10Jun

Sectores como la automoción, la industria manufacturera y determinadas ramas agroalimentarias convivirán con una menor presión arancelaria sobre las exportaciones y, al mismo tiempo, un aumento de la competencia en el mercado europeo.

Miguel Ángel Valero

El pacto alcanzado el 20 de mayo entre el Consejo de la Unión Europea (UE) y el Parlamento Europeo sobre los textos que ratifican el Acuerdo de Turnberry marca una nueva etapa en las relaciones comerciales entre Bruselas y Washington. Sin embargo, tras la apariencia de un deshielo transatlántico, el acuerdo refleja, ante todo, un enfoque de gestión de riesgos: el objetivo es evitar un nuevo recrudecimiento del proteccionismo estadounidense, al tiempo que se conservan los medios para tomar represalias en caso de que EEUU incumpla sus compromisos , ya de por sí ajustados.

Un análisis de Coface avisa que las principales consecuencias de este acuerdo se concentrarán en sectores como la automoción, la industria manufacturera y determinadas ramas agroalimentarias, donde convivirán una menor presión arancelaria sobre las exportaciones con un aumento de la competencia en el mercado europeo.

Firmado en el verano de 2025, cuando Donald Trump amenazaba con imponer aranceles de hasta el 30% a los productos europeos, el Acuerdo de Turnberry limitó este nivel al 15%. A cambio, la UE se comprometió a eliminar sus aranceles sobre las importaciones industriales estadounidenses y a mejorar el acceso al mercado para determinados productos agrícolas y agroalimentarios.

Aunque el acuerdo ha sido muy criticado en Europa por ser desequilibrado, sigue una lógica clara: asegurar el marco comercial y evitar un escenario considerado aún más costoso para los exportadores europeos.

El rasgo distintivo del compromiso europeo con la nueva ratificación reside en los mecanismos de protección incorporados en los textos de aplicación . Este enfoque se basa en tres elementos:

  • Una cláusula de suspensión en caso de que EEUU no cumpla el tope del 15 %, ya sea por la introducción de nuevos aranceles o por una reducción insuficiente de los ya vigentes (especialmente en el caso dela cero y los productos derivados del aluminio, cuyos aranceles pueden seguir alcanzando hasta el 50%). La fecha límite fijada por la UE para el cumplimiento de esta restricción arancelaria es el 31 de diciembre de 2026.
  • Un mecanismo de salvaguardia que puede activarse en caso de un aumento de las importaciones que cause un perjuicio grave a la industria europea.
  • Una cláusula de caducidad que establece que las concesiones expirarán el 31 de diciembre de 2029 en ausencia de una prórroga legislativa. De este modo, la UE ratifica un acuerdo de carácter condicionado y reversible

Desde su firma en el verano de 2025, el contexto ha cambiado. La sentencia del Tribunal Supremo de EEUU sobre el uso de la IEEPA (International Emergency Economic PowersAct, Ley de Poderes Económicos en Situaciones de Emergencia Internacional) ha reducido la capacidad de la administración Trump para imponer de forma inmediata aumentos arancelarios masivos .

Como consecuencia, el valor relativo del acuerdo para Europa resulta hoy menos claro de lo que era en 2025. El denominado ‘descuento de Turnberry’ —la ventaja arancelaria de la que disfrutaba la UE frente al resto del mundo, excluida China — se redujo así de 4,4 puntos a 1,4 entre septiembre de 2025 y marzode 2026.

No obstante, la amenaza no ha desaparecido. Las recientes presiones de EEUU sobre el sector de la automoción, así como la posibilidad de nuevas medidas comerciales a través de otras bases jurídicas en la segunda mitad del año, han convencido a los europeos de que el riesgo de escalada sigue siendo muy real.

En el caso de la industria manufacturera europea, el panorama es desigual. El sector del automóvil muestra esta ambigüedad: los exportadores europeos se enfrentarán a un arancel del 15 % en lugar del 25 % en EEUU, pero a costa de una mayor competencia en el mercado europeo . En el ámbito de la agricultura , las concesiones europeas siguen siendo más específicas, con reducciones significativas en determinados productos transformados y contingentes arancelarios en segmentos sensibles , como el de la leche.

“Este acuerdo no supone una vuelta a la normalidad en las relaciones comerciales transatlánticas. Sobre todo, refleja el deseo de Europa de contener el riesgo de una nueva escalada arancelaria, al tiempo que se reserva explícitamente el derecho a dar marcha atrás si EEUU incumple sus compromisos”, afirma Olivier Rozenberg, analista político de Coface.

Alemania protege su industria pesada

En este contexto, la UE permite a Alemania combinar su precio eléctrico subsidiado para industria con las compensaciones ya existentes. El subsidio eléctrico industrial alemán acaba de recibir luz verde de Bruselas para ampliar su alcance. La UE permite ahora combinar el mecanismo de precio eléctrico subsidiado con las compensaciones de costes indirectos ya existentes. El coste para el contribuyente alemán sube otros 1.000 millones€. ¿Quién gana? Los grandes consumidores industriales de energía: Basf, Thyssenkrupp, y el sector químico alemán son los beneficiarios directos. El argumento de competitividad frente a las plantas asiáticas se sostiene un poco más. Pero el debate de fondo es más serio. Si la competitividad industrial de la primera economía europea depende de subvenciones energéticas estatales cada vez más costosas, hay un problema estructural que nadie quiere nombrar. El modelo energético europeo tiene una factura creciente. Para el inversor, es una señal de que Berlín protege su industria pesada a cualquier coste.

Rusia: la UE retrasará la actualización del tope de precios al petróleo

Por otra parte, la UE planea retrasar la actualización del tope de precios aplicado al petróleo ruso –y, por tanto, evitar su incremento– como parte del 21º paquete de sanciones. Desde 2022, la UE y el G7 establecieron este precio máximo dinámico al que Rusia puede comercializar su petróleo, con el objetivo de reducir sus ingresos sin generar disrupciones significativas en el mercado global. Hasta un 30% del petróleo ruso transportado por vía marítima sigue comerciándose dentro del tope, mientras que el resto se transporta mediante una “flota fantasma”.

El cálculo del tope se calcula descontando un 15% al precio medio del crudo ruso durante 22 semanas, por lo que el efecto del conflicto en Oriente Medio implicaría un aumento significativo del límite, lo que permitiría a Rusia incrementar sus ingresos por exportaciones energéticas. Actualmente, el tope se sitúa en 44,1$/barril, pero una actualización bajo las condiciones actuales lo elevaría por encima de los 70 $/barril. Para evitar este efecto, la Comisión Europea propone aplazar la revisión durante seis meses, hasta enero de 2027. Además, la Comisión considera añadir 30 buques adicionales a la lista negra de la “flota fantasma”, en la que más de 630 buques tienen prohibido el acceso a puertos europeos. Para sacarlas adelante, las medidas requerirán la aprobación unánime de los Estados miembros el próximo 15 de julio.

China: los aranceles de Trump no logran frenar las exportaciones

El Pentágono publica su lista de empresas chinas que ayudan al ejército de Pekín. Entran Alibaba, Baidu, BYD, NIO, WuXi AppTec y YMTC. Estas compañías no podrán optar a contratos del gobierno de EEUU. La tregua comercial Trump-Xi Jinping de mayo empieza a mostrar sus grietas.

Además, las exportaciones de China se aceleraron en mayo, impulsadas por ventas a EEUU y por tecnología, contradiciendo los temores de que los aranceles de Trump frenaran el comercio chino.  Éstos siguen en pie. La guerra de Irán ha encarecido el shipping y el combustible. Y sin embargo, las exportaciones chinas en mayo aceleran. Impulsadas por tecnología y por ventas a EEUU, de todos los destinos posibles. El mercado lo interpreta como una señal de que la economía china es más resistente de lo que el consenso esperaba. Pero también como una señal de que los exportadores chinos están desviando rutas y usando terceros países como puente hacia el mercado americano. Un consumidor chino con más capacidad de exportación tiene más renta disponible.  El yuan se fortalece. Las empresas europeas con exposición a China tienen viento de cola a corto plazo. Pero si los aranceles se endurecen en otoño, el rebote de mayo podría ser el último trimestre bueno. Zumitow recomienda vigilar el renminbi y las revisiones de objetivos  de LVMH y Volkswagen en julio.

"Se espera que la fortaleza de las exportaciones continúe durante la segunda mitad del año, respaldada por las ventajas de costes, el ciclo expansivo de la inteligencia artificial y la demanda de energías verdes en un contexto de persistentes tensiones energéticas", aporta Yifan Hu, director de inversiones para Gran China de UBS Global Wealth Management.

En China, la inflación va a ritmos diferentes: la subida de los costes energéticos acelera los costes de producción, mientras que la debilidad de la demanda interna mantiene más contenidos los precios al consumo. En mayo se aceleró con fuerza el crecimiento de los precios de producción industriales que aumentaron un 3,9% interanual frente al +2,8% del mes previo y alcanzando su mayor nivel desde julio de 2022. Por otro lado, el IPC repitió un bajo ritmo de crecimiento manteniéndose en el +1,2% interanual y con una moderación de una décima en la tasa subyacente que se situó ahora en +1,1% y sigue mostrando la ausencia de presiones inflacionistas por el lado de la demanda en la economía.

EEUU: la confianza de las pymes, en el nivel más bajo desde octubre de 2024

En EEUU, la confianza de las pymes vuelve a retroceder y se sitúa en su menor nivel desde octubre de 2024, el mes previo a la victoria de Trump en las elecciones presidenciales. El índice realizado por NFIB cayó 0,6 puntos hasta el 95,3 en mayo, frente a la esperada mejora. Este retroceso se debió a que las presiones de los precios se intensificaron y también a que un mayor número de empresarios apunta a dificultades en las cadenas de suministro. En este punto, el porcentaje neto de responsables de pymes que señalan que han aumentado los precios de venta subió 6 puntos al 36%, el nivel más alto desde marzo de 2023, mientras que alrededor del 70% informaron de interrupciones en la cadena de suministro que afectaron a su negocio en cierta medida. Unos factores negativos que están pesando en los planes de inversión y contratación de las empresas: las intenciones de gasto de capital (capex) cayeron 1 punto al 16%, el nivel más bajo desde marzo de 2009 y los planes para crear nuevos empleos en los próximos tres meses cayeron 4 puntos a un neto del 9%, la lectura más débil desde mayo de 2020.

El déficit comercial se redujo apoyado en las mayores ventas de petróleo que compensaron las mayores importaciones de productos tecnológicos y necesarios para seguir desarrollando la IA. En abril, el saldo negativo de la balanza comercial se situó en los -55.900 millones$, una reducción del 1,2% mensual explicada en parte por el incremento del 7,7% de las exportaciones de petróleo, que en abril registraron un volumen récord –también se dispararon los envíos de gasolina, diésel y combustible para aviones–. 

Estos ingresos extraordinarios han ayudado a compensar un persistente aumento de las importaciones de bienes de capital vinculados a la construcción de centros de datos: en términos nominales, las importaciones de semiconductores, ordenadores y accesorios continuaron aumentando y aglutinaron cerca del 21% de todas las compras de bienes del extranjero. Finalmente, sorprendieron positivamente las ventas de viviendas de segunda mano, que crecieron en mayo más de lo esperado al acelerarse un +3,2% mensual hasta 4,17 millones de unidades anualizadas, su mayor nivel en el año. A pesar del repunte, el mercado de transacciones sigue estancado con unos precios que en promedio para las viviendas usadas aumentaron un 1,3% frente al año pasado hasta los 429.300$.

04Jun

En los últimos 2 meses, el S&P 500 ha subido a una velocidad que solo se ha visto en dos ocasiones históricas fuera de recesión: justo antes del crash del Lunes Negro de 1987 y en el peak del Dotcom de 2000.

Miguel Ángel Valero

La fragmentación geoeconómica ya le cuesta a la economía mundial hasta 307.000 millones$ en pérdida de producción anual, según el informe Deepening Divides: The Cost of a More Fragmented Financial System, publicado por el Foro Económico Mundial en colaboración con Oliver Wyman. Impulsada por las tensiones geopolíticas, las preocupaciones en materia de seguridad económica y la transformación de las relaciones comerciales entre las principales economías, la fragmentación se aceleró a lo largo de 2025 y 2026 y afecta de forma creciente a los sistemas de comercio, finanzas e inversión. Estas presiones se manifiestan a través de aranceles crecientes, restricciones a la inversión y medidas de represalia. 

Los aranceles y las restricciones a la inversión afectan cada vez más a economías tradicionalmente alineadas, incluidas las de EEUU, la UE, Canadá, Japón y Corea del Sur, lo que eleva los costes para las empresas e incrementa la incertidumbre en el comercio y la inversión transfronterizos.

A medida que la fragmentación se asienta en los mercados y los sistemas financieros y aumentan las barreras incluso entre aliados, crecen los riesgos de escalada y de disrupción económica a largo plazo. Si las tendencias actuales se intensifican hasta escenarios de fragmentación más severa, las pérdidas globales podrían alcanzar hasta 6,9 billones$, o el 6,4% del PIB mundial. Un impacto económico superior al de cualquier economía del mundo excepto las de EEUU y China. 

En última instancia, la fragmentación afecta tanto a las empresas como a los hogares. Se estima que las políticas de fragmentación actuales añadirán hasta 0,3 puntos a la inflación global, erosionando el poder adquisitivo en la mayoría de las economías. Los efectos más pronunciados sobre los salarios reales se observan en EEUU, donde se estima que los salarios reales serán un 0,33% inferiores para los trabajadores con baja cualificación, un 0,49% inferiores para los de cualificación media y un 0,66% inferiores para los de alta cualificación; presiones similares sobre el poder adquisitivo son visibles en otras grandes economías. 

"En las conversaciones con líderes empresariales de todo el mundo, el mensaje es notablemente consistente. Lo que las empresas más necesitan ahora mismo es previsibilidad, y no la están obteniendo", señala Daniel Tannebaum, socio y líder global de Anti-Financial Crime en Oliver Wyman. "Sin reglas más claras en torno a los aranceles, las sanciones y otras medidas económicas, los riesgos para la inversión, el crecimiento y la estabilidad financiera seguirán creciendo", avisa.

Los mercados emergentes y las economías en desarrollo son los más perjudicados por los efectos de la creciente fragmentación financiera. En el escenario de fragmentación más extremo, los países ajenos a los grandes bloques geopolíticos, la mayoría de los cuales son mercados emergentes o economías en desarrollo, podrían sufrir pérdidas de producción del 10,7%, frente a un descenso global del 6,4%. Factores estructurales como el menor desarrollo de sus mercados de capitales hacen que estas economías dependan más de los flujos internacionales de capital y sean más vulnerables a los efectos negativos de un sistema financiero menos integrado. 

África ilustra tanto los riesgos como las posibles vías de resiliencia. La exposición del continente a los flujos de capital exterior implica que un sistema más fragmentado encarecería y haría menos predecible la financiación para el desarrollo. Al mismo tiempo, la integración regional —a través de iniciativas como la Zona de Libre Comercio Continental Africana y sistemas de pago como el PAPSS— ofrece vías para reforzar la resiliencia de África, que además puede beneficiarse de tendencias de largo plazo como el crecimiento demográfico y la abundancia de materias primas críticas. 

Aunque es improbable que la fragmentación se revierta a corto plazo, sí puede gestionarse. El informe identifica cinco acciones que los responsables políticos pueden adoptar para mitigar la fragmentación:

  • Establecer principios compartidos para proteger el sistema financiero frente a la fragmentación, como la preservación del Estado de derecho y la independencia de la política monetaria, la limitación de la incautación de activos soberanos y la protección de la integridad de los datos gubernamentales.
  • Acordar normas que orienten el uso de instrumentos de acción económica exterior para avanzar en los objetivos de seguridad nacional y resiliencia sin perjudicar el crecimiento global.
  • Garantizar la previsibilidad de las políticas públicas para sostener los flujos de inversión y permitir el funcionamiento continuo de los mercados de capitales y financieros transfronterizos.
  • Mantener la interoperabilidad entre los sistemas de pago y las monedas digitales, y preparar a las empresas para un entorno geoeconómico cada vez más fragmentado. 
  • Impulsar iniciativas de integración regional como la Zona de Libre Comercio Continental Africana y el Sistema Panafricano de Pagos y Liquidación, así como apoyar el desarrollo de mercados de capitales domésticos y regionales, incluida la Unión Europea de Ahorro e Inversión. 

En conjunto, estas medidas pueden contribuir a preservar la estabilidad y la resiliencia financieras incluso a medida que la economía mundial se vuelve más fragmentada.

Impacto en la industria química

El cierre del estrecho de Ormuz y los elevados precios de la energía están teniendo un gran impacto en la industria química. La región del Golfo suministra aproximadamente la mitad de las exportaciones mundiales de etilenglicol y casi el 40% del metanol, ambos esenciales para los plásticos y los productos químicos industriales. Además, una amplia gama de bienes industriales requiere de productos químicos para su fabricación por lo que el aumento de los precios del petróleo y el gas repercuten en los costes de fabricación, los precios al productor y, en última instancia, la inflación al consumo.

Un informe de Crédito y Caución plantea dos escenarios, en función de la duración del conflicto, analizando el impacto en el sector químico en cada uno de ellos. En el escenario base, que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz en mayo, la producción mundial aumentaría apenas un 0,6% en 2026. Pero en el escenario pesimista, con el cierre del estrecho hasta septiembre, se reduciría un 1,7%. 

A la guerra del Golfo se suma la continua incertidumbre en materia de política comercial. Aunque los aranceles impuestos por EEUU en 2025 están paralizados por el Tribunal Supremo, las empresas químicas se enfrentan a una renovada incertidumbre en torno a los regímenes arancelarios y a los riesgos legales.  En Europa, Crédito y Caución prevé una caída de la producción del 2,2%. El repetido repunte de los precios del gas en Europa está agravando los problemas de competitividad, especialmente en relación con China y EEUU. Por una parte, los productores chinos dependen cada vez más de materias primas basadas en el carbón. Por otra parte, en EEUU el incremento de los precios del gas ha sido más moderado, lo que beneficia a los competidores estadounidenses.  Además de estos factores perturbadores, las empresas químicas europeas se enfrentan a una presión creciente para invertir en automatización, transformación y digitalización. Las pymes sin cobertura energética y sin capacidad de inversión para la descarbonización corren un riesgo especial. Por todo ello, la Unión Europea está perdiendo cuota de mercado mundial de productos químicos en los últimos años. Mientras en 2014 contaba con una cuota cercana al 20%, en 2024 había descendido al 14%.   En este contexto, Crédito y Caución ha rebajado la perspectiva de rendimiento empresarial y riesgo crediticio para la industria química en Bélgica, Italia, los Países Bajos y el Reino Unido.

Otro importante reto para el sector es el posible desvío de mercancías chinas, que inicialmente iban destinadas a EEUU, hacia otros mercados, en particular Europa. Este cambio podría suponer una acumulación de stock de productos chinos a menor coste impactando en la demanda de productos europeos, lo que reduciría la producción interna y, por extensión, de los productos químicos utilizados en su fabricación.  

La industria química se enfrenta a importantes retos derivados del cierre del estrecho de Ormuz y la volatilidad de los precios de la energía. Junto a ello, las interrupciones en la cadena de suministro causadas por tensiones geopolíticas, el aumento del proteccionismo, desastres naturales o problemas logísticos suponen riesgos a la baja que supondrán un lastre para el crecimiento de la producción en 2026.

Resiliencia de la economía, pero ojo al S&P 500

Mientras, el mercado sigue a la espera del desenredar de las negociaciones que permitan reabrir Ormuz. Si ayer los ataques se recrudecían, hoy parece girar nuevamente hacia un acercamiento de las posturas: surgen noticias que apuntan a que Israel y el Líbano acuerdan un alto el fuego, algo que facilitaría las negociaciones entre EEUU e Irán y que ha permitido que el propio Trump vea factible alcanzar un acuerdo este fin de semana. A ver qué pasa ya camino del cuarto mes de conflicto.

El contexto macroeconómico está mostrando una notable resiliencia, los empresarios siguen viendo una actividad sostenida y apuntan a que seguirán con sus planes de inversión al tiempo que persiste un empleo robusto, especialmente en EEUU. Un factor que apunta a que, liderado por la inversión, seguiremos inmersos en un ciclo de expansión económica que apoyará a las Bolsas, aunque tras las importantes subidas acumuladas, el inversor deberá ser más selectivos y aprovechar oportunidades en sectores y regiones que se han quedado rezagadas.

En EEUU, la confianza de los empresarios de los servicios mejora más de lo esperado y la economía sigue creando empleo. La batería de indicadores es alentadora, con el ISM de los servicios repuntando en mayo hasta 54,5, su primera subida tras el estallido del conflicto en Irán. Este repunte mantiene la confianza de los empresarios estadounidenses en niveles cómodamente acordes con expansión económica. Además, la lectura de los componentes fue especialmente positiva, dado que esta mejora de la confianza vino liderada por la fuerte subida del subíndice de nuevos pedidos (57,3 vs. 53,5 anterior). Por otro lado, siguen las tensiones inflacionistas, con el subíndice de precios pagados subiendo en mayo hasta 71,3, un incremento que, no obstante, fue algo menor de lo esperado.

Crece el empleo privado y, según los datos de la consultora ADP, en mayo se crearon 122.000 puestos de trabajo, su mayor nivel desde enero de 2025 y una aceleración frente a los 105.000 del mes previo. Cifras que apoyan la percepción de resistencia del empleo en estos primeros meses de subidas de los costes energéticos. Por sectores, solamente 2 de los 10 analizados no lograron crear empleo y, además, los más cíclicos como Construcción, Manufacturas y Ocio y hostelería han registraron creación neta positiva.

En cambio, en la zona euro se aceleran las presiones inflacionistas. Los índices de precios industriales repuntaron en abril y registraron un crecimiento de los costes del 4,9% interanual frente al +2% anterior y su mayor incremento desde marzo de 2023. Unas cifras que comienzan a reflejar ya el incremento de los precios de la energía y que apuntan que la inflación continuará presionada al alza en los próximos meses a medida que se van traspasando estos mayores costes a través de las cadenas de producción hasta los precios finales.

En esta corriente de optimismo sobre la economía, pese a la fragmentación, los aranceles y las guerras comerciales, un toque de aviso: en los últimos 2 meses, el S&P 500 ha subido a una velocidad que solo se ha visto en dos ocasiones históricas fuera de recesión: justo antes del crash del Lunes Negro de 1987 y en el peak del Dotcom de 2000. No es una predicción de caída inmediata. Es un patrón histórico. El que avisa no es traidor.

UBS: el oro supera a los bonos del Tesoro de EEUU en los bancos centrales

Según nuevas estimaciones del Banco Central Europeo (BCE), el oro ha superado a los bonos del Tesoro de EEUU en la composición de las reservas de los bancos centrales a nivel mundial, confirmando un cambio significativo en la estructura de las reservas. Aunque podría interpretarse como un desafío a la hegemonía del dólar, "creemos que el mensaje para los inversores globales es más matizado: el dólar estadounidense sigue siendo el principal pilar de las reservas mundiales. El oro se ha consolidado como una cobertura estratégica y práctica.El euro está ganando terreno, aunque de forma gradual", precisan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Interpretamos este aparente cambio en el comportamiento de los bancos centrales como un recordatorio para que los inversores mantengan siempre presente la construcción de sus carteras y aseguren una adecuada diversificación entre clases de activos, geografías y divisas. Seguimos siendo positivos respecto al oro a medio plazo, a pesar del riesgo de una mayor volatilidad en el corto plazo. Prevemos que el precio alcance los 5.500$ por onza durante el primer semestre de 2027. En la práctica, creemos que los inversores deben mantener una cartera diversificada, incluyendo exposición al oro y a otras materias primas, determinados activos denominados en euros y renta fija de alta calidad. Mantenemos un objetivo para el EUR/USD de 1,2 a mediados de 2027, a medida que los precios de la energía se normalicen y la Reserva Federal retome finalmente los recortes de tipos, mientras que el apoyo fiscal en Europa debería seguir respaldando la moneda única”.

“Esperamos que los precios de las viviendas vacacionales en Suiza e Italia sigan aumentando con más fuerza que en Austria y Francia durante los próximos trimestres. Los principales destinos suizos destacan por una moneda estable, políticas fiscales atractivas y altos niveles de seguridad y discreción”, aporta Maciej Skoczek, economista inmobiliario.

“Esperamos que la mayoría de los bancos centrales de los mercados desarrollados —incluida la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y otros— mantengan los tipos de interés sin cambios a corto plazo. El Banco Central Europeo destaca por la probabilidad de nuevas bajadas de tipos en junio y posiblemente también en julio, reflejando respuestas divergentes de política monetaria ante la inflación y la evolución del crecimiento económico”, opina Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y el Reino Unido.


03Jun

La Oficina del Representante Comercial (USTR) plantea aranceles de hasta del 12,5% a importaciones procedentes de 60 países, al considerar que éstos no están haciendo lo suficiente para frenar el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso.

Miguel Ángel Valero

Por una vez, y sin que sirva de precedente, esta iniciativa no es de Trump. La Oficina del Representante Comercial (USTR), el organismo encargado de ejercer las investigaciones comerciales y recomendar la imposición de tasas arancelarias, plantea aranceles de hasta del 12,5% a importaciones procedentes de 60 países, al considerar que éstos no están haciendo lo suficiente para frenar el comercio de bienes producidos con trabajo forzoso. 

La polémica propuestas contempla la aplicación de un arancel del 10% a la Unión Europea, Reino Unido, México o Canadá, mientras que el tipo del 12,5% afectaría a China, Japón, India y a otros 42 países. Los gravámenes se amparan en la investigación sobre prácticas comerciales desleales de la sección 301. Trump ya recurrió a esta legislación en su primer mandato, cuando inició la guerra comercial con China, tarificando algunos productos hasta el 25%. 

En este contexto, la nueva propuesta ofrecería a la Administración una alternativa al actual arancel global del 10% aplicado bajo la Sección 122 –de carácter temporal y con vencimiento el 24 de julio–, sustituyéndolo por un mecanismo con mayor respaldo jurídico y, previsiblemente, de carácter permanente.

La iniciativa se produce después de que, a comienzos de esta misma semana, la USTR, propusiera un arancel del 25% sobre diversos productos brasileños, también bajo la sección 301. Además, se prevé la publicación de las conclusiones de otra investigación relacionada con el aumento de la capacidad industrial excesiva en 16 países, incluido China.

Mientras, continúa la fortaleza del mercado laboral en EEUU. La encuesta JOLTS superó ampliamente las expectativas y mostró que las ofertas de empleo aumentaron en 731.000 en abril hasta situarse en 7,62 millones, muy por encima de las 6,89 millones del mes previo y de las expectativas, situándose prácticamente en su nivel más alto de los dos últimos años. Con ello, la economía actualmente opera con una ratio de vacantes sobre desempleados de 1,03x frente al 0,95x del mes anterior, volviendo a mostrar que existe un puesto de empleo sin cubrir por cada parado. 9 de los 11 sectores analizados han registrado un incremento de las vacantes, algo no visto desde septiembre de 2022. Pero el fuerte aumento de las vacantes vino muy concentrado, ya que un 91% correspondieron al sector tan heterogéneo como servicios profesionales, mientras que sectores cíclicos, como ocio y hostelería, registraron el tercer mes consecutivo de reducción de las vacantes.

Vuelven las compras de los hedge funds y sufre el consumo

Goldman Sachs subraya que los hedge funds compraron acciones americanas a su ritmo más rápido en seis meses. El S&P 500 encadena nueve semanas seguidas al alza, la racha más larga desde 2023. Y resulta que los hedge funds han vuelto a comprar a lo grande. Goldman Sachs habla de la mayor aceleración de compras institucionales en seis meses. El leverage largo/corto llega al 55,3%. Los financieros lideran el rally con una ratio long/short de 6,5 a 1. El índice rompe techo tras techo. Pero más de la mitadde sus componentes cotiza por debajo de su media de 100 sesiones. La señal es doble. El dinero grande ha vuelto al risk-on. Pero el rally es estrecho. Cuando los hedge funds corren así de rápido, suele quedar menos gasolina para el rally. El S&P en máximos con breadth estrecha es una combinación que históricamente precede a correcciones técnicas.

Mientras, el menor consumo en EEUU pasa factura a algunas empresas. Dollar General eleva previsiones mientras el consumidor americano recorta incluso en comida para ir a tiendas de descuento. La cadena de discount americana facturó 10.780 millones$ en el primer trimestre, un 3,4% más, con el beneficio por acción subiendo a 2$ contra los 1,78 del año pasado, y la previsión es que termina 2026 entre 7,2 y 7.45$.. El tráfico sube un 1,4%. Esto muestra que los consumidores americanos están recortando incluso en comida básica para ir al discount en lugar del supermercado habitual.  Una situación negativa para las marcas premium, y buena para discounters. Si el consumidor americano frena de verdad en el 2º trimestre, el S&P en 7.600 puntos necesita que las expectativas de beneficios corporativos bajen. 

Shake Shack cae un 10% en Bolsa tras revisar a la baja las previsiones de ingresos para el 2º trimestre, y de beneficios para todo 2026. La firma de hamburguesas premium culpa a la "incertidumbre macroeconómica, el entorno competitivo y sus impactos relacionados".

La Eurozona sufre el repunte de la inflación

Por su parte, en la zona euro se confirma el repunte de la inflación impulsado por los mayores costes energéticos. El IPC preliminar repuntó dos décimas en mayo hasta +3,2% interanual, su mayor nivel desde septiembre de 2023 y con un repunte más acusado de la tasa subyacente que se acelera tres décimas hasta el +2,5%. Por componentes, el aumento de la inflación se explicó en gran medida por la mayor aportación de la energía, que explicó 1 punto, a lo que se unieron los precios de los alimentos (que suponen otros 0,4 puntos). 

Por el lado de la tasa subyacente, los precios de los bienes aceleraron su crecimiento una décima hasta +0,9% interanual (aportaron dos décimas al IPC), mientras que hubo un mayor repunte de los servicios, que aceleraron el crecimiento de los precios cinco décimas hasta +3,5% interanual y fueron responsables de la mitad de la inflación. 

Los datos de inflación presionan al Banco Central Europeo (BCE) para elevar tipos oficiales en su reunión del 11 de junio, aunque los indicios de efectos de segunda ronda de este encarecimiento de la energía parecen contenidos. 

UBS ve oportunidades en empresas de la Eurozona

Pero en UBS señalan que "aunque esperamos que el BCE incremente los costes de financiación la próxima semana, consideramos poco probable un endurecimiento monetario significativo como el que actualmente descuentan los mercados, debido a los riesgos para el crecimiento derivados de los elevados precios de la energía. Al mismo tiempo, seguimos viendo oportunidades en determinadas empresas de la Eurozona que se benefician de tendencias estructurales de largo plazo".

Los riesgos para el crecimiento derivados de un shock energético prolongado hacen improbable un endurecimiento monetario significativo. "Es probable que los efectos de segunda ronda sobre la inflación sigan siendo limitados. Una política monetaria más restrictiva no debilita el atractivo de determinadas compañías europeas que se benefician de tendencias estructurales de crecimiento", insisten.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos siendo positivos respecto a la renta fija de calidad, con especial atención a los bonos de corta y media duración, que son menos vulnerables a las preocupaciones sobre el aumento de la carga de la deuda pública. Creemos que el reciente incremento de las rentabilidades ofrece una oportunidad para que los inversores aseguren tipos atractivos, especialmente a través de crédito corporativo defensivo y de alta calidad, donde el carry sigue siendo atractivo y la duración de los diferenciales parece manejable”. Y añade: “También vemos oportunidades en los líderes europeos y en determinadas acciones de la Eurozona expuestas a temáticas de crecimiento estructural. Los datos de inflación refuerzan la justificación para una actuación del BCE a corto plazo, pero no modifican nuestra preferencia por un posicionamiento selectivo, la diversificación y la calidad”.

China: la confianza empresarial, en su nivel más alto desde febrero

Y en China, sorpresa positiva con la mejora de la confianza empresarial, que alcanza su mayor nivel desde febrero. El PMI compuesto repunta en mayo hasta situarse en niveles de 54 desde el 53,1 anterior, impulsado al alza por un dato favorable de confianza de los servicios que escaló hasta el 54,4 desde el 52,6 previo. Cifras que apuntan a una aceleración de la actividad y que sorprenden al ocurrir en un momento en el cual los precios de la energía siguen elevados y el consumo interno no parece estar reactivándose. A pesar de ello, la lectura de los empresarios es positiva, lo que podría estar adelantando un giro de la actividad.

25May

Los impagos en cuentas de tarjeta de crédito con más de 90 días de retraso han subido en EEUU al 13,1%, el nivel más alto desde 2011 y rozando los máximos históricos. Y pueden anticipar descensos en los beneficios de los bancos. Mientras, China frena la inversión minorista en el extranjero.

Miguel Ángel Valero

A punto de cumplirse los tres meses desde el inicio del conflicto con Irán y coincidiendo con la celebración del Memorial Day en EEUU –el Día de los Caídos y una fecha que habitualmente se asocia con el inicio de la temporada de vacaciones de verano en el país–, se abre la puerta a un principio de acuerdo que permitiría reabrir inmediatamente el paso marítimo por Ormuz y con ello, comenzar a descongestionar la oferta global de crudo y gas. 

Por eso la semana da sus primeros pasos con un tono de optimismo, con el precio del crudo bajando con intensidad en los mercados globales –el barril de Brent retrocede más de un 4% y se sitúa por debajo de los 100$, mínimos del último mes– mientras que las Bolsas cotizan con subidas por encima del 1%. 

Ahora bien, pese a los mensajes de optimismo que dan por hecho que el anuncio oficial es cuestión de días, lo cierto es que el acuerdo no está cerrado aún y el propio presidente Trump ha lanzado sus frecuentes mensajes contradictorios este fin de semana: el sábado daba prácticamente por hecho el acuerdo, unas optimistas expectativas que enfrió el domingo, llegando a señalar que el tiempo corría ahora a favor de EEUU.

Por el momento, todo indica a que habría un borrador de acuerdo que incluiría un alto el fuego de 60 días mientras se negocia un acuerdo permanente. Por tanto, es un acuerdo en dos tiempos: de forma inmediata se trata de conseguir liberar el paso de buques por Ormuz y para ello lo primero sería desminarlo, mientras que EEUU levantaría el bloqueo naval y otorgaría un alivio parcial de sanciones sobre las exportaciones de petróleo. La segunda parte y para la que se concederá más tiempo –se habla de entre dos y tres meses– sería conseguir avanzar en las negociaciones más técnicas y, sobre todo, acordar los detalles en torno al programa nuclear iraní, el futuro de su arsenal militar y de los activos iraníes congelados en el extranjero. Cuestiones más complejas en las cuales las posturas todavía estarían alejadas.

Una nueva semana clave para conseguir desbloquear el paso por Ormuz y con ello liberar el flujo de energía global, tratando así de evitar mayores daños de los ya realizados al crecimiento mundial. No obstante, aunque se logre el acuerdo, reparar los activos energéticos dañados durante el conflicto y devolver la producción a los niveles previos no será inmediato, a lo que se une que las aseguradoras y armadores necesitarán confirmar cierta estabilidad en la región antes de retomar con total normalidad sus operaciones. El precio del crudo no volverá a niveles previos a la guerra en el corto plazo, sobre todo teniendo en cuenta que veremos una mayor demanda dada la necesidad de recomponer las reservas de crudo.

Grant Thornton: las empresas temen más encarecimientos de materias primas

En cualquier caso, la guerra en Oriente Medio lastra las perspectivas de las empresas. Tras el impulso registrado a finales de 2025, las empresas medianas afrontan el nuevo ejercicio con un descenso generalizado de sus expectativas y un repunte de las barreras de crecimiento.En este sentido, según la última edición —referente al primer trimestre de 2026— del International Business Report, un informe elaborado por Grant Thornton, el coste de las materias primas se establece la mayor barrera de crecimiento para las empresas españolas.

El 46,1% de los directivos nacionales se muestran preocupados por el encarecimiento de materias primas como el petróleo, que ha pasado del entorno de los 70$ el barril de Brent a los 100 en apenas unos meses. Solo la preocupación por la burocracia alcanza esas cifras. A nivel global, la preocupación por el coste de las materias primas es incluso mayor, y afecta al 51,3% de los empresarios. Desde el punto de vista europeo, este porcentaje se rebaja al 42,1%.

El cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas más importantes para el suministro energético mundial, ha provocado una reacción inmediata en los mercados internacionales, impulsando al alza el precio del petróleo y reavivando las tensiones sobre la seguridad energética global. Un shock energético que ha tenido un impacto directo para las empresas medianas.

La preocupación por los costes energéticos aumenta con fuerza (52%) y el precio de la energía se erige ya como la principal barrera de crecimiento para las empresas medianas.

"El middle-market se enfrenta a un nuevo desafío geopolítico. Factores como los costes energéticos o la parálisis del comercio marítimo son percibidos ya por las empresas medianas como claros frenos a su crecimiento”, destaca Ramón Galcerán, presidente de Grant Thornton España.

Más allá de los costes energéticos, las empresas medianas se muestran preocupadas por el convulso escenario geopolítico que se presenta tras el estallido del conflicto en Oriente Medio. Tras caer con fuerza a finales de 2025, la preocupación geopolítica vuelve a crecer y afecta al 50,9% de los empresarios a nivel mundial. En España, el resultado es más moderado (43,3%), aunque también registra un aumento de más de tres puntos respecto al trimestre anterior. De igual forma, también crece la incertidumbre económica a nivel global (57,4%), mientras que en la UE y España se mantiene estable (50,6% y 45,7%, respectivamente).

Como resultado, la confianza respecto a la evolución de la economía cae con fuerza. El 68,4% (–5,2 puntos) de los empresarios a nivel global se muestran optimistas respecto al futuro económico; en España, el porcentaje es del 58% (–4 puntos); en la UE, del 57,2% (–3,7 puntos).

El middle-market también rebaja sus propias expectativas de crecimiento. Las empresas españolas recortan su previsión de aumentar ingresos (del 61,6% al 56,7%), mejorar su rentabilidad (del 57,6% al 51,8%), ampliar su plantilla (del 51% al 44,9%) e implementar mejoras salariales por encima de la inflación (del 20% al 14,7%).

Las consecuencias del conflicto bélico de Oriente Medio todavía son desconocidas para la empresa española. Por el momento, la economía global muestra cierto aguante. Las previsiones de crecimiento han pasado del 3% al 2,6% por este conflicto. Pero un análisis elaborado por Oxford Economics para Grant Thornton considera que estas previsiones mejorarán en cuanto se abra el tráfico en el Estrecho de Ormuz. La inflación, en cambio, será más resistente. La previsión ahora es una subida global de precios del 4% para 2026, siete décimas más que antes del estallido de la guerra.

Europa será una de las regiones más expuestas al impacto del encarecimiento energético y de las disrupciones logísticas derivadas del conflicto, debido a su elevada dependencia de las importaciones energéticas que transitan por esta ruta estratégica. El escenario contempla un petróleo Brent por encima de los 110$ por barril durante buena parte de 2026, pudiendo no descender hasta los valores anteriores hasta 2028, así como un aumento de los costes del gas, transporte y materias primas, factores que ya están comenzando a trasladarse a las expectativas empresariales. En este contexto, las compañías europeas y españolas afrontan un entorno de mayor cautela, marcado por la volatilidad, el debilitamiento de la demanda y la incertidumbre sobre la evolución del comercio internacional y de las cadenas de suministro.

En este contexto, el 49% de las empresas españolas reconoce que subirá precios durante el próximo año. Y el 39,2% espera ya un frenazo de la demanda en los próximos meses, ocho puntos más respecto al trimestre pasado. En este sentido, instituciones como Funcas ya han advertido de que los carburantes, la electricidad y los alimentos frescos, que aglutinan el 15% de la cesta de la compra de los hogares, son los responsables de la nueva ola inflacionista.

A nivel global, el 49,3% de los directivos esta desaceleración de la demanda. En Europa, este indicador se sitúa en línea con el resultado español, en el 38,4%. El 35,5% de los empresarios españoles se muestra preocupado por esta desaceleración en la actualidad, lo que supone casi dos puntos más que el trimestre anterior.

En paralelo, se observa una pérdida de dinamismo en la internacionalización. Las exportaciones y los ingresos procedentes de mercados exteriores se mantienen estables a nivel global, pero en España vuelven a caer. Las expectativas de aumentar ventas al exterior caen dos puntos, hasta el 41,2%. Además, la previsión de aumentar mercados se desploma hasta el 34%, el peor dato de la serie. Todo ello refleja un entorno internacional más complejo y menos favorable para la expansión empresarial de las empresas españolas.

Pablo Azcona, socio del área Fiscal de Grant Thornton, destaca que “la guerra de Irán representa un nuevo desafío para la internacionalización de las empresas medianas. Sin embargo, nuestras empresas ya han demostrado en el pasado su resiliencia y capacidad para sobreponerse a estos obstáculos”.

KLN: más flujos comerciales con Oceanía y Latinoamérica

Por otra parte, los grandes acuerdos comerciales previstos para 2026 están redefiniendo el mapa logístico global y abriendo nuevas oportunidades para las empresas europeas en un contexto marcado por la incertidumbre arancelaria, las tensiones comerciales internacionales y la necesidad de diversificar mercados. En este escenario, KLN Iberia considera que tanto la reciente culminación del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Australia como la entrada en vigor del acuerdo UE–Mercosur impulsarán de forma significativa los flujos comerciales entre Europa y las áreas de Oceanía y Latinoamérica.

La compañía señala que el actual entorno de incertidumbre arancelaria ya está elevando los costes de cumplimiento, las revisiones de origen preferencial y la complejidad de la planificación aduanera, obligando a muchas empresas a revisar cadenas de suministro, diversificar mercados y reforzar la clasificación arancelaria para minimizar riesgos fiscales Además, las tensiones comerciales con EEUU están generando un rediseño de rutas de suministro para evitar posibles derechos adicionales, mientras aumentan las reclamaciones vinculadas a devoluciones de aranceles derivadas de errores en clasificación, valoración aduanera, origen declarado o aplicación incorrecta de preferencias arancelarias..

“Las empresas están entendiendo que la logística y la estrategia aduanera ya no son únicamente un soporte operativo, sino un elemento clave de competitividad. Una planificación eficiente impacta directamente en costes fiscales, tiempos de despacho, acceso a mercados y resiliencia operativa”, señalan desde el grupo especialista en logística Integral y transporte internacional de mercancías. Los sectores más expuestos a este nuevo escenario son automoción, agroalimentario, acero, tecnología industrial y bienes de consumo, especialmente por su dependencia de cadenas globales y su sensibilidad a cambios regulatorios, normas de origen y medidas antidumping.

Uno de los hitos comerciales más relevantes de 2026 ha sido la culminación del Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Australia, anunciada en marzo tras casi una década de negociaciones. El acuerdo elimina prácticamente el 100% de los aranceles sobre las exportaciones europeas hacia Australia y reduce significativamente las barreras comerciales, facilitando el acceso a un mercado estable y estratégico para compañías europeas de sectores como maquinaria, automoción, productos químicos, bienes de consumo y alimentación. KLN considera que este nuevo escenario generará un incremento de las necesidades logísticas entre Europa y Australia, especialmente para empresas que buscan equilibrar rapidez, sostenibilidad y control de costes.

El acuerdo UE–Mercosur acelerará el comercio con Latinoamérica. Junto a Australia, Latinoamérica será otro de los principales focos comerciales para las empresas europeas en 2026. La entrada en vigor provisional del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, el 1 de mayo, abrirá una de las mayores zonas de libre comercio del mundo y reducirá progresivamente los aranceles sobre numerosas exportaciones europeas. Países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se consolidarán, así como mercados estratégicos para sectores europeos como industria, automoción, farmacéutico, alimentación y bienes de equipo. No obstante, KLN advierte de que, pese a la reducción arancelaria, seguirán existiendo barreras logísticas relevantes relacionadas con infraestructuras desiguales, burocracia aduanera, requisitos sanitarios y diferencias regulatorias locales.

La combinación entre acuerdos comerciales, optimización aduanera y planificación logística avanzada será decisiva para que las empresas europeas puedan aprovechar el nuevo ciclo de expansión internacional que comenzará a consolidarse a partir de 2026.

EEUU: impagos en tarjetas de crédito, en el nivel más alto desde 2011

Mientras tanto, la Fed de Kevin Warsh mira el S&P 500 con inquietud: la Bolsa sube pero los datos empeoran. La guerra en Oriente Medio oscurece el horizonte macro, el consumidor americano acumula impagos en máximos históricos y el mercado inmobiliario se congela otra vez con las hipotecas por encima del 7%. Pero el S&P 500 cotiza en máximos. Algo no cuadra. Y en la Fed lo saben.

Además, el S&P 500 supera al S&P Equal Weight por el mayor margen en 24 años. Solo 7 u 8 acciones están tirando del índice. El 99% del mercado va mucho más lento. Cuando los índices igual ponderados se quedan tan rezagados, suele ser señal de vulnerabilidad del rally. Si los grandes valores empiezan a fallar, no hay colchón debajo.

El dato que más preocupa es que los impagos en cuentas de tarjeta de crédito con más de 90 días de retraso han subido al 13,1%, el nivel más alto desde 2011 y rozando los máximos históricos. Los tipos de interés siguen al 5,25%, con la Fed sin mover ficha y la inflación presionando al alza. Una combinación que "es veneno puro para el consumo", subrayan en Zumitow. Las hipotecas por encima del 7% cierran el mercado inmobiliario. Las tarjetas con intereses del 22% se convierten en trampas. Los salarios reales crecen, sí, pero no lo suficiente para compensar dos años de inflación acumulada y tipos altos. El consumidor que sostuvo el ciclo 2023-2025 ya no tiene munición.

Negativo para JPMorgan (NYSE:JPM), Bank of America (NYSE:BAC), Capital One (NYSE:COF) y Synchrony (NYSE:SYF); alerta para retailers que dependen del crédito al consumo como Target (NYSE:TGT) y Kohl's (NYSE:KSS); señal adelantada de deterioro del ciclo que puede anticipar una revisión a la baja de beneficios en el sector financiero para el segundo semestre.

China endurece la inversión minorista en el exterior

Otro dato que suscita inquietud es que China endurece los controles de capital sobre el trading transfronterizo justo cuando el el inversor minorista del país empezaba a llegar masivamente a Occidente. Desde Europa hasta el Nasdaq, había flujos crecientes de inversores minoristas chinos saltándose los controles de capital a través de brokers que miraban para otro lado. Pekín ha decidido que se acabó.  Las autoridades han penalizado a varios brokers que permitían a sus clientes operar en mercados extranjeros sin cumplir los controles de capital vigentes. El grifo se cierra de forma repentina y sin avisar. La medida coincide con un momento delicado: el dinero chino se había convertido en un flujo comprador no desdeñable para acciones europeas y americanas. Menos presión compradora desde China sobre acciones europeas y americanas a corto plazo; señal de que el régimen chino prioriza el capital doméstico sobre la liberalización financiera.

UBP revisa a la baja las previsiones sobre el oro

Las previsiones a corto plazo para el oro han sido revisadas por UBP a la baja, reflejando el reajuste de las expectativas sobre la Reserva Federal y el aumento de los tipos de interés a corto y largo plazo observado en las últimas semanas. Se espera que el oro cotice hacia la parte baja de los rangos recientes en el corto plazo, a la espera de una mayor claridad sobre el desenlace del conflicto en Oriente Medio. Aunque las entradas de capital en ETF se han desacelerado de forma significativa, las compras por parte de los bancos centrales continúan a un ritmo subyacente sólido.

Buenos días, Envíamos adjunto el último análisis sobre el oro de UBP.  Oro – Cambio en las previsiones• Las previsiones a corto plazo para el oro han sido revisadas a la baja, reflejando el reajuste de las expectativas sobre la Federal Reserve y el aumento de los tipos de interés a corto y largo plazo observado en las últimas semanas.• Se espera que el oro cotice hacia la parte baja de los rangos recientes en el corto plazo, a la espera de una mayor claridad sobre el desenlace del conflicto en Oriente Medio.• Aunque las entradas de capital en ETFs se han desacelerado de forma significativa, las compras por parte de los bancos centrales continúan a un ritmo subyacente sólido.
06May

Las mastodónticas cifras de inversión destinadas al despliegue de la inteligencia artificial continúan impulsando el crecimiento, no solo dentro del ecosistema de centros de datos, sino también en el conjunto de la economía, un efecto que se refleja claramente en el peso de la inversión en las últimas cifras del PIB estadounidense.

Miguel Ángel Valero

Con una operación de apenas un día de duración, Project Freedom ha servido para que EEUU acuda el árbol iraní. Medios críticos con el régimen señalan que el presidente Masoud Pezeshkian estaría molesto con la decisión del general Ahmad Vahidi de lanzar ataques a buques comerciales con el fin de reafirmar el control del estrecho de Ormuz. Y que los sorpresivos ataques contra Emiratos Árabes Unidos forman parte de los intentos de Vahidi por sabotear las conversaciones con EEUU, incluso a costa de provocar un reinicio de las confrontaciones armadas.

En medio de este escenario de tensiones internas, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, visitó China, precisamente la semana previa a la llegada de Donald Trump, lo que sugiere un posible intento de coordinar posiciones sobre el conflicto iraní.

Mientras tanto, los mercados bursátiles continúan celebrando la temporada de resultados. En EEUU se alcanzaron nuevos máximos y, tras el cierre de la sesión, se publicaron las cifras de AMD, principal competidor de Nvidia en el segmento de las GPU (pieza clave en la construcción de centros de datos para inteligencia artificial). Los resultados confirman la sólida dinámica que viene mostrando el sector de semiconductores. La compañía incrementó sus ingresos un 38%, superando por primera vez los 10.000 millones$ trimestrales, y sus beneficios operativos crecieron un +72%. Además, elevó su previsión de ventas para el segundo trimestre hasta los 11.200 millones$, con unos márgenes brutos que se mantendrán en torno al 56%. La acción reaccionó con una subida del 11% en el after market.

En consecuencia, el movimiento estadounidense parece estar sacudiendo el tablero interno iraní, acentuando las fracturas dentro del régimen y aumentando la presión a medida que el tiempo juega en su contra, especialmente por la limitada capacidad de almacenamiento de petróleo. 

Sin embargo, el verdadero ganador del conflicto está siendo el sector tecnológico. Las mastodónticas cifras de inversión destinadas al despliegue de la inteligencia artificial continúan impulsando el crecimiento, no solo dentro del ecosistema de centros de datos, sino también en el conjunto de la economía, un efecto que se refleja claramente en el peso de la inversión en las últimas cifras del PIB estadounidense.  

La UE trata de frenar los nuevos aranceles de Trump sobre los automóviles

Por otra parte, la Unión Europea ha pedido a EEUU que las principales disposiciones del acuerdo no se apliquen antes de julio. Trump amenazó con elevar los aranceles a los automóviles del 15% –establecido en el pacto comercial– al 25%, una medida que supondría incumplir lo acordado. El presidente estadounidense justificó esta amenaza por la demora del bloque comunitario en ratificar el acuerdo. Sin embargo, la UE sostiene que está siguiendo su procedimiento legislativo y prevé aprobarlo en junio. El retraso se debe a que el proceso se vio temporalmente interrumpido por el Parlamento Europeo, tras las amenazas de Trump de imponer nuevos gravámenes a los aliados europeos que no respaldaran su propuesta de adquisición de Groenlandia.

Noruega busca reforzar su producción futura de petróleo y gas mediante la reapertura de tres yacimientos de gas. En el contexto del esfuerzo europeo por diversificar sus fuentes energéticas y reducir la dependencia de Rusia y Oriente Medio, el país nórdico ha decidido reanudar la producción de estas instalaciones, que comenzará a partir de 2028. Los yacimientos en cuestión –West Ekofisk, Albuskjell y Tommeliten Gamma– situados en la costa sur del país, se cerraron en 1998, y se espera que su reapertura produzca durante dos décadas. Las reservas recuperables se estiman entre 90 y 120 millones de barriles equivalentes de petróleo (mboe), consistiendo principalmente en gas, con volúmenes limitados de condensado. Las exportaciones de gas se dirigirán a Emden (Alemania), mientras que el condensado se enviará a Teesside (Reino Unido). Paralelamente, el Gobierno noruego ha puesto en marcha una nueva ronda de licencias para la exploración de petróleo y gas, con el objetivo de asegurar niveles elevados de suministro energético a largo plazo.

UBS: los mercados sobrevaloran el riesgo de subidas de tipos

Los rendimientos de los bonos gubernamentales se mantienen muy por encima de los niveles previos al conflicto, ya que los elevados precios del petróleo han intensificado las preocupaciones sobre la inflación. "Pero seguimos creyendo que es menos probable que el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra suban los tipos, mientras que la Fed podría incluso recortarlos aún más", señalan en UBS. Mientras las expectativas de inflación a largo plazo permanezcan ancladas a nivel global, una revisión de las expectativas del mercado debería provocar descensos en los rendimientos de los bonos gubernamentales en los próximos meses. Los riesgos para el crecimiento deberían mantener al BCE sin cambios. Es probable que el Banco de Inglaterra también mantenga los tipos estables. La Fed tiene margen para seguir flexibilizando su política.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Mantenemos la opinión de que los mercados han sobrevalorado el riesgo de que los bancos centrales suban, o no bajen, los tipos de interés. Esto crea una oportunidad potencial para que los inversores ‘fijen rendimientos’ en bonos de calidad a corto y medio plazo en USD, EUR y GBP”. Y añade: “Quienes busquen generar ingresos adicionales en sus carteras también pueden considerar una exposición selectiva a segmentos de mayor beta como mercados emergentes, high yield o deuda subordinada, así como estrategias de renta variable orientadas a ingresos e inversiones estructuradas que generen rentabilidad”.

“Prevemos una subida adicional de 25 puntos básicos, muy probablemente en agosto, y un tipo terminal del 4,6%. A corto plazo, nos mantenemos cautos con el AUDUSD en un contexto de fortaleza continuada del USD. A más largo plazo, sin embargo, unos fundamentos sólidos respaldan nuestra previsión de 0,75, con preferencia por posiciones largas en la divisa frente a ciertos cruces selectivos”, apuntan Wayne Gordon y Teck Leng Tan, estrategas.

Pictet: clima de inversión más favorable

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, habla de "un clima de inversión más favorable". Ante la persistencia del conflicto sin resolver en Irán mantenemos una posición global neutral en renta variable, renta fija y liquidez, aunque reintroduciendo cierto riesgo. Sobre ponderamos acciones estadounidenses y de mercados emergentes, los cuales presentan sólidos beneficios empresariales y resistencia a la crisis energética. Preferimos los sectores industrial y tecnológico. También sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes.Aunque persiste mucha incertidumbre, sin que se vislumbre el fin de la guerra en Irán, con barcos atrapados en el estrecho de Ormuz y precios del petróleo en alza, los peores escenarios no se han materializado y el balance de riesgos apunta a un clima más favorable de inversión. En este sentido los inversores pueden volver a centrarse en lo que, en general, son fundamentales positivos: amplia liquidez global, fuerte dinamismo de beneficios empresariales, crecimiento económico, aunque no espectacular, inflación moderada -aunque con riesgos al alza- y valoraciones en muchas clases de activos más atractivas que hace dos meses.

El contexto macroeconómico es en conjunto moderadamente positivo, con indicadores adelantados indicativos de que la actividad se mantiene resiliente en la mayoría de las economías desarrolladas y gran parte de Asia, siendo la transmisión del impacto energético, más allá de encuestas y precios, limitada hasta el momento. Nuestro escenario base es que la economía global crezca 2,8% este año, ligeramente por encima de su potencial, con la inflación alrededor de 3%. 

Pero los precios del petróleo rondan 110-120$/barril con la vía marítima del estrecho de Ormuz cerrada, en comparación con los 70$ previos a la guerra, siendo el valor razonable a largo plazo de unos 80$. Si el cierre se prolonga al verano es probable que desencadene una leve recesión en Europa y algunas economías emergentes, incluso EEUU. De hecho, en EEUU el consumidor es más vulnerable de lo que indica el crecimiento económico: los datos de consumo ya son débiles, el aumento de la renta disponible se ha desacelerado considerablemente, la confianza se encuentra cerca de mínimos históricos y se prevé que el aumento de precios del petróleo reduzca más la renta real, aunque sus productores de petróleo pueden obtener importantes beneficios.

En cambio, en Europa, la crisis del petróleo es negativa, haciendo que las expectativas de recuperación se desvanezcan, con amenaza de estanflación más presente y hemos rebajado la previsión de crecimiento en la euro zona este año a 0,9% desde 1,3% hace dos meses y aumentado la de inflación a 2,7% desde 2 %.

Pero en economías emergentes los exportadores de energía son beneficiarios y otros países se encuentran en posición más sólida que en crisis anteriores, con mayor crecimiento, menor vulnerabilidad externa y mayores reservas de liquidez.

Ante la incertidumbre sobre la duración del impacto inflacionario y posible intervención Gubernamental para mitigar sus efectos, los bancos centrales se han mostrado dispuestos a endurecer la política monetaria, aunque sin prisa. La liquidez global, por la oferta monetaria, reservas de divisas (excluido oro) y activos de los bancos centrales (excluido oro), crece cerca de 7,4 %, 1 % por encima de la tendencia histórica.Por su parte la Reserva Federal ha dejado de recortar tipos de interés y no prevemos más este año, pero la liquidez de su sector privado sigue abundante para protegerse de perturbaciones externas. Creemos que se debe a que los principales prestatarios -Gobierno, empresas relacionadas con inteligencia artificial (IA) y consumidores con mayor poder adquisitivo- no son especialmente sensibles a las variaciones de tipos de interés. 

Además, los balances bancarios gozan de sólida salud, bien protegidos de perturbaciones en los sectores más débiles del mercado crediticio. La liquidez monetaria y crediticia en EEUU aumentará a 2,5 billones$, 8 % de su PIB, frente a 1,7 billones en 2025.

La temporada de presentación de resultados ha sido sólida, especialmente en EEUU y en sectores de tecnología, finanzas y materiales. Las valoraciones en renta variable, a pesar de la fuerte recuperación, no parecen excesivas en precio/beneficio a 12 meses un 10 % inferior al máximo de octubre de 2025.  Los principales índices bursátiles están dominados en gran medida por empresas del sector servicios, siendo poco probable que el aumento del precio del petróleo tenga impacto inmediato en los beneficios agregados. Además, el sentimiento de los inversores se ha recuperado con fuerza hasta terreno alcista, pero sin señales de excesiva euforia: el apalancamiento neto se encuentra por debajo del promedio y los inversores siguen preparados para la volatilidad, como muestran los mercados de opciones.

En este contexto hemos aumentado nuestra recomendación en acciones estadounidenses a sobre ponderar.  Están respaldadas por sólidos resultados empresariales, liquidez y auge de la inversión industrial e IA. El consenso espera en las empresas del índice S&P 500 crecimiento de beneficios de alrededor del 20% este año y el próximo, máximo desde 2021. Además, es destacable el aumento de los márgenes de beneficio, prueba de control de costes y crecimiento nominal. Pero estamos neutrales en mercados desarrollados fuera de EEUU, donde las valoraciones de las acciones siguen ajustadas y persiste la incertidumbre sobre el impacto económico de la guerra.

También sobre ponderamos acciones de mercados emergentes, cuyas empresas experimentan fuerte aumento de beneficios y parecen relativamente protegidas del aumento de costes de la energía. Se prevé que su mayor crecimiento del PIB respecto a economías desarrolladas se amplíe a 2,6 % este año frente a 2,4 % de 2025. Estos países pueden beneficiarse del ciclo de IA, con algunos de los mayores fabricantes de chips del mundo, como la taiwanesa TSMC y coreanas Samsung y SK Hynix, que juntos representan casi una cuarta parte del índice de emergentes MSCI EM. Además, sobre ponderamos acciones chinas, donde un fuerte estímulo monetario y fiscal debe respaldar su demanda interna y el aumento de la producción industrial y exportaciones relacionadas con IA impulsar los beneficios, en un mercado con mayor capacidad que la mayoría para absorber perturbaciones externas.

Por sectores sobre ponderamos acciones industriales, favorecidas por el gasto global en infraestructura y mejora de tendencias manufactureras. La inversión en capital en EE. UU. está en auge, con aumento de 11 % interanual en pedidos de bienes de capital básicos en marzo. También sobre ponderamos acciones tecnológicas, pero preferimos empresas de hardware y semiconductores a las de software. El descuento en valoración con la reciente caída puede ser temporal y los planes de inversión de las grandes tecnológicas para centros de datos de IA e infraestructura digital este año -estimados en 700.000 millones$- justifican una prima.

Estamos neutrales en el sector de salud, por el menor dinamismo y perspectivas de beneficios menos favorables en comparación con otros segmentos e infra ponderamos acciones de consumo discrecional, pues el aumento de la inflación debe afectar negativamente a los ingresos de los hogares.

Mantenemos una posición neutral en bonos de mercados desarrollados. Los inversores que buscan protección frente a la volatilidad pueden verse atraídos por esta deuda, pero las presiones inflacionarias pueden hacer que aumenten sus rentabilidades a vencimiento. El BCE y el Banco de Inglaterra ya han dado señales de que endurecerán su política monetaria y consideramos poco probable que la Reserva Federal -incluso bajo la presidencia de Kevin Warsh, aparentemente más moderado- recorte sus tipos de interés este año. Por otra parte, si el aumento de precios erosiona la confianza de consumidores y empresas aumentarán los riesgos de recesión, con aumento de precios de los bonos. Así que, por ahora, estas fuerzas contrapuestas dejan poco margen para la convicción.Pero sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes, que ofrece una relación riesgo-rentabilidad muy favorable. Su deuda soberana sobre PIB se sitúa en un promedio del 57 %, muy por debajo de 128 % en economías del G-7 y la situación fiscal es más sólida, con la calidad crediticia mejorando desde principios de 2024. Las rentabilidades a vencimiento reales, sobre todo en Latinoamérica, se mantienen muy por encima de la de mercados desarrollados, con sólido colchón de ingresos para los inversores. Además, la apreciación de divisas ofrece una fuente adicional de rentabilidad -la monedas de economías importadoras de petróleo se han comportado mejor que en crisis anteriores de la energía, lo que sugiere mejoras estructurales y demanda de los inversores-.

inAtlas: las empresas necesitan datos para tomar decisiones en comercio exterior

La reconfiguración del comercio internacional ya no es una hipótesis, sino una realidad operativa para miles de empresas. El aumento de los aranceles, la relocalización industrial y las tensiones entre grandes bloques económicos están obligando a revisar estrategias que durante años parecían consolidadas. En este contexto, muchas compañías españolas con fuerte exposición internacional están empezando a diversificar sus mercados. Sectores como el agroalimentario, el químico-farmacéutico, la maquinaria industrial o el textil están explorando nuevas geografías para reducir riesgos y mantener su competitividad en un entorno cada vez más fragmentado.

“Durante años, la internacionalización se ha apoyado en mercados considerados estables. Hoy, esa estabilidad es relativa. Las empresas necesitan identificar alternativas, pero hacerlo con criterio, porque los nuevos mercados también implican mayores niveles de complejidad”, explica Silvia Banchini, Cofundadora y Directora Comercial de inAtlas.

Este cambio de escenario está poniendo en evidencia los límites del análisis macroeconómico tradicional. Indicadores como el crecimiento del PIB o la evolución de la clase media resultan insuficientes para evaluar la viabilidad real de un mercado. La toma de decisiones exige ahora un nivel de precisión mucho mayor: conocer qué empresas operan en un territorio, identificar potenciales socios o distribuidores, evaluar riesgos comerciales específicos o analizar los flujos reales de importación y exportación por categoría de producto.

“Las empresas ya no pueden permitirse tomar decisiones basadas únicamente en tendencias generales. Necesitan entender el mercado a un nivel mucho más detallado, casi quirúrgico, para minimizar la incertidumbre”, añade Banchini.

La diversificación abre oportunidades, pero también introduce nuevos desafíos. Mercados que hasta ahora estaban fuera del radar empresarial, en regiones de Asia, África o América Latina, empiezan a ganar atractivo, aunque con estructuras comerciales más complejas y mayores riesgos asociados. En este contexto, el acceso a datos fiables y actualizados se convierte en un factor diferencial. El uso de herramientas basadas en microdatos permite a las empresas cruzar información empresarial, financiera y comercial para identificar oportunidades reales y tomar decisiones más informadas.

La transformación del comercio global no afecta por igual a todas las empresas. Aquellas que logren anticipar cambios y adaptar su estrategia de internacionalización tendrán una ventaja competitiva clara en los próximos años. En un entorno marcado por la incertidumbre, la capacidad de interpretar datos complejos y convertirlos en decisiones operativas se perfila como uno de los principales factores de éxito para las empresas exportadoras.

06Apr

Cuando las dudas empiezan a aparecer al mismo tiempo en el frente fiscal, económico y geopolítico en una economía sólida pero que depende enormemente de la confianza de los inversores y de la credibilidad de su política económica, los mercados suelen tardar muy poco en reaccionar.

Miguel Ángel Valero

Un año después del Día de la Liberación Arancelaria proclamado unilateralmente por Donald Trump, las empresas siguen enfrentándose a un entorno comercial inestable. Según un análisis realizado por Crédito y Caución, EEUU ha entrado en una fase estructuralmente proteccionista que supone una ruptura con décadas de apertura comercial y que persigue objetivos geopolíticos más que eficiencia económica.

Su política ha remodelado los patrones comerciales, pero no ha logrado una mejora duradera en la balanza comercial. El aumento de los aranceles ha alterado las decisiones de abastecimiento, ha acelerado la desvinculación de China y ha reforzado la desviación del comercio hacia otros socios comerciales, especialmente en maquinaria y equipos eléctricos, la categoría de importación más grande y resistente.

Además, los permanentes cambios legales que se han producido en EEUU en materia arancelaria han introducido mayores dosis de inestabilidad en el comercio internacional. Una sentencia del Tribunal Supremo ha invalidado los aranceles impuestos tras el Día de la Liberación en virtud de poderes de emergencia. Sin embargo, la reacción de la administración norteamericana no se hizo esperar. El Gobierno respondió introduciendo un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones en virtud de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Se trata de una medida temporal que solo estará en vigor durante 150 días.

Para Dana Bodnar, economista sénior de Atradius, el reajuste del marco arancelario no debe confundirse con un retorno a unas barreras más bajas: "Bajo el nuevo sistema, el tipo arancelario legal se sitúa en el 13,9 %, seis veces más alto que antes de que comenzara la escalada. El carácter temporal del marco legal actual genera un nivel de imprevisibilidad que supone un reto para las empresas globales".

Aunque el nuevo arancel universal es más sencillo al no ser específico para cada región, tendrá un efecto limitado, ya que muchos países habían negociado acuerdos comerciales que situaban sus aranceles cerca de la base de referencia actual. Por otra parte, los importadores estadounidenses siguen absorbiendo la mayor parte de los costes relacionados con los aranceles. En lugar de fomentar la relocalización, estas políticas están acelerando la fragmentación de la cadena de suministro y aumentando las presiones operativas y financieras sobre las empresas.

En este contexto, el análisis de Crédito y Caución adelanta que las empresas deben prepararse para un entorno a largo plazo caracterizado por un aumento de las fricciones comerciales, la imprevisibilidad política y el incremento de los costes. La aseguradora de crédito aconseja a los exportadores y a los líderes de la cadena de suministro que refuercen sus planes de resiliencia, diversifiquen el abastecimiento cuando sea posible y se preparen para una mayor volatilidad política durante 2026. 

The Trader: el problema no son los aranceles, sino las cuentas públicas

Durante buena parte de los últimos dos años se instaló en el mercado la idea de que la economía estadounidense había logrado algo que parecía casi imposible: frenar la inflación sin caer en recesión. El famoso 'soft landing'. Sin embargo, los datos macroeconómicos, las tensiones geopolíticas y el propio frente político interno comienzan a enviar señales de deterioro que conviene observar con atención.

Uno de los elementos más interesantes de esta historia tiene que ver con la política comercial impulsada por Donald Trump. La guerra arancelaria se presentó como una herramienta para reforzar la posición económica de EEUU, reducir el déficit comercial y, al mismo tiempo, aumentar los ingresos fiscales del gobierno federal.

Durante el último año, esos aranceles han generado una cantidad significativa de ingresos para el Tesoro estadounidense. Pero la decisión reciente del Tribunal Supremo de declarar ilegales partes de las tarifas impuestas bajo poderes de emergencia ha abierto un escenario judicial extremadamente complejo. Es muy probable que la batalla legal se prolongue durante mucho tiempo mientras el gobierno intenta mantener, por otras vías, los ingresos derivados de la política comercial.

Pero el verdadero problema no está en los aranceles, sino en las cuentas públicas, subraya el analista Pablo Gil en The Trader.. El déficit federal estadounidense ya alcanza aproximadamente un billón$. A ese ritmo, si no se produce un cambio significativo en la dinámica de gasto o ingresos, el déficit anual podría situarse fácilmente entre 2,2 billones y 2,5 billones al cierre de 2026. Esto ocurre además en un momento en el que el coste de financiar la deuda se ha disparado. Solo en los primeros cinco meses del año fiscal, el pago de intereses de la deuda pública ya supera los 520.000 millones$, una cifra que empieza a competir con algunas de las principales partidas de gasto del presupuesto federal.

La consecuencia es evidente. La deuda pública estadounidense continúa creciendo a gran velocidad. En términos absolutos ya supera los 38 billones$, y en términos relativos se mueve entre el 120% y 125% del PIB, un nivel que ya supera el alcanzado durante la Segunda Guerra Mundial.

Lo llamativo es que este deterioro fiscal se está produciendo en un contexto que, en teoría, no es de crisis económica. Al contrario, Estados Unidos ha mantenido durante los últimos años una política fiscal extraordinariamente expansiva, similar a la que en otras épocas solo se aplicaba en momentos de recesión profunda o en situaciones de emergencia económica. Y, aun así, la economía empieza a mostrar síntomas claros de debilidad.

La revisión del PIB del cuarto trimestre de 2025 ha sido especialmente significativa. El crecimiento ha pasado del 1,4% inicial al 0,7%, muy por debajo de lo que esperaba el consenso del mercado. Además, el consumo (que representa cerca del 70% de la economía estadounidense) también ha sido revisado a la baja, con un crecimiento que pasa del 2,5% al 2%.

La inflación tampoco ayuda. El índice PCE subyacente se mantiene alrededor del 3%, muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. Esto coloca a la Fed en una posición incómoda: el crecimiento se desacelera, pero la inflación sigue siendo demasiado alta como para justificar una relajación rápida de la política monetaria. Y ahora aparece un nuevo factor de riesgo que podría complicar aún más la situación: el petróleo.

La guerra con Irán ha provocado un fuerte repunte en los precios de la energía y ha vuelto a poner en el radar el riesgo de un nuevo shock inflacionario global. Los bancos centrales de las principales economías (la Reserva Federal, el Banco Central Europeo o el Banco de Inglaterra) están empezando a reconocer que el conflicto en Oriente Próximo podría obligarles a retrasar las bajadas de tipos de interés previstas para este año o incluso a replantearse su estrategia monetaria si el impacto sobre los precios termina siendo significativo.

El problema es que la política monetaria tiene una capacidad muy limitada para actuar frente a un shock energético. Los bancos centrales pueden subir o bajar los tipos de interés, pero no pueden reabrir el Estrecho de Ormuz ni controlar el precio del petróleo. Y si el conflicto se prolonga, el encarecimiento de la energía podría trasladarse rápidamente al conjunto de la economía a través de la inflación.

Los mercados ya empiezan a contemplar ese escenario. Un bloqueo prolongado del estrecho (por donde transita una parte crucial del comercio energético mundial) podría disparar el precio del crudo muy por encima de los niveles actuales. Si eso ocurriera justo cuando el crecimiento económico empieza a desacelerarse, el resultado sería una combinación especialmente incómoda para los bancos centrales: inflación persistente con una economía perdiendo dinamismo. El riesgo de volver a un escenario de estanflación (crecimiento débil acompañado de presiones inflacionistas) vuelve a aparecer en el horizonte.

Otro foco de preocupación llega desde el mercado laboral. Cuando el empleo empieza a deteriorarse, el impacto sobre el consumo suele aparecer con cierto retraso, pero termina llegando. Y si el consumo se debilita en una economía donde representa la mayor parte de la actividad, el efecto sobre el crecimiento puede ser considerable.

La combinación de todos estos factores (incertidumbre legal sobre los aranceles, deterioro de los datos macroeconómicos, inflación persistente, tensiones geopolíticas y señales de debilidad en el empleo) empieza a dibujar un escenario mucho más frágil para la primera economía del mundo.

El deterioro empieza a aparecer a pesar de que EEUU mantiene una política fiscal extraordinariamente expansiva. Incluso con déficits gigantescos y con niveles de gasto público propios de una economía en crisis (lo cual debería mantener a la economía 'dopada'), lo cierto es que la actividad empieza a perder fuerza.

Al mismo tiempo, el contexto internacional añade nuevas presiones que pueden complicar aún más el panorama. Si el conflicto en Oriente Próximo termina provocando un nuevo repunte duradero del precio del petróleo, los bancos centrales se enfrentarán a un dilema especialmente incómodo: combatir la inflación con tipos de interés altos o apoyar a una economía que ya empieza a desacelerarse.

EEUU sigue siendo la economía más sólida del mundo, pero también es una economía que depende enormemente de la confianza de los inversores y de la credibilidad de su política económica. 

"Y cuando las dudas empiezan a aparecer al mismo tiempo en el frente fiscal, económico y geopolítico, los mercados suelen tardar muy poco en reaccionar", advierte Pablo Gil.

24Mar

La Unión Europa tiene una necesidad urgente de fuentes alternativas de materias primas críticas, especialmente para la transición energética, y tanto los países del Mercosur como Australia están bien situados para cubrir esta carencia.

Miguel Ángel Valero 

Los nuevos acuerdos comerciales de la Unión Europea (UE), como respuesta a los aranceles de Trump, empiezan a consolidarse. En primer lugar, el pacto con Mercosur entrará en vigor de manera provisional a partir del 1 de mayo. Tras más de 25 años de negociaciones, en enero el Parlamento Europeo paralizó la ratificación de hacer el acuerdo definitivo, solicitando al Tribunal de Justicia (TUE) opinión sobre su legalidad. Mientras tanto, la Comisión Europea conserva la facultad de aplicar el acuerdo de manera provisional. 

Actualmente, el comercio con Mercosur representa únicamente el 2,2% del total del comercio extracomunitario, pero estimaron que, para 2040, las exportaciones europeas hacia Mercosur podrían aumentar en un 39%, unos 50.000 millones€ adicionales. El texto contempla la eliminación gradual durante 10 años de los aranceles a los bienes industriales, lo que beneficiará principalmente a los exportadores de automóviles europeos –actualmente gravados con un 35%–, a la maquinaria y los medicamentos. En cuanto a los productos agrícolas, se eliminarán los tributos al 93% de este tipo de exportaciones europeas, lo que supondrá un impulso para productos como el vino, que también soportan aranceles del 35%. A su ver, el trato liberalizará el 82% de las importaciones agrícolas procedentes de Mercosur. 

Para los productos considerados sensibles para los sectores europeos –como la carne de vacuno y aves– se establecerán cuotas a la importación con límites de 1,5% sobre la producción de la UE.

Oportunidades para la transición energética

Que la UE siga adelante con la aplicación provisional del acuerdo comercial con el Mercosur, firmado en febrero, ofrece a los exportadores beneficios inmediatos, a pesar de los obstáculos que aún existen para su ratificación. Además, según un análisis realizado por Crédito y Caución, el acuerdo brinda oportunidades para Europa en materia de transición energética, ya que facilitaría la diversificación fuera de China. Según afirma Greetje Frankena, subdirectora de Investigación Económica de Atradius Crédito y Caución, “la Unión Europa tiene una necesidad urgente de fuentes alternativas de materias primas críticas, especialmente para la transición energética, y los países del Mercosur están bien posicionados para cubrir esta carencia”.

En esta línea, destacan países como Argentina, que cuenta con grandes reservas de litio, esenciales para las baterías, mientras que Brasil es rico en grafito, manganeso, níquel, bauxita y elementos de tierras raras. Unos impuestos a la exportación más bajos y unas normas de inversión más claras podrían reforzar significativamente las cadenas de suministro europeas.

La seguridad energética es también un factor clave. La Unión Europea está reduciendo activamente su dependencia de Rusia y ampliando la cooperación con países como Brasil y Argentina, ambos productores de petróleo y gas en expansión, y con un importante potencial para el hidrógeno verde. Esto convierte al Mercosur en un socio atractivo a largo plazo.

Sin embargo, persisten las controversias sobre los efectos del acuerdo, especialmente por parte de los agricultores europeos preocupados por la competencia de los productores del Mercosur, que operan bajo normas medioambientales y de bienestar animal menos estrictas. Para abordar estas preocupaciones, el acuerdo incluye cuotas para productos sensibles como la carne de vacuno, las aves de corral, el azúcar y determinados productos lácteos. También seguirán aplicándose las estrictas normas de importación de la Unión Europea.

Se prevé que los beneficios macroeconómicos sean modestos a corto plazo, ya que la importancia del acuerdo radica menos en su impacto inmediato sobre el PIB y más en su señal estratégica. La perspectiva actual es que los aranceles sobre alrededor del 91% de los productos comercializados entre la Unión Europa y Mercosur se eliminarán gradualmente a lo largo de los próximos 15 años.

Los exportadores industriales europeos, especialmente de maquinaria, vehículos y productos químicos, se encuentran entre los probables beneficiarios iniciales, dados los elevados aranceles del Mercosur a los que se enfrentan en la actualidad. En 2024, las exportaciones de la Unión Europea al Mercosur estuvieron dominadas por la maquinaria (28,1%), los productos químicos y farmacéuticos (25%) y el material de transporte (12,1%). 

El 33% más de exportaciones a Australia

Por otro lado, la UE y Australia han firmado un acuerdo de libre comercio, aunque aún debe ser ratificado por los parlamentos de ambas partes. En su comunicado, la Comisión Europea prevé que las exportaciones de la UE hacia Australia crezcan hasta un 33% en la próxima década, y que el valor de las exportaciones alcance los 17.700 millones€ anuales. 

Los sectores clave con mayor potencial de crecimiento incluyen los vehículos de motor (que se espera que aumenten hasta en un 52%), los productos lácteos (+48%), y los productos químicos (+20%). 

Además, el acuerdo eliminará los aranceles sobre las principales exportaciones de la UE, como los quesos, los preparados de carne, el vino, algunas frutas y verduras, entre otros. 

Más aún, el acuerdo facilita el acceso de la UE a las materias primas fundamentales australianas. Australia es uno de los países con mayores recursos estratégicos: es el principal productor mundial de litio –con cerca del 37% de la producción global–, además de contar con sectores relevantes de tierras raras (3,3%), magnesio y ser el cuarto país con mayores reservas de tierras raras. 

Javier San Martín, profesor de OBS Business School, destaca que en los últimos años España ha ido incrementando sus exportaciones a Australia en mucha mayor medida de lo que Australia ha lo hecho con España. Las exportaciones españolas medias de los últimos tres años han sido de 2.003 millones€, frente a unas importaciones medias de 632 millones. También se ha producido una fuerte recuperación de la llegada de turistas australianos que en 2024 fueron más de 600.000 con una estancia media y un gasto muy superior a la media de nuestros visitantes.

El Tratado de Libre Comercio elimina la práctica totalidad de aranceles entre ambos bloques comerciales, reconoce cualificaciones profesionales que facilitarán la venta de servicios profesionales y la movilidad de trabajadores. También mejora mecanismos para la resolución de disputas, lo que siempre da seguridad a los negocios realizados por nuestra empresas. Además, establece algunos cupos a la importación de los productos agroalimentarios más expuestos al acuerdo.

Este escenario a priori supone una buenas perspectivas, que serán especialmente buenas para sectores como la construcción, automóvil, infraestructuras energéticas, maquina herramienta, material ferroviario y alimentación gourmet, especialmente vinos, aceites de oliva y conservas de pescado. También productos protegidos por DO’s como el vino de Jerez o el queso manchego, que a partir de ahora tendrán blindados jurídicamente sus derechos de comercialización frente a imitaciones.

Pero también habrá perjudicados por este acuerdo. El sector más afectado será el ganadero, que verá cómo de nuevo se introducen productos más competitivos en su mercado. Especialmente significativo será el impacto en los lácteos de la leche en polvo, la carne de vacuno y la carne de cordero, que son productos mucho más económicos en Australia que en España y que por tanto sólo se verán sujetados por los cupos impuestos en el tratado.Esto será un nuevo golpe para los sectores ganaderos, que deben de cumplir con regulaciones mucho más estrictas de las que se exige a los productos importados, algo absolutamente injusto. Seguramente esto supondrá a medio plazo un mayor abandono de explotaciones ganaderas extensivas, una reducción del pastoreo, que tendrá un fuerte impacto sobre el cuidado del territorio, mayores riesgos de incendio y mayor despoblación rural. 

Y así, una vez más, el sector primario se convierte en el que debe de pagar un mayor precio en los acuerdos comerciales suscritos por la UE, que es también la responsable de exigirle regulaciones que no exige a su vez a los productos importados.

18Mar

La Cámara de Comercio Brasil-España acerca el ecosistema europeo a 22 empresas brasileñas.

Miguel Ángel Valero

La Unión Europea (UE) reanuda la ratificación de su acuerdo comercial con EEUU, incorporando una cláusula que impide su entrada en vigor hasta que Washington cumpla los términos pactados. El Comité de Comercio del Parlamento Europeo votará el jueves 19 de marzo el texto, que podría elevarse al pleno para su aprobación en las próximas semanas. El proceso continúa pese a las investigaciones estadounidenses destinadas a introducir nuevos aranceles, abiertas tras la suspensión por el Tribunal Supremo de los denominados “recíprocos”.

Mientras avanza la 'paz' comercial entre la UE y EEUU, crecen las dudas sobre el acuerdo firmado con India. Tras casi veinte años de negociaciones, interrumpidas varias veces desde 2007, la UE e India han culminado uno de los acuerdos de libre comercio (TLC) más ambiciosos de la última década , abriendo sus mercados y protegiendo , a la vez , sectores sensibles.

Este acuerdo pretende estructurar y consolidar una relación comercial que ya se encuentra en rápida expansión, siendo la UE el principal socio comercial de la India desde 2006. En conjunto, ambas economías representan casi una cuarta parte del PIB mundial y un tercio del comercio internacional , subrayando la relevancia global del pacto. 

Las conversaciones sobre el acceso a los mercados automotriz, agrícola y lácteo se habían estancado durante años, hasta que se reanudaron en 2022 y se aceleraron notablemente en 2025, tras el Día de la Liberación Arancelaria proclamado unilateralmente por Trump.

Aunque los beneficios se esperan de forma gradual, el acuerdo ya ofrece perspectivas tangibles para el comercio de bienes, los servicios y las inversiones entre ambas partes.

Pero un análisis de Coface avisa que este pacto conlleva riesgos sustanciales que podrían amortiguar sus efectos económicos. El acuerdo establece un nivel de apertura comercial sin precedentes: la UE está liberalizando el 97% de sus líneas arancelarias para las exportaciones indias (el 91%, de inmediato), mientras que India está reduciendo gradualmente sus aranceles sobre más del 97% de las importaciones europeas , con avances clave en servicios, propiedad intelectual y varios sectores estratégicos, a pesar de las protecciones para los automóviles, la agricultura y el acero. Así, este pacto cubrirá 144subsectores de servicios.

Su firma responde a un entorno geopolítico inestable: desde 2025, EEUU ha impuesto aranceles acumulativos del 50% a las exportaciones indias, la pérdida parcial del SGP (Sistema General de Preferencias) ha debilitado el acceso de India al mercado de la UE, y Nueva Delhi busca asegurar un marco más estable. Para la UE, el acuerdo forma parte de una estrategia de diversificación, autonomía comercial y reafirmación del libre comercio ante las tensiones globales.

“Este acuerdo marca un punto de inflexión para las economías europea e india: redefine el acceso al mercado, asegura cadenas de valor clave y, por primera vez en dos décadas, crea un marco comercial capaz de amortiguar los choques geopolíticos” afirma Markus Kuger, economista para Alemania de Coface.

Si bien el acuerdo abre significativamente los mercados, los economistas de la compañía de gestión integral del riesgo comercial identifican cuatro riesgos claveque podrían reducir los beneficios de este acuerdo: 

  • Riesgos económicos y sectoriales: 
    • En sectores clave como el automóvil , la reducción de los aranceles indios (del 70-110% al 10%) ofrece una apertura real, pero no es suficiente para romper las restricciones estructurales del mercado: predominio de los vehículos de dos ruedas (80% de las ventas), baja tasa de propiedad de automóviles, fuerte concentración de fabricantes locales y cuotas limitadas a 250.000 vehículos al año para las exportaciones europeas. 
    • En los sectores siderúrgico y químico, los productores indios seguirán sujetos a las normas europeas más estrictas, en particular al mecanismo de ajuste en frontera delas emisiones de carbono (CBAM), cuya aplicación podría generar costes adicionales de más de 200€ por tonelada para ciertos aceros. La UE prevé proporcionar 500 millones€ en apoyo a la descarbonización en India, pero estas cantidades no serán suficientes para compensar por completo los efectos de las nuevas restricciones.
  • Riesgos relacionados con la demanda global: En el sector textil y de la confección, los beneficios derivados del acceso libre de impuestos a la UE podrían verse limitados por la persistente debilidad de la demanda europea, así como por la competencia de proveedores que se benefician del acceso preferencial hasta 2029 (Bangladesh en particular).
  • Riesgos políticos y de implementación: El precedente del acuerdo UE-Mercosur, que sigue bloqueado, demuestra que un acuerdo puede permanecer suspendido a pesar de la firma política. Si bien la ausencia de productos agrícolas sensibles reduce la exposición del acuerdo UE-India, no se puede descartar la posibilidad de un revés político. Por parte de la India, los riesgos son menores, pero las medidas paralelas, como la mejora de los visados de negocios, dependen de los Estados miembros y podrían no implementarse con rapidez, lo que genera tensiones y retrasos.
  • Riesgos de tiempo: El alcance de los beneficios dependerá en gran medida del ritmo de implementación. En varios sectores, las reducciones arancelarias se extenderán a lo largo de 5 a 7 años, o incluso más (plásticos). Esto genera un riesgo de decepción para las empresas europeas, que podrían ver los beneficios solo a largo plazo, mientras que ciertas restricciones regulatorias se aplican de inmediato .

España atrae 22 empresas brasileñas hacia Europa

Mientras, la Cámara de Comercio Brasil-España (CCBE) ha participado en la misión empresarial Panco en Madrid. Una iniciativa integrada por 22 empresas brasileñas (Barbosa, Bramil, Pedreira, Cofesa, Mensore, Jaú Serve, Naomi Comercio de AL, Unisuper Uniâo, Shibata, Davo, Super Mercado Sao Roque, Ayumi Supermercados, Piratininga, Nagumo, Negreiros, Higas, Esperança, Parana, Rede Confiança-JAD, Kacula, Redex), y organizada por BBRetail con el objetivo de acercar al ecosistema europeo las últimas innovaciones tecnológicas aplicadas al sector retail. Las 22 empresas que han participado en esta misión en España han contado con la implicación de la CCBE y tres de sus socios, BBRetail como organizador y Telefónica y Sponsorb como colaboradores.

La recepción en Madrid de las compañías brasileñas se ha realizado en las instalaciones de Telefónica, socio protector de la CCBE y entidad que actualmente ostenta su presidencia. Renata Dutra, Senior Manager RI - Desk Brasil de Telefónica, destaca el papel de la Cámara de Comercio Brasil-España como “plataforma clave para la conexión empresarial entre ambos países”. Además, subrayó la relevancia de la CCBE como “un ecosistema que fomenta las relaciones bilaterales, promoviendo oportunidades de negocio y facilitando el intercambio de conocimiento entre empresas brasileñas y españolas”. 

Por su parte, Jéssica Alves, adjunta a dirección de la CCBE, resalta cómo “esta misión refuerza el papel de la Cámara de ComercioBrasil-España como impulsora de iniciativas que conectan ambos mercados, así como su apoyo a proyectos liderados por sus socios, como es el caso de BBRetail, organizador de la misión Panco”.

Igor Paparoto, CEO de BBRetail y socio de la CCBE, subrayó la importancia de este tipo de misiones para acercar soluciones tecnológicas reales al sector del retail. Puso el foco en la necesidad de “integrar innovación, inteligencia artificial y nuevas herramientas digitales en las operaciones comerciales, con el objetivo de mejorar la eficiencia, la experiencia de cliente y la competitividad de las empresas”.

Leonardo Pellegrino, CO-CEO de Sponsorb, presentó un caso práctico centrado en la optimización del rendimiento en tienda. Sue xposición abordó la aplicación de metodologías orientadas a mejorar la agilidad operativa y latoma de decisiones basada en datos, mostrando ejemplos concretos de implementación en elsector.

Como parte central del encuentro, los asistentes participaron en diversas demos del Grupo Telefónica enfocadas en soluciones innovadoras para el retail, entre las que destacaron tecnologías como etiquetas digitales para la gestión eficiente de precios, herramientas de generación de insights sobre el comportamiento del consumidor, programas de reciclaje automatizados orientados a la fidelización del cliente, así como estudios de producción audiovisual aplicados a la creación de contenido y experiencias de marca. Estas demostraciones permitieron visualizar de forma práctica cómo la tecnología puede transformar los espacios comerciales y optimizar su rendimiento.

La jornada concluyó con una visita al Espacio Movistar, flagship de Telefónica en la Gran Vía,un entorno innovador que integra tecnología, entretenimiento y experiencia de cliente. Este espacio, concebido como un hub experiencial, ofreció a los participantes una visión práctica delas nuevas tendencias en retail, donde la digitalización y la interacción con el usuario seconvierten en elementos clave para atraer y fidelizar al consumidor.

Las contradicciones europeas con Rusia

Por otra parte, Ucrania ha accedido finalmente a reparar el oleoducto que transporta petróleo ruso hacia Europa, en medio de la presión ejercida por Hungría, que mantiene su veto al paquete de préstamos de 90.000 millones€ para Kiev. El oleoducto Druzhba, cuya rama norte abastece a Alemania y Polonia y cuyo tramo sur llega a Hungría, Eslovaquia y la República Checa, quedó dañado en enero a raíz del conflicto provocado por la invasión rusa. 

Hungría y Eslovaquia –ambas con fuertes vínculos energéticos con Rusia– habían acusado a Ucrania de retrasar deliberadamente las reparaciones. Budapest elevó el tono al advertir que mantendría el bloqueo a la ayuda financiera europea mientras no se reanudaran los flujos, resumido por la frase de Orbán: “si no hay petróleo, no hay dinero”.

Tras semanas de tensión, Ucrania ha aceptado la asistencia técnica y financiera del bloque comunitario y señaló que el oleoducto podría volver a operar en aproximadamente mes y medio. Una situación paradójica, dado que serán fondos europeos los que financien la reparación de una infraestructura que transporta petróleo ruso, pese a que la UE prohibirá por completo las importaciones de crudo ruso antes de finales de 2027.

17Mar

La Unión Europea ultima un acuerdo comercial con Australia.

Miguel Ángel Valero

Según un estudio de Crédito y Caución, el sector del metal y el acero se ralentizará en 2026. Tras un aumento del 5,3% el año pasado, se espera que el crecimiento de la producción mundial de metales básicos descienda al 3,3% este año y al 2,4 % en 2027. 

Dentro de esta tendencia de descenso de la producción, se producirán divergencias tanto por regiones como por subsectores. En cuanto a los mercados, se prevé una tasa de crecimiento del 3,6 % en Asia-Pacífico, frente al 1,1 % en la Unión Europea. 

Por lo que se refiere a los subsectores, la producción mundial de hierro y acero aumentará un 3,1% y la de metales no ferrosos un 3,5% en 2026, por encima de la media del conjunto de la industria de metales básicos. 

En este contexto, la zona euro presentará un crecimiento más débil que el resto de regiones, a pesar de las medidas que está llevando a cabo la Unión Europea para fomentar la industrial local. Entre ellas, destaca el Plan de Acción de la UE para el Acero y los Metales (SMAP) que tiene como objetivo reducir los costes energéticos y reforzar la competencia leal, entre otros aspectos. Además, también se han endurecido las restricciones a la importación de acero, que entrarán en vigor a mediados de 2026, lo que debería suponer un nuevo impulso para los productores nacionales.

En algunos países europeos, el bajo nivel de producción afectará al riesgo crediticio de las empresas, como es el caso de Alemania, el mayor productor de acero de Europa. Sin embargo, la moderación de la demanda, el aumento de los costes energéticos y los bajos precios de venta han deteriorado los márgenes comerciales. Los retrasos en los pagos y las insolvencias han aumentado durante el último año, y la situación seguirá siendo tensa en los próximos meses. Por otro lado, las nuevas inversiones en infraestructuras y el aumento del gasto en defensa deberían apoyar la demanda de metales y acero. 

Otro de los mercados con mayor riesgo es Reino Unido, donde se prevé que la producción de metales básicos y acero caiga un 8,4% en 2026. Esta fuerte contracción se debe, en parte, al cierre de varias acerías de alto horno, que tienen que ser sustituidas por hornos de arco eléctrico. Las quiebras de empresas británicas metalúrgicas y siderúrgicas superaron los niveles históricos durante 2024. Aunque se produjo un descenso en 2025, las previsiones apuntan a un número de las insolvencias en el sector en 2026. Los fabricantes y proveedores siguen enfrentándose a unos costes de producción cada vez más elevados, incluidos los salarios y las elevadas comisiones por el servicio de la deuda. 

A nivel global, el sector se enfrenta a importantes retos que amenazan su crecimiento como la transición hacia energías limpias que conlleva grandes inversiones y elevados costes. A este factor se unen los problemas en la cadena de suministro, especialmente para la minería, el transporte y el procesamiento de materiales. Esto podría provocar déficits de abastecimiento y de materias primas para los productores de metales y acero.

Sin embargo, la creciente urbanización que se está produciendo en los mercados emergentes se presenta como una oportunidad ya que está impulsado la demanda para el desarrollo de nuevos proyectos de vivienda. 

La UE ultima un acuerdo comercial con Australia

Por otra parte, la Unión Europea y Australia están cerca de cerrar un acuerdo comercial. La presidenta de la Comisión Europea ha comunicado a los líderes del bloque que las negociaciones se encuentran en su tramo final e incluso podría procederse con la firma este fin de semana. En un contexto marcado por los aranceles impuestos por la Administración de Trump y la dependencia europea de los minerales críticos procedentes de China, Bruselas busca diversificar sus alianzas y sumará este acuerdo al recientemente firmado con la India. 

Las negociaciones con Australia quedaron bloqueadas en 2023 debido a la exigencia de Canberra de obtener cuotas más amplias y libres de aranceles para sus exportaciones de carne de vacuno. Por su parte, la UE solicita acceso preferencial a minerales críticos australianos y menores aranceles a los productos manufacturados. 

Australia es uno de los países con mayores recursos estratégicos: es el principal productor mundial de litio —con cerca del 37% de la producción global—, además de contar con sectores relevantes de tierras raras (3,3%), magnesio y ser el cuarto país con mayores reservas de tierras raras.

Además, el acuerdo también aborda otros aspectos: la movilidad laboral, la reducción de los impuestos australianos a los automóviles europeos de lujo y la protección de denominaciones como prosecco o feta que están utilizando los productores australianos. 

12Mar

China es hoy socio comercial preferente del mayor número de países de la Tierra, tiene la mayor flota comercial y una completa red de enclaves estratégicos para controlar su circulación.

Miguel Ángel Valero

La Administración Trump ha iniciado investigaciones contra sus principales socios comerciales –entre ellos la Unión Europea– con el objetivo de restablecer los aranceles. El mes pasado, el Tribunal Supremo de EEUU suspendió los aranceles vinculados a la ley IEEPA, incluidos los llamados "recíprocos”, lo que podría obligar a devolver a las empresas hasta 175.000 millones$ recaudados. 

Sin embargo, Trump ha activado una vía alternativa que le permitiría reintroducir los aranceles, aunque requiere previamente abrir investigaciones individuales sobre cada país al que se pretenda gravar. Mientras tanto, mantiene la capacidad de imponer temporalmente un arancel universal del 15%. Aunque ha amenazado con aplicarlo, por ahora solo ha ejecutado un gravamen del 10%.

Según explicó el Representante de Comercio, las investigaciones se iniciarán sobre más de una docena de economías, entre ellas la Unión Europea, China, México, India y Japón. Llama la atención que Canadá, por el momento, no figure entre los países investigados. Además, señaló que su intención es concluir los expedientes antes de que expiren los aranceles temporales actuales, lo que permitiría sustituirlos de forma inmediata.

OBS: China amenaza la hegemonía de EEUU

Por su parte, el informe Escenarios y tendencias geopolíticas que cambiarán el mundo en 2026, dirigido por el profesor de Entorno económico global de OBS Business School (grupo Planeta Formación y Universidades),   Eduardo Irastorza, defiende que "vivimos en el mundo la confrontación de dos modelos económicos: uno ultraliberal, con Argentina o EEUU como claros ejemplos, y otro decididamente intervencionista, con Rusia y China como sus máximos exponentes". Rusia y China, junto a Brasil o India, entre otras naciones, forman los llamados BRICS, "la más poderosa alianza del mundo, con unas cifras apabullantes que sacan los colores a las envejecidas economías y poblaciones occidentales. Juntos, estos países representan más de un tercio de la población mundial; son las economías con mayor crecimiento y más futuro y tienen las mayores reservas energéticas y minerales; además son unos poderosos generadores de tecnología avanzada. Si estos países estuviesen de acuerdo en todo, el mundo tendría que seguir su dictado; pero no es así y el resto de las potencias harán lo imposible para que así siga siendo".

China es hoy socio comercial preferente del mayor número de países de la Tierra, tiene la mayor flota comercial y una completa red de enclaves estratégicos para controlar su circulación tanto para su “Ruta de la Seda”, como para su “Collar de Perlas”.

EEUU es consciente de que su hegemonía está siendo amenazada y la va a defender cueste lo que cueste. Este es el motivo real de sus intervenciones en diferentes partes del mundo. En Latinoamérica, con la detención de Nicolás Maduro en Venezuela, sus interferencias en la política mexicana o la manutención económica de Argentina; todo ello en búsqueda de los recursos de petróleo, gas y minerales raros tan vitales para su reconquista delos mercados.

Europa por su parte es considerado por el presidente Trump su vasallo, y se aprovecha de la desunión de los miembros en campos tan importantes como el armamento o los bloqueos comerciales. Dinamarca es hoy el centro de la diana por su soberanía sobre Groenlandia, una isla vital para EEUU, China y Rusia no solo por sus enormes recursos sino también por su estratégica posición en la ruta del Ártico, que quieren desbloquear para ahorrar miles de kilómetros a los buques mercantes. Rusia cuenta con veinte rompehielos nucleares capaces de hacerlo; EEUU solo tiene uno. 

El resto de Europa es para Trump prácticamente inexistente. Francia ha reducido prácticamente a nada su peso internacional a pesar de su tradicional sentido de la autosuficiencia, y no sería de extrañar que EEUU quiera quedarse con las pocas islas del Pacífico Sur que todavía posee. Hungría, junto a otros países del Este, planta cara a los del oeste cada vez de manera más descarada y habla directamente con el presidente norteamericano. Y Ucrania puede servir a EEUU de moneda de cambio a la hora de contar con el apoyo de Rusia cara a un posible enfrentamiento con China.

En Oriente Medio, el cierre del estrecho de Ormuz debido a la guerra en Irán provocará la escasez de petróleo en Occidente (el 20% de la producción mundial pasa por él) y por tanto un aumento de los precios, que ya está ocurriendo. En estas circunstancias EEUU busca controlar toda la producción que queda, incluida la de Venezuela, y determinar los precios en todo el mundo. Además, obligará a que las transacciones se realicen en dólares. 

En el Lejano Oriente, EEUU sigue empleando Taiwan como su gran portaviones en el Mar de la China Meridional, pero sabe que tarde o temprano tendrá que ceder a las exigencias de Xi Jinping. Eso sí, no será antes de que haya conseguido su propia autonomía en producción de chips. El posible conflicto con China está ahora mucho más al norte, en el Ártico, y también mucho más al sur, en Myanmar.

Además, las guerras militares tradicionales ya no existen. Las batallas de hoy tienen lugar sobre todo en el terreno económico, el terrorismo, el ciberespacio y la manipulación de la opinión pública. El objetivo es el colapso del enemigo a todos los niveles: la inutilización de sus armas, la destrucción de su economía, la desaparición de su dinero, la paralización de todas sus estructuras, el desabastecimiento energético… y todo ello a solo un “click” de distancia. ¿Para qué romper algo valioso que puede ser tuyo? ¿Para qué robar fondos si los puedes transferir?¿Para qué matar gente si la puedes poner de rodillas?

El gasto militar orientado al ciberespacio se ha disparado en la última década y crece aritméticamente. De hecho, es la partida que más aumenta. Ya se han producido incluso maniobras para tantear el colapso de bolsas internacionales. Hace unos años, Israel destrozó con un ataque cibernético todas las centrifugadoras de uranio en Irán. Sencillamente las volvió locas con un troyano y además sin levantarse de su silla. Definitivamente, la “guerra virtual” es el futuro y la inmensa mayoría no estamos preparados para ella.

En el nuevo y difícil contexto, empresas como de Musk, Palantir de Thiel, Microsoft de Gates o Amazon de Bezos son las que sostienen los mercados financieros y reparten los mayores beneficios. Estos personajes poseen información de absolutamente todo el mundo y consideran la legalidad como una línea de defensa que pretende proteger a los que no entienden “su extraordinaria misión”. Por el momento, Trump juega a entenderse con ellos, pero mira con sospecha sus intenciones.

11Mar

Aunque este porcentaje es inferior al del régimen arancelario “recíproco”, sigue siendo muy superior al existente antes de 2025, cuando el tipo medio no superaba el 2,3 %. En la práctica, EEUU sigue manteniendo uno de los regímenes arancelarios más elevados de los últimos cien años.

Miguel Ángel Valero

El pasado 20 de febrero, el Tribunal Supremo de EEUU invalidó los “aranceles recíprocos” impuestos por la administración de Trump. Se trata de un importante revés legal, pero que no cambia el panorama general de la política comercial. EEUU sigue manteniendo sus aranceles históricamente elevados y el entorno sigue siendo inestable para las empresas, según señalan los expertos de Coface.

“La decisión del Tribunal Supremo supone un revés político para la Administración estadounidense. Sin embargo, EEUU sigue disponiendo de muchos instrumentos para mantener los aranceles elevados, lo que prolonga la incertidumbre para las empresas y el comercio mundial”, afirma Marcos Carias, economista para Norteamérica en Coface.

Si bien esta sentencia supone un revés político e institucional para la Casa Blanca, no implica una ruptura con la estrategia comercial seguida desde el regreso al poder de Donald Trump. La decisión solo se refiere a los aranceles basados en este marco jurídico específico y no cuestiona otras medidas existentes, en particular las específicas de determinados sectores.

En las horas posteriores a la decisión, la Administración estadounidense anunció su intención de recurrir al artículo 122 de la Ley de Comercio de 1974 para introducir nuevos aranceles temporales. Esta medida autoriza al presidente a aplicar recargos de hasta el 15% durante un período máximo de 150 días en caso de desequilibrios externos; actualmente se está aplicando el tipo adicional del 10%. Esta sustitución da lugar a una disminución limitada del tipo arancelario medio de los EEUU, que ahora se sitúa cerca del 14%. Aunque este porcentaje es inferior al del régimen arancelario “recíproco”, sigue siendo muy superior al existente antes de 2025, cuando el tipo medio no superaba el 2,3 %. En la práctica, EEUU sigue manteniendo uno de los regímenes arancelarios más elevados de los últimos cien años.

El fin de los aranceles “recíprocos” no se traduce en un alivio generalizado. El impacto varía considerablemente en función de los socios comerciales de EEUU y la estructura de sus exportaciones. Los países cuyas ventas al mercado estadounidense se concentran en gran medida en los sectores cubiertos por los aranceles de la Sección 232 — acero, aluminio, automóviles y equipos industriales — siguen soportando una elevada carga arancelaria. Éste es especialmente el caso de la Unión Europea, Japón y Corea del Sur, cuyas exportaciones industriales siguen estando en gran medida expuestas a medidas justificadas por motivos de seguridad nacional. Los principales socios norteamericanos, Canadá y México, aunque parcialmente protegidos por el T-MEC, también siguen penalizados en varios segmentos industriales clave.

Por el contrario, algunos países que anteriormente estaban sujetos a aranceles “recíprocos” especialmente elevados se benefician ahora de una relativa desgravación, con un recargo del 10 % aplicado en virtud del artículo 122.Varias economías del sur y sudeste asiático, como Vietnam, Bangladesh y Sri Lanka, están viendo así cómo disminuye significativamente su exposición arancelaria, ya que sus exportaciones están menos concentradas en los sectores cubiertos por la Sección 232. 

Esta reestructuración acentúa las diferencias entre los socios comerciales de EEUU y aumenta la complejidad de un panorama arancelario mundial cada vez más fragmentado.

La incertidumbre jurídica y política parece que va a seguir. Más allá del plazo de 150 días, quedan varias incógnitas. Para extender los aranceles, se necesitaría la aprobación del Congreso, algo políticamente delicado en vísperas de las elecciones de mitad de mandato. Además, sigue sin resolverse la cuestión del reembolso de los derechos recaudados bajo el régimen ahora invalidado. El proceso podría durar varios años, lo que alimentaría un clima de incertidumbre duradera para las empresas, sus cadenas de suministro y sus decisiones de inversión.

Crédito y Caución: impacto en la construcción

El carácter nacional del mercado de la construcción y las cadenas de suministro relativamente regionalizadas hacen que la construcción se haya visto más aislada del efecto de los aranceles estadounidenses y la incertidumbre comercial mundial que otras industrias. Sin embargo, se enfrenta a importantes amenazas que están lastrando su crecimiento, como la escasez de mano de obra y los elevados precios de los materiales, lo que provoca un fuerte impacto en los márgenes de beneficio y los plazos de entrega. 

Según un informe de Crédito y Caucion, el sector de la construcción crecerá un 2,3% en 2026 a nivel mundial. En el caso de Europa, se prevé que aumente un 1,6%. El subsector residencial se verá impulsado por las bajadas de los tipos de interés aprobadas por el Banco Central Europeo. En la zona euro y Reino Unido, los costes de los materiales seguirán siendo más elevados que en el pasado y la escasez de mano de obra es estructural. Ambas cuestiones repercuten negativamente en los márgenes de los constructores y en el riesgo crediticio de las empresas, que sigue siendo elevado en la mayoría de los mercados europeos. 

Es el caso de Francia, donde el sector carece de motores de crecimiento importantes y la inestabilidad política está afectando a su crecimiento, por lo que se espera que las insolvencias sigan siendo elevadas en los próximos meses. 

Otro de los países con mayor nivel de riesgo es Alemania, donde el rendimiento del sector sigue viéndose afectado por el débil crecimiento económico y el nivel de impagos sigue siendo alto. Entre enero y octubre de 2025, el número de insolvencias aumentó un 9,3% con respecto al año anterior.

Italia es otro de los mercados europeos donde el riesgo crediticio es mayor debido a la fluctuación de la demanda, la escasez de liquidez, la reticencia de los bancos a conceder préstamos y los pagos prolongados. En este contexto, se prevé que el riesgo de insolvencia se mantenga elevado debido a las debilidades estructurales y a las continuas tensiones financieras.

En el Reino Unido, muchos proyectos de construcción nuevos siguen retrasándose debido a contratos heredados, problemas en la cadena de suministro, inflación de precios y retrasos en la aprobación de las solicitudes de planificación. En los próximos meses, se espera cierta mejoría en la situación del riesgo crediticio del sector, pero las condiciones del mercado siguen siendo difíciles.

En definitiva, aunque el sector de la construcción no está afectado directamente por las nuevas tasas arancelarias y las tensiones geopolíticas, sí sufre su impacto de manera colateral. Los problemas comerciales mundiales han aumentado la incertidumbre empresarial, lo que ha provocado una reducción del gasto en construcción comercial en muchos países. Este hecho, unido a los altos costes de producción y la falta de mano de obra, están lastrando su crecimiento. Los países con mayores niveles de riesgo de crédito son Austria, Dinamarca, Francia, Hungría, Suecia, Turquía, Reino Unido y Corea del sur. 

03Mar

Los efectos económicos del pacto serán modestos por el momento, avisa un análisis de Crédito y Caución, aunque consolidará los vínculos comerciales entre las dos zonas y genera oportunidades en un mercado de 2.000 millones de personas.

El acuerdo comercial que han firmado la Unión Europea (UE) e India, tras casi 20 años de negociaciones, pretende crear una zona de libre comercio que abarque a cerca de 2.000 millones de personas. Además, se marca como reto modernizar la cooperación en materia de reglamentación, racionalizar los procedimientos aduaneros y profundizar los vínculos estratégicos. 

Uno de sus principales hitos es la reducción o eliminación de aranceles sobre más del 95% de productos, incluidos los textiles y el cuero, creando una de las zonas de comercio preferencial más extensas del mundo. Sin embargo, los efectos económicos serán modestos por el momento, avisa un análisis de Crédito y Caución, aunque consolidará los vínculos comerciales y la inversión a largo plazo.  

En cuanto a Europa, los productores europeos de maquinaria, electrónica, productos farmacéuticos y aeronáuticos se encuentran entre los principales beneficiarios, ya que la India reducirá los aranceles entre el 11% y el 44% en una amplia gama de líneas de productos. En el sector del automóvil, por ejemplo, está previsto que India elimine gradualmente los aranceles sobre los componentes en un plazo de cinco a diez años, lo que podría remodelar las cadenas de suministro y hacer que el montaje local resulte mucho más atractivo para los productores europeos. 

Por su parte, los minoristas europeos se beneficiarán de importaciones más baratas de productos básicos como el té, las especias y los alimentos procesados. Además, el acuerdo abre 144 subsectores de servicios de la Unión Europea a las empresas indias. Los textiles y la confección, piedra angular del motor exportador de la India, verán cómo los aranceles europeos se reducen a cero, lo que debería incentivar las exportaciones. También el sector farmacéutico local será uno de los más beneficiados ya que las empresas podrán diversificar sus mercados de exportación y afianzarse en Europa. 

“Un acceso más fácil y asequible al próspero mercado de consumo europeo impulsará a los fabricantes indios de textiles, bienes de consumo y alimentos y bebidas a adoptar las normas de calidad, seguridad y ASG de la UE", afirma Meghna Nair, directora de Atradius Risk Services en Bombay. «Ese cambio debería mejorar tanto la calidad de los productos como la percepción internacional de los productos indios».

El corredor Unión Europea-India supone una gran oportunidad comercial, pero requerirá elaborar estrategias de gestión del riesgo. Según el último Barómetro de Prácticas de Pago para la India de Crédito y Caución, las facturas vencidas afectan a casi dos tercios de todas las ventas B2B. “Esto indica importantes retos en materia de flujo de caja y riesgo crediticio de los clientes en el mercado”, afirma Silvia Ungaro, asesora sénior y experta en tendencias de comportamiento de pago entre empresas (B2B) en Atradius.

“A medida que el comercio transfronterizo y la integración de los proveedores se expanden en virtud del acuerdo, los exportadores europeos tendrán que gestionar cuidadosamente el riesgo para aprovechar el crecimiento sin comprometer el flujo de caja y la estabilidad financiera”, añade Ungaro.