29 Oct
29Oct

Miguel Ángel Valero

La reunión de la Reserva Federal se ha saldado sin cambios en los tipos de interés y con un tono ambiguo, en línea con las últimas reuniones. La decisión de mantener los tipos se aprobó por 10 votos a 2, con dos disidentes que consideraban más adecuada una subida. Las novedades llegaron, sorprendentemente, por el lado de la intendencia de la Fed. Por una parte, los reiteradamente mencionados equipos especiales de trabajo concluirán sus indagaciones a finales de año, aunque alguno de ellos podría extender sus trabajos más allá de esa fecha. Esto implica que las conclusiones de sus análisis comenzarán a tener impacto a partir del próximo año. 

Por otra parte, y como principal novedad de la reunión, la Fed reducirá de ocho a seis el número de reuniones anuales en las que podrá modificar la política monetaria. Las otras dos se dedicarán a la discusión estratégica y no contarán con una declaración de política monetaria. El nuevo esquema se aplicará parcialmente en 2027, cuando habrá siete reuniones con capacidad para modificar los tipos oficiales, y entrará plenamente en vigor en 2028. La reacción del mercado ha sido aplazar las expectativas de subidas de tipos del año que viene, aunque sigue descontando tres movimientos al alza hasta 2027. 

Man Group: el presidente de la Fed corre el riesgo de ser un 'tigre de papel'

Kristina Hooper, Estratega Jefe de Mercados en Man Group, destaca que, mientras la subida de tipos de septiembre, que fue la primera en tres años, se aprobó por unanimidad, la pausa contó con dos miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) a favor de un aumento del tipo de política monetaria. Entre ellos, Lisa Cook, "normalmente considerada una paloma monetaria", lo que puede "aumentar la ira de la Casa Blanca y hacer que refuercen sus esfuerzos para que la destituyan".

La pausa fue por el momento, no por la política. "Me parece lógico que la Fed se tome un respiro en octubre, especialmente porque falta menos de una semana para las elecciones de mitad de mandato", subraya. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, fue claro al señalar que la política no tuvo ningún papel en la decisión. Describió el periodo entre ahora y la reunión de diciembre como un "intervalo rico en información" que permitirá disponer de más datos cuando se reúnan en diciembre.

Warsh es optimista respecto a la economía estadounidense. Lo describió como fuerte, mencionando que el crecimiento del PIB se había revisado sustancialmente al alza durante la primera mitad de 2026, y prevé un crecimiento aún mejor en la segunda mitad. Defiende que la nueva "medicina de política monetaria" que ha instaurado, que incluye redoblar la apuesta por el objetivo de inflación del 2%, asumir la responsabilidad de que la inflación haya sido demasiado alta durante tanto tiempo y establecer un marco para la toma de decisiones, está empezando a funcionar. Insiste en que la Fed se toma en serio devolver la inflación al objetivo.

Descarta un recalentamiento de la economía y piensa que ha habido una mejora en la productividad, pero considera que se ha medido de forma imperfecta. Aprovecha para anunciar que el Grupo de Trabajo de Productividad y Empleo de la Fed celebrará una conferencia el 16 de noviembre, y que asistirá: "Espero un énfasis particular en la productividad impulsada por IA, así como en medidas más precisas" de ésta. Warsh asume la tesis de Trump y denomina la IA superinteligencia, lo que de puede interpretarse como "una señal de falta de independencia total para la Fed".

El nuevo esquema de la Fed de Warsh implica que en 2027 habrá siete reuniones para decidir los tipos y una de estrategia de política monetaria, mientras que 2028 habrá seis y dos, respectivamente.

El mercado de bonos tomó la decisión con gran naturalidad. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años cerró el día en un 5,021%, cerca de donde había comenzado. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años terminó el día al alza, manteniéndose elevado en el 5,347%, aunque ligeramente por debajo del máximo alcanzado el día anterior.

"Warsh parecía no tener sentido de la urgencia. Aunque insistió en que la inflación ha estado por encima del objetivo durante casi seis años, pareció imperturbable ante las recientes publicaciones del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y del Índice de Precios al Productor (IPP) y, en cambio, quiso tiempo para revisar los datos. Espero una subida de tipos en diciembre, pero no estoy convencida de que haya un endurecimiento significativo en 2027. Creo que Warsh corre el riesgo de ser considerado un 'tigre de papel' si habla duro sobre la inflación pero no toma ninguna medida. Y como dije tras las tres primeras reuniones de Warsh en el FOMC, creo que su nuevo enfoque, menos transparente —incluida la ausencia de previsión y una rueda de prensa acortada— probablemente generará más confusión y volatilidad en el mercado, al menos a corto plazo", concluye esta experta.

Fidelity: subidas en diciembre y en marzo

Max Stainton, Estratega Senior de Macroeconomía Global en Fidelity International,  subraya que la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios, como se esperaba, dejando el rango objetivo de los fondos federales en el 3,75%-4%. En su comunicado, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) reforzó su valoración de la actividad económica, al tiempo que dejó claro que se encontraba en proceso de "recabar más información" antes de adoptar su próxima decisión. El tono algo más restrictivo se vio reforzado por el voto discrepante de dos miembros del Comité, ambos a favor de una subida adicional de 25 puntos básicos. En la rueda de prensa, el presidente Warsh evitó ofrecer indicaciones sobre la futura evolución de los tipos. 

Sin embargo, sí aportó cierta claridad sobre la función de reacción del Comité y los motivos que finalmente le llevaron a mantener los tipos sin cambios. Warsh reconoció que, aunque el dato del IPC de septiembre no era coherente con el objetivo de inflación de la Fed, el Comité no actuará en respuesta a un único dato y se centrará, en cambio, en las tendencias que reflejen los datos subyacentes. 

Además, Warsh aclaró que el FOMC adoptará un calendario de reuniones 6+2 durante los próximos dos años, lo que permitirá al Comité disponer de tiempo para debatir sobre "estrategia de política monetaria" y, al mismo tiempo, reducirá de ocho a seis el número de reuniones en las que se tomarán decisiones sobre los tipos de interés. 

Warsh señaló que, aunque tanto él como el resto del Comité consideran que las condiciones financieras se han endurecido, le seguiría resultando difícil calificarlas de "restrictivas". En conjunto, esta caracterización de la función de reacción de la Fed, unida a los dos votos discrepantes de sesgo restrictivo, reafirma "nuestra opinión de que la Fed mantiene una inclinación hacia una política monetaria más restrictiva y de que probablemente tendrá que acometer más subidas de tipos de las que ha sugerido hasta ahora". 

"De cara al futuro, nuestro escenario central para lo que queda de año y para 2027 contempla que la economía estadounidense siga mostrando un sólido dinamismo del crecimiento, impulsado por el fuerte ciclo de inversión en capital asociado a la inteligencia artificial (IA). Ante esta sólida trayectoria de crecimiento, unida a un mercado laboral que está volviendo a ganar fortaleza y en el que aumentan las tensiones, nuestro escenario central de inflación prevé que ésta alcance aproximadamente el 3,4% a finales de 2026, antes de moderarse hasta el 2,5% a lo largo del próximo año. En este contexto de repunte de las presiones inflacionistas, esperamos que el conjunto del Comité de la Fed continúe con el ciclo de subidas de tipos que acaba de comenzar. En este escenario central, prevemos dos subidas adicionales, una en diciembre y otra en marzo, si bien los riesgos se inclinan claramente hacia una última subida adicional si las restricciones por el lado de la oferta mundial persisten a lo largo del próximo año", subraya.

Tercer mes seguido de incremento del déficit comercial en EEUU

El déficit comercial de EEUU sigue ampliándose empujado por las fuertes importaciones de bienes de capital destinados a alimentar el desarrollo de la IA. Aumentó en septiembre por tercer mes consecutivo, alcanzando los 134.900 millones$, un +2,1% mensual y situándose en su nivel más elevado desde marzo de 2025, mes en el cual las importaciones se dispararon con las empresas americanas adelantando sus compras para tratar de evitar la entrada de los aranceles de Trump. Por componentes, el valor de las importaciones de mercancías aumentó un 2,4% mensual, mientras que las exportaciones avanzaron un 2,6%. 

Destaca especialmente el incremento del 7,5% en las importaciones de bienes de capital, que alcanzaron un nuevo máximo histórico. Esta categoría incluye ordenadores, componentes informáticos, semiconductores y equipos de telecomunicaciones, todos ellos esenciales para la expansión de la infraestructura de IA. De hecho, si medimos la variación de esta categoría, vemos que el déficit de bienes de capital es actualmente 54.300 millones$ superior al que se registraba un año atrás, una cifra que por sí sola explica más que la totalidad del aumento registrado en el déficit comercial agregado durante ese periodo.

Por su parte, las importaciones de bienes de consumo crecieron un +3,1% mensual, pero permanecen un 12% por debajo de los niveles observados un año antes. Datos que confirman que la fuerza por detrás de este mayor déficit son las necesidades de inversión en componentes para el desarrollo de la IA y que más que superan las ventas al exterior de crudo y derivados.

UBS: "nos gusta Alemania"

En Alemania, la confianza de los consumidores no remonta y se deteriora a las puertas de la llegada del invierno y con los precios de la energía elevándose. El índice realizado por el GfK decepcionó al bajar nuevamente y situarse en -30,8 desde el -30,6 previo y situándose en su menor nivel desde mayo, cuando los precios de la energía marcaron máximos tras el inicio del conflicto en Irán.

El déficit comercial de Alemania con 29 economías clave de Asia-Pacífico alcanzaría casi 146.000 millones€ en 2026, según un análisis de Germany Trade & Invest. Sin embargo, los inversores "deberían tener cuidado de no extrapolar los cambios en los patrones comerciales alemanes hasta llegar a una perspectiva uniformemente negativa para las empresas o la renta variable europeas", precisan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Mantenemos una calificación de Atractivo para la renta variable de la Eurozona y favorecemos un enfoque selectivo que combine la recuperación cíclica con el crecimiento estructural. Dentro de la región, nos gustan los sectores de tecnología de la información, industriales, bancos, salud y Alemania. Seguimos siendo positivos con el consumo discrecional. El sector ha caído debido a unos tipos de interés y unos precios de la energía más altos, pero podría recuperarse con fuerza si mejoran las perspectivas de los flujos de energía”.

"Para los inversores, las expectativas ya estaban alineadas con un menor margen fiscal, lo que limitó el impacto a corto plazo en los mercados de gilts. Sin embargo, con las preguntas difíciles sobre la consolidación fiscal pospuestas para otro momento, es probable que una prima de credibilidad mantenga los rendimientos del Reino Unido elevados en comparación con sus homólogos. En cuanto a la renta variable, creemos que el aumento del recargo a los bancos tendrá un impacto moderado en los beneficios y en la solidez de los balances", aporta Dean Turner, Economista Jefe para la Eurozona y el Reino Unido.

“Esperamos subidas en diciembre y marzo, ya que es poco probable que la inflación muestre un progreso suficiente durante el periodo entre reuniones como para frenar un mayor endurecimiento monetario”, señala Andrew Dubinsky, Economista.

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