Miguel Ángel Valero
Los mercados siguen con el foco continúa situado en Francia. Tras los episodios de violencia registrados durante el fin de semana, la deuda soberana sufrió un nuevo revés, con la rentabilidad exigida al bono a 10 años alcanzando su nivel más elevado desde 2002. Más llamativo aún fue el comportamiento del diferencial frente al Bund alemán, que se amplió hasta los 148 puntos básicos (pb), máximos desde 2012 y muy por encima de los 54 pb que llegó a registrar antes del estallido de la guerra en Oriente Medio. De cara a las próximas sesiones, el mercado aguarda la revisión que llevará a cabo Moody’s antes de que finalice la semana, una revisión especialmente relevante ya que sigue otorgando a Francia una calificación superior a la de S&P y Fitch. Aunque una eventual rebaja no tendría consecuencias inmediatas sobre la capacidad de financiación del país, sí serviría para validar el mensaje que el mercado de bonos viene transmitiendo desde hace meses: una creciente percepción de riesgo en torno a la sostenibilidad de la deuda soberana francesa.
En Alemania nuevos datos apuntan a que los costes de producción de la industria se están acelerando, lo que seguirá elevando la presión sobre la inflación en los próximos meses. En septiembre los precios de producción industrial se han disparado más de lo esperado al crecer un 1,9% mensual, lo que aceleró con intensidad el ritmo de crecimiento interanual hasta el +6,7% desde el +4,6% anterior y situándose en su mayor avance desde inicios de 2023. Una vez más, este aumento de los costes de producción estuvo liderado por el componente de la energía, que se disparó un +5,8% mensual (lo que eleva hasta el +14,9% el encarecimiento de la factura frente al mismo periodo del año pasado). Entre estos costes, hay que destacar la electricidad y el gas, que solamente en septiembre se encarecieron un +5,6% mensual.
En EEUU, Trump ha prometido un programa de apoyo de 8.000 millones$ destinado a los agricultores para compensar el encarecimiento del diésel durante la temporada de cosecha. Las ayudas se concederán en función de la superficie sembrada y de las estimaciones de costes de producción, si bien las cuantías específicas para cada cultivo no se conocerán hasta noviembre. El presidente estadounidense es consciente de que algunas de sus políticas están generando crecientes tensiones entre colectivos tradicionalmente afines al Partido Republicano, como agricultores y ganaderos, que se enfrentan al impacto de los aranceles, al aumento de los costes de producción y del combustible, así como a una menor disponibilidad de mano de obra.
No es casualidad que el anuncio se realizara en Kansas, un estado donde la agricultura desempeña un papel fundamental y que además constituye uno de los bastiones republicanos: desde 1950, todos los senadores elegidos por el estado han pertenecido al Partido Republicano. Sin embargo, la contienda actual se presenta mucho más ajustada, con las encuestas otorgando al candidato republicano una ventaja mínima, de apenas tres décimas. En este contexto, si los demócratas logran retener todos los escaños que actualmente controlan, necesitarían un cambio de signo en cuatro de los siete estados republicanos donde las elecciones al Senado actualmente se prevén más disputadas. Entre ellos destacan Carolina del Norte, al que los mercados de apuestas asignan una probabilidad de un 96% a un vuelco electoral, así como Alaska (74%), Texas (66%) y Ohio (63%).
Decepciona la confianza de los constructores en EEUU, una señal de que los mayores costes de financiación se están trasladando a las expectativas empresariales y actuando de freno en un sector muy dependiente de la financiación. El índice realizado por el NAHB mostró que la confianza de los constructores cayó tres puntos en octubre hasta situarse en 29, su peor nivel de los últimos 14 años. Una lectura inferior a 50 puntos refleja que son más los constructores que perciben un deterioro de las condiciones de negocio que aquellos que observan una mejora. Se trata de una situación que el indicador lleva registrando de forma ininterrumpida desde hace más de dos años y que pone de manifiesto las dificultades que sigue atravesando el sector residencial. Entre los principales obstáculos destacan el elevado coste de financiación (el tipo hipotecario en EEUU está por encima del 7%), el encarecimiento de los materiales de construcción y la persistente escasez de mano de obra cualificada.
UBS prefiere los activos reales de cara a 2027
“Los mercados recibieron señales contradictorias sobre las perspectivas de los tipos de la Fed la semana pasada, ya que la inflación superó las expectativas, pero los responsables de política monetaria siguieron mostrando paciencia. Los índices de gestores de compras (PMI) preliminares ofrecerán las principales señales sobre la actividad y los precios en EE. UU. esta semana. Esperamos un endurecimiento adicional moderado”, apunta Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO), UBS Global Wealth Management.
“Nos gustan los activos reales de cara a 2027 gracias a tendencias seculares duraderas como el despliegue de la IA y la electrificación, mientras que algunas materias primas, como el oro, pueden ayudar a proteger las carteras frente a riesgos persistentes, entre ellos la incertidumbre fiscal y las tensiones geopolíticas sin resolver”, añaden Giovanni Staunovo, Estratega, y Thomas Veraguth, Analista.
Man Group: los hogares de EEUU pierden poder adquisitivo
Kristina Hooper, Estratega Jefa de Mercados en Man Group, cree que el IPC de EEUU de septiembre ofreció otro dato de inflación caliente, con la general como subyacente por encima de lo esperado. Esto añade presión a los hogares estadounidenses y complica el panorama para la Fed.
Con una inflación del 3,7% interanual y el informe de empleo de septiembre mostrando un crecimiento salarial de solo un 3% interanual, muchos hogares estadounidenses están perdiendo poder adquisitivo. Esto es un problema real. La presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, describió el dolor que escucha al hablar con trabajadores de ingresos bajos y medios que tienen dificultades para pagar sus facturas. Y los hogares estadounidenses ya tenían dificultades para pagar sus facturas el año pasado. En la Encuesta de Finanzas al Consumidor, el 20% de las familias estaban atrasadas en los pagos de los préstamos a finales de 2025 (frente al 12% a finales de 2022).
Las presiones sobre los precios son generalizadas. No debería sorprender que la inflación siga elevada dadas todas las fuerzas inflacionarias que actúan en la economía estadounidense, especialmente las guerras en Oriente Medio y Europa del Este. Hammack también destacó la naturaleza generalizada de los aumentos de precios, diciendo que le preocupa que las presiones inflacionarias sean persistentes y puedan arraigarse, especialmente en el sector servicios. El riesgo de estanflación sigue aumentando.
Esta cifra caliente hizo que los mercados reconsideraran la reunión de la Fed a finales de este mes. La herramienta FedWatch de CME Group mostró solo un 22% de probabilidad de subida de tipos; tras la publicación del IPC, esa probabilidad subió al 49%. "A pesar de ello, no espero que la Fed suba los tipos en su reunión de octubre. Cae una semana antes de las elecciones de mitad de mandato, así que creo que el listón es alto para lo que podría obligar a la Fed a subir". señala Kristina Hooper.
Las expectativas de inflación al consumidor están elevadas, pero no están desacelerando: la lectura más reciente mostró expectativas de inflación a 5-10 años en un 3,5%, el mismo nivel que en abril y por debajo del 3,9% de mayo. En entornos estagflacionarios, las estrategias de tendencia multiactivo y el oro y los metales preciosos han tenido un buen desempeño, subraya esta experta.
Banor: el rendimiento de los bonos de EEUU no anticipa una recesión
Francesco Castelli, gestor de Banor Euro Bond Fund, fondo de renta fija corporativa integrado en Banor SICAV, cree que el hecho de que los rendimientos reales de los bonos del Tesoro USA (diferencia entre el retorno del bono y la inflación), hayan llegado al nivel del 3%, no anticipa necesariamente una recesión de la economía. Porque, tal y como sucedió en los años 90, retornos de los bonos soberanos altos pueden convivir con un fuerte crecimiento de la economía. Mientras una bajada de los tipos sigue en duda, Castelli considera que el posicionamiento en duración debe orientarse a captar las excelentes oportunidades del mercado para maximizar los rendimientos.
La elevada oferta de bonos soberanos y la emisión récord de los hyperscalers han situado a los tipos de interés en “niveles vistos por última vez a finales de la década de 1990”.
Un cambio en las expectativas sobre la Fed podría favorecer una bajada de los tipos, pero el rally de los bonos dista mucho de estar garantizado. “Un rendimiento del bono Treasury a 10 años por encima del 5% no debería ser alarmante” porque es coherente con el fuerte ritmo de crecimiento de la economía en EEUU.
Para desencadenar una bajada de los tipos, será necesario que las expectativas de política monetaria de la Fed empiecen a descontar una pausa, algo que el mercado todavía no anticipa. Lo que prevé la Fed es una subida final de tipos en diciembre, y el mercado piensa que la Reserva Federal elevará los tipos en otro medio punto porcentual en 2027. Por todo ello, el escenario de un repunte del mercado de bonos impulsado por la caída en los tipos, “sigue lejos de materializarse”, concluye Francesco Castelli.
Robeco: la rivalidad China-EEUU es una ventaja estructural para los emergentes
Jan de Bruijn, Gestor de carteras de clientes de Robeco, destaca que, para algunos países, como India, Vietnam y México, la rivalidad entre EEUU y China ya representa una ventaja estructural. Al mantener diferentes formas de flexibilidad estratégica, estos países han podido captar flujos de inversión, comercio y manufactura desde ambos lados de la rivalidad. Esta capacidad para manejar de manera efectiva el comercio y la política exterior entre bloques económicos en competencia es ahora un criterio cada vez más importante.
Sin embargo, el nuevo panorama del comercio global no es solo una función de la rivalidad entre grandes potencias, siendo la estrategia de cadena de suministro 'China-plus-one' solo una parte de un panorama geoeconómico mucho más amplio. Ravi Menon, exdirector general del MAS, sostiene que ahora vivimos en un “mundo cuántico”: una era de geoeconomía intensificada en la que la política comercial sirve fines estratégicos más que puramente económicos. Esto puede abarcar:
Lejos de estar gobernada por un único conjunto coherente de reglas, la nueva era de alianzas cambiantes implica que los países pueden ser socios económicos en un área y rivales estratégicos en otra. Algunos mercados emergentes cuentan con los fundamentos económicos y la estrategia para navegar con éxito este nuevo entorno.
Este panorama cambiante ya es evidente en los flujos comerciales. En 2016, EEUU realizaba más comercio con China que con cualquier otra nación, y el comercio bilateral total representaba más del 13% del comercio global estadounidense; para 2025, la cuota de China se había desplomado hasta aproximadamente un 6,4%, y México y Canadá se habían convertido en los dos principales socios de EEUU. Un análisis del Banco Mundial muestra que la participación de China en las importaciones estadounidenses cayó más de cinco puntos entre 2017 y 2023, y que seis economías captaron esencialmente esa cuota: Vietnam (+1,9 puntos), Taiwán (+1), Canadá (+0,75), México (+0,64), India (+0,57) y Corea del Sur(+0,53). Para estas economías, la rápida construcción de un muro arancelario entre China y EE.UU. ha sido beneficiosa.
Aunque China ha perdido algo de acceso al mercado estadounidense, sus exportaciones de bienes a mercados emergentes y fronterizos se han duplicado desde 2015, representando el 44% del total de exportaciones en 2024, con un valor de 1,6 billones$, y ahora afirma ser el mayor socio comercial de más de 160 países
La reubicación de cadenas de suministro y la rápida adopción de nuevas tecnologías y sistemas desde China probablemente representan un saldo positivo neto para muchos países en desarrollo. Además, aunque los mercados emergentes están importando más desde China, sus exportaciones hacia EE. UU. han crecido, lo que valida la tesis de la relocalización. En 2025 las exportaciones de Vietnam a EEUU crecieron un 41%, las de Tailandia un 43%, las de India un 11% y las de Indonesia un 34%, a pesar de la imposición generalizada de aranceles por parte de EEUU.
El comercio también se está profundizando entre mercados emergentes, de manera independiente de EEUU y China. Según el FMI, este comercio ha crecido desde aproximadamente el 5% del comercio global total en 1990 hasta el 21% en 2024. El comercio intra-mercados emergentes representa ahora casi la mitad del total de estos mercados, frente al 24% en 1990. Excluyendo a China, el comercio intra-mercados emergentes representa el 38% del comercio total de éstos. Esto es importante para la inversión en mercados emergentes porque una ampliación de las relaciones comerciales puede reducir la dependencia directa de sus economías respecto a la demanda estadounidense, aunque las condiciones financieras y los ciclos económicos globales siguen estrechamente interconectados. El progreso económico en los mercados emergentes también se refleja en una creciente participación en el PIB mundial.
