, hasta el 1 %. 

El aumento de las dificultades para obtener préstamos bancarios se observó exclusivamente en las pymes ya que en las empresas grandes este indicador se mantuvo sin cambios significativos. Entre julio y septiembre, el porcentaje neto de empresas que informó de un descenso en los tipos de interés fue prácticamente nulo, lo que sucede tras cuatro trimestres seguidos de descensos en dicho porcentaje neto (en la edición anterior esta proporción alcanzó un 31%). Al distinguir por tamaño, se observa que las pymes señalaron un incremento del coste de financiación, mientras que las compañías más grandes siguieron declarando descensos de los tipos de interés, aunque más reducidos. 

Respecto al resto de las condiciones de los préstamos bancarios, tanto los importes concedidos como los plazos habrían seguido aumentando en el tercer trimestre, en tanto que las empresas informaron de que se habrían endurecido ligeramente las garantías requeridas y otros costes distintos de los tipos de interés. 

En cuanto a las expectativas, un 11% de las empresas, en términos netos, anticipaban que continuaría mejorando su acceso a la financiación bancaria en el cuarto trimestre de 2025.

31Oct

"Sustituir a Powell no unificará la Fed. Las tensiones estructurales sobrevivirán a su mandato", advierte Castelli, Francesco Castelli, Head of Fixed Income de Banor y gestor del fondo Euro Bond, integrado en Banor SICAV.

Francesco Castelli, Head of Fixed Income de Banor y gestor del fondo Euro Bond, integrado en Banor SICAV,  asegura que la Fed está profundamente dividida, y que éste es el motivo por el cual no se compromete a bajar los tipos en diciembre, tal y como descontaba el mercado. En cambio, Europa, el BCE ha mantenido los tipos de interés porque la situación de la economía traslada un entorno "goldilocks", con crecimiento moderado e inflación estable, y con condiciones monetarias relajándose. 

La reunión de la Fed de esta semana cumplió técnicamente dos de las tres expectativas del mercado:

  • ¿Recorte? Cumplido – 25 puntos básicos.
  • ¿Fin del endurecimiento cuantitativo (QT)?  También hecho – la reducción del balance terminará el 1 de diciembre.
  • ¿Compromiso con otro recorte en diciembre? Ahí la Fed dijo: No tan rápido. Como dejó claro Powell: “Una nueva reducción del tipo de interés en la reunión de diciembre no es una conclusión previsible, ni mucho menos"

Los mercados captaron el mensaje. Bonos a la baja, dólar al alza. El recorte de diciembre, que antes era casi seguro, ahora se estima con una probabilidad de más o menos 70%. 

"¿El tono de Powell? Firme, cauteloso, de 'halcón'. ¿Pero la verdadera historia? Las profundas divisiones dentro del FOMC: Miran votó a favor de un recorte de 50 puntos básicos( pb), probablemente reflejando presiones de la Casa Blanca. Jeff Schmid votó por no hacer ningún recorte, mostrando escepticismo ante los riesgos", explica.

Como dijo Powell: “Para parte del Comité, es momento quizá de dar un paso atrás y ver si realmente existen riesgos para el mercado laboral, o si, de hecho, el mayor crecimiento que estamos viendo es real.”

"Esto deja claro una cosa: sustituir a Powell no unificará la Fed. Las tensiones estructurales sobrevivirán a su mandato", asegura Castelli, que menciona dos retos clave por delante:

  • Una economía bifurcada: el crecimiento agregado moderado oculta enormes divergencias sectoriales (IA/centros de datos).
  • Falta de datos: el cierre gubernamental en curso está dejando a la Fed “a ciegas”. Como dijo Powell: “Si conduces en la niebla, reduces la velocidad.

Después del vaivén provocado por la Fed, los Bunds y el euro están recuperando parte de las pérdidas.

”El BCE mantiene los tipos ante el entorno "Goldilocks" en la economia

El Consejo de Gobierno ha decidido mantener sin cambios los tres tipos de interés clave del BCE. Qué vigilar:

  • Los riesgos parecen más favorables (al menos en cuanto al crecimiento): el Consejo señaló que los acontecimientos recientes “han mitigado algunos de los riesgos a la baja para el crecimiento económico".
  • Aranceles: dolor retardado por delante. Lagarde fue clara al decir que “el impacto total de los aranceles más altos sobre las exportaciones de la zona euro… solo se hará visible con el tiempo.”
  • Función de reacción: sin compromisos previos, pero con un anclaje firme—“Estamos decididos a garantizar que la inflación se estabilice en nuestro objetivo del 2% a medio plazo.” y “No nos comprometemos previamente con una trayectoria concreta de los tipos".
  • Condiciones monetarias: “Los tipos de mercado se han mantenido en general sin cambios.” (los préstamos bancarios siguen relajándose gradualmente gracias a recortes anteriores).

La visión general de la reunión (y de las dos declaraciones de este mes) coincide con la narrativa de “Ricitos de Oro”: el BCE ve un impulso fiscal liderado por Alemania que amortigua el crecimiento, mientras que los riesgos de inflación se perciben como “una imagen más equilibrada”.

Pero el impacto de los aranceles será lento: las fuerzas desinflacionarias derivadas de una menor demanda externa y una posible desviación de importaciones pueden acumularse hasta 2025. El sesgo podría inclinarse hacia un mayor apoyo en 2026 si la trayectoria del IPC a medio plazo queda por debajo de lo previsto, señala el gestor de Euro Bond Fund.

Mientras acelera con el euro digital y pide reformas estructurales a los Estados de la UE, el Banco Central Europeo no tocará tampoco los tipos en diciembre ni a principios de 2026.

Miguel Ángel Valero

Sin novedad en el frente del Banco Central Europeo (BCE). Como se esperaba,  El Consejo de Gobierno, reunido en Florencia (Italia), ha decidido mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales: 2% en facilidad de depósito, 2,15% en las operaciones principales de financiación, 2,4% en la facilidad marginal de crédito. La inflación continúa en niveles próximos al objetivo del 2 % a medio plazo y la evaluación por el Consejo de Gobierno de las perspectivas de inflación prácticamente no ha variado. La economía ha seguido creciendo pese al difícil entorno internacional. El vigor del mercado de trabajo, la solidez de los balances del sector privado y las anteriores reducciones de los tipos de interés aprobadas por el Consejo de Gobierno continúan siendo factores que contribuyen de forma importante a la resiliencia. 

No obstante, las perspectivas son aún inciertas, debido especialmente a los actuales conflictos comerciales internacionales y a las tensiones geopolíticas. El Consejo de Gobierno tiene la determinación de asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2 % a medio plazo y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria. El Consejo de Gobierno no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos. 

El entorno internacional, un lastre

La presidenta Lagarde destaca que la economía creció un 0,2% en el tercer trimestre del año. El sector servicios continuó creciendo, impulsado por la solidez del turismo y, especialmente, por un repunte de los servicios digitales. Muchas empresas han acelerado sus esfuerzos por modernizar sus infraestructuras informáticas e integrar la inteligencia artificial en sus operaciones. 

Al mismo tiempo, las manufacturas se han visto frenadas por las subidas arancelarias, por la incertidumbre todavía elevada y por el fortalecimiento del euro. La divergencia entre la demanda interna y externa probablemente persistirá a corto plazo. La economía debería beneficiarse de un aumento del gasto en consumo a medida que suben los salarios reales. El desempleo, que se situó en el 6,3% en septiembre, se mantiene próximo a su mínimo histórico, pese al enfriamiento de la demanda de mano de obra. Los hogares continúan ahorrando una proporción inusualmente elevada de sus ingresos, lo que debería darles mayor margen para gastar más en el futuro. El considerable gasto público en infraestructuras y defensa, junto con nuestros anteriores recortes de los tipos de interés, deberían respaldar la inversión. 

En cambio, es probable que el entorno internacional siga siendo un lastre. Las exportaciones de bienes descendieron entre marzo y agosto, lo que revirtió el anterior adelanto de los intercambios comerciales en previsión de las recientes subidas arancelarias. Los últimos pedidos exteriores de manufacturas apuntan a nuevos descensos. "El impacto completo de las subidas arancelarias en las exportaciones de la zona del euro y en la inversión en manufacturas solo será visible con el tiempo", avisa la presidenta del BCE. 

Reformas estructurales

Por eso, el Consejo de Gobierno destaca la necesidad urgente de fortalecer la zona del euro y su economía en el entorno geopolítico actual y celebramos que los líderes de la UE hayan reafirmado esa ambición en la Cumbre del Euro de la semana pasada. Las políticas fiscales y estructurales deberían impulsar la productividad, la competitividad y la resiliencia. Es esencial implementar con rapidez el plan de acción para la competitividad presentado por la Comisión Europea. Los Gobiernos deberían priorizar reformas estructurales e inversiones estratégicas que promuevan el crecimiento, asegurando al mismo tiempo la sostenibilidad de las finanzas públicas. 

También es fundamental promover una mayor integración de los mercados de capitales, completando para ello la unión de ahorros e inversiones y la unión bancaria con un calendario ambicioso, y adoptar rápidamente el reglamento relativo a la instauración de un euro digital. 

Euro digital

En este sentido, el BCE ha decidido pasar a la siguiente fase del proyecto del euro digital. Esta decisión se ha adoptado tras la conclusión satisfactoria de la fase de preparación, iniciada por el Eurosistema en noviembre de 2023, que sentó las bases para la emisión de un euro digital. 

La decisión del Consejo de Gobierno se alinea con la solicitud de los líderes europeos de acelerar el progreso hacia el euro digital, como se afirmó en la Cumbre del Euro de octubre de 2025. 

Un euro digital preservará la libertad de elección y la privacidad de los europeos y protegerá la soberanía monetaria y la seguridad económica de Europa. También promoverá la innovación en los pagos y contribuirá a que los pagos europeos sean competitivos, resilientes e inclusivos. El Eurosistema llevará a cabo sus preparativos con flexibilidad, atendiendo los llamamientos de los líderes de la zona del euro para que esté listo cuanto antes para la posible emisión del euro digital.

Un ejercicio piloto y operaciones iniciales podrían realizarse desde mediados de 2027. El Eurosistema en su conjunto debería estar preparado para una posible primera emisión del euro digital en 2029.

"El euro, nuestra moneda común, es un símbolo de la confianza en la unidad europea", proclama Christine Lagarde. 

The Trader: fase de transición para Europa

El analista Pablo Gil destaca en The Trader que la actividad privada en la Eurozona ha alcanzado su nivel más alto desde mediados de 2024, impulsada por la mejora en Alemania. Sin embargo, la fragilidad del sector manufacturero y la caída de la confianza del consumidor siguen siendo obstáculos para una recuperación sólida. Mientras tanto, el mayor riesgo a corto plazo se encuentra en Francia, que intenta contener su déficit y su crisis política interna, y en el retraso del estímulo fiscal alemán, que aún tardará en tener efectos visibles sobre la actividad. En el frente de los precios, la tendencia apunta a una estabilización, con algunos temores de que la inflación termine situándose por debajo del objetivo del 2% en los próximos años. Si eso ocurre, el BCE podría verse obligado a reconsiderar su política actual y plantearse nuevas bajadas de tipos. 

Europa encara así una fase de transición: con la inflación controlada, pero con un crecimiento muy débil, y con un entorno global marcado por el proteccionismo y la incertidumbre política. Los próximos datos marcarán si la región consigue resistir el impacto de los aranceles y mantener la estabilidad, o si el enfriamiento económico amenaza con convertirse en una nueva recesión económica.

HelpMyCash: El Euribor se estabilizará en el 2,1-2,2%

El Euribor a un año, que es el índice usado para calcular elinterés de las hipotecas a tipo variable, cerrará octubre con un valor medio de alrededor del 2,187% y registrará su tercer incremento consecutivo. De este modo, se confirma el fin de la tendencia a la baja que esta referencia había mantenido entre finales de 2023 y mediados de 2025. Según el analista hipotecario del comparador financiero, Miquel Riera, “las cuotas subirán un poco para aquellas personas cuyo interés se revise de manera semestral”. Esto no ocurría desde noviembre de 2023.

Como el Euribor de octubre de 2025 será superior al registrado hace un semestre (2,143%), el interés de los préstamos que se actualicen semestralmente con este valor se incrementará, lo que encarecerá el importe de las cuotas mensuales Una persona que tiene una hipoteca variable media de 150.000€ con un plazo de devolución de 25 años y un interés de Euribor más 1%, si se revisa semestralmente con el valor de octubre del índice de referencia, sus cuotas subirán de los 722,5€ a el próximo semestre.

En cambio, en las hipotecas que se revisan anualmente, como el Euribor de hace un año fue superior (2,691%), sus cuotas bajarán de los 766 a los 726€ , así que se ahorrará unos 40 al mes, que son unos 480 al año

El cambio de tendencia del Euribor no es casual. Según el analista de HelpMyCash, Miquel Riera, "cuando la previsión es que el BCE baje sus tipos, el Euribor desciende en los meses posteriores al recorte, que es lo que ha ido ocurriendo entre finales de 2023 y mediados de 2025”. Pero los pronósticos han cambiado: con la inflación de la Eurozona bajo control, alrededor del 2%, el consenso actual del mercado es que el BCE no volverá a tocar sus intereses en lo que queda de año. En consecuencia, la previsión del comparador HelpMyCash es que el Euríbor, tras su última corrección al alza para adaptarse a las nuevas circunstancias, tenderá a estabilizarse y acabará el año con un valor de entre el 2,1% y el 2,2%. 

Para los hipotecados a tipo variable que tengan su revisión próximamente, eso supondrá ligeros incrementos de cuota si su interés se actualiza semestralmente y rebajas de mensualidad si su tipo se revisa una vez al año.

Si el hipotecado prefiere pagar una cuota estable, tiene la opción de convertir su interés en fijo mediante un pacto con su propio banco (novación), el traslado a otra entidad (subrogación de acreedor) o la contratación de un préstamo hipotecario nuevo para cancelar el suyo. El proceso es parecido al de contratar una hipoteca nueva, pero sin tener que preocuparse por el vencimiento de un potencial contrato de arras: se puede hablar con varios bancos directamente o dejarlo todo en manos de un bróker para que se encargue de las negociaciones. El coste de pasar una hipoteca variable a fija suele ser de unos pocos cientos de euros.

Desde HelpMyCash afirman que éste puede ser un buen momento para llevar a cabo este cambio, dado que varios bancos ofrecen intereses fijos de alrededor del 2%. Eso sí, cuanto antes se produzca la conversión, mejor, dado que algunas entidades han empezado a subir sus tipos y es muy probable que otras tantas sigan el mismo ejemplo en los próximos meses. 

Ebury: el BCE no tocará tipos en diciembre

El Euribor a 12 meses está encaminado a cerrar un nuevo mes al alza, con una media provisional del 2,187% a fecha de 29 de octubre, frente al 2,172% registrado el mes anterior. Se trataría del tercer mes consecutivo de subidas intermensuales. Esta subida se produce en un mes en el que la inflación general ha repuntado al 2,2% y la subyacente al 2,4%, lo cual debería respaldar aún más el final de ciclo del BCE. A pesar de dichos repuntes, el BCE parece confiar en que la inflación se mantendrá en torno al nivel objetivo en el medio plazo, tal y como ha dado a entender en sus últimas reuniones. 

En este sentido, la disminución de las presiones salariales en la Eurozona y el fortalecimiento del euro deberían ejercer una presión bajista sobre la inflación y asegurar que permanezca contenida.

Por otro lado, el índice PMI de actividad empresarial de la Eurozona ha repuntado este mes a su nivel más alto desde mayo de 2024, alcanzando el nivel de 52.2. "Hemos continuado observando la creciente divergencia entre el rendimiento económico alemán y el francés. Mientras que en Alemania podríamos estar observando los primeros brotes verdes irrigados por la mayor inversión en infraestructura y defensa, en Francia, la incertidumbre política continúa lastrando la actividad económica y paralizando la toma de decisiones de los agentes económicos", señala Diego Barnuevo, analista de Ebury.

"Creemos, al igual que el consenso del mercado" que el BCE mantendrá los tipos también en la reunión de diciembre. En cuanto a la senda de tipos en 2026, el mercado de swaps está descontando un recorte con una probabilidad de en torno el 50%. "Cualquier debate al respecto resulta prematuro, por lo tanto, en los próximos meses podremos esperar un Euribor a 12 meses en torno a los niveles actuales de 2,1%-2,2%", concluye.

Goldman Sachs: la posibilidad de un recorte está subvalorada

Simon Dangoor, responsable de Fixed Income Macro strategies de Goldman Sachs Asset Management: "Creemos que la posibilidad de un recorte en diciembre o en la primera mitad de 2026 está subvalorada, aunque nuestra hipótesis base sigue siendo que el BCE mantendrá los tipos sin cambios en el futuro inmediato. Las lecturas de datos siguen siendo mixtas, mientras que la posible lentitud en la implementación de la expansión fiscal de Alemania podría reducir las perspectivas de crecimiento y moderar a algunos de los halcones del comité. La reunión de diciembre trae consigo las proyecciones económicas para 2028; si muestran que la inflación se sitúa por debajo del objetivo durante tres años consecutivos, los 'palomas' presionarán para que se produzca un recorte cuanto antes".

Creand: "el BCE está muy cómodo"

Los tipos se quedan en el 2%. "El BCE está muy cómodo con el nivel de tipos que hay en este momento. Por muchas preguntas que le hicieran a Lagarde en la rueda de prensa, el crecimiento económico y el nivel de inflación actual no le inquietan. Debe de haber sido la reunión más cómoda que se recuerda en mucho tiempo. El BCE vive tranquilo en el escenario “Goldilocks”, con la inflación totalmente controlada. Económicamente, la debilidad transitoria derivada de los aranceles estadounidenses se verá compensada por el estímulo fiscal alemán. De hecho, Lagarde reconoce que se han mitigado ciertos riesgos a la baja para el crecimiento y hace mención al acuerdo que hubo en verano entre EU y Estados Unidos en materia arancelaria", comenta Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand Asset Management.

La apreciación del dólar frente al euro es el movimiento más destacable de los activos financieros, después de la reunión del BCE, pero tampoco es un movimiento muy destacable, ya que se esperaba que esta reunión fuese de puro trámite.

DWS: "Todo sigue igual"

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, tras la reunión del BCE: Todo sigue igual. En la reunión de hoy, el BCE mantuvo sin cambios el tipo de depósito en el 2%. El banco central sigue siendo dependiente de los datos, y las decisiones se toman reunión a reunión, sin ningún compromiso previo con una senda concreta de política monetaria. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, reiteró que el BCE “está en una buena posición”. En conjunto, da la impresión de que el BCE se siente cómodo con el nivel actual de los tipos de interés.

Por un lado, los riesgos para el crecimiento económico se han reducido, por ejemplo, gracias al acuerdo alcanzado hoy en la disputa comercial entre Estados Unidos y China. Lagarde también destacó la resiliencia de la economía europea. A pesar de los vientos en contra en materia de política comercial, el PIB creció un 0,2% en el tercer trimestre de 2025 con respecto al trimestre anterior.

Por otro lado, la transmisión de la política monetaria está siendo eficaz. En cuanto a los riesgos inflacionistas, Lagarde subrayó la posibilidad de tensiones en el suministro debido a la escasez de tierras 'raras', lo que podría provocar un repunte de la tasa de inflación. En general, la declaración sugiere que el umbral para posibles recortes de tipos ha vuelto a aumentar.