09 Oct
09Oct

Miguel Ángel Valero

El Banco de Inglaterra avisa de que los Gobiernos se quedan sin margen para gastar en la próxima crisis. Su gobernador, Andrew Bailey, (en la fotografía) avisa desde Estambul (Turquía) que con el bono británico a 30 años por encima del 6%, récord desde 1998, los gobiernos no tienen casi ya munición para atajar el problema con su deuda. A esta advertencia se suma EY, que calcula que el margen del Tesoro británico ha caído de 23.600 millones de libras a 11.300 millones desde marzo. Con la inflación en el 3,1%, el bono británico a 10 años tiene que pagar un 5,52% para captar inversores. 

Munición fiscal es el margen que tiene un Gobierno para bajar impuestos o gastar en una recesión. Si el bono sube, los intereses de la deuda se comen ese margen y al Gobierno le queda menos red cuando hace falta. Toca a los gilts, los bonos del Estado británico, y que si el mercado desconfía, su precio cae y la rentabilidad sube, elevando el coste de financiación de la deuda. Esto tiene repercusiones en los Presupuestos que el Gobierno debe presentar en noviembre, y también en la libra.

Las advertencias del Banco de Inglaterra se producen en un momento en el que los nuevos ataques iraníes contra petroleros en el Golfo Pérsico reavivaron el temor a una escalada del conflicto en Oriente Medio, y a nuevos encarecimientos de la energía, que llevan las expectativas de inflación en EEUU a máximos desde 2023. 

En la reunión de los ministros de Economía y Finanzas de la Eurozona (Eurogrupo), la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, asegura que éste dispone de herramientas para hacer frente a movimientos desordenados en los diferenciales de deuda.

Al otro lado del Atlántico, Donald Trump también trata de frenar las tensiones y proclama que EEUU no tiene previsto atacar a Irán antes de las elecciones de mitad de mandato.

Aunque de fondo no hay nada nuevo, el momento de los dos mensajes ha sido significativo. Con las primas de riesgo francesas superando los 140 puntos básicos (pb) y el barril de Brent llegando a cotizar por encima de 105 $/barril, estas declaraciones permiten una estabilización de los mercados a la espera de la próxima gran prueba: la temporada de resultados empresariales ganará tracción, con los bancos estadounidenses publicando sus cuentas desde el martes 13; en Europa, las miradas estarán puestas en la tecnológica ASML que publica el miércoles 14. 

De cara a esta temporada de publicaciones el crecimiento esperado de los beneficios es exigente en su tasa agregada, dado que se anticipa un avance del 30% interanual para las empresas del S&P 500, apoyándose en la fuerte inversión en inteligencia artificial (IA) y las mayores ganancias del sector energético. Pero será decisivo confirmar que el resto de la economía no está perdiendo dinamismo y que todos los sectores del S&P 500 lograrán crecimientos de sus beneficios en este trimestre. Una tendencia que de confirmarse debería permitir una mayor participación en las subidas de las Bolsas en la parte final del año.

El Banco de España, más optimista

En medio de todo esto, el Banco de España revisa al alza sus previsiones de crecimiento para este año (2,6%, +3 décimas) y para 2027 (2,2%, +5 décimas) por la resiliencia de la economía española, la demanda interna (sobre todo, el consumo de las familias), el fuerte dinamismo del mercado de trabajo, la evolución demográfica (por los flujos migratorios, no por la natalidad) y  el buen comportamiento del sector exterior. 

El consumo de los hogares se mantiene como el auténtico motor de la expansión de la economía gracias al paulatino incremento de la renta real disponible, una tasa de ahorro que se sitúa en el 11% (muy por encima de su media histórica), y la fortaleza del crédito al consumo Estos factores “proporcionan margen para que los hogares amortigüen el impacto del shock inflacionista y el aumento de los tipos de interés sobre la renta real disponible”.

Pero no todo es optimismo, ya que el Banco de España alerta de las presiones inflacionistas que complican el horizonte macroeconómico a medio plazo. Para el cierre de 2026, las nuevas proyecciones elevan la inflación media hasta el 3,9%, lo que representa una revisión al alza de tres décimas respecto a lo que señaló en junio y un salto de más de un punto respecto al año previo, por la guerra en Oriente Medio y el encarecimiento del coste de la energía. En 2027, la inflación estará en el 3,7%, 1,1 puntos más de lo estimado hasta ahora.

La inflación subyacente (que excluye los alimentos frescos y los productos energéticos por ser los componentes más volátiles de la cesta de la compra) crecerá hasta el 3,4% en 2026 (+2 décimas sobre el cálculo de junio)  y 3,5% en 2027 (+3 décimas).

España sufre un encarecimiento del coste de la vida superior a la media europea: "“entre julio de 2025 y septiembre de 2026, el diferencial de inflación —esto es, la diferencia entre el ritmo de avance de los precios en España y en la Unión Económica y Monetaria (UEM)— se situó en promedio en 0,9 puntos para la inflación general y en 0,8 puntos para la subyacente”. Desde el estallido del conflicto en Oriente Medio, esta brecha se ha ampliado hasta alcanzar en septiembre los 1,2 puntos para la inflación general y el punto para la subyacente. La diferencia se debe a la mayor aceleración de los precios energéticos en España y a la resistencia a la baja de los servicios, donde el turismo, la hostelería y el ocio siguen avanzando a tasas superiores al 4% anual. Pero también hay que tener en cuenta que España multiplica por más de dos el crecimiento económico del conjunto de Europa en los últimos años.

Además, la inversión en vivienda en España avanza a un ritmo muy lento, por la acumulación de problemas: tramitación de nuevas promociones, falta de trabajadores y de suelo, dificultades para obtener acceso y conexión a la red eléctrica, lentitud de los trámites urbanísticos municipales. Aunque las obras iniciadas han repuntado hasta las 140.000 viviendas anuales, las terminadas siguen por debajo de las 90.000. Como el período medio de ejecución y tramitación de una promoción oscila entre 2,5 años y 3, el paulatino aumento de la actividad promotora no se percibirá hasta 2028, siempre en “magnitudes moderadas que apenas amortiguarán el déficit acumulado", que llega al millón de viviendas. Todo esto tensiona los precios de la vivienda, tanto en compra como en alquiler.

Además, los paquetes fiscales diseñados por el Gobierno para hacer frente al golpe energético provocado por los conflictos en Ucrania y en Oriente Medio (que sitúan a España entre los países más activos en este campo), añadirán tres décimas al déficit de las Administraciones Públicas en 2026 (2,6% del PIB), y dos décimas en 2027 (2,25), aunque por debajo del límite que exige Bruselas. La ratio de deuda pública se situará previsiblemente en el 98,5% del PIB en 2026 y se reducirá aún más el próximo año, hasta el 96,2%, porque el PIB nominal crece a un ritmo mayor que la deuda.

Alemania también revisa al alza su crecimiento económico para 2026 y 2027

El Gobierno alemán también quiere aportar su granito de arena a esos intentos de inyectar optimismo en los mercados y ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento económico para 2026 y 2027 al considerar que el impacto de la guerra con Irán sobre la actividad está siendo menos severo de lo previsto inicialmente. Ha elevado en ocho décimas su estimación para 2026: desde el +0,5% contemplado en abril a un +1,3%. También ha revisado al alza el crecimiento de 2027, pasando de un +0,9% previsto con anterioridad a un +1,1%. 

El Ejecutivo alemán no ha sido el único en mostrar una visión más optimista sobre la evolución de la economía. La OCDE también revisó al alza sus previsiones en septiembre respecto a las publicadas en junio, elevando su estimación de crecimiento para Alemania en 2026 hasta el +1,1%, desde el +0,7% anterior. La mejora de las perspectivas responde, en gran medida, al impulso derivado de los programas de inversión pública en infraestructuras financiados mediante endeudamiento y al incremento del gasto destinado al fortalecimiento de las capacidades de defensa del país.

UBS: el repunte no ha terminado

Las acciones estadounidenses se alejaron de sus máximos históricos esta semana, ya que los elevados rendimientos del Tesoro, el aumento de los precios del petróleo y los renovados riesgos geopolíticos pesaron sobre el sentimiento. Pero esperar a que estas preocupaciones se disipen podría significar perderse nuevas subidas del mercado. Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Los inversores no deberían interpretar las preocupaciones persistentes del mercado como una señal de que el repunte ha terminado. Creemos que el enfoque más duradero consiste en mantenerse posicionado para obtener ganancias a largo plazo mediante una cartera bien diversificada. Los inversores dispuestos y capaces de tolerar los riesgos asociados también pueden considerar materias primas de forma amplia y activos alternativos, como los hedge funds, como fuentes diferenciadas de rentabilidad potencial”.

“Consideramos que los niveles por debajo de 1,12 resultan atractivos para establecer posiciones largas en EURUSD, ya sea mediante una exposición directa con un stop-loss por debajo de 1,10 o mediante la venta de riesgo a la baja en el par”, aportan Constantin Bolz y Giovanni Staunovo, Estrategas. “Mantenemos una visión positiva a medio plazo. A medida que los mercados reducen sus expectativas de subidas de tipos por parte de la Fed, creemos que el oro debería recuperar impulso hacia finales de año y de cara a 2027”, añade Giovanni Staunovo.

Starbucks quiere devorar Chipotle

Mientras, se especula con la mayor adquisición de la historia en el sector de la restauración. Starbucks tantea comprar Chipotle y llegó a consultar a algunos bancos de inversión. Starbucks vale en Bolsa unos 103.000 millones$ y Chipotle unos 42.000. Juntas rozarían los 50.000 millones con prima, más que Burger King y Tim Hortons en 2014.

Un dato parece clave: Brian Niccol, jefe de Starbucks, dirigió la cadena de burritos de origen mexicano hasta 2024. 

Si Starbucks da el paso de comprarla, aplicará un giro radical en su estrategia de crecimiento actual, denominada Back to Starbuks, centrada en el cierre de locales y en la renovación de otros para mejorar el servicioy recuperar las cifras de consumo en sus establecimientos.

En Norteamérica, especialmente en EEUU, está cerrando 250 locales desde septiembre de 2026, con un coste estimado de 300 millones$. Son tiendas que no alcanzan resultados financieros aceptables o no pueden ofrecer la experiencia de cliente y empleado que Starbucks busca. Un  año antes, ya cerró otros 627 locales en Norteamérica y Europa.

Mientras, ha renovado más de un millar de tiendas, y el objetivo es llegar a las 1.500 antes del cierre de su ejercicio fiscal. El plan global de aperturas netas (entradas menos salidas) se mantiene.

Como suele suceder en una adquisición, al tener que pagar una prima y endeudarse, la Bolsa castiga a Starbucks. Además, los analistas dan solo un 20% de probabilidad a la operación. En cambio, la cotización de Chipotle se dispara.

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