19Feb

Las compañías que emprenden una rápida expansión de activos tienden a obtener un rendimiento inferior al de sus pares en períodos posteriores, reflejando sobreinversión competitiva y ampliaciones de capacidad que comprimen los retornos.

Miguel Ángel Valero

Durante décadas, los mercados de renta variable han estado moldeados por el auge de la economía intangible. La asignación de capital se desplazó desde los activos físicos (fábricas, maquinaria, equipos industriales) hacia los activos no físicos (software, datos, propiedad intelectual), lo que permitió escalabilidad, efectos de red y dinámicas de “el ganador se lo lleva todo”. La inversión en intangibles superó el gasto en tangibles en las economías avanzadas a finales de la década de 1990, y hoy los activos no físicos representan la mayor parte del valor corporativo en los principales índices. Este cambio sustenta la concentración del mercado, las valoraciones elevadas y el dominio de las empresas de plataformas digitales.

Sin embargo, el lanzamiento de ChatGPT y el posterior auge de la inteligencia artificial generativa (GenAI) parecen estar remodelando este patrón. El gráfico que aporta un análisis de Robeco compara el gasto de capital (capex) de las acciones de los conocidos como Siete Magníficos -Alphabet, Amazon, Apple, Meta Platforms, Microsoft, Nvidia y Tesla- (barras apiladas) con sus gastos agregados en investigación y desarrollo (I+D) (área gris). Durante la mayor parte del período de la muestra, la I+D superó al capex, lo que es coherente con modelos de negocio de baja intensidad en activos físicos. Pero desde 2023, el capex se ha acelerado con fuerza, ya que las empresas han ampliado centros de datos, capacidad de cómputo e infraestructura de apoyo para escalar la IA. Como resultado, el capex superó a la I+D a mediados de 2024. El período de la muestra abarca desde el primer trimestre de 2012 hasta el cuarto trimestre de 2025.

Más que marcar el fin de la economía intangible, este cambio probablemente refleja su industrialización. La producción de modelos de IA y aplicaciones basadas en datos requiere cada vez más inversiones físicas a gran escala, lo que desplaza el equilibrio de la asignación de capital en el futuro previsible. En este sentido, la tendencia actual representa un renacimiento del capital tangible dentro de una economía intangible. 

¿Qué implica el auge del capex en IA para la selección de acciones? En primer lugar, un capex elevado hoy se traduce en mayores gastos por depreciación en el futuro. Las inversiones físicas se capitalizan en el balance y se deprecian con el tiempo a través de la cuenta de resultados. La incertidumbre en torno a la vida útil de tecnologías que evolucionan rápidamente, como el hardware de IA, complica las previsiones de beneficios, ya que pequeños cambios en las estimaciones de vida útil pueden afectar materialmente la trayectoria de los resultados reportados. 

En segundo lugar, la evidencia histórica sugiere cautela cuando las empresas expanden agresivamente su base de capital. El conocido “efecto inversión” indica que las compañías que emprenden una rápida expansión de activos tienden a obtener un rendimiento inferior al de sus pares en períodos posteriores, reflejando sobreinversión competitiva y ampliaciones de capacidad que comprimen los retornos. Sin embargo, la inversión a gran escala en infraestructura también puede fortalecer las ventajas competitivas de las empresas ya dominantes al reforzar sus economías de escala, profundizar la integración de sus ecosistemas y elevar las barreras de entrada. Las empresas capaces de financiar y desplegar eficazmente dichas inversiones pueden consolidar su liderazgo estratégico. Por tanto, el auge del capex en IA tiene el potencial de afianzar aún más su posición de mercado mediante la construcción de infraestructura de centros de datos. 

Esta tensión entre la posible sobreinversión y el refuerzo de las ventajas competitivas es especialmente relevante en los actuales mercados de renta variable altamente concentrados. Con un peso combinado en el MSCI World cercano al 25%, los 7 Magníficos ejercen una influencia sustancial en los resultados de referencia. La generación de alfa en estrategias activas, sin embargo, no tiene por qué depender en igual medida de este pequeño grupo. 

Una forma de abordar este desafío es mediante un enfoque sistemático y consciente del índice de referencia que enfatice la amplitud en todo el universo global de acciones, como la estrategia Robeco Global Developed Active Equities. En lugar de adoptar grandes posiciones direccionales en un número reducido de acciones de mega capitalización, distribuye el riesgo activo entre cientos de posiciones, guiado por un modelo cuantitativo de selección de acciones y una gestión disciplinada del riesgo. De este modo, la estrategia busca navegar la industrialización de la economía intangible y la incertidumbre introducida por el aumento de la intensidad de capital de manera equilibrada y resiliente.

Mediolanum: buscar carteras con múltiples motores de rentabilidad

Por su parte, Terry Ewing, director de Renta Variable de Mediolanum International Funds, se pregunta qué lecciones deberían extraer los inversores de la corrección en las tecnológicas, del 'AI scare trade. La IA tendrá un impacto profundo en la sociedad, los negocios y la vida cotidiana. Las implicaciones completas de su impacto no pueden determinarse hoy, dado que el ritmo de desarrollo y la mejora de los modelos de IA avanzan a una velocidad sin precedentes. La oportunidad para que las empresas ganen eficiencia y se beneficien de mejoras operativas es evidente, pero conlleva riesgos para muchos modelos de negocio. En los dos últimos años, la progresión de la IA ha impulsado la revalorización bursátil de numerosas compañías. Este año, sin embargo, se observa un cambio significativo, con un mayor escrutinio sobre aquellas empresas tradicionales que podrían verse perjudicadas.

¿Estamos ante una burbuja impulsada por la IA, una corrección normal o un cambio estructural de largo plazo comparable a anteriores olas tecnológicas? Aunque el auge de la inversión en capital vinculada a infraestructuras está plenamente en marcha, todavía nos encontramos en fases tempranas del despliegue de casos de uso de la IA. Existe una 'carrera' entre las mayores tecnológicas globales, cada una tratando de liderar el desarrollo de la 'superinteligencia. Esta competencia no se limita a empresas cotizadas: compañías privadas como OpenAI y Anthropic, desarrolladoras de modelos de lenguaje avanzados, también compiten en este ámbito.

Dado que una parte creciente del gasto en infraestructuras se ha financiado con deuda en los últimos seis meses, ha aumentado la preocupación de los inversores respecto al retorno de esta inversión de escala billonaria. La fuerte caída de los rendimientos de flujo de caja libre de las grandes tecnológicas refleja cuestiones como la circularidad de la deuda, la adecuación de las vidas útiles de amortización y la sostenibilidad de un escenario con hasta diez grandes modelos de lenguaje compitiendo por el liderazgo, cuando en la práctica solo unos pocos probablemente mantendrán modelos de negocio duraderos. En síntesis, el análisis de estas preocupaciones es razonable y ha provocado una corrección saludable en el sector.

¿Deberían los inversores reducir exposición a la IA ahora o se trata de una oportunidad de compra? La IA generará ganadores y perdedores, y la respuesta es hoy mucho más matizada que en los últimos 24 meses. "Esperamos una divergencia de retornos significativamente mayor —ya visible en los últimos tres meses— no solo dentro del sector tecnológico, sino en la mayoría de sectores, como rasgo del comportamiento futuro del mercado", responde. Éste es un entorno propicio para la selección activa de valores. Los inversores podrían verse igualmente recompensados al identificar empresas capaces de integrar la IA de forma eficaz y productiva en su modelo de negocio, más allá de aquellas que simplemente ofrecen servicios vinculados a la IA.

¿Qué implica la rotación actual para los mercados? ¿Otros sectores están en posición de beneficiarse? ¿cuáles? Se ha observado una rotación desde valores de growth y tecnología hacia estilos value y sectores cíclicos. Se trata de un desarrollo saludable para la renta variable, ya que en años recientes los retornos han estado dominados por un reducido número de megacapitalizaciones, "algo que considerábamos poco equilibrado. La reciente ampliación del liderazgo a otros sectores es una señal positiva y debería permitir que la renta variable continúe generando retornos favorables", resalta.

"Los acontecimientos recientes del mercado han puesto de relieve la importancia de la diversificación. Los inversores deberían considerar carteras con múltiples motores de rentabilidad", añade.

"Consideramos que los sectores bancario y farmacéutico están bien posicionados para mejoras de productividad de aquí en adelante. Las industrias más expuestas probablemente a la estandarización experimentarán presión sobre márgenes, con el mercado de consultoría y numerosos proveedores de servicios empresariales en riesgo. Creemos que las industrias vinculadas a infraestructuras energéticas —especialmente gas natural y redes eléctricas— se encuentran en una posición sólida para beneficiarse de crecimiento estructural y expansión de márgenes. Los proveedores de infraestructuras de centros de datos contarán con un respaldo significativo. Las empresas de ciberseguridad también deberían figurar entre los ganadores", apunta.

¿Es previsible que la IA aumente la concentración del mercado o que amplíe las oportunidades entre más compañías? "El impacto positivo de la IA sobre la base de costes de muchas empresas aún no está plenamente reflejado en las valoraciones bursátiles; por ello, comparto la visión de que contribuirá a una ampliación del liderazgo y de los retornos en el mercado", concluye el experto de Mediolanum.

UBS recomienda diversificar posiciones concentradas en tecnología

El UBS CIO Daily aporta que el crecimiento de la inversión (CapEx) de los hiperescaladores puede estar perdiendo fuerza, mientras la competencia entre modelos de IA y en el sector del software se intensifica. Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos teniendo una visión favorable sobre la bolsa estadounidense en su conjunto, aunque recomendamos diversificar las posiciones concentradas en tecnología hacia sectores como industria, bancos, salud, servicios públicos y consumo discrecional. En tecnología, es fundamental ser selectivo"

EEUU: el sector manufacturero empieza a ganar tracción

En este contexto, el sector manufacturero estadounidense empieza a ganar tracción en este inicio de 2026. Una de las grandes promesas de la campaña de Trump fue atraer inversiones a territorio estadounidense y reforzar el empleo industrial, algo que no se había materializado hasta ahora. Sin embargo, en el último mes se crearon 5.000 puestos en la industria manufacturera tras más de año y medio de descensos. Todo apunta a que el impacto de los aranceles está empezando a diluirse, incluso favorecido por las iniciativas para reducir tarifas sobre el acero y el aluminio, y que los segmentos más cíclicos de la economía muestran señales de mejora. 

Las actas de la última reunión de la Fed reflejaron que la mayoría de sus miembros mantienen una postura prudente respecto a la evolución de los precios y requieren más evidencias antes de respaldar una bajada de tipos. Aunque la inflación ha cedido en términos interanuales —parcialmente influida por el vacío estadístico del mes de octubre debido al cierre de la Administración—, los datos más recientes de enero deben analizarse con cuidado. La serie mensual muestra ciertos indicios de repunte en los precios —especialmente en los servicios— que podrían generar inquietud si se consolidan en los próximos meses.

Los pedidos de bienes duraderos superaban las expectativas en diciembre, apuntando a que la inversión se mantendrá firme a comienzos de 2026. Cedieron un -1,4% en el último mes del año, por encima del -2% previsto. No obstante, si excluimos la parte más volátil relacionada con los pedidos de aviones y de defensa, el crecimiento fue del 0,6% mensual, superando las estimaciones de +0,3%.

Las cifras de producción industrial dejan un tono positivo. En enero, asistimos a una variación mensual del +0,7%, por encima del +0,4% estimado y del +0,2% anterior –dato revisado a la baja–. Asimismo, la utilización de la capacidad productiva del sector se elevó hasta el 76,2% desde el 75,7% previo, aproximándose cada vez más al promedio de los últimos 25 años (76,8%).

18Feb

Los mercados están descontando la disrupción relacionada con la IA en diversos sectores y, en las últimas semanas, se ha evaporado más de un billón$ en valor bursátil.

Miguel Ángel Valero

EEUU registra un mayor reparto en los avances de su Bolsa, lo que deja una imagen distorsionada. Aunque el S&P 500 apenas se mueve en lo que va de año, su versión equiponderada (+5,5%), el Dow Jones —de perfil más industrial— (+3,2%) y el Russell 2000 (+6,7%) acumulan subidas cercanas por encima del 3% en todos los casos. Las dudas sobre las enormes inversiones previstas por los cinco grandes hiperescaladores y la posible disrupción que la inteligencia artificial (IA) pueda generar dentro del propio sector tecnológico cuestionan, por primera vez en mucho tiempo, la capacidad de este grupo de grandes tecnológicas para seguir creciendo de manera sostenida por encima del resto del índice. 

En esta línea, la publicación de los informes 13F —obligatorios para los gestores institucionales— reveló que el conglomerado de Warren Buffett había reducido casi por completo su testimonial posición en Amazon (pasa del 0,9% al 0,1% de la cartera de renta variable de Berkshire Hathaway).

A ello se suman indicadores de sentimiento empresarial en Estados Unidos que apuntan a una aceleración económica y un impulso fiscal que está llegando a manos de los contribuyentes. Durante las dos primeras semanas de la campaña de Declaración de la renta, las devoluciones promedio han sido 200$ superiores a las del año pasado.

Con este impulso cíclico y un crecimiento de beneficios más repartido, es previsible que el reequilibrio en las bolsas estadounidenses continúe a lo largo del año. No obstante, aún quedan por delante los resultados de Nvidia (25 de febrero) y Oracle (9 de marzo, pendiente de confirmación), que podrían suponer los últimos catalizadores para las grandes tecnológicas hasta la siguiente temporada de publicaciones en abril.

En el otro epicentro de la inteligencia artificial, China, sus principales compañías tecnológicas están lanzando intensas campañas de captación de usuarios coincidiendo con las festividades del Año Nuevo Lunar –regalos, sorteos, cupones de descuentes, etc…– . Su objetivo es ampliar la base de utilización de los nuevos chatbots de IA desarrollados por firmas como Alibaba o Bytedance, que permiten realizar compras en sus plataformas de comercio electrónico mediante conversación, en lugar del recorrido tradicional por la tienda online. Aunque el regulador mantiene reservas respecto a estas prácticas, la carrera por monetizar la inteligencia artificial toma una cara diferente y más agresiva a la usada por las compañías americanas.

El factor geopolítico  

Mientras, Irán y EEUU aseguran haber alcanzado un entendimiento que sienta las bases para un posible acuerdo futuro sobre el programa nuclear del régimen de los ayatolás, aunque aún queda mucho por concretar y el contexto sigue marcado por las amenazas mutuas. Los diplomáticos hablan de avances, pero subrayan que lo más complejo serán los detalles: el siguiente paso es que ambos países redacten sus propios borradores y los pongan en común. Esta segunda ronda de negociaciones se celebró después de que EEUU desplegara una fuerza naval y de que Irán iniciara maniobras en el estrecho de Ormuz.

Trump advirtió que “no creo que quieran las consecuencias de no alcanzar un acuerdo”, mientras que el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, amenazó señalando que “incluso los ejércitos más poderosos del mundo pueden verse golpeados de tal manera que sean incapaces de volver a ponerse en pie”.

La Unión Europea votará la próxima semana la Ley de Aceleración Industrial, que introduce el concepto “Made in Europe”. La norma establecerá requisitos mínimos de contenido europeo y de bajas emisiones de carbono para los productos adquiridos mediante contratación pública o que reciban subvenciones industriales. La contratación pública del bloque asciende a más de 2 billones€ —el 14% del PIB europeo— y dará prioridad a los bienes producidos en Europa. 

La legislación fijará criterios específicos para cada sector estratégico. En el caso del automóvil, los fabricantes deberán garantizar que los vehículos eléctricos, híbridos y de pila de combustible se ensamblen en la UE y que el 70% de sus componentes —medidos por valor y excluyendo la batería— tengan origen europeo. Para que los productores de aluminio reciban subvenciones, se exigirá un mínimo del 25% de contenido europeo y de bajas emisiones de carbono, mientras que en el cemento el umbral será del 5%.

Columbia Threadneedle: ¿Estamos ante la Gran Rotación?

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, comenta que el S&P 500 se encuentra apenas un 2% por debajo de sus máximos históricos y las acciones estadounidenses no han registrado variaciones significativas en lo que va de año. Sin embargo, dentro del mercado, las tecnológicas conocidas como las “Magnificent 7”, que han disfrutado de un sólido comportamiento en los últimos años, acumulan una caída cercana al 7%. 

"Desde una perspectiva de estilo, estamos observando una rotación, con el estilo value superando al growth y un mejor desempeño de las small caps. ¿Estamos ante una gran rotación? Observamos mucho movimiento en el mercado estadounidense. La temporada de resultados ha sido sólida, pero los inversores están mostrando cada vez más cautela respecto a los compromisos de inversión en IA de muchas compañías tecnológicas", argumenta.

Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft prevén gastar conjuntamente 660.000 millones$ en los próximos 12 meses. Esta cifra es muy superior a lo esperado y plantea interrogantes sobre los retornos esperados de este enorme gasto. Anteriormente, un gasto de capital tan significativo era bien recibido, pero ahora los inversores han empezado a observarlo con cierto escepticismo. 

"En un plano másamplio, estamos viendo cómo los mercados están descontando la disrupción relacionada con la IA en diversos sectores y, en las últimas semanas, se ha evaporado más de un billón$ en valor bursátil. En cuanto a la disrupción percibida en los modelos de negocio, vemos cómo varios sectores se han visto afectados. Entre ellos se encuentran el software, los servicios jurídicos, la consultoría IT, la gestión patrimonial, la logística y el inmobiliario. Con el tiempo se obtendrá una mayor claridad sobre la realidad de esta disrupción, pero por ahora parece que algunas áreas están siendo excesivamente castigadas en las ventas", apunta.

"En 2025, toda empresa relacionada con la IA era considerada 'ganadora'. En lo que llevamos de 2026 estamos viendo una diferenciación significativa entre ganadores y perdedores esperados. En el ámbito tecnológico, por ejemplo, las compañías de hardware han superado a las de software. En los otros sectores mencionados abundan los titulares sobre disrupción, pero hay poca evidencia concreta de lo que esto significa en la práctica", subraya.

"Es demasiado pronto para afirmar hasta dónde llegará esta rotación, pero estamos presenciando cambios en el sentimiento respecto a cómo evolucionará la IA. Nos encontramos en una fase temprana de adopción y al inicio de una tendencia de largo plazo. Con el tiempo surgirá una mayor claridad, pero por ahora los inversores están siendo algo más prudentes con respecto a las grandes tecnológicas", añade.

"Un aspecto positivo de las recientes dificultades del sector tecnológico es que otros sectores que habían pasado desapercibidos están recibiendo mayor atención. Hemos visto a las small caps, las acciones value y otras regiones demostrar un mejor comportamiento, entre ellas Japón, Asia y América Latina. ¿Cómo se refleja esta situación en nuestras perspectivas y posicionamiento de nuestras carteras? Recientemente hemos reducido nuestra asignación a EEUU hasta neutral tras un prolongado período de sobre ponderación. No obstante, seguimos observando abundantes oportunidades en EEUU, especialmente en compañías de menor capitalización (small caps). La economía estadounidense se mantiene en una situación razonablemente sólida, con un crecimiento económico firme y unos estímulos fiscales que podrían aportar apoyo adicional en los próximos meses. Además, existe la posibilidad de que la Reserva Federal desarrolle una política monetaria más laxa. Los verdaderos ganadores y perdedores de la IA tardarán en definirse y, a medida que esto ocurra, es probable que muchos inversores busquen oportunidades más amplias, quizá con una perspectiva más global y prestando mayor atención a las acciones value y a las small caps", concluye este experto.

UBS: redoblar la apuesta por la diversificación

Por su parte, el UBS CIO Daily se pregunta si ¿Es momento de redoblar la apuesta por la diversificación?: "Las últimas semanas han sido de todo menos tranquilas. Las preocupaciones sobre la disrupción impulsada por la IA han provocado fuertes movimientos en Bolsa y pérdidas estimadas de capitalización bursátil superiores a 1 billón$. A diferencia de episodios anteriores de turbulencias en los sectores tecnológico y de servicios de comunicación, el reciente ajuste de valoraciones se ha extendido a un abanico más amplio de sectores donde se teme que la aplicación de la IA tenga consecuencias más disruptivas. Entre ellos, software, servicios jurídicos, logística, seguros e inmobiliario comercial".

Y se responde: "una volatilidad más generalizada refuerza la necesidad de diversificación en las carteras, un principio cuya eficacia está respaldada por décadas de evidencia empírica:

  • La diversificación ayuda a gestionar la dispersión de resultados entre y dentro de las distintas clases de activos.
  • La diversificación depende de cómo se mueven los activos entre sí.
  • La diversificación puede extenderse a filosofías de inversión alternativas.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Nuestra visión sobre la inteligencia artificial sigue siendo que los inversores deberán ser ágiles; responder a cambios rápidos y a una creciente difuminación entre las capas de habilitación, inteligencia y aplicación dentro de la cadena de valor de la IA; y estar muy atentos a lo que el economista Joseph Schumpeter denominó ‘destrucción creativa’, inherente a las innovaciones tecnológicas".

“Dentro de nuestras preferencias sectoriales en renta variable estadounidense, mejoramos industriales a Attractive y rebajamos servicios de comunicación a Neutral. Aun así, los fundamentos de la economía estadounidense son sólidos. Seguimos calificando la renta variable estadounidense como Attractive y esperamos que un crecimiento saludable de beneficios y una Fed favorable impulsen las bolsas al alza. Nuestro objetivo para el S&P 500 a cierre de año se mantiene en 7.700”, señala David Lefkowitz, Head US Equities

“A medida que se intensifica la competencia por el liderazgo en IA, las necesidades de financiación del ecosistema privado de IA están emergiendo como un posible talón de Aquiles para los mercados públicos. Si el acceso al capital se endurece, el riesgo de una caída en la demanda de capacidad de cómputo podría afectar tanto a compañías de cloud como de semiconductores”, avisa Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas y Global Head of Equities.

17Feb

La taquilla alcanzó los 1.000 millones de yuanes el primer día del Año Nuevo, gracias a 'Pegasus' 3 , una cifra claramente inferior a los 1.800 millones registrados el año pasado con el estreno de 'Ne Zha 2'.

Miguel Ángel Valero

El inicio del Año Nuevo lunar en China, que marca la entrada en el Año del Caballo, es visto por las autoridades como un catalizador macro crucial para reactivar la alicaída marcha del consumo en el país. Para comenzar, el Gobierno ha concedido 9 días de vacaciones, el periodo más prolongado de la historia, con la que espera alcanzar un récord de desplazamientos que superará los 9.500 millones, más de seis veces su población total. 

Ante la ralentización del consumo interno, el Gobierno también ha lanzado un paquete de estímulo fiscal más bien modesto, que incluye más de 297 millones$ al cambio en vales, subsidios, bonos de “sobre rojo” –el color rojo representa alegría, éxito y energía positiva– y programas de “cambio por nuevos” en áreas como automoción, turismo y gastronomía. Se espera con estas medidas un auge en sectores clave como el turismo y la hostelería, impulsado no solo por el retorno a los hogares, sino por el gasto en entretenimiento y ocio, buscando elevar el consumo minorista –las ventas minoristas cerraron 2025 en China con un crecimiento de un 3,7%– mediante el aumento de la confianza del consumidor durante este período festivo de alta movilidad. 

De momento, y según los datos de Lighthouse Professional Edition, la taquilla de la temporada del Año Nuevo 2026 alcanzó los 1.000 millones de yuanes el martes 17 de febrero, el primer día del Año Nuevo, destacando la fuerza del cine nacional con Pegasus 3 a la cabeza de la cartelera. De confirmarse sería una cifra positiva, pero claramente inferior a los 1.800 millones registrados el año pasado tras el éxito sin precedentes del estreno de Ne Zha 2. 

Negociaciones de EEUU con Irán y Cuba

Mientras China entra en el Año del Caballo, siguen las negociaciones indirectas entre Irán y EEUU, bajo un estado de alerta y de desconfianza entre los dos países. El lunes 16 de febrero la Guardia Revolucionaria iraní inició maniobras navales en el estrecho de Ormuz, preciasamente en vísperas de las conversaciones. Estas maniobras se producen después de que EEUU haya desplegado durante el último mes una fuerza naval reforzada —incluido el portaaviones USS Gerald R. Ford y bombarderos B‑2—, lo que ha llevado a Teherán a advertir que está preparado para responder a “potenciales amenazas militares y de seguridad” y que las bases estadounidenses en la región serían sus objetivos prioritarios.

Se celebra en Ginebra la segunda ronda de negociaciones, en un formato en el que los representantes estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner no se sentarán frente al ministro de Exteriores iraní Abbas Araqchi: Omán actuará como intermediario, transmitiendo los mensajes entre ambas delegaciones.

La semana pasada, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, señaló que Washington pretende abordar un paquete más amplio de cuestiones, incluyendo el arsenal balístico iraní, su apoyo a grupos militantes regionales y el programa nuclear. Teherán, en cambio, insiste en que el único tema de las conversaciones será la cuestión nuclear.

Por otro lado, Trump descarta una intervención militar en Cuba. El presidente de EEUU afirmó que su Administración está manteniendo conversaciones con la región, en las que también participa Marco Rubio. El secretario de Estado señaló que Cuba deberá otorgar a su población mayor libertad política y económica para que Estados Unidos esté dispuesto a reducir la presión actual. 

La situación en la isla se ha agravado tras la captura de Maduro, su principal patrocinador, a lo que se suma la reciente orden ejecutiva de Trump que impone más aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba. 

UBS: el gasto en defensa seguirá aumentando

En este contexto, el UBS CIO Daily destaca que la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 concluyó con menos tensiones que el año pasado. Sin embargo, las fuerzas de reequilibrio subyacentes dentro de la alianza transatlántica fueron evidentes. Aunque no se anunciaron nuevos planes de gasto de gran envergadura, varios catalizadores siguen respaldando la tesis de inversión en el sector global de defensa:

  • Los presupuestos de defensa siguen una trayectoria ascendente.
  • La demanda sostenida derivada de la geopolítica y la relocalización de cadenas de suministro.
  • La IA, las tecnologías de nueva generación y la modernización, como motores clave.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Consideramos que la Conferencia de Seguridad de Múnich de este año reafirma la dirección que está tomando la defensa global: mayores presupuestos, autonomía estratégica y modernización acelerada".

16Feb

La decisión de avanzar en la autonomía estratégica de Europa, los datos de empleo y de inflación de EEUU en enero, que empujan a la Fed a bajar tipos a mediados de año, y el compromiso de Japón con la sostenibilidad de su deuda, claves.

Miguel Ángel Valero

La Conferencia de Seguridad de Múnich 2026, celebrada este fin de semana, confirmó la importancia del vínculo trasatlántico en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica. La invasión de Ucrania por Rusia, la competencia sistémica con China y la fragmentación del orden internacional marcaron la agenda. La presencia del secretario de Estado estadounidense, Marcos Rubio, reforzó el mensaje de coordinación estratégica con Europa, subrayando la necesidad de mayor compromiso en defensa y resiliencia frente a las amenazas. La respuesta europea, personificada en el discurso de Emmanuel Macron, se fijó en avanzar hacia una mayor autonomía estratégica del Viejo Continente dentro del marco de la OTAN. 

En paralelo, Alemania dejó entrever un giro cualitativo en sus prioridades de seguridad. Berlín apuesta por reforzar la inversión en IA y ciberseguridad como vectores clave de su política de defensa, en un entorno en el que las amenazas digitales y ataques a infraestructuras críticas ganan peso frente a los conflictos convencionales. Se trata de un enfoque que apunta a un mayor dinamismo en sectores tecnológicos vinculados a defensa, consolidando la digitalización como eje estructural de la seguridad europea. 

A nivel bursátil, y si bien el sector presenta valoraciones extendidas tras años de subidas, los fundamentales de 2026, que incluyen carteras de pedidos históricas y crecimiento de beneficios muy superior a la media en 2026 (+39%) y 20027 (+19%), justifican el optimismo. 

En el plano macro, el empleo arrancó el año con solidez en Estados Unidos. En enero se crearon 130.000 nuevos puestos, duplicando las expectativas y marcando el mayor ritmo desde diciembre de 2024. La lectura sectorial fue positiva, con aportación destacada de los sectores cíclicos (+25.000), especialmente la construcción (+33.000) y una reactivación del empleo manufacturero (+5.000), primer avance desde la llegada de Trump

La encuesta a los hogares también experimentó mejora: la tasa de paro descendió una décima, hasta el 4,3%, segundo retroceso consecutivo, mientras que la tasa de participación se incrementó hasta el 62,5%. En cuanto a los salarios, éstos mantienen crecimientos sólidos que apoyan los ingresos de los hogares, aunque con cierta moderación: el salario por hora avanzó un +3,7% interanual, una décima menos que en diciembre. 

UBS: la Fed bajará tipos a mediados de año

El UBS CIO Daily destaca que los mercados bursátiles estadounidenses se mantuvieron estables tras el dato de IPC de enero, mientras los inversores evaluaban su impacto en la política monetaria. En conjunto, el informe de inflación "respalda nuestra visión de que la Reserva Federal debería retomar el ciclo de bajadas de tipos hacia mediados de año":

  • La evidencia de que la inflación de bienes ha tocado techo debería abrir la puerta a nuevos recortes.
  • Los datos laborales, más sólidos de lo esperado, apuntan a una pausa a corto plazo, no al final del ciclo de relajación.
  • Un perfil más dovish en el seno de la Fed debería respaldar recortes adicionales de tipos.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que la Fed sigue encaminada a aplicar más recortes y esperamos dos bajadas de 25 puntos básicos entre junio y septiembre. En nuestra opinión, este entorno es favorable para la renta variable, la renta fija y el oro".

"Los mercados se están volviendo más selectivos a medida que las grandes tecnológicas recurren a la emisión de deuda para financiar inversiones récord en inteligencia artificial, con un foco cada vez mayor en la sostenibilidad y los flujos de caja", añade Matteo Ramenghi, Chief Investment Officer Italy.

“Los precios de los activos no deberían estar impulsados por emociones, pero las emociones siguen influyendo en el comportamiento económico", apunta Paul Donovan, Chief Economist.

Ebury: el mercado confía en las políticas de Takaichi 

En una semana de escasos movimientos relevantes entre las principales divisas, el yen se convirtió en el claro protagonista al apreciarse más de un 2% frente al resto de monedas del G10 y arrastrando en su subida a la mayoría de las divisas de Asia Oriental. Este comportamiento encuentra reflejo en el mercado de bonos japonés, que ha cotizado con firmeza desde la victoria electoral de Takaichi, gracias a los esfuerzos de las autoridades por tranquilizar a los inversores respecto a la sostenibilidad de la política fiscal. 

Fuera de Asia, el sólido dato de empleo en EEUU, combinado con una inflación más moderada de lo anticipado, está empezando a alimentar un discurso más optimista, pese a que los mercados bursátiles muestran cierta inestabilidad. Por el momento, el riesgo de titulares de Trump ha perdido intensidad, y las divisas vuelven a responder principalmente a los factores tradicionales: datos macroeconómicos y expectativas sobre tipos de interés. 

La agenda de la semana estará dominada por la publicación de los índices PMI de actividad empresarial, el indicador adelantado de referencia a nivel global. Todas las grandes regiones económicas conocerán sus respectivos datos el viernes. Pondremos especial atención en las cifras europeas, para comprobar si se confirma el tímido repunte de los pedidos industriales alemanes y si el paquete de estímulo fiscal comienza por fin a trasladarse a los indicadores reales. Además, será una semana intensa en el Reino Unido, con la publicación de los datos del mercado laboral el martes y el informe de inflación de enero el miércoles. 

  • EUR La moneda común se mantuvo en un compás de espera la semana pasada frente a la mayoría de sus contrapartes, ante la ausencia de noticias relevantes procedentes de la zona del euro. Ahora la atención se centra en los datos de producción industrial de esta semana (lunes) y, sobre todo, en los índices PMI de actividad empresarial (viernes), que deberían confirmar los primeros signos de recuperación del sector manufacturero alemán (observados en los pedidos de fábrica pendientes), a medida que el paquete fiscal de Merz empieza a permear en la economía real. Con el BCE habiendo concluido ya su ciclo de recortes de tipos de interés, anticipamos una apreciación del euro frente a la mayoría de las divisas durante el resto del año. 
  • USD La semana pasada llegaron dos noticias positivas sobre la economía estadounidense. Por un lado, el informe de empleo de enero mostró una creación de puestos de trabajo muy superior a lo esperado, acompañada de una caída en la tasa de desempleo y una aceleración en el crecimiento de los salarios. Por otro lado, el dato de inflación del viernes indicó que esta robustez del mercado laboral no está generando presiones inflacionistas adicionales, aunque los niveles siguen por encima del objetivo de la Reserva Federal. Estos datos no ofrecen muchos argumentos a los defensores de una política monetaria más acomodaticia dentro del FOMC. La atención se centra ahora en las audiencias de confirmación del nominado a presidir la Fed, Kevin Warsh, para evaluar su posible influencia en el equilibrio interno de la institución. Mantenemos la cautela ante los riesgos de erosión institucional y de presiones políticas para recortar tipos de interés, por lo que conservamos una visión bajista sobre el dólar a largo plazo.  
  • GBP La libra esterlina se mantuvo bastante estable tras una semana marcada por noticias políticas contradictorias en el Reino Unido. Por un lado, el liderazgo de Keir Starmer parece consolidado por el momento; por otro, los sectores más izquierdistas del Partido Laborista están ganando terreno e influencia interna. Los datos del PIB del cuarto trimestre resultaron decepcionantes, con un crecimiento apenas del 0,1 % y por debajo de lo esperado. Mucho más relevantes serán la avalancha de indicadores que recibiremos está semana por ser más recientes. Entre ellos destacan los del mercado laboral correspondientes a diciembre y enero, seguidos del dato de inflación del miércoles y los índices PMI del viernes. Los mercados descuentan actualmente una probabilidad cercana a dos tercios de que el Banco de Inglaterra recorte tipos en su reunión de marzo, pero la publicación de estos datos clave esta semana debería ofrecer una imagen mucho más nítida sobre la trayectoria de la política monetaria británica. 
13Feb

Los aranceles están perjudicando a los consumidores al aumentar los precios de los productos, incluidos los moldes para tartas y las latas de alimentos y bebidas. Algo que preocupa al equipo de Trump y a los republicanos de cara a las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.

Miguel Ángel Valero

Trump lo vuelve a hacer. La Casa Blanca reconoce que estudia reducir y acotar el alcance de los aranceles del 50% aplicados a las importaciones de acero, aluminio y productos derivados. Estos aranceles, que se habían introducido inicialmente bajo el argumento de tratar de frenar las importaciones y devolver a EEUU la fortaleza industrial, están derivando en quejas internas y dificultades operativas de las empresas norteaamericanas, dada la elevada dificultad que se encuentran en calcular el contenido de acero y aluminio en los productos y con ello aplicar esta tasa del 50% decidida por Trump. 

El año pasado, el Departamento de Comercio de EE UU aumentó los aranceles al acero y al aluminio sobre más de 400 productos, incluyendo turbinas eólicas, grúas móviles, electrodomésticos, excavadoras y otros equipos pesados, además de vagones de ferrocarril, motocicletas, motores marinos, muebles y cientos de otros productos.

Esta decisión surge horas después de haberse conocido un estudio de la Fed de Nueva York que revela que el 90% de los aranceles los están pagando los propios consumidores y las empresas estadounidenses, contradiciendo el discurso oficial de que lo pagan los exportadores extranjeros. 

Además, este arancel es uno de los escollos en los acuerdos comerciales con otros países –entre ellos la UE–, dado que, debido a la amplitud de productos que caerían sobre las tarifas que se aplican al acero y el aluminio, podría debilitar el acuerdo que contemplaba un tope arancelario del 15% para la UE.

Esta nueva marcha atrás de Trump, haciendo bueno el TACO (Trump Always Chickens Out, Trump Siempre Se Acobarda) popularizado por los demócratas, tiene también mucho que ver con el encarecimiento del coste de la vida en EEUU y con el índice de popularidad más bajo de un presidente de EEUU desde Nixon y el caso Watergate, como publicó Dinero Seguro el 11 de febrero.

Los aranceles están perjudicando a los consumidores al aumentar los precios de los productos, incluidos los moldes para tartas y las latas de alimentos y bebidas. Algo que preocupa al equipo de Trump y a los republicanos de cara a las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.

Pendientes del Supremo

Mientras, todos están pendientes del Tribunal Supremo, que debe determinar si los aranceles impuestos por Donald Trump durante su segundo mandato se ajustan a la legalidad. No es solo un debate jurídico. Es, sobre todo, un pulso político y económico. Los aranceles del llamado “Liberation Day”, con gravámenes de entre el 10% y el 50% sobre la mayoría de las importaciones, han sido el emblema de esa estrategia. Los tribunales inferiores ya han cuestionado su encaje legal al apoyarse en una ley de emergencia de 1977 pensada para contextos muy distintos. Ahora, la última palabra la tiene el Supremo.

Desde el punto de vista fiscal, la Casa Blanca ha logrado su objetivo a corto plazo. La recaudación por aranceles se ha disparado y en 2025 ha superado ampliamente los 160.000 millones$, un salto histórico impulsado por el uso extensivo de poderes ejecutivos. Los ingresos han sido reales y cuantiosos, aunque el coste ha recaído principalmente en las empresas y ciudadanos estadounidenses. Pero ese coste no solo se refleja en “mayores impuestos” sino que empieza a ser evidente en otros frentes. El mercado laboral muestra un deterioro significativo desde la entrada en vigor de los aranceles, con una clara pérdida de dinamismo en la creación de empleo. La industria y los sectores más expuestos al comercio exterior están ajustando márgenes, inversión y contratación. 

El resultado es evidente: más ingresos fiscales, pero menos creación de empleo, como se comprueba en los gráficos aportados por The Trader.

Si el Supremo falla contra la Casa Blanca, habrá ganadores inmediatos. Sectores intensivos en importaciones (textil, bienes de consumo, mobiliario) aliviarían costes rápidamente. Pero el problema de fondo no desaparecería. Una sentencia contraria abriría una nueva batalla política y legal para buscar vías alternativas que mantengan los aranceles sin afrontar devoluciones masivas, con implicaciones fiscales y presupuestarias relevantes.

Además, menos ingresos por aranceles significan más presión sobre el déficit en un momento en el que la deuda estadounidense y los tipos a largo plazo ya están bajo vigilancia constante del mercado.

"Más allá del fallo del Supremo, el mensaje para los mercados es claro: las reglas pueden cambiar en cualquier momento. La recaudación vía aranceles ha sido elevada, pero el deterioro del empleo sugiere que el precio económico empieza a ser alto. Si los aranceles caen, la incertidumbre no se disipará; simplemente cambiará de forma. Y mientras la política económica se gestione a golpe de excepción, la volatilidad podría dejar de ser un episodio puntual para convertirse en el escenario base", advierte el analista Pablo Gil.

12Feb

Si la actividad económica está fuerte, el mercado laboral muestra estabilización, la tasa de paro baja y los salarios crecen, ¿qué urgencia existe para volver a bajar tipos? Más aún cuando la inflación todavía no está plenamente controlada.

Miguel Ángel Valero

A pesar de las fuertes revisiones de la serie histórica, dejando a 2025 como el año de menor creación de empleo promedio sin una recesión, las buenas cifras de enero alejan la posibilidad de una bajada de tipos en los próximos meses. El empleo inicia el año con buen pie en EEUU. Las esperadas cifras oficiales del mercado laboral estadounidense de enero fueron positivas y mostraron que la economía ha creado 130 mil nuevos puestos de trabajo, duplicando las expectativas y registrando así el mayor ritmo de creación de empleo desde diciembre de 2024. 

Los sectores cíclicos de la economía aportaron 25.000 nuevos empleos, siendo especialmente destacado el buen desempeño de la construcción (+33.000). Además, destaca cierta reactivación en el empleo manufacturero, que aumentó en enero en 5.000 personas, siendo éste el primer mes con creación de empleo en este sector desde la llegada de Trump. 

Por otro lado, también la encuesta de empleo a los hogares fue positiva, al mostrar que la tasa de paro bajó una décima en enero hasta situarse ahora en el 4,3%, su segundo descenso mensual consecutivo y volviendo así a los niveles de agosto. Esta bajada del paro estuvo acompañada de un aumento de la tasa de participación que se elevó una décima hasta el 62,5%. En cuanto a la evolución de los salarios, siguen mostrando crecimientos sólidos que permitirán mejorar los ingresos de los hogares, pero su ritmo de crecimiento se va normalizando: en enero los salarios por hora avanzaron un 3,7% interanual, una décima menos que en el mes previo.

Pero estas cifras deben interpretarse con cierta cautela debido a que enero es un mes particular en la publicación de los datos del mercado laboral en EEUU, a causa de factores estacionales y sobre todo a que coincide con las habituales revisiones estadísticas anuales. En esta ocasión la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) revisó a la baja en menos 898.000 puestos de trabajo las cifras del año pasado, una corrección notable frente a lo publicado anteriormente (equivale al 0,5% del total del empleo), pero que se mantuvo dentro del rango previsto –en septiembre el BLS ya había señalado una cifra similar (-911.000)–. Esta revisión de los datos publicados el año pasado, nos deja un mercado laboral con menor dinamismo de lo esperado. En el conjunto de 2025 la economía estadounidense apenas habría creado 181.000 empleos, una cifra débil y que correspondería a una media de 15 mil nuevos puestos de trabajos mensuales, muy por debajo de los 49.000 publicados previamente y lejos de los 121.000 de media registrados en 2024 previos al inicio del mandato de Trump. 

En cualquier caso, con una tasa de paro reduciéndose y con señales de fortalecimiento en la contratación parece que los argumentos de los miembros de la Fed más proclives a la reducción de tipos oficiales se desvanecen. La probabilidad implícita en el mercado de futuros para una primera bajada en 2026 se ha desplazado una reunión adicional, hasta julio. El mercado, a falta del dato de inflación (que se conocerá el 13 de febrero) mantiene su previsión de dos reducciones de tipos este año.

The Trader: ¿qué urgencia existe para bajar tipos?

El analista Pablo Gil en The Trader profundiza en la cuestión: El mercado laboral estadounidense ha comenzado 2026 con una sorpresa positiva. En enero se crearon 130.000 empleos, el doble de lo previsto, y la tasa de paro descendió al 4,3 %. Los salarios avanzaron un 0,4 % mensual. A simple vista, el mensaje es claro: el empleo resiste y la economía no se está enfriando con la intensidad que muchos temían.

Los sectores que impulsaron el dato fueron principalmente salud, asistencia social y construcción. En cambio, el gobierno federal y el sector financiero recortaron plantilla. No es un crecimiento homogéneo, pero sí suficiente como para alejar, al menos por ahora, el fantasma de un deterioro rápido del mercado laboral. 

Sin embargo, el verdadero giro no está solo en el dato de enero. Está en lo que el Bureau of Labor Statistics (BLS) revisó al mismo tiempo. El ajuste anual mostró que en los doce meses hasta marzo de 2025 se habían creado 862.000 empleos menos de lo que inicialmente se había publicado. El total de empleos estimados para 2025 pasó de 584.000 a apenas 181.000 tras cruzar la información con registros administrativos más completos.

"El presente luce mejor… pero el pasado fue bastante más débil de lo que creíamos. Este contraste cambia el marco de interpretación. Porque si uno se queda solo con enero, podría concluir que la economía está acelerando. Pero si incorpora la revisión, entiende que venimos de un periodo mucho más frágil de lo que indicaban las cifras oficiales", argumenta.

La Reserva Federal había justificado tres bajadas de tipos a finales de 2025 por la debilidad del empleo y el riesgo de aumento del paro. Luego hizo una pausa en enero, argumentando señales de estabilización. El nuevo dato refuerza esa pausa y aleja la probabilidad de un nuevo recorte del mes de junio hacia julio o incluso más adelante.

"Y aquí surge el dilema político. Si la actividad económica está fuerte, el mercado laboral muestra estabilización, la tasa de paro baja y los salarios crecen, ¿qué urgencia existe para volver a bajar tipos? Más aún cuando la inflación todavía no está plenamente controlada", razona.

Pese a la falta de argumentos, Donald Trump no ha tardado en celebrar el dato e insistir en que Estados Unidos debería tener los tipos más bajos del mundo. Kevin Warsh, señalado como posible sucesor de Jerome Powell al frente de la Fed, ha mostrado también una postura más favorable a recortar pese a que los números actuales no parecen exigirlo con claridad.

"Si en los próximos meses vemos una bajada de tipos con un mercado laboral estabilizándose y una actividad que no da señales de colapso, la pregunta no será si el recorte era posible, sino cuál será el argumento utilizado para justificarlo. Porque cuando los datos no presionan con urgencia, el relato se convierte en protagonista. Y en política monetaria, la credibilidad lo es todo", advierte.

UBS: recortes de 25 pb en junio y en septiembre

El UBS CIO Daily va en esa línea: "los datos de empleo de enero moderaron las expectativas de los inversores sobre un recorte de tipos a corto plazo. Pero creemos que el ciclo de relajación monetaria no es probable que se altere. Las acciones estadounidenses tienen margen para seguir subiendo en un contexto de ampliación del rally. La renta fija de calidad y los bonos de mercados emergentes ofrecen rentabilidades atractivas. El mercado alcista del oro sigue intacto".

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos nuestro escenario base de dos recortes de tipos de 25 puntos básicos este año, comenzando en junio y seguido de otro en septiembre, creando un entorno favorable para la renta variable, la renta fija y el oro".

Robeco: no será fácil reducir el balance de la Fed

En este contexto, un análisis de Robeco subraya que Kevin Warsh ha sido retratado como un 'halcón' de la inflación, pero el panorama es mucho más matizado. En realidad, sus opiniones sugieren margen para tipos de interés más bajos (no más altos), y su objetivo de reducir el balance de la Fed podría resultar ser más un deseo que una realidad.

Durante su etapa como gobernador de la Reserva Federal, el candidato a presidente se mostró preocupado por los riesgos inflacionistas derivados de la flexibilización cuantitativa (QE) y se convirtió en uno de sus críticos internos más vehementes. Hoy conocemos la QE principalmente como una política que ha engrosado el balance de la Fed. Por ello, no sorprende que, en un artículo de opinión publicado en The Wall Street Journal en noviembre de 2025, sostuviera que "el balance abultado de la Fed… puede reducirse de forma significativa". Esta postura ha afianzado su reciente retrato como un 'halcón' de la inflación. Sin embargo, también ha matizado que "si hiciéramos que la imprenta funcionara un poco más silenciosamente, entonces podríamos tener tipos de interés más bajos". 

Así que no es un halcón puro. Es más: ya en julio criticó la "reticencia" de la Fed a recortar tipos en una entrevista con CNBC, algo que difícilmente suena a postura agresiva. En cuanto a la idea de Warsh de que el balance de la Fed debería disminuir, los inversores podrían interpretarla como negativa para el soporte de los tramos de mayor vencimiento del mercado de Treasuries de EEUU, algo que el actual secretario del Tesoro, Scott Bessent, sin duda no celebraría

Hay otra dificultad práctica que conviene tener en cuenta: reducir de forma agresiva el balance de la Fed podría reavivar las tensiones en los mercados monetarios de EEUU. Una caída rápida de las reservas corre el riesgo de empujar al sistema de nuevo hacia la escasez, aumentando la volatilidad de los tipos de financiación a un día y de los mercados de repos. De hecho, para evitarlo, la Fed ha decidido recientemente —tras varios años de Quantitative Tightening (QT)— volver a expandir su balance, principalmente mediante un mayor volumen de compras de letras del Tesoro.

"Creemos que la imagen de Kevin Warsh como un 'halcón' está exagerada y esperamos que respalde una nueva reducción de los tipos oficiales para junio, lo que probablemente sería su primera reunión como presidente. En cuanto a su opinión de que el balance de la Fed puede ser excesivamente grande, creemos que, en la práctica, será difícil reducirlo de manera significativa sin ajustes regulatorios al régimen de “reservas abundantes” del sistema bancario", argumentan los expertos de Robeco.

Un resultado plausible es que el balance —actualmente en torno al 20% del PIB— crezca más lentamente que la economía estadounidense en los próximos años y/o que Warsh abogue por acortar más rápidamente el vencimiento medio de la cartera de bonos de la Fed. "Esto haría que nuestra preferencia por el tramo de 2 a 5 años de la curva del Tesoro frente a los vencimientos a 10 años esté lejos de ser un mero deseo: sería, más bien, una consecuencia lógica de una Fed que, bajo Warsh, probablemente se incline por el pragmatismo antes que por la ideología", concluyen en Robeco.

Más problemas para Trump

Los propios republicanos se han rebelado contra Trump: en la Cámara de Representantes, seis legisladores del Partido Republicano se desmarcaron y votaron a favor de suspender los aranceles a las importaciones procedentes de Canadá. Aun así, el resultado es meramente simbólico, dado que es improbable que llegue a convertirse en ley; incluso si obtuviese la aprobación del Senado, Trump tiene la facultad de vetar cualquier legislación aprobada por el Congreso.

En cualquier caso, la votación supone un revés político para Trump al evidenciar que no solo pierde apoyos entre los votantes, sino también dentro de su propio partido, a pocos meses de unas elecciones legislativas midterm que serán clave: en ellas podría perder el control republicano de ambas cámaras del Congreso. Antes de la votación, Trump había lanzado advertencias a los suyos dentro del partido, asegurando que cualquier republicano que votara en contra de su política arancelaria “sufrirá las consecuencias en época electoral”

.Mientras tanto, los demócratas han superado las expectativas en varias citas electorales recientes, como la alcaldía de Miami y las gubernaturas de Nueva Jersey y Virginia. En las últimas semanas, un escaño del Senado estatal de Texas quedó vacante tras la renuncia del senador, lo que obligó a convocar una elección especial para ese escaño concreto. En esa votación –en un distrito tradicionalmente republicano–, los demócratas lograron la victoria con un giro de 31 puntos.

03Feb

La evolución de las relaciones entre EEUU y China continúa siendo un factor de riesgo para los flujos comerciales, con posibles repercusiones sobre la competitividad de los distintos orígenes y sobre el equilibrio entre exportaciones y consumo interno.

Miguel Ángel Valero

El año 2025 se cerró con un panorama claramente heterogéneo para los mercados agrícolas, marcando una clara discontinuidad respecto a las tensiones generalizadas que habían caracterizado las campañas anteriores, según un informe de Areté The Agri-Food Intelligence Company. La variación de los precios entre el inicio y el final del año pone de manifiesto una clara polarización: pocos sectores logran mantenerse en terreno positivo, mientras que la mayoría de las materias primas agrícolas registran correcciones incluso profundas, reflejando el regreso al primer plano de los fundamentales productivos.

Entre los mercados que han mostrado una mejor y sólida resistencia a lo largo del año destaca el café Arábica, que cerró 2025 con un aumento significativo. Su comportamiento estuvo respaldado principalmente en la primera parte del año por las incertidumbres relacionadas con la disponibilidad de producto y por unos niveles de existencias relativamente ajustados, especialmente en Brasil. Con el avance de la campaña, no obstante, la mejora de las perspectivas productivas fue reduciendo progresivamente la presión alcista, dejando al mercado en una fase de consolidación en el tramo final del año.

También en terreno positivo, aunque con dinámicas distintas, se sitúa el complejo de la soja, impulsado en gran medida por el aceite de soja. El apoyo ha venido de la demanda energética, que ha seguido orientando los flujos de utilización de los aceites vegetales, manteniendo elevada la demanda de aceite pese a un contexto agrícola globalmente bien abastecido. El grano de soja solo se ha beneficiado parcialmente de esta dinámica, mientras que la harina de soja ha mostrado una estabilidad sustancial en términos interanuales, lastrada por una demanda ganadera menos dinámica y por un excedente estructural de oferta.

De cara al futuro, sin embargo, el sector de la soja se enfrenta a un escenario más complejo. Las primeras indicaciones para 2026 apuntan a una nueva cosecha récord en Brasil, destinada a reforzar aún más la disponibilidad global de grano y derivados.

Al mismo tiempo, persiste un elevado grado de incertidumbre en el frente comercial: la evolución de las relaciones entre EEUU y China continúa siendo un factor de riesgo para los flujos comerciales, con posibles repercusiones sobre la competitividad de los distintos orígenes y sobre el equilibrio entre exportaciones y consumo interno.

En este contexto, y a pesar de que China ha recomenzado a comprar soja, los niveles son inferiores a la serie histórica, existiendo una caída de la demanda internacional de grano de soja estadounidense, que podría compensarse con políticas de apoyo al consumo interno (por ejemplo, un aumento de los objetivos de producción de biodiésel) para sostener los precios del grano y del aceite de soja en la CME.

En conjunto, 2025 marca la transición desde una fase de inflación generalizada de los mercados agroalimentarios hacia un contexto dominado por el impacto de los fundamentales sobre los precios.

Así, 2026 se abre bajo el signo de una mayor dispersión de comportamientos, con mercados cada vez más obligados a enfrentarse a las dinámicas de oferta, las políticas agrícolas y energéticas y el ritmo de la demanda global.

Muchas dudas sobre el acuerdo EEUU-India

Por otra parte, EEUU e India anunciaron de forma inesperada un acuerdo comercial que reduce la carga arancelaria aplicada a los bienes de origen indio del 50% al 18%, a cambio, de que el país surasiático elimine sus importaciones de petróleo ruso, como ya publicó Dinero Seguro el 2 de febrero. Hasta ahora, Nueva Delhi soportaba un gravamen total del 50% (25% de arancel recíproco y otro 25% adicional como “castigo” vinculado a la compra de crudo ruso). Con el nuevo pacto, desaparece el arancel punitivo del 25% y la tasa recíproca se reduce al 18%.

Este ajuste mejora la competitividad de India en el mercado estadounidense: pasa de ser el socio comercial con la tasa más elevada a situarse ligeramente por debajo de otros exportadores asiáticos como Vietnam (20%) y la mayoría del Sudeste Asiático (19%), aunque aún por encima de Corea del Sur y Japón, cuyas tarifas rondan el 15%.

Por su parte, Trump afirmó que India se ha comprometido a detener completamente sus compras de petróleo ruso, eliminar aranceles y barreras no arancelarias hasta llevarlas a cero, y adquirir más de 500.000 millones$ en bienes estadounidenses –incluidos energía, tecnología y productos agrícolas–.

Sin embargo, estas declaraciones deben tomarse con cautela: aunque India ha reducido sus importaciones de crudo ruso en el último mes, hasta 1,2 millones de barriles diarios (mbd) desde 1,7 mbd promedio en 2025, persisten dudas sobre la posibilidad de que estos flujos desaparezcan por completo, dada la ventaja de precios rusos con descuento.

Tampoco parece viable que India elimine por completo las barreras a los productos lácteos y agrícolas de EEUU, sectores especialmente protegidos y que ya fueron líneas rojas en su reciente acuerdo con la Unión Europea. 

Sí es más factible que suprima aranceles para bienes intermedios, que representan una parte sustancial del comercio bilateral.

En cuanto al anuncio de compras superiores a 500.000 millones$ en bienes estadounidenses, no se ha aclarado el horizonte temporal. Para que este compromiso sea creíble, debería abarcar un periodo muy amplio, considerando que las importaciones anuales de India desde EEUU en 2024 fueron de 44.000 millones.

29Jan

Los mercados avisan de los frentes abiertos que tiene EEUU: el impacto de una pérdida de independencia de la Fed, la amenaza de un nuevo cierre de la Administración, la incertidumbre generada por un posible ataque a Irán, entre otros.

Miguel Ángel Valero

La carrera por la presidencia de la Fed sigue más abierta que nunca. El guiño de Christopher Waller a Trump, votando en la reunión de la Fed del 28 de enero a favor de un recorte de 25 puntos básicos (pb), elevó su probabilidad de suceder a Powell hasta el 17% según la casa de apuestas Polymarket, aunque se mantiene por detrás de Kevin Warsh (32%) y Rick Rieder (35%).

Pese a ello, su propuesta solo contó con el apoyo de Stephen Miran. El resto del comité, incluidos cuatro nuevos miembros de las instituciones regionales –entre ellos Lorie Logan y Beth Hammack, ambas con un perfil más 'hawkish'– optó por mantener el rango en 3,5%-3,75%. Que solo haya dos votos disidentes, el de Waller y el de Stephen Miran (el hombre de Trump en la junta de gobernadores), muestra la dificultad que tiene el presidente de EEUU para controlar la Fed.

Los mercados siguen anticipando dos recortes en la segunda mitad del año (ya con el sucesor de Powell al frente de la Fed), aunque señalan los frentes abiertos que tiene EEUU y que penalizan al dólar y a los activos estadounidenses: el impacto de una pérdida de independencia de la Fed, la amenaza de un nuevo cierre de la Administración, la incertidumbre generada por un posible ataque a Irán, entre otros. Y las elecciones de medio mandato son en noviembre.

Trump avisa que atacará a Irán si no acepta negociar un nuevo acuerdo de armas nucleares. Y que el ataque sería mucho más contundente que el llevado a cabo en junio de 2025, cuando EE UU bombardeó tres instalaciones nucleares, sin estar claros sus efectos reales. Y ordena el despliegue de una gran fuerza naval, encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln.

Por su parte, Irán ha afirmado estar dispuesto a dialogar, pero ha respondido con una advertencia clara: si es atacado, se defenderá y contraatacará contra EEUU (especialmente contra sus bases en la región), Israel y cualquier país que los respalde.

Mediolanum: las bajadas de tipos, con el nuevo presidente de la Fed

En este contexto, Daniel Loughney, Director de Renta Fija de MIFL (Mediolaum International Funds), resalta que la votación en la última reunión de la Fed mostró que siguen existiendo divisiones, ya que tanto Waller como Miran votaron a favor de un nuevo recorte de 25 pb, pero que cualquier cambio significativo en la política monetaria a corto plazo parece remoto, ya que Powell destaca el fuerte consenso existente entre el resto de los miembros del consejo. 

Para el presidente de la Fed, los tipos están cerca de los niveles neutrales, aunque admite que probablemente se situaban en el extremo superior de ese rango, dejando la puerta abierta a una o varias rebajas adicionales a lo largo del año. Pero, claramente, no parece haber perspectivas de ningún cambio adicional en sus dos últimas reuniones como presidente, a menos que se produzcan nuevas presiones sobre el empleo. 

Robeco: las primas de riesgo son demasiado bajas

Antes de la reunión de la Fed, "nuestras carteras se mantuvieron prácticamente neutrales en cuanto a la duración general de los bonos estadounidenses, pero mantuvieron una sobre ponderación en bonos del Tesoro a 2-5 años en comparación con los vencimientos a 7-10 años. Esto refleja nuestra opinión de que las primas de riesgo a plazo real y de inflación en los rendimientos a largo plazo siguen siendo demasiado bajas, especialmente en el contexto de la continua presión política sobre la Reserva Federal y unas perspectivas fiscales aún preocupantes". señalan en Robeco.

Creand: la Fed entra en pausa

"Mucha expectación con la reunión de la Fed ayer, que quedó rápidamente defraudada. Sin cambios de tipos (no se esperaban), sin pistas sobre futuros movimientos, y sin declaraciones al respecto de los diversos ataques que sufre la institución, acosada por el gobierno en diversos frentes. Esto último es seguro lo más importante. Powell rehusó hablar de todo ello, y no quiso responder a preguntas sobre si seguirá en el consejo una vez expire su mandato como presidente (tiene dos años más como miembro del FOMC). Huelga decir que Trump lo quiere fuera, y su insistencia tal vez consiga lo contrario, toda vez que Powell ha demostrado un férreo compromiso con la preservación de la independencia de la Fed", apunta David Macià, Director de Inversiones y Estrategia de Mercados de Creand Asset Management en Andorra.

"No debería extrañar que la Fed entre en “pausa” durante un periodo largo de tiempo. La economía americana está acelerando, el mercado laboral, con alguna grieta, sigue sólido, y la inflación sigue un punto por encima del nivel objetivo. Y están por llegar los efectos de los estímulos fiscales aprobados el año pasado. Eso mientras los ataques de Trump obligan a la institución a reforzar la imagen de independencia – la credibilidad es el mayor activo que tienen, mucho más importante que fijar el nivel de tipos de interés. En ese sentido es buena noticia que la mayoría de los miembros de la Fed estuvieran de acuerdo en la decisión – solo hubo dos votos disidentes, de Miran (sin ninguna intención de ocultar que está sometido a la voluntad de Trump desde su designación) y Waller (aún en la lista para suceder a Powell en mayo)", añade.

DWS recomienda paciencia

Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, señala que la Fed mostró una visión algo más positiva del mercado laboral, al omitir referencias previas a riesgos a la baja para el empleo. La evaluación ahora señala que “las ganancias de empleo se han mantenido bajas”, mientras que la tasa de desempleo ha “mostrado algunos signos de estabilización”. La observación de que la inflación “sigue siendo algo elevada” se mantiene sin cambios. Además, los responsables de la política monetaria parecieron más optimistas respecto al impulso económico, al señalar que los datos actuales indican que la actividad “ha estado expandiéndose a un ritmo sólido”.

Powell defiende que los niveles actuales de los tipos son adecuados para promover avances hacia ambos objetivos del mandato de la Fed, subrayando que los responsables de la política monetaria no tienen prisa por reducirlos. Los recortes anteriores respaldaron el mercado laboral, mientras que la desinflación en los servicios parece haber continuado. Al mismo tiempo, la inflación de bienes sigue viéndose afectada por los aranceles, que probablemente aún se consideran temporales. Cuando se le preguntó cuán restrictiva es actualmente la política monetaria, Powell reiteró que los tipos se encuentran en el “extremo superior” de las estimaciones del nivel neutral, y añadió que algunos consideran que ya están en niveles neutrales.

Parece que los responsables de la política monetaria coincidieron en una pausa de tono dovish. La contratación sigue siendo débil, pero el desempleo permanece en niveles relativamente bajos, cercanos a la estimación de pleno empleo. Es probable que la inflación siga estando impulsada por los aranceles, y "nuestro escenario base continúa siendo que converja hacia el objetivo en los próximos mese"s. Una vez más, la dependencia de los datos sigue siendo el modus operandi. Aquí es también donde pueden residir riesgos adicionales. Es probable que los datos actuales aún estén afectados por el anterior cierre del gobierno, y existe un alto riesgo de que esto se repita parcialmente pronto. En un entorno de este tipo —en el que las presiones sobre los precios son probablemente temporales y no están impulsadas por la estrechez del mercado laboral— "la estrategia dominante en el pasado, y aparentemente aún hoy, es la paciencia. Al menos hasta que quede claro que las presiones inflacionarias derivadas de los aranceles efectivamente se disipen, lo que, según el presidente de la Fed, Powell, podría ocurrir hacia mediados de 2026."

UBS: la renta variable de EEUU tiene margen de subida

El UBS CIO Daily subraya que el S&P 500 se mantuvo cerca de máximos históricos después de que la Reserva Federal decidiera mantener sin cambios los tipos: "Seguimos considerando que la renta variable estadounidense tiene margen para seguir subiendo en un contexto macroeconómico favorable, mientras que los sólidos fundamentales de los sectores tecnológico y sanitario continúan respaldando nuestra preferencia por ambos". Además, la política de la Fed debería seguir sosteniendo un entorno macroeconómico favorable. 

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: “Esperamos que la renta variable estadounidense continúe bien respaldada y prevemos que el S&P 500 alcance los 7.700 puntos a cierre de año, con subidas generalizadas. Vemos oportunidades en los sectores tecnológico, sanitario, financiero, de utilities y consumo discrecional, y recomendamos a los inversores con carteras muy concentradas diversificar su exposición”. “Tácticamente, esperamos que la evolución del ciclo de innovación en IA y un sólido contexto económico sigan impulsando una mayor ampliación del rally bursátil”, añade.

“Anticipamos un nuevo recorte de tipos en la primera mitad de 2026 debido al debilitamiento del mercado laboral, aunque aumenta el riesgo de que se retrase hasta más avanzado el verano, en lugar del primer trimestre”, aporta Andrew Dubinsky, economista de UBS Global Wealth Management.

Eurizon: previsiones de beneficios son sólidas

En su último The Globe, los expertos de Eurizon señalan que el escenario base para 2026 apunta a un crecimiento económico global sostenido, aunque a un ritmo más moderado que en fases anteriores del ciclo. EEUU mantendría un crecimiento estable en torno al 2%, mientras que la Eurozona crecería cerca del 1,1 %, con el apoyo del consumo y de los planes de gasto en defensa e infraestructuras. China seguiría actuando como factor estabilizador del ciclo global, con un crecimiento previsto entre el 4,5% y el 5%.

En materia de inflación, no se esperan grandes sorpresas en 2026. En la Eurozona, la inflación volvería a situarse claramente en el entorno del objetivo del BCE, mientras que en EEUU se mantendría algo por encima, en torno al 3%, reflejando un mayor dinamismo económico y el impacto de los aranceles, sin que ello implique un repunte inflacionista significativo. La política monetaria se encamina hacia una fase de estabilidad. El BCE mantendría los tipos sin cambios durante 2026, con una política monetaria neutral.

En renta fija, los mercados descuentan un entorno de estabilidad de tipos, lo que refuerza el atractivo de los bonos por su capacidad para generar cupones y actuar como protección ante un posible deterioro del ciclo.

En renta variable, las previsiones de beneficios son sólidas. Para 2026 y 2027 se espera un crecimiento cercano al 14% tanto en EEUU como en Europa, apoyado en el sector tecnológico y en la mejora del entorno macroeconómico europeo.

Tecnológicas: preocupación por el impacto de la IA en la rentabilidad

Jesse Cohen, analista senior en Investing.com, opina sobre las tecnológicas: "Aunque el fuerte crecimiento publicitario de Meta demuestra que su negocio principal sigue siendo sólido, los inversores están expresando claramente su preocupación por que su agresivo gasto en IA pueda afectar a la rentabilidad. El mercado parece cuestionar si estos enormes aumentos en el gasto de capital generarán suficientes beneficios, especialmente ahora que se reconoce el impacto en los márgenes para 2026. Esto refleja una brecha cada vez mayor entre las ambiciones de las empresas tecnológicas en materia de IA y la paciencia de Wall Street con los ciclos de inversión abiertos. Los inversores a largo plazo pueden considerar que este es un año de transición necesario, ya que el negocio publicitario de Meta sigue generando suficiente flujo de caja para financiar su transformación hacia la IA.".

Su compañero Thomas Monteiro añade: "Aunque pequeño en términos de beneficio por acción, el resultado de Tesla fue un resultado de calidad, con márgenes que muestran signos de que la compresión de precios debida a una mayor competencia y a la disminución de la percepción del valor de la marca está desapareciendo lentamente, sobre todo a medida que se estabiliza la demanda en los mercados con mayor poder adquisitivo. Esto es clave de cara a lo que parece ser un año de mayor gasto: el aumento del margen bruto y del margen operativo reconstruye eficazmente la 'capacidad de fuego' para financiar la agenda de Tesla para 2026, que consiste en duplicar la capacidad informática in situ en Texas, poner en marcha la producción de la Megafábrica de Houston (Megapack 3/Megablock) e instalar las líneas de producción de Optimus de primera generación, sin tener que depender tanto del precio para impulsar el volumen".

"El panorama general sigue siendo débil en comparación con la valoración a largo plazo. Tesla está entrando en una nueva fase de transición en la que pide a los inversores que suscriban un nuevo modelo de ingresos (autonomía/servicios) antes de que se haya estabilizado el modelo tradicional (volúmenes de automóviles), lo que hace que las métricas de lanzamiento, y no las entregas, sean el indicador adelantado más importante a partir de ahora. En última instancia, la próxima revalorización dependerá menos de los incrementos trimestrales y más de sí la autonomía puede traducirse en una economía escalable y repetible antes de que el negocio automovilístico principal se reacelere por completo", explica.

Por su parte, los resultados del segundo trimestre del año fiscal 2026 de Microsoft destacan la continua adopción de la IA en toda la infraestructura, incluido el auge de GitHub gracias al crecimiento de Copilot en medio del incremento de los sistemas agenticos. Las últimas estadísticas de GitHub muestran un crecimiento tanto entre los desarrolladores individuales como entre las empresas: 

  • Las suscripciones a Copilot Pro+ para desarrolladores individuales aumentaron un 77% con respecto al trimestre anterior.
  • GitHub cuenta ahora con más de 4,7 millones de suscriptores de pago a Copilot, lo que supone un aumento del 75 % con respecto al año anterior.
  • Siemens está apostando por GitHub y ha adoptado la plataforma completa para aumentar la productividad de los desarrolladores tras el éxito de la implantación de Copilot en más de 30 000 desarrolladores.

Con nuevas funciones como GitHub Copilot SDK y Agent HQ, GitHub sigue apoyando a los desarrolladores a lo largo de todo el ciclo de vida del desarrollo de software, especialmente ahora que la IA está cada vez más integrada en la forma en que los equipos crean y envían código. 

28Jan

El consumo privado de EEUU seguirá desacelerándose, con un mercado laboral cada vez más estancado.

Miguel Ángel Valero

EEUU ha cerrado 2025 con un crecimiento económico estimado del 2%. Esto demuestra que su dinamismo sigue siendo fuerte, aunque algunos factores alertan de una pérdida de impulso para este año. Un informe de Crédito y Caución contempla que la economía norteamericana avance a dos velocidades en 2026, impulsada por el auge de la inversión en tecnología, pero lastrada por el enfriamiento del mercado laboral. 

La evolución positiva registrada en 2025 se debe, principalmente, al aumento de las importaciones que se realizó en el primer trimestre del año, ya que las empresas y consumidores adelantaron las compras para evitar los aranceles previstos.

Otro de los factores dinamizadores han sido las inversiones relacionadas con inteligencia artificial (IA), que superaron al consumo privado como principal motor del crecimiento del PIB en el primer semestre, representando el 9% del PIB.  La inversión en IA también ha repercutido positivamente en el nivel de importaciones, ya que la mayor parte de los equipos utilizados para el procesamiento de datos se importan del extranjero. Sin embargo, cada vez hay más indicios que avisan de un incremento del coste de las importaciones que podría hacer caer la demanda, como el nivel de inflación de ciertos productos como los bienes duraderos.

El aumento de los costes de los insumos está lastrando las perspectivas del mercado laboral. Según el informe de ADP, tanto las grandes como las pequeñas empresas han estado recortando puestos de trabajo desde junio, especialmente las compañías de menos de 50 empleados. Esto se debe a que el aumento de los precios y la incertidumbre afectan de manera desproporcionada a las empresas más pequeñas.

En este sentido, el informe de la aseguradora de crédito prevé que el mercado laboral continúe con este enfriamiento gradual en 2026, con bajos niveles de contratación y despidos. Todo ello tendrá un efecto negativo en el consumo privado, que seguirá desacelerándose, pasando del 2,6 % en 2025 al 2,2 % en 2026.

Otro factor de preocupación para la economía norteamericana es el nivel de deuda federal y el coste de la misma, que ya representa cerca del 14% del gasto público total, aproximadamente el 3% del PIB. 

Las reducciones fiscales y los incentivos dirigidos a sectores estratégicos, como la inteligencia artificial, están impulsando el mercado bursátil y las inversiones. Sin embargo, los recortes que está llevando a cabo la administración de EEUU en los programas sociales están aumentando aún más la debilidad de los hogares con ingresos más bajos. Este escenario muestra una evolución de la economía en 2026 y 2027 a dos velocidades, con una relativa resistencia, por un lado, pero con una vulnerabilidad cada vez mayor, por otro.

Decepciona la confianza de los consumidores estadounidenses que retrocede a su peor nivel de los últimos 12 años. El índice realizado por la Conference Board cayó en enero hasta 84,5 desde el 94,2 previo. Esta caída vino tanto por un deterioro de la percepción de la situación actual (113,7 vs. 123,6 anterior) como por el debilitamiento de las expectativas (65,1 vs. 74,1 previo, pero todavía por encima del 55,4 visto en abril del año pasado). El cierre de esta encuesta fue el día 16 de enero, un momento de elevada incertidumbre geopolítica y en las respuestas se percibió que la mayor preocupación de los consumidores sigue siendo las presiones inflacionistas, pero se han incrementado las menciones negativas a las tensiones comerciales y riesgos de conflictos armados. 

También han empeorado las expectativas sobre el mercado laboral, con una bajada de los encuestados que esperan un aumento del empleo (13,9% vs. 17,4% anterior) y un aumento de los que anticipan un descenso (28,5% vs. 26% previo). Frente a este deterioro de las expectativas, los indicadores de gasto de los hogares siguen mostrando resiliencia y alejan temores a un parón brusco del consumo a pesar de este descenso de la confianza.

UBP: el ruido geopolítico eclipsa los datos macro positivos

Sin embargo, en la Perspectiva Semanal de UBP: El ruido geopolítico eclipsa los datos macroeconómicos positivos de EEUU, Michael Lok, UBP Group’s CIO, cree que los pedidos industriales de EEUU. y el Índice de Precios al Productor (IPP) de diciembre deberían ser los indicadores estadounidenses más interesantes, mostrando una recuperación en los pedidos industriales y cierta relajación en las presiones inflacionarias. Y Critica que los titulares sobre Groenlandia "han tenido más peso que los datos económicos positivos de EE UU”. 

La Fed mantiene tipos y reivindica su independencia

“El objetivo de la independencia de la Fed no es proteger intereses particulares ni nada por el estilo. Se trata de un acuerdo institucional que ha beneficiado a la población, al establecer una separación, al evitar el control financiero directo por parte de cargos electos sobre la fijación de la política monetaria", asegura Jerome Powell tras la primera reunión de la Fed después del proceso penal abierto contra su presidente. Como se esperaba, los tipos se han quedado igual, pese a las presiones de Trump.

"Creo que si se pierde esa independencia, en primer lugar, sería difícil restaurar la credibilidad de la institución. Si la gente pierde la confianza en que tomamos decisiones basándonos únicamente en nuestra evaluación de lo que es mejor para todos, para el público en general, en lugar de intentar beneficiar a un grupo u otro, si se pierde esa confianza, será difícil recuperarla”, añade. 

“Y no la hemos perdido. No creo que la perdamos. Ciertamente espero que no, pero es muy importante. La razón por la que es importante es que ha permitido a los bancos centrales, en general, no ser perfectos, pero sí servir bien al público”, insiste el presidente de la Fed hasta mayo.

De momento, la decisión de mantener sin cambios los tipos ha sido respaldada por 10 de los 12 gobernadores que integran el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Stephen Miran, el hombre de Trump en la junta de gobernadores, y Cristopher Waller, uno de los candidatos a sustituir a Powell, votaron por una rebaja 25 puntos básicos.

“Los indicadores disponibles sugieren que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido. La creación de empleo se ha mantenido baja y la tasa de desempleo ha mostrado indicios de estabilización. La inflación se mantiene algo elevada”, señala el comunicado de la Fed. Los analistas rápidamente ponen el foco en el cambio de adjetivo, de "moderado" crecimiento tras la reunión de diciembre a  “sólido crecimiento”, un mes después.

Pero preocupa el dólar y la venta de activos de EEUU, porque los mercados temen que la pérdida de la independencia de la Fed llevará a procesos inflacionarios a medio plazo que terminarán afectando a la economía. Y los líos geopolíticos de Trump, que con su afán por Groenlandia ha provocado la reacción de Europa. Canadá también planta cara a su vecino. Y el yen supone otra amenaza a EEUU, y no se descarta una acción coordinada entre la Fed y el Banco de Japón. 

Todo esto eleva la incertidumbre, la volatilidad y la debilidad del dólar, que afecta sobre todo a los bonos. 

La carrera por sustituir a Powell en la Fed está muy abierta

Mientras, la carrera por suceder a Jerome Powell al frente de la Reserva Federal está más abierta que nunca. Trump encargó el proceso de selección al secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien analizó una docena de candidatos. Kevin Hasset, el director del Consejo Económico Nacional y asesor económico principal de la Casa Blanca, era el mejor colocado, perro precisamente su lealtad al presidente perjudica sus opciones. Trump teme la reacción de los mercados si interpretan que supone una pérdida de independencia de la Fed.

Las 'quinielas' hablan del gobernador entre 2006 y 2011, Kevin Warsh; Christopher Waller, actual miembro de la junta de gobernadores de la Fed, y el ejecutivo de Blackrock, Rick Rieder, que parece el favorito en las casas de apuestas.

Mirando más hacia adelante, lo que cabe preguntarse es: ¿qué haría que la Fed cambie de parecer acerca de mantener los tipos sin cambios en las próximas reuniones? Básicamente, un deterioro más acusado del empleo o un repunte de las presiones inflacionistas que empiece a reflejarse en los indicadores mensuales. Ambos escenarios parecen improbables en el corto plazo. 

Los analistas coinciden, como ya adelantó Dinero Seguro, en que nuevas bajadas pueden llegar en la segunda mitad del año, orientadas más a acercar los tipos oficiales a un nivel neutral. Por ello, probablemente hasta mayo será más importante seguir de cerca el proceso de sucesión de Powell que la propia política monetaria, especialmente teniendo en cuenta que el relevo no parece que vaya a ser sencillo.

25Jan

Nunca un presidente de EEUU había alterado tantas reglas, tantos equilibrios y tantas alianzas en tan poco tiempo. Lo que está en juego es algo más profundo: la ruptura consciente del sistema internacional basado en normas, instituciones y pactos que Washington ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial.

Miguel Ángel Valero

Ya se ha cumplido un año desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca y el balance es difícil de exagerar. Nunca un presidente de EEUU había alterado tantas reglas, tantos equilibrios y tantas alianzas en tan poco tiempo. No se trata solo de decisiones polémicas o de un estilo disruptivo. Lo que está en juego es algo más profundo: la ruptura consciente del sistema internacional basado en normas, instituciones y pactos que Washington ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial.

Durante décadas, ese orden fue extraordinariamente favorable a EEUU. Liderazgo político, supremacía militar, dominio financiero y capacidad para fijar reglas globales a su medida. Por eso ningún presidente anterior, desde Eisenhower hasta Bush hijo, tuvo como objetivo explícito destruirlo. Trump sí. Y lo está haciendo sin complejos.

El gráfico que aporta el analista Pablo Gil en The Trader lo ilustra con claridad. No solo muestra la magnitud de las decisiones adoptadas en apenas doce meses, sino el método elegido para imponerlas. Trump ha recurrido de forma sistemática a órdenes ejecutivas para esquivar el debate parlamentario y evitar cualquier control efectivo por parte de la Cámara de Representantes, incluso contando con mayoría republicana. No es una cuestión de eficiencia legislativa. Es una forma de gobernar que busca situarse por encima de los contrapesos institucionales.

Ese patrón no se limita al poder legislativo. Cuando las decisiones han encontrado freno en los tribunales, Trump ha reaccionado desacreditando al poder judicial, cuestionando su legitimidad y presionando públicamente a jueces y cortes. La separación de poderes, pilar central del sistema estadounidense, pasa de ser un límite para convertirse en un obstáculo que hay que sortear o neutralizar.

El mismo líder que prometía desentenderse de guerras lejanas y del papel de “policía del mundo” exige ahora un aumento del 50% del presupuesto del Pentágono. El que criticaba el intervencionismo presume hoy de influir directamente en Venezuela, Gaza, Irán o Groenlandia. Avisa a Panamá, incomoda a Canadá, tensiona a Europa y cuestiona abiertamente el sentido de alianzas como la OTAN. No hay contradicción. Hay una lógica distinta.

Trump no es aislacionista. Tampoco es multilateralista. Su visión del mundo es transaccional, jerárquica y basada en la fuerza. Un tablero donde las reglas importan menos que el poder, donde los acuerdos son temporales y donde cada país debe aceptar su lugar en la jerarquía global. EEUU arriba. El resto, negociando desde la debilidad.

Ese enfoque también se traslada al interior. En paralelo, Trump ha desatado una crisis interna de enorme calado con su política migratoria. Endurecimiento extremo de fronteras, expulsiones masivas, recortes de derechos y una narrativa que presenta la inmigración como una amenaza existencial. No es solo control fronterizo. Es una herramienta política para justificar medidas de excepción y reforzar la idea de un país sitiado. La inmigración se convierte así en el enemigo perfecto. Sirve para cohesionar a su base, desplazar el foco de los problemas estructurales y normalizar un ejercicio del poder cada vez más concentrado. El mensaje es claro: EEUU debe volver a ser grande, aunque el precio sea debilitar sus propias instituciones.

En el plano internacional, Trump es el primer presidente estadounidense que apuesta abiertamente por un orden no basado en la ONU, la OMC o el FMI, sino en esferas de influencia. Grandes potencias repartiéndose zonas, imponiendo condiciones y negociando desde la fuerza. Un mundo de suma cero donde la cooperación se interpreta como debilidad. El problema no es solo que Trump haya roto el viejo orden. Es que tampoco ha construido uno nuevo. Ha debilitado alianzas sin ofrecer alternativas estables, ha erosionado instituciones sin sustituirlas por reglas claras y ha trasladado esa lógica de confrontación al interior de su propio país. El resultado es un mundo más frágil. Y una democracia que empieza a mostrar grietas preocupantes.

Es paradójico que Trump crea estar fortaleciendo a EEUU cuando, en realidad, está minando los contrapesos que sostuvieron su poder durante décadas. El uso masivo de órdenes ejecutivas, el desprecio por el control parlamentario y la presión sobre el poder judicial no son detalles técnicos: son señales claras de una voluntad de gobernar sin límites. Romper reglas puede dar ventaja a corto plazo, pero cuando desaparecen los marcos comunes (dentro y fuera del país) la fuerza sustituye a la ley. "Y la historia demuestra que ese camino rara vez termina bien", avisa Pablo Gil.

La lección de Venezuela

Durante décadas, varias dictaduras latinoamericanas han sobrevivido instaladas en una cómoda inercia. Regímenes autoritarios sostenidos por la represión interna, alianzas opacas y una comunidad internacional más preocupada por la estabilidad que por el cambio. Cuba, Venezuela y Nicaragua, que juntas acumulan más de un siglo de poder casi ininterrumpido, parecían intocables. Esa sensación ha saltado por los aires.

La segunda administración de Donald Trump ha introducido un factor nuevo: presión directa, sin ambigüedades y sin el lenguaje diplomático tradicional. La captura de Nicolás Maduro no solo ha descabezado al régimen chavista, sino que ha demolido uno de los pilares psicológicos del autoritarismo regional: la idea de que el poder, una vez consolidado, es irreversible. El efecto dominó es evidente. En Nicaragua, el sandinismo ha comenzado a liberar presos políticos y a rebajar el tono de su retórica, consciente de que el margen de maniobra se estrecha. En Cuba, el corte casi total del petróleo venezolano amenaza con agravar un colapso energético y económico que ya no admite parches. Por primera vez en años, las élites autoritarias perciben que el coste de mantenerse inmóviles puede ser superior al de ceder.

Pero el terremoto no se limita a estos tres países. En Centroamérica empiezan a circular rumores persistentes sobre otros regímenes bajo vigilancia. Honduras no es formalmente una dictadura, pero atraviesa una crisis institucional profunda, con polarización extrema, violencia política y una creciente presión externa para garantizar procesos electorales creíbles. No es todavía un caso comparable a Cuba o Venezuela, pero sí un ejemplo claro de cómo la región ha entrado en una fase de máxima tensión, donde las democracias frágiles pueden deslizarse con rapidez hacia escenarios mucho más autoritarios.

Este cambio de clima tiene una lectura claramente global. El precedente importa. Si EEUU demuestra que está dispuesto a actuar con decisión en su área de influencia, el mensaje trasciende América Latina. Y aquí es donde el tablero se amplía.

Mientras Washington aprieta en su vecindario inmediato, en otros puntos del mundo se reconfiguran alianzas. Irán, China y Rusia han participado recientemente en maniobras navales conjuntas frente a la costa de Sudáfrica, en una demostración de fuerza poco habitual que va más allá de lo simbólico. Los ejercicios, realizados en un enclave estratégico para el comercio marítimo mundial, envían una señal clara: el bloque de los BRICS aspira a proyectar poder también en el plano militar. El momento elegido no es casual. Teherán vive una situación interna extremadamente delicada, con protestas persistentes, represiones por parte del régimen y una presión directa creciente por parte de Trump. La participación iraní en estas maniobras es tanto un mensaje hacia fuera como una necesidad hacia dentro: mostrar que no está aislado. Sin embargo, el bloque no es tan compacto como aparenta. India y Brasil, dos actores clave, han optado por marcar distancias. Brasil se limita a observar y Nueva Delhi evita cualquier paso que pueda deteriorar su relación con Washington o agravar su rivalidad con Pekín.

La paradoja es evidente: mientras Trump denuncia a los BRICS como un bloque abiertamente antiestadounidense, su estrategia de sanciones, aranceles y presión unilateral acaba reforzando, de forma indirecta, ciertos reflejos de cohesión interna. Sin embargo, esa cohesión es limitada, oportunista y plagada de contradicciones. Ni Rusia ni China han pasado, por ahora, del reproche retórico frente a las acciones de EEUU en América Latina. No se percibe una voluntad real de escalar el conflicto ni de articular un frente militar efectivo que desafíe directamente a Washington.

Esa inacción es tan reveladora como los propios ejercicios navales. Plantea una cuestión de fondo: ¿hasta qué punto los BRICS constituyen un bloque estratégico realmente cohesionado, o son simplemente una agregación de intereses nacionales que solo convergen de manera puntual? La misma duda se proyecta en el otro lado del tablero: el G7 tampoco exhibe hoy una cohesión sólida. EEUU actúa cada vez más al margen de sus aliados tradicionales, imponiendo su agenda sin necesidad de construir consensos duraderos. El resultado es un mundo en el que las grandes decisiones ya no requieren respaldo colectivo: basta con el poder suficiente para ejecutarlas.

Y en este contexto, el foco salta más allá de América Latina para centrarse en Groenlandia y Oriente Medio como nuevos escenarios de tensión. En Irán, cualquier escalada tendría efectos inmediatos sobre Israel, el Golfo Pérsico, el precio del petróleo y el equilibrio global con Moscú y Pekín. El orden internacional basado en normas se debilita, y gana terreno una lógica mucho más cruda: la de los hechos consumados y las esferas de influencia.

Europa, mientras tanto, queda descolocada. La Unión Europea ha apostado durante años por el apaciguamiento, el diálogo permanente y la primacía de los intereses económicos. Ese enfoque parece hoy superado por una realidad mucho más áspera, en la que otros actores están dispuestos a asumir riesgos que Bruselas ni siquiera contempla.

"Forzar la caída de una dictadura es totalmente defendible. No hablamos de sistemas imperfectos, sino de regímenes que reprimen, empobrecen y niegan libertades básicas durante décadas. El problema no está en el final de la dictadura, sino en el día después. Las transiciones suelen ser complejas, frágiles y llenas de riesgos, especialmente cuando se producen bajo presión externa. Pero aceptar la continuidad del dictador por miedo a una transición difícil equivale a normalizar la injusticia", explica Pablo Gil, que introduce "una duda incómoda, pero necesaria: ¿Cuáles son los motivos reales de quienes presionan para que esas dictaduras caigan? ¿Se trata de una convicción política y moral, de intereses económicos, estratégicos, o de una combinación de ambos?"-

La historia demuestra que la caída del tirano no garantiza automáticamente la libertad plena. Existe el riesgo de que el liberador termine convirtiéndose en el nuevo amo, no mediante la represión directa, sino a través de la dependencia económica, el control de recursos o la imposición de reglas que condicionan el futuro del país 'liberado'.
 "El verdadero desafío, por tanto, no es solo derribar la dictadura, sino evitar que el vacío de poder se llene con una nueva forma de sometimiento. Porque la libertad política sin soberanía económica puede acabar siendo, simplemente, otra ilusión", subraya.

Policrisis

Algunos analistas hablan del momento que vivimos no como la suma de crisis aisladas, sino ante una policrisis, un entramado de tensiones económicas, políticas, tecnológicas, climáticas y culturales que interactúan entre sí y se retroalimentan de forma imprevisible. Y uno de los retos más complejos en este entorno es que seguimos intentando resolver problemas complejos con respuestas simples. Pensamos que una solución rápida en un frente no tendrá consecuencias en otros. Este tipo de pensamiento fragmentado no solo es insuficiente, sino peligroso, porque genera nuevas crisis mientras aparenta resolver las anteriores.

Vivimos atrapados en la inmediatez, desconectados del pasado y sin un horizonte claro de futuro. La política ha perdido la capacidad de pensar a largo plazo y el debate público se ha vuelto emocional, binario y superficial. No estamos repitiendo los años treinta, pero sí reproduciendo dinámicas similares: cegueras colectivas, autoritarismos crecientes y una renuncia silenciosa al pensamiento crítico.

La humanidad necesita volver a la resistencia, pero no una resistencia violenta, sino intelectual, moral y espiritual. Resistir significa dudar, verificar, aceptar la incertidumbre, negarse a la simplificación y no dejarse arrastrar por el miedo ni por la intoxicación emocional de masas. En un mundo saturado de información, la crisis más profunda es la del pensamiento. Hay un evidente cansancio democrático, especialmente entre los jóvenes, que rechazan cualquier trueque entre libertad y seguridad o bienestar económico. 

Lo más difícil en este entorno es recuperar valores que hoy parecen ingenuos, pero que son profundamente subversivos: la educación, la fraternidad, la cooperación y la fuerza que une y da sentido frente a la tendencia a la fragmentación, el enfrentamiento y el insulto. No se trata de moralismo, sino de entender que las grandes decisiones del presente condicionan un futuro común que ya está en juego.

"El entorno actual empuja a la resignación, a delegar el pensamiento y a aceptar relatos prefabricados. Precisamente por eso, la resistencia intelectual es hoy una de las formas más necesarias (y más incómodas) de responsabilidad individual. Pensar bien, dudar y no rendirse a la simplificación no cambiará el mundo de un día para otro, pero es la condición mínima para no perderlo del todo", concluye Pablo Gil.

19Jan

El encaprichamiento de Trump con Groenlandia reaviva los temores de una guerra comercial, advierte Ebury. Pictet cree que el Supremo limitará sus aranceles. Coface alerta de más insolvencias empresariales; y Crédito y Caución vaticina un estancamiento de la economía global. El FMI reclama "una solución amistosa".

Miguel Ángel Valero

El Foro de Davos, una de las citas económicas más importantes del mundo, se celebra esta semana bajo el lema 'Un espíritu de diálogo', con 65 jefes de Estado (entre ellos, seis del G7), entre ellos Donald Trump (tiene previsto intervenir el miércoles 21 en la localidad suiza), y medio millar de líderes políticos y empresariales. Justo antes de que empiece, Trump hace saltar por los aires el lema del encuentro.

Trump vuelve a agitar la guerra de los aranceles y anuncia en su red social Truth que impondrá 1 de febrero un arancel adicional del 10% a las importaciones de productos de hasta ocho países europeos que participaron en un ejercicio militar en Groenlandia (Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia). Aranceles que se elevarían al 25% a partir de junio si no se alcanza un acuerdo para la compra completa de la isla por parte de EEUU.

Estas nuevas amenazas arancelarias de Trump, dependiendo de su aplicación,  pueden volver a situar las tasas en niveles por encima del 40%, lo que perjudicaría seriamente las relaciones comerciales con socios históricos. Además, ya están levantando rechazo incluso dentro de EEUU. Shaheen (demócrata) y Tillis (republicano), que son copresidentes del Grupo bipartidista de Observadores de la OTAN en el Senado, avisan que seguir por este camino sería perjudicial para EEUU, sus empresas y aliados, mostrándose contrarios a los argumentos de Trump.

Por su parte, las primeras reacciones europeas han comenzado y se debaten varias respuestas. Entre ellas, la aplicación de aranceles por valor de 93.000 millones€ a las importaciones estadounidenses – medida que se acordó suspender tras el acuerdo comercial con EEUU del pasado verano– si Trump avanza con nuevas tasas. 

Francia y otros países han pedido que en la réplica europea se valore utilizar el instrumento de anti-coerción, una herramienta que necesitaría más tiempo de negociación y una mayoría (tendría que ser aprobada por 15 de los 27 Estados comunitarios y que representen al menos un 65% de la población de la UE).

Ebury: El encaprichamiento con Groenlandia reaviva los temores de una guerra comercial   
El Análisis del Mercado de Divisas de Ebury resalta que "al más puro estilo trumpiano, el presidente de EEUU ha vuelto a sacudir las relaciones comerciales transatlánticas" al amenazar con imponer nuevos aranceles a ocho países europeos que se oponen a la adquisición de Groenlandia. Trump tiene un historial de utilizar estas amenazas arancelarias como táctica de negociación en la escena internacional. Sin embargo, Dinamarca claramente no tiene interés en vender, y tampoco parece que sus homólogos europeos tengan ganas de ceder a las demandas de Trump.

"En esta ocasión, la reacción inicial del mercado de divisas ha sido moderada", apunta. "Generalmente, las amenazas arancelarias de Trump no se han materializado o, como mínimo, se han ido diluyendo poco después. Aunque esperamos que la historia se repita, la imprevisibilidad de la Administración Trump implica que no podamos dar nada por sentado", advierten.

  • EUR: Estamos observando pruebas bastante claras de que el paquete fiscal alemán ya está teniendo el impacto deseado en la actividad económica de la zona euro. La producción industrial de la zona euro sorprendió al alza y creció de forma saludable en noviembre. Por lo tanto, no nos sorprendería ver una sorpresa positiva cuando se publiquen el viernes los PMI de actividad empresarial de enero, aunque las expectativas del consenso ya son bastante optimistas. El euro debería reaccionar positivamente ante cualquier sorpresa en los datos de esta semana, aunque cabe señalar que, por ahora, las preocupaciones geopolíticas relacionadas con Groenlandia y los nuevos aranceles estadounidenses probablemente serán un factor de mayor peso que los datos macroeconómicos. El gran temor es que se ponga en peligro el acuerdo comercial entre EEUU y la UE y desencadenar una guerra comercial total que causaría grandes estragos y perjudicaría el crecimiento mundial. Se dice que Trump siempre se acobarda y, aunque sospechamos que probablemente volverá a hacerlo, creemos que el nerviosismo del mercado aumentará hasta que lo haga.
  • USD: El dólar está mostrándose resiliente ante las preocupaciones por el deterioro institucional en EEUU y las noticias sobre la investigación penal al presidente de la Fed, Jerome Powell, han tenido un impacto limitado en el dólar hasta ahora, probablemente porque los mercados no esperan que el caso avance mucho más. Los sólidos datos macroeconómicos y el buen rendimiento de la renta variable han mantenido hasta ahora el dólar en niveles altos. Las cifras de solicitudes iniciales de subsidio por desempleo de la semana pasada reflejaron una economía con bajos niveles de despidos, a pesar de la reciente caída en la creación de empleo y es probable que la Fed se mantenga a la espera durante un tiempo. El informe de inflación PCE correspondiente a diciembre será una de las claves esta semana. Sin embargo, la incertidumbre sobre la política comercial probablemente será un factor de peso a corto plazo. Los mercados aún no han reaccionado a esta nueva oleada de volatilidad política vendiendo el dólar como hicieron en abril, pero eso podría cambiar en cualquier momento si Trump sigue presionando para llegar a un acuerdo sobre Groenlandia.
  • GBP: Por fin recibimos algunas noticias optimistas sobre el estado de la economía británica la semana pasada, en forma de sorpresas al alza en las últimas cifras mensuales del PIB y la producción industrial. La economía del Reino Unido se mantuvo sorprendentemente bien en noviembre, a pesar de la gran incertidumbre que rodeaba al presupuesto de otoño. Sin embargo, no nos dejamos llevar por el entusiasmo: los datos mensuales del PIB tienden a ser muy volátiles, mientras que la leve contracción de la actividad en octubre sugiere que la economía probablemente creció solo entre un 0,1 % y un 0,2 % en el cuarto trimestre, lo que equivale a un estancamiento en términos prácticos. No obstante, los mercados de swaps han seguido reduciendo sus apuestas a favor de nuevas bajadas de tipos por parte del Banco de Inglaterra (la próxima bajada de 25 pb no se descuenta totalmente hasta junio).Los datos laborales del Reino Unido de esta semana cobran mayor importancia para confirmar la fuerte desaceleración en la creación de empleo observada en los últimos meses. Aparte de la tasa de desempleo oficial, prestaremos especial atención a la variación en el número de empleados asalariados en diciembre. El repunte previsto para la inflación británica el día siguiente debería validar el enfoque cauteloso del Comité de Política Monetaria respecto a una mayor flexibilización monetaria y, de confirmarse, podría suponer un impulso alcista para la libra esterlina.

Pictet: el Supremo de EEUU fallará contra los aranceles de Trump

Los riesgos geopolíticos se intensifican globalmente –con focos en Groenlandia, Irán, Venezuela y Ucrania–, destaca un análisis de Pictet AM. Trump ha anunciado una nueva ronda de subidas arancelarias del 10 % a partir del 1 de febrero a todas las importaciones de ocho países europeos, que se elevarán al 25% hasta que se alcance un acuerdo para la compra de Groenlandia por EEUU. Dado que la UE es una unión aduanera, afecta a los 21 miembros restantes. Con ello el arancel medio ponderado de la UE puede aumentar hasta 25 % a partir del 1 de febrero y 40 % en junio. El impacto puede ser de -2 décimas en el PIB europeo y +2 décimas en la inflación de EEUU.

En respuesta los Estados de la Unión Europea barajan aplicar a EEUU aranceles por valor de 93.000 millones€ o imponer restricciones de acceso al mercado único para las empresas estadounidenses. 

Trump vuelve a utilizar los aranceles como herramienta de negociación. Puede provocar aún mayor gasto en defensa en la UE ante la fragmentación en la OTAN. De hecho EEUU crea un argumento aún más sólido para rearmar Europa.

Además, el Tribunal Supremo de EEUU está a punto de decidir si su aplicación es legal. Trump ha lanzado la idea de hipotecas a 50 años para reactivar la vivienda y cheques de 2.000$ a la mayoría de los estadounidenses, lo que beneficia especialmente a grupos de menores ingresos. La duda es cómo se financiará. Trump pretende que sea con aranceles. Pero el Tribunal Supremo puede declarar nulos la mayor parte respecto a la ley de Poderes Económicos para Emergencias Internacionales. De ser así, limitaría la capacidad del presidente de fijar aranceles arbitrariamente, aunque no determinará si Trump puede imponer aranceles, sino el procedimiento que deberá seguir. Puede hacer uso de otras potestades arancelarias para mantener los ingresos fiscales. El caso es que es probable que el Tribunal Supremo falle en contra de los aranceles de Trump, lo que hará más difícil aumentarlos a la UE, siendo posible cierta desescalada las próximas semanas.

Crédito y Caución: los aranceles estancarán el comercio global

En 2025, la economía mundial ha resistido mejor de lo inicialmente previsto a las tensiones geopolíticas, gracias a un auge sin precedentes de la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA), sobre todo en EEUU. Sin embargo, el impacto de la guerra comercial será especialmente significativo en el comercio global, que se estancará en 2026 después de crecer un 3,5% el pasado año, según recoge un informe de Crédito y Caución.  

Con la aplicación de los nuevos aranceles, las compañías acabarán repercutiendo el coste de los mismos a sus clientes, tanto empresas como consumidores. Esto significa que los precios subirán, lo que limitará la demanda de sus productos. Además, la incertidumbre en torno a la política de EEUU aún es elevada, lo que provocará retrasos en la inversión empresarial y en el gasto de los consumidores. También se espera un aumento del ahorro al percibirse un mayor riesgo sobre los ingresos.

Junto a ello, el comercio global sufrirá ahora las consecuencias de la anticipación de compras que se produjo en 2025 para evitar las nuevas tasas arancelarias. Este hecho motivó un crecimiento de la demanda de espacio de almacenamiento, más pronunciada en las zonas de comercio exterior y los almacenes aduaneros, donde las mercancías están protegidas de los aranceles adicionales después de su almacenamiento. Como las empresas y los hogares no pueden importar lo que ya se ha anticipado anteriormente, se producirá una desaceleración de los pedidos. Estos factores motivarán una desaceleración significativa del comercio global a lo largo de este año, que no volverá a registrar valores positivos hasta 2027, cuando se espera un crecimiento cercano al 2%, todavía por debajo de la evolución del PIB.

En este contexto, se espera que el repunte en la zona euro se sitúe cerca de la media mundial.  El cisne blanco es África, que crecerá gracias a la integración comercial y las inversiones en infraestructuras.

Coface: las multinacionales afrontan más morosidad e insolvencias de empresas

En un contexto de incertidumbre marcado por la desaceleración del crecimiento económico mundial, el aumento de las insolvencias empresariales y un entorno geopolítico complejo, los responsables de las empresas afrontan importantes desafíos para proteger su actividad comercial y sostener sus planes de desarrollo, según el Informe Global de Riesgos de Coface.

Las principales barreras que dificultan a las grandes multinacionales cumplir con sus objetivos de negocio son:

  • la presión sobre las cadenas de suministro (72%), 
  • el acceso limitado al capital (70%) 
  • los retrasos o impagos por parte de los clientes (68% )
  • la alta competencia del mercado (62%), 
  • la rotación de empleados (60%)
  • y los crecientes riesgos medioambientales asociados al cambio climático (59%)

Coface destaca que estos factores no suelen aparecer por separado, sino que se refuerzan mutuamente. Entre las compañías que declaran problemas en la cadena de suministro, el 79% también sufre dificultades para acceder a capital, y el 75 % afirma sufrir retrasos en los pagos . 

En cambio, entre las empresas menos expuestas a interrupciones logísticas, estos porcentajes descienden de forma notable (45% y 4%, respectivamente). En la práctica, esto dibuja un patrón claro: cuando la operativa se tensiona, la financiación y los cobros también se complican.

Los impagos o retrasos en el cobro de facturas, además de ser una de las principales barreras para alcanzar los objetivos de negocio, se han convertido en un freno directo para el crecimiento y la continuidad de muchas entidades. Según los datos de Coface, esta situación afecta de forma tangible a la operativa diaria de las multinacionales: el 63 % de los directivos ve alterado por este motivo su flujo de caja, el 55 % reconoce dedicar demasiado tiempo y recursos a perseguir pagos atrasados y el 53% admite, incluso, haber tenido que aplazar sus propias obligaciones financieras con proveedores por no cobrar a tiempo. 

De hecho, el impacto va más allá de la tesorería. Las multinacionales señalan que los retrasos en los pagos obligan también a reducir inversiones (49%), asumir mayores costes financieros (48%) o tener que recurrir a préstamos (42%). Esta última consecuencia es especialmente frecuente en sectores como transporte e infraestructuras (55%) o en Norteamérica (56%).

Ante este contexto, el informe subraya la importancia de que las empresas refuercen su capacidad de prevención y respuesta apoyándose en servicios de gestión integral del riesgo comercial, como la información comercial, el seguro de Crédito y el recobro de deudas, para anticipar riesgos, proteger la liquidez y tomar decisiones con mayor seguridad.

Para reforzar su resiliencia en un entorno incierto, las multinacionales de todo el mundo están reajustando sus prioridades y endureciendo sus políticas financieras y de crédito. En este sentido, el ‘Informe Global de Riesgos’ muestra que los principales objetivos empresariales pasan ahora mismo por reducir costes y mejorar la eficiencia (40%), fortalecer la disciplina en la gestión del crédito (34%), aumentar su cuota de mercado (32%), mantener la estabilidad y continuidad del negocio (32%) y mitigar el riesgo de impago del comprador (28%).

Se perciben, en este sentido, diferencias claras por regiones. En Norteamérica destaca con más fuerza que el resto el objetivo de aumentar la disciplina y la gobernanza en la gestión del crédito (48%) y, en paralelo, una mayor ambición de crecimiento: expandirse internacionalmente (42%) y a nivel nacional (32%).En EMEA (Europa, Oriente Medio y África), en cambio, estas prioridades aparecen con menor intensidad y de forma más equilibrada (27% en disciplina de crédito, el mismo porcentaje en expansión internacional y 23% en expansión nacional). Por su parte, en APAC (Asia -Pacífico) reforzar la gestión del crédito solo es importante para el 31%, mientras que la expansión, tanto internacional como nacional, queda también en un segundo plano (14% en ambos casos).

El FMI pide una "solución amistosa"

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) coloca a EEUU como economía más dinámica, tras dos años consecutivos de liderazgo de España, al mejorar tres décimas las perspectivas para 2026, hasta el 2,4%. No obstante, su economista jefe, Pierre-Olivier Gourinchas, reclama una “solución amistosa” que mantenga en marcha los flujos comerciales, avisa del “grave riesgo” que supone una escalada entre dos gigantes económicos: “Si entramos en una fase de escalada y políticas de ojo por ojo, el efecto en la economía sería más adverso. Subir los aranceles dañará a todas las partes que las suban y pondrá presión en la actividad global”, porque “una guerra comercial no tiene ganadores”.

De paso, defiende a la Fed del asalto de Trump, aunque sin citarlos: “La independencia de los bancos centrales es primordial para la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico. Desgraciadamente, las amenazas sobre los bancos centrales están aumentando”. Una credibilidad mermada que provoque expectativas de inflación más elevadas puede reducir en tres décimas el crecimiento global este año.

A España le eleva en tres décimas el crecimiento previsto para este año, hasta situarlo en el 2,3% (frente al 2% estimado en octubre) y otras dos décimas el calculado para 2027. El dato resulta una décima más optimista que el vaticinado por el Gobierno a finales de año (2,2%), y consolida a la economía española como la locomotora de la zona euro. Destaca unos niveles “robustos” de consumo e inversión privadas, el aumento de la fuerza laboral gracias a la inmigración y a los servicios relacionados con el turismo. 

Pese a la escalada arancelaria sobre la economía, el FMI mejora en dos décimas la expansión mundial prevista para este año, tras un cierre de 2025 mejor de lo previsto. El crecimiento mundial se situará en el 3,3% para este 2026, frente al 3,1% que se esperaba hace tres meses. Y en el 3,2% para 2027, sin cambios respecto a esos últimos cálculos. El impulso de las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, unidas a unas políticas fiscales y monetarias eminentemente estimulantes del crecimiento, están compensando la disrupción comercial y la incertidumbre.

El PIB global avanzó un 2,4% de forma anualizada en el tercer trimestre del año, gracias a EEUU (+4,3%),  la buena evolución de lasa ventas del sector aeroespacial de Francia, que elevó su crecimiento al 2,2%. Por contra, la debilidad de las exportaciones volvió a condenar a Alemania al estancamiento. España y el Reino Unido se vieron beneficiadas por el aumento de inversiones tecnológicas, si bien no en la misma medida que EEUU.

Para la zona euro, el FMI mantiene el crecimiento previsto del 1,3% este año y sube al 1,4% en 2027, por el plan de recuperación alemán y la aportación de España e Irlanda, pero urge a avanzar hacia un mercado único de verdad. 

China también ha visto revisada al alza su previsión de 2025 en dos décimas, del 4,8% al 5%, gracias a los programas de estímulos, y la de 2026 en tres, hasta el 4,5%.

Las previsiones del FMI se han  hecho con un arancel medio efectivo de EEUU del 18,5%, muy similar al de octubre de 2025, cuando se publicaron las previsiones anteriores (18,3%). La incertidumbre continuará “elevada” este año, pero se verá aliviada por un descenso del 7% en los precios de la energía, la contención de los del petróleo. El FMI insiste en una mayor disciplina fiscal de los países con el fin de prepararse ante cualquier sacudida en los mercados de deuda. 

14Jan

Gobernadores de la Fed subrayan que los tipos de interés se encuentran cerca del nivel neutral, por lo que hay poca necesidad de reducirlos más mientras los precios no se acerquen al objetivo de la Reserva Federal.

Miguel Ángel Valero

Se le amontonan  los problemas a Trump. Por un lado, la inflación mantiene su senda de moderación, lo que resta argumentos en la campaña para bajar los tipos de interés en la que está embarcado el presidente de EEUU. Por otra, el primer banco que presenta resultados de 2025, JP Morgan, que es además el mayor de EEUU por volumen de activos gestionados, sufre una caída del 4,1% en Bolsa tras incrementar el 33% las provisiones por riesgo de crédito, principalmente derivadas de la adquisición del negocio de tarjetas de crédito de Apple —anteriormente gestionado por Goldman Sachs, y ganar el 2% menos aunque los ingresos crezcan el 4%.

Además, su CEO, Jamie Dimon, avisa que la propuesta de Trump para limitar los intereses de las tarjetas de crédito al 10% puede restringir significativamente el acceso de los consumidores a la financiación y perjudicar la economía de EEUU. También alerta que una mayor injerencia en la Reserva Federal puede provocar un repunte de la inflación.

Sobre Groenlandia crecen las discrepancias internas. La portavoz de la Casa Blanca insiste en que el uso de la fuerza militar sigue siendo una opción, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, resta importancia a esa posibilidad y asegura que el objetivo es comprar la isla. 

Trump 'calienta' las negociaciones con Dinamarca y con Groenlandia al asegurar que cualquier opción que no sea la anexión de la isla a EEUU es "inaceptable". Cree que "la OTAN se vuelve mucho más formidable y eficaz con Groenlandia en manos de EEUU”, y en su Truth Social escribe: “OTAN: Dile a Dinamarca que salga de ahí ¡YA!“, porque "EEUU necesita a Groenlandia para su seguridad nacional” y “es fundamental para la Cúpula Dorada que estamos construyendo”, el gran escudo antimisiles que busca proteger a todo el territorio estadounidense desde el espacio a partir de 2028 y que cuenta con una inversión de 175.000 millones$ (más de 150.000 millones€).

Mientras, se confirma que las presiones inflacionistas se moderaron en EEUU Unidos en el tramo final del año pasado. El IPC se mantuvo sin cambios en el +2,7% interanual al tiempo que la tasa subyacente repitió niveles del +2,6%. Tras haber tocado mínimos en abril –cuando el IPC se situó en +2,3% y quedó marcado por la agresiva introducción de aranceles– se inició un repunte sostenido hasta +3% en septiembre y, ahora, con el dato de diciembre, se confirma una relajación al cerrar 2025 en niveles del +2,7%.

Por el lado de los componentes, destaca el freno de los precios de la energía, que avanzaron un +2,3% interanual frente al +4,2% anterior y, con ello, aportaron una décima a la inflación (3 en noviembre). Por su lado, repuntaron cinco décimas los precios de los alimentos al avanzar un +3,1% interanual. En el lado de la tasa subyacente, sin cambios en el ritmo de crecimiento de los precios de los servicios (+3% interanual) y también en los bienes (+1,4%). Este último dato sugiere que el impacto de los aranceles sobre los precios de bienes podría haber alcanzado ya su punto máximo. Mientras tanto, en los servicios, partidas como los alquileres imputados han mostrado estabilidad, pero han repuntado las relacionadas con el ocio (+4% interanual en diciembre vs. +2,4% previo), lo que indicaría una cierta presión al alza en los precios por crecimiento de salarios y sobre todo por una mayor demanda de consumo de servicios y gasto discrecional.

El presidente de la Fed de Richmond, Tom Barkin, aplaude el dato del IPC, pero avisa que la presión inflacionaria persistirá, dado que las empresas continúan trasladando a los consumidores los incrementos de precios derivados de los aranceles. Por su parte, el presidente de la Fed de San Luis, Alberto Musalem, cree que los tipos de interés se encuentran cerca del nivel neutral, por lo que hay poca necesidad de reducirlos más mientras la inflación permanezca elevada, contradiciendo a Trump. Además, los riesgos inflacionarios se están moderando, por lo que reitera su expectativa de que los precios comiencen a converger hacia el objetivo de la Reserva Federal más adelante este año.

Por si no fueran suficientes, China cierra 2025 con superávit comercial récord, pese a los aranceles de Trump. En diciembre las exportaciones avanzaron un 6,6% más que las importaciones (+5,7%). El superávit comercial se elevó hasta los 114.140 millones$ en diciembre, 1,2 billones en todo 2025, apoyado en las mayores exportaciones hacia los países del sudeste asiático (+13%), África (+26%), Latinoamérica (+7%) y Europa (+8%), que más que compensaron la caída del 20% de las ventas a Estados Unidos, que termina el año pasado en su menor peso (11%). 

Columbia Threadneedle

A Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, le llama la atención que los mercados siguen tranquilos pese a un comienzo de año intenso desde el punto de vista geopolítico: Venezuela, Irán y Groenlandia, entre otros focos. Las inversiones de las petroleras estadounidenses tardarán un tiempo considerable en traducirse en un aumento de la oferta procedente de Venezuela. Será necesario un volumen significativo de inversión en capital, lo que  requerirá estabilidad política.

Una intervención de Trump en Irán puede hacer que el sentimiento del mercado se deteriore por las represalias que tomará el régimen de los ayatolás contra Israel y contra las bases de EEUU en la región. 

En cuanto a Groenlandia, debería existir un amplio margen para el compromiso, dado que, aunque se trata de un territorio autónomo, en última instancia forma parte de Dinamarca y, por tanto, de la OTAN. En consecuencia, ya es una región aliada de EEUU, que mantiene una base militar en Groenlandia desde hace más de 70 años. Aunque ahora cuenta con apenas 200 soldados allí, ha llegado a desplegar hasta 10.000, "y podría aumentar fácilmente ese número si realmente le preocupa que China y Rusia ganen mayor influencia en la región ártica", señala.

El experto de esta gestora considera "más preocupante" la imputación penal al presidente de la Fed, Jerome Powell: "Ésta es, probablemente, la amenaza más inmediata para el mercado en términos de sentimiento. En el pasado ya hemos visto que cualquier duda sobre la independencia de la institución es mal recibida por los mercados financieros". "Powell respondió con firmeza y sugirió que el asunto no tiene nada que ver con sobrecostes ni con un posible fraude, sino con mantener la presión para nuevas bajadas de los tipos de interés. Una percepción de falta de independencia de la Fed resulta problemática para los mercados financieros, algo que ya se ha reflejado en el repunte de los precios tanto del oro como de la plata", añade.

"El panorama económico es razonablemente positivo y las expectativas para la próxima temporada de resultados empresariales se mantienen firmes. Los mercados de renta variable han mostrado resiliencia hasta el momento, aunque todavía es pronto. En nuestra opinión, mientras el foco se mantenga en la economía y en los resultados, la situación debería evolucionar de forma favorable. Si, por el contrario, reaparecen las preocupaciones políticas o las dudas sobre la independencia de la Fed, el sentimiento del mercado podría verse desestabilizado. De ser así, es probable que asistamos a un aumento de la volatilidad en los mercados", avisa.