10Oct

"Cada concesión a Trump acerca un poco más a Estados Unidos a perder, sin darse cuenta, aquello que siempre lo definió como nación", advierte el analista Pablo Gil en The Trader.

Miguel Ángel Valero

Las negociaciones para el fin del 'shutdown' y la reapertura de la Administración de EEUU no muestran avances significativos. A medida que se prolongue esta situación, el impacto económico podría intensificarse. Las conversaciones deberían empezar a dar frutos la próxima semana. De no ser así, Trump se ve abocado a gestionar el cierre gubernamental total más prolongado de la historia de EEUU.

Pero esto es mucho más complejo que el cierre de una Administración. Para el analista Pablo Gil, EEUU "vive un proceso tan sutil como inquietante: una transformación del sistema político desde dentro, impulsada por lo que muchos analistas denominan autoritarismo democrático. No es una dictadura clásica ni un golpe de Estado visible, sino algo más insidioso. Consiste en utilizar los propios mecanismos de la democracia (las leyes, los tribunales, las instituciones públicas) para concentrar el poder y neutralizar la disidencia". 

Las elecciones siguen existiendo, los medios continúan publicando y los partidos mantienen su apariencia de pluralismo, pero el equilibrio de poderes se desvanece. Poco a poco, las normas dejan de proteger al ciudadano y pasan a blindar al gobernante. "La erosión es tan gradual que gran parte de la población apenas la percibe. Y cuando finalmente lo hace, ya es demasiado tarde", avisa en The Trader.

En menos de un año, Donald Trump ha convertido esa estrategia en un manual de poder. Ha despedido a decenas de miles de funcionarios, desmantelado agencias públicas, presionado a empresas y medios de comunicación, y usado el aparato del Estado como herramienta personal. Ha mezclado sin pudor sus negocios privados con las funciones de gobierno, influyendo en políticas que benefician sus inversiones o las de sus socios. Ha utilizado su influencia sobre los criptoactivos, sobre sectores energéticos y sobre medios afines para reforzar su poder político. Es un presidente que actúa como empresario en la Casa Blanca, sin que nadie (ni los reguladores, ni el Congreso, ni los tribunales) le pida cuentas. 

Lo más inquietante no es solo su agenda autoritaria, sino la ausencia de oposición real. El Partido Demócrata, dividido y temeroso, sigue sin saber cómo plantar cara. Ahora tiene, sin embargo, una oportunidad inédita: los republicanos necesitan sus votos para poner fin al shutdown del Gobierno. Por primera vez en un año, los demócratas podrían bloquear el país, pero temen hacerlo. Saben que Trump aprovecharía la ocasión para presentarlos como los culpables del caos. Y, sin embargo, ceder de nuevo sería un error histórico: permitiría al presidente seguir gobernando como si nada ocurriera, consolidando su poder y debilitando aún más los contrapesos institucionales.

El sistema institucional estadounidense (basado durante dos siglos en los llamados “checks and balances”) se enfrenta a su prueba más dura. Los contrapesos solo funcionan cuando los actores respetan las reglas del juego. Cuando el poder decide ignorarlas o reinterpretarlas, las instituciones se vuelven impotentes. Lo que está ocurriendo en EEUU no es una anomalía: ya lo vimos antes en Hungría con Orban, en Turquía con Erdogan, o en Venezuela con Maduro, donde los líderes populistas desmantelaron los frenos democráticos paso a paso, mientras la población seguía creyendo que vivía en un régimen libre. La represión se disfraza de legalidad, la censura se justifica como “protección nacional” y la intimidación a los medios o la justicia se presenta como “reforma institucional”.

Los demócratas tienen ante sí una oportunidad única para demostrar que aún pueden frenar la deriva autoritaria. Pueden doblegar a Trump, al menos una vez, forzándole a aceptar concesiones a cambio de dar por concluido el “shutdown”. Pero deben entender que no se trata de mantener el cierre del Gobierno durante unos pocos días, como ha ocurrido tantas veces antes, sino durante el tiempo que haga falta. Solo así los mercados financieros comenzarán a reaccionar con nervios y desconfianza, y llegado el momento, incluso las agencias de rating se verán obligadas a reflejarlo con una rebaja de la nota soberana, encareciendo el coste de financiación de la inmensa deuda que tiene EEUU. Y si hay algo que Trump y su entorno empresarial no toleran, es una pérdida de confianza generalizada en los mercados. 

No sería la primera vez que el presidente da marcha atrás cuando la Bolsa le muestra los dientes: ya en abril de este año, durante su segundo mandato, suspendió a las pocas horas la entrada en vigor de sus propios aranceles tras la reacción de desplome superior al 20% en el S&P 500. 

Si los demócratas mantienen el pulso del “shutdown”, el país enfrentará días de tensión y los mercados reaccionarán con nerviosismo. Pero si vuelven a ceder, la verdadera sacudida no será económica, sino institucional: "cada concesión a Trump acerca un poco más a Estados Unidos a perder, sin darse cuenta, aquello que siempre lo definió como nación", advierte este experto.

Ebury: el dólar sufrirá por el bloqueo en EEUU

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, subraya la sorprendente fortaleza que está mostrando el dólar desde el inicio del cierre del Gobierno federal, lo que considera un desafío a la lógica habitual y a los movimientos registrados durante el último cierre en 2018.

No obstante, los analistas de Ebury consideran que “será difícil que el billete verde mantenga su actual trayectoria, dado que no se vislumbra una solución al bloqueo en el Congreso”.

Los mercados de apuestas apuntan ahora a que el cierre podría prolongarse casi un mes, lo que lo situaría en niveles similares al récord alcanzado durante el primer mandato de Trump.

09Oct

Lazard Frères Gestion recomienda el sector farmacéutico tras el acuerdo entre EEUU y Pfizer. En Europa, el sector sigue cotizando con un fuerte descuento en relación con su media de los últimos diez años, lo que deja margen para un mayor potencial de recuperación.

Miguel Ángel Valero

En un año de máximos históricos en prácticamente todas las Bolsas, lideradas por la tecnología en EEUU, los bancos en Europa y el consumo en China, las perspectivas para el último trimestre mantienen el tono optimista, según Activotrade SV. Destacan oportunidades en valores rezagados del Ibex que podrían impulsar al índice español en lo que queda de año, el oro que mantendrá su posición como mejor activo para cobertura y generar rentabilidad, y en empresas de la cadena de suministro de fabricación de chips como Nvidia. Por el lado de valores castigados por los aranceles, señalan a empresas de consumo cotidiano.

El Ibex 35 vive un momento alcista apoyado por la banca, que ha liderado las ganancias del selectivo español con rentabilidades por encima del 60%. Destacan Indra, debido a la apuesta europea por mejorar el sector, Mapfre, Acciona, Solaria o ACS

Pero ¿será capaz el IBEX35 de dar un último golpe en la mesa y batir sus máximos históricos de 2007? Para poder superarlos, el índice español necesitará la ayuda de alguno de los grandes pesos pesados, que sin duda se han quedado rezagados este año y que pueden dar aliento a un pelotón de cabeza (sector bancario) que llega justo de fuerzas a este final de etapa.

Activotrade recomienda valores infravalorados y que podrían impulsar al Ibex:

  • Repsol. Pese a que no es un valor estrella en 2025, Repsol ha duplicado su valor en Bolsa desde 2021. Pero aún se enfrenta a un escenario marcado por precios del petróleo muy bajos. Durante el primer semestre, generó suficiente caja para cubrir inversiones y mantener el dividendo cercano a 1€
  • Inditex. Pesa más del 12% del índice español, y es uno de los valores por debajo de sus expectativas. Los últimos resultados publicados en septiembre, con mejoras en sus márgenes y ventas, la han hecho cotizar al alza en los últimos días. Es clave que defienda la zona de 45 euros para que, a nivel técnico, pueda rebotar co  fuerza y dar un impulso al selectivo español.
  • Puig. Otra de las compañías más infravaloradas del Ibex, cerró el primer semestre 2025 con un crecimiento LFL del 7,6%, superando al mercado premium de belleza. Fragancias y skincare lideran, con crecimiento en Asia disparado +16,5% y margen EBITDA ajustado del 19,4%. Su cotización está rondando los mínimos históricos en 14,1 €
  • Rovi, una de las rezagadas del Ibex, presentó en el primer semestre resultados mejores de lo previsto gracias al impulso de Okedi y a la mejora de márgenes. Sin embargo, la caída en fabricación a terceros y unas guías negativas condicionan su evolución. Pese al apoyo del CDTI, su valoración elevada limita el potencial hasta final de año.

El arancel medio ha pasado del 2,4% en enero al 12% en septiembre

En lo que va de 2025, los nuevos aranceles han generado ingresos fiscales extraordinarios, con 88.000 millones$ recaudados hasta agosto, de los cuales 23.000 millones corresponden solo a ese mes. La tasa arancelaria efectiva subió del 2,4% en enero al 11-12% en verano, situándose en su nivel más alto desde los años treinta. 

Los aranceles de 2025 ya impactan con fuerza en bienes de consumo cotidiano y de gran peso en los hogares. Los precios del cuero, la ropa y los textiles han subido entre un 22% y un 37% a corto plazo, y aún se mantienen un 8%-13% más altos a largo plazo. Los vehículos cuestan un 12% más, mientras que los alimentos frescos aumentan un 4%, estabilizándose en un 2,5%.

  • Nike se ha convertido en uno de los ejemplos más claros del impacto de los aranceles en el sector consumo. La compañía afronta un incremento de costes cercano a 1.000 millones$ por gravámenes aplicados a importaciones desde China y Vietnam, donde concentra gran parte de su producción. Para mitigar el golpe, está diversificando proveedores y desplazando parte de la cadena de suministro hacia países menos expuestos.
  • General Motors enfrenta un impacto notable por los aranceles en el sector automotriz. La empresa reporta menores beneficios debido al encarecimiento de vehículos y componentes importados, lo que eleva sus costes de producción. Para mitigar la presión, refuerza la integración local y ajusta acuerdos con proveedores. Sin embargo, los márgenes siguen presionados y la incertidumbre regulatoria complica su capacidad de planificación.
  • La-Z-Boy, fabricante estadounidense de muebles y sofás reclinables. Tuvo un fuerte aumento de costes por los aranceles aplicados a la madera, el acero y los componentes importados desde Asia, esenciales en su producción. Aunque intentó trasladar parte del sobreprecio al consumidor final, la demanda se resintió y sus márgenes se redujeron. Esta presión se reflejó en caídas bursátiles. Hasta finales de 2025, los aranceles seguirán elevando precios y frenando importaciones. El empleo podría enfriarse levemente y los mercados volverse más sensibles al crecimiento. La respuesta de la Reserva Federal será determinante para el rumbo económico.

Oro y una IA que cree valor

El oro acumula una revalorización cercana al 45% en dólares en el 2025, la mayor de la última década, y sigue demostrando que es una de las mejores alternativas de inversión al margen de las Bolsas y de los bonos. Durante los últimos meses, dos son las principales razones por las que no para de subir: subida de flujos entrantes de capital en grandes fondos o ETF junto a continuas compras netas por parte de bancos centrales (no han vendido “netamente” desde la primavera de 2023). Las dudas sobre la viabilidad fiscal de muchos países desarrollados en el futuro que se reflejan en una continua caída de la deuda de los mismo junto a las altas valoraciones de varios de los mercados mundiales, "nos hace pensar que puede seguir siendo buen momento para invertir" en oro

"Creemos que sigue habiendo valor y futuro en todo lo relacionado con IA o Centros de Datos, siempre por supuesto siendo conscientes de la sobrecompra que puede haber en determinados momentos"k insisten en Activotrade. "Encontramos valor en grandes empresas posicionadas en toda la cadena de suministro de la fabricación de chips. Por ejemplo, Broadcom y Nvidia son empresas similares que venden sus productos a clientes tecnológicos para el negocio del Cloud, Centros de Datos u otros. Mientras que ASML por otro lado tiene la maquinaria específica con la que los fabricantes de estos dispositivos lo realizan, entre otras compañías como la taiwanesa TSMC. De hecho, Intel, Samsung y la propia TSMC son los principales y mayores clientes de ASML. En conclusión, creemos que uno de los actores principales a considerar dentro del mundo y futuro de la IA es indiscutiblemente Nvidia gracias a la calidad de su producto o ventaja competitiva de mayores márgenes al no tener que fabricar él mismo", explican.

Lazard Frères Gestion recomienda el sector farmacéutico

La semana pasada, el sector farmacéutico se ha beneficiado de un notable repunte en los mercados bursátiles, con subidas de varios valores estadounidenses y europeos de alrededor de un 10%. El impulso de esta recuperación se debe al anuncio, el martes 30 de septiembre, de un acuerdo alcanzado entre la Administración estadounidense y el grupo Pfizer

En virtud de dicho acuerdo, Pfizer quedará exenta de aranceles y podrá reducir de forma mucho más limitada de lo previsto el precio de sus medicamentos vendidos en Estados Unidos, a cambio de un compromiso de inversión de 70 000 millones$ en territorio estadounidense.

La noticia fue muy bien recibida por el mercado, lo que permitió al sector farmacéutico recuperar parte de su bajo rendimiento de 2025. En Europa, el sector sigue cotizando con un fuerte descuento en relación con su media de los últimos diez años, lo que deja margen para un mayor potencial de recuperación.

Desde principios de 2025, el sector farmacéutico se ha visto sometido a una gran presión. Por un lado, los laboratorios, muy expuestos al mercado estadounidense, que a menudo representa entre el 40% y el 50% de su facturación, se veían especialmente afectados por los aranceles estadounidenses. Por otro lado, la administración estadounidense había manifestado su voluntad de reducir el precio de los medicamentos vendidos en Estados Unidos para alinearse con los precios más bajos practicados en otras partes del mundo (MFN Pricing).

El acuerdo alcanzado por Pfizer con la administración estadounidense contribuye considerablemente a reducir estos riesgos al limitar las bajadas de precios únicamente al programa Medicaid, dirigido a los más desfavorecidos, que ya está sujeto a fuertes reducciones, y al canal «direct to consumer», que solo representa una pequeña parte del mercado.

Así pues, la administración estadounidense parece dispuesta a hacer importantes concesiones siempre que sus interlocutores se comprometan a realizar un programa de inversión en territorio estadounidense. La mayoría de los actores del sector ya han anunciado importantes proyectos de inversión en EEUU, que ascienden a 400.000 millones$ hasta la fecha. Esta evolución alimenta la esperanza de que otros grupos farmacéuticos puedan, a su vez, obtener acuerdos similares en un futuro próximo.

03Oct

De cara a los próximos 12 meses, las compañías se muestran optimistas sobre la evolución de las ventas, pero no sobre los márgenes comerciales.

Miguel Ángel Valero

Según el último Barómetro de Prácticas de Pago de Estados Unidos elaborado por Crédito y Caución, se observa un clima de incertidumbre empresarial sobre la evolución de las políticas de pago en las operaciones B2B (empresa a empresa) para los próximos meses. Así, un tercio de las compañías asegura no haber experimentado cambios significativos en el período de cobro, mientras otro tercio ha sufrido retrasos y periodos de pago más largo. El resto, asegura haber notado mejoras en la fiabilidad de los pagos de los clientes.

Estas experiencias variadas ponen de relieve el panorama fragmentado del riesgo de pago de los clientes y plantean retos operativos en todas las cadenas de suministro.

Actualmente, casi el 50% de las ventas B2B se realizan a crédito y el 70% de las compañías están aumentando las ofertas de crédito comercial. Además, la mayoría de los proveedores están ajustando sus políticas de crédito para proteger el flujo de caja y mantener la liquidez.

En cuanto a las fuentes de financiación, los préstamos bancarios siguen siendo la principal herramienta, con el 68%, seguida de la financiación de facturas (57%).

Alrededor del 60% de las empresas emplean un enfoque mixto para la gestión del riesgo de pago de los clientes. Este enfoque combina provisiones internas y herramientas externas, como el seguro de crédito comercial, lo que refleja un esfuerzo estratégico por proteger el capital circulante.

De cara a los próximos 12 meses, las compañías se muestran optimistas sobre la evolución de las ventas, aunque temen una reducción en los márgenes comerciales.

El aumento de las exigencias normativas, tanto en cuanto a su alcance como a su complejidad, está incrementando los costes y las presiones administrativas. La volatilidad económica y del mercado constituye otro reto importante, que obliga a las empresas a mantenerse ágiles en medio de la fluctuación de la demanda y el endurecimiento de las condiciones de financiación. Todo ello ejerce una fuerte presión sobre los márgenes y complica las decisiones de inversión.

The Trader: momento de máxima tensión

En ese sentido, EEUU vive un momento de máxima tensión en dos frentes distintos, pero íntimamente conectados: dentro de sus propias fronteras y en el terreno internacional. 

En el ámbito doméstico, el país se enfrenta a un nuevo cierre de la administración ('shutdown') por la incapacidad de republicanos y demócratas de alcanzar un acuerdo presupuestario antes del 30 de septiembre, y ya es el tercero que se produce bajo la presidencia de Donald Trump

Lo que antes parecía una excepción se ha convertido en costumbre: el enfrentamiento político en Washington refleja un clima de polarización cada vez más extremo, que ya no se limita al Congreso, sino que se extiende a la calle y a la sociedad. El presupuesto federal se ha transformado en un arma de presión y millones de ciudadanos quedan atrapados en ese pulso partidista: funcionarios que pueden quedarse sin sueldo de manera temporal, familias que ven cómo se retrasan sus trámites cotidianos y unos mercados que reciben constantes señales de incertidumbre. "La imagen que proyecta EEUU al exterior es la de una democracia capaz de paralizarse a sí misma por falta de consenso político", subraya el analista Pablo Gil en The Trader.
Fuera de sus fronteras, el reto es igualmente inquietante. La guerra comercial iniciada por Trump se ha convertido en un frente sin límites claros: lo que comenzó con el acero, los semiconductores o los vehículos ahora se sigue extendiendo a la madera, los muebles e incluso a los medicamentos, enviando al mundo un mensaje de imprevisibilidad. El último baile de cifras va desde el 10% de aranceles a la madera hasta un 100% a fármacos, lo que obliga a gobiernos y empresas a replantear sus cadenas de suministro sin saber qué sector será el próximo en sufrir un golpe. 

Al mismo tiempo, la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania añade un nivel extra de complejidad. Trump ha pasado de mostrarse reticente al envío de armamento a estudiar que Europa compre misiles Tomahawk para entregárselos a Kiev, un giro que fortalece a Zelenski, pero también incrementa el riesgo de escalada con Moscú. En paralelo, su discurso hacia los líderes de ambos países ha sido cambiante: primero fueron las críticas constantes a Zelenski y los gestos de complicidad hacia Putin, para después invertir el tono y hacer justo lo contrario. Esta ambigüedad, lejos de aportar claridad, multiplica las dudas sobre el rumbo geopolítico de EEUU y añade más dudas sobre un tablero internacional ya de por sí frágil.

En ambos frentes, el problema no es solo el efecto inmediato de cada medida, sino la incertidumbre estructural que generan. Dentro, porque los ciudadanos ven cómo la parálisis política puede cerrar su gobierno. Fuera, porque el comercio global se enfrenta a reglas que cambian de un día para otro. La suma de ambos factores dibuja un escenario en el que EEUU, más que liderar con estabilidad, introduce volatilidad que condiciona tanto su política interna como la confianza internacional.

Y, sin embargo, pese a esta mezcla de tensiones, los inversores siguen apostando porque el futuro será brillante. El dinamismo de la economía norteamericana, su capacidad para reinventarse y la fuerza de la innovación (con la inteligencia artificial y la transición tecnológica a la cabeza) pesan más que los riesgos geopolíticos y comerciales. 

"La gran incógnita es qué ocurrirá si esa confianza resulta ser excesiva y el choque entre expectativas optimistas y realidades políticas y económicas termina generando una sacudida mucho más fuerte de lo que hoy nadie quiere imaginar", advierte Pablo Gil.

02Oct

La farmacéutica pacta con Trump no pagar aranceles sobre productos farmacéuticos durante tres años a cambio de reducir hasta el 50% los precios de algunos medicamentos en EEUU. La startup se convierte en la empresa privada más valiosa del mundo, superando a SpaceX: 500.000 millones$.

Miguel Ángel Valero

Aunque inicialmente los mercados mostraban cierta inquietud ante el cierre del Gobierno en EEUU, dos noticias impulsan las Bolsas. Por un lado, los acuerdos entre el Gobierno de Trump   y Pfizer, que evitará a ésta pagar aranceles sobre productos farmacéuticos durante tres años a cambio de reducir los precios de ciertos medicamentos en el país. Como parte del acuerdo, Pfizer venderá algunos fármacos con un descuento promedio del 50% a través de un sitio web directo al consumidor llamado TrumpRx, que permite a los estadounidenses pagar en efectivo por medicamentos a tarifas con descuento negociadas por el Gobierno. 

El acuerdo protege además a Pfizer de posibles aranceles del 100% que Trump amenazó imponer la semana pasada, mientras también protege a la compañía de la investigación de la Sección 232 de la Administración sobre si los costes de los medicamentos representan una amenaza para la seguridad nacional. 

La segunda noticia que vence claramente al cierre de la Administración es que OpenAI ha concluido una venta de acciones de empleados por un valor de 6.600 millones$, lo que sitúa la valoración de la compañía en 500.000 millones. Esta cifra convierte a la startup en la empresa privada más valiosa del mundo, superando a SpaceX, cuya valoración se estima en 400.000 millones. La operación representa un incremento del 66 % respecto a la valoración alcanzada en la ampliación de capital realizada a principios de año. A esta reciente ronda acudieron principalmente inversores institucionales.

El optimismo en torno a la tecnología y la inteligencia artificial se mantiene firme. Los ambiciosos planes de inversión están llamados a respaldar el crecimiento económico de EEUU en un momento en que otros segmentos de la economía muestran signos de debilidad. De hecho, según datos agregados del primer semestre, la contribución conjunta al crecimiento del PIB estadounidense de la inversión vinculada a la tecnología iguala a la contribución del consumo privado.

Todo esto lleva a máximos históricos a los principales índices estadounidenses –S&P +0,3%; Nasdaq +0,4%–, impulsados por el optimismo de que el cierre del Gobierno estadounidense será breve, pese al negativo dato de creación de empleo privado.  Las acciones del sector salud encabezan los avances, con compañías como Eli Lilly (+8,2%), Moderna (+6,8%), Regeneron (+6,7%) o Abbvie (+5,5%), que se suman a la ola de Pfizer (+6,7%). Este efecto llega también al sector farmacéutico europeo, que logra un +5,3%, la mayor revalorización en una sola sesión desde 2008, con AstraZeneca (+11,2%), Merck (+10%) o Sanofi (+8,3%) destacados.

El acuerdo de OpenAI con los fabricantes coreanos de chips lleva al índice Kospi (+2,7%) a máximos históricos. 

En cambio, la renta fija norteamericana refleja el mal dato de empleo. La pérdida de dinamismo que dibujaron las cifras de creación de empleo privado de la consultora ADP, alentaron las compras en los bonos soberanos y permitieron que la referencia a 10 años cerrase con una caída de 5 puntos básicos (pb) hasta situarse en 4,1%.

El cruce euro-dólar también percibe la incertidumbre respecto al cierre de Gobierno, el mal dato de empleo privado en EEUU, y la caída en las TIR soberanas. Una situación que beneficia al oro, que encadena cinco sesiones de subidas y acumula un +3% en la semana,  hasta los 3.874 $/onza.

Los datos de creación de empleo privado de la consultora ADP siguen apuntando a un enfriamiento del mercado laboral. Esta publicación, aunque no suele coincidir con las cifras que publica el Bureau of Labor Statistics (BLS), cobra especial relevancia en esta ocasión ante el cierre de Gobierno –el viernes deberían publicarse los números oficiales, algo que se pospondrá hasta la reapertura de la Administración–. En septiembre se destruyeron 32.000 puestos de trabajo según ADP, muy por debajo de los +51.000 previstos por los analistas y de los -3.000 correspondientes a agosto (dato que se revisó a la baja considerablemente). 

Al menos, las cifras de confianza empresarial manufacturera (ISM) mostraban una leve mejoría respecto a agosto. El indicador agregado repuntó hasta el 49,1 en septiembre desde el 48,7 previo, superando en una décima las estimaciones de los analistas. Este mejor comportamiento vino explicado tanto por el componente de empleo (45,3 vs. 43,8 anterior) como de los precios pagados (61,9 vs. 63,7). Pero la lectura del componente de nuevos pedidos fue menos favorable al volver al terreno de contracción (48,9 vs. 51,4). 

Tregua en el asalto a la Fed

Se cierra hasta el año que viene el capítulo sobre el intento de Trump por destituir a Lisa Cook del Comité de la Reserva Federal. La Corte Suprema decidió no intervenir de forma inmediata y permitió que Cook continúe en su cargo mientras se prepara una audiencia oral para enero de 2026. En agosto, Trump trató de inhabilitar a Cook alegando fraude hipotecario, pero una jueza federal bloqueó la destitución al considerar que no se había demostrado una causa legal suficiente ni se había respetado el debido proceso. 

La Administración de Trump apeló sin éxito ante el Tribunal de Apelaciones, y, posteriormente, presentó una solicitud de emergencia ante el Tribunal Supremo para ejecutar la destitución de forma inmediata. Con esta última negativa del Tribunal Supremo, se cierra por ahora este capítulo judicial, dejando a Cook en su puesto y a la Reserva Federal con un respiro temporal frente a las presiones políticas.

01Oct

El oro vuelve a marcar máximos en una jornada en la que un tercio de los empleados públicos no irán al trabajo. Los menores ingresos supondrán una reducción de su capacidad de consumo.

Miguel Ángel Valero

Tras intensas negociaciones, los republicanos no han logrado persuadir a los demócratas, lo que ha desencadenado un nuevo cierre del Gobierno en EEUU. El impacto económico dependerá en gran medida de la duración del cierre. La afección más inmediata se reflejará en las horas no trabajadas y en la pérdida de ingresos de los empleados públicos, lo que reducirá su capacidad de consumo. No obstante, si el cierre se prolonga, podrían comenzar a manifestarse efectos de segunda ronda. 

Aunque los salarios no cobrados serán pagados una vez resuelta la situación, algunos servicios nunca serán prestados o consumidos haciendo que el impacto económico sea permanente a medida que se alargue la situación. Las primeras estimaciones indican que aproximadamente un tercio de los empleados federales no acudirá hoy a trabajar, lo que representa un impacto menor en comparación con a anteriores cierres en las que dejaron de trabajar un 40 % de los empleados federales.

Las negociaciones continuarán, aunque ahora se ha entrado en la fase de atribución de responsabilidades. La votación acabó 55 a favor frente a 45 en contra, por lo que quedan 5 senadores por convencer, uno de ellos el republicano Rand Paul, de Kentucky. Las exigencias demócratas incluyen la extensión de los subsidios a los seguros médicos —Affordable Care Act— y la eliminación de ciertos recortes a las ayudas sanitarias aprobadas en la reciente reforma fiscal.

Por el momento, la reacción de los mercados es moderada, descontando un escenario similar al de anteriores cierres, en los que la duración fue breve y el impacto económico limitado. Los futuros de las Bolsas estadounidenses retroceden ligeramente, los bonos se mantienen estables, el tipo de cambio euro-dólar se debilita, aunque permanece por debajo del 1,18 EUR/USD, y el gran beneficiado hasta ahora es el oro, que vuelve a marcar máximos. En episodios anteriores, el efecto sobre los activos de riesgo fue muy limitado y, tras una volatilidad inicial, la confianza se recuperó, cerrando en promedio con resultados positivos dos meses después.

Las Bolsas están más preocupadas por el debilitamiento de la confianza del consumidor y por lo datos de empleo que por el cierre de la Administración, el primero que sufre Trump en su segundo mandato como presidente de EEUU (en 2018, durante su primer mandato, tuvo que afrontar el que sería el mayor de la historia del país, 34 días, con un impacto de dos décimas de PIB, como ya contó Dinero Seguro).

Escasos movimientos en la renta fija ante un cierre de Gobierno prácticamente descontado por el mercado. Después de 7 años del último cierre parcial –12 desde el último total– los bonos se mantienen sin grandes cambios, con la TIR del 10 años estadounidense elevándose apenas un punto básico (pb) hasta situarse en 4,15%. El cierre de la Administración no hará más que añadir incertidumbre el panorama actual, respaldando la postura de cautela respecto a la duración de las inversiones en renta fija. 

Siguiendo el patrón habitual, se instaura el ánimo vendedor en el dólar tras el cierre. El cruce euro-dólar se eleva un 0,2%, hasta los 1,176 EUR/USD.

Se extienden las ventas en el petróleo a medida que los inversores siguen digiriendo el impacto del posible incremento en la producción de la OPEP y el fin del conflicto armado en Gaza. De esta manera, las preocupaciones ante un posible exceso de oferta –1,6 millones de barriles diarios para 2026 según la EIA– siguen penalizando a la cotización. Con todo esto, la referencia Brent ya acumula una caída del 5,7% en lo que va de semana al situarse en 66,2 $/barril. 

En el extremo contrario, el oro mantiene su avance tras el cierre de Gobierno en Estados Unidos. Aupado por la incertidumbre actual, acumula una subida del 2,7% en la semana, hasta los 3.860$/onza.

Mientras, la confianza de los consumidores bajó más de lo esperado al retroceder en septiembre hasta 94,2 desde el 97,8 anterior y por debajo del 96 previsto. Con esta caída, la confianza se sitúa en mínimos desde abril tras el Liberation Day. Además, este descenso vino tanto por el lado de las expectativas al bajar hasta 73,4 desde el 74,7 anterior, como de la situación actual que retrocedió hasta 125,4 desde el 132,4 previo. 

En cambio, el mercado laboral sigue enviando señales de fortaleza del mercado laboral, con las vacantes sin cubrir repuntando ligeramente y situándose en 7,23 millones de personas frente a 7,21 millones previos, un dato que además se revisó al alza. La ratio de vacantes/desempleados se sitúa en niveles de 0,98x, aún por encima del 0,93x promedio previo a la pandemia. 

Los despidos bajaron en el mes hasta 1,72 millones, de manera que la tasa sigue estable en niveles muy reducidos del 1,1%. Esto confirma que EEUU atraviesa un periodo de menor creación de empleo, pero con los despidos contenidos. 

Pictet: la prolongación perjudicará a la Bolsa

El Gobierno de EEUU ha cerrado este 1 de octubre tras un Congreso dividido que no ha aprobado un proyecto de ley de gasto para el año fiscal 2026. Así que las agencias federales han suspendido sus funciones no esenciales, afectando a cientos de miles de trabajadores. Con ello, la actividad del Gobierno de EEUU se detiene de manera indefinida, excepto funciones esenciales como pagos de la seguridad social y el servicio médico Medicaid, operaciones militares, control del tráfico aéreo y en general la aplicación de la ley. Los empleados federales suspendidos, generalmente 40% de la fuerza laboral federal, recibirá sus pagos atrasados cuando finalice el cierre.

Aunque Republicanos y Demócratas discuten un proyecto a corto plazo que mantiene los niveles de gasto hasta el 21 de noviembre, los Demócratas se oponen a un proyecto provisional. Quieren que los Republicanos extiendan los créditos fiscales de Obamacare y deroguen los recortes al programa de atención médica Medicaid de la “Ley Grande y Hermosa”, One Big Beautiful Bill. El caso es que la Casa Blanca puede usar el cierre para despedir a empleados en proyectos no están alineados con las prioridades de la actual administración, afectando a la actividad económico a corto plazo.

De momento en Pictet WM esperan una respuesta moderada del mercado. Históricamente, los cierres del Gobierno de EEUU han tenido poco impacto en la renta variable, pues tienden a ser de corto plazo. "Esperamos un resultado similar, a menos que se prolongue o pudiera tener un efecto significativo en el techo de la deuda. Pero este cierre no está relacionado con el techo de la deuda, cuyo pago continuará con normalidad", argumentan sus expertos.

En los últimos 30 años, el Gobierno de EEUU ha experimentado cinco cierres, de hasta 34 días. Han reducido el crecimiento del PIB en aproximadamente una o dos décimas por semana. El último cierre, en 2018, durante la primera administración de Trump, duró aproximadamente un mes y afectó a la producción económica en 11.000 millones$, incluyendo 3.000 millones que nunca se recuperaron, según la Oficina de Presupuesto del Congreso.

No está claro cuánto tiempo persistirá este cierre. Puede afectar a los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales, incluyendo el informe de septiembre que se publica este 3 de octubre y el índice de precios al consumo el 15 de octubre. Otros informes económicos pueden retrasarse, incluyendo el de la Oficina del Censo y la Oficina de Análisis Económico, clave para las deliberaciones de la Reserva Federal ante su próxima reunión del 28 y 29 de octubre, donde esperamos reduzca sus tipos de interés en 0,25 %.

De todas formas, un estancamiento prolongado puede afectar negativamente a la renta variable y añadir atractivo a los activos reales, como metales preciosos, bienes inmuebles e infraestructuras. Además, un cierre prolongado puede presionar más a la baja el tipo de cambio del dólar, contribuyendo a su tendencia de debilidad estructural. Por otra parte, puede reducir las rentabilidades a vencimiento de los bonos del Tesoro a diez años, por impacto negativo en el crecimiento económico y aumento de flujos de inversión hacia este activo refugio. El aumento de la volatilidad puede hacer que se amplíen los diferenciales de rentabilidad a vencimiento de la deuda empresarial respecto a los bonos del Tesoro.

30Sep

En caso de un cierre total, unos 859.000 empleados federales serían despedidos, el daño económico ascendería a unos 0,1 puntos del PIB por semana y, por lo general, las publicaciones económicas federales se interrumpen.

Miguel Ángel Valero

Las reuniones celebradas entre el presidente Trump y los representantes del Congreso no lograron avances significativos, y todo apunta a que el Gobierno estadounidense se encamina hacia un cierre total y forzado, similar al ocurrido en 2013. Esto implicaría la suspensión de la mayoría de los servicios públicos, incluidos las actividades estadísticas, lo que impediría la publicación de los datos de empleo este viernes 3 de octubre y retrasaría otras estadísticas clave, como el PIB del tercer trimestre.

Aunque un acuerdo de última hora podría darse, un episodio que ya se vivió en septiembre de 2023, –algo que costó el puesto al portavoz republicano McCarthy–, la división en aquel momento provenía de una lucha interna del Partido Republicano. En el escenario actual, los republicanos necesitan el respaldo de siete demócratas para evitar el cierre. La moneda de cambio del partido demócrata es evitar que se eliminen los subsidios del Obamacare de cara a 2026.

El impacto económico dependerá en gran medida de la duración del cierre. Cuanto más se prolongue, mayor será el riesgo de que se generen efectos de segunda ronda. Se estima que alrededor de 1,6 millones de empleados públicos dejarían de trabajar, mientras que aquellos que deban continuar prestando servicios esenciales —financiados por el Congreso— no recibirían su salario hasta que se resuelva la situación. 

Entre los servicios no afectados destacan la Reserva Federal, que cuenta con financiación propia, así como los servicios sanitarios y la Seguridad Social, que están financiados por adelantado.

En cuanto a los mercados, la reacción suele ser de cierta preocupación al principio, con flujos hacía activos seguros, pero con recuperaciones rápidas en las Bolsas –dado lo efímero de anteriores episodios–. De hecho, en el 2013, el más grave recientemente, el S&P 500 acabó en positivo dos meses después del cierre.

Por ello, aunque se trata de un acontecimiento relevante, si se repite el patrón observado en episodios anteriores, se podrá experimentar cierta volatilidad en el corto plazo, seguida de una resolución relativamente rápida. Trump no tiene incentivos para llevar la negociación a un punto en el que provoque un daño excesivo a la economía estadounidense.  

Más aranceles

Mientras, la Administración de Trump ha emitido una proclamación detallando los nuevos aranceles sobre diversos productos derivados de la madera. A partir del 14 de octubre, se aplicará un arancel del 10% a la madera blanda –utilizada en mobiliario y vigas–, mientras que los muebles de madera tapizada y los gabinetes de cocina estarán sujetos a un gravamen del 25%. 

Más adelante, el 1 de enero de 2026, estas tarifas aumentarán: los muebles tapizados pasarán a tener un arancel del 30% y los gabinetes de cocina, del 50%.

Según la directiva presidencial, las principales economías que han firmado acuerdos comerciales bilaterales con EEUUU se beneficiarán de tarifas reducidas. Los productos de madera procedentes del Reino Unido no estarán sujetos a más del 10%, mientras que los provenientes de la Unión Europea y Japón tendrán un límite del 15%. Canadá, por su parte, podría resultar especialmente perjudicada por esta medida, ya que es, con diferencia, el principal proveedor de madera para EEUU representando aproximadamente la mitad de las importaciones de madera y sus derivados (Código HS-2: 44).

En Estados Unidos, las ventas pendientes de vivienda repuntan en agosto y crecen un 4% mensual. Con esta mejora registrada en agosto, el crecimiento de las ventas pendientes de viviendas frente al mismo periodo del año pasado se mantiene en positivo al avanzar un 0,5%, siendo éste el segundo mes consecutivo en positivo tras registrar retrocesos durante toda la primera mitad del año, lo que podría estar señalando una reactivación del mercado ante la llegada de nuevas rebajas de los tipos de interés.

Lazard: las perspectivas de crecimiento son "inciertas"

Los PMI de los mercados desarrollados pusieron de relieve la semana pasada el deterioro de las condiciones en el sector manufacturero, según Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard. En EEUU, el crecimiento del PIB en el segundo trimestre de 2025 se revisó al alza de forma significativa, hasta un ritmo anualizado del 3,8% intertrimestral desde la estimación anterior del 3,3%, por el aumento del consumo. Temple reconoce un vigor económico en la primera potencia mundial en lo que va de año más fuerte de lo que él mismo y la mayoría de los economistas esperaban, pero le parece poco probable que esta fortaleza se mantenga, ya que los mercados laborales siguen debilitándose y la confianza de los consumidores flojea. 

Sostiene que las perspectivas de crecimiento “son inciertas”, que los cambios en la política de inmigración podrían reducir el crecimiento potencial del PIB de EEUU del 1,7%-2% anterior a entre el 1% y el 1,5%, y que los cientos de miles de millones de dólares ya gastados en IA deberían traducirse en teoría mayores ganancias de productividad, pero que es difícil saber si esto compensará los efectos demográficos de las políticas de inmigración.

Tras el anuncio por parte de la Administración estadounidense de nuevos aranceles sobre productos farmacéuticos, camiones pesados, armarios de cocina, muebles de baño y muebles tapizados, y la probabilidad de que los gravámenes sigan aumentando en EEUU (continúan las investigaciones de la Sección 232 sobre semiconductores, aeronaves, madera y otras áreas de productos), el estratega de Lazard refuerza sus expectativas sobre la continuidad del incremento de la inflación estadounidense. De momento, la inflación del PCE subió en línea con las expectativas: la general se situó en el 2,7% interanual y la subyacente, en el 2,9%. Pero el experto continúa esperando un aumento gradual a medida que los aranceles más elevados se repercutan en los consumidores.

“Este proceso puede tardar meses en producirse, y es probable que la inflación alcance su punto máximo a principios de 2026, suponiendo que los aranceles no se incrementen aún más”, dice.

Los focos se mantendrán puestos esta semana principalmente en EEUU. En primer lugar, porque se avecina un cierre del Gobierno federal ante la ausencia de una ley de financiación. Para evitarlo, el Congreso tendrá que aprobar antes de la medianoche del martes los proyectos de ley de asignaciones o, lo que es más probable, una resolución continua que le dé tiempo para completar el proceso de financiación. En caso de un cierre total, unos 859.000 empleados federales serían despedidos, el daño económico ascendería a unos 0,1 puntos del PIB por semana y, por lo general, las publicaciones económicas federales se interrumpen, lo que significa que el informe sobre las nóminas del próximo viernes podría no publicarse a tiempo.

Hay mucha expectación en torno a los informes sobre el mercado laboral. Las previsiones apuntan a un pequeño descenso en el número de puestos de trabajo disponibles, de 7,18 millones a 7,1 millones; que el crecimiento de las nóminas no agrícolas haya aumentado a 50.000 en septiembre, frente a los 22.000 del mes anterior; que la tasa de desempleo se mantenga estable en el 4,3%; y que los ingresos medios por hora se hayan incrementado un 0,3% intermensual y un 3,6% interanual, frente al 0,3% y el 3,7% registrados en agosto. 

“Espero que los datos del mercado laboral sigan siendo débiles, pero la gran pregunta con respecto al crecimiento del empleo es cuánto ha disminuido la ‘tasa de equilibrio’. Hace aproximadamente una década, EEUU necesitaba alrededor de 140.000 puestos de trabajo al mes para mantener una tasa de desempleo estable. Con la fuerte disminución de la llegada de inmigrantes y la salida de muchos otros, creo que la tasa de equilibrio podría haber caído por debajo de los 50.000 puestos de trabajo al mes. Hay signos claros de baja demanda de trabajadores, pero si la tasa de crecimiento de la oferta también se ha reducido, EEUU podría mantenerse en pleno empleo. Este es el dilema para la Reserva Federal, ya que podría querer instintivamente recortar los tipos de interés dada la fuerte desaceleración del crecimiento del empleo, pero al hacerlo podría reavivar la inflación si el mercado laboral sigue estando tensionado”, comenta Temple.

29Sep

En su primer mandato, la Administración de EEUU estivo patrcialmente paralixada durante 34 días, el mayor cierre de la historia, con un impacto de dos décimas en el PIB.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump se enfrenta a un “nuevo” cierre del Gobierno en EEUU. Actualmente las posiciones de republicanos y demócratas están enrocadas y el Congreso tiene que, al menos, que conseguir aprobar una medida de financiación temporal antes del miércoles 1 de octubre. Ardua tarea viendo las últimas posturas: el 19 de septiembre los republicanos presentaron una propuesta que mantendría abierta la Administración durante otras siete semanas, pero ésta resultó rechazada en el Senado (a pesar de su mayoría en esta Cámara, para aprobar esta medida el partido de Trump necesita de 60 votos, lo que significa que al menos 7 demócratas deberán apoyarla). 

Por su parte, los demócratas han exigido que se prorroguen los subsidios sanitarios (Obamacare) y también la reversión de recortes presupuestarios a la sanidad aplicados al programa Medicaid y que fueron aprobados justamente en la reciente reforma fiscal de Trump. Éste ha tachado estas propuestas de “irracionales” y ha declarado que no está dispuesto a ceder. 

El lunes 29 de septiembre se reanudan in extremis las negociaciones con los cuatro principales lideres del Congreso visitando la Casa Blanca.

Trump sufrió el mayor cierre de la historia: 34 días

Si bien el cierre de la Administración americana parece inevitable, en el pasado, la mayoría de estos episodios fueron breves y con escasos efectos económicos. Desde 1980 ha ocurrido en catorce ocasiones, siendo episodios muy breves (menos de una semana de duración) y por ello apenas afectaron la actividad. 

Sin embargo, los últimos precedentes fueron algo más graves: en particular en 2018, bajo el primer mandato de Trump, el Gobierno estuvo parcialmente paralizado 34 días, el mayor cierre de la historia en términos de duración y que se estima retiró entre una décima y dos al PIB. 

En 2013, el cierre se extendió durante 16 días, pero con un mayor impacto en el PIB dado que este cierre de las actividades fue total. 

En los próximos días se intensificarán las negociaciones y se tratará de evitar los peores escenarios, que sería un cierre total y prolongado de la Administración.

Impacto en las estadísticas laborales

Uno de los primeros efectos del cierre de la Administración en EEUU se percibirá en las propias publicaciones macroeconómicas, dado que la agencia federal de estadísticas (Bureau of Labor Statistics) se vería afectada dificultando la normalidad en la difusión de sus estadísticas.

Precisamente cuando llega la 'semana grande' del mercado laboral en EEUU, y en un momento en el cual se está poniendo en entredicho la fiabilidad de las publicaciones oficiales de empleo. Como ejemplo, la tasa de respuesta de las encuestas de los hogares sobre la tasa de paro ha bajado hasta el 67% (hace 12 años era del 90%), mientras que por el lado de las empresas la respuesta a la encuesta de creación de empleo bajó hasta el 43% desde el 64% que se registraba en 2013.  

Si nada lo impide, se publicarán diversas referencias del mercado laboral. El viernes 3, la más importante: las cifras oficiales de septiembre, en las que se espera un ligero repunte de la creación de empleo hasta 50.000 nuevos puestos de trabajo frente a la media de 29.000 de los tres meses previos. Además, será relevante las posibles revisiones de las cifras que han sido más acusadas en los últimos meses. Por el lado de la tasa de paro, se espera que se mantenga estable, pero esto se debería más bien a un menor crecimiento de la fuerza laboral por las restricciones a la inmigración que una mejora del empleo. 

El martes 30 de septiembre se plublicará la encuesta JOLTS sobre la evolución de las vacantes. Y el miércoles 1 de octubre, las cifras de nóminas no-agrícola privadas realizada por ADP (un dato quecobrará especial relevancia si el cierre de la Administración paraliza la publicación de estadísticas oficiales).

Trump afronta el posible cierre de su Administración con una mejora moderada de la confianza empresarial en septiembre; una revisión de 5 décimas del PIB en el 2º trimestre, hasta el 3,8% anualizado, gracias al consumo (que crece el 2,5%, frente al 1,6% anterior), la inversión en equipos de tecnología y software, que aportó ocho décimas al crecimiento. Pero la inversión residencial restó dos décimas.

También los datos de gasto personal indican que el consumo sigue fuerte (+0,6% mensual) y apunta a un tercer trimestre con cifras sólidas. En cuanto a la inflación, pocas sorpresas, cifras en línea con lo esperado y que mantienen la inflación subyacente en el +2,9%.

Diferentes posturas en la Fed

En medio de los intentos de asalto a la Fed por parte de Trump, se visibilizan las dispares posturas de los diferentes miembros de la Reserva Federal. Austan Goolsbee expresó su incomodidad ante la idea de aplicar múltiples recortes anticipados en los tipos de interés, hasta tener la certeza de que el impacto de los aranceles sobre la inflación sea transitorio. 

Por el contrario, los nombrados por Trump defienden una postura más laxa: Stephen Miran, recientemente incorporado al Comité pese a mantenese como asesor económico de la Casa Blanca, reiteró su visión de que la política monetaria se encuentra altamente restrictiva y urgió a la institución a rebajar rápidamente las tasas de interés para adelantarse a una “gran catástrofe”. Michelle Bowman, quien fue nombrada por Trump en su primer mandato, justificó la necesidad de más recortes al considerar que la inflación está “dentro del rango” del objetivo del 2%, mientras que el mercado laboral se muestra más “frágil” de lo esperado.

Lorie Logan ha centrado su atención en mejorar las herramientas de actuación de la Reserva Federal, que influye en la economía a través de sus decisiones sobre el tipo de interés oficial, cuyo referente tradicional es la conocida tasa de fondos federales (Federal Funds Rate). Logan propone reemplazar esta tasa como referencia por otra más representativa del mercado actual: la TGCR (Tri-Party General Collateral Rate), utilizada en el mercado de repos. Esta propuesta responde al hecho de que el mercado de fondos federales ha perdido relevancia, con un volumen de transacciones que actualmente promedia menos de 100.000 millones$ diarios. En contraste, el mercado de repos, donde se utiliza la TGCR, mueve más de un billón al día, lo que lo convierte en un entorno más amplio, estable y consolidado. De este modo, las decisiones de política monetaria se transmitirían de forma más eficaz al conjunto de los mercados monetarios.

Franklin Templeton se centra en renta fija de corta duración

El nuevo informe de Franklin Templeton 'On My Mind': la arriesgada tarea de la gestión de riesgos, elaborado por Sonal Desai, directora de inversiones de renta fija, subraya cómo la reciente decisión de la Fed de recortar tipos se da en un contexto de alta incertidumbre y división dentro del FOMC, afectando a la economía y a las decisiones de inversión.

El informe destaca especialmente los riesgos de inflación, las posibles consecuencias para la economía estadounidense de las políticas de Trump y la recomendación de centrarse en renta fija de corta duración.

Ebury: la mejor alternativa al dólar es el oro

En este contexto, el repunte del dólar se prolonga por segunda semana consecutiva al disiparse los temores de recesión en EEUU. Algunos datos económicos estadounidenses sólidos impulsaron el dólar la semana pasada y provocaron que los mercados recortaran sus expectativas de recortes por parte de la Reserva Federal. El consumo se mantiene en niveles saludables y en consonancia con un crecimiento decente, a pesar de la desaceleración del mercado laboral. Ante los escasos indicios de aceleración económica en la zona euro, la subida de los rendimientos de los bonos soberanos estadounidenses fue suficiente para impulsar al alza el dólar frente a las principales divisas del G10. 

La sentencia sobre la legalidad del despido por parte de Trump de la gobernadora Cook, y sus implicaciones para la independencia de la Reserva Federal, siguen siendo un riesgo para el dólar. 

Sin embargo, por ahora la mejor alternativa al dólar "creemos que es el oro, y no otra divisa", señala el Análisis Semanal del Mercado de Divisas de Ebury

  • EUR: Las cifras del PMI de la zona euro de la semana pasada mostraron un crecimiento moderado, con una ligera contracción en el sector manufacturero compensada por unos datos algo mejores en el sector servicios. Con respecto al sector manufacturero, aún no se aprecia el impulso del paquete fiscal alemán anunciado hace casi seis meses, lo cual no es demasiado sorprendente dado el desfase inherente a estos tipos de estímulos, y en particular al gasto en infraestructura; no esperamos que se note el impacto hasta principios de 2026. Las expectativas de inflación en la zona euro han aumentado ligeramente y, aunque siguen siendo relativamente moderadas, esto probablemente implique que no producirán más recortes de tipos por parte del Banco Central Europeo. Los datos de inflación de septiembre, que se publicarán el miércoles, no deberían tener ninguna repercusión en los mercados. Se espera que la tasa de inflación subyacente, que podría decirse que es la más seguida por los miembros del BCE, se mantenga sin cambios y ligeramente por encima del objetivo del banco por quinto mes consecutivo. 
  • USD: El crecimiento del PIB del segundo trimestre se revisó al alza la semana pasada, y las ventas de viviendas, los pedidos de bienes duraderos y los ingresos y gastos personales superaron las expectativas. La economía estadounidense parece estar creciendo a un ritmo estable, a pesar de que el mercado laboral esté creando pocos puestos de trabajo. Esto nos indica que la ralentización en la creación de empleo es más atribuible a la oferta laboral (reducida por las medidas contra la inmigración y la situación demográfica) que a una economía en declive. Una serie de informes sobre el mercado laboral, que culminará con las cifras de empleo de septiembre el viernes, aportarán más claridad sobre la situación del mercado laboral. Sin embargo, la probable falta de un acuerdo bipartidista para aumentar el límite de la deuda podría interferir en las publicaciones económicas de Estados Unidos. Es probable que esto añada una mayor sensación de caos político y degradación institucional, lo que podría echar por tierra la reciente apreciación del dólar.
  • GBP: Los índices PMI de actividad empresarial apuntan a un menor dinamismo de la economía británica. Tanto el índice de servicios como el del sector manufacturero quedaron muy por debajo de las expectativas y, aunque estamos observando un crecimiento moderado en el primero, la contracción del segundo se está acelerando. Los rendimientos de los bonos del Estado siguen rondando máximos de varias décadas, ya que los mercados siguen teniendo dudas acerca de la voluntad y capacidad del Gobierno laborista de cerrar la brecha fiscal. Cada vez parece más probable que se produzcan nuevas subidas de impuestos en los presupuestos de noviembre. El principal respaldo de la libra esterlina son los tipos de interés del Banco de Inglaterra, que actualmente superan a todos los del G10. A pesar de ello, la economía británica se sigue encontrado en un estado de estanflación, que impide al Banco de Inglaterra bajar los tipos de interés sin que ello  cause pánico en el mercado de bonos. Seguimos sin prever más recortes por parte del Comité de Política Monetaria en 2025.

Apreciación limitada del yuan frente al dólar

Por otra parte, Ebury prevé una apreciación limitada del yuan frente al dólar a lo largo de los próximos trimestres. La fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas mantiene una visión más negativa sobre el dólar, lo que se traduce en un escenario de apoyo generalizado para las divisas asiáticas. 

Tras el repunte registrado en los últimos meses, el yuan chino seguirá beneficiándose de unos fundamentos sólidos y de la estabilidad buscada por las autoridades, aunque las tensiones comerciales con EE. UU. siguen siendo un factor de riesgo. 

En su informe de perspectiva de divisas asiáticas, Ebury realiza los siguientes pronósticos: 

  • Rupia india: pese a que el impacto directo de los aranceles será menor que en otros países de la región, la gestora anticipa una depreciación en los próximos trimestres, en un contexto de crecimiento frágil y posible mayor relajación monetaria del RBI. 
  • Rupia indonesia: tras el alivio de las tensiones sociales, la divisa se mantiene vulnerable a salidas de capital, pero las amplias reservas de divisas del Banco de Indonesia limitan los riesgos. Se espera un tipo de cambio estable en el horizonte de previsión. 
  • Ringgit malayo: el balance externo positivo, el crecimiento aún robusto y la baja inflación colocan a la divisa en una posición favorable. Ebury prevé ganancias moderadas del ringgit frente al dólar. 
  • Dólar de Singapur: las dudas sobre el comercio global y el menor dinamismo de la economía pesan sobre la divisa, pero el panorama general sigue siendo favorable. La previsión de la firma se ajusta a la baja para el USD/SGD en línea con su visión más bajista del dólar, lo que implica una apreciación gradual del SGD. 
  • Won surcoreano: la mejora moderada del panorama interno y la debilidad del dólar llevan a revisar al alza las previsiones. Se anticipa una apreciación muy ligera del won, aunque con riesgos elevados por la dependencia del comercio exterior.
  • Baht tailandés: el mejor tono de la economía china y del yuan respalda la divisa, pero persisten obstáculos ligados a los aranceles, la política monetaria expansiva y la incertidumbre política. La firma revisa al alza las previsiones, pero el recorrido se limita a una apreciación contenida. 
  • Lira turca: la previsión se mantiene claramente negativa, con una depreciación continuada en los próximos meses. La debilidad estructural, las tensiones institucionales y la inflación reducen el atractivo de la divisa, aunque el nivel de reservas permite moderar el ritmo de caída.


29Sep

Para 2026, se espera un ligero repunte, en torno al 2%, a medida que la economía mundial se adapte al impacto de los aranceles.

El crecimiento del comercio mundial se ralentizará significativamente este año, hasta situarse en torno al 1%, como consecuencia de la escalada arancelaria y la incertidumbre política. Esto supone un recorte de dos puntos porcentuales con respecto a las perspectivas elaboradas en marzo por Crédito y Caución. Para 2026, se espera un ligero repunte, en torno al 2%, a medida que la economía mundial se adapte al impacto de los aranceles.

El comercio global experimentó un crecimiento sólido en el primer trimestre de 2025 gracias a la anticipación de los pedidos de exportación, pero se prevé una contracción en el resto del año, especialmente significativa en EEUU, Canadá y México. Esta ralentización rompe con la tendencia de crecimiento inicialmente esperada. El comercio mundial había experimentado un ligero repunte del 1,8% en 2024, tras contraerse en 2023, por lo que se preveía que continuara recuperándose en 2025. 

Uno de los factores que explicaban estas estimaciones al alza era la evolución positiva de los nuevos pedidos de exportación. Sin embargo, éstos han vuelto a entrar en terreno negativo por la guerra arancelaria, que también está diseñando un nuevo mapa comercial en el que América del Norte va teniendo menos protagonismo. 

En Europa, el estudio de la aseguradora de Crédito contempla un crecimiento de la producción interna y un débil repunte de las exportaciones, del 0,6% este año y del 0,1% en 2026. Esto se debe en gran medida a la menor demanda mundial de bienes y a la pérdida de competitividad de los precios en el mercado estadounidense. La apreciación del euro frente a otras monedas amplificará estos efectos.

En términos globales, la evolución del comercio se verá condicionada por la política económica y arancelaria de EEUU. Dentro de las principales potencias, China sufrirá en menor medida los efectos de la guerra comercial y Europa podría recibir un impulso a través de las importaciones, lo que adelanta un cambio significativo en los patrones comerciales que se habían venido desarrollando hasta ahora. 

26Sep

Trump pretende imponer aranceles del 100% sobre fármacos patentados o comercializados con marca. Y hay en marcha investigaciones sobre el 12% de las importaciones, como semiconductores y productos electrónicos.

Miguel Ángel Valero

Tras varios meses de calma Trump vuelve a activar la maquinaria tarifaria. En este caso, se trata de un nuevo gravamen sobre la importación de fármacos patentados o comercializados con marca. El anuncio realizado por la red social de Trump, Truth, carece de un paraguas legal claro, porque aún está en curso la investigación de la sección 232 sobre productos farmacéuticos.

Pero si nadie lo remedia, los aranceles farmaceuticos entrán en vigor el 1 de octubre y alcanzarán nada menos que el 100%, la tasa más elevada hasta ahora aplicada por Trump.

Este movimiento afectaría de forma menos significativa a los productos procedentes de Europa, que mantendrían un arancel del 15%, ni a los medicamentos genéricos, que seguirían exentos. Los respectivos acuerdos con Japón y con Reino Unido deberían proteger sus exportaciones farmacéuticas, que no serán tratadas peor que la Unión Europea. 

Según informes sobre el consumo de medicamentos en EEUU, el 90% de los fármacos prescritos son genéricos, aunque el 87% del gasto se concentra en medicamentos patentados. Por ello, asumiendo el porcentaje de gasto como proporción para las importaciones de productos no genéricos, el arancel promedio teórico se incrementaría del 19% al 21,6%. No obstante, también se ha señalado que los productos de empresas que inviertan en fábricas dentro del país podrían quedar fuera de la lista arancelaria, por lo que el aumento de 2,5 puntos representaría el escenario más extremo. 

Como viene siendo habitual con Trump, tras el anuncio de una medida tan espectacular, vendrá la negociación, y es probable que la lista definitiva de medicamentos afectados sea inferior a ese 87%.

Además, Trump anunció nuevos aranceles a la importación de camiones de gran tonelaje, muebles de baño y muebles de cocina, aunque éstos no tendrían un efecto material en el arancel promedio. 

A la espera de la arquitectura legal de los nuevos aranceles sobre los medicamentos, continúan las investigaciones sobre aproximadamente el 12% de las importaciones de 2024, destacando especialmente las realizadas sobre semiconductores y productos electrónicos (ordenadores, dispositivos de consumo, teléfonos móviles, etc.). 

La Administración de Trump ha iniciado investigaciones para introducir aranceles sobre las importaciones de robótica, maquinaria industrial y equipamiento médico. Esta investigación llevada a cabo por el Departamento de Comercio se enmarca en la conocida Sección 232 y permite imponer aranceles sobre productos específicos para salvaguardar la seguridad nacional. Este mismo recurso fue el utilizado anteriormente para establecer gravámenes sobre automóviles, acero y aluminio. Actualmente, están también en curso investigaciones sobre las importaciones de aeronaves, minerales críticos y camionetas, entre otros bienes.

Aunque la intensidad del arancel sobre los medicamentos es excepcionalmente alta —la más elevada como producto individual—, parece que representa la fase final de la guerra arancelaria, entrando en una etapa menos incierta e incluso con posibilidad de reversión de algunos de los aranceles más agresivos.

Europa consigue menos aranceles en automoción

Porque, al tiempo que se anuncian esos aranceles del 100% sobre fárnacos, EEUU rebaja los aranceles sobre los automóviles y componentes procedentes de la Unión Europea (UE) a un 15%, con efecto retroactivo desde el 1 de agosto. El mes pasado, ambas regiones alcanzaron un acuerdo preliminar en el que EEUU redujo el arancel general recíproco a un 15%, inferior al 30% que había amenazado imponer al bloque comunitario. Sin embargo, el acuerdo incluía una cláusula que mantenía los automóviles europeos con un arancel del 27,5% (25% + 2,5% anterior a Trump), hasta que la UE eliminara sus aranceles sobre productos industriales estadounidenses y concediera acceso preferente a bienes agrícolas y mariscos. 

Tras cumplir con estas condiciones, la UE ha desbloqueado la reducción de los gravámenes a la industria automotriz al 15%.

El caso TikTok

Por otra parte, EEUU y China han convertido TikTok en un campo de batalla. Para Donald Trump, no se trata de una aplicación de vídeos cortos, sino de un arma estratégica. Su objetivo es claro: controlar primero la propiedad y, sobre todo, el algoritmo que decide qué contenidos ven millones de personas cada día.

El razonamiento es doble. Por un lado, EEUU apela a la seguridad nacional: no puede permitir que un rival geopolítico como China tenga acceso a los datos de sus ciudadanos. ByteDance, la matriz de TikTok, mantiene vínculos con el Partido Comunista, lo que convierte la aplicación en un riesgo evidente. Pero la verdadera razón va más allá: TikTok moldea comportamientos sociales y políticos, y en un país como EEUU, eso significa también capacidad de influencia electoral.

Durante las negociaciones celebradas recientemente en Madrid, Trump y Xi alcanzaron un preacuerdo que marca un punto de inflexión. La filial estadounidense de TikTok quedaría bajo control mayoritario de inversores norteamericanos, con ByteDance manteniendo solo una participación minoritaria. El algoritmo que determina el contenido que consumen millones de usuarios pasaría a estar bajo supervisión estadounidense, y el consejo de administración tendría mayoría de miembros de EE. UU. Además, se ha concedido más tiempo a ByteDance para cerrar la operación antes de que entre en vigor la amenaza de prohibición. 

Se trata de un pacto que no resuelve todo, pero que muestra hasta qué punto ambos líderes entienden que TikTok es mucho más que entretenimiento.Un ejemplo de su poder lo vimos en Rumanía, donde un candidato antisistema logró imponerse gracias al empuje de miles de vídeos con respaldo ruso. Y en EEUU, Harvard Kennedy School analizó más de 56.000 vídeos durante las presidenciales de 2024, mostrando cómo la red se convirtió en terreno fértil para mensajes tóxicos, racistas y conspirativos, especialmente entre votantes trumpistas. 

Otro estudio, éste de Sage Journals sobre 16 millones de vídeos, confirmó que el contenido más radical atrae menos usuarios, pero genera mayor interacción. Así nacen las “cámaras de eco”, donde los usuarios solo ven reforzadas sus propias creencias.

Estamos entrando en la era de la desinformación. La información circula a una velocidad vertiginosa: en cuestión de segundos se comparte, se manipula o incluso se fabrica desde cero. Cada vez se dedica menos tiempo a contrastar, a verificar si lo que leemos o vemos es real o inventado. Y son precisamente esas dinámicas las que alimentan las redes sociales que hoy marcan el pulso de la opinión pública. Algoritmos diseñados para premiar lo que más engancha priorizan la emoción frente al rigor.

Para Trump, esa dinámica es clave: necesita que el universo MAGA no sea percibido como una burbuja, sino como la realidad dominante. Su problema es que Xi, y también Rusia, quieren lo mismo. En un mundo donde el poder ya no se mide solo en ejércitos o dinero, sino en percepciones y narrativas, la batalla por TikTok revela el nuevo terreno de disputa global.

"Controlar TikTok significa controlar un pedazo de la opinión pública mundial. Trump lo sabe y Xi también. Y en esa pugna, lo que está en juego no es una aplicación, sino quien moldea la realidad que consumimos a diario", subraya el analista Pablo Gil en The Trader.

Más inflación y alza del proteccionismo

Los aranceles son inflacionistas. Y la inflación, a nivel global, experimentó un notable repunte tras la pandemia y los posteriores shocks logísticos y energéticos, alcanzando picos cercanos al 9% a finales de 2022 por los efectos de la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania

Aunque desde entonces se ha moderado, con proyecciones del FMI que sitúan la inflación mundial en torno al 4,2% para finales de 2025, los ecos persistentes de esa fase inflacionaria aún impactan en el comercio internacional. Porque nuevos riesgos geopolíticos pueden volver a repuntar los precios. 

El efecto más claro de la inflación a nivel mundial es el encarecimiento de diferentes insumos, como la energía y las materias primas. ¿Cómo se traslada a la economía global? Por el propio precio de producción, pero también por el aumento de los costes logísticos. A su vez, al elevarse los costes y los precios finales, se reduce el volumen comercial, afectando especialmente a las economías menos competitivas.

También la inflación tiene una estrecha relación con los tipos de cambio. Normalmente, cuando un país sufre una inflación elevada, su moneda tiende a depreciarse. Esta depreciación puede tener efectos contrapuestos: 

  • Favorece las exportaciones al hacer los productos más baratos en el mercado internacional.
  • Encarece las importaciones y puede alimentar la espiral inflacionaria, como ocurre con países muy dependientes del petróleo o gas extranjero.

Esta volatilidad genera incertidumbre en los contratos internacionales.

Los constantes ajustes en los precios y el encarecimiento del transporte intensifican también la fragmentación económica.  Esto, a su vez, aumenta los efectos negativos, ya que, en un mundo fragmentado, la subida de precios se aferra más en los países con mayores rigideces que se adaptan menos a introducir productos de otros países, generando un creciente proteccionismo.

La guerra comercial y los aranceles también incrementan los costes, no solo en productos finales, sino también en componentes intermedios esenciales. 

La volatilidad en los tipos de cambio aumenta la incertidumbre para empresas, incentivando la fuga de capitales. La contracción de la inversión extranjera directa en economías emergentes es atribuible en gran parte al aumento de barreras comerciales y la incertidumbre derivada de la inflación.

Una de las respuestas es el mencionado incremento de las barreras comerciales. Los aranceles protegen la industria local de los precios externos, pero encarecen las importaciones. Este fenómeno se ha agravado con la reciente intensificación de aranceles por parte de EEUU. Históricamente, la imposición de nuevas barreras comerciales ha ocasionado caídas globales en el volumen comercial, como ocurrió durante la Gran Depresión tras la Ley Smoot-Hawley de 1930.

La posibilidad de nuevos aranceles genera incertidumbre comercial que afecta directamente el rendimiento de la industria manufacturera. Las empresas globales valoran por ello cada vez más la diversificación geográfica para mitigar riesgos. 

Nuevas perspectivas y estrategias de adaptación

Las respuestas ante un contexto de inflación y de contracción comercial y económica no son sencillas para los bancos centrales, que tienen que ir adaptando sus políticas de forma constante:

  • La primera respuesta suele ser subir los tipos de interés, ya que ayuda a controlar la inflación, pero en cambio reduce la inversión y afecta economías con problemas de crecimiento e incluso en situación de recesión.
  • En el lado contrario, bajar los tipos incentiva la economía, pero aumenta la inflación. 

Este difícil equilibrio conlleva que se adopten de forma simultánea otras políticas de forma complementaria como las fiscales, que deben orientarse a inversiones públicas y reformas estructurales que restauren el crecimiento, y estructurales, como reformas laborales que busquen reducir rigideces, liberalicen sectores claves o incentiven a la innovación.

La inflación global muestra que el futuro del comercio global pasa por una globalización más resiliente:

  • Cadenas de suministros más cortas, regionalizadas y diversificadas, lo que se denomina nearshoring. 
  • Otra respuesta es el friendshoring, que consiste en mantener la externalización pero dentro de países aliados, evitando tensiones geopolíticas.
  • Soberanía estratégica en sectores clave: la inflación derivada del aumento de costes externos ha llevado a reforzar el tejido productivo interno en sectores como la la energía o los semiconductores.
  • Reindustrialización verde y digital, ya que en este incremento de la producción local hay un importante énfasis en nuevas herramientas tecnológicas, como la automatización o la inteligencia artificial, pero también de criterios sostenibles. La inversión en industrias limpias, energías renovables y cadenas de valor circular es una cada vez una mayor prioridad.

La inflación global ha provocado transformaciones profundas en el comercio internacional, generando especialmente efectos negativos, pero también oportunidades emergentes. La pérdida de competitividad en países con alta inflación y la volatilidad de los tipos de cambio, afecta la estabilidad de los contratos y las cadenas de suministro.

Sin embargo, también ha impulsado una reconfiguración estratégica: muchas economías están apostando por cadenas de valor más resilientes, producción local y regional, y una mayor diversificación de mercados. Así, la inflación global, pese a sus tensiones, está acelerando cambios hacia un modelo comercial menos vulnerable a choques externos.

Impacto en la maquinaria

Las tensiones geopolíticas y la nueva política arancelaria de EEUU están dejando efectos negativos en el dinamismo del sector de maquinaria, siendo especialmente significativos en Europa. Se trata de un área de actividad que depende en gran medida de las cadenas de suministro transfronterizas y, por lo tanto, es muy sensible a los cambios en las políticas comerciales mundiales. Además, requiere financiación para importantes gastos de capital, a menudo durante muchos años, y la incertidumbre actual está retrayendo la inversión. 

Un estudio de Crédito y Caución ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento global en este sector, que caerá este ejercicio 0,6 puntos con respecto a las previsiones iniciales de marzo, y 1,9 puntos en 2026, situándose en el 1,4% en 2025 y en tan solo un 0,8% el próximo año.

Entre las regiones, Asia-Pacífico tendrá un rendimiento más sólido que Occidente, con una tasa de crecimiento cercana al alrededor del 3%, mientras que se estima que en Europa la producción de ingeniería mecánica se contraiga y no registre una recuperación sustancial antes de 2027. 

El principal motivo es que las exportaciones europeas dependen en gran medida del mercado estadounidense, lo que está generando un fuerte impacto en los principales países productores como Alemania, que representa más del 45 % de la producción de ingeniería mecánica de la zona euro. 

De hecho, el estudio de la aseguradora de Crédito prevé que la producción disminuya más del 2% en Francia y Alemania este año. En este contexto, también se espera un aumento de las insolvencias, que están experimentando una tendencia creciente desde 2024. 

A medio y largo plazo, el sector de la maquinaria tendrá que hacer frente a retos como la volatilidad de los precios y disponibilidad de las materias primas como el aluminio, el cobre y el acero. Por otra parte, la apuesta de las empresas por la automatización de procesos y los robots industriales podría estimular la demanda de equipos de maquinaria relacionados.

Automoción: preocupan los aranceles de EEUU, y los de China

La transformación de la automoción y la movilidad continúa en 2025, aunque con un crecimiento más racional y conservador ante los nuevos retos que han irrumpido en el camino. Las tensiones comerciales internacionales, tanto con EEUU como con China, han agitado todavía más el ecosistema y el camino hacia la transición energética. 

La edición de este año del Barómetro Auto Mobility Trends de Coche Global, muestra una desaceleración en el ritmo de la transformación con la aparición de señales de alerta. Las inversiones se racionalizan con un 44% de las empresas que prevé aumentar su inversión global durante 2025, la cifra más baja en toda la serie que recoge el Barómetro en un claro síntoma de la inflexión en el sector.

Las empresas apuestan por medidas de ajuste como la finalización de contratos temporales (47,6%) y la reducción o paralización de inversiones (24%).

Entre los nuevos desafíos destacan el desembarco de marcas chinas y las nuevas barreras arancelarias en un sector altamente globalizado. El 67% de las empresas percibe las marcas de China como una amenaza, aunque para otra parte suponen una oportunidad de negocio.

En paralelo, los aranceles impuestos por la UE a los coches eléctricos chinos preocupan al 33% del sector, mientras que los establecidos por EEUU tienen un impacto significativo, especialmente en fabricantes (50%) y proveedores (40%).

Las señales de fatiga también se aprecian en el ámbito laboral, donde el empleo se estabiliza con un crecimiento más moderado como refleja el descenso hasta el 31% del porcentaje de empresas que prevé aumentar su plantilla este año. En paralelo, persiste la necesidad de incorporación de nuevos perfiles profesionales ligados a la transformación tecnológica y la sostenibilidad para un 38% de las compañías.