16Jun

Los mercados compran el acuerdo entre Irán y EEUU, pero se frena la actividad industrial tanto en EEUU(con deterioro de la confianza empresarial) como en la Eurozona, pero no en China (donde se estanca la demanda interna). El Banco de Japón sube tipos hasta niveles no vistos desde 1995.

Miguel Ángel Valero

El 68% de las empresas españolas no están sufriendo, de momento, los efectos de la incertidumbre arancelaria, según el último Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, que impulsan Crédito y Caución e Iberinform. Pero el 32% asegura estar sufriendo los efectos de la guerra comercial, que está impactando principalmente en el precio final de los productos (16%) y en un menor margen comercial (12%). Además, el 3% señala que la incertidumbre sobre los nuevos aranceles, que el Tribunal Supremo de EEUU ha paralizado, está motivando un cambio en sus estrategias de internacionalización y buscando nuevos mercados diferentes al norteamericano, uno de los principales socios comerciales de España.

La creciente incertidumbre del entorno geopolítico se sitúa como el principal reto que afronta el tejido productivo en su operativa diaria, con el 47%. Le siguen en importancia, como principales dificultades, el entorno económico general (39% de las empresas), las cargas burocráticas y normativas (38%), los costes laborales (38%), los márgenes comerciales (32%) y las dificultados por captar nuevos clientes (27%).  Además, un 15% señala la adaptación tecnológica a la IA entre sus retos. Un 11% de las empresas españolas sitúa entre sus principales preocupaciones el impacto de la morosidad, mientras que un 9% tiene dificultades para obtener financiación.

Los mercados compran el acuerdo entre Irán y EEUU, pero malos datos macro

Precisamente, el acuerdo entre Irán y EEUU hace temer que Trump vuelva a endurecer la presión arancelaria. Los mercados recuperan el tono optimista perdido en las últimas semanas, tras los vaivenes en Irán y cierta cautela en el sector de semiconductores después del rally de los últimos meses. Aunque se desconocen los términos del memorando de entendimiento que se firmará el viernes 19 de junio, el escenario que cotiza el mercado apunta a una reapertura. El precio del petróleo cae a mínimos de los últimos tres meses, se alivia la presión en las curvas de tipos de interés, y las Bolsas reaccionan positivamente ante esta situación. 

En caso de confirmarse la firma del acuerdo, lo más relevante será el restablecimiento del tránsito por el estrecho de Ormuz, ya sea mediante un sistema de pago o de libre circulación. Con la reanudación del tráfico, cobrará relevancia la capacidad de recuperación de la producción en los países del golfo Pérsico. En este sentido, Catar ya ha indicado que podrá recuperar hasta el 80% de su capacidad exportadora de gas en un plazo de dos meses. El gas es uno de los productos con mayor tiempo de recuperación, debido a las necesidades de enfriamiento y a los complejos sistemas de ingeniería requeridos para su transporte en forma de gas natural licuado.

Mientras, en EEUU se frena la actividad industrial en mayo. Tras unos datos de confianza empresarial alentadores, las cifras de actividad del mes decepcionaron al registrarse un freno que sitúa el avance de la producción industrial en un mero +0,1% mensual frente al +0,9% anterior. Si miramos solamente las manufacturas, el dato fue aún peor al registrarse un parón de la actividad (crecimiento del 0% frente al +0,6% del mes previo). Unos datos que situaron la utilización de la capacidad productiva en el 76,2% manteniéndose en niveles históricamente contenidos (el promedio de los últimos 50 años es de 79% y del 76,6% en la última década). 

Por otro lado, decepcionaron los primeros indicadores de confianza de junio: el índice Empire de manufacturas (el primer índice regional de confianza empresarial) bajó con fuerza al descender hasta niveles de 5,9 desde el 19,6 previo y por debajo del 13,7 esperado. También retrocedió más de lo esperado la confianza de los constructores, con el índice NAHB bajando dos puntos hasta niveles de 35 y apuntando a un freno de la actividad del sector constructor en los próximos meses.

En la zona euro, la actividad industrial también sigue modesta: en abril la producción fabril creció un +0,1% mensual, tres décimas menos que en el mes previo pero un dato que se revisó al alza. Con ello, en término interanual, la producción industrial volvió a terreno positivo al crecer un +0,3% frente al -2,8% del mes anterior. Cifras que en su conjunto siguen mostrando debilidad de la actividad en la zona euro, castigada por el incremento de los costes energéticos.

La economía de China se estanca: el gasto de los consumidores y la inversión han caído a niveles no vistos desde la pandemia, lo que expone la debilidad actual de la demanda interna, que no logra reactivarse a pesar del auge en las exportaciones, especialmente las relacionadas con la tecnología. Las ventas minoristas disminuyeron un 0,6% interanual en mayo, registrando su primera caída desde la reapertura tras los confinamientos por la COVID a finales de 2022. Una debilidad interna que se reflejó también en la inversión en activos fijos –se redujo un 4,1% en el acumulado de los primeros cinco meses del año– y en los precios de la vivienda que siguen retrocediendo –caída del 5,9% interanual en vivienda usada y del 3,6% en nueva vivienda–. 

En contraste con la debilidad de la demanda, la producción industrial aumentó un 4,5% interanual, superando las previsiones, empujada por el crecimiento de la IA, que está impulsando la demanda de hardware relacionado, y con ello el crecimiento de la producción de equipos de tecnología de la información se incrementó un 17% interanual frente al +15,6% del mes anterior. Este dinamismo de la producción industrial está permitiendo que la tasa de desempleo urbana bajara ligeramente hasta el 5,1% (una décima menos). 

El Banco de Japón colca los tipos en niveles no vistos desde 1995

El Banco de Japón elevó los tipos de interés en 25 puntos básicos (pb) hasta el 1%, alcanzando niveles no vistos desde 1995. Reitera que continuará ajustando al alza los tipos en función de la evolución económica, aunque eliminó la referencia a que los costes de financiación se mantienen en niveles significativamente bajos, lo que sugiere que los tipos se estarían aproximando al límite inferior del rango de su tasa neutral estimada. Por su parte, el mercado anticipa que el ritmo de subidas será muy gradual y, de hecho, no descuenta completamente un nuevo incremento de tipos en lo que resta de año. 

En cuanto al resultado de la votación, fue ampliamente consensuado, con 7 votos a favor y 1 en contra. El voto disidente correspondió a Toichiro Asada, quien se incorporó al consejo en abril como el primer miembro designado por la primera ministra, Sanae Takaichi, de perfil acomodaticio. Dado que los miembros nombrados por Takaichi comparten un sesgo más dovish, a finales de junio se sumará otro miembro al consejo también propuesto por Takaichi, previsiblemente con una orientación similar.

A la decisión de subida de tipos, se suma la otra herramienta de normalización monetaria: la reducción progresiva de las compras de bonos. El Banco de Japón espera disminuir sus adquisiciones en 200.000 millones de yenes cada trimestre hasta marzo y, a partir de abril de 2027, sus compras mensuales pasarán a situarse en 2 billones de yenes (10.760 millones de euros).

UBS: a ver la rapidez de la normalización del tráfico en Ormuz

En UBS destacan la reacción al acuerdo entre Irán y EEUU: el S&P 500 subió un 1,7%, el crudo Brent cayó a 83$ por barril (el nivel más bajo desde principios de marzo), el dólar se debilitó, el oro superó los 4.300$ por onza, y la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años bajó ligeramente a medida que los inversores redujeron sus expectativas de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal. El optimismo se moderó levemente el martes 16 de junio por la mañana, con los futuros del Stoxx Europe 600 bajando un 0,1%, mientras los inversores evaluaban la solidez del rebote y esperaban nuevos comentarios de la Fed. "Nuestro escenario base ha contemplado una resolución diplomática del conflicto con Irán, y los mercados acogen claramente con agrado este último desarrollo, aunque aún está por verse con qué rapidez puede normalizarse el tráfico a través del Estrecho", señala el análisis.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Dado el contexto actual, mantenemos nuestra opinión de que los inversores deben seguir posicionados para obtener ganancias bursátiles a largo plazo, gestionando al mismo tiempo los riesgos mediante una cartera diversificada. En renta variable, vemos argumentos a favor de una exposición diversificada entre sectores y geografías. Si bien mantenemos nuestra convicción en un mayor recorrido alcista del mercado, también consideramos que la mayor dispersión entre valores individuales exige una exposición core más diversificada, junto con una exposición selectiva a oportunidades de crecimiento estructural".

"Una de las consecuencias previsibles de la guerra en el Golfo es una aceleración de la inversión en energías renovables. Las renovables generan seguridad energética, no solo a nivel nacional, sino también para el individuo", apunta Paul Donovan, Economista Jefe.

Fidelity: "Se trata del inicio de un proceso, no del punto final"

Salman Ahmed, Responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, subraya que, tras el acuerdo de paz, "nuestro escenario central no cambia: una resolución desordenada con efectos económicos persistentes. Es probable que el Brent se estabilice en el rango de 80-90 $ por barril. El riesgo geopolítico seguirá incorporado en los precios durante la segunda mitad del año".

"Se trata del inicio de un proceso, no del punto final. Los mercados han reaccionado con fuerza, pero siguen sin resolverse elementos clave y el riesgo de implementación continúa siendo significativo, especialmente dada la discrepancia abierta entre EEUU. e Israel", advierte. Los puntos principales son el cese de las hostilidades, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, y­   una vía para reabrir el estrecho de Ormuz al transporte marítimo mundial en un plazo de 60 días. El marco también incluye disposiciones clave sobre transporte marítimo, entre ellas la ausencia de peajes y compromisos de retirada de minas, lo que reconoce implícitamente el papel continuado de Irán en la gestión del acceso. Un enfoque gradual para el alivio de las sanciones y la descongelación progresiva de activos iraníes también siguen supeditados a los avances en el marco del acuerdo. 

Sin embargo, las cuestiones más controvertidas se han aplazado. El estatus a largo plazo del estrecho de Ormuz sigue sin resolverse, incluidas las cuestiones relativas al acceso, la aplicación y la supervisión, así como el papel futuro de Irán en la gestión del paso. El expediente nuclear, incluido el uranio enriquecido y la verificación a más largo plazo, también queda para la siguiente fase. Esta secuencia es deliberada: asegurar primero la desescalada y negociar después las restricciones más difíciles. En ese sentido, se entiende mejor como alto el fuego, reapertura y, después, negociación, más que como un acuerdo de paz integral. 

Desde una perspectiva macroeconómica, la variable clave siguen siendo los flujos de buques cisterna. Están apareciendo los primeros indicios de mejora, con algunos cargamentos de GNL y movimientos aislados de petroleros comunicados tras el anuncio. Sin embargo, el volumen de tránsito sigue situándose sustancialmente por debajo de los niveles normales. La retirada de minas, las elevadas primas de seguro y la congestión de buques sugieren que cualquier recuperación de los flujos será gradual y se desarrollará a lo largo de semanas, en lugar de normalizarse de forma inmediata. 

El petróleo ha bajado, con el crudo cotizando ahora en la zona baja de los 80$ por barril, mientras que los activos de riesgo han repuntado a medida que se reduce la prima geopolítica. Sin embargo, las curvas a plazo siguen elevadas en comparación con los niveles previos al conflicto, lo que sugiere que los mercados están descontando una menor probabilidad de los peores escenarios, más que valorando una normalización completa. Los precios del petróleo, más benignos recientemente, también se han visto respaldados por el aumento de las exportaciones estadounidenses, la reducción de las importaciones chinas, la sustitución por carbón y la reducción de los inventarios mundiales, factores que parecen estar proporcionando un colchón adicional a los mercados petroleros. 

Los riesgos, aunque han disminuido, siguen claramente presentes. El riesgo de implementación no es trivial. El marco a largo plazo para Ormuz y las negociaciones nucleares son las líneas de fractura más claras, lo que genera un riesgo de evento más definido durante los próximos 60 días. La retórica estadounidense también pone de relieve hasta qué punto esta distensión sigue siendo condicional: la falta de un acuerdo nuclear definitivo podría dar lugar a una nueva acción militar o a una postura de seguridad estadounidense más amplia en la región. 

"Creemos que el riesgo de una reanudación de la guerra abierta antes de las elecciones de mitad de mandato en EEUU. sigue siendo extremadamente bajo", señala. Al mismo tiempo, las diferencias en la forma en que ambas partes presentan el acuerdo, incluida la intención de Irán de mantener una clara influencia sobre Ormuz e impulsar un alivio integral de las sanciones, apuntan a negociaciones difíciles por delante. Los efectos de contagio regionales, en particular la postura de Israel sobre el Líbano, siguen planteando riesgos al alza para los precios de la energía. A medio plazo, las implicaciones estructurales siguen sin estar claras. El acuerdo puede reducir el riesgo inmediato de escalada, pero aún no responde a cuestiones más amplias sobre el papel de EEUU como proveedor de seguridad regional, la solidez de los acuerdos de seguridad marítima o la posible aparición de bloques de seguridad regionales. Estas cuestiones serán importantes para la persistencia de la prima de riesgo geopolítica, incluso si los flujos energéticos a corto plazo continúan recuperándose. 

"Hemos cruzado un umbral importante, desde la escalada hacia una desescalada activa y clara. Nuestro escenario central no cambia: una resolución desordenada con efectos económicos persistentes, en la que el Brent se estabiliza en el rango de 80 a 90 $ por barril, pero no revierte plenamente a su media, y el riesgo geopolítico permanece incorporado en los precios durante la segunda mitad del año", concluye.

Ebury: la paz impulsa las divisas latinoamericanas

Las divisas latinoamericanas están repuntando tras el anuncio del acuerdo marco de paz entre EEUU e Irán. El mayor apetito al riesgo se ha visto reflejado no sólo en el rendimiento de las divisas latinoamericanas, sino también en el de las Bolsas de casi todo el mundo y el de algunas materias primas correlacionadas con el ciclo económico, como el cobre. A la cabeza del pelotón se encuentra el peso chileno, que había sido una de las divisas más expuestas al shock energético.

Esta semana, la atención se desplaza a las reuniones de política monetaria de los bancos centrales de Chile y de Brasil.  "La caída en los precios del crudo creemos que reforzará el mantenimiento de las tasas en Chile. En Brasil, la elevada inflación que ya se sitúa por encima del nivel objetivo podría disuadir al banco central de recortar las tasas. No obstante, no se debe descartar una nueva bajada de tipos, si bien no es el escenario base descontado por los mercados", apunta Diego Barnuevo, analista de Ebury.

  • Real brasileño: "Sorprendentemente, y a pesar de su correlación con los precios del petróleo, el real brasileño está rindiendo mejor que muchos de sus pares regionales en los últimos días. Lo atribuimos a la menor volatilidad que ha experimentado el mercado de divisas en las últimas semanas, lo que favorece el uso de estrategias de carry trade que benefician al real dado el elevado nivel de la tasa Selic". Los datos de inflación general y subyacente volvieron a sorprender al alza. Como consecuencia, los economistas encuestados por el Banco Central de Brasil (BCB) han revisado aún más al alza sus expectativas de tipos de interés para los próximos dos años. Según la media de las estimaciones, la tasa Selic caería al 13,75% a finales de este año y al 12% a finales de 2027. En lo que respecta a la reunión del BCB de esta semana, la incertidumbre es bastante elevada. Los mercados asignan actualmente una probabilidad del 60 % a que la autoridad mantenga sin cambios su tasa de referencia, ante las persistentes presiones inflacionarias. Si el banco sorprendiera al mercado con un recorte, cabría esperar un tono marcadamente hawkish en su comunicado.
  • Peso chileno: No es de extrañar que el peso chileno esté siendo la divisa latinoamericana que mejor está rindiendo tras el anuncio del acuerdo de paz marco. Chile ha sido el país más expuesto al shock energético. Es por ello que la caída del precio del crudo aliviará de forma casi instantánea la presión sobre la cuenta corriente y, por ende, sobre el peso chileno. En paralelo, la distensión geopolítica ha impulsado ligeramente el precio del cobre, beneficiando a la divisa por partida doble. En cuanto a la reunión del Banco Central de Chile de esta semana, no se prevé que mueva ficha y el acuerdo de paz no hará sino reforzar este posicionamiento a lo largo del año. Lainflación general se moderó ligeramente, y la subyacente continúa por debajo del nivel objetivo. El banco central haría bien en mantener los tipos para evitar lastrar una economía en desaceleración en este primer semestre.
  • Peso colombiano: ya se ha apreciado más de un 8% en el último mes, impulsado por la victoria de De la Espriella en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Como han confirmado las últimas encuestas de AtlasIntel y Guarumo publicadas, De la Espriella mantiene una ventaja de entre 7 y 8 puntos porcentuales sobre Cepeda. Polymarket asigna al candidato de derechas una probabilidad implícita de victoria del 90%. Dado que el escenario base es que gane De la Espriella, es probable que la reacción del peso sea más moderada que la de la primera vuelta si se confirma su victoria. Tras el rally experimentado en las últimas semanas, el margen de apreciación bajo un mandato de De la Espriella dependerá de su capacidad para implementar su agenda económica. Teniendo en cuenta la elevada fragmentación política y la alta representación de la izquierda en el Congreso, es muy probable que se encuentre con dificultades o se vea forzado a moderar sus propuestas económicas.
  • Peso mexicano: Como divisa proxy del riesgo global, el peso mexicano también ha repuntado en este comienzo de semana. La semana anterior recibimos un dato de inflación que sorprendió a la baja: la general cayó del 4,45% al 3,94% y la subyacente del 4,26 % al 4,19 %. Esto debería provocar que se moderen las expectativas de subidas de tipos para este año. En el plano legislativo, la reciente aprobación de la reforma constitucional que permite anular elecciones por injerencia extranjera ha generado inquietud sobre la evolución de la calidad democrática en México. Aunque, de momento, no ha provocado una reacción inmediata en los mercados, será necesario esperar al desarrollo de lalegislación secundaria para valorar su alcance real. En cualquier caso, se trata de un proceso que conviene seguir de cerca.
  • Sol peruano: A medida que el voto extranjero se contabilizaba, Fujimori protagonizó un sorpasso frente a Roberto Sánchez, permitiendo la recuperación del sol. Con el 98,6 % del voto escrutado, Fujimori mantiene una ventaja de menos de 20.000 votos de diferencia. La mayoría de los votos que quedan por contabilizar son actas impugnadas provenientes de Lima, que deberían favorecer una victoria de Fujimori. Más allá de las elecciones, el repunte del cobre y la caída del crudos on factores positivos para el sol, que se sigue apoyando en una cuenta corriente nacional positiva. Por otro lado, el dato de PIB de abril sigue apuntando a un crecimiento sólido, representativo del buen momento que atraviesa la economía .
11Jun

El gasto previsto en defensa e infraestructuras, las reformas orientadas a mejorar la productividad y la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas de la zona del euro podrían impulsar el crecimiento más de lo esperado. Una integración más profunda del mercado único también podría impulsar el crecimiento por encima de las expectativas actuales.

Miguel Ángel Valero

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) se ha comprometido a fijar su política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo. Por lo que ha decidido subir los tres tipos de interés oficiales del BCE en 25 puntos básicos (pb). La guerra en Oriente Próximo está generando presiones inflacionistas y la decisión de aumentar los tipos de interés es adecuada en los diferentes escenarios que analizan la posible evolución de la perturbación y su impacto en las perspectivas a medio plazo para la zona del euro. 

El escenario de referencia de las nuevas proyecciones de los expertos del Eurosistema prevé que la inflación general se sitúe, en promedio, en el 3% en 2026, el 2,3% en 2027 y del 2% en 2028. La inflación subyacente, excluidos la energía y los alimentos, se situaría en un promedio del 2,5 % en 2026 y 2027, y del 2,2% en 2028, en ese escenario. En comparación con el ejercicio de marzo, los expertos han revisado al alza las proyecciones de referencia para la inflación en 2026 y 2027 debido a una senda más elevada de los precios de la energía, que se espera que se transmita en cierta medida a la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios. 

El escenario de referencia prevé que el crecimiento económico se sitúe, en promedio, en el 0,8% en 2026, el 1,2% en 2027 y el 1,5% en 2028, lo que implica una revisión a la baja para 2026 y 2027, debido a un impacto más pronunciado de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza. Las perspectivas siguen siendo inciertas, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico. Las plenas implicaciones de la guerra para la inflación y el crecimiento a medio plazo dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta. Esta incertidumbre se refleja también en el amplio abanico de resultados para la inflación y el crecimiento en los escenarios ilustrativos actualizados.

Con esta decisión de subida de tipos, el Consejo de Gobierno del BCE "continúa estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por la guerra". Realizará un atento seguimiento de la situación y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria, sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos.

En consecuencia, los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito aumentarán hasta el 2,25 %, el 2,40 % y el 2,65 %, respectivamente, con efectos a partir del 17 de junio de 2026. 

Sobre el Programa de compras de activos (APP) y programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP), el tamaño de las carteras está disminuyendo a un ritmo mesurado y predecible, dado que el Eurosistema ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo. El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios.

Decisión adecuada

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, se ha ganado el sueldo en su esfuerzo por convencer que "la decisión de aumentar los tipos de interés es adecuada en los diferentes escenarios que analizan la posible evolución de la perturbación y su impacto en las perspectivas a medio plazo para la zona del euro". La guerra en Oriente Próximo está afectando a la actividad y las encuestas apuntan a una desaceleración, especialmente en los servicios. Las manufacturas han resistido hasta ahora, debido en parte a que las empresas han acumulado inventarios para afrontar las presiones en la cadena de suministro, y también al aumento del gasto en defensa. El mercado de trabajo mantiene su vigor. El desempleo se situó en el 6,3 % en abril, manteniéndose próximo a sus mínimos históricos. En el primer trimestre se crearon nuevos puestos de trabajo, aunque a un ritmo más lento que en el último trimestre de 2025. La demanda de mano de obra se ha enfriado en mayor medida, y las empresas y los hogares prevén que el mercado de trabajo se debilite.

De cara al futuro, nuestros expertos prevén ahora que la demanda interna sea más débil que lo proyectado en marzo, ya que la guerra afecta a la confianza y la subida de los costes energéticos erosiona las rentas reales. Al mismo tiempo, la posición financiera de los hogares sigue siendo en general sólida, y el consumo debería continuar siendo el principal motor del crecimiento. 

Aunque el aumento de los costes de la energía y el deterioro de la confianza frenarán la inversión privada a corto plazo, ésta debería verse respaldada por la inversión de las empresas en nuevas tecnologías digitales. 

El aumento del gasto público en defensa e infraestructuras debería seguir apoyando la inversión pública. Se espera que estos factores proporcionen un cierto efecto mitigador frente a las repercusiones de la guerra. 

El BCE "destaca la necesidad urgente de reforzar la economía de la zona del euro y mantener al mismo tiempo unas finanzas públicas saneadas. La sostenibilidad fiscal es un ancla fundamental para la estabilidad económica más general. Las respuestas fiscales a la perturbación de los precios de la energía deberían ser temporales, específicas y adaptadas, como se subraya en el paquete del Semestre Europeo de primavera de 2026 de la Comisión Europea". 

Lagarde aprovecha la oportunidad para dejar muy claro que las reformas dirigidas a mejorar el potencial de crecimiento de la zona del euro y acelerar la transición energética para reducir su dependencia de los combustibles fósiles "son ahora más esenciales que nunca". Completar la Unión de ahorros e inversiones es fundamental para financiar la innovación, apoyar las transiciones verde y digital y aumentar la productividad. El euro digital y el dinero mayorista de banco central tokenizado reforzarán la autonomía estratégica, la competitividad y la integración financiera de Europa, e impulsarán la innovación en los pagos. Por tanto, es esencial adoptar rápidamente el Reglamento relativo a la instauración del euro digital. Simplificar y armonizar las normas en el conjunto del mercado único de la UE ayudará a las empresas europeas a crecer más rápido. 

Sobre la inflación, reconoce que el indicador del BCE de seguimiento de los salarios y los resultados de las encuestas sobre las expectativas salariales siguen apuntando a una moderación del crecimiento de los salarios a lo largo del año. No obstante, los costes de otros insumos están aumentado para las empresas, que, en consecuencia, prevén incrementar sus precios de venta. Además, algunos indicadores de la inflación subyacente ya se han visto impulsados al alza por el impacto de la perturbación energética. Las expectativas de inflación a corto plazo se mantienen muy por encima de los niveles registrados antes del inicio de la guerra en Oriente Próximo. Al mismo tiempo, la mayoría de las medidas de las expectativas de inflación a largo plazo se sitúan en torno al 2%, lo que apoya la estabilización de la inflación en torno al objetivo a medio plazo. 

El aumento de los precios de la energía hará que la inflación siga aumentando durante el verano y la mantendrá claramente por encima del objetivo hasta el primer semestre de 2027. Este incremento tendrá también un impacto sobre la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios. Se espera que la inflación retorne al objetivo en el segundo semestre de 2027, respaldada por la bajada de los precios de la energía y subidas más lentas de otros precios. 

Con todo, la guerra en Oriente Próximo sigue siendo una fuente importante de incertidumbre. Cuanto más tiempo se mantengan los precios de la energía en niveles elevados, mayor será la probabilidad de que impulsen al alza la inflación general a través de efectos indirectos y de segunda vuelta. Por tanto, "vigilaremos de cerca la magnitud y la persistencia de esa subida de los precios de la energía y su impacto en la formación de precios y salarios, en las expectativas de inflación y en la dinámica económica general". 

Una alteración prolongada del suministro de energía podría hacer que los precios energéticos suban en mayor medida y durante más tiempo de lo previsto actualmente. Estos factores erosionarían las rentas reales en mayor medida y harían que las empresas y los hogares sean más reacios a invertir y gastar. El freno para el crecimiento se intensificaría si el cierre de las principales rutas marítimas causara una escasez aguda de insumos clave que obligue a las empresas de la zona del euro a reducir su producción. Un deterioro de la confianza de los mercados financieros mundiales o una oferta de crédito más restrictiva podrían lastrar la demanda. Nuevas fricciones en el comercio internacional también podrían alterar aún más las cadenas de suministro, reducir las exportaciones y debilitar el consumo y la inversión. Otras tensiones geopolíticas, en particular la guerra injustificada de Rusia contra Ucrania, continúan siendo una importante fuente de incertidumbre. 

En cambio, el crecimiento podría ser mayor si la economía y los mercados energéticos se adaptaran con mayor rapidez de lo esperado a la disrupción causada por la guerra en Oriente Próximo, o si el conflicto se resolviera de manera rápida y duradera. El gasto previsto en defensa e infraestructuras, las reformas orientadas a mejorar la productividad y la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas de la zona del euro podrían impulsar el crecimiento más de lo esperado. Una integración más profunda del mercado único también podría impulsar el crecimiento por encima de las expectativas actuales. 

UBS: "seguimos identificando oportunidades en la Eurozona"

La volatilidad de la renta variable global ha aumentado en las últimas sesiones, con las incertidumbres sobre el sector tecnológico y la IA volviendo a primer plano. En este contexto, "hemos rebajado nuestra valoración del sector de Tecnología de la Información europeo de Atractivo a Neutral", señalan en UBS. "Sin embargo, aunque un menor crecimiento económico supone un entorno más difícil para la Eurozona y el sector TI resulta menos atractivo a nuestro juicio, seguimos identificando oportunidades en la región vinculadas a la demanda global y a la innovación estructural. Se espera que los beneficios de la Eurozona continúen superando el crecimiento económico de la región. Los inversores deberían considerar aumentar su exposición a los segmentos más resilientes de los mercados de la Eurozona, así como a aquellos que se benefician de tendencias globales. La innovación europea está integrada en la economía real", argumentan.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos una visión Neutral sobre la renta variable de la Eurozona en su conjunto, con preferencia por compañías con beneficios resilientes, exposición a la demanda global y motores de crecimiento estructural que no dependan exclusivamente de una recuperación de la economía regional".Y añade: "Los riesgos derivados de los precios de la energía, el endurecimiento de la política monetaria y las presiones competitivas en sectores como el del automóvil desaconsejan una exposición amplia a la región. Pero no desaconsejan Europa como fuente de oportunidades selectivas. En nuestra opinión, los inversores deberían centrarse menos en la tasa de crecimiento económico por debajo de la media de la región, y más en las compañías europeas mejor posicionadas para componer beneficios a través de la innovación en salud, la demanda global del consumidor, las tendencias de estilo de vida y premiumización, y el despliegue físico de la tecnología"."La renta variable de la Eurozona cuenta con el respaldo de unas perspectivas de beneficios en mejora, un entorno estructural más favorable y unas valoraciones razonables. Por ello, vemos margen de subida adicional en nuestro escenario base, aunque recomendamos un enfoque más selectivo para invertir en la región por el momento, dado que identificamos catalizadores limitados para impulsar la región de forma significativa en los próximos meses", explican Matthew Gilman, Estratega, y Rolf Ganter, Director de Renta Variable Europea.

Fidelity: el BCE volverá a subir tipos

Salman Ahmed, responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, destaca que el BCE ha optado por adoptar una postura prudente ante el shock energético en curso. Lo que destacó en particular fue la revisión al alza de las previsiones de inflación subyacente -con 2026 situándose ahora por encima de su anterior escenario adverso-, lo que muestra la clara naturaleza inflacionaria de este shock y justifica su decisión de subir tipos en esta reunión. "De cara al futuro, esperamos que el BCE vuelva a subir tipos en un contexto probable de precios de la energía más altos durante más tiempo, ya que no vemos una salida clara a la guerra entre EE. UU. e Irán; es probable que las materias primas coticen con una prima, con riesgos de cola de precios aún más elevados que seguirán presentes cuanto más tiempo permanezca cerrado el estrecho de Ormuz y mientras el riesgo de una mayor escalada se mantenga en el horizonte", explica. 

"No obstante, las perspectivas del BCE están empañadas por la incertidumbre y esto se refleja en el uso de diversos análisis por posibles escenarios, tanto los más severos como los más favorables. Dichos escenarios seguirán monitorizando tanto los riesgos al alza para la inflación como a la baja para el crecimiento, incluso si hasta la fecha se ha observado una relativa resiliencia en el crecimiento de la zona euro. Otros riesgos para las perspectivas provienen de los efectos del tipo de cambio, en particular si la Fed comienza a trazar una senda más acomodaticia en relación con las expectativas del mercado y el euro se aprecia, lo que llevaría al BCE a adoptar una postura menos restrictiva. También aumentará la sensibilidad a un posible deterioro de las relaciones entre la UE y China, así como a cualquier posible medida de represalia que pueda afectar negativamente a la economía europea", añade.

Goldman Sachs: aún caben dos subidas o más

Simon Dangoor, subdirector de inversiones de Renta Fija y responsable de inversión macro en Renta Fija de Goldman Sachs Asset Management, ofrece su interpretación: "Que el BCE siga insistiendo en la dependencia de los datos y en decidir reunión a reunión refleja su voluntad de no atarse a un rumbo fijado de antemano. La subida de hoy no tiene por qué ser el principio de un ciclo largo de subidas, pero la crisis energética deja la puerta abierta a nuevos ajustes. A la vez, el crecimiento pierde fuerza, lo que hace dudar cada vez más de hasta dónde, y a qué ritmo, podrá llegar el BCE. Creemos que aún caben dos subidas o más de 'gestión de riesgos' para frenar el riesgo de inflación, aunque el rumbo de la política monetaria dependerá mucho de lo que ocurra en Oriente Medio.

Pictet: la carga de la prueba ha cambiado

Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, también cree que una segunda subida de tipos por parte del BCE sigue siendo posible: "De momento el BCE parece minimizar los riesgos de crecimiento y mantiene una postura muy agresiva respecto a inflación y potenciales efectos de segunda ronda. De hecho, parece más preocupado por los posibles efectos de segunda ronda y ahora requiere de pruebas más sólidas para evitar otro aumento de tipos -la carga de la prueba ha cambiado-. Probablemente será necesario un catalizador claro para que considere otra subida consecutivas de tipos en la reunión de Julio".

Su presidenta Lagarde ha declarado que "ha sido unánime, sin reservas. No ha habido grandes sorpresas en el comunicado de prensa y, como era de esperar, el tono en la sesión de preguntas y respuestas ha sido agresivo, como era de esperar. Lagarde ha enfatizado que el BCE "sigue bien situado para navegar la incertidumbre causada por la guerra" y que el Consejo de Gobierno continuará con un enfoque basado en datos, reunión a reunión. Por tanto, no se compromete con ninguna trayectoria.

Sobre inflación, ha señalado que hay signos de "ampliación de presiones de precios", pero que se necesita un análisis más profundo para determinar si la aceleración de inflación en los servicios se debe a efectos -directos, indirectos o ambos- del choque energético de la guerra en Oriente Medio, añadiendo que, hasta ahora, no hay evidencia de efectos de segunda ronda en los salarios. Las proyecciones de inflación general y subyacente han sido revisadas al alza y las previsiones de crecimiento del PIB rebajado ligeramente.

Respecto a preocupaciones sobre posible error de política monetaria, Lagarde argumenta que el crecimiento en la euro zona no está bajo amenaza significativa, señalando que el BCE solo ha rebajado ligeramente su previsión de crecimiento del PIB de 0,9%a 0,8%, lo que "consideramos algo optimista". También ha aclarado que la subida de tipos que se ha producido es más bien una "señal", siendo la decisión  "robusta para una variedad de escenarios".

10Jun

La próxima fase del ciclo de inversión en inteligencia artificial puede favorecer cada vez más a las compañías que utilizan la IA para mejorar la productividad, automatizar flujos de trabajo y reforzar la toma de decisiones en la economía real.

Miguel Ángel Valero

Europa puede convertirse en una de las principales beneficiarias de la próxima etapa de la revolución de la inteligencia artificial (IA), pese a la extendida percepción de que carece de una exposición significativa a esta tecnología, según Marcel Stötzel, gestor de fondos del equipo de renta variable europea de Fidelity International. Mientras que hasta ahora los inversores se han centrado en los desarrolladores de modelos de IA y en los proveedores de infraestructuras, este experto cree que la próxima fase del ciclo de inversión en IA podría favorecer cada vez más a las compañías que utilizan la IA para mejorar la productividad, automatizar flujos de trabajo y reforzar la toma de decisiones en la economía real.

Este cambio podría beneficiar especialmente a Europa, donde los mercados bursátiles tienen una mayor exposición a sectores como el financiero, el industrial, el sanitario, la energía y las infraestructuras que muchos otros mercados desarrollados. Según el análisis de Fidelity, alrededor del 20% de las compañías del índice MSCI Europe ya tienen exposición directa en ingresos a actividades relacionadas con la IA.

“El último ciclo tecnológico estuvo liderado por el consumidor. El streaming, las redes sociales, los smartphones y los vehículos eléctricos transformaron la vida cotidiana, creando un enorme valor para las compañías que captaron usuarios, atención e interacción a gran escala. La IA está creando una arquitectura económica diferente. Aunque las aplicaciones orientadas al consumidor acaparan casi todos los titulares, la mayor oportunidad a largo plazo podría estar en la adopción empresarial", argumenta.

“Hasta ahora, los inversores han recompensado de forma abrumadora a los proveedores de infraestructuras de IA y a los desarrolladores de modelos, haciendo que sus cotizaciones suban con fuerza a medida que los mercados descuentan una aceleración de la demanda y un potencial creciente de beneficios. En cambio, los beneficiarios empresariales han despertado mucho menos entusiasmo, lo que genera una incoherencia en la narrativa más amplia sobre la IA", subraya.

“Muchas de las aplicaciones de IA más importantes todavía están en su infancia y aún no han tenido un impacto significativo en los beneficios. La mayoría de las soluciones de IA agéntica de nivel empresarial —sistemas capaces de automatizar flujos de trabajo completos en lugar delimitarse a ayudar con tareas— existen desde hace menos de seis meses. Por tanto, es demasiado pronto para que los beneficios a gran escala se reflejen claramente en las cifras publicadas. Ya hay señales tangibles de dónde la IA podría impulsar cambios significativos", apunta. 

Los bancos hablan cada vez más de la capacidad de la IA para automatizar la atención al cliente, el cumplimiento normativo y las operaciones internas. Las aseguradoras están utilizando la IA para mejorar la tarificación y la evaluación del riesgo, mientras que las herramientas de predicción meteorológica basadas en IA ya están ayudando a las aseguradoras agrícolas y a los agricultores a tomar mejores decisiones, con implicaciones claras para los reaseguradores. En todos los servicios profesionales, la IA tiene el potencial de aumentar de forma material la cantidad de trabajo que puede completarse con las plantillas existentes.

"La cuestión clave ya no parece ser si existen casos de uso viables para la IA agéntica, sino con qué rapidez pueden desplegarse estas soluciones a escala en las organizaciones", recalca.

"Europa está construida para un mundo de IA liderado por las empresas“, reitera. Este giro hacia los beneficiarios empresariales e industriales es importante para Europa. Existe una percepción común de que Europa carece de una exposición significativa a la IA porque no cuenta con la misma concentración de grandes compañías tecnológicas que EEUU o algunas partes de Asia. Sin embargo, esta visión malinterpreta dónde están surgiendo cada vez más las oportunidades de la IA. 

Los mercados bursátiles europeos son estructuralmente distintos de los de EEUU. Están menos dominados por plataformas de internet orientadas al consumidor y mucho más expuestos a sectores que probablemente se beneficien de la adopción empresarial de la IA, como los servicios financieros, la energía y las infraestructuras eléctricas, las farmacéuticas, la automatización industrial y la ingeniería. En muchos sentidos, la composición del mercado europeo está alineada de forma natural con un ciclo de IA más impulsado por las empresas.”

Europa también cuenta con una sólida base industrial que resulta crítica para ampliar a escala la infraestructura de IA a nivel global. Las compañías europeas son líderes mundiales en equipos de fabricación de semiconductores, sistemas eléctricos, gestión de energía, tecnologías de refrigeración, soluciones térmicas, automatización industrial e ingeniería de precisión. Estas empresas forman parte de la capa habilitadora de la IA, al suministrar la infraestructura física necesaria para respaldar sistemas cada vez más intensivos en capacidad de cálculo.

“La energía es un área clave de exposición. La IA es muy intensiva en consumo energético, lo que sitúa la generación de electricidad, la inversión en redes y la eficiencia energética en el centro de la tesis de inversión. Por ello, los proveedores europeos en estas áreas pueden beneficiarse directamente del aumento del despliegue de la IA y de la demanda de centros de datos", razona el experto de Fidelity.

Sin embargo, la oportunidad más infravalorada podría no estar en los facilitadores, sino en los propios usuarios empresariales de Europa. A medida que la adopción de la IA se amplíe en todos los sectores, los bancos, las aseguradoras, las compañías industriales y las empresas sanitarias europeas podrían convertirse en algunos de los mayores beneficiarios a largo plazo de las ganancias de productividad impulsadas por la IA.

Muchas empresas aún no han visto reflejado su potencial ligado a la IA en las cotizaciones, una desconexión que difícilmente persistirá indefinidamente. Históricamente, los mercados tienden a recompensar primero a los proveedores de infraestructuras al inicio de un ciclo tecnológico, porque el gasto de capital se hace visible de inmediato en los ingresos y en los beneficios. Los beneficios de productividad para los usuarios finales suelen surgir más tarde, una vez que la adopción se generaliza y las mejoras operativas empiezan a trasladarse a los resultados financieros. Ese patrón parece estar repitiéndose.

”Europa podría ser el beneficiario ignorado de la IA empresarial“, enfatiza este experto. La estructura del mercado europeo, con un gran peso de las empresas, implica que está mucho más expuesto a la IA de lo que sugiere la visión convencional. El mercado ya ha recompensado a los constructores de la IA. La siguiente cuestión es si está empezando a infravalorar a los beneficiarios a largo plazo que, en última instancia, la utilizarán con mayor eficacia. Aunque los consumidores seguirán beneficiándose, las ganancias económicas potencialmente mayores y más duraderas podrían recaer en las empresas, a través de mejoras de productividad ,automatización de flujos de trabajo y una mejor toma de decisiones. "Europa podría ser una de las vías más pasadas por alto para obtener exposición a esa oportunidad de la IA", concluye.

Lefebvre: cómo integrar la IA en los procesos y decisiones del sector legal

Lefebvre, compañía de contenido jurídico y soluciones tecnológicas para el sector legal, ha celebrado la 3ª edición del Congreso IA Derecho y EmpresaDel impacto a la acción: la nueva práctica jurídica”, colocando el foco en la gestión del riesgo, el cumplimiento normativo, la automatización de procesos, los nuevos modelos de Legal Operations y la evolución de los perfiles profesionales en el entorno legal. José Ángel Sandín, CEO de Lefebvre, asegura que  "hemos sido pioneros a la hora de abrir los ojos” a muchos profesionales sobre el potencial de la IA generativa. “Hoy el debate ya no es qué puede hacer esta tecnología por nosotros, sino cómo integrarla con garantías en nuestros procesos y decisiones”. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, subraya el potencial transformador de la IA y defiende la necesidad de afrontar esta revolución tecnológica con las personas en el centro, combinando innovación, empresa y seguridad jurídica.

Xavier Marcet, vicepresidente del Grupo Marlex y experto en innovación, estrategia y management humanista, resalta el impacto de la IA en los modelos de liderazgo y gestión empresarial: “la verdadera estrategia son las personas. El producto tiene que estar bien, pero el impacto que consigues está en el know who, en quién hace las cosas”.

Rodrigo González, socio de DeloitteLegal; Estíbaliz Medina, responsable de Legal Tech & Ops and Corporate JV de Moeve, y J. Heraclio Peña Pérez, director de Asesoría Jurídica del Banco Santander, exploraron cuestiones relacionadas con el cumplimiento normativo, la protección de datos, la responsabilidad derivada de decisiones automatizadas o la trazabilidad de los resultados generados por sistemas de IA. Gónzalez reconoce que los proyectos de gobernanza de IA son cada vez más complejos “porque la regulación sigue evolucionando y muchos conceptos requieren interpretación práctica”.

Posteriormente, José Ángel Sandín; Francisca Hernádez Amezcua, Public Law& Litigation de Masorange; y Gonzalo F. Gállego, socio y responsable del Área de Protección de Datos, IA y Derecho Digital de Hogan Lovells, debatieron sobre la integración de la IA jurídica especializada en los despachos para minimizar riesgos y mejorar la fiabilidad de los resultados generados por esta herramienta. 

Sandín presentó las tres novedades de GenIA-L: el Agente Memento, el Razonamiento Lefebvre y el lanzamiento de la app móvil. “Estas novedades solo tienen utilidad si se ponen al servicio de los profesionales, para que puedan ser más eficientes y tomar las decisiones acertadas”.

María de la O Martínez, directora de Estrategia e Innovación de Lefebvre; Laura Paz, directora de Legal Operations de BDO Abogados; Óscar Peco,responsable de la Unidad de Comunicaciones Judiciales y Administrativas de Santander España, y Rocío Catalá, Head of Legal Operations de ECIJA, evaluaron cómo la IA y la automatización están impulsando nuevos modelos de colaboración y transformación cultural dentro de los departamentos jurídicos. Martínez, subrayó que “la función legales cada día más compleja. Por eso es importante entender cómo las Legal Ops ayudan a que todo funcione correctamente: conocimiento jurídico, tecnología, procesos, datos, IA y criterio profesional”.

Noemí Brito, socia responsable del área de Nuevas Tecnologías de KPMG Abogados, y Guillermo Zulueta, director de la Asesoría Jurídica de Bimba y Lola, se centran en el impacto de los agentes de IA en las organizaciones y en cómo los sistemas autónomos están transformando la estructura de los departamentos jurídicos.

La novedad de este año es la celebración de cuatro talleres prácticos orientados a aterrizar el uso real de la IA en despachos y organizaciones. Entre los focos principales destacan: la IA aplicada y los casos de uso; los ecosistemas necesarios para que pymes y despachos puedan aplicar correctamente estas herramientas tecnológicas; vibecoding y automatización, y el impacto de la IA en el talento junior y las nuevas competencias que demandará el sector jurídico en este sentido

UBS: incertidumbre sobre la capacidad de monetizar la IA

Un repunte de la renta variable perdió impulso el martes, ya que se reanudaron las ventas de acciones tecnológicas y se desvaneció el optimismo sobre un acuerdo inminente entre EEUU e Irán. El S&P 500 cayó un 0,3%, borrando el rebote del 0,3% registrado el lunes tras la caída del 2,6% del viernes. Al igual que ocurrió al final de la semana pasada, el sector tecnológico lideró los descensos. El Índice de Semiconductores de Filadelfia, que sigue la evolución de las mayores empresas del sector a nivel mundial, retrocedió un 8%, prolongando un reciente periodo de elevada volatilidad, que incluyó un rebote del 5,6% el lunes después de desplomarse un 10,3% el viernes. El sector tecnológico está sufriendo la presión de una combinación de factores: unas expectativas de tipos de interés más elevados, que reducen el valor actual de los beneficios futuros, y la preocupación por unas valoraciones exigentes y las incertidumbres sobre la capacidad de monetizar la IA.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que el entorno actual refuerza la importancia de la diversificación, la generación de ingresos y la gestión del riesgo, mientras los mercados afrontan una volatilidad elevada impulsada tanto por factores macroeconómicos como específicos de determinados sectores". "Recomendamos ampliar la exposición a los mercados, incluyendo nuestras preferencias como Japón, los mercados emergentes, China, la atención sanitaria global, Suiza y el consumo discrecional europeo. También apostamos por diversificar a lo largo de toda la cadena de valor de la IA, incorporando áreas como la industria global y los sectores de energía y recursos".

Banor: nadie tiene prisa por salir de la fiesta

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea de Banor SICAV, cree que las Bolsas continuarán su tendencia alcista apoyada en los buenos resultados empresariales, pese a su larga duración y a las presiones inflacionistas derivadas de la inestabilidad geopolítica. Y ello por tres motivos: la pujanza de la IA, la abundante liquidez, y la política acomodaticia que sigue favoreciendo el crecimiento por parte de los bancos centrales. Y a pesar de las valoraciones elevadas, unas expectativas del mercado muy ambiciosas, y el hecho de que los mercados parecen haber descontado ya todas las buenas noticias posibles.

Las Bolsas cerraron mayo con ocho días seguidos de subidas, y en la primera semana de junio continúa esta tendencia al alza. Angelo Meda cree que estas subidas no han terminado, pese a lo que esperan muchos inversores, y que el mercado les ha respondido “todavía no”.

Por sectores, la tecnología continúa siendo el principal soporte de las subidas, apoyado en la IA, que lleva a los índices a situarse cerca de máximos históricos. El Nasdaq como el más alcista, seguido de cerca por el S&P 500. Ambos índices, suben gracias al crecimiento de beneficios que hasta el momento, alimenta el apetito inversor.  Pero el mercado, según el gestor de Banor Mistral, continúa preguntándose cuánto tiempo va a durar este rally bursátil. Y la respuesta,  parece ser “más de lo que pensamos”.

Angelo Meda destaca que se ha producido un cambio en el lenguaje utilizado por las compañías tecnológicas en la información trimestral sobre resultados. De términos como nube, digital o metaverso, se ha pasado al predominio del término “inteligencia artificial”. 

El mercado observa con atención a las empresas que, aunque sea de forma tangencial, producen chips, centros de datos, software o infraestructuras digitales. Si estas compañías presentan resultados mejores de lo esperado, el mercado interpreta que el ciclo de inversión vinculado a la IA todavía está en sus primeras etapas.

“El mercado aún no ha agotado su energía. Porque la IA sigue siendo su principal combustible, la liquidez continúa siendo abundante, y los bancos centrales, aunque prudentes, no parecen inclinados a obstaculizar el crecimiento”, insiste. "Los mercados siguen viendo el vaso medio lleno, quizá incluso más que medio lleno. Por ahora, nadie parece tener especial prisa por recordar dónde está la salida de la fiesta”, concluye.

Otros datos

  • El pasado viernes 5 de junio se negoció un volumen récord de opciones put sobre índices bursátiles. Esto indica que muchos inversores buscaron protegerse ante posibles caídas del mercado o apostar por ellas. Suele reflejar miedo e incertidumbre, aunque a veces precede a rebotes bursátiles.
  • Caterpillar y Hochtief, empresas "de toda la vida" de maquinaria e ingeniería, se han convertido en beneficiarias directas del boom de los centros de datos de IA. El boom de los data centers no es solo chips y fibra óptica. Es cemento, acero, generadores diésel, maquinaria de excavación, estructuras metálicas. Cada data center de gran escala que Microsoft, Google, o Amazon construye necesita años de obra civil, enormes cantidades de materiales y flotas de maquinaria pesada. Caterpillar lleva trimestres reportando un incremento inesperado en la demanda de equipos de construcción para infraestructura tecnológica. Nucor  y otros proveedores de materiales industriales también están en el radar. "Si crees que el boom IA dura pero no quieres pagar 40 veces beneficios por Nvidia, Caterpillar cotiza a 17 veces y tiene exposición directa. Nucor para acero, Eaton  para electricidad. El argumento 'industrial picks and shovels' tiene recorrido si el capex de Big Tech sigue en los niveles actuales", destacan en Zumitow.
  • La venta masiva de semis arrastra a los proveedores de infraestructura de IA. Coherent cae un 13% y Lumentum otro 10%. Cuando Nvidia se resfría, todos los que le venden fibra óptica estornudan.
20May

"Tener elevados porcentajes de liquidez puede parecer una opción más segura, pero con el tiempo puede limitar la capacidad de generar las rentabilidades necesarias para alcanzar los objetivos a largo plazo", alertan en Fidelity.

Miguel Ángel Valero

El ser humano está lleno de contradicciones. Y el inversor, más. Sobre todo si es español. Según un informe de Fidelity, España es el segundo país europeo que más retornos espera de sus inversiones, un 7,8%. Muy por detrás del primero, Reino Unido (9,2%) pero por delante de Países Bajos (7,4%), Suiza (7,3%), Alemania (6,7%), Francia (6,3%) e Italia (6,1%). La media europea está en (7,3%). 

Sin embargo, las expectativas de los inversores no son realistas; en parte, porque mantienen gran parte de su patrimonio en efectivo. Según una encuesta, los inversores españoles mantienen un 36% de su patrimonio en efectivo, justo en la media europea (también 36%). 

Los inversores minoristas europeos podrían correr el riesgo de no alcanzar sus objetivos financieros a largo plazo, ya que el 36% de sus activos invertibles se mantiene en liquidez, según el Be Invested Global Study de Fidelity. Este estudoo pone de relieve una creciente brecha entre las aspiraciones y los actos, de tal modo que la confianza de los inversores y las expectativas de rentabilidad no concuerdan con el posicionamiento real de las carteras.

De media, el 36% de los activos invertibles de los inversores europeos se mantiene en liquidez, el 24% en cuentas de ahorro y el resto en carteras de inversión. Los inversores mencionan razones prácticas para mantener la liquidez, como disponer de un fondo de emergencia (44%), la necesidad de tener acceso inmediato al dinero (13%), esperar a que mejoren las condiciones en los mercados (10%) e inquietudes ante las pérdidas potenciales (13%).

Sin embargo, este posicionamiento precavido convive con unas expectativas ambiciosas. Los inversores aspiran a unas rentabilidades medias anuales del 7,3% durante los próximos cinco años, y el 65% confía en que alcanzará sus metas financieras, lo que sugiere una discordancia entre las expectativas y la realidad actual de las carteras.

Óscar Esteban, responsable de negocio para España y Portugal de Fidelity International, comenta: “Aunque resulta alentador ver que los inversores confían en alcanzar sus metas a largo plazo, nuestro estudio sugiere que esta confianza no siempre se refleja en el posicionamiento de las carteras. Tener elevados porcentajes de liquidez puede parecer una opción más segura, pero con el tiempo puede limitar la capacidad de generar las rentabilidades necesarias para alcanzar los objetivos a largo plazo. Ahí está actuando la 'brecha' entre aspiraciones y actos, esa situación en la que las expectativas no están en consonancia con las decisiones de inversión. Para cerrar esa brecha, lo primero es una comprensión más clara de la relación entre riesgo y rentabilidad y cómo las asignaciones de activos determinan los resultados. Los inversores deben asegurarse de que sus carteras están en sintonía con sus objetivos y que sus expectativas reflejan cómo está invertido su dinero en realidad”.

El lastre de la liquidez pone en peligro las rentabilidades a largo plazo

De acuerdo con las Capital Market Assumptions (CMA) de Fidelity (una estimación sobre las rentabilidades de las clases de activos a largo plazo), se espera que una cartera íntegramente en liquidez genere rentabilidades reales negativas una vez descontada la inflación, lo que significa que los inversores se arriesgan a sufrir una merma de poder adquisitivo durante un periodo de diez años. En un plano más general, mantener elevados niveles de liquidez puede reducir sustancialmente los resultados, lo que podría dejar a los inversores casi un 40% por debajo de sus expectativas en el mismo plazo

“Los mercados han registrado un buen comportamiento durante los últimos años, pero la volatilidad ha regresado y las perspectivas siguen siendo inciertas. Nuestro análisis expone que los inversores no pueden confiar en que las rentabilidades pasadas van a continuar y las expectativas de alrededor del 7% anual podrían ser demasiado optimistas en el entorno actual. Sin embargo, manteniendo un porcentaje elevado en liquidez se corre el riesgo de conseguir rentabilidades reales negativas una vez descontada la inflación. Conservar las inversiones, y mantener la exposición a los activos de crecimiento, sigue siendo clave para elevar las probabilidades de alcanzar las metas a largo plazo”, insiste Óscar Esteban.

Un factor alentador es que muchos inversores están abiertos al cambio. El 34% asegura que se plantearía mover la liquidez a la Bolsa, junto con un 19% que lo haría a la renta fija, sobre todo con un mayor acceso al asesoramiento (18%), mayores incentivos fiscales (29%), más educación sobre dónde (19%) y cómo (18%) invertir, o un entorno menos atractivo para el ahorro en liquidez.

Cerrar la brecha entre las expectativas y los resultados que obtienen los inversores requiere unas políticas públicas más favorables que hagan que la inversión a largo plazo sea más sencilla, más accesible y más atractiva. Entre las medidas clave, destacamos las siguientes:

  • 1. Ampliar el uso de cuentas de ahorro sencillas y fiscalmente ventajosas en toda Europa: Animar a los países de la UE a instaurar cuentas de ahorro e inversión sencillas y fiscalmente ventajosas, como se estipula en la estrategia para la Unión de Ahorros e Inversiones de la Comisión Europea, compartiendo buenas prácticas entre los estados miembros. Estas cuentas deberían ser sencillas y flexibles, sin requisitos restrictivos de tipo local o en materia de productos, con el fin de dar a los ahorradores una forma accesible y sin complicaciones para pasar de la liquidez a las inversiones a largo plazo.
  • 2. Eliminar barreras y simplificar la inversión en toda Europa: Hacer más sencilla la inversión entre los mercados de la UE mediante una distribución de fondos optimizada y unas reglas de comercialización más coherentes, para que los inversores minoristas se beneficien de una oferta más amplia y una mayor competencia. Poner en consonancia la trayectoria que se ofrece al inversor y la comunicación para conseguir una mayor claridad y coherencia, explicando tanto los riesgos como las ventajas a largo plazo, y utilizar las innovaciones digitales para reducir las barreras a la inversión.
  • 3. Aumentar la participación en las pensiones y el ahorro a largo plazo. Promover la inclusión automática y las estrategias de inversión de ciclo de vida en los sistemas de pensiones para elevar la participación y mejorar los resultados financieros a largo plazo.

Óscar Esteban señala: “Cerrar la brecha entre las aspiraciones y los actos consiste en poner a trabajar la liquidez de forma más eficaz, manteniendo las inversiones y poniendo en consonancia las carteras con los objetivos a largo plazo”.

12May

Trump llega a la reunión con Xi Jinping con el conflicto de Oriente Medio sin resolver, lo que facilita una reiteración de la tregua comercial entre EEUU y China.

Miguel Ángel Valero

El tira y afloja vuelve a escena tras el intento fallido de acercamiento de EEUU. El ala militar iraní continúa marcando el ritmo de las negociaciones, mientras que el segmento civil, encabezada por el presidente Masoud Pezeshkian, trata de recabar apoyos internos para impulsar el acuerdo. Para el mandatario persa, el “caramelo” que supondría el acceso a los 100.000 millones$ en activos iraníes congelados justificaría iniciar la vía conciliatoria. Un dinero que serviría para la reconstrucción de una economía lastrada por graves desequilibrios inflacionistas, exacerbados por el conflicto, con  incrementos de hasta el 400% en el precio de los medicamentos, o subidas salariales prometidas a los empleados públicos que nunca llegan a materializarse.

Sin embargo, la Guardia Revolucionaria mantiene intacto su objetivo estratégico de controlar el estrecho y exhibir su capacidad de disuasión, con el fin de neutralizar cualquier atisbo de cambio de régimen. Desde esta óptica, consideran que prolongar la presión sobre Trump y sobre sus intereses políticos puede terminar doblegando la voluntad del presidente estadounidense y forzar una salida “digna” de un conflicto que sigue erosionando su capital político. 

No obstante, el efecto podría ser el contrario: la Administración norteamericana podría reactivar el Project Freedom, cuya ejecución a pleno rendimiento supondría un golpe directo al eje negociador iraní.

Además, EEUU ya no es el único actor que desafía el bloqueo. ADNOC, la compañía petrolera emiratí, está enviando buques con los transpondedores apagados y explorando vías para sortear las restricciones del estrecho. Aunque estas operaciones siguen siendo minoritarias, reflejan el creciente nivel de riesgo que asume el país árabe para preservar el flujo de exportaciones.

A las puertas de la reunión entre Trump y Xi, todo apunta a que el presidente estadounidense desviará el foco mediático hacia un encuentro concebido, previsiblemente, como una operación de marketing político en la gestión de la relación con su principal competidor estratégico. Este giro permitiría posponer un acercamiento con Irán y, al mismo tiempo, dejar que la asfixia sobre el petróleo iraní empiece a producir efectos, algo que debería hacerse visible en los últimos días de la semana. En ausencia de tensiones evidentes en el suministro energético occidental —el Brent no ha regresado a los máximos alcanzados durante el conflicto— y con las Bolsas en niveles récord, parece probable que Trump opte por mirar hacia otro lado en el corto plazo, confiando en que el paso del tiempo juegue a su favor, aun a riesgo de que esta estrategia encierre un doble filo.

Fidelity: el déficit de EEUU superará el 6,5% del PIB por los menores aranceles

Peiqian Liu, Economista para Asia del equipo de macro global y asignación de activos de Fidelity, cree que las expectativas de un gran acuerdo integral entre EEUU y China son bastante bajas, ya que éste es el primero de varios puntos de contacto entre ambos líderes este año. Habrá una cumbre de APEC en Shenzhen, la reunión del G20 en Miami, y una posible visita recíproca del presidente Xi a EEUU a finales de este año, a medida que continúen las negociaciones.

Dada la variedad de asuntos pendientes de tratar —incluidos comercio, tecnología, controles sobre las cadenas de suministro y cuellos de botella (así como otros temas geopolíticos, como Taiwán e Irán)—, "esperamos que la conversación entre líderes sea más estratégica y de carácter general. El trabajo preparatorio previo a la cumbre fue limitado y creemos que los resultados concretos también podrían ser modestos, centrándose más en orientaciones cualitativas que en medidas de política específicas. Nuestra lectura de los medios y de las comunicaciones oficiales indica que la agenda bilateral probablemente estará dominada por cuestiones geopolíticas, como acelerar una resolución en Oriente Medio y facilitar la reapertura del estrecho de Ormuz. Las cuestiones relativas a Taiwán también podrían ser tema de conversación, aunque tenemos expectativas moderadas de que se logre algún avance significativo". 

"En materia de comercio y aranceles, esperamos que el mensaje clave sea la reiteración de la tregua comercial, mientras que EEUU podría tratar de reconstruir sus 'muros arancelarios' tras el fallo sobre la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) y el próximo vencimiento de la Sección 122", añade.

China probablemente aceptará ampliar sus compras de productos agrícolas y energéticos estadounidenses a cambio de algunas concesiones, como un alivio arancelario. Las conversaciones sobre las exportaciones de bienes tecnológicos y el control de las exportaciones de tierras raras pueden ser más complejas, pero "esperamos estabilidad en el corto plazo mientras ambos países continúan reduciendo riesgos en sus respectivas cadenas de suministro. En conjunto, nuestro escenario base es que se prorrogue el acuerdo de Busan de 2025 y que se mantengan los arreglos actuales en materia de tecnología y cadenas de suministro, con aranceles efectivos de EEUU sobre China sin cambios, en torno al 25%-30%".

La semana pasada, el Tribunal de Comercio Internacional anuló, por 2 votos a 1, los aranceles globales del 10% impuestos en virtud de la Sección 122. Estos aranceles se introdujeron como un sustituto más suave de los aranceles de la IEEPA, que fueron invalidados en febrero, lo que supone otro revés para la estrategia arancelaria de la Administración Trump. El tribunal dictaminó que no se había cumplido el umbral legal para utilizar la Sección 122, en concreto, que no existía una crisis de balanza de pagos que cumpliera los requisitos. Esto refuerza el rechazo judicial previo al uso de poderes ejecutivos de tipo “emergencia” para imponer aranceles amplios. No es una medida cautelar de alcance universal. El fallo se aplica de forma limitada solo a los demandantes, por lo que, por ahora, los aranceles generales del 10% siguen vigentes.

La Administración Trump ya ha recurrido y, según los precedentes, es probable que obtenga una suspensión mientras el caso avanza en instancias superiores. Esto probablemente mantendría los aranceles en vigor durante el proceso judicial. Las medidas de la Sección 122 son temporales. Están limitadas a 150 días salvo prórroga del Congreso y ya estaban previstas para expirar el 24 de julio. Es posible que el proceso de apelación se prolongue más allá de esa fecha. Para entonces, esperaríamos que la Administración reconstruyera los muros arancelarios utilizando vías legales más duraderas, en particular la Sección 301 y la Sección 232. La USTR ya ha iniciado investigaciones sobre excesos de capacidad estructurales en 16 economías, orientadas a recrear los aranceles de la IEEPA que los tribunales anularon. También se están poniendo a prueba algunos acuerdos arancelarios existentes, con EEUU planeando elevar de nuevo los aranceles a los automóviles de la UE del 15% al 25%. En esencia, el fallo no descarrila el destino final de la política comercial de EEUU. Sin embargo, el camino hacia ese destino se está volviendo más volátil y costoso a medida que la Administración busca una base legal más sólida. 

Aunque la estrategia a largo plazo se mantiene intacta, la principal implicación a corto plazo es que, si el fallo definitivo invalida los aranceles de la Sección 122, el Gobierno probablemente tendría que devolver los derechos recaudados bajo ellos, incluso si los aranceles ya han expirado. Esto reflejaría el proceso de reembolso que ahora está comenzando para los aranceles de la IEEPA invalidados. Los aranceles del 10% de la Sección 122 añaden alrededor de 3 a 4 puntos a la tasa arancelaria efectiva y han recaudado aproximadamente 8.000 millones$ al mes. En 150 días, ello implicaría unos 40.000 millones en posibles devoluciones, además de los 150.000 millones a 170.000 millones estimados vinculados a los aranceles de la IEEPA. 

Para los importadores y las pequeñas empresas, esto supondría un impulso relevante de liquidez, especialmente a medida que la economía absorbe el shock del petróleo. No está claro si las empresas trasladarán este colchón a los consumidores manteniendo bajos los precios finales, pero, en cualquier caso, supone un apoyo para el sector privado. Para el Gobierno federal, sin embargo, empeora un panorama fiscal ya de por sí exigente. La recaudación arancelaria ya ha caído casi un 30% desde su máximo de octubre hasta situarse en torno a 25.000 millones al mes en abril. La tasa arancelaria efectiva también ha descendido aproximadamente al 7%, desde un máximo de seguimiento cercano al 12%. Esto está por debajo tanto de las proyecciones de la Congressional Budget Office (CBO) como de "nuestras estimaciones anteriores". Si se combina con las obligaciones de reembolso, la brecha frente a las proyecciones actuales podría superar los 250.000 millones en el ejercicio fiscal, o aproximadamente el 0,8%-0,9% del PIB. Aunque esto apoye el crecimiento, este deterioro de los ingresos es inequívocamente negativo para las perspectivas fiscales.

"Según nuestras estimaciones actuales, el déficit de EE. UU. podría ampliarse por encima del 6,5% del PIB cuando acabe el ejercicio 2026, frente al 5,8% del escenario base", apunta el experto de Fidelity. 

El fallo puede debilitar marginalmente la base legal de la Administración, pero es poco probable que cambie la dirección política de la política comercial de EEUU. Para la reunión Trump-Xi de esta semana, la cuestión más relevante es si ambas partes ven valor en una desescalada táctica. El fallo judicial añade ruido legal, pero todavía no supone un cambio decisivo en el poder de negociación. 

UBS: la selección sigue siendo clave ante una geopolítica incierta

Los precios del petróleo siguieron subiendo, ya que sigue sin estar claro el camino para poner fin al conflicto en Oriente Medio. El sentimiento del mercado se debilitó antes de la apertura europea, con los futuros del Stoxx Europe 600 apuntando a una caída del 0,6%. Sin embargo, el lunes el índice de referencia logró registrar una modesta subida del 0,1%, mientras que el S&P 500 avanzó hasta marcar un nuevo máximo histórico. La demanda sostenida de inteligencia artificial y el sólido crecimiento de los beneficios empresariales han impulsado al alza las Bolsas mundiales durante las últimas seis semanas, pero en UBS creen que la selección sigue siendo clave para desenvolverse en un entorno geopolítico incierto y en un panorama de IA que evoluciona rápidamente. Los sólidos resultados empresariales de compañías vinculadas a la IA, la energía y los recursos, y la longevidad ponen de relieve el crecimiento a largo plazo. La menor correlación entre acciones subraya la importancia de la selectividad. Es probable que la innovación siga siendo un factor clave para el crecimiento a largo plazo.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos recomendando a los inversores que mantengan posiciones en nuestras temáticas de innovación transformacional, ya que creemos que cada una de estas tendencias estructurales puede generar oportunidades de mercado de varios billones de dólares y nuevos líderes durante la próxima década”. Y añade: “La mayor volatilidad de las acciones individuales y la menor sincronización entre ellas pueden favorecer estrategias más activas y ágiles, incluyendo asignaciones dinámicas para reflejar cadenas de valor en rápida evolución, ir más allá de la inversión indexada y utilizar estrategias estructuradas oportunistas que busquen aprovechar una mayor volatilidad implícita para generar rentabilidad y adquirir acciones a niveles más bajos”.

Columbia Threadneedle: los mercados obvian la mayor crisis energética de la historia

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, resalta que el S&P cerró el viernes en máximos históricos, y el índice VIX (que mide la volatilidad del S&P) se sitúa en niveles relativamente bajos (17), por debajo de la media a largo plazo. Se disparó a lo largo de marzo debido a las preocupaciones en torno a Oriente Medio, pero recientemente se ha restablecido la calma. "Hemos asistido a un fuerte repunte en EEUU, así como a ganancias en otros mercados, a pesar de que el estrecho de Ormuz sigue cerrado, el suministro energético está bajo presión y un acuerdo de paz concreto aún está lejos. Resolver este cierre prolongado es de vital importancia para los mercados financieros y la economía mundial. Parece que los mercados de renta variable no están teniendo plenamente en cuenta el impacto de lo que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) describe como la mayor crisis energética de la historia. En cambio, han tendido al alza desde sus mínimos de marzo, impulsados en gran medida por una temporada deresultados positiva en EEUU especialmente en el sector tecnológico".

Los mercados del sudeste asiático también han destacado por sus impresionantes ganancias, sobre todo Corea del Sur, que ha generado una rentabilidad de alrededor del 80% en lo que va de año. Una vez más, aparentemente sin tener en cuenta ningún problema significativo a largo plazo derivado del conflicto del Golfo. 

Los movimientos en los mercados de renta fija, sin embargo, apuntan a un contexto más complicado, ya que los mercados reflejan los posibles impactos de los acontecimientos.

En cuanto a la dispersión geográfica entre mercados, el sólido rendimiento actual de EEUU contrasta con los últimos 12-18 meses, durante los cuales se quedó rezagado respecto a otras regiones. Los excelentes rendimientos del sector tecnológico han sido el principal motor, pero es importante recordar que los índices estadounidenses se han visto impulsados al alza por un grupo relativamente reducido de grandes empresas. Sin embargo, nos alienta que los sólidos resultados empresariales se hayan generalizado en todo el mercado. 

"Si el conflicto llegara a su fin, ¿veríamos cómo se desvanece el rendimiento superior de EE. UU. respecto a otras regiones? Los resultados han sido, en general, aceptables en todas las zonas geográficas, por lo que probablemente tendremos que esperar y ver qué ocurre. Si nos fijamos específicamente en los activos del Reino Unido, sigue habiendo mucho ruido político, con el primer ministro Kier Starmer bajo una presión continua. Dada la incertidumbre en torno a un posible desafío a su liderazgo, es probable que veamos una prima de riesgo elevada en los bonos del Estado hasta que haya mayor claridad", advierte.

"A pesar de que el índice VIX muestra una disminución de la volatilidad, seguimos viendo riesgos, sobre todo en torno a las restricciones en el suministro energético. Asia y Europa parecen ser las más afectadas, dada su dependencia de las importaciones de energía. En conjunto, el contexto económico general sigue siendo relativamente favorable, y mantenemos una visión ligeramente constructiva sobre la renta variable. No obstante, las posiciones se revisan constantemente y estamos siguiendo de cerca los datos que reflejan el impacto de la crisis energética. Tras los recientes y fuertes movimientos alcistas, por ejemplo, hemos consolidado algunas ganancias", añade.

UBP: contexto macro complicado

La última Perspectiva Semanal de UBP: Mercados en movimiento: resultados empresariales frente a geopolítica, destaca que la renta variable global prolongó su rally, impulsada por la notable fortaleza del sector tecnológico y una destacada temporada de resultados: el crecimiento del beneficio por acción (BPA) del S&P 500 en el primer trimestre alcanzó el +27,7%, el doble de las expectativas iniciales. Los mercados emergentes superaron el rendimiento general, liderados por Taiwan y South Korea. Bajo la superficie, el contexto macroeconómico sigue siendo complicado: persisten las presiones inflacionistas, la confianza de los consumidores ha alcanzado un mínimo histórico y la geopolítica está dominando las perspectivas de los tipos de interés. El conflicto con Irán sigue impulsando la volatilidad de los precios del petróleo y de los tipos de interés, mientras que la cumbre entre EEUU y China de esta semana y los datos del índice de precios al consumo (IPC) serán los catalizadores clave atener en cuenta. Los fundamentos del crédito siguen siendo sólidos. El oro se mantiene firme. El dólar sigue oscilando dentro de un rango.

Ebury: el estancamiento de la paz no impide un repunte de las divisas de LatAm

Las principales divisas latinoamericanas, salvo el peso colombiano, le ganaron terreno al dólar, a pesar del fracaso de las conversaciones entre Irán y EEUU. Hasta ahora, el recrudecimiento del conflicto y la tensión geopolítica habían impulsado al dólar como divisa refugio. Sin embargo, el dólar está reaccionando cada vez menos a los vaivenes de las negociaciones con Irán. "Creemos que los mercados siguen descontando una desescalada lenta y progresiva, factor que probablemente esté pesando sobre el dólar e impulsando los activos de riesgo y, entre ellos, las Bolsas estadounidenses", apuntan en Ebury. De momento, la reacción de los principales bancos centrales de Latinoamérica al encarecimiento energético está siendo relativamente contenida. El banco central de México ha anunciado el final del ciclo de recortes y probablemente mantenga una pausa prolongada. El de Chile y  Perú parece que harán lo propio. En Brasil se espera que el  ciclo de recortes persista, aunque probablemente acabe siendo menos agresivo de lo estimado antes de la guerra. El único banco central que está manteniendo una postura marcadamente hawkish está siendo el colombiano, dada la inflación desbocada y el desanclaje total de las expectativas de los consumidores.

  • Real brasileño (BRL): prosiguió su tendencia alcista, respaldado por unos PMI de abril claramente expansivos y por el tono cauteloso que transmiten las minutas de la última reunión de política monetaria del Banco Central de Brasil (BCB). Por un lado, la actividad económica brasileña mostró una recuperación en abril. El PMI compuesto se situó en 52,4 puntos, frente a la contracción de 49,9 del mes anterior. Se trata de un rebote que también se ha observado en otras economías durante abril, coincidiendo con la distensión del conflicto en Oriente Medio. Por otro lado, las minutas del BCB reforzaron la expectativa de que el banco continuará con su “ciclo de calibración”. No obstante, la mención de que el comité podría ajustar el ritmo y la magnitud de los recortes en función de la evolución del conflicto sugiere que el BCB está dispuesto a reducir la relajación monetaria si las circunstancias lo justifican. Por ahora, lo más probable es que mantenga recortes modestos de 25 puntos básicos (pb) mientras evalúa el desarrollo de los acontecimientos. A pesar de haber revisado al alza su propia proyección de inflación y de observar un cierto desanclaje en las expectativas de los consumidores, el banco considera que el anterior ciclo de subidas de tipos sigue pesando sobre la economía. 
  • Peso chileno (CLP): es la divisa que mejor desempeño mostró frente al dólar. Las minutas del Banco Central de Chile (BCCh) reflejaron que el comité no tiene prisa por alzar las tasas de interés ante el repunte de los precios energéticos y que la estrategia de mantener una pausa prolongada “seguía vigente”. En este sentido, los últimos datos de actividad económica y de inflación refuerzan esta postura. El Imacec se contrajo en marzo por tercer mes consecutivo (-0,1%) debido, en parte, a una contracción de la producción minera. Esta desaceleración de la actividad económica, junto con la contención de las presiones inflacionarias subyacentes, nos sugieren que el mejor camino para el BCCh es mantener las tasas estables en el futuro inmediato. 
  • Peso colombiano (COP): fue la divisa que peor se comportó, por segunda vez consecutiva, tras la sorpresiva pausa que llevó a cabo el Banco de la República de Colombia (BanRep) en su última reunión de política monetaria, frente a las expectativas de una subida de tipos. Tal y como desvelaron las minutas de la reunión, la decisión se tomó por unanimidad y buscaba evitar que cualquier ajuste se interpretase como una acción política en el actual contexto electoral. A pesar de las pausas, las comunicaciones de BanRep apuntan un apetito notable por continuar el ciclo de subidas, dadas las presiones inflacionarias, el desanclaje total de las expectativas inflacionarias y el dinamismo que está mostrando la actividad económica y el mercado laboral. Dado que hemos entrado en temporada electoral, con la primera vuelta a la vuelta de la esquina (31 de mayo), el peso podría sufrir algunas turbulencias en las próximas semanas. En todas las encuestas parece que el candidato de izquierdas, Iván Cepeda, saldría ganador en la primera vuelta, siendo más ajustados los posibles resultados de segunda vuelta. Más allá del frente político, esta semana estaremos atentos al dato de crecimiento del PIB en el primer trimestre, que se publicará este viernes. 
  • Peso mexicano (MXN): ha comenzado mayo con excelente pie, acabando por recuperar el terreno que había perdido frente al dólar desde que comenzó la guerra de Irán. Las minutas de la última reunión de política monetaria de Banxico, en la que recortó las tasas 25pb, reflejaron que el actual ciclo de recortes ha llegado a su fin. Por otro lado, los pronósticos de inflación general fueron revisados al alza en el corto plazo, aunque se sigue esperando una convergencia hacia el nivel objetivo en 2027. Del comunicado del banco extraemos que el listón para que se produzca una subida de tipos está bastante alto y probablemente observemos un mantenimiento de tasas prolongado. La desescalada en Irán, el buen comienzo de las negociaciones del T-MEC y el desempeño positivo de la economía estadounidense, de la cual depende estrechamente la mexicana, están impulsando al peso recientemente. Veremos si consigue ganarle aún más terreno al dólar. 
  • Sol peruano (PEN): ha recuperado la mitad del terreno perdido frente al dólar desde que se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Con más del 99% del voto escrutado y un escaso margen entre el segundo y el tercer candidato, todo apunta a que será una lucha entre izquierda y derecha: Sánchez frente a Keiko Fujimori. Polymarket apunta a una victoria de ésta en segunda vuelta con una probabilidad implícita del 64%, impulsada por un sentimiento anticastillista más fuerte que el antifujimorismo. De confirmarse esta victoria, probablemente veríamos un repunte mayor desde los niveles actuales del sol. Esta semana está cargada de macro con la publicación de la tasa de desempleo y los datos del PIB de marzo el viernes y la reunión del BCRP el jueves, para la cual no se esperan movimientos de tipos.

El mercado inmobiliario de EEUU sigue sin reactivarse

Mientras tanto, las ventas de viviendas de segunda mano siguen débiles en EEUU. Tras caer a mínimos de los últimos nueve meses, en abril registraron un ligero repunte, lo que no anticipa una reactivación del mercado inmobiliario. En el mes las ventas repuntaron un 0,2% mensual hasta un nivel de 4,02 millones de unidades anualizadas, una cifra débil teniendo en cuenta que entramos en el periodo del año en el cual habitualmente se acelera la compraventa de viviendas. De cara a los próximos meses, con unos costes de financiación altos –el tipo hipotecario a 30 años supera el 6,4%–, a lo que se une la subida de los precios de la gasolina, serán factores que continuarán pesando en la demanda. Es relevante que los compradores de primera vivienda bajaron hasta el 33% de las transacciones, una ligera reducción frente al nivel del año pasado. Por otro lado, aunque siguen recuperándose, los inventarios de viviendas en venta siguen en niveles históricamente bajos. Alcanzaron máximos para un mes de abril desde 2019 situándose en 1,47 millones de unidades (vs. 1,45 millones en abril del año pasado), pero todavía lejos de los 1,87 millones de promedio entre 2015-2019, lo que significaría que, al ritmo de ventas de abril, el stock acumulado cubriría 4,4 meses de la demanda. Este es uno de los factores que siguen soportando los precios: en abril el incremento interanual fue del 0,9% hasta situar la mediana en los 417.700$ (un récord para un mes de abril y cerca del máximo histórico de la serie, que fueron 432.700 $ registrados en el pasado mes de junio).

El Banco de Japón ultima subida de tipos

Por otra parte, el Banco de Japón abre la puerta a una nueva subida de los tipos de interés en su próxima reunión. Coincidiendo con el día en que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se reúne en Tokio con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, la autoridad monetaria de Japón ha publicado el resumen de conclusiones de su reunión de abril. El documento refleja un tono claramente restrictivo. Varios miembros del banco central se mostraron a favor de elevar el tipo de referencia en un futuro próximo, e incluso apuntaron a la posibilidad de un movimiento ya en junio. Uno de ellos afirmó que es “bastante posible” que se produzca una subida en la próxima reunión, aun cuando la evolución del conflicto en Oriente Medio siga siendo incierta. En la misma línea, otro miembro señaló que, si las tensiones se prolongan, será necesario llevar el tipo de interés oficial hasta su nivel neutral. Un tercero subrayó la necesidad de seguir corrigiendo el tipo de interés real negativo para prepararse ante los efectos de segunda ronda de las subidas de precios. En la reunión del 28 de abril, el consejo decidió mantener los tipos sin cambios en el 0,75% por una votación dividida de 6 votos a favor y 3 en contra. A pesar de ello, las previsiones de inflación subyacente fueron revisadas al alza de forma significativa, desde el +1,9% estimado en enero hasta el +2,8%. De cara a la próxima reunión de política monetaria el 15 y 16 de junio, los mercados asignan actualmente una probabilidad del 77% a una subida de tipos.

07May

Los mercados renuevan su actitud optimista ante las expectativas de un acuerdo de paz en Oriente Medio.

Miguel Ángel Valero

EEUU ha planteado a Irán un memorándum de entendimiento de una sola página que, según fuentes indirectas, contempla una moratoria nuclear que mantendría vivo el programa atómico iraní, junto con un levantamiento gradual de las sanciones. Este alivio permitiría a Teherán recuperar hasta 100.000 millones$ en activos actualmente congelados, condicionado a la eliminación de las restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz. Entre los detalles filtrados se señala que la moratoria nuclear tendría una duración de entre 12 y 15 años, permitiendo solamente enriquecer uranio a bajo nivel. Además, se establecería un régimen de inspección nuclear por parte de la ONU. También se señala que el desbloqueo de los activos congelados se llevaría a cabo de forma escalonada.

En caso de aceptarse el memorándum, ambas partes se concederían un periodo adicional de 30 días para concretar y desarrollar las líneas maestras del acuerdo. Los negociadores estadounidenses se han mostrado optimistas y han subrayado que representa el mayor acercamiento alcanzado en todas las rondas negociadoras desde el inicio del conflicto. La contraparte iraní tiene dos días para revisar el acuerdo. El régimen de los ayatolás continúa profundamente dividido y que el sector más duro mantiene como objetivo estratégico el control del estrecho de Ormuz. 

Paralelamente, la presión económica derivada del bloqueo persiste. En este contexto, funcionarios del Ministerio de Energía iraní admiten que ya se han iniciado recortes en la producción, aunque las previsiones son que la semana que viene la capacidad de almacenamiento iraní llegue a niveles críticos. A ello se suma el deterioro del mercado laboral: se calcula que se ha perdido cerca de un millón de empleos y algunos funcionarios públicos no han percibido su salario completo en, al menos, los últimos dos meses.

La percepción de una posible resolución del conflicto en torno al estrecho de Ormuz impulsó un renovado optimismo en los mercados, beneficiando especialmente a las regiones más rezagadas, como Europa. La corrección en los precios del petróleo también actuó como factor de apoyo para los mercados de bonos. En este sentido, la prima de riesgo asociada al conflicto bélico está prácticamente descontada en su totalidad. No obstante, economías especialmente sensibles a los costes energéticos, como la alemana, aún podrían experimentar recuperaciones más intensas tanto en el plano macroeconómico como en los mercados bursátiles.

El inicio de la normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz –sea éste libre o sujeto a algún tipo de pago– serviría para cerrar definitivamente uno de los principales focos de incertidumbre para los mercados. Lo que sí parece indiscutible es que las relaciones geopolíticas y de seguridad en el Golfo han cambiado para siempre.

Fidelity: la inversión en IA se vuelve más selectiva

Las empresas empezaron el año sintiéndose mejor que en ningún otro momento desde las caóticas secuelas de la pandemia de Covid, impulsadas por un auge de la inversión en inteligencia artificial (IA) que se produce una vez en una generación, según la Encuesta a Analistas 2026 de Fidelity International. La encuesta captó el sentimiento hasta principios de marzo; desde entonces, el prolongado conflicto en Oriente Medio, incluida la escalada de ataques a la infraestructura energética, ha introducido un choque de costes e inflación más persistente que está configurando el telón de fondo macroeconómico a corto plazo.

Aunque el sentimiento empresarial se ha fortalecido, la encuesta también pone de relieve las presiones emergentes bajo la superficie. Los elevados costes de las materias primas y la ralentización del crecimiento salarial presionan a los consumidores, creando riesgos para la economía mundial. Al mismo tiempo, el conflicto de Oriente Medio ha pasado a ser una interrupción del suministro que restringe la disponibilidad física y eleva los precios, con el riesgo de que su prolongación pueda mantener estas presiones durante más tiempo del previsto anteriormente.

La encuesta muestra que la proporción de analistas que informan de una mayor confianza de la dirección en la inversión empresarial durante el próximo año ha vuelto a subir hacia los máximos alcanzados tras la pandemia. Los analistas tienen claro el origen de ese optimismo. La economía mundial se encuentra en medio de uno de los mayores ciclos de inversión en años, impulsado por el gasto en inteligencia artificial y la infraestructura necesaria para apoyarla.

Esa inversión está reforzando la demanda en todas las cadenas de suministro y ampliando la visibilidad de los ingresos en los próximos años. La tecnología de la información es la beneficiaria más clara, pero los efectos también son visibles en los materiales y la energía, donde la demanda de electricidad y de las materias primas necesarias para construir centros de datos y ampliar la capacidad de generación está impulsando un auge en varias áreas.

Alrededor del 81 % de los directivos de empresas de tecnologías de la información se muestran moderada o significativamente más confiados de cara al próximo año, junto con un65 % en el sector de materiales.

Niamh Brodie-Machura, CIO de Renta Variable de Fidelity International, comenta: "La inversión en IA se está extendiendo en cascada por las cadenas de suministro eléctrico e industrial, ampliando el ciclo más allá de las mayores plataformas tecnológicas."

Sin embargo, la encuesta también pone de relieve la creciente presión sobre las bases de costes de las empresas. Sólo el 8% de los analistas espera que las presiones inflacionistas disminuyan en los próximos 12 meses. Alrededor de la mitad prevé que la presión de los costes se mantendrá en los niveles actuales, y un 40% prevé nuevos aumentos. Los sectores de materiales e industrial registran una presión alcista especialmente fuerte.

La subida de los precios de las materias primas, los costes de la energía y las fricciones comerciales, intensificadas por las tensiones geopolíticas, están sosteniendo la inflación por el lado de la oferta y añadiendo presión a la demanda. Los indicadores trimestrales de Fidelity también muestran que las expectativas de crecimiento de los costes laborales se están moderando hasta su nivel más bajo en tres años. La divergencia entre el sostenimiento de los costes de los insumos y el menor impulso de los salarios hace temer por el poder adquisitivo de los hogares.

Para los analistas que cubren las empresas de consumo básico y discrecional, los riesgos de asequibilidad y demanda son ahora la principal preocupación. Mientras que las industrias expuestas a la IA se benefician de la fortaleza de los mercados de capitales y del gasto en infraestructuras, los consumidores de rentas medias se enfrentan al aumento del coste del combustible y a un crecimiento salarial limitado.

Los analistas del sector sanitario señalan igualmente las compensaciones fiscales a medida que los gobiernos aumentan el gasto en defensa, lo que podría intensificar la presión sobre los presupuestos públicos de sanidad. 

El resultado es un panorama económico cada vez más desigual. Las empresas vinculadas directamente a la infraestructura de IA están viendo cómo mejoran la confianza, el despliegue de capital y los beneficios esperados. En cambio, los sectores dependientes de consumidores estirados o expuestos a presiones políticas sobre los precios se enfrentan a márgenes más estrechos y a vientos en contra de la demanda.

Niamh añade: "El contexto de inversión es favorable, pero se está volviendo más selectivo. Las empresas con capacidad de fijación de precios, balances sólidos y exposición a la IA se encuentran en una situación muy distinta a la de aquellas que dependen de consumidores más presionados. A medida que se amplía la brecha entre ganadores y perdedores, el análisis fundamental detallado y la selección activa de valores son cada vez más importantes. En un contexto geopolítico más volátil, el mensaje general de la encuesta sigue siendo que la inversión en IA está remodelando el ciclo empresarial. La amplitud del gasto en infraestructuras y cadenas de suministro sugiere que el impacto va más allá de los gigantes tecnológicos. Sin embargo, la interacción de los precios, la política y la dinámica salarial significa que los beneficios aún no se distribuyen uniformemente, lo que refuerza las señales de una economía mundial en forma de K."

DWS: hasta el 50% de las carteras institucionales están en IA

Por su parte, Xtrackers, de DWS Group, patrocina el informe Exuberancia y exposición: los inversores institucionales y el auge de la IA’, elaborado por Economist Impact. Los inversores institucionales ya no son meros observadores ante el auge de la IA, sino que están contribuyendo activamente a impulsarlo. Sus amplios volúmenes de capital los convierten en financiadores naturales de los activos más costosos de la IA, desde centros de datos a hiperescala hasta sistemas de entrenamiento. Sin embargo, estas inversiones conllevan riesgos específicos: elevados costes iniciales, rápida obsolescencia y crecientes tensiones geopolíticas en las cadenas de suministro. Estos riesgos plantean una cuestión más amplia: ¿hasta qué punto es sostenible el actual ciclo de inversión en IA? 

El auge de la IA guarda similitudes con anteriores olas de inversión industrial: transformadoras, pero con riesgo de exceso. El informe analiza cómo los inversores institucionales están gestionando esta tensión. El auge de la inversión en IA es frágil y está impulsado, en parte, por la inercia del mercado más que por fundamentos económicos. Más del 70% de los encuestados identifica al menos un factor vinculado al momentum —como el reciente comportamiento bursátil o la elevada concentración de rentabilidades en un reducido grupo de compañías dominantes— como un motor clave de la inversión. La subida de precios está contribuyendo a justificar nuevas inversiones. 

Sin embargo, el argumento a largo plazo es más sólido: alrededor de la mitad señala las mejoras de productividad a largo plazo como principal motivación, mientras que solo un 14% espera ahorros de costes en el corto o medio plazo. 

El auge se sustenta en una combinación de convicción y momentum, una mezcla potencialmente inestable. Los inversores institucionales anticipan una corrección significativa en las acciones vinculadas a la IA, pero podrían no estar preparados para absorber pérdidas de esa magnitud. Cerca del 80% espera caídas de al menos un 20% en los próximos 12 a 18 meses, mientras que menos del 1% afirma que podría soportar un descenso de ese nivel. A pesar de ello, más del 80% expresa confianza en sus carteras, aunque muchos matizan que se trata de una confianza “moderada”. Esta divergencia sugiere que la resiliencia podría estar sobreestimada. 

Las carteras ya presentan una elevada exposición a la IA —principalmente a través de renta variable—, lo que genera un riesgo significativo de concentración. Aproximadamente dos tercios de los encuestados señalan que entre el 25% y el 50% de sus carteras de renta variable incluyen compañías relacionadas con la IA, un porcentaje superior al de renta fija o inversiones alternativas. La exposición se distribuye a lo largo de todo el ecosistema, desde proveedores de infraestructuras hasta desarrolladores y usuarios finales. Las posiciones están especialmente concentradas en infraestructuras y fondos pasivos, lo que sugiere una preferencia por apuestas indirectas. Aun así, cerca de un tercio de los inversores reconoce tener sobreponderadas las acciones vinculadas a la IA respecto a sus asignaciones estratégicas, lo que deja a las carteras expuestas a cambios en las valoraciones. Esta elevada exposición a la renta variable incrementa el riesgo de una falsa diversificación: si las valoraciones caen de forma simultánea, la diversificación podría ofrecer menos protección de la esperada. 

Los inversores institucionales se están preparando para un entorno de volatilidad, pero muchos planean comprar en lugar de retirarse si las valoraciones caen. Las medidas de gobernanza —como un mayor control por parte de los comités de inversión y la definición de umbrales de rebalanceo— son las estrategias más extendidas. Pocos contemplan reducir su exposición. Por el contrario, la mayoría prevé incrementarla si las valoraciones bajan. Los inversores se posicionan así como compradores oportunistas en un contexto de corrección, más que como vendedores defensivos. 

Los inversores esperan que la IA genere rentabilidades en múltiples sectores, aunque tecnología y finanzas siguen siendo los principales beneficiarios. El sector tecnológico se percibe ampliamente como el que ofrecerá mayores ganancias vinculadas a la IA. El sector financiero también ocupa un lugar destacado, impulsado por expectativas de mejoras en eficiencia y el desarrollo de nuevos productos financieros basados en IA. Algunos inversores regionales, especialmente en Asia-Pacífico, prevén mayores oportunidades en sectores como medios de comunicación o logística. Aun así, las expectativas siguen concentradas en sectores ya estrechamente ligados a la tecnología.

Los inversores están apostando claramente por EEUU como líder en la carrera por la supremacía en IA. Más del 40% espera que las mayores rentabilidades provengan de este mercado en los próximos cinco años, muy por delante de cualquier otro. China queda rezagada con un 13%, lo que sugiere que su papel podría estar infravalorado. En conjunto, las expectativas se inclinan hacia los mercados desarrollados: un 27% prevé mayores retornos en ellos, frente a solo un 13% en mercados emergentes. 

Los inversores institucionales se están convirtiendo en actores centrales del ecosistema de la IA, tanto como financiadores como usuarios de la tecnología. Su exposición ha crecido rápidamente, especialmente a través de la renta variable, incluso cuando reconocen que las valoraciones pueden ser frágiles. En lugar de replegarse, se están preparando para la volatilidad: refuerzan la gobernanza, mantienen la diversificación y se posicionan para aprovechar oportunidades en un entorno de corrección. Sin embargo, esta confianza se basa en la premisa de que cualquier ajuste será limitado. En la práctica, la elevada concentración en renta variable y la creciente interconexión de los mercados dejan a las carteras expuestas a una posible repricing más amplia. Como gestores de capital a largo plazo, los inversores institucionales no solo condicionarán sus propios resultados, sino también la estabilidad del mercado y el ritmo futuro de la inversión en IA. 

UBS: oportunidad para reequilibrar las carteras

El S&P 500 subió un 1,5% hasta alcanzar un nuevo máximo histórico el miércoles, mientras que el precio del crudo Brent llegó a caer hasta un 11%, impulsado por un renovado optimismo ante la posibilidad de que EEUU e Irán estén cerca de alcanzar un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz.

"Nuestra recomendación durante el conflicto ha sido mantenerse invertidos y evitar 'hacer trading' en torno a acontecimientos geopolíticos. Hemos seguido considerando atractivas las acciones estadounidenses y globales, al tiempo que hemos preferido reducir progresivamente la exposición a mercados más dependientes de la energía. La reciente resiliencia de los mercados ofrece a los inversores una oportunidad para reequilibrar sus carteras desde una posición de fortaleza, con el objetivo de beneficiarse de nuevas subidas del mercado mientras diversifican riesgos potenciales", recuerdan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos manteniendo una visión atractiva sobre la mayoría de los mercados bursátiles globales, incluidos EEUU, China, Japón y Suiza. Mantenemos una postura neutral sobre la eurozona y la India, que consideramos más sensibles a unos precios de la energía más elevados. También apostamos por la diversificación a través de nuestras oportunidades de Innovación Transformacional, incluidas las áreas de Longevidad y Energía y Recursos”.

UBP: los mercados se mantienen por los resultados de las empresas

El UBP Weekly View destaca que los mercados se mantienen gracias a los resultados empresariales, a pesar del aumento de los tipos de interés y las tensiones geopolíticas. La renta variable mundial subió, impulsada por los sólidos resultados de las empresas tecnológicas estadounidenses, mientras que los mercados de renta fija retrocedieron debido al aumento de los rendimientos y a que los bancos centrales mantuvieron una postura cautelosa. 

En el mercado de divisas, el dólar estadounidense se debilitó debido a la intervención japonesa, y el dólar australiano se fortaleció, mientras que el oro se consolidó por debajo de los máximos recientesa pesar de que la demanda subyacente sigue siendo sólida.

Eastspring: el potencial alcista a corto plazo puede ser limitado

Vis Nayar, Chief Investment Officer de Eastspring Investments, Ray Farris, Chief Economist, y Viola Wong, Economist,  afirman que dado que continúa sin resolverse el conflicto en Irán, la prima de riesgo del petróleo sigue creciendo lentamente, y  la presión hacia los bancos centrales para subir los tipos aumenta, especialmente en los países asiáticos por la debilidad de sus divisas, pese a que la inflación se mantiene estable. En este contexto, la  IA sigue siendo la temática que es el principal motor de las bolsas mundiales porque la demanda se mantiene resiliente pese a las amenazas de inflación, estanflación o desaceleración del crecimiento. Las previsiones de beneficios de los segmentos de la IA y de infraestructuras de la IA continúan subiendo, aunque también los costes. Las compañías que sean capaces de sostener el crecimiento de márgenes en este entorno serán las ganadoras.

Cuanto más se prolongue la guerra, mayor será la pérdida de suministro de petróleo y mayor la disposición del mercado a incorporar en los precios futuros unos costes energéticos más altos. La curva de futuros del crudo Brent se ha desplazado moderadamente al alza en el último mes. Es probable que le siga un movimiento mayor.

A pesar del aumento de los precios de la energía, los últimos datos de inflación se han mantenido en general contenidos en la mayoría de las grandes economías mundiales y asiáticas. En los mercados desarrollados, las reuniones de política monetaria de la Fed, el BCE, el Bank of England y el Bank of Japan, dejaron sin cambios los tipos la semana pasada.

Aunque el tono general fue ligeramente hawkish, las divisiones se han hecho más evidentes dentro de los comités de política monetaria, junto con una preocupación creciente acerca de la posibilidad de que una desaceleración del crecimiento pueda coincidir con una interrupción del suministro peor de lo esperado.

En este contexto, el mercado de tipos de interés parece estar yendo por delante de los responsables de política monetaria, eliminando las expectativas de recortes, y descontando subidas adicionales en el resto del año.

Aunque la convicción en torno a las subidas de tipos de interés suele ser menor en un entorno inflacionario impulsado por la oferta, esto no significa que la expectativa del mercado de una senda de tipos materialmente más elevada sea errónea. La cuestión clave es el calendario. La presión para subir tipos se está adelantando cada vez más en los mercados emergentes asiáticos, que afrontan una fase de debilidad de sus divisas. 

Los rendimientos de los bonos asiáticos han presentado una estrecha correlación negativa con las divisas desde el inicio de la guerra. Si bien algunos gobiernos asiáticos han optado por subvencionar los costes energéticos para contener la inflación, el aumento de las cargas fiscales conducirá eventualmente hacia un escenario de mayores costes, empeorando aún más las condiciones en el comercio y añadiendo presión sobre las divisas. 

El espacio fiscal limitado ya ha llevado al BSP (banco central de Filipinas) a subir tipos de interés, y vemos una probabilidad creciente de que BI (Banco de Indonesia) y RBI (Banco de la Reserva de la India) sigan el mismo camino.

Aunque la necesidad de subidas de tipos es menos urgente en Malasia y Tailandia, también han empezado a aparecer señales de estrés fiscal. En Tailandia, el gobierno anunció recientemente un nuevo paquete extrapresupuestario para aumentar el endeudamiento. Cabe esperar que el endeudamiento fuera de balance crezca aún más en economías donde las ratios oficiales de deuda sobre PIB ya están cerca de los límites legales.

Independientemente de que el mercado esté preocupado en la inflación, la desaceleración del crecimiento o la estanflación, ninguno de ellos parece estar inquietando por ahora a los mercados de renta variable. En EEUU los resultados sorprendieron con fuerza al alza: más del 60% de las compañías del S&P 500 publicaron beneficios del 1T por encima del consenso, muy por encima del promedio histórico.

A nivel de índice, el crecimiento de beneficios a 12 meses vista continúa revisándose al alza. Sin embargo, cada vez resulta más claro que estas expectativas de beneficios más sólidas están impulsadas por un conjunto cada vez más reducido de empresas. La narrativa del mercado sigue siendo, firmemente, la IA frente a todo lo demás.

Aunque el consenso a comienzos de año ya apuntaba una cifra cercana a 700 millones$ de gasto en capex por parte de los hyperscalers en 2026, esta cifra se ha revisado desde entonces al alza, en torno a un 20%, tras el anuncio de beneficios empresariales por parte de las compañías. Las previsiones de ingresos y beneficios para los segmentos de IA y de infraestructura para IA siguen una tendencia ascendente, lo que sugiere que los mercados, en gran medida, consideran que el crecimiento ligado a la IA está aislado de las tensiones geopolíticas. 

Sin embargo, con los beneficios a futuro del sector IT en máximos de varios años, el potencial alcista a corto plazo derivado de nuevas revisiones al alza podría ser más limitado, mientras que los riesgos ante cualquier novedad negativa probablemente se examinarán con mayor atención. En un entorno de costes al alza, se espera que los mercados den más importancia a un crecimiento sostenido de los ingresos y a la protección de márgenes. Por ahora, la demanda se mantiene resiliente, lo que sigue favoreciendo a los exportadores del norte de Asia con un alto peso tecnológico. Los datos del PMI manufacturero de abril muestran que, en todo el norte de Asia la cifra de nuevos pedidos ha repuntado, pero también han crecido los costes de producción.

Singular Bank, caso de uso de la IA en Banca Privada para OpenAI

OpenAI, la empresa de investigación e implementación de IA, ha seleccionado a Singular Bank como uno de los casos de uso destacados en la aplicación de inteligencia artificial al sector financiero, por el desarrollo y despliegue de Singularity, su plataforma de IA. Este reconocimiento sitúa a Singular Bank como la entidad de referencia en la adopción práctica de IA en Banca Privada, en un momento en el que el sector avanza desde la fase de experimentación hacia la implantación real de estas tecnologías en procesos clave del negocio.

Singularity está diseñada para ser utilizada por el banquero y reforzar su capacidad de análisis, preparación y respuesta para ofrecer un asesoramiento más ágil, consistente y personalizado, facilitando la conexión de todo el conocimiento que se genera en distintas áreas y departamentos del banco. La solución permite preparar reuniones en cuestión de segundos, analizar carteras y detectar oportunidades de mejora y optimización de carteras según las características de cada cliente, generar argumentarios de inversión en base al conocimiento del cliente y a la visión y recomendaciones del equipo de Inversiones y Productos, así como ayudar en la redacción de comunicaciones con clientes.

Todo ello se articula a través de la conexión de la plataforma con los principales sistemas y herramientas del banco, entre ellos el CRM, las plataformas de inversión, la documentación interna así como la de cada cliente y Outlook. Esta integración permite trabajar con mayor trazabilidad y consistencia, y facilita que el banquero disponga de la información y el contexto necesarios en un único entorno de trabajo.

La plataforma opera dentro del entorno tecnológico de Singular Bank, de modo que los datos no salen del perímetro del banco y se mantienen en ese entorno seguro, conforme a los más altos estándares de control, trazabilidad y cumplimiento normativo exigidos en una entidad de Banca Privada.

Singularity no es un piloto, sino una herramienta de uso real y transversal dentro del banco. Este avance permite a los profesionales dedicar más tiempo a estar con los clientes, al tiempo que mejora la consistencia y la personalización del asesoramiento.

Rubén Andrés Priego, director general de Tecnología y Operaciones de Singular Bank, señaló: “Este reconocimiento por parte de OpenAI valida nuestra estrategia tecnológica y nuestra apuesta por una inteligencia artificial aplicada a casos de uso reales, integrada en el día a día del banco y diseñada para reforzar la capacidad de nuestros banqueros. Singularity nos permite trabajar con más agilidad, consistencia y personalización, manteniendo siempre la información dentro de un entorno seguro y plenamente controlado por la entidad”.

30Apr

El mercado de futuros da un 90% de probabilidad a que el Banco Central Europeo eleve el precio oficial del dinero en la próxima reunión, y sugiere uno o dos movimientos más en lo que resta de año.

Miguel Ángel Valero

El Consejo de Gobierno ha decidido mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales del Banco Central Europeo (BCE), como se esperaba. Reconoce que los riesgos para la inflación y para el crecimiento se han intensificado. La guerra en Oriente Próximo ha dado lugar a un acusado incremento de los precios de la energía, impulsando la inflación y afectando al clima económico. Las implicaciones de la guerra para la inflación a medio plazo y para la actividad económica dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos y de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta. Cuanto más tiempo dure la guerra y los precios de la energía se mantengan en niveles elevados, más fuerte es el posible impacto en la inflación general y en la economía. 

La zona del euro ha entrado en este período de escalada de precios energéticos con la inflación situada en niveles cercanos al objetivo del 2%, y la economía ha mostrado capacidad de resistencia en los últimos trimestres. Las expectativas de inflación a más largo plazo siguen estando firmemente ancladas, aunque las expectativas de inflación en horizontes temporales más cortos han aumentado significativamente. 

El Consejo de Gobierno realizará un atento seguimiento de la situación y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, sus decisiones sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria. El Consejo de Gobierno no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos. 

Los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito se mantendrán sin variación en el 2%, el 2,15% y el 2,4%, respectivamente. 

Sobre los programas de compras de activos (APP) y de emergencia frente a la pandemia (PEPP), están disminuyendo a un ritmo mesurado y predecible, dado que el Eurosistema ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo.  El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, reconoce que, aunque la decisión de no tocar los tipos se tomó por unanimidad, el Consejo de Gobierno discutió “largamente” la posibilidad de subirlos, algo que no había sucedido en encuentros anteriores. Finalmente, la opción de aplazar la decisión a junio fue la que se impuso. Para entonces, el BCE ya dispondrá nuevas proyecciones de crecimiento e inflación, y escenarios basados en la evolución del conflicto en Oriente Medio.

Lagarde fue muy clara al asegurar que  ni siquiera la paz garantiza que los tipos de interés se mantengan, ya que la normalización tardará tiempo en surtir efectos. Como quien no quiere la cosa, dejó caer que en los escenarios adverso y severo figuran dos subidas de tipos. Una señal para que el mercado de futuros otorgara más de un 90% de posibilidades a una subida de tipos en junio, más uno o dos movimientos más en lo que queda de año.

Al mismo tiempo, hubo mensajes optimistas: “No vemos efectos de segunda ronda. Vemos efectos directos, algunos indirectos, pero no de segunda ronda”, sobre todo una espiral de subidas salariales. "Aprendemos de la historia y queremos esquivar el riesgo de subir tipos demasiado pronto o un poco tarde".

Era última reunión de Luis de Guindos como vicepresidente del BCE. Emocionado, aseguró a Lagarde que trabajar con ella ha sido “un honor”. Y reconoció la labor de los periodistas: "Muy a menudo encontré que vuestras preguntas fueron las correctas. Inteligentes, y a veces un poco incómodas. Preguntar cuestiones complicadas es parte de vuestro trabajo"

Ebury: el Euribor seguirá muy por encima del nivel anterior al conflicto

"Creemos que el Euribor a 12 meses se mantendrá por encima de los niveles previos al conflicto, de forma holgada, en los próximos meses", avisa Diego Barnuevo, Analista de Mercados de Ebury. De momento, cerrará abril con una media mensual 20 puntos básicos (pb) más alta que la de marzo. Sin embargo, la tasa diaria se ha moderado con respecto al máximo que alcanzó a finales de marzo, "lo cual atribuimos directamente a la firma de la tregua".

Es muy posible que se produzca una subida de tipos de interés en junio. La inflación general de la Eurozona ya repuntó al 2,6% en marzo y el índice PMI de abril apunta a unas presiones persistentes sobre los precios. Lagarde ya ha hecho saber que la Eurozona se encuentra entre el escenario base y el adverso contemplados por el BCE en marzo. Ello implicaría que la inflación podría superar el 3% en las próximas mediciones y que existiría un riesgo de contracción económica en los próximos trimestres. Ante un escenario de estanflación como el planteado, en el que empezasen a surgir efectos inflacionarios de segunda ronda, el BCE respondería subiendo los tipos.

DWS: el BCE quiere subir los tipos

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, ve "acertada" la decisión del BCE, dada la falta de datos y el entorno geopolítico incierto, Pero queda claro que el BCE se inclina por subir los tipos de interés. Aunque la presidenta del BCE, Lagarde, no pudo aclarar si se mantiene en su escenario base o si ha pasado al “escenario adverso” —que implica un período prolongado de precios elevados de la energía—, destacó que la evolución de los acontecimientos apunta en esa dirección. También señaló que en junio se publicarán nuevas previsiones de crecimiento e inflación, junto con datos adicionales que podrían ofrecer indicios más claros sobre posibles efectos de segunda vuelta. Al mismo tiempo, señaló que las condiciones de financiación se han deteriorado recientemente, lo que ha ocupado parte del trabajo del BCE.

"Ante este panorama de mayores riesgos de inflación, el BCE podría subir los tipos de interés de referencia en los próximos meses. Sin embargo, dado el elevado grado de incertidumbre geopolítica, no esperamos que el BCE actúe precipitadamente, sino que proceda con cautela", precisa.

Creand: el mercado insiste en tres subidas este año

Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand Asset Management, destaca que la reunión de hoy del BCE no ha sido tan fácil como las últimas, porque asume que los riesgos se han intensificado. Lagarde admitió que la economía se está alejando claramente del escenario base de principios de año, intentando medir el impacto que tendrá el conflicto en Irán. El BCE ha mantenido los tipos en el 2%, sin embargo, en el mensaje han querido mantener ciertas insinuaciones a posibles subidas en junio, para poder tener esa puerta abierta y que al mercado no le coja desprevenido si la inflación se descontrolase.

Además, la presidenta del BCE ha hecho hincapié en que todavía no están viendo efectos de segunda ronda en la inflación, así que se reserva la posibilidad de que monitoricen los datos hasta su próxima reunión con más calma, de cara a tomar una decisión. Las insinuaciones sirven a Lagarde para emplazar a todos los analistas al mes de junio, donde asegura que ahí sí que tendrán suficientes datos para tomar una decisión en cuanto a los tipos de interés. El activo que más se ve impactado hoy en mercado son los bonos gubernamentales, que ven como las tires se reducen de forma significativa. Quizá el mercado se había adelantado demasiado a las subidas de tipos. A pesar de ello, el mercado todavía estima 3 subidas de tipos por parte del BCE este año.

Fidelity: junio, en mejor posición para actuar

Max Stainton, Estratega Senior de Macroeconomía Global en Fidelity International, cree que el BCE adoptó un tono equilibrado mientras supervisa las inciertas consecuencias del shock de los precios de la energía, con el debate abierto entre una subida de tipos y su mantenimiento, aunque finalmente se consideró justificado un enfoque de esperar y ver. La decisión de mantener los tipos se tomó en un contexto de información solo marginalmente mayor en comparación con marzo, y se espera que el flujo de noticias de las próximas seis semanas aporte más claridad sobre cómo se está desarrollando el impacto del shock. 

"Prevemos que el BCE suba los tipos en el corto plazo para contrarrestar el impulso inflacionista derivado del aumento de los precios de la energía y de las disrupciones en las cadenas de suministro, con el fin de contener posibles efectos de segunda ronda y asegurar que el BCE se compromete claramente a frenar la inflación. Junio aportará una nueva ronda de proyecciones y escenarios, lo que les situará en una mejor posición para actuar. En adelante se vigilarán de cerca las expectativas de inflación y la evolución futura de los salarios, con unas perspectivas de inflación para este año que ya apuntan previsiblemente a una senda más elevada en comparación con las previsiones de marzo", destaca.

Goldman Sachs: postura más restrictiva si hay escalada

Simon Dangoor, subdirector de Inversiones de Renta Fija y responsable de las estrategias macroeconómicas de Renta Fija de Goldman Sachs, opina que "los comentarios del BCE sobre los riesgos bajistas para el crecimiento sugieren cierta disposición a hacer frente a las presiones inflacionistas a corto plazo. Sin embargo, un cierre prolongado del estrecho de Ormuz o una nueva escalada del conflicto probablemente empujarían al Consejo de Gobierno hacia una postura más restrictiva".

Swisscanto: la inflación no justifica una subida de tipos

Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos Swisscanto, subraya que la reunión de política monetaria del BCE se centró menos en la decisión sobre los tipos de interés —se confirmó el mantenimiento del nivel esperado en el 2%— y más en las perspectivas para los próximos meses. "Mantenemos la visión de que, incluso en un escenario de precios del petróleo elevados durante un periodo prolongado, otros factores internos limitarán la inflación en la Eurozona en torno al 3%. Es cierto que estos niveles se sitúan por encima del objetivo del 2%, pero siguen siendo demasiado bajos como para justificar una subida de los tipos oficiales. Los comentarios del BCE en la jornada de hoy también apuntaron en esta dirección. Esta valoración, sin embargo, aún no está plenamente reflejada en el mercado", explica.

En cuanto a cuestiones de gobierno interno, en el BCE también se espera un cambio en la presidencia —a más tardar en octubre de 2027—. No obstante, teniendo en cuenta las elecciones previstas en Francia en la primavera de 2027, "esperamos que las conversaciones al respecto comiencen con anterioridad".

30Apr

En los mercados va ganando adeptos la tesis de que la Reserva Federal no va a hacer ningún movimiento hasta comprobar que el shock energético no se traduce en una espiral inflacionista, por mucho que presione Trump para que se reduzcan los tipos.

Miguel Ángel Valero

"Hay semanas en las que los bancos centrales tienen margen para decidir… y hay semanas, como ésta, en las que simplemente reaccionan a un entorno que se les escapa de las manos", reflexiona en The Trader el analista Pablo Gil. La extensión del conflicto en Oriente Próximo ha vuelto a tensionar una variable que ya estaba bajo vigilancia: la inflación. No tanto por lo que ya ha pasado, sino por lo que puede pasar si la situación se alarga. Energía más cara, costes de producción al alza y, en consecuencia, una presión inflacionista que vuelve a aparecer cuando todavía no estaba completamente controlada.

"Ése es el verdadero problema. Porque los bancos centrales venían preparando el terreno para empezar a relajar su política monetaria… y ahora se encuentran con que el contexto les obliga, como mínimo, a esperar", subraya.

En el caso de EEUU, la fotografía es especialmente incómoda. Los últimos datos de empleo no muestran un colapso del mercado laboral, ni mucho menos. Pero sí dejan entrever algo que empieza a preocupar: menor dinamismo, menos creación de empleo y cierta pérdida de inercia. No es una economía que se esté frenando en seco, pero tampoco está acelerando. Y, sin embargo, el consumo sigue aguantando. La actividad económica continúa mostrando una resistencia notable. Esa combinación (enfriamiento moderado del empleo, pero crecimiento aún sólido) es precisamente la que deja a la Fed en una posición muy incómoda. Porque con ese escenario, justificar una bajada de tipos se vuelve extremadamente complicado.

Si recortan demasiado pronto, corren el riesgo de reavivar la inflación justo cuando el conflicto geopolítico puede amplificarla. Si esperan demasiado, podrían terminar frenando una economía que ya empieza a mostrar signos de fatiga. Es el típico equilibrio imposible en el que cualquier decisión tiene costes. De ahí que el escenario más probable ahora mismo sea el de inacción. No solo por parte de la Fed, sino también del resto de grandes bancos centrales. Esperar, observar y ganar tiempo.

Pero hay un elemento adicional que introduce todavía más incertidumbre en el análisis. Y no tiene que ver ni con la inflación ni con el crecimiento, sino con algo mucho más técnico… pero igual de importante: la liquidez del sistema. 

En las últimas semanas, la Fed ha vuelto a expandir ligeramente su balance. No lo hace como en los programas de estímulo masivo del pasado, sino bajo un argumento mucho más técnico: asegurar que el sistema financiero dispone de suficientes reservas y evitar tensiones en el mercado monetario. Sobre el papel, esto no es política expansiva. No es un intento de estimular la economía. Es, simplemente, una medida preventiva. Pero en la práctica, el efecto es muy parecido. Porque mientras la Fed mantiene los tipos en niveles elevados para contener la inflación, al mismo tiempo está inyectando liquidez para evitar que el sistema se tensione. Endurece por un lado… y suaviza por otro. Y eso no solo introduce una contradicción técnica, sino también un problema de comunicación: ¿está realmente restringiendo las condiciones financieras… o simplemente intentando ganar tiempo?

Porque al final, los mercados no reaccionan solo a los tipos de interés… reaccionan a la liquidez. Y la liquidez sigue siendo el combustible de los activos.

Con la Bolsa en máximos históricos, los spreads de crédito en niveles muy bajos y unas condiciones financieras que siguen siendo favorables, este tipo de movimientos pueden ser interpretados por el mercado como una señal implícita de apoyo. Como si, en el fondo, la Fed siguiera actuando como red de seguridad.

Y en un contexto donde la política monetaria empieza a mostrar esas contradicciones internas, hay otro factor que puede cambiar las reglas del juego en los próximos meses. El mandato de Jerome Powell está llegando a su fin, y todo apunta a que será sustituido por Kevin Warsh, un perfil mucho menos continuista y más crítico con la política monetaria reciente.

Y aquí es donde el análisis se vuelve especialmente interesante. Porque el problema ya no es lo que está pasando hoy, sino lo que puede pasar mañana. La economía aguanta… pero si empieza a deteriorarse, la presión para bajar tipos llegará en el peor momento posible: con una inflación todavía incierta y condicionada por factores externos como la energía. Y, además, con una nueva dirección al frente de la Fed que podría tener una visión distinta… y con una presión política que no va a desaparecer, especialmente desde figuras como Donald Trump.

La independencia de los bancos centrales siempre ha sido un pilar fundamental del sistema. Pero en un entorno como el actual (con tensiones geopolíticas, inflación incierta, liquidez en juego y presión política) esa independencia empieza a ponerse a prueba de verdad.

Lo importante no es si bajan o no los tipos ahora a corto plazo, sino entender que el margen de maniobra se está estrechando. Cuando Powell sea sustituido por Warsh ya no solo estaremos analizando datos económicos. Estaremos analizando credibilidad en la toma de decisiones, porque en un entorno donde la inflación puede volver a sorprender al alza, donde la geopolítica introduce shocks imprevisibles, donde la liquidez empieza a jugar un papel silencioso pero decisivo y donde la presión política es cada vez más visible, la credibilidad lo es todo.

"Si el mercado percibe que los bancos centrales actúan tarde, reaccionan mal o ceden a presiones externas, el problema ya no será solo la inflación… será la pérdida de confianza. Y cuando un banco central pierde credibilidad, deja de marcar el rumbo… y pasa a ir detrás de los acontecimientos", advierte Pablo Gil.

Banca March: Warsh se encuentra un Comité reacio a bajar tipos

La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios en el rango del 3,5%–3,75%, aunque la decisión puso de manifiesto un inusual grado de discrepancia interna. La votación se saldó con un 8–4, lo que supone la primera vez en más de tres décadas que cuatro miembros del Comité discrepan. Ocho gobernadores respaldaron no solo el mantenimiento de los tipos, sino también un comunicado con un sesgo abierto a recortes como posible próximo movimiento. Por su parte, tres miembros también votaron a favor de mantener los tipos, pero mostraron su desacuerdo con el lenguaje, al preferir un tono más restrictivo que no apuntara explícitamente a futuras bajadas. El cuarto voto disidente fue el de Stephen Miran, que se pronunció directamente a favor de un recorte de tipos. Este caso debe interpretarse por separado, ya que Miran –designado por Trump– ha apoyado al menos un recorte en todas las reuniones desde su incorporación en septiembre. 

En este contexto, la división interna resulta menos alarmante de lo que sugiere el resultado numérico, dado que la discrepancia no se centró tanto en la decisión sobre los tipos en sí, sino en el lenguaje del comunicado, aunque sí pone de relieve una Fed cada vez más divididaSí se produjo un cambio en la redacción: donde antes se señalaba que la inflación estaba “algo elevada”, ahora se afirma directamente que está “elevada”, eliminando el matiz y enviando un mensaje más contundente. Por lo demás, apenas hubo modificaciones: el desempleo volvió a describirse como “prácticamente sin cambios” y la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo “sólido”.

Retomando las discrepancias, este entorno complica el escenario para Kevin Warsh, el candidato de Trump a presidir la Fed, quien podría ser potencialmente más favorable a recortar los tipos, pero se encontraría con un comité menos dispuesto a respaldar una relajación inmediata de la política monetaria. En este sentido, el Comité Bancario del Senado votó a favor de elevar su nominación al pleno del Senado. Por su parte, Jerome Powell, actual presidente de la Reserva Federal, permanecerá en el cargo hasta el 15 de mayo y anunció su intención de seguir como miembro de la Junta de Gobernadores una vez que la investigación en su contra quede, según sus palabras, “verdaderamente cerrada con transparencia”.

Diaphanum: el margen de error es mínimo

Carlos de Campo, analista de Inversiones de Diaphanum, resalta que la reunión de la Fed evidenció una división interna creciente sobre cómo actuar en un entorno de mayor inflación de oferta como el actual. Aunque hubo consenso sobre mantener los tipos estables, tres miembros se mostraron contrarios a plantear recortes de tipos, lo que el mercado interpretó como un mensaje más hawkish. De hecho, la curva de tipos se aplanó y se evaporó la ya baja probabilidad que venía descontando el consenso sobre un posible movimiento a finales de 2026.  Tras varios años sin lograr anclar la inflación a su objetivo del 2%, el margen de error de la Fed es mínimo. 

No obstante, es previsible que el Comité actúe con prudencia ya que el actual choque energético, derivado del conflicto en Oriente Medio, debería ser transitorio y el elevado precio del crudo ya ejerce un efecto contractivo sobre la demanda. Por tanto, la estrategia actual es clara: ganar tiempo para evaluar si estas presiones se filtran a la inflación subyacente. Ante el inminente relevo en la presidencia de la Fed, la institución afronta el desafío crítico de salvaguardar su credibilidad y proteger el valor del dinero frente a las tentaciones políticas de corto plazo. La evidencia histórica y académica demuestra que existe una correlación negativa entre inflación e independencia a largo plazo, por lo que los próximos meses estarán marcados por un intenso debate sobre la autonomía del Comité frente a posibles interferencias del poder político.

DWS: no se reduce la incertidumbre del mercado

La reunión del FOMC de abril fue bastante histórica para Christian Scherrmann, Economista para EEUU de DWS. No solo fue la última reunión con Jerome Powell como presidente de la Fed, sino que también fue la primera vez desde octubre de 1992 en la que cuatro miembros con derecho a voto disentían. Stephen Miran votó en contra de mantener los tipos sin cambios, favoreciendo en su lugar un recorte de 25 pb. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan votaron por mantener los tipos en el rango del 3,5 %-3,75 %; sin embargo, se opusieron al lenguaje del comunicado. No respaldaron mantener un sesgo acomodaticio y, por lo tanto, preferían una postura más equilibrada sobre las perspectivas de la política monetaria.

Teniendo en cuenta los recientes comentarios del próximo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien dijo que prefiere “una buena pelea familiar” en lugar de un consenso previo del comité, este movimiento puede simbolizar una bienvenida tibia. Sugiere que alcanzar consensos es un arte que merece ser dominado, más que una señal de complacencia. Como mínimo, indica que existen diferentes opiniones, incluso matices, entre los participantes actuales del FOMC que pueden expresarse. 

En cuanto al doble mandato, el comunicado reconoció los riesgos al alza para la inflación y el bajo crecimiento del empleo. Aunque Warsh parece probable que coincida con la primera observación sobre la inflación, se mantuvo en silencio respecto a la importancia del máximo empleo. En conjunto, esto debería limitar su sesgo acomodaticio si se toma al pie de la letra.

Se hizo más historia durante la rueda de prensa. Al anunciar el fin de su presidencia, Powell dijo que permanecería en la Junta de Gobernadores. Aunque llevaba tiempo planeando retirarse, las garantías respecto a la suspensión de acciones legales contra él aparentemente no cumplieron sus estándares. Como gobernador regular, planea mantener un perfil bajo y espera que, según la tradición, Kevin Warsh sea elegido como el próximo presidente del FOMC. 

En cuanto a la inflación, Powell afirmó que los principales efectos de los precios del petróleo probablemente se verán en tres o cuatro meses, mientras que todavía esperan que los efectos de los aranceles se desvanezcan en uno o dos trimestres. Añadió que, dado que el principal riesgo al alza proviene de los precios de la energía, resulta razonable debatir un cambio hacia una postura más neutral. Este fue un claro sesgo acomodaticio, que aparentemente no fue compartido por todos los participantes. También insinuó que los miembros sin derecho a voto expresaron su deseo de eliminar el sesgo acomodaticio. Sin embargo, como presidente saliente, sus opiniones ahora tienen menos peso. Por lo tanto, un FOMC globalmente menos acomodaticio otorga a la reunión de abril un sesgo claramente neutral, si no ligeramente restrictivo.

Por ahora, sin embargo, todos los miembros con derecho a voto, excepto Miran, apoyan mantener los tipos sin cambios, y nadie ha expresado el deseo de subirlos. No obstante, esto no reduce la incertidumbre a la que se enfrentan los mercados. Pueden ocurrir muchas cosas en los dos meses previos a la próxima rueda de prensa, y es probable que para entonces la inflación sea más alta. Kevin Warsh ya apuntaba a medidas de inflación que excluyen movimientos volátiles. Esto debería situarlo en el campo neutral, de “esperar y ver”, cuando se trate de inflación impulsada por los precios de la energía. Dada su preferencia por una menor orientación futura y comunicación por parte de la Fed, confirmar dicha evaluación probablemente será más difícil.

UBS: riesgo de una pausa más prolongada

“Seguimos esperando que el ciclo de bajadas se retome a medida que tanto la inflación subyacente como la general se moderen más adelante en 2026, aunque con riesgo de una pausa más prolongada”, señala Andrew Dubinsky, Economist de UBS Global Wealth Management.

Fidelity: riesgo de no hacer nada

Max Stainton, estratega senior de macroeconomía global en Fidelity International, insiste en que la Fed mantuvo los tipos de interés sin cambios, tal y como se esperaba. En el comunicado mantuvo, sin sorpresas, la opinión de que los riesgos geopolíticos añaden una mayor capa de incertidumbre a ambos lados de su mandato. También elevó su valoración de la inflación, si bien matizó que ello se debía principalmente al aumento de los precios de la energía. Este movimiento, combinado con el hecho de que tres miembros del comité votaran en contra del comunicado por mantener una orientación futura con sesgo hacia la relajación, otorgó al tono del mensaje un cariz claramente hawkish y, en cierta medida, sin precedentes. 

En la última rueda de prensa de Powell como presidente de la Fed, quedó claro que adoptó un enfoque de orientación futura más basado en el Comité. Reiteró que la “mayoría” del comité no veía probable una subida de tipos y que el comité seguía estando, en gran medida, en modo de espera para evaluar cómo se desarrollan las perturbaciones en curso. 

De hecho, el principal elemento destacado de la rueda de prensa no provino del debate sobre las perspectivas de los tipos, que en general siguieron empañadas por la incertidumbre, sino de la revelación de Powell de que permanecerá como gobernador de la Fed una vez finalice su mandato como presidente, argumentando que las actuales acciones legales contra la Fed no tienen precedentes y, por tanto, requieren una acción igualmente sin precedentes por su parte. Aunque esto no fue una gran sorpresa, dadas las anteriores declaraciones de Powell en las que señalaba que podría seguir como gobernador para proteger la integridad institucional de la Reserva Federal, este movimiento añadirá una mayor incertidumbre a las perspectivas de los tipos de interés en el futuro. 

De cara al futuro, la trayectoria de los tipos durante el resto del año estará cada vez más condicionada por la duración del conflicto en Oriente Medio. "Nuestro escenario central sigue siendo más dovish que el implícito en los precios de mercado, ya que esperamos que el próximo presidente, Warsh, y el conjunto del comité quieran contrarrestar el impacto negativo sobre el crecimiento derivado del shock energético con al menos un recorte antes de final de año. No obstante, a medida que aumentan los riesgos de que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado durante más tiempo, existen riesgos claros de que el shock de los precios de la energía se extienda y se convierta en un shock inflacionista de mayor alcance para el conjunto de la economía. Seguimos esperando un recorte este año, pero los riesgos están claramente sesgados hacia la opción de ‘no hacer nada’ durante el resto del ejercicio", explica.

Goldman Sachs: la Fed puede mantener una política monetaria restrictiva

Kay Haigh, co-director global de Soluciones de Renta Fija y Liquidez en Goldman Sachs Asset Management, señala que "la última orientación de la Fed indica que se encuentra en una posición estable en cuanto a la dirección de su política monetaria, aunque algunos miembros abogaron por un lenguaje más equilibrado que contemplara riesgos en ambas direcciones. Si bien los riesgos al alza para la inflación han aumentado, la Fed mantiene la vista puesta en la posible debilidad del crecimiento y del mercado laboral. Este equilibrio podría llevar a que los tipos se redujeran hasta niveles neutrales más adelante en el año; no obstante, el FOMC será sensible a una nueva escalada en Irán y a la subida de los precios de la energía, y podría mantener una política restrictiva en ese escenario."

21Apr

El empleo se mantiene en las empresas española de energía y de logística a corto plazo, pero empeora a dos años vista.

Miguel Ángel Valero

La subida constante del precio de los carburantes derivada del conflicto en Oriente Medio está acelerando cambios en el comportamiento de los consumidores, que buscan alternativas más eficientes y sostenibles en términos de gasto. Ante este panorama, el interés por los vehículos de ocasión eléctricos ha experimentado un fuerte repunte, disparándose un 73% en comparación con marzo de 2025 y un 26,2% respecto al mes anterior, lo que evidencia una creciente inclinación hacia opciones de movilidad menos dependientes de los combustibles fósiles.

El coste de la combustión puede ser una palanca para la adquisición del vehículo electrificado. Si la guerra de Irán se prolonga en el tiempo, la subida del precio del petróleo podría impulsar un cambio de tendencia, siempre que la estrategia de electrificación se complete con el plan nacional de renovación contemplado en la Ley de Movilidad Sostenible, con el objetivo de que todas las familias puedan acceder a vehículos más eficientes en términos de consumo.

En este escenario, el precio medio de oferta del coche eléctrico de ocasión en España sigue bajando de manera constante. Así se deduce del primer informe trimestral de 2026 Electricar VO, elaborado por coches.net y la patronal de vendedores de vehículos Ganvam. Comprar un coche de ocasión eléctrico cuesta de media 30.588€, un -1,74% que en el mismo primer trimestre de 2025, cuando el precio ya había descendido un 7,78% interanual.

En el primer trimestre de 2024, los españoles teníamos que desembolsar de media 33.755€ para comprar un vehículo eléctrico de ocasión. Sólo dos años más tarde, son necesarios 3.160€ menos. La horquilla entre estos vehículos movidos por baterías y los propulsados por combustión se reduce un poco más cada año que pasa.

El precio en el primer trimestre de 2026 se aleja todavía más de la cifra récord, que se produjo en noviembre de 2022 cuando de el eléctrico de segunda mano alcanzó una media de 37.228€. En poco más de tres años, se ha producido un descenso de más de 6.500€.

Las ventas de automóviles eléctricos de ocasión crecieron en el acumulado del primer trimestre de 2026 un 48,8% respecto al mismo trimestre de 2025. Las ventas de los seminuevos aumenta un 103% y se sitúa como la franja que más se ha vendido en este trimestre. En todas las demás franjas también se ha registrado un notable crecimiento, con subidas a doble dígito en todas ellas. Las ventas de vehículos eléctricos de ocasión entre 3 y 5 años aumentaron un 48,9% respecto al mismo periodo de 2025. Entre 5 y 8 años lo hicieron un 38%, entre 8y 10 años, un 59% y entre 10 y 15 años, un 40,7%.

El Tesla Model 3 sigue en lo más alto de la tabla entre los vehículos eléctricos de ocasión más vendidos en España: 647 unidades  (+17,9%). La segunda posición es para el FIAT 500: 311 unidades(+8,7%). Y la tercera, para Renault Zoe, con 311 unidades (+15,6%). Destaca la subida del 586,4% del Polestar 2, hasta las 274 unidades vendidas. Y la irrupción en la lista del BMW iX1, con 185 unidades vendidas y un crecimiento también de tres dígitos (+184,6%).

Impacto en el empleo de energía y logística

La escalada de tensión en Oriente Medio ha vuelto a situar la energía y la logística internacional en el centro de la incertidumbre económica global, aunque se alivia un poco por el anuncio del mantenimiento del alto el fuego hasta que Irán presente una propuesta, realizado por Donald Trump horas antes de que venciera éste. 

En este contexto, surge una pregunta relevante para el mercado laboral: cómo y hasta qué punto esta incertidumbre empieza a trasladarse a las decisiones de contratación de las empresas. La plataforma de empleo InfoJobs, destaca que la logística y el transporte emplean a casi 850.000 personas, superando los niveles de empleo previos a la pandemia, impulsado por el crecimiento del comercio electrónico, la digitalización y la transformación de las cadenas de suministro. Su peso económico —en torno al 7% del PIB español— refuerza su carácter estructural y su alta dependencia de la estabilidad de los flujos comerciales y energéticos. Los datos del informe Estado del Mercado Laboral en España 2025 muestran que compras, logística y almacén fue la segunda categoría con más vacantes el año pasado; en lo que llevamos de 2026, ha superado ya las 67.300 en InfoJobs, con un crecimiento del 18%, lo que evidencia su fortaleza incluso en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica.

Sin embargo, dentro del propio sector logístico conviven dos dinámicas diferentes en la contratación. Por un lado, los perfiles operativos —como mozo de almacén o responsable de pedidos— mantienen una alta estacionalidad y un mayor peso de contratos temporales o fijos discontinuos, vinculados a picos de consumo. Por otro, los perfiles más cualificados —como analista de logística— presentan mayor estabilidad, con un 90% de vacantes con contrato indefinido, salarios medios superiores a los 37.000 euros y un alto peso de estudios universitarios (71%).

En paralelo, la energía se mantiene como uno de los sectores más expuestos a la volatilidad internacional, con un impacto que trasciende al propio sector y se traslada al conjunto de la economía a través de los costes de producción, el transporte y las decisiones empresariales de inversión y contratación. Dentro de este ámbito, la transición energética continúa impulsando la demanda de perfiles cada vez más especializados y resilientes. En 2025, la subcategoría de energías renovables registró casi 6.500 puestos ofertados en InfoJobs y, en el acumulado de 2026, ya supera las 1.400 vacantes.

Entre los perfiles más demandados destacan los roles tecnológicos vinculados a datos, inteligencia artificial o ciberseguridad, así como profesionales asociados a la transición energética y la sostenibilidad, como ingenieros en energías renovables, sistemas energéticos o medioambientales.

El actual contexto de incertidumbre económica sigue condicionando las decisiones de las empresas, especialmente por la presión sobre los costes operativos en partidas como la energía y el transporte. El 63% de las compañías considera que la situación de empleo se mantendrá en los próximos seis meses. Sin embargo, hay expectativas de aumento en el muy corto  plazo: el 40% planea contratar en seis meses y el 41% en un año. En cambio, al ampliar el horizonte temporal, la percepción de estabilidad pierde peso y crece el porcentaje de las que anticipan un empeoramiento. A un año vista, el 49% espera que el empleo se mantenga y el 34% considera que empeorará, mientras que solo el 17% piensa que mejorará. La tendencia se acentúa en el plazo de dos años, cuando el 43% anticipa un deterioro, por encima de quienes prevén estabilidad (34%) o mejora (23%).

Extensión del alto el fuego para preservar el diálogo

Por otra parte, las reacciones de los mercados a la situación en Oriente Medio indica que los inversores perciben que la paz está hoy más cerca que en cualquier otro momento desde el inicio del conflicto.  Los puntos clave del debate se mantienen inalterados: Washington exige el fin del programa nuclear iraní, que por ahora constituye la principal línea roja de Teherán; por su parte, Irán reclama la eliminación de las sanciones estadounidenses —incluido el actual bloqueo—, compensaciones por los daños derivados de la guerra y, adicionalmente, el control del estrecho de Ormuz

Las tensiones actuales entran dentro de lo previsible y no alteran el escenario de fondo. Ambas partes cuentan con incentivos claros para poner fin al enfrentamiento en el corto plazo. De hecho, el primer paso ha sido la extensión del cese al fuego, con el objetivo de preservar el canal de diálogo abierto.

Gescooperativo: volver a la normalidad llevará tiempo

Un análisis de Gescooperativo insiste en que el principal escollo para la paz está en el uranio enriquecido, pues ni EEUU ni Israel quieren permitir al régimen iraní mantener las existencias actuales (400 kg. de uranio enriquecido al 60%, cuando para construir una bomba atómica se necesita un 90%). A pesar de que vuelven las dudas de la apertura del Estrecho, el sentimiento no es del todo negativo, y se sigue confiando en un acuerdo. 

En cualquier caso, el abastecimiento tardará semanas en recomponerse y los bloqueos intermitentes pueden evitar escenarios críticos. Los últimos buques que habían cruzado el Estrecho ya están llegando a destino. En la zona están bloqueados desde el inicio del bloqueo, unos 22.000 buques, según la OMI (Organización Marítima Internacional) y evacuar los buques de la zonales llevará un par de semanas desde una reapertura total.

La AIE (Agencia Internacional de la Energía) calcula que la mitad de los yacimientos cerrados en los países productores del golfo Pérsico podrían funcionar a pleno rendimiento en 2 semanas y sería probable alcanzar el 80% en el transcurso de otro mes. La recuperación del 20% restante llevaría en cambio más tiempo. La AIE ya acordó en marzo la mayor liberación de reservas de petróleo de su historia, por 400 millones de barriles. La liberación de dichas reservas comenzó en la última semana de marzo y se espera que continúe durante abril, y si bien no ha contribuido apenas a suavizar el precio del crudo en las últimas semanas, ofrece un valioso colchón frente a los problemas de suministro.

Por otra parte, la baja popularidad de Trump (inferior al 40%) y el riesgo de perder el control de las cámaras en las elecciones de medio mandato de noviembre refuerzan su incentivo para cerrar un acuerdo cuanto antes y limitar el coste político del conflicto.

Tras seis semanas convulsas, varias Bolsas han borrado las pérdidas que habían acumulado desde final de febrero, recuperando los niveles previos al conflicto, apoyadas en los avances diplomáticos, la reapertura puntual del Estrecho de Ormuz y la fortaleza de Wall Street tras la publicación de los primeros resultados del primer trimestre del ejercicio (S&P 500 en máximos históricos y Nasdaq encadenando 13 sesiones al alza). 

Por su parte, el mercado de deuda celebró la reapertura del estrecho y el posible fin del conflicto con fuertes compras de bonos soberanos. Las TIR europeas registraron su mayor caída desde el 28 de febrero (–10 pb en Alemania, –12 pb en España y –30 pb en Italia). El mercado vuelve a especular con alguna bajada de la Fed en el año, al tiempo que espera dos subidas de tipos por parte del BCE.

"Mirando más allá del conflicto: una vez finalice (o incluso antes), el foco volverá a los fundamentales y a la campaña de resultados, cuyo arranque está siendo positivo. En EEUU se espera un crecimiento del beneficio por acción del 14% (87,5% de sorpresas positivas en el S&P 500), frente a un+2,8% estimado en Europa", concluyen en Gescooperativo.

Natixis: visión más optimista del mercado

El equipo de Asia-Pacífico de Natixis CIB, dirigido por Alicia García Herrero, ha elaborado el informe ‘Las negociaciones entre EE. UU. e Irán: un ciclo de giros inesperados’, resalta que el sector petrolero ha atravesado una volatilidad enorme: el Brent cayó hasta un mínimo de 86$ por barril después de que Irán reabriera por completo el estrecho el viernes pasado, aunque repuntó rápidamente hasta acercarse de nuevo a los 96$ por barril tras el cierre repentino durante el fin de semana. 

Pero los diferenciales de CDS (cobertura del riesgo de impago) de los países del Consejo de Cooperación del Golfo han bajado de forma significativa desde el inicio de la guerra, lo que refleja una visión más optimista del mercado sobre una eventual resolución de la crisis, mientras que el mercado de Dubái repuntó y subió en torno a un 8% entre el 1 y el 17 de abril. Sin embargo, este lunes reaccionaron en negativo al nuevo cierre del estrecho, con una caída de alrededor del 2% en la Bolsa de Dubái.

Fidelity insiste en una resolución desordenada

Salman Ahmed, responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, insiste en que "seguimos considerando que sigue existiendo un camino abierto hacia una resolución, pero desordenada. Pero hasta que lleguemos a ese punto, es probable que el ruido y la volatilidad continúen siendo elevados". 

Nadie está señalizando una ruptura del alto el fuego, al menos por ahora. EEUU está destacando el asunto nuclear como principal escollo, pero a partir de informaciones más amplias y filtraciones, queda claro que el Estrecho de Ormuz y el Líbano también forman parte de la ecuación negociadora. ¿Hacia dónde vamos, entonces? La variable clave a vigilar es Ormuz. Irán ha aceptado mantenerlo abierto durante el periodo de alto el fuego, pero después dio marcha atrás tras el resurgir de la cuestión del Líbano. Cualquier acción “óptica” por parte de EE. UU. en ese ámbito, especialmente si no desencadena una respuesta iraní, será un barómetro importante para calibrar la situación. Siguen abiertos canales discretos a través de Pakistán, dado el elevado grado de confianza del que goza el país por parte de ambos actores. La reacción iraní parece haber sido firme, pero respetuosa. 

"Es posible que ahora estemos entrando en otra fase de escalada híbrida: amenazas junto con una apertura continuada al diálogo", añade. "Tanto el reloj iraní como el estadounidense parecen haberse quedado sin tiempo. Pero el reloj israelí es distinto, y esa divergencia será relevante. Seguimos inclinándonos por una resolución desordenada, pero el riesgo de errores de cálculo que conduzcan a resultados materialmente peores ha aumentado claramente", advierte este experto. 

El mercado del petróleo será también una variable clave, tanto como señal como fuente de presión para algún tipo de resolución, especialmente a medida que la posición de China adquiera mayor peso.

14Apr

La guerra en Oriente Medio ha entrado en otra fase de escalada híbrida: amenazas sin abandonar las conversaciones. Pero el riesgo de errores de cálculo que deriven en resultados materialmente peores ha aumentado claramente.

Miguel Ángel Valero

El ejército estadounidense, por orden de Trump, inició el bloqueo de la salida de buques vinculados a Irán en el estrecho, mediante una táctica similar a la empleada en el Caribe contra las narcolanchas. En esta ocasión, las fuerzas armadas norteamericanas emitirán una advertencia al buque comercial y, en caso de ser ignorada, procederán a su abordaje con unidades militares especializadas. Aunque el marco de intervención está bien definido, su aplicación a gran escala exigiría un despliegue militar mucho mayor que el actual, especialmente si finalmente se decide actuar también contra embarcaciones que hayan abonado la denominada tasa iraní y no solo sobre los de pabellón del país persa. La presión sobre las exportaciones iraníes persigue acelerar las negociaciones y lograr que Teherán comparta la urgencia de EEUU por restablecer cierta normalidad en el tránsito por el estrecho.

Sin embargo, China adopta una posición desafiante y dos de sus buques (sancionados por EEUU) han cruzado el estrecho. Desde que comenzó el bloqueo impuesto por EEUU, tres petroleros (el tercero tiene bandera panameña y su destino es Emiratos) han cruzado el estrecho de Ormuz.

Al mismo tiempo, Irán ha amenazado con atacar los puertos de los países del golfo Pérsico en caso de que el bloqueo se materialice con una intervención. Mientras tanto, por debajo del escenario público, ambas partes continúan dialogando. Trump aseguraba que había recibido llamadas de la “gente adecuada” y que existía disposición para alcanzar un acuerdo por parte de Irán. Desde Washington se habría propuesto una suspensión de 20 años del programa nuclear iraní, mientras que Teherán plantea un compromiso de 5 años. 

Se ha observado un aumento en el número de buques que atraviesan el estrecho –ya atraviesan más de una decena–, aunque todavía muy por debajo de los niveles habituales. El proceso de normalización en el estrecho de Ormuz se ha puesto en marcha y los mercados interpretan el ruido en torno al acuerdo como una fase habitual de cualquier negociación compleja. Trump tensa la cuerda y Teherán, con el respaldo implícito de China, responde en la misma dirección. No obstante, ninguna de las partes parece dispuesta a romperla, como demuestra el hecho de que, en menos de tres días, ya se esté buscando una nueva ronda de conversaciones para extender el cese al fuego.

En el contexto actual, la solución está más cerca –sea o no justa, como ocurre con el infame, pero funcional peaje iraní– y el mayor impacto negativo sobre los activos de riesgo ya ha quedado atrás, ante la confirmación de la voluntad negociadora de Teherán. 

Fidelity: habrá una resolución desordenada

 Salman Ahmed, responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, insiste en que el camino hacia una resolución desordenada sigue abierto, "pero hasta que lleguemos a ese punto, es probable que el ruido y la volatilidad continúen siendo elevados". Cualquier acción “óptica” por parte de EEUU en ese ámbito -especialmente si no provoca una respuesta iraní- será un barómetro importante de la situación. "Es posible que estemos entrando en otra fase de escalada híbrida: amenazas a la vez que una apertura continuada a las conversaciones. Seguimos inclinándonos por una resolución desordenada, pero el riesgo de errores de cálculo que deriven en resultados materialmente peores ha aumentado claramente", opina.

Pese a todo, nadie está señalizando una ruptura del alto el fuego, al menos por ahora. EEUU está destacando el asunto nuclear como principal escollo, pero queda claro que el Estrecho de Ormuz y el Líbano también forman parte de la ecuación negociadora. Siguen abiertos canales discretos a través de Pakistán, dado el elevado grado de confianza del que goza el país por parte de ambos actores. 

Nordea: el 'viaje sin problemas' se ha terminado

Por su parte, Henrik Stille, Gestor principal de carteras de la Estrategia Active Rates Opportunities de Nordea AM, sugiere que para los inversores, la era de un "viaje sin problemas" en efectivo y bonos de alta calidad ha terminado. La volatilidad de los bonos gubernamentales, la disminución de los rendimientos reales del efectivo y la creciente incertidumbre están transformando las carteras de renta fija.

Las tensiones geopolíticas, las presiones fiscales, las fluctuaciones inesperadas de los tipos de interés y la incertidumbre política han convertido los mercados de bonos en un entorno mucho más complejo. Incluso las carteras tradicionales de bonos gubernamentales de alta calidad siguen expuestas al riesgo de tipos de interés que puede provocar pérdidas considerables cuando éstos suben bruscamente.

Al mismo tiempo, grandes cantidades de capital permanecen en efectivo y depósitos a plazo fijo en toda Europa. Aunque esto pueda resultar tranquilizador, los rendimientos reales están cada vez más bajo presión. Incluso antes de los acontecimientos recientes en Oriente Medio, la inflación—a pesar de estabilizarse cerca de los objetivos de los bancos centrales—seguía erosionando el poder adquisitivo, un riesgo que podría intensificarse en un entorno de renovadas presiones sobre los precios.

Por tanto, los inversores se enfrentan a un dilema: los bonos gubernamentales tradicionales ya no proporcionan estabilidad indiscutible, mientras que mantener efectivo conlleva un coste de oportunidad creciente. Lo que se necesita son alternativas que combinen previsibilidad y potencial de retorno — sin comprometer la calidad.

Los bonos gubernamentales ofrecen solo una solución limitada, como demostraron los acontecimientos de 2022, cuando los fuertes aumentos de los tipos de interés provocaron pérdidas significativas en muchas carteras tradicionales de bonos. Mientras tanto, pasar a áreas de mayor rentabilidad como los bonos de alto rendimiento conlleva riesgos de crédito y de diferencial significativamente mayores. Por tanto, los segmentos de alta calidad, como los 'covered bonds', son especialmente interesantes. No ha habido ni un solo impago en este mercado en más de 200 años, y estos bonos cubiertos suelen ofrecer mejores rendimientos con una calidad crediticia similar. 

Sin embargo, invertir en el segmento adecuado es solo una parte de la ecuación. Los mercados de tipos de interés son estructuralmente menos predecibles que en el pasado. Las fases de aumento pueden cambiar abruptamente a entornos laterales o en declive. Por tanto, la posición de duración estática conlleva un riesgo significativo. Manteniendo una postura de baja duración y neutral respecto al mercado, las carteras pueden adaptarse a los regímenes cambiantes y aspirar a captar rentabilidad.

Históricamente, este enfoque ha ayudado a ofrecer rendimientos más estables en diferentes entornos de tipos de interés. La experiencia de 2022 fue especialmente destacable: aunque muchos índices tradicionales de bonos gubernamentales bajaron significativamente, las estrategias gestionadas activamente y centradas en la calidad pudieron demostrar resiliencia. Las bajas correlaciones con los indicadores tradicionales de bonos gubernamentales y corporativos refuerzan aún más los beneficios de diversificación de este enfoque, sirviendo como elemento estabilizador junto a acciones, bonos de mayor duración o asignaciones con fuerte carga crediticia.

En un mercado donde las nociones tradicionales de "seguro" se están redefiniendo, la gestión del efectivo requiere un enfoque más activo. El dinero en efectivo ya no puede considerarse un componente pasivo sin consecuencias. Aquí es precisamente donde la Estrategia Active Rates Opportunities de Nordea cobra protagonismo. Diseñado como una herramienta para activar el efectivo, permite que el exceso de éste se convierta en componentes productivos de la cartera en lugar de reservas inactivas. Su sensibilidad neutral en duración y su claro enfoque en el control de riesgos aplicados a los segmentos más seguros del espacio de renta fija (bonos cubiertos y de alta calidad del gobierno), buscan ofrecer rendimientos ajustados al riesgo consistentes y atractivos, manteniendo un alto grado de liquidez — cualidades especialmente relevantes para un inversor.

UBS: ambas partes tienen incentivos para encontrar una solución

El CIO Daily de UBS destaca que los mercados se mantuvieron volátiles mientras los inversores reaccionaban a los acontecimientos en Oriente Medio, con una mejora del sentimiento después de que el presidente Trump afirmara que Irán estaba dispuesto a llegar a un acuerdo: "Aunque esperamos que cualquier camino hacia la desescalada sea irregular, creemos que ambas partes siguen teniendo incentivos para encontrar una solución".

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Mantenemos la opinión de que los inversores a largo plazo deberían ceñirse a sus asignaciones estratégicas de cartera y aprovechar la volatilidad para mejorar la resiliencia de sus carteras mediante la diversificación y la cobertura”. Y añade: "Seguimos posicionándonos para un potencial alcista a medio plazo en la renta variable y vemos valor en bonos de calidad, oro y materias primas en general, estrategias de preservación de capital y alternativas como los hedge funds”. 

A pesar del fracaso inicial de las conversaciones entre EEUU e Irán, la evolución en la "región sigue en línea con nuestro escenario base, que contemplaba el fin de los ataques aéreos, con la posibilidad de que los inversores vuelvan a centrarse en los fundamentos económicos y de beneficios. Por lo tanto, mantenemos una calificación de Atractivo para la renta variable estadounidense y global”, subraya.

Columbia Threadneedle: algún tipo de acuerdo

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, opina que, aunque las 21 horas de negociaciones no lograron cerrar un pacto, el alto el fuego se mantiene, lo que constituye un elemento positivo. Los intermediarios continúan trabajando intensamente entre bastidores para garantizar que ambas partes sigan dialogando. A grandes rasgos, persisten diferencias relevantes entre las propuestas de paz de EEUU e Irán, lo que hace inevitable la necesidad de concesiones. Entre los puntos clave destacan el desbloqueo de activos iraníes, las capacidades nucleares y el control del estrecho de Ormuz, un elemento que otorga a Irán una significativa capacidad de influencia sobre la economía global. Desde la perspectiva iraní, que EEUU bloquee el estrecho supondría una escalada y podría restringir a corto plazo las exportaciones energéticas hacia Asia, especialmente hacia China, agravando así la tensión en los mercados de exportación.

EEUU mantiene presencia naval en el estrecho y ha estado despejando minas de las rutas marítimas. Estas operaciones buscan reforzar el control y facilitar una progresiva normalización del tráfico. Sin embargo, la situación dista aún de la normalidad: cerca de 900 buques siguen a la espera de abandonar el Golfo. Antes del conflicto, unos 140 buques transitaban diariamente por el estrecho. La normalización del tráfico requerirá tiempo, estimándose entre seis y ocho semanas. A medida que el flujo marítimo se recupere, previsible veremos una corrección a la baja en los precios del petróleo. No obstante, las tensiones en el suministro persistirán, dado que llevará tiempo que el petróleo y gas lleguen a sus destinos finales.

"Nuestro escenario base continúa apuntando a algún tipo de resolución del conflicto, pero hasta entonces los mercados energéticos permanecerán volátiles. Lo mismo cabe esperar de los mercados de renta variable, donde los activos de riesgo tenderán a repuntar conforme se consoliden avances hacia un cese duradero de las hostilidades. El consenso del mercado sigue confiando en que se alcance algún tipo de acuerdo en las próximas semanas. Mientras tanto, seguiremos monitorizando de cerca los acontecimientos", apunta.


08Apr

Discrepancias entre los analistas si se aleja o no el riesgo agudo de escalada, a la espera de las negociaciones directas entre Irán y EEUU el viernes. En cualquier caso, pasará tiempo hasta que se recobre la normalidad en el estrecho de Ormuz.

Miguel Ángel Valero

Trump lo vuelve a hacer. Cuando faltaba poco más de una hora para el inicio del supuesto “apocalipsis” en Irán, se alcanzó un acuerdo de alto el fuego de dos semanas con el país de los ayatolás. Más allá del ya habitual giro de guion del presidente estadounidense, el verdadero motivo de optimismo radica en que la aparente inmutabilidad de Teherán comienza a resquebrajarse y se muestra dispuesto a garantizar el paso seguro por el estrecho de Ormuz, algo que apenas unas horas antes parecía impensable.

Los dos países continuarán las negociaciones basándose en una lista de 10 puntos presentados por el régimen iraní, al tiempo que se reestablece el paso por el estrecho de Ormuz. Este giro se produce después de que, en fases previas, ambos países plantearan sus propias condiciones:  EEUU había propuesto 15 puntos, centrados en el desmantelamiento del programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho. Por su parte, Irán había presentado inicialmente 5 puntos, entre los que destacaba el reconocimiento de su soberanía sobre el Estrecho. La nueva propuesta de diez puntos representa en realidad una ampliación del plan iraní original, incorporando algunos elementos adicionales. Entre las principales novedades figuran la aceptación del enriquecimiento del programa nuclear iraní –con fines civiles– y la exigencia de un cese de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano. El presidente Donald Trump calificó estos principios como “una base viable sobre la que negociar”. 

Por su parte, el primer ministro de Israel ha respaldado la suspensión de los ataques contra Irán durante un período de dos semanas, aunque no contra el Líbano.

En lo relativo al estrecho de Ormuz, se aplicará un peaje de 2 millones$ por buque, una práctica que ya se venía realizando de forma extraoficial con las escasas embarcaciones que habían logrado cruzar la zona. Estos ingresos se destinarían a financiar la reconstrucción.

El éxito de las conversaciones se explica en gran medida por la intervención de terceros países. China ha desempeñado un papel relevante para facilitar que Irán aceptara la tregua, y Pakistán ha actuado como mediador clave entre las partes. En el anuncio del alto el fuego, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, invitó a delegaciones de EEUU y de Irán a reunirse el viernes 10 de abril en Islamabad con el objetivo de negociar un cese definitivo de las hostilidades.

Con esta escenificación y salvo sorpresa mayúscula, queda atrás el momento de máxima tensión de este conflicto, dando paso a una fase de progresiva normalización. En este contexto, Karoline Leavit, portavoz de la Casa Blanca, fue la encargada de presentar en EEUU una narrativa de victoria, afirmando que se habían “alcanzado y superado los principales objetivos militares en 38 días”. Desde el lado iraní, el alto el fuego se presenta igualmente como una victoria histórica frente al enemigo estadounidense, al haberle obligado a sentarse en la mesa de negociación.

La reacción de los mercados ha sido inmediata. El precio del petróleo caía de nuevo por debajo de los 100 $/barril, lo que impulsaba los precios de los bonos –reduciendo la rentabilidad exigida del Bund por debajo del 3%–. Por su lado, las Bolsas europeas apuntan a su mejor sesión desde abril de 2025 mientras los futuros estadounidenses también muestran fuertes repuntes.   

El conflicto entra ahora en una clara fase de desescalada. A partir de aquí, será clave monitorizar la situación en el paso por el estrecho —sea o no de pago— y el ritmo de normalización de los flujos de petróleo y gas. No obstante, parte del encarecimiento energético seguirá presente en las cifras de inflación durante los próximos trimestres, lo que podría generar episodios de volatilidad en un contexto marcado, además, por la llegada de un nuevo gobernador a la Reserva Federal. Todo ello en medio de unas negociaciones entre EEUU e Irán que previsiblemente seguirán tensando a los mercados en las próximas semanas, aunque en un escenario que lo peor del conflicto queda atrás.

Swisscanto: se aleja el riesgo agudo de escalada

El acuerdo sobre un alto el fuego a corto plazo ha desactivado temporalmente el riesgo agudo de escalada en Oriente Medio. El transporte marítimo a través del estratégicamente importante estrecho de Ormuz se ha reanudado, lo que ha provocado que los precios del petróleo caigan por debajo de los 96$ por barril (WTI). Sin embargo, los precios siguen por encima de los niveles previos a la crisis, ya que los conflictos subyacentes siguen sin resolverse. En las negociaciones para una solución a largo plazo, el plan iraní de 10 puntos, que incluye un mayor control del tráfico marítimo y el levantamiento de sanciones, desempeñará un papel central. Queda por ver si se puede alcanzar un acuerdo sostenible. 

Varios índices clave de futuros han superado hoy sus medias móviles de 200 días y sugieren que los mercados esperan una mayor estabilización, aunque persiste la incertidumbre en torno al conflicto.

"Gracias a las compras de acciones del 27 de marzo, entramos en abril con una sobre ponderación del 3% en renta variable que ahora está empezando a dar sus frutos. Incluso las acciones de materiales básicos, que inicialmente fueron fuertemente penalizadas, se han recuperado significativamente y se encuentran entre las ganadoras de las últimas semanas. Un factor clave ha sido la fuerte recuperación del precio del oro desde 4.100$ hasta 4.800; mantener la posición sobre ponderada aquí también ha demostrado ser beneficioso. El aumento de la duración a finales de marzo y la reducción de la posición en dólares estadounidenses también han sido buenas decisiones hasta ahora", explican en Swisscanto

"Como resultado, pudimos recuperar una parte significativa del bajo rendimiento de marzo en la primera semana de abril y ahora estamos aproximadamente de nuevo en línea con el índice de referencia en lo que va de año. Actualmente, no son necesarios ajustes en la cartera; estamos bien posicionados para un escenario de desescalada. Además, es probable que los indicadores fundamentales vuelvan a ocupar el centro de atención. El viernes se espera que los datos de inflación de EEUU aumenten, pero anticipamos solo un incremento moderado del +0,2% intermensual en la inflación subyacente. La próxima semana comenzará la temporada de resultados del primer trimestre, con un aumento de beneficios muy sólido esperado en EEUU de alrededor del 17% en comparación con el año anterior", añaden.

Fidelity: el riesgo de escalada sigue siendo elevado

"El riesgo de una escalada brusca sigue siendo elevado, incluso tras el alto el fuego de dos semanas. Nuestro escenario central sigue siendo que el resultado final más probable será una resolución desordenada, con riesgos de cola que permanecen elevados durante esta fase del conflicto"!, opinan en cambio en Fidelity.

El despliegue de marines estadounidenses en la región mantiene abierta la posibilidad de una mayor escalada, como elemento de presión para lograr una resolución. "Nuestra visión sigue siendo que escalada (pese al alto el fuego) y resolución no son mutuamente excluyentes. Vemos una vía en la que una escalada adicional se utilice para forzar un desenlace, aunque este sea desordenado e incompleto. Los riesgos de cola siguen presentes, ya que estas escaladas conllevan claros riesgos de errores de cálculo", explican. 

El Estrecho de Ormuz ha registrado cierta mejora de los flujos en los días anteriores al alto el fuego, incluida la primera salida del estrecho de un buque propiedad de una gran empresa europea el pasado viernes. No obstante, el nivel de actividad sigue siendo sustancialmente inferior al de antes del conflicto. Además, estos movimientos siguen siendo en gran medida salidas unidireccionales desde Ormuz. Los flujos de entrada continúan dominados por la denominada “flota oscura”. 

Es probable que, tras cualquier resolución de este conflicto, el Estrecho siga siendo en gran medida un espacio disputado, con cualquier reapertura sujeta a los términos de Irán. Es poco probable que Irán renuncie a la influencia que ha ganado, dado el deterioro de su capacidad militar. Irán ha elaborado un protocolo junto con Omán para supervisar el tráfico a través del Estrecho, con un marco para el cobro de peajes a los buques en tránsito. Incluso en el caso de una resolución, es probable que los precios de las materias primas energéticas sigan incorporando una prima de riesgo geopolítico.

Teniendo en cuenta los daños en infraestructuras en toda la región del Golfo, el escenario del “día después” difícilmente supondrá un retorno a la normalidad previa a la guerra. A medida que se prolonga el conflicto, la transmisión macroeconómica también está desplazándose de forma incremental hacia dinámicas más tangibles de restricciones de oferta. Las disrupciones en el transporte marítimo, los seguros y las rutas están afectando cada vez más a la disponibilidad física, y no solo a las expectativas de precios. El Estrecho ha pasado de ser un factor de riesgo a una restricción estructural, y los mercados energéticos reaccionan cada vez más a las disrupciones físicas junto con la señalización geopolítica. Además, es probable que esta disrupción se deje sentir más allá de los mercados energéticos, ya que también se ven afectadas las cadenas de suministro de bienes no energéticos. Aproximadamente un tercio de los envíos de fertilizantes pasa por el Estrecho de Ormuz, y esta disrupción se produce con el inicio de la temporada de siembra en el hemisferio norte. Este shock se dejará sentir en los mercados alimentarios, sin una solución inmediata incluso si se reanudan los flujos por Ormuz estos días. Otros subproductos importantes, como el helio, son insumos clave para la cadena de suministro de semiconductores. Una disrupción prolongada podría provocar impactos más amplios en la cadena de suministro global, más allá del petróleo y el gas. 

En lo que respecta a la transmisión económica más amplia, Asia sigue estando en el epicentro, seguida de Europa, mientras que EEUU se encuentra más aislado de los efectos económicos inmediatos. Las respuestas políticas por parte de las economías asiáticas afectadas también se están intensificando. Algunos gobiernos asiáticos han comenzado a desplegar más medidas fiscales para mitigar el impacto, como la puesta en marcha de presupuestos fiscales suplementarios (Corea), el uso de fondos fiscales adicionales para mantener subvenciones a los combustibles (Filipinas, Malasia) y el establecimiento de comités formales de gestión de crisis más allá de medidas a corto plazo (Singapur, Corea, Malasia y Filipinas). En Europa, las respuestas políticas hasta la fecha se han concentrado principalmente en el coste de la vida, con gobiernos promoviendo medidas para proteger a los consumidores frente a los efectos de los precios. A su vez, los bancos centrales han adoptado un tono más restrictivo, con las lecciones de 2022 muy presentes. 

El papel de los actores externos en la resolución del conflicto sigue siendo determinante. China continúa siendo clave por su exposición a los flujos energéticos del Golfo, lo que pone de manifiesto la interacción de dinámicas de poder internacionales en esta situación. La elevada exposición de China a una recesión global, a pesar de sus colchones energéticos, le incentiva a mediar una solución. Esto se ha ilustrado aún más con su propuesta, junto con Pakistán, del plan de paz presentada a finales de la semana pasada, lo que subraya la naturaleza multiagente de este conflicto. 

"Nuestra visión sigue siendo que el resultado más probable es una resolución desordenada, con primas de riesgo geopolítico que probablemente se mantendrán en los días posteriores a la guerra. Los riesgos de cola siguen siendo elevados, con el riesgo activo de encontrarnos en una situación en la que las partes continúen teniendo incentivos para escalar de nuevo con el objetivo de desescalar, lo que conlleva claros riesgos asimétricos. Aunque probablemente estemos más cerca del final que del inicio de este conflicto, persiste una elevada incertidumbre", insisten en Fidelity. Mientras tanto, el estrés de mercado sigue siendo claramente visible en algunos canales. 

Pese a la bajada del precio del Brent el 8 de abril, es poco probable que los mercados energéticos vuelvan rápidamente a niveles de precios previos al conflicto, ya que probablemente se mantengan primas geopolíticas permanentes. "Trabajamos sobre el supuesto de que el Brent cotizará en torno a los 85$ durante el resto del año, tras cualquier resolución", precisan. 

Además, los riesgos para las cadenas de suministro más allá de los mercados energéticos implican que este shock no desaparecerá de forma inmediata. Este impacto se sentirá con mayor intensidad en Asia, debido a la exposición directa al Estrecho, seguida de Europa. A pesar de estar relativamente aislado del impacto directo de este conflicto, EEUU también sufrirá las consecuencias del shock macroeconómico global y de unos precios energéticos globales más elevados.

En lo que respecta a los bancos centrales, "nuestra visión es que, incluso en caso de una resolución a corto plazo, la Reserva Federal sigue siendo probable que recorte tipos, el Banco Central Europeo podría subirlos, mientras que el Banco de Inglaterra se mantendría en pausa, equilibrando un mercado laboral débil y una inflación persistente. Creemos que el Banco de Japón subirá tipos en dos ocasiones, con un claro margen para adoptar un sesgo más restrictivo incluso en el caso de una resolución a corto plazo".

UBS recomienda mantenerse activos en los mercados

El UBS CIO Daily destaca que los riesgos derivados del conflicto en Oriente Medio siguen presentes a pesar del alto el fuego temporal, y "recientemente hemos reducido nuestro objetivo de cierre de año para el S&P 500 y adoptado una postura más cautelosa en los mercados con alta sensibilidad a las interrupciones energéticas. Sin embargo, los recientes desarrollos positivos en el ámbito corporativo y económico también subrayan por qué los inversores deberían mantenerse activos en los mercados. El crecimiento de los beneficios empresariales debería mantenerse sólido. La política de la Reserva Federal sigue siendo favorable. El aumento de la adopción de la IA continúa siendo clave en el rendimiento de las acciones".

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos manteniendo la opinión de que los inversores deberían permanecer en el mercado a pesar de la incertidumbre a corto plazo. Los inversores pueden mejorar la resiliencia de sus carteras diversificando más allá de las clases de activos tradicionales, sustituyendo parte de la exposición directa a renta variable por estrategias de preservación de capital y añadiendo exposición al oro y a materias primas amplias como cobertura”.

Ebury: los inversores se mantendrán prudentes

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, cree que los inversores se mantendrán prudentes hasta que no se dilucide por completo si estamos ante un alto el fuego temporal o definitivo entre EEUU e Irán. “Sospechamos que los participantes del mercado no se comprometerán plenamente con el riesgo en el trading, ni los futuros del petróleo ni el dólar volverán a los niveles previos a la guerra hasta que se cierre un acuerdo definitivo. Tal y como están las cosas, esto sigue siendo solo una pausa temporal en la guerra y, a pesar del alto el fuego, el dólar sigue cotizando alrededor de un 1% más alto que antes del conflicto”, explica Matthew Ryan, jefe de Estrategia de Mercado.

La volatilidad se mantendrá alta en los próximos días, mientras los inversores analizan tanto los detalles de las negociaciones como los datos de tráfico marítimo. “Si las negociaciones flaquean o la actividad en el Estrecho de Ormuz sigue siendo moderada, los precios del petróleo y del dólar podrían cambiar de rumbo bastante rápido”, avisa. Sin embargo, si se reciben noticias de una desescalada total y un alto el fuego a largo plazo en las próximas semanas, “el dólar volverá bastante rápido a los niveles previos a la guerra”. 

El alto el fuego de última hora detendrá los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán y los contraataques iraníes durante un período de dos semanas, bajo la condición principal de que Irán proporcione un paso completo y seguro para los buques a través del estrecho de Ormuz. Las negociaciones para un acuerdo de paz completo comenzarán el viernes en Pakistán, con Trump presentando un conjunto de 10 propuestas de Irán para las conversaciones, que incluyen el levantamiento de las sanciones estadounidenses y la retención del control iraní sobre el estrecho de Ormuz. Los activos de riesgo se han recuperado bruscamente tras la noticia, ya que, aunque los mercados no necesariamente esperaban el peor escenario, tampoco anticipaban un alto el fuego inmediato. Los futuros del petróleo han retrocedido y, en el mercado de divisas, el índice del dólar estadounidense ha caído alrededor de un 1%, con el EUR/USD regresando por encima del nivel de 1.17 por primera vez desde el inicio de la guerra. Los mercados han respirado aliviados tras la noticia, con los inversores agradecidos de que se haya evitado el peor escenario y alentados por la promesa de que el suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz pronto se reanudará. 

Ahora la atención se centra en las próximas negociaciones críticas entre EEUU e Irán. La pregunta clave será si estas conversaciones lograrán una paz duradera o si el alto el fuego del martes solo ha pospuesto el problema.

La incertidumbre también persiste en cuanto al flujo de buques a través de Ormuz, dado que las primas de seguro siguen siendo extremadamente altas, el riesgo elevado de nuevos ataques y los problemas logísticos involucrados en la removilización de los petroleros. Aunque Irán ha prometido coordinar el paso seguro a través del estrecho, los detalles son escasos y los temores sobre ataques anteriores, la presencia de minas y el bloqueo de GPS hacen que muchos propietarios de barcos puedan no estar dispuestos a reanudar los flujos hasta que se pueda garantizar la seguridad de sus tripulaciones. La conclusión aquí es que, si bien el tráfico debería comenzar a reanudarse en los próximos días, probablemente veremos un aumento muy gradual en la actividad en lugar de una reanudación completa de las operaciones de los petroleros. Esto podría mantener elevados los futuros del petróleo, lo que podría mantener una demanda de las monedas de países importadores de petróleo (por ejemplo, USD, CAD, NOK, etc.). 

"Esperamos que la volatilidad siga siendo alta en los próximos días, mientras los inversores analizan tanto los detalles de las negociaciones como los datos de tráfico de buques", señala. "Por ahora adoptamos una visión optimista de que este es el comienzo de una desescalada más permanente", resalta.

Aunque puede ser difícil para Trump presentar este episodio como un "éxito", en este caso, el control de daños probablemente sea una medida más sabia que un espectáculo de victoria.

El futuro podría depender de dos factores principales: 

  • la magnitud de la "prima de riesgo Trump" que los inversores atribuyen al dólar tras otro movimiento político errático;
  • y las expectativas sobre los diferenciales de tasas de interés. Los mercados están volviendo a prever un recorte de tasas de la Reserva Federal para fin de año, mientras que aún se esperan 50 puntos básicos de aumentos en la zona euro. Si vemos un mayor riesgo de presiones inflacionarias persistentes en Europa que en Estados Unidos, eso podría afectar al dólar, ya que los mercados refuerzan las expectativas de una divergencia en las tasas de política de la Fed y el BCE. 

Banor aconseja esperar a los resultados empresariales del primer trimestre

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea de Banor SICAV, cree que las expectativas de inflación a largo plazo que el mercado ha descontado en marzo, un mes con alta volatilidad y caídas de doble dígito en varios índices bursátiles, no se sostienen. Por ello, es conveniente que los inversores no deshagan posiciones hasta conocer los resultados del primer trimestre, que se han revisado al alza tanto para las empresas que cotizan en EEUU como en las europeas, gracias al impulso del sector energético, que beneficia a otros sectores y compensa el impacto en el consumo de la subida del petróleo.

Marzo ha sido inestable en los mercados de renta variable. Las causas no se explican sólo por la guerra en Irán, pese a que no saber hasta cuándo durará el conflicto alimenta la incertidumbre y la volatilidad. El principal motivo es el alto nivel de liquidez en el sistema financiero. Cientos, si no miles de millones de dólares están fluyendo con mucha rapidez entre diferentes mercados, amplificando las oscilaciones en precios, y provocando en ocasiones situaciones difíciles de justificar por fundamentales.

Angelo Meda indica que es necesario distinguir entre cambios estructurales y temporales para identificar el nivel real de riesgo. Al parecer, el mercado ha interpretado como estructurales lo que en realidad eran circunstancias temporales, aumentando la percepción de riesgo. Así, las preocupaciones por la inflación que refleja el mercado, parecen infundadas. La subida de los precios de la energía y del transporte afectará a los bienes intermedios y a los precios finales al consumidor, con lo cual, la inflación estimada en los próximos dos años por el mercado subirá 1,5 puntos porcentuales por año, algo razonable.

En el largo plazo las perspectivas del mercado no son tan razonables. La inflación provocada por shocks externos —como picos del petróleo o cuellos de botella en las cadenas de suministro— ha sido siempre de corta duración, por lo tanto temporal, no estructural.  La estanflación de los años 70 sólo tiene un rasgo similar a la crisis actual: la subida del precio del petróleo, al igual que sucedió en 1973 por la Guerra de Yom Kipur y en 1979 por la Revolución iraní. Pero los temores de una inflación descontrolada no se sostienen, porque no está sucediendo lo que pasó en las otras crisis: ni la espiral precios-salarios, ni una política monetaria ultraexpansiva, ni la devaluación del dólar tras Bretton Woods.

Pese a que los riesgos descontados por el mercado no son tales, no pueden descartarse algunos factores a vigilar; riesgos como la menor independencia de los bancos centrales (cuando Kevin Warsh sea confirmado como el nuevo presidente de la Fed, el mercado valorará su independencia), y un dólar estructuralmente más débil por la financiación de los déficits y por los salarios más altos que sostienen a los hogares de menores ingresos. Aunque estos factores no parecen lo suficientemente potentes como para mover las expectativas de inflación de largo plazo, o para movilizar a los bancos centrales para que lleven a cabo subidas de tipos relevantes. 

“Si se confirman mejoras de productividad derivadas de un uso más amplio de herramientas tecnológicas y de la inteligencia artificial, no vemos razón para volver al famoso corredor del 2%, que los banqueros centrales consideran el nivel 'natural' para 'lubricar el sistema' y asegurar una transmisión monetaria fluida y la eficacia de las políticas de estabilidad de precios”, explica.

Pese a la alta volatilidad en los mercados en marzo, las estimaciones de crecimiento de los beneficios empresariales no se han revisado a la baja, sino más bien al alza, gracias al sector energético, lo que debería compensar el impacto sobre el consumo. La estimación para el S&P 500 es de subida del 16% respecto a 2025, desde 315 a 323$ por acción. En Europa, la subida esperada es del 10%, más de 3% por encima de lo estimado a principios de año, gracias a que un dólar más fuerte es beneficioso para muchos sectores.

Por tanto, las previsiones de resultados empresariales para 2026 no debe ser el principal indicador a seguir, dada la poca visibilidad que las empresas pueden dar acerca de sus ingresos futuros. Las claves que habrá que tener en cuenta para anticipar el comportamiento de los resultados empresariales este año son las intenciones de inversión de las grandes compañías tecnológicas. Estas empresas han respaldado muchos sectores, manteniendo a la  producción industrial en terreno positivo. Si la inversión se desacelera, se podría debilitar el relato sobre IA y la productividad que ha sostenido al mercado.. Y también las expectativas de costes para los próximos trimestres. Las empresas pueden tener un mayor control sobre esta variable, gracias a su experiencia tras la crisis energética derivada de la invasión de Ucrania y al foco en los márgenes —especialmente en industriales— tras el estancamiento de ingresos que ya dura más de un año.

“Si estos dos elementos se mantienen, el mercado podría sentirse más cómodo con el panorama de beneficios empresariales, aunque aplique un múltiplo de valoración más bajo que en el pasado, a causa de los riesgos latentes y explícitos”, señala este experto, que recomienda esperar a la publicación de los resultados del primer trimestre 2026 para tener una orientación más realista de lo que puede suceder en las Bolsas. 

31Mar

Es evidente que los incentivos para prolongar el conflicto son cada vez menores.

Miguel Ángel Valero

Un día más de guerra en Oriente Medio y de cierre del estrecho de Ormuz. El problema se agrava porque la Administración Trump lanza cada jornada un mensaje distinto. En esta ocasión, la nueva maniobra comunicativa del Gobierno estadounidense apunta a que Trump contempla poner fin al conflicto sin reabrir el estrecho. Según Karoline Leavitt, secretaria de Prensa, el estrecho de Ormuz no constituye una prioridad estratégica en esta guerra –a pesar de que es una de las principales vías de exportaciones y, por tanto, de financiación del régimen iraní–.ç

Todo esto ocurre en una nueva jornada de enfrentamientos, marcada por los bombardeos de la coalición integrada por Israel y EEUU sobre objetivos militares y arsenales. Irán, por su parte, dirige sus ataques hacia infraestructuras críticas de sus vecinos, como plantas desalinizadoras en Kuwait, afectando suministros esenciales para la supervivencia en la región. 

Mientras tanto, la escasez de petróleo se hace cada vez más evidente. Europa ha puesto en marcha medidas de apoyo ante el incremento de precios —con España a la cabeza, seguida ahora por Italia y Francia—, Corea del Sur ha iniciado campañas de concienciación en las que insta a la población a reducir la duración de sus duchas, y Tailandia ha activado ayudas directas a los sectores más perjudicados.

En este contexto, las declaraciones del presidente de la Fed, Jerome Powell, apaciguaron el mercado de bonos. Asegura que las expectativas de inflación permanecen contenidas en el corto plazo y que, por ahora, es prematuro plantear una reacción agresiva de la Reserva Federal, prefiriendo adoptar una postura de prudencia. También lanza un mensaje de calma sobre el crédito privado, afirmando que la Fed monitoriza su impacto en el sistema financiero y que todavía no existen indicios de ser un problema.

Es evidente que los incentivos para prolongar el conflicto son cada vez menores, y la evidencia más reciente apunta a que EEUU no desea sobrepasar el plazo de seis semanas que fijó al inicio de la operación. Sin embargo, encontrar una salida digna –necesaria para la política interna de Trump– se está volviendo complejo ante un régimen iraní que no se muestra intimidado, aunque sí visiblemente debilitado. El juego del gato y el ratón continúa, y el desenlace, cuando llegue, probablemente será abrupto.

Mientras, el G-7 trata de activar un frente común pero que, por el momento, dejó más palabras que nuevas medidas. En una reunión de urgencia celebrada por videoconferencia, el G7 ha dejado un comunicado conjunto en el que los representantes de los siete países más industrializados –EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido–, expresan su disposición de adoptar “todas las medidas necesarias que garanticen la estabilidad y seguridad de los mercados energéticos”, pero no han desvelado posibles actuaciones. Insistieron en la necesidad de garantizar mercados energéticos "estables y transparentes", así como "abstenerse de imponer restricciones injustificadas a la exportación de hidrocarburos y productos relacionados" y tratar de mantener un suministro suficiente de petróleo y gas. Hace un par de semanas los países más industrializados decidieron la liberación de parte de sus reservas estratégicas de petróleo, una medida que permitió ganar tiempo a la espera de soluciones al bloqueo del paso de las exportaciones de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz.

Mediolanum: oportunidades selectivas en mercados emergentes

Patrick McKenna, director adjunto de gestión de carteras multi-management en Mediolanum International Funds (MIFL), afirma: "Con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y la posterior escalada del conflicto, las acciones de los mercados emergentes se han visto presionadas. En marzo, los inversores retiraron más de 2.000 millones$ de los mercados emergentes y de los fondos asiáticos (excluido Japón). Al mismo tiempo, numerosos índices de mercados emergentes cayeron con fuerza, sin que hasta ahora se observen señales claras de haber tocado fondo. Sin embargo, el último shock no está afectando a los mercados emergentes de forma uniforme, ni está generando únicamente perdedores".

Los mercados asiáticos importadores de petróleo son especialmente vulnerables en este momento. Con el cierre del estrecho de Ormuz, el crudo Brent subió hasta alrededor de 116 dólares por barril a 30 de marzo y se encamina a registrar un aumento mensual de casi el 60%. La reacción del mercado fue, en consecuencia, muy severa: el índice bursátil surcoreano Kospi llegó a desplomarse casi un 20%, y el MSCI Indonesia ha perdido cerca de un 25% desde el 27 de febrero. India también se vio afectada. Tras recuperarse de un periodo prolongado de debilidad en febrero, el MSCI India perdió casi un 15% en un mes a medida que aumentaban las tensiones en Oriente Medio.

Países como Corea del Sur, Indonesia e India dependen en gran medida de las importaciones de petróleo procedentes de Oriente Medio. El aumento de los precios de la energía está lastrando el crecimiento, los saldos por cuenta corriente y las divisas de estos países, al tiempo que incrementa las presiones inflacionistas. Esto reduce el margen de los bancos centrales para recortar los tipos de interés. Este aspecto resulta especialmente problemático para aquellos mercados que contaban con bajadas de tipos para impulsar el crecimiento y las valoraciones. Si las tensiones geopolíticas persisten y los precios de la energía se mantienen elevados a largo plazo, no solo es probable que se frenen los ciclos de relajación monetaria, sino que también se revisen a la baja las expectativas de beneficios.

En América Latina, la situación es distinta: la región se beneficia de su posición relativamente neutral y de sus reservas de materias primas. Los mayores precios del petróleo, los metales y los productos agrícolas pueden respaldar los ingresos por exportaciones, las finanzas públicas y, en cierta medida, el impulso del crecimiento. Esto hace que muchos mercados latinoamericanos sean significativamente más resilientes en el entorno actual que gran parte de Asia.A ello se suma una política monetaria más favorable. Brasil, por ejemplo, ya se encontraba en un ciclo de relajación monetaria antes de la escalada en Oriente Medio. Esto hace que el país resulte especialmente atractivo para los inversores: la caída de los tipos de interés apoya la economía, los beneficios empresariales y las valoraciones, mientras que la estructura económica, intensiva en materias primas, proporciona al mismo tiempo un colchón frente al shock del precio del petróleo. A diferencia de muchos mercados emergentes importadores de petróleo, Brasil combina así vientos de cola monetarios con una posición económica externa relativamente sólida.

Aunque América Latina sigue siendo atractiva para los inversores por su posición de partida más robusta y sus perspectivas favorables, las caídas de precios en los mercados asiáticos en dificultades están abriendo al mismo tiempo oportunidades de entrada selectivas. Regiones como India ya han corregido significativamente: la ratio precio/beneficio del MSCI India se sitúa en 19,7 veces en términos de los últimos 12 meses, por debajo de sus medias de cinco y diez años. Al mismo tiempo, las perspectivas siguen siendo prometedoras: el crecimiento estructural, los beneficios empresariales y las perspectivas macroeconómicas continúan siendo relativamente sólidas. Si el shock geopolítico resulta ser temporal, son precisamente aquellos mercados que han sido más castigados recientemente los que podrían ofrecer una sorpresa positiva.

La creciente divergencia dentro del universo de mercados emergentes exige un análisis detallado de los riesgos y oportunidades en las distintas regiones. La dependencia de las importaciones de energía, la sensibilidad a la inflación, los ciclos políticos, el grado de madurez de las economías y la especialización sectorial determinan cada vez más cómo reaccionan los países a las subidas del precio del petróleo, a las fluctuaciones del dólar estadounidense u otros shocks externos. Quienes deseen aprovechar las oportunidades en los mercados emergentes deben, por tanto, adoptar un enfoque selectivo, activo y con una amplia diversificación.

Columbia Threadneedle: las materias primas se tensionarán en abril

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, señala que el petróleo cotiza algo más de 115$ por barril, lo que representa un incremento del 59% desde el inicio del conflicto. La curva de futuros del crudo Brent sitúa los precios en torno a los 100$ por barril hasta julio, descendiendo a aproximadamente 85 dólares en diciembre. Aun así, estos niveles siguen implicando una prima significativa frente a las previsiones previas al estallido de la guerra. Como referencia, se estimaba que el petróleo se situaría en torno a los 60$ por barril a finales de 2026, al margen de riesgos geopolíticos como los actuales.

De cara a los próximos meses, persisten claros riesgos al alza, especialmente en caso de un cierre prolongado del estrecho de Ormuz o de una mayor escalada del conflicto. Aunque las negociaciones de paz con mediadores están en curso, sigue vigente el ultimátum del 6 de abril fijado por el presidente Trump para que Irán acepte un acuerdo o se enfrente a ataques sobre su infraestructura energética, ante los que este país previsiblemente respondería.

En paralelo, durante el fin de semana, los hutíes en Yemen lanzaron su primer misil hacia Israel respaldados por Irán, marcando su entrada en el conflicto. Este episodio remite a los ataques de los hutíes en años recientes contra el tráfico marítimo en el mar Rojo, con el estrecho de Bab al-Mandeb como enclave estratégico de acceso, conectado a su vez con el canal de Suez, una arteria clave para el comercio con Europa. Además, esta vía podría servir como alternativa para la salida de petróleo desde el Golfo a través de un oleoducto hacia la costa occidental de Arabia Saudí. Cualquier interrupción en esta zona supondría otro gran obstáculo para las cadenas globales de suministro, incrementando las presiones al alza sobre los precios de las materias primas.

No obstante, también cabe la posibilidad de alcanzar algún tipo de acuerdo de paz, idealmente incluyendo el estrecho de Ormuz. Un acuerdo que no contemple este punto difícilmente sería aceptable para Trump. De incorporarse, permitiría una progresiva normalización del tráfico marítimo.

Pero el impacto del conflicto no se limita al petróleo. Se están observando tensiones en los precios del gas, el helio, así como del amoníaco y la urea, insumos clave para la producción de fertilizantes y, en consecuencia, para los precios de los alimentos. Este efecto se extiende al conjunto del mercado de materias primas y previsiblemente se intensificará en abril a medida que se reduzcan las reservas. Las existencias actuales ya están disminuyendo y también se están utilizando reservas de emergencia, lo que apunta a un escenario de precios más elevados y crecientes preocupaciones sobre el suministro a medida que avance abril.

Por su parte, el oro, que había mostrado un comportamiento muy sólido en lo que va de año, ha registrado una caída significativa del 14% desde el inicio de la guerra. Los riesgos inflacionarios están superando su función tradicional como activo refugio frente a shocks geopolíticos en el corto plazo.

La evolución de la situación a partir de aquí sigue siendo esencialmente binaria y dependerá en gran medida de factores políticos: de si Trump opta por una vía de escalada o de desescalada, y de la respuesta de Irán. El estrecho de Ormuz no está actualmente cerrado ni minado, lo que implica que, en caso de alcanzarse un acuerdo, podría reabrirse con relativa rapidez. Sin embargo, un escenario de escalada podría derivar en ataques a infraestructuras energéticas, ante los que Irán ya ha anticipado una respuesta. 

Trump  menciona la posibilidad de controlar el petróleo iraní. Este escenario parece lejano, los riesgos al alza siguen siendo significativos para todas las materias primas en caso de una nueva escalada del conflicto. También veremos preocupaciones desde el punto de vista del suministro, con impactos potencialmente desiguales por regiones, si la situación se prolonga hasta abril.

Las próximas dos semanas deberían ofrecer señales más claras sobre sobre el lugar al que nos dirigimos. Al inicio del conflicto, Trump planteó un horizonte de entre cuatro y seis semanas para las operaciones militares, un plazo que está próximo a cumplirse. No obstante, es previsible que los precios de la energía se mantengan elevados durante algún tiempo debido a la prima de riesgo incorporada. No puede descartarse cierta corrección a la baja en caso de avances sustanciales hacia un acuerdo de paz.

En definitiva, el contexto sigue marcado por una elevada incertidumbre. Los mercados financieros permanecen tensionados y, en el corto plazo, los precios de las materias primas actúan como un obstáculo significativo. Con todo, persisten motivos para el optimismo a más largo plazo si se logra algún tipo de resolución del conflicto.

Fidelity: fase de escalada más desordenada

Salman Ahmed, Responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, cree que el carácter del conflicto en Irán ha vuelto a cambiar. Lo que empezaba a parecer una posible vía de salida (tras el giro de Trump del lunes 23 de marzo y la ampliación hasta el 5 de abril de la amenaza de destruir centrales eléctricas iraníes) está derivando ahora hacia una fase de escalada más desordenada -aunque cada vez más telegrafiada-. Las preguntas sobre cómo se resolverá este conflicto y a qué coste (a corto y a medio plazo) siguen siendo críticas.

Los esfuerzos de mediación -en particular los liderados por Pakistán y apoyados por actores regionales- parecen haberse quedado sin impulso. Al mismo tiempo, el conflicto se está ampliando. La actividad de misiles hutíes contra Israel refuerza el riesgo de desbordamientos regionales, incluso cuando puntos de estrangulamiento clave como Bab el‑Mandeb siguen operativos (por ahora). Las señales de EEUU siguen siendo inconsistentes. El mensaje oscila entre negociación y escalada, dejando una claridad limitada sobre la vía inmediata pretendida. Al mismo tiempo, el despliegue de marines en el teatro de operaciones introduce riesgos claros de escalada. El objetivo operativo sigue sin estar claro, pero el debate se ha centrado en dos posibilidades: una intervención vinculada a la extracción de activos de uranio enriquecido o una acción dirigida contra la isla de Kharg. De las dos, parece más probable un movimiento sobre instalaciones de uranio enriquecido. Atacar Kharg implicaría el riesgo de abrir un frente más directo y amplio, con implicaciones inmediatas para los flujos de energía. Aun así, cualquier forma de presencia de tropas estadounidenses sobre el terreno representaría una escalada material. Las variables críticas serían el alcance, la duración y la claridad del estado final buscado. 2. 

Cambio de escenario: hacia una escalada telegrafiada en lugar de una destrucción generalizada de la infraestructura energética en Irán y el Golfo. No se trata de una escalada totalmente descontrolada o caótica. Está señalizada y, en cierta medida, gestionada con riesgos asociados de posibles errores de cálculo. La ausencia de una destrucción generalizada de infraestructuras en la comunicación de ambas partes sugiere que sigue existiendo contención. Los riesgos de cola han aumentado, pero son distintos. Al mismo tiempo, escalada y resolución ya no son mutuamente excluyentes. "La vía más probable es aquella en la que una mayor escalada se utiliza para forzar un desenlace, aunque sea incompleto, desordenado o inestable", apunta. 

El estrecho de Ormuz sigue estando, en la práctica, en disputa. El tráfico continúa a paso de caracol, pero bajo condiciones restringidas e inciertas determinadas por Irán (por ejemplo, Pakistán negoció el paso de 20 petroleros por el Estrecho, que el presidente Trump calificó de “regalo”). Incluso en un escenario de resolución, es poco probable que Irán renuncie por completo a esta palanca, especialmente teniendo en cuenta lo degradada que está ahora su capacidad militar tras los bombardeos sostenidos de EEUU e Israel. Un resultado más plausible es que el Estrecho se reabra en los términos de Irán, potencialmente con formas de control o “precio” (tácito o explícito) sobre los flujos. Eso podría incluir peajes informales, disrupción selectiva o primas de riesgo persistentes. Los informes sugieren que los planificadores militares occidentales no ven ninguna solución militar (salvo un cambio de régimen en Irán) para lograr una apertura incondicional del Estrecho. Esto importa porque la mayoría de los flujos que atraviesan el Estrecho se destinan a Asia, siendo China el mayor consumidor final. Por tanto, la carga económica de la disrupción recae de forma desproporcionada sobre las economías asiáticas, más que sobre EEUU, algo que también se refleja en la valoración relativa de los mercados. El “día después” es poco probable que se parezca al statu quo anterior al conflicto. La arquitectura de seguridad de los flujos energéticos del Golfo ha cambiado, en cierta manera, de forma estructural. 

"Seguimos trabajando con una hipótesis del barril de Brent en torno a 85$ para el resto del año. Esto refleja una prima geopolítica persistente más allá de una resolución inmediata de la guerra. Una normalización rápida de los precios del petróleo hacia el rango de los 40–50$(de la que se habla en algunos ámbitos) requeriría una resolución limpia, un Irán integrado internacionalmente y el consiguiente colapso de las primas de riesgo. Dada la complejidad del entorno actual, ese resultado nos parece extremadamente optimista. Al mismo tiempo, aunque los mercados físicos de energía están sometidos a una tensión severa, todavía no estamos en un escenario de pérdida sostenida y a gran escala del suministro, ya que eso exigiría daños generalizados a la infraestructura energética y un cierre completo del Estrecho mediante minas (o medidas similares)", argumenta. 

La transmisión económica se está concentrando cada vez más en Asia, seguida de Europa. Las respuestas de política económica en la región han sido rápidas y pragmáticas. Los gobiernos han desplegado una combinación de topes de precios, subsidios, controles a la exportación y liberaciones de reservas estratégicas para limitar el traslado a los precios domésticos del combustible. En las economías más vulnerables están surgiendo medidas del lado de la demanda, incluidas el racionamiento energético y ajustes de comportamiento. Estas intervenciones están, por ahora, conteniendo el impacto inflacionario inmediato. Sin embargo, si los precios elevados de la energía persistiesen, la carga cambiaría. La capacidad fiscal no es ilimitada y los bancos centrales podrían verse obligados a volverse menos dovish con el tiempo. A más largo plazo, este episodio refuerza el argumento a favor de la diversificación. Es probable que las renovables, la nuclear y, en algunos casos, un regreso al carbón, ganen más peso en los debates y la planificación de políticas, a medida que los riesgos de los puntos de estrangulamiento pasan a ser centrales en las evaluaciones. 

Las Bolsas asiáticas siguen de capa caída, con el índice MSCI Asia Pacific cayendo con fuerza durante la semana pasada y manteniendo la presión a la baja al inicio de esta. La presión sobre las divisas es evidente, especialmente en economías sensibles al petróleo como la India y Tailandia. Las respuestas políticas se están intensificando. El banco central de la India ha pasado a limitar las posiciones abiertas en divisas en un esfuerzo por estabilizar la rupia. En Japón, las autoridades han escalado la intervención verbal a medida que la debilidad del yen eleva las preocupaciones de inflación, con su banco central adoptando un tono más vigilante. Los mercados de bonos han sido menos direccionales después de centrarse en la inflación la semana pasada y ahora empiezan a equilibrar las preocupaciones de crecimiento frente a los riesgos inflacionarios. 

Las opiniones de China se están haciendo más visibles. Su implicación en los esfuerzos de mediación de Pakistán introduce otra capa en las dinámicas de las grandes potencias en el conflicto. Dada la exposición de China a los flujos energéticos del Golfo, tiene un fuerte incentivo para apoyar la estabilización ya que, pese a contar con colchones energéticos significativos, está expuesta al riesgo de una recesión global. Cualquier evolución adicional aquí será importante de vigilar, dada la relación estratégica del país con Irán. 

"Estamos entrando en una fase de escalada bastante telegrafiada pero dramática, con una mayor probabilidad de una resolución desordenada. Los riesgos de cola han aumentado de una manera distinta a la del fin de semana anterior, pero también ha aumentado el incentivo para que todas las partes contengan el conflicto, dada la escala y amplitud de la disrupción. El desenlace probable no será un final limpio, sino una resolución negociada y desordenada que dejará tensiones subyacentes sin resolver e Irán con un poder de influencia continuado sobre el Estrecho. Es poco probable que los mercados energéticos vuelvan rápidamente a los precios anteriores al conflicto. Cierta prima geopolítica permanente ya está incorporada en los mercados energéticos, y la carga del ajuste está recayendo con más fuerza sobre la Asia dependiente de la energía del Golfo, seguida de Europa. EEUU permanece relativamente más aislado, pero unos mayores precios energéticos son un factor macro que afectará a su crecimiento, inflación y resultados de su política económica", concluye este experto.

Ebury: el euro, el gran perdedor de la guerra en Oriente Medio

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, sitúa al euro, el won surcoreano, la rupia india y el baht tailandés entre las monedas más perjudicadas por la prolongación de la guerra en Irán, en un contexto marcado por el encarecimiento de la energía y el aumento de la aversión al riesgo. El denominador común de estas monedas es su elevada dependencia de las importaciones de petróleo y gas, lo que las hace especialmente vulnerables a un shock energético derivado del cierre del Estrecho de Ormuz.

En el caso del euro, la exposición es particularmente significativa. La Eurozona afronta el conflicto con bajos niveles de reservas de gas y una fuerte dependencia de proveedores externos. Además, la acción militar estadounidense en Irán aumenta el riesgo de un conflicto más prolongado en Ucrania, pues los recursos militares de EEUU podrían desviarse de este conflicto hacia Oriente Medio. Por otro lado, la exposición de Europa a la inflación del petróleo importado significa que los mercados han aumentado agresivamente sus apuestas a favor de tipos más altos del BCE y, al menos hasta el momento, están más que presupuestados por completo dos recortes completos antes de que termine el año. 

Este patrón se replica en las divisas de Asia y, en particular, en el won surcoreano, la rupia india y el baht tailandés. Todas ellas destacan por su elevada exposición al crudo que transita por el Estrecho de Ormuz. El encarecimiento del petróleo actúa como un lastre para sus economías, deteriorando sus cuentas externas y aumentando las tensiones inflacionarias, lo que se traduce en una menor resiliencia de sus divisas. 

Ebury también incluye entre las perdedoras a algunas monedas de los países de África Oriental y Austral, cuyas economías que dependen de la región para alrededor del 75% de sus importaciones de combustible. En este grupo se encontrarían el rand sudafricano, el kwacha zambiano y el chelín ugandés. En América Latina, las monedas más vulnerables serían el peso chileno, dado que importa casi todo su consumo de petróleo y gas y, en menor medida, el sol peruano, que produce cantidades modestas de petróleo, es un exportador neto de gas natural y tiene cierta capacidad de refinado. 

Frente a este bloque de perdedores, Ebury identifica como principales beneficiarios al dólar estadounidense, el dólar canadiense, la corona noruega, el dólar australiano, el real brasileño o el peso colombiano. El dólar estadounidense lidera este grupo gracias a su papel como activo refugio en episodios de incertidumbre y al hecho de que Estados Unidos es exportador neto de energía, lo que le permite beneficiarse de un entorno de precios elevados. A su vez, divisas como el dólar canadiense, la corona noruega o el dólar australiano se ven respaldadas por su condición de grandes exportadores de petróleo y gas, lo que mejora sus términos de intercambio y refuerza sus cuentas externas. En América Latina, el real brasileño y el peso colombiano también encuentran apoyo en el aumento de los ingresos derivados de las exportaciones energéticas. Las divisas vinculadas al dólar, especialmente en Oriente Medio, han mostrado una notable resiliencia, al beneficiarse tanto de su anclaje al billete verde como del aumento de los precios del petróleo, que refuerza sus cuentas externas y reservas. 

En este grupo también se incluye el yuan chino, estrechamente gestionado frente al dólar y respaldado por amplias reservas energéticas y una menor exposición directa al conflicto. China, además, cuenta con proveedores diversificados y cierta protección en el tránsito por el Estrecho de Ormuz. 

Ebury señala a la libra esterlina como un caso intermedio dentro del bloque de divisas favorecidas. Sin llegar a considerarse un “ganador” pleno, la moneda británica ha mostrado un comportamiento relativo más sólido que sus homólogas europeas. Aunque el Reino Unido es importador neto de energía, su menor dependencia del suministro exterior —y, en particular, de Oriente Medio— limita su exposición al shock energético. A ello se suma una estructura económica más orientada a los servicios. 

En conjunto, el análisis de Ebury refleja una clara divergencia en el mercado de divisas: las monedas de economías importadoras de energía, como el euro o la rupia india, tienden a depreciarse, mientras que las de países exportadores o consideradas refugio, como el dólar estadounidense o la corona noruega, se ven reforzadas en un escenario de conflicto prolongado.

UBS: oportunidad constructiva de la corrección

Por su parte, el UBS CIO Daily destaca que una corrección abre la puerta en la renta variable suiza. El mercado bursátil suizo no ha quedado al margen de las ventas globales por aversión al riesgo vinculadas al conflicto en Oriente Medio, llegando a caer cerca de un 15% en su mínimo intramensual y entrando en territorio formal de corrección. Aunque el mercado ha rebotado modestamente desde entonces, subiendo cerca de un 5% desde su punto más bajo la semana pasada, sigue muy por debajo de los máximos alcanzados a principios de marzo. "Pero, a pesar de esta volatilidad, creemos que la reciente corrección ofrece una oportunidad constructiva para reposicionarse en la renta variable suiza: el liderazgo de valores defensivos es ahora más relevante; las valoraciones y el apoyo de los dividendos han mejorado; los vientos en contra sobre los beneficios podrían empezar a moderarse", explica la entidad.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Utilizamos este episodio de volatilidad para mejorar nuestra recomendación sobre la renta variable suiza a ‘Atractiva’, y sugerimos que los inversores consideren asignar parte de su capital de riesgo en renta variable al mercado tras la reciente corrección. Dentro del mercado, preferimos compañías de calidad y líderes en rentabilidad, junto con determinadas empresas de mediana capitalización y cíclicas, especialmente aquellas con un crecimiento de dividendos atractivo”.

“Nuestra opinión es que la caída del oro probablemente será relativamente breve. Aunque el momento exacto es difícil de precisar, sí esperamos que el oro se recupere y prevemos que el metal precioso alcance los 6.200$ por onza a finales de junio, para luego moderarse hasta 5.900 USD/onza a principios de 2027, desde los aproximadamente 4.500 actuales", añade.

Pictet: neutrales en acciones, bonos y liquidez

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, señala que la guerra contra Irán ha creado un estado de profunda incertidumbre para los inversores. Amenaza el suministro global de todo, de petróleo a alimentos y aumenta la posibilidad de estanflación mundial. En tiempos normales los mercados bajistas para las acciones tienden a favorecer a los bonos, pero esta vez ambas clases de activos están teniendo dificultades. Para complicar las cosas, las posibles consecuencias de la guerra no parecen reflejarse del todo en el índice de volatilidad VIX. La imprevisibilidad del presidente Trump hace imposible una visión racional de los mercados las próximas semanas. Cada tuit en Truth Social arrastra los mercados en diferente dirección, a menudo de forma violenta. El precedente es que tiende a cambiar de rumbo ante una una reacción negativa del mercado.

Como no creemos posible saber cómo o cuándo terminará el conflicto, tenemos una posición neutral en las tres principales clases de activos, en todas las regiones excepto en China, bonos y liquidez. Sobre ponderamos los sectores de salud y de servicios públicos e infra ponderamos consumo discrecional.

La incertidumbre geopolítica ha comenzado a tener impacto negativo. Las encuestas empresariales han empezado a mostrar expectativas de precios más altos del petróleo y los datos sugieren que el mercado es demasiado optimista respecto a la economía estadounidense y pesimista respecto a la mayor parte del resto del mundo. Pero EEUU no es inmune. Que cubra su demanda no significa que los precios de la gasolina y otros combustibles no estén subiendo allí. Su economía ya se había desacelerado cuando cayeron las primeras bombas, siendo su tasa de ahorro muy baja. Esperamos que su inflación se sitúe en 3,3% este año con crecimiento por debajo de 2%.

Es probable que Europa demuestre ser más resiliente. La Eurozona depende de las importaciones de petróleo, pero es menos intensiva en petróleo que EEUUU, con una proporción sustancial de necesidades energéticas cubiertas con renovables. Los mercados emergentes también son ahora más estables que en el máximo del petróleo en 2022. Nuestra previsión de mayor crecimiento respecto a economías desarrollados no ha cambiado de forma significativa y esperamos que su inflación se mantenga en los objetivos. Además, China, donde más de una cuarta parte de sus necesidades petrolíferas pasan por el Estrecho de Ormuz, cuenta con importantes reservas de petróleo y otras materias primas vitales, además de haber asegurado el acceso alternativo de países como Rusia. Su rápida adopción de energías renovables y vehículos eléctricos los últimos años debe ayudar a amortiguar el golpe.

El ciclo multianual de flexibilización global de los banco centrales está llegando a su fin. Incluso antes de la crisis nuestra opinión era que la Reserva Federal no tenía necesidad de relajar, pues la creación de crédito en el sector privado sigue sólida, sin impacto negativo hasta ahora en su sector financiero. Pero existe el riesgo de que el BCE se convierta en el primero entre los grandes bancos centrales en endurecer su política monetaria, especialmente si los Gobiernos deciden subvencionar el combustible, como en 2022. Por su parte Pekín mantiene condiciones monetarias moderadamente laxas y una política fiscal activa para sacar a la economía de su estancamiento deflacionario.

El caso es que los temores inflacionistas han impulsado al alza las rentabilidades a vencimiento de los bonos y la venta masiva de acciones hace que ahora sean solo ligeramente caras, mientras que las materias primas siguen muy caras. Las acciones están respaldadas por factores estacionales y posición bajista de los inversores y en las estadounidenses no hay señales de que el mercado vaya a capitular, con los minoristas comprando en las caídas.

El aumento de exportaciones vinculadas a tecnológica relacionada con IA y actividad industrial y manufacturera, deben seguir apoyando las acciones chinas, que sobre ponderamos. Pero un aumento del 50 % en los precios del petróleo cuatro meses puede suponer un golpe económico especialmente perjudicial para las naciones importadores netas, como Tailandia, Corea, India y Sudáfrica, afectando el PIB y saldos externos, con la apreciación del dólar endureciendo las condiciones financieras en estos mercados, inflación importada y fomento de salidas de capital.

En conjunto hemos adoptado a una inversión más defensiva, incluyendo compañías eléctricas, que se benefician de demanda estable, impulso con la electrificación y políticas orientadas a la independencia energética. Sobre ponderamos el sector de salud, defensivo, atractivo por valoración, que se debe se beneficiar de la innovación por IA. Sobre ponderamos tecnología. La reciente corrección ha hecho que las valoraciones bajen y la inversión relacionada con IA en centros de datos e infraestructuras digitales -600.000 millones$ este año- debe seguir apoyando la demanda de empresas de hardware y semiconductores. Pero infra ponderamos consumo discrecional, pues la inflación debe pesar en el gasto.

La amenaza de estanflación es negativa para la renta fija. Los mercados de bonos han pasado descontar recortes de tipos de interés a subidas de estos. Si el precio del petróleo se estabiliza en los niveles actuales añadirá 0,5 % a la inflación y reducirá el crecimiento global en 0,5%. Pero precio del crudo y expectativas de inflación y crecimiento pueden moverse considerablemente por encima o debajo, según lo rápido que termine el conflicto. En deuda del Tesoro de EEUU estamos neutrales. Su rentabilidad a vencimiento ya ha aumentado y la Reserva Federal va a prestar tanta atención a la inflación como al mercado laboral, lo que limita el margen de liquidación de bonos estadounidenses. También hemos reducido asignación a deuda soberana y empresarial de mercados emergentes a neutral. Hemos reducido oro a neutral. Ha llegado a caer caído 15% desde el inicio del conflicto, pues los bancos centrales que han acumulado grandes beneficios con sus reservas han vendido parte para financiar gastos adicionales en energía y defensa. Pero hemos aumentado exposición a yen y franco suizo, que pueden apreciarse si el conflicto continúa.

DWS: 'esperar y ver' es la mejor opción

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, destaca que el coste de la vida en la Eurozona aumentó significativamente en marzo, alcanzando el 2,5%, impulsado principalmente por un incremento interanual del 4,9% en los precios de la energía. En particular, los precios del diésel y la gasolina aumentaron a tasas de dos dígitos en muchos países. Sin embargo, otros componentes contribuyeron a moderar la inflación general. La inflación de los alimentos siguió desacelerándose, con precios que subieron un 2,4% en marzo, mientras que la inflación subyacente cayó del 2,4% en febrero al 2,3% en marzo.

Algunos países ya han introducido medidas fiscales para reducir los precios de la energía. Como resultado, los precios del diésel y la gasolina han bajado en España e Italia, lo que debería ayudar a aliviar las presiones inflacionarias en abril. Sin embargo, los precios del gas tienden a reaccionar con retraso, ya que los hogares en la mayoría de los países están sujetos a contratos a largo plazo.

Además, la temporada de viajes está a punto de comenzar. Es probable que algunos destinos sean evitados, lo que podría provocar un aumento de los precios de los billetes de avión y de los paquetes vacacionales en toda la eurozona. En un contexto de aumento de costes, las empresas también podrían trasladar subidas de precios más rápidas. Cuanto más tiempo continúe la guerra en Oriente Medio y cuanto más tiempo el estrecho de Ormuz permanezca efectivamente cerrado, mayor será el riesgo de repercusiones secundarias.

En la conferencia del BCE de la semana pasada, la presidenta Lagarde volvió a aclarar la función de reacción del banco central. No es el shock de los precios de la energía en sí lo que resulta decisivo, sino los posibles efectos de segunda ronda sobre la inflación que puedan derivarse de él. En este contexto, no esperamos que el BCE adopte decisiones monetarias precipitadas. Seguimos creyendo que adoptar un enfoque de “esperar y ver” es la mejor opción por ahora.

Swisscanto: un escenario de estanflación es injustificado

En marzo, el suministro de energía ha desplazado a la inteligencia artificial en los titulares. Los mercados financieros están descontando una estanflación ante un aumento del 50% en el precio del petróleo, una narrativa injustificada similar a la de 2022. Lo más probable, por razones tácticas electorales, es que se produzca una rápida desescalada en Oriente Medio o, por el contrario, una escalada militar que ponga fin al bloqueo de los suministros de petróleo. 

"Lo que inicialmente, como la mayoría de los observadores, habíamos considerado como una breve intervención militar de Estados Unidos en una región delicada para la economía mundial, ha escalado a una escasez de suministro de petróleo y gas natural hacia Asia y Europa", señala un análisis de Swisscanto. Ante un aumento del 50% en el precio del petróleo, los mercados financieros han descontado un escenario de estanflación: la mayor inflación obligaría a los bancos centrales a subir los tipos de interés, frenando así la economía hasta la estancación. Esta narrativa recuerda a 2022. En ese entonces, los salarios aumentaron tras la pandemia de Covid-19 debido a la escasez de mano de obra, y los precios de bienes y servicios también subieron como resultado de los problemas en las cadenas de suministro. Aplicado a la situación actual, un escenario de estanflación nos parece injustificado, ya que el aumento de los precios se debe principalmente al alza de los costes energéticos. Por lo tanto, esperamos que los mercados financieros vuelvan pronto a centrarse en la inteligencia artificial y el crédito privado. Identificamos las mayores distorsiones del mercado en los bonos. 

La pérdida de poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses debido al aumento de los precios de la gasolina afecta negativamente a los republicanos en las próximas elecciones intermedias de noviembre. Nuestro escenario principal asume una pronta desescalada en Oriente Medio. Las expectativas sobre la evolución de los tipos de interés han dado un giro: en febrero aún se esperaban bajadas de tipos, por ejemplo, por parte de la Reserva Federal, pero ahora el mercado está descontando aumentos de tipos. Consideramos que esto es exagerado. Aprovechamos esta situación y aumentamos la duración en bonos gubernamentales globales, que deberían beneficiarse de una disminución de los temores inflacionarios y de un relajamiento de los tipos de interés (ver gráfico). Solo la caída de los rendimientos en EEUU al nivel de principios de marzo generaría ganancias del 5% en un bono a 20 años. Por otro lado, cerramos la posición en bonos gubernamentales en AUD, que se beneficiaron de un aumento del 10% en la moneda de materias primas. Excepto en fases inflacionarias, seguimos considerando que la duración de los bonos gubernamentales tiene un importante efecto diversificador en una cartera mixta.

El mercado global de renta variable ha perdido alrededor del 8% en USD desde su máximo a finales de febrero. La euforia parcialmente notable de finales de febrero ha disminuido, lo que, junto con el continuo crecimiento de las ganancias corporativas, respalda nuestra sobre ponderación en renta variable. A nivel regional, se imponen ajustes específicos: EEUU ha perdido significativamente menos en la crisis de Irán, pero enfrenta vientos en contra por su mercado laboral (en parte debido a la IA) y el debilitado sector de crédito privado. Los mercados emergentes se han visto menos favorecidos que en trimestres anteriores, ya que los inversores están valorando expectativas demasiado ambiciosas en las grandes empresas de IA. Por el contrario, el mercado de renta variable suizo se presenta de manera diferente, con perspectivas demasiado pesimistas ya descontadas. No realizamos cambios en las inversiones alternativas y seguimos sobre ponderados en oro tras la corrección de precios. Cabe destacar que las inversiones alternativas, como los bonos vinculados a seguros, contribuyeron con éxito a la diversificación durante un mes de marzo turbulento.